the project gutenberg ebook of don quijote by miguel de cervantes saavedra this ebook is for the use of anyone anywhere at no cost and with almost no restrictions whatsoever you may copy it give it away or re-use it under the terms of the project gutenberg license included with this ebook or online at www.gutenberg.net title don quijote author miguel de cervantes saavedra posting date April ebook release date December language spanish character set encoding iso-8859-1 start of this project gutenberg ebook don quijote produced by an anonymous project gutenberg volunteer text file corrections and new html file by joaquin cuenca abela el ingenioso hidalgo don quijote de la mancha tasa yo juan gallo de andrada escribano de c mara del rey nuestro se or de los que residen en su consejo certifico y doy fe que habiendo visto por los se ores d l un libro intitulado el ingenioso hidalgo de la mancha compuesto por miguel de cervantes saavedra tasaron cada pliego del dicho libro a tres maraved s y medio el cual tiene ochenta y tres pliegos que al dicho precio monta el dicho libro docientos y noventa maraved s y medio en que se ha de vender en papel y dieron licencia para que a este precio se pueda vender y mandaron que esta tasa se ponga al principio del dicho libro y no se pueda vender sin ella y para que dello conste di la presente en valladolid a veinte d as del mes de deciembre de mil y seiscientos y cuatro a os juan gallo de andrada testimonio de las erratas este libro no tiene cosa digna que no corresponda a su original en testimonio de lo haber correcto di esta fee en el colegio de la madre de dios de los te logos de la en primero de diciembre de a os el licenciado francisco murcia de la llana el rey por cuanto por parte de vos miguel de cervantes nos fue fecha relaci n que hab ades compuesto un libro intitulado el ingenioso hidalgo de la mancha el cual os hab a costado mucho trabajo y era muy til y provechoso nos pedistes y suplicastes os mand semos dar licencia y facultad para le poder imprimir y previlegio por el tiempo que fu semos servidos o como la nuestra merced fuese lo cual visto por los del nuestro consejo por cuanto en el dicho libro se hicieron las diligencias que la prem tica ltimamente por nos fecha sobre la impresi n de los libros dispone fue acordado que deb amos mandar dar esta nuestra c dula para vos en la dicha raz n y nos tuv moslo por bien por la cual por os hacer bien y merced os damos licencia y facultad para que vos o la persona que vuestro poder hubiere y no otra alguna pod is imprimir el dicho libro intitulado el ingenioso hidalgo de la mancha que desuso se hace menci n en todos estos nuestros reinos de castilla por tiempo y espacio de diez a os que corran y se cuenten desde el dicho d a de la data desta nuestra c dula so pena que la persona o personas que sin tener vuestro poder lo imprimiere o vendiere o hiciere imprimir o vender por el mesmo caso pierda la impresi n que hiciere con los moldes y aparejos della y m s incurra en pena de cincuenta mil maraved s cada vez que lo contrario hiciere la cual dicha pena sea la tercia parte para la persona que lo acusare y la otra tercia parte para nuestra c mara y la otra tercia parte para el juez que lo sentenciare con tanto que todas las veces que hubi redes de hacer imprimir el dicho libro durante el tiempo de los dichos diez a os le traig is al nuestro consejo juntamente con el original que en l fue visto que va rubricado cada plana y firmado al fin d l de juan gallo de andrada nuestro escribano de c mara de los que en l residen para saber si la dicha impresi n est conforme el original o traig is fe en p blica forma de c mo por corretor nombrado por nuestro mandado se vio y corrigi la dicha impresi n por el original y se imprimi conforme a l y quedan impresas las erratas por l apuntadas para cada un libro de los que as fueren impresos para que se tase el precio que por cada volume hubi redes de haber y mandamos al impresor que as imprimiere el dicho libro no imprima el principio ni el primer pliego d l ni entregue m s de un solo libro con el original al autor o persona a cuya costa lo imprimiere ni otro alguno para efeto de la dicha correci n y tasa hasta que antes y primero el dicho libro est corregido y tasado por los del nuestro consejo y estando hecho y no de otra manera pueda imprimir el dicho principio y primer pliego y sucesivamente ponga esta nuestra c dula y la aprobaci n tasa y erratas so pena de caer e incurrir en las penas contenidas en las leyes y prem ticas destos nuestros reinos y mandamos a los del nuestro consejo y a otras cualesquier justicias dellos guarden y cumplan esta nuestra c dula y lo en ella contenido fecha en valladolid a veinte y seis d as del mes de setiembre de mil y seiscientos y cuatro a os yo el rey por mandado del rey nuestro se or juan de amezqueta al duque de b jar marqu s de gibrale n conde de benalc zar y ba ares vizconde de la puebla de alcocer se or de las villas de capilla curiel y burguillos en fe del buen acogimiento y honra que hace vuestra excelencia a toda suerte de libros como pr ncipe tan inclinado a favorecer las buenas artes mayormente las que por su nobleza no se abaten al servicio y granjer as del vulgo he determinado de sacar a luz al ingenioso hidalgo don quijote de la mancha al abrigo del clar simo nombre de vuestra excelencia a quien con el acatamiento que debo a tanta grandeza suplico le reciba agradablemente en su protecci n para que a su sombra aunque desnudo de aquel precioso ornamento de elegancia y erudici n de que suelen andar vestidas las obras que se componen en las casas de los hombres que saben ose parecer seguramente en el juicio de algunos que contini ndose en los l mites de su ignorancia suelen condenar con m s rigor y menos justicia los trabajos ajenos que poniendo los ojos la prudencia de vuestra excelencia en mi buen deseo f o que no desde ar la cortedad de tan humilde servicio miguel de cervantes saavedra pr logo desocupado lector sin juramento me podr s creer que quisiera que este libro como hijo del entendimiento fuera el m s hermoso el m s gallardo y m s discreto que pudiera imaginarse pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza que en ella cada cosa engendra su semejante y as qu podr engendrar el est ril y mal cultivado ingenio m o sino la historia de un hijo seco avellanado antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno bien como quien se engendr en una c rcel donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitaci n el sosiego el lugar apacible la amenidad de los campos la serenidad de los cielos el murmurar de las fuentes la quietud del esp ritu son grande parte para que las musas m s est riles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento acontece tener un padre un hijo feo y sin gracia alguna y el amor que le tiene le pone una venda en los ojos para que no vea sus faltas antes las juzga por discreciones y lindezas y las cuenta a sus amigos por agudezas y donaires pero yo que aunque parezco padre soy padrastro de don quijote no quiero irme con la corriente del uso ni suplicarte casi con las l grimas en los ojos como otros hacen lector car simo que perdones o disimules las faltas que en este mi hijo vieres y ni eres su pariente ni su amigo y tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedr o como el m s pintado y est s en tu casa donde eres se or della como el rey de sus alcabalas y sabes lo que com nmente se dice que debajo de mi manto al rey mato todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligaci n y as puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere sin temor que te calunien por el mal ni te premien por el bien que dijeres della s lo quisiera d rtela monda y desnuda sin el ornato de pr logo ni de la inumerabilidad y cat logo de los acostumbrados sonetos epigramas y elogios que al principio de los libros suelen ponerse porque te s decir que aunque me cost alg n trabajo componerla ninguno tuve por mayor que hacer esta prefaci n que vas leyendo muchas veces tom la pluma para escribille y muchas la dej por no saber lo que escribir a y estando una suspenso con el papel delante la pluma en la oreja el codo en el bufete y la mano en la mejilla pensando lo que dir a entr a deshora un amigo m o gracioso y bien entendido el cual vi ndome tan imaginativo me pregunt la causa y no encubri ndosela yo le dije que pensaba en el pr logo que hab a de hacer a la historia de don quijote y que me ten a de suerte que ni quer a hacerle ni menos sacar a luz las haza as de tan noble caballero porque c mo quer is vos que no me tenga confuso el qu dir el antiguo legislador que llaman vulgo cuando vea que al cabo de tantos a os como ha que duermo en el silencio del olvido salgo ahora con todos mis a os a cuestas con una leyenda seca como un esparto ajena de invenci n menguada de estilo pobre de concetos y falta de toda erudici n y doctrina sin acotaciones en las m rgenes y sin anotaciones en el fin del libro como veo que est n otros libros aunque sean fabulosos y profanos tan llenos de sentencias de arist teles de plat n y de toda la caterva de fil sofos que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres le dos eruditos y elocuentes pues qu cuando citan la divina escritura no dir n sino que son unos santos tomases y otros doctores de la iglesia guardando en esto un decoro tan ingenioso que en un rengl n han pintado un enamorado destra do y en otro hacen un sermoncico cristiano que es un contento y un regalo o lle o leelle de todo esto ha de carecer mi libro porque ni tengo qu acotar en el margen ni qu anotar en el fin ni menos s qu autores sigo en l para ponerlos al principio como hacen todos por las letras del a.b.c. comenzando en arist teles y acabando en xenofonte y en zo lo o zeuxis aunque fue maldiciente el uno y pintor el otro tambi n ha de carecer mi libro de sonetos al principio a lo menos de sonetos cuyos autores sean duques marqueses condes obispos damas o poetas celeb rrimos aunque si yo los pidiese a dos o tres oficiales amigos yo s que me los dar an y tales que no les igualasen los de aquellos que tienen m s nombre en nuestra espa a. en fin se or y amigo m o prosegu yo determino que el se or don quijote se quede sepultado en sus archivos en la mancha hasta que el cielo depare quien le adorne de tantas cosas como le faltan porque yo me hallo incapaz de remediarlas por mi insuficiencia y pocas letras y porque naturalmente soy poltr n y perezoso de andarme buscando autores que digan lo que yo me s decir sin ellos de aqu nace la suspensi n y elevamiento amigo en que me hallastes bastante causa para ponerme en ella la que de m hab is o do oyendo lo cual mi amigo d ndose una palmada en la frente y disparando en una carga de risa me dijo por dios hermano que agora me acabo de desenga ar de un enga o en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco en el cual siempre os he tenido por discreto y prudente en todas vuestras aciones pero agora veo que est is tan lejos de serlo como lo est el cielo de la tierra c mo que es posible que cosas de tan poco momento y tan f ciles de remediar puedan tener fuerzas de suspender y absortar un ingenio tan maduro como el vuestro y tan hecho a romper y atropellar por otras dificultades mayores a la fe esto no nace de falta de habilidad sino de sobra de pereza y penuria de discurso quer is ver si es verdad lo que digo pues estadme atento y ver is c mo en un abrir y cerrar de ojos confundo todas vuestras dificultades y remedio todas las faltas que dec s que os suspenden y acobardan para dejar de sacar a la luz del mundo la historia de vuestro famoso don quijote luz y espejo de toda la caballer a andante decid le repliqu yo oyendo lo que me dec a de qu modo pens is llenar el vac o de mi temor y reducir a claridad el caos de mi confusi n a lo cual l dijo lo primero en que repar is de los sonetos epigramas o elogios que os faltan para el principio y que sean de personajes graves y de t tulo se puede remediar en que vos mesmo tom is alg n trabajo en hacerlos y despu s los pod is bautizar y poner el nombre que quisi redes ahij ndolos al preste juan de las indias o al emperador de trapisonda de quien yo s que hay noticia que fueron famosos poetas y cuando no lo hayan sido y hubiere algunos pedantes y bachilleres que por detr s os muerdan y murmuren desta verdad no se os d dos maraved s porque ya que os averig en la mentira no os han de cortar la mano con que lo escribistes en lo de citar en las m rgenes los libros y autores de donde sac redes las sentencias y dichos que pusi redes en vuestra historia no hay m s sino hacer de manera que venga a pelo algunas sentencias o latines que vos sep is de memoria o a lo menos que os cuesten poco trabajo el buscalle como ser poner tratando de libertad y cautiverio non bene pro toto libertas venditur auro y luego en el margen citar a horacio o a quien lo dijo si trat redes del poder de la muerte acudir luego con pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres si de la amistad y amor que dios manda que se tenga al enemigo entraros luego al punto por la escritura divina que lo pod is hacer con tantico de curiosidad y decir las palabras por lo menos del mismo dios ego autem dico vobis diligite inimicos vestros si trat redes de malos pensamientos acudid con el evangelio de corde exeunt cogitationes malae si de la instabilidad de los amigos ah est cat n que os dar su d stico donec eris felix multos numerabis amicos tempora si fuerint nubila solus eris y con estos latinicos y otros tales os tendr n siquiera por gram tico que el serlo no es de poca honra y provecho el d a de hoy en lo que toca el poner anotaciones al fin del libro seguramente lo pod is hacer desta manera si nombr is alg n gigante en vuestro libro hacelde que sea el gigante gol as y con s lo esto que os costar casi nada ten is una grande anotaci n pues pod is poner el gigante gol as o goliat fue un filisteo a quien el pastor david mat de una gran pedrada en el valle de terebinto seg n se cuenta en el libro de los reyes en el cap tulo que vos hall redes que se escribe tras esto para mostraros hombre erudito en letras humanas y cosm grafo haced de modo como en vuestra historia se nombre el r o tajo y ver isos luego con otra famosa anotaci n poniendo el r o tajo fue as dicho por un rey de las espa as tiene su nacimiento en tal lugar y muere en el mar oc ano besando los muros de la famosa ciudad de lisboa y es opini n que tiene las arenas de oro etc. si trat redes de ladrones yo os dir la historia de caco que la s de coro si de mujeres rameras ah est el obispo de mondo edo que os prestar a lamia laida y flora cuya anotaci n os dar gran cr dito si de crueles ovidio os entregar a medea si de encantadores y hechiceras homero tiene a calipso y virgilio a circe si de capitanes valerosos el mesmo julio c sar os prestar a s mismo en sus comentarios y plutarco os dar mil alejandros si trat redes de amores con dos onzas que sep is de la lengua toscana topar is con le n hebreo que os hincha las medidas y si no quer is andaros por tierras extra as en vuestra casa ten is a fonseca del amor de dios donde se cifra todo lo que vos y el m s ingenioso acertare a desear en tal materia en resoluci n no hay m s sino que vos procur is nombrar estos nombres o tocar estas historias en la vuestra que aqu he dicho y dejadme a m el cargo de poner las anotaciones y acotaciones que yo os voto a tal de llenaros las m rgenes y de gastar cuatro pliegos en el fin del libro vengamos ahora a la citaci n de los autores que los otros libros tienen que en el vuestro os faltan el remedio que esto tiene es muy f cil porque no hab is de hacer otra cosa que buscar un libro que los acote todos desde la a hasta la z como vos dec s. pues ese mismo abecedario pondr is vos en vuestro libro que puesto que a la clara se vea la mentira por la poca necesidad que vos ten ades de aprovecharos dellos no importa nada y quiz alguno habr tan simple que crea que de todos os hab is aprovechado en la simple y sencilla historia vuestra y cuando no sirva de otra cosa por lo menos servir aquel largo cat logo de autores a dar de improviso autoridad al libro y m s que no habr quien se ponga a averiguar si los seguistes o no los seguistes no y ndole nada en ello cuanto m s que si bien caigo en la cuenta este vuestro libro no tiene necesidad de ninguna cosa de aquellas que vos dec s que le falta porque todo l es una invectiva contra los libros de caballer as de quien nunca se acord arist teles ni dijo nada san basilio ni alcanz cicer n ni caen debajo de la cuenta de sus fabulosos disparates las puntualidades de la verdad ni las observaciones de la astrolog a ni le son de importancia las medidas geom tricas ni la confutaci n de los argumentos de quien se sirve la ret rica ni tiene para qu predicar a ninguno mezclando lo humano con lo divino que es un g nero de mezcla de quien no se ha de vestir ning n cristiano entendimiento s lo tiene que aprovecharse de la imitaci n en lo que fuere escribiendo que cuanto ella fuere m s perfecta tanto mejor ser lo que se escribiere y pues esta vuestra escritura no mira a m s que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballer as no hay para qu and is mendigando sentencias de fil sofos consejos de la divina escritura f bulas de poetas oraciones de ret ricos milagros de santos sino procurar que a la llana con palabras significantes honestas y bien colocadas salga vuestra oraci n y per odo sonoro y festivo pintando en todo lo que alcanz redes y fuere posible vuestra intenci n dando a entender vuestros conceptos sin intricarlos y escurecerlos procurad tambi n que leyendo vuestra historia el melanc lico se mueva a risa el risue o la acreciente el simple no se enfade el discreto se admire de la invenci n el grave no la desprecie ni el prudente deje de alabarla en efecto llevad la mira puesta a derribar la m quina mal fundada destos caballerescos libros aborrecidos de tantos y alabados de muchos m s que si esto alcanz sedes no habr ades alcanzado poco con silencio grande estuve escuchando lo que mi amigo me dec a y de tal manera se imprimieron en m sus razones que sin ponerlas en disputa las aprob por buenas y de ellas mismas quise hacer este pr logo en el cual ver s lector suave la discreci n de mi amigo la buena ventura m a en hallar en tiempo tan necesitado tal consejero y el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso don quijote de la mancha de quien hay opini n por todos los habitadores del distrito del campo de montiel que fue el m s casto enamorado y el m s valiente caballero que de muchos a os a esta parte se vio en aquellos contornos yo no quiero encarecerte el servicio que te hago en darte a conocer tan noble y tan honrado caballero pero quiero que me agradezcas el conocimiento que tendr s del famoso sancho panza su escudero en quien a mi parecer te doy cifradas todas las gracias escuderiles que en la caterva de los libros vanos de caballer as est n esparcidas y con esto dios te d salud y a m no olvide vale al libro de don quijote de la mancha urganda la desconocida si de llegarte a los bue libro fueres con letu no te dir el boquirru que no pones bien los de mas si el pan no se te cue por ir a manos de idio ver s de manos a bo aun no dar una en el cla si bien se comen las ma por mostrar que son curio y pues la expiriencia ense que el que a buen rbol se arri buena sombra le cobi en b jar tu buena estre un rbol real te ofre que da pr ncipes por fru en el cual floreci un du que es nuevo alejandro ma llega a su sombra que a osa favorece la fortu de un noble hidalgo manche contar s las aventu a quien ociosas letu trastornaron la cabe damas armas caballe le provocaron de mo que cual orlando furio templado a lo enamora alcanz a fuerza de bra a dulcinea del tobo no indiscretos hierogl estampes en el escu que cuando es todo figu con ruines puntos se envi si en la direcci n te humi no dir mofante algu qu don lvaro de lu qu anibal el de carta qu rey francisco en espa se queja de la fortu pues al cielo no le plu que salieses tan ladi como el negro juan lati hablar latines reh no me despuntes de agu ni me alegues con fil porque torciendo la bo dir el que entiende la le no un palmo de las ore para qu conmigo flo no te metas en dibu ni en saber vidas aje que en lo que no va ni vie pasar de largo es cordu que suelen en caperu darles a los que grace mas t qu mate las ce s lo en cobrar buena fa que el que imprime neceda dalas a censo perpe advierte que es desati siendo de vidrio el teja tomar piedras en las ma para tirar al veci deja que el hombre de jui en las obras que compo se vaya con pies de plo que el que saca a luz pape para entretener donce escribe a tontas y a lo amad s de gaula a don quijote de la mancha soneto t que imitaste la llorosa vida que tuve ausente y desde ado sobre el gran ribazo de la pe a pobre de alegre a penitencia reducida t a quien los ojos dieron la bebida de abundante licor aunque salobre y alz ndote la plata esta o y cobre te dio la tierra en tierra la comida vive seguro de que eternamente en tanto al menos que en la cuarta esfera sus caballos aguije el rubio apolo tendr s claro renombre de valiente tu patria ser en todas la primera tu sabio autor al mundo nico y solo don belian s de grecia a don quijote de la mancha soneto romp cort aboll y dije y hice m s que en el orbe caballero andante fui diestro fui valiente fui arrogante mil agravios vengu cien mil deshice haza as di a la fama que eternice fui comedido y regalado amante fue enano para m todo gigante y al duelo en cualquier punto satisfice tuve a mis pies postrada la fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasi n al estricote m s aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura tus proezas envidio oh gran quijote la se ora oriana a dulcinea del toboso soneto oh qui n tuviera hermosa dulcinea por m s comodidad y m s reposo a miraflores puesto en el toboso y trocara sus londres con tu aldea oh qui n de tus deseos y librea alma y cuerpo adornara y del famoso caballero que hiciste venturoso mirara alguna desigual pelea oh qui n tan castamente se escapara del se or amad s como t hiciste del comedido hidalgo don quijote que as envidiada fuera y no envidiara y fuera alegre el tiempo que fue triste y gozara los gustos sin escote gandal n escudero de amad s de gaula a sancho panza escudero de don quijote soneto salve var n famoso a quien fortuna cuando en el trato escuderil te puso tan blanda y cuerdamente lo dispuso que lo pasaste sin desgracia alguna ya la azada o la hoz poco repugna al andante ejercicio ya est en uso la llaneza escudera con que acuso al soberbio que intenta hollar la luna envidio a tu jumento y a tu nombre y a tus alforjas igualmente invidio que mostraron tu cuerda providencia salve otra vez oh sancho tan buen hombre que a solo t nuestro espa ol ovidio con buzcorona te hace reverencia del donoso poeta entreverado a sancho panza y rocinante soy sancho panza escude del manchego don quijo puse pies en polvoro por vivir a lo discre que el t cito villadie toda su raz n de esta cifr en una retira seg n siente celesti libro en mi opini n divi si encubriera m s lo huma a rocinante soy rocinante el famo bisnieto del gran babie por pecados de flaque fui a poder de un don quijo parejas corr a lo flo mas por u a de caba no se me escap ceba que esto saqu a lazari cuando para hurtar el vi al ciego le di la pa orlando furioso a don quijote de la mancha soneto si no eres par tampoco le has tenido que par pudieras ser entre mil pares ni puede haberle donde t te hallares invito vencedor jam s vencido orlando soy quijote que perdido por ang lica vi remotos mares ofreciendo a la fama en sus altares aquel valor que respet el olvido no puedo ser tu igual que este decoro se debe a tus proezas y a tu fama puesto que como yo perdiste el seso mas serlo has m o si al soberbio moro y cita fiero domas que hoy nos llama iguales en amor con mal suceso el caballero del febo a don quijote de la mancha soneto a vuestra espada no igual la m a febo espa ol curioso cortesano ni a la alta gloria de valor mi mano que rayo fue do nace y muere el d a. imperios despreci la monarqu a que me ofreci el oriente rojo en vano dej por ver el rostro soberano de claridiana aurora hermosa m a. am la por milagro nico y raro y ausente en su desgracia el propio infierno temi mi brazo que dom su rabia mas vos godo quijote ilustre y claro por dulcinea sois al mundo eterno y ella por vos famosa honesta y sabia de solisd n a don quijote de la mancha soneto maguer se or quijote que sandeces vos tengan el cerbelo derrumbado nunca ser is de alguno reprochado por home de obras viles y soeces ser n vuesas faza as los joeces pues tuertos desfaciendo hab is andado siendo vegadas mil apaleado por follones cautivos y raheces y si la vuesa linda dulcinea desaguisado contra vos comete ni a vuesas cuitas muestra buen talante en tal desm n vueso conorte sea que sancho panza fue mal alcag ete necio l dura ella y vos no amante di logo entre babieca y rocinante soneto b. c mo est is rocinante tan delgado r. porque nunca se come y se trabaja b. pues qu es de la cebada y de la paja r. no me deja mi amo ni un bocado b. and se or que est is muy mal criado pues vuestra lengua de asno al amo ultraja r. asno se es de la cuna a la mortaja quer islo ver miraldo enamorado b. es necedad amar r. no es gran prudencia b. metaf sico est is r. es que no como b. quejaos del escudero r. no es bastante c mo me he de quejar en mi dolencia si el amo y escudero o mayordomo son tan rocines como rocinante primera parte del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha cap tulo primero que trata de la condici n y ejercicio del famoso hidalgo don quijote de la mancha en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que viv a un hidalgo de los de lanza en astillero adarga antigua roc n flaco y galgo corredor una olla de algo m s vaca que carnero salpic n las m s noches duelos y quebrantos los s bados lantejas los viernes alg n palomino de a adidura los domingos consum an las tres partes de su hacienda el resto della conclu an sayo de velarte calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mesmo y los d as de entresemana se honraba con su vellor de lo m s fino ten a en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte y un mozo de campo y plaza que as ensillaba el roc n como tomaba la podadera frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta a os era de complexi n recia seco de carnes enjuto de rostro gran madrugador y amigo de la caza quieren decir que ten a el sobrenombre de quijada o quesada que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben aunque por conjeturas veros miles se deja entender que se llamaba quejana pero esto importa poco a nuestro cuento basta que en la narraci n d l no se salga un punto de la verdad es pues de saber que este sobredicho hidalgo los ratos que estaba ocioso que eran los m s del a o se daba a leer libros de caballer as con tanta afici n y gusto que olvid casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administraci n de su hacienda y lleg a tanto su curiosidad y desatino en esto que vendi muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballer as en que leer y as llev a su casa todos cuantos pudo haber dellos y de todos ningunos le parec an tan bien como los que compuso el famoso feliciano de silva porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parec an de perlas y m s cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desaf os donde en muchas partes hallaba escrito la raz n de la sinraz n que a mi raz n se hace de tal manera mi raz n enflaquece que con raz n me quejo de la vuestra fermosura y tambi n cuando le a los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza con estas razones perd a el pobre caballero el juicio y desvel base por entenderlas y desentra arles el sentido que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo arist teles si resucitara para s lo ello no estaba muy bien con las heridas que don belian s daba y receb a porque se imaginaba que por grandes maestros que le hubiesen curado no dejar a de tener el rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y se ales pero con todo alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie de la letra como all se promete y sin duda alguna lo hiciera y aun saliera con ello si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar que era hombre docto graduado en sig enza sobre cu l hab a sido mejor caballero palmer n de ingalaterra o amad s de gaula mas maese nicol s barbero del mesmo pueblo dec a que ninguno llegaba al caballero del febo y que si alguno se le pod a comparar era don galaor hermano de amad s de gaula porque ten a muy acomodada condici n para todo que no era caballero melindroso ni tan llor n como su hermano y que en lo de la valent a no le iba en zaga en resoluci n l se enfrasc tanto en su letura que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los d as de turbio en turbio y as del poco dormir y del mucho leer se le sec el celebro de manera que vino a perder el juicio llen sele la fantas a de todo aquello que le a en los libros as de encantamentos como de pendencias batallas desaf os heridas requiebros amores tormentas y disparates imposibles y asent sele de tal modo en la imaginaci n que era verdad toda aquella m quina de aquellas sonadas so adas invenciones que le a que para l no hab a otra historia m s cierta en el mundo dec a l que el cid ruy d az hab a sido muy buen caballero pero que no ten a que ver con el caballero de la ardiente espada que de s lo un rev s hab a partido por medio dos fieros y descomunales gigantes mejor estaba con bernardo del carpio porque en roncesvalles hab a muerto a rold n el encantado vali ndose de la industria de h rcules cuando ahog a anteo el hijo de la tierra entre los brazos dec a mucho bien del gigante morgante porque con ser de aquella generaci n gigantea que todos son soberbios y descomedidos l solo era afable y bien criado pero sobre todos estaba bien con reinaldos de montalb n y m s cuando le ve a salir de su castillo y robar cuantos topaba y cuando en allende rob aquel dolo de mahoma que era todo de oro seg n dice su historia diera l por dar una mano de coces al traidor de galal n al ama que ten a y aun a su sobrina de a adidura en efeto rematado ya su juicio vino a dar en el m s estra o pensamiento que jam s dio loco en el mundo y fue que le pareci convenible y necesario as para el aumento de su honra como para el servicio de su rep blica hacerse caballero andante y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que l hab a le do que los caballeros andantes se ejercitaban deshaciendo todo g nero de agravio y poni ndose en ocasiones y peligros donde acab ndolos cobrase eterno nombre y fama imagin base el pobre ya coronado por el valor de su brazo por lo menos del imperio de trapisonda y as con estos tan agradables pensamientos llevado del estra o gusto que en ellos sent a se dio priesa a poner en efeto lo que deseaba y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que hab an sido de sus bisabuelos que tomadas de or n y llenas de moho luengos siglos hab a que estaban puestas y olvidadas en un rinc n. limpi las y aderez las lo mejor que pudo pero vio que ten an una gran falta y era que no ten an celada de encaje sino morri n simple mas a esto supli su industria porque de cartones hizo un modo de media celada que encajada con el morri n hac an una apariencia de celada entera es verdad que para probar si era fuerte y pod a estar al riesgo de una cuchillada sac su espada y le dio dos golpes y con el primero y en un punto deshizo lo que hab a hecho en una semana y no dej de parecerle mal la facilidad con que la hab a hecho pedazos y por asegurarse deste peligro la torn a hacer de nuevo poni ndole unas barras de hierro por de dentro de tal manera que l qued satisfecho de su fortaleza y sin querer hacer nueva experiencia della la diput y tuvo por celada fin sima de encaje fue luego a ver su roc n y aunque ten a m s cuartos que un real y m s tachas que el caballo de gonela que tantum pellis et ossa fuit le pareci que ni el buc falo de alejandro ni babieca el del cid con l se igualaban cuatro d as se le pasaron en imaginar qu nombre le pondr a porque seg n se dec a l a s mesmo no era raz n que caballo de caballero tan famoso y tan bueno l por s estuviese sin nombre conocido y ans procuraba acomod rsele de manera que declarase qui n hab a sido antes que fuese de caballero andante y lo que era entonces pues estaba muy puesto en raz n que mudando su se or estado mudase l tambi n el nombre y le cobrase famoso y de estruendo como conven a a la nueva orden y al nuevo ejercicio que ya profesaba y as despu s de muchos nombres que form borr y quit a adi deshizo y torn a hacer en su memoria e imaginaci n al fin le vino a llamar rocinante nombre a su parecer alto sonoro y significativo de lo que hab a sido cuando fue roc n antes de lo que ahora era que era antes y primero de todos los rocines del mundo puesto nombre y tan a su gusto a su caballo quiso pon rsele a s mismo y en este pensamiento dur otros ocho d as y al cabo se vino a llamar don quijote de donde como queda dicho tomaron ocasi n los autores desta tan verdadera historia que sin duda se deb a de llamar quijada y no quesada como otros quisieron decir pero acord ndose que el valeroso amad s no s lo se hab a contentado con llamarse amad s a secas sino que a adi el nombre de su reino y patria por hepila famosa y se llam amad s de gaula as quiso como buen caballero a adir al suyo el nombre de la suya y llamarse don quijote de la mancha con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria y la honraba con tomar el sobrenombre della limpias pues sus armas hecho del morri n celada puesto nombre a su roc n y confirm ndose a s mismo se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse porque el caballero andante sin amores era rbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma dec ase l a s si yo por malos de mis pecados o por mi buena suerte me encuentro por ah con alg n gigante como de ordinario les acontece a los caballeros andantes y le derribo de un encuentro o le parto por mitad del cuerpo o finalmente le venzo y le rindo no ser bien tener a quien enviarle presentado y que entre y se hinque de rodillas ante mi dulce se ora y diga con voz humilde y rendido yo se ora soy el gigante caraculiambro se or de la nsula malindrania a quien venci en singular batalla el jam s como se debe alabado caballero don quijote de la mancha el cual me mand que me presentase ante vuestra merced para que la vuestra grandeza disponga de m a su talante oh c mo se holg nuestro buen caballero cuando hubo hecho este discurso y m s cuando hall a quien dar nombre de su dama y fue a lo que se cree que en un lugar cerca del suyo hab a una moza labradora de muy buen parecer de quien l un tiempo anduvo enamorado aunque seg n se entiende ella jam s lo supo ni le dio cata dello llam base aldonza lorenzo y a sta le pareci ser bien darle t tulo de se ora de sus pensamientos y busc ndole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran se ora vino a llamarla dulcinea del toboso porque era natural del toboso nombre a su parecer m sico y peregrino y significativo como todos los dem s que a l y a sus cosas hab a puesto cap tulo ii que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don quijote hechas pues estas prevenciones no quiso aguardar m s tiempo a poner en efeto su pensamiento apret ndole a ello la falta que l pensaba que hac a en el mundo su tardanza seg n eran los agravios que pensaba deshacer tuertos que enderezar sinrazones que emendar y abusos que mejorar y deudas que satisfacer y as sin dar parte a persona alguna de su intenci n y sin que nadie le viese una ma ana antes del d a que era uno de los calurosos del mes de julio se arm de todas sus armas subi sobre rocinante puesta su mal compuesta celada embraz su adarga tom su lanza y por la puerta falsa de un corral sali al campo con grand simo contento y alborozo de ver con cu nta facilidad hab a dado principio a su buen deseo mas apenas se vio en el campo cuando le asalt un pensamiento terrible y tal que por poco le hiciera dejar la comenzada empresa y fue que le vino a la memoria que no era armado caballero y que conforme a ley de caballer a ni pod a ni deb a tomar armas con ning n caballero y puesto que lo fuera hab a de llevar armas blancas como novel caballero sin empresa en el escudo hasta que por su esfuerzo la ganase estos pensamientos le hicieron titubear en su prop sito mas pudiendo m s su locura que otra raz n alguna propuso de hacerse armar caballero del primero que topase a imitaci n de otros muchos que as lo hicieron seg n l hab a le do en los libros que tal le ten an en lo de las armas blancas pensaba limpiarlas de manera en teniendo lugar que lo fuesen m s que un armi o y con esto se quiet y prosigui su camino sin llevar otro que aquel que su caballo quer a creyendo que en aquello consist a la fuerza de las aventuras yendo pues caminando nuestro flamante aventurero iba hablando consigo mesmo y diciendo qui n duda sino que en los venideros tiempos cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos que el sabio que los escribiere no ponga cuando llegue a contar esta mi primera salidad tan de ma ana desta manera apenas hab a el rubicundo apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos y apenas los peque os y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas hab an saludado con dulce y meliflua armon a la venida de la rosada aurora que dejando la blanda cama del celoso marido por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba cuando el famoso caballero don quijote de la mancha dejando las ociosas plumas subi sobre su famoso caballo rocinante y comenz a caminar por el antiguo y conocido campo de montiel y era la verdad que por l caminaba y a adi diciendo dichosa edad y siglo dichoso aquel adonde saldr n a luz las famosas haza as m as dignas de entallarse en bronces esculpirse en m rmoles y pintarse en tablas para memoria en lo futuro oh t sabio encantador quienquiera que seas a quien ha de tocar el ser coronista desta peregrina historia ru gote que no te olvides de mi buen rocinante compa ero eterno m o en todos mis caminos y carreras luego volv a diciendo como si verdaderamente fuera enamorado oh princesa dulcinea se ora deste cautivo coraz n mucho agravio me habedes fecho en despedirme y reprocharme con el riguroso afincamiento de mandarme no parecer ante la vuestra fermosura pl gaos se ora de membraros deste vuestro sujeto coraz n que tantas cuitas por vuestro amor padece con stos iba ensartando otros disparates todos al modo de los que sus libros le hab an ense ado imitando en cuanto pod a su lenguaje con esto caminaba tan despacio y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor que fuera bastante a derretirle los sesos si algunos tuviera casi todo aquel d a camin sin acontecerle cosa que de contar fuese de lo cual se desesperaba porque quisiera topar luego luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del puerto l pice otros dicen que la de los molinos de viento pero lo que yo he podido averiguar en este caso y lo que he hallado escrito en los anales de la mancha es que l anduvo todo aquel d a y al anochecer su roc n y l se hallaron cansados y muertos de hambre y que mirando a todas partes por ver si descubrir a alg n castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad vio no lejos del camino por donde iba una venta que fue como si viera una estrella que no a los portales sino a los alc zares de su redenci n le encaminaba diose priesa a caminar y lleg a ella a tiempo que anochec a. estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas destas que llaman del partido las cuales iban a sevilla con unos arrieros que en la venta aquella noche acertaron a hacer jornada y como a nuestro aventurero todo cuanto pensaba ve a o imaginaba le parec a ser hecho y pasar al modo de lo que hab a le do luego que vio la venta se le represent que era un castillo con sus cuatro torres y chapiteles de luciente plata sin faltarle su puente levadiza y honda cava con todos aquellos adherentes que semejantes castillos se pintan fuese llegando a la venta que a l le parec a castillo y a poco trecho della detuvo las riendas a rocinante esperando que alg n enano se pusiese entre las almenas a dar se al con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo pero como vio que se tardaban y que rocinante se daba priesa por llegar a la caballeriza se lleg a la puerta de la venta y vio a las dos destra das mozas que all estaban que a l le parecieron dos hermosas doncellas o dos graciosas damas que delante de la puerta del castillo se estaban solazando en esto sucedi acaso que un porquero que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos que sin perd n as se llaman toc un cuerno a cuya se al ellos se recogen y al instante se le represent a don quijote lo que deseaba que era que alg n enano hac a se al de su venida y as con estra o contento lleg a la venta y a las damas las cuales como vieron venir un hombre de aquella suerte armado y con lanza y adarga llenas de miedo se iban a entrar en la venta pero don quijote coligiendo por su huida su miedo alz ndose la visera de papel n y descubriendo su seco y polvoroso rostro con gentil talante y voz reposada les dijo no fuyan las vuestras mercedes ni teman desaguisado alguno ca a la orden de caballer a que profeso non toca ni ata e facerle a ninguno cuanto m s a tan altas doncellas como vuestras presencias demuestran mir banle las mozas y andaban con los ojos busc ndole el rostro que la mala visera le encubr a mas como se oyeron llamar doncellas cosa tan fuera de su profesi n no pudieron tener la risa y fue de manera que don quijote vino a correrse y a decirles bien parece la mesura en las fermosas y es mucha sandez adem s la risa que de leve causa procede pero no vos lo digo porque os acuitedes ni mostredes mal talante que el m o non es de l que de serviros el lenguaje no entendido de las se oras y el mal talle de nuestro caballero acrecentaba en ellas la risa y en l el enojo y pasara muy adelante si a aquel punto no saliera el ventero hombre que por ser muy gordo era muy pac fico el cual viendo aquella figura contrahecha armada de armas tan desiguales como eran la brida lanza adarga y coselete no estuvo en nada en acompa ar a las doncellas en las muestras de su contento mas en efeto temiendo la m quina de tantos pertrechos determin de hablarle comedidamente y as le dijo si vuestra merced se or caballero busca posada am n del lecho porque en esta venta no hay ninguno todo lo dem s se hallar en ella en mucha abundancia viendo don quijote la humildad del alcaide de la fortaleza que tal le pareci a l el ventero y la venta respondi para m se or castellano cualquiera cosa basta porque mis arreos son las armas mi descanso el pelear etc. pens el hu sped que el haberle llamado castellano hab a sido por haberle parecido de los sanos de castilla aunque l era andaluz y de los de la playa de sanl car no menos ladr n que caco ni menos maleante que estudiantado paje y as le respondi seg n eso las camas de vuestra merced ser n duras pe as y su dormir siempre velar y siendo as bien se puede apear con seguridad de hallar en esta choza ocasi n y ocasiones para no dormir en todo un a o cuanto m s en una noche y diciendo esto fue a tener el estribo a don quijote el cual se ape con mucha dificultad y trabajo como aquel que en todo aquel d a no se hab a desayunado dijo luego al hu sped que le tuviese mucho cuidado de su caballo porque era la mejor pieza que com a pan en el mundo mir le el ventero y no le pareci tan bueno como don quijote dec a ni aun la mitad y acomod ndole en la caballeriza volvi a ver lo que su hu sped mandaba al cual estaban desarmando las doncellas que ya se hab an reconciliado con l las cuales aunque le hab an quitado el peto y el espaldar jam s supieron ni pudieron desencajarle la gola ni quitalle la contrahecha celada que tra a atada con unas cintas verdes y era menester cortarlas por no poderse quitar los udos mas l no lo quiso consentir en ninguna manera y as se qued toda aquella noche con la celada puesta que era la m s graciosa y estra a figura que se pudiera pensar y al desarmarle como l se imaginaba que aquellas tra das y llevadas que le desarmaban eran algunas principales se oras y damas de aquel castillo les dijo con mucho donaire nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera don quijote cuando de su aldea vino doncellas curaban d l princesas del su rocino o rocinante que ste es el nombre se oras m as de mi caballo y don quijote de la mancha el m o que puesto que no quisiera descubrirme fasta que las faza as fechas en vuestro servicio y pro me descubrieran la fuerza de acomodar al prop sito presente este romance viejo de lanzarote ha sido causa que sep is mi nombre antes de toda saz n pero tiempo vendr en que las vuestras se or as me manden y yo obedezca y el valor de mi brazo descubra el deseo que tengo de serviros las mozas que no estaban hechas a o r semejantes ret ricas no respond an palabra s lo le preguntaron si quer a comer alguna cosa cualquiera yantar a yo respondi don quijote porque a lo que entiendo me har a mucho al caso a dicha acert a ser viernes aquel d a y no hab a en toda la venta sino unas raciones de un pescado que en castilla llaman abadejo y en andaluc a bacallao y en otras partes curadillo y en otras truchuela pregunt ronle si por ventura comer a su merced truchuela que no hab a otro pescado que dalle a comer como haya muchas truchuelas respondi don quijote podr n servir de una trucha porque eso se me da que me den ocho reales en sencillos que en una pieza de a ocho cuanto m s que podr a ser que fuesen estas truchuelas como la ternera que es mejor que la vaca y el cabrito que el cabr n. pero sea lo que fuere venga luego que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas pusi ronle la mesa a la puerta de la venta por el fresco y tr jole el hu sped una porci n del mal remojado y peor cocido bacallao y un pan tan negro y mugriento como sus armas pero era materia de grande risa verle comer porque como ten a puesta la celada y alzada la visera no pod a poner nada en la boca con sus manos si otro no se lo daba y pon a y ans una de aquellas se oras serv a deste menester mas al darle de beber no fue posible ni lo fuera si el ventero no horadara una ca a y puesto el un cabo en la boca por el otro le iba echando el vino y todo esto lo receb a en paciencia a trueco de no romper las cintas de la celada estando en esto lleg acaso a la venta un castrador de puercos y as como lleg son su silbato de ca as cuatro o cinco veces con lo cual acab de confirmar don quijote que estaba en alg n famoso castillo y que le serv an con m sica y que el abadejo eran truchas el pan candeal y las rameras damas y el ventero castellano del castillo y con esto daba por bien empleada su determinaci n y salida mas lo que m s le fatigaba era el no verse armado caballero por parecerle que no se podr a poner leg timamente en aventura alguna sin recebir la orden de caballer a. cap tulo iii donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don quijote en armarse caballero y as fatigado deste pensamiento abrevi su venteril y limitada cena la cual acabada llam al ventero y encerr ndose con l en la caballeriza se hinc de rodillas ante l dici ndole no me levantar jam s de donde estoy valeroso caballero fasta que la vuestra cortes a me otorgue un don que pedirle quiero el cual redundar en alabanza vuestra y en pro del g nero humano el ventero que vio a su hu sped a sus pies y oy semejantes razones estaba confuso mir ndole sin saber qu hacerse ni decirle y porfiaba con l que se levantase y jam s quiso hasta que le hubo de decir que l le otorgaba el don que le ped a. no esperaba yo menos de la gran magnificencia vuestra se or m o respondi don quijote y as os digo que el don que os he pedido y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado es que ma ana en aquel d a me hab is de armar caballero y esta noche en la capilla deste vuestro castillo velar las armas y ma ana como tengo dicho se cumplir lo que tanto deseo para poder como se debe ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras en pro de los menesterosos como est a cargo de la caballer a y de los caballeros andantes como yo soy cuyo deseo a semejantes faza as es inclinado el ventero que como est dicho era un poco socarr n y ya ten a algunos barruntos de la falta de juicio de su hu sped acab de creerlo cuando acab de o rle semejantes razones y por tener qu re r aquella noche determin de seguirle el humor y as le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y ped a y que tal prosupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como l parec a y como su gallarda presencia mostraba y que l ansimesmo en los a os de su mocedad se hab a dado a aquel honroso ejercicio andando por diversas partes del mundo buscando sus aventuras sin que hubiese dejado los percheles de m laga islas de riar n comp s de sevilla azoguejo de segovia la olivera de valencia rondilla de granada playa de sanl car potro de c rdoba y las ventillas de toledo y otras diversas partes donde hab a ejercitado la ligereza de sus pies sutileza de sus manos haciendo muchos tuertos recuestando muchas viudas deshaciendo algunas doncellas y enga ando a algunos pupilos y finalmente d ndose a conocer por cuantas audiencias y tribunales hay casi en toda espa a y que a lo ltimo se hab a venido a recoger a aquel su castillo donde viv a con su hacienda y con las ajenas recogiendo en l a todos los caballeros andantes de cualquiera calidad y condici n que fuesen s lo por la mucha afici n que les ten a y porque partiesen con l de sus haberes en pago de su buen deseo d jole tambi n que en aquel su castillo no hab a capilla alguna donde poder velar las armas porque estaba derribada para hacerla de nuevo pero que en caso de necesidad l sab a que se pod an velar dondequiera y que aquella noche las podr a velar en un patio del castillo que a la ma ana siendo dios servido se har an las debidas ceremonias de manera que l quedase armado caballero y tan caballero que no pudiese ser m s en el mundo pregunt le si tra a dineros respondi don quijote que no tra a blanca porque l nunca hab a le do en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese tra do a esto dijo el ventero que se enga aba que puesto caso que en las historias no se escrib a por haberles parecido a los autores dellas que no era menester escrebir una cosa tan clara y tan necesaria de traerse como eran dineros y camisas limpias no por eso se hab a de creer que no los trujeron y as tuviese por cierto y averiguado que todos los caballeros andantes de que tantos libros est n llenos y atestados llevaban bien herradas las bolsas por lo que pudiese sucederles y que asimismo llevaban camisas y una arqueta peque a llena de ung entos para curar las heridas que receb an porque no todas veces en los campos y desiertos donde se combat an y sal an heridos hab a quien los curase si ya no era que ten an alg n sabio encantador por amigo que luego los socorr a trayendo por el aire en alguna nube alguna doncella o enano con alguna redoma de agua de tal virtud que en gustando alguna gota della luego al punto quedaban sanos de sus llagas y heridas como si mal alguno hubiesen tenido mas que en tanto que esto no hubiese tuvieron los pasados caballeros por cosa acertada que sus escuderos fuesen prove dos de dineros y de otras cosas necesarias como eran hilas y ung entos para curarse y cuando suced a que los tales caballeros no ten an escuderos que eran pocas y raras veces ellos mesmos lo llevaban todo en unas alforjas muy sutiles que casi no se parec an a las ancas del caballo como que era otra cosa de m s importancia porque no siendo por ocasi n semejante esto de llevar alforjas no fue muy admitido entre los caballeros andantes y por esto le daba por consejo pues a n se lo pod a mandar como a su ahijado que tan presto lo hab a de ser que no caminase de all adelante sin dineros y sin las prevenciones referidas y que ver a cu n bien se hallaba con ellas cuando menos se pensase prometi le don quijote de hacer lo que se le aconsejaba con toda puntualidad y as se dio luego orden como velase las armas en un corral grande que a un lado de la venta estaba y recogi ndolas don quijote todas las puso sobre una pila que junto a un pozo estaba y embrazando su adarga asi de su lanza y con gentil continente se comenz a pasear delante de la pila y cuando comenz el paseo comenzaba a cerrar la noche cont el ventero a todos cuantos estaban en la venta la locura de su hu sped la vela de las armas y la armaz n de caballer a que esperaba admir ronse de tan estra o g nero de locura y fu ronselo a mirar desde lejos y vieron que con sosegado adem n unas veces se paseaba otras arrimado a su lanza pon a los ojos en las armas sin quitarlos por un buen espacio dellas acab de cerrar la noche pero con tanta claridad de la luna que pod a competir con el que se la prestaba de manera que cuanto el novel caballero hac a era bien visto de todos antoj sele en esto a uno de los arrieros que estaban en la venta ir a dar agua a su recua y fue menester quitar las armas de don quijote que estaban sobre la pila el cual vi ndole llegar en voz alta le dijo oh t quienquiera que seas atrevido caballero que llegas a tocar las armas del m s valeroso andante que jam s se ci espada mira lo que haces y no las toques si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento no se cur el arriero destas razones y fuera mejor que se curara porque fuera curarse en salud antes trabando de las correas las arroj gran trecho de s lo cual visto por don quijote alz los ojos al cielo y puesto el pensamiento a lo que pareci en su se ora dulcinea dijo acorredme se ora m a en esta primera afrenta que a este vuestro avasallado pecho se le ofrece no me desfallezca en este primero trance vuestro favor y amparo y diciendo estas y otras semejantes razones soltando la adarga alz la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza que le derrib en el suelo tan maltrecho que si segundara con otro no tuviera necesidad de maestro que le curara hecho esto recogi sus armas y torn a pasearse con el mismo reposo que primero desde all a poco sin saberse lo que hab a pasado porque a n estaba aturdido el arriero lleg otro con la mesma intenci n de dar agua a sus mulos y llegando a quitar las armas para desembarazar la pila sin hablar don quijote palabra y sin pedir favor a nadie solt otra vez la adarga y alz otra vez la lanza y sin hacerla pedazos hizo m s de tres la cabeza del segundo arriero porque se la abri por cuatro al ruido acudi toda la gente de la venta y entre ellos el ventero viendo esto don quijote embraz su adarga y puesta mano a su espada dijo oh se ora de la fermosura esfuerzo y vigor del debilitado coraz n m o ahora es tiempo que vuelvas los ojos de tu grandeza a este tu cautivo caballero que tama a aventura est atendiendo con esto cobr a su parecer tanto nimo que si le acometieran todos los arrieros del mundo no volviera el pie atr s. los compa eros de los heridos que tales los vieron comenzaron desde lejos a llover piedras sobre don quijote el cual lo mejor que pod a se reparaba con su adarga y no se osaba apartar de la pila por no desamparar las armas el ventero daba voces que le dejasen porque ya les hab a dicho como era loco y que por loco se librar a aunque los matase a todos tambi n don quijote las daba mayores llam ndolos de alevosos y traidores y que el se or del castillo era un foll n y mal nacido caballero pues de tal manera consent a que se tratasen los andantes caballeros y que si l hubiera recebido la orden de caballer a que l le diera a entender su alevos a pero de vosotros soez y baja canalla no hago caso alguno tirad llegad venid y ofendedme en cuanto pudi redes que vosotros ver is el pago que llev is de vuestra sandez y demas a. dec a esto con tanto br o y denuedo que infundi un terrible temor en los que le acomet an y as por esto como por las persuasiones del ventero le dejaron de tirar y l dej retirar a los heridos y torn a la vela de sus armas con la misma quietud y sosiego que primero no le parecieron bien al ventero las burlas de su hu sped y determin abreviar y darle la negra orden de caballer a luego antes que otra desgracia sucediese y as lleg ndose a l se desculp de la insolencia que aquella gente baja con l hab a usado sin que l supiese cosa alguna pero que bien castigados quedaban de su atrevimiento d jole como ya le hab a dicho que en aquel castillo no hab a capilla y para lo que restaba de hacer tampoco era necesaria que todo el toque de quedar armado caballero consist a en la pescozada y en el espaldarazo seg n l ten a noticia del ceremonial de la orden y que aquello en mitad de un campo se pod a hacer y que ya hab a cumplido con lo que tocaba al velar de las armas que con solas dos horas de vela se cumpl a cuanto m s que l hab a estado m s de cuatro todo se lo crey don quijote y dijo que l estaba all pronto para obedecerle y que concluyese con la mayor brevedad que pudiese porque si fuese otra vez acometido y se viese armado caballero no pensaba dejar persona viva en el castillo eceto aquellas que l le mandase a quien por su respeto dejar a. advertido y medroso desto el castellano trujo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba a los arrieros y con un cabo de vela que le tra a un muchacho y con las dos ya dichas doncellas se vino adonde don quijote estaba al cual mand hincar de rodillas y leyendo en su manual como que dec a alguna devota oraci n en mitad de la leyenda alz la mano y diole sobre el cuello un buen golpe y tras l con su mesma espada un gentil espaldazaro siempre murmurando entre dientes como que rezaba hecho esto mand a una de aquellas damas que le ci ese la espada la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discreci n porque no fue menester poca para no reventar de risa a cada punto de las ceremonias pero las proezas que ya hab an visto del novel caballero les ten a la risa a raya al ce irle la espada dijo la buena se ora dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le d ventura en lides don quijote le pregunt c mo se llamaba porque l supiese de all adelante a qui n quedaba obligado por la merced recebida porque pensaba darle alguna parte de la honra que alcanzase por el valor de su brazo ella respondi con mucha humildad que se llamaba la tolosa y que era hija de un remend n natural de toledo que viv a a las tendillas de sancho bienaya y que dondequiera que ella estuviese le servir a y le tendr a por se or don quijote le replic que por su amor le hiciese merced que de all adelante se pusiese don y se llamase do a tolosa ella se lo prometi y la otra le calz la espuela con la cual le pas casi el mismo coloquio que con la de la espada pregunt le su nombre y dijo que se llamaba la molinera y que era hija de un honrado molinero de antequera a la cual tambi n rog don quijote que se pusiese don y se llamase do a molinera ofreci ndole nuevos servicios y mercedes hechas pues de galope y aprisa las hasta all nunca vistas ceremonias no vio la hora don quijote de verse a caballo y salir buscando las aventuras y ensillando luego a rocinante subi en l y abrazando a su hu sped le dijo cosas tan estra as agradeci ndole la merced de haberle armado caballero que no es posible acertar a referirlas el ventero por verle ya fuera de la venta con no menos ret ricas aunque con m s breves palabras respondi a las suyas y sin pedirle la costa de la posada le dej ir a la buen hora cap tulo iv de lo que le sucedi a nuestro caballero cuando sali de la venta la del alba ser a cuando don quijote sali de la venta tan contento tan gallardo tan alborozado por verse ya armado caballero que el gozo le reventaba por las cinchas del caballo mas vini ndole a la memoria los consejos de su hu sped cerca de las prevenciones tan necesarias que hab a de llevar consigo especial la de los dineros y camisas determin volver a su casa y acomodarse de todo y de un escudero haciendo cuenta de recebir a un labrador vecino suyo que era pobre y con hijos pero muy a prop sito para el oficio escuderil de la caballer a. con este pensamiento gui a rocinante hacia su aldea el cual casi conociendo la querencia con tanta gana comenz a caminar que parec a que no pon a los pies en el suelo no hab a andado mucho cuando le pareci que a su diestra mano de la espesura de un bosque que all estaba sal an unas voces delicadas como de persona que se quejaba y apenas las hubo o do cuando dijo gracias doy al cielo por la merced que me hace pues tan presto me pone ocasiones delante donde yo pueda cumplir con lo que debo a mi profesi n y donde pueda coger el fruto de mis buenos deseos estas voces sin duda son de alg n menesteroso o menesterosa que ha menester mi favor y ayuda y volviendo las riendas encamin a rocinante hacia donde le pareci que las voces sal an y a pocos pasos que entr por el bosque vio atada una yegua a una encina y atado en otra a un muchacho desnudo de medio cuerpo arriba hasta de edad de quince a os que era el que las voces daba y no sin causa porque le estaba dando con una pretina muchos azotes un labrador de buen talle y cada azote le acompa aba con una reprehensi n y consejo porque dec a la lengua queda y los ojos listos y el muchacho respond a no lo har otra vez se or m o por la pasi n de dios que no lo har otra vez y yo prometo de tener de aqu adelante m s cuidado con el hato y viendo don quijote lo que pasaba con voz airada dijo descort s caballero mal parece tomaros con quien defender no se puede subid sobre vuestro caballo y tomad vuestra lanza que tambi n ten a una lanza arrimada a la encima adonde estaba arrendada la yegua que yo os har conocer ser de cobardes lo que est is haciendo el labrador que vio sobre s aquella figura llena de armas blandiendo la lanza sobre su rostro t vose por muerto y con buenas palabras respondi se or caballero este muchacho que estoy castigando es un mi criado que me sirve de guardar una manada de ovejas que tengo en estos contornos el cual es tan descuidado que cada d a me falta una y porque castigo su descuido o bellaquer a dice que lo hago de miserable por no pagalle la soldada que le debo y en dios y en mi nima que miente miente delante de m ruin villano dijo don quijote por el sol que nos alumbra que estoy por pasaros de parte a parte con esta lanza pagadle luego sin m s r plica si no por el dios que nos rige que os concluya y aniquile en este punto desatadlo luego el labrador baj la cabeza y sin responder palabra desat a su criado al cual pregunt don quijote que cu nto le deb a su amo l dijo que nueve meses a siete reales cada mes hizo la cuenta don quijote y hall que montaban setenta y tres reales y d jole al labrador que al momento los desembolsase si no quer a morir por ello respondi el medroso villano que para el paso en que estaba y juramento que hab a hecho y a n no hab a jurado nada que no eran tantos porque se le hab an de descontar y recebir en cuenta tres pares de zapatos que le hab a dado y un real de dos sangr as que le hab an hecho estando enfermo bien est todo eso replic don quijote pero qu dense los zapatos y las sangr as por los azotes que sin culpa le hab is dado que si l rompi el cuero de los zapatos que vos pagastes vos le hab is rompido el de su cuerpo y si le sac el barbero sangre estando enfermo vos en sanidad se la hab is sacado ans que por esta parte no os debe nada el da o est se or caballero en que no tengo aqu dineros v ngase andr s conmigo a mi casa que yo se los pagar un real sobre otro irme yo con l dijo el muchacho mas mal a o no se or ni por pienso porque en vi ndose solo me desuelle como a un san bartolom no har tal replic don quijote basta que yo se lo mande para que me tenga respeto y con que l me lo jure por la ley de caballer a que ha recebido le dejar ir libre y asegurar la paga mire vuestra merced se or lo que dice dijo el muchacho que este mi amo no es caballero ni ha recebido orden de caballer a alguna que es juan haldudo el rico el vecino del quintanar importa eso poco respondi don quijote que haldudos puede haber caballeros cuanto m s que cada uno es hijo de sus obras as es verdad dijo andr s pero este mi amo de qu obras es hijo pues me niega mi soldada y mi sudor y trabajo no niego hermano andr s respondi el labrador y hacedme placer de veniros conmigo que yo juro por todas las rdenes que de caballer as hay en el mundo de pagaros como tengo dicho un real sobre otro y aun sahumados del sahumerio os hago gracia dijo don quijote d dselos en reales que con eso me contento y mirad que lo cumpl is como lo hab is jurado si no por el mismo juramento os juro de volver a buscaros y a castigaros y que os tengo de hallar aunque os escond is m s que una lagartija y si quer is saber qui n os manda esto para quedar con m s veras obligado a cumplirlo sabed que yo soy el valeroso don quijote de la mancha el desfacedor de agravios y sinrazones y a dios quedad y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado so pena de la pena pronunciada y en diciendo esto pic a su rocinante y en breve espacio se apart dellos sigui le el labrador con los ojos y cuando vio que hab a traspuesto del bosque y que ya no parec a volvi se a su criado andr s y d jole venid ac hijo m o que os quiero pagar lo que os debo como aquel deshacedor de agravios me dej mandado eso juro yo dijo andr s y c mo que andar vuestra merced acertado en cumplir el mandamiento de aquel buen caballero que mil a os viva que seg n es de valeroso y de buen juez vive roque que si no me paga que vuelva y ejecute lo que dijo tambi n lo juro yo dijo el labrador pero por lo mucho que os quiero quiero acrecentar la deuda por acrecentar la paga y asi ndole del brazo le torn a atar a la encina donde le dio tantos azotes que le dej por muerto llamad se or andr s ahora dec a el labrador al desfacedor de agravios ver is c mo no desface aqu ste aunque creo que no est acabado de hacer porque me viene gana de desollaros vivo como vos tem ades pero al fin le desat y le dio licencia que fuese a buscar su juez para que ejecutase la pronunciada sentencia andr s se parti algo moh no jurando de ir a buscar al valeroso don quijote de la mancha y contalle punto por punto lo que hab a pasado y que se lo hab a de pagar con las setenas pero con todo esto l se parti llorando y su amo se qued riendo y desta manera deshizo el agravio el valeroso don quijote el cual content simo de lo sucedido pareci ndole que hab a dado felic simo y alto principio a sus caballer as con gran satisfaci n de s mismo iba caminando hacia su aldea diciendo a media voz bien te puedes llamar dichosa sobre cuantas hoy viven en la tierra oh sobre las bellas bella dulcinea del toboso pues te cupo en suerte tener sujeto y rendido a toda tu voluntad e talante a un tan valiente y tan nombrado caballero como lo es y ser don quijote de la mancha el cual como todo el mundo sabe ayer rescibi la orden de caballer a y hoy ha desfecho el mayor tuerto y agravio que form la sinraz n y cometi la crueldad hoy quit el l tigo de la mano a aquel despiadado enemigo que tan sin ocasi n vapulaba a aquel delicado infante en esto lleg a un camino que en cuatro se divid a y luego se le vino a la imaginaci n las encrucejadas donde los caballeros andantes se pon an a pensar cu l camino de aqu llos tomar an y por imitarlos estuvo un rato quedo y al cabo de haberlo muy bien pensado solt la rienda a rocinante dejando a la voluntad del roc n la suya el cual sigui su primer intento que fue el irse camino de su caballeriza y habiendo andado como dos millas descubri don quijote un grande tropel de gente que como despu s se supo eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a murcia eran seis y ven an con sus quitasoles con otros cuatro criados a caballo y tres mozos de mulas a pie apenas los divis don quijote cuando se imagin ser cosa de nueva aventura y por imitar en todo cuanto a l le parec a posible los pasos que hab a le do en sus libros le pareci venir all de molde uno que pensaba hacer y as con gentil continente y denuedo se afirm bien en los estribos apret la lanza lleg la adarga al pecho y puesto en la mitad del camino estuvo esperando que aquellos caballeros andantes llegasen que ya l por tales los ten a y juzgaba y cuando llegaron a trecho que se pudieron ver y o r levant don quijote la voz y con adem n arrogante dijo todo el mundo se tenga si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella m s hermosa que la emperatriz de la mancha la sin par dulcinea del toboso par ronse los mercaderes al son destas razones y a ver la estra a figura del que las dec a y por la figura y por las razones luego echaron de ver la locura de su due o mas quisieron ver despacio en qu paraba aquella confesi n que se les ped a y uno dellos que era un poco burl n y muy mucho discreto le dijo se or caballero nosotros no conocemos qui n sea esa buena se ora que dec s mostr dnosla que si ella fuere de tanta hermosura como signific is de buena gana y sin apremio alguno confesaremos la verdad que por parte vuestra nos es pedida si os la mostrara replic don quijote qu hici rades vosotros en confesar una verdad tan notoria la importancia est en que sin verla lo hab is de creer confesar afirmar jurar y defender donde no conmigo sois en batalla gente descomunal y soberbia que ahora veng is uno a uno como pide la orden de caballer a ora todos juntos como es costumbre y mala usanza de los de vuestra ralea aqu os aguardo y espero confiado en la raz n que de mi parte tengo se or caballero replic el mercader suplico a vuestra merced en nombre de todos estos pr ncipes que aqu estamos que porque no encarguemos nuestras conciencias confesando una cosa por nosotros jam s vista ni o da y m s siendo tan en perjuicio de las emperatrices y reinas del alcarria y estremadura que vuestra merced sea servido de mostrarnos alg n retrato de esa se ora aunque sea tama o como un grano de trigo que por el hilo se sacar el ovillo y quedaremos con esto satisfechos y seguros y vuestra merced quedar contento y pagado y aun creo que estamos ya tan de su parte que aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermell n y piedra azufre con todo eso por complacer a vuestra merced diremos en su favor todo lo que quisiere no le mana canalla infame respondi don quijote encendido en c lera no le mana digo eso que dec s sino mbar y algalia entre algodones y no es tuerta ni corcovada sino m s derecha que un huso de guadarrama pero vosotros pagar is la grande blasfemia que hab is dicho contra tama a beldad como es la de mi se ora y en diciendo esto arremeti con la lanza baja contra el que lo hab a dicho con tanta furia y enojo que si la buena suerte no hiciera que en la mitad del camino tropezara y cayera rocinante lo pasara mal el atrevido mercader cay rocinante y fue rodando su amo una buena pieza por el campo y queri ndose levantar jam s pudo tal embarazo le causaban la lanza adarga espuelas y celada con el peso de las antiguas armas y entretanto que pugnaba por levantarse y no pod a estaba diciendo non fuy is gente cobarde gente cautiva atended que no por culpa m a sino de mi caballo estoy aqu tendido un mozo de mulas de los que all ven an que no deb a de ser muy bien intencionado oyendo decir al pobre ca do tantas arrogancias no lo pudo sufrir sin darle la respuesta en las costillas y lleg ndose a l tom la lanza y despu s de haberla hecho pedazos con uno dellos comenz a dar a nuestro don quijote tantos palos que a despecho y pesar de sus armas le moli como cibera d banle voces sus amos que no le diese tanto y que le dejase pero estaba ya el mozo picado y no quiso dejar el juego hasta envidar todo el resto de su c lera y acudiendo por los dem s trozos de la lanza los acab de deshacer sobre el miserable ca do que con toda aquella tempestad de palos que sobre l v a no cerraba la boca amenazando al cielo y a la tierra y a los malandrines que tal le parec an cans se el mozo y los mercaderes siguieron su camino llevando qu contar en todo l del pobre apaleado el cual despu s que se vio solo torn a probar si pod a levantarse pero si no lo pudo hacer cuando sano y bueno c mo lo har a molido y casi deshecho y a n se ten a por dichoso pareci ndole que aqu lla era propia desgracia de caballeros andantes y toda la atribu a a la falta de su caballo y no era posible levantarse seg n ten a brumado todo el cuerpo cap tulo v. donde se prosigue la narraci n de la desgracia de nuestro caballero viendo pues que en efeto no pod a menearse acord de acogerse a su ordinario remedio que era pensar en alg n paso de sus libros y tr jole su locura a la memoria aquel de valdovinos y del marqu s de mantua cuando carloto le dej herido en la monti a historia sabida de los ni os no ignorada de los mozos celebrada y aun cre da de los viejos y con todo esto no m s verdadera que los milagros de mahoma sta pues le pareci a l que le ven a de molde para el paso en que se hallaba y as con muestras de grande sentimiento se comenz a volcar por la tierra y a decir con debilitado aliento lo mesmo que dicen dec a el herido caballero del bosque donde est s se ora m a que no te duele mi mal o no lo sabes se ora o eres falsa y desleal y desta manera fue prosiguiendo el romance hasta aquellos versos que dicen oh noble marqu s de mantua mi t o y se or carnal y quiso la suerte que cuando lleg a este verso acert a pasar por all un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo que ven a de llevar una carga de trigo al molino el cual viendo aquel hombre all tendido se lleg a l y le pregunt que qui n era y qu mal sent a que tan tristemente se quejaba don quijote crey sin duda que aqu l era el marqu s de mantua su t o y as no le respondi otra cosa si no fue proseguir en su romance donde le daba cuenta de su desgracia y de los amores del hijo del emperante con su esposa todo de la mesma manera que el romance lo canta el labrador estaba admirado oyendo aquellos disparates y quit ndole la visera que ya estaba hecha pedazos de los palos le limpi el rostro que le ten a cubierto de polvo y apenas le hubo limpiado cuando le conoci y le dijo se or quijana que as se deb a de llamar cuando l ten a juicio y no hab a pasado de hidalgo sosegado a caballero andante qui n ha puesto a vuestra merced desta suerte pero l segu a con su romance a cuanto le preguntaba viendo esto el buen hombre lo mejor que pudo le quit el peto y espaldar para ver si ten a alguna herida pero no vio sangre ni se al alguna procur levantarle del suelo y no con poco trabajo le subi sobre su jumento por parecer caballer a m s sosegada recogi las armas hasta las astillas de la lanza y li las sobre rocinante al cual tom de la rienda y del cabestro al asno y se encamin hacia su pueblo bien pensativo de o r los disparates que don quijote dec a y no menos iba don quijote que de puro molido y quebrantado no se pod a tener sobre el borrico y de cuando en cuando daba unos suspiros que los pon a en el cielo de modo que de nuevo oblig a que el labrador le preguntase le dijese qu mal sent a y no parece sino que el diablo le tra a a la memoria los cuentos acomodados a sus sucesos porque en aquel punto olvid ndose de valdovinos se acord del moro abindarr ez cuando el alcaide de antequera rodrigo de narv ez le prendi y llev cautivo a su alcaid a. de suerte que cuando el labrador le volvi a preguntar que c mo estaba y qu sent a le respondi las mesmas palabras y razones que el cautivo abencerraje respond a a rodrigo de narv ez del mesmo modo que l hab a le do la historia en la diana de jorge de montemayor donde se escribe aprovech ndose della tan a prop sito que el labrador se iba dando al diablo de o r tanta m quina de necedades por donde conoci que su vecino estaba loco y d bale priesa a llegar al pueblo por escusar el enfado que don quijote le causaba con su larga arenga al cabo de lo cual dijo sepa vuestra merced se or don rodrigo de narv ez que esta hermosa jarifa que he dicho es ahora la linda dulcinea del toboso por quien yo he hecho hago y har los m s famosos hechos de caballer as que se han visto vean ni ver n en el mundo a esto respondi el labrador mire vuestra merced se or pecador de m que yo no soy don rodrigo de narv ez ni el marqu s de mantua sino pedro alonso su vecino ni vuestra merced es valdovinos ni abindarr ez sino el honrado hidalgo del se or quijana yo s qui n soy respondi don quijote y s que puedo ser no s lo los que he dicho sino todos los doce pares de francia y aun todos los nueve de la fama pues a todas las haza as que ellos todos juntos y cada uno por s hicieron se aventajar n las m as en estas pl ticas y en otras semejantes llegaron al lugar a la hora que anochec a pero el labrador aguard a que fuese algo m s noche porque no viesen al molido hidalgo tan mal caballero llegada pues la hora que le pareci entr en el pueblo y en la casa de don quijote la cual hall toda alborotada y estaban en ella el cura y el barbero del lugar que eran grandes amigos de don quijote que estaba dici ndoles su ama a voces qu le parece a vuestra merced se or licenciado pero p rez que as se llamaba el cura de la desgracia de mi se or tres d as ha que no parecen l ni el roc n ni la adarga ni la lanza ni las armas desventurada de m que me doy a entender y as es ello la verdad como nac para morir que estos malditos libros de caballer as que l tiene y suele leer tan de ordinario le han vuelto el juicio que ahora me acuerdo haberle o do decir muchas veces hablando entre s que quer a hacerse caballero andante e irse a buscar las aventuras por esos mundos encomendados sean a satan s y a barrab s tales libros que as han echado a perder el m s delicado entendimiento que hab a en toda la mancha la sobrina dec a lo mesmo y aun dec a m s sepa se or maese nicol s que ste era el nombre del barbero que muchas veces le aconteci a mi se or t o estarse leyendo en estos desalmados libros de desventuras dos d as con sus noches al cabo de los cuales arrojaba el libro de las manos y pon a mano a la espada y andaba a cuchilladas con las paredes y cuando estaba muy cansado dec a que hab a muerto a cuatro gigantes como cuatro torres y el sudor que sudaba del cansancio dec a que era sangre de las feridas que hab a recebido en la batalla y beb ase luego un gran jarro de agua fr a y quedaba sano y sosegado diciendo que aquella agua era una precios sima bebida que le hab a tra do el sabio esquife un grande encantador y amigo suyo mas yo me tengo la culpa de todo que no avis a vuestras mercedes de los disparates de mi se or t o para que lo remediaran antes de llegar a lo que ha llegado y quemaran todos estos descomulgados libros que tiene muchos que bien merecen ser abrasados como si fuesen de herejes esto digo yo tambi n dijo el cura y a fee que no se pase el d a de ma ana sin que dellos no se haga acto p blico y sean condenados al fuego porque no den ocasi n a quien los leyere de hacer lo que mi buen amigo debe de haber hecho todo esto estaban oyendo el labrador y don quijote con que acab de entender el labrador la enfermedad de su vecino y as comenz a decir a voces abran vuestras mercedes al se or valdovinos y al se or marqu s de mantua que viene malferido y al se or moro abindarr ez que trae cautivo el valeroso rodrigo de narv ez alcaide de antequera a estas voces salieron todos y como conocieron los unos a su amigo las otras a su amo y t o que a n no se hab a apeado del jumento porque no pod a corrieron a abrazarle l dijo t nganse todos que vengo malferido por la culpa de mi caballo ll venme a mi lecho y ll mese si fuere posible a la sabia urganda que cure y cate de mis feridas mir en hora maza dijo a este punto el ama si me dec a a m bien mi coraz n del pie que cojeaba mi se or suba vuestra merced en buen hora que sin que venga esa hurgada le sabremos aqu curar malditos digo sean otra vez y otras ciento estos libros de caballer as que tal han parado a vuestra merced llev ronle luego a la cama y cat ndole las feridas no le hallaron ninguna y l dijo que todo era molimiento por haber dado una gran ca da con rocinante su caballo combati ndose con diez jayanes los m s desaforados y atrevidos que se pudieran fallar en gran parte de la tierra ta ta dijo el cura jayanes hay en la danza para mi santiguada que yo los queme ma ana antes que llegue la noche hici ronle a don quijote mil preguntas y a ninguna quiso responder otra cosa sino que le diesen de comer y le dejasen dormir que era lo que m s le importaba h zose as y el cura se inform muy a la larga del labrador del modo que hab a hallado a don quijote l se lo cont todo con los disparates que al hallarle y al traerle hab a dicho que fue poner m s deseo en el licenciado de hacer lo que otro d a hizo que fue llamar a su amigo el barbero maese nicol s con el cual se vino a casa de don quijote cap tulo vi del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librer a de nuestro ingenioso hidalgo el cual a n todav a dorm a. pidi las llaves a la sobrina del aposento donde estaban los libros autores del da o y ella se las dio de muy buena gana entraron dentro todos y la ama con ellos y hallaron m s de cien cuerpos de libros grandes muy bien encuadernados y otros peque os y as como el ama los vio volvi se a salir del aposento con gran priesa y torn luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo y dijo tome vuestra merced se or licenciado roc e este aposento no est aqu alg n encantador de los muchos que tienen estos libros y nos encanten en pena de las que les queremos dar ech ndolos del mundo caus risa al licenciado la simplicidad del ama y mand al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno para ver de qu trataban pues pod a ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego no dijo la sobrina no hay para qu perdonar a ninguno porque todos han sido los da adores mejor ser arrojarlos por las ventanas al patio y hacer un rimero dellos y pegarles fuego y si no llevarlos al corral y all se har la hoguera y no ofender el humo lo mismo dijo el ama tal era la gana que las dos ten an de la muerte de aquellos inocentes mas el cura no vino en ello sin primero leer siquiera los t tulos y el primero que maese nicol s le dio en las manos fue los cuatro de amad s de gaula y dijo el cura parece cosa de misterio sta porque seg n he o do decir este libro fue el primero de caballer as que se imprimi en espa a y todos los dem s han tomado principio y origen d ste y as me parece que como a dogmatizador de una secta tan mala le debemos sin escusa alguna condenar al fuego no se or dijo el barbero que tambi n he o do decir que es el mejor de todos los libros que de este g nero se han compuesto y as como a nico en su arte se debe perdonar as es verdad dijo el cura y por esa raz n se le otorga la vida por ahora veamos esotro que est junto a l. es dijo el barbero las sergas de esplandi n hijo leg timo de amad s de gaula pues en verdad dijo el cura que no le ha de valer al hijo la bondad del padre tomad se ora ama abrid esa ventana y echadle al corral y d principio al mont n de la hoguera que se ha de hacer h zolo as el ama con mucho contento y el bueno de esplandi n fue volando al corral esperando con toda paciencia el fuego que le amenazaba adelante dijo el cura este que viene dijo el barbero es amad s de grecia y aun todos los deste lado a lo que creo son del mesmo linaje de amad s. pues vayan todos al corral dijo el cura que a trueco de quemar a la reina pintiquiniestra y al pastor darinel y a sus glogas y a las endiabladas y revueltas razones de su autor quemar con ellos al padre que me engendr si anduviera en figura de caballero andante de ese parecer soy yo dijo el barbero y aun yo a adi la sobrina pues as es dijo el ama vengan y al corral con ellos di ronselos que eran muchos y ella ahorr la escalera y dio con ellos por la ventana abajo qui n es ese tonel dijo el cura ste es respondi el barbero don olivante de laura el autor de ese libro dijo el cura fue el mesmo que compuso a jard n de flores y en verdad que no sepa determinar cu l de los dos libros es m s verdadero o por decir mejor menos mentiroso s lo s decir que ste ir al corral por disparatado y arrogante ste que se sigue es florimorte de hircania dijo el barbero ah est el se or florimorte replic el cura pues a fe que ha de parar presto en el corral a pesar de su estra o nacimiento y sonadas aventuras que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo al corral con l y con esotro se ora ama que me place se or m o respond a ella y con mucha alegr a ejecutaba lo que le era mandado ste es el caballero platir dijo el barbero antiguo libro es ste dijo el cura y no hallo en l cosa que merezca venia acompa e a los dem s sin r plica y as fue hecho abri se otro libro y vieron que ten a por t tulo el caballero de la cruz por nombre tan santo como este libro tiene se pod a perdonar su ignorancia mas tambi n se suele decir tras la cruz est el diablo vaya al fuego tomando el barbero otro libro dijo ste es espejo de caballer as ya conozco a su merced dijo el cura ah anda el se or reinaldos de montalb n con sus amigos y compa eros m s ladrones que caco y los doce pares con el verdadero historiador turp n y en verdad que estoy por condenarlos no m s que a destierro perpetuo siquiera porque tienen parte de la invenci n del famoso mateo boyardo de donde tambi n teji su tela el cristiano poeta ludovico ariosto al cual si aqu le hallo y que habla en otra lengua que la suya no le guardar respeto alguno pero si habla en su idioma le pondr sobre mi cabeza pues yo le tengo en italiano dijo el barbero mas no le entiendo ni aun fuera bien que vos le entendi rades respondi el cura y aqu le perdon ramos al se or capit n que no le hubiera tra do a espa a y hecho castellano que le quit mucho de su natural valor y lo mesmo har n todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua que por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren jam s llegar n al punto que ellos tienen en su primer nacimiento digo en efeto que este libro y todos los que se hallaren que tratan destas cosas de francia se echen y depositen en un pozo seco hasta que con m s acuerdo se vea lo que se ha de hacer dellos ecetuando a un bernardo del carpio que anda por ah y a otro llamado roncesvalles que stos en llegando a mis manos han de estar en las del ama y dellas en las del fuego sin remisi n alguna todo lo confirm el barbero y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad que no dir a otra cosa por todas las del mundo y abriendo otro libro vio que era palmer n de oliva y junto a l estaba otro que se llamaba palmer n de ingalaterra lo cual visto por el licenciado dijo esa oliva se haga luego rajas y se queme que aun no queden della las cenizas y esa palma de ingalaterra se guarde y se conserve como a cosa nica y se haga para ello otra caja como la que hall alejandro en los despojos de dario que la diput para guardar en ella las obras del poeta homero este libro se or compadre tiene autoridad por dos cosas la una porque l por s es muy bueno y la otra porque es fama que le compuso un discreto rey de portugal todas las aventuras del castillo de miraguarda son bon simas y de grande artificio las razones cortesanas y claras que guardan y miran el decoro del que habla con mucha propriedad y entendimiento digo pues salvo vuestro buen parecer se or maese nicol s que ste y amad s de gaula queden libres del fuego y todos los dem s sin hacer m s cala y cata perezcan no se or compadre replic el barbero que ste que aqu tengo es el afamado don belian s. pues se replic el cura con la segunda tercera y cuarta parte tienen necesidad de un poco de ruibarbo para purgar la demasiada c lera suya y es menester quitarles todo aquello del castillo de la fama y otras impertinencias de m s importancia para lo cual se les da t rmino ultramarino y como se enmendaren as se usar con ellos de misericordia o de justicia y en tanto tenedlos vos compadre en vuestra casa mas no los dej is leer a ninguno que me place respondi el barbero y sin querer cansarse m s en leer libros de caballer as mand al ama que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral no se dijo a tonta ni a sorda sino a quien ten a m s gana de quemallos que de echar una tela por grande y delgada que fuera y asiendo casi ocho de una vez los arroj por la ventana por tomar muchos juntos se le cay uno a los pies del barbero que le tom gana de ver de qui n era y vio que dec a historia del famoso caballero tirante el blanco v lame dios dijo el cura dando una gran voz que aqu est tirante el blanco d dmele ac compadre que hago cuenta que he hallado en l un tesoro de contento y una mina de pasatiempos aqu est don quirieleis n de montalb n valeroso caballero y su hermano tom s de montalb n y el caballero fonseca con la batalla que el valiente de tirante hizo con el alano y las agudezas de la doncella placerdemivida con los amores y embustes de la viuda reposada y la se ora emperatriz enamorada de hip lito su escudero d goos verdad se or compadre que por su estilo es ste el mejor libro del mundo aqu comen los caballeros y duermen y mueren en sus camas y hacen testamento antes de su muerte con estas cosas de que todos los dem s libros deste g nero carecen con todo eso os digo que merec a el que le compuso pues no hizo tantas necedades de industria que le echaran a galeras por todos los d as de su vida llevadle a casa y leedle y ver is que es verdad cuanto d l os he dicho as ser respondi el barbero pero qu haremos destos peque os libros que quedan stos dijo el cura no deben de ser de caballer as sino de poes a. y abriendo uno vio que era la diana de jorge de montemayor y dijo creyendo que todos los dem s eran del mesmo g nero stos no merecen ser quemados como los dem s porque no hacen ni har n el da o que los de caballer as han hecho que son libros de entendimiento sin perjuicio de tercero ay se or dijo la sobrina bien los puede vuestra merced mandar quemar como a los dem s porque no ser a mucho que habiendo sanado mi se or t o de la enfermedad caballeresca leyendo stos se le antojase de hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y ta endo y lo que ser a peor hacerse poeta que seg n dicen es enfermedad incurable y pegadiza verdad dice esta doncella dijo el cura y ser bien quitarle a nuestro amigo este tropiezo y ocasi n delante y pues comenzamos por la diana de montemayor soy de parecer que no se queme sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia felicia y de la agua encantada y casi todos los versos mayores y qu desele en hora buena la prosa y la honra de ser primero en semejantes libros ste que se sigue dijo el barbero es la diana llamada segunda del salmantino y ste otro que tiene el mesmo nombre cuyo autor es gil polo pues la del salmantino respondi el cura acompa e y acreciente el n mero de los condenados al corral y la de gil polo se guarde como si fuera del mesmo apolo y pase adelante se or compadre y d monos prisa que se va haciendo tarde este libro es dijo el barbero abriendo otro los diez libros de fortuna de amor compuestos por antonio de lofraso poeta sardo por las rdenes que receb dijo el cura que desde que apolo fue apolo y las musas musas y los poetas poetas tan gracioso ni tan disparatado libro como se no se ha compuesto y que por su camino es el mejor y el m s nico de cuantos deste g nero han salido a la luz del mundo y el que no le ha le do puede hacer cuenta que no ha le do jam s cosa de gusto d dmele ac compadre que precio m s haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de florencia p sole aparte con grand simo gusto y el barbero prosigui diciendo estos que se siguen son el pastor de iberia ninfas de henares y desenga os de celos pues no hay m s que hacer dijo el cura sino entregarlos al brazo seglar del ama y no se me pregunte el porqu que ser a nunca acabar este que viene es el pastor de f lida no es se pastor dijo el cura sino muy discreto cortesano gu rdese como joya preciosa este grande que aqu viene se intitula dijo el barbero tesoro de varias poes as como ellas no fueran tantas dijo el cura fueran m s estimadas menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene gu rdese porque su autor es amigo m o y por respeto de otras m s heroicas y levantadas obras que ha escrito ste es sigui el barbero el cancionero de l pez maldonado tambi n el autor de ese libro replic el cura es grande amigo m o y sus versos en su boca admiran a quien los oye y tal es la suavidad de la voz con que los canta que encanta algo largo es en las glogas pero nunca lo bueno fue mucho gu rdese con los escogidos pero qu libro es ese que est junto a l la galatea de miguel de cervantes dijo el barbero muchos a os ha que es grande amigo m o ese cervantes y s que es m s versado en desdichas que en versos su libro tiene algo de buena invenci n propone algo y no concluye nada es menester esperar la segunda parte que promete quiz con la emienda alcanzar del todo la misericordia que ahora se le niega y entre tanto que esto se ve tenedle recluso en vuestra posada se or compadre que me place respondi el barbero y aqu vienen tres todos juntos la araucana de don alonso de ercilla la austr ada de juan rufo jurado de c rdoba y el monserrato de crist bal de viru s poeta valenciano todos esos tres libros dijo el cura son los mejores que en verso heroico en lengua castellana est n escritos y pueden competir con los m s famosos de italia gu rdense como las m s ricas prendas de poes a que tiene espa a. cans se el cura de ver m s libros y as a carga cerrada quiso que todos los dem s se quemasen pero ya ten a abierto uno el barbero que se llamaba las l grimas de ang lica llor ralas yo dijo el cura en oyendo el nombre si tal libro hubiera mandado quemar porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo no s lo de espa a y fue felic simo en la traduci n de algunas f bulas de ovidio cap tulo vii de la segunda salida de nuestro buen caballero don quijote de la mancha estando en esto comenz a dar voces don quijote diciendo aqu aqu valerosos caballeros aqu es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos que los cortesanos llevan lo mejor del torneo por acudir a este ruido y estruendo no se pas adelante con el escrutinio de los dem s libros que quedaban y as se cree que fueron al fuego sin ser vistos ni o dos la carolea y le n de espa a con los hechos del emperador compuestos por don luis de vila que sin duda deb an de estar entre los que quedaban y quiz si el cura los viera no pasaran por tan rigurosa sentencia cuando llegaron a don quijote ya l estaba levantado de la cama y prosegu a en sus voces y en sus desatinos dando cuchilladas y reveses a todas partes estando tan despierto como si nunca hubiera dormido abraz ronse con l y por fuerza le volvieron al lecho y despu s que hubo sosegado un poco volvi ndose a hablar con el cura le dijo por cierto se or arzobispo turp n que es gran mengua de los que nos llamamos doce pares dejar tan sin m s ni m s llevar la vitoria deste torneo a los caballeros cortesanos habiendo nosotros los aventureros ganado el prez en los tres d as antecedentes calle vuestra merced se or compadre dijo el cura que dios ser servido que la suerte se mude y que lo que hoy se pierde se gane ma ana y atienda vuestra merced a su salud por agora que me parece que debe de estar demasiadamente cansado si ya no es que est malferido ferido no dijo don quijote pero molido y quebrantado no hay duda en ello porque aquel bastardo de don rold n me ha molido a palos con el tronco de una encina y todo de envidia porque ve que yo solo soy el opuesto de sus valent as mas no me llamar a yo reinaldos de montalb n si en levant ndome deste lecho no me lo pagare a pesar de todos sus encantamentos y por agora tr iganme de yantar que s que es lo que m s me har al caso y qu dese lo del vengarme a mi cargo hici ronlo ans di ronle de comer y qued se otra vez dormido y ellos admirados de su locura aquella noche quem y abras el ama cuantos libros hab a en el corral y en toda la casa y tales debieron de arder que merec an guardarse en perpetuos archivos mas no lo permiti su suerte y la pereza del escruti ador y as se cumpli el refr n en ellos de que pagan a las veces justos por pecadores uno de los remedios que el cura y el barbero dieron por entonces para el mal de su amigo fue que le murasen y tapiasen el aposento de los libros porque cuando se levantase no los hallase quiz quitando la causa cesar a el efeto y que dijesen que un encantador se los hab a llevado y el aposento y todo y as fue hecho con mucha presteza de all a dos d as se levant don quijote y lo primero que hizo fue ir a ver sus libros y como no hallaba el aposento donde le hab a dejado andaba de una en otra parte busc ndole llegaba adonde sol a tener la puerta y tent bala con las manos y volv a y revolv a los ojos por todo sin decir palabra pero al cabo de una buena pieza pregunt a su ama que hacia qu parte estaba el aposento de sus libros el ama que ya estaba bien advertida de lo que hab a de responder le dijo qu aposento o qu nada busca vuestra merced ya no hay aposento ni libros en esta casa porque todo se lo llev el mesmo diablo no era diablo replic la sobrina sino un encantador que vino sobre una nube una noche despu s del d a que vuestra merced de aqu se parti y ape ndose de una sierpe en que ven a caballero entr en el aposento y no s lo que se hizo dentro que a cabo de poca pieza sali volando por el tejado y dej la casa llena de humo y cuando acordamos a mirar lo que dejaba hecho no vimos libro ni aposento alguno s lo se nos acuerda muy bien a m y al ama que al tiempo del partirse aquel mal viejo dijo en altas voces que por enemistad secreta que ten a al due o de aquellos libros y aposento dejaba hecho el da o en aquella casa que despu s se ver a. dijo tambi n que se llamaba el sabio mu at n. frest n dir a dijo don quijote no s respondi el ama si se llamaba frest n o frit n s lo s que acab en t n su nombre as es dijo don quijote que se es un sabio encantador grande enemigo m o que me tiene ojeriza porque sabe por sus artes y letras que tengo de venir andando los tiempos a pelear en singular batalla con un caballero a quien l favorece y le tengo de vencer sin que l lo pueda estorbar y por esto procura hacerme todos los sinsabores que puede y m ndole yo que mal podr l contradecir ni evitar lo que por el cielo est ordenado qui n duda de eso dijo la sobrina pero qui n le mete a vuestra merced se or t o en esas pendencias no ser mejor estarse pac fico en su casa y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo sin considerar que muchos van por lana y vuelven tresquilados oh sobrina m a respondi don quijote y cu n mal que est s en la cuenta primero que a m me tresquilen tendr peladas y quitadas las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello no quisieron las dos replicarle m s porque vieron que se le encend a la c lera es pues el caso que l estuvo quince d as en casa muy sosegado sin dar muestras de querer segundar sus primeros devaneos en los cuales d as pas gracios simos cuentos con sus dos compadres el cura y el barbero sobre que l dec a que la cosa de que m s necesidad ten a el mundo era de caballeros andantes y de que en l se resucitase la caballer a andantesca el cura algunas veces le contradec a y otras conced a porque si no guardaba este artificio no hab a poder averiguarse con l. en este tiempo solicit don quijote a un labrador vecino suyo hombre de bien si es que este t tulo se puede dar al que es pobre pero de muy poca sal en la mollera en resoluci n tanto le dijo tanto le persuadi y prometi que el pobre villano se determin de salirse con l y servirle de escudero dec ale entre otras cosas don quijote que se dispusiese a ir con l de buena gana porque tal vez le pod a suceder aventura que ganase en qu tame all esas pajas alguna nsula y le dejase a l por gobernador della con estas promesas y otras tales sancho panza que as se llamaba el labrador dej su mujer y hijos y asent por escudero de su vecino dio luego don quijote orden en buscar dineros y vendiendo una cosa y empe ando otra y malbarat ndolas todas lleg una razonable cantidad acomod se asimesmo de una rodela que pidi prestada a un su amigo y pertrechando su rota celada lo mejor que pudo avis a su escudero sancho del d a y la hora que pensaba ponerse en camino para que l se acomodase de lo que viese que m s le era menester sobre todo le encarg que llevase alforjas e dijo que s llevar a y que ansimesmo pensaba llevar un asno que ten a muy bueno porque l no estaba duecho a andar mucho a pie en lo del asno repar un poco don quijote imaginando si se le acordaba si alg n caballero andante hab a tra do escudero caballero asnalmente pero nunca le vino alguno a la memoria mas con todo esto determin que le llevase con presupuesto de acomodarle de m s honrada caballer a en habiendo ocasi n para ello quit ndole el caballo al primer descort s caballero que topase provey se de camisas y de las dem s cosas que l pudo conforme al consejo que el ventero le hab a dado todo lo cual hecho y cumplido sin despedirse panza de sus hijos y mujer ni don quijote de su ama y sobrina una noche se salieron del lugar sin que persona los viese en la cual caminaron tanto que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallar an aunque los buscasen iba sancho panza sobre su jumento como un patriarca con sus alforjas y su bota y con mucho deseo de verse ya gobernador de la nsula que su amo le hab a prometido acert don quijote a tomar la misma derrota y camino que el que l hab a tomado en su primer viaje que fue por el campo de montiel por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada porque por ser la hora de la ma ana y herirles a soslayo los rayos del sol no les fatigaban dijo en esto sancho panza a su amo mire vuestra merced se or caballero andante que no se le olvide lo que de la nsula me tiene prometido que yo la sabr gobernar por grande que sea a lo cual le respondi don quijote has de saber amigo sancho panza que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las nsulas o reinos que ganaban y yo tengo determinado de que por m no falte tan agradecida usanza antes pienso aventajarme en ella porque ellos algunas veces y quiz las m s esperaban a que sus escuderos fuesen viejos y ya despu s de hartos de servir y de llevar malos d as y peores noches les daban alg n t tulo de conde o por lo mucho de marqu s de alg n valle o provincia de poco m s a menos pero si t vives y yo vivo bien podr a ser que antes de seis d as ganase yo tal reino que tuviese otros a l adherentes que viniesen de molde para coronarte por rey de uno dellos y no lo tengas a mucho que cosas y casos acontecen a los tales caballeros por modos tan nunca vistos ni pensados que con facilidad te podr a dar a n m s de lo que te prometo de esa manera respondi sancho panza si yo fuese rey por alg n milagro de los que vuestra merced dice por lo menos juana guti rrez mi o slo vendr a a ser reina y mis hijos infantes pues qui n lo duda respondi don quijote yo lo dudo replic sancho panza porque tengo para m que aunque lloviese dios reinos sobre la tierra ninguno asentar a bien sobre la cabeza de mari guti rrez sepa se or que no vale dos maraved s para reina condesa le caer mejor y aun dios y ayuda encomi ndalo t a dios sancho respondi don quijote que l dar lo que m s le convenga pero no apoques tu nimo tanto que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado no lo har se or m o respondi sancho y m s teniendo tan principal amo en vuestra merced que me sabr dar todo aquello que me est bien y yo pueda llevar cap tulo viii del buen suceso que el valeroso don quijote tuvo en la espantable y jam s imaginada aventura de los molinos de viento con otros sucesos dignos de felice recordaci n en esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo y as como don quijote los vio dijo a su escudero la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acert ramos a desear porque ves all amigo sancho panza donde se descubren treinta o pocos m s desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer que sta es buena guerra y es gran servicio de dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra qu gigantes dijo sancho panza aquellos que all ves respondi su amo de los brazos largos que los suelen tener algunos de casi dos leguas mire vuestra merced respondi sancho que aquellos que all se parecen no son gigantes sino molinos de viento y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino bien parece respondi don quijote que no est s cursado en esto de las aventuras ellos son gigantes y si tienes miedo qu tate de ah y ponte en oraci n en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla y diciendo esto dio de espuelas a su caballo rocinante sin atender a las voces que su escudero sancho le daba advirti ndole que sin duda alguna eran molinos de viento y no gigantes aquellos que iba a acometer pero l iba tan puesto en que eran gigantes que ni o a las voces de su escudero sancho ni echaba de ver aunque estaba ya bien cerca lo que eran antes iba diciendo en voces altas non fuyades cobardes y viles criaturas que un solo caballero es el que os acomete levant se en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse lo cual visto por don quijote dijo pues aunque mov is m s brazos que los del gigante briareo me lo hab is de pagar y en diciendo esto y encomend ndose de todo coraz n a su se ora dulcinea pidi ndole que en tal trance le socorriese bien cubierto de su rodela con la lanza en el ristre arremeti a todo el galope de rocinante y embisti con el primero molino que estaba delante y d ndole una lanzada en el aspa la volvi el viento con tanta furia que hizo la lanza pedazos llev ndose tras s al caballo y al caballero que fue rodando muy maltrecho por el campo acudi sancho panza a socorrerle a todo el correr de su asno y cuando lleg hall que no se pod a menear tal fue el golpe que dio con l rocinante v lame dios dijo sancho no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hac a que no eran sino molinos de viento y no lo pod a ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza calla amigo sancho respondi don quijote que las cosas de la guerra m s que otras est n sujetas a continua mudanza cuanto m s que yo pienso y es as verdad que aquel sabio frest n que me rob el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento tal es la enemistad que me tiene mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada dios lo haga como puede respondi sancho panza y ayud ndole a levantar torn a subir sobre rocinante que medio despaldado estaba y hablando en la pasada aventura siguieron el camino del puerto l pice porque all dec a don quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras por ser lugar muy pasajero sino que iba muy pesaroso por haberle faltado la lanza y dici ndoselo a su escudero le dijo yo me acuerdo haber le do que un caballero espa ol llamado diego p rez de vargas habi ndosele en una batalla roto la espada desgaj de una encina un pesado ramo o tronco y con l hizo tales cosas aquel d a y machac tantos moros que le qued por sobrenombre machuca y as l como sus decendientes se llamaron desde aquel d a en adelante vargas y machuca hete dicho esto porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco tal y tan bueno como aqu l que me imagino y pienso hacer con l tales haza as que t te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a vellas y a ser testigo de cosas que apenas podr n ser cre das a la mano de dios dijo sancho yo lo creo todo as como vuestra merced lo dice pero ender cese un poco que parece que va de medio lado y debe de ser del molimiento de la ca da as es la verdad respondi don quijote y si no me quejo del dolor es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna aunque se le salgan las tripas por ella si eso es as no tengo yo qu replicar respondi sancho pero sabe dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera de m s decir que me he de quejar del m s peque o dolor que tenga si ya no se entiende tambi n con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse no se dej de re r don quijote de la simplicidad de su escudero y as le declar que pod a muy bien quejarse como y cuando quisiese sin gana o con ella que hasta entonces no hab a le do cosa en contrario en la orden de caballer a. d jole sancho que mirase que era hora de comer respondi le su amo que por entonces no le hac a menester que comiese l cuando se le antojase con esta licencia se acomod sancho lo mejor que pudo sobre su jumento y sacando de las alforjas lo que en ellas hab a puesto iba caminando y comiendo detr s de su amo muy de su espacio y de cuando en cuando empinaba la bota con tanto gusto que le pudiera envidiar el m s regalado bodegonero de m laga y en tanto que l iba de aquella manera menudeando tragos no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho ni ten a por ning n trabajo sino por mucho descanso andar buscando las aventuras por peligrosas que fuesen en resoluci n aquella noche la pasaron entre unos rboles y del uno dellos desgaj don quijote un ramo seco que casi le pod a servir de lanza y puso en l el hierro que quit de la que se le hab a quebrado toda aquella noche no durmi don quijote pensando en su se ora dulcinea por acomodarse a lo que hab a le do en sus libros cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las florestas y despoblados entretenidos con las memorias de sus se oras no la pas ans sancho panza que como ten a el est mago lleno y no de agua de chicoria de un sue o se la llev toda y no fueran parte para despertarle si su amo no lo llamara los rayos del sol que le daban en el rostro ni el canto de las aves que muchas y muy regocijadamente la venida del nuevo d a saludaban al levantarse dio un tiento a la bota y hall la algo m s flaca que la noche antes y afligi sele el coraz n por parecerle que no llevaban camino de remediar tan presto su falta no quiso desayunarse don quijote porque como est dicho dio en sustentarse de sabrosas memorias tornaron a su comenzado camino del puerto l pice y a obra de las tres del d a le descubrieron aqu dijo en vi ndole don quijote podemos hermano sancho panza meter las manos hasta los codos en esto que llaman aventuras mas advierte que aunque me veas en los mayores peligros del mundo no has de poner mano a tu espada para defenderme si ya no vieres que los que me ofenden es canalla y gente baja que en tal caso bien puedes ayudarme pero si fueren caballeros en ninguna manera te es l cito ni concedido por las leyes de caballer a que me ayudes hasta que seas armado caballero por cierto se or respondi sancho que vuestra merced sea muy bien obedicido en esto y m s que yo de m o me soy pac fico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona no tendr mucha cuenta con esas leyes pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle no digo yo menos respondi don quijote pero en esto de ayudarme contra caballeros has de tener a raya tus naturales mpetus digo que as lo har respondi sancho y que guardar ese preceto tan bien como el d a del domingo estando en estas razones asomaron por el camino dos frailes de la orden de san benito caballeros sobre dos dromedarios que no eran m s peque as dos mulas en que ven an tra an sus antojos de camino y sus quitasoles detr s dellos ven a un coche con cuatro o cinco de a caballo que le acompa aban y dos mozos de mulas a pie ven a en el coche como despu s se supo una se ora vizca na que iba a sevilla donde estaba su marido que pasaba a las indias con un muy honroso cargo no ven an los frailes con ella aunque iban el mesmo camino mas apenas los divis don quijote cuando dijo a su escudero o yo me enga o o sta ha de ser la m s famosa aventura que se haya visto porque aquellos bultos negros que all parecen deben de ser y son sin duda algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche y es menester deshacer este tuerto a todo mi poder o. peor ser esto que los molinos de viento dijo sancho mire se or que aqu llos son frailes de san benito y el coche debe de ser de alguna gente pasajera mire que digo que mire bien lo que hace no sea el diablo que le enga e. ya te he dicho sancho respondi don quijote que sabes poco de achaque de aventuras lo que yo digo es verdad y ahora lo ver s. y diciendo esto se adelant y se puso en la mitad del camino por donde los frailes ven an y en llegando tan cerca que a l le pareci que le podr an o r lo que dijese en alta voz dijo gente endiablada y descomunal dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche llev is forzadas si no aparejaos a recebir presta muerte por justo castigo de vuestras malas obras detuvieron los frailes las riendas y quedaron admirados as de la figura de don quijote como de sus razones a las cuales respondieron se or caballero nosotros no somos endiablados ni descomunales sino dos religiosos de san benito que vamos nuestro camino y no sabemos si en este coche vienen o no ningunas forzadas princesas para conmigo no hay palabras blandas que ya yo os conozco fementida canalla dijo don quijote y sin esperar m s respuesta pic a rocinante y la lanza baja arremeti contra el primero fraile con tanta furia y denuedo que si el fraile no se dejara caer de la mula l le hiciera venir al suelo mal de su grado y aun malferido si no cayera muerto el segundo religioso que vio del modo que trataban a su compa ero puso piernas al castillo de su buena mula y comenz a correr por aquella campa a m s ligero que el mesmo viento sancho panza que vio en el suelo al fraile ape ndose ligeramente de su asno arremeti a l y le comenz a quitar los h bitos llegaron en esto dos mozos de los frailes y pregunt ronle que por qu le desnudaba respondi les sancho que aquello le tocaba a l lig timamente como despojos de la batalla que su se or don quijote hab a ganado los mozos que no sab an de burlas ni entend an aquello de despojos ni batallas viendo que ya don quijote estaba desviado de all hablando con las que en el coche ven an arremetieron con sancho y dieron con l en el suelo y sin dejarle pelo en las barbas le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido y sin detenerse un punto torn a subir el fraile todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro y cuando se vio a caballo pic tras su compa ero que un buen espacio de all le estaba aguardando y esperando en qu paraba aquel sobresalto y sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso siguieron su camino haci ndose m s cruces que si llevaran al diablo a las espaldas don quijote estaba como se ha dicho hablando con la se ora del coche dici ndole la vuestra fermosura se ora m a puede facer de su persona lo que m s le viniere en talante porque ya la soberbia de vuestros robadores yace por el suelo derribada por este mi fuerte brazo y porque no pen is por saber el nombre de vuestro libertador sabed que yo me llamo don quijote de la mancha caballero andante y aventurero y cautivo de la sin par y hermosa do a dulcinea del toboso y en pago del beneficio que de m hab is recebido no quiero otra cosa sino que volv is al toboso y que de mi parte os present is ante esta se ora y le dig is lo que por vuestra libertad he fecho todo esto que don quijote dec a escuchaba un escudero de los que el coche acompa aban que era vizca no el cual viendo que no quer a dejar pasar el coche adelante sino que dec a que luego hab a de dar la vuelta al toboso se fue para don quijote y asi ndole de la lanza le dijo en mala lengua castellana y peor vizca na desta manera anda caballero que mal andes por el dios que cri me que si no dejas coche as te matas como est s ah vizca no. entendi le muy bien don quijote y con mucho sosiego le respondi si fueras caballero como no lo eres ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento cautiva criatura a lo cual replic el vizca no yo no caballero juro a dios tan mientes como cristiano si lanza arrojas y espada sacas el agua cu n presto ver s que al gato llevas vizca no por tierra hidalgo por mar hidalgo por el diablo y mientes que mira si otra dices cosa ahora lo veredes dijo agrajes respondi don quijote y arrojando la lanza en el suelo sac su espada y embraz su rodela y arremeti al vizca no con determinaci n de quitarle la vida el vizca no que as le vio venir aunque quisiera apearse de la mula que por ser de las malas de alquiler no hab a que fiar en ella no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada pero av nole bien que se hall junto al coche de donde pudo tomar una almohada que le sirvi de escudo y luego se fueron el uno para el otro como si fueran dos mortales enemigos la dem s gente quisiera ponerlos en paz mas no pudo porque dec a el vizca no en sus mal trabadas razones que si no le dejaban acabar su batalla que l mismo hab a de matar a su ama y a toda la gente que se lo estorbase la se ora del coche admirada y temerosa de lo que ve a hizo al cochero que se desviase de all alg n poco y desde lejos se puso a mirar la rigurosa contienda en el discurso de la cual dio el vizca no una gran cuchillada a don quijote encima de un hombro por encima de la rodela que a d rsela sin defensa le abriera hasta la cintura don quijote que sinti la pesadumbre de aquel desaforado golpe dio una gran voz diciendo oh se ora de mi alma dulcinea flor de la fermosura socorred a este vuestro caballero que por satisfacer a la vuestra mucha bondad en este riguroso trance se halla el decir esto y el apretar la espada y el cubrirse bien de su rodela y el arremeter al vizca no todo fue en un tiempo llevando determinaci n de aventurarlo todo a la de un golpe solo el vizca no que as le vio venir contra l bien entendi por su denuedo su coraje y determin de hacer lo mesmo que don quijote y as le aguard bien cubierto de su almohada sin poder rodear la mula a una ni a otra parte que ya de puro cansada y no hecha a semejantes ni er as no pod a dar un paso ven a pues como se ha dicho don quijote contra el cauto vizca no con la espada en alto con determinaci n de abrirle por medio y el vizca no le aguardaba ansimesmo levantada la espada y aforrado con su almohada y todos los circunstantes estaban temerosos y colgados de lo que hab a de suceder de aquellos tama os golpes con que se amenazaban y la se ora del coche y las dem s criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las im genes y casas de devoci n de espa a porque dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban pero est el da o de todo esto que en este punto y t rmino deja pendiente el autor desta historia esta batalla disculp ndose que no hall m s escrito destas haza as de don quijote de las que deja referidas bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la mancha que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen y as con esta imaginaci n no se desesper de hallar el fin desta apacible historia el cual si ndole el cielo favorable le hall del modo que se contar en la segunda parte segunda parte del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha cap tulo ix donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizca no y el valiente manchego tuvieron dejamos en la primera parte desta historia al valeroso vizca no y al famoso don quijote con las espadas altas y desnudas en guisa de descargar dos furibundos fendientes tales que si en lleno se acertaban por lo menos se dividir an y fender an de arriba abajo y abrir an como una granada y que en aquel punto tan dudoso par y qued destroncada tan sabrosa historia sin que nos diese noticia su autor d nde se podr a hallar lo que della faltaba caus me esto mucha pesadumbre porque el gusto de haber le do tan poco se volv a en disgusto de pensar el mal camino que se ofrec a para hallar lo mucho que a mi parecer faltaba de tan sabroso cuento pareci me cosa imposible y fuera de toda buena costumbre que a tan buen caballero le hubiese faltado alg n sabio que tomara a cargo el escrebir sus nunca vistas haza as cosa que no falt a ninguno de los caballeros andantes de los que dicen las gentes que van a sus aventuras porque cada uno dellos ten a uno o dos sabios como de molde que no solamente escrib an sus hechos sino que pintaban sus m s m nimos pensamientos y ni er as por m s escondidas que fuesen y no hab a de ser tan desdichado tan buen caballero que le faltase a l lo que sobr a platir y a otros semejantes y as no pod a inclinarme a creer que tan gallarda historia hubiese quedado manca y estropeada y echaba la culpa a la malignidad del tiempo devorador y consumidor de todas las cosas el cual o la ten a oculta o consumida por otra parte me parec a que pues entre sus libros se hab an hallado tan modernos como desenga o de celos y ninfas y pastores de henares que tambi n su historia deb a de ser moderna y que ya que no estuviese escrita estar a en la memoria de la gente de su aldea y de las a ella circunvecinas esta imaginaci n me tra a confuso y deseoso de saber real y verdaderamente toda la vida y milagros de nuestro famoso espa ol don quijote de la mancha luz y espejo de la caballer a manchega y el primero que en nuestra edad y en estos tan calamitosos tiempos se puso al trabajo y ejercicio de las andantes armas y al desfacer agravios socorrer viudas amparar doncellas de aquellas que andaban con sus azotes y palafrenes y con toda su virginidad a cuestas de monte en monte y de valle en valle que si no era que alg n foll n o alg n villano de hacha y capellina o alg n descomunal gigante las forzaba doncella hubo en los pasados tiempos que al cabo de ochenta a os que en todos ellos no durmi un d a debajo de tejado y se fue tan entera a la sepultura como la madre que la hab a parido digo pues que por estos y otros muchos respetos es digno nuestro gallardo quijote de continuas y memorables alabanzas y aun a m no se me deben negar por el trabajo y diligencia que puse en buscar el fin desta agradable historia aunque bien s que si el cielo el caso y la fortuna no me ayudan el mundo quedar falto y sin el pasatiempo y gusto que bien casi dos horas podr tener el que con atenci n la leyere pas pues el hallarla en esta manera estando yo un d a en el alcan de toledo lleg un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles llevado desta mi natural inclinaci n tom un cartapacio de los que el muchacho vend a y vile con caracteres que conoc ser ar bigos y puesto que aunque los conoc a no los sab a leer anduve mirando si parec a por all alg n morisco aljamiado que los leyese y no fue muy dificultoso hallar int rprete semejante pues aunque le buscara de otra mejor y m s antigua lengua le hallara en fin la suerte me depar uno que dici ndole mi deseo y poni ndole el libro en las manos le abri por medio y leyendo un poco en l se comenz a re r. pregunt le yo que de qu se re a y respondi me que de una cosa que ten a aquel libro escrita en el margen por anotaci n. d jele que me la dijese y l sin dejar la risa dijo est como he dicho aqu en el margen escrito esto esta dulcinea del toboso tantas veces en esta historia referida dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la mancha cuando yo o decir dulcinea del toboso qued at nito y suspenso porque luego se me represent que aquellos cartapacios conten an la historia de don quijote con esta imaginaci n le di priesa que leyese el principio y haci ndolo ans volviendo de improviso el ar bigo en castellano dijo que dec a historia de don quijote de la mancha escrita por cide hamete benengeli historiador ar bigo mucha discreci n fue menester para disimular el contento que receb cuando lleg a mis o dos el t tulo del libro y salte ndosele al sedero compr al muchacho todos los papeles y cartapacios por medio real que si l tuviera discreci n y supiera lo que yo los deseaba bien se pudiera prometer y llevar m s de seis reales de la compra apart me luego con el morisco por el claustro de la iglesia mayor y rogu le me volviese aquellos cartapacios todos los que trataban de don quijote en lengua castellana sin quitarles ni a adirles nada ofreci ndole la paga que l quisiese content se con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo y prometi de traducirlos bien y fielmente y con mucha brevedad pero yo por facilitar m s el negocio y por no dejar de la mano tan buen hallazgo le truje a mi casa donde en poco m s de mes y medio la tradujo toda del mesmo modo que aqu se refiere estaba en el primero cartapacio pintada muy al natural la batalla de don quijote con el vizca no puestos en la mesma postura que la historia cuenta levantadas las espadas el uno cubierto de su rodela el otro de la almohada y la mula del vizca no tan al vivo que estaba mostrando ser de alquiler a tiro de ballesta ten a a los pies escrito el vizca no un t tulo que dec a don sancho de azpetia que sin duda deb a de ser su nombre y a los pies de rocinante estaba otro que dec a don quijote estaba rocinante maravillosamente pintado tan largo y tendido tan atenuado y flaco con tanto espinazo tan h tico confirmado que mostraba bien al descubierto con cu nta advertencia y propriedad se le hab a puesto el nombre de rocinante junto a l estaba sancho panza que ten a del cabestro a su asno a los pies del cual estaba otro r tulo que dec a sancho zancas y deb a de ser que ten a a lo que mostraba la pintura la barriga grande el talle corto y las zancas largas y por esto se le debi de poner nombre de panza y de zancas que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia otras algunas menudencias hab a que advertir pero todas son de poca importancia y que no hacen al caso a la verdadera relaci n de la historia que ninguna es mala como sea verdadera si a sta se le puede poner alguna objeci n cerca de su verdad no podr ser otra sino haber sido su autor ar bigo siendo muy propio de los de aquella naci n ser mentirosos aunque por ser tan nuestros enemigos antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado y ans me parece a m pues cuando pudiera y debiera estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero parece que de industria las pasa en silencio cosa mal hecha y peor pensada habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales verdaderos y no nada apasionados y que ni el inter s ni el miedo el rancor ni la afici n no les hagan torcer del camino de la verdad cuya madre es la historia mula del tiempo dep sito de las acciones testigo de lo pasado ejemplo y aviso de lo presente advertencia de lo por venir en sta s que se hallar todo lo que se acertare a desear en la m s apacible y si algo bueno en ella faltare para m tengo que fue por culpa del galgo de su autor antes que por falta del sujeto en fin su segunda parte siguiendo la traduci n comenzaba desta manera puestas y levantadas en alto las cortadoras espadas de los dos valerosos y enojados combatientes no parec a sino que estaban amenazando al cielo a la tierra y al abismo tal era el denuedo y continente que ten an y el primero que fue a descargar el golpe fue el col rico vizca no el cual fue dado con tanta fuerza y tanta furia que a no volv rsele la espada en el camino aquel solo golpe fuera bastante para dar fin a su rigurosa contienda y a todas las aventuras de nuestro caballero mas la buena suerte que para mayores cosas le ten a guardado torci la espada de su contrario de modo que aunque le acert en el hombro izquierdo no le hizo otro da o que desarmarle todo aquel lado llev ndole de camino gran parte de la celada con la mitad de la oreja que todo ello con espantosa ruina vino al suelo dej ndole muy maltrecho v lame dios y qui n ser aquel que buenamente pueda contar ahora la rabia que entr en el coraz n de nuestro manchego vi ndose parar de aquella manera no se diga m s sino que fue de manera que se alz de nuevo en los estribos y apretando m s la espada en las dos manos con tal furia descarg sobre el vizca no acert ndole de lleno sobre la almohada y sobre la cabeza que sin ser parte tan buena defensa como si cayera sobre l una monta a comenz a echar sangre por las narices y por la boca y por los o dos y a dar muestras de caer de la mula abajo de donde cayera sin duda si no se abrazara con el cuello pero con todo eso sac los pies de los estribos y luego solt los brazos y la mula espantada del terrible golpe dio a correr por el campo y a pocos corcovos dio con su due o en tierra est baselo con mucho sosiego mirando don quijote y como lo vio caer salt de su caballo y con mucha ligereza se lleg a l y poni ndole la punta de la espada en los ojos le dijo que se rindiese si no que le cortar a la cabeza estaba el vizca no tan turbado que no pod a responder palabra y l lo pasara mal seg n estaba ciego don quijote si las se oras del coche que hasta entonces con gran desmayo hab an mirado la pendencia no fueran adonde estaba y le pidieran con mucho encarecimiento les hiciese tan gran merced y favor de perdonar la vida a aquel su escudero a lo cual don quijote respondi con mucho entono y gravedad por cierto fermosas se oras yo soy muy contento de hacer lo que me ped s mas ha de ser con una condici n y concierto y es que este caballero me ha de prometer de ir al lugar del toboso y presentarse de mi parte ante la sin par do a dulcinea para que ella haga d l lo que m s fuere de su voluntad la temerosa y desconsolada se ora sin entrar en cuenta de lo que don quijote ped a y sin preguntar qui n dulcinea fuese le prometi que el escudero har a todo aquello que de su parte le fuese mandado pues en fe de esa palabra yo no le har m s da o puesto que me lo ten a bien merecido cap tulo x. de lo que m s le avino a don quijote con el vizca no y del peligro en que se vio con una turba de yang eses ya en este tiempo se hab a levantado sancho panza algo maltratado de los mozos de los frailes y hab a estado atento a la batalla de su se or don quijote y rogaba a dios en su coraz n fuese servido de darle vitoria y que en ella ganase alguna nsula de donde le hiciese gobernador como se lo hab a prometido viendo pues ya acabada la pendencia y que su amo volv a a subir sobre rocinante lleg a tenerle el estribo y antes que subiese se hinc de rodillas delante d l y asi ndole de la mano se la bes y le dijo sea vuestra merced servido se or don quijote m o de darme el gobierno de la nsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado que por grande que sea yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado nsulas en el mundo a lo cual respondi don quijote advertid hermano sancho que esta aventura y las a sta semejantes no son aventuras de nsulas sino de encrucijadas en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza o una oreja menos tened paciencia que aventuras se ofrecer n donde no solamente os pueda hacer gobernador sino m s adelante agradeci selo mucho sancho y bes ndole otra vez la mano y la falda de la loriga le ayud a subir sobre rocinante y l subi sobre su asno y comenz a seguir a su se or que a paso tirado sin despedirse ni hablar m s con las del coche se entr por un bosque que all junto estaba segu ale sancho a todo el trote de su jumento pero caminaba tanto rocinante que vi ndose quedar atr s le fue forzoso dar voces a su amo que se aguardase h zolo as don quijote teniendo las riendas a rocinante hasta que llegase su cansado escudero el cual en llegando le dijo par ceme se or que ser a acertado irnos a retraer a alguna iglesia que seg n qued maltrecho aquel con quien os combatistes no ser mucho que den noticia del caso a la santa hermandad y nos prendan y a fe que si lo hacen que primero que salgamos de la c rcel que nos ha de sudar el hopo calla dijo don quijote y d nde has visto t o le do jam s que caballero andante haya sido puesto ante la justicia por m s homicidios que hubiese cometido yo no s nada de omecillos respondi sancho ni en mi vida le cat a ninguno s lo s que la santa hermandad tiene que ver con los que pelean en el campo y en esotro no me entremeto pues no tengas pena amigo respondi don quijote que yo te sacar de las manos de los caldeos cuanto m s de las de la hermandad pero dime por tu vida has visto m s valeroso caballero que yo en todo lo descubierto de la tierra has le do en historias otro que tenga ni haya tenido m s br o en acometer m s aliento en el perseverar m s destreza en el herir ni m s ma a en el derribar la verdad sea respondi sancho que yo no he le do ninguna historia jam s porque ni s leer ni escrebir mas lo que osar apostar es que m s atrevido amo que vuestra merced yo no le he servido en todos los d as de mi vida y quiera dios que estos atrevimientos no se paguen donde tengo dicho lo que le ruego a vuestra merced es que se cure que le va mucha sangre de esa oreja que aqu traigo hilas y un poco de ung ento blanco en las alforjas todo eso fuera bien escusado respondi don quijote si a m se me acordara de hacer una redoma del b lsamo de fierabr s que con sola una gota se ahorraran tiempo y medicinas qu redoma y qu b lsamo es se dijo sancho panza es un b lsamo respondi don quijote de quien tengo la receta en la memoria con el cual no hay que tener temor a la muerte ni hay pensar morir de ferida alguna y ans cuando yo le haga y te le d no tienes m s que hacer sino que cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo como muchas veces suele acontecer bonitamente la parte del cuerpo que hubiere ca do en el suelo y con mucha sotileza antes que la sangre se yele la pondr s sobre la otra mitad que quedare en la silla advirtiendo de encajallo igualmente y al justo luego me dar s a beber solos dos tragos del b lsamo que he dicho y ver sme quedar m s sano que una manzana si eso hay dijo panza yo renuncio desde aqu el gobierno de la prometida nsula y no quiero otra cosa en pago de mis muchos y buenos servicios sino que vuestra merced me d la receta de ese estremado licor que para m tengo que valdr la onza adondequiera m s de a dos reales y no he menester yo m s para pasar esta vida honrada y descansadamente pero es de saber agora si tiene mucha costa el hacelle con menos de tres reales se pueden hacer tres azumbres respondi don quijote pecador de m replic sancho pues a qu aguarda vuestra merced a hacelle y a ense rmele calla amigo respondi don quijote que mayores secretos pienso ense arte y mayores mercedes hacerte y por agora cur monos que la oreja me duele m s de lo que yo quisiera sac sancho de las alforjas hilas y ung ento mas cuando don quijote lleg a ver rota su celada pens perder el juicio y puesta la mano en la espada y alzando los ojos al cielo dijo yo hago juramento al criador de todas las cosas y a los santos cuatro evangelios donde m s largamente est n escritos de hacer la vida que hizo el grande marqu s de mantua cuando jur de vengar la muerte de su sobrino valdovinos que fue de no comer pan a manteles ni con su mujer folgar y otras cosas que aunque dellas no me acuerdo las doy aqu por expresadas hasta tomar entera venganza del que tal desaguisado me fizo oyendo esto sancho le dijo advierta vuestra merced se or don quijote que si el caballero cumpli lo que se le dej ordenado de irse a presentar ante mi se ora dulcinea del toboso ya habr cumplido con lo que deb a y no merece otra pena si no comete nuevo delito has hablado y apuntado muy bien respondi don quijote y as anulo el juramento en cuanto lo que toca a tomar d l nueva venganza pero h gole y conf rmole de nuevo de hacer la vida que he dicho hasta tanto que quite por fuerza otra celada tal y tan buena como sta a alg n caballero y no pienses sancho que as a humo de pajas hago esto que bien tengo a quien imitar en ello que esto mesmo pas al pie de la letra sobre el yelmo de mambrino que tan caro le cost a sacripante que d al diablo vuestra merced tales juramentos se or m o replic sancho que son muy en da o de la salud y muy en perjuicio de la conciencia si no d game ahora si acaso en muchos d as no topamos hombre armado con celada qu hemos de hacer hase de cumplir el juramento a despecho de tantos inconvenientes e incomodidades como ser el dormir vestido y el no dormir en poblado y otras mil penitencias que conten a el juramento de aquel loco viejo del marqu s de mantua que vuestra merced quiere revalidar ahora mire vuestra merced bien que por todos estos caminos no andan hombres armados sino arrieros y carreteros que no s lo no traen celadas pero quiz no las han o do nombrar en todos los d as de su vida eng aste en eso dijo don quijote porque no habremos estado dos horas por estas encrucijadas cuando veamos m s armados que los que vinieron sobre albraca a la conquista de ang lica la bella alto pues sea ans dijo sancho y a dios prazga que nos suceda bien y que se llegue ya el tiempo de ganar esta nsula que tan cara me cuesta y mu rame yo luego ya te he dicho sancho que no te d eso cuidado alguno que cuando faltare nsula ah est el reino de dinamarca o el de soliadisa que te vendr n como anillo al dedo y m s que por ser en tierra firme te debes m s alegrar pero dejemos esto para su tiempo y mira si traes algo en esas alforjas que comamos porque vamos luego en busca de alg n castillo donde alojemos esta noche y hagamos el b lsamo que te he dicho porque yo te voto a dios que me va doliendo mucho la oreja aqu trayo una cebolla y un poco de queso y no s cu ntos mendrugos de pan dijo sancho pero no son manjares que pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced qu mal lo entiendes respondi don quijote h gote saber sancho que es honra de los caballeros andantes no comer en un mes y ya que coman sea de aquello que hallaren m s a mano y esto se te hiciera cierto si hubieras le do tantas historias como yo que aunque han sido muchas en todas ellas no he hallado hecha relaci n de que los caballeros andantes comiesen si no era acaso y en algunos suntuosos banquetes que les hac an y los dem s d as se los pasaban en flores y aunque se deja entender que no pod an pasar sin comer y sin hacer todos los otros menesteres naturales porque en efeto eran hombres como nosotros hase de entender tambi n que andando lo m s del tiempo de su vida por las florestas y despoblados y sin cocinero que su m s ordinaria comida ser a de viandas r sticas tales como las que t ahora me ofreces as que sancho amigo no te congoje lo que a m me da gusto ni querr s t hacer mundo nuevo ni sacar la caballer a andante de sus quicios perd neme vuestra merced dijo sancho que como yo no s leer ni escrebir como otra vez he dicho no s ni he ca do en las reglas de la profesi n caballeresca y de aqu adelante yo proveer las alforjas de todo g nero de fruta seca para vuestra merced que es caballero y para m las proveer pues no lo soy de otras cosas vol tiles y de m s sustancia no digo yo sancho replic don quijote que sea forzoso a los caballeros andantes no comer otra cosa sino esas frutas que dices sino que su m s ordinario sustento deb a de ser dellas y de algunas yerbas que hallaban por los campos que ellos conoc an y yo tambi n conozco virtud es respondi sancho conocer esas yerbas que seg n yo me voy imaginando alg n d a ser menester usar de ese conocimiento y sacando en esto lo que dijo que tra a comieron los dos en buena paz y compa a. pero deseosos de buscar donde alojar aquella noche acabaron con mucha brevedad su pobre y seca comida subieron luego a caballo y di ronse priesa por llegar a poblado antes que anocheciese pero falt les el sol y la esperanza de alcanzar lo que deseaban junto a unas chozas de unos cabreros y as determinaron de pasarla all que cuanto fue de pesadumbre para sancho no llegar a poblado fue de contento para su amo dormirla al cielo descubierto por parecerle que cada vez que esto le suced a era hacer un acto posesivo que facilitaba la prueba de su caballer a. cap tulo xi de lo que le sucedi a don quijote con unos cabreros fue recogido de los cabreros con buen nimo y habiendo sancho lo mejor que pudo acomodado a rocinante y a su jumento se fue tras el olor que desped an de s ciertos tasajos de cabra que hirviendo al fuego en un caldero estaban y aunque l quisiera en aquel mesmo punto ver si estaban en saz n de trasladarlos del caldero al est mago lo dej de hacer porque los cabreros los quitaron del fuego y tendiendo por el suelo unas pieles de ovejas aderezaron con mucha priesa su r stica mesa y convidaron a los dos con muestras de muy buena voluntad con lo que ten an sent ronse a la redonda de las pieles seis dellos que eran los que en la majada hab a habiendo primero con groseras ceremonias rogado a don quijote que se sentase sobre un dornajo que vuelto del rev s le pusieron sent se don quijote y qued base sancho en pie para servirle la copa que era hecha de cuerno vi ndole en pie su amo le dijo porque veas sancho el bien que en s encierra la andante caballer a y cu n a pique est n los que en cualquiera ministerio della se ejercitan de venir brevemente a ser honrados y estimados del mundo quiero que aqu a mi lado y en compa a desta buena gente te sientes y que seas una mesma cosa conmigo que soy tu amo y natural se or que comas en mi plato y bebas por donde yo bebiere porque de la caballer a andante se puede decir lo mesmo que del amor se dice que todas las cosas iguala gran merced dijo sancho pero s decir a vuestra merced que como yo tuviese bien de comer tan bien y mejor me lo comer a en pie y a mis solas como sentado a par de un emperador y aun si va a decir verdad mucho mejor me sabe lo que como en mi rinc n sin melindres ni respetos aunque sea pan y cebolla que los gallipavos de otras mesas donde me sea forzoso mascar despacio beber poco limpiarme a menudo no estornudar ni toser si me viene gana ni hacer otras cosas que la soledad y la libertad traen consigo ans que se or m o estas honras que vuestra merced quiere darme por ser ministro y adherente de la caballer a andante como lo soy siendo escudero de vuestra merced convi rtalas en otras cosas que me sean de m s c modo y provecho que stas aunque las doy por bien recebidas las renuncio para desde aqu al fin del mundo con todo eso te has de sentar porque a quien se humilla dios le ensalza y asi ndole por el brazo le forz a que junto d l se sentase no entend an los cabreros aquella jerigonza de escuderos y de caballeros andantes y no hac an otra cosa que comer y callar y mirar a sus hu spedes que con mucho donaire y gana embaulaban tasajo como el pu o. acabado el servicio de carne tendieron sobre las zaleas gran cantidad de bellotas avellanadas y juntamente pusieron un medio queso m s duro que si fuera hecho de argamasa no estaba en esto ocioso el cuerno porque andaba a la redonda tan a menudo ya lleno ya vac o como arcaduz de noria que con facilidad vaci un zaque de dos que estaban de manifiesto despu s que don quijote hubo bien satisfecho su est mago tom un pu o de bellotas en la mano y mir ndolas atentamente solt la voz a semejantes razones dichosa edad y siglos dichosos aqu llos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados y no porque en ellos el oro que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna sino porque entonces los que en ella viv an ignoraban estas dos palabras de tuyo y m o. eran en aquella santa edad todas las cosas comunes a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto las claras fuentes y corrientes r os en magn fica abundancia sabrosas y transparentes aguas les ofrec an en las quiebras de las pe as y en lo hueco de los rboles formaban su rep blica las sol citas y discretas abejas ofreciendo a cualquiera mano sin inter s alguno la f rtil cosecha de su dulc simo trabajo los valientes alcornoques desped an de s sin otro artificio que el de su cortes a sus anchas y livianas cortezas con que se comenzaron a cubrir las casas sobre r sticas estacas sustentadas no m s que para defensa de las inclemencias del cielo todo era paz entonces todo amistad todo concordia a n no se hab a atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entra as piadosas de nuestra primera madre que ella sin ser forzada ofrec a por todas las partes de su f rtil y espacioso seno lo que pudiese hartar sustentar y deleitar a los hijos que entonces la pose an entonces s que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero en trenza y en cabello sin m s vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra y no eran sus adornos de los que ahora se usan a quien la p rpura de tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra entretejidas con lo que quiz iban tan pomposas y compuestas como van agora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado entonces se decoraban los concetos amorosos del alma simple y sencillamente del mesmo modo y manera que ella los conceb a sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos no hab a la fraude el enga o ni la malicia mezcl dose con la verdad y llaneza la justicia se estaba en sus proprios t rminos sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interese que tanto ahora la menoscaban turban y persiguen la ley del encaje a n no se hab a sentado en el entendimiento del juez porque entonces no hab a qu juzgar ni qui n fuese juzgado las doncellas y la honestidad andaban como tengo dicho por dondequiera sola y se ora sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen y su perdici n nac a de su gusto y propria voluntad y agora en estos nuestros detestables siglos no est segura ninguna aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de creta porque all por los resquicios o por el aire con el celo de la maldita solicitud se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todo su recogimiento al traste para cuya seguridad andando m s los tiempos y creciendo m s la malicia se instituy la orden de los caballeros andantes para defender las doncellas amparar las viudas y socorrer a los hu rfanos y a los menesterosos desta orden soy yo hermanos cabreros a quien agradezco el gasaje y buen acogimiento que hac is a m y a mi escudero que aunque por ley natural est n todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes todav a por saber que sin saber vosotros esta obligaci n me acogistes y regalastes es raz n que con la voluntad a m posible os agradezca la vuestra toda esta larga arenga que se pudiera muy bien escusar dijo nuestro caballero porque las bellotas que le dieron le trujeron a la memoria la edad dorada y antoj sele hacer aquel in til razonamiento a los cabreros que sin respondelle palabra embobados y suspensos le estuvieron escuchando sancho asimesmo callaba y com a bellotas y visitaba muy a menudo el segundo zaque que porque se enfriase el vino le ten an colgado de un alcornoque m s tard en hablar don quijote que en acabarse la cena al fin de la cual uno de los cabreros dijo para que con m s veras pueda vuestra merced decir se or caballero andante que le agasajamos con prompta y buena voluntad queremos darle solaz y contento con hacer que cante un compa ero nuestro que no tardar mucho en estar aqu el cual es un zagal muy entendido y muy enamorado y que sobre todo sabe leer y escrebir y es m sico de un rabel que no hay m s que desear apenas hab a el cabrero acabado de decir esto cuando lleg a sus o dos el son del rabel y de all a poco lleg el que le ta a que era un mozo de hasta veinte y dos a os de muy buena gracia pregunt ronle sus compa eros si hab a cenado y respondiendo que s el que hab a hecho los ofrecimientos le dijo de esa manera antonio bien podr s hacernos placer de cantar un poco porque vea este se or hu sped que tenemos quien tambi n por los montes y selvas hay quien sepa de m sica h mosle dicho tus buenas habilidades y deseamos que las muestres y nos saques verdaderos y as te ruego por tu vida que te sientes y cantes el romance de tus amores que te compuso el beneficiado tu t o que en el pueblo ha parecido muy bien que me place respondi el mozo y sin hacerse m s de rogar se sent en el tronco de una desmochada encina y templando su rabel de all a poco con muy buena gracia comenz a cantar diciendo desta manera antonio yo s olalla que me adoras puesto que no me lo has dicho ni aun con los ojos siquiera mudas lenguas de amor os porque s que eres sabida en que me quieres me afirmo que nunca fue desdichado amor que fue conocido bien es verdad que tal vez olalla me has dado indicio que tienes de bronce el alma y el blanco pecho de risco mas all entre tus reproches y honest simos desv os tal vez la esperanza muestra la orilla de su vestido abal nzase al se uelo mi fe que nunca ha podido ni menguar por no llamado ni crecer por escogido si el amor es cortes a de la que tienes colijo que el fin de mis esperanzas ha de ser cual imagino y si son servicios parte de hacer un pecho benigno algunos de los que he hecho fortalecen mi partido porque si has mirado en ello m s de una vez habr s visto que me he vestido en los lunes lo que me honraba el domingo como el amor y la gala andan un mesmo camino en todo tiempo a tus ojos quise mostrarme polido dejo el bailar por tu causa ni las m sicas te pinto que has escuchado a deshoras y al canto del gallo primo no cuento las alabanzas que de tu belleza he dicho que aunque verdaderas hacen ser yo de algunas malquisto teresa del berrocal yo alab ndote me dijo tal piensa que adora a un ngel y viene a adorar a un jimio merced a los muchos dijes y a los cabellos postizos y a hip critas hermosuras que enga an al amor mismo desment la y enoj se volvi por ella su primo desafi me y ya sabes lo que yo hice y l hizo no te quiero yo a mont n ni te pretendo y te sirvo por lo de barragan a que m s bueno es mi designio coyundas tiene la iglesia que son lazadas de sirgo pon t el cuello en la gamella ver s como pongo el m o. donde no desde aqu juro por el santo m s bendito de no salir destas sierras sino para capuchino con esto dio el cabrero fin a su canto y aunque don quijote le rog que algo m s cantase no lo consinti sancho panza porque estaba m s para dormir que para o r canciones y ans dijo a su amo bien puede vuestra merced acomodarse desde luego adonde ha de posar esta noche que el trabajo que estos buenos hombres tienen todo el d a no permite que pasen las noches cantando ya te entiendo sancho le respondi don quijote que bien se me trasluce que las visitas del zaque piden m s recompensa de sue o que de m sica a todos nos sabe bien bendito sea dios respondi sancho no lo niego replic don quijote pero acom date t donde quisieres que los de mi profesi n mejor parecen velando que durmiendo pero con todo esto ser a bien sancho que me vuelvas a curar esta oreja que me va doliendo m s de lo que es menester hizo sancho lo que se le mandaba y viendo uno de los cabreros la herida le dijo que no tuviese pena que l pondr a remedio con que f cilmente se sanase y tomando algunas hojas de romero de mucho que por all hab a las masc y las mezcl con un poco de sal y aplic ndoselas a la oreja se la vend muy bien asegur ndole que no hab a menester otra medicina y as fue la verdad cap tulo xii de lo que cont un cabrero a los que estaban con don quijote estando en esto lleg otro mozo de los que les tra an del aldea el bastimento y dijo sab is lo que pasa en el lugar compa eros c mo lo podemos saber respondi uno dellos pues sabed prosigui el mozo que muri esta ma ana aquel famoso pastor estudiante llamado gris stomo y se murmura que ha muerto de amores de aquella endiablada moza de marcela la hija de guillermo el rico aqu lla que se anda en h bito de pastora por esos andurriales por marcela dir s dijo uno por sa digo respondi el cabrero y es lo bueno que mand en su testamento que le enterrasen en el campo como si fuera moro y que sea al pie de la pe a donde est la fuente del alcornoque porque seg n es fama y l dicen que lo dijo aquel lugar es adonde l la vio la vez primera y tambi n mand otras cosas tales que los abades del pueblo dicen que no se han de cumplir ni es bien que se cumplan porque parecen de gentiles a todo lo cual responde aquel gran su amigo ambrosio el estudiante que tambi n se visti de pastor con l que se ha de cumplir todo sin faltar nada como lo dej mandado gris stomo y sobre esto anda el pueblo alborotado mas a lo que se dice en fin se har lo que ambrosio y todos los pastores sus amigos quieren y ma ana le vienen a enterrar con gran pompa adonde tengo dicho y tengo para m que ha de ser cosa muy de ver a lo menos yo no dejar de ir a verla si supiese no volver ma ana al lugar todos haremos lo mesmo respondieron los cabreros y echaremos suertes a qui n ha de quedar a guardar las cabras de todos bien dices pedro dijo uno aunque no ser menester usar de esa diligencia que yo me quedar por todos y no lo atribuyas a virtud y a poca curiosidad m a sino a que no me deja andar el garrancho que el otro d a me pas este pie con todo eso te lo agradecemos respondi pedro y don quijote rog a pedro le dijese qu muerto era aqu l y qu pastora aqu lla a lo cual pedro respondi que lo que sab a era que el muerto era un hijodalgo rico vecino de un lugar que estaba en aquellas sierras el cual hab a sido estudiante muchos a os en salamanca al cabo de los cuales hab a vuelto a su lugar con opini n de muy sabio y muy le do principalmente dec an que sab a la ciencia de las estrellas y de lo que pasan all en el cielo el sol y la luna porque puntualmente nos dec a el cris del sol y de la luna eclipse se llama amigo que no cris el escurecerse esos dos luminares mayores dijo don quijote mas pedro no reparando en ni er as prosigui su cuento diciendo asimesmo adevinaba cu ndo hab a de ser el a o abundante o estil est ril quer is decir amigo dijo don quijote est ril o estil respondi pedro todo se sale all y digo que con esto que dec a se hicieron su padre y sus amigos que le daban cr dito muy ricos porque hac an lo que l les aconsejaba dici ndoles sembrad este a o cebada no trigo en ste pod is sembrar garbanzos y no cebada el que viene ser de guilla de aceite los tres siguientes no se coger gota esa ciencia se llama astrolog a dijo don quijote no s yo c mo se llama replic pedro mas s que todo esto sab a y a n m s. finalmente no pasaron muchos meses despu s que vino de salamanca cuando un d a remaneci vestido de pastor con su cayado y pellico habi ndose quitado los h bitos largos que como escolar tra a y juntamente se visti con l de pastor otro su grande amigo llamado ambrosio que hab a sido su compa ero en los estudios olvid baseme de decir como gris stomo el difunto fue grande hombre de componer coplas tanto que l hac a los villancicos para la noche del nacimiento del se or y los autos para el d a de dios que los representaban los mozos de nuestro pueblo y todos dec an que eran por el cabo cuando los del lugar vieron tan de improviso vestidos de pastores a los dos escolares quedaron admirados y no pod an adivinar la causa que les hab a movido a hacer aquella tan estra a mudanza ya en este tiempo era muerto el padre de nuestro gris stomo y l qued heredado en mucha cantidad de hacienda ans en muebles como en ra ces y en no peque a cantidad de ganado mayor y menor y en gran cantidad de dineros de todo lo cual qued el mozo se or desoluto y en verdad que todo lo merec a que era muy buen compa ero y caritativo y amigo de los buenos y ten a una cara como una bendici n. despu s se vino a entender que el haberse mudado de traje no hab a sido por otra cosa que por andarse por estos despoblados en pos de aquella pastora marcela que nuestro zagal nombr denantes de la cual se hab a enamorado el pobre difunto de gris stomo y qui roos decir agora porque es bien que lo sep is qui n es esta rapaza quiz y aun sin quiz no habr is o do semejante cosa en todos los d as de vuestra vida aunque viv is m s a os que sarna decid sarra replic don quijote no pudiendo sufrir el trocar de los vocablos del cabrero harto vive la sarna respondi pedro y si es se or que me hab is de andar zaheriendo a cada paso los vocablos no acabaremos en un a o. perdonad amigo dijo don quijote que por haber tanta diferencia de sarna a sarra os lo dije pero vos respondistes muy bien porque vive m s sarna que sarra y proseguid vuestra historia que no os replicar m s en nada digo pues se or m o de mi alma dijo el cabrero que en nuestra aldea hubo un labrador a n m s rico que el padre de gris stomo el cual se llamaba guillermo y al cual dio dios am n de las muchas y grandes riquezas una hija de cuyo parto muri su madre que fue la m s honrada mujer que hubo en todos estos contornos no parece sino que ahora la veo con aquella cara que del un cabo ten a el sol y del otro la luna y sobre todo hacendosa y amiga de los pobres por lo que creo que debe de estar su nima a la hora de ahora gozando de dios en el otro mundo de pesar de la muerte de tan buena mujer muri su marido guillermo dejando a su hija marcela muchacha y rica en poder de un t o suyo sacerdote y beneficiado en nuestro lugar creci la ni a con tanta belleza que nos hac a acordar de la de su madre que la tuvo muy grande y con todo esto se juzgaba que le hab a de pasar la de la hija y as fue que cuando lleg a edad de catorce a quince a os nadie la miraba que no bendec a a dios que tan hermosa la hab a criado y los m s quedaban enamorados y perdidos por ella guard bala su t o con mucho recato y con mucho encerramiento pero con todo esto la fama de su mucha hermosura se estendi de manera que as por ella como por sus muchas riquezas no solamente de los de nuestro pueblo sino de los de muchas leguas a la redonda y de los mejores dellos era rogado solicitado e importunado su t o se la diese por mujer mas l que a las derechas es buen cristiano aunque quisiera casarla luego as como la v a de edad no quiso hacerlo sin su consentimiento sin tener ojo a la ganancia y granjer a que le ofrec a el tener la hacienda de la moza dilatando su casamiento y a fe que se dijo esto en m s de un corrillo en el pueblo en alabanza del buen sacerdote que quiero que sepa se or andante que en estos lugares cortos de todo se trata y de todo se murmura y tened para vos como yo tengo para m que deb a de ser demasiadamente bueno el cl rigo que obliga a sus feligreses a que digan bien d l especialmente en las aldeas as es la verdad dijo don quijote y proseguid adelante que el cuento es muy bueno y vos buen pedro le cont is con muy buena gracia la del se or no me falte que es la que hace al caso y en lo dem s sabr is que aunque el t o propon a a la sobrina y le dec a las calidades de cada uno en particular de los muchos que por mujer la ped an rog ndole que se casase y escogiese a su gusto jam s ella respondi otra cosa sino que por entonces no quer a casarse y que por ser tan muchacha no se sent a h bil para poder llevar la carga del matrimonio con estas que daba al parecer justas escusas dejaba el t o de importunarla y esperaba a que entrase algo m s en edad y ella supiese escoger compa a a su gusto porque dec a l y dec a muy bien que no hab an de dar los padres a sus hijos estado contra su voluntad pero h telo aqu cuando no me cato que remanece un d a la melindrosa marcela hecha pastora y sin ser parte su t o ni todos los del pueblo que se lo desaconsejaban dio en irse al campo con las dem s zagalas del lugar y dio en guardar su mesmo ganado y as como ella sali en p blico y su hermosura se vio al descubierto no os sabr buenamente decir cu ntos ricos mancebos hidalgos y labradores han tomado el traje de gris stomo y la andan requebrando por esos campos uno de los cuales como ya est dicho fue nuestro difunto del cual dec an que la dejaba de querer y la adoraba y no se piense que porque marcela se puso en aquella libertad y vida tan suelta y de tan poco o de ning n recogimiento que por eso ha dado indicio ni por semejas que venga en menoscabo de su honestidad y recato antes es tanta y tal la vigilancia con que mira por su honra que de cuantos la sirven y solicitan ninguno se ha alabado ni con verdad se podr alabar que le haya dado alguna peque a esperanza de alcanzar su deseo que puesto que no huye ni se esquiva de la compa a y conversaci n de los pastores y los trata cort s y amigablemente en llegando a descubrirle su intenci n cualquiera dellos aunque sea tan justa y santa como la del matrimonio los arroja de s como con un trabuco y con esta manera de condici n hace m s da o en esta tierra que si por ella entrara la pestilencia porque su afabilidad y hermosura atrae los corazones de los que la tratan a servirla y a amarla pero su desd n y desenga o los conduce a t rminos de desesperarse y as no saben qu decirle sino llamarla a voces cruel y desagradecida con otros t tulos a ste semejantes que bien la calidad de su condici n manifiestan y si aqu estuvi sedes se or alg n d a ver ades resonar estas sierras y estos valles con los lamentos de los desenga ados que la siguen no est muy lejos de aqu un sitio donde hay casi dos docenas de altas hayas y no hay ninguna que en su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de marcela y encima de alguna una corona grabada en el mesmo rbol como si m s claramente dijera su amante que marcela la lleva y la merece de toda la hermosura humana aqu sospira un pastor all se queja otro acull se oyen amorosas canciones ac desesperadas endechas cu l hay que pasa todas las horas de la noche sentado al pie de alguna encina o pe asco y all sin plegar los llorosos ojos embebecido y transportado en sus pensamientos le hall el sol a la ma ana y cu l hay que sin dar vado ni tregua a sus suspiros en mitad del ardor de la m s enfadosa siesta del verano tendido sobre la ardiente arena env a sus quejas al piadoso cielo y d ste y de aqu l y de aqu llos y de stos libre y desenfadadamente triunfa la hermosa marcela y todos los que la conocemos estamos esperando en qu ha de parar su altivez y qui n ha de ser el dichoso que ha de venir a dome ar condici n tan terrible y gozar de hermosura tan estremada por ser todo lo que he contado tan averiguada verdad me doy a entender que tambi n lo es la que nuestro zagal dijo que se dec a de la causa de la muerte de gris stomo y as os aconsejo se or que no dej is de hallaros ma ana a su entierro que ser muy de ver porque gris stomo tiene muchos amigos y no est de este lugar a aqu l donde manda enterrarse media legua en cuidado me lo tengo dijo don quijote y agrad zcoos el gusto que me hab is dado con la narraci n de tan sabroso cuento oh replic el cabrero a n no s yo la mitad de los casos sucedidos a los amantes de marcela mas podr a ser que ma ana top semos en el camino alg n pastor que nos los dijese y por ahora bien ser que os vais a dormir debajo de techado porque el sereno os podr a da ar la herida puesto que es tal la medicina que se os ha puesto que no hay que temer de contrario acidente sancho panza que ya daba al diablo el tanto hablar del cabrero solicit por su parte que su amo se entrase a dormir en la choza de pedro h zolo as y todo lo m s de la noche se le pas en memorias de su se ora dulcinea a imitaci n de los amantes de marcela sancho panza se acomod entre rocinante y su jumento y durmi no como enamorado desfavorecido sino como hombre molido a coces cap tulo xiii donde se da fin al cuento de la pastora marcela con otros sucesos mas apenas comenz a descubrirse el d a por los balcones del oriente cuando los cinco de los seis cabreros se levantaron y fueron a despertar a don quijote y a decille si estaba todav a con prop sito de ir a ver el famoso entierro de gris stomo y que ellos le har an compa a. don quijote que otra cosa no deseaba se levant y mand a sancho que ensillase y enalbardase al momento lo cual l hizo con mucha diligencia y con la mesma se pusieron luego todos en camino y no hubieron andado un cuarto de legua cuando al cruzar de una senda vieron venir hacia ellos hasta seis pastores vestidos con pellicos negros y coronadas las cabezas con guirnaldas de cipr s y de amarga adelfa tra a cada uno un grueso bast n de acebo en la mano ven an con ellos asimesmo dos gentiles hombres de a caballo muy bien aderezados de camino con otros tres mozos de a pie que los acompa aban en lleg ndose a juntar se saludaron cort smente y pregunt ndose los unos a los otros d nde iban supieron que todos se encaminaban al lugar del entierro y as comenzaron a caminar todos juntos uno de los de a caballo hablando con su compa ero le dijo par ceme se or vivaldo que habemos de dar por bien empleada la tardanza que hici remos en ver este famoso entierro que no podr dejar de ser famoso seg n estos pastores nos han contado estra ezas ans del muerto pastor como de la pastora homicida as me lo parece a m respondi vivaldo y no digo yo hacer tardanza de un d a pero de cuatro la hiciera a trueco de verle pregunt les don quijote qu era lo que hab an o do de marcela y de gris stomo el caminante dijo que aquella madrugada hab an encontrado con aquellos pastores y que por haberles visto en aquel tan triste traje les hab an preguntado la ocasi n por que iban de aquella manera que uno dellos se lo cont contando la estra eza y hermosura de una pastora llamada marcela y los amores de muchos que la recuestaban con la muerte de aquel gris stomo a cuyo entierro iban finalmente l cont todo lo que pedro a don quijote hab a contado ces esta pl tica y comenz se otra preguntando el que se llamaba vivaldo a don quijote qu era la ocasi n que le mov a a andar armado de aquella manera por tierra tan pac fica a lo cual respondi don quijote la profesi n de mi ejercicio no consiente ni permite que yo ande de otra manera el buen paso el regalo y el reposo all se invent para los blandos cortesanos mas el trabajo la inquietud y las armas s lo se inventaron e hicieron para aquellos que el mundo llama caballeros andantes de los cuales yo aunque indigno soy el menor de todos apenas le oyeron esto cuando todos le tuvieron por loco y por averiguarlo m s y ver qu g nero de locura era el suyo le torn a preguntar vivaldo que qu quer a decir caballeros andantes no han vuestras mercedes le do respondi don quijote los anales e historias de ingalaterra donde se tratan las famosas faza as del rey arturo que continuamente en nuestro romance castellano llamamos el rey art s de quien es tradici n antigua y com n en todo aquel reino de la gran breta a que este rey no muri sino que por arte de encantamento se convirti en cuervo y que andando los tiempos ha de volver a reinar y a cobrar su reino y cetro a cuya causa no se probar que desde aquel tiempo a ste haya ning n ingl s muerto cuervo alguno pues en tiempo de este buen rey fue instituida aquella famosa orden de caballer a de los caballeros de la tabla redonda y pasaron sin faltar un punto los amores que all se cuentan de don lanzarote del lago con la reina ginebra siendo medianera dellos y sabidora aquella tan honrada due a quinta ona de donde naci aquel tan sabido romance y tan decantado en nuestra espa a de nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera lanzarote cuando de breta a vino con aquel progreso tan dulce y tan suave de sus amorosos y fuertes fechos pues desde entonces de mano en mano fue aquella orden de caballer a estendi ndose y dilat ndose por muchas y diversas partes del mundo y en ella fueron famosos y conocidos por sus fechos el valiente amad s de gaula con todos sus hijos y nietos hasta la quinta generaci n y el valeroso felixmarte de hircania y el nunca como se debe alabado tirante el blanco y casi que en nuestros d as vimos y comunicamos y o mos al invencible y valeroso caballero don belian s de grecia esto pues se ores es ser caballero andante y la que he dicho es la orden de su caballer a en la cual como otra vez he dicho yo aunque pecador he hecho profesi n y lo mesmo que profesaron los caballeros referidos profeso yo y as me voy por estas soledades y despoblados buscando las aventuras con nimo deliberado de ofrecer mi brazo y mi persona a la m s peligrosa que la suerte me deparare en ayuda de los flacos y menesterosos por estas razones que dijo acabaron de enterarse los caminantes que era don quijote falto de juicio y del g nero de locura que lo se oreaba de lo cual recibieron la mesma admiraci n que recib an todos aquellos que de nuevo ven an en conocimiento della y vivaldo que era persona muy discreta y de alegre condici n por pasar sin pesadumbre el poco camino que dec an que les faltaba al llegar a la sierra del entierro quiso darle ocasi n a que pasase m s adelante con sus disparates y as le dijo par ceme se or caballero andante que vuestra merced ha profesado una de las m s estrechas profesiones que hay en la tierra y tengo para m que aun la de los frailes cartujos no es tan estrecha tan estrecha bien pod a ser respondi nuestro don quijote pero tan necesaria en el mundo no estoy en dos dedos de ponello en duda porque si va a decir verdad no hace menos el soldado que pone en ejecuci n lo que su capit n le manda que el mesmo capit n que se lo ordena quiero decir que los religiosos con toda paz y sosiego piden al cielo el bien de la tierra pero los soldados y caballeros ponemos en ejecuci n lo que ellos piden defendi ndola con el valor de nuestros brazos y filos de nuestras espadas no debajo de cubierta sino al cielo abierto puestos por blanco de los insufribles rayos del sol en verano y de los erizados yelos del invierno as que somos ministros de dios en la tierra y brazos por quien se ejecuta en ella su justicia y como las cosas de la guerra y las a ellas tocantes y concernientes no se pueden poner en ejecuci n sino sudando afanando y trabajando s guese que aquellos que la profesan tienen sin duda mayor trabajo que aquellos que en sosegada paz y reposo est n rogando a dios favorezca a los que poco pueden no quiero yo decir ni me pasa por pensamiento que es tan buen estado el de caballero andante como el del encerrado religioso s lo quiero inferir por lo que yo padezco que sin duda es m s trabajoso y m s aporreado y m s hambriento y sediento miserable roto y piojoso porque no hay duda sino que los caballeros andantes pasados pasaron mucha malaventura en el discurso de su vida y si algunos subieron a ser emperadores por el valor de su brazo a fe que les cost buen porqu de su sangre y de su sudor y que si a los que a tal grado subieron les faltaran encantadores y sabios que los ayudaran que ellos quedaran bien defraudados de sus deseos y bien enga ados de sus esperanzas de ese parecer estoy yo replic el caminante pero una cosa entre otras muchas me parece muy mal de los caballeros andantes y es que cuando se ven en ocasi n de acometer una grande y peligrosa aventura en que se vee manifiesto peligro de perder la vida nunca en aquel instante de acometella se acuerdan de encomendarse a dios como cada cristiano est obligado a hacer en peligros semejantes antes se encomiendan a sus damas con tanta gana y devoci n como si ellas fueran su dios cosa que me parece que huele algo a gentilidad se or respondi don quijote eso no puede ser menos en ninguna manera y caer a en mal caso el caballero andante que otra cosa hiciese que ya est en uso y costumbre en la caballer a andantesca que el caballero andante que al acometer alg n gran fecho de armas tuviese su se ora delante vuelva a ella los ojos blanda y amorosamente como que le pide con ellos le favorezca y ampare en el dudoso trance que acomete y aun si nadie le oye est obligado a decir algunas palabras entre dientes en que de todo coraz n se le encomiende y desto tenemos innumerables ejemplos en las historias y no se ha de entender por esto que han de dejar de encomendarse a dios que tiempo y lugar les queda para hacerlo en el discurso de la obra con todo eso replic el caminante me queda un escr pulo y es que muchas veces he le do que se traban palabras entre dos andantes caballeros y de una en otra se les viene a encender la c lera y a volver los caballos y tomar una buena pieza del campo y luego sin m s ni m s a todo el correr dellos se vuelven a encontrar y en mitad de la corrida se encomiendan a sus damas y lo que suele suceder del encuentro es que el uno cae por las ancas del caballo pasado con la lanza del contrario de parte a parte y al otro le viene tambi n que a no tenerse a las crines del suyo no pudiera dejar de venir al suelo y no s yo c mo el muerto tuvo lugar para encomendarse a dios en el discurso de esta tan acelerada obra mejor fuera que las palabras que en la carrera gast encomend ndose a su dama las gastara en lo que deb a y estaba obligado como cristiano cuanto m s que yo tengo para m que no todos los caballeros andantes tienen damas a quien encomendarse porque no todos son enamorados eso no puede ser respondi don quijote digo que no puede ser que haya caballero andante sin dama porque tan proprio y tan natural les es a los tales ser enamorados como al cielo tener estrellas y a buen seguro que no se haya visto historia donde se halle caballero andante sin amores y por el mesmo caso que estuviese sin ellos no ser a tenido por leg timo caballero sino por bastardo y que entr en la fortaleza de la caballer a dicha no por la puerta sino por las bardas como salteador y ladr n. con todo eso dijo el caminante me parece si mal no me acuerdo haber le do que don galaor hermano del valeroso amad s de gaula nunca tuvo dama se alada a quien pudiese encomendarse y con todo esto no fue tenido en menos y fue un muy valiente y famoso caballero a lo cual respondi nuestro don quijote se or una golondrina sola no hace verano cuanto m s que yo s que de secreto estaba ese caballero muy bien enamorado fuera que aquello de querer a todas bien cuantas bien le parec an era condici n natural a quien no pod a ir a la mano pero en resoluci n averiguado est muy bien que l ten a una sola a quien l hab a hecho se ora de su voluntad a la cual se encomendaba muy a menudo y muy secretamente porque se preci de secreto caballero luego si es de esencia que todo caballero andante haya de ser enamorado dijo el caminante bien se puede creer que vuestra merced lo es pues es de la profesi n. y si es que vuestra merced no se precia de ser tan secreto como don galaor con las veras que puedo le suplico en nombre de toda esta compa a y en el m o nos diga el nombre patria calidad y hermosura de su dama que ella se tendr a por dichosa de que todo el mundo sepa que es querida y servida de un tal caballero como vuestra merced parece aqu dio un gran suspiro don quijote y dijo yo no podr afirmar si la dulce mi enemiga gusta o no de que el mundo sepa que yo la sirvo s lo s decir respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide que su nombre es dulcinea su patria el toboso un lugar de la mancha su calidad por lo menos ha de ser de princesa pues es reina y se ora m a su hermosura sobrehumana pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quim ricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas que sus cabellos son oro su frente campos el seos sus cejas arcos del cielo sus ojos soles sus mejillas rosas sus labios corales perlas sus dientes alabastro su cuello m rmol su pecho marfil sus manos su blancura nieve y las partes que a la vista humana encubri la honestidad son tales seg n yo pienso y entiendo que s lo la discreta consideraci n puede encarecerlas y no compararlas el linaje prosapia y alcurnia querr amos saber replic vivaldo a lo cual respondi don quijote no es de los antiguos curcios gayos y cipiones romanos ni de los modernos colonas y ursinos ni de los moncadas y requesenes de catalu a ni menos de los rebellas y villanovas de valencia palafoxes nuzas rocabertis corellas lunas alagones urreas foces y gurreas de arag n cerdas manriques mendozas y guzmanes de castilla alencastros pallas y meneses de portogal pero es de los del toboso de la mancha linaje aunque moderno tal que puede dar generoso principio a las m s ilustres familias de los venideros siglos y no se me replique en esto si no fuere con las condiciones que puso cervino al pie del trofeo de las armas de orlando que dec a nadie las mueva que estar no pueda con rold n a prueba aunque el m o es de los cachopines de laredo respondi el caminante no le osar yo poner con el del toboso de la mancha puesto que para decir verdad semejante apellido hasta ahora no ha llegado a mis o dos como eso no habr llegado replic don quijote con gran atenci n iban escuchando todos los dem s la pl tica de los dos y aun hasta los mesmos cabreros y pastores conocieron la demasiada falta de juicio de nuestro don quijote s lo sancho panza pensaba que cuanto su amo dec a era verdad sabiendo l qui n era y habi ndole conocido desde su nacimiento y en lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda dulcinea del toboso porque nunca tal nombre ni tal princesa hab a llegado jam s a su noticia aunque viv a tan cerca del toboso en estas pl ticas iban cuando vieron que por la quiebra que dos altas monta as hac an bajaban hasta veinte pastores todos con pellicos de negra lana vestidos y coronados con guirnaldas que a lo que despu s pareci eran cu l de tejo y cu l de cipr s. entre seis dellos tra an unas andas cubiertas de mucha diversidad de flores y de ramos lo cual visto por uno de los cabreros dijo aquellos que all vienen son los que traen el cuerpo de gris stomo y el pie de aquella monta a es el lugar donde l mand que le enterrasen por esto se dieron priesa a llegar y fue a tiempo que ya los que ven an hab an puesto las andas en el suelo y cuatro dellos con agudos picos estaban cavando la sepultura a un lado de una dura pe a. recibi ronse los unos y los otros cort smente y luego don quijote y los que con l ven an se pusieron a mirar las andas y en ellas vieron cubierto de flores un cuerpo muerto vestido como pastor de edad al parecer de treinta a os y aunque muerto mostraba que vivo hab a sido de rostro hermoso y de disposici n gallarda alrededor d l ten a en las mesmas andas algunos libros y muchos papeles abiertos y cerrados y as los que esto miraban como los que abr an la sepultura y todos los dem s que all hab a guardaban un maravilloso silencio hasta que uno de los que al muerto trujeron dijo a otro mir bien ambrosio si es ste el lugar que gris stomo dijo ya que quer is que tan puntualmente se cumpla lo que dej mandado en su testamento ste es respondi ambrosio que muchas veces en l me cont mi desdichado amigo la historia de su desventura all me dijo l que vio la vez primera a aquella enemiga mortal del linaje humano y all fue tambi n donde la primera vez le declar su pensamiento tan honesto como enamorado y all fue la ltima vez donde marcela le acab de desenga ar y desde ar de suerte que puso fin a la tragedia de su miserable vida y aqu en memoria de tantas desdichas quiso l que le depositasen en las entra as del eterno olvido y volvi ndose a don quijote y a los caminantes prosigui diciendo ese cuerpo se ores que con piadosos ojos est is mirando fue depositario de un alma en quien el cielo puso infinita parte de sus riquezas se es el cuerpo de gris stomo que fue nico en el ingenio solo en la cortes a estremo en la gentileza f nix en la amistad magn fico sin tasa grave sin presunci n alegre sin bajeza y finalmente primero en todo lo que es ser bueno y sin segundo en todo lo que fue ser desdichado quiso bien fue aborrecido ador fue desde ado rog a una fiera importun a un m rmol corri tras el viento dio voces a la soledad sirvi a la ingratitud de quien alcanz por premio ser despojos de la muerte en la mitad de la carrera de su vida a la cual dio fin una pastora a quien l procuraba eternizar para que viviera en la memoria de las gentes cual lo pudieran mostrar bien esos papeles que est is mirando si l no me hubiera mandado que los entregara al fuego en habiendo entregado su cuerpo a la tierra de mayor rigor y crueldad usar is vos con ellos dijo vivaldo que su mesmo due o pues no es justo ni acertado que se cumpla la voluntad de quien lo que ordena va fuera de todo razonable discurso y no le tuviera bueno augusto c sar si consintiera que se pusiera en ejecuci n lo que el divino mantuano dej en su testamento mandado ans que se or ambrosio ya que deis el cuerpo de vuestro amigo a la tierra no quer is dar sus escritos al olvido que si l orden como agraviado no es bien que vos cumpl is como indiscreto antes haced dando la vida a estos papeles que la tenga siempre la crueldad de marcela para que sirva de ejemplo en los tiempos que est n por venir a los vivientes para que se aparten y huyan de caer en semejantes despe aderos que ya s yo y los que aqu venimos la historia deste vuestro enamorado y desesperado amigo y sabemos la amistad vuestra y la ocasi n de su muerte y lo que dej mandado al acabar de la vida de la cual lamentable historia se puede sacar cu nto haya sido la crueldad de marcela el amor de gris stomo la fe de la amistad vuestra con el paradero que tienen los que a rienda suelta corren por la senda que el desvariado amor delante de los ojos les pone anoche supimos la muerte de gris stomo y que en este lugar hab a de ser enterrado y as de curiosidad y de l stima dejamos nuestro derecho viaje y acordamos de venir a ver con los ojos lo que tanto nos hab a lastimado en o llo y en pago desta l stima y del deseo que en nosotros naci de remedialla si pudi ramos te rogamos oh discreto ambrosio a lo menos yo te lo suplico de mi parte que dejando de abrasar estos papeles me dejes llevar algunos dellos y sin aguardar que el pastor respondiese alarg la mano y tom algunos de los que m s cerca estaban viendo lo cual ambrosio dijo por cortes a consentir que os qued is se or con los que ya hab is tomado pero pensar que dejar de abrasar los que quedan es pensamiento vano vivaldo que deseaba ver lo que los papeles dec an abri luego el uno dellos y vio que ten a por t tulo canci n desesperada oy lo ambrosio y dijo se es el ltimo papel que escribi el desdichado y porque ve is se or en el t rmino que le ten an sus desventuras leelde de modo que se is o do que bien os dar lugar a ello el que se tardare en abrir la sepultura eso har yo de muy buena gana dijo vivaldo y como todos los circunstantes ten an el mesmo deseo se le pusieron a la redonda y l leyendo en voz clara vio que as dec a cap tulo xiv donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor con otros no esperados sucesos canci n de gris stomo ya que quieres cruel que se publique de lengua en lengua y de una en otra gente del spero rigor tuyo la fuerza har que el mesmo infierno comunique al triste pecho m o un son doliente con que el uso com n de mi voz tuerza y al par de mi deseo que se esfuerza a decir mi dolor y tus haza as de la espantable voz ir el acento y en l mezcladas por mayor tormento pedazos de las m seras entra as escucha pues y presta atento o do no al concertado son sino al r ido que de lo hondo de mi amargo pecho llevado de un forzoso desvar o por gusto m o sale y tu despecho el rugir del le n del lobo fiero el temeroso aullido el silbo horrendo de escamosa serpiente el espantable baladro de alg n monstruo el agorero graznar de la corneja y el estruendo del viento contrastado en mar instable del ya vencido toro el implacable bramido y de la viuda tortolilla el sentible arrullar el triste canto del envidiado b ho con el llanto de toda la infernal negra cuadrilla salgan con la doliente nima fuera mezclados en un son de tal manera que se confundan los sentidos todos pues la pena cruel que en m se halla para contalla pide nuevos modos de tanta confusi n no las arenas del padre tajo oir n los tristes ecos ni del famoso betis las olivas que all se esparcir n mis duras penas en altos riscos y en profundos huecos con muerta lengua y con palabras vivas o ya en escuros valles o en esquivas playas desnudas de contrato humano o adonde el sol jam s mostr su lumbre o entre la venenosa muchedumbre de fieras que alimenta el libio llano que puesto que en los p ramos desiertos los ecos roncos de mi mal inciertos suenen con tu rigor tan sin segundo por privilegio de mis cortos hados ser n llevados por el ancho mundo mata un desd n atierra la paciencia o verdadera o falsa una sospecha matan los celos con rigor m s fuerte desconcierta la vida larga ausencia contra un temor de olvido no aprovecha firme esperanza de dichosa suerte en todo hay cierta inevitable muerte mas yo milagro nunca visto vivo celoso ausente desde ado y cierto de las sospechas que me tienen muerto y en el olvido en quien mi fuego avivo y entre tantos tormentos nunca alcanza mi vista a ver en sombra a la esperanza ni yo desesperado la procuro antes por estremarme en mi querella estar sin ella eternamente juro pu dese por ventura en un instante esperar y temer o es bien hacello siendo las causas del temor m s ciertas tengo si el duro celo est delante de cerrar estos ojos si he de vello por mil heridas en el alma abiertas qui n no abrir de par en par las puertas a la desconfianza cuando mira descubierto el desd n y las sospechas oh amarga conversi n verdades hechas y la limpia verdad vuelta en mentira oh en el reino de amor fieros tiranos celos ponedme un hierro en estas manos dame desd n una torcida soga mas ay de m que con cruel vitoria vuestra memoria el sufrimiento ahoga yo muero en fin y porque nunca espere buen suceso en la muerte ni en la vida pertinaz estar en mi fantas a. dir que va acertado el que bien quiere y que es m s libre el alma m s rendida a la de amor antigua tiran a. dir que la enemiga siempre m a hermosa el alma como el cuerpo tiene y que su olvido de mi culpa nace y que en fe de los males que nos hace amor su imperio en justa paz mantiene y con esta opini n y un duro lazo acelerando el miserable plazo a que me han conducido sus desdenes ofrecer a los vientos cuerpo y alma sin lauro o palma de futuros bienes t que con tantas sinrazones muestras la raz n que me fuerza a que la haga a la cansada vida que aborrezco pues ya ves que te da notorias muestras esta del coraz n profunda llaga de c mo alegre a tu rigor me ofrezco si por dicha conoces que merezco que el cielo claro de tus bellos ojos en mi muerte se turbe no lo hagas que no quiero que en nada satisfagas al darte de mi alma los despojos antes con risa en la ocasi n funesta descubre que el fin m o fue tu fiesta mas gran simpleza es avisarte desto pues s que est tu gloria conocida en que mi vida llegue al fin tan presto venga que es tiempo ya del hondo abismo t ntalo con su sed s sifo venga con el peso terrible de su canto ticio traya su buitre y ansimismo con su rueda eg n no se detenga ni las hermanas que trabajan tanto y todos juntos su mortal quebranto trasladen en mi pecho y en voz baja si ya a un desesperado son debidas canten obsequias tristes doloridas al cuerpo a quien se niegue aun la mortaja y el portero infernal de los tres rostros con otras mil quimeras y mil monstros lleven el doloroso contrapunto que otra pompa mejor no me parece que la merece un amador difunto canci n desesperada no te quejes cuando mi triste compa a dejes antes pues que la causa do naciste con mi desdicha augmenta su ventura aun en la sepultura no est s triste bien les pareci a los que escuchado hab an la canci n de gris stomo puesto que el que la ley dijo que no le parec a que conformaba con la relaci n que l hab a o do del recato y bondad de marcela porque en ella se quejaba gris stomo de celos sospechas y de ausencia todo en perjuicio del buen cr dito y buena fama de marcela a lo cual respondi ambrosio como aquel que sab a bien los m s escondidos pensamientos de su amigo para que se or os satisfag is desa duda es bien que sep is que cuando este desdichado escribi esta canci n estaba ausente de marcela de quien l se hab a ausentado por su voluntad por ver si usaba con l la ausencia de sus ordinarios fueros y como al enamorado ausente no hay cosa que no le fatigue ni temor que no le d alcance as le fatigaban a gris stomo los celos imaginados y las sospechas temidas como si fueran verdaderas y con esto queda en su punto la verdad que la fama pregona de la bondad de marcela la cual fuera de ser cruel y un poco arrogante y un mucho desde osa la mesma envidia ni debe ni puede ponerle falta alguna as es la verdad respondi vivaldo y queriendo leer otro papel de los que hab a reservado del fuego lo estorb una maravillosa visi n que tal parec a ella que improvisamente se les ofreci a los ojos y fue que por cima de la pe a donde se cavaba la sepultura pareci la pastora marcela tan hermosa que pasaba a su fama su hermosura los que hasta entonces no la hab an visto la miraban con admiraci n y silencio y los que ya estaban acostumbrados a verla no quedaron menos suspensos que los que nunca la hab an visto mas apenas la hubo visto ambrosio cuando con muestras de nimo indignado le dijo vienes a ver por ventura oh fiero basilisco destas monta as si con tu presencia vierten sangre las heridas deste miserable a quien tu crueldad quit la vida o vienes a ufanarte en las crueles haza as de tu condici n o a ver desde esa altura como otro despiadado nero el incendio de su abrasada roma o a pisar arrogante este desdichado cad ver como la ingrata hija al de su padre tarquino dinos presto a lo que vienes o qu es aquello de que m s gustas que por saber yo que los pensamientos de gris stomo jam s dejaron de obedecerte en vida har que aun l muerto te obedezcan los de todos aquellos que se llamaron sus amigos no vengo oh ambrosio a ninguna cosa de las que has dicho respondi marcela sino a volver por m misma y a dar a entender cu n fuera de raz n van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de gris stomo me culpan y as ruego a todos los que aqu est is me est is atentos que no ser menester mucho tiempo ni gastar muchas palabras para persuadir una verdad a los discretos h zome el cielo seg n vosotros dec s hermosa y de tal manera que sin ser poderosos a otra cosa a que me am is os mueve mi hermosura y por el amor que me mostr is dec s y aun quer is que est yo obligada a amaros yo conozco con el natural entendimiento que dios me ha dado que todo lo hermoso es amable mas no alcanzo que por raz n de ser amado est obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama y m s que podr a acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo y siendo lo feo digno de ser aborrecido cae muy mal el decir qui rote por hermosa hasme de amar aunque sea feo pero puesto caso que corran igualmente las hermosuras no por eso han de correr iguales los deseos que no todas hermosuras enamoran que algunas alegran la vista y no rinden la voluntad que si todas las bellezas enamorasen y rindiesen ser a un andar las voluntades confusas y descaminadas sin saber en cu l hab an de parar porque siendo infinitos los sujetos hermosos infinitos hab an de ser los deseos y seg n yo he o do decir el verdadero amor no se divide y ha de ser voluntario y no forzoso siendo esto as como yo creo que lo es por qu quer is que rinda mi voluntad por fuerza obligada no m s de que dec s que me quer is bien si no decidme si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea fuera justo que me quejara de vosotros porque no me am bades cuanto m s que hab is de considerar que yo no escog la hermosura que tengo que tal cual es el cielo me la dio de gracia sin yo pedilla ni escogella y as como la v bora no merece ser culpada por la ponzo a que tiene puesto que con ella mata por hab rsela dado naturaleza tampoco yo merezco ser reprehendida por ser hermosa que la hermosura en la mujer honesta es como el fuego apartado o como la espada aguda que ni l quema ni ella corta a quien a ellos no se acerca la honra y las virtudes son adornos del alma sin las cuales el cuerpo aunque lo sea no debe de parecer hermoso pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma m s adornan y hermosean por qu la ha de perder la que es amada por hermosa por corresponder a la intenci n de aquel que por s lo su gusto con todas sus fuerzas e industrias procura que la pierda yo nac libre y para poder vivir libre escog la soledad de los campos los rboles destas monta as son mi compa a las claras aguas destos arroyos mis espejos con los rboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura fuego soy apartado y espada puesta lejos a los que he enamorado con la vista he desenga ado con las palabras y si los deseos se sustentan con esperanzas no habiendo yo dado alguna a gris stomo ni a otro alguno el fin de ninguno dellos bien se puede decir que antes le mat su porf a que mi crueldad y si se me hace cargo que eran honestos sus pensamientos y que por esto estaba obligada a corresponder a ellos digo que cuando en ese mismo lugar donde ahora se cava su sepultura me descubri la bondad de su intenci n le dije yo que la m a era vivir en perpetua soledad y de que sola la tierra gozase el fruto de mi recogimiento y los despojos de mi hermosura y si l con todo este desenga o quiso porfiar contra la esperanza y navegar contra el viento qu mucho que se anegase en la mitad del golfo de su desatino si yo le entretuviera fuera falsa si le contentara hiciera contra mi mejor intenci n y prosupuesto porfi desenga ado desesper sin ser aborrecido mirad ahora si ser raz n que de su pena se me d a m la culpa qu jese el enga ado desesp rese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas conf ese el que yo llamare uf nese el que yo admitiere pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo enga o llamo ni admito el cielo a n hasta ahora no ha querido que yo ame por destino y el pensar que tengo de amar por elecci n es escusado este general desenga o sirva a cada uno de los que me solicitan de su particular provecho y enti ndase de aqu adelante que si alguno por m muriere no muere de celoso ni desdichado porque quien a nadie quiere a ninguno debe dar celos que los desenga os no se han de tomar en cuenta de desdenes el que me llama fiera y basilisco d jeme como cosa perjudicial y mala el que me llama ingrata no me sirva el que desconocida no me conozca quien cruel no me siga que esta fiera este basilisco esta ingrata esta cruel y esta desconocida ni los buscar servir conocer ni seguir en ninguna manera que si a gris stomo mat su impaciencia y arrojado deseo por qu se ha de culpar mi honesto proceder y recato si yo conservo mi limpieza con la compa a de los rboles por qu ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres yo como sab is tengo riquezas propias y no codicio las ajenas tengo libre condici n y no gusto de sujetarme ni quiero ni aborrezco a nadie no enga o a ste ni solicito aqu l ni burlo con uno ni me entretengo con el otro la conversaci n honesta de las zagalas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me entretiene tienen mis deseos por t rmino estas monta as y si de aqu salen es a contemplar la hermosura del cielo pasos con que camina el alma a su morada primera y en diciendo esto sin querer o r respuesta alguna volvi las espaldas y se entr por lo m s cerrado de un monte que all cerca estaba dejando admirados tanto de su discreci n como de su hermosura a todos los que all estaban y algunos dieron muestras de aquellos que de la poderosa flecha de los rayos de sus bellos ojos estaban heridos de quererla seguir sin aprovecharse del manifiesto desenga o que hab an o do lo cual visto por don quijote pareci ndole que all ven a bien usar de su caballer a socorriendo a las doncellas menesterosas puesta la mano en el pu o de su espada en altas e inteligibles voces dijo ninguna persona de cualquier estado y condici n que sea se atreva a seguir a la hermosa marcela so pena de caer en la furiosa indignaci n m a. ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de gris stomo y cu n ajena vive de condescender con los deseos de ninguno de sus amantes a cuya causa es justo que en lugar de ser seguida y perseguida sea honrada y estimada de todos los buenos del mundo pues muestra que en l ella es sola la que con tan honesta intenci n vive o ya que fuese por las amenazas de don quijote o porque ambrosio les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo deb an ninguno de los pastores se movi ni apart de all hasta que acabada la sepultura y abrasados los papeles de gris stomo pusieron su cuerpo en ella no sin muchas l grimas de los circunstantes cerraron la sepultura con una gruesa pe a en tanto que se acababa una losa que seg n ambrosio dijo pensaba mandar hacer con un epitafio que hab a de decir desta manera yace aqu de un amador el m sero cuerpo helado que fue pastor de ganado perdido por desamor muri a manos del rigor de una esquiva hermosa ingrata con quien su imperio dilata la tiran a de su amor luego esparcieron por cima de la sepultura muchas flores y ramos y dando todos el p same a su amigo ambrosio se despidieron d l. lo mesmo hicieron vivaldo y su compa ero y don quijote se despidi de sus hu spedes y de los caminantes los cuales le rogaron se viniese con ellos a sevilla por ser lugar tan acomodado a hallar aventuras que en cada calle y tras cada esquina se ofrecen m s que en otro alguno don quijote les agradeci el aviso y el nimo que mostraban de hacerle merced y dijo que por entonces no quer a ni deb a ir a sevilla hasta que hubiese despojado todas aquellas sierras de ladrones malandrines de quien era fama que todas estaban llenas viendo su buena determinaci n no quisieron los caminantes importunarle m s sino torn ndose a despedir de nuevo le dejaron y prosiguieron su camino en el cual no les falt de qu tratar as de la historia de marcela y gris stomo como de las locuras de don quijote el cual determin de ir a buscar a la pastora marcela y ofrecerle todo lo que l pod a en su servicio mas no le avino como l pensaba seg n se cuenta en el discurso desta verdadera historia dando aqu fin la segunda parte tercera parte del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha cap tulo xv donde se cuenta la desgraciada aventura que se top don quijote en topar con unos desalmados yang eses cuenta el sabio cide hamete benengeli que as como don quijote se despidi de sus hu spedes y de todos los que se hallaron al entierro del pastor gris stomo l y su escudero se entraron por el mesmo bosque donde vieron que se hab a entrado la pastora marcela y habiendo andado m s de dos horas por l busc ndola por todas partes sin poder hallarla vinieron a parar a un prado lleno de fresca yerba junto del cual corr a un arroyo apacible y fresco tanto que convid y forz a pasar all las horas de la siesta que rigurosamente comenzaba ya a entrar ape ronse don quijote y sancho y dejando al jumento y a rocinante a sus anchuras pacer de la mucha yerba que all hab a dieron saco a las alforjas y sin cerimonia alguna en buena paz y compa a amo y mozo comieron lo que en ellas hallaron no se hab a curado sancho de echar sueltas a rocinante seguro de que le conoc a por tan manso y tan poco rijoso que todas las yeguas de la dehesa de c rdoba no le hicieran tomar mal siniestro orden pues la suerte y el diablo que no todas veces duerme que andaban por aquel valle paciendo una manada de hacas galicianas de unos arrieros gallegos de los cuales es costumbre sestear con su recua en lugares y sitios de yerba y agua y aquel donde acert a hallarse don quijote era muy a prop sito de los gallegos sucedi pues que a rocinante le vino en deseo de refocilarse con las se oras facas y saliendo as como las oli de su natural paso y costumbre sin pedir licencia a su due o tom un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas mas ellas que a lo que pareci deb an de tener m s gana de pacer que de l recibi ronle con las herraduras y con los dientes de tal manera que a poco espacio se le rompieron las cinchas y qued sin silla en pelota pero lo que l debi m s de sentir fue que viendo los arrieros la fuerza que a sus yeguas se les hac a acudieron con estacas y tantos palos le dieron que le derribaron malparado en el suelo ya en esto don quijote y sancho que la paliza de rocinante hab an visto llegaban ijadeando y dijo don quijote a sancho a lo que yo veo amigo sancho stos no son caballeros sino gente soez y de baja ralea d golo porque bien me puedes ayudar a tomar la debida venganza del agravio que delante de nuestros ojos se le ha hecho a rocinante qu diablos de venganza hemos de tomar respondi sancho si stos son m s de veinte y nosotros no m s de dos y aun quiz nosotros sino uno y medio yo valgo por ciento replic don quijote y sin hacer m s discursos ech mano a su espada y arremeti a los gallegos y lo mesmo hizo sancho panza incitado y movido del ejemplo de su amo y a las primeras dio don quijote una cuchillada a uno que le abri un sayo de cuero de que ven a vestido con gran parte de la espalda los gallegos que se vieron maltratar de aquellos dos hombres solos siendo ellos tantos acudieron a sus estacas y cogiendo a los dos en medio comenzaron a menudear sobre ellos con grande ah nco y vehemencia verdad es que al segundo toque dieron con sancho en el suelo y lo mesmo le avino a don quijote sin que le valiese su destreza y buen nimo y quiso su ventura que viniese a caer a los pies de rocinante que a n no se hab a levantado donde se echa de ver la furia con que machacan estacas puestas en manos r sticas y enojadas viendo pues los gallegos el mal recado que hab an hecho con la mayor presteza que pudieron cargaron su recua y siguieron su camino dejando a los dos aventureros de mala traza y de peor talante el primero que se resinti fue sancho panza y hall ndose junto a su se or con voz enferma y lastimada dijo se or don quijote ah se or don quijote qu quieres sancho hermano respondi don quijote con el mesmo tono afeminado y doliente que sancho querr a si fuese posible respondi sancho panza que vuestra merced me diese dos tragos de aquella bebida del feo blas si es que la tiene vuestra merced ah a mano quiz ser de provecho para los quebrantamientos de huesos como lo es para las feridas pues a tenerla yo aqu desgraciado yo qu nos faltaba respondi don quijote mas yo te juro sancho panza a fe de caballero andante que antes que pasen dos d as si la fortuna no ordena otra cosa la tengo de tener en mi poder o mal me han de andar las manos pues en cu ntos le parece a vuestra merced que podremos mover los pies replic sancho panza de m s decir dijo el molido caballero don quijote que no sabr poner t rmino a esos d as mas yo me tengo la culpa de todo que no hab a de poner mano a la espada contra hombres que no fuesen armados caballeros como yo y as creo que en pena de haber pasado las leyes de la caballer a ha permitido el dios de las batallas que se me diese este castigo por lo cual sancho panza conviene que est s advertido en esto que ahora te dir porque importa mucho a la salud de entrambos y es que cuando veas que semejante canalla nos hace alg n agravio no aguardes a que yo ponga mano al espada para ellos porque no lo har en ninguna manera sino pon t mano a tu espada y cast galos muy a tu sabor que si en su ayuda y defensa acudieren caballeros yo te sabr defender y ofendellos con todo mi poder que ya habr s visto por mil se ales y experiencias hasta ad nde se estiende el valor de este mi fuerte brazo tal qued de arrogante el pobre se or con el vencimiento del valiente vizca no. mas no le pareci tan bien a sancho panza el aviso de su amo que dejase de responder diciendo se or yo soy hombre pac fico manso sosegado y s disimilar cualquiera injuria porque tengo mujer y hijos que sustentar y criar as que s ale a vuestra merced tambi n aviso pues no puede ser mandato que en ninguna manera pondr mano a la espada ni contra villano ni contra caballero y que desde aqu para delante de dios perdono cuantos agravios me han hecho y han de hacer ora me los haya hecho o haga o haya de hacer persona alta o baja rico o pobre hidalgo o pechero sin eceptar estado ni condici n alguna lo cual o do por su amo le respondi quisiera tener aliento para poder hablar un poco descansado y que el dolor que tengo en esta costilla se aplacara tanto cuanto para darte a entender panza en el error en que est s. ven ac pecador si el viento de la fortuna hasta ahora tan contrario en nuestro favor se vuelve llev ndonos las velas del deseo para que seguramente y sin contraste alguno tomemos puerto en alguna de las nsulas que te tengo prometida qu ser a de ti si gan ndola yo te hiciese se or della pues lo vendr s a imposibilitar por no ser caballero ni quererlo ser ni tener valor ni intenci n de vengar tus injurias y defender tu se or o porque has de saber que en los reinos y provincias nuevamente conquistados nunca est n tan quietos los nimos de sus naturales ni tan de parte del nuevo se or que no se tengan temor de que han de hacer alguna novedad para alterar de nuevo las cosas y volver como dicen a probar ventura y as es menester que el nuevo posesor tenga entendimiento para saberse gobernar y valor para ofender y defenderse en cualquiera acontecimiento en este que ahora nos ha acontecido respondi sancho quisiera yo tener ese entendimiento y ese valor que vuestra merced dice mas yo le juro a fe de pobre hombre que m s estoy para bizmas que para pl ticas mire vuestra merced si se puede levantar y ayudaremos a rocinante aunque no lo merece porque l fue la causa principal de todo este molimiento jam s tal cre de rocinante que le ten a por persona casta y tan pac fica como yo en fin bien dicen que es menester mucho tiempo para venir a conocer las personas y que no hay cosa segura en esta vida qui n dijera que tras de aquellas tan grandes cuchilladas como vuestra merced dio a aquel desdichado caballero andante hab a de venir por la posta y en seguimiento suyo esta tan grande tempestad de palos que ha descargado sobre nuestras espaldas aun las tuyas sancho replic don quijote deben de estar hechas a semejantes nublados pero las m as criadas entre sinabafas y holandas claro est que sentir n m s el dolor desta desgracia y si no fuese porque imagino qu digo imagino s muy cierto que todas estas incomodidades son muy anejas al ejercicio de las armas aqu me dejar a morir de puro enojo a esto replic el escudero se or ya que estas desgracias son de la cosecha de la caballer a d game vuestra merced si suceden muy a menudo o si tienen sus tiempos limitados en que acaecen porque me parece a m que a dos cosechas quedaremos in tiles para la tercera si dios por su infinita misericordia no nos socorre s bete amigo sancho respondi don quijote que la vida de los caballeros andantes est sujeta a mil peligros y desventuras y ni m s ni menos est en potencia propincua de ser los caballeros andantes reyes y emperadores como lo ha mostrado la experiencia en muchos y diversos caballeros de cuyas historias yo tengo entera noticia y pudi rate contar agora si el dolor me diera lugar de algunos que s lo por el valor de su brazo han subido a los altos grados que he contado y estos mesmos se vieron antes y despu s en diversas calamidades y miserias porque el valeroso amad s de gaula se vio en poder de su mortal enemigo arcal us el encantador de quien se tiene por averiguado que le dio teni ndole preso m s de docientos azotes con las riendas de su caballo atado a una coluna de un patio y aun hay un autor secreto y de no poco cr dito que dice que habiendo cogido al caballero del febo con una cierta trampa que se le hundi debajo de los pies en un cierto castillo y al caer se hall en una honda sima debajo de tierra atado de pies y manos y all le echaron una destas que llaman melecinas de agua de nieve y arena de lo que lleg muy al cabo y si no fuera socorrido en aquella gran cuita de un sabio grande amigo suyo lo pasara muy mal el pobre caballero ans que bien puedo yo pasar entre tanta buena gente que mayores afrentas son las que stos pasaron que no las que ahora nosotros pasamos porque quiero hacerte sabidor sancho que no afrentan las heridas que se dan con los instrumentos que acaso se hallan en las manos y esto est en la ley del duelo escrito por palabras expresas que si el zapatero da a otro con la horma que tiene en la mano puesto que verdaderamente es de palo no por eso se dir que queda apaleado aquel a quien dio con ella digo esto porque no pienses que puesto que quedamos desta pendencia molidos quedamos afrentados porque las armas que aquellos hombres tra an con que nos machacaron no eran otras que sus estacas y ninguno dellos a lo que se me acuerda ten a estoque espada ni pu al. no me dieron a m lugar respondi sancho a que mirase en tanto porque apenas puse mano a mi tizona cuando me santiguaron los hombros con sus pinos de manera que me quitaron la vista de los ojos y la fuerza de los pies dando conmigo adonde ahora yago y adonde no me da pena alguna el pensar si fue afrenta o no lo de los estacazos como me la da el dolor de los golpes que me han de quedar tan impresos en la memoria como en las espaldas con todo eso te hago saber hermano panza replic don quijote que no hay memoria a quien el tiempo no acabe ni dolor que muerte no le consuma pues qu mayor desdicha puede ser replic panza de aquella que aguarda al tiempo que la consuma y a la muerte que la acabe si esta nuestra desgracia fuera de aquellas que con un par de bizmas se curan aun no tan malo pero voy viendo que no han de bastar todos los emplastos de un hospital para ponerlas en buen t rmino siquiera d jate deso y saca fuerzas de flaqueza sancho respondi don quijote que as har yo y veamos c mo est rocinante que a lo que me parece no le ha cabido al pobre la menor parte desta desgracia no hay de qu maravillarse deso respondi sancho siendo l tan buen caballero andante de lo que yo me maravillo es de que mi jumento haya quedado libre y sin costas donde nosotros salimos sin costillas siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ellas dijo don quijote d golo porque esa bestezuela podr suplir ahora la falta de rocinante llev ndome a m desde aqu a alg n castillo donde sea curado de mis feridas y m s que no tendr a deshonra la tal caballer a porque me acuerdo haber le do que aquel buen viejo sileno ayo y pedagogo del alegre dios de la risa cuando entr en la ciudad de las cien puertas iba muy a su placer caballero sobre un muy hermoso asno verdad ser que l deb a de ir caballero como vuestra merced dice respondi sancho pero hay grande diferencia del ir caballero al ir atravesado como costal de basura a lo cual respondi don quijote las feridas que se reciben en las batallas antes dan honra que la quitan as que panza amigo no me repliques m s sino como ya te he dicho lev ntate lo mejor que pudieres y ponme de la manera que m s te agradare encima de tu jumento y vamos de aqu antes que la noche venga y nos saltee en este despoblado pues yo he o do decir a vuestra merced dijo panza que es muy de caballeros andantes el dormir en los p ramos y desiertos lo m s del a o y que lo tienen a mucha ventura eso es dijo don quijote cuando no pueden m s o cuando est n enamorados y es tan verdad esto que ha habido caballero que se ha estado sobre una pe a al sol y a la sombra y a las inclemencias del cielo dos a os sin que lo supiese su se ora y uno d stos fue amad s cuando llam ndose beltenebros se aloj en la pe a pobre ni s si ocho a os o ocho meses que no estoy muy bien en la cuenta basta que l estuvo all haciendo penitencia por no s qu sinsabor que le hizo la se ora oriana pero dejemos ya esto sancho y acaba antes que suceda otra desgracia al jumento como a rocinante aun ah ser a el diablo dijo sancho y despidiendo treinta ayes y sesenta sospiros y ciento y veinte p setes y reniegos de quien all le hab a tra do se levant qued ndose agobiado en la mitad del camino como arco turquesco sin poder acabar de enderezarse y con todo este trabajo aparej su asno que tambi n hab a andado algo destra do con la demasiada libertad de aquel d a. levant luego a rocinante el cual si tuviera lengua con que quejarse a buen seguro que sancho ni su amo no le fueran en zaga en resoluci n sancho acomod a don quijote sobre el asno y puso de reata a rocinante y llevando al asno de cabestro se encamin poco m s a menos hacia donde le pareci que pod a estar el camino real y la suerte que sus cosas de bien en mejor iba guiando a n no hubo andado una peque a legua cuando le depar el camino en el cual descubri una venta que a pesar suyo y gusto de don quijote hab a de ser castillo porfiaba sancho que era venta y su amo que no sino castillo y tanto dur la porf a que tuvieron lugar sin acabarla de llegar a ella en la cual sancho se entr sin m s averiguaci n con toda su recua cap tulo xvi de lo que le sucedi al ingenioso hidalgo en la venta que l imaginaba ser castillo el ventero que vio a don quijote atravesado en el asno pregunt a sancho qu mal tra a. sancho le respondi que no era nada sino que hab a dado una ca da de una pe a abajo y que ven a algo brumadas las costillas ten a el ventero por mujer a una no de la condici n que suelen tener las de semejante trato porque naturalmente era caritativa y se dol a de las calamidades de sus pr jimos y as acudi luego a curar a don quijote y hizo que una hija suya doncella muchacha y de muy buen parecer la ayudase a curar a su hu sped serv a en la venta asimesmo una moza asturiana ancha de cara llana de cogote de nariz roma del un ojo tuerta y del otro no muy sana verdad es que la gallard a del cuerpo supl a las dem s faltas no ten a siete palmos de los pies a la cabeza y las espaldas que alg n tanto le cargaban la hac an mirar al suelo m s de lo que ella quisiera esta gentil moza pues ayud a la doncella y las dos hicieron una muy mala cama a don quijote en un camaranch n que en otros tiempos daba manifiestos indicios que hab a servido de pajar muchos a os en la cual tambi n alojaba un arriero que ten a su cama hecha un poco m s all de la de nuestro don quijote y aunque era de las enjalmas y mantas de sus machos hac a mucha ventaja a la de don quijote que s lo conten a cuatro mal lisas tablas sobre dos no muy iguales bancos y un colch n que en lo sutil parec a colcha lleno de bodoques que a no mostrar que eran de lana por algunas roturas al tiento en la dureza semejaban de guijarro y dos s banas hechas de cuero de adarga y una frazada cuyos hilos si se quisieran contar no se perdiera uno solo de la cuenta en esta maldita cama se acost don quijote y luego la ventera y su hija le emplastaron de arriba abajo alumbr ndoles maritornes que as se llamaba la asturiana y como al bizmalle viese la ventera tan acardenalado a partes a don quijote dijo que aquello m s parec an golpes que ca da no fueron golpes dijo sancho sino que la pe a ten a muchos picos y tropezones y que cada uno hab a hecho su cardenal y tambi n le dijo haga vuestra merced se ora de manera que queden algunas estopas que no faltar quien las haya menester que tambi n me duelen a m un poco los lomos desa manera respondi la ventera tambi n debistes vos de caer no ca dijo sancho panza sino que del sobresalto que tom de ver caer a mi amo de tal manera me duele a m el cuerpo que me parece que me han dado mil palos bien podr ser eso dijo la doncella que a m me ha acontecido muchas veces so ar que ca a de una torre abajo y que nunca acababa de llegar al suelo y cuando despertaba del sue o hallarme tan molida y quebrantada como si verdaderamente hubiera ca do ah est el toque se ora respondi sancho panza que yo sin so ar nada sino estando m s despierto que ahora estoy me hallo con pocos menos cardenales que mi se or don quijote c mo se llama este caballero pregunt la asturiana maritornes don quijote de la mancha respondi sancho panza y es caballero aventurero y de los mejores y m s fuertes que de luengos tiempos ac se han visto en el mundo qu es caballero aventurero replic la moza tan nueva sois en el mundo que no lo sab is vos respondi sancho panza pues sabed hermana m a que caballero aventurero es una cosa que en dos palabras se ve apaleado y emperador hoy est la m s desdichada criatura del mundo y la m s menesterosa y ma ana tendr a dos o tres coronas de reinos que dar a su escudero pues c mo vos si ndolo deste tan buen se or dijo la ventera no ten is a lo que parece siquiera alg n condado a n es temprano respondi sancho porque no ha sino un mes que andamos buscando las aventuras y hasta ahora no hemos topado con ninguna que lo sea y tal vez hay que se busca una cosa y se halla otra verdad es que si mi se or don quijote sana desta herida o ca da y yo no quedo contrecho della no trocar a mis esperanzas con el mejor t tulo de espa a. todas estas pl ticas estaba escuchando muy atento don quijote y sent ndose en el lecho como pudo tomando de la mano a la ventera le dijo creedme fermosa se ora que os pod is llamar venturosa por haber alojado en este vuestro castillo a mi persona que es tal que si yo no la alabo es por lo que suele decirse que la alabanza propria envilece pero mi escudero os dir qui n soy s lo os digo que tendr eternamente escrito en mi memoria el servicio que me habedes fecho para agradec roslo mientras la vida me durare y pluguiera a los altos cielos que el amor no me tuviera tan rendido y tan sujeto a sus leyes y los ojos de aquella hermosa ingrata que digo entre mis dientes que los desta fermosa doncella fueran se ores de mi libertad confusas estaban la ventera y su hija y la buena de maritornes oyendo las razones del andante caballero que as las entend an como si hablara en griego aunque bien alcanzaron que todas se encaminaban a ofrecimiento y requiebros y como no usadas a semejante lenguaje mir banle y admir banse y parec ales otro hombre de los que se usaban y agradeci ndole con venteriles razones sus ofrecimientos le dejaron y la asturiana maritornes cur a sancho que no menos lo hab a menester que su amo hab a el arriero concertado con ella que aquella noche se refocilar an juntos y ella le hab a dado su palabra de que en estando sosegados los hu spedes y durmiendo sus amos le ir a a buscar y satisfacerle el gusto en cuanto le mandase y cu ntase desta buena moza que jam s dio semejantes palabras que no las cumpliese aunque las diese en un monte y sin testigo alguno porque presum a muy de hidalga y no ten a por afrenta estar en aquel ejercicio de servir en la venta porque dec a ella que desgracias y malos sucesos la hab an tra do a aquel estado el duro estrecho apocado y fementido lecho de don quijote estaba primero en mitad de aquel estrellado establo y luego junto a l hizo el suyo sancho que s lo conten a una estera de enea y una manta que antes mostraba ser de anjeo tundido que de lana suced a a estos dos lechos el del arriero fabricado como se ha dicho de las enjalmas y todo el adorno de los dos mejores mulos que tra a aunque eran doce lucios gordos y famosos porque era uno de los ricos arrieros de ar valo seg n lo dice el autor desta historia que deste arriero hace particular menci n porque le conoc a muy bien y aun quieren decir que era algo pariente suyo fuera de que cide mahamate benengeli fue historiador muy curioso y muy puntual en todas las cosas y chase bien de ver pues las que quedan referidas con ser tan m nimas y tan rateras no las quiso pasar en silencio de donde podr n tomar ejemplo los historiadores graves que nos cuentan las acciones tan corta y sucintamente que apenas nos llegan a los labios dej ndose en el tintero ya por descuido por malicia o ignorancia lo m s sustancial de la obra bien haya mil veces el autor de tablante de ricamonte y aquel del otro libro donde se cuenta los hechos del conde tomillas y con qu puntualidad lo describen todo digo pues que despu s de haber visitado el arriero a su recua y d dole el segundo pienso se tendi en sus enjalmas y se dio a esperar a su puntual sima maritornes ya estaba sancho bizmado y acostado y aunque procuraba dormir no lo consent a el dolor de sus costillas y don quijote con el dolor de las suyas ten a los ojos abiertos como liebre toda la venta estaba en silencio y en toda ella no hab a otra luz que la que daba una l mpara que colgada en medio del portal ard a. esta maravillosa quietud y los pensamientos que siempre nuestro caballero tra a de los sucesos que a cada paso se cuentan en los libros autores de su desgracia le trujo a la imaginaci n una de las estra as locuras que buenamente imaginarse pueden y fue que l se imagin haber llegado a un famoso castillo que como se ha dicho castillos eran a su parecer todas las ventas donde alojaba y que la hija del ventero lo era del se or del castillo la cual vencida de su gentileza se hab a enamorado d l y prometido que aquella noche a furto de sus padres vendr a a yacer con l una buena pieza y teniendo toda esta quimera que l se hab a fabricado por firme y valedera se comenz a acuitar y a pensar en el peligroso trance en que su honestidad se hab a de ver y propuso en su coraz n de no cometer alevos a a su se ora dulcinea del toboso aunque la mesma reina ginebra con su dama quinta ona se le pusiesen delante pensando pues en estos disparates se lleg el tiempo y la hora que para l fue menguada de la venida de la asturiana la cual en camisa y descalza cogidos los cabellos en una albanega de fust n con t citos y atentados pasos entr en el aposento donde los tres alojaban en busca del arriero pero apenas lleg a la puerta cuando don quijote la sinti y sent ndose en la cama a pesar de sus bizmas y con dolor de sus costillas tendi los brazos para recebir a su fermosa doncella la asturiana que toda recogida y callando iba con las manos delante buscando a su querido top con los brazos de don quijote el cual la asi fuertemente de una mu eca y tir ndola hac a s sin que ella osase hablar palabra la hizo sentar sobre la cama tent le luego la camisa y aunque ella era de harpillera a l le pareci ser de fin simo y delgado cendal tra a en las mu ecas unas cuentas de vidro pero a l le dieron vislumbres de preciosas perlas orientales los cabellos que en alguna manera tiraban a crines l los marc por hebras de lucid simo oro de arabia cuyo resplandor al del mesmo sol escurec a. y el aliento que sin duda alguna ol a a ensalada fiambre y trasnochada a l le pareci que arrojaba de su boca un olor suave y arom tico y finalmente l la pint en su imaginaci n de la misma traza y modo que lo hab a le do en sus libros de la otra princesa que vino a ver el mal ferido caballero vencida de sus amores con todos los adornos que aqu van puestos y era tanta la ceguedad del pobre hidalgo que el tacto ni el aliento ni otras cosas que tra a en s la buena doncella no le desenga aban las cuales pudieran hacer vomitar a otro que no fuera arriero antes le parec a que ten a entre sus brazos a la diosa de la hermosura y teni ndola bien asida con voz amorosa y baja le comenz a decir quisiera hallarme en t rminos fermosa y alta se ora de poder pagar tama a merced como la que con la vista de vuestra gran fermosura me habedes fecho pero ha querido la fortuna que no se cansa de perseguir a los buenos ponerme en este lecho donde yago tan molido y quebrantado que aunque de mi voluntad quisiera satisfacer a la vuestra fuera imposible y m s que se a ade a esta imposibilidad otra mayor que es la prometida fe que tengo dada a la sin par dulcinea del toboso nica se ora de mis m s escondidos pensamientos que si esto no hubiera de por medio no fuera yo tan sandio caballero que dejara pasar en blanco la venturosa ocasi n en que vuestra gran bondad me ha puesto maritornes estaba congojad sima y trasudando de verse tan asida de don quijote y sin entender ni estar atenta a las razones que le dec a procuraba sin hablar palabra desasirse el bueno del arriero a quien ten an despierto sus malos deseos desde el punto que entr su coima por la puerta la sinti estuvo atentamente escuchando todo lo que don quijote dec a y celoso de que la asturiana le hubiese faltado la palabra por otro se fue llegando m s al lecho de don quijote y est vose quedo hasta ver en qu paraban aquellas razones que l no pod a entender pero como vio que la moza forcejaba por desasirse y don quijote trabajaba por tenella pareci ndole mal la burla enarbol el brazo en alto y descarg tan terrible pu ada sobre las estrechas quijadas del enamorado caballero que le ba toda la boca en sangre y no contento con esto se le subi encima de las costillas y con los pies m s que de trote se las pase todas de cabo a cabo el lecho que era un poco endeble y de no firmes fundamentos no pudiendo sufrir la a adidura del arriero dio consigo en el suelo a cuyo gran ruido despert el ventero y luego imagin que deb an de ser pendencias de maritornes porque habi ndola llamado a voces no respond a. con esta sospecha se levant y encendiendo un candil se fue hacia donde hab a sentido la pelaza la moza viendo que su amo ven a y que era de condici n terrible toda medrosica y alborotada se acogi a la cama de sancho panza que a n dorm a y all se acorruc y se hizo un ovillo el ventero entr diciendo ad nde est s puta a buen seguro que son tus cosas stas en esto despert sancho y sintiendo aquel bulto casi encima de s pens que ten a la pesadilla y comenz a dar pu adas a una y otra parte y entre otras alcanz con no s cu ntas a maritornes la cual sentida del dolor echando a rodar la honestidad dio el retorno a sancho con tantas que a su despecho le quit el sue o el cual vi ndose tratar de aquella manera y sin saber de qui n alz ndose como pudo se abraz con maritornes y comenzaron entre los dos la m s re ida y graciosa escaramuza del mundo viendo pues el arriero a la lumbre del candil del ventero cu l andaba su dama dejando a don quijote acudi a dalle el socorro necesario lo mismo hizo el ventero pero con intenci n diferente porque fue a castigar a la moza creyendo sin duda que ella sola era la ocasi n de toda aquella armon a. y as como suele decirse el gato al rato el rato a la cuerda la cuerda al palo daba el arriero a sancho sancho a la moza la moza a l el ventero a la moza y todos menudeaban con tanta priesa que no se daban punto de reposo y fue lo bueno que al ventero se le apag el candil y como quedaron ascuras d banse tan sin compasi n todos a bulto que a doquiera que pon an la mano no dejaban cosa sana alojaba acaso aquella noche en la venta un cuadrillero de los que llaman de la santa hermandad vieja de toledo el cual oyendo ansimesmo el estra o estruendo de la pelea asi de su media vara y de la caja de lata de sus t tulos y entr ascuras en el aposento diciendo t nganse a la justicia t nganse a la santa hermandad y el primero con quien top fue con el apu eado de don quijote que estaba en su derribado lecho tendido boca arriba sin sentido alguno y ech ndole a tiento mano a las barbas no cesaba de decir favor a la justicia pero viendo que el que ten a asido no se bull a ni meneaba se dio a entender que estaba muerto y que los que all dentro estaban eran sus matadores y con esta sospecha reforz la voz diciendo ci rrese la puerta de la venta miren no se vaya nadie que han muerto aqu a un hombre esta voz sobresalt a todos y cada cual dej la pendencia en el grado que le tom la voz retir se el ventero a su aposento el arriero a sus enjalmas la moza a su rancho solos los desventurados don quijote y sancho no se pudieron mover de donde estaban solt en esto el cuadrillero la barba de don quijote y sali a buscar luz para buscar y prender los delincuentes mas no la hall porque el ventero de industria hab a muerto la l mpara cuando se retir a su estancia y fuele forzoso acudir a la chimenea donde con mucho trabajo y tiempo encendi el cuadrillero otro candil cap tulo xvii donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don quijote y su buen escudero sancho panza pasaron en la venta que por su mal pens que era castillo hab a ya vuelto en este tiempo de su parasismo don quijote y con el mesmo tono de voz con que el d a antes hab a llamado a su escudero cuando estaba tendido en el val de las estacas le comenz a llamar diciendo sancho amigo duermes duermes amigo sancho qu tengo de dormir pesia a m respondi sancho lleno de pesadumbre y de despecho que no parece sino que todos los diablos han andado conmigo esta noche pu deslo creer ans sin duda respondi don quijote porque o yo s poco o este castillo es encantado porque has de saber mas esto que ahora quiero decirte hasme de jurar que lo tendr s secreto hasta despu s de mi muerte s juro respondi sancho d golo replic don quijote porque soy enemigo de que se quite la honra a nadie digo que s juro torn a decir sancho que lo callar hasta despu s de los d as de vuestra merced y plega a dios que lo pueda descubrir ma ana tan malas obras te hago sancho respondi don quijote que me querr as ver muerto con tanta brevedad no es por eso respondi sancho sino porque soy enemigo de guardar mucho las cosas y no querr a que se me pudriesen de guardadas sea por lo que fuere dijo don quijote que m s f o de tu amor y de tu cortes a y as has de saber que esta noche me ha sucedido una de las m s estra as aventuras que yo sabr encarecer y por cont rtela en breve sabr s que poco ha que a m vino la hija del se or deste castillo que es la m s apuesta y fermosa doncella que en gran parte de la tierra se puede hallar qu te podr a decir del adorno de su persona qu de su gallardo entendimiento qu de otras cosas ocultas que por guardar la fe que debo a mi se ora dulcinea del toboso dejar pasar intactas y en silencio s lo te quiero decir que envidioso el cielo de tanto bien como la ventura me hab a puesto en las manos o quiz y esto es lo m s cierto que como tengo dicho es encantado este castillo al tiempo que yo estaba con ella en dulc simos y amoros simos coloquios sin que yo la viese ni supiese por d nde ven a vino una mano pegada a alg n brazo de alg n descomunal gigante y asent me una pu ada en las quijadas tal que las tengo todas ba adas en sangre y despu s me moli de tal suerte que estoy peor que ayer cuando los gallegos que por demas as de rocinante nos hicieron el agravio que sabes por donde conjeturo que el tesoro de la fermosura desta doncella le debe de guardar alg n encantado moro y no debe de ser para m ni para m tampoco respondi sancho porque m s de cuatrocientos moros me han aporreado a m de manera que el molimiento de las estacas fue tortas y pan pintado pero d game se or c mo llama a sta buena y rara aventura habiendo quedado della cual quedamos aun vuestra merced menos mal pues tuvo en sus manos aquella incomparable fermosura que ha dicho pero yo qu tuve sino los mayores porrazos que pienso recebir en toda mi vida desdichado de m y de la madre que me pari que ni soy caballero andante ni lo pienso ser jam s y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte luego tambi n est s t aporreado respondi don quijote no le he dicho que s pesia a mi linaje dijo sancho no tengas pena amigo dijo don quijote que yo har agora el b lsamo precioso con que sanaremos en un abrir y cerrar de ojos acab en esto de encender el candil el cuadrillero y entr a ver el que pensaba que era muerto y as como le vio entrar sancho vi ndole venir en camisa y con su pa o de cabeza y candil en la mano y con una muy mala cara pregunt a su amo se or si ser ste a dicha el moro encantado que nos vuelve a castigar si se dej algo en el tintero no puede ser el moro respondi don quijote porque los encantados no se dejan ver de nadie si no se dejan ver d janse sentir dijo sancho si no d ganlo mis espaldas tambi n lo podr an decir las m as respondi don quijote pero no es bastante indicio se para creer que este que se vee sea el encantado moro lleg el cuadrillero y como los hall hablando en tan sosegada conversaci n qued suspenso bien es verdad que a n don quijote se estaba boca arriba sin poderse menear de puro molido y emplastado lleg se a l el cuadrillero y d jole pues c mo va buen hombre hablara yo m s bien criado respondi don quijote si fuera que vos sase en esta tierra hablar desa suerte a los caballeros andantes majadero el cuadrillero que se vio tratar tan mal de un hombre de tan mal parecer no lo pudo sufrir y alzando el candil con todo su aceite dio a don quijote con l en la cabeza de suerte que le dej muy bien descalabrado y como todo qued ascuras sali se luego y sancho panza dijo sin duda se or que ste es el moro encantado y debe de guardar el tesoro para otros y para nosotros s lo guarda las pu adas y los candilazos as es respondi don quijote y no hay que hacer caso destas cosas de encantamentos ni hay para qu tomar c lera ni enojo con ellas que como son invisibles y fant sticas no hallaremos de qui n vengarnos aunque m s lo procuremos lev ntate sancho si puedes y llama al alcaide desta fortaleza y procura que se me d un poco de aceite vino sal y romero para hacer el salut fero b lsamo que en verdad que creo que lo he bien menester ahora porque se me va mucha sangre de la herida que esta fantasma me ha dado lev ntose sancho con harto dolor de sus huesos y fue ascuras donde estaba el ventero y encontr ndose con el cuadrillero que estaba escuchando en qu paraba su enemigo le dijo se or quien quiera que se is hacednos merced y beneficio de darnos un poco de romero aceite sal y vino que es menester para curar uno de los mejores caballeros andantes que hay en la tierra el cual yace en aquella cama malferido por las manos del encantado moro que est en esta venta cuando el cuadrillero tal oy t vole por hombre falto de seso y porque ya comenzaba a amanecer abri la puerta de la venta y llamando al ventero le dijo lo que aquel buen hombre quer a. el ventero le provey de cuanto quiso y sancho se lo llev a don quijote que estaba con las manos en la cabeza quej ndose del dolor del candilazo que no le hab a hecho m s mal que levantarle dos chichones algo crecidos y lo que l pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta en resoluci n l tom sus simples de los cuales hizo un compuesto mezcl ndolos todos y coci ndolos un buen espacio hasta que le pareci que estaban en su punto pidi luego alguna redoma para echallo y como no la hubo en la venta se resolvi de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata de quien el ventero le hizo grata donaci n. y luego dijo sobre la alcuza m s de ochenta paternostres y otras tantas avemar as salves y credos y a cada palabra acompa aba una cruz a modo de bendici n a todo lo cual se hallaron presentes sancho el ventero y cuadrillero que ya el arriero sosegadamente andaba entendiendo en el beneficio de sus machos hecho esto quiso l mesmo hacer luego la esperiencia de la virtud de aquel precioso b lsamo que l se imaginaba y as se bebi de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se hab a cocido casi media azumbre y apenas lo acab de beber cuando comenz a vomitar de manera que no le qued cosa en el est mago y con las ansias y agitaci n del v mito le dio un sudor copios simo por lo cual mand que le arropasen y le dejasen solo hici ronlo ans y qued se dormido m s de tres horas al cabo de las cuales despert y se sinti aliviad simo del cuerpo y en tal manera mejor de su quebrantamiento que se tuvo por sano y verdaderamente crey que hab a acertado con el b lsamo de fierabr s y que con aquel remedio pod a acometer desde all adelante sin temor alguno cualesquiera ruinas batallas y pendencias por peligrosas que fuesen sancho panza que tambi n tuvo a milagro la mejor a de su amo le rog que le diese a l lo que quedaba en la olla que no era poca cantidad concedi selo don quijote y l tom ndola a dos manos con buena fe y mejor talante se la ech a pechos y envas bien poco menos que su amo es pues el caso que el est mago del pobre sancho no deb a de ser tan delicado como el de su amo y as primero que vomitase le dieron tantas ansias y bascas con tantos trasudores y desmayos que l pens bien y verdaderamente que era llegada su ltima hora y vi ndose tan afligido y congojado maldec a el b lsamo y al ladr n que se lo hab a dado vi ndole as don quijote le dijo yo creo sancho que todo este mal te viene de no ser armado caballero porque tengo para m que este licor no debe de aprovechar a los que no lo son si eso sab a vuestra merced replic sancho mal haya yo y toda mi parentela para qu consinti que lo gustase en esto hizo su operaci n el brebaje y comenz el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales con tanta priesa que la estera de enea sobre quien se hab a vuelto a echar ni la manta de anjeo con que se cubr a fueron m s de provecho sudaba y trasudaba con tales parasismos y accidentes que no solamente l sino todos pensaron que se le acababa la vida dur le esta borrasca y mala andanza casi dos horas al cabo de las cuales no qued como su amo sino tan molido y quebrantado que no se pod a tener pero don quijote que como se ha dicho se sinti aliviado y sano quiso partirse luego a buscar aventuras pareci ndole que todo el tiempo que all se tardaba era quit rsele al mundo y a los en l menesterosos de su favor y amparo y m s con la seguridad y confianza que llevaba en su b lsamo y as forzado deste deseo l mismo ensill a rocinante y enalbard al jumento de su escudero a quien tambi n ayud a vestir y a subir en el asno p sose luego a caballo y lleg ndose a un rinc n de la venta asi de un lanz n que all estaba para que le sirviese de lanza est banle mirando todos cuantos hab a en la venta que pasaban de m s de veinte personas mir bale tambi n la hija del ventero y l tambi n no quitaba los ojos della y de cuando en cuando arrojaba un sospiro que parec a que le arrancaba de lo profundo de sus entra as y todos pensaban que deb a de ser del dolor que sent a en las costillas a lo menos pens banlo aquellos que la noche antes le hab an visto bizmar ya que estuvieron los dos a caballo puesto a la puerta de la venta llam al ventero y con voz muy reposada y grave le dijo muchas y muy grandes son las mercedes se or alcaide que en este vuestro castillo he recebido y quedo obligad simo a agradec roslas todos los d as de mi vida si os las puedo pagar en haceros vengado de alg n soberbio que os haya fecho alg n agravio sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden y vengar a los que reciben tuertos y castigar alevos as recorred vuestra memoria y si hall is alguna cosa deste jaez que encomendarme no hay sino decilla que yo os prometo por la orden de caballero que receb de faceros satisfecho y pagado a toda vuestra voluntad el ventero le respondi con el mesmo sosiego se or caballero yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue ning n agravio porque yo s tomar la venganza que me parece cuando se me hacen s lo he menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta as de la paja y cebada de sus dos bestias como de la cena y camas luego venta es sta replic don quijote y muy honrada respondi el ventero enga ado he vivido hasta aqu respondi don quijote que en verdad que pens que era castillo y no malo pero pues es ans que no es castillo sino venta lo que se podr hacer por agora es que perdon is por la paga que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes de los cuales s cierto sin que hasta ahora haya le do cosa en contrario que jam s pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de d a en invierno y en verano a pie y a caballo con sed y con hambre con calor y con fr o sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los inc modos de la tierra poco tengo yo que ver en eso respondi el ventero p gueseme lo que se me debe y dej monos de cuentos ni de caballer as que yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda vos sois un sandio y mal hostalero respondi don quijote y poniendo piernas al rocinante y terciando su lanz n se sali de la venta sin que nadie le detuviese y l sin mirar si le segu a su escudero se along un buen trecho el ventero que le vio ir y que no le pagaba acudi a cobrar de sancho panza el cual dijo que pues su se or no hab a querido pagar que tampoco l pagar a porque siendo l escudero de caballero andante como era la mesma regla y raz n corr a por l como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas amohin se mucho desto el ventero y amenaz le que si no le pagaba que lo cobrar a de modo que le pesase a lo cual sancho respondi que por la ley de caballer a que su amo hab a recebido no pagar a un solo cornado aunque le costase la vida porque no hab a de perder por l la buena y antigua usanza de los caballeros andantes ni se hab an de quejar d l los escuderos de los tales que estaban por venir al mundo reproch ndole el quebrantamiento de tan justo fuero quiso la mala suerte del desdichado sancho que entre la gente que estaba en la venta se hallasen cuatro perailes de segovia tres agujeros del potro de c rdoba y dos vecinos de la heria de sevilla gente alegre bien intencionada maleante y juguetona los cuales casi como instigados y movidos de un mesmo esp ritu se llegaron a sancho y ape ndole del asno uno dellos entr por la manta de la cama del hu sped y ech ndole en ella alzaron los ojos y vieron que el techo era algo m s bajo de lo que hab an menester para su obra y determinaron salirse al corral que ten a por l mite el cielo y all puesto sancho en mitad de la manta comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con l como con perro por carnestolendas las voces que el m sero manteado daba fueron tantas que llegaron a los o dos de su amo el cual determin ndose a escuchar atentamente crey que alguna nueva aventura le ven a hasta que claramente conoci que el que gritaba era su escudero y volviendo las riendas con un penado galope lleg a la venta y hall ndola cerrada la rode por ver si hallaba por donde entrar pero no hubo llegado a las paredes del corral que no eran muy altas cuando vio el mal juego que se le hac a a su escudero viole bajar y subir por el aire con tanta gracia y presteza que si la c lera le dejara tengo para m que se riera prob a subir desde el caballo a las bardas pero estaba tan molido y quebrantado que aun apearse no pudo y as desde encima del caballo comenz a decir tantos denuestos y baldones a los que a sancho manteaban que no es posible acertar a escribillos mas no por esto cesaban ellos de su risa y de su obra ni el volador sancho dejaba sus quejas mezcladas ya con amenazas ya con ruegos mas todo aprovechaba poco ni aprovech hasta que de puro cansados le dejaron truj ronle all su asno y subi ndole encima le arroparon con su gab n. y la compasiva de maritornes vi ndole tan fatigado le pareci ser bien socorrelle con un jarro de agua y as se le trujo del pozo por ser m s fr o. tom le sancho y llev ndole a la boca se par a las voces que su amo le daba diciendo hijo sancho no bebas agua hijo no la bebas que te matar ves aqu tengo el sant simo b lsamo y ense bale la alcuza del brebaje que con dos gotas que d l bebas sanar s sin duda a estas voces volvi sancho los ojos como de trav s y dijo con otras mayores por dicha h sele olvidado a vuestra merced como yo no soy caballero o quiere que acabe de vomitar las entra as que me quedaron de anoche gu rdese su licor con todos los diablos y d jeme a m y el acabar de decir esto y el comenzar a beber todo fue uno mas como al primer trago vio que era agua no quiso pasar adelante y rog a maritornes que se le trujese de vino y as lo hizo ella de muy buena voluntad y lo pag de su mesmo dinero porque en efecto se dice della que aunque estaba en aquel trato ten a unas sombras y lejos de cristiana as como bebi sancho dio de los carca os a su asno y abri ndole la puerta de la venta de par en par se sali della muy contento de no haber pagado nada y de haber salido con su intenci n aunque hab a sido a costa de sus acostumbrados fiadores que eran sus espaldas verdad es que el ventero se qued con sus alforjas en pago de lo que se le deb a mas sancho no las ech menos seg n sali turbado quiso el ventero atrancar bien la puerta as como le vio fuera mas no lo consintieron los manteadores que eran gente que aunque don quijote fuera verdaderamente de los caballeros andantes de la tabla redonda no le estimaran en dos ardites cap tulo xviii donde se cuentan las razones que pas sancho panza con su se or don quijote con otras aventuras dignas de ser contadas lleg sancho a su amo marchito y desmayado tanto que no pod a arrear a su jumento cuando as le vio don quijote le dijo ahora acabo de creer sancho bueno que aquel castillo o venta de que es encantado sin duda porque aquellos que tan atrozmente tomaron pasatiempo contigo qu pod an ser sino fantasmas y gente del otro mundo y confirmo esto por haber visto que cuando estaba por las bardas del corral mirando los actos de tu triste tragedia no me fue posible subir por ellas ni menos pude apearme de rocinante porque me deb an de tener encantado que te juro por la fe de quien soy que si pudiera subir o apearme que yo te hiciera vengado de manera que aquellos follones y malandrines se acordaran de la burla para siempre aunque en ello supiera contravenir a las leyes de la caballer a que como ya muchas veces te he dicho no consienten que caballero ponga mano contra quien no lo sea si no fuere en defensa de su propria vida y persona en caso de urgente y gran necesidad tambi n me vengara yo si pudiera fuera o no fuera armado caballero pero no pude aunque tengo para m que aquellos que se holgaron conmigo no eran fantasmas ni hombres encantados como vuestra merced dice sino hombres de carne y hueso como nosotros y todos seg n los o nombrar cuando me volteaban ten an sus nombres que el uno se llamaba pedro mart nez y el otro tenorio hern ndez y el ventero o que se llamaba juan palomeque el zurdo as que se or el no poder saltar las bardas del corral ni apearse del caballo en l estuvo que en encantamentos y lo que yo saco en limpio de todo esto es que estas aventuras que andamos buscando al cabo al cabo nos han de traer a tantas desventuras que no sepamos cu l es nuestro pie derecho y lo que ser a mejor y m s acertado seg n mi poco entendimiento fuera el volvernos a nuestro lugar ahora que es tiempo de la siega y de entender en la hacienda dej ndonos de andar de ceca en meca y de zoca en colodra como dicen qu poco sabes sancho respondi don quijote de achaque de caballer a calla y ten paciencia que d a vendr donde veas por vista de ojos cu n honrosa cosa es andar en este ejercicio si no dime qu mayor contento puede haber en el mundo o qu gusto puede igualarse al de vencer una batalla y al de triunfar de su enemigo ninguno sin duda alguna as debe de ser respondi sancho puesto que yo no lo s s lo s que despu s que somos caballeros andantes o vuestra merced lo es que yo no hay para qu me cuente en tan honroso n mero jam s hemos vencido batalla alguna si no fue la del vizca no y aun de aqu lla sali vuestra merced con media oreja y media celada menos que despu s ac todo ha sido palos y m s palos pu adas y m s pu adas llevando yo de ventaja el manteamiento y haberme sucedido por personas encantadas de quien no puedo vengarme para saber hasta d nde llega el gusto del vencimiento del enemigo como vuestra merced dice sa es la pena que yo tengo y la que t debes tener sancho respondi don quijote pero de aqu adelante yo procurar haber a las manos alguna espada hecha por tal maestr a que al que la trujere consigo no le puedan hacer ning n g nero de encantamentos y aun podr a ser que me deparase la ventura aquella de amad s cuando se llamaba el caballero de la ardiente espada que fue una de las mejores espadas que tuvo caballero en el mundo porque fuera que ten a la virtud dicha cortaba como una navaja y no hab a armadura por fuerte y encantada que fuese que se le parase delante yo soy tan venturoso dijo sancho que cuando eso fuese y vuestra merced viniese a hallar espada semejante s lo vendr a a servir y aprovechar a los armados caballeros como el b lsamo y los escuderos que se los papen duelos no temas eso sancho dijo don quijote que mejor lo har el cielo contigo es estos coloquios iban don quijote y su escudero cuando vio don quijote que por el camino que iban ven a hacia ellos una grande y espesa polvareda y en vi ndola se volvi a sancho y le dijo ste es el d a oh sancho en el cual se ha de ver el bien que me tiene guardado mi suerte ste es el d a digo en que se ha de mostrar tanto como en otro alguno el valor de mi brazo y en el que tengo de hacer obras que queden escritas en el libro de la fama por todos los venideros siglos ves aquella polvareda que all se levanta sancho pues toda es cuajada de un copios simo ej rcito que de diversas e innumerables gentes por all viene marchando a esa cuenta dos deben de ser dijo sancho porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda volvi a mirarlo don quijote y vio que as era la verdad y alegr ndose sobremanera pens sin duda alguna que eran dos ej rcitos que ven an a embestirse y a encontrarse en mitad de aquella espaciosa llanura porque ten a a todas horas y momentos llena la fantas a de aquellas batallas encantamentos sucesos desatinos amores desaf os que en los libros de caballer as se cuentan y todo cuanto hablaba pensaba o hac a era encaminado a cosas semejantes y la polvareda que hab a visto la levantaban dos grandes manadas de ovejas y carneros que por aquel mesmo camino de dos diferentes partes ven an las cuales con el polvo no se echaron de ver hasta que llegaron cerca y con tanto ah nco afirmaba don quijote que eran ej rcitos que sancho lo vino a creer y a decirle se or pues qu hemos de hacer nosotros qu dijo don quijote favorecer y ayudar a los menesterosos y desvalidos y has de saber sancho que este que viene por nuestra frente le conduce y gu a el grande emperador alifanfar n se or de la grande isla trapobana este otro que a mis espaldas marcha es el de su enemigo el rey de los garamantas pentapol n del arremangado brazo porque siempre entra en las batallas con el brazo derecho desnudo pues por qu se quieren tan mal estos dos se ores pregunt sancho quier nse mal respondi don quijote porque este alefanfar n es un foribundo pagano y est enamorado de la hija de pentapol n que es una muy fermosa y adem s agraciada se ora y es cristiana y su padre no se la quiere entregar al rey pagano si no deja primero la ley de su falso profeta mahoma y se vuelve a la suya para mis barbas dijo sancho si no hace muy bien pentapol n y que le tengo de ayudar en cuanto pudiere en eso har s lo que debes sancho dijo don quijote porque para entrar en batallas semejantes no se requiere ser armado caballero bien se me alcanza eso respondi sancho pero d nde pondremos a este asno que estemos ciertos de hallarle despu s de pasada la refriega porque el entrar en ella en semejante caballer a no creo que est en uso hasta agora as es verdad dijo don quijote lo que puedes hacer d l es dejarle a sus aventuras ora se pierda o no porque ser n tantos los caballos que tendremos despu s que salgamos vencedores que aun corre peligro rocinante no le trueque por otro pero est me atento y mira que te quiero dar cuenta de los caballeros m s principales que en estos dos ej rcitos vienen y para que mejor los veas y notes retir monos a aquel altillo que all se hace de donde se deben de descubrir los dos ej rcitos hici ronlo ans y pusier nse sobre una loma desde la cual se vieran bien las dos manadas que a don quijote se le hicieron ej rcito si las nubes del polvo que levantaban no les turbara y cegara la vista pero con todo esto viendo en su imaginaci n lo que no ve a ni hab a con voz levantada comenz a decir aquel caballero que all ves de las armas jaldes que trae en el escudo un le n coronado rendido a los pies de una doncella es el valeroso laurcalco se or de la puente de plata el otro de las armas de las flores de oro que trae en el escudo tres coronas de plata en campo azul es el temido micocolembo gran duque de quirocia el otro de los miembros giganteos que est a su derecha mano es el nunca medroso brandabarbar n de boliche se or de las tres arabias que viene armado de aquel cuero de serpiente y tiene por escudo una puerta que seg n es fama es una de las del templo que derrib sans n cuando con su muerte se veng de sus enemigos pero vuelve los ojos a estotra parte y ver s delante y en la frente destotro ej rcito al siempre vencedor y jam s vencido timonel de carcajona pr ncipe de la nueva vizcaya que viene armado con las armas partidas a cuarteles azules verdes blancas y amarillas y trae en el escudo un gato de oro en campo leonado con una letra que dice miau que es el principio del nombre de su dama que seg n se dice es la sin par miulina hija del duque alfe iqu n del algarbe el otro que carga y oprime los lomos de aquella poderosa alfana que trae las armas como nieve blancas y el escudo blanco y sin empresa alguna es un caballero novel de naci n franc s llamado pierres pap n se or de las baron as de utrique el otro que bate las ijadas con los herrados carca os a aquella pintada y ligera cebra y trae las armas de los veros azules es el poderoso duque de nerbia espartafilardo del bosque que trae por empresa en el escudo una esparraguera con una letra en castellano que dice as rastrea mi suerte y desta manera fue nombrando muchos caballeros del uno y del otro escuadr n que l se imaginaba y a todos les dio sus armas colores empresas y motes de improviso llevado de la imaginaci n de su nunca vista locura y sin parar prosigui diciendo a este escuadr n frontero forman y hacen gentes de diversas naciones aqu est n los que beb an las dulces aguas del famoso janto los montuosos que pisan los mas licos campos los que criban el fin simo y menudo oro en la felice arabia los que gozan las famosas y frescas riberas del claro termodonte los que sangran por muchas y diversas v as al dorado pactolo los n midas dudosos en sus promesas los persas arcos y flechas famosos los partos los medos que pelean huyendo los rabes de mudables casas los citas tan crueles como blancos los etiopes de horadados labios y otras infinitas naciones cuyos rostros conozco y veo aunque de los nombres no me acuerdo en estotro escuadr n vienen los que beben las corrientes cristalinas del oliv fero betis los que tersan y pulen sus rostros con el licor del siempre rico y dorado tajo los que gozan las provechosas aguas del divino genil los que pisan los tartesios campos de pastos abundantes los que se alegran en los el seos jerezanos prados los manchegos ricos y coronados de rubias espigas los de hierro vestidos reliquias antiguas de la sangre goda los que en pisuerga se ba an famoso por la mansedumbre de su corriente los que su ganado apacientan en las estendidas dehesas del tortuoso guadiana celebrado por su escondido curso los que tiemblan con el fr o del silvoso pirineo y con los blancos copos del levantado apenino finalmente cuantos toda la europa en s contiene y encierra v lame dios y cu ntas provincias dijo cu ntas naciones nombr d ndole a cada una con maravillosa presteza los atributos que le pertenec an todo absorto y empapado en lo que hab a le do en sus libros mentirosos estaba sancho panza colgado de sus palabras sin hablar ninguna y de cuando en cuando volv a la cabeza a ver si ve a los caballeros y gigantes que su amo nombraba y como no descubr a a ninguno le dijo se or encomiendo al diablo hombre ni gigante ni caballero de cuantos vuestra merced dice parece por todo esto a lo menos yo no los veo quiz todo debe ser encantamento como las fantasmas de anoche c mo dices eso respondi don quijote no oyes el relinchar de los caballos el tocar de los clarines el ruido de los atambores no oigo otra cosa respondi sancho sino muchos balidos de ovejas y carneros y as era la verdad porque ya llegaban cerca los dos reba os el miedo que tienes dijo don quijote te hace sancho que ni veas ni oyas a derechas porque uno de los efectos del miedo es turbar los sentidos y hacer que las cosas no parezcan lo que son y si es que tanto temes ret rate a una parte y d jame solo que solo basto a dar la victoria a la parte a quien yo diere mi ayuda y diciendo esto puso las espuelas a rocinante y puesta la lanza en el ristre baj de la costezuela como un rayo diole voces sancho dici ndole vu lvase vuestra merced se or don quijote que voto a dios que son carneros y ovejas las que va a embestir vu lvase desdichado del padre que me engendr qu locura es sta mire que no hay gigante ni caballero alguno ni gatos ni armas ni escudos partidos ni enteros ni veros azules ni endiablados qu es lo que hace pecador soy yo a dios ni por sas volvi don quijote antes en altas voces iba diciendo ea caballeros los que segu s y milit is debajo de las banderas del valeroso emperador pentapol n del arremangado brazo seguidme todos ver is cu n f cilmente le doy venganza de su enemigo alefanfar n de la trapobana esto diciendo se entr por medio del escuadr n de las ovejas y comenz de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus mortales enemigos los pastores y ganaderos que con la manada ven an d banle voces que no hiciese aquello pero viendo que no aprovechaban desci ronse las hondas y comenzaron a saludalle los o dos con piedras como el pu o. don quijote no se curaba de las piedras antes discurriendo a todas partes dec a ad nde est s soberbio alifanfu n vente a m que un caballero solo soy que desea de solo a solo probar tus fuerzas y quitarte la vida en pena de la que das al valeroso pentapol n garamanta lleg en esto una peladilla de arroyo y d ndole en un lado le sepult dos costillas en el cuerpo vi ndose tan maltrecho crey sin duda que estaba muerto o malferido y acord ndose de su licor sac su alcuza y p sosela a la boca y comenz a echar licor en el est mago mas antes que acabase de envasar lo que a l le parec a que era bastante lleg otra almendra y diole en la mano y en el alcuza tan de lleno que se la hizo pedazos llev ndole de camino tres o cuatro dientes y muelas de la boca y machuc ndole malamente dos dedos de la mano tal fue el golpe primero y tal el segundo que le fue forzoso al pobre caballero dar consigo del caballo abajo lleg ronse a l los pastores y creyeron que le hab an muerto y as con mucha priesa recogieron su ganado y cargaron de las reses muertas que pasaban de siete y sin averiguar otra cosa se fueron est base todo este tiempo sancho sobre la cuesta mirando las locuras que su amo hac a y arranc base las barbas maldiciendo la hora y el punto en que la fortuna se le hab a dado a conocer vi ndole pues ca do en el suelo y que ya los pastores se hab an ido baj de la cuesta y lleg se a l y hall le de muy mal arte aunque no hab a perdido el sentido y d jole no le dec a yo se or don quijote que se volviese que los que iba a acometer no eran ej rcitos sino manadas de carneros como eso puede desparecer y contrahacer aquel ladr n del sabio mi enemigo s bete sancho que es muy f cil cosa a los tales hacernos parecer lo que quieren y este maligno que me persigue envidioso de la gloria que vio que yo hab a de alcanzar desta batalla ha vuelto los escuadrones de enemigos en manadas de ovejas si no haz una cosa sancho por mi vida porque te desenga es y veas ser verdad lo que te digo sube en tu asno y s guelos bonitamente y ver s c mo en alej ndose de aqu alg n poco se vuelven en su ser primero y dejando de ser carneros son hombres hechos y derechos como yo te los pint primero pero no vayas agora que he menester tu favor y ayuda ll gate a m y mira cu ntas muelas y dientes me faltan que me parece que no me ha quedado ninguno en la boca lleg se sancho tan cerca que casi le met a los ojos en la boca y fue a tiempo que ya hab a obrado el b lsamo en el est mago de don quijote y al tiempo que sancho lleg a mirarle la boca arroj de s m s recio que una escopeta cuanto dentro ten a y dio con todo ello en las barbas del compasivo escudero santa mar a dijo sancho y qu es esto que me ha sucedido sin duda este pecador est herido de muerte pues vomita sangre por la boca pero reparando un poco m s en ello ech de ver en la color sabor y olor que no era sangre sino el b lsamo de la alcuza que l le hab a visto beber y fue tanto el asco que tom que revolvi ndosele el est mago vomit las tripas sobre su mismo se or y quedaron entrambos como de perlas acudi sancho a su asno para sacar de las alforjas con qu limpiarse y con qu curar a su amo y como no las hall estuvo a punto de perder el juicio mald jose de nuevo y propuso en su coraz n de dejar a su amo y volverse a su tierra aunque perdiese el salario de lo servido y las esperanzas del gobierno de la prometida nsula levant se en esto don quijote y puesta la mano izquierda en la boca porque no se le acabasen de salir los dientes asi con la otra las riendas de rocinante que nunca se hab a movido de junto a su amo tal era de leal y bien acondicionado y fuese adonde su escudero estaba de pechos sobre su asno con la mano en la mejilla en guisa de hombre pensativo adem s. y vi ndole don quijote de aquella manera con muestras de tanta tristeza le dijo s bete sancho que no es un hombre m s que otro si no hace m s que otro todas estas borrascas que nos suceden son se ales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas porque no es posible que el mal ni el bien sean durables y de aqu se sigue que habiendo durado mucho el mal el bien est ya cerca as que no debes congojarte por las desgracias que a m me suceden pues a ti no te cabe parte dellas c mo no respondi sancho por ventura el que ayer mantearon era otro que el hijo de mi padre y las alforjas que hoy me faltan con todas mis alhajas son de otro que del mismo que te faltan las alforjas sancho dijo don quijote s que me faltan respondi sancho dese modo no tenemos qu comer hoy replic don quijote eso fuera respondi sancho cuando faltaran por estos prados las yerbas que vuestra merced dice que conoce con que suelen suplir semejantes faltas los tan malaventurados andantes caballeros como vuestra merced es con todo eso respondi don quijote tomara yo ahora m s a na un cuartal de pan o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques que cuantas yerbas describe diosc rides aunque fuera el ilustrado por el doctor laguna mas con todo esto sube en tu jumento sancho el bueno y vente tras m que dios que es proveedor de todas las cosas no nos ha de faltar y m s andando tan en su servicio como andamos pues no falta a los mosquitos del aire ni a los gusanillos de la tierra ni a los renacuajos del agua y es tan piadoso que hace salir su sol sobre los buenos y los malos y llueve sobre los injustos y justos m s bueno era vuestra merced dijo sancho para predicador que para caballero andante de todo sab an y han de saber los caballeros andantes sancho dijo don quijote porque caballero andante hubo en los pasados siglos que as se paraba a hacer un serm n o pl tica en mitad de un campo real como si fuera graduado por la universidad de par s de donde se infiere que nunca la lanza embot la pluma ni la pluma la lanza ahora bien sea as como vuestra merced dice respondi sancho vamos ahora de aqu y procuremos donde alojar esta noche y quiera dios que sea en parte donde no haya mantas ni manteadores ni fantasmas ni moros encantados que si los hay dar al diablo el hato y el garabato p deselo t a dios hijo dijo don quijote y gu a t por donde quisieres que esta vez quiero dejar a tu eleci n el alojarnos pero dame ac la mano y ati ntame con el dedo y mira bien cu ntos dientes y muelas me faltan deste lado derecho de la quijada alta que all siento el dolor meti sancho los dedos y est ndole tentando le dijo cu ntas muelas sol a vuestra merced tener en esta parte cuatro respondi don quijote fuera de la cordal todas enteras y muy sanas mire vuestra merced bien lo que dice se or respondi sancho digo cuatro si no eran cinco respondi don quijote porque en toda mi vida me han sacado diente ni muela de la boca ni se me ha ca do ni comido de neguij n ni de reuma alguna pues en esta parte de abajo dijo sancho no tiene vuestra merced m s de dos muelas y media y en la de arriba ni media ni ninguna que toda est rasa como la palma de la mano sin ventura yo dijo don quijote oyendo las tristes nuevas que su escudero le daba que m s quisiera que me hubieran derribado un brazo como no fuera el de la espada porque te hago saber sancho que la boca sin muelas es como molino sin piedra y en mucho m s se ha de estimar un diente que un diamante mas a todo esto estamos sujetos los que profesamos la estrecha orden de la caballer a. sube amigo y gu a que yo te seguir al paso que quisieres h zolo as sancho y encamin se hacia donde le pareci que pod a hallar acogimiento sin salir del camino real que por all iba muy seguido y ndose pues poco a poco porque el dolor de las quijadas de don quijote no le dejaba sosegar ni atender a darse priesa quiso sancho entretenelle y divertille dici ndole alguna cosa y entre otras que le dijo fue lo que se dir en el siguiente cap tulo cap tulo xix de las discretas razones que sancho pasaba con su amo y de la aventura que le sucedi con un cuerpo muerto con otros acontecimientos famosos par ceme se or m o que todas estas desventuras que estos d as nos han sucedido sin duda alguna han sido pena del pecado cometido por vuestra merced contra la orden de su caballer a no habiendo cumplido el juramento que hizo de no comer pan a manteles ni con la reina folgar con todo aquello que a esto se sigue y vuestra merced jur de cumplir hasta quitar aquel almete de malandrino o como se llama el moro que no me acuerdo bien tienes mucha raz n sancho dijo don quijote mas para decirte verdad ello se me hab a pasado de la memoria y tambi n puedes tener por cierto que por la culpa de no hab rmelo t acordado en tiempo te sucedi aquello de la manta pero yo har la enmienda que modos hay de composici n en la orden de la caballer a para todo pues jur yo algo por dicha respondi sancho no importa que no hayas jurado dijo don quijote basta que yo entiendo que de participantes no est s muy seguro y por s o por no no ser malo proveernos de remedio pues si ello es as dijo sancho mire vuestra merced no se le torne a olvidar esto como lo del juramento quiz les volver la gana a las fantasmas de solazarse otra vez conmigo y aun con vuestra merced si le ven tan pertinaz en estas y otras pl ticas les tom la noche en mitad del camino sin tener ni descubrir donde aquella noche se recogiesen y lo que no hab a de bueno en ello era que perec an de hambre que con la falta de las alforjas les falt toda la despensa y matalotaje y para acabar de confirmar esta desgracia les sucedi una aventura que sin artificio alguno verdaderamente lo parec a. y fue que la noche cerr con alguna escuridad pero con todo esto caminaban creyendo sancho que pues aquel camino era real a una o dos leguas de buena raz n hallar a en l alguna venta yendo pues desta manera la noche escura el escudero hambriento y el amo con gana de comer vieron que por el mesmo camino que iban ven an hacia ellos gran multitud de lumbres que no parec an sino estrellas que se mov an pasm se sancho en vi ndolas y don quijote no las tuvo todas consigo tir el uno del cabestro a su asno y el otro de las riendas a su rocino y estuvieron quedos mirando atentamente lo que pod a ser aquello y vieron que las lumbres se iban acercando a ellos y mientras m s se llegaban mayores parec an a cuya vista sancho comenz a temblar como un azogado y los cabellos de la cabeza se le erizaron a don quijote el cual anim ndose un poco dijo sta sin duda sancho debe de ser grand sima y peligros sima aventura donde ser necesario que yo muestre todo mi valor y esfuerzo desdichado de m respondi sancho si acaso esta aventura fuese de fantasmas como me lo va pareciendo ad nde habr costillas que la sufran por m s fantasmas que sean dijo don quijote no consentir yo que te toque en el pelo de la ropa que si la otra vez se burlaron contigo fue porque no pude yo saltar las paredes del corral pero ahora estamos en campo raso donde podr yo como quisiere esgremir mi espada y si le encantan y entomecen como la otra vez lo hicieron dijo sancho qu aprovechar estar en campo abierto o no con todo eso replic don quijote te ruego sancho que tengas buen nimo que la experiencia te dar a entender el que yo tengo s tendr si a dios place respondi sancho y apart ndose los dos a un lado del camino tornaron a mirar atentamente lo que aquello de aquellas lumbres que caminaban pod a ser y de all a muy poco descubrieron muchos encamisados cuya temerosa visi n de todo punto remat el nimo de sancho panza el cual comenz a dar diente con diente como quien tiene fr o de cuartana y creci m s el batir y dentellear cuando distintamente vieron lo que era porque descubrieron hasta veinte encamisados todos a caballo con sus hachas encendidas en las manos detr s de los cuales ven a una litera cubierta de luto a la cual segu an otros seis de a caballo enlutados hasta los pies de las mulas que bien vieron que no eran caballos en el sosiego con que caminaban iban los encamisados murmurando entre s con una voz baja y compasiva esta estra a visi n a tales horas y en tal despoblado bien bastaba para poner miedo en el coraz n de sancho y aun en el de su amo y as fuera en cuanto a don quijote que ya sancho hab a dado al trav s con todo su esfuerzo lo contrario le avino a su amo al cual en aquel punto se le represent en su imaginaci n al vivo que aqu lla era una de las aventuras de sus libros figur sele que la litera eran andas donde deb a de ir alg n mal ferido o muerto caballero cuya venganza a l solo estaba reservada y sin hacer otro discurso enristr su lanz n p sose bien en la silla y con gentil br o y continente se puso en la mitad del camino por donde los encamisados forzosamente hab an de pasar y cuando los vio cerca alz la voz y dijo deteneos caballeros o quienquiera que se is y dadme cuenta de qui n sois de d nde ven s ad nde vais qu es lo que en aquellas andas llev is que seg n las muestras o vosotros hab is fecho o vos han fecho alg n desaguisado y conviene y es menester que yo lo sepa o bien para castigaros del mal que fecistes o bien para vengaros del tuerto que vos ficieron vamos de priesa respondi uno de los encamisados y est la venta lejos y no nos podemos detener a dar tanta cuenta como ped s. y picando la mula pas adelante sinti se desta respuesta grandemente don quijote y trabando del freno dijo deteneos y sed m s bien criado y dadme cuenta de lo que os he preguntado si no conmigo sois todos en batalla era la mula asombradiza y al tomarla del freno se espant de manera que alz ndose en los pies dio con su due o por las ancas en el suelo un mozo que iba a pie viendo caer al encamisado comenz a denostar a don quijote el cual ya encolerizado sin esperar m s enristrando su lanz n arremeti a uno de los enlutados y mal ferido dio con l en tierra y revolvi ndose por los dem s era cosa de ver con la presteza que los acomet a y desbarataba que no parec a sino que en aquel instante le hab an nacido alas a rocinante seg n andaba de ligero y orgulloso todos los encamisados era gente medrosa y sin armas y as con facilidad en un momento dejaron la refriega y comenzaron a correr por aquel campo con las hachas encendidas que no parec an sino a los de las m scaras que en noche de regocijo y fiesta corren los enlutados asimesmo revueltos y envueltos en sus faldamentos y lobas no se pod an mover as que muy a su salvo don quijote los apale a todos y les hizo dejar el sitio mal de su grado porque todos pensaron que aqu l no era hombre sino diablo del infierno que les sal a a quitar el cuerpo muerto que en la litera llevaban todo lo miraba sancho admirado del ardimiento de su se or y dec a entre s sin duda este mi amo es tan valiente y esforzado como l dice estaba una hacha ardiendo en el suelo junto al primero que derrib la mula a cuya luz le pudo ver don quijote y lleg ndose a l le puso la punta del lanz n en el rostro dici ndole que se rindiese si no que le matar a. a lo cual respondi el ca do harto rendido estoy pues no me puedo mover que tengo una pierna quebrada suplico a vuestra merced si es caballero cristiano que no me mate que cometer un gran sacrilegio que soy licenciado y tengo las primeras rdenes pues qui n diablos os ha tra do aqu dijo don quijote siendo hombre de iglesia qui n se or replic el ca do mi desventura pues otra mayor os amenaza dijo don quijote si no me satisfac is a todo cuanto primero os pregunt con facilidad ser vuestra merced satisfecho respondi el licenciado y as sabr vuestra merced que aunque denantes dije que yo era licenciado no soy sino bachiller y ll mome alonso l pez soy natural de alcobendas vengo de la ciudad de baeza con otros once sacerdotes que son los que huyeron con las hachas vamos a la ciudad de segovia acompa ando un cuerpo muerto que va en aquella litera que es de un caballero que muri en baeza donde fue depositado y ahora como digo llev bamos sus huesos a su sepultura que est en segovia de donde es natural y qui n le mat pregunt don quijote dios por medio de unas calenturas pestilentes que le dieron respondi el bachiller desa suerte dijo don quijote quitado me ha nuestro se or del trabajo que hab a de tomar en vengar su muerte si otro alguno le hubiera muerto pero habi ndole muerto quien le mat no hay sino callar y encoger los hombros porque lo mesmo hiciera si a m mismo me matara y quiero que sepa vuestra reverencia que yo soy un caballero de la mancha llamado don quijote y es mi oficio y ejercicio andar por el mundo enderezando tuertos y desfaciendo agravios no s c mo pueda ser eso de enderezar tuertos dijo el bachiller pues a m de derecho me hab is vuelto tuerto dej ndome una pierna quebrada la cual no se ver derecha en todos los d as de su vida y el agravio que en m hab is deshecho ha sido dejarme agraviado de manera que me quedar agraviado para siempre y harta desventura ha sido topar con vos que vais buscando aventuras no todas las cosas respondi don quijote suceden de un mismo modo el da o estuvo se or bachiller alonso l pez en venir como ven ades de noche vestidos con aquellas sobrepellices con las hachas encendidas rezando cubiertos de luto que propiamente semej bades cosa mala y del otro mundo y as yo no pude dejar de cumplir con mi obligaci n acometi ndoos y os acometiera aunque verdaderamente supiera que rades los memos satanases del infierno que por tales os juzgu y tuve siempre ya que as lo ha querido mi suerte dijo el bachiller suplico a vuestra merced se or caballero andante que tan mala andanza me ha dado me ayude a salir de debajo desta mula que me tiene tomada una pierna entre el estribo y la silla hablara yo para ma ana dijo don quijote y hasta cu ndo aguard bades a decirme vuestro af n dio luego voces a sancho panza que viniese pero l no se cur de venir porque andaba ocupado desvalijando una ac mila de repuesto que tra an aquellos buenos se ores bien bastecida de cosas de comer hizo sancho costal de su gab n y recogiendo todo lo que pudo y cupo en el talego carg su jumento y luego acudi a las voces de su amo y ayud a sacar al se or bachiller de la opresi n de la mula y poni ndole encima della le dio la hacha y don quijote le dijo que siguiese la derrota de sus compa eros a quien de su parte pidiese perd n del agravio que no hab a sido en su mano dejar de haberle hecho d jole tambi n sancho si acaso quisieren saber esos se ores qui n ha sido el valeroso que tales los puso dir les vuestra merced que es el famoso don quijote de la mancha que por otro nombre se llama el caballero de la triste figura con esto se fue el bachiller y don quijote pregunt a sancho que qu le hab a movido a llamarle el caballero de la triste figura m s entonces que nunca yo se lo dir respondi sancho porque le he estado mirando un rato a la luz de aquella hacha que lleva aquel malandante y verdaderamente tiene vuestra merced la m s mala figura de poco ac que jam s he visto y d belo de haber causado o ya el cansancio deste combate o ya la falta de las muelas y dientes no es eso respondi don quijote sino que el sabio a cuyo cargo debe de estar el escribir la historia de mis haza as le habr parecido que ser bien que yo tome alg n nombre apelativo como lo tomaban todos los caballeros pasados cu l se llamaba el de la ardiente espada cu l el del unicornio aquel de las doncellas aqu ste el del ave f nix el otro el caballero del grifo estotro el de la muerte y por estos nombres e insignias eran conocidos por toda la redondez de la tierra y as digo que el sabio ya dicho te habr puesto en la lengua y en el pensamiento ahora que me llamases el caballero de la triste figura como pienso llamarme desde hoy en adelante y para que mejor me cuadre tal nombre determino de hacer pintar cuando haya lugar en mi escudo una muy triste figura no hay para qu gastar tiempo y dineros en hacer esa figura dijo sancho sino lo que se ha de hacer es que vuestra merced descubra la suya y d rostro a los que le miraren que sin m s ni m s y sin otra imagen ni escudo le llamar n el de la triste figura y cr ame que le digo verdad porque le prometo a vuestra merced se or y esto sea dicho en burlas que le hace tan mala cara la hambre y la falta de las muelas que como ya tengo dicho se podr muy bien escusar la triste pintura ri se don quijote del donaire de sancho pero con todo propuso de llamarse de aquel nombre en pudiendo pintar su escudo o rodela como hab a imaginado en esto volvi el bachiller y le dijo a don quijote olvid baseme de decir que advierta vuestra merced que queda descomulgado por haber puesto las manos violentamente en cosa sagrada juxta illud si quis suadente diabolo etc. no entiendo ese lat n respondi don quijote mas yo s bien que no puse las manos sino este lanz n cuanto m s que yo no pens que ofend a a sacerdotes ni a cosas de la iglesia a quien respeto y adoro como cat lico y fiel cristiano que soy sino a fantasmas y a vestiglos del otro mundo y cuando eso as fuese en la memoria tengo lo que le pas al cid ruy d az cuando quebr la silla del embajador de aquel rey delante de su santidad del papa por lo cual lo descomulg y anduvo aquel d a el buen rodrigo de vivar como muy honrado y valiente caballero en oyendo esto el bachiller se fue como queda dicho sin replicarle palabra quisiera don quijote mirar si el cuerpo que ven a en la litera eran huesos o no pero no lo consinti sancho dici ndole se or vuestra merced ha acabado esta peligrosa aventura lo m s a su salvo de todas las que yo he visto esta gente aunque vencida y desbaratada podr a ser que cayese en la cuenta de que los venci sola una persona y corridos y avergonzados desto volviesen a rehacerse y a buscarnos y nos diesen en qu entender el jumento est como conviene la monta a cerca la hambre carga no hay que hacer sino retirarnos con gentil comp s de pies y como dicen v yase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza y antecogiendo su asno rog a su se or que le siguiese el cual pareci ndole que sancho ten a raz n sin volverle a replicar le sigui y a poco trecho que caminaban por entre dos monta uelas se hallaron en un espacioso y escondido valle donde se apearon y sancho alivi el jumento y tendidos sobre la verde yerba con la salsa de su hambre almorzaron comieron merendaron y cenaron a un mesmo punto satisfaciendo sus est magos con m s de una fiambrera que los se ores cl rigos del difunto que pocas veces se dejan mal pasar en la ac mila de su repuesto tra an mas sucedi les otra desgracia que sancho la tuvo por la peor de todas y fue que no ten an vino que beber ni aun agua que llegar a la boca y acosados de la sed dijo sancho viendo que el prado donde estaban estaba colmado de verde y menuda yerba lo que se dir en el siguiente cap tulo cap tulo xx de la jam s vista ni o da aventura que con m s poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acab el valeroso don quijote de la mancha no es posible se or m o sino que estas yerbas dan testimonio de que por aqu cerca debe de estar alguna fuente o arroyo que estas yerbas humedece y as ser bien que vamos un poco m s adelante que ya toparemos donde podamos mitigar esta terrible sed que nos fatiga que sin duda causa mayor pena que la hambre pareci le bien el consejo a don quijote y tomando de la rienda a rocinante y sancho del cabestro a su asno despu s de haber puesto sobre l los relieves que de la cena quedaron comenzaron a caminar por el prado arriba a tiento porque la escuridad de la noche no les dejaba ver cosa alguna mas no hubieron andado docientos pasos cuando lleg a sus o dos un grande ruido de agua como que de algunos grandes y levantados riscos se despe aba alegr les el ruido en gran manera y par ndose a escuchar hacia qu parte sonaba oyeron a deshora otro estruendo que les agu el contento del agua especialmente a sancho que naturalmente era medroso y de poco nimo digo que oyeron que daban unos golpes a comp s con un cierto crujir de hierros y cadenas que acompa ados del furioso estruendo del agua que pusieran pavor a cualquier otro coraz n que no fuera el de don quijote era la noche como se ha dicho escura y ellos acertaron a entrar entre unos rboles altos cuyas hojas movidas del blando viento hac an un temeroso y manso ruido de manera que la soledad el sitio la escuridad el ruido del agua con el susurro de las hojas todo causaba horror y espanto y m s cuando vieron que ni los golpes cesaban ni el viento dorm a ni la ma ana llegaba a adi ndose a todo esto el ignorar el lugar donde se hallaban pero don quijote acompa ado de su intr pido coraz n salt sobre rocinante y embrazando su rodela terci su lanz n y dijo sancho amigo has de saber que yo nac por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro o la dorada como suele llamarse yo soy aqu l para quien est n guardados los peligros las grandes haza as los valerosos hechos yo soy digo otra vez quien ha de resucitar los de la tabla redonda los doce de francia y los nueve de la fama y el que ha de poner en olvido los platires los tablantes olivantes y tirantes los febos y belianises con toda la caterva de los famosos caballeros andantes del pasado tiempo haciendo en este en que me hallo tales grandezas estra ezas y fechos de armas que escurezcan las m s claras que ellos ficieron bien notas escudero fiel y legal las tinieblas desta noche su estra o silencio el sordo y confuso estruendo destos rboles el temeroso ruido de aquella agua en cuya busca venimos que parece que se despe a y derrumba desde los altos montes de la luna y aquel incesable golpear que nos hiere y lastima los o dos las cuales cosas todas juntas y cada una por s son bastantes a infundir miedo temor y espanto en el pecho del mesmo marte cuanto m s en aquel que no est acostumbrado a semejantes acontecimientos y aventuras pues todo esto que yo te pinto son incentivos y despertadores de mi nimo que ya hace que el coraz n me reviente en el pecho con el deseo que tiene de acometer esta aventura por m s dificultosa que se muestra as que aprieta un poco las cinchas a rocinante y qu date a dios y esp rame aqu hasta tres d as no m s en los cuales si no volviere puedes t volverte a nuestra aldea y desde all por hacerme merced y buena obra ir s al toboso donde dir s a la incomparable se ora m a dulcinea que su cautivo caballero muri por acometer cosas que le hiciesen digno de poder llamarse suyo cuando sancho oy las palabras de su amo comenz a llorar con la mayor ternura del mundo y a decille se or yo no s por qu quiere vuestra merced acometer esta tan temerosa aventura ahora es de noche aqu no nos vee nadie bien podemos torcer el camino y desviarnos del peligro aunque no bebamos en tres d as y pues no hay quien nos vea menos habr quien nos note de cobardes cuanto m s que yo he o do predicar al cura de nuestro lugar que vuestra merced bien conoce que quien busca el peligro perece en l as que no es bien tentar a dios acometiendo tan desaforado hecho donde no se puede escapar sino por milagro y basta los que ha hecho el cielo con vuestra merced en librarle de ser manteado como yo lo fui y en sacarle vencedor libre y salvo de entre tantos enemigos como acompa aban al difunto y cuando todo esto no mueva ni ablande ese duro coraz n mu vale el pensar y creer que apenas se habr vuestra merced apartado de aqu cuando yo de miedo d mi nima a quien quisiere llevarla yo sal de mi tierra y dej hijos y mujer por venir a servir a vuestra merced creyendo valer m s y no menos pero como la cudicia rompe el saco a m me ha rasgado mis esperanzas pues cuando m s vivas las ten a de alcanzar aquella negra y malhadada nsula que tantas veces vuestra merced me ha prometido veo que en pago y trueco della me quiere ahora dejar en un lugar tan apartado del trato humano por un solo dios se or m o que non se me faga tal desaguisado y ya que del todo no quiera vuestra merced desistir de acometer este fecho dil telo a lo menos hasta la ma ana que a lo que a m me muestra la ciencia que aprend cuando era pastor no debe de haber desde aqu al alba tres horas porque la boca de la bocina est encima de la cabeza y hace la media noche en la l nea del brazo izquierdo c mo puedes t sancho dijo don quijote ver d nde hace esa l nea ni d nde est esa boca o ese colodrillo que dices si hace la noche tan escura que no parece en todo el cielo estrella alguna as es dijo sancho pero tiene el miedo muchos ojos y vee las cosas debajo de tierra cuanto m s encima en el cielo puesto que por buen discurso bien se puede entender que hay poco de aqu al d a. falte lo que faltare respondi don quijote que no se ha de decir por m ahora ni en ning n tiempo que l grimas y ruegos me apartaron de hacer lo que deb a a estilo de caballero y as te ruego sancho que calles que dios que me ha puesto en coraz n de acometer ahora esta tan no vista y tan temerosa aventura tendr cuidado de mirar por mi salud y de consolar tu tristeza lo que has de hacer es apretar bien las cinchas a rocinante y quedarte aqu que yo dar la vuelta presto o vivo o muerto viendo pues sancho la ltima resoluci n de su amo y cu n poco val an con l sus l grimas consejos y ruegos determin de aprovecharse de su industria y hacerle esperar hasta el d a si pudiese y as cuando apretaba las cinchas al caballo bonitamente y sin ser sentido at con el cabestro de su asno ambos pies a rocinante de manera que cuando don quijote se quiso partir no pudo porque el caballo no se pod a mover sino a saltos viendo sancho panza el buen suceso de su embuste dijo ea se or que el cielo conmovido de mis l grimas y plegarias ha ordenado que no se pueda mover rocinante y si vos quer is porfiar y espolear y dalle ser enojar a la fortuna y dar coces como dicen contra el aguij n. desesper base con esto don quijote y por m s que pon a las piernas al caballo menos le pod a mover y sin caer en la cuenta de la ligadura tuvo por bien de sosegarse y esperar o a que amaneciese o a que rocinante se menease creyendo sin duda que aquello ven a de otra parte que de la industria de sancho y as le dijo pues as es sancho que rocinante no puede moverse yo soy contento de esperar a que r a el alba aunque yo llore lo que ella tardare en venir no hay que llorar respondi sancho que yo entretendr a vuestra merced contando cuentos desde aqu al d a si ya no es que se quiere apear y echarse a dormir un poco sobre la verde yerba a uso de caballeros andantes para hallarse m s descansado cuando llegue el d a y punto de acometer esta tan desemejable aventura que le espera a qu llamas apear o a qu dormir dijo don quijote soy yo por ventura de aquellos caballeros que toman reposo en los peligros duerme t que naciste para dormir o haz lo que quisieres que yo har lo que viere que m s viene con mi pretensi n. no se enoje vuestra merced se or m o respondi sancho que no lo dije por tanto y lleg ndose a l puso la una mano en el arz n delantero y la otra en el otro de modo que qued abrazado con el muslo izquierdo de su amo sin osarse apartar d l un dedo tal era el miedo que ten a a los golpes que todav a alternativamente sonaban d jole don quijote que contase alg n cuento para entretenerle como se lo hab a prometido a lo que sancho dijo que s hiciera si le dejara el temor de lo que o a. pero con todo eso yo me esforzar a decir una historia que si la acierto a contar y no me van a la mano es la mejor de las historias y est me vuestra merced atento que ya comienzo rase que se era el bien que viniere para todos sea y el mal para quien lo fuere a buscar y advierta vuestra merced se or m o que el principio que los antiguos dieron a sus consejas no fue as comoquiera que fue una sentencia de cat n zonzorino romano que dice y el mal para quien le fuere a buscar que viene aqu como anillo al dedo para que vuestra merced se est quedo y no vaya a buscar el mal a ninguna parte sino que nos volvamos por otro camino pues nadie nos fuerza a que sigamos ste donde tantos miedos nos sobresaltan sigue tu cuento sancho dijo don quijote y del camino que hemos de seguir d jame a m el cuidado digo pues prosigui sancho que en un lugar de estremadura hab a un pastor cabrerizo quiero decir que guardaba cabras el cual pastor o cabrerizo como digo de mi cuento se llamaba lope ruiz y este lope ruiz andaba enamorado de una pastora que se llamaba torralba la cual pastora llamada torralba era hija de un ganadero rico y este ganadero rico si desa manera cuentas tu cuento sancho dijo don quijote repitiendo dos veces lo que vas diciendo no acabar s en dos d as dilo seguidamente y cu ntalo como hombre de entendimiento y si no no digas nada de la misma manera que yo lo cuento respondi sancho se cuentan en mi tierra todas las consejas y yo no s contarlo de otra ni es bien que vuestra merced me pida que haga usos nuevos di como quisieres respondi don quijote que pues la suerte quiere que no pueda dejar de escucharte prosigue as que se or m o de mi nima prosigui sancho que como ya tengo dicho este pastor andaba enamorado de torralba la pastora que era una moza rolliza zahare a y tiraba algo a hombruna porque ten a unos pocos de bigotes que parece que ahora la veo luego conoc stela t dijo don quijote no la conoc yo respondi sancho pero quien me cont este cuento me dijo que era tan cierto y verdadero que pod a bien cuando lo contase a otro afirmar y jurar que lo hab a visto todo as que yendo d as y viniendo d as el diablo que no duerme y que todo lo a asca hizo de manera que el amor que el pastor ten a a la pastora se volviese en omecillo y mala voluntad y la causa fue seg n malas lenguas una cierta cantidad de celillos que ella le dio tales que pasaban de la raya y llegaban a lo vedado y fue tanto lo que el pastor la aborreci de all adelante que por no verla se quiso ausentar de aquella tierra e irse donde sus ojos no la viesen jam s. la torralba que se vio desde ada del lope luego le quiso bien mas que nunca le hab a querido sa es natural condici n de mujeres dijo don quijote desde ar a quien las quiere y amar a quien las aborrece pasa adelante sancho sucedi dijo sancho que el pastor puso por obra su determinaci n y antecogiendo sus cabras se encamin por los campos de estremadura para pasarse a los reinos de portugal la torralba que lo supo se fue tras l y segu ale a pie y descalza desde lejos con un bord n en la mano y con unas alforjas al cuello donde llevaba seg n es fama un pedazo de espejo y otro de un peine y no s qu botecillo de mudas para la cara mas llevase lo que llevase que yo no me quiero meter ahora en averiguallo s lo dir que dicen que el pastor lleg con su ganado a pasar el r o guadiana y en aquella saz n iba crecido y casi fuera de madre y por la parte que lleg no hab a barca ni barco ni quien le pasase a l ni a su ganado de la otra parte de lo que se congoj mucho porque ve a que la torralba ven a ya muy cerca y le hab a de dar mucha pesadumbre con sus ruegos y l grimas mas tanto anduvo mirando que vio un pescador que ten a junto a s un barco tan peque o que solamente pod an caber en l una persona y una cabra y con todo esto le habl y concert con l que le pasase a l y a trecientas cabras que llevaba entr el pescador en el barco y pas una cabra volvi y pas otra torn a volver y torn a pasar otra tenga vuestra merced cuenta en las cabras que el pescador va pasando porque si se pierde una de la memoria se acabar el cuento y no ser posible contar m s palabra d l. sigo pues y digo que el desembarcadero de la otra parte estaba lleno de cieno y resbaloso y tardaba el pescador mucho tiempo en ir y volver con todo esto volvi por otra cabra y otra y otra haz cuenta que las pas todas dijo don quijote no andes yendo y viniendo desa manera que no acabar s de pasarlas en un a o. cu ntas han pasado hasta agora dijo sancho yo qu diablos s respondi don quijote he ah lo que yo dije que tuviese buena cuenta pues por dios que se ha acabado el cuento que no hay pasar adelante c mo puede ser eso respondi don quijote tan de esencia de la historia es saber las cabras que han pasado por estenso que si se yerra una del n mero no puedes seguir adelante con la historia no se or en ninguna manera respondi sancho porque as como yo pregunt a vuestra merced que me dijese cu ntas cabras hab an pasado y me respondi que no sab a en aquel mesmo instante se me fue a m de la memoria cuanto me quedaba por decir y a fe que era de mucha virtud y contento de modo dijo don quijote que ya la historia es acabada tan acabada es como mi madre dijo sancho d gote de verdad respondi don quijote que t has contado una de las m s nuevas consejas cuento o historia que nadie pudo pensar en el mundo y que tal modo de contarla ni dejarla jam s se podr ver ni habr visto en toda la vida aunque no esperaba yo otra cosa de tu buen discurso mas no me maravillo pues quiz estos golpes que no cesan te deben de tener turbado el entendimiento todo puede ser respondi sancho mas yo s que en lo de mi cuento no hay m s que decir que all se acaba do comienza el yerro de la cuenta del pasaje de las cabras acabe norabuena donde quisiere dijo don quijote y veamos si se puede mover rocinante torn le a poner las piernas y l torn a dar saltos y a estarse quedo tanto estaba de bien atado en esto parece ser o que el fr o de la ma ana que ya ven a o que sancho hubiese cenado algunas cosas lenitivas o que fuese cosa natural que es lo que m s se debe creer a l le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por l mas era tanto el miedo que hab a entrado en su coraz n que no osaba apartarse un negro de u a de su amo pues pensar de no hacer lo que ten a gana tampoco era posible y as lo que hizo por bien de paz fue soltar la mano derecha que ten a asida al arz n trasero con la cual bonitamente y sin rumor alguno se solt la lazada corrediza con que los calzones se sosten an sin ayuda de otra alguna y en quit ndosela dieron luego abajo y se le quedaron como grillos tras esto alz la camisa lo mejor que pudo y ech al aire entrambas posaderas que no eran muy peque as hecho esto que l pens que era lo m s que ten a que hacer para salir de aquel terrible aprieto y angustia le sobrevino otra mayor que fue que le pareci que no pod a mudarse sin hacer estr pito y ruido y comenz a apretar los dientes y a encoger los hombros recogiendo en s el aliento todo cuanto pod a pero con todas estas diligencias fue tan desdichado que al cabo al cabo vino a hacer un poco de ruido bien diferente de aquel que a l le pon a tanto miedo oy lo don quijote y dijo qu rumor es se sancho no s se or respondi l alguna cosa nueva debe de ser que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco torn otra vez a probar ventura y sucedi le tan bien que sin m s ruido ni alboroto que el pasado se hall libre de la carga que tanta pesadumbre le hab a dado mas como don quijote ten a el sentido del olfato tan vivo como el de los o dos y sancho estaba tan junto y cosido con l que casi por l nea recta sub an los vapores hacia arriba no se pudo escusar de que algunos no llegasen a sus narices y apenas hubieron llegado cuando l fue al socorro apret ndolas entre los dos dedos y con tono algo gangoso dijo par ceme sancho que tienes mucho miedo s tengo respondi sancho mas en qu lo echa de ver vuestra merced ahora m s que nunca en que ahora m s que nunca hueles y no a mbar respondi don quijote bien podr ser dijo sancho mas yo no tengo la culpa sino vuestra merced que me trae a deshoras y por estos no acostumbrados pasos ret rate tres o cuatro all amigo dijo don quijote todo esto sin quitarse los dedos de las narices y desde aqu adelante ten m s cuenta con tu persona y con lo que debes a la m a que la mucha conversaci n que tengo contigo ha engendrado este menosprecio apostar replic sancho que piensa vuestra merced que yo he hecho de mi persona alguna cosa que no deba peor es meneallo amigo sancho respondi don quijote en estos coloquios y otros semejantes pasaron la noche amo y mozo mas viendo sancho que a m s andar se ven a la ma ana con mucho tiento deslig a rocinante y se at los calzones como rocinante se vio libre aunque l de suyo no era nada brioso parece que se resinti y comenz a dar manotadas porque corvetas con perd n suyo no las sab a hacer viendo pues don quijote que ya rocinante se mov a lo tuvo a buena se al y crey que lo era de que acometiese aquella temerosa aventura acab en esto de descubrirse el alba y de parecer distintamente las cosas y vio don quijote que estaba entre unos rboles altos que ellos eran casta os que hacen la sombra muy escura sinti tambi n que el golpear no cesaba pero no vio qui n lo pod a causar y as sin m s detenerse hizo sentir las espuelas a rocinante y tornando a despedirse de sancho le mand que all le aguardase tres d as a lo m s largo como ya otra vez se lo hab a dicho y que si al cabo dellos no hubiese vuelto tuviese por cierto que dios hab a sido servido de que en aquella peligrosa aventura se le acabasen sus d as torn le a referir el recado y embajada que hab a de llevar de su parte a su se ora dulcinea y que en lo que tocaba a la paga de sus servicios no tuviese pena porque l hab a dejado hecho su testamento antes que saliera de su lugar donde se hallar a gratificado de todo lo tocante a su salario rata por cantidad del tiempo que hubiese servido pero que si dios le sacaba de aquel peligro sano y salvo y sin cautela se pod a tener por muy m s que cierta la prometida nsula de nuevo torn a llorar sancho oyendo de nuevo las lastimeras razones de su buen se or y determin de no dejarle hasta el ltimo tr nsito y fin de aquel negocio destas l grimas y determinaci n tan honrada de sancho panza saca el autor desta historia que deb a de ser bien nacido y por lo menos cristiano viejo cuyo sentimiento enterneci algo a su amo pero no tanto que mostrase flaqueza alguna antes disimulando lo mejor que pudo comenz a caminar hacia la parte por donde le pareci que el ruido del agua y del golpear ven a. segu ale sancho a pie llevando como ten a de costumbre del cabestro a su jumento perpetuo compa ero de sus pr speras y adversas fortunas y habiendo andado una buena pieza por entre aquellos casta os y rboles sombr os dieron en un pradecillo que al pie de unas altas pe as se hac a de las cuales se precipitaba un grand simo golpe de agua al pie de las pe as estaban unas casas mal hechas que m s parec an ruinas de edificios que casas de entre las cuales advirtieron que sal a el ruido y estruendo de aquel golpear que a n no cesaba alborot se rocinante con el estruendo del agua y de los golpes y soseg ndole don quijote se fue llegando poco a poco a las casas encomend ndose de todo coraz n a su se ora suplic ndole que en aquella temerosa jornada y empresa le favoreciese y de camino se encomendaba tambi n a dios que no le olvidase no se le quitaba sancho del lado el cual alargaba cuanto pod a el cuello y la vista por entre las piernas de rocinante por ver si ver a ya lo que tan suspenso y medroso le ten a. otros cien pasos ser an los que anduvieron cuando al doblar de una punta pareci descubierta y patente la misma causa sin que pudiese ser otra de aquel horr sono y para ellos espantable ruido que tan suspensos y medrosos toda la noche los hab a tenido y eran si no lo has oh lector por pesadumbre y enojo seis mazos de bat n que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban cuando don quijote vio lo que era enmudeci y pasm se de arriba abajo mir le sancho y vio que ten a la cabeza inclinada sobre el pecho con muestras de estar corrido mir tambi n don quijote a sancho y viole que ten a los carrillos hinchados y la boca llena de risa con evidentes se ales de querer reventar con ella y no pudo su melancon a tanto con l que a la vista de sancho pudiese dejar de re rse y como vio sancho que su amo hab a comenzado solt la presa de manera que tuvo necesidad de apretarse las ijadas con los pu os por no reventar riendo cuatro veces soseg y otras tantas volvi a su risa con el mismo mpetu que primero de lo cual ya se daba al diablo don quijote y m s cuando le oy decir como por modo de fisga has de saber oh sancho amigo que yo nac por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la dorada o de oro yo soy aqu l para quien est n guardados los peligros las haza as grandes los valerosos fechos y por aqu fue repitiendo todas o las m s razones que don quijote dijo la vez primera que oyeron los temerosos golpes viendo pues don quijote que sancho hac a burla d l se corri y enoj en tanta manera que alz el lanz n y le asent dos palos tales que si como los recibi en las espaldas los recibiera en la cabeza quedara libre de pagarle el salario si no fuera a sus herederos viendo sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas con temor de que su amo no pasase adelante en ellas con mucha humildad le dijo sosi guese vuestra merced que por dios que me burlo pues porque os burl is no me burlo yo respondi don quijote venid ac se or alegre par ceos a vos que si como stos fueron mazos de bat n fueran otra peligrosa aventura no hab a yo mostrado el nimo que conven a para emprendella y acaballa estoy yo obligado a dicha siendo como soy caballero a conocer y destinguir los sones y saber cu les son de bat n o no y m s que podr a ser como es verdad que no los he visto en mi vida como vos los habr is visto como villano ruin que sois criado y nacido entre ellos si no haced vos que estos seis mazos se vuelvan en seis jayanes y ech dmelos a las barbas uno a uno o todos juntos y cuando yo no diere con todos patas arriba haced de m la burla que quisi redes no haya m s se or m o replic sancho que yo confieso que he andado algo risue o en demas a. pero d game vuestra merced ahora que estamos en paz as dios le saque de todas las aventuras que le sucedieren tan sano y salvo como le ha sacado d sta no ha sido cosa de re r y lo es de contar el gran miedo que hemos tenido a lo menos el que yo tuve que de vuestra merced ya yo s que no le conoce ni sabe qu es temor ni espanto no niego yo respondi don quijote que lo que nos ha sucedido no sea cosa digna de risa pero no es digna de contarse que no son todas las personas tan discretas que sepan poner en su punto las cosas a lo menos respondi sancho supo vuestra merced poner en su punto el lanz n apunt ndome a la cabeza y d ndome en las espaldas gracias a dios y a la diligencia que puse en ladearme pero vaya que todo saldr en la colada que yo he o do decir se te quiere bien que te hace llorar y m s que suelen los principales se ores tras una mala palabra que dicen a un criado darle luego unas calzas aunque no s lo que le suelen dar tras haberle dado de palos si ya no es que los caballeros andantes dan tras palos nsulas o reinos en tierra firme tal podr a correr el dado dijo don quijote que todo lo que dices viniese a ser verdad y perdona lo pasado pues eres discreto y sabes que los primeros movimientos no son en mano del hombre y est advertido de aqu adelante en una cosa para que te abstengas y reportes en el hablar demasiado conmigo que en cuantos libros de caballer as he le do que son infinitos jam s he hallado que ning n escudero hablase tanto con su se or como t con el tuyo y en verdad que lo tengo a gran falta tuya y m a tuya en que me estimas en poco m a en que no me dejo estimar en m s. s que gandal n escudero de amad s de gaula conde fue de la nsula firme y se lee d l que siempre hablaba a su se or con la gorra en la mano inclinada la cabeza y doblado el cuerpo more turquesco pues qu diremos de gasabal escudero de don galaor que fue tan callado que para declararnos la excelencia de su maravilloso silencio sola una vez se nombra su nombre en toda aquella tan grande como verdadera historia de todo lo que he dicho has de inferir sancho que es menester hacer diferencia de amo a mozo de se or a criado y de caballero a escudero as que desde hoy en adelante nos hemos de tratar con m s respeto sin darnos cordelejo porque de cualquiera manera que yo me enoje con vos ha de ser mal para el c ntaro las mercedes y beneficios que yo os he prometido llegar n a su tiempo y si no llegaren el salario a lo menos no se ha de perder como ya os he dicho est bien cuanto vuestra merced dice dijo sancho pero querr a yo saber por si acaso no llegase el tiempo de las mercedes y fuese necesario acudir al de los salarios cu nto ganaba un escudero de un caballero andante en aquellos tiempos y si se concertaban por meses o por d as como peones de alba ir no creo yo respondi don quijote que jam s los tales escuderos estuvieron a salario sino a merced y si yo ahora te le he se alado a ti en el testamento cerrado que dej en mi casa fue por lo que pod a suceder que a n no s c mo prueba en estos tan calamitosos tiempos nuestros la caballer a y no querr a que por pocas cosas penase mi nima en el otro mundo porque quiero que sepas sancho que en l no hay estado m s peligroso que el de los aventureros as es verdad dijo sancho pues s lo el ruido de los mazos de un bat n pudo alborotar y desasosegar el coraz n de un tan valeroso andante aventurero como es vuestra merced mas bien puede estar seguro que de aqu adelante no despliegue mis labios para hacer donaire de las cosas de vuestra merced si no fuere para honrarle como a mi amo y se or natural desa manera replic don quijote vivir s sobre la haz de la tierra porque despu s de a los padres a los amos se ha de respetar como si lo fuesen cap tulo xxi que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de mambrino con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero en esto comenz a llover un poco y quisiera sancho que se entraran en el molino de los batanes mas hab ales cobrado tal aborrecimiento don quijote por la pesada burla que en ninguna manera quiso entrar dentro y as torciendo el camino a la derecha mano dieron en otro como el que hab an llevado el d a de antes de all a poco descubri don quijote un hombre a caballo que tra a en la cabeza una cosa que relumbraba como si fuera de oro y a n l apenas le hubo visto cuando se volvi a sancho y le dijo par ceme sancho que no hay refr n que no sea verdadero porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia madre de las ciencias todas especialmente aquel que dice donde una puerta se cierra otra se abre d golo porque si anoche nos cerr la ventura la puerta de la que busc bamos enga ndonos con los batanes ahora nos abre de par en par otra para otra mejor y m s cierta aventura que si yo no acertare a entrar por ella m a ser la culpa sin que la pueda dar a la poca noticia de batanes ni a la escuridad de la noche digo esto porque si no me enga o hacia nosotros viene uno que trae en su cabeza puesto el yelmo de mambrino sobre que yo hice el juramento que sabes mire vuestra merced bien lo que dice y mejor lo que hace dijo sancho que no querr a que fuesen otros batanes que nos acabasen de abatanar y aporrear el sentido v late el diablo por hombre replic don quijote qu va de yelmo a batanes no s nada respondi sancho mas a fe que si yo pudiera hablar tanto como sol a que quiz diera tales razones que vuestra merced viera que se enga aba en lo que dice c mo me puedo enga ar en lo que digo traidor escrupuloso dijo don quijote dime no ves aquel caballero que hacia nosotros viene sobre un caballo rucio rodado que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro lo que yo veo y columbro respondi sancho no es sino un hombre sobre un asno pardo como el m o que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra pues se es el yelmo de mambrino dijo don quijote ap rtate a una parte y d jame con l a solas ver s cu n sin hablar palabra por ahorrar del tiempo concluyo esta aventura y queda por m o el yelmo que tanto he deseado yo me tengo en cuidado el apartarme replic sancho mas quiera dios torno a decir que or gano sea y no batanes ya os he dicho hermano que no me ment is ni por pienso m s eso de los batanes dijo don quijote que voto y no digo m s que os batanee el alma call sancho con temor que su amo no cumpliese el voto que le hab a echado redondo como una bola es pues el caso que el yelmo y el caballo y caballero que don quijote ve a era esto que en aquel contorno hab a dos lugares el uno tan peque o que ni ten a botica ni barbero y el otro que estaba junto s y as el barbero del mayor serv a al menor en el cual tuvo necesidad un enfermo de sangrarse y otro de hacerse la barba para lo cual ven a el barbero y tra a una bac a de az far y quiso la suerte que al tiempo que ven a comenz a llover y porque no se le manchase el sombrero que deb a de ser nuevo se puso la bac a sobre la cabeza y como estaba limpia desde media legua relumbraba ven a sobre un asno pardo como sancho dijo y sta fue la ocasi n que a don quijote le pareci caballo rucio rodado y caballero y yelmo de oro que todas las cosas que ve a con mucha facilidad las acomodaba a sus desvariadas caballer as y malandantes pensamientos y cuando l vio que el pobre caballero llegaba cerca sin ponerse con l en razones a todo correr de rocinante le enristr con el lanz n bajo llevando intenci n de pasarle de parte a parte mas cuando a l llegaba sin detener la furia de su carrera le dijo defi ndete cautiva criatura o entri game de tu voluntad lo que con tanta raz n se me debe el barbero que tan sin pensarlo ni temerlo vio venir aquella fantasma sobre s no tuvo otro remedio para poder guardarse del golpe de la lanza si no fue el dejarse caer del asno abajo y no hubo tocado al suelo cuando se levant m s ligero que un gamo y comenz a correr por aquel llano que no le alcanzara el viento dej se la bac a en el suelo con la cual se content don quijote y dijo que el pagano hab a andado discreto y que hab a imitado al castor el cual vi ndose acosado de los cazadores se taraza y arpa con los dientes aqu llo por lo que l por distinto natural sabe que es perseguido mand a sancho que alzase el yelmo el cual tom ndola en las manos dijo por dios que la bac a es buena y que vale un real de a ocho como un maraved y d ndosela a su amo se la puso luego en la cabeza rode ndola a una parte y a otra busc ndole el encaje y como no se le hallaba dijo sin duda que el pagano a cuya medida se forj primero esta famosa celada deb a de tener grand sima cabeza y lo peor dello es que le falta la mitad cuando sancho oy llamar a la bac a celada no pudo tener la risa mas v nosele a las mientes la c lera de su amo y call en la mitad della de qu te r es sancho dijo don quijote r ome respondi l de considerar la gran cabeza que ten a el pagano due o deste almete que no semeja sino una bac a de barbero pintiparada sabes qu imagino sancho que esta famosa pieza deste encantado yelmo por alg n estra o acidente debi de venir a manos de quien no supo conocer ni estimar su valor y sin saber lo que hac a vi ndola de oro pur simo debi de fundir la otra mitad para aprovecharse del precio y de la otra mitad hizo sta que parece bac a de barbero como t dices pero sea lo que fuere que para m que la conozco no hace al caso su trasmutaci n que yo la aderezar en el primer lugar donde haya herrero y de suerte que no le haga ventaja ni aun le llegue la que hizo y forj el dios de las herrer as para el dios de las batallas y en este entretanto la traer como pudiere que m s vale algo que no nada cuanto m s que bien ser bastante para defenderme de alguna pedrada eso ser dijo sancho si no se tira con honda como se tiraron en la pelea de los dos ej rcitos cuando le santiguaron a vuestra merced las muelas y le rompieron el alcuza donde ven a aquel bendit simo brebaje que me hizo vomitar las asaduras along no me da mucha pena el haberle perdido que ya sabes t sancho dijo don quijote que yo tengo la receta en la memoria tambi n la tengo yo respondi sancho pero si yo le hiciere ni le probare m s en mi vida aqu sea mi hora cuanto m s que no pienso ponerme en ocasi n de haberle menester porque pienso guardarme con todos mis cinco sentidos de ser ferido ni de ferir a nadie de lo del ser otra vez manteado no digo nada que semejantes desgracias mal se pueden prevenir y si vienen no hay que hacer otra cosa sino encoger los hombros detener el aliento cerrar los ojos y dejarse ir por donde la suerte y la manta nos llevare mal cristiano eres sancho dijo oyendo esto don quijote porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho pues s bete que es de pechos nobles y generosos no hacer caso de ni er as qu pie sacaste cojo qu costilla quebrada qu cabeza rota para que no se te olvide aquella burla que bien apurada la cosa burla fue y pasatiempo que a no entenderlo yo ans ya yo hubiera vuelto all y hubiera hecho en tu venganza m s da o que el que hicieron los griegos por la robada elena la cual si fuera en este tiempo o mi dulcinea fuera en aqu l pudiera estar segura que no tuviera tanta fama de hermosa como tiene y aqu dio un sospiro y le puso en las nubes y dijo sancho pase por burlas pues la venganza no puede pasar en veras pero yo s de qu calidad fueron las veras y las burlas y s tambi n que no se me caer n de la memoria como nunca se quitar n de las espaldas pero dejando esto aparte d game vuestra merced qu haremos deste caballo rucio rodado que parece asno pardo que dej aqu desamparado aquel martino que vuestra merced derrib que seg n l puso los pies en polvorosa y cogi las de villadiego no lleva pergenio de volver por l jam s y para mis barbas si no es bueno el rucio nunca yo acostumbro dijo don quijote despojar a los que venzo ni es uso de caballer a quitarles los caballos y dejarlos a pie si ya no fuese que el vencedor hubiese perdido en la pendencia el suyo que en tal caso l cito es tomar el del vencido como ganado en guerra l cita as que sancho deja ese caballo o asno o lo que t quisieres que sea que como su due o nos vea alongados de aqu volver por l. dios sabe si quisiera llevarle replic sancho o por lo menos trocalle con este m o que no me parece tan bueno verdaderamente que son estrechas las leyes de caballer a pues no se estienden a dejar trocar un asno por otro y querr a saber si podr a trocar los aparejos siquiera en eso no estoy muy cierto respondi don quijote y en caso de duda hasta estar mejor informado digo que los trueques si es que tienes dellos necesidad estrema tan estrema es respondi sancho que si fueran para mi misma persona no los hubiera menester m s. y luego habilitado con aquella licencia hizo mutatio caparum y puso su jumento a las mil lindezas dej ndole mejorado en tercio y quinto hecho esto almorzaron de las sobras del real que del ac mila despojaron bebieron del agua del arroyo de los batanes sin volver la cara a mirallos tal era el aborrecimiento que les ten an por el miedo en que les hab an puesto cortada pues la c lera y aun la malencon a subieron a caballo y sin tomar determinado camino por ser muy de caballeros andantes el no tomar ninguno cierto se pusieron a caminar por donde la voluntad de rocinante quiso que se llevaba tras s la de su amo y aun la del asno que siempre le segu a por dondequiera que guiaba en buen amor y compa a. con todo esto volvieron al camino real y siguieron por l a la ventura sin otro disignio alguno yendo pues as caminando dijo sancho a su amo se or quiere vuestra merced darme licencia que departa un poco con l que despu s que me puso aquel spero mandamiento del silencio se me han podrido m s de cuatro cosas en el est mago y una sola que ahora tengo en el pico de la lengua no querr a que se mal lograse dila dijo don quijote y s breve en tus razonamientos que ninguno hay gustoso si es largo digo pues se or respondi sancho que de algunos d as a esta parte he considerado cu n poco se gana y granjea de andar buscando estas aventuras que vuestra merced busca por estos desiertos y encrucijadas de caminos donde ya que se venzan y acaben las m s eligrosas no hay quien las vea ni sepa y as se han de quedar en perpetuo silencio y en perjuicio de la intenci n de vuestra merced y de lo que ellas merecen y as me parece que ser a mejor salvo el mejor parecer de vuestra merced que nos fu semos a servir a alg n emperador o a otro pr ncipe grande que tenga alguna guerra en cuyo servicio vuestra merced muestre el valor de su persona sus grandes fuerzas y mayor entendimiento que visto esto del se or a quien sirvi remos por fuerza nos ha de remunerar a cada cual seg n sus m ritos y all no faltar quien ponga en escrito las haza as de vuestra merced para perpetua memoria de las m as no digo nada pues no han de salir de los l mites escuderiles aunque s decir que si se usa en la caballer a escribir haza as de escuderos que no pienso que se han de quedar las m as entre renglones no dices mal sancho respondi don quijote mas antes que se llegue a ese t rmino es menester andar por el mundo como en aprobaci n buscando las aventuras para que acabando algunas se cobre nombre y fama tal que cuando se fuere a la corte de alg n gran monarca ya sea el caballero conocido por sus obras y que apenas le hayan visto entrar los muchachos por la puerta de la ciudad cuando todos le sigan y rodeen dando voces diciendo ste es el caballero del sol o de la sierpe o de otra insignia alguna debajo de la cual hubiere acabado grandes haza as ste es dir n el que venci en singular batalla al gigantazo brocabruno de la gran fuerza el que desencant al gran mameluco de persia del largo encantamento en que hab a estado casi novecientos a os as que de mano en mano ir n pregonando tus hechos y luego al alboroto de los muchachos y de la dem s gente se parar a las fenestras de su real palacio el rey de aquel reino y as como vea al caballero conoci ndole por las armas o por la empresa del escudo forzosamente ha de decir ea sus salgan mis caballeros cuantos en mi corte est n a recebir a la flor de la caballer a que all viene a cuyo mandamiento saldr n todos y l llegar hasta la mitad de la escalera y le abrazar estrech simamente y le dar paz bes ndole en el rostro y luego le llevar por la mano al aposento de la se ora reina adonde el caballero la hallar con la infanta su hija que ha de ser una de las m s fermosas y acabadas doncellas que en gran parte de lo descubierto de la tierra a duras penas se pueda hallar suceder tras esto luego en continente que ella ponga los ojos en el caballero y l en los della y cada uno parezca a otro cosa m s divina que humana y sin saber c mo ni c mo no han de quedar presos y enlazados en la intricable red amorosa y con gran cuita en sus corazones por no saber c mo se han de fablar para descubrir sus ansias y sentimientos desde all le llevar n sin duda a alg n cuarto del palacio ricamente aderezado donde habi ndole quitado las armas le traer n un rico manto de escarlata con que se cubra y si bien pareci armado tan bien y mejor ha de parecer en farseto venida la noche cenar con el rey reina e infanta donde nunca quitar los ojos della mir ndola a furto de los circustantes y ella har lo mesmo con la mesma sagacidad porque como tengo dicho es muy discreta doncella levantarse han las tablas y entrar a deshora por la puerta de la sala un feo y peque o enano con una fermosa due a que entre dos gigantes detr s del enano viene con cierta aventura hecha por un antiqu simo sabio que el que la acabare ser tenido por el mejor caballero del mundo mandar luego el rey que todos los que est n presentes la prueben y ninguno le dar fin y cima sino el caballero hu sped en mucho pro de su fama de lo cual quedar content sima la infanta y se tendr por contenta y pagada adem s por haber puesto y colocado sus pensamientos en tan alta parte y lo bueno es que este rey o pr ncipe o lo que es tiene una muy re ida guerra con otro tan poderoso como l y el caballero hu sped le pide al cabo de algunos d as que ha estado en su corte licencia para ir a servirle en aquella guerra dicha dar sela el rey de muy buen talante y el caballero le besar cort smente las manos por la merced que le face y aquella noche se despedir de su se ora la infanta por las rejas de un jard n que cae en el aposento donde ella duerme por las cuales ya otras muchas veces la hab a fablado siendo medianera y sabidora de todo una doncella de quien la infanta mucho se fiaba sospirar l desmayar se ella traer agua la doncella acuitar se mucho porque viene la ma ana y no querr a que fuesen descubiertos por la honra de su se ora finalmente la infanta volver en s y dar sus blancas manos por la reja al caballero el cual se las besar mil y mil veces y se las ba ar en l grimas quedar concertado entre los dos del modo que se han de hacer saber sus buenos o malos sucesos y rogar le la princesa que se detenga lo menos que pudiere promet rselo ha l con muchos juramentos t rnale a besar las manos y desp dese con tanto sentimiento que estar poco por acabar la vida vase desde all a su aposento chase sobre su lecho no puede dormir del dolor de la partida madruga muy de ma ana vase a despedir del rey y de la reina y de la infanta d cenle habi ndose despedido de los dos que la se ora infanta est mal dispuesta y que no puede recebir visita piensa el caballero que es de pena de su partida trasp sasele el coraz n y falta poco de no dar indicio manifiesto de su pena est la doncella medianera delante halo de notar todo v selo a decir a su se ora la cual la recibe con l grimas y le dice que una de las mayores penas que tiene es no saber qui n sea su caballero y si es de linaje de reyes o no aseg rala la doncella que no puede caber tanta cortes a gentileza y valent a como la de su caballero sino en subjeto real y grave consu lase con esto la cuitada procura consolarse por no dar mal indicio de s a sus padres y a cabo de dos d as sale en p blico ya se es ido el caballero pelea en la guerra vence al enemigo del rey gana muchas ciudades triunfa de muchas batallas vuelve a la corte ve a su se ora por donde suele conci rtase que la pida a su padre por mujer en pago de sus servicios no se la quiere dar el rey porque no sabe qui n es pero con todo esto o robada o de otra cualquier suerte que sea la infanta viene a ser su esposa y su padre lo viene a tener a gran ventura porque se vino a averiguar que el tal caballero es hijo de un valeroso rey de no s qu reino porque creo que no debe de estar en el mapa mu rese el padre hereda la infanta queda rey el caballero en dos palabras aqu entra luego el hacer mercedes a su escudero y a todos aquellos que le ayudaron a subir a tan alto estado casa a su escudero con una doncella de la infanta que ser sin duda la que fue tercera en sus amores que es hija de un duque muy principal eso pido y barras derechas dijo sancho a eso me atengo porque todo al pie de la letra ha de suceder por vuestra merced llam ndose el caballero de la triste figura no lo dudes sancho replic don quijote porque del mesmo y por los mesmos pasos que esto he contado suben y han subido los caballeros andantes a ser reyes y emperadores s lo falta agora mirar qu rey de los cristianos o de los paganos tenga guerra y tenga hija hermosa pero tiempo habr para pensar esto pues como te tengo dicho primero se ha de cobrar fama por otras partes que se acuda a la corte tambi n me falta otra cosa que puesto caso que se halle rey con guerra y con hija hermosa y que yo haya cobrado fama incre ble por todo el universo no s yo c mo se pod a hallar que yo sea de linaje de reyes o por lo menos primo segundo de emperador porque no me querr el rey dar a su hija por mujer si no est primero muy enterado en esto aunque m s lo merezcan mis famosos hechos as que por esta falta temo perder lo que mi brazo tiene bien merecido bien es verdad que yo soy hijodalgo de solar conocido de posesi n y propriedad y de devengar quinientos sueldos y podr a ser que el sabio que escribiese mi historia deslindase de tal manera mi parentela y decendencia que me hallase quinto o sesto nieto de rey porque te hago saber sancho que hay dos maneras de linajes en el mundo unos que traen y derriban su decendencia de pr ncipes y monarcas a quien poco a poco el tiempo ha deshecho y han acabado en punta como pir mide puesta al rev s otros tuvieron principio de gente baja y van subiendo de grado en grado hasta llegar a ser grandes se ores de manera que est la diferencia en que unos fueron que ya no son y otros son que ya no fueron y podr a ser yo d stos que despu s de averiguado hubiese sido mi principio grande y famoso con lo cual se deb a de contentar el rey mi suegro que hubiere de ser y cuando no la infanta me ha de querer de manera que a pesar de su padre aunque claramente sepa que soy hijo de un azac n me ha de admitir por se or y por esposo y si no aqu entra el roballa y llevalla donde m s gusto me diere que el tiempo o la muerte ha de acabar el enojo de sus padres ah entra bien tambi n dijo sancho lo que algunos desalmados dicen no pidas de grado lo que puedes tomar por fuerza aunque mejor cuadra decir m s vale salto de mata que ruego de hombres buenos d golo porque si el se or rey suegro de vuestra merced no se quisiere dome ar a entregalle a mi se ora la infanta no hay sino como vuestra merced dice roballa y trasponella pero est el da o que en tanto que se hagan las paces y se goce pac ficamente el reino el pobre escudero se podr estar a diente en esto de las mercedes si ya no es que la doncella tercera que ha de ser su mujer se sale con la infanta y l pasa con ella su mala ventura hasta que el cielo ordene otra cosa porque bien podr creo yo desde luego d rsela su se or por lig tima esposa eso no hay quien la quite dijo don quijote pues como eso sea respondi sancho no hay sino encomendarnos a dios y dejar correr la suerte por donde mejor lo encaminare h galo dios respondi don quijote como yo deseo y t sancho has menester y ruin sea quien por ruin se tiene sea par dios dijo sancho que yo cristiano viejo soy y para ser conde esto me basta y aun te sobra dijo don quijote y cuando no lo fueras no hac a nada al caso porque siendo yo el rey bien te puedo dar nobleza sin que la compres ni me sirvas con nada porque en haci ndote conde c tate ah caballero y digan lo que dijeren que a buena fe que te han de llamar se or a mal que les pese y montas que no sabr a yo autorizar el litado dijo sancho dictado has de decir que no litado dijo su amo sea ans respondi sancho panza digo que le sabr a bien acomodar porque por vida m a que un tiempo fui mu idor de una cofrad a y que me asentaba tan bien la ropa de mu idor que dec an todos que ten a presencia para poder ser prioste de la mesma cofrad a. pues qu ser cuando me ponga un rop n ducal a cuestas o me vista de oro y de perlas a uso de conde estranjero para m tengo que me han de venir a ver de cien leguas bien parecer s dijo don quijote pero ser menester que te rapes las barbas a menudo que seg n las tienes de espesas aborrascadas y mal puestas si no te las rapas a navaja cada dos d as por lo menos a tiro de escopeta se echar de ver lo que eres qu hay m s dijo sancho sino tomar un barbero y tenelle asalariado en casa y aun si fuere menester le har que ande tras m como caballerizo de grande pues c mo sabes t pregunt don quijote que los grandes llevan detr s de s a sus caballerizos yo se lo dir respondi sancho los a os pasados estuve un mes en la corte y all vi que pase ndose un se or muy peque o que dec an que era muy grande un hombre le segu a a caballo a todas las vueltas que daba que no parec a sino que era su rabo pregunt que c mo aquel hombre no se juntaba con el otro sino que siempre andaba tras d l. respondi ronme que era su caballerizo y que era uso de los grandes llevar tras s a los tales desde entonces lo s tan bien que nunca se me ha olvidado digo que tienes raz n dijo don quijote y que as puedes t llevar a tu barbero que los usos no vinieron todos juntos ni se inventaron a una y puedes ser t el primero conde que lleve tras s su barbero y aun es de m s confianza el hacer la barba que ensillar un caballo qu dese eso del barbero a mi cargo dijo sancho y al de vuestra merced se quede el procurar venir a ser rey y el hacerme conde as ser respondi don quijote y alzando los ojos vio lo que se dir en el siguiente cap tulo cap tulo xxii de la libertad que dio don quijote a muchos desdichados que mal de su grado los llevaban donde no quisieran ir cuenta cide hamete benengeli autor ar bigo y manchego en esta grav sima altisonante m nima dulce e imaginada historia que despu s que entre el famoso don quijote de la mancha y sancho panza su escudero pasaron aquellas razones que en el fin del cap tulo veinte y uno quedan referidas que don quijote alz los ojos y vio que por el camino que llevaba ven an hasta doce hombres a pie ensartados como cuentas en una gran cadena de hierro por los cuellos y todos con esposas a las manos ven an ansimismo con ellos dos hombres de a caballo y dos de a pie los de a caballo con escopetas de rueda y los de a pie con dardos y espadas y que as como sancho panza los vido dijo sta es cadena de galeotes gente forzada del rey que va a las galeras c mo gente forzada pregunt don quijote es posible que el rey haga fuerza a ninguna gente no digo eso respondi sancho sino que es gente que por sus delitos va condenada a servir al rey en las galeras de por fuerza en resoluci n replic don quijote comoquiera que ello sea esta gente aunque los llevan van de por fuerza y no de su voluntad as es dijo sancho pues desa manera dijo su amo aqu encaja la ejecuci n de mi oficio desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los miserables advierta vuestra merced dijo sancho que la justicia que es el mesmo rey no hace fuerza ni agravio a semejante gente sino que los castiga en pena de sus delitos lleg en esto la cadena de los galeotes y don quijote con muy corteses razones pidi a los que iban en su guarda fuesen servidos de informalle y decille la causa o causas por que llevan aquella gente de aquella manera una de las guardas de a caballo respondi que eran galeotes gente de su majestad que iba a galeras y que no hab a m s que decir ni l ten a m s que saber con todo eso replic don quijote querr a saber de cada uno dellos en particular la causa de su desgracia a adi a stas otras tales y tan comedidas razones para moverlos a que dijesen lo que deseaba que la otra guarda de a caballo le dijo aunque llevamos aqu el registro y la fe de las sentencias de cada uno destos malaventurados no es tiempo ste de detenerles a sacarlas ni a leellas vuestra merced llegue y se lo pregunte a ellos mesmos que ellos lo dir n si quisieren que s querr n porque es gente que recibe gusto de hacer y decir bellaquer as con esta licencia que don quijote se tomara aunque no se la dieran se lleg a la cadena y al primero le pregunt que por qu pecados iba de tan mala guisa l le respondi que por enamorado iba de aquella manera por eso no m s replic don quijote pues si por enamorados echan a galeras d as ha que pudiera yo estar bogando en ellas no son los amores como los que vuestra merced piensa dijo el galeote que los m os fueron que quise tanto a una canasta de colar atestada de ropa blanca que la abrac conmigo tan fuertemente que a no quit rmela la justicia por fuerza a n hasta agora no la hubiera dejado de mi voluntad fue en fragante no hubo lugar de tormento concluy se la causa acomod ronme las espaldas con ciento y por a adidura tres precisos de gurapas y acab se la obra qu son gurapas pregunt don quijote gurapas son galeras respondi el galeote el cual era un mozo de hasta edad de veinte y cuatro a os y dijo que era natural de piedrah ta lo mesmo pregunt don quijote al segundo el cual no respondi palabra seg n iba de triste y malenc nico mas respondi por l el primero y dijo ste se or va por canario digo por m sico y cantor pues c mo repiti don quijote por m sicos y cantores van tambi n a galeras s se or respondi el galeote que no hay peor cosa que cantar en el ansia antes he yo o do decir dijo don quijote que quien canta sus males espanta ac es al rev s dijo el galeote que quien canta una vez llora toda la vida no lo entiendo dijo don quijote mas una de las guardas le dijo se or caballero cantar en el ansia se dice entre esta gente non santa confesar en el tormento a este pecador le dieron tormento y confes su delito que era ser cuatrero que es ser ladr n de bestias y por haber confesado le condenaron por seis a os a galeras am n de docientos azotes que ya lleva en las espaldas y va siempre pensativo y triste porque los dem s ladrones que all quedan y aqu van le maltratan y aniquilan y escarnecen y tienen en poco porque confes y no tuvo nimo de decir nones porque dicen ellos que tantas letras tiene un no como un s y que harta ventura tiene un delincuente que est en su lengua su vida o su muerte y no en la de los testigos y probanzas y para m tengo que no van muy fuera de camino y yo lo entiendo as respondi don quijote el cual pasando al tercero pregunt lo que a los otros el cual de presto y con mucho desenfado respondi y dijo yo voy por cinco a os a las se oras gurapas por faltarme diez ducados yo dar veinte de muy buena gana dijo don quijote por libraros desa pesadumbre eso me parece respondi el galeote como quien tiene dineros en mitad del golfo y se est muriendo de hambre sin tener adonde comprar lo que ha menester d golo porque si a su tiempo tuviera yo esos veinte ducados que vuestra merced ahora me ofrece hubiera untado con ellos la p ndola del escribano y avivado el ingenio del procurador de manera que hoy me viera en mitad de la plaza de zocodover de toledo y no en este camino atraillado como galgo pero dios es grande paciencia y basta pas don quijote al cuarto que era un hombre de venerable rostro con una barba blanca que le pasaba del pecho el cual oy ndose preguntar la causa por que all ven a comenz a llorar y no respondi palabra mas el quinto condenado le sirvi de lengua y dijo este hombre honrado va por cuatro a os a galeras habiendo paseado las acostumbradas vestido en pompa y a caballo eso es dijo sancho panza a lo que a m me parece haber salido a la verg enza as es replic el galeote y la culpa por que le dieron esta pena es por haber sido corredor de oreja y aun de todo el cuerpo en efecto quiero decir que este caballero va por alcahuete y por tener asimesmo sus puntas y collar de hechicero a no haberle a adido esas puntas y collar dijo don quijote por solamente el alcahuete limpio no merec a l ir a bogar en las galeras sino a mandallas y a ser general dellas porque no es as comoquiera el oficio de alcahuete que es oficio de discretos y necesar simo en la rep blica bien ordenada y que no le deb a ejercer sino gente muy bien nacida y aun hab a de haber veedor y examinador de los tales como le hay de los dem s oficios con n mero deputado y conocido como corredores de lonja y desta manera se escusar an muchos males que se causan por andar este oficio y ejercicio entre gente idiota y de poco entendimiento como son mujercillas de poco m s a menos pajecillos y truhanes de pocos a os y de poca experiencia que a la m s necesaria ocasi n y cuando es menester dar una traza que importe se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cu l es su mano derecha quisiera pasar adelante y dar las razones por que conven a hacer elecci n de los que en la rep blica hab an de tener tan necesario oficio pero no es el lugar acomodado para ello alg n d a lo dir a quien lo pueda proveer y remediar s lo digo ahora que la pena que me ha causado ver estas blancas canas y este rostro venerable en tanta fatiga por alcahuete me la ha quitado el adjunto de ser hechicero aunque bien s que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad como algunos simples piensan que es libre nuestro albedr o y no hay yerba ni encanto que le fuerce lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres dando a entender que tienen fuerza para hacer querer bien siendo como digo cosa imposible forzar la voluntad as es dijo el buen viejo y en verdad se or que en lo de hechicero que no tuve culpa en lo de alcahuete no lo pude negar pero nunca pens que hac a mal en ello que toda mi intenci n era que todo el mundo se holgase y viviese en paz y quietud sin pendencias ni penas pero no me aprovech nada este buen deseo para dejar de ir adonde no espero volver seg n me cargan los a os y un mal de orina que llevo que no me deja reposar un rato y aqu torn a su llanto como de primero y t vole sancho tanta compasi n que sac un real de a cuatro del seno y se le dio de limosna pas adelante don quijote y pregunt a otro su delito el cual respondi con no menos sino con mucha m s gallard a que el pasado yo voy aqu porque me burl demasiadamente con dos primas hermanas m as y con otras dos hermanas que no lo eran m as finalmente tanto me burl con todas que result de la burla crecer la parentela tan intricadamente que no hay diablo que la declare prob seme todo falt favor no tuve dineros v ame a pique de perder los tragaderos sentenci ronme a galeras por seis a os consent castigo es de mi culpa mozo soy dure la vida que con ella todo se alcanza si vuestra merced se or caballero lleva alguna cosa con que socorrer a estos pobretes dios se lo pagar en el cielo y nosotros tendremos en la tierra cuidado de rogar a dios en nuestras oraciones por la vida y salud de vuestra merced que sea tan larga y tan buena como su buena presencia merece ste iba en h bito de estudiante y dijo una de las guardas que era muy grande hablador y muy gentil latino tras todos stos ven a un hombre de muy buen parecer de edad de treinta a os sino que al mirar met a el un ojo en el otro un poco ven a diferentemente atado que los dem s porque tra a una cadena al pie tan grande que se la liaba por todo el cuerpo y dos argollas a la garganta la una en la cadena y la otra de las que llaman guardaamigo o piedeamigo de la cual decend an dos hierros que llegaban a la cintura en los cuales se as an dos esposas donde llevaba las manos cerradas con un grueso candado de manera que ni con las manos pod a llegar a la boca ni pod a bajar la cabeza a llegar a las manos pregunt don quijote que c mo iba aquel hombre con tantas prisiones m s que los otros respondi le la guarda porque ten a aquel solo m s delitos que todos los otros juntos y que era tan atrevido y tan grande bellaco que aunque le llevaban de aquella manera no iban seguros d l sino que tem an que se les hab a de huir qu delitos puede tener dijo don quijote si no han merecido m s pena que echalle a las galeras va por diez a os replic la guarda que es como muerte cevil no se quiera saber m s sino que este buen hombre es el famoso gin s de pasamonte que por otro nombre llaman ginesillo de parapilla se or comisario dijo entonces el galeote v yase poco a poco y no andemos ahora a deslindar nombres y sobrenombres gin s me llamo y no ginesillo y pasamonte es mi alcurnia y no parapilla como voac dice y cada uno se d una vuelta a la redonda y no har poco hable con menos tono replic el comisario se or ladr n de m s de la marca si no quiere que le haga callar mal que le pese bien parece respondi el galeote que va el hombre como dios es servido pero alg n d a sabr alguno si me llamo ginesillo de parapilla o no. pues no te llaman ans embustero dijo la guarda s llaman respondi gin s mas yo har que no me lo llamen o me las pelar a donde yo digo entre mis dientes se or caballero si tiene algo que darnos d noslo ya y vaya con dios que ya enfada con tanto querer saber vidas ajenas y si la m a quiere saber sepa que yo soy gin s de pasamonte cuya vida est escrita por estos pulgares dice verdad dijo el comisario que l mesmo ha escrito su historia que no hay m s y deja empe ado el libro en la c rcel en docientos reales y le pienso quitar dijo gin s si quedara en docientos ducados tan bueno es dijo don quijote es tan bueno respondi gin s que mal a o para lazarillo de tormes y para todos cuantos de aquel g nero se han escrito o escribieren lo que le s decir a voac es que trata verdades y que son verdades tan lindas y tan donosas que no pueden haber mentiras que se le igualen y c mo se intitula el libro pregunt don quijote la vida de gin s de pasamonte respondi el mismo y est acabado pregunt don quijote c mo puede estar acabado respondi l si a n no est acabada mi vida lo que est escrito es desde mi nacimiento hasta el punto que esta ltima vez me han echado en galeras luego otra vez hab is estado en ellas dijo don quijote para servir a dios y al rey otra vez he estado cuatro a os y ya s a qu sabe el bizcocho y el corbacho respondi gin s y no me pesa mucho de ir a ellas porque all tendr lugar de acabar mi libro que me quedan muchas cosas que decir y en las galeras de espa a hay mas sosiego de aquel que ser a menester aunque no es menester mucho m s para lo que yo tengo de escribir porque me lo s de coro h bil pareces dijo don quijote y desdichado respondi gin s porque siempre las desdichas persiguen al buen ingenio persiguen a los bellacos dijo el comisario ya le he dicho se or comisario respondi pasamonte que se vaya poco a poco que aquellos se ores no le dieron esa vara para que maltratase a los pobretes que aqu vamos sino para que nos guiase y llevase adonde su majestad manda si no por vida de basta que podr a ser que saliesen alg n d a en la colada las manchas que se hicieron en la venta y todo el mundo calle y viva bien y hable mejor y caminemos que ya es mucho regodeo ste. alz la vara en alto el comisario para dar a pasamonte en respuesta de sus amenazas mas don quijote se puso en medio y le rog que no le maltratase pues no era mucho que quien llevaba tan atadas las manos tuviese alg n tanto suelta la lengua y volvi ndose a todos los de la cadena dijo de todo cuanto me hab is dicho hermanos car simos he sacado en limpio que aunque os han castigado por vuestras culpas las penas que vais a padecer no os dan mucho gusto y que vais a ellas muy de mala gana y muy contra vuestra voluntad y que podr a ser que el poco nimo que aqu l tuvo en el tormento la falta de dineros d ste el poco favor del otro y finalmente el torcido juicio del juez hubiese sido causa de vuestra perdici n y de no haber salido con la justicia que de vuestra parte ten ades todo lo cual se me representa a m ahora en la memoria de manera que me est diciendo persuadiendo y aun forzando que muestre con vosotros el efeto para que el cielo me arroj al mundo y me hizo profesar en l la orden de caballer a que profeso y el voto que en ella hice de favorecer a los menesterosos y opresos de los mayores pero porque s que una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal quiero rogar a estos se ores guardianes y comisario sean servidos de desataros y dejaros ir en paz que no faltar n otros que sirvan al rey en mejores ocasiones porque me parece duro caso hacer esclavos a los que dios y naturaleza hizo libres cuanto m s se ores guardas a adi don quijote que estos pobres no han cometido nada contra vosotros all se lo haya cada uno con su pecado dios hay en el cielo que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres no y ndoles nada en ello pido esto con esta mansedumbre y sosiego porque tenga si lo cumpl s algo que agradeceros y cuando de grado no lo hag is esta lanza y esta espada con el valor de mi brazo har n que lo hag is por fuerza donosa majader a respondi el comisario bueno est el donaire con que ha salido a cabo de rato los forzados del rey quiere que le dejemos como si tuvi ramos autoridad para soltarlos o l la tuviera para mand rnoslo v yase vuestra merced se or norabuena su camino adelante y ender cese ese bac n que trae en la cabeza y no ande buscando tres pies al gato vos sois el gato y el rato y el bellaco respondi don quijote y diciendo y haciendo arremeti con l tan presto que sin que tuviese lugar de ponerse en defensa dio con l en el suelo malherido de una lanzada y av nole bien que ste era el de la escopeta las dem s guardas quedaron at nitas y suspensas del no esperado acontecimiento pero volviendo sobre s pusieron mano a sus espadas los de a caballo y los de a pie a sus dardos y arremetieron a don quijote que con mucho sosiego los aguardaba y sin duda lo pasara mal si los galeotes viendo la ocasi n que se les ofrec a de alcanzar libertad no la procuraran procurando romper la cadena donde ven an ensartados fue la revuelta de manera que las guardas ya por acudir a los galeotes que se desataban ya por acometer a don quijote que los acomet a no hicieron cosa que fuese de provecho ayud sancho por su parte a la soltura de gin s de pasamonte que fue el primero que salt en la campa a libre y desembarazado y arremetiendo al comisario ca do le quit la espada y la escopeta con la cual apuntando al uno y se alando al otro sin disparalla jam s no qued guarda en todo el campo porque se fueron huyendo as de la escopeta de pasamonte como de las muchas pedradas que los ya sueltos galeotes les tiraban entristeci se mucho sancho deste suceso porque se le represent que los que iban huyendo hab an de dar noticia del caso a la santa hermandad la cual a campana herida saldr a a buscar los delincuentes y as se lo dijo a su amo y le rog que luego de all se partiesen y se emboscasen en la sierra que estaba cerca bien est eso dijo don quijote pero yo s lo que ahora conviene que se haga y llamando a todos los galeotes que andaban alborotados y hab an despojado al comisario hasta dejarle en cueros se le pusieron todos a la redonda para ver lo que les mandaba y as les dijo de gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben y uno de los pecados que m s a dios ofende es la ingratitud d golo porque ya hab is visto se ores con manifiesta experiencia el que de m hab is recebido en pago del cual querr a y es mi voluntad que cargados de esa cadena que quit de vuestros cuellos luego os pong is en camino y vais a la ciudad del toboso y all os present is ante la se ora dulcinea del toboso y le dig is que su caballero el de la triste figura se le env a a encomendar y le cont is punto por punto todos los que ha tenido esta famosa aventura hasta poneros en la deseada libertad y hecho esto os podr is ir donde quisi redes a la buena ventura respondi por todos gin s de pasamonte y dijo lo que vuestra merced nos manda se or y libertador nuestro es imposible de toda imposibilidad cumplirlo porque no podemos ir juntos por los caminos sino solos y divididos y cada uno por su parte procurando meterse en las entra as de la tierra por no ser hallado de la santa hermandad que sin duda alguna ha de salir en nuestra busca lo que vuestra merced puede hacer y es justo que haga es mudar ese servicio y montazgo de la se ora dulcinea del toboso en alguna cantidad de avemar as y credos que nosotros diremos por la intenci n de vuestra merced y sta es cosa que se podr cumplir de noche y de d a huyendo o reposando en paz o en guerra pero pensar que hemos de volver ahora a las ollas de egipto digo a tomar nuestra cadena y a ponernos en camino del toboso es pensar que es ahora de noche que a n no son las diez del d a y es pedir a nosotros eso como pedir peras al olmo pues voto a tal dijo don quijote ya puesto en c lera don hijo de la puta don ginesillo de paropillo o como os llam is que hab is de ir vos solo rabo entre piernas con toda la cadena a cuestas pasamonte que no era nada bien sufrido estando ya enterado que don quijote no era muy cuerdo pues tal disparate hab a cometido como el de querer darles libertad vi ndose tratar de aquella manera hizo del ojo a los compa eros y apart ndose aparte comenzaron a llover tantas piedras sobre don quijote que no se daba manos a cubrirse con la rodela y el pobre de rocinante no hac a m s caso de la espuela que si fuera hecho de bronce sancho se puso tras su asno y con l se defend a de la nube y pedrisco que sobre entrambos llov a. no se pudo escudar tan bien don quijote que no le acertasen no s cu ntos guijarros en el cuerpo con tanta fuerza que dieron con l en el suelo y apenas hubo ca do cuando fue sobre l el estudiante y le quit la bac a de la cabeza y diole con ella tres o cuatro golpes en las espaldas y otros tantos en la tierra con que la hizo pedazos quit ronle una ropilla que tra a sobre las armas y las medias calzas le quer an quitar si las grebas no lo estorbaran a sancho le quitaron el gab n y dej ndole en pelota repartiendo entre s los dem s despojos de la batalla se fueron cada uno por su parte con m s cuidado de escaparse de la hermandad que tem an que de cargarse de la cadena e ir a presentarse ante la se ora dulcinea del toboso solos quedaron jumento y rocinante sancho y don quijote el jumento cabizbajo y pensativo sacudiendo de cuando en cuando las orejas pensando que a n no hab a cesado la borrasca de las piedras que le persegu an los o dos rocinante tendido junto a su amo que tambi n vino al suelo de otra pedrada sancho en pelota y temeroso de la santa hermandad don quijote mohin simo de verse tan malparado por los mismos a quien tanto bien hab a hecho cap tulo xxiii de lo que le aconteci al famoso don quijote en sierra morena que fue una de las m s raras aventuras que en esta verdadera historia se cuentan vi ndose tan malparado don quijote dijo a su escudero siempre sancho lo he o do decir que el hacer bien a villanos es echar agua en la mar. si yo hubiera cre do lo que me dijiste yo hubiera escusado esta pesadumbre pero ya est hecho paciencia y escarmentar para desde aqu adelante as escarmentar vuestra merced respondi sancho como yo soy turco pero pues dice que si me hubiera cre do se hubiera escusado este da o cr ame ahora y escusar otro mayor porque le hago saber que con la santa hermandad no hay usar de caballer as que no se le da a ella por cuantos caballeros andantes hay dos maraved s y sepa que ya me parece que sus saetas me zumban por los o dos naturalmente eres cobarde sancho dijo don quijote pero porque no digas que soy contumaz y que jam s hago lo que me aconsejas por esta vez quiero tomar tu consejo y apartarme de la furia que tanto temes mas ha de ser con una condici n que jam s en vida ni en muerte has de decir a nadie que yo me retir y apart deste peligro de miedo sino por complacer a tus ruegos que si otra cosa dijeres mentir s en ello y desde ahora para entonces y desde entonces para ahora te desmiento y digo que mientes y mentir s todas las veces que lo pensares o lo dijeres y no me repliques m s que en s lo pensar que me aparto y retiro de alg n peligro especialmente d ste que parece que lleva alg n es no es de sombra de miedo estoy ya para quedarme y para aguardar aqu solo no solamente a la santa hermandad que dices y temes sino a los hermanos de los doce tribus de israel y a los siete macabeos y a c stor y a p lux y aun a todos los hermanos y hermandades que hay en el mundo se or respondi sancho que el retirar no es huir ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza y de sabios es guardarse hoy para ma ana y no aventurarse todo en un d a. y sepa que aunque zafio y villano todav a se me alcanza algo desto que llaman buen gobierno as que no se arrepienta de haber tomado mi consejo sino suba en rocinante si puede o si no yo le ayudar y s game que el caletre me dice que hemos menester ahora m s los pies que las manos subi don quijote sin replicarle m s palabra y guiando sancho sobre su asno se entraron por una parte de sierra morena que all junto estaba llevando sancho intenci n de atravesarla toda e ir a salir al viso o a almod var del campo y esconderse algunos d as por aquellas asperezas por no ser hallados si la hermandad los buscase anim le a esto haber visto que de la refriega de los galeotes se hab a escapado libre la despensa que sobre su asno ven a cosa que la juzg a milagro seg n fue lo que llevaron y buscaron los galeotes as como don quijote entr por aquellas monta as se le alegr el coraz n pareci ndole aquellos lugares acomodados para las aventuras que buscaba reduc ansele a la memoria los maravillosos acaecimientos que en semejantes soledades y asperezas hab an sucedido a caballeros andantes iba pensando en estas cosas tan embebecido y trasportado en ellas que de ninguna otra se acordaba ni sancho llevaba otro cuidado despu s que le pareci que caminaba por parte segura sino de satisfacer su est mago con los relieves que del despojo clerical hab an quedado y as iba tras su amo sentado a la mujeriega sobre su jumento sacando de un costal y embaulando en su panza y no se le diera por hallar otra ventura entretanto que iba de aquella manera un ardite en esto alz los ojos y vio que su amo estaba parado procurando con la punta del lanz n alzar no s qu bulto que estaba ca do en el suelo por lo cual se dio priesa a llegar a ayudarle si fuese menester y cuando lleg fue a tiempo que alzaba con la punta del lanz n un coj n y una maleta asida a l medio podridos o podridos del todo y deshechos mas pesaba tanto que fue necesario que sancho se apease a tomarlos y mand le su amo que viese lo que en la maleta ven a. h zolo con mucha presteza sancho y aunque la maleta ven a cerrada con una cadena y su candado por lo roto y podrido della vio lo que en ella hab a que eran cuatro camisas de delgada holanda y otras cosas de lienzo no menos curiosas que limpias y en un pa izuelo hall un buen montoncillo de escudos de oro y as como los vio dijo bendito sea todo el cielo que nos ha deparado una aventura que sea de provecho y buscando m s hall un librillo de memoria ricamente guarnecido ste le pidi don quijote y mand le que guardase el dinero y lo tomase para l. bes le las manos sancho por la merced y desvalijando a la valija de su lencer a la puso en el costal de la despensa todo lo cual visto por don quijote dijo par ceme sancho y no es posible que sea otra cosa que alg n caminante descaminado debi de pasar por esta sierra y salte ndole malandrines le debieron de matar y le trujeron a enterrar en esta tan escondida parte no puede ser eso respondi sancho porque si fueran ladrones no se dejaran aqu este dinero verdad dices dijo don quijote y as no adivino ni doy en lo que esto pueda ser mas esp rate veremos si en este librillo de memoria hay alguna cosa escrita por donde podamos rastrear y venir en conocimiento de lo que deseamos abri le y lo primero que hall en l escrito como en borrador aunque de muy buena letra fue un soneto que ley ndole alto porque sancho tambi n lo oyese vio que dec a desta manera o le falta al amor conocimiento o le sobra crueldad o no es mi pena igual a la ocasi n que me condena al g nero m s duro de tormento pero si amor es dios es argumento que nada ignora y es raz n muy buena que un dios no sea cruel pues qui n ordena el terrible dolor que adoro y siento si digo que sois vos fili no acierto que tanto mal en tanto bien no cabe ni me viene del cielo esta r ina presto habr de morir que es lo m s cierto que al mal de quien la causa no se sabe milagro es acertar la medicina por esa trova dijo sancho no se puede saber nada si ya no es que por ese hilo que est ah se saque el ovillo de todo qu hilo est aqu dijo don quijote par ceme dijo sancho que vuestra merced nombr ah hilo no dije sino fili respondi don quijote y ste sin duda es el nombre de la dama de quien se queja el autor deste soneto y a fe que debe de ser razonable poeta o yo s poco del arte luego tambi n dijo sancho se le entiende a vuestra merced de trovas y m s de lo que t piensas respondi don quijote y ver slo cuando lleves una carta escrita en verso de arriba abajo a mi se ora dulcinea del toboso porque quiero que sepas sancho que todos o los m s caballeros andantes de la edad pasada eran grandes trovadores y grandes m sicos que estas dos habilidades o gracias por mejor decir son anexas a los enamorados andantes verdad es que las coplas de los pasados caballeros tienen m s de esp ritu que de primor lea m s vuestra merced dijo sancho que ya hallar algo que nos satisfaga volvi la hoja don quijote y dijo esto es prosa y parece carta carta misiva se or pregunt sancho en el principio no parece sino de amores respondi don quijote pues lea vuestra merced alto dijo sancho que gusto mucho destas cosas de amores que me place dijo don quijote y ley ndola alto como sancho se lo hab a rogado vio que dec a desta manera tu falsa promesa y mi cierta desventura me llevan a parte donde antes volver n a tus o dos las nuevas de mi muerte que las razones de mis quejas desech steme oh ingrata por quien tiene m s no por quien vale m s que yo mas si la virtud fuera riqueza que se estimara no envidiara yo dichas ajenas ni llorara desdichas propias lo que levant tu hermosura han derribado tus obras por ella entend que eras ngel y por ellas conozco que eres mujer qu date en paz causadora de mi guerra y haga el cielo que los enga os de tu esposo est n siempre encubiertos porque t no quedes arrepentida de lo que heciste y yo no tome venganza de lo que no deseo acabando de leer la carta dijo don quijote menos por sta que por los versos se puede sacar m s de que quien la escribi es alg n desde ado amante y hojeando casi todo el librillo hall otros versos y cartas que algunos pudo leer y otros no pero lo que todos conten an eran quejas lamentos desconfianzas sabores y sinsabores favores y desdenes solenizados los unos y llorados los otros en tanto que don quijote pasaba el libro pasaba sancho la maleta sin dejar rinc n en toda ella ni en el coj n que no buscase escudri ase e inquiriese ni costura que no deshiciese ni vedija de lana que no escarmenase porque no se quedase nada por diligencia ni mal recado tal golosina hab an despertado en l los hallados escudos que pasaban de ciento y aunque no hall mas de lo hallado dio por bien empleados los vuelos de la manta el vomitar del brebaje las bendiciones de las estacas las pu adas del arriero la falta de las alforjas el robo del gab n y toda la hambre sed y cansancio que hab a pasado en servicio de su buen se or pareci ndole que estaba m s que rebi n pagado con la merced recebida de la entrega del hallazgo con gran deseo qued el caballero de la triste figura de saber qui n fuese el due o de la maleta conjeturando por el soneto y carta por el dinero en oro y por las tan buenas camisas que deb a de ser de alg n principal enamorado a quien desdenes y malos tratamientos de su dama deb an de haber conducido a alg n desesperado t rmino pero como por aquel lugar inhabitable y escabroso no parec a persona alguna de quien poder informarse no se cur de m s que de pasar adelante sin llevar otro camino que aquel que rocinante quer a que era por donde l pod a caminar siempre con imaginaci n que no pod a faltar por aquellas malezas alguna estra a aventura yendo pues con este pensamiento vio que por cima de una monta uela que delante de los ojos se le ofrec a iba saltando un hombre de risco en risco y de mata en mata con estra a ligereza figur sele que iba desnudo la barba negra y espesa los cabellos muchos y rabultados los pies descalzos y las piernas sin cosa alguna los muslos cubr an unos calzones al parecer de terciopelo leonado mas tan hechos pedazos que por muchas partes se le descubr an las carnes tra a la cabeza descubierta y aunque pas con la ligereza que se ha dicho todas estas menudencias mir y not el caballero de la triste figura y aunque lo procur no pudo seguille porque no era dado a la debilidad de rocinante andar por aquellas asperezas y m s siendo l de suyo pisacorto y flem tico luego imagin don quijote que aqu l era el due o del coj n y de la maleta y propuso en s de buscalle aunque supiese andar un a o por aquellas monta as hasta hallarle y as mand a sancho que se apease del asno y atajase por la una parte de la monta a que l ir a por la otra y podr a ser que topasen con esta diligencia con aquel hombre que con tanta priesa se les hab a quitado de delante no podr hacer eso respondi sancho porque en apart ndome de vuestra merced luego es conmigo el miedo que me asalta con mil g neros de sobresaltos y visiones y s rvale esto que digo de aviso para que de aqu adelante no me aparte un dedo de su presencia as ser dijo el de la triste figura y yo estoy muy contento de que te quieras valer de mi nimo el cual no te ha de faltar aunque te falte el nima del cuerpo y vente ahora tras m poco a poco o como pudieres y haz de los ojos lanternas rodearemos esta serrezuela quiz toparemos con aquel hombre que vimos el cual sin duda alguna no es otro que el due o de nuestro hallazgo a lo que sancho respondi harto mejor ser a no buscalle porque si le hallamos y acaso fuese el due o del dinero claro est que lo tengo de restituir y as fuera mejor sin hacer esta in til diligencia poseerlo yo con buena fe hasta que por otra v a menos curiosa y diligente pareciera su verdadero se or y quiz fuera a tiempo que lo hubiera gastado y entonces el rey me hac a franco eng aste en eso sancho respondi don quijote que ya que hemos ca do en sospecha de qui n es el due o cuasi delante estamos obligados a buscarle y volv rselos y cuando no le busc semos la vehemente sospecha que tenemos de que l lo sea nos pone ya en tanta culpa como si lo fuese as que sancho amigo no te d pena el buscalle por la que a m se me quitar si le hallo y as pic a rocinante y sigui le sancho con su acostumbrado jumento y habiendo rodeado parte de la monta a hallaron en un arroyo ca da muerta y medio comida de perros y picada de grajos una mula ensillada y enfrenada todo lo cual confirm en ellos m s la sospecha de que aquel que hu a era el due o de la mula y del coj n. est ndola mirando oyeron un silbo como de pastor que guardaba ganado y a deshora a su siniestra mano parecieron una buena cantidad de cabras y tras ellas por cima de la monta a pareci el cabrero que las guardaba que era un hombre anciano diole voces don quijote y rog le que bajase donde estaban l respondi a gritos que qui n les hab a tra do por aquel lugar pocas o ningunas veces pisado sino de pies de cabras o de lobos y otras fieras que por all andaban respondi le sancho que bajase que de todo le dar an buena cuenta baj el cabrero y en llegando adonde don quijote estaba dijo apostar que est mirando la mula de alquiler que est muerta en esa hondonada pues a buena fe que ha ya seis meses que est en ese lugar d ganme han topado por ah a su due o no hemos topado a nadie respondi don quijote sino a un coj n y a una maletilla que no lejos deste lugar hallamos tambi n la hall yo respondi el cabrero mas nunca la quise alzar ni llegar a ella temeroso de alg n desm n y de que no me la pidiesen por de hurto que es el diablo sotil y debajo de los pies se levanta allombre cosa donde tropiece y caya sin saber c mo ni c mo no. eso mesmo es lo que yo digo respondi sancho que tambi n la hall yo y no quise llegar a ella con un tiro de piedra all la dej y all se queda como se estaba que no quiero perro con cencerro decidme buen hombre dijo don quijote sab is vos qui n sea el due o destas prendas lo que sabr yo decir dijo el cabrero es que habr al pie de seis meses poco m s a menos que lleg a una majada de pastores que estar como tres leguas deste lugar un mancebo de gentil talle y apostura caballero sobre esa mesma mula que ah est muerta y con el mesmo coj n y maleta que dec s que hallastes y no tocastes pregunt nos que cu l parte desta sierra era la m s spera y escondida dij mosle que era esta donde ahora estamos y es ans la verdad porque si entr is media legua m s adentro quiz no acertar is a salir y estoy maravillado de c mo hab is podido llegar aqu porque no hay camino ni senda que a este lugar encamine digo pues que en oyendo nuestra respuesta el mancebo volvi las riendas y encamin hacia el lugar donde le se alamos dej ndonos a todos contentos de su buen talle y admirados de su demanda y de la priesa con que le v amos caminar y volverse hacia la sierra y desde entonces nunca m s le vimos hasta que desde all a algunos d as sali al camino a uno de nuestros pastores y sin decille nada se lleg a l y le dio muchas pu adas y coces y luego se fue a la borrica del hato y le quit cuanto pan y queso en ella tra a y con estra a ligereza hecho esto se volvi a emboscar en la sierra como esto supimos algunos cabreros le anduvimos a buscar casi dos d as por lo m s cerrado desta sierra al cabo de los cuales le hallamos metido en el hueco de un grueso y valiente alcornoque sali a nosotros con mucha mansedumbre ya roto el vestido y el rostro disfigurado y tostado del sol de tal suerte que apenas le conoc amos sino que los vestidos aunque rotos con la noticia que dellos ten amos nos dieron a entender que era el que busc bamos salud nos cort smente y en pocas y muy buenas razones nos dijo que no nos maravill semos de verle andar de aquella suerte porque as le conven a para cumplir cierta penitencia que por sus muchos pecados le hab a sido impuesta rog mosle que nos dijese qui n era mas nunca lo pudimos acabar con l. ped mosle tambi n que cuando hubiese menester el sustento sin el cual no pod a pasar nos dijese d nde le hallar amos porque con mucho amor y cuidado se lo llevar amos y que si esto tampoco fuese de su gusto que a lo menos saliese a pedirlo y no a quitarlo a los pastores agradeci nuestro ofrecimiento pidi perd n de los asaltos pasados y ofreci de pedillo de all adelante por amor de dios sin dar molestia alguna a nadie en cuanto lo que tocaba a la estancia de su habitaci n dijo que no ten a otra que aquella que le ofrec a la ocasi n donde le tomaba la noche y acab su pl tica con un tan tierno llanto que bien fu ramos de piedra los que escuchado le hab amos si en l no le acompa ramos consider ndole c mo le hab amos visto la vez primera y cu l le ve amos entonces porque como tengo dicho era un muy gentil y agraciado mancebo y en sus corteses y concertadas razones mostraba ser bien nacido y muy cortesana persona que puesto que ramos r sticos los que le escuch bamos su gentileza era tanta que bastaba a darse a conocer a la mesma rusticidad y estando en lo mejor de su pl tica par y enmudeci se clav los ojos en el suelo por un buen espacio en el cual todos estuvimos quedos y suspensos esperando en qu hab a de parar aquel embelesamiento con no poca l stima de verlo porque por lo que hac a de abrir los ojos estar fijo mirando al suelo sin mover pesta a gran rato y otras veces cerrarlos apretando los labios y enarcando las cejas f cilmente conocimos que alg n accidente de locura le hab a sobrevenido mas l nos dio a entender presto ser verdad lo que pens bamos porque se levant con gran furia del suelo donde se hab a echado y arremeti con el primero que hall junto a s con tal denuedo y rabia que si no se le quit ramos le matara a pu adas y a bocados y todo esto hac a diciendo ah fementido fernando aqu aqu me pagar s la sinraz n que me heciste estas manos te sacar n el coraz n donde albergan y tienen manida todas las maldades juntas principalmente la fraude y el enga o y a stas a ad a otras razones que todas se encaminaban a decir mal de aquel fernando y a tacharle de traidor y fementido quit mossele pues con no poca pesadumbre y l sin decir m s palabra se apart de nosotros y se embosc corriendo por entre estos jarales y malezas de modo que nos imposibilit el seguille por esto conjeturamos que la locura le ven a a tiempos y que alguno que se llamaba fernando le deb a de haber hecho alguna mala obra tan pesada cuanto lo mostraba el t rmino a que le hab a conducido todo lo cual se ha confirmado despu s ac con las veces que han sido muchas que l ha salido al camino unas a pedir a los pastores le den de lo que llevan para comer y otras a quit rselo por fuerza porque cuando est con el accidente de la locura aunque los pastores se lo ofrezcan de buen grado no lo admite sino que lo toma a pu adas y cuando est en su seso lo pide por amor de dios cort s y comedidamente y rinde por ello muchas gracias y no con falta de l grimas y en verdad os digo se ores prosigui el cabrero que ayer determinamos yo y cuatro zagales los dos criados y los dos amigos m os de buscarle hasta tanto que le hallemos y despu s de hallado ya por fuerza ya por grado le hemos de llevar a la villa de almod var que est de aqu ocho leguas y all le curaremos si es que su mal tiene cura o sabremos qui n es cuando est en sus seso y si tiene parientes a quien dar noticia de su desgracia esto es se ores lo que sabr deciros de lo que me hab is preguntado y entended que el due o de las prendas que hallastes es el mesmo que vistes pasar con tanta ligereza como desnudez que ya le hab a dicho don quijote c mo hab a visto pasar aquel hombre saltando por la sierra el cual qued admirado de lo que al cabrero hab a o do y qued con m s deseo de saber qui n era el desdichado loco y propuso en s lo mesmo que ya ten a pensado de buscalle por toda la monta a sin dejar rinc n ni cueva en ella que no mirase hasta hallarle pero h zolo mejor la suerte de lo que l pensaba ni esperaba porque en aquel mesmo instante pareci por entre una quebrada de una sierra que sal a donde ellos estaban el mancebo que buscaba el cual ven a hablando entre s cosas que no pod an ser entendidas de cerca cuanto m s de lejos su traje era cual se ha pintado s lo que llegando cerca vio don quijote que un coleto hecho pedazos que sobre s tra a era de mbar por donde acab de entender que persona que tales h bitos tra a no deb a de ser de nfima calidad en llegando el mancebo a ellos les salud con una voz desentonada y bronca pero con mucha cortes a. don quijote le volvi las saludes con no menos comedimiento y ape ndose de rocinante con gentil continente y donaire le fue a abrazar y le tuvo un buen espacio estrechamente entre sus brazos como si de luengos tiempos le hubiera conocido el otro a quien podemos llamar el roto de la mala figura como a don quijote el de la triste despu s de haberse dejado abrazar le apart un poco de s y puestas sus manos en los hombros de don quijote le estuvo mirando como que quer a ver si le conoc a no menos admirado quiz de ver la figura talle y armas de don quijote que don quijote lo estaba de verle a l. en resoluci n el primero que habl despu s del abrazamiento fue el roto y dijo lo que se dir adelante cap tulo xxiv donde se prosigue la aventura de la sierra morena dice la historia que era grand sima la atenci n con que don quijote escuchaba al astroso caballero de la sierra el cual prosiguiendo su pl tica dijo por cierto se or quienquiera que se is que yo no os conozco yo os agradezco las muestras y la cortes a que conmigo hab is usado y quisiera yo hallarme en t rminos que con m s que la voluntad pudiera servir la que hab is mostrado tenerme en el buen acogimiento que me hab is hecho mas no quiere mi suerte darme otra cosa con que corresponda a las buenas obras que me hacen que buenos deseos de satisfacerlas los que yo tengo respondi don quijote son de serviros tanto que ten a determinado de no salir destas sierras hasta hallaros y saber de vos si el dolor que en la estra eza de vuestra vida mostr is tener se pod a hallar alg n g nero de remedio y si fuera menester buscarle buscarle con la diligencia posible y cuando vuestra desventura fuera de aquellas que tienen cerradas las puertas a todo g nero de consuelo pensaba ayudaros a llorarla y pla irla como mejor pudiera que todav a es consuelo en las desgracias hallar quien se duela dellas y si es que mi buen intento merece ser agradecido con alg n g nero de cortes a yo os suplico se or por la mucha que veo que en vos se encierra y juntamente os conjuro por la cosa que en esta vida m s hab is amado o am is que me dig is qui n sois y la causa que os ha tra do a vivir y a morir entre estas soledades como bruto animal pues mor is entre ellos tan ajeno de vos mismo cual lo muestra vuestro traje y persona y juro a adi don quijote por la orden de caballer a que receb aunque indigno y pecador y por la profesi n de caballero andante que si en esto se or me complac is de serviros con las veras a que me obliga el ser quien soy ora remediando vuestra desgracia si tiene remedio ora ayud ndoos a llorarla como os lo he prometido el caballero del bosque que de tal manera oy hablar al de la triste figura no hac a sino mirarle y remirarle y tornarle a mirar de arriba abajo y despu s que le hubo bien mirado le dijo si tienen algo que darme a comer por amor de dios que me lo den que despu s de haber comido yo har todo lo que se me manda en agradecimiento de tan buenos deseos como aqu se me han mostrado luego sacaron sancho de su costal y el cabrero de su zurr n con que satisfizo el roto su hambre comiendo lo que le dieron como persona atontada tan apriesa que no daba espacio de un bocado al otro pues antes los engull a que tragaba y en tanto que com a ni l ni los que le miraban hablaban palabra como acab de comer les hizo de se as que le siguiesen como lo hicieron y l los llev a un verde pradecillo que a la vuelta de una pe a poco desviada de all estaba en llegando a l se tendi en el suelo encima de la yerba y los dem s hicieron lo mismo y todo esto sin que ninguno hablase hasta que el roto despu s de haberse acomodado en su asiento dijo si gust is se ores que os diga en breves razones la inmensidad de mis desventuras hab isme de prometer de que con ninguna pregunta ni otra cosa no interromper is el hilo de mi triste historia porque en el punto que lo hag is en se se quedar lo que fuere contando estas razones del roto trujeron a la memoria a don quijote el cuento que le hab a contado su escudero cuando no acert el n mero de las cabras que hab an pasado el r o y se qued la historia pendiente pero volviendo al roto prosigui diciendo esta prevenci n que hago es porque querr a pasar brevemente por el cuento de mis desgracias que el traerlas a la memoria no me sirve de otra cosa que a adir otras de nuevo y mientras menos me pregunt redes m s presto acabar yo de decillas puesto que no dejar por contar cosa alguna que sea de importancia para no satisfacer del todo a vuestro deseo don quijote se lo prometi en nombre de los dem s y l con este seguro comenz desta manera mi nombre es cardenio mi patria una ciudad de las mejores desta andaluc a mi linaje noble mis padres ricos mi desventura tanta que la deben de haber llorado mis padres y sentido mi linaje sin poderla aliviar con su riqueza que para remediar desdichas del cielo poco suelen valer los bienes de fortuna viv a en esta mesma tierra un cielo donde puso el amor toda la gloria que yo acertara a desearme tal es la hermosura de luscinda doncella tan noble y tan rica como yo pero de m s ventura y de menos firmeza de la que a mis honrados pensamientos se deb a. a esta luscinda am quise y ador desde mis tiernos y primeros a os y ella me quiso a m con aquella sencillez y buen nimo que su poca edad permit a. sab an nuestros padres nuestros intentos y no les pesaba dello porque bien ve an que cuando pasaran adelante no pod an tener otro fin que el de casarnos cosa que casi la concertaba la igualdad de nuestro linaje y riquezas creci la edad y con ella el amor de entrambos que al padre de luscinda le pareci que por buenos respetos estaba obligado a negarme la entrada de su casa casi imitando en esto a los padres de aquella tisbe tan decantada de los poetas y fue esta negaci n a adir llama a llama y deseo a deseo porque aunque pusieron silencio a las lenguas no le pudieron poner a las plumas las cuales con m s libertad que las lenguas suelen dar a entender a quien quieren lo que en el alma est encerrado que muchas veces la presencia de la cosa amada turba y enmudece la intenci n m s determinada y la lengua m s atrevida ay cielos y cu ntos billetes le escrib cu n regaladas y honestas respuestas tuve cu ntas canciones compuse y cu ntos enamorados versos donde el alma declaraba y trasladaba sus sentimientos pintaba sus encendidos deseos entreten a sus memorias y recreaba su voluntad en efeto vi ndome apurado y que mi alma se consum a con el deseo de verla determin poner por obra y acabar en un punto lo que me pareci que m s conven a para salir con mi deseado y merecido premio y fue el ped rsela a su padre por leg tima esposa como lo hice a lo que l me respondi que me agradec a la voluntad que mostraba de honralle y de querer honrarme con prendas suyas pero que siendo mi padre vivo a l tocaba de justo derecho hacer aquella demanda porque si no fuese con mucha voluntad y gusto suyo no era luscinda mujer para tomarse ni darse a hurto yo le agradec su buen intento pareci ndome que llevaba raz n en lo que dec a y que mi padre vendr a en ello como yo se lo dijese y con este intento luego en aquel mismo instante fui a decirle a mi padre lo que deseaba y al tiempo que entr en un aposento donde estaba le hall con una carta abierta en la mano la cual antes que yo le dijese palabra me la dio y me dijo por esa carta ver s cardenio la voluntad que el duque ricardo tiene de hacerte merced este duque ricardo como ya vosotros se ores deb is de saber es un grande de espa a que tiene su estado en lo mejor desta andaluc a. tom y le la carta la cual ven a tan encarecida que a m mesmo me pareci mal si mi padre dejaba de cumplir lo que en ella se le ped a que era que me enviase luego donde l estaba que quer a que fuese compa ero no criado de su hijo el mayor y que l tomaba a cargo el ponerme en estado que correspondiese a la estimaci n en que me ten a. le la carta y enmudec ley ndola y m s cuando o que mi padre me dec a de aqu a dos d as te partir s cardenio a hacer la voluntad del duque y da gracias a dios que te va abriendo camino por donde alcances lo que yo s que mereces a adi a stas otras razones de padre consejero lleg se el t rmino de mi partida habl una noche a luscinda d jele todo lo que pasaba y lo mesmo hice a su padre suplic ndole se entretuviese algunos d as y dilatase el darle estado hasta que yo viese lo que ricardo me quer a. l me lo prometi y ella me lo confirm con mil juramentos y mil desmayos vine en fin donde el duque ricardo estaba fui d l tan bien recebido y tratado que desde luego comenz la envidia a hacer su oficio teni ndomela los criados antiguos pareci ndoles que las muestras que el duque daba de hacerme merced hab an de ser en perjuicio suyo pero el que m s se holg con mi ida fue un hijo segundo del duque llamado fernando mozo gallardo gentilhombre liberal y enamorado el cual en poco tiempo quiso que fuese tan su amigo que daba que decir a todos y aunque el mayor me quer a bien y me hac a merced no lleg al estremo con que don fernando me quer a y trataba es pues el caso que como entre los amigos no hay cosa secreta que no se comunique y la privanza que yo ten a con don fernando dejada de serlo por ser amistad todos sus pensamientos me declaraba especialmente uno enamorado que le tra a con un poco de desasosiego quer a bien a una labradora vasalla de su padre y ella los ten a muy ricos y era tan hermosa recatada discreta y honesta que nadie que la conoc a se determinaba en cu l destas cosas tuviese m s excelencia ni m s se aventajase estas tan buenas partes de la hermosa labradora redujeron a tal t rmino los deseos de don fernando que se determin para poder alcanzarlo y conquistar la entereza de la labradora darle palabra de ser su esposo porque de otra manera era procurar lo imposible yo obligado de su amistad con las mejores razones que supe y con los m s vivos ejemplos que pude procur estorbarle y apartarle de tal prop sito pero viendo que no aprovechaba determin de decirle el caso al duque ricardo su padre mas don fernando como astuto y discreto se recel y temi desto por parecerle que estaba yo obligado en vez de buen criado no tener encubierta cosa que tan en perjuicio de la honra de mi se or el duque ven a y as por divertirme y enga arme me dijo que no hallaba otro mejor remedio para poder apartar de la memoria la hermosura que tan sujeto le ten a que el ausentarse por algunos meses y que quer a que el ausencia fuese que los dos nos vini semos en casa de mi padre con ocasi n que dar an al duque que ven a a ver y a feriar unos muy buenos caballos que en mi ciudad hab a que es madre de los mejores del mundo apenas le o yo decir esto cuando movido de mi afici n aunque su determinaci n no fuera tan buena la aprobara yo por una de las m s acertadas que se pod an imaginar por ver cu n buena ocasi n y coyuntura se me ofrec a de volver a ver a mi luscinda con este pensamiento y deseo aprob su parecer y esforc su prop sito dici ndole que lo pusiese por obra con la brevedad posible porque en efeto la ausencia hac a su oficio a pesar de los m s firmes pensamientos ya cuando l me vino a decir esto seg n despu s se supo hab a gozado a la labradora con t tulo de esposo y esperaba ocasi n de descubrirse a su salvo temeroso de lo que el duque su padre har a cuando supiese su disparate sucedi pues que como el amor en los mozos por la mayor parte no lo es sino apetito el cual como tiene por ltimo fin el deleite en llegando a alcanzarle se acaba y ha de volver atr s aquello que parec a amor porque no puede pasar adelante del t rmino que le puso naturaleza el cual t rmino no le puso a lo que es verdadero amor quiero decir que as como don fernando goz a la labradora se le aplacaron sus deseos y se resfriaron sus ah ncos y si primero fing a quererse ausentar por remediarlos ahora de veras procuraba irse por no ponerlos en ejecuci n. diole el duque licencia y mand me que le acompa ase venimos a mi ciudad recibi le mi padre como quien era vi yo luego a luscinda tornaron a vivir aunque no hab an estado muertos ni amortiguados mis deseos de los cuales di cuenta por mi mal a don fernando por parecerme que en la ley de la mucha amistad que mostraba no le deb a encubrir nada alab le la hermosura donaire y discreci n de luscinda de tal manera que mis alabanzas movieron en l los deseos de querer ver doncella de tantas buenas partes adornada cumpl selos yo por mi corta suerte ense ndosela una noche a la luz de una vela por una ventana por donde los dos sol amos hablarnos viola en sayo tal que todas las bellezas hasta entonces por l vistas las puso en olvido enmudeci perdi el sentido qued absorto y finalmente tan enamorado cual lo ver is en el discurso del cuento de mi desventura y para encenderle m s el deseo que a m me celaba y al cielo a solas descubr a quiso la fortuna que hallase un d a un billete suyo pidi ndome que la pidiese a su padre por esposa tan discreto tan honesto y tan enamorado que en ley ndolo me dijo que en sola luscinda se encerraban todas las gracias de hermosura y de entendimiento que en las dem s mujeres del mundo estaban repartidas bien es verdad que quiero confesar ahora que puesto que yo ve a con cu n justas causas don fernando a luscinda alababa me pesaba de o r aquellas alabanzas de su boca y comenc a temer y a recelarme d l porque no se pasaba momento donde no quisiese que trat semos de luscinda y l mov a la pl tica aunque la trujese por los cabellos cosa que despertaba en m un no s qu de celos no porque yo temiese rev s alguno de la bondad y de la fe de luscinda pero con todo eso me hac a temer mi suerte lo mesmo que ella me aseguraba procuraba siempre don fernando leer los papeles que yo a luscinda enviaba y los que ella me respond a a t tulo que de la discreci n de los dos gustaba mucho acaeci pues que habi ndome pedido luscinda un libro de caballer as en que leer de quien era ella muy aficionada que era el de amad s de gaula no hubo bien o do don quijote nombrar libro de caballer as cuando dijo con que me dijera vuestra merced al principio de su historia que su merced de la se ora luscinda era aficionada a libros de caballer as no fuera menester otra exageraci n para darme a entender la alteza de su entendimiento porque no le tuviera tan bueno como vos se or le hab is pintado si careciera del gusto de tan sabrosa leyenda as que para conmigo no es menester gastar m s palabras en declararme su hermosura valor y entendimiento que con s lo haber entendido su afici n la confirmo por la m s hermosa y m s discreta mujer del mundo y quisiera yo se or que vuestra merced le hubiera enviado junto con amad s de gaula al bueno de don rugel de grecia que yo s que gustara la se ora luscinda mucho de daraida y geraya y de las discreciones del pastor darinel y de aquellos admirables versos de sus buc licas cantadas y representadas por l con todo donaire discreci n y desenvoltura pero tiempo podr venir en que se enmiende esa falta y no dura m s en hacerse la enmienda de cuanto quiera vuestra merced ser servido de venirse conmigo a mi aldea que all le podr dar m s de trecientos libros que son el regalo de mi alma y el entretenimiento de mi vida aunque tengo para m que ya no tengo ninguno merced a la malicia de malos y envidiosos encantadores y perd neme vuestra merced el haber contravenido a lo que prometimos de no interromper su pl tica pues en oyendo cosas de caballer as y de caballeros andantes as es en mi mano dejar de hablar en ellos como lo es en la de los rayos del sol dejar de calentar ni humedecer en los de la luna as que perd n y proseguir que es lo que ahora hace m s al caso en tanto que don quijote estaba diciendo lo que queda dicho se le hab a ca do a cardenio la cabeza sobre el pecho dando muestras de estar profundamente pensativo y puesto que dos veces le dijo don quijote que prosiguiese su historia ni alzaba la cabeza ni respond a palabra pero al cabo de un buen espacio la levant y dijo no se me puede quitar del pensamiento ni habr quien me lo quite en el mundo ni quien me d a entender otra cosa y ser a un majadero el que lo contrario entendiese o creyese sino que aquel bellaconazo del maestro elisabat estaba amancebado con la reina mad sima eso no voto a tal respondi con mucha c lera don quijote y arroj le como ten a de costumbre y sa es una muy gran malicia o bellaquer a por mejor decir la reina mad sima fue muy principal se ora y no se ha de presumir que tan alta princesa se hab a de amancebar con un sacapotras y quien lo contrario entendiere miente como muy gran bellaco y yo se lo dar a entender a pie o a caballo armado o desarmado de noche o de d a o como m s gusto le diere est bale mirando cardenio muy atentamente al cual ya hab a venido el accidente de su locura y no estaba para proseguir su historia ni tampoco don quijote se la oyera seg n le hab a disgustado lo que de mad sima le hab a o do estra o caso que as volvi por ella como si verdaderamente fuera su verdadera y natural se ora tal le ten an sus descomulgados libros digo pues que como ya cardenio estaba loco y se oy tratar de ment s y de bellaco con otros denuestos semejantes pareci le mal la burla y alz un guijarro que hall junto a s y dio con l en los pechos tal golpe a don quijote que le hizo caer de espaldas sancho panza que de tal modo vio parar a su se or arremeti al loco con el pu o cerrado y el roto le recibi de tal suerte que con una pu ada dio con l a sus pies y luego se subi sobre l y le brum las costillas muy a su sabor el cabrero que le quiso defender corri el mesmo peligro y despu s que los tuvo a todos rendidos y molidos los dej y se fue con gentil sosiego a emboscarse en la monta a. levant se sancho y con la rabia que ten a de verse aporreado tan sin merecerlo acudi a tomar la venganza del cabrero dici ndole que l ten a la culpa de no haberles avisado que a aquel hombre le tomaba a tiempos la locura que si esto supieran hubieran estado sobre aviso para poderse guardar respondi el cabrero que ya lo hab a dicho y que si l no lo hab a o do que no era suya la culpa replic sancho panza y torn a replicar el cabrero y fue el fin de las r plicas asirse de las barbas y darse tales pu adas que si don quijote no los pusiera en paz se hicieran pedazos dec a sancho asido con el cabrero d jeme vuestra merced se or caballero de la triste figura que en ste que es villano como yo y no est armado caballero bien puedo a mi salvo satisfacerme del agravio que me ha hecho peleando con l mano a mano como hombre honrado as es dijo don quijote pero yo s que l no tiene ninguna culpa de lo sucedido con esto los apacigu y don quijote volvi a preguntar al cabrero si ser a posible hallar a cardenio porque quedaba con grand simo deseo de saber el fin de su historia d jole el cabrero lo que primero le hab a dicho que era no saber de cierto su manida pero que si anduviese mucho por aquellos contornos no dejar a de hallarle o cuerdo o loco cap tulo xxv que trata de las estra as cosas que en sierra morena sucedieron al valiente caballero de la mancha y de la imitaci n que hizo a la penitencia de beltenebros despidi se del cabrero don quijote y subiendo otra vez sobre rocinante mand a sancho que le siguiese el cual lo hizo con su jumento de muy mala gana banse poco a poco entrando en lo m s spero de la monta a y sancho iba muerto por razonar con su amo y deseaba que l comenzase la pl tica por no contravenir a lo que le ten a mandado mas no pudiendo sufrir tanto silencio le dijo se or don quijote vuestra merced me eche su bendici n y me d licencia que desde aqu me quiero volver a mi casa y a mi mujer y a mis hijos con los cuales por lo menos hablar y departir todo lo que quisiere porque querer vuestra merced que vaya con l por estas soledades de d a y de noche y que no le hable cuando me diere gusto es enterrarme en vida si ya quisiera la suerte que los animales hablaran como hablaban en tiempos de guisopete fuera menos mal porque departiera yo con mi jumento lo que me viniera en gana y con esto pasara mi mala ventura que es recia cosa y que no se puede llevar en paciencia andar buscando aventuras toda la vida y no hallar sino coces y manteamientos ladrillazos y pu adas y con todo esto nos hemos de coser la boca sin osar decir lo que el hombre tiene en su coraz n como si fuera mudo ya te entiendo sancho respondi don quijote t mueres porque te alce el entredicho que te tengo puesto en la lengua dale por alzado y di lo que quisieres con condici n que no ha de durar este alzamiento m s de en cuanto anduvi remos por estas sierras sea ans dijo sancho hable yo ahora que despu s dios sabe lo que ser y comenzando a gozar de ese salvoconduto digo que qu le iba a vuestra merced en volver tanto por aquella reina magimasa o como se llama o qu hac a al caso que aquel abad fuese su amigo o no que si vuestra merced pasara con ello pues no era su juez bien creo yo que el loco pasara adelante con su historia y se hubieran ahorrado el golpe del guijarro y las coces y aun m s de seis torniscones a fe sancho respondi don quijote que si t supieras como yo lo s cu n honrada y cu n principal se ora era la reina mad sima yo s que dijeras que tuve mucha paciencia pues no quebr la boca por donde tales blasfemias salieron porque es muy gran blasfemia decir ni pensar que una reina est amancebada con un cirujano la verdad del cuento es que aquel maestro elisabat que el loco dijo fue un hombre muy prudente y de muy sanos consejos y sirvi de ayo y de m dico a la reina pero pensar que ella era su amiga es disparate digno de muy gran castigo y porque veas que cardenio no supo lo que dijo has de advertir que cuando lo dijo ya estaba sin juicio eso digo yo dijo sancho que no hab a para qu hacer cuenta de las palabras de un loco porque si la buena suerte no ayudara a vuestra merced y encaminara el guijarro a la cabeza como le encamin al pecho buenos qued ramos por haber vuelto por aquella mi se ora que dios cohonda pues montas que no se librara cardenio por loco contra cuerdos y contra locos est obligado cualquier caballero andante a volver por la honra de las mujeres cualesquiera que sean cuanto m s por las reinas de tan alta guisa y pro como fue la reina mad sima a quien yo tengo particular afici n por sus buenas partes porque fuera de haber sido fermosa adem s fue muy prudente y muy sufrida en sus calamidades que las tuvo muchas y los consejos y compa a del maestro elisabat le fue y le fueron de mucho provecho y alivio para poder llevar sus trabajos con prudencia y paciencia y de aqu tom ocasi n el vulgo ignorante y mal intencionado de decir y pensar que ella era su manceba y mienten digo otra vez y mentir n otras docientas todos los que tal pensaren y dijeren ni yo lo digo ni lo pienso respondi sancho all se lo hayan con su pan se lo coman si fueron amancebados o no a dios habr n dado la cuenta de mis vi as vengo no s nada no soy amigo de saber vidas ajenas que el que compra y miente en su bolsa lo siente cuanto m s que desnudo nac desnudo me hallo ni pierdo ni gano mas que lo fuesen qu me va a m y muchos piensan que hay tocinos y no hay estacas mas qui n puede poner puertas al campo cuanto m s que de dios dijeron v lame dios dijo don quijote y qu de necedades vas sancho ensartando qu va de lo que tratamos a los refranes que enhilas por tu vida sancho que calles y de aqu adelante entrem tete en espolear a tu asno y deja de hacello en lo que no te importa y entiende con todos tus cinco sentidos que todo cuanto yo he hecho hago e hiciere va muy puesto en raz n y muy conforme a las reglas de caballer a que las s mejor que cuantos caballeros las profesaron en el mundo se or respondi sancho y es buena regla de caballer a que andemos perdidos por estas monta as sin senda ni camino buscando a un loco el cual despu s de hallado quiz le vendr en voluntad de acabar lo que dej comenzado no de su cuento sino de la cabeza de vuestra merced y de mis costillas acab ndonoslas de romper de todo punto calla te digo otra vez sancho dijo don quijote porque te hago saber que no s lo me trae por estas partes el deseo de hallar al loco cuanto el que tengo de hacer en ellas una haza a con que he de ganar perpetuo nombre y fama en todo lo descubierto de la tierra y ser tal que he de echar con ella el sello a todo aquello que puede hacer perfecto y famoso a un andante caballero y es de muy gran peligro esa haza a pregunt sancho panza no respondi el de la triste figura puesto que de tal manera pod a correr el dado que ech semos azar en lugar de encuentro pero todo ha de estar en tu diligencia en mi diligencia dijo sancho s dijo don quijote porque si vuelves presto de adonde pienso enviarte presto se acabar mi pena y presto comenzar mi gloria y porque no es bien que te tenga m s suspenso esperando en lo que han de parar mis razones quiero sancho que sepas que el famoso amad s de gaula fue uno de los m s perfectos caballeros andantes no he dicho bien fue uno fue el solo el primero el nico el se or de todos cuantos hubo en su tiempo en el mundo mal a o y mal mes para don belian s y para todos aquellos que dijeren que se le igual en algo porque se enga an juro cierto digo asimismo que cuando alg n pintor quiere salir famoso en su arte procura imitar los originales de los m s nicos pintores que sabe y esta mesma regla corre por todos los m s oficios o ejercicios de cuenta que sirven para adorno de las rep blicas y as lo ha de hacer y hace el que quiere alcanzar nombre de prudente y sufrido imitando a ulises en cuya persona y trabajos nos pinta homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento como tambi n nos mostr virgilio en persona de eneas el valor de un hijo piadoso y la sagacidad de un valiente y entendido capit n no pint ndolo ni descubri ndolo como ellos fueron sino como hab an de ser para quedar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes desta mesma suerte amad s fue el norte el lucero el sol de los valientes y enamorados caballeros a quien debemos de imitar todos aquellos que debajo de la bandera de amor y de la caballer a militamos siendo pues esto ans como lo es hallo yo sancho amigo que el caballero andante que m s le imitare estar m s cerca de alcanzar la perfeci n de la caballer a. y una de las cosas en que m s este caballero mostr su prudencia valor valent a sufrimiento firmeza y amor fue cuando se retir desde ado de la se ora oriana a hacer penitencia en la pe a pobre mudado su nombre en el de beltenebros nombre por cierto significativo y proprio para la vida que l de su voluntad hab a escogido ans que me es a m m s f cil imitarle en esto que no en hender gigantes descabezar serpientes matar endriagos desbaratar ej rcitos fracasar armadas y deshacer encantamentos y pues estos lugares son tan acomodados para semejantes efectos no hay para qu se deje pasar la ocasi n que ahora con tanta comodidad me ofrece sus guedejas en efecto dijo sancho qu es lo que vuestra merced quiere hacer en este tan remoto lugar ya no te he dicho respondi don quijote que quiero imitar a amad s haciendo aqu del desesperado del sandio y del furioso por imitar juntamente al valiente don rold n cuando hall en una fuente las se ales de que ang lica la bella hab a cometido vileza con medoro de cuya pesadumbre se volvi loco y arranc los rboles enturbi las aguas de las claras fuentes mat pastores destruy ganados abras chozas derrib casas arrastr yeguas y hizo otras cien mil insolencias dignas de eterno nombre y escritura y puesto que yo no pienso imitar a rold n o orlando o rotolando que todos estos tres nombres ten a parte por parte en todas las locuras que hizo dijo y pens har el bosquejo como mejor pudiere en las que me pareciere ser m s esenciales y podr ser que viniese a contentarme con sola la imitaci n de amad s que sin hacer locuras de da o sino de lloros y sentimientos alcanz tanta fama como el que m s. par ceme a m dijo sancho que los caballeros que lo tal ficieron fueron provocados y tuvieron causa para hacer esas necedades y penitencias pero vuestra merced qu causa tiene para volverse loco qu dama le ha desde ado o qu se ales ha hallado que le den a entender que la se ora dulcinea del toboso ha hecho alguna ni er a con moro o cristiano ah esta el punto respondi don quijote y sa es la fineza de mi negocio que volverse loco un caballero andante con causa ni grado ni gracias el toque est desatinar sin ocasi n y dar a entender a mi dama que si en seco hago esto qu hiciera en mojado cuanto m s que harta ocasi n tengo en la larga ausencia que he hecho de la siempre se ora m a dulcinea del toboso que como ya o ste decir a aquel pastor de marras ambrosio quien est ausente todos los males tiene y teme as que sancho amigo no gastes tiempo en aconsejarme que deje tan rara tan felice y tan no vista imitaci n. loco soy loco he de ser hasta tanto que t vuelvas con la respuesta de una carta que contigo pienso enviar a mi se ora dulcinea y si fuere tal cual a mi fe se le debe acabarse ha mi sandez y mi penitencia y si fuere al contrario ser loco de veras y si ndolo no sentir nada ans que de cualquiera manera que responda saldr del conflito y trabajo en que me dejares gozando el bien que me trujeres por cuerdo o no sintiendo el mal que me aportares por loco pero dime sancho traes bien guardado el yelmo de mambrino que ya vi que le alzaste del suelo cuando aquel desagradecido le quiso hacer pedazos pero no pudo donde se puede echar de ver la fineza de su temple a lo cual respondi sancho vive dios se or caballero de la triste figura que no puedo sufrir ni llevar en paciencia algunas cosas que vuestra merced dice y que por ellas vengo a imaginar que todo cuanto me dice de caballer as y de alcanzar reinos e imperios de dar nsulas y de hacer otras mercedes y grandezas como es uso de caballeros andantes que todo debe de ser cosa de viento y mentira y todo pastra a o patra a o como lo llam remos porque quien oyere decir a vuestra merced que una bac a de barbero es el yelmo de mambrino y que no salga de este error en m s de cuatro d as qu ha de pensar sino que quien tal dice y afirma debe de tener g ero el juicio la bac a yo la llevo en el costal toda abollada y ll vola para aderezarla en mi casa y hacerme la barba en ella si dios me diere tanta gracia que alg n d a me vea con mi mujer y hijos mira sancho por el mismo que denantes juraste te juro dijo don quijote que tienes el m s corto entendimiento que tiene ni tuvo escudero en el mundo que es posible que en cuanto ha que andas conmigo no has echado de ver que todas las cosas de los caballeros andantes parecen quimeras necedades y desatinos y que son todas hechas al rev s y no porque sea ello ans sino porque andan entre nosotros siempre una caterva de encantadores que todas nuestras cosas mudan y truecan y les vuelven seg n su gusto y seg n tienen la gana de favorecernos o destruirnos y as eso que a ti te parece bac a de barbero me parece a m el yelmo de mambrino y a otro le parecer otra cosa y fue rara providencia del sabio que es de mi parte hacer que parezca bac a a todos lo que real y verdaderamente es yelmo de mambrino a causa que siendo l de tanta estima todo el mundo me perseguir por quit rmele pero como ven que no es m s de un bac n de barbero no se curan de procuralle como se mostr bien en el que quiso rompelle y le dej en el suelo sin llevarle que a fe que si le conociera que nunca l le dejara gu rdale amigo que por ahora no le he menester que antes me tengo de quitar todas estas armas y quedar desnudo como cuando nac si es que me da en voluntad de seguir en mi penitencia m s a rold n que a amad s. llegaron en estas pl ticas al pie de una alta monta a que casi como pe n tajado estaba sola entre otras muchas que la rodeaban corr a por su falda un manso arroyuelo y hac ase por toda su redondez un prado tan verde y vicioso que daba contento a los ojos que le miraban hab a por all muchos rboles silvestres y algunas plantas y flores que hac an el lugar apacible este sitio escogi el caballero de la triste figura para hacer su penitencia y as en vi ndole comenz a decir en voz alta como si estuviera sin juicio ste es el lugar oh cielos que diputo y escojo para llorar la desventura en que vosotros mesmos me hab is puesto ste es el sitio donde el humor de mis ojos acrecentar las aguas deste peque o arroyo y mis continos y profundos sospiros mover n a la contina las hojas destos montaraces rboles en testimonio y se al de la pena que mi asendereado coraz n padece oh vosotros quienquiera que se is r sticos dioses que en este inhabitable lugar ten is vuestra morada o d las quejas deste desdichado amante a quien una luenga ausencia y unos imaginados celos han tra do a lamentarse entre estas asperezas y a quejarse de la dura condici n de aquella ingrata y bella t rmino y fin de toda humana hermosura oh vosotras napeas y dr adas que ten is por costumbre de habitar en las espesuras de los montes as los ligeros y lascivos s tiros de quien sois aunque en vano amadas no perturben jam s vuestro dulce sosiego que me ayud is a lamentar mi desventura o a lo menos no os cans is de o lla oh dulcinea del toboso d a de mi noche gloria de mi pena norte de mis caminos estrella de mi ventura as el cielo te la d buena en cuanto acertares a pedirle que consideres el lugar y el estado a que tu ausencia me ha conducido y que con buen t rmino correspondas al que a mi fe se le debe oh solitarios rboles que desde hoy en adelante hab is de hacer compa a a mi soledad dad indicio con el blando movimiento de vuestras ramas que no os desagrade mi presencia oh t escudero m o agradable compa ero en m s pr speros y adversos sucesos toma bien en la memoria lo que aqu me ver s hacer para que lo cuentes y recetes a la causa total de todo ello y diciendo esto se ape de rocinante y en un momento le quit el freno y la silla y d ndole una palmada en las ancas le dijo libertad te da el que sin ella queda oh caballo tan estremado por tus obras cuan desdichado por tu suerte vete por do quisieres que en la frente llevas escrito que no te igual en ligereza el hipogrifo de astolfo ni el nombrado frontino que tan caro le cost a bradamante viendo esto sancho dijo bien haya quien nos quit ahora del trabajo de desenalbardar al rucio que a fe que no faltaran palmadicas que dalle ni cosas que decille en su alabanza pero si l aqu estuviera no consintiera yo que nadie le desalbardara pues no hab a para qu que a l no le tocaban las generales de enamorado ni de desesperado pues no lo estaba su amo que era yo cuando dios quer a. y en verdad se or caballero de la triste figura que si es que mi partida y su locura de vuestra merced va de veras que ser bien tornar a ensillar a rocinante para que supla la falta del rucio porque ser ahorrar tiempo a mi ida y vuelta que si la hago a pie no s cu ndo llegar ni cu ndo volver porque en resoluci n soy mal caminante digo sancho respondi don quijote que sea como t quisieres que no me parece mal tu designio y digo que de aqu a tres d as te partir s porque quiero que en este tiempo veas lo que por ella hago y digo para que se lo digas pues qu m s tengo de ver dijo sancho que lo que he visto bien est s en el cuento respondi don quijote ahora me falta rasgar las vestiduras esparcir las armas y darme de calabazadas por estas pe as con otras cosas deste jaez que te han de admirar por amor de dios dijo sancho que mire vuestra merced c mo se da esas calabazadas que a tal pe a podr llegar y en tal punto que con la primera se acabase la m quina desta penitencia y ser a yo de parecer que ya que vuestra merced le parece que son aqu necesarias calabazadas y que no se puede hacer esta obra sin ellas se contentase pues todo esto es fingido y cosa contrahecha y de burla se contentase digo con d rselas en el agua o en alguna cosa blanda como algod n y d jeme a m el cargo que yo dir a mi se ora que vuestra merced se las daba en una punta de pe a m s dura que la de un diamante yo agradezco tu buena intenci n amigo sancho respondi don quijote mas qui rote hacer sabidor de que todas estas cosas que hago no son de burlas sino muy de veras porque de otra manera ser a contravenir a las rdenes de caballer a que nos mandan que no digamos mentira alguna pena de relasos y el hacer una cosa por otra lo mesmo es que mentir ans que mis calabazadas han de ser verdaderas firmes y valederas sin que lleven nada del sof stico ni del fant stico y ser necesario que me dejes algunas hilas para curarme pues que la ventura quiso que nos faltase el b lsamo que perdimos m s fue perder el asno respondi sancho pues se perdieron en l las hilas y todo y ru gole a vuestra merced que no se acuerde m s de aquel maldito brebaje que en s lo o rle mentar se me revuelve el alma no que el est mago y m s le ruego que haga cuenta que son ya pasados los tres d as que me ha dado de t rmino para ver las locuras que hace que ya las doy por vistas y por pasadas en cosa juzgada y dir maravillas a mi se ora y escriba la carta y desp cheme luego porque tengo gran deseo de volver a sacar a vuestra merced deste purgatorio donde le dejo purgatorio le llamas sancho dijo don quijote mejor hicieras de llamarle infierno y aun peor si hay otra cosa que lo sea quien ha infierno respondi sancho nula es retencio seg n he o do decir no entiendo qu quiere decir retencio dijo don quijote retencio es respondi sancho que quien est en el infierno nunca sale d l ni puede lo cual ser al rev s en vuestra merced o a m me andar n mal los pies si es que llevo espuelas para avivar a rocinante y p ngame yo una por una en el toboso y delante de mi se ora dulcinea que yo le dir tales cosas de las necedades y locuras que todo es uno que vuestra merced ha hecho y queda haciendo que la venga a poner m s blanda que un guante aunque la halle m s dura que un alcornoque con cuya respuesta dulce y melificada volver por los aires como brujo y sacar a vuestra merced deste purgatorio que parece infierno y no lo es pues hay esperanza de salir d l la cual como tengo dicho no la tienen de salir los que est n en el infierno ni creo que vuestra merced dir otra cosa as es la verdad dijo el de la triste figura pero qu haremos para escribir la carta y la libranza pollinesca tambi n a adi sancho todo ir inserto dijo don quijote y ser a bueno ya que no hay papel que la escribi semos como hac an los antiguos en hojas de rboles o en unas tablitas de cera aunque tan dificultoso ser hallarse eso ahora como el papel mas ya me ha venido a la memoria d nde ser bien y aun m s que bien escribilla que es en el librillo de memoria que fue de cardenio y t tendr s cuidado de hacerla trasladar en papel de buena letra en el primer lugar que hallares donde haya maestro de escuela de muchachos o si no cualquiera sacrist n te la trasladar y no se la des a trasladar a ning n escribano que hacen letra procesada que no la entender satan s. pues qu se ha de hacer de la firma dijo sancho nunca las cartas de amad s se firman respondi don quijote est bien respondi sancho pero la libranza forzosamente se ha de firmar y sa si se traslada dir n que la firma es falsa y quedar me sin pollinos la libranza ir en el mesmo librillo firmada que en vi ndola mi sobrina no pondr dificultad en cumplilla y en lo que toca a la carta de amores pondr s por firma vuestro hasta la muerte el caballero de la triste figura y har poco al caso que vaya de mano ajena porque a lo que yo me s acordar dulcinea no sabe escribir ni leer y en toda su vida ha visto letra m a ni carta m a porque mis amores y los suyos han sido siempre plat nicos sin estenderse a m s que a un honesto mirar y aun esto tan de cuando en cuando que osar jurar con verdad que en doce a os que ha que la quiero m s que a la lumbre destos ojos que han de comer la tierra no la he visto cuatro veces y aun podr ser que destas cuatro veces no hubiese ella echado de ver la una que la miraba tal es el recato y encerramiento con que sus padres lorenzo corchuelo y su madre aldonza nogales la han criado ta ta dijo sancho que la hija de lorenzo corchuelo es la se ora dulcinea del toboso llamada por otro nombre aldonza lorenzo sa es dijo don quijote y es la que merece ser se ora de todo el universo bien la conozco dijo sancho y s decir que tira tan bien una barra como el m s forzudo zagal de todo el pueblo vive el dador que es moza de chapa hecha y derecha y de pelo en pecho y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por se ora oh hideputa qu rejo que tiene y qu voz s decir que se puso un d a encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre y aunque estaban de all m s de media legua as la oyeron como si estuvieran al pie de la torre y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa porque tiene mucho de cortesana con todos se burla y de todo hace mueca y donaire ahora digo se or caballero de la triste figura que no solamente puede y debe vuestra merced hacer locuras por ella sino que con justo t tulo puede desesperarse y ahorcarse que nadie habr que lo sepa que no diga que hizo demasiado de bien puesto que le lleve el diablo y querr a ya verme en camino s lo por vella que ha muchos d as que no la veo y debe de estar ya trocada porque gasta mucho la faz de las mujeres andar siempre al campo al sol y al aire y confieso a vuestra merced una verdad se or don quijote que hasta aqu he estado en una grande ignorancia que pensaba bien y fielmente que la se ora dulcinea deb a de ser alguna princesa de quien vuestra merced estaba enamorado o alguna persona tal que mereciese los ricos presentes que vuestra merced le ha enviado as el del vizca no como el de los galeotes y otros muchos que deben ser seg n deben de ser muchas las vitorias que vuestra merced ha ganado y gan en el tiempo que yo a n no era su escudero pero bien considerado qu se le ha de dar a la se ora aldonza lorenzo digo a la se ora dulcinea del toboso de que se le vayan a hincar de rodillas delante della los vencidos que vuestra merced le env a y ha de enviar porque podr a ser que al tiempo que ellos llegasen estuviese ella rastrillando lino o trillando en las eras y ellos se corriesen de verla y ella se riese y enfadase del presente ya te tengo dicho antes de agora muchas veces sancho dijo don quijote que eres muy grande hablador y que aunque de ingenio boto muchas veces despuntas de agudo mas para que veas cu n necio eres t y cu n discreto soy yo quiero que me oyas un breve cuento has de saber que una viuda hermosa moza libre y rica y sobre todo desenfadada se enamor de un mozo motil n rollizo y de buen tomo alcanz lo a saber su mayor y un d a dijo a la buena viuda por v a de fraternal reprehensi n maravillado estoy se ora y no sin mucha causa de que una mujer tan principal tan hermosa y tan rica como vuestra merced se haya enamorado de un hombre tan soez tan bajo y tan idiota como fulano habiendo en esta casa tantos maestros tantos presentados y tantos te logos en quien vuestra merced pudiera escoger como entre peras y decir ste quiero aqu ste no quiero mas ella le respondi con mucho donaire y desenvoltura vuestra merced se or m o est muy enga ado y piensa muy a lo antiguo si piensa que yo he escogido mal en fulano por idiota que le parece pues para lo que yo le quiero tanta filosof a sabe y m s que arist teles as que sancho por lo que yo quiero a dulcinea del toboso tanto vale como la m s alta princesa de la tierra s que no todos los poetas que alaban damas debajo de un nombre que ellos a su albedr o les ponen es verdad que las tienen piensas t que las amariles las filis las silvias las dianas las galateas las alidas y otras tales de que los libros los romances las tiendas de los barberos los teatros de las comedias est n llenos fueron verdaderamente damas de carne y hueso y de aqu llos que las celebran y celebraron no por cierto sino que las m s se las fingen por dar subjeto a sus versos y porque los tengan por enamorados y por hombres que tienen valor para serlo y as b stame a m pensar y creer que la buena de aldonza lorenzo es hermosa y honesta y en lo del linaje importa poco que no han de ir a hacer la informaci n d l para darle alg n h bito y yo me hago cuenta que es la m s alta princesa del mundo porque has de saber sancho si no lo sabes que dos cosas solas incitan a amar m s que otras que son la mucha hermosura y la buena fama y estas dos cosas se hallan consumadamente en dulcinea porque en ser hermosa ninguna le iguala y en la buena fama pocas le llegan y para concluir con todo yo imagino que todo lo que digo es as sin que sobre ni falte nada y p ntola en mi imaginaci n como la deseo as en la belleza como en la principalidad y ni la llega elena ni la alcanza lucrecia ni otra alguna de las famosas mujeres de las edades pret ritas griega b rbara o latina y diga cada uno lo que quisiere que si por esto fuere reprehendido de los ignorantes no ser castigado de los rigurosos digo que en todo tiene vuestra merced raz n respondi sancho y que yo soy un asno mas no s yo para qu nombro asno en mi boca pues no se ha de mentar la soga en casa del ahorcado pero venga la carta y a dios que me mudo sac el libro de memoria don quijote y apart ndose a una parte con mucho sosiego comenz a escribir la carta y en acab ndola llam a sancho y le dijo que se la quer a leer porque la tomase de memoria si acaso se le perdiese por el camino porque de su desdicha todo se pod a temer a lo cual respondi sancho escr bala vuestra merced dos o tres veces ah en el libro y d mele que yo le llevar bien guardado porque pensar que yo la he de tomar en la memoria es disparate que la tengo tan mala que muchas veces se me olvida c mo me llamo pero con todo eso d gamela vuestra merced que me holgar mucho de o lla que debe de ir como de molde escucha que as dice dijo don quijote carta de don quijote a dulcinea del toboso soberana y alta se ora el ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del coraz n dulc sima dulcinea del toboso te env a la salud que l no tiene si tu fermosura me desprecia si tu valor no es en mi pro si tus desdenes son en mi afincamiento maguer que yo sea asaz de sufrido mal podr sostenerme en esta cuita que adem s de ser fuerte es muy duradera mi buen escudero sancho te dar entera relaci n oh bella ingrata amada enemiga m a del modo que por tu causa quedo si gustares de acorrerme tuyo soy y si no haz lo que te viniere en gusto que con acabar mi vida habr satisfecho a tu crueldad y a mi deseo tuyo hasta la muerte el caballero de la triste figura por vida de mi padre dijo sancho en oyendo la carta que es la m s alta cosa que jam s he o do pesia a m y c mo que le dice vuestra merced ah todo cuanto quiere y qu bien que encaja en la firma el caballero de la triste figura digo de verdad que es vuestra merced el mesmo diablo y que no haya cosa que no sepa todo es menester respondi don quijote para el oficio que trayo ea pues dijo sancho ponga vuestra merced en esotra vuelta la c dula de los tres pollinos y f rmela con mucha claridad porque la conozcan en vi ndola que me place dijo don quijote y habi ndola escrito se la ley que dec a ans mandar vuestra merced por esta primera de pollinos se ora sobrina dar a sancho panza mi escudero tres de los cinco que dej en casa y est n a cargo de vuestra merced los cuales tres pollinos se los mando librar y pagar por otros tantos aqu recebidos de contado que consta y con su carta de pago ser n bien dados fecha en las entra as de sierra morena a veinte y dos de agosto deste presente a o. buena est dijo sancho f rmela vuestra merced no es menester firmarla dijo don quijote sino solamente poner mi r brica que es lo mesmo que firma y para tres asnos y aun para trecientos fuera bastante yo me conf o de vuestra merced respondi sancho d jeme ir a ensillar a rocinante y apar jese vuestra merced a echarme su bendici n que luego pienso partirme sin ver las sandeces que vuestra merced ha de hacer que yo dir que le vi hacer tantas que no quiera m s. por lo menos quiero sancho y porque es menester ans quiero digo que me veas en cueros y hacer una o dos docenas de locuras que las har en menos de media hora porque habi ndolas t visto por tus ojos puedas jurar a tu salvo en las dem s que quisieres a adir y aseg rote que no dir s t tantas cuantas yo pienso hacer por amor de dios se or m o que no vea yo en cueros a vuestra merced que me dar mucha l stima y no podr dejar de llorar y tengo tal la cabeza del llanto que anoche hice por el rucio que no estoy para meterme en nuevos lloros y si es que vuestra merced gusta de que yo vea algunas locuras h galas vestido breves y las que le vinieren m s a cuento cuanto m s que para m no era menester nada deso y como ya tengo dicho fuera ahorrar el camino de mi vuelta que ha de ser con las nuevas que vuestra merced desea y merece y si no apar jese la se ora dulcinea que si no responde como es raz n voto hago solene a quien puedo que le tengo de sacar la buena respuesta del est mago a coces y a bofetones porque d nde se ha de sufrir que un caballero andante tan famoso como vuestra merced se vuelva loco sin qu ni para qu por una no me lo haga decir la se ora porque por dios que despotrique y lo eche todo a doce aunque nunca se venda bonico soy yo para eso mal me conoce pues a fe que si me conociese que me ayunase a fe sancho dijo don quijote que a lo que parece que no est s t m s cuerdo que yo no estoy tan loco respondi sancho mas estoy m s col rico pero dejando esto aparte qu es lo que ha de comer vuestra merced en tanto que yo vuelvo ha de salir al camino como cardenio a quit rselo a los pastores no te d pena ese cuidado respondi don quijote porque aunque tuviera no comiera otra cosa que las yerbas y frutos que este prado y estos rboles me dieren que la fineza de mi negocio est en no comer y en hacer otras asperezas equivalentes a dios pues pero sabe vuestra merced qu temo que no tengo de acertar a volver a este lugar donde agora le dejo seg n est de escondido toma bien las se as que yo procurar no apartarme destos contornos dijo don quijote y aun tendr cuidado de subirme por estos m s altos riscos por ver si te descubro cuando vuelvas cuanto m s que lo m s acertado ser para que no me yerres y te pierdas que cortes algunas retamas de las muchas que por aqu hay y las vayas poniendo de trecho a trecho hasta salir a lo raso las cuales te servir n de mojones y se ales para que me halles cuando vuelvas a imitaci n del hilo del laberinto de teseo as lo har respondi sancho panza y cortando algunos pidi la bendici n a su se or y no sin muchas l grimas de entrambos se despidi d l. y subiendo sobre rocinante a quien don quijote encomend mucho y que mirase por l como por su propria persona se puso en camino del llano esparciendo de trecho a trecho los ramos de la retama como su amo se lo hab a aconsejado y as se fue aunque todav a le importunaba don quijote que le viese siquiera hacer dos locuras mas no hubo andado cien pasos cuando volvi y dijo digo se or que vuestra merced ha dicho muy bien que para que pueda jurar sin cargo de conciencia que le he visto hacer locuras ser bien que vea siquiera una aunque bien grande la he visto en la quedada de vuestra merced no te lo dec a yo dijo don quijote esp rate sancho que en un credo las har y desnud ndose con toda priesa las calzones qued en carnes y en pa ales y luego sin m s ni m s dio dos zapatetas en el aire y dos tumbas la cabeza abajo y los pies en alto descubriendo cosas que por no verlas otra vez volvi sancho la rienda a rocinante y se dio por contento y satisfecho de que pod a jurar que su amo quedaba loco y as le dejaremos ir su camino hasta la vuelta que fue breve cap tulo xxvi donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don quijote en sierra morena y volviendo a contar lo que hizo el de la triste figura despu s que se vio solo dice la historia que as como don quijote acab de dar las tumbas o vueltas de medio abajo desnudo y de medio arriba vestido y que vio que sancho se hab a ido sin querer aguardar a ver m s sandeces se subi sobre una punta de una alta pe a y all torn a pensar lo que otras muchas veces hab a pensado sin haberse jam s resuelto en ello y era que cu l ser a mejor y le estar a m s a cuento imitar a rold n en las locuras desaforadas que hizo o amad s en las malenc nicas y hablando entre s mesmo dec a si rold n fue tan buen caballero y tan valiente como todos dicen qu maravilla pues al fin era encantado y no le pod a matar nadie si no era meti ndole un alfiler de a blanca por la planta del pie y l tra a siempre los zapatos con siete suelas de hierro aunque no le valieron tretas contra bernardo del carpio que se las entendi y le ahog entre los brazos en roncesvalles pero dejando en l lo de la valent a a una parte vengamos a lo de perder el juicio que es cierto que le perdi por las se ales que hall en la fontana y por las nuevas que le dio el pastor de que ang lica hab a dormido m s de dos siestas con medoro un morillo de cabellos enrizados y paje de agramante y si l entendi que esto era verdad y que su dama le hab a cometido desaguisado no hizo mucho en volverse loco pero yo c mo puedo imitalle en las locuras si no le imito en la ocasi n dellas porque mi dulcinea del toboso osar yo jurar que no ha visto en todos los d as de su vida moro alguno ans como l es en su mismo traje y que se est hoy como la madre que la pari y har ale agravio manifiesto si imaginando otra cosa della me volviese loco de aquel g nero de locura de rold n el furioso por otra parte veo que amad s de gaula sin perder el juicio y sin hacer locuras alcanz tanta fama de enamorado como el que m s porque lo que hizo seg n su historia no fue m s de que por verse desde ado de su se ora oriana que le hab a mandado que no pareciese ante su presencia hasta que fuese su voluntad de que se retir a la pe a pobre en compa a de un ermita o y all se hart de llorar y de encomendarse a dios hasta que el cielo le acorri en medio de su mayor cuita y necesidad y si esto es verdad como lo es para qu quiero yo tomar trabajo agora de desnudarme del todo ni dar pesadumbre a estos rboles que no me han hecho mal alguno ni tengo para qu enturbiar el agua clara destos arroyos los cuales me han de dar de beber cuando tenga gana viva la memoria de amad s y sea imitado de don quijote de la mancha en todo lo que pudiere del cual se dir lo que del otro se dijo que si no acab grandes cosas muri por acometellas y si yo no soy desechado ni desde ado de dulcinea del toboso b stame como ya he dicho estar ausente della ea pues manos a la obra venid a mi memoria cosas de amad s y ense adme por d nde tengo de comenzar a imitaros mas ya s que lo m s que l hizo fue rezar y encomendarse a dios pero qu har de rosario que no le tengo en esto le vino al pensamiento c mo le har a y fue que rasg una gran tira de las faldas de la camisa que andaban colgando y diole once udos el uno m s gordo que los dem s y esto le sirvi de rosario el tiempo que all estuvo donde rez un mill n de avemar as y lo que le fatigaba mucho era no hallar por all otro ermita o que le confesase y con quien consolarse y as se entreten a pase ndose por el pradecillo escribiendo y grabando por las cortezas de los rboles y por la menuda arena muchos versos todos acomodados a su tristeza y algunos en alabanza de dulcinea mas los que se pudieron hallar enteros y que se pudiesen leer despu s que a l all le hallaron no fueron m s que estos que aqu se siguen rboles yerbas y plantas que en aqueste sitio est is tan altos verdes y tantas si de mi mal no os holg is escuchad mis quejas santas mi dolor no os alborote aunque m s terrible sea pues por pagaros escote aqu llor don quijote ausencias de dulcinea del toboso es aqu el lugar adonde el amador m s leal de su se ora se esconde y ha venido a tanto mal sin saber c mo o por d nde tr ele amor al estricote que es de muy mala ralea y as hasta henchir un pipote aqu llor don quijote ausencias de dulcinea del toboso buscando las aventuras por entre las duras pe as maldiciendo entra as duras que entre riscos y entre bre as halla el triste desventuras hiri le amor con su azote no con su blanda correa y en toc ndole el cogote aqu llor don quijote ausencias de dulcinea del toboso no caus poca risa en los que hallaron los versos referidos el a adidura del toboso al nombre de dulcinea porque imaginaron que debi de imaginar don quijote que si en nombrando a dulcinea no dec a tambi n del toboso no se podr a entender la copla y as fue la verdad como l despu s confes otros muchos escribi pero como se ha dicho no se pudieron sacar en limpio ni enteros m s destas tres coplas en esto y en suspirar y en llamar a los faunos y silvanos de aquellos bosques a las ninfas de los r os a la dolorosa y h mida eco que le respondiese consolasen y escuchasen se entreten a y en buscar algunas yerbas con que sustentarse en tanto que sancho volv a que si como tard tres d as tardara tres semanas el caballero de la triste figura quedara tan desfigurado que no le conociera la madre que lo pari y ser bien dejalle envuelto entre sus suspiros y versos por contar lo que le avino a sancho panza en su mandader a. y fue que en saliendo al camino real se puso en busca del toboso y otro d a lleg a la venta donde le hab a sucedido la desgracia de la manta y no la hubo bien visto cuando le pareci que otra vez andaba en los aires y no quiso entrar dentro aunque lleg a hora que lo pudiera y debiera hacer por ser la del comer y llevar en deseo de gustar algo caliente que hab a grandes d as que todo era fiambre esta necesidad le forz a que llegase junto a la venta todav a dudoso si entrar a o no. y estando en esto salieron de la venta dos personas que luego le conocieron y dijo el uno al otro d game se or licenciado aquel del caballo no es sancho panza el que dijo el ama de nuestro aventurero que hab a salido con su se or por escudero s es dijo el licenciado y aqu l es el caballo de nuestro don quijote y conoci ronle tan bien como aquellos que eran el cura y el barbero de su mismo lugar y los que hicieron el escrutinio y acto general de los libros los cuales as como acabaron de conocer a sancho panza y a rocinante deseosos de saber de don quijote se fueron a l y el cura le llam por su nombre dici ndole amigo sancho panza ad nde queda vuestro amo conoci los luego sancho panza y determin de encubrir el lugar y la suerte donde y como su amo quedaba y as les respondi que su amo quedaba ocupado en cierta parte y en cierta cosa que le era de mucha importancia la cual l no pod a descubrir por los ojos que en la cara ten a. no no dijo el barbero sancho panza si vos no nos dec s d nde queda imaginaremos como ya imaginamos que vos le hab is muerto y robado pues ven s encima de su caballo en verdad que nos hab is de dar el due o del roc n o sobre eso morena no hay para qu conmigo amenazas que yo no soy hombre que robo ni mato a nadie a cada uno mate su ventura o dios que le hizo mi amo queda haciendo penitencia en la mitad desta monta a muy a su sabor y luego de corrida y sin parar les cont de la suerte que quedaba las aventuras que le hab an sucedido y c mo llevaba la carta a la se ora dulcinea del toboso que era la hija de lorenzo corchuelo de quien estaba enamorado hasta los h gados quedaron admirados los dos de lo que sancho panza les contaba y aunque ya sab an la locura de don quijote y el g nero della siempre que la o an se admiraban de nuevo pidi ronle a sancho panza que les ense ase la carta que llevaba a la se ora dulcinea del toboso l dijo que iba escrita en un libro de memoria y que era orden de su se or que la hiciese trasladar en papel en el primer lugar que llegase a lo cual dijo el cura que se la mostrase que l la trasladar a de muy buena letra meti la mano en el seno sancho panza buscando el librillo pero no le hall ni le pod a hallar si le buscara hasta agora porque se hab a quedado don quijote con l y no se le hab a dado ni a l se le acord de ped rsele cuando sancho vio que no hallaba el libro fu sele parando mortal el rostro y torn ndose a tentar todo el cuerpo muy apriesa torn a echar de ver que no le hallaba y sin m s ni m s se ech entrambos pu os a las barbas y se arranc la mitad de ellas y luego apriesa y sin cesar se dio media docena de pu adas en el rostro y en las narices que se las ba todas en sangre visto lo cual por el cura y el barbero le dijeron que qu le hab a sucedido que tan mal se paraba qu me ha de suceder respondi sancho sino el haber perdido de una mano a otra en un estante tres pollinos que cada uno era como un castillo c mo es eso replic el barbero he perdido el libro de memoria respondi sancho donde ven a carta para dulcinea y una c dula firmada de su se or por la cual mandaba que su sobrina me diese tres pollinos de cuatro o cinco que estaban en casa y con esto les cont la p rdida del rucio consol le el cura y d jole que en hallando a su se or l le har a revalidar la manda y que tornase a hacer la libranza en papel como era uso y costumbre porque las que se hac an en libros de memoria jam s se acetaban ni cumpl an con esto se consol sancho y dijo que como aquello fuese ans que no le daba mucha pena la p rdida de la carta de dulcinea porque l la sab a casi de memoria de la cual se podr a trasladar donde y cuando quisiesen decildo sancho pues dijo el barbero que despu s la trasladaremos par se sancho panza a rascar la cabeza para traer a la memoria la carta y ya se pon a sobre un pie y ya sobre otro unas veces miraba al suelo otras al cielo y al cabo de haberse ro do la mitad de la yema de un dedo teniendo suspensos a los que esperaban que ya la dijese dijo al cabo de grand simo rato por dios se or licenciado que los diablos lleven la cosa que de la carta se me acuerda aunque en el principio dec a alta y sobajada se ora no dir a dijo el barbero sobajada sino sobrehumana o soberana se ora as es dijo sancho luego si mal no me acuerdo prosegu a. si mal no me acuerdo el llego y falto de sue o y el ferido besa a vuestra merced las manos ingrata y muy desconocida hermosa y no s qu dec a de salud y de enfermedad que le enviaba y por aqu iba escurriendo hasta que acababa en vuestro hasta la muerte el caballero de la triste figura no poco gustaron los dos de ver la buena memoria de sancho panza y alab ronsela mucho y le pidieron que dijese la carta otras dos veces para que ellos ansimesmo la tomasen de memoria para trasladalla a su tiempo torn la a decir sancho otras tres veces y otras tantas volvi a decir otros tres mil disparates tras esto cont asimesmo las cosas de su amo pero no habl palabra acerca del manteamiento que le hab a sucedido en aquella venta en la cual rehusaba entrar dijo tambi n como su se or en trayendo que le trujese buen despacho de la se ora dulcinea del toboso se hab a de poner en camino a procurar c mo ser emperador o por lo menos monarca que as lo ten an concertado entre los dos y era cosa muy f cil venir a serlo seg n era el valor de su persona y la fuerza de su brazo y que en si ndolo le hab a de casar a l porque ya ser a viudo que no pod a ser menos y le hab a de dar por mujer a una doncella de la emperatriz heredera de un rico y grande estado de tierra firme sin nsulos ni nsulas que ya no las quer a. dec a esto sancho con tanto reposo limpi ndose de cuando en cuando las narices y con tan poco juicio que los dos se admiraron de nuevo considerando cu n vehemente hab a sido la locura de don quijote pues hab a llevado tras s el juicio de aquel pobre hombre no quisieron cansarse en sacarle del error en que estaba pareci ndoles que pues no le da aba nada la conciencia mejor era dejarle en l y a ellos les ser a de m s gusto o r sus necedades y as le dijeron que rogase a dios por la salud de su se or que cosa contingente y muy agible era venir con el discurso del tiempo a ser emperador como l dec a o por lo menos arzobispo o otra dignidad equivalente a lo cual respondi sancho se ores si la fortuna rodease las cosas de manera que a mi amo le viniese en voluntad de no ser emperador sino de ser arzobispo querr a yo saber agora qu suelen dar los arzobispos andantes a sus escuderos su lenles dar respondi el cura alg n beneficio simple o curado o alguna sacristan a que les vale mucho de renta rentada am n del pie de altar que se suele estimar en otro tanto para eso ser menester replic sancho que el escudero no sea casado y que sepa ayudar a misa por lo menos y si esto es as desdichado de yo que soy casado y no s la primera letra del abc qu ser de m si a mi amo le da antojo de ser arzobispo y no emperador como es uso y costumbre de los caballeros andantes no teng is pena sancho amigo dijo el barbero que aqu rogaremos a vuestro amo y se lo aconsejaremos y aun se lo pondremos en caso de conciencia que sea emperador y no arzobispo porque le ser m s f cil a causa de que l es m s valiente que estudiante as me ha parecido a m respondi sancho aunque s decir que para todo tiene habilidad lo que yo pienso hacer de mi parte es rogarle a nuestro se or que le eche a aquellas partes donde l m s se sirva y adonde a m m s mercedes me haga vos lo dec s como discreto dijo el cura y lo har is como buen cristiano mas lo que ahora se ha de hacer es dar orden como sacar a vuestro amo de aquella in til penitencia que dec s que queda haciendo y para pensar el modo que hemos de tener y para comer que ya es hora ser bien nos entremos en esta venta sancho dijo que entrasen ellos que l esperar a all fuera y que despu s les dir a la causa por que no entraba ni le conven a entrar en ella mas que les rogaba que le sacasen all algo de comer que fuese cosa caliente y ansimismo cebada para rocinante ellos se entraron y le dejaron y de all a poco el barbero le sac de comer despu s habiendo bien pensado entre los dos el modo que tendr an para conseguir lo que deseaban vino el cura en un pensamiento muy acomodado al gusto de don quijote y para lo que ellos quer an y fue que dijo al barbero que lo que hab a pensado era que l se vestir a en h bito de doncella andante y que l procurase ponerse lo mejor que pudiese como escudero y que as ir an adonde don quijote estaba fingiendo ser ella una doncella afligida y menesterosa y le pedir a un don el cual l no podr a dej rsele de otorgar como valeroso caballero andante y que el don que le pensaba pedir era que se viniese con ella donde ella le llevase a desfacelle un agravio que un mal caballero le ten a fecho y que le suplicaba ansimesmo que no la mandase quitar su antifaz ni la demandase cosa de su facienda fasta que la hubiese fecho derecho de aquel mal caballero y que creyese sin duda que don quijote vendr a en todo cuanto le pidiese por este t rmino y que desta manera le sacar an de all y le llevar an a su lugar donde procurar an ver si ten a alg n remedio su estra a locura cap tulo xxvii de c mo salieron con su intenci n el cura y el barbero con otras cosas dignas de que se cuenten en esta grande historia no le pareci mal al barbero la invenci n del cura sino tan bien que luego la pusieron por obra pidi ronle a la ventera una saya y unas tocas dej ndole en prendas una sotana nueva del cura el barbero hizo una gran barba de una cola rucia o roja de buey donde el ventero ten a colgado el peine pregunt les la ventera que para qu le ped an aquellas cosas el cura le cont en breves razones la locura de don quijote y c mo conven a aquel disfraz para sacarle de la monta a donde a la saz n estaba cayeron luego el ventero y la ventera en que el loco era su hu sped el del b lsamo y el amo del manteado escudero y contaron al cura todo lo que con l les hab a pasado sin callar lo que tanto callaba sancho en resoluci n la ventera visti al cura de modo que no hab a m s que ver p sole una saya de pa o llena de fajas de terciopelo negro de un palmo en ancho todas acuchilladas y unos corpi os de terciopelo verde guarnecidos con unos ribetes de raso blanco que se debieron de hacer ellos y la saya en tiempo del rey wamba no consinti el cura que le tocasen sino p sose en la cabeza un birretillo de lienzo colchado que llevaba para dormir de noche y ci se por la frente una liga de tafet n negro y con otra liga hizo un antifaz con que se cubri muy bien las barbas y el rostro encasquet se su sombrero que era tan grande que le pod a servir de quitasol y cubri ndose su herreruelo subi en su mula a mujeriegas y el barbero en la suya con su barba que le llegaba a la cintura entre roja y blanca como aquella que como se ha dicho era hecha de la cola de un buey barroso despidi ronse de todos y de la buena de maritornes que prometi de rezar un rosario aunque pecadora porque dios les diese buen suceso en tan arduo y tan cristiano negocio como era el que hab an emprendido mas apenas hubo salido de la venta cuando le vino al cura un pensamiento que hac a mal en haberse puesto de aquella manera por ser cosa indecente que un sacerdote se pusiese as aunque le fuese mucho en ello y dici ndoselo al barbero le rog que trocasen trajes pues era m s justo que l fuese la doncella menesterosa y que l har a el escudero y que as se profanaba menos su dignidad y que si no lo quer a hacer determinaba de no pasar adelante aunque a don quijote se le llevase el diablo en esto lleg sancho y de ver a los dos en aquel traje no pudo tener la risa en efeto el barbero vino en todo aquello que el cura quiso y trocando la invenci n el cura le fue informando el modo que hab a de tener y las palabras que hab a de decir a don quijote para moverle y forzarle a que con l se viniese y dejase la querencia del lugar que hab a escogido para su vana penitencia el barbero respondi que sin que se le diese lici n l lo pondr a bien en su punto no quiso vestirse por entonces hasta que estuviesen junto de donde don quijote estaba y as dobl sus vestidos y el cura acomod su barba y siguieron su camino gui ndolos sancho panza el cual les fue contando lo que les aconteci con el loco que hallaron en la sierra encubriendo empero el hallazgo de la maleta y de cuanto en ella ven a que maguer que tonto era un poco codicioso el mancebo otro d a llegaron al lugar donde sancho hab a dejado puestas las se ales de las ramas para acertar el lugar donde hab a dejado a su se or y en reconoci ndole les dijo como aqu lla era la entrada y que bien se pod an vestir si era que aquello hac a al caso para la libertad de su se or porque ellos le hab an dicho antes que el ir de aquella suerte y vestirse de aquel modo era toda la importancia para sacar a su amo de aquella mala vida que hab a escogido y que le encargaban mucho que no dijese a su amo quien ellos eran ni que los conoc a y que si le preguntase como se lo hab a de preguntar si dio la carta a dulcinea dijese que s y que por no saber leer le hab a respondido de palabra dici ndole que le mandaba so pena de la su desgracia que luego al momento se viniese a ver con ella que era cosa que le importaba mucho porque con esto y con lo que ellos pensaban decirle ten an por cosa cierta reducirle a mejor vida y hacer con l que luego se pusiese en camino para ir a ser emperador o monarca que en lo de ser arzobispo no hab a de qu temer todo lo escuch sancho y lo tom muy bien en la memoria y les agradeci mucho la intenci n que ten an de aconsejar a su se or fuese emperador y no arzobispo porque l ten a para s que para hacer mercedes a sus escuderos m s pod an los emperadores que los arzobispos andantes tambi n les dijo que ser a bien que l fuese delante a buscarle y darle la respuesta de su se ora que ya ser a ella bastante a sacarle de aquel lugar sin que ellos se pusiesen en tanto trabajo pareci les bien lo que sancho panza dec a y as determinaron de aguardarle hasta que volviese con las nuevas del hallazgo de su amo entr se sancho por aquellas quebradas de la sierra dejando a los dos en una por donde corr a un peque o y manso arroyo a quien hac an sombra agradable y fresca otras pe as y algunos rboles que por all estaban el calor y el d a que all llegaron era de los del mes de agosto que por aquellas partes suele ser el ardor muy grande la hora las tres de la tarde todo lo cual hac a al sitio m s agradable y que convidase a que en l esperasen la vuelta de sancho como lo hicieron estando pues los dos all sosegados y a la sombra lleg a sus o dos una voz que sin acompa arla son de alg n otro instrumento dulce y regaladamente sonaba de que no poco se admiraron por parecerles que aqu l no era lugar donde pudiese haber quien tan bien cantase porque aunque suele decirse que por las selvas y campos se hallan pastores de voces estremadas m s son encarecimientos de poetas que verdades y m s cuando advirtieron que lo que o an cantar eran versos no de r sticos ganaderos sino de discretos cortesanos y confirm esta verdad haber sido los versos que oyeron stos qui n menoscaba mis bienes desdenes y qui n aumenta mis duelos los celos y qui n prueba mi paciencia ausencia de ese modo en mi dolencia ning n remedio se alcanza pues me matan la esperanza desdenes celos y ausencia qui n me causa este dolor amor y qui n mi gloria repugna fortuna y qui n consiente en mi duelo el cielo de ese modo yo recelo morir deste mal estra o pues se aumentan en mi da o amor fortuna y el cielo qui n mejorar mi suerte la muerte y el bien de amor qui n le alcanza mudanza y sus males qui n los cura locura de ese modo no es cordura querer curar la pasi n cuando los remedios son muerte mudanza y locura la hora el tiempo la soledad la voz y la destreza del que cantaba caus admiraci n y contento en los dos oyentes los cuales se estuvieron quedos esperando si otra alguna cosa o an pero viendo que duraba alg n tanto el silencio determinaron de salir a buscar el m sico que con tan buena voz cantaba y queri ndolo poner en efeto hizo la mesma voz que no se moviesen la cual lleg de nuevo a sus o dos cantando este soneto soneto santa amistad que con ligeras alas tu apariencia qued ndose en el suelo entre benditas almas en el cielo subiste alegre a las imp reas salas desde all cuando quieres nos se alas la justa paz cubierta con un velo por quien a veces se trasluce el celo de buenas obras que a la fin son malas deja el cielo oh amistad o no permitas que el enga o se vista tu librea con que destruye a la intenci n sincera que si tus apariencias no le quitas presto ha de verse el mundo en la pelea de la discorde confusi n primera el canto se acab con un profundo suspiro y los dos con atenci n volvieron a esperar si m s se cantaba pero viendo que la m sica se hab a vuelto en sollozos y en lastimeros ayes acordaron de saber qui n era el triste tan estremado en la voz como doloroso en los gemidos y no anduvieron mucho cuando al volver de una punta de una pe a vieron a un hombre del mismo talle y figura que sancho panza les hab a pintado cuando les cont el cuento de cardenio el cual hombre cuando los vio sin sobresaltarse estuvo quedo con la cabeza inclinada sobre el pecho a guisa de hombre pensativo sin alzar los ojos a mirarlos m s de la vez primera cuando de improviso llegaron el cura que era hombre bien hablado como el que ya ten a noticia de su desgracia pues por las se as le hab a conocido se lleg a l y con breves aunque muy discretas razones le rog y persuadi que aquella tan miserable vida dejase porque all no la perdiese que era la desdicha mayor de las desdichas estaba cardenio entonces en su entero juicio libre de aquel furioso accidente que tan a menudo le sacaba de s mismo y as viendo a los dos en traje tan no usado de los que por aquellas soledades andaban no dej de admirarse alg n tanto y m s cuando oy que le hab an hablado en su negocio como en cosa sabida porque las razones que el cura le dijo as lo dieron a entender y as respondi desta manera bien veo yo se ores quienquiera que se is que el cielo que tiene cuidado de socorrer a los buenos y aun a los malos muchas veces sin yo merecerlo me env a en estos tan remotos y apartados lugares del trato com n de las gentes algunas personas que poni ndome delante de los ojos con vivas y varias razones cu n sin ella ando en hacer la vida que hago han procurado sacarme d sta a mejor parte pero como no saben que s yo que en saliendo deste da o he de caer en otro mayor quiz me deben de tener por hombre de flacos discursos y aun lo que peor ser a por de ning n juicio y no ser a maravilla que as fuese porque a m se me trasluce que la fuerza de la imaginaci n de mis desgracias es tan intensa y puede tanto en mi perdici n que sin que yo pueda ser parte a estobarlo vengo a quedar como piedra falto de todo buen sentido y conocimiento y vengo a caer en la cuenta desta verdad cuando algunos me dicen y muestran se ales de las cosas que he hecho en tanto que aquel terrible accidente me se orea y no s m s que dolerme en vano y maldecir sin provecho mi ventura y dar por disculpa de mis locuras el decir la causa dellas a cuantos o rla quieren porque viendo los cuerdos cu l es la causa no se maravillar n de los efetos y si no me dieren remedio a lo menos no me dar n culpa convirti ndoseles el enojo de mi desenvoltura en l stima de mis desgracias y si es que vosotros se ores ven s con la mesma intenci n que otros han venido antes que pas is adelante en vuestras discretas persuasiones os ruego que escuch is el cuento que no le tiene de mis desventuras porque quiz despu s de entendido ahorrar is del trabajo que tomar is en consolar un mal que de todo consuelo es incapaz los dos que no deseaban otra cosa que saber de su mesma boca la causa de su da o le rogaron se la contase ofreci ndole de no hacer otra cosa de la que l quisiese en su remedio o consuelo y con esto el triste caballero comenz su lastimera historia casi por las mesmas palabras y pasos que la hab a contado a don quijote y al cabrero pocos d as atr s cuando por ocasi n del maestro elisabat y puntualidad de don quijote en guardar el decoro a la caballer a se qued el cuento imperfeto como la historia lo deja contado pero ahora quiso la buena suerte que se detuvo el accidente de la locura y le dio lugar de contarlo hasta el fin y as llegando al paso del billete que hab a hallado don fernando entre el libro de amad s de gaula dijo cardenio que le ten a bien en la memoria y que dec a desta manera luscinda a cardenio cada d a descubro en vos valores que me obligan y fuerzan a que en m s os estime y as si quisi redes sacarme desta deuda sin ejecutarme en la honra lo podr is muy bien hacer padre tengo que os conoce y que me quiere bien el cual sin forzar mi voluntad cumplir la que ser justo que vos teng is si es que me estim is como dec s y como yo creo por este billete me mov a pedir a luscinda por esposa como ya os he contado y ste fue por quien qued luscinda en la opini n de don fernando por una de las m s discretas y avisadas mujeres de su tiempo y este billete fue el que le puso en deseo de destruirme antes que el m o se efetuase d jele yo a don fernando en lo que reparaba el padre de luscinda que era en que mi padre se la pidiese lo cual yo no le osaba decir temeroso que no vendr a en ello no porque no tuviese bien conocida la calidad bondad virtud y hermosura de luscinda y que ten a partes bastantes para enoblecer cualquier otro linaje de espa a sino porque yo entend a d l que deseaba que no me casase tan presto hasta ver lo que el duque ricardo hac a conmigo en resoluci n le dije que no me aventuraba a dec rselo a mi padre as por aquel inconveniente como por otros muchos que me acobardaban sin saber cu les eran sino que me parec a que lo que yo desease jam s hab a de tener efeto a todo esto me respondi don fernando que l se encargaba de hablar a mi padre y hacer con l que hablase al de luscinda oh mario ambicioso oh catilina cruel oh sila facinoroso oh galal n embustero oh vellido traidor oh juli n vengativo oh judas codicioso traidor cruel vengativo y embustero qu deservicios te hab a hecho este triste que con tanta llaneza te descubri los secretos y contentos de su coraz n qu ofensa te hice qu palabras te dije o qu consejos te di que no fuesen todos encaminados a acrecentar tu honra y tu provecho mas de qu me quejo desventurado de m pues es cosa cierta que cuando traen las desgracias la corriente de las estrellas como vienen de alto a bajo despe ndose con furor y con violencia no hay fuerza en la tierra que las detenga ni industria humana que prevenirlas pueda qui n pudiera imaginar que don fernando caballero ilustre discreto obligado de mis servicios poderoso para alcanzar lo que el deseo amoroso le pidiese dondequiera que le ocupase se hab a de enconar como suele decirse en tomarme a m una sola oveja que a n no pose a pero qu dense estas consideraciones aparte como in tiles y sin provecho y a udemos el roto hilo de mi desdichada historia digo pues que pareci ndole a don fernando que mi presencia le era inconveniente para poner en ejecuci n su falso y mal pensamiento determin de enviarme a su hermano mayor con ocasi n de pedirle unos dineros para pagar seis caballos que de industria y s lo para este efeto de que me ausentase para poder mejor salir con su da ado intento el mesmo d a que se ofreci hablar a mi padre los compr y quiso que yo viniese por el dinero pude yo prevenir esta traici n pude por ventura caer en imaginarla no por cierto antes con grand simo gusto me ofrec a partir luego contento de la buena compra hecha aquella noche habl con luscinda y le dije lo que con don fernando quedaba concertado y que tuviese firme esperanza de que tendr an efeto nuestros buenos y justos deseos ella me dijo tan segura como yo de la traici n de don fernando que procurase volver presto porque cre a que no tardar a m s la conclusi n de nuestras voluntades que tardase mi padre de hablar al suyo no s qu se fue que en acabando de decirme esto se le llenaron los ojos de l grimas y un nudo se le atraves en la garganta que no le dejaba hablar palabra de otras muchas que me pareci que procuraba decirme qued admirado deste nuevo accidente hasta all jam s en ella visto porque siempre nos habl bamos las veces que la buena fortuna y mi diligencia lo conced a con todo regocijo y contento sin mezclar en nuestras pl ticas l grimas suspiros celos sospechas o temores todo era engrandecer yo mi ventura por hab rmela dado el cielo por se ora exageraba su belleza admir bame de su valor y entendimiento volv ame ella el recambio alabando en m lo que como enamorada le parec a digno de alabanza con esto nos cont bamos cien mil ni er as y acaecimientos de nuestros vecinos y conocidos y a lo que m s se entend a mi desenvoltura era a tomarle casi por fuerza una de sus bellas y blancas manos y llegarla a mi boca seg n daba lugar la estrecheza de una baja reja que nos divid a. pero la noche que precedi al triste d a de mi partida ella llor gimi y suspir y se fue y me dej lleno de confusi n y sobresalto espantado de haber visto tan nuevas y tan tristes muestras de dolor y sentimiento en luscinda pero por no destruir mis esperanzas todo lo atribu a la fuerza del amor que me ten a y al dolor que suele causar la ausencia en los que bien se quieren en fin yo me part triste y pensativo llena el alma de imaginaciones y sospechas sin saber lo que sospechaba ni imaginaba claros indicios que me mostraban el triste suceso y desventura que me estaba guardada llegu al lugar donde era enviado di las cartas al hermano de don fernando fui bien recebido pero no bien despachado porque me mand aguardar bien a mi disgusto ocho d as y en parte donde el duque su padre no me viese porque su hermano le escrib a que le enviase cierto dinero sin su sabidur a. y todo fue invenci n del falso don fernando pues no le faltaban a su hermano dineros para despacharme luego orden y mandato fue ste que me puso en condici n de no obedecerle por parecerme imposible sustentar tantos d as la vida en el ausencia de luscinda y m s habi ndola dejado con la tristeza que os he contado pero con todo esto obedec como buen criado aunque ve a que hab a de ser a costa de mi salud pero a los cuatro d as que all llegu lleg un hombre en mi busca con una carta que me dio que en el sobrescrito conoc ser de luscinda porque la letra d l era suya abr la temeroso y con sobresalto creyendo que cosa grande deb a de ser la que la hab a movido a escribirme estando ausente pues presente pocas veces lo hac a. pregunt le al hombre antes de leerla qui n se la hab a dado y el tiempo que hab a tardado en el camino d jome que acaso pasando por una calle de la ciudad a la hora de medio d a una se ora muy hermosa le llam desde una ventana los ojos llenos de l grimas y que con mucha priesa le dijo hermano si sois cristiano como parec is por amor de dios os ruego que encamin is luego luego esta carta al lugar y a la persona que dice el sobrescrito que todo es bien conocido y en ello har is un gran servicio a nuestro se or y para que no os falte comodidad de poderlo hacer tomad lo que va en este pa uelo y diciendo esto me arroj por la ventana un pa uelo donde ven an atados cien reales y esta sortija de oro que aqu traigo con esa carta que os he dado y luego sin aguardar respuesta m a se quit de la ventana aunque primero vio c mo yo tom la carta y el pa uelo y por se as le dije que har a lo que me mandaba y as vi ndome tan bien pagado del trabajo que pod a tomar en tra rosla y conociendo por el sobrescrito que rades vos a quien se enviaba porque yo se or os conozco muy bien y obligado asimesmo de las l grimas de aquella hermosa se ora determin de no fiarme de otra persona sino venir yo mesmo a d rosla y en diez y seis horas que ha que se me dio he hecho el camino que sab is que es de diez y ocho leguas en tanto que el agradecido y nuevo correo esto me dec a estaba yo colgado de sus palabras tembl ndome las piernas de manera que apenas pod a sostenerme en efeto abr la carta y vi que conten a estas razones la palabra que don fernando os dio de hablar a vuestro padre para que hablase al m o la ha cumplido m s en su gusto que en vuestro provecho sabed se or que l me ha pedido por esposa y mi padre llevado de la ventaja que l piensa que don fernando os hace ha venido en lo que quiere con tantas veras que de aqu a dos d as se ha de hacer el desposorio tan secreto y tan a solas que s lo han de ser testigos los cielos y alguna gente de casa cual yo quedo imaginaldo si os cumple venir veldo y si os quiero bien o no el suceso deste negocio os lo dar a entender a dios plega que sta llegue a vuestras manos antes que la m a se vea en condici n de juntarse con la de quien tan mal sabe guardar la fe que promete stas en suma fueron las razones que la carta conten a y las que me hicieron poner luego en camino sin esperar otra respuesta ni otros dineros que bien claro conoc entonces que no la compra de los caballos sino la de su gusto hab a movido a don fernando a enviarme a su hermano el enojo que contra don fernando conceb junto con el temor de perder la prenda que con tantos a os de servicios y deseos ten a granjeada me pusieron alas pues casi como en vuelo otro d a me puse en mi lugar al punto y hora que conven a para ir a hablar a luscinda entr secreto y dej una mula en que ven a en casa del buen hombre que me hab a llevado la carta y quiso la suerte que entonces la tuviese tan buena que hall a luscinda puesta a la reja testigo de nuestros amores conoci me luscinda luego y conoc la yo mas no como deb a ella conocerme y yo conocerla pero qui n hay en el mundo que se pueda alabar que ha penetrado y sabido el confuso pensamiento y condici n mudable de una mujer ninguno por cierto digo pues que as como luscinda me vio me dijo cardenio de boda estoy vestida ya me est n aguardando en la sala don fernando el traidor y mi padre el codicioso con otros testigos que antes lo ser n de mi muerte que de mi desposorio no te turbes amigo sino procura hallarte presente a este sacrificio el cual si no pudiere ser estorbado de mis razones una daga llevo escondida que podr estorbar m s determinadas fuerzas dando fin a mi vida y principio a que conozcas la voluntad que te he tenido y tengo yo le respond turbado y apriesa temeroso no me faltase lugar para responderla hagan se ora tus obras verdaderas tus palabras que si t llevas daga para acreditarte aqu llevo yo espada para defenderte con ella o para matarme si la suerte nos fuere contraria no creo que pudo o r todas estas razones porque sent que la llamaban apriesa porque el desposado aguardaba cerr se con esto la noche de mi tristeza p soseme el sol de mi alegr a qued sin luz en los ojos y sin discurso en el entendimiento no acertaba a entrar en su casa ni pod a moverme a parte alguna pero considerando cu nto importaba mi presencia para lo que suceder pudiese en aquel caso me anim lo m s que pude y entr en su casa y como ya sab a muy bien todas sus entradas y salidas y m s con el alboroto que de secreto en ella andaba nadie me ech de ver as que sin ser visto tuve lugar de ponerme en el hueco que hac a una ventana de la mesma sala que con las puntas y remates de dos tapices se cubr a por entre las cuales pod a yo ver sin ser visto todo cuanto en la sala se hac a. qui n pudiera decir ahora los sobresaltos que me dio el coraz n mientras all estuve los pensamientos que me ocurrieron las consideraciones que hice que fueron tantas y tales que ni se pueden decir ni aun es bien que se digan basta que sep is que el desposado entr en la sala sin otro adorno que los mesmos vestidos ordinarios que sol a. tra a por padrino a un primo hermano de luscinda y en toda la sala no hab a persona de fuera sino los criados de casa de all a un poco sali de una rec mara luscinda acompa ada de su madre y de dos doncellas suyas tan bien aderezada y compuesta como su calidad y hermosura merec an y como quien era la perfeci n de la gala y bizarr a cortesana no me dio lugar mi suspensi n y arrobamiento para que mirase y notase en particular lo que tra a vestido s lo pude advertir a las colores que eran encarnado y blanco y en las vislumbres que las piedras y joyas del tocado y de todo el vestido hac an a todo lo cual se aventajaba la belleza singular de sus hermosos y rubios cabellos tales que en competencia de las preciosas piedras y de las luces de cuatro hachas que en la sala estaban la suya con m s resplandor a los ojos ofrec an oh memoria enemiga mortal de mi descanso de qu sirve representarme ahora la incomparable belleza de aquella adorada enemiga m a no ser mejor cruel memoria que me acuerdes y representes lo que entonces hizo para que movido de tan manifiesto agravio procure ya que no la venganza a lo menos perder la vida no os cans is se ores de o r estas digresiones que hago que no es mi pena de aquellas que puedan ni deban contarse sucintamente y de paso pues cada circunstancia suya me parece a m que es digna de un largo discurso a esto le respondi el cura que no s lo no se cansaban en o rle sino que les daba mucho gusto las menudencias que contaba por ser tales que merec an no pasarse en silencio y la mesma atenci n que lo principal del cuento digo pues prosigui cardenio que estando todos en la sala entr el cura de la perroquia y tomando a los dos por la mano para hacer lo que en tal acto se requiere al decir quer is se ora luscinda al se or don fernando que est presente por vuestro leg timo esposo como lo manda la santa madre iglesia yo saqu toda la cabeza y cuello de entre los tapices y con atent simos o dos y alma turbada me puse a escuchar lo que luscinda respond a esperando de su respuesta la sentencia de mi muerte o la confirmaci n de mi vida oh qui n se atreviera a salir entonces diciendo a voces ah luscinda luscinda mira lo que haces considera lo que me debes mira que eres m a y que no puedes ser de otro advierte que el decir t s y el acab rseme la vida ha de ser todo a un punto ah traidor don fernando robador de mi gloria muerte de mi vida qu quieres qu pretendes considera que no puedes cristianamente llegar al fin de tus deseos porque luscinda es mi esposa y yo soy su marido ah loco de m ahora que estoy ausente y lejos del peligro digo que hab a de hacer lo que no hice ahora que dej robar mi cara prenda maldigo al robador de quien pudiera vengarme si tuviera coraz n para ello como le tengo para quejarme en fin pues fui entonces cobarde y necio no es mucho que muera ahora corrido arrepentido y loco estaba esperando el cura la respuesta de luscinda que se detuvo un buen espacio en darla y cuando yo pens que sacaba la daga para acreditarse o desataba la lengua para decir alguna verdad o desenga o que en mi provecho redundase oigo que dijo con voz desmayada y flaca s quiero y lo mesmo dijo don fernando y d ndole el anillo quedaron en disoluble nudo ligados lleg el desposado a abrazar a su esposa y ella poni ndose la mano sobre el coraz n cay desmayada en los brazos de su madre resta ahora decir cu l qued yo viendo en el s que hab a o do burladas mis esperanzas falsas las palabras y promesas de luscinda imposibilitado de cobrar en alg n tiempo el bien que en aquel instante hab a perdido qued falto de consejo desamparado a mi parecer de todo el cielo hecho enemigo de la tierra que me sustentaba neg ndome el aire aliento para mis suspiros y el agua humor para mis ojos s lo el fuego se acrecent de manera que todo ard a de rabia y de celos alborot ronse todos con el desmayo de luscinda y desabroch ndole su madre el pecho para que le diese el aire se descubri en l un papel cerrado que don fernando tom luego y se le puso a leer a la luz de una de las hachas y en acabando de leerle se sent en una silla y se puso la mano en la mejilla con muestras de hombre muy pensativo sin acudir a los remedios que a su esposa se hac an para que del desmayo volviese yo viendo alborotada toda la gente de casa me aventur a salir ora fuese visto o no con determinaci n que si me viesen de hacer un desatino tal que todo el mundo viniera a entender la justa indignaci n de mi pecho en el castigo del falso don fernando y aun en el mudable de la desmayada traidora pero mi suerte que para mayores males si es posible que los haya me debe tener guardado orden que en aquel punto me sobrase el entendimiento que despu s ac me ha faltado y as sin querer tomar venganza de mis mayores enemigos que por estar tan sin pensamiento m o fuera f cil tomarla quise tomarla de mi mano y ejecutar en m la pena que ellos merec an y aun quiz con m s rigor del que con ellos se usara si entonces les diera muerte pues la que se recibe repentina presto acaba la pena mas la que se dilata con tormentos siempre mata sin acabar la vida en fin yo sal de aquella casa y vine a la de aqu l donde hab a dejado la mula hice que me la ensillase sin despedirme d l sub en ella y sal de la ciudad sin osar como otro lot volver el rostro a miralla y cuando me vi en el campo solo y que la escuridad de la noche me encubr a y su silencio convidaba a quejarme sin respeto o miedo de ser escuchado ni conocido solt la voz y desat la lengua en tantas maldiciones de luscinda y de don fernando como si con ellas satisficiera el agravio que me hab an hecho dile t tulos de cruel de ingrata de falsa y desagradecida pero sobre todos de codiciosa pues la riqueza de mi enemigo la hab a cerrado los ojos de la voluntad para quit rmela a m y entregarla a aqu l con quien m s liberal y franca la fortuna se hab a mostrado y en mitad de la fuga destas maldiciones y vituperios la desculpaba diciendo que no era mucho que una doncella recogida en casa de sus padres hecha y acostumbrada siempre a obedecerlos hubiese querido condecender con su gusto pues le daban por esposo a un caballero tan principal tan rico y tan gentil hombre que a no querer recebirle se pod a pensar o que no ten a juicio o que en otra parte ten a la voluntad cosa que redundaba tan en perjuicio de su buena opini n y fama luego volv a diciendo que puesto que ella dijera que yo era su esposo vieran ellos que no hab a hecho en escogerme tan mala elecci n que no la disculparan pues antes de ofrec rseles don fernando no pudieran ellos mesmos acertar a desear si con raz n midiesen su deseo otro mejor que yo para esposo de su hija y que bien pudiera ella antes de ponerse en el trance forzoso y ltimo de dar la mano decir que ya yo le hab a dado la m a que yo viniera y concediera con todo cuanto ella acertara a fingir en este caso en fin me resolv en que poco amor poco juicio mucha ambici n y deseos de grandezas hicieron que se olvidase de las palabras con que me hab a enga ado entretenido y sustentado en mis firmes esperanzas y honestos deseos con estas voces y con esta inquietud camin lo que quedaba de aquella noche y di al amanecer en una entrada destas sierras por las cuales camin otros tres d as sin senda ni camino alguno hasta que vine a parar a unos prados que no s a qu mano destas monta as caen y all pregunt a unos ganaderos que hacia d nde era lo m s spero destas sierras dij ronme que hacia esta parte luego me encamin a ella con intenci n de acabar aqu la vida y en entrando por estas asperezas del cansancio y de la hambre se cay mi mula muerta o lo que yo m s creo por desechar de s tan in til carga como en m llevaba yo qued a pie rendido de la naturaleza traspasado de hambre sin tener ni pensar buscar quien me socorriese de aquella manera estuve no s qu tiempo tendido en el suelo al cabo del cual me levant sin hambre y hall junto a m a unos cabreros que sin duda debieron ser los que mi necesidad remediaron porque ellos me dijeron de la manera que me hab an hallado y c mo estaba diciendo tantos disparates y desatinos que daba indicios claros de haber perdido el juicio y yo he sentido en m despu s ac que no todas veces le tengo cabal sino tan desmedrado y flaco que hago mil locuras rasg ndome los vestidos dando voces por estas soledades maldiciendo mi ventura y repitiendo en vano el nombre amado de mi enemiga sin tener otro discurso ni intento entonces que procurar acabar la vida voceando y cuando en m vuelvo me hallo tan cansado y molido que apenas puedo moverme mi m s com n habitaci n es en el hueco de un alcornoque capaz de cubrir este miserable cuerpo los vaqueros y cabreros que andan por estas monta as movidos de caridad me sustentan poni ndome el manjar por los caminos y por las pe as por donde entienden que acaso podr pasar y hallarlo y as aunque entonces me falte el juicio la necesidad natural me da a conocer el mantenimiento y despierta en m el deseo de apetecerlo y la voluntad de tomarlo otras veces me dicen ellos cuando me encuentran con juicio que yo salgo a los caminos y que se lo quito por fuerza aunque me lo den de grado a los pastores que vienen con ello del lugar a las majadas desta manera paso mi miserable y estrema vida hasta que el cielo sea servido de conducirle a su ltimo fin o de ponerle en mi memoria para que no me acuerde de la hermosura y de la traici n de luscinda y del agravio de don fernando que si esto l hace sin quitarme la vida yo volver a mejor discurso mis pensamientos donde no no hay sino rogarle que absolutamente tenga misericordia de mi alma que yo no siento en m valor ni fuerzas para sacar el cuerpo desta estrecheza en que por mi gusto he querido ponerle sta es oh se ores la amarga historia de mi desgracia decidme si es tal que pueda celebrarse con menos sentimientos que los que en m hab is visto y no os cans is en persuadirme ni aconsejarme lo que la raz n os dijere que puede ser bueno para mi remedio porque ha de aprovechar conmigo lo que aprovecha la medicina recetada de famoso m dico al enfermo que recebir no la quiere yo no quiero salud sin luscinda y pues ella gust de ser ajena siendo o debiendo ser m a guste yo de ser de la desventura pudiendo haber sido de la buena dicha ella quiso con su mudanza hacer estable mi perdici n yo querr con procurar perderme hacer contenta su voluntad y ser ejemplo a los por venir de que a m solo falt lo que a todos los desdichados sobra a los cuales suele ser consuelo la imposibilidad de tenerle y en m es causa de mayores sentimientos y males porque aun pienso que no se han de acabar con la muerte aqu dio fin cardenio a su larga pl tica y tan desdichada como amorosa historia y al tiempo que el cura se preven a para decirle algunas razones de consuelo le suspendi una voz que lleg a sus o dos que en lastimados acentos oyeron que dec a lo que se dir en la cuarta parte desta narraci n que en este punto dio fin a la tercera el sabio y atentado historiador cide hamete benengeli cuarta parte del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha cap tulo xxviii que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y barbero sucedi en la mesma sierra felic simos y venturosos fueron los tiempos donde se ech al mundo el audac simo caballero don quijote de la mancha pues por haber tenido tan honrosa determinaci n como fue el querer resucitar y volver al mundo la ya perdida y casi muerta orden de la andante caballer a gozamos ahora en esta nuestra edad necesitada de alegres entretenimientos no s lo de la dulzura de su verdadera historia sino de los cuentos y episodios della que en parte no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia la cual prosiguiendo su rastrillado torcido y aspado hilo cuenta que as como el cura comenz a prevenirse para consolar a cardenio lo impidi una voz que lleg a sus o dos que con tristes acentos dec a desta manera ay dios si ser posible que he ya hallado lugar que pueda servir de escondida sepultura a la carga pesada deste cuerpo que tan contra mi voluntad sostengo s ser si la soledad que prometen estas sierras no me miente ay desdichada y cu n m s agradable compa a har n estos riscos y malezas a mi intenci n pues me dar n lugar para que con quejas comunique mi desgracia al cielo que no la de ning n hombre humano pues no hay ninguno en la tierra de quien se pueda esperar consejo en las dudas alivio en las quejas ni remedio en los males todas estas razones oyeron y percibieron el cura y los que con l estaban y por parecerles como ello era que all junto las dec an se levantaron a buscar el due o y no hubieron andado veinte pasos cuando detr s de un pe asco vieron sentado al pie de un fresno a un mozo vestido como labrador al cual por tener inclinado el rostro a causa de que se lavaba los pies en el arroyo que por all corr a no se le pudieron ver por entonces y ellos llegaron con tanto silencio que d l no fueron sentidos ni l estaba a otra cosa atento que a lavarse los pies que eran tales que no parec an sino dos pedazos de blanco cristal que entre las otras piedras del arroyo se hab an nacido suspendi les la blancura y belleza de los pies pareci ndoles que no estaban hechos a pisar terrones ni a andar tras el arado y los bueyes como mostraba el h bito de su due o y as viendo que no hab an sido sentidos el cura que iba delante hizo se as a los otros dos que se agazapasen o escondiesen detr s de unos pedazos de pe a que all hab a y as lo hicieron todos mirando con atenci n lo que el mozo hac a el cual tra a puesto un capotillo pardo de dos haldas muy ce ido al cuerpo con una toalla blanca tra a ansimesmo unos calzones y polainas de pa o pardo y en la cabeza una montera parda ten a las polainas levantadas hasta la mitad de la pierna que sin duda alguna de blanco alabastro parec a. acab se de lavar los hermosos pies y luego con un pa o de tocar que sac debajo de la montera se los limpi y al querer quit rsele alz el rostro y tuvieron lugar los que mir ndole estaban de ver una hermosura incomparable tal que cardenio dijo al cura con voz baja sta ya que no es luscinda no es persona humana sino divina el mozo se quit la montera y sacudiendo la cabeza a una y a otra parte se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos que pudieran los del sol tenerles envidia con esto conocieron que el que parec a labrador era mujer y delicada y aun la m s hermosa que hasta entonces los ojos de los dos hab an visto y aun los de cardenio si no hubieran mirado y conocido a luscinda que despu s afirm que sola la belleza de luscinda pod a contender con aqu lla los luengos y rubios cabellos no s lo le cubrieron las espaldas mas toda en torno la escondieron debajo de ellos que si no eran los pies ninguna otra cosa de su cuerpo se parec a tales y tantos eran en esto les sirvi de peine unas manos que si los pies en el agua hab an parecido pedazos de cristal las manos en los cabellos semejaban pedazos de apretada nieve todo lo cual en m s admiraci n y en m s deseo de saber qui n era pon a a los tres que la miraban por esto determinaron de mostrarse y al movimiento que hicieron de ponerse en pie la hermosa moza alz la cabeza y apart ndose los cabellos de delante de los ojos con entrambas manos mir los que el ruido hac an y apenas los hubo visto cuando se levant en pie y sin aguardar a calzarse ni a recoger los cabellos asi con mucha presteza un bulto como de ropa que junto a s ten a y quiso ponerse en huida llena de turbaci n y sobresalto mas no hubo dado seis pasos cuando no pudiendo sufrir los delicados pies la aspereza de las piedras dio consigo en el suelo lo cual visto por los tres salieron a ella y el cura fue el primero que le dijo deteneos se ora quienquiera que se is que los que aqu veis s lo tienen intenci n de serviros no hay para qu os pong is en tan impertinente huida porque ni vuestros pies lo podr n sufrir ni nosotros consentir a todo esto ella no respond a palabra at nita y confusa llegaron pues a ella y asi ndola por la mano el cura prosigui diciendo lo que vuestro traje se ora nos niega vuestros cabellos nos descubren se ales claras que no deben de ser de poco momento las causas que han disfrazado vuestra belleza en h bito tan indigno y tra dola a tanta soledad como es sta en la cual ha sido ventura el hallaros si no para dar remedio a vuestros males a lo menos para darles consejo pues ning n mal puede fatigar tanto ni llegar tan al estremo de serlo mientras no acaba la vida que reh ya de no escuchar siquiera el consejo que con buena intenci n se le da al que lo padece as que se ora m a o se or m o o lo que vos quisierdes ser perded el sobresalto que nuestra vista os ha causado y contadnos vuestra buena o mala suerte que en nosotros juntos o en cada uno hallar is quien os ayude a sentir vuestras desgracias en tanto que el cura dec a estas razones estaba la disfrazada moza como embelesada mir ndolos a todos sin mover labio ni decir palabra alguna bien as como r stico aldeano que de improviso se le muestran cosas raras y d l jam s vistas mas volviendo el cura a decirle otras razones al mesmo efeto encaminadas dando ella un profundo suspiro rompi el silencio y dijo pues que la soledad destas sierras no ha sido parte para encubrirme ni la soltura de mis descompuestos cabellos no ha permitido que sea mentirosa mi lengua en balde ser a fingir yo de nuevo ahora lo que si se me creyese ser a m s por cortes a que por otra raz n alguna presupuesto esto digo se ores que os agradezco el ofrecimiento que me hab is hecho el cual me ha puesto en obligaci n de satisfaceros en todo lo que me hab is pedido puesto que temo que la relaci n que os hiciere de mis desdichas os ha de causar al par de la compasi n la pesadumbre porque no hab is de hallar remedio para remediarlas ni consuelo para entretenerlas pero con todo esto porque no ande vacilando mi honra en vuestras intenciones habi ndome ya conocido por mujer y vi ndome moza sola y en este traje cosas todas juntas y cada una por s que pueden echar por tierra cualquier honesto cr dito os habr de decir lo que quisiera callar si pudiera todo esto dijo sin parar la que tan hermosa mujer parec a con tan suelta lengua con voz tan suave que no menos les admir su discreci n que su hermosura y torn ndole a hacer nuevos ofrecimientos y nuevos ruegos para que lo prometido cumpliese ella sin hacerse m s de rogar calz ndose con toda honestidad y recogiendo sus cabellos se acomod en el asiento de una piedra y puestos los tres alrededor della haci ndose fuerza por detener algunas l grimas que a los ojos se le ven an con voz reposada y clara comenz la historia de su vida desta manera en esta andaluc a hay un lugar de quien toma t tulo un duque que le hace uno de los que llaman grandes en espa a. ste tiene dos hijos el mayor heredero de su estado y al parecer de sus buenas costumbres y el menor no s yo de qu sea heredero sino de las traiciones de vellido y de los embustes de galal n. deste se or son vasallos mis padres humildes en linaje pero tan ricos que si los bienes de su naturaleza igualaran a los de su fortuna ni ellos tuvieran m s que desear ni yo temiera verme en la desdicha en que me veo porque quiz nace mi poca ventura de la que no tuvieron ellos en no haber nacido ilustres bien es verdad que no son tan bajos que puedan afrentarse de su estado ni tan altos que a m me quiten la imaginaci n que tengo de que de su humildad viene mi desgracia ellos en fin son labradores gente llana sin mezcla de alguna raza mal sonante y como suele decirse cristianos viejos ranciosos pero tan ricos que su riqueza y magn fico trato les va poco a poco adquiriendo nombre de hidalgos y aun de caballeros puesto que de la mayor riqueza y nobleza que ellos se preciaban era de tenerme a m por hija y as por no tener otra ni otro que los heredase como por ser padres y aficionados yo era una de las m s regaladas hijas que padres jam s regalaron era el espejo en que se miraban el b culo de su vejez y el sujeto a quien encaminaban midi ndolos con el cielo todos sus deseos de los cuales por ser ellos tan buenos los m os no sal an un punto y del mismo modo que yo era se ora de sus nimos ans lo era de su hacienda por m se receb an y desped an los criados la raz n y cuenta de lo que se sembraba y cog a pasaba por mi mano los molinos de aceite los lagares de vino el n mero del ganado mayor y menor el de las colmenas finalmente de todo aquello que un tan rico labrador como mi padre puede tener y tiene ten a yo la cuenta y era la mayordoma y se ora con tanta solicitud m a y con tanto gusto suyo que buenamente no acertar a encarecerlo los ratos que del d a me quedaban despu s de haber dado lo que conven a a los mayorales a capataces y a otros jornaleros los entreten a en ejercicios que son a las doncellas tan l citos como necesarios como son los que ofrece la aguja y la almohadilla y la rueca muchas veces y si alguna por recrear el nimo estos ejercicios dejaba me acog a al entretenimiento de leer alg n libro devoto o a tocar una arpa porque la experiencia me mostraba que la m sica compone los nimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del esp ritu sta pues era la vida que yo ten a en casa de mis padres la cual si tan particularmente he contado no ha sido por ostentaci n ni por dar a entender que soy rica sino porque se advierta cu n sin culpa me he venido de aquel buen estado que he dicho al infelice en que ahora me hallo es pues el caso que pasando mi vida en tantas ocupaciones y en un encerramiento tal que al de un monesterio pudiera compararse sin ser vista a mi parecer de otra persona alguna que de los criados de casa porque los d as que iba a misa era tan de ma ana y tan acompa ada de mi madre y de otras criadas y yo tan cubierta y recatada que apenas v an mis ojos m s tierra de aquella donde pon a los pies y con todo esto los del amor o los de la ociosidad por mejor decir a quien los de lince no pueden igualarse me vieron puestos en la solicitud de don fernando que ste es el nombre del hijo menor del duque que os he contado no hubo bien nombrado a don fernando la que el cuento contaba cuando a cardenio se le mud la color del rostro y comenz a trasudar con tan grande alteraci n que el cura y el barbero que miraron en ello temieron que le ven a aquel accidente de locura que hab an o do decir que de cuando en cuando le ven a. mas cardenio no hizo otra cosa que trasudar y estarse quedo mirando de hito en hito a la labradora imaginando qui n ella era la cual sin advertir en los movimientos de cardenio prosigui su historia diciendo y no me hubieron bien visto cuando seg n l dijo despu s qued tan preso de mis amores cuanto lo dieron bien a entender sus demostraciones mas por acabar presto con el cuento que no le tiene de mis desdichas quiero pasar en silencio las diligencias que don fernando hizo para declararme su voluntad soborn toda la gente de mi casa dio y ofreci d divas y mercedes a mis parientes los d as eran todos de fiesta y de regocijo en mi calle las noches no dejaban dormir a nadie las m sicas los billetes que sin saber c mo a mis manos ven an eran infinitos llenos de enamoradas razones y ofrecimientos con menos letras que promesas y juramentos todo lo cual no s lo no me ablandaba pero me endurec a de manera como si fuera mi mortal enemigo y que todas las obras que para reducirme a su voluntad hac a las hiciera para el efeto contrario no porque a m me pareciese mal la gentileza de don fernando ni que tuviese a demas a sus solicitudes porque me daba un no s qu de contento verme tan querida y estimada de un tan principal caballero y no me pesaba ver en sus papeles mis alabanzas que en esto por feas que seamos las mujeres me parece a m que siempre nos da gusto el o r que nos llaman hermosas pero a todo esto se opone mi honestidad y los consejos continuos que mis padres me daban que ya muy al descubierto sab an la voluntad de don fernando porque ya a l no se le daba nada de que todo el mundo la supiese dec anme mis padres que en sola mi virtud y bondad dejaban y depositaban su honra y fama y que considerase la desigualdad que hab a entre m y don fernando y que por aqu echar a de ver que sus pensamientos aunque l dijese otra cosa mas se encaminaban a su gusto que a mi provecho y que si yo quisiese poner en alguna manera alg n inconveniente para que l se dejase de su injusta pretensi n que ellos me casar an luego con quien yo m s gustase as de los m s principales de nuestro lugar como de todos los circunvecinos pues todo se pod a esperar de su mucha hacienda y de mi buena fama con estos ciertos prometimientos y con la verdad que ellos me dec an fortificaba yo mi entereza y jam s quise responder a don fernando palabra que le pudiese mostrar aunque de muy lejos esperanza de alcanzar su deseo todos estos recatos m os que l deb a de tener por desdenes debieron de ser causa de avivar m s su lascivo apetito que este nombre quiero dar a la voluntad que me mostraba la cual si ella fuera como deb a no la supi rades vosotros ahora porque hubiera faltado la ocasi n de dec rosla finalmente don fernando supo que mis padres andaban por darme estado por quitalle a l la esperanza de poseerme o a lo menos porque yo tuviese m s guardas para guardarme y esta nueva o sospecha fue causa para que hiciese lo que ahora oir is y fue que una noche estando yo en mi aposento con sola la compa a de una doncella que me serv a teniendo bien cerradas las puertas por temor que por descuido mi honestidad no se viese en peligro sin saber ni imaginar c mo en medio destos recatos y prevenciones y en la soledad deste silencio y encierro me le hall delante cuya vista me turb de manera que me quit la de mis ojos y me enmudeci la lengua y as no fui poderosa de dar voces ni aun l creo que me las dejara dar porque luego se lleg a m y tom ndome entre sus brazos porque yo como digo no tuve fuerzas para defenderme seg n estaba turbada comenz a decirme tales razones que no s c mo es posible que tenga tanta habilidad la mentira que las sepa componer de modo que parezcan tan verdaderas hac a el traidor que sus l grimas acreditasen sus palabras y los suspiros su intenci n. yo pobrecilla sola entre los m os mal ejercitada en casos semejantes comenc no s en qu modo a tener por verdaderas tantas falsedades pero no de suerte que me moviesen a compasi n menos que buena sus l grimas y suspiros y as pas ndoseme aquel sobresalto primero torn alg n tanto a cobrar mis perdidos esp ritus y con m s nimo del que pens que pudiera tener le dije si como estoy se or en tus brazos estuviera entre los de un le n fiero y el librarme dellos se me asegurara con que hiciera o dijera cosa que fuera en perjuicio de mi honestidad as fuera posible hacella o decilla como es posible dejar de haber sido lo que fue as que si t tienes ce ido mi cuerpo con tus brazos yo tengo atada mi alma con mis buenos deseos que son tan diferentes de los tuyos como lo ver s si con hacerme fuerza quisieres pasar adelante en ellos tu vasalla soy pero no tu esclava ni tiene ni debe tener imperio la nobleza de tu sangre para deshonrar y tener en poco la humildad de la m a y en tanto me estimo yo villana y labradora como t se or y caballero conmigo no han de ser de ning n efecto tus fuerzas ni han de tener valor tus riquezas ni tus palabras han de poder enga arme ni tus suspiros y l grimas enternecerme si alguna de todas estas cosas que he dicho viera yo en el que mis padres me dieran por esposo a su voluntad se ajustara la m a y mi voluntad de la suya no saliera de modo que como quedara con honra aunque quedara sin gusto de grado te entregara lo que t se or ahora con tanta fuerza procuras todo esto he dicho porque no es pensar que de m alcance cosa alguna el que no fuere mi lig timo esposo si no reparas m s que en eso bell sima dorotea que ste es el nombre desta desdichada dijo el desleal caballero ves aqu te doy la mano de serlo tuyo y sean testigos desta verdad los cielos a quien ninguna cosa se asconde y esta imagen de nuestra se ora que aqu tienes cuando cardenio le oy decir que se llamaba dorotea torn de nuevo a sus sobresaltos y acab de confirmar por verdadera su primera opini n pero no quiso interromper el cuento por ver en qu ven a a parar lo que l ya casi sab a s lo dijo que dorotea es tu nombre se ora otra he o do yo decir del mesmo que quiz corre parejas con tus desdichas pasa adelante que tiempo vendr en que te diga cosas que te espanten en el mesmo grado que te lastimen repar dorotea en las razones de cardenio y en su estra o y desastrado traje y rog le que si alguna cosa de su hacienda sab a se la dijese luego porque si algo le hab a dejado bueno la fortuna era el nimo que ten a para sufrir cualquier desastre que le sobreviniese segura de que a su parecer ninguno pod a llegar que el que ten a acrecentase un punto no le perdiera yo se ora respondi cardenio en decirte lo que pienso si fuera verdad lo que imagino y hasta ahora no se pierde coyuntura ni a ti te importa nada el saberlo sea lo que fuere respondi dorotea lo que en mi cuento pasa fue que tomando don fernando una imagen que en aquel aposento estaba la puso por testigo de nuestro desposorio con palabras eficac simas y juramentos estraordinarios me dio la palabra de ser mi marido puesto que antes que acabase de decirlas le dije que mirase bien lo que hac a y que considerase el enojo que su padre hab a de recebir de verle casado con una villana vasalla suya que no le cegase mi hermosura tal cual era pues no era bastante para hallar en ella disculpa de su yerro y que si alg n bien me quer a hacer por el amor que me ten a fuese dejar correr mi suerte a lo igual de lo que mi calidad pod a porque nunca los tan desiguales casamientos se gozan ni duran mucho en aquel gusto con que se comienzan todas estas razones que aqu he dicho le dije y otras muchas de que no me acuerdo pero no fueron parte para que l dejase de seguir su intento bien ans como el que no piensa pagar que al concertar de la barata no repara en inconvenientes yo a esta saz n hice un breve discurso conmigo y me dije a m mesma s que no ser yo la primera que por v a de matrimonio haya subido de humilde a grande estado ni ser don fernando el primero a quien hermosura o ciega afici n que es lo m s cierto haya hecho tomar compa a desigual a su grandeza pues si no hago ni mundo ni uso nuevo bien es acudir a esta honra que la suerte me ofrece puesto que en ste no dure m s la voluntad que me muestra de cuanto dure el cumplimiento de su deseo que en fin para con dios ser su esposa y si quiero con desdenes despedille en t rmino le veo que no usando el que debe usar el de la fuerza y vendr a quedar deshonrada y sin disculpa de la culpa que me pod a dar el que no supiere cu n sin ella he venido a este punto porque qu razones ser n bastantes para persuadir a mis padres y a otros que este caballero entr en mi aposento sin consentimiento m o todas estas demandas y respuestas revolv yo en un instante en la imaginaci n y sobre todo me comenzaron a hacer fuerza y a inclinarme a lo que fue sin yo pensarlo mi perdici n los juramentos de don fernando los testigos que pon a las l grimas que derramaba y finalmente su dispusici n y gentileza que acompa ada con tantas muestras de verdadero amor pudieran rendir a otro tan libre y recatado coraz n como el m o. llam a mi criada para que en la tierra acompa ase a los testigos del cielo torn don fernando a reiterar y confirmar sus juramentos a adi a los primeros nuevos santos por testigos ech se mil futuras maldiciones si no cumpliese lo que me promet a volvi a humedecer sus ojos y a acrecentar sus suspiros apret me m s entre sus brazos de los cuales jam s me hab a dejado y con esto y con volverse a salir del aposento mi doncella yo dej de serlo y l acab de ser traidor y fementido el d a que sucedi a la noche de mi desgracia se ven a aun no tan apriesa como yo pienso que don fernando deseaba porque despu s de cumplido aquello que el apetito pide el mayor gusto que puede venir es apartarse de donde le alcanzaron digo esto porque don fernando dio priesa por partirse de m y por industria de mi doncella que era la misma que all le hab a tra do antes que amaneciese se vio en la calle y al despedirse de m aunque no con tanto ah nco y vehemencia como cuando vino me dijo que estuviese segura de su fe y de ser firmes y verdaderos sus juramentos y para m s confirmaci n de su palabra sac un rico anillo del dedo y lo puso en el m o. en efecto l se fue y yo qued ni s si triste o alegre esto s bien decir que qued confusa y pensativa y casi fuera de m con el nuevo acaecimiento y no tuve nimo o no se me acord de re ir a mi doncella por la traici n cometida de encerrar a don fernando en mi mismo aposento porque a n no me determinaba si era bien o mal el que me hab a sucedido d jele al partir a don fernando que por el mesmo camino de aqu lla pod a verme otras noches pues ya era suya hasta que cuando l quisiese aquel hecho se publicase pero no vino otra alguna si no fue la siguiente ni yo pude verle en la calle ni en la iglesia en m s de un mes que en vano me cans en solicitallo puesto que supe que estaba en la villa y que los m s d as iba a caza ejercicio de que l era muy aficionado estos d as y estas horas bien s yo que para m fueron aciagos y menguadas y bien s que comenc a dudar en ellos y aun a descreer de la fe de don fernando y s tambi n que mi doncella oy entonces las palabras que en reprehensi n de su atrevimiento antes no hab a o do y s que me fue forzoso tener cuenta con mis l grimas y con la compostura de mi rostro por no dar ocasi n a que mis padres me preguntasen que de qu andaba descontenta y me obligasen a buscar mentiras que decilles pero todo esto se acab en un punto lleg ndose uno donde se atropellaron respectos y se acabaron los honrados discursos y adonde se perdi la paciencia y salieron a plaza mis secretos pensamientos y esto fue porque de all a pocos d as se dijo en el lugar como en una ciudad all cerca se hab a casado don fernando con una doncella hermos sima en todo estremo y de muy principales padres aunque no tan rica que por la dote pudiera aspirar a tan noble casamiento d jose que se llamaba luscinda con otras cosas que en sus desposorios sucedieron dignas de admiraci n. oy cardenio el nombre de luscinda y no hizo otra cosa que encoger los hombros morderse los labios enarcar las cejas y dejar de all a poco caer por sus ojos dos fuentes de l grimas mas no por esto dej dorotea de seguir su cuento diciendo lleg esta triste nueva a mis o dos y en lugar de hel rseme el coraz n en o lla fue tanta la c lera y rabia que se encendi en l que falt poco para no salirme por las calles dando voces publicando la alevos a y traici n que se me hab a hecho mas templ se esta furia por entonces con pensar de poner aquella mesma noche por obra lo que puse que fue ponerme en este h bito que me dio uno de los que llaman zagales en casa de los labradores que era criado de mi padre al cual descubr toda mi desventura y le rogu me acompa ase hasta la ciudad donde entend que mi enemigo estaba l despu s que hubo reprehendido mi atrevimiento y afeado mi determinaci n vi ndome resuelta en mi parecer se ofreci a tenerme compa a como l dijo hasta el cabo del mundo luego al momento encerr en una almohada de lienzo un vestido de mujer y algunas joyas y dineros por lo que pod a suceder y en el silencio de aquella noche sin dar cuenta a mi traidora doncella sal de mi casa acompa ada de mi criado y de muchas imaginaciones y me puse en camino de la ciudad a pie llevada en vuelo del deseo de llegar ya que no a estorbar lo que ten a por hecho a lo menos a decir a don fernando me dijese con qu alma lo hab a hecho llegu en dos d as y medio donde quer a y en entrando por la ciudad pregunt por la casa de los padres de luscinda y al primero a quien hice la pregunta me respondi m s de lo que yo quisiera o r. d jome la casa y todo lo que hab a sucedido en el desposorio de su hija cosa tan p blica en la ciudad que se hace en corrillos para contarla por toda ella d jome que la noche que don fernando se despos con luscinda despu s de haber ella dado el s de ser su esposa le hab a tomado un recio desmayo y que llegando su esposo a desabrocharle el pecho para que le diese el aire le hall un papel escrito de la misma letra de luscinda en que dec a y declaraba que ella no pod a ser esposa de don fernando porque lo era de cardenio que a lo que el hombre me dijo era un caballero muy principal de la mesma ciudad y que si hab a dado el s a don fernando fue por no salir de la obediencia de sus padres en resoluci n tales razones dijo que conten a el papel que daba a entender que ella hab a tenido intenci n de matarse en acab ndose de desposar y daba all las razones por que se hab a quitado la vida todo lo cual dicen que confirm una daga que le hallaron no s en qu parte de sus vestidos todo lo cual visto por don fernando pareci ndole que luscinda le hab a burlado y escarnecido y tenido en poco arremeti a ella antes que de su desmayo volviese y con la misma daga que le hallaron la quiso dar de pu aladas y lo hiciera si sus padres y los que se hallaron presentes no se lo estorbaran dijeron m s que luego se ausent don fernando y que luscinda no hab a vuelto de su parasismo hasta otro d a que cont a sus padres c mo ella era verdadera esposa de aquel cardenio que he dicho supe m s que el cardenio seg n dec an se hall presente en los desposorios y que en vi ndola desposada lo cual l jam s pens se sali de la ciudad desesperado dej ndole primero escrita una carta donde daba a entender el agravio que luscinda le hab a hecho y de c mo l se iba adonde gentes no le viesen esto todo era p blico y notorio en toda la ciudad y todos hablaban dello y m s hablaron cuando supieron que luscinda hab a faltado de casa de sus padres y de la ciudad pues no la hallaron en toda ella de que perd an el juicio sus padres y no sab an qu medio se tomar para hallarla esto que supe puso en bando mis esperanzas y tuve por mejor no haber hallado a don fernando que no hallarle casado pareci ndome que a n no estaba del todo cerrada la puerta a mi remedio d ndome yo a entender que podr a ser que el cielo hubiese puesto aquel impedimento en el segundo matrimonio por atraerle a conocer lo que al primero deb a y a caer en la cuenta de que era cristiano y que estaba m s obligado a su alma que a los respetos humanos todas estas cosas revolv a en mi fantas a y me consolaba sin tener consuelo fingiendo unas esperanzas largas y desmayadas para entretener la vida que ya aborrezco estando pues en la ciudad sin saber qu hacerme pues a don fernando no hallaba lleg a mis o dos un p blico preg n donde se promet a grande hallazgo a quien me hallase dando las se as de la edad y del mesmo traje que tra a y o decir que se dec a que me hab a sacado de casa de mis padres el mozo que conmigo vino cosa que me lleg al alma por ver cu n de ca da andaba mi cr dito pues no bastaba perderle con mi venida sino a adir el con qui n siendo subjeto tan bajo y tan indigno de mis buenos pensamientos al punto que o el preg n me sal de la ciudad con mi criado que ya comenzaba a dar muestras de titubear en la fe que de fidelidad me ten a prometida y aquella noche nos entramos por lo espeso desta monta a con el miedo de no ser hallados pero como suele decirse que un mal llama a otro y que el fin de una desgracia suele ser principio de otra mayor as me sucedi a m porque mi buen criado hasta entonces fiel y seguro as como me vio en esta soledad incitado de su mesma bellaquer a antes que de mi hermosura quiso aprovecharse de la ocasi n que a su parecer estos yermos le ofrec an y con poca verg enza y menos temor de dios ni respeto m o me requiri de amores y viendo que yo con feas y justas palabras respond a a las desverg enzas de sus prop sitos dej aparte los ruegos de quien primero pens aprovecharse y comenz a usar de la fuerza pero el justo cielo que pocas o ningunas veces deja de mirar y favorecer a las justas intenciones favoreci las m as de manera que con mis pocas fuerzas y con poco trabajo di con l por un derrumbadero donde le dej ni s si muerto o si vivo y luego con m s ligereza que mi sobresalto y cansancio ped an me entr por estas monta as sin llevar otro pensamiento ni otro disignio que esconderme en ellas y huir de mi padre y de aquellos que de su parte me andaban buscando con este deseo ha no s cu ntos meses que entr en ellas donde hall un ganadero que me llev por su criado a un lugar que est en las entra as desta sierra al cual he servido de zagal todo este tiempo procurando estar siempre en el campo por encubrir estos cabellos que ahora tan si pensarlo me han descubierto pero toda mi industria y toda mi solicitud fue y ha sido de ning n provecho pues mi amo vino en conocimiento de que yo no era var n y naci en l el mesmo mal pensamiento que en mi criado y como no siempre la fortuna con los trabajos da los remedios no hall derrumbadero ni barranco de donde despe ar y despenar al amo como le hall para el criado y as tuve por menor inconveniente dejalle y asconderme de nuevo entre estas asperezas que probar con l mis fuerzas o mis disculpas digo pues que me torn a emboscar y a buscar donde sin impedimento alguno pudiese con suspiros y l grimas rogar al cielo se duela de mi desventura y me d industria y favor para salir della o para dejar la vida entre estas soledades sin que quede memoria desta triste que tan sin culpa suya habr dado materia para que de ella se hable y murmure en la suya y en las ajenas tierras cap tulo xxix que trata de la discreci n de la hermosa dorotea con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo esta es se ores la verdadera historia de mi tragedia mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes las palabras que o stes y las l grimas que de mis ojos sal an ten an ocasi n bastante para mostrarse en mayor abundancia y considerada la calidad de mi desgracia ver is que ser en vano el consuelo pues es imposible el remedio della s lo os ruego lo que con facilidad podr is y deb is hacer que me aconsej is d nde podr pasar la vida sin que me acabe el temor y sobresalto que tengo de ser hallada de los que me buscan que aunque s que el mucho amor que mis padres me tienen me asegura que ser dellos bien recebida es tanta la verg enza que me ocupa s lo el pensar que no como ellos pensaban tengo de parecer a su presencia que tengo por mejor desterrarme para siempre de ser vista que no verles el rostro con pensamiento que ellos miran el m o ajeno de la honestidad que de m se deb an de tener prometida call en diciendo esto y el rostro se le cubri de un color que mostr bien claro el sentimiento y verg enza del alma en las suyas sintieron los que escuchado la hab an tanta l stima como admiraci n de su desgracia y aunque luego quisiera el cura consolarla y aconsejarla tom primero la mano cardenio diciendo en fin se ora que t eres la hermosa dorotea la hija nica del rico clenardo admirada qued dorotea cuando oy el nombre de su padre y de ver cu n de poco era el que le nombraba porque ya se ha dicho de la mala manera que cardenio estaba vestido y as le dijo y qui n sois vos hermano que as sab is el nombre de mi padre porque yo hasta ahora si mal no me acuerdo en todo el discurso del cuento de mi desdicha no le he nombrado soy respondi cardenio aquel sin ventura que seg n vos se ora hab is dicho luscinda dijo que era su esposa soy el desdichado cardenio a quien el mal t rmino de aquel que a vos os ha puesto en el que est is me ha tra do a que me ve is cual me veis roto desnudo falto de todo humano consuelo y lo que es peor de todo falto de juicio pues no le tengo sino cuando al cielo se le antoja d rmele por alg n breve espacio yo teodora soy el que me hall presente a las sinrazones de don fernando y el que aguard o r el s que de ser su esposa pronunci luscinda yo soy el que no tuvo nimo para ver en qu paraba su desmayo ni lo que resultaba del papel que le fue hallado en el pecho porque no tuvo el alma sufrimiento para ver tantas desventuras juntas y as dej la casa y la paciencia y una carta que dej a un hu sped m o a quien rogu que en manos de luscinda la pusiese y v neme a estas soledades con intenci n de acabar en ellas la vida que desde aquel punto aborrec como mortal enemiga m a. mas no ha querido la suerte quit rmela content ndose con quitarme el juicio quiz por guardarme para la buena ventura que he tenido en hallaros pues siendo verdad como creo que lo es lo que aqu hab is contado a n podr a ser que a entrambos nos tuviese el cielo guardado mejor suceso en nuestros desastres que nosotros pensamos porque presupuesto que luscinda no puede casarse con don fernando por ser m a ni don fernando con ella por ser vuestro y haberlo ella tan manifiestamente declarado bien podemos esperar que el cielo nos restituya lo que es nuestro pues est todav a en ser y no se ha enajenado ni deshecho y pues este consuelo tenemos nacido no de muy remota esperanza ni fundado en desvariadas imaginaciones supl coos se ora que tom is otra resoluci n en vuestros honrados pensamientos pues yo la pienso tomar en los m os acomod ndoos a esperar mejor fortuna que yo os juro por la fe de caballero y de cristiano de no desampararos hasta veros en poder de don fernando y que cuando con razones no le pudiere atraer a que conozca lo que os debe de usar entonces la libertad que me concede el ser caballero y poder con justo t tulo desafialle en raz n de la sinraz n que os hace sin acordarme de mis agravios cuya venganza dejar al cielo por acudir en la tierra a los vuestros con lo que cardenio dijo se acab de admirar dorotea y por no saber qu gracias volver a tan grandes ofrecimientos quiso tomarle los pies para bes rselos mas no lo consinti cardenio y el licenciado respondi por entrambos y aprob el buen discurso de cardenio y sobre todo les rog aconsej y persuadi que se fuesen con l a su aldea donde se podr an reparar de las cosas que les faltaban y que all se dar a orden c mo buscar a don fernando o c mo llevar a dorotea a sus padres o hacer lo que m s les pareciese conveniente cardenio y dorotea se lo agradecieron y acetaron la merced que se les ofrec a. el barbero que a todo hab a estado suspenso y callado hizo tambi n su buena pl tica y se ofreci con no menos voluntad que el cura a todo aquello que fuese bueno para servirles cont asimesmo con brevedad la causa que all los hab a tra do con la estra eza de la locura de don quijote y c mo aguardaban a su escudero que hab a ido a buscalle v nosele a la memoria a cardenio como por sue os la pendencia que con don quijote hab a tenido y cont la a los dem s mas no supo decir por qu causa fue su quisti n. en esto oyeron voces y conocieron que el que las daba era sancho panza que por no haberlos hallado en el lugar donde los dej los llamaba a voces sali ronle al encuentro y pregunt ndole por don quijote les dijo c mo le hab a hallado desnudo en camisa flaco amarillo y muerto de hambre y suspirando por su se ora dulcinea y que puesto que le hab a dicho que ella le mandaba que saliese de aquel lugar y se fuese al del toboso donde le quedaba esperando hab a respondido que estaba determinado de no parecer ante su fermosura fasta que hobiese fecho faza as que le ficiesen digno de su gracia y que si aquello pasaba adelante corr a peligro de no venir a ser emperador como estaba obligado ni aun arzobispo que era lo menos que pod a ser por eso que mirasen lo que se hab a de hacer para sacarle de all el licenciado le respondi que no tuviese pena que ellos le sacar an de all mal que le pesase cont luego a cardenio y a dorotea lo que ten an pensado para remedio de don quijote a lo menos para llevarle a su casa a lo cual dijo dorotea que ella har a la doncella menesterosa mejor que el barbero y m s que ten a all vestidos con que hacerlo al natural y que la dejasen el cargo de saber representar todo aquello que fuese menester para llevar adelante su intento porque ella hab a le do muchos libros de caballer as y sab a bien el estilo que ten an las doncellas cuitadas cuando ped an sus dones a los andantes caballeros pues no es menester m s dijo el cura sino que luego se ponga por obra que sin duda la buena suerte se muestra en favor nuestro pues tan sin pensarlo a vosotros se ores se os ha comenzado a abrir puerta para vuestro remedio y a nosotros se nos ha facilitado la que hab amos menester sac luego dorotea de su almohada una saya entera de cierta telilla rica y una mantellina de otra vistosa tela verde y de una cajita un collar y otras joyas con que en un instante se adorn de manera que una rica y gran se ora parec a. todo aquello y m s dijo que hab a sacado de su casa para lo que se ofreciese y que hasta entonces no se le hab a ofrecido ocasi n de habello menester a todos content en estremo su mucha gracia donaire y hermosura y confirmaron a don fernando por de poco conocimiento pues tanta belleza desechaba pero el que m s se admir fue sancho panza por parecerle como era as verdad que en todos los d as de su vida hab a visto tan hermosa criatura y as pregunt al cura con grande ah nco le dijese qui n era aquella tan fermosa se ora y qu era lo que buscaba por aquellos andurriales esta hermosa se ora respondi el cura sancho hermano es como quien no dice nada es la heredera por l nea recta de var n del gran reino de micomic n la cual viene en busca de vuestro amo a pedirle un don el cual es que le desfaga un tuerto o agravio que un mal gigante le tiene fecho y a la fama que de buen caballero vuestro amo tiene por todo lo descubierto de guinea ha venido a buscarle esta princesa dichosa buscada y dichoso hallazgo dijo a esta saz n sancho panza y m s si mi amo es tan venturoso que desfaga ese agravio y enderece ese tuerto matando a ese hideputa dese gigante que vuestra merced dice que s matar si l le encuentra si ya no fuese fantasma que contra las fantasmas no tiene mi se or poder alguno pero una cosa quiero suplicar a vuestra merced entre otras se or licenciado y es que porque a mi amo no le tome gana de ser arzobispo que es lo que yo temo que vuestra merced le aconseje que se case luego con esta princesa y as quedar imposibilitado de recebir rdenes arzobispales y vendr con facilidad a su imperio y yo al fin de mis deseos que yo he mirado bien en ello y hallo por mi cuenta que no me est bien que mi amo sea arzobispo porque yo soy in til para la iglesia pues soy casado y andarme ahora a traer dispensaciones para poder tener renta por la iglesia teniendo como tengo mujer y hijos ser a nunca acabar as que se or todo el toque est en que mi amo se case luego con esta se ora que hasta ahora no s su gracia y as no la llamo por su nombre ll mase respondi el cura la princesa micomicona porque llam ndose su reino micomic n claro est que ella se ha de llamar as no hay duda en eso respondi sancho que yo he visto a muchos tomar el apellido y alcurnia del lugar donde nacieron llam ndose pedro de alcal juan de beda y diego de valladolid y esto mesmo se debe de usar all en guinea tomar las reinas los nombres de sus reinos as debe de ser dijo el cura y en lo del casarse vuestro amo yo har en ello todos mis poder os con lo que qued tan contento sancho cuanto el cura admirado de su simplicidad y de ver cu n encajados ten a en la fantas a los mesmos disparates que su amo pues sin alguna duda se daba a entender que hab a de venir a ser emperador ya en esto se hab a puesto dorotea sobre la mula del cura y el barbero se hab a acomodado al rostro la barba de la cola de buey y dijeron a sancho que los guiase adonde don quijote estaba al cual advirtieron que no dijese que conoc a al licenciado ni al barbero porque en no conocerlos consist a todo el toque de venir a ser emperador su amo puesto que ni el cura ni cardenio quisieron ir con ellos porque no se le acordase a don quijote la pendencia que con cardenio hab a tenido y el cura porque no era menester por entonces su presencia y as los dejaron ir delante y ellos los fueron siguiendo a pie poco a poco no dej de avisar el cura lo que hab a de hacer dorotea a lo que ella dijo que descuidasen que todo se har a sin faltar punto como lo ped an y pintaban los libros de caballer as tres cuartos de legua habr an andado cuando descubrieron a don quijote entre unas intricadas pe as ya vestido aunque no armado y as como dorotea le vio y fue informada de sancho que aqu l era don quijote dio del azote a su palafr n sigui ndole el bien barbado barbero y en llegando junto a l el escudero se arroj de la mula y fue a tomar en los brazos a dorotea la cual ape ndose con grande desenvoltura se fue a hincar de rodillas ante las de don quijote y aunque l pugnaba por levantarla ella sin levantarse le fabl en esta guisa de aqu no me levantar oh valeroso y esforzado caballero fasta que la vuestra bondad y cortes a me otorgue un don el cual redundar en honra y prez de vuestra persona y en pro de la m s desconsolada y agraviada doncella que el sol ha visto y si es que el valor de vuestro fuerte brazo corresponde a la voz de vuestra inmortal fama obligado est is a favorecer a la sin ventura que de tan lue es tierras viene al olor de vuestro famoso nombre busc ndoos para remedio de sus desdichas no os responder palabra fermosa se ora respondi don quijote ni oir m s cosa de vuestra facienda fasta que os levant is de tierra no me levantar se or respondi la afligida doncella si primero por la vuestra cortes a no me es otorgado el don que pido yo vos le otorgo y concedo respondi don quijote como no se haya de cumplir en da o o mengua de mi rey de mi patria y de aquella que de mi coraz n y libertad tiene la llave no ser en da o ni en mengua de los que dec s mi buen se or replic la dolorosa doncella y estando en esto se lleg sancho panza al o do de su se or y muy pasito le dijo bien puede vuestra merced se or concederle el don que pide que no es cosa de nada s lo es matar a un gigantazo y esta que lo pide es la alta princesa micomicona reina del gran reino micomic n de etiop a. sea quien fuere respondi don quijote que yo har lo que soy obligado y lo que me dicta mi conciencia conforme a lo que profesado tengo y volvi ndose a la doncella dijo la vuestra gran fermosura se levante que yo le otorgo el don que pedirme quisiere pues el que pido es dijo la doncella que la vuestra magn nima persona se venga luego conmigo donde yo le llevare y me prometa que no se ha de entremeter en otra aventura ni demanda alguna hasta darme venganza de un traidor que contra todo derecho divino y humano me tiene usurpado mi reino digo que as lo otorgo respondi don quijote y as pod is se ora desde hoy m s desechar la malencon a que os fatiga y hacer que cobre nuevos br os y fuerzas vuestra desmayada esperanza que con el ayuda de dios y la de mi brazo vos os ver is presto restituida en vuestro reino y sentada en la silla de vuestro antiguo y grande estado a pesar y a despecho de los follones que contradecirlo quisieren y manos a labor que en la tardanza dicen que suele estar el peligro la menesterosa doncella pugn con mucha porf a por besarle las manos mas don quijote que en todo era comedido y cort s caballero jam s lo consinti antes la hizo levantar y la abraz con mucha cortes a y comedimiento y mand a sancho que requiriese las cinchas a rocinante y le armase luego al punto sancho descolg las armas que como trofeo de un rbol estaban pendientes y requiriendo las cinchas en un punto arm a su se or el cual vi ndose armado dijo vamos de aqu en el nombre de dios a favorecer esta gran se ora est base el barbero a n de rodillas teniendo gran cuenta de disimular la risa y de que no se le cayese la barba con cuya ca da quiz quedaran todos sin conseguir su buena intenci n y viendo que ya el don estaba concedido y con la diligencia que don quijote se alistaba para ir a cumplirle se levant y tom de la otra mano a su se ora y entre los dos la subieron en la mula luego subi don quijote sobre rocinante y el barbero se acomod en su cabalgadura qued ndose sancho a pie donde de nuevo se le renov la p rdida del rucio con la falta que entonces le hac a mas todo lo llevaba con gusto por parecerle que ya su se or estaba puesto en camino y muy a pique de ser emperador porque sin duda alguna pensaba que se hab a de casar con aquella princesa y ser por lo menos rey de micomic n. s lo le daba pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros y que la gente que por sus vasallos le diesen hab an de ser todos negros a lo cual hizo luego en su imaginaci n un buen remedio y d jose a s mismo qu se me da a m que mis vasallos sean negros habr m s que cargar con ellos y traerlos a espa a donde los podr vender y adonde me los pagar n de contado de cuyo dinero podr comprar alg n t tulo o alg n oficio con que vivir descansado todos los d as de mi vida no sino dorm os y no teng is ingenio ni habilidad para disponer de las cosas y para vender treinta o diez mil vasallos en d came esas pajas par dios que los he de volar chico con grande o como pudiere y que por negros que sean los he de volver blancos o amarillos llegaos que me mamo el dedo con esto andaba tan sol cito y tan contento que se le olvidaba la pesadumbre de caminar a pie todo esto miraban de entre unas bre as cardenio y el cura y no sab an qu hacerse para juntarse con ellos pero el cura que era gran tracista imagin luego lo que har an para conseguir lo que deseaban y fue que con unas tijeras que tra a en un estuche quit con mucha presteza la barba a cardenio y visti le un capotillo pardo que l tra a y diole un herreruelo negro y l se qued en calzas y en jub n y qued tan otro de lo que antes parec a cardenio que l mesmo no se conociera aunque a un espejo se mirara hecho esto puesto ya que los otros hab an pasado adelante en tanto que ellos se disfrazaron con facilidad salieron al camino real antes que ellos porque las malezas y malos pasos de aquellos lugares no conced an que anduviesen tanto los de a caballo como los de a pie en efeto ellos se pusieron en el llano a la salida de la sierra y as como sali della don quijote y sus camaradas el cura se le puso a mirar muy de espacio dando se ales de que le iba reconociendo y al cabo de haberle una buena pieza estado mirando se fue a l abiertos los brazos y diciendo a voces para bien sea hallado el espejo de la caballer a el mi buen compatriote don quijote de la mancha la flor y la nata de la gentileza el amparo y remedio de los menesterosos la quintaesencia de los caballeros andantes y diciendo esto ten a abrazado por la rodilla de la pierna izquierda a don quijote el cual espantado de lo que ve a y o a decir y hacer aquel hombre se le puso a mirar con atenci n y al fin le conoci y qued como espantado de verle y hizo grande fuerza por apearse mas el cura no lo consinti por lo cual don quijote dec a d jeme vuestra merced se or licenciado que no es raz n que yo est a caballo y una tan reverenda persona como vuestra merced est a pie eso no consentir yo en ning n modo dijo el cura est se la vuestra grandeza a caballo pues estando a caballo acaba las mayores faza as y aventuras que en nuestra edad se han visto que a m aunque indigno sacerdote bastar me subir en las ancas de una destas mulas destos se ores que con vuestra merced caminan si no lo han por enojo y aun har cuenta que voy caballero sobre el caballo pegaso o sobre la cebra o alfana en que cabalgaba aquel famoso moro muzaraque que a n hasta ahora yace encantado en la gran cuesta zulema que dista poco de la gran compluto a n no ca a yo en tanto mi se or licenciado respondi don quijote y yo s que mi se ora la princesa ser servida por mi amor de mandar a su escudero d a vuestra merced la silla de su mula que l podr acomodarse en las ancas si es que ella las sufre s sufre a lo que yo creo respondi la princesa y tambi n s que no ser menester mand rselo al se or mi escudero que l es tan cort s y tan cortesano que no consentir que una persona eclesi stica vaya a pie pudiendo ir a caballo as es respondi el barbero y ape ndose en un punto convid al cura con la silla y l la tom sin hacerse mucho de rogar y fue el mal que al subir a las ancas el barbero la mula que en efeto era de alquiler que para decir que era mala esto basta alz un poco los cuartos traseros y dio dos coces en el aire que a darlas en el pecho de maese nicol s o en la cabeza l diera al diablo la venida por don quijote con todo eso le sobresaltaron de manera que cay en el suelo con tan poco cuidado de las barbas que se le cayeron en el suelo y como se vio sin ellas no tuvo otro remedio sino acudir a cubrirse el rostro con ambas manos y a quejarse que le hab an derribado las muelas don quijote como vio todo aquel mazo de barbas sin quijadas y sin sangre lejos del rostro del escudero ca do dijo vive dios que es gran milagro ste las barbas le ha derribado y arrancado del rostro como si las quitaran aposta el cura que vio el peligro que corr a su invenci n de ser descubierta acudi luego a las barbas y fuese con ellas adonde yac a maese nicol s dando a n voces todav a y de un golpe lleg ndole la cabeza a su pecho se las puso murmurando sobre l unas palabras que dijo que era cierto ensalmo apropiado para pegar barbas como lo ver an y cuando se las tuvo puestas se apart y qued el escudero tan bien barbado y tan sano como de antes de que se admir don quijote sobremanera y rog al cura que cuando tuviese lugar le ense ase aquel ensalmo que l entend a que su virtud a m s que pegar barbas se deb a de estender pues estaba claro que de donde las barbas se quitasen hab a de quedar la carne llagada y maltrecha y que pues todo lo sanaba a m s que barbas aprovechaba as es dijo el cura y prometi de ense rsele en la primera ocasi n. concert ronse que por entonces subiese el cura y a trechos se fuesen los tres mudando hasta que llegasen a la venta que estar a hasta dos leguas de all puestos los tres a caballo es a saber don quijote la princesa y el cura y los tres a pie cardenio el barbero y sancho panza don quijote dijo a la doncella vuestra grandeza se ora m a gu e por donde m s gusto le diere y antes que ella respondiese dijo el licenciado hacia qu reino quiere guiar la vuestra se or a es por ventura hacia el de micomic n que s debe de ser o yo s poco de reinos ella que estaba bien en todo entendi que hab a de responder que s y as dijo s se or hacia ese reino es mi camino si as es dijo el cura por la mitad de mi pueblo hemos de pasar y de all tomar vuestra merced la derrota de cartagena donde se podr embarcar con la buena ventura y si hay viento pr spero mar tranquilo y sin borrasca en poco menos de nueve a os se podr estar a vista de la gran laguna meona digo me tides que est poco m s de cien jornadas m s ac del reino de vuestra grandeza vuestra merced est enga ado se or m o dijo ella porque no ha dos a os que yo part d l y en verdad que nunca tuve buen tiempo y con todo eso he llegado a ver lo que tanto deseaba que es al se or don quijote de la mancha cuyas nuevas llegaron a mis o dos as como puse los pies en espa a y ellas me movieron a buscarle para encomendarme en su cortes a y fiar mi justicia del valor de su invencible brazo no m s cesen mis alabanzas dijo a esta saz n don quijote porque soy enemigo de todo g nero de adulaci n y aunque sta no lo sea todav a ofenden mis castas orejas semejantes pl ticas lo que yo s decir se ora m a que ora tenga valor o no el que tuviere o no tuviere se ha de emplear en vuestro servicio hasta perder la vida y as dejando esto para su tiempo ruego al se or licenciado me diga qu es la causa que le ha tra do por estas partes tan solo y tan sin criados y tan a la ligera que me pone espanto a eso yo responder con brevedad respondi el cura porque sabr vuestra merced se or don quijote que yo y maese nicol s nuestro amigo y nuestro barbero bamos a sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente m o que ha muchos a os que pas a indias me hab a enviado y no tan pocos que no pasan de sesenta mil pesos ensayados que es otro que tal y pasando ayer por estos lugares nos salieron al encuentro cuatro salteadores y nos quitaron hasta las barbas y de modo nos las quitaron que le convino al barbero pon rselas postizas y aun a este mancebo que aqu va se alando a cardenio le pusieron como de nuevo y es lo bueno que es p blica fama por todos estos contornos que los que nos saltearon son de unos galeotes que dicen que libert casi en este mesmo sitio un hombre tan valiente que a pesar del comisario y de las guardas los solt a todos y sin duda alguna l deb a de estar fuera de juicio o debe de ser tan grande bellaco como ellos o alg n hombre sin alma y sin conciencia pues quiso soltar al lobo entre las ovejas a la raposa entre las gallinas a la mosca entre la miel quiso defraudar la justicia ir contra su rey y se or natural pues fue contra sus justos mandamientos quiso digo quitar a las galeras sus pies poner en alboroto a la santa hermandad que hab a muchos a os que reposaba quiso finalmente hacer un hecho por donde se pierda su alma y no se gane su cuerpo hab ales contado sancho al cura y al barbero la aventura de los galeotes que acab su amo con tanta gloria suya y por esto cargaba la mano el cura refiri ndola por ver lo que hac a o dec a don quijote al cual se le mudaba la color a cada palabra y no osaba decir que l hab a sido el libertador de aquella buena gente stos pues dijo el cura fueron los que nos robaron que dios por su misericordia se lo perdone al que no los dej llevar al debido suplicio cap tulo xxx que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asper sima penitencia en que se hab a puesto no hubo bien acabado el cura cuando sancho dijo pues m a fe se or licenciado el que hizo esa faza a fue mi amo y no porque yo no le dije antes y le avis que mirase lo que hac a y que era pecado darles libertad porque todos iban all por grand simos bellacos majadero dijo a esta saz n don quijote a los caballeros andantes no les toca ni ata e averiguar si los afligidos encadenados y opresos que encuentran por los caminos van de aquella manera o est n en aquella angustia por sus culpas o por sus gracias s lo le toca ayudarles como a menesterosos poniendo los ojos en sus penas y no en sus bellaquer as yo top un rosario y sarta de gente moh na y desdichada y hice con ellos lo que mi religi n me pide y lo dem s all se avenga y a quien mal le ha parecido salvo la santa dignidad del se or licenciado y su honrada persona digo que sabe poco de achaque de caballer a y que miente como un hideputa y mal nacido y esto le har conocer con mi espada donde m s largamente se contiene y esto dijo afirm ndose en los estribos y cal ndose el morri n porque la bac a de barbero que a su cuenta era el yelmo de mambrino llevaba colgado del arz n delantero hasta adobarla del mal tratamiento que la hicieron los galeotes dorotea que era discreta y de gran donaire como quien ya sab a el menguado humor de don quijote y que todos hac an burla d l sino sancho panza no quiso ser para menos y vi ndole tan enojado le dijo se or caballero mi mbresele a la vuestra merced el don que me tiene prometido y que conforme a l no puede entremeterse en otra aventura por urgente que sea sosiegue vuestra merced el pecho que si el se or licenciado supiera que por ese invicto brazo hab an sido librados los galeotes l se diera tres puntos en la boca y aun se mordiera tres veces la lengua antes que haber dicho palabra que en despecho de vuestra merced redundara eso juro yo bien dijo el cura y aun me hubiera quitado un bigote yo callar se ora m a dijo don quijote y reprimir la justa c lera que ya en mi pecho se hab a levantado y ir quieto y pac fico hasta tanto que os cumpla el don prometido pero en pago deste buen deseo os suplico me dig is si no se os hace de mal cu l es la vuestra cuita y cu ntas qui nes y cu les son las personas de quien os tengo de dar debida satisfecha y entera venganza eso har yo de gana respondi dorotea si es que no os enfadan o r l stimas y desgracias no enfadar se ora m a respondi don quijote a lo que respondi dorotea pues as es est nme vuestras mercedes atentos no hubo ella dicho esto cuando cardenio y el barbero se le pusieron al lado deseosos de ver c mo fing a su historia la discreta dorotea y lo mismo hizo sancho que tan enga ado iba con ella como su amo y ella despu s de haberse puesto bien en la silla y preven dose con toser y hacer otros ademanes con mucho donaire comenz a decir desta manera primeramente quiero que vuestras mercedes sepan se ores m os que a m me llaman y det vose aqu un poco porque se le olvid el nombre que el cura le hab a puesto pero l acudi al remedio porque entendi en lo que reparaba y dijo no es maravilla se ora m a que la vuestra grandeza se turbe y empache contando sus desventuras que ellas suelen ser tales que muchas veces quitan la memoria a los que maltratan de tal manera que aun de sus mesmos nombres no se les acuerda como han hecho con vuestra gran se or a que se ha olvidado que se llama la princesa micomicona leg tima heredera del gran reino micomic n y con este apuntamiento puede la vuestra grandeza reducir ahora f cilmente a su lastimada memoria todo aquello que contar quisiere as es la verdad respondi la doncella y desde aqu adelante creo que no ser menester apuntarme nada que yo saldr a buen puerto con mi verdadera historia la cual es que el rey mi padre que se llama tinacrio el sabidor fue muy docto en esto que llaman el arte m gica y alcanz por su ciencia que mi madre que se llamaba la reina jaramilla hab a de morir primero que l y que de all a poco tiempo l tambi n hab a de pasar desta vida y yo hab a de quedar hu rfana de padre y madre pero dec a l que no le fatigaba tanto esto cuanto le pon a en confusi n saber por cosa muy cierta que un descomunal gigante se or de una grande nsula que casi alinda con nuestro reino llamado pandafilando de la fosca vista porque es cosa averiguada que aunque tiene los ojos en su lugar y derechos siempre mira al rev s como si fuese bizco y esto lo hace l de maligno y por poner miedo y espanto a los que mira digo que supo que este gigante en sabiendo mi orfandad hab a de pasar con gran poder o sobre mi reino y me lo hab a de quitar todo sin dejarme una peque a aldea donde me recogiese pero que pod a escusar toda esta ruina y desgracia si yo me quisiese casar con l mas a lo que l entend a jam s pensaba que me vendr a a m en voluntad de hacer tan desigual casamiento y dijo en esto la pura verdad porque jam s me ha pasado por el pensamiento casarme con aquel gigante pero ni con otro alguno por grande y desaforado que fuese dijo tambi n mi padre que despu s que l fuese muerto y viese yo que pandafilando comenzaba a pasar sobre mi reino que no aguardase a ponerme en defensa porque ser a destruirme sino que libremente le dejase desembarazado el reino si quer a escusar la muerte y total destruici n de mis buenos y leales vasallos porque no hab a de ser posible defenderme de la endiablada fuerza del gigante sino que luego con algunos de los m os me pusiese en camino de las espa as donde hallar a el remedio de mis males hallando a un caballero andante cuya fama en este tiempo se estender a por todo este reino el cual se hab a de llamar si mal no me acuerdo don azote o don gigote don quijote dir a se ora dijo a esta saz n sancho panza o por otro nombre el caballero de la triste figura as es la verdad dijo dorotea dijo m s que hab a de ser alto de cuerpo seco de rostro y que en el lado derecho debajo del hombro izquierdo o por all junto hab a de tener un lunar pardo con ciertos cabellos a manera de cerdas en oyendo esto don quijote dijo a su escudero ten aqu sancho hijo ay dame a desnudar que quiero ver si soy el caballero que aquel sabio rey dej profetizado pues para qu quiere vuestra merced desnudarse dijo dorotea para ver si tengo ese lunar que vuestro padre dijo respondi don quijote no hay para qu desnudarse dijo sancho que yo s que tiene vuestra merced un lunar desas se as en la mitad del espinazo que es se al de ser hombre fuerte eso basta dijo dorotea porque con los amigos no se ha de mirar en pocas cosas y que est en el hombro o que est en el espinazo importa poco basta que haya lunar y est donde estuviere pues todo es una mesma carne y sin duda acert mi buen padre en todo y yo he acertado en encomendarme al se or don quijote que l es por quien mi padre dijo pues las se ales del rostro vienen con las de la buena fama que este caballero tiene no s lo en espa a pero en toda la mancha pues apenas me hube desembarcado en osuna cuando o decir tantas haza as suyas que luego me dio el alma que era el mesmo que ven a a buscar pues c mo se desembarc vuestra merced en osuna se ora m a pregunt don quijote si no es puerto de mar mas antes que dorotea respondiese tom el cura la mano y dijo debe de querer decir la se ora princesa que despu s que desembarc en m laga la primera parte donde oy nuevas de vuestra merced fue en osuna eso quise decir dijo dorotea y esto lleva camino dijo el cura y prosiga vuestra majestad adelante no hay que proseguir respondi dorotea sino que finalmente mi suerte ha sido tan buena en hallar al se or don quijote que ya me cuento y tengo por reina y se ora de todo mi reino pues l por su cortes a y magnificencia me ha prometido el don de irse conmigo dondequiera que yo le llevare que no ser a otra parte que a ponerle delante de pandafilando de la fosca vista para que le mate y me restituya lo que tan contra raz n me tiene usurpado que todo esto ha de suceder a pedir de boca pues as lo dej profetizado tinacrio el sabidor mi buen padre el cual tambi n dej dicho y escrito en letras caldeas o griegas que yo no las s leer que si este caballero de la profec a despu s de haber degollado al gigante quisiese casarse conmigo que yo me otorgase luego sin r plica alguna por su leg tima esposa y le diese la posesi n de mi reino junto con la de mi persona qu te parece sancho amigo dijo a este punto don quijote no oyes lo que pasa no te lo dije yo mira si tenemos ya reino que mandar y reina con quien casar eso juro yo dijo sancho para el puto que no se casare en abriendo el gaznatico al se or pandahilado pues monta que es mala la reina as se me vuelvan las pulgas de la cama y diciendo esto dio dos zapatetas en el aire con muestras de grand simo contento y luego fue a tomar las riendas de la mula de dorotea y haci ndola detener se hinc de rodillas ante ella suplic ndole le diese las manos para bes rselas en se al que la recib a por su reina y se ora qui n no hab a de re r de los circustantes viendo la locura del amo y la simplicidad del criado en efecto dorotea se las dio y le prometi de hacerle gran se or en su reino cuando el cielo le hiciese tanto bien que se lo dejase cobrar y gozar agradeci selo sancho con tales palabras que renov la risa en todos sta se ores prosigui dorotea es mi historia s lo resta por deciros que de cuanta gente de acompa amiento saqu de mi reino no me ha quedado sino s lo este buen barbado escudero porque todos se anegaron en una gran borrasca que tuvimos a vista del puerto y l y yo salimos en dos tablas a tierra como por milagro y as es todo milagro y misterio el discurso de mi vida como lo habr is notado y si en alguna cosa he andado demasiada o no tan acertada como debiera echad la culpa a lo que el se or licenciado dijo al principio de mi cuento que los trabajos continuos y extraordinarios quitan la memoria al que los padece sa no me quitar n a m oh alta y valerosa se ora dijo don quijote cuantos yo pasare en serviros por grandes y no vistos que sean y as de nuevo confirmo el don que os he prometido y juro de ir con vos al cabo del mundo hasta verme con el fiero enemigo vuestro a quien pienso con el ayuda de dios y de mi brazo tajar la cabeza soberbia con los filos desta no quiero decir buena espada merced a gin s de pasamonte que me llev la m a. esto dijo entre dientes y prosigui diciendo y despu s de hab rsela tajado y pu stoos en pac fica posesi n de vuestro estado quedar a vuestra voluntad hacer de vuestra persona lo que m s en talante os viniere porque mientras que yo tuviere ocupada la memoria y cautiva la voluntad perdido el entendimiento a aquella y no digo m s no es posible que yo arrostre ni por pienso el casarme aunque fuese con el ave f nix pareci le tan mal a sancho lo que ltimamente su amo dijo acerca de no querer casarse que con grande enojo alzando la voz dijo voto a m y juro a m que no tiene vuestra merced se or don quijote cabal juicio pues c mo es posible que pone vuestra merced en duda el casarse con tan alta princesa como aqu sta piensa que le ha de ofrecer la fortuna tras cada cantillo semejante ventura como la que ahora se le ofrece es por dicha m s hermosa mi se ora dulcinea no por cierto ni aun con la mitad y aun estoy por decir que no llega a su zapato de la que est delante as noramala alcanzar yo el condado que espero si vuestra merced se anda a pedir cotufas en el golfo c sese c sese luego encomi ndole yo a satan s y tome ese reino que se le viene a las manos de vobis vobis y en siendo rey h game marqu s o adelantado y luego siquiera se lo lleve el diablo todo don quijote que tales blasfemias oy decir contra su se ora dulcinea no lo pudo sufrir y alzando el lanz n sin hablalle palabra a sancho y sin decirle esta boca es m a le dio tales dos palos que dio con l en tierra y si no fuera porque dorotea le dio voces que no le diera m s sin duda le quitara all la vida pens is le dijo a cabo de rato villano ruin que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo pues no lo pens is bellaco descomulgado que sin duda lo est s pues has puesto lengua en la sin par dulcinea y no sab is vos ga n faqu n belitre que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo que no le tendr a yo para matar una pulga decid socarr n de lengua viperina y qui n pens is que ha ganado este reino y cortado la cabeza a este gigante y h choos a vos marqu s que todo esto doy ya por hecho y por cosa pasada en cosa juzgada si no es el valor de dulcinea tomando a mi brazo por instrumento de sus haza as ella pelea en m y vence en m y yo vivo y respiro en ella y tengo vida y ser oh hideputa bellaco y c mo sois desagradecido que os veis levantado del polvo de la tierra a ser se or de t tulo y correspond is a tan buena obra con decir mal de quien os la hizo no estaba tan maltrecho sancho que no oyese todo cuanto su amo le dec a y levant ndose con un poco de presteza se fue a poner detr s del palafr n de dorotea y desde all dijo a su amo d game se or si vuestra merced tiene determinado de no casarse con esta gran princesa claro est que no ser el reino suyo y no si ndolo qu mercedes me puede hacer esto es de lo que yo me quejo c sese vuestra merced una por una con esta reina ahora que la tenemos aqu como llovida del cielo y despu s puede volverse con mi se ora dulcinea que reyes debe de haber habido en el mundo que hayan sido amancebados en lo de la hermosura no me entremeto que en verdad si va a decirla que entrambas me parecen bien puesto que yo nunca he visto a la se ora dulcinea c mo que no la has visto traidor blasfemo dijo don quijote pues no acabas de traerme ahora un recado de su parte digo que no la he visto tan despacio dijo sancho que pueda haber notado particularmente su hermosura y sus buenas partes punto por punto pero as a bulto me parece bien ahora te disculpo dijo don quijote y perd name el enojo que te he dado que los primeros movimientos no son en manos de los hombres ya yo lo veo respondi sancho y as en m la gana de hablar siempre es primero movimiento y no puedo dejar de decir por una vez siquiera lo que me viene a la lengua con todo eso dijo don quijote mira sancho lo que hablas porque tantas veces va el cantarillo a la fuente y no te digo m s. ahora bien respondi sancho dios est en el cielo que ve las trampas y ser juez de qui n hace m s mal yo en no hablar bien o vuestra merced en obrallo no haya m s dijo dorotea corred sancho y besad la mano a vuestro se or y pedilde perd n y de aqu adelante andad m s atentado en vuestras alabanzas y vituperios y no dig is mal de aquesa se ora tobosa a quien yo no conozco si no es para servilla y tened confianza en dios que no os ha de faltar un estado donde viv is como un pr ncipe fue sancho cabizbajo y pidi la mano a su se or y l se la dio con reposado continente y despu s que se la hubo besado le ech la bendici n y dijo a sancho que se adelantasen un poco que ten a que preguntalle y que departir con l cosas de mucha importancia h zolo as sancho y apart ronse los dos algo adelante y d jole don quijote despu s que veniste no he tenido lugar ni espacio para preguntarte muchas cosas de particularidad acerca de la embajada que llevaste y de la respuesta que trujiste y ahora pues la fortuna nos ha concedido tiempo y lugar no me niegues t la ventura que puedes darme con tan buenas nuevas pregunte vuestra merced lo que quisiere respondi sancho que a todo dar tan buena salida como tuve la entrada pero suplico a vuestra merced se or m o que no sea de aqu adelante tan vengativo por qu lo dices sancho dijo don quijote d golo respondi porque estos palos de agora m s fueron por la pendencia que entre los dos trab el diablo la otra noche que por lo que dije contra mi se ora dulcinea a quien amo y reverencio como a una reliquia aunque en ella no lo haya s lo por ser cosa de vuestra merced no tornes a esas pl ticas sancho por tu vida dijo don quijote que me dan pesadumbre ya te perdon entonces y bien sabes t que suele decirse a pecado nuevo penitencia nueva en tanto que los dos iban en estas pl ticas dijo el cura a dorotea que hab a andado muy discreta as en el cuento como en la brevedad d l y en la similitud que tuvo con los de los libros de caballer as ella dijo que muchos ratos se hab a entretenido en leellos pero que no sab a ella d nde eran las provincias ni puertos de mar y que as hab a dicho a tiento que se hab a desembarcado en osuna yo lo entend as dijo el cura y por eso acud luego a decir lo que dije con que se acomod todo pero no es cosa estra a ver con cu nta facilidad cree este desventurado hidalgo todas estas invenciones y mentiras s lo porque llevan el estilo y modo de las necedades de sus libros s es dijo cardenio y tan rara y nunca vista que yo no s si queriendo inventarla y fabricarla mentirosamente hubiera tan agudo ingenio que pudiera dar en ella pues otra cosa hay en ello dijo el cura que fuera de las simplicidades que este buen hidalgo dice tocantes a su locura si le tratan de otras cosas discurre con bon simas razones y muestra tener un entendimiento claro y apacible en todo de manera que como no le toquen en sus caballer as no habr nadie que le juzgue sino por de muy buen entendimiento en tanto que ellos iban en esta conversaci n prosigui don quijote con la suya y dijo a sancho echemos panza amigo pelillos a la mar en esto de nuestras pendencias y dime ahora sin tener cuenta con enojo ni rencor alguno d nde c mo y cu ndo hallaste a dulcinea qu hac a qu le dijiste qu te respondi qu rostro hizo cuando le a mi carta qui n te la traslad y todo aquello que vieres que en este caso es digno de saberse de preguntarse y satisfacerse sin que a adas o mientas por darme gusto ni menos te acortes por no quit rmele se or respondi sancho si va a decir la verdad la carta no me la traslad nadie porque yo no llev carta alguna as es como t dices dijo don quijote porque el librillo de memoria donde yo la escrib le hall en mi poder a cabo de dos d as de tu partida lo cual me caus grand sima pena por no saber lo que hab as t de hacer cuando te vieses sin carta y cre siempre que te volvieras desde el lugar donde la echaras menos as fuera respondi sancho si no la hubiera yo tomado en la memoria cuando vuestra merced me la ley de manera que se la dije a un sacrist n que me la traslad del entendimiento tan punto por punto que dijo que en todos los d as de su vida aunque hab a le do muchas cartas de descomuni n no hab a visto ni le do tan linda carta como aqu lla y ti nesla todav a en la memoria sancho dijo don quijote no se or respondi sancho porque despu s que la di como vi que no hab a de ser de m s provecho di en olvidalla y si algo se me acuerda es aquello del sobajada digo del soberana se ora y lo ltimo vuestro hasta la muerte el caballero de la triste figura y en medio destas dos cosas le puse m s de trecientas almas y vidas y ojos m os cap tulo xxxi de los sabrosos razonamientos que pasaron entre don quijote y sancho panza su escudero con otros sucesos todo eso no me descontenta prosigue adelante dijo don quijote llegaste y qu hac a aquella reina de la hermosura a buen seguro que la hallaste ensartando perlas o bordando alguna empresa con oro de ca utillo para este su cautivo caballero no la hall respondi sancho sino ahechando dos hanegas de trigo en un corral de su casa pues haz cuenta dijo don quijote que los granos de aquel trigo eran granos de perlas tocados de sus manos y si miraste amigo el trigo era candeal o trechel no era sino rubi n respondi sancho pues yo te aseguro dijo don quijote que ahechado por sus manos hizo pan candeal sin duda alguna pero pasa adelante cuando le diste mi carta bes la p sosela sobre la cabeza hizo alguna ceremonia digna de tal carta o qu hizo cuando yo se la iba a dar respondi sancho ella estaba en la fuga del meneo de una buena parte de trigo que ten a en la criba y d jome poned amigo esa carta sobre aquel costal que no la puedo leer hasta que acabe de acribar todo lo que aqu est discreta se ora dijo don quijote eso debi de ser por leerla despacio y recrearse con ella adelante sancho y en tanto que estaba en su menester qu coloquios pas contigo qu te pregunt de m y t qu le respondiste acaba cu ntamelo todo no se te quede en el tintero una m nima ella no me pregunt nada dijo sancho mas yo le dije de la manera que vuestra merced por su servicio quedaba haciendo penitencia desnudo de la cintura arriba metido entre estas sierras como si fuera salvaje durmiendo en el suelo sin comer pan a manteles ni sin peinarse la barba llorando y maldiciendo su fortuna en decir que maldec a mi fortuna dijiste mal dijo don quijote porque antes la bendigo y bendecir todos los d as de mi vida por haberme hecho digno de merecer amar tan alta se ora como dulcinea del toboso tan alta es respondi sancho que a buena fe que me lleva a m m s de un coto pues c mo sancho dijo don quijote haste medido t con ella med me en esta manera respondi sancho que lleg ndole a ayudar a poner un costal de trigo sobre un jumento llegamos tan juntos que ech de ver que me llevaba m s de un gran palmo pues es verdad replic don quijote que no acompa a esa grandeza y la adorna con mil millones y gracias del alma pero no me negar s sancho una cosa cuando llegaste junto a ella no sentiste un olor sabeo una fragancia arom tica y un no s qu de bueno que yo no acierto a dalle nombre digo un tuho o tufo como si estuvieras en la tienda de alg n curioso guantero lo que s decir dijo sancho es que sent un olorcillo algo hombruno y deb a de ser que ella con el mucho ejercicio estaba sudada y algo correosa no ser a eso respondi don quijote sino que t deb as de estar romadizado o te debiste de oler a ti mismo porque yo s bien a lo que huele aquella rosa entre espinas aquel lirio del campo aquel mbar desle do todo puede ser respondi sancho que muchas veces sale de m aquel olor que entonces me pareci que sal a de su merced de la se ora dulcinea pero no hay de qu maravillarse que un diablo parece a otro y bien prosigui don quijote he aqu que acab de limpiar su trigo y de enviallo al molino qu hizo cuando ley la carta la carta dijo sancho no la ley porque dijo que no sab a leer ni escribir antes la rasg y la hizo menudas piezas diciendo que no la quer a dar a leer a nadie porque no se supiesen en el lugar sus secretos y que bastaba lo que yo le hab a dicho de palabra acerca del amor que vuestra merced le ten a y de la penitencia extraordinaria que por su causa quedaba haciendo y finalmente me dijo que dijese a vuestra merced que le besaba las manos y que all quedaba con m s deseo de verle que de escribirle y que as le suplicaba y mandaba que vista la presente saliese de aquellos matorrales y se dejase de hacer disparates y se pusiese luego luego en camino del toboso si otra cosa de m s importancia no le sucediese porque ten a gran deseo de ver a vuestra merced ri se mucho cuando le dije como se llamaba vuestra merced el caballero de la triste figura pregunt le si hab a ido all el vizca no de marras d jome que s y que era un hombre muy de bien tambi n le pregunt por los galeotes mas d jome que no hab a visto hasta entonces alguno todo va bien hasta agora dijo don quijote pero dime qu joya fue la que te dio al despedirte por las nuevas que de m le llevaste porque es usada y antigua costumbre entre los caballeros y damas andantes dar a los escuderos doncellas o enanos que les llevan nuevas de sus damas a ellos a ellas de sus andantes alguna rica joya en albricias en agradecimiento de su recado bien puede eso ser as y yo la tengo por buena usanza pero eso debi de ser en los tiempos pasados que ahora s lo se debe de acostumbrar a dar un pedazo de pan y queso que esto fue lo que me dio mi se ora dulcinea por las bardas de un corral cuando della me desped y aun por m s se as era el queso ovejuno es liberal en estremo dijo don quijote y si no te dio joya de oro sin duda debi de ser porque no la tendr a all a la mano para d rtela pero buenas son mangas despu s de pascua yo la ver y se satisfar todo sabes de qu estoy maravillado sancho de que me parece que fuiste y veniste por los aires pues poco m s de tres d as has tardado en ir y venir desde aqu al toboso habiendo de aqu all m s de treinta leguas por lo cual me doy a entender que aquel sabio nigromante que tiene cuenta con mis cosas y es mi amigo porque por fuerza le hay y le ha de haber so pena que yo no ser a buen caballero andante digo que este tal te debi de ayudar a caminar sin que t lo sintieses que hay sabio d stos que coge a un caballero andante durmiendo en su cama y sin saber c mo o en qu manera amanece otro d a m s de mil leguas de donde anocheci y si no fuese por esto no se podr an socorrer en sus peligros los caballeros andantes unos a otros como se socorren a cada paso que acaece estar uno peleando en las sierras de armenia con alg n endriago o con alg n fiero vestiglo o con otro caballero donde lleva lo peor de la batalla y est ya a punto de muerte y cuando no os me cato asoma por acull encima de una nube o sobre un carro de fuego otro caballero amigo suyo que poco antes se hallaba en ingalaterra que le favorece y libra de la muerte y a la noche se halla en su posada cenando muy a su sabor y suele haber de la una a la otra parte dos o tres mil leguas y todo esto se hace por industria y sabidur a destos sabios encantadores que tienen cuidado destos valerosos caballeros as que amigo sancho no se me hace dificultoso creer que en tan breve tiempo hayas ido y venido desde este lugar al del toboso pues como tengo dicho alg n sabio amigo te debi de llevar en volandillas sin que t lo sintieses as ser a dijo sancho porque a buena fe que andaba rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los o dos y c mo si llevaba azogue dijo don quijote y aun una legi n de demonios que es gente que camina y hace caminar sin cansarse todo aquello que se les antoja pero dejando esto aparte qu te parece a ti que debo yo de hacer ahora cerca de lo que mi se ora me manda que la vaya a ver que aunque yo veo que estoy obligado a cumplir su mandamiento v ome tambi n imposibilitado del don que he prometido a la princesa que con nosotros viene y fu rzame la ley de caballer a a cumplir mi palabra antes que mi gusto por una parte me acosa y fatiga el deseo de ver a mi se ora por otra me incita y llama la prometida fe y la gloria que he de alcanzar en esta empresa pero lo que pienso hacer ser caminar apriesa y llegar presto donde est este gigante y en llegando le cortar la cabeza y pondr a la princesa pac ficamente en su estado y al punto dar la vuelta a ver a la luz que mis sentidos alumbra a la cual dar tales disculpas que ella venga a tener por buena mi tardanza pues ver que todo redunda en aumento de su gloria y fama pues cuanta yo he alcanzado alcanzo y alcanzare por las armas en esta vida toda me viene del favor que ella me da y de ser yo suyo ay dijo sancho y c mo est vuestra merced lastimado de esos cascos pues d game se or piensa vuestra merced caminar este camino en balde y dejar pasar y perder un tan rico y tan principal casamiento como ste donde le dan en dote un reino que a buena verdad que he o do decir que tiene m s de veinte mil leguas de contorno y que es abundant simo de todas las cosas que son necesarias para el sustento de la vida humana y que es mayor que portugal y que castilla juntos calle por amor de dios y tenga verg enza de lo que ha dicho y tome mi consejo y perd neme y c sese luego en el primer lugar que haya cura y si no ah est nuestro licenciado que lo har de perlas y advierta que ya tengo edad para dar consejos y que este que le doy le viene de molde y que m s vale p jaro en mano que buitre volando porque quien bien tiene y mal escoge por bien que se enoja no se venga mira sancho respondi don quijote si el consejo que me das de que me case es porque sea luego rey en matando al gigante y tenga c modo para hacerte mercedes y darte lo prometido h gote saber que sin casarme podr cumplir tu deseo muy f cilmente porque yo sacar de adahala antes de entrar en la batalla que saliendo vencedor della ya que no me case me han de dar una parte del reino para que la pueda dar a quien yo quisiere y en d ndomela a qui n quieres t que la d sino a ti eso est claro respondi sancho pero mire vuestra merced que la escoja hacia la marina porque si no me contentare la vivienda pueda embarcar mis negros vasallos y hacer dellos lo que ya he dicho y vuestra merced no se cure de ir por agora a ver a mi se ora dulcinea sino v yase a matar al gigante y concluyamos este negocio que por dios que se me asienta que ha de ser de mucha honra y de mucho provecho d gote sancho dijo don quijote que est s en lo cierto y que habr de tomar tu consejo en cuanto el ir antes con la princesa que a ver a dulcinea y av sote que no digas nada a nadie ni a los que con nosotros vienen de lo que aqu hemos departido y tratado que pues dulcinea es tan recatada que no quiere que se sepan sus pensamientos no ser bien que yo ni otro por m los descubra pues si eso es as dijo sancho c mo hace vuestra merced que todos los que vence por su brazo se vayan a presentar ante mi se ora dulcinea siendo esto firma de su nombre que la quiere bien y que es su enamorado y siendo forzoso que los que fueren se han de ir a hincar de finojos ante su presencia y decir que van de parte de vuestra merced a dalle la obediencia c mo se pueden encubrir los pensamientos de entrambos oh qu necio y qu simple que eres dijo don quijote t no ves sancho que eso todo redunda en su mayor ensalzamiento porque has de saber que en este nuestro estilo de caballer a es gran honra tener una dama muchos caballeros andantes que la sirvan sin que se estiendan m s sus pensamientos que a servilla por s lo ser ella quien es sin esperar otro premio de sus muchos y buenos deseos sino que ella se contente de acetarlos por sus caballeros con esa manera de amor dijo sancho he o do yo predicar que se ha de amar a nuestro se or por s solo sin que nos mueva esperanza de gloria o temor de pena aunque yo le querr a amar y servir por lo que pudiese v late el diablo por villano dijo don quijote y qu de discreciones dices a las veces no parece sino que has estudiado pues a fe m a que no s leer respondi sancho en esto les dio voces maese nicol s que esperasen un poco que quer an detenerse a beber en una fontecilla que all estaba det vose don quijote con no poco gusto de sancho que ya estaba cansado de mentir tanto y tem a no le cogiese su amo a palabras porque puesto que l sab a que dulcinea era una labradora del toboso no la hab a visto en toda su vida hab ase en este tiempo vestido cardenio los vestidos que dorotea tra a cuando la hallaron que aunque no eran muy buenos hac an mucha ventaja a los que dejaba ape ronse junto a la fuente y con lo que el cura se acomod en la venta satisficieron aunque poco la mucha hambre que todos tra an estando en esto acert a pasar por all un muchacho que iba de camino el cual poni ndose a mirar con mucha atenci n a los que en la fuente estaban de all a poco arremeti a don quijote y abraz ndole por las piernas comenz a llorar muy de prop sito diciendo ay se or m o no me conoce vuestra merced pues m reme bien que yo soy aquel mozo andr s que quit vuestra merced de la encina donde estaba atado reconoci le don quijote y asi ndole por la mano se volvi a los que all estaban y dijo porque vean vuestras mercedes cu n de importancia es haber caballeros andantes en el mundo que desfagan los tuertos y agravios que en l se hacen por los insolentes y malos hombres que en l viven sepan vuestras mercedes que los d as pasados pasando yo por un bosque o unos gritos y unas voces muy lastimosas como de persona afligida y menesterosa acud luego llevado de mi obligaci n hacia la parte donde me pareci que las lamentables voces sonaban y hall atado a una encina a este muchacho que ahora est delante de lo que me huelgo en el alma porque ser testigo que no me dejar mentir en nada digo que estaba atado a la encina desnudo del medio cuerpo arriba y est bale abriendo a azotes con las riendas de una yegua un villano que despu s supe que era amo suyo y as como yo le vi le pregunt la causa de tan atroz vapulamiento respondi el zafio que le azotaba porque era su criado y que ciertos descuidos que ten a nac an m s de ladr n que de simple a lo cual este ni o dijo se or no me azota sino porque le pido mi salario el amo replic no s qu arengas y disculpas las cuales aunque de m fueron o das no fueron admitidas en resoluci n yo le hice desatar y tom juramento al villano de que le llevar a consigo y le pagar a un real sobre otro y aun sahumados no es verdad todo esto hijo andr s no notaste con cu nto imperio se lo mand y con cu nta humildad prometi de hacer todo cuanto yo le impuse y notifiqu y quise responde no te turbes ni dudes en nada di lo que pas a estos se ores porque se vea y considere ser del provecho que digo haber caballeros andantes por los caminos todo lo que vuestra merced ha dicho es mucha verdad respondi el muchacho pero el fin del negocio sucedi muy al rev s de lo que vuestra merced se imagina c mo al rev s replic don quijote luego no te pag el villano no s lo no me pag respondi el muchacho pero as como vuestra merced traspuso del bosque y quedamos solos me volvi a atar a la mesma encina y me dio de nuevo tantos azotes que qued hecho un san bartolom desollado y a cada azote que me daba me dec a un donaire y chufeta acerca de hacer burla de vuestra merced que a no sentir yo tanto dolor me riera de lo que dec a. en efeto l me par tal que hasta ahora he estado cur ndome en un hospital del mal que el mal villano entonces me hizo de todo lo cual tiene vuestra merced la culpa porque si se fuera su camino adelante y no viniera donde no le llamaban ni se entremetiera en negocios ajenos mi amo se contentara con darme una o dos docenas de azotes y luego me soltara y pagara cuanto me deb a. mas como vuestra merced le deshonr tan sin prop sito y le dijo tantas villan as encendi sele la c lera y como no la pudo vengar en vuestra merced cuando se vio solo descarg sobre m el nublado de modo que me parece que no ser m s hombre en toda mi vida el da o estuvo dijo don quijote en irme yo de all que no me hab a de ir hasta dejarte pagado porque bien deb a yo de saber por luengas experiencias que no hay villano que guarde palabra que tiene si l vee que no le est bien guardalla pero ya te acuerdas andr s que yo jur que si no te pagaba que hab a de ir a buscarle y que le hab a de hallar aunque se escondiese en el vientre de la ballena as es la verdad dijo andr s pero no aprovech nada ahora ver s si aprovecha dijo don quijote y diciendo esto se levant muy apriesa y mand a sancho que enfrenase a rocinante que estaba paciendo en tanto que ellos com an pregunt le dorotea qu era lo que hacer quer a. l le respondi que quer a ir a buscar al villano y castigalle de tan mal t rmino y hacer pagado a andr s hasta el ltimo maraved a despecho y pesar de cuantos villanos hubiese en el mundo a lo que ella respondi que advirtiese que no pod a conforme al don prometido entremeterse en ninguna empresa hasta acabar la suya y que pues esto sab a l mejor que otro alguno que sosegase el pecho hasta la vuelta de su reino as es verdad respondi don quijote y es forzoso que andr s tenga paciencia hasta la vuelta como vos se ora dec s que yo le torno a jurar y a prometer de nuevo de no parar hasta hacerle vengado y pagado no me creo desos juramentos dijo andr s m s quisiera tener agora con qu llegar a sevilla que todas las venganzas del mundo d me si tiene ah algo que coma y lleve y qu dese con dios su merced y todos los caballeros andantes que tan bien andantes sean ellos para consigo como lo han sido para conmigo sac de su repuesto sancho un pedazo de pan y otro de queso y d ndoselo al mozo le dijo tom hermano andr s que a todos nos alcanza parte de vuestra desgracia pues qu parte os alcanza a vos pregunt andr s. esta parte de queso y pan que os doy respondi sancho que dios sabe si me ha de hacer falta o no porque os hago saber amigo que los escuderos de los caballeros andantes estamos sujetos a mucha hambre y a mala ventura y aun a otras cosas que se sienten mejor que se dicen andr s asi de su pan y queso y viendo que nadie le daba otra cosa abaj su cabeza y tom el camino en las manos como suele decirse bien es verdad que al partirse dijo a don quijote por amor de dios se or caballero andante que si otra vez me encontrare aunque vea que me hacen pedazos no me socorra ni ayude sino d jeme con mi desgracia que no ser tanta que no sea mayor la que me vendr de su ayuda de vuestra merced a quien dios maldiga y a todos cuantos caballeros andantes han nacido en el mundo base a levantar don quijote para castigalle mas l se puso a correr de modo que ninguno se atrevi a seguille qued corrid simo don quijote del cuento de andr s y fue menester que los dem s tuviesen mucha cuenta con no re rse por no acaballe de correr del todo cap tulo xxxii que trata de lo que sucedi en la venta a toda la cuadrilla de don quijote acab se la buena comida ensillaron luego y sin que les sucediese cosa digna de contar llegaron otro d a a la venta espanto y asombro de sancho panza y aunque l quisiera no entrar en ella no lo pudo huir la ventera ventero su hija y maritornes que vieron venir a don quijote y a sancho les salieron a recebir con muestras de mucha alegr a y l las recibi con grave continente y aplauso y d joles que le aderezasen otro mejor lecho que la vez pasada a lo cual le respondi la hu speda que como la pagase mejor que la otra vez que ella se la dar a de pr ncipes don quijote dijo que s har a y as le aderezaron uno razonable en el mismo caramanch n de marras y l se acost luego porque ven a muy quebrantado y falto de juicio no se hubo bien encerrado cuando la hu speda arremeti al barbero y asi ndole de la barba dijo para mi santiguada que no se ha a n de aprovechar m s de mi rabo para su barba y que me ha de volver mi cola que anda lo de mi marido por esos suelos que es verg enza digo el peine que sol a yo colgar de mi buena cola no se la quer a dar el barbero aunque ella m s tiraba hasta que el licenciado le dijo que se la diese que ya no era menester m s usar de aquella industria sino que se descubriese y mostrase en su misma forma y dijese a don quijote que cuando le despojaron los ladrones galeotes se hab an venido a aquella venta huyendo y que si preguntase por el escudero de la princesa le dir an que ella le hab a enviado adelante a dar aviso a los de su reino como ella iba y llevaba consigo el libertador de todos con esto dio de buena gana la cola a la ventera el barbero y asimismo le volvieron todos los adherentes que hab a prestado para la libertad de don quijote espant ronse todos los de la venta de la hermosura de dorotea y aun del buen talle del zagal cardenio hizo el cura que les aderezasen de comer de lo que en la venta hubiese y el hu sped con esperanza de mejor paga con diligencia les aderez una razonable comida y a todo esto dorm a don quijote y fueron de parecer de no despertalle porque m s provecho le har a por entonces el dormir que el comer trataron sobre comida estando delante el ventero su mujer su hija maritornes todos los pasajeros de la estra a locura de don quijote y del modo que le hab an hallado la hu speda les cont lo que con l y con el arriero les hab a acontecido y mirando si acaso estaba all sancho como no le viese cont todo lo de su manteamiento de que no poco gusto recibieron y como el cura dijese que los libros de caballer as que don quijote hab a le do le hab an vuelto el juicio dijo el ventero no s yo c mo puede ser eso que en verdad que a lo que yo entiendo no hay mejor letrado en el mundo y que tengo ah dos o tres dellos con otros papeles que verdaderamente me han dado la vida no s lo a m sino a otros muchos porque cuando es tiempo de la siega se recogen aqu las fiestas muchos segadores y siempre hay algunos que saben leer el cual coge uno destos libros en las manos y rode monos d l m s de treinta y est mosle escuchando con tanto gusto que nos quita mil canas a lo menos de m s decir que cuando oyo decir aquellos furibundos y terribles golpes que los caballeros pegan que me toma gana de hacer otro tanto y que querr a estar oy ndolos noches y d as y yo ni m s ni menos dijo la ventera porque nunca tengo buen rato en mi casa sino aquel que vos est is escuchando leer que est is tan embobado que no os acord is de re ir por entonces as es la verdad dijo maritornes y a buena fe que yo tambi n gusto mucho de o r aquellas cosas que son muy lindas y m s cuando cuentan que se est la otra se ora debajo de unos naranjos abrazada con su caballero y que les est una due a haci ndoles la guarda muerta de envidia y con mucho sobresalto digo que todo esto es cosa de mieles y a vos qu os parece se ora doncella dijo el cura hablando con la hija del ventero no s se or en mi nima respondi ella tambi n yo lo escucho y en verdad que aunque no lo entiendo que recibo gusto en o llo pero no gusto yo de los golpes de que mi padre gusta sino de las lamentaciones que los caballeros hacen cuando est n ausentes de sus se oras que en verdad que algunas veces me hacen llorar de compasi n que les tengo luego bien las remedi rades vos se ora doncella dijo dorotea si por vos lloraran no s lo que me hiciera respondi la moza s lo s que hay algunas se oras de aqu llas tan crueles que las llaman sus caballeros tigres y leones y otras mil inmundicias y jes s yo no s qu gente es aqu lla tan desalmada y tan sin conciencia que por no mirar a un hombre honrado le dejan que se muera o que se vuelva loco yo no s para qu es tanto melindre si lo hacen de honradas c sense con ellos que ellos no desean otra cosa calla ni a dijo la ventera que parece que sabes mucho destas cosas y no est bien a las doncellas saber ni hablar tanto como me lo pregunta este se or respondi ella no pude dejar de respondelle ahora bien dijo el cura traedme se or hu sped aquesos libros que los quiero ver que me place respondi l. y entrando en su aposento sac d l una maletilla vieja cerrada con una cadenilla y abri ndola hall en ella tres libros grandes y unos papeles de muy buena letra escritos de mano el primer libro que abri vio que era don cirongilio de tracia y el otro de felixmarte de hircania y el otro la historia del gran capit n gonzalo hern ndez de c rdoba con la vida de diego garc a de paredes as como el cura ley los dos t tulos primeros volvi el rostro al barbero y dijo falta nos hacen aqu ahora el ama de mi amigo y su sobrina no hacen respondi el barbero que tambi n s yo llevallos al corral o a la chimenea que en verdad que hay muy buen fuego en ella luego quiere vuestra merced quemar m s libros dijo el ventero no m s dijo el cura que estos dos el de don cirongilio y el de felixmarte pues por ventura dijo el ventero mis libros son herejes o flem ticos que los quiere quemar cism ticos quer is decir amigo dijo el barbero que no flem ticos as es replic el ventero mas si alguno quiere quemar sea ese del gran capit n y dese diego garc a que antes dejar quemar un hijo que dejar quemar ninguno desotros hermano m o dijo el cura estos dos libros son mentirosos y est n llenos de disparates y devaneos y este del gran capit n es historia verdadera y tiene los hechos de gonzalo hern ndez de c rdoba el cual por sus muchas y grandes haza as mereci ser llamado de todo el mundo gran capit n renombre famoso y claro y d l s lo merecido y este diego garc a de paredes fue un principal caballero natural de la ciudad de trujillo en estremadura valent simo soldado y de tantas fuerzas naturales que deten a con un dedo una rueda de molino en la mitad de su furia y puesto con un montante en la entrada de una puente detuvo a todo un innumerable ej rcito que no pasase por ella y hizo otras tales cosas que como si l las cuenta y las escribe l asimismo con la modestia de caballero y de coronista propio las escribiera otro libre y desapasionado pusieran en su olvido las de los h tores aquiles y roldanes tomaos con mi padre dijo el dicho ventero mirad de qu se espanta de detener una rueda de molino por dios ahora hab a vuestra merced de leer lo que hizo felixmarte de hircania que de un rev s solo parti cinco gigantes por la cintura como si fueran hechos de habas como los frailecicos que hacen los ni os y otra vez arremeti con un grand simo y poderos simo ej rcito donde llev m s de un mill n y seiscientos mil soldados todos armados desde el pie hasta la cabeza y los desbarat a todos como si fueran manadas de ovejas pues qu me dir n del bueno de don cirongilio de tracia que fue tan valiente y animoso como se ver en el libro donde cuenta que navegando por un r o le sali de la mitad del agua una serpiente de fuego y l as como la vio se arroj sobre ella y se puso a horcajadas encima de sus escamosas espaldas y le apret con ambas manos la garganta con tanta fuerza que viendo la serpiente que la iba ahogando no tuvo otro remedio sino dejarse ir a lo hondo del r o llev ndose tras s al caballero que nunca la quiso soltar y cuando llegaron all bajo se hall en unos palacios y en unos jardines tan lindos que era maravilla y luego la sierpe se volvi en un viejo anciano que le dijo tantas de cosas que no hay m s que o r. calle se or que si oyese esto se volver a loco de placer dos higas para el gran capit n y para ese diego garc a que dice oyendo esto dorotea dijo callando a cardenio poco le falta a nuestro hu sped para hacer la segunda parte de don quijote as me parece a m respondi cardenio porque seg n da indicio l tiene por cierto que todo lo que estos libros cuentan pas ni m s ni menos que lo escriben y no le har n creer otra cosa frailes descalzos mirad hermano torn a decir el cura que no hubo en el mundo felixmarte de hircania ni don cirongilio de tracia ni otros caballeros semejantes que los libros de caballer as cuentan porque todo es compostura y ficci n de ingenios ociosos que los compusieron para el efeto que vos dec s de entretener el tiempo como lo entretienen ley ndolos vuestros segadores porque realmente os juro que nunca tales caballeros fueron en el mundo ni tales haza as ni disparates acontecieron en l. a otro perro con ese hueso respondi el ventero como si yo no supiese cu ntas son cinco y ad nde me aprieta el zapato no piense vuestra merced darme papilla porque por dios que no soy nada blanco bueno es que quiera darme vuestra merced a entender que todo aquello que estos buenos libros dicen sea disparates y mentiras estando impreso con licencia de los se ores del consejo real como si ellos fueran gente que hab an de dejar imprimir tanta mentira junta y tantas batallas y tantos encantamentos que quitan el juicio ya os he dicho amigo replic el cura que esto se hace para entretener nuestros ociosos pensamientos y as como se consiente en las rep blicas bien concertadas que haya juegos de ajedrez de pelota y de trucos para entretener a algunos que ni tienen ni deben ni pueden trabajar as se consiente imprimir y que haya tales libros creyendo como es verdad que no ha de haber alguno tan ignorante que tenga por historia verdadera ninguna destos libros y si me fuera l cito agora y el auditorio lo requiriera yo dijera cosas acerca de lo que han de tener los libros de caballer as para ser buenos que quiz fueran de provecho y aun de gusto para algunos pero yo espero que vendr tiempo en que lo pueda comunicar con quien pueda remediallo y en este entretanto creed se or ventero lo que os he dicho y tomad vuestros libros y all os avenid con sus verdades o mentiras y buen provecho os hagan y quiera dios que no coje is del pie que cojea vuestro hu sped don quijote eso no respondi el ventero que no ser yo tan loco que me haga caballero andante que bien veo que ahora no se usa lo que se usaba en aquel tiempo cuando se dice que andaban por el mundo estos famosos caballeros a la mitad desta pl tica se hall sancho presente y qued muy confuso y pensativo de lo que hab a o do decir que ahora no se usaban caballeros andantes y que todos los libros de caballer as eran necedades y mentiras y propuso en su coraz n de esperar en lo que paraba aquel viaje de su amo y que si no sal a con la felicidad que l pensaba determinaba de dejalle y volverse con su mujer y sus hijos a su acostumbrado trabajo llev base la maleta y los libros el ventero mas el cura le dijo esperad que quiero ver qu papeles son esos que de tan buena letra est n escritos sac los el hu sped y d ndoselos a leer vio hasta obra de ocho pliegos escritos de mano y al principio ten an un t tulo grande que dec a novela del curioso impertinente ley el cura para s tres o cuatro renglones y dijo cierto que no me parece mal el t tulo desta novela y que me viene voluntad de leella toda a lo que respondi el ventero pues bien puede leella su reverencia porque le hago saber que algunos hu spedes que aqu la han le do les ha contentado mucho y me la han pedido con muchas veras mas yo no se la he querido dar pensando volv rsela a quien aqu dej esta maleta olvidada con estos libros y esos papeles que bien puede ser que vuelva su due o por aqu alg n tiempo y aunque s que me han de hacer falta los libros a fe que se los he de volver que aunque ventero todav a soy cristiano vos ten is mucha raz n amigo dijo el cura mas con todo eso si la novela me contenta me la hab is de dejar trasladar de muy buena gana respondi el ventero mientras los dos esto dec an hab a tomado cardenio la novela y comenzado a leer en ella y pareci ndole lo mismo que al cura le rog que la leyese de modo que todos la oyesen s leyera dijo el cura si no fuera mejor gastar este tiempo en dormir que en leer harto reposo ser para m dijo dorotea entretener el tiempo oyendo alg n cuento pues a n no tengo el esp ritu tan sosegado que me conceda dormir cuando fuera raz n. pues desa manera dijo el cura quiero leerla por curiosidad siquiera quiz tendr alguna de gusto acudi maese nicol s a rogarle lo mesmo y sancho tambi n lo cual visto del cura y entendiendo que a todos dar a gusto y l le recibir a dijo pues as es est nme todos atentos que la novela comienza desta manera cap tulo xxxiii donde se cuenta la novela del curioso impertinente en florencia ciudad rica y famosa de italia en la provincia que llaman toscana viv an anselmo y lotario dos caballeros ricos y principales y tan amigos que por excelencia y antonomasia de todos los que los conoc an los dos amigos eran llamados eran solteros mozos de una misma edad y de unas mismas costumbres todo lo cual era bastante causa a que los dos con rec proca amistad se correspondiesen bien es verdad que el anselmo era algo m s inclinado a los pasatiempos amorosos que el lotario al cual llevaban tras s los de la caza pero cuando se ofrec a dejaba anselmo de acudir a sus gustos por seguir los de lotario y lotario dejaba los suyos por acudir a los de anselmo y desta manera andaban tan a una sus voluntades que no hab a concertado reloj que as lo anduviese andaba anselmo perdido de amores de una doncella principal y hermosa de la misma ciudad hija de tan buenos padres y tan buena ella por s que se determin con el parecer de su amigo lotario sin el cual ninguna cosa hac a de pedilla por esposa a sus padres y as lo puso en ejecuci n y el que llev la embajada fue lotario y el que concluy el negocio tan a gusto de su amigo que en breve tiempo se vio puesto en la posesi n que deseaba y camila tan contenta de haber alcanzado a anselmo por esposo que no cesaba de dar gracias al cielo y a lotario por cuyo medio tanto bien le hab a venido los primeros d as como todos los de boda suelen ser alegres continu lotario como sol a la casa de su amigo anselmo procurando honralle festejalle y regocijalle con todo aquello que a l le fue posible pero acabadas las bodas y sosegada ya la frecuencia de las visitas y parabienes comenz lotario a descuidarse con cuidado de las idas en casa de anselmo por parecerle a l como es raz n que parezca a todos los que fueren discretos que no se han de visitar ni continuar las casas de los amigos casados de la misma manera que cuando eran solteros porque aunque la buena y verdadera amistad no puede ni debe de ser sospechosa en nada con todo esto es tan delicada la honra del casado que parece que se puede ofender aun de los mesmos hermanos cuanto m s de los amigos not anselmo la remisi n de lotario y form d l quejas grandes dici ndole que si l supiera que el casarse hab a de ser parte para no comunicalle como sol a que jam s lo hubiera hecho y que si por la buena correspondencia que los dos ten an mientras l fue soltero hab an alcanzado tan dulce nombre como el de ser llamados los dos amigos que no permitiese por querer hacer del circunspecto sin otra ocasi n alguna que tan famoso y tan agradable nombre se perdiese y que as le suplicaba si era l cito que tal t rmino de hablar se usase entre ellos que volviese a ser se or de su casa y a entrar y salir en ella como de antes asegur ndole que su esposa camila no ten a otro gusto ni otra voluntad que la que l quer a que tuviese y que por haber sabido ella con cu ntas veras los dos se amaban estaba confusa de ver en l tanta esquiveza a todas estas y otras muchas razones que anselmo dijo a lotario para persuadille volviese como sol a a su casa respondi lotario con tanta prudencia discreci n y aviso que anselmo qued satisfecho de la buena intenci n de su amigo y quedaron de concierto que dos d as en la semana y las fiestas fuese lotario a comer con l y aunque esto qued as concertado entre los dos propuso lotario de no hacer m s de aquello que viese que m s conven a a la honra de su amigo cuyo cr dito estimaba en m s que el suyo proprio dec a l y dec a bien que el casado a quien el cielo hab a concedido mujer hermosa tanto cuidado hab a de tener qu amigos llevaba a su casa como en mirar con qu amigas su mujer conversaba porque lo que no se hace ni concierta en las plazas ni en los templos ni en las fiestas p blicas ni estaciones cosas que no todas veces las han de negar los maridos a sus mujeres se concierta y facilita en casa de la amiga o la parienta de quien m s satisfaci n se tiene tambi n dec a lotario que ten an necesidad los casados de tener cada uno alg n amigo que le advirtiese de los descuidos que en su proceder hiciese porque suele acontecer que con el mucho amor que el marido a la mujer tiene o no le advierte o no le dice por no enojalla que haga o deje de hacer algunas cosas que el hacellas o no le ser a de honra o de vituperio de lo cual siendo del amigo advertido f cilmente pondr a remedio en todo pero d nde se hallar amigo tan discreto y tan leal y verdadero como aqu lotario le pide no lo s yo por cierto s lo lotario era ste que con toda solicitud y advertimiento miraba por la honra de su amigo y procuraba dezmar frisar y acortar los d as del concierto del ir a su casa porque no pareciese mal al vulgo ocioso y a los ojos vagabundos y maliciosos la entrada de un mozo rico gentilhombre y bien nacido y de las buenas partes que l pensaba que ten a en la casa de una mujer tan hermosa como camila que puesto que su bondad y valor pod a poner freno a toda maldiciente lengua todav a no quer a poner en duda su cr dito ni el de su amigo y por esto los m s de los d as del concierto los ocupaba y entreten a en otras cosas que l daba a entender ser inexcusables as que en quejas del uno y disculpas del otro se pasaban muchos ratos y partes del d a. sucedi pues que uno que los dos se andaban paseando por un prado fuera de la ciudad anselmo dijo a lotario las semejantes razones pensabas amigo lotario que a las mercedes que dios me ha hecho en hacerme hijo de tales padres como fueron los m os y al darme no con mano escasa los bienes as los que llaman de naturaleza como los de fortuna no puedo yo corresponder con agradecimiento que llegue al bien recebido y sobre al que me hizo en darme a ti por amigo y a camila por mujer propria dos prendas que las estimo si no en el grado que debo en el que puedo pues con todas estas partes que suelen ser el todo con que los hombres suelen y pueden vivir contentos vivo yo el m s despechado y el m s desabrido hombre de todo el universo mundo porque no s qu d as a esta parte me fatiga y aprieta un deseo tan estra o y tan fuera del uso com n de otros que yo me maravillo de m mismo y me culpo y me ri o a solas y procuro callarlo y encubrirlo de mis proprios pensamientos y as me ha sido posible salir con este secreto como si de industria procurara decillo a todo el mundo y pues que en efeto l ha de salir a plaza quiero que sea en la del archivo de tu secreto confiado que con l y con la diligencia que pondr s como mi amigo verdadero en remediarme yo me ver presto libre de la angustia que me causa y llegar mi alegr a por tu solicitud al grado que ha llegado mi descontento por mi locura suspenso ten an a lotario las razones de anselmo y no sab a en qu hab a de parar tan larga prevenci n o pre mbulo y aunque iba revolviendo en su imaginaci n qu deseo podr a ser aquel que a su amigo tanto fatigaba dio siempre muy lejos del blanco de la verdad y por salir presto de la agon a que le causaba aquella suspensi n le dijo que hac a notorio agravio a su mucha amistad en andar buscando rodeos para decirle sus m s encubiertos pensamientos pues ten a cierto que se pod a prometer d l o ya consejos para entretenellos o ya remedio para cumplillos as es la verdad respondi anselmo y con esa confianza te hago saber amigo lotario que el deseo que me fatiga es pensar si camila mi esposa es tan buena y tan perfeta como yo pienso y no puedo enterarme en esta verdad si no es prob ndola de manera que la prueba manifieste los quilates de su bondad como el fuego muestra los del oro porque yo tengo para m oh amigo que no es una mujer m s buena de cuanto es o no es solicitada y que aquella sola es fuerte que no se dobla a las promesas a las d divas a las l grimas y a las continuas importunidades de los sol citos amantes porque qu hay que agradecer dec a l que una mujer sea buena si nadie le dice que sea mala qu mucho que est recogida y temerosa la que no le dan ocasi n para que se suelte y la que sabe que tiene marido que en cogi ndola en la primera desenvoltura la ha de quitar la vida ans que la que es buena por temor o por falta de lugar yo no la quiero tener en aquella estima en que tendr a la solicitada y perseguida que sali con la corona del vencimiento de modo que por estas razones y por otras muchas que te pudiera decir para acreditar y fortalecer la opini n que tengo deseo que camila mi esposa pase por estas dificultades y se acrisole y quilate en el fuego de verse requerida y solicitada y de quien tenga valor para poner en ella sus deseos y si ella sale como creo que saldr con la palma desta batalla tendr yo por sin igual mi ventura podr yo decir que est colmo el vac o de mis deseos dir que me cupo en suerte la mujer fuerte de quien el sabio dice que qui n la hallar y cuando esto suceda al rev s de lo que pienso con el gusto de ver que acert en mi opini n llevar sin pena la que de raz n podr causarme mi tan costosa experiencia y prosupuesto que ninguna cosa de cuantas me dijeres en contra de mi deseo ha de ser de alg n provecho para dejar de ponerle por la obra quiero oh amigo lotario que te dispongas a ser el instrumento que labre aquesta obra de mi gusto que yo te dar lugar para que lo hagas sin faltarte todo aquello que yo viere ser necesario para solicitar a una mujer honesta honrada recogida y desinteresada y mu veme entre otras cosas a fiar de ti esta tan ardua empresa el ver que si de ti es vencida camila no ha de llegar el vencimiento a todo trance y rigor sino a s lo a tener por hecho lo que se ha de hacer por buen respeto y as no quedar yo ofendido m s de con el deseo y mi injuria quedar escondida en la virtud de tu silencio que bien s que en lo que me tocare ha de ser eterno como el de la muerte as que si quieres que yo tenga vida que pueda decir que lo es desde luego has de entrar en esta amorosa batalla no tibia ni perezosamente sino con el ah nco y diligencia que mi deseo pide y con la confianza que nuestra amistad me asegura stas fueron las razones que anselmo dijo a lotario a todas las cuales estuvo tan atento que si no fueron las que quedan escritas que le dijo no despleg sus labios hasta que hubo acabado y viendo que no dec a m s despu s que le estuvo mirando un buen espacio como si mirara otra cosa que jam s hubiera visto que le causara admiraci n y espanto le dijo no me puedo persuadir oh amigo anselmo a que no sean burlas las cosas que me has dicho que a pensar que de veras las dec as no consintiera que tan adelante pasaras porque con no escucharte previniera tu larga arenga sin duda imagino o que no me conoces o que yo no te conozco pero no que bien s que eres anselmo y t sabes que yo soy lotario el da o est en que yo pienso que no eres el anselmo que sol as y t debes de haber pensado que tampoco yo soy el lotario que deb a ser porque las cosas que me has dicho ni son de aquel anselmo mi amigo ni las que me pides se han de pedir a aquel lotario que t conoces porque los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse dellos como dijo un poeta usque ad aras que quiso decir que no se hab an de valer de su amistad en cosas que fuesen contra dios pues si esto sinti un gentil de la amistad cu nto mejor es que lo sienta el cristiano que sabe que por ninguna humana ha de perder la amistad divina y cuando el amigo tirase tanto la barra que pusiese aparte los respetos del cielo por acudir a los de su amigo no ha de ser por cosas ligeras y de poco momento sino por aquellas en que vaya la honra y la vida de su amigo pues dime t ahora anselmo cu l destas dos cosas tienes en peligro para que yo me aventure a complacerte y a hacer una cosa tan detestable como me pides ninguna por cierto antes me pides seg n yo entiendo que procure y solicite quitarte la honra y la vida y quit rmela a m juntamente porque si yo he de procurar quitarte la honra claro est que te quito la vida pues el hombre sin honra peor es que un muerto y siendo yo el instrumento como t quieres que lo sea de tanto mal tuyo no vengo a quedar deshonrado y por el mesmo consiguiente sin vida escucha amigo anselmo y ten paciencia de no responderme hasta que acabe de decirte lo que se me ofreciere acerca de lo que te ha pedido tu deseo que tiempo quedar para que t me repliques y yo te escuche que me place dijo anselmo di lo que quisieres y lotario prosigui diciendo par ceme oh anselmo que tienes t ahora el ingenio como el que siempre tienen los moros a los cuales no se les puede dar a entender el error de su secta con las acotaciones de la santa escritura ni con razones que consistan en especulaci n del entendimiento ni que vayan fundadas en art culos de fe sino que les han de traer ejemplos palpables f ciles intelegibles demonstrativos indubitables con demostraciones matem ticas que no se pueden negar como cuando dicen si de dos partes iguales quitamos partes iguales las que quedan tambi n son iguales y cuando esto no entiendan de palabra como en efeto no lo entienden h seles de mostrar con las manos y pon rselo delante de los ojos y aun con todo esto no basta nadie con ellos a persuadirles las verdades de mi sacra religi n. y este mesmo t rmino y modo me convendr usar contigo porque el deseo que en ti ha nacido va tan descaminado y tan fuera de todo aquello que tenga sombra de razonable que me parece que ha de ser tiempo gastado el que ocupare en darte a entender tu simplicidad que por ahora no le quiero dar otro nombre y aun estoy por dejarte en tu desatino en pena de tu mal deseo mas no me deja usar deste rigor la amistad que te tengo la cual no consiente que te deje puesto en tan manifiesto peligro de perderte y porque claro lo veas dime anselmo t no me has dicho que tengo de solicitar a una retirada persuadir a una honesta ofrecer a una desinteresada servir a una prudente s que me lo has dicho pues si t sabes que tienes mujer retirada honesta desinteresada y prudente qu buscas y si piensas que de todos mis asaltos ha de salir vencedora como saldr sin duda qu mejores t tulos piensas darle despu s que los que ahora tiene o qu ser m s despu s de lo que es ahora o es que t no la tienes por la que dices o t no sabes lo que pides si no la tienes por lo que dices para qu quieres probarla sino como a mala hacer della lo que m s te viniere en gusto mas si es tan buena como crees impertinente cosa ser hacer experiencia de la mesma verdad pues despu s de hecha se ha de quedar con la estimaci n que primero ten a. as que es raz n concluyente que el intentar las cosas de las cuales antes nos puede suceder da o que provecho es de juicios sin discurso y temerarios y m s cuando quieren intentar aquellas a que no son forzados ni compelidos y que de muy lejos traen descubierto que el intentarlas es manifiesta locura las cosas dificultosas se intentan por dios o por el mundo o por entrambos a dos las que se acometen por dios son las que acometieron los santos acometiendo a vivir vida de ngeles en cuerpos humanos las que se acometen por respeto del mundo son las de aquellos que pasan tanta infinidad de agua tanta diversidad de climas tanta estra eza de gentes por adquirir estos que llaman bienes de fortuna y las que se intentan por dios y por el mundo juntamente son aquellas de los valerosos soldados que apenas veen en el contrario muro abierto tanto espacio cuanto es el que pudo hacer una redonda bala de artiller a cuando puesto aparte todo temor sin hacer discurso ni advertir al manifiesto peligro que les amenaza llevados en vuelo de las alas del deseo de volver por su fe por su naci n y por su rey se arrojan intr pidamente por la mitad de mil contrapuestas muertes que los esperan estas cosas son las que suelen intentarse y es honra gloria y provecho intentarlas aunque tan llenas de inconvenientes y peligros pero la que t dices que quieres intentar y poner por obra ni te ha de alcanzar gloria de dios bienes de la fortuna ni fama con los hombres porque puesto que salgas con ella como deseas no has de quedar ni m s ufano ni m s rico ni m s honrado que est s ahora y si no sales te has de ver en la mayor miseria que imaginarse pueda porque no te ha de aprovechar pensar entonces que no sabe nadie la desgracia que te ha sucedido porque bastar para afligirte y deshacerte que la sepas t mesmo y para confirmaci n desta verdad te quiero decir una estancia que hizo el famoso poeta luis tansilo en el fin de su primera parte de las l grimas de san pedro que dice as crece el dolor y crece la verg enza en pedro cuando el d a se ha mostrado y aunque all no ve a nadie se averg enza de s mesmo por ver que hab a pecado que a un magn nimo pecho a haber verg enza no s lo ha de moverle el ser mirado que de s se averg enza cuando yerra si bien otro no vee que cielo y tierra as que no escusar s con el secreto tu dolor antes tendr s que llorar contino si no l grimas de los ojos l grimas de sangre del coraz n como las lloraba aquel simple doctor que nuestro poeta nos cuenta que hizo la prueba del vaso que con mejor discurso se escus de hacerla el prudente reinaldos que puesto que aquello sea ficci n po tica tiene en s encerrados secretos morales dignos de ser advertidos y entendidos e imitados cuanto m s que con lo que ahora pienso decirte acabar s de venir en conocimiento del grande error que quieres cometer dime anselmo si el cielo o la suerte buena te hubiera hecho se or y leg timo posesor de un fin simo diamante de cuya bondad y quilates estuviesen satisfechos cuantos lapidarios le viesen y que todos a una voz y de com n parecer dijesen que llegaba en quilates bondad y fineza a cuanto se pod a estender la naturaleza de tal piedra y t mesmo lo creyeses as sin saber otra cosa en contrario ser a justo que te viniese en deseo de tomar aquel diamante y ponerle entre un ayunque y un martillo y all a pura fuerza de golpes y brazos probar si es tan duro y tan fino como dicen y m s si lo pusieses por obra que puesto caso que la piedra hiciese resistencia a tan necia prueba no por eso se le a adir a m s valor ni m s fama y si se rompiese cosa que podr a ser no se perder a todo s por cierto dejando a su due o en estimaci n de que todos le tengan por simple pues haz cuenta anselmo amigo que camila es f nisimo diamante as en tu estimaci n como en la ajena y que no es raz n ponerla en contingencia de que se quiebre pues aunque se quede con su entereza no puede subir a m s valor del que ahora tiene y si faltase y no resistiese considera desde ahora cu l quedar as sin ella y con cu nta raz n te podr as quejar de ti mesmo por haber sido causa de su perdici n y la tuya mira que no hay joya en el mundo que tanto valga como la mujer casta y honrada y que todo el honor de las mujeres consiste en la opini n buena que dellas se tiene y pues la de tu esposa es tal que llega al estremo de bondad que sabes para qu quieres poner esta verdad en duda mira amigo que la mujer es animal imperfecto y que no se le han de poner embarazos donde tropiece y caiga sino quit rselos y despejalle el camino de cualquier inconveniente para que sin pesadumbre corra ligera a alcanzar la perfeci n que le falta que consiste en el ser virtuosa cuentan los naturales que el arminio es un animalejo que tiene una piel blanqu sima y que cuando quieren cazarle los cazadores usan deste artificio que sabiendo las partes por donde suele pasar y acudir las atajan con lodo y despu s oje ndole le encaminan hacia aquel lugar y as como el arminio llega al lodo se est quedo y se deja prender y cautivar a trueco de no pasar por el cieno y perder y ensuciar su blancura que la estima en m s que la libertad y la vida la honesta y casta mujer es arminio y es m s que nieve blanca y limpia la virtud de la honestidad y el que quisiere que no la pierda antes la guarde y conserve ha de usar de otro estilo diferente que con el arminio se tiene porque no le han de poner delante el cieno de los regalos y servicios de los importunos amantes porque quiz y aun sin quiz no tiene tanta virtud y fuerza natural que pueda por s mesma atropellar y pasar por aquellos embarazos y es necesario quit rselos y ponerle delante la limpieza de la virtud y la belleza que encierra en s la buena fama es asimesmo la buena mujer como espejo de cristal luciente y claro pero est sujeto a empa arse y escurecerse con cualquiera aliento que le toque hase de usar con la honesta mujer el estilo que con las reliquias adorarlas y no tocarlas hase de guardar y estimar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jard n que est lleno de flores y rosas cuyo due o no consiente que nadie le pasee ni manosee basta que desde lejos y por entre las verjas de hierro gocen de su fragrancia y hermosura finalmente quiero decirte unos versos que se me han venido a la memoria que los o en una comedia moderna que me parece que hacen al prop sito de lo que vamos tratando aconsejaba un prudente viejo a otro padre de una doncella que la recogiese guardase y encerrase y entre otras razones le dijo stas es de vidrio la mujer pero no se ha de probar si se puede o no quebrar porque todo podr a ser y es m s f cil el quebrarse y no es cordura ponerse a peligro de romperse lo que no puede soldarse y en esta opini n est n todos y en raz n la fundo que si hay d naes en el mundo hay pluvias de oro tambi n. cuanto hasta aqu te he dicho oh anselmo ha sido por lo que a ti te toca y ahora es bien que se oiga algo de lo que a m me conviene y si fuere largo perd name que todo lo requiere el laberinto donde te has entrado y de donde quieres que yo te saque t me tienes por amigo y quieres quitarme la honra cosa que es contra toda amistad y aun no s lo pretendes esto sino que procuras que yo te la quite a ti que me la quieres quitar a m est claro pues cuando camila vea que yo la solicito como me pides cierto est que me ha de tener por hombre sin honra y mal mirado pues intento y hago una cosa tan fuera de aquello que el ser quien soy y tu amistad me obliga de que quieres que te la quite a ti no hay duda porque viendo camila que yo la solicito ha de pensar que yo he visto en ella alguna liviandad que me dio atrevimiento a descubrirle mi mal deseo y teni ndose por deshonrada te toca a ti como a cosa suya su mesma deshonra y de aqu nace lo que com nmente se platica que el marido de la mujer ad ltera puesto que l no lo sepa ni haya dado ocasi n para que su mujer no sea la que debe ni haya sido en su mano ni en su descuido y poco recato estorbar su desgracia con todo le llaman y le nombran con nombre de vituperio y bajo y en cierta manera le miran los que la maldad de su mujer saben con ojos de menosprecio en cambio de mirarle con los de l stima viendo que no por su culpa sino por el gusto de su mala compa era est en aquella desventura pero qui rote decir la causa por que con justa raz n es deshonrado el marido de la mujer mala aunque l no sepa que lo es ni tenga culpa ni haya sido parte ni dado ocasi n para que ella lo sea y no te canses de o rme que todo ha de redundar en tu provecho cuando dios cri a nuestro primero padre en el para so terrenal dice la divina escritura que infundi dios sue o en ad n y que estando durmiendo le sac una costilla del lado siniestro de la cual form a nuestra madre eva y as como ad n despert y la mir dijo sta es carne de mi carne y hueso de mis huesos y dios dijo por sta dejar el hombre a su padre y madre y ser n dos en una carne misma y entonces fue instituido el divino sacramento del matrimonio con tales lazos que sola la muerte puede desatarlos y tiene tanta fuerza y virtud este milagroso sacramento que hace que dos diferentes personas sean una mesma carne y a n hace m s en los buenos casados que aunque tienen dos almas no tienen m s de una voluntad y de aqu viene que como la carne de la esposa sea una mesma con la del esposo las manchas que en ella caen o los defectos que se procura redundan en la carne del marido aunque l no haya dado como queda dicho ocasi n para aquel da o. porque as como el dolor del pie o de cualquier miembro del cuerpo humano le siente todo el cuerpo por ser todo de una carne mesma y la cabeza siente el da o del tobillo sin que ella se le haya causado as el marido es participante de la deshonra de la mujer por ser una mesma cosa con ella y como las honras y deshonras del mundo sean todas y nazcan de carne y sangre y las de la mujer mala sean deste g nero es forzoso que al marido le quepa parte dellas y sea tenido por deshonrado sin que l lo sepa mira pues oh anselmo al peligro que te pones en querer turbar el sosiego en que tu buena esposa vive mira por cu n vana e impertinente curiosidad quieres revolver los humores que ahora est n sosegados en el pecho de tu casta esposa advierte que lo que aventuras a ganar es poco y que lo que perder s ser tanto que lo dejar en su punto porque me faltan palabras para encarecerlo pero si todo cuanto he dicho no basta a moverte de tu mal prop sito bien puedes buscar otro instrumento de tu deshonra y desventura que yo no pienso serlo aunque por ello pierda tu amistad que es la mayor p rdida que imaginar puedo call en diciendo esto el virtuoso y prudente lotario y anselmo qued tan confuso y pensativo que por un buen espacio no le pudo responder palabra pero en fin le dijo con la atenci n que has visto he escuchado lotario amigo cuanto has querido decirme y en tus razones ejemplos y comparaciones he visto la mucha discreci n que tienes y el estremo de la verdadera amistad que alcanzas y ansimesmo veo y confieso que si no sigo tu parecer y me voy tras el m o voy huyendo del bien y corriendo tras el mal prosupuesto esto has de considerar que yo padezco ahora la enfermedad que suelen tener algunas mujeres que se les antoja comer tierra yeso carb n y otras cosas peores aun asquerosas para mirarse cuanto m s para comerse as que es menester usar de alg n artificio para que yo sane y esto se pod a hacer con facilidad s lo con que comiences aunque tibia y fingidamente a solicitar a camila la cual no ha de ser tan tierna que a los primeros encuentros d con su honestidad por tierra y con solo este principio quedar contento y t habr s cumplido con lo que debes a nuestra amistad no solamente d ndome la vida sino persuadi ndome de no verme sin honra y est s obligado a hacer esto por una raz n sola y es que estando yo como estoy determinado de poner en pl tica esta prueba no has t de consentir que yo d cuenta de mi desatino a otra persona con que pondr a en aventura el honor que t procuras que no pierda y cuando el tuyo no est en el punto que debe en la intenci n de camila en tanto que la solicitares importa poco o nada pues con brevedad viendo en ella la entereza que esperamos le podr s decir la pura verdad de nuestro artificio con que volver tu cr dito al ser primero y pues tan poco aventuras y tanto contento me puedes dar aventur ndote no lo dejes de hacer aunque m s inconvenientes se te pongan delante pues como ya he dicho con s lo que comiences dar por concluida la causa viendo lotario la resoluta voluntad de anselmo y no sabiendo qu m s ejemplos traerle ni qu m s razones mostrarle para que no la siguiese y viendo que le amenazaba que dar a a otro cuenta de su mal deseo por evitar mayor mal determin de contentarle y hacer lo que le ped a con prop sito e intenci n de guiar aquel negocio de modo que sin alterar los pensamientos de camila quedase anselmo satisfecho y as le respondi que no comunicase su pensamiento con otro alguno que l tomaba a su cargo aquella empresa la cual comenzar a cuando a l le diese m s gusto abraz le anselmo tierna y amorosamente y agradeci le su ofrecimiento como si alguna grande merced le hubiera hecho y quedaron de acuerdo entre los dos que desde otro d a siguiente se comenzase la obra que l le dar a lugar y tiempo como a sus solas pudiese hablar a camila y asimesmo le dar a dineros y joyas que darla y que ofrecerla aconsej le que le diese m sicas que escribiese versos en su alabanza y que cuando l no quisiese tomar trabajo de hacerlos l mesmo los har a. a todo se ofreci lotario bien con diferente intenci n que anselmo pensaba y con este acuerdo se volvieron a casa de anselmo donde hallaron a camila con ansia y cuidado esperando a su esposo porque aquel d a tardaba en venir m s de lo acostumbrado fuese lotario a su casa y anselmo qued en la suya tan contento como lotario fue pensativo no sabiendo qu traza dar para salir bien de aquel impertinente negocio pero aquella noche pens el modo que tendr a para enga ar a anselmo sin ofender a camila y otro d a vino a comer con su amigo y fue bien recebido de camila la cual le receb a y regalaba con mucha voluntad por entender la buena que su esposo le ten a. acabaron de comer levantaron los manteles y anselmo dijo a lotario que se quedase all con camila en tanto que l iba a un negocio forzoso que dentro de hora y media volver a. rog le camila que no se fuese y lotario se ofreci a hacerle compa a m s nada aprovech con anselmo antes importun a lotario que se quedase y le aguardase porque ten a que tratar con l una cosa de mucha importancia dijo tambi n a camila que no dejase solo a lotario en tanto que l volviese en efeto l supo tan bien fingir la necesidad o necedad de su ausencia que nadie pudiera entender que era fingida fuese anselmo y quedaron solos a la mesa camila y lotario porque la dem s gente de casa toda se hab a ido a comer viose lotario puesto en la estacada que su amigo deseaba y con el enemigo delante que pudiera vencer con sola su hermosura a un escuadr n de caballeros armados mirad si era raz n que le temiera lotario pero lo que hizo fue poner el codo sobre el brazo de la silla y la mano abierta en la mejilla y pidiendo perd n a camila del mal comedimiento dijo que quer a reposar un poco en tanto que anselmo volv a. camila le respondi que mejor reposar a en el estrado que en la silla y as le rog se entrase a dormir en l. no quiso lotario y all se qued dormido hasta que volvi anselmo el cual como hall a camila en su aposento y a lotario durmiendo crey que como se hab a tardado tanto ya habr an tenido los dos lugar para hablar y aun para dormir y no vio la hora en que lotario despertase para volverse con l fuera y preguntarle de su ventura todo le sucedi como l quiso lotario despert y luego salieron los dos de casa y as le pregunt lo que deseaba y le respondi lotario que no le hab a parecido ser bien que la primera vez se descubriese del todo y as no hab a hecho otra cosa que alabar a camila de hermosa dici ndole que en toda la ciudad no se trataba de otra cosa que de su hermosura y discreci n y que ste le hab a parecido buen principio para entrar ganando la voluntad y disponi ndola a que otra vez le escuchase con gusto usando en esto del artificio que el demonio usa cuando quiere enga ar a alguno que est puesto en atalaya de mirar por s que se transforma en ngel de luz si ndolo l de tinieblas y poni ndole delante apariencias buenas al cabo descubre qui n es y sale con su intenci n si a los principios no es descubierto su enga o. todo esto le content mucho a anselmo y dijo que cada d a dar a el mesmo lugar aunque no saliese de casa porque en ella se ocupar a en cosas que camila no pudiese venir en conocimiento de su artificio sucedi pues que se pasaron muchos d as que sin decir lotario palabra a camila respond a a anselmo que la hablaba y jam s pod a sacar della una peque a muestra de venir en ninguna cosa que mala fuese ni aun dar una se al de sombra de esperanza antes dec a que le amenazaba que si de aquel mal pensamiento no se quitaba que lo hab a de decir a su esposo bien est dijo anselmo hasta aqu ha resistido camila a las palabras es menester ver c mo resiste a las obras yo os dar ma ana dos mil escudos de oro para que se los ofrezc is y aun se los deis y otros tantos para que compr is joyas con que cebarla que las mujeres suelen ser aficionadas y m s si son hermosas por m s castas que sean a esto de traerse bien y andar galanas y si ella resiste a esta tentaci n yo quedar satisfecho y no os dar m s pesadumbre lotario respondi que ya que hab a comenzado que l llevar a hasta el fin aquella empresa puesto que entend a salir della cansado y vencido otro d a recibi los cuatro mil escudos y con ellos cuatro mil confusiones porque no sab a qu decirse para mentir de nuevo pero en efeto determin de decirle que camila estaba tan entera a las d divas y promesas como a las palabras y que no hab a para qu cansarse m s porque todo el tiempo se gastaba en balde pero la suerte que las cosas guiaba de otra manera orden que habiendo dejado anselmo solos a lotario y a camila como otras veces sol a l se encerr en un aposento y por los agujeros de la cerradura estuvo mirando y escuchando lo que los dos trataban y vio que en m s de media hora lotario no habl palabra a camila ni se la hablara si all estuviera un siglo y cay en la cuenta de que cuanto su amigo le hab a dicho de las respuestas de camila todo era ficci n y mentira y para ver si esto era ans sali del aposento y llamando a lotario aparte le pregunt qu nuevas hab a y de qu temple estaba camila lotario le respondi que no pensaba m s darle puntada en aquel negocio porque respond a tan spera y desabridamente que no tendr a nimo para volver a decirle cosa alguna ah dijo anselmo lotario lotario y cu n mal correspondes a lo que me debes y a lo mucho que de ti conf o ahora te he estado mirando por el lugar que concede la entrada desta llave y he visto que no has dicho palabra a camila por donde me doy a entender que aun las primeras le tienes por decir y si esto es as como sin duda lo es para qu me enga as o por qu quieres quitarme con tu industria los medios que yo podr a hallar para conseguir mi deseo no dijo m s anselmo pero bast lo que hab a dicho para dejar corrido y confuso a lotario el cual casi como tomando por punto de honra el haber sido hallado en mentira jur a anselmo que desde aquel momento tomaba tan a su cargo el contentalle y no mentille cual lo ver a si con curiosidad lo espiaba cuanto m s que no ser a menester usar de ninguna diligencia porque la que l pensaba poner en satisfacelle le quitar a de toda sospecha crey le anselmo y para dalle comodidad m s segura y menos sobresaltada determin de hacer ausencia de su casa por ocho d as y ndose a la de un amigo suyo que estaba en una aldea no lejos de la ciudad con el cual amigo concert que le enviase a llamar con muchas veras para tener ocasi n con camila de su partida desdichado y mal advertido de ti anselmo qu es lo que haces qu es lo que trazas qu es lo que ordenas mira que haces contra ti mismo trazando tu deshonra y ordenando tu perdici n. buena es tu esposa camila quieta y sosegadamente la posees nadie sobresalta tu gusto sus pensamientos no salen de las paredes de su casa t eres su cielo en la tierra el blanco de sus deseos el cumplimiento de sus gustos y la medida por donde mide su voluntad ajust ndola en todo con la tuya y con la del cielo pues si la mina de su honor hermosura honestidad y recogimiento te da sin ning n trabajo toda la riqueza que tiene y t puedes desear para qu quieres ahondar la tierra y buscar nuevas vetas de nuevo y nunca visto tesoro poni ndote a peligro que toda venga abajo pues en fin se sustenta sobre los d biles arrimos de su flaca naturaleza mira que el que busca lo imposible es justo que lo posible se le niegue como lo dijo mejor un poeta diciendo busco en la muerte la vida salud en la enfermedad en la prisi n libertad en lo cerrado salida y en el traidor lealtad pero mi suerte de quien jam s espero alg n bien con el cielo ha estatuido que pues lo imposible pido lo posible aun no me den fuese otro d a anselmo a la aldea dejando dicho a camila que el tiempo que l estuviese ausente vendr a lotario a mirar por su casa y a comer con ella que tuviese cuidado de tratalle como a su mesma persona afligi se camila como mujer discreta y honrada de la orden que su marido le dejaba y d jole que advirtiese que no estaba bien que nadie l ausente ocupase la silla de su mesa y que si lo hac a por no tener confianza que ella sabr a gobernar su casa que probase por aquella vez y ver a por experiencia como para mayores cuidados era bastante anselmo le replic que aqu l era su gusto y que no ten a m s que hacer que bajar la cabeza y obedecelle camila dijo que ans lo har a aunque contra su voluntad parti se anselmo y otro d a vino a su casa lotario donde fue rescebido de camila con amoroso y honesto acogimiento la cual jam s se puso en parte donde lotario la viese a solas porque siempre andaba rodeada de sus criados y criadas especialmente de una doncella suya llamada leonela a quien ella mucho quer a por haberse criado desde ni as las dos juntas en casa de los padres de camila y cuando se cas con anselmo la trujo consigo en los tres d as primeros nunca lotario le dijo nada aunque pudiera cuando se levantaban los manteles y la gente se iba a comer con mucha priesa porque as se lo ten a mandado camila y aun ten a orden leonela que comiese primero que camila y que de su lado jam s se quitase mas ella que en otras cosas de su gusto ten a puesto el pensamiento y hab a menester aquellas horas y aquel lugar para ocuparle en sus contentos no cumpl a todas veces el mandamiento de su se ora antes los dejaba solos como si aquello le hubieran mandado mas la honesta presencia de camila la gravedad de su rostro la compostura de su persona era tanta que pon a freno a la lengua de lotario pero el provecho que las muchas virtudes de camila hicieron poniendo silencio en la lengua de lotario redund m s en da o de los dos porque si la lengua callaba el pensamiento discurr a y ten a lugar de contemplar parte por parte todos los estremos de bondad y de hermosura que camila ten a bastantes a enamorar una estatua de m rmol no que un coraz n de carne mir bala lotario en el lugar y espacio que hab a de hablarla y consideraba cu n digna era de ser amada y esta consideraci n comenz poco a poco a dar asaltos a los respectos que a anselmo ten a y mil veces quiso ausentarse de la ciudad y irse donde jam s anselmo le viese a l ni l viese a camila mas ya le hac a impedimento y deten a el gusto que hallaba en mirarla hac ase fuerza y peleaba consigo mismo por desechar y no sentir el contento que le llevaba a mirar a camila culp base a solas de su desatino llam base mal amigo y aun mal cristiano hac a discursos y comparaciones entre l y anselmo y todos paraban en decir que m s hab a sido la locura y confianza de anselmo que su poca fidelidad y que si as tuviera disculpa para con dios como para con los hombres de lo que pensaba hacer que no temiera pena por su culpa en efecto la hermosura y la bondad de camila juntamente con la ocasi n que el ignorante marido le hab a puesto en las manos dieron con la lealtad de lotario en tierra y sin mirar a otra cosa que aquella a que su gusto le inclinaba al cabo de tres d as de la ausencia de anselmo en los cuales estuvo en continua batalla por resistir a sus deseos comenz a requebrar a camila con tanta turbaci n y con tan amorosas razones que camila qued suspensa y no hizo otra cosa que levantarse de donde estaba y entrarse a su aposento sin respondelle palabra alguna mas no por esta sequedad se desmay en lotario la esperanza que siempre nace juntamente con el amor antes tuvo en m s a camila la cual habiendo visto en lotario lo que jam s pensara no sab a qu hacerse y pareci ndole no ser cosa segura ni bien hecha darle ocasi n ni lugar a que otra vez la hablase determin de enviar aquella mesma noche como lo hizo a un criado suyo con un billete a anselmo donde le escribi estas razones cap tulo xxxiv donde se prosigue la novela del curioso impertinente as como suele decirse que parece mal el ej rcito sin su general y el castillo sin su castellano digo yo que parece muy peor la mujer casada y moza sin su marido cuando just simas ocasiones no lo impiden yo me hallo tan mal sin vos y tan imposibilitada de no poder sufrir esta ausencia que si presto no ven s me habr de ir a entretener en casa de mis padres aunque deje sin guarda la vuestra porque la que me dejastes si es que qued con tal t tulo creo que mira m s por su gusto que por lo que a vos os toca y pues sois discreto no tengo m s que deciros ni aun es bien que m s os diga esta carta recibi anselmo y entendi por ella que lotario hab a ya comenzado la empresa y que camila deb a de haber respondido como l deseaba y alegre sobremanera de tales nuevas respondi a camila de palabra que no hiciese mudamiento de su casa en modo ninguno porque l volver a con mucha brevedad admirada qued camila de la respuesta de anselmo que la puso en m s confusi n que primero porque ni se atrev a a estar en su casa ni menos irse a la de sus padres porque en la quedada corr a peligro su honestidad y en la ida iba contra el mandamiento de su esposo en fin se resolvi en lo que le estuvo peor que fue en el quedarse con determinaci n de no huir la presencia de lotario por no dar que decir a sus criados y ya le pesaba de haber escrito lo que escribi a su esposo temerosa de que no pensase que lotario hab a visto en ella alguna desenvoltura que le hubiese movido a no guardalle el decoro que deb a. pero fiada en su bondad se fi en dios y en su buen pensamiento con que pensaba resistir callando a todo aquello que lotario decirle quisiese sin dar m s cuenta a su marido por no ponerle en alguna pendencia y trabajo y aun andaba buscando manera como disculpar a lotario con anselmo cuando le preguntase la ocasi n que le hab a movido a escribirle aquel papel con estos pensamientos m s honrados que acertados ni provechosos estuvo otro d a escuchando a lotario el cual carg la mano de manera que comenz a titubear la firmeza de camila y su honestidad tuvo harto que hacer en acudir a los ojos para que no diesen muestra de alguna amorosa compasi n que las l grimas y las razones de lotario en su pecho hab an despertado todo esto notaba lotario y todo le encend a. finalmente a l le pareci que era menester en el espacio y lugar que daba la ausencia de anselmo apretar el cerco a aquella fortaleza y as acometi a su presunci n con las alabanzas de su hermosura porque no hay cosa que m s presto rinda y allane las encastilladas torres de la vanidad de las hermosas que la mesma vanidad puesta en las lenguas de la adulaci n. en efecto l con toda diligencia min la roca de su entereza con tales pertrechos que aunque camila fuera toda de bronce viniera al suelo llor rog ofreci adul porfi y fingi lotario con tantos sentimientos con muestras de tantas veras que dio al trav s con el recato de camila y vino a triunfar de lo que menos se pensaba y m s deseaba rindi se camila camila se rindi pero qu mucho si la amistad de lotario no qued en pie ejemplo claro que nos muestra que s lo se vence la pasi n amorosa con huilla y que nadie se ha de poner a brazos con tan poderoso enemigo porque es menester fuerzas divinas para vencer las suyas humanas s lo supo leonela la flaqueza de su se ora porque no se la pudieron encubrir los dos malos amigos y nuevos amantes no quiso lotario decir a camila la pretensi n de anselmo ni que l le hab a dado lugar para llegar a aquel punto porque no tuviese en menos su amor y pensase que as acaso y sin pensar y no de prop sito la hab a solicitado volvi de all a pocos d as anselmo a su casa y no ech de ver lo que faltaba en ella que era lo que en menos ten a y m s estimaba fuese luego a ver a lotario y hall le en su casa abraz ronse los dos y el uno pregunt por las nuevas de su vida o de su muerte las nuevas que te podr dar oh amigo anselmo dijo lotario son de que tienes una mujer que dignamente puede ser ejemplo y corona de todas las mujeres buenas las palabras que le he dicho se las ha llevado el aire los ofrecimientos se han tenido en poco las d divas no se han admitido de algunas l grimas fingidas m as se ha hecho burla notable en resoluci n as como camila es cifra de toda belleza es archivo donde asiste la honestidad y vive el comedimiento y el recato y todas las virtudes que pueden hacer loable y bien afortunada a una honrada mujer vuelve a tomar tus dineros amigo que aqu los tengo sin haber tenido necesidad de tocar a ellos que la entereza de camila no se rinde a cosas tan bajas como son d divas ni promesas cont ntate anselmo y no quieras hacer m s pruebas de las hechas y pues a pie enjuto has pasado el mar de las dificultades y sospechas que de las mujeres suelen y pueden tenerse no quieras entrar de nuevo en el profundo pi lago de nuevos inconvenientes ni quieras hacer experiencia con otro piloto de la bondad y fortaleza del nav o que el cielo te dio en suerte para que en l pasases la mar deste mundo sino haz cuenta que est s ya en seguro puerto y af rrate con las ncoras de la buena consideraci n y d jate estar hasta que te vengan a pedir la deuda que no hay hidalgu a humana que de pagarla se escuse content simo qued anselmo de las razones de lotario y as se las crey como si fueran dichas por alg n or culo pero con todo eso le rog que no dejase la empresa aunque no fuese m s de por curiosidad y entretenimiento aunque no se aprovechase de all adelante de tan ahincadas diligencias como hasta entonces y que s lo quer a que le escribiese algunos versos en su alabanza debajo del nombre de clori porque l le dar a a entender a camila que andaba enamorado de una dama a quien le hab a puesto aquel nombre por poder celebrarla con el decoro que a su honestidad se le deb a y que cuando lotario no quisiera tomar trabajo de escribir los versos que l los har a. no ser menester eso dijo lotario pues no me son tan enemigas las musas que algunos ratos del a o no me visiten dile t a camila lo que has dicho del fingimiento de mis amores que los versos yo los har si no tan buenos como el subjeto merece ser n por lo menos los mejores que yo pudiere quedaron deste acuerdo el impertinente y el traidor amigo y vuelto anselmo a su casa pregunt a camila lo que ella ya se maravillaba que no se lo hubiese preguntado que fue que le dijese la ocasi n por que le hab a escrito el papel que le envi camila le respondi que le hab a parecido que lotario la miraba un poco m s desenvueltamente que cuando l estaba en casa pero que ya estaba desenga ada y cre a que hab a sido imaginaci n suya porque ya lotario hu a de vella y de estar con ella a solas d jole anselmo que bien pod a estar segura de aquella sospecha porque l sab a que lotario andaba enamorado de una doncella principal de la ciudad a quien l celebraba debajo del nombre de clori y que aunque no lo estuviera no hab a que temer de la verdad de lotario y de la mucha amistad de entrambos y a no estar avisada camila de lotario de que eran fingidos aquellos amores de clori y que l se lo hab a dicho a anselmo por poder ocuparse algunos ratos en las mismas alabanzas de camila ella sin duda cayera en la desesperada red de los celos mas por estar ya advertida pas aquel sobresalto sin pesadumbre otro d a estando los tres sobre mesa rog anselmo a lotario dijese alguna cosa de las que hab a compuesto a su amada clori que pues camila no la conoc a seguramente pod a decir lo que quisiese aunque la conociera respondi lotario no encubriera yo nada porque cuando alg n amante loa a su dama de hermosa y la nota de cruel ning n oprobrio hace a su buen cr dito pero sea lo que fuere lo que s decir que ayer hice un soneto a la ingratitud desta clori que dice ans soneto en el silencio de la noche cuando ocupa el dulce sue o a los mortales la pobre cuenta de mis ricos males estoy al cielo y a mi clori dando y al tiempo cuando el sol se va mostrando por las rosadas puertas orientales con suspiros y acentos desiguales voy la antigua querella renovando y cuando el sol de su estrellado asiento derechos rayos a la tierra env a el llanto crece y doblo los gemidos vuelve la noche y vuelvo al triste cuento y siempre hallo en mi mortal porf a al cielo sordo a clori sin o dos bien le pareci el soneto a camila pero mejor a anselmo pues le alab y dijo que era demasiadamente cruel la dama que a tan claras verdades no correspond a. a lo que dijo camila luego todo aquello que los poetas enamorados dicen es verdad en cuanto poetas no la dicen respondi lotario mas en cuanto enamorados siempre quedan tan cortos como verdaderos no hay duda deso replic anselmo todo por apoyar y acreditar los pensamientos de lotario con camila tan descuidada del artificio de anselmo como ya enamorada de lotario y as con el gusto que de sus cosas ten a y m s teniendo por entendido que sus deseos y escritos a ella se encaminaban y que ella era la verdadera clori le rog que si otro soneto o otros versos sab a los dijese s s respondi lotario pero no creo que es tan bueno como el primero o por mejor decir menos malo y podr islo bien juzgar pues es ste soneto yo s que muero y si no soy cre do es m s cierto el morir como es m s cierto verme a tus pies oh bella ingrata muerto antes que de adorarte arrepentido podr yo verme en la regi n de olvido de vida y gloria y de favor desierto y all verse podr en mi pecho abierto c mo tu hermoso rostro est esculpido que esta reliquia guardo para el duro trance que me amenaza mi porf a que en tu mismo rigor se fortalece ay de aquel que navega el cielo escuro por mar no usado y peligrosa v a adonde norte o puerto no se ofrece tambi n alab este segundo soneto anselmo como hab a hecho el primero y desta manera iba a adiendo eslab n a eslab n a la cadena con que se enlazaba y trababa su deshonra pues cuando m s lotario le deshonraba entonces le dec a que estaba m s honrado y con esto todos los escalones que camila bajaba hacia el centro de su menosprecio los sub a en la opini n de su marido hacia la cumbre de la virtud y de su buena fama sucedi en esto que hall ndose una vez entre otras sola camila con su doncella le dijo corrida estoy amiga leonela de ver en cu n poco he sabido estimarme pues siquiera no hice que con el tiempo comprara lotario la entera posesi n que le di tan presto de mi voluntad temo que ha de estimar mi presteza o ligereza sin que eche de ver la fuerza que l me hizo para no poder resistirle no te d pena eso se ora m a respondi leonela que no est la monta ni es causa para menguar la estimaci n darse lo que se da presto si en efecto lo que se da es bueno y ello por s digno de estimarse y aun suele decirse que el que luego da da dos veces tambi n se suele decir dijo camila que lo que cuesta poco se estima en menos no corre por ti esa raz n respondi leonela porque el amor seg n he o do decir unas veces vuela y otras anda con ste corre y con aqu l va despacio a unos entibia y a otros abrasa a unos hiere y a otros mata en un mesmo punto comienza la carrera de sus deseos y en aquel mesmo punto la acaba y concluye por la ma ana suele poner el cerco a una fortaleza y a la noche la tiene rendida porque no hay fuerza que le resista y siendo as de qu te espantas o de qu temes si lo mismo debe de haber acontecido a lotario habiendo tomado el amor por instrumento de rendirnos la ausencia de mi se or y era forzoso que en ella se concluyese lo que el amor ten a determinado sin dar tiempo al tiempo para que anselmo le tuviese de volver y con su presencia quedase imperfecta la obra porque el amor no tiene otro mejor ministro para ejecutar lo que desea que es la ocasi n de la ocasi n se sirve en todos sus hechos principalmente en los principios todo esto s yo muy bien m s de experiencia que de o das y alg n d a te lo dir se ora que yo tambi n soy de carne y de sangre moza cuanto m s se ora camila que no te entregaste ni diste tan luego que primero no hubieses visto en los ojos en los suspiros en las razones y en las promesas y d divas de lotario toda su alma viendo en ella y en sus virtudes cu n digno era lotario de ser amado pues si esto es ans no te asalten la imaginaci n esos escrupulosos y melindrosos pensamientos sino aseg rate que lotario te estima como t le estimas a l y vive con contento y satisfaci n de que ya que ca ste en el lazo amoroso es el que te aprieta de valor y de estima y que no s lo tiene las cuatro eses que dicen que han de tener los buenos enamorados sino todo un abc entero si no esc chame y ver s como te le digo de coro l es seg n yo veo y a m me parece agradecido bueno caballero dadivoso enamorado firme gallardo honrado ilustre leal mozo noble onesto principal quantioso rico y las eses que dicen y luego t cito verdadero la x no le cuadra porque es letra spera la y ya est dicha la z zelador de tu honra ri se camila del abc de su doncella y t vola por m s pl tica en las cosas de amor que ella dec a y as lo confes ella descubriendo a camila como trataba amores con un mancebo bien nacido de la mesma ciudad de lo cual se turb camila temiendo que era aqu l camino por donde su honra pod a correr riesgo apur la si pasaban sus pl ticas a m s que serlo ella con poca verg enza y mucha desenvoltura le respondi que s pasaban porque es cosa ya cierta que los descuidos de las se oras quitan la verg enza a las criadas las cuales cuando ven a las amas echar traspi s no se les da nada a ellas de cojear ni de que lo sepan no pudo hacer otra cosa camila sino rogar a leonela no dijese nada de su hecho al que dec a ser su amante y que tratase sus cosas con secreto porque no viniesen a noticia de anselmo ni de lotario leonela respondi que as lo har a mas cumpli lo de manera que hizo cierto el temor de camila de que por ella hab a de perder su cr dito porque la deshonesta y atrevida leonela despu s que vio que el proceder de su ama no era el que sol a atrevi se a entrar y poner dentro de casa a su amante confiada que aunque su se ora le viese no hab a de osar descubrille que este da o acarrean entre otros los pecados de las se oras que se hacen esclavas de sus mesmas criadas y se obligan a encubrirles sus deshonestidades y vilezas como aconteci con camila que aunque vio una y muchas veces que su leonela estaba con su gal n en un aposento de su casa no s lo no la osaba re ir mas d bale lugar a que lo encerrase y quit bale todos los estorbos para que no fuese visto de su marido pero no los pudo quitar que lotario no le viese una vez salir al romper del alba el cual sin conocer qui n era pens primero que deb a de ser alguna fantasma mas cuando le vio caminar embozarse y encubrirse con cuidado y recato cay de su simple pensamiento y dio en otro que fuera la perdici n de todos si camila no lo remediara pens lotario que aquel hombre que hab a visto salir tan a deshora de casa de anselmo no hab a entrado en ella por leonela ni aun se acord si leonela era en el mundo s lo crey que camila de la misma manera que hab a sido f cil y ligera con l lo era para otro que estas a adiduras trae consigo la maldad de la mujer mala que pierde el cr dito de su honra con el mesmo a quien se entreg rogada y persuadida y cree que con mayor facilidad se entrega a otros y da infalible cr dito a cualquiera sospecha que desto le venga y no parece sino que le falt a lotario en este punto todo su buen entendimiento y se le fueron de la memoria todos sus advertidos discursos pues sin hacer alguno que bueno fuese ni aun razonable sin m s ni m s antes que anselmo se levantase impaciente y ciego de la celosa rabia que las entra as le ro a muriendo por vengarse de camila que en ninguna cosa le hab a ofendido se fue a anselmo y le dijo s bete anselmo que ha muchos d as que he andado peleando conmigo mesmo haci ndome fuerza a no decirte lo que ya no es posible ni justo que m s te encubra s bete que la fortaleza de camila est ya rendida y sujeta a todo aquello que yo quisiere hacer della y si he tardado en descubrirte esta verdad ha sido por ver si era alg n liviano antojo suyo o si lo hac a por probarme y ver si eran con prop sito firme tratados los amores que con tu licencia con ella he comenzado cre ansimismo que ella si fuera la que deb a y la que entrambos pens bamos ya te hubiera dado cuenta de mi solicitud pero habiendo visto que se tarda conozco que son verdaderas las promesas que me ha dado de que cuando otra vez hagas ausencia de tu casa me hablar en la rec mara donde est el repuesto de tus alhajas y era la verdad que all le sol a hablar camila y no quiero que precipitosamente corras a hacer alguna venganza pues no est a n cometido el pecado sino con pensamiento y podr a ser que desde ste hasta el tiempo de ponerle por obra se mudase el de camila y naciese en su lugar el arrepentimiento y as ya que en todo o en parte has seguido siempre mis consejos sigue y guarda uno que ahora te dir para que sin enga o y con medroso advertimento te satisfagas de aquello que m s vieres que te convenga finge que te ausentas por dos o tres d as como otras veces sueles y haz de manera que te quedes escondido en tu rec mara pues los tapices que all hay y otras cosas con que te puedas encubrir te ofrecen mucha comodidad y entonces ver s por tus mismos ojos y yo por los m os lo que camila quiere y si fuere la maldad que se puede temer antes que esperar con silencio sagacidad y discreci n podr s ser el verdugo de tu agravio absorto suspenso y admirado qued anselmo con las razones de lotario porque le cogieron en tiempo donde menos las esperaba o r porque ya ten a a camila por vencedora de los fingidos asaltos de lotario y comenzaba a gozar la gloria del vencimiento callando estuvo por un buen espacio mirando al suelo sin mover pesta a y al cabo dijo t lo has hecho lotario como yo esperaba de tu amistad en todo he de seguir tu consejo haz lo que quisieres y guarda aquel secreto que ves que conviene en caso tan no pensado prometi selo lotario y en apart ndose d l se arrepinti totalmente de cuanto le hab a dicho viendo cu n neciamente hab a andado pues pudiera l vengarse de camila y no por camino tan cruel y tan deshonrado maldec a su entendimiento afeaba su ligera determinaci n y no sab a qu medio tomarse para deshacer lo hecho o para dalle alguna razonable salida al fin acord de dar cuenta de todo a camila y como no faltaba lugar para poderlo hacer aquel mismo d a la hall sola y ella as como vio que le pod a hablar le dijo sabed amigo lotario que tengo una pena en el coraz n que me le aprieta de suerte que parece que quiere reventar en el pecho y ha de ser maravilla si no lo hace pues ha llegado la desverg enza de leonela a tanto que cada noche encierra a un gal n suyo en esta casa y se est con l hasta el d a tan a costa de mi cr dito cuanto le quedar campo abierto de juzgarlo al que le viere salir a horas tan inusitadas de mi casa y lo que me fatiga es que no la puedo castigar ni re ir que el ser ella secretario de nuestros tratos me ha puesto un freno en la boca para callar los suyos y temo que de aqu ha de nacer alg n mal suceso al principio que camila esto dec a crey lotario que era artificio para desmentille que el hombre que hab a visto salir era de leonela y no suyo pero vi ndola llorar y afligirse y pedirle remedio vino a creer la verdad y en crey ndola acab de estar confuso y arrepentido del todo pero con todo esto respondi a camila que no tuviese pena que l ordenar a remedio para atajar la insolencia de leonela d jole asimismo lo que instigado de la furiosa rabia de los celos hab a dicho a anselmo y c mo estaba concertado de esconderse en la rec mara para ver desde all a la clara la poca lealtad que ella le guardaba pidi le perd n desta locura y consejo para poder remedialla y salir bien de tan revuelto laberinto como su mal discurso le hab a puesto espantada qued camila de o r lo que lotario le dec a y con mucho enojo y muchas y discretas razones le ri y afe su mal pensamiento y la simple y mala determinaci n que hab a tenido pero como naturalmente tiene la mujer ingenio presto para el bien y para el mal m s que el var n puesto que le va faltando cuando de prop sito se pone a hacer discursos luego al instante hall camila el modo de remediar tan al parecer inremediable negocio y dijo a lotario que procurase que otro d a se escondiese anselmo donde dec a porque ella pensaba sacar de su escondimiento comodidad para que desde all en adelante los dos se gozasen sin sobresalto alguno y sin declararle del todo su pensamiento le advirti que tuviese cuidado que en estando anselmo escondido l viniese cuando leonela le llamase y que a cuanto ella le dijese le respondiese como respondiera aunque no supiera que anselmo le escuchaba porfi lotario que le acabase de declarar su intenci n porque con m s seguridad y aviso guardase todo lo que viese ser necesario digo dijo camila que no hay m s que guardar si no fuere responderme como yo os preguntare no queriendo camila darle antes cuenta de lo que pensaba hacer temerosa que no quisiese seguir el parecer que a ella tan bueno le parec a y siguiese o buscase otros que no podr an ser tan buenos con esto se fue lotario y anselmo otro d a con la escusa de ir aquella aldea de su amigo se parti y volvi a esconderse que lo pudo hacer con comodidad porque de industria se la dieron camila y leonela escondido pues anselmo con aquel sobresalto que se puede imaginar que tendr a el que esperaba ver por sus ojos hacer notom a de las entra as de su honra base a pique de perder el sumo bien que l pensaba que ten a en su querida camila seguras ya y ciertas camila y leonela que anselmo estaba escondido entraron en la rec mara y apenas hubo puesto los pies en ella camilia cuando dando un grande suspiro dijo ay leonela amiga no ser a mejor que antes que llegase a poner en ejecuci n lo que no quiero que sepas porque no procures estorbarlo que tomases la daga de anselmo que te he pedido y pasases con ella este infame pecho m o pero no hagas tal que no ser raz n que yo lleve la pena de la ajena culpa primero quiero saber qu es lo que vieron en m los atrevidos y deshonestos ojos de lotario que fuese causa de darle atrevimiento a descubrirme un tan mal deseo como es el que me ha descubierto en desprecio de su amigo y en deshonra m a. ponte leonela a esa ventana y ll male que sin duda alguna l debe de estar en la calle esperando poner en efeto su mala intenci n. pero primero se pondr la cruel cuanto honrada m a. ay se ora m a respondi la sagaz y advertida leonela y qu es lo que quieres hacer con esta daga quieres por ventura quitarte la vida o quit rsela a lotario que cualquiera destas cosas que quieras ha de redundar en p rdida de tu cr dito y fama mejor es que disimules tu agravio y no des lugar a que este mal hombre entre ahora en esta casa y nos halle solas mira se ora que somos flacas mujeres y l es hombre y determinado y como viene con aquel mal prop sito ciego y apasionado quiz antes que t pongas en ejecuci n el tuyo har l lo que te estar a m s mal que quitarte la vida mal haya mi se or anselmo que tanto mal ha querido dar a este desuellacaras en su casa y ya se ora que le mates como yo pienso que quieres hacer qu hemos de hacer d l despu s de muerto qu amiga respondi camila dejar mosle para que anselmo le entierre pues ser justo que tenga por descanso el trabajo que tomare en poner debajo de la tierra su misma infamia ll male acaba que todo el tiempo que tardo en tomar la debida venganza de mi agravio parece que ofendo a la lealtad que a mi esposo debo todo esto escuchaba anselmo y a cada palabra que camila dec a se le mudaban los pensamientos mas cuando entendi que estaba resuelta en matar a lotario quiso salir y descubrirse porque tal cosa no se hiciese pero det vole el deseo de ver en qu paraba tanta gallard a y honesta resoluci n con prop sito de salir a tiempo que la estorbase tom le en esto a camila un fuerte desmayo y arroj ndose encima de una cama que all estaba comenz leonela a llorar muy amargamente y a decir ay desdichada de m si fuese tan sin ventura que se me muriese aqu entre mis brazos la flor de la honestidad del mundo la corona de las buenas mujeres el ejemplo de la castidad con otras cosas a stas semejantes que ninguno la escuchara que no la tuviera por la m s lastimada y leal doncella del mundo y a su se ora por otra nueva y perseguida pen lope poco tard en volver de su desmayo camila y al volver en s dijo por qu no vas leonela a llamar al m s leal amigo de amigo que vio el sol o cubri la noche acaba corre aguija camina no se esfogue con la tardanza el fuego de la c lera que tengo y se pase en amenazas y maldiciones la justa venganza que espero ya voy a llamarle se ora m a dijo leonela mas hasme de dar primero esa daga porque no hagas cosa en tanto que falto que dejes con ella que llorar toda la vida a todos los que bien te quieren ve segura leonela amiga que no har respondi camila porque ya que sea atrevida y simple a tu parecer en volver por mi honra no lo he de ser tanto como aquella lucrecia de quien dicen que se mat sin haber cometido error alguno y sin haber muerto primero a quien tuvo la causa de su desgracia yo morir si muero pero ha de ser vengada y satisfecha del que me ha dado ocasi n de venir a este lugar a llorar sus atrevimientos nacidos tan sin culpa m a. mucho se hizo de rogar leonela antes que saliese a llamar a lotario pero en fin sali y entre tanto que volv a qued camilia diciendo como que hablaba consigo misma v lame dios no fuera m s acertado haber despedido a lotario como otras muchas veces lo he hecho que no ponerle en condici n como ya le he puesto que me tenga por deshonesta y mala siquiera este tiempo que he de tardar en desenga arle mejor fuera sin duda pero no quedara yo vengada ni la honra de mi marido satisfecha si tan a manos lavadas y tan a paso llano se volviera a salir de donde sus malos pensamientos le entraron pague el traidor con la vida lo que intent con tan lascivo deseo sepa el mundo si acaso llegare a saberlo de que camila no s lo guard la lealtad a su esposo sino que le dio venganza del que se atrevi a ofendelle mas con todo creo que fuera mejor dar cuenta desto a anselmo pero ya se la apunt a dar en la carta que le escrib al aldea y creo que el no acudir l al remedio del da o que all le se al debi de ser que de puro bueno y confiado no quiso ni pudo creer que en el pecho de su tan firme amigo pudiese caber g nero de pensamiento que contra su honra fuese ni aun yo lo cre despu s por muchos d as ni lo creyera jam s si su insolencia no llegara a tanto que las manifiestas d divas y las largas promesas y las continuas l grimas no me lo manifestaran mas para qu hago yo ahora estos discursos tiene por ventura una resuluci n gallarda necesidad de consejo alguno no por cierto afuera pues traidores aqu venganzas entre el falso venga llegue muera y acabe y suceda lo que sucediere limpia entr en poder del que el cielo me dio por m o limpia he de salir d l y cuando mucho saldr ba ada en mi casta sangre y en la impura del m s falso amigo que vio la amistad en el mundo y diciendo esto se paseaba por la sala con la daga desenvainada dando tan desconcertados y desaforados pasos y haciendo tales ademanes que no parec a sino que le faltaba el juicio y que no era mujer delicada sino un rufi n desesperado todo lo miraba anselmo cubierto detr s de unos tapices donde se hab a escondido y de todo se admiraba y ya le parec a que lo que hab a visto y o do era bastante satisfaci n para mayores sospechas y ya quisiera que la prueba de venir lotario faltara temeroso de alg n mal repentino suceso y estando ya para manifestarse y salir para abrazar y desenga ar a su esposa se detuvo porque vio que leonela volv a con lotario de la mano y as como camila le vio haciendo con la daga en el suelo una gran raya delante della le dijo lotario advierte lo que te digo si a dicha te atrevieres a pasar desta raya que ves ni aun llegar a ella en el punto que viere que lo intentas en ese mismo me pasar el pecho con esta daga que en las manos tengo y antes que a esto me respondas palabra quiero que otras algunas me escuches que despu s responder s lo que m s te agradare lo primero quiero lotario que me digas si conoces a anselmo mi marido y en qu opini n le tienes y lo segundo quiero saber tambi n si me conoces a m resp ndeme a esto y no te turbes ni pienses mucho lo que has de responder pues no son dificultades las que te pregunto no era tan ignorante lotario que desde el primer punto que camila le dijo que hiciese esconder a anselmo no hubiese dado en la cuenta de lo que ella pensaba hacer y as correspondi con su intenci n tan discretamente y tan a tiempo que hicieran los dos pasar aquella mentira por m s que cierta verdad y as respondi a camila desta manera no pens yo hermosa camila que me llamabas para preguntarme cosas tan fuera de la intenci n con que yo aqu vengo si lo haces por dilatarme la prometida merced desde m s lejos pudieras entretenerla porque tanto m s fatiga el bien deseado cuanto la esperanza est m s cerca de poseello pero porque no digas que no respondo a tus preguntas digo que conozco a tu esposo anselmo y nos conocemos los dos desde nuestros m s tiernos a os y no quiero decir lo que t tan bien sabes de nuestra amistad por no me hacer testigo del agravio que el amor hace que le haga poderosa disculpa de mayores yerros a ti te conozco y tengo en la misma posesi n que l te tiene que a no ser as por menos prendas que las tuyas no hab a yo de ir contra lo que debo a ser quien soy y contra las santas leyes de la verdadera amistad ahora por tan poderoso enemigo como el amor por m rompidas y violadas si eso confiesas respondi camila enemigo mortal de todo aquello que justamente merece ser amado con qu rostro osas parecer ante quien sabes que es el espejo donde se mira aquel en quien t te debieras mirar para que vieras con cu n poca ocasi n le agravias pero ya cayo ay desdichada de m en la cuenta de qui n te ha hecho tener tan poca con lo que a ti mismo debes que debe de haber sido alguna desenvoltura m a que no quiero llamarla deshonestidad pues no habr procedido de deliberada determinaci n sino de alg n descuido de los que las mujeres que piensan que no tienen de qui n recatarse suelen hacer inadvertidamente si no dime cu ndo oh traidor respond a tus ruegos con alguna palabra o se al que pudiese despertar en ti alguna sombra de esperanza de cumplir tus infames deseos cu ndo tus amorosas palabras no fueron deshechas y reprehendidas de las m as con rigor y con aspereza cu ndo tus muchas promesas y mayores d divas fueron de m cre das ni admitidas pero por parecerme que alguno no puede perseverar en el intento amoroso luengo tiempo si no es sustentado de alguna esperanza quiero atribuirme a m la culpa de tu impertinencia pues sin duda alg n descuido m o ha sustentado tanto tiempo tu cuidado y as quiero castigarme y darme la pena que tu culpa merece y porque vieses que siendo conmigo tan inhumana no era posible dejar de serlo contigo quise traerte a ser testigo del sacrificio que pienso hacer a la ofendida honra de mi tan honrado marido agraviado de ti con el mayor cuidado que te ha sido posible y de m tambi n con el poco recato que he tenido del huir la ocasi n si alguna te di para favorecer y canonizar tus malas intenciones torno a decir que la sospecha que tengo que alg n descuido m o engendr en ti tan desvariados pensamientos es la que m s me fatiga y la que yo m s deseo castigar con mis propias manos porque castig ndome otro verdugo quiz ser a m s p blica mi culpa pero antes que esto haga quiero matar muriendo y llevar conmigo quien me acabe de satisfacer el deseo de la venganza que espero y tengo viendo all dondequiera que fuere la pena que da la justicia desinteresada y que no se dobla al que en t rminos tan desesperados me ha puesto y diciendo estas razones con una incre ble fuerza y ligereza arremeti a lotario con la daga desenvainada con tales muestras de querer enclav rsela en el pecho que casi l estuvo en duda si aquellas demostraciones eran falsas o verdaderas porque le fue forzoso valerse de su industria y de su fuerza para estorbar que camila no le diese la cual tan vivamente fing a aquel estra o embuste y fealdad que por dalle color de verdad la quiso matizar con su misma sangre porque viendo que no pod a haber a lotario o fingiendo que no pod a dijo pues la suerte no quiere satisfacer del todo mi tan justo deseo a lo menos no ser tan poderosa que en parte me quite que no le satisfaga y haciendo fuerza para soltar la mano de la daga que lotario la ten a asida la sac y guiando su punta por parte que pudiese herir no profundamente se la entr y escondi por m s arriba de la islilla del lado izquierdo junto al hombro y luego se dej caer en el suelo como desmayada estaban leonela y lotario suspensos y at nitos de tal suceso y todav a dudaban de la verdad de aquel hecho viendo a camila tendida en tierra y ba ada en su sangre acudi lotario con mucha presteza despavorido y sin aliento a sacar la daga y en ver la peque a herida sali del temor que hasta entonces ten a y de nuevo se admir de la sagacidad prudencia y mucha discreci n de la hermosa camila y por acudir con lo que a l le tocaba comenz a hacer una larga y triste lamentaci n sobre el cuerpo de camila como si estuviera difunta ech ndose muchas maldiciones no s lo a l sino al que hab a sido causa de habelle puesto en aquel t rmino y como sab a que le escuchaba su amigo anselmo dec a cosas que el que le oyera le tuviera mucha m s l stima que a camila aunque por muerta la juzgara leonela la tom en brazos y la puso en el lecho suplicando a lotario fuese a buscar quien secretamente a camila curase ped ale asimismo consejo y parecer de lo que dir an a anselmo de aquella herida de su se ora si acaso viniese antes que estuviese sana l respondi que dijesen lo que quisiesen que l no estaba para dar consejo que de provecho fuese s lo le dijo que procurase tomarle la sangre porque l se iba adonde gentes no le viesen y con muestras de mucho dolor y sentimiento se sali de casa y cuando se vio solo y en parte donde nadie le ve a no cesaba de hacerse cruces maravill ndose de la industria de camila y de los ademanes tan proprios de leonela consideraba cu n enterado hab a de quedar anselmo de que ten a por mujer a una segunda porcia y deseaba verse con l para celebrar los dos la mentira y la verdad m s disimulada que jam s pudiera imaginarse leonela tom como se ha dicho la sangre a su se ora que no era m s de aquello que bast para acreditar su embuste y lavando con un poco de vino la herida se la at lo mejor que supo diciendo tales razones en tanto que la curaba que aunque no hubieran precedido otras bastaran a hacer creer a anselmo que ten a en camila un simulacro de la honestidad junt ronse a las palabras de leonela otras de camila llam ndose cobarde y de poco nimo pues le hab a faltado al tiempo que fuera m s necesario tenerle para quitarse la vida que tan aborrecida ten a. ped a consejo a su doncella si dar a o no todo aquel suceso a su querido esposo la cual le dijo que no se lo dijese porque le pondr a en obligaci n de vengarse de lotario lo cual no podr a ser sin mucho riesgo suyo y que la buena mujer estaba obligada a no dar ocasi n a su marido a que ri ese sino a quitalle todas aquellas que le fuese posible respondi camila que le parec a muy bien su parecer y que ella le seguir a pero que en todo caso conven a buscar qu decir a anselmo de la causa de aquella herida que l no podr a dejar de ver a lo que leonela respond a que ella ni aun burlando no sab a mentir pues yo hermana replic camila qu tengo de saber que no me atrever a forjar ni sustentar una mentira si me fuese en ello la vida y si es que no hemos de saber dar salida a esto mejor ser decirle la verdad desnuda que no que nos alcance en mentirosa cuenta no tengas pena se ora de aqu a ma ana respondi leonela yo pensar qu le digamos y quiz que por ser la herida donde es la podr s encubrir sin que l la vea y el cielo ser servido de favorecer a nuestros tan justos y tan honrados pensamientos sosi gate se ora m a y procura sosegar tu alteraci n porque mi se or no te halle sobresaltada y lo dem s d jalo a mi cargo y al de dios que siempre acude a los buenos deseos atent simo hab a estado anselmo a escuchar y a ver representar la tragedia de la muerte de su honra la cual con tan estra os y eficaces afectos la representaron los personajes della que pareci que se hab an transformado en la misma verdad de lo que fing an deseaba mucho la noche y el tener lugar para salir de su casa y ir a verse con su buen amigo lotario congratul ndose con l de la margarita preciosa que hab a hallado en el desenga o de la bondad de su esposa tuvieron cuidado las dos de darle lugar y comodidad a que saliese y l sin perdella sali y luego fue a buscar a lotario el cual hallado no se puede buenamente contar los abrazos que le dio las cosas que de su contento le dijo las alabanzas que dio a camila todo lo cual escuch lotario sin poder dar muestras de alguna alegr a porque se le representaba a la memoria cu n enga ado estaba su amigo y cu n injustamente l le agraviaba y aunque anselmo ve a que lotario no se alegraba cre a ser la causa por haber dejado a camila herida y haber l sido la causa y as entre otras razones le dijo que no tuviese pena del suceso de camila porque sin duda la herida era ligera pues quedaban de concierto de encubr rsela a l y que seg n esto no hab a de qu temer sino que de all adelante se gozase y alegrase con l pues por su industria y medio l se ve a levantado a la m s alta felicidad que acertara desearse y quer a que no fuesen otros sus entretenimientos que en hacer versos en alabanza de camila que la hiciesen eterna en la memoria de los siglos venideros lotario alab su buena determinaci n y dijo que l por su parte ayudar a a levantar tan ilustre edificio con esto qued anselmo el hombre m s sabrosamente enga ado que pudo haber en el mundo l mismo llev por la mano a su casa creyendo que llevaba el instrumento de su gloria toda la perdici n de su fama receb ale camila con rostro al parecer torcido aunque con alma risue a. dur este enga o algunos d as hasta que al cabo de pocos meses volvi fortuna su rueda y sali a plaza la maldad con tanto artificio hasta all cubierta y a anselmo le cost la vida su impertinente curiosidad cap tulo xxxv donde se da fin a la novela del curioso impertinente poco m s quedaba por leer de la novela cuando del caramanch n donde reposaba don quijote sali sancho panza todo alborotado diciendo a voces acudid se ores presto y socorred a mi se or que anda envuelto en la m s re ida y trabada batalla que mis ojos han visto vive dios que ha dado una cuchillada al gigante enemigo de la se ora princesa micomicona que le ha tajado la cabeza cercen a cercen como si fuera un nabo qu dices hermano dijo el cura dejando de leer lo que de la novela quedaba est is en vos sancho c mo diablos puede ser eso que dec s estando el gigante dos mil leguas de aqu en esto oyeron un gran ruido en el aposento y que don quijote dec a a voces tente ladr n malandr n foll n que aqu te tengo y no te ha de valer tu cimitarra y parec a que daba grandes cuchilladas por las paredes y dijo sancho no tienen que pararse a escuchar sino entren a despartir la pelea o a ayudar a mi amo aunque ya no ser menester porque sin duda alguna el gigante est ya muerto y dando cuenta a dios de su pasada y mala vida que yo vi correr la sangre por el suelo y la cabeza cortada y ca da a un lado que es tama a como un gran cuero de vino que me maten dijo a esta saz n el ventero si don quijote o don diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos y el vino derramado debe de ser lo que le parece sangre a este buen hombre y con esto entr en el aposento y todos tras l y hallaron a don quijote en el m s estra o traje del mundo estaba en camisa la cual no era tan cumplida que por delante le acabase de cubrir los muslos y por detr s ten a seis dedos menos las piernas eran muy largas y flacas llenas de vello y no nada limpias ten a en la cabeza un bonetillo colorado grasiento que era del ventero en el brazo izquierdo ten a revuelta la manta de la cama con quien ten a ojeriza sancho y l se sab a bien el porqu y en la derecha desenvainada la espada con la cual daba cuchilladas a todas partes diciendo palabras como si verdaderamente estuviera peleando con alg n gigante y es lo bueno que no ten a los ojos abiertos porque estaba durmiendo y so ando que estaba en batalla con el gigante que fue tan intensa la imaginaci n de la aventura que iba a fenecer que le hizo so ar que ya hab a llegado al reino de micomic n y que ya estaba en la pelea con su enemigo y hab a dado tantas cuchilladas en los cueros creyendo que las daba en el gigante que todo el aposento estaba lleno de vino lo cual visto por el ventero tom tanto enojo que arremeti con don quijote y a pu o cerrado le comenz a dar tantos golpes que si cardenio y el cura no se le quitaran l acabara la guerra del gigante y con todo aquello no despertaba el pobre caballero hasta que el barbero trujo un gran caldero de agua fr a del pozo y se le ech por todo el cuerpo de golpe con lo cual despert don quijote mas no con tanto acuerdo que echase de ver de la manera que estaba dorotea que vio cu n corta y sotilmente estaba vestido no quiso entrar a ver la batalla de su ayudador y de su contrario andaba sancho buscando la cabeza del gigante por todo el suelo y como no la hallaba dijo ya yo s que todo lo desta casa es encantamento que la otra vez en este mesmo lugar donde ahora me hallo me dieron muchos mojicones y porrazos sin saber qui n me los daba y nunca pude ver a nadie y ahora no parece por aqu esta cabeza que vi cortar por mis mism simos ojos y la sangre corr a del cuerpo como de una fuente qu sangre ni qu fuente dices enemigo de dios y de sus santos dijo el ventero no vees ladr n que la sangre y la fuente no es otra cosa que estos cueros que aqu est n horadados y el vino tinto que nada en este aposento que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horad no s nada respondi sancho s lo s que vendr a ser tan desdichado que por no hallar esta cabeza se me ha de deshacer mi condado como la sal en el agua y estaba peor sancho despierto que su amo durmiendo tal le ten an las promesas que su amo le hab a hecho el ventero se desesperaba de ver la flema del escudero y el maleficio del se or y juraba que no hab a de ser como la vez pasada que se le fueron sin pagar y que ahora no le hab an de valer los previlegios de su caballer a para dejar de pagar lo uno y lo otro aun hasta lo que pudiesen costar las botanas que se hab an de echar a los rotos cueros ten a el cura de las manos a don quijote el cual creyendo que ya hab a acabado la aventura y que se hallaba delante de la princesa micomicona se hinc de rodillas delante del cura diciendo bien puede la vuestra grandeza alta y famosa se ora vivir de hoy m s segura que le pueda hacer mal esta mal nacida criatura y yo tambi n de hoy m s soy quito de la palabra que os di pues con el ayuda del alto dios y con el favor de aquella por quien yo vivo y respiro tan bien la he cumplido no lo dije yo dijo oyendo esto sancho s que no estaba yo borracho mirad si tiene puesto ya en sal mi amo al gigante ciertos son los toros mi condado est de molde qui n no hab a de re r con los disparates de los dos amo y mozo todos re an sino el ventero que se daba a satan s. pero en fin tanto hicieron el barbero cardenio y el cura que con no poco trabajo dieron con don quijote en la cama el cual se qued dormido con muestras de grand simo cansancio dej ronle dormir y sali ronse al portal de la venta a consolar a sancho panza de no haber hallado la cabeza del gigante aunque m s tuvieron que hacer en aplacar al ventero que estaba desesperado por la repentina muerte de sus cueros y la ventera dec a en voz y en grito en mal punto y en hora menguada entr en mi casa este caballero andante que nunca mis ojos le hubieran visto que tan caro me cuesta la vez pasada se fue con el costo de una noche de cena cama paja y cebada para l y para su escudero y un roc n y un jumento diciendo que era caballero aventurero que mala ventura le d dios a l y a cuantos aventureros hay en el mundo y que por esto no estaba obligado a pagar nada que as estaba escrito en los aranceles de la caballer a andantesca y ahora por su respeto vino estotro se or y me llev mi cola y h mela vuelto con m s de dos cuartillos de da o toda pelada que no puede servir para lo que la quiere mi marido y por fin y remate de todo romperme mis cueros y derramarme mi vino que derramada le vea yo su sangre pues no se piense que por los huesos de mi padre y por el siglo de mi madre si no me lo han de pagar un cuarto sobre otro o no me llamar a yo como me llamo ni ser a hija de quien soy estas y otras razones tales dec a la ventera con grande enojo y ayud bala su buena criada maritornes la hija callaba y de cuando en cuando se sonre a. el cura lo soseg todo prometiendo de satisfacerles su p rdida lo mejor que pudiese as de los cueros como del vino y principalmente del menoscabo de la cola de quien tanta cuenta hac an dorotea consol a sancho panza dici ndole que cada y cuando que pareciese haber sido verdad que su amo hubiese descabezado al gigante le promet a en vi ndose pac fica en su reino de darle el mejor condado que en l hubiese consol se con esto sancho y asegur a la princesa que tuviese por cierto que l hab a visto la cabeza del gigante y que por m s se as ten a una barba que le llegaba a la cintura y que si no parec a era porque todo cuanto en aquella casa pasaba era por v a de encantamento como l lo hab a probado otra vez que hab a posado en ella dorotea dijo que as lo cre a y que no tuviese pena que todo se har a bien y suceder a a pedir de boca sosegados todos el cura quiso acabar de leer la novela porque vio que faltaba poco cardenio dorotea y todos los dem s le rogaron la acabase l que a todos quiso dar gusto y por el que l ten a de leerla prosigui el cuento que as dec a sucedi pues que por la satisfaci n que anselmo ten a de la bondad de camila viv a una vida contenta y descuidada y camila de industria hac a mal rostro a lotario porque anselmo entendiese al rev s de la voluntad que le ten a y para m s confirmaci n de su hecho pidi licencia lotario para no venir a su casa pues claramente se mostraba la pesadumbre que con su vista camila receb a mas el enga ado anselmo le dijo que en ninguna manera tal hiciese y desta manera por mil maneras era anselmo el fabricador de su deshonra creyendo que lo era de su gusto en esto el que ten a leonela de verse cualificada no de con sus amores lleg a tanto que sin mirar a otra cosa se iba tras l a suelta rienda fiada en que su se ora la encubr a y aun la advert a del modo que con poco recelo pudiese ponerle en ejecuci n. en fin una noche sinti anselmo pasos en el aposento de leonela y queriendo entrar a ver qui n los daba sinti que le deten an la puerta cosa que le puso m s voluntad de abrirla y tanta fuerza hizo que la abri y entr dentro a tiempo que vio que un hombre saltaba por la ventana a la calle y acudiendo con presteza a alcanzarle o conocerle no pudo conseguir lo uno ni lo otro porque leonela se abraz con l dici ndole sosi gate se or m o y no te alborotes ni sigas al que de aqu salt es cosa m a y tanto que es mi esposo no lo quiso creer anselmo antes ciego de enojo sac la daga y quiso herir a leonela dici ndole que le dijese la verdad si no que la matar a. ella con el miedo sin saber lo que se dec a le dijo no me mates se or que yo te dir cosas de m s importancia de las que puedes imaginar dilas luego dijo anselmo si no muerta eres por ahora ser imposible dijo leonela seg n estoy de turbada d jame hasta ma ana que entonces sabr s de m lo que te ha de admirar y est seguro que el que salt por esta ventana es un mancebo desta ciudad que me ha dado la mano de ser mi esposo soseg se con esto anselmo y quiso aguardar el t rmino que se le ped a porque no pensaba o r cosa que contra camila fuese por estar de su bondad tan satisfecho y seguro y as se sali del aposento y dej encerrada en l a leonela dici ndole que de all no saldr a hasta que le dijese lo que ten a que decirle fue luego a ver a camila y a decirle como le dijo todo aquello que con su doncella le hab a pasado y la palabra que le hab a dado de decirle grandes cosas y de importancia si se turb camila o no no hay para qu decirlo porque fue tanto el temor que cobr creyendo verdaderamente y era de creer que leonela hab a de decir a anselmo todo lo que sab a de su poca fe que no tuvo nimo para esperar si su sospecha sal a falsa o no. y aquella mesma noche cuando le pareci que anselmo dorm a junt las mejores joyas que ten a y algunos dineros y sin ser de nadie sentida sali de casa y se fue a la de lotario a quien cont lo que pasaba y le pidi que la pusiese en cobro o que se ausentasen los dos donde de anselmo pudiesen estar seguros la confusi n en que camila puso a lotario fue tal que no le sab a responder palabra ni menos sab a resolverse en lo que har a. en fin acord de llevar a camila a un monesterio en quien era priora una su hermana consinti camila en ello y con la presteza que el caso ped a la llev lotario y la dej en el monesterio y l ansimesmo se ausent luego de la ciudad sin dar parte a nadie de su ausencia cuando amaneci sin echar de ver anselmo que camila faltaba de su lado con el deseo que ten a de saber lo que leonela quer a decirle se levant y fue adonde la hab a dejado encerrada abri y entr en el aposento pero no hall en l a leonela s lo hall puestas unas s banas a udadas a la ventana indicio y se al que por all se hab a descolgado e ido volvi luego muy triste a dec rselo a camila y no hall ndola en la cama ni en toda la casa qued asombrado pregunt a los criados de casa por ella pero nadie le supo dar raz n de lo que ped a. acert acaso andando a buscar a camila que vio sus cofres abiertos y que dellos faltaban las m s de sus joyas y con esto acab de caer en la cuenta de su desgracia y en que no era leonela la causa de su desventura y ans como estaba sin acabarse de vestir triste y pensativo fue a dar cuenta de su desdicha a su amigo lotario mas cuando no le hall y sus criados le dijeron que aquella noche hab a faltado de casa y hab a llevado consigo todos los dineros que ten a pens perder el juicio y para acabar de concluir con todo volvi ndose a su casa no hall en ella ninguno de cuantos criados ni criadas ten a sino la casa desierta y sola no sab a qu pensar qu decir ni qu hacer y poco a poco se le iba volviendo el juicio contempl base y mir base en un instante sin mujer sin amigo y sin criados desamparado a su parecer del cielo que le cubr a y sobre todo sin honra porque en la falta de camila vio su perdici n. resolvi se en fin a cabo de una gran pieza de irse a la aldea de su amigo donde hab a estado cuando dio lugar a que se maquinase toda aquella desventura cerr las puertas de su casa subi a caballo y con desmayado aliento se puso en camino y apenas hubo andado la mitad cuando acosado de sus pensamientos le fue forzoso apearse y arrendar su caballo a un rbol a cuyo tronco se dej caer dando tiernos y dolorosos suspiros y all se estuvo hasta casi que anochec a y aquella hora vio que ven a un hombre a caballo de la ciudad y despu s de haberle saludado le pregunt qu nuevas hab a en florencia el ciudadano respondi las m s estra as que muchos d as ha se han o do en ella porque se dice p blicamente que lotario aquel grande amigo de anselmo el rico que viv a a san juan se llev esta noche a camila mujer de anselmo el cual tampoco parece todo esto ha dicho una criada de camila que anoche la hall el gobernador descolg ndose con una s bana por las ventanas de la casa de anselmo en efeto no s puntualmente c mo pas el negocio s lo s que toda la ciudad est admirada deste suceso porque no se pod a esperar tal hecho de la mucha y familiar amistad de los dos que dicen que era tanta que los llamaban los dos amigos s bese por ventura dijo anselmo el camino que llevan lotario y camila ni por pienso dijo el ciudadano puesto que el gobernador ha usado de mucha diligencia en buscarlos a dios vais se or dijo anselmo con l qued is respondi el ciudadano y fuese con tan desdichadas nuevas casi casi lleg a t rminos anselmo no s lo de perder el juicio sino de acabar la vida levant se como pudo y lleg a casa de su amigo que a n no sab a su desgracia mas como le vio llegar amarillo consumido y seco entendi que de alg n grave mal ven a fatigado pidi luego anselmo que le acostasen y que le diesen aderezo de escribir h zose as y dej ronle acostado y solo porque l as lo quiso y aun que le cerrasen la puerta vi ndose pues solo comenz a cargar tanto la imaginaci n de su desventura que claramente conoci que se le iba acabando la vida y as orden de dejar noticia de la causa de su estra a muerte y comenzando a escribir antes que acabase de poner todo lo que quer a le falt el aliento y dej la vida en las manos del dolor que le caus su curiosidad impertinente viendo el se or de casa que era ya tarde y que anselmo no llamaba acord de entrar a saber si pasaba adelante su indisposici n y hall le tendido boca abajo la mitad del cuerpo en la cama y la otra mitad sobre el bufete sobre el cual estaba con el papel escrito y abierto y l ten a a n la pluma en la mano lleg se el hu sped a l habi ndole llamado primero y trab ndole por la mano viendo que no le respond a y hall ndole fr o vio que estaba muerto admir se y congoj se en gran manera y llam a la gente de casa para que viesen la desgracia a anselmo sucedida y finalmente ley el papel que conoci que de su mesma mano estaba escrito el cual conten a estas razones un necio e impertinente deseo me quit la vida si las nuevas de mi muerte llegaren a los o dos de camila sepa que yo la perdono porque no estaba ella obligada a hacer milagros ni yo ten a necesidad de querer que ella los hiciese y pues yo fui el fabricador de mi deshonra no hay para qu hasta aqu escribi anselmo por donde se ech de ver que en aquel punto sin poder acabar la raz n se le acab la vida otro d a dio aviso su amigo a los parientes de anselmo de su muerte los cuales ya sab an su desgracia y el monesterio donde camila estaba casi en el t rmino de acompa ar a su esposo en aquel forzoso viaje no por las nuevas del muerto esposo mas por las que supo del ausente amigo d cese que aunque se vio viuda no quiso salir del monesterio ni menos hacer profesi n de monja hasta que no de all a muchos d as le vinieron nuevas que lotario hab a muerto en una batalla que en aquel tiempo dio monsiur de lautrec al gran capit n gonzalo fern ndez de c rdoba en el reino de n poles donde hab a ido a parar el tarde arrepentido amigo lo cual sabido por camila hizo profesi n y acab en breves d as la vida a las rigurosas manos de tristezas y melancol as ste fue el fin que tuvieron todos nacido de un tan desatinado principio bien dijo el cura me parece esta novela pero no me puedo persuadir que esto sea verdad y si es fingido fingi mal el autor porque no se puede imaginar que haya marido tan necio que quiera hacer tan costosa experiencia como anselmo si este caso se pusiera entre un gal n y una dama pudi rase llevar pero entre marido y mujer algo tiene del imposible y en lo que toca al modo de contarle no me descontenta cap tulo xxxvi que trata de la brava y descomunal batalla que don quijote tuvo con unos cueros de vino tinto con otros raros sucesos que en la venta le sucedieron estando en esto el ventero que estaba a la puerta de la venta dijo esta que viene es una hermosa tropa de hu spedes si ellos paran aqu gaudeamus tenemos qu gente es dijo cardenio cuatro hombres respondi el ventero vienen a caballo a la jineta con lanzas y adargas y todos con antifaces negros y junto con ellos viene una mujer vestida de blanco en un sill n ansimesmo cubierto el rostro y otros dos mozos de a pie vienen muy cerca pregunt el cura tan cerca respondi el ventero que ya llegan oyendo esto dorotea se cubri el rostro y cardenio se entr en el aposento de don quijote y casi no hab an tenido lugar para esto cuando entraron en la venta todos los que el ventero hab a dicho y ape ndose los cuatro de a caballo que de muy gentil talle y disposici n eran fueron a apear a la mujer que en el sill n ven a y tom ndola uno dellos en sus brazos la sent en una silla que estaba a la entrada del aposento donde cardenio se hab a escondido en todo este tiempo ni ella ni ellos se hab an quitado los antifaces ni hablado palabra alguna s lo que al sentarse la mujer en la silla dio un profundo suspiro y dej caer los brazos como persona enferma y desmayada los mozos de a pie llevaron los caballos a la caballeriza viendo esto el cura deseoso de saber qu gente era aquella que con tal traje y tal silencio estaba se fue donde estaban los mozos y a uno dellos le pregunt lo que ya deseaba el cual le respondi pardiez se or yo no sabr deciros qu gente sea sta s lo s que muestra ser muy principal especialmente aquel que lleg a tomar en sus brazos a aquella se ora que hab is visto y esto d golo porque todos los dem s le tienen respeto y no se hace otra cosa m s de la que l ordena y manda y la se ora qui n es pregunt el cura tampoco sabr decir eso respondi el mozo porque en todo el camino no la he visto el rostro suspirar s la he o do muchas veces y dar unos gemidos que parece que con cada uno dellos quiere dar el alma y no es de maravillar que no sepamos m s de lo que habemos dicho porque mi compa ero y yo no ha m s de dos d as que los acompa amos porque habi ndolos encontrado en el camino nos rogaron y persuadieron que vini semos con ellos hasta el andaluc a ofreci ndose a pag rnoslo muy bien y hab is o do nombrar a alguno dellos pregunt el cura no por cierto respondi el mozo porque todos caminan con tanto silencio que es maravilla porque no se oye entre ellos otra cosa que los suspiros y sollozos de la pobre se ora que nos mueven a l stima y sin duda tenemos cre do que ella va forzada dondequiera que va y seg n se puede colegir por su h bito ella es monja o va a serlo que es lo m s cierto y quiz porque no le debe de nacer de voluntad el monj o va triste como parece todo podr a ser dijo el cura y dej ndolos se volvi adonde estaba dorotea la cual como hab a o do suspirar a la embozada movida de natural compasi n se lleg a ella y le dijo qu mal sent s se ora m a mirad si es alguno de quien las mujeres suelen tener uso y experiencia de curarle que de mi parte os ofrezco una buena voluntad de serviros a todo esto callaba la lastimada se ora y aunque dorotea torn con mayores ofrecimientos todav a se estaba en su silencio hasta que lleg el caballero embozado que dijo el mozo que los dem s obedec an y dijo a dorotea no os cans is se ora en ofrecer nada a esa mujer porque tiene por costumbre de no agradecer cosa que por ella se hace ni procur is que os responda si no quer is o r alguna mentira de su boca jam s la dije dijo a esta saz n la que hasta all hab a estado callando antes por ser tan verdadera y tan sin trazas mentirosas me veo ahora en tanta desventura y desto vos mesmo quiero que se is el testigo pues mi pura verdad os hace a vos ser falso y mentiroso oy estas razones cardenio bien clara y distintamente como quien estaba tan junto de quien las dec a que sola la puerta del aposento de don quijote estaba en medio y as como las oy dando una gran voz dijo v lgame dios qu es esto que oigo qu voz es esta que ha llegado a mis o dos volvi la cabeza a estos gritos aquella se ora toda sobresaltada y no viendo qui n las daba se levant en pie y fuese a entrar en el aposento lo cual visto por el caballero la detuvo sin dejarla mover un paso a ella con la turbaci n y desasosiego se le cay el tafet n con que tra a cubierto el rostro y descubri una hermosura incomparable y un rostro milagroso aunque descolorido y asombrado porque con los ojos andaba rodeando todos los lugares donde alcanzaba con la vista con tanto ah nco que parec a persona fuera de juicio cuyas se ales sin saber por qu las hac a pusieron gran l stima en dorotea y en cuantos la miraban ten ala el caballero fuertemente asida por las espaldas y por estar tan ocupado en tenerla no pudo acudir a alzarse el embozo que se le ca a como en efeto se le cay del todo y alzando los ojos dorotea que abrazada con la se ora estaba vio que el que abrazada ansimesmo la ten a era su esposo don fernando y apenas le hubo conocido cuando arrojando de lo ntimo de sus entra as un luengo y trist simo ay se dej caer de espaldas desmayada y a no hallarse all junto el barbero que la recogi en los brazos ella diera consigo en el suelo acudi luego el cura a quitarle el embozo para echarle agua en el rostro y as como la descubri la conoci don fernando que era el que estaba abrazado con la otra y qued como muerto en verla pero no porque dejase con todo esto de tener a luscinda que era la que procuraba soltarse de sus brazos la cual hab a conocido en el suspiro a cardenio y l la hab a conocido a ella oy asimesmo cardenio el ay que dio dorotea cuando se cay desmayada y creyendo que era su luscinda sali del aposento despavorido y lo primero que vio fue a don fernando que ten a abrazada a luscinda tambi n don fernando conoci luego a cardenio y todos tres luscinda cardenio y dorotea quedaron mudos y suspensos casi sin saber lo que les hab a acontecido callaban todos y mir banse todos dorotea a don fernando don fernando a cardenio cardenio a luscinda y luscinda a cardenio mas quien primero rompi el silencio fue luscinda hablando a don fernando desta manera dejadme se or don fernando por lo que deb is a ser quien sois ya que por otro respeto no lo hag is dejadme llegar al muro de quien yo soy yedra al arrimo de quien no me han podido apartar vuestras importunaciones vuestras amenazas vuestras promesas ni vuestras d divas notad c mo el cielo por desusados y a nosotros encubiertos caminos me ha puesto a mi verdadero esposo delante y bien sab is por mil costosas experiencias que sola la muerte fuera bastante para borrarle de mi memoria sean pues parte tan claros desenga os para que volv is ya que no pod is hacer otra cosa el amor en rabia la voluntad en despecho y acabadme con l la vida que como yo la rinda delante de mi buen esposo la dar por bien empleada quiz con mi muerte quedar satisfecho de la fe que le mantuve hasta el ltimo trance de la vida hab a en este entretanto vuelto dorotea en s y hab a estado escuchando todas las razones que luscinda dijo por las cuales vino en conocimiento de qui n ella era que viendo que don fernando a n no la dejaba de los brazos ni respond a a sus razones esforz ndose lo m s que pudo se levant y se fue a hincar de rodillas a sus pies y derramando mucha cantidad de hermosas y lastimeras l grimas as le comenz a decir si ya no es se or m o que los rayos deste sol que en tus brazos eclipsado tienes te quitan y ofuscan los de tus ojos ya habr s echado de ver que la que a tus pies est arrodillada es la sin ventura hasta que t quieras y la desdichada dorotea yo soy aquella labradora humilde a quien t por tu bondad o por tu gusto quisiste levantar a la alteza de poder llamarse tuya soy la que encerrada en los l mites de la honestidad vivi vida contenta hasta que a las voces de tus importunidades y al parecer justos y amorosos sentimientos abri las puertas de su recato y te entreg las llaves de su libertad d diva de ti tan mal agradecida cual lo muestra bien claro haber sido forzoso hallarme en el lugar donde me hallas y verte yo a ti de la manera que te veo pero con todo esto no querr a que cayese en tu imaginaci n pensar que he venido aqu con pasos de mi deshonra habi ndome tra do s lo los del dolor y sentimiento de verme de ti olvidada t quisiste que yo fuese tuya y quis stelo de manera que aunque ahora quieras que no lo sea no ser posible que t dejes de ser m o. mira se or m o que puede ser recompensa a la hermosura y nobleza por quien me dejas la incomparable voluntad que te tengo t no puedes ser de la hermosa luscinda porque eres m o ni ella puede ser tuya porque es de cardenio y m s f cil te ser si en ello miras reducir tu voluntad a querer a quien te adora que no encaminar la que te aborrece a que bien te quiera t solicitaste mi descuido t rogaste a mi entereza t no ignoraste mi calidad t sabes bien de la manera que me entregu a toda tu voluntad no te queda lugar ni acogida de llamarte a enga o. y si esto es as como lo es y t eres tan cristiano como caballero por qu por tantos rodeos dilatas de hacerme venturosa en los fines como me heciste en los principios y si no me quieres por la que soy que soy tu verdadera y leg tima esposa qui reme a lo menos y adm teme por tu esclava que como yo est en tu poder me tendr por dichosa y bien afortunada no permitas con dejarme y desampararme que se hagan y junten corrillos en mi deshonra no des tan mala vejez a mis padres pues no lo merecen los leales servicios que como buenos vasallos a los tuyos siempre han hecho y si te parece que has de aniquilar tu sangre por mezclarla con la m a considera que pocas o ninguna nobleza hay en el mundo que no haya corrido por este camino y que la que se toma de las mujeres no es la que hace al caso en las ilustres decendencias cuanto m s que la verdadera nobleza consiste en la virtud y si sta a ti te falta neg ndome lo que tan justamente me debes yo quedar con m s ventajas de noble que las que t tienes en fin se or lo que ltimamente te digo es que quieras o no quieras yo soy tu esposa testigos son tus palabras que no han ni deben ser mentirosas si ya es que te precias de aquello por que me desprecias testigo ser la firma que hiciste y testigo el cielo a quien t llamaste por testigo de lo que me promet as y cuando todo esto falte tu misma conciencia no ha de faltar de dar voces callando en mitad de tus alegr as volviendo por esta verdad que te he dicho y turbando tus mejores gustos y contentos estas y otras razones dijo la lastimada dorotea con tanto sentimiento y l grimas que los mismos que acompa aban a don fernando y cuantos presentes estaban la acompa aron en ellas escuch la don fernando sin replicalle palabra hasta que ella dio fin a las suyas y principio a tantos sollozos y suspiros que bien hab a de ser coraz n de bronce el que con muestras de tanto dolor no se enterneciera mir ndola estaba luscinda no menos lastimada de su sentimiento que admirada de su mucha discreci n y hermosura y aunque quisiera llegarse a ella y decirle algunas palabras de consuelo no la dejaban los brazos de don fernando que apretada la ten an el cual lleno de confusi n y espanto al cabo de un buen espacio que atentamente estuvo mirando a dorotea abri los brazos y dejando libre a luscinda dijo venciste hermosa dorotea venciste porque no es posible tener nimo para negar tantas verdades juntas con el desmayo que luscinda hab a tenido as como la dej don fernando iba a caer en el suelo mas hall ndose cardenio all junto que a las espaldas de don fernando se hab a puesto porque no le conociese prosupuesto todo temor y aventurando a todo riesgo acudi a sostener a luscinda y cogi ndola entre sus brazos le dijo si el piadoso cielo gusta y quiere que ya tengas alg n descanso leal firme y hermosa se ora m a en ninguna parte creo yo que le tendr s m s seguro que en estos brazos que ahora te reciben y otro tiempo te recibieron cuando la fortuna quiso que pudiese llamarte m a. a estas razones puso luscinda en cardenio los ojos y habiendo comenzado a conocerle primero por la voz y asegur ndose que l era con la vista casi fuera de sentido y sin tener cuenta a ning n honesto respeto le ech los brazos al cuello y juntando su rostro con el de cardenio le dijo vos s se or m o sois el verdadero due o desta vuestra captiva aunque m s lo impida la contraria suerte y aunque m s amenazas le hagan a esta vida que en la vuestra se sustenta estra o espect culo fue ste para don fernando y para todos los circunstantes admir ndose de tan no visto suceso pareci le a dorotea que don fernando hab a perdido la color del rostro y que hac a adem n de querer vengarse de cardenio porque le vio encaminar la mano a ponella en la espada y as como lo pens con no vista presteza se abraz con l por las rodillas bes ndoselas y teni ndole apretado que no le dejaba mover y sin cesar un punto de sus l grimas le dec a qu es lo que piensas hacer nico refugio m o en este tan impensado trance t tienes a tus pies a tu esposa y la que quieres que lo sea est en los brazos de su marido mira si te estar bien o te ser posible deshacer lo que el cielo ha hecho o si te convendr querer levantar a igualar a ti mismo a la que pospuesto todo inconveniente confirmada en su verdad y firmeza delante de tus ojos tiene los suyos ba ados de licor amoroso el rostro y pecho de su verdadero esposo por quien dios es te ruego y por quien t eres te suplico que este tan notorio desenga o no s lo no acreciente tu ira sino que la meng e en tal manera que con quietud y sosiego permitas que estos dos amantes le tengan sin impedimiento tuyo todo el tiempo que el cielo quisiere conced rsele y en esto mostrar s la generosidad de tu ilustre y noble pecho y ver el mundo que tiene contigo m s fuerza la raz n que el apetito en tanto que esto dec a dorotea aunque cardenio ten a abrazada a luscinda no quitaba los ojos de don fernando con determinaci n de que si le viese hacer alg n movimiento en su perjuicio procurar defenderse y ofender como mejor pudiese a todos aquellos que en su da o se mostrasen aunque le costase la vida pero a esta saz n acudieron los amigos de don fernando y el cura y el barbero que a todo hab an estado presentes sin que faltase el bueno de sancho panza y todos rodeaban a don fernando suplic ndole tuviese por bien de mirar las l grimas de dorotea y que siendo verdad como sin duda ellos cre an que lo era lo que en sus razones hab a dicho que no permitiese quedase defraudada de sus tan justas esperanzas que considerase que no acaso como parec a sino con particular providencia del cielo se hab an todos juntado en lugar donde menos ninguno pensaba y que advirtiese dijo el cura que sola la muerte pod a apartar a luscinda de cardenio y aunque los dividiesen filos de alguna espada ellos tendr an por felic sima su muerte y que en los lazos inremediables era suma cordura forz ndose y venci ndose a s mismo mostrar un generoso pecho permitiendo que por sola su voluntad los dos gozasen el bien que el cielo ya les hab a concedido que pusiese los ojos ansimesmo en la beldad de dorotea y ver a que pocas o ninguna se le pod an igualar cuanto m s hacerle ventaja y que juntase a su hermosura su humildad y el estremo del amor que le ten a y sobre todo advirtiese que si se preciaba de caballero y de cristiano que no pod a hacer otra cosa que cumplille la palabra dada y que cumpli ndosela cumplir a con dios y satisfar a a las gentes discretas las cuales saben y conocen que es prerrogativa de la hermosura aunque est en sujeto humilde como se acompa e con la honestidad poder levantarse e igualarse a cualquiera alteza sin nota de menoscabo del que la levanta e iguala a s mismo y cuando se cumplen las fuertes leyes del gusto como en ello no intervenga pecado no debe de ser culpado el que las sigue en efeto a estas razones a adieron todos otras tales y tantas que el valeroso pecho de don fernando en fin como alimentado con ilustre sangre se abland y se dej vencer de la verdad que l no pudiera negar aunque quisiera y la se al que dio de haberse rendido y entregado al buen parecer que se le hab a propuesto fue abajarse y abrazar a dorotea dici ndole levantaos se ora m a que no es justo que est arrodillada a mis pies la que yo tengo en mi alma y si hasta aqu no he dado muestras de lo que digo quiz ha sido por orden del cielo para que viendo yo en vos la fe con que me am is os sepa estimar en lo que merec is lo que os ruego es que no me reprehend is mi mal t rmino y mi mucho descuido pues la misma ocasi n y fuerza que me movi para acetaros por m a esa misma me impeli para procurar no ser vuestro y que esto sea verdad volved y mirad los ojos de la ya contenta luscinda y en ellos hallar is disculpa de todos mis yerros y pues ella hall y alcanz lo que deseaba y yo he hallado en vos lo que me cumple viva ella segura y contenta luengos y felices a os con su cardenio que yo rogar al cielo que me los deje vivir con mi dorotea y diciendo esto la torn a abrazar y a juntar su rostro con el suyo con tan tierno sentimiento que le fue necesario tener gran cuenta con que las l grimas no acabasen de dar indubitables se as de su amor y arrepentimiento no lo hicieron as las de luscinda y cardenio y aun las de casi todos los que all presentes estaban porque comenzaron a derramar tantas los unos de contento proprio y los otros del ajeno que no parec a sino que alg n grave y mal caso a todos hab a sucedido hasta sancho panza lloraba aunque despu s dijo que no lloraba l sino por ver que dorotea no era como l pensaba la reina micomicona de quien l tantas mercedes esperaba dur alg n espacio junto con el llanto la admiraci n en todos y luego cardenio y luscinda se fueron a poner de rodillas ante don fernando d ndole gracias de la merced que les hab a hecho con tan corteses razones que don fernando no sab a qu responderles y as los levant y abraz con muestras de mucho amor y de mucha cortes a. pregunt luego a dorotea le dijese c mo hab a venido a aquel lugar tan lejos del suyo ella con breves y discretas razones cont todo lo que antes hab a contado a cardenio de lo cual gust tanto don fernando y los que con l ven an que quisieran que durara el cuento m s tiempo tanta era la gracia con que dorotea contaba sus desventuras y as como hubo acabado dijo don fernando lo que en la ciudad le hab a acontecido despu s que hall el papel en el seno de luscinda donde declaraba ser esposa de cardenio y no poderlo ser suya dijo que la quiso matar y lo hiciera si de sus padres no fuera impedido y que as se sali de su casa despechado y corrido con determinaci n de vengarse con m s comodidad y que otro d a supo como luscinda hab a faltado de casa de sus padres sin que nadie supiese decir d nde se hab a ido y que en resoluci n al cabo de algunos meses vino a saber como estaba en un monesterio con voluntad de quedarse en l toda la vida si no la pudiese pasar con cardenio y que as como lo supo escogiendo para su compa a aquellos tres caballeros vino al lugar donde estaba a la cual no hab a querido hablar temeroso que en sabiendo que l estaba all hab a de haber m s guarda en el monesterio y as aguardando un d a a que la porter a estuviese abierta dej a los dos a la guarda de la puerta y l con otro hab an entrado en el monesterio buscando a luscinda la cual hallaron en el claustro hablando con una monja y arrebat ndola sin darle lugar a otra cosa se hab an venido con ella a un lugar donde se acomodaron de aquello que hubieron menester para traella todo lo cual hab an podido hacer bien a su salvo por estar el monesterio en el campo buen trecho fuera del pueblo dijo que as como luscinda se vio en su poder perdi todos los sentidos y que despu s de vuelta en s no hab a hecho otra cosa sino llorar y suspirar sin hablar palabra alguna y que as acompa ados de silencio y de l grimas hab an llegado a aquella venta que para l era haber llegado al cielo donde se rematan y tienen fin todas las desventuras de la tierra cap tulo xxxvii que prosigue la historia de la famosa infanta micomicona con otras graciosas aventuras todo esto escuchaba sancho no con poco dolor de su nima viendo que se le desparec an e iban en humo las esperanzas de su ditado y que la linda princesa micomicona se le hab a vuelto en dorotea y el gigante en don fernando y su amo se estaba durmiendo a sue o suelto bien descuidado de todo lo sucedido no se pod a asegurar dorotea si era so ado el bien que pose a. cardenio estaba en el mismo pensamiento y el de luscinda corr a por la misma cuenta don fernando daba gracias al cielo por la merced recebida y haberle sacado de aquel intricado laberinto donde se hallaba tan a pique de perder el cr dito y el alma y finalmente cuantos en la venta estaban estaban contentos y gozosos del buen suceso que hab an tenido tan trabados y desesperados negocios todo lo pon a en su punto el cura como discreto y a cada uno daba el parabi n del bien alcanzado pero quien m s jubilaba y se contentaba era la ventera por la promesa que cardenio y el cura le hab an hecho de pagalle todos los da os e intereses que por cuenta de don quijote le hubiesen venido s lo sancho como ya se ha dicho era el afligido el desventurado y el triste y as con malenc nico semblante entr a su amo el cual acababa de despertar a quien dijo bien puede vuestra merced se or triste figura dormir todo lo que quisiere sin cuidado de matar a ning n gigante ni de volver a la princesa su reino que ya todo est hecho y concluido eso creo yo bien respondi don quijote porque he tenido con el gigante la m s descomunal y desaforada batalla que pienso tener en todos los d as de mi vida y de un rev s zas le derrib la cabeza en el suelo y fue tanta la sangre que le sali que los arroyos corr an por la tierra como si fueran de agua como si fueran de vino tinto pudiera vuestra merced decir mejor respondi sancho porque quiero que sepa vuestra merced si es que no lo sabe que el gigante muerto es un cuero horadado y la sangre seis arrobas de vino tinto que encerraba en su vientre y la cabeza cortada es la puta que me pari y ll velo todo satan s. y qu es lo que dices loco replic don quijote est s en tu seso lev ntese vuestra merced dijo sancho y ver el buen recado que ha hecho y lo que tenemos que pagar y ver a la reina convertida en una dama particular llamada dorotea con otros sucesos que si cae en ellos le han de admirar no me maravillar a de nada deso replic don quijote porque si bien te acuerdas la otra vez que aqu estuvimos te dije yo que todo cuanto aqu suced a eran cosas de encantamento y no ser a mucho que ahora fuese lo mesmo todo lo creyera yo respondi sancho si tambi n mi manteamiento fuera cosa dese jaez mas no lo fue sino real y verdaderamente y vi yo que el ventero que aqu est hoy d a ten a del un cabo de la manta y me empujaba hacia el cielo con mucho donaire y br o y con tanta risa como fuerza y donde interviene conocerse las personas tengo para m aunque simple y pecador que no hay encantamento alguno sino mucho molimiento y mucha mala ventura ahora bien dios lo remediar dijo don quijote dame de vestir y d jame salir all fuera que quiero ver los sucesos y transformaciones que dices diole de vestir sancho y en el entretanto que se vest a cont el cura a don fernando y a los dem s las locuras de don quijote y del artificio que hab an usado para sacarle de la pe a pobre donde l se imaginaba estar por desdenes de su se ora cont les asimismo casi todas las aventuras que sancho hab a contado de que no poco se admiraron y rieron por parecerles lo que a todos parec a ser el m s estra o g nero de locura que pod a caber en pensamiento desparatado dijo m s el cura que pues ya el buen suceso de la se ora dorotea impid a pasar con su disignio adelante que era menester inventar y hallar otro para poderle llevar a su tierra ofreci se cardenio de proseguir lo comenzado y que luscinda har a y representar a la persona de dorotea no dijo don fernando no ha de ser as que yo quiero que dorotea prosiga su invenci n que como no sea muy lejos de aqu el lugar deste buen caballero yo holgar de que se procure su remedio no est m s de dos jornadas de aqu pues aunque estuviera m s gustara yo de caminallas a trueco de hacer tan buena obra sali en esto don quijote armado de todos sus pertrechos con el yelmo aunque abollado de mambrino en la cabeza embrazado de su rodela y arrimado a su tronco o lanz n. suspendi a don fernando y a los dem s la estra a presencia de don quijote viendo su rostro de media legua de andadura seco y amarillo la desigualdad de sus armas y su mesurado continente y estuvieron callando hasta ver lo que l dec a el cual con mucha gravedad y reposo puestos los ojos en la hermosa dorotea dijo estoy informado hermosa se ora deste mi escudero que la vuestra grandeza se ha aniquilado y vuestro ser se ha deshecho porque de reina y gran se ora que sol ades ser os hab is vuelto en una particular doncella si esto ha sido por orden del rey nigromante de vuestro padre temeroso que yo no os diese la necesaria y debida ayuda digo que no supo ni sabe de la misa la media y que fue poco versado en las historias caballerescas porque si l las hubiera le do y pasado tan atentamente y con tanto espacio como yo las pas y le hallara a cada paso c mo otros caballeros de menor fama que la m a hab an acabado cosas m s dificultosas no si ndolo mucho matar a un gigantillo por arrogante que sea porque no ha muchas horas que yo me vi con l y. quiero callar porque no me digan que miento pero el tiempo descubridor de todas las cosas lo dir cuando menos lo pensemos v stesos vos con dos cueros que no con un gigante dijo a esta saz n el ventero al cual mand don fernando que callase y no interrumpiese la pl tica de don quijote en ninguna manera y don quijote prosigui diciendo digo en fin alta y desheredada se ora que si por la causa que he dicho vuestro padre ha hecho este metamorf seos en vuestra persona que no le deis cr dito alguno porque no hay ning n peligro en la tierra por quien no se abra camino mi espada con la cual poniendo la cabeza de vuestro enemigo en tierra os pondr a vos la corona de la vuestra en la cabeza en breves d as no dijo m s don quijote y esper a que la princesa le respondiese la cual como ya sab a la determinaci n de don fernando de que se prosiguiese adelante en el enga o hasta llevar a su tierra a don quijote con mucho donaire y gravedad le respondi quienquiera que os dijo valeroso caballero de la triste figura que yo me hab a mudado y trocado de mi ser no os dijo lo cierto porque la misma que ayer fui me soy hoy verdad es que alguna mudanza han hecho en m ciertos acaecimientos de buena ventura que me la han dado la mejor que yo pudiera desearme pero no por eso he dejado de ser la que antes y de tener los mesmos pensamientos de valerme del valor de vuestro valeroso e invenerable brazo que siempre he tenido as que se or m o vuestra bondad vuelva la honra al padre que me engendr y t ngale por hombre advertido y prudente pues con su ciencia hall camino tan f cil y tan verdadero para remediar mi desgracia que yo creo que si por vos se or no fuera jam s acertara a tener la ventura que tengo y en esto digo tanta verdad como son buenos testigos della los m s destos se ores que est n presentes lo que resta es que ma ana nos pongamos en camino porque ya hoy se podr hacer poca jornada y en lo dem s del buen suceso que espero lo dejar a dios y al valor de vuestro pecho esto dijo la discreta dorotea y en oy ndolo don quijote se volvi a sancho y con muestras de mucho enojo le dijo ahora te digo sanchuelo que eres el mayor bellacuelo que hay en espa a. dime ladr n vagamundo no me acabaste de decir ahora que esta princesa se hab a vuelto en una doncella que se llamaba dorotea y que la cabeza que entiendo que cort a un gigante era la puta que te pari con otros disparates que me pusieron en la mayor confusi n que jam s he estado en todos los d as de mi vida voto y mir al cielo y apret los dientes que estoy por hacer un estrago en ti que ponga sal en la mollera a todos cuantos mentirosos escuderos hubiere de caballeros andantes de aqu adelante en el mundo vuestra merced se sosiegue se or m o respondi sancho que bien podr a ser que yo me hubiese enga ado en lo que toca a la mutaci n de la se ora princesa micomicona pero en lo que toca a la cabeza del gigante o a lo menos a la horadaci n de los cueros y a lo de ser vino tinto la sangre no me enga o vive dios porque los cueros all est n heridos a la cabecera del lecho de vuestra merced y el vino tinto tiene hecho un lago el aposento y si no al fre r de los huevos lo ver quiero decir que lo ver cuando aqu su merced del se or ventero le pida el menoscabo de todo de lo dem s de que la se ora reina se est como se estaba me regocijo en el alma porque me va mi parte como a cada hijo de vecino ahora yo te digo sancho dijo don quijote que eres un mentecato y perd name y basta basta dijo don fernando y no se hable m s en esto y pues la se ora princesa dice que se camine ma ana porque ya hoy es tarde h gase as y esta noche la podremos pasar en buena conversaci n hasta el venidero d a donde todos acompa aremos al se or don quijote porque queremos ser testigos de las valerosas e inauditas haza as que ha de hacer en el discurso desta grande empresa que a su cargo lleva yo soy el que tengo de serviros y acompa aros respondi don quijote y agradezco mucho la merced que se me hace y la buena opini n que de m se tiene la cual procurar que salga verdadera o me costar la vida y aun m s si m s costarme puede muchas palabras de comedimiento y muchos ofrecimientos pasaron entre don quijote y don fernando pero a todo puso silencio un pasajero que en aquella saz n entr en la venta el cual en su traje mostraba ser cristiano reci n venido de tierra de moros porque ven a vestido con una casaca de pa o azul corta de faldas con medias mangas y sin cuello los calzones eran asimismo de lienzo azul con bonete de la misma color tra a unos borcegu es datilados y un alfanje morisco puesto en un tahel que le atravesaba el pecho entr luego tras l encima de un jumento una mujer a la morisca vestida cubierto el rostro con una toca en la cabeza tra a un bonetillo de brocado y vestida una almalafa que desde los hombros a los pies la cubr a. era el hombre de robusto y agraciado talle de edad de poco m s de cuarenta a os algo moreno de rostro largo de bigotes y la barba muy bien puesta en resoluci n l mostraba en su apostura que si estuviera bien vestido le juzgaran por persona de calidad y bien nacida pidi en entrando un aposento y como le dijeron que en la venta no le hab a mostr recebir pesadumbre y lleg ndose a la que en el traje parec a mora la ape en sus brazos luscinda dorotea la ventera su hija y maritornes llevadas del nuevo y para ellas nunca visto traje rodearon a la mora y dorotea que siempre fue agraciada comedida y discreta pareci ndole que as ella como el que la tra a se congojaban por la falta del aposento le dijo no os d mucha pena se ora m a la incomodidad de regalo que aqu falta pues es proprio de ventas no hallarse en ellas pero con todo esto si gust redes de pasar con nosotras se alando a luscinda quiz en el discurso de este camino habr is hallado otros no tan buenos acogimientos no respondi nada a esto la embozada ni hizo otra cosa que levantarse de donde sentado se hab a y puestas entrambas manos cruzadas sobre el pecho inclinada la cabeza dobl el cuerpo en se al de que lo agradec a. por su silencio imaginaron que sin duda alguna deb a de ser mora y que no sab a hablar cristiano lleg en esto el cautivo que entendiendo en otra cosa hasta entonces hab a estado y viendo que todas ten an cercada a la que con l ven a y que ella a cuanto le dec an callaba dijo se oras m as esta doncella apenas entiende mi lengua ni sabe hablar otra ninguna sino conforme a su tierra y por esto no debe de haber respondido ni responde a lo que se le ha preguntado no se le pregunta otra cosa ninguna respondi luscinda sino ofrecelle por esta noche nuestra compa a y parte del lugar donde nos acomod remos donde se le har el regalo que la comodidad ofreciere con la voluntad que obliga a servir a todos los estranjeros que dello tuvieren necesidad especialmente siendo mujer a quien se sirve por ella y por m respondi el captivo os beso se ora m a las manos y estimo mucho y en lo que es raz n la merced ofrecida que en tal ocasi n y de tales personas como vuestro parecer muestra bien se echa de ver que ha de ser muy grande decidme se or dijo dorotea esta se ora es cristiana o mora porque el traje y el silencio nos hace pensar que es lo que no querr amos que fuese mora es en el traje y en el cuerpo pero en el alma es muy grande cristiana porque tiene grand simos deseos de serlo luego no es baptizada replic luscinda no ha habido lugar para ello respondi el captivo despu s que sali de argel su patria y tierra y hasta agora no se ha visto en peligro de muerte tan cercana que obligase a baptizalla sin que supiese primero todas las ceremonias que nuestra madre la santa iglesia manda pero dios ser servido que presto se bautice con la decencia que la calidad de su persona merece que es m s de lo que muestra su h bito y el m o. con estas razones puso gana en todos los que escuch ndole estaban de saber qui n fuese la mora y el captivo pero nadie se lo quiso preguntar por entonces por ver que aquella saz n era m s para procurarles descanso que para preguntarles sus vidas dorotea la tom por la mano y la llev a sentar junto a s y le rog que se quitase el embozo ella mir al cautivo como si le preguntara le dijese lo que dec an y lo que ella har a. l en lengua ar biga le dijo que le ped an se quitase el embozo y que lo hiciese y as se lo quit y descubri un rostro tan hermoso que dorotea la tuvo por m s hermosa que a luscinda y luscinda por m s hermosa que a dorotea y todos los circustantes conocieron que si alguno se podr a igualar al de las dos era el de la mora y aun hubo algunos que le aventajaron en alguna cosa y como la hermosura tenga prerrogativa y gracia de reconciliar los nimos y atraer las voluntades luego se rindieron todos al deseo de servir y acariciar a la hermosa mora pregunt don fernando al captivo c mo se llamaba la mora el cual respondi que lela zoraida y as como esto oy ella entendi lo que le hab an preguntado al cristiano y dijo con mucha priesa llena de congoja y donaire no no zoraida mar a mar a dando a entender que se llamaba mar a y no zoraida estas palabras el grande afecto con que la mora las dijo hicieron derramar m s de una l grima a algunos de los que la escucharon especialmente a las mujeres que de su naturaleza son tiernas y compasivas abraz la luscinda con mucho amor dici ndole s s mar a mar a. a lo cual respondi la mora s s mar a zoraida macange que quiere decir no. ya en esto llegaba la noche y por orden de los que ven an con don fernando hab a el ventero puesto diligencia y cuidado en aderezarles de cenar lo mejor que a l le fue posible llegada pues la hora sent ronse todos a una larga mesa como de tinelo porque no la hab a redonda ni cuadrada en la venta y dieron la cabecera y principal asiento puesto que l lo rehusaba a don quijote el cual quiso que estuviese a su lado la se ora micomicona pues l era su aguardador luego se sentaron luscinda y zoraida y frontero dellas don fernando y cardenio y luego el cautivo y los dem s caballeros y al lado de las se oras el cura y el barbero y as cenaron con mucho contento y acrecent seles m s viendo que dejando de comer don quijote movido de otro semejante esp ritu que el que le movi a hablar tanto como habl cuando cen con los cabreros comenz a decir verdaderamente si bien se considera se ores m os grandes e inauditas cosas ven los que profesan la orden de la andante caballer a. si no cu l de los vivientes habr en el mundo que ahora por la puerta deste castillo entrara y de la suerte que estamos nos viere que juzgue y crea que nosotros somos quien somos qui n podr decir que esta se ora que est a mi lado es la gran reina que todos sabemos y que yo soy aquel caballero de la triste figura que anda por ah en boca de la fama ahora no hay que dudar sino que esta arte y ejercicio excede a todas aquellas y aquellos que los hombres inventaron y tanto m s se ha de tener en estima cuanto a m s peligros est sujeto qu tenseme delante los que dijeren que las letras hacen ventaja a las armas que les dir y sean quien se fueren que no saben lo que dicen porque la raz n que los tales suelen decir y a lo que ellos m s se atienen es que los trabajos del esp ritu exceden a los del cuerpo y que las armas s lo con el cuerpo se ejercitan como si fuese su ejercicio oficio de ganapanes para el cual no es menester m s de buenas fuerzas o como si en esto que llamamos armas los que las profesamos no se encerrasen los actos de la fortaleza los cuales piden para ejecutallos mucho entendimiento o como si no trabajase el nimo del guerrero que tiene a su cargo un ej rcito o la defensa de una ciudad sitiada as con el esp ritu como con el cuerpo si no v ase si se alcanza con las fuerzas corporales a saber y conjeturar el intento del enemigo los disignios las estratagemas las dificultades el prevenir los da os que se temen que todas estas cosas son acciones del entendimiento en quien no tiene parte alguna el cuerpo siendo pues ans que las armas requieren esp ritu como las letras veamos ahora cu l de los dos esp ritus el del letrado o el del guerrero trabaja m s. y esto se vendr a conocer por el fin y paradero a que cada uno se encamina porque aquella intenci n se ha de estimar en m s que tiene por objeto m s noble fin es el fin y paradero de las letras y no hablo ahora de las divinas que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo que a un fin tan sin fin como ste ninguno otro se le puede igualar hablo de las letras humanas que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo entender y hacer que las buenas leyes se guarden fin por cierto generoso y alto y digno de grande alabanza pero no de tanta como merece aquel a que las armas atienden las cuales tienen por objeto y fin la paz que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida y as las primeras buenas nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres fueron las que dieron los ngeles la noche que fue nuestro d a cuando cantaron en los aires gloria sea en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad y a la salutaci n que el mejor maestro de la tierra y del cielo ense a sus allegados y favoridos fue decirles que cuando entrasen en alguna casa dijesen paz sea en esta casa y otras muchas veces les dijo mi paz os doy mi paz os dejo paz sea con vosotros bien como joya y prenda dada y dejada de tal mano joya que sin ella en la tierra ni en el cielo puede haber bien alguno esta paz es el verdadero fin de la guerra que lo mesmo es decir armas que guerra prosupuesta pues esta verdad que el fin de la guerra es la paz y que en esto hace ventaja al fin de las letras vengamos ahora a los trabajos del cuerpo del letrado y a los del profesor de las armas y v ase cu les son mayores de tal manera y por tan buenos t rminos iba prosiguiendo en su pl tica don quijote que oblig a que por entonces ninguno de los que escuch ndole estaban le tuviese por loco antes como todos los m s eran caballeros a quien son anejas las armas le escuchaban de muy buena gana y l prosigui diciendo digo pues que los trabajos del estudiante son stos principalmente pobreza no porque todos sean pobres sino por poner este caso en todo el estremo que pueda ser y en haber dicho que padece pobreza me parece que no hab a que decir m s de su mala ventura porque quien es pobre no tiene cosa buena esta pobreza la padece por sus partes ya en hambre ya en fr o ya en desnudez ya en todo junto pero con todo eso no es tanta que no coma aunque sea un poco m s tarde de lo que se usa aunque sea de las sobras de los ricos que es la mayor miseria del estudiante ste que entre ellos llaman andar a la sopa y no les falta alg n ajeno brasero o chimenea que si no callenta a lo menos entibie su fr o y en fin la noche duermen debajo de cubierta no quiero llegar a otras menudencias conviene a saber de la falta de camisas y no sobra de zapatos la raridad y poco pelo del vestido ni aquel ahitarse con tanto gusto cuando la buena suerte les depara alg n banquete por este camino que he pintado spero y dificultoso tropezando aqu cayendo all levant ndose acull tornando a caer ac llegan al grado que desean el cual alcanzado a muchos hemos visto que habiendo pasado por estas sirtes y por estas scilas y caribdis como llevados en vuelo de la favorable fortuna digo que los hemos visto mandar y gobernar el mundo desde una silla trocada su hambre en hartura su fr o en refrigerio su desnudez en galas y su dormir en una estera en reposar en holandas y damascos premio justamente merecido de su virtud pero contrapuestos y comparados sus trabajos con los del m lite guerrero se quedan muy atr s en todo como ahora dir cap tulo xxxviii que trata del curioso discurso que hizo don quijote de las armas y las letras prosiguiendo don quijote dijo pues comenzamos en el estudiante por la pobreza y sus partes veamos si es m s rico el soldado y veremos que no hay ninguno m s pobre en la misma pobreza porque est atenido a la miseria de su paga que viene o tarde o nunca o a lo que garbeare por sus manos con notable peligro de su vida y de su conciencia y a veces suele ser su desnudez tanta que un coleto acuchillado le sirve de gala y de camisa y en la mitad del invierno se suele reparar de las inclemencias del cielo estando en la campa a rasa con s lo el aliento de su boca que como sale de lugar vac o tengo por averiguado que debe de salir fr o contra toda naturaleza pues esperad que espere que llegue la noche para restaurarse de todas estas incomodidades en la cama que le aguarda la cual si no es por su culpa jam s pecar de estrecha que bien puede medir en la tierra los pies que quisiere y revolverse en ella a su sabor sin temor que se le encojan las s banas ll guese pues a todo esto el d a y la hora de recebir el grado de su ejercicio ll guese un d a de batalla que all le pondr n la borla en la cabeza hecha de hilas para curarle alg n balazo que quiz le habr pasado las sienes o le dejar estropeado de brazo o pierna y cuando esto no suceda sino que el cielo piadoso le guarde y conserve sano y vivo podr ser que se quede en la mesma pobreza que antes estaba y que sea menester que suceda uno y otro rencuentro una y otra batalla y que de todas salga vencedor para medrar en algo pero estos milagros vense raras veces pero decidme se ores si hab is mirado en ello cu n menos son los premiados por la guerra que los que han perecido en ella sin duda hab is de responder que no tienen comparaci n ni se pueden reducir a cuenta los muertos y que se podr n contar los premiados vivos con tres letras de guarismo todo esto es al rev s en los letrados porque de faldas que no quiero decir de mangas todos tienen en qu entretenerse as que aunque es mayor el trabajo del soldado es mucho menor el premio pero a esto se puede responder que es m s f cil premiar a dos mil letrados que a treinta mil soldados porque a aqu llos se premian con darles oficios que por fuerza se han de dar a los de su profesi n y a stos no se pueden premiar sino con la mesma hacienda del se or a quien sirven y esta imposibilidad fortifica m s la raz n que tengo pero dejemos esto aparte que es laberinto de muy dificultosa salida sino volvamos a la preeminencia de las armas contra las letras materia que hasta ahora est por averiguar seg n son las razones que cada una de su parte alega y entre las que he dicho dicen las letras que sin ellas no se podr an sustentar las armas porque la guerra tambi n tiene sus leyes y est sujeta a ellas y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letrados a esto responden las armas que las leyes no se podr n sustentar sin ellas porque con las armas se defienden las rep blicas se conservan los reinos se guardan las ciudades se aseguran los caminos se despejan los mares de cosarios y finalmente si por ellas no fuese las rep blicas los reinos las monarqu as las ciudades los caminos de mar y tierra estar an sujetos al rigor y a la confusi n que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus previlegios y de sus fuerzas y es raz n averiguada que aquello que m s cuesta se estima y debe de estimar en m s. alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo vigilias hambre desnudez v guidos de cabeza indigestiones de est mago y otras cosas a stas adherentes que en parte ya las tengo referidas mas llegar uno por sus t rminos a ser buen soldado le cuesta todo lo que a el estudiante en tanto mayor grado que no tiene comparaci n porque a cada paso est a pique de perder la vida y qu temor de necesidad y pobreza puede llegar ni fatigar al estudiante que llegue al que tiene un soldado que hall ndose cercado en alguna fuerza y estando de posta o guarda en alg n revell n o caballero siente que los enemigos est n minando hacia la parte donde l est y no puede apartarse de all por ning n caso ni huir el peligro que de tan cerca le amenaza s lo lo que puede hacer es dar noticia a su capit n de lo que pasa para que lo remedie con alguna contramina y l estarse quedo temiendo y esperando cu ndo improvisamente ha de subir a las nubes sin alas y bajar al profundo sin su voluntad y si ste parece peque o peligro veamos si le iguala o hace ventajas el de embestirse dos galeras por las proas en mitad del mar espacioso las cuales enclavijadas y trabadas no le queda al soldado m s espacio del que concede dos pies de tabla del espol n y con todo esto viendo que tiene delante de s tantos ministros de la muerte que le amenazan cuantos ca ones de artiller a se asestan de la parte contraria que no distan de su cuerpo una lanza y viendo que al primer descuido de los pies ir a a visitar los profundos senos de neptuno y con todo esto con intr pido coraz n llevado de la honra que le incita se pone a ser blanco de tanta arcabucer a y procura pasar por tan estrecho paso al bajel contrario y lo que m s es de admirar que apenas uno ha ca do donde no se podr levantar hasta la fin del mundo cuando otro ocupa su mesmo lugar y si ste tambi n cae en el mar que como a enemigo le aguarda otro y otro le sucede sin dar tiempo al tiempo de sus muertes valent a y atrevimiento el mayor que se puede hallar en todos los trances de la guerra bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artiller a a cuyo inventor tengo para m que en el infierno se le est dando el premio de su diab lica invenci n con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero y que sin saber c mo o por d nde en la mitad del coraje y br o que enciende y anima a los valientes pechos llega una desmandada bala disparada de quien quiz huy y se espant del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita m quina y corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de quien la merec a gozar luengos siglos y as considerando esto estoy por decir que en el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta en que ahora vivimos porque aunque a m ning n peligro me pone miedo todav a me pone recelo pensar si la p lvora y el esta o me han de quitar la ocasi n de hacerme famoso y conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada por todo lo descubierto de la tierra pero haga el cielo lo que fuere servido que tanto ser m s estimado si salgo con lo que pretendo cuanto a mayores peligros me he puesto que se pusieron los caballeros andantes de los pasados siglos todo este largo pre mbulo dijo don quijote en tanto que los dem s cenaban olvid ndose de llevar bocado a la boca puesto que algunas veces le hab a dicho sancho panza que cenase que despu s habr a lugar para decir todo lo que quisiese en los que escuchado le hab an sobrevino nueva l stima de ver que hombre que al parecer ten a buen entendimiento y buen discurso en todas las cosas que trataba le hubiese perdido tan rematadamente en trat ndole de su negra y pizmienta caballer a. el cura le dijo que ten a mucha raz n en todo cuanto hab a dicho en favor de las armas y que l aunque letrado y graduado estaba de su mesmo parecer acabaron de cenar levantaron los manteles y en tanto que la ventera su hija y maritornes aderezaban el camaranch n de don quijote de la mancha donde hab an determinado que aquella noche las mujeres solas en l se recogiesen don fernando rog al cautivo les contase el discurso de su vida porque no podr a ser sino que fuese peregrino y gustoso seg n las muestras que hab a comenzado a dar viniendo en compa a de zoraida a lo cual respondi el cautivo que de muy buena gana har a lo que se le mandaba y que s lo tem a que el cuento no hab a de ser tal que les diese el gusto que l deseaba pero que con todo eso por no faltar en obedecelle le contar a. el cura y todos los dem s se lo agradecieron y de nuevo se lo rogaron y l vi ndose rogar de tantos dijo que no eran menester ruegos adonde el mandar ten a tanta fuerza y as est n vuestras mercedes atentos y oir n un discurso verdadero a quien podr a ser que no llegasen los mentirosos que con curioso y pensado artificio suelen componerse con esto que dijo hizo que todos se acomodasen y le prestasen un grande silencio y l viendo que ya callaban y esperaban lo que decir quisiese con voz agradable y reposada comenz a decir desta manera cap tulo xxxix donde el cautivo cuenta su vida y sucesos en un lugar de las monta as de le n tuvo principio mi linaje con quien fue m s agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna aunque en la estrecheza de aquellos pueblos todav a alcanzaba mi padre fama de rico y verdaderamente lo fuera si as se diera ma a a conservar su hacienda como se la daba en gastalla y la condici n que ten a de ser liberal y gastador le procedi de haber sido soldado los a os de su joventud que es escuela la soldadesca donde el mezquino se hace franco y el franco pr digo y si algunos soldados se hallan miserables son como monstruos que se ven raras veces pasaba mi padre los t rminos de la liberalidad y rayaba en los de ser pr digo cosa que no le es de ning n provecho al hombre casado y que tiene hijos que le han de suceder en el nombre y en el ser los que mi padre ten a eran tres todos varones y todos de edad de poder elegir estado viendo pues mi padre que seg n l dec a no pod a irse a la mano contra su condici n quiso privarse del instrumento y causa que le hac a gastador y dadivoso que fue privarse de la hacienda sin la cual el mismo alejandro pareciera estrecho y as llam ndonos un d a a todos tres a solas en un aposento nos dijo unas razones semejantes a las que ahora dir hijos para deciros que os quiero bien basta saber y decir que sois mis hijos y para entender que os quiero mal basta saber que no me voy a la mano en lo que toca a conservar vuestra hacienda pues para que entend is desde aqu adelante que os quiero como padre y que no os quiero destruir como padrastro quiero hacer una cosa con vosotros que ha muchos d as que la tengo pensada y con madura consideraci n dispuesta vosotros est is ya en edad de tomar estado o a lo menos de elegir ejercicio tal que cuando mayores os honre y aproveche y lo que he pensado es hacer de mi hacienda cuatro partes las tres os dar a vosotros a cada uno lo que le tocare sin exceder en cosa alguna y con la otra me quedar yo para vivir y sustentarme los d as que el cielo fuere servido de darme de vida pero querr a que despu s que cada uno tuviese en su poder la parte que le toca de su hacienda siguiese uno de los caminos que le dir hay un refr n en nuestra espa a a mi parecer muy verdadero como todos lo son por ser sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia y el que yo digo dice iglesia o mar o casa real como si m s claramente dijera quien quisiere valer y ser rico siga o la iglesia o navegue ejercitando el arte de la mercanc a o entre a servir a los reyes en sus casas porque dicen m s vale migaja de rey que merced de se or digo esto porque querr a y es mi voluntad que uno de vosotros siguiese las letras el otro la mercanc a y el otro sirviese al rey en la guerra pues es dificultoso entrar a servirle en su casa que ya que la guerra no d muchas riquezas suele dar mucho valor y mucha fama dentro de ocho d as os dar toda vuestra parte en dineros sin defraudaros en un ardite como lo ver is por la obra decidme ahora si quer is seguir mi parecer y consejo en lo que os he propuesto y mand ndome a m por ser el mayor que respondiese despu s de haberle dicho que no se deshiciese de la hacienda sino que gastase todo lo que fuese su voluntad que nosotros ramos mozos para saber ganarla vine a concluir en que cumplir a su gusto y que el m o era seguir el ejercicio de las armas sirviendo en l a dios y a mi rey el segundo hermano hizo los mesmos ofrecimientos y escogi el irse a las indias llevando empleada la hacienda que le cupiese el menor y a lo que yo creo el m s discreto dijo que quer a seguir la iglesia o irse a acabar sus comenzados estudios a salamanca as como acabamos de concordarnos y escoger nuestros ejercicios mi padre nos abraz a todos y con la brevedad que dijo puso por obra cuanto nos hab a prometido y dando a cada uno su parte que a lo que se me acuerda fueron cada tres mil ducados en dineros porque un nuestro t o compr toda la hacienda y la pag de contado porque no saliese del tronco de la casa en un mesmo d a nos despedimos todos tres de nuestro buen padre y en aquel mesmo pareci ndome a m ser inhumanidad que mi padre quedase viejo y con tan poca hacienda hice con l que de mis tres mil tomase los dos mil ducados porque a m me bastaba el resto para acomodarme de lo que hab a menester un soldado mis dos hermanos movidos de mi ejemplo cada uno le dio mil ducados de modo que a mi padre le quedaron cuatro mil en dineros y m s tres mil que a lo que parece val a la hacienda que le cupo que no quiso vender sino quedarse con ella en ra ces digo en fin que nos despedimos d l y de aquel nuestro t o que he dicho no sin mucho sentimiento y l grimas de todos encarg ndonos que les hici semos saber todas las veces que hubiese comodidad para ello de nuestros sucesos pr speros o adversos promet mosselo y abraz ndonos y ech ndonos su bendici n el uno tom el viaje de salamanca el otro de sevilla y yo el de alicante adonde tuve nuevas que hab a una nave ginovesa que cargaba all lana para g nova ste har veinte y dos a os que sal de casa de mi padre y en todos ellos puesto que he escrito algunas cartas no he sabido d l ni de mis hermanos nueva alguna y lo que en este discurso de tiempo he pasado lo dir brevemente embarqu me en alicante llegu con pr spero viaje a g nova fui desde all a mil n donde me acomod de armas y de algunas galas de soldado de donde quise ir a asentar mi plaza al piamonte y estando ya de camino para alejandr a de la palla tuve nuevas que el gran duque de alba pasaba a flandes mud prop sito fuime con l serv le en las jornadas que hizo hall me en la muerte de los condes de eguem n y de hornos alcanc a ser alf rez de un famoso capit n de guadalajara llamado diego de urbina y a cabo de alg n tiempo que llegu a flandes se tuvo nuevas de la liga que la santidad del papa p o quinto de felice recordaci n hab a hecho con venecia y con espa a contra el enemigo com n que es el turco el cual en aquel mesmo tiempo hab a ganado con su armada la famosa isla de chipre que estaba debajo del dominio del veneciano y p rdida lamentable y desdichada s pose cierto que ven a por general desta liga el seren simo don juan de austria hermano natural de nuestro buen rey don felipe divulg se el grand simo aparato de guerra que se hac a. todo lo cual me incit y conmovi el nimo y el deseo de verme en la jornada que se esperaba y aunque ten a barruntos y casi promesas ciertas de que en la primera ocasi n que se ofreciese ser a promovido a capit n lo quise dejar todo y venirme como me vine a italia y quiso mi buena suerte que el se or don juan de austria acababa de llegar a g nova que pasaba a n poles a juntarse con la armada de venecia como despu s lo hizo en mecina digo en fin que yo me hall en aquella felic sima jornada ya hecho capit n de infanter a a cuyo honroso cargo me subi mi buena suerte m s que mis merecimientos y aquel d a que fue para la cristiandad tan dichoso porque en l se desenga el mundo y todas las naciones del error en que estaban creyendo que los turcos eran invencibles por la mar en aquel d a digo donde qued el orgullo y soberbia otomana quebrantada entre tantos venturosos como all hubo porque m s ventura tuvieron los cristianos que all murieron que los que vivos y vencedores quedaron yo solo fui el desdichado pues en cambio de que pudiera esperar si fuera en los romanos siglos alguna naval corona me vi aquella noche que sigui a tan famoso d a con cadenas a los pies y esposas a las manos y fue desta suerte que habiendo el uchal rey de argel atrevido y venturoso cosario embestido y rendido la capitana de malta que solos tres caballeros quedaron vivos en ella y stos malheridos acudi la capitana de juan andrea a socorrella en la cual yo iba con mi compa a y haciendo lo que deb a en ocasi n semejante salt en la galera contraria la cual desvi ndose de la que la hab a embestido estorb que mis soldados me siguiesen y as me hall solo entre mis enemigos a quien no pude resistir por ser tantos en fin me rindieron lleno de heridas y como ya habr is se ores o do decir que el uchal se salv con toda su escuadra vine yo a quedar cautivo en su poder y solo fui el triste entre tantos alegres y el cautivo entre tantos libres porque fueron quince mil cristianos los que aquel d a alcanzaron la deseada libertad que todos ven an al remo en la turquesca armada llev ronme a costantinopla donde el gran turco selim hizo general de la mar a mi amo porque hab a hecho su deber en la batalla habiendo llevado por muestra de su valor el estandarte de la religi n de malta hall me el segundo a o que fue el de setenta y dos en navarino bogando en la capitana de los tres fanales vi y not la ocasi n que all se perdi de no coger en el puerto toda el armada turquesca porque todos los leventes y jen zaros que en ella ven an tuvieron por cierto que les hab an de embestir dentro del mesmo puerto y ten an a punto su ropa y pasamaques que son sus zapatos para huirse luego por tierra sin esperar ser combatidos tanto era el miedo que hab an cobrado a nuestra armada pero el cielo lo orden de otra manera no por culpa ni descuido del general que a los nuestros reg a sino por los pecados de la cristiandad y porque quiere y permite dios que tengamos siempre verdugos que nos castiguen en efeto el uchal se recogi a mod n que es una isla que est junto a navarino y echando la gente en tierra fortific la boca del puerto y est vose quedo hasta que el se or don juan se volvi en este viaje se tom la galera que se llamaba la presa de quien era capit n un hijo de aquel famoso cosario barbarroja tom la la capitana de n poles llamada la loba regida por aquel rayo de la guerra por el padre de los soldados por aquel venturoso y jam s vencido capit n don lvaro de baz n marqu s de santa cruz y no quiero dejar de decir lo que sucedi en la presa de la presa era tan cruel el hijo de barbarroja y trataba tan mal a sus cautivos que as como los que ven an al remo vieron que la galera loba les iba entrando y que los alcanzaba soltaron todos a un tiempo los remos y asieron de su capit n que estaba sobre el estanterol gritando que bogasen apriesa y pas ndole de banco en banco de popa a proa le dieron bocados que a poco m s que pas del rbol ya hab a pasado su nima al infierno tal era como he dicho la crueldad con que los trataba y el odio que ellos le ten an volvimos a constantinopla y el a o siguiente que fue el de setenta y tres se supo en ella c mo el se or don juan hab a ganado a t nez y quitado aquel reino a los turcos y puesto en posesi n d l a muley hamet cortando las esperanzas que de volver a reinar en l ten a muley hamida el moro m s cruel y m s valiente que tuvo el mundo sinti mucho esta p rdida el gran turco y usando de la sagacidad que todos los de su casa tienen hizo paz con venecianos que mucho m s que l la deseaban y el a o siguiente de setenta y cuatro acometi a la goleta y al fuerte que junto a t nez hab a dejado medio levantado el se or don juan en todos estos trances andaba yo al remo sin esperanza de libertad alguna a lo menos no esperaba tenerla por rescate porque ten a determinado de no escribir las nuevas de mi desgracia a mi padre perdi se en fin la goleta perdi se el fuerte sobre las cuales plazas hubo de soldados turcos pagados setenta y cinco mil y de moros y al rabes de toda la africa m s de cuatrocientos mil acompa ado este tan gran n mero de gente con tantas municiones y pertrechos de guerra y con tantos gastadores que con las manos y a pu ados de tierra pudieran cubrir la goleta y el fuerte perdi se primero la goleta tenida hasta entonces por inexpugnable y no se perdi por culpa de sus defensores los cuales hicieron en su defensa todo aquello que deb an y pod an sino porque la experiencia mostr la facilidad con que se pod an levantar trincheas en aquella desierta arena porque a dos palmos se hallaba agua y los turcos no la hallaron a dos varas y as con muchos sacos de arena levantaron las trincheas tan altas que sobrepujaban las murallas de la fuerza y tir ndoles a caballero ninguno pod a parar ni asistir a la defensa fue com n opini n que no se hab an de encerrar los nuestros en la goleta sino esperar en campa a al desembarcadero y los que esto dicen hablan de lejos y con poca experiencia de casos semejantes porque si en la goleta y en el fuerte apenas hab a siete mil soldados c mo pod a tan poco n mero aunque m s esforzados fuesen salir a la campa a y quedar en las fuerzas contra tanto como era el de los enemigos y c mo es posible dejar de perderse fuerza que no es socorrida y m s cuando la cercan enemigos muchos y porfiados y en su mesma tierra pero a muchos les pareci y as me pareci a m que fue particular gracia y merced que el cielo hizo a espa a en permitir que se asolase aquella oficina y capa de maldades y aquella gomia o esponja y polilla de la infinidad de dineros que all sin provecho se gastaban sin servir de otra cosa que de conservar la memoria de haberla ganado la felic sima del invict simo carlos quinto como si fuera menester para hacerla eterna como lo es y ser que aquellas piedras la sustentaran perdi se tambi n el fuerte pero fu ronle ganando los turcos palmo a palmo porque los soldados que lo defend an pelearon tan valerosa y fuertemente que pasaron de veinte y cinco mil enemigos los que mataron en veinte y dos asaltos generales que les dieron ninguno cautivaron sano de trecientos que quedaron vivos se al cierta y clara de su esfuerzo y valor y de lo bien que se hab an defendido y guardado sus plazas rindi se a partido un peque o fuerte o torre que estaba en mitad del esta o a cargo de don juan zanoguera caballero valenciano y famoso soldado cautivaron a don pedro puertocarrero general de la goleta el cual hizo cuanto fue posible por defender su fuerza y sinti tanto el haberla perdido que de pesar muri en el camino de constantinopla donde le llevaban cautivo cautivaron ansimesmo al general del fuerte que se llamaba gabrio cervell n caballero milan s grande ingeniero y valent simo soldado murieron en estas dos fuerzas muchas personas de cuenta de las cuales fue una pag n de oria caballero del h bito de san juan de condici n generoso como lo mostr la summa liberalidad que us con su hermano el famoso juan de andrea de oria y lo que m s hizo lastimosa su muerte fue haber muerto a manos de unos al rabes de quien se fi viendo ya perdido el fuerte que se ofrecieron de llevarle en h bito de moro a tabarca que es un portezuelo o casa que en aquellas riberas tienen los ginoveses que se ejercitan en la pesquer a del coral los cuales al rabes le cortaron la cabeza y se la trujeron al general de la armada turquesca el cual cumpli con ellos nuestro refr n castellano que aunque la traici n aplace el traidor se aborrece y as se dice que mand el general ahorcar a los que le trujeron el presente porque no se le hab an tra do vivo entre los cristianos que en el fuerte se perdieron fue uno llamado don pedro de aguilar natural no s de qu lugar del andaluc a el cual hab a sido alf rez en el fuerte soldado de mucha cuenta y de raro entendimiento especialmente ten a particular gracia en lo que llaman poes a. d golo porque su suerte le trujo a mi galera y a mi banco y a ser esclavo de mi mesmo patr n y antes que nos parti semos de aquel puerto hizo este caballero dos sonetos a manera de epitafios el uno a la goleta y el otro al fuerte y en verdad que los tengo de decir porque los s de memoria y creo que antes causar n gusto que pesadumbre en el punto que el cautivo nombr a don pedro de aguilar don fernando mir a sus camaradas y todos tres se sonrieron y cuando lleg a decir de los sonetos dijo el uno antes que vuestra merced pase adelante le suplico me diga qu se hizo ese don pedro de aguilar que ha dicho lo que s es respondi el cautivo que al cabo de dos a os que estuvo en constantinopla se huy en traje de arna te con un griego esp a y no s si vino en libertad puesto que creo que s porque de all a un a o vi yo al griego en constantinopla y no le pude preguntar el suceso de aquel viaje pues lo fue respondi el caballero porque ese don pedro es mi hermano y est ahora en nuestro lugar bueno y rico casado y con tres hijos gracias sean dadas a dios dijo el cautivo por tantas mercedes como le hizo porque no hay en la tierra conforme mi parecer contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida y m s replic el caballero que yo s los sonetos que mi hermano hizo d galos pues vuestra merced dijo el cautivo que los sabr decir mejor que yo que me place respondi el caballero y el de la goleta dec a as cap tulo xl donde se prosigue la historia del cautivo soneto almas dichosas que del mortal velo libres y esentas por el bien que obrastes desde la baja tierra os levantastes a lo m s alto y lo mejor del cielo y ardiendo en ira y en honroso celo de los cuerpos la fuerza ejercitastes que en propia y sangre ajena colorastes el mar vecino y arenoso suelo primero que el valor falt la vida en los cansados brazos que muriendo con ser vencidos llevan la vitoria y esta vuestra mortal triste ca da entre el muro y el hierro os va adquiriendo fama que el mundo os da y el cielo gloria desa mesma manera le s yo dijo el cautivo pues el del fuerte si mal no me acuerdo dijo el caballero dice as soneto de entre esta tierra est ril derribada destos terrones por el suelo echados las almas santas de tres mil soldados subieron vivas a mejor morada siendo primero en vano ejercitada la fuerza de sus brazos esforzados hasta que al fin de pocos y cansados dieron la vida al filo de la espada y ste es el suelo que continuo ha sido de mil memorias lamentables lleno en los pasados siglos y presentes mas no m s justas de su duro seno habr n al claro cielo almas subido ni aun l sostuvo cuerpos tan valientes no parecieron mal los sonetos y el cautivo se alegr con las nuevas que de su camarada le dieron y prosiguiendo su cuento dijo rendidos pues la goleta y el fuerte los turcos dieron orden en desmantelar la goleta porque el fuerte qued tal que no hubo qu poner por tierra y para hacerlo con m s brevedad y menos trabajo la minaron por tres partes pero con ninguna se pudo volar lo que parec a menos fuerte que eran las murallas viejas y todo aquello que hab a quedado en pie de la fortificaci n nueva que hab a hecho el frat n con mucha facilidad vino a tierra en resoluci n la armada volvi a constantinopla triunfante y vencedora y de all a pocos meses muri mi amo el uchal al cual llamaban uchal fartax que quiere decir en lengua turquesca el renegado ti oso porque lo era y es costumbre entre los turcos ponerse nombres de alguna falta que tengan o de alguna virtud que en ellos haya y esto es porque no hay entre ellos sino cuatro apellidos de linajes que decienden de la casa otomana y los dem s como tengo dicho toman nombre y apellido ya de las tachas del cuerpo y ya de las virtudes del nimo y este ti oso bog el remo siendo esclavo del gran se or catorce a os y a m s de los treinta y cuatro de sus edad reneg de despecho de que un turco estando al remo le dio un bofet n y por poderse vengar dej su fe y fue tanto su valor que sin subir por los torpes medios y caminos que los m s privados del gran turco suben vino a ser rey de argel y despu s a ser general de la mar que es el tercero cargo que hay en aquel se or o. era calabr s de naci n y moralmente fue un hombre de bien y trataba con mucha humanidad a sus cautivos que lleg a tener tres mil los cuales despu s de su muerte se repartieron como l lo dej en su testamento entre el gran se or que tambi n es hijo heredero de cuantos mueren y entra a la parte con los m s hijos que deja el difunto y entre sus renegados y yo cupe a un renegado veneciano que siendo grumete de una nave le cautiv el uchal y le quiso tanto que fue uno de los m s regalados garzones suyos y l vino a ser el m s cruel renegado que jam s se ha visto llam base az n ag y lleg a ser muy rico y a ser rey de argel con el cual yo vine de constantinopla algo contento por estar tan cerca de espa a no porque pensase escribir a nadie el desdichado suceso m o sino por ver si me era m s favorable la suerte en argel que en constantinopla donde ya hab a probado mil maneras de huirme y ninguna tuvo saz n ni ventura y pensaba en argel buscar otros medios de alcanzar lo que tanto deseaba porque jam s me desampar la esperanza de tener libertad y cuando en lo que fabricaba pensaba y pon a por obra no correspond a el suceso a la intenci n luego sin abandonarme fing a y buscaba otra esperanza que me sustentase aunque fuese d bil y flaca con esto entreten a la vida encerrado en una prisi n o casa que los turcos llaman ba o donde encierran los cautivos cristianos as los que son del rey como de algunos particulares y los que llaman del almac n que es como decir cautivos del concejo que sirven a la ciudad en las obras p blicas que hace y en otros oficios y estos tales cautivos tienen muy dificultosa su libertad que como son del com n y no tienen amo particular no hay con quien tratar su rescate aunque le tengan en estos ba os como tengo dicho suelen llevar a sus cautivos algunos particulares del pueblo principalmente cuando son de rescate porque all los tienen holgados y seguros hasta que venga su rescate tambi n los cautivos del rey que son de rescate no salen al trabajo con la dem s chusma si no es cuando se tarda su rescate que entonces por hacerles que escriban por l con m s ah nco les hacen trabajar y ir por le a con los dem s que es un no peque o trabajo yo pues era uno de los de rescate que como se supo que era capit n puesto que dije mi poca posibilidad y falta de hacienda no aprovech nada para que no me pusiesen en el n mero de los caballeros y gente de rescate pusi ronme una cadena m s por se al de rescate que por guardarme con ella y as pasaba la vida en aquel ba o con otros muchos caballeros y gente principal se alados y tenidos por de rescate y aunque la hambre y desnudez pudiera fatigarnos a veces y aun casi siempre ninguna cosa nos fatigaba tanto como o r y ver a cada paso las jam s vistas ni o das crueldades que mi amo usaba con los cristianos cada d a ahorcaba el suyo empalaba a ste desorejaba aqu l y esto por tan poca ocasi n y tan sin ella que los turcos conoc an que lo hac a no m s de por hacerlo y por ser natural condici n suya ser homicida de todo el g nero humano s lo libr bien con l un soldado espa ol llamado tal de saavedra el cual con haber hecho cosas que quedar n en la memoria de aquellas gentes por muchos a os y todas por alcanzar libertad jam s le dio palo ni se lo mand dar ni le dijo mala palabra y por la menor cosa de muchas que hizo tem amos todos que hab a de ser empalado y as lo temi l m s de una vez y si no fuera porque el tiempo no da lugar yo dijera ahora algo de lo que este soldado hizo que fuera parte para entreteneros y admiraros harto mejor que con el cuento de mi historia digo pues que encima del patio de nuestra prisi n ca an las ventanas de la casa de un moro rico y principal las cuales como de ordinario son las de los moros m s eran agujeros que ventanas y aun stas se cubr an con celos as muy espesas y apretadas acaeci pues que un d a estando en un terrado de nuestra prisi n con otros tres compa eros haciendo pruebas de saltar con las cadenas por entretener el tiempo estando solos porque todos los dem s cristianos hab an salido a trabajar alc acaso los ojos y vi que por aquellas cerradas ventanillas que he dicho parec a una ca a y al remate della puesto un lienzo atado y la ca a se estaba blandeando y movi ndose casi como si hiciera se as que lleg semos a tomarla miramos en ello y uno de los que conmigo estaban fue a ponerse debajo de la ca a por ver si la soltaban o lo que hac an pero as como lleg alzaron la ca a y la movieron a los dos lados como si dijeran no con la cabeza volvi se el cristiano y torn ronla a bajar y hacer los mesmos movimientos que primero fue otro de mis compa eros y sucedi le lo mesmo que al primero finalmente fue el tercero y av nole lo que al primero y al segundo viendo yo esto no quise dejar de probar la suerte y as como llegu a ponerme debajo de la ca a la dejaron caer y dio a mis pies dentro del ba o. acud luego a desatar el lienzo en el cual vi un nudo y dentro d l ven an diez cian is que son unas monedas de oro bajo que usan los moros que cada una vale diez reales de los nuestros si me holgu con el hallazgo no hay para qu decirlo pues fue tanto el contento como la admiraci n de pensar de donde pod a venirnos aquel bien especialmente a m pues las muestras de no haber querido soltar la ca a sino a m claro dec an que a m se hac a la merced tom mi buen dinero quebr la ca a volv me al terradillo mir la ventana y vi que por ella sal a una muy blanca mano que la abr an y cerraban muy apriesa con esto entendimos o imaginamos que alguna mujer que en aquella casa viv a nos deb a de haber hecho aquel beneficio y en se al de que lo agradec amos hecimos zalemas a uso de moros inclinando la cabeza doblando el cuerpo y poniendo los brazos sobre el pecho de all a poco sacaron por la mesma ventana una peque a cruz hecha de ca as y luego la volvieron a entrar esta se al nos confirm en que alguna cristiana deb a de estar cautiva en aquella casa y era la que el bien nos hac a pero la blancura de la mano y las ajorcas que en ella vimos nos deshizo este pensamiento puesto que imaginamos que deb a de ser cristiana renegada a quien de ordinario suelen tomar por leg timas mujeres sus mesmos amos y aun lo tienen a ventura porque las estiman en m s que las de su naci n. en todos nuestros discursos dimos muy lejos de la verdad del caso y as todo nuestro entretenimiento desde all adelante era mirar y tener por norte a la ventana donde nos hab a aparecido la estrella de la ca a pero bien se pasaron quince d as en que no la vimos ni la mano tampoco ni otra se al alguna y aunque en este tiempo procuramos con toda solicitud saber qui n en aquella casa viv a y si hab a en ella alguna cristiana renegada jam s hubo quien nos dijese otra cosa sino que all viv a un moro principal y rico llamado agi morato alcaide que hab a sido de la pata que es oficio entre ellos de mucha calidad mas cuando m s descuidados est bamos de que por all hab an de llover m s cian is vimos a deshora parecer la ca a y otro lienzo en ella con otro nudo m s crecido y esto fue a tiempo que estaba el ba o como la vez pasada solo y sin gente hecimos la acostumbrada prueba yendo cada uno primero que yo de los mismos tres que est bamos pero a ninguno se rindi la ca a sino a m porque en llegando yo la dejaron caer desat el nudo y hall cuarenta escudos de oro espa oles y un papel escrito en ar bigo y al cabo de lo escrito hecha una grande cruz bes la cruz tom los escudos volv me al terrado hecimos todos nuestras zalemas torn a parecer la mano hice se as que leer a el papel cerraron la ventana quedamos todos confusos y alegres con lo sucedido y como ninguno de nosotros no entend a el ar bigo era grande el deseo que ten amos de entender lo que el papel conten a y mayor la dificultad de buscar quien lo leyese en fin yo me determin de fiarme de un renegado natural de murcia que se hab a dado por grande amigo m o y puesto prendas entre los dos que le obligaban a guardar el secreto que le encargase porque suelen algunos renegados cuando tienen intenci n de volverse a tierra de cristianos traer consigo algunas firmas de cautivos principales en que dan fe en la forma que pueden como el tal renegado es hombre de bien y que siempre ha hecho bien a cristianos y que lleva deseo de huirse en la primera ocasi n que se le ofrezca algunos hay que procuran estas fees con buena intenci n otros se sirven dellas acaso y de industria que viniendo a robar a tierra de cristianos si a dicha se pierden o los cautivan sacan sus firmas y dicen que por aquellos papeles se ver el prop sito con que ven an el cual era de quedarse en tierra de cristianos y que por eso ven an en corso con los dem s turcos con esto se escapan de aquel primer mpetu y se reconcilian con la iglesia sin que se les haga da o y cuando veen la suya se vuelven a berber a a ser lo que antes eran otros hay que usan destos papeles y los procuran con buen intento y se quedan en tierra de cristianos pues uno de los renegados que he dicho era este mi amigo el cual ten a firmas de todas nuestras camaradas donde le acredit bamos cuanto era posible y si los moros le hallaran estos papeles le quemaran vivo supe que sab a muy bien ar bigo y no solamente hablarlo sino escribirlo pero antes que del todo me declarase con l le dije que me leyese aquel papel que acaso me hab a hallado en un agujero de mi rancho abri le y estuvo un buen espacio mir ndole y construy ndole murmurando entre los dientes pregunt le si lo entend a d jome que muy bien y que si quer a que me lo declarase palabra por palabra que le diese tinta y pluma porque mejor lo hiciese d mosle luego lo que ped a y l poco a poco lo fue traduciendo y en acabando dijo todo lo que va aqu en romance sin faltar letra es lo que contiene este papel morisco y hase de advertir que adonde dice lela mari n quiere decir nuestra se ora la virgen mar a le mos el papel y dec a as cuando yo era ni a ten a mi padre una esclava la cual en mi lengua me mostr la zal cristianesca y me dijo muchas cosas de lela mari n. la cristiana muri y yo s que no fue al fuego sino con al porque despu s la vi dos veces y me dijo que me fuese a tierra de cristianos a ver a lela mari n que me quer a mucho no s yo c mo vaya muchos cristianos he visto por esta ventana y ninguno me ha parecido caballero sino t yo soy muy hermosa y muchacha y tengo muchos dineros que llevar conmigo mira t si puedes hacer c mo nos vamos y ser s all mi marido si quisieres y si no quisieres no se me dar nada que lela mari n me dar con quien me case yo escrib esto mira a qui n lo das a leer no te f es de ning n moro porque son todos marfuces desto tengo mucha pena que quisiera que no te descubrieras a nadie porque si mi padre lo sabe me echar luego en un pozo y me cubrir de piedras en la ca a pondr un hilo ata all la respuesta y si no tienes quien te escriba ar bigo d melo por se as que lela mari n har que te entienda ella y al te guarden y esa cruz que yo beso muchas veces que as me lo mand la cautiva mirad se ores si era raz n que las razones deste papel nos admirasen y alegrasen y as lo uno y lo otro fue de manera que el renegado entendi que no acaso se hab a hallado aquel papel sino que realmente a alguno de nosotros se hab a escrito y as nos rog que si era verdad lo que sospechaba que nos fi semos d l y se lo dij semos que l aventurar a su vida por nuestra libertad y diciendo esto sac del pecho un crucifijo de metal y con muchas l grimas jur por el dios que aquella imagen representaba en quien l aunque pecador y malo bien y fielmente cre a de guardarnos lealtad y secreto en todo cuanto quisi semos descubrirle porque le parec a y casi adevinaba que por medio de aquella que aquel papel hab a escrito hab a l y todos nosotros de tener libertad y verse l en lo que tanto deseaba que era reducirse al gremio de la santa iglesia su madre de quien como miembro podrido estaba dividido y apartado por su ignorancia y pecado con tantas l grimas y con muestras de tanto arrepentimiento dijo esto el renegado que todos de un mesmo parecer consentimos y venimos en declararle la verdad del caso y as le dimos cuenta de todo sin encubrirle nada mostr mosle la ventanilla por donde parec a la ca a y l marc desde all la casa y qued de tener especial y gran cuidado de informarse qui n en ella viv a. acordamos ansimesmo que ser a bien responder al billete de la mora y como ten amos quien lo supiese hacer luego al momento el renegado escribi las razones que yo le fui notando que puntualmente fueron las que dir porque de todos los puntos sustanciales que en este suceso me acontecieron ninguno se me ha ido de la memoria ni aun se me ir en tanto que tuviere vida en efeto lo que a la mora se le respondi fue esto el verdadero al te guarde se ora m a y aquella bendita mari n que es la verdadera madre de dios y es la que te ha puesto en coraz n que te vayas a tierra de cristianos porque te quiere bien ru gale t que se sirva de darte a entender c mo podr s poner por obra lo que te manda que ella es tan buena que s har de mi parte y de la de todos estos cristianos que est n conmigo te ofrezco de hacer por ti todo lo que pudi remos hasta morir no dejes de escribirme y avisarme lo que pensares hacer que yo te responder siempre que el grande al nos ha dado un cristiano cautivo que sabe hablar y escribir tu lengua tan bien como lo ver s por este papel as que sin tener miedo nos puedes avisar de todo lo que quisieres a lo que dices que si fueres a tierra de cristianos que has de ser mi mujer yo te lo prometo como buen cristiano y sabe que los cristianos cumplen lo que prometen mejor que los moros al y mari n su madre sean en tu guarda se ora m a. escrito y cerrado este papel aguard dos d as a que estuviese el ba o solo como sol a y luego sal al paso acostumbrado del terradillo por ver si la ca a parec a que no tard mucho en asomar as como la vi aunque no pod a ver qui n la pon a mostr el papel como dando a entender que pusiesen el hilo pero ya ven a puesto en la ca a al cual at el papel y de all a poco torn a parecer nuestra estrella con la blanca bandera de paz del atadillo dej ronla caer y alc yo y hall en el pa o en toda suerte de moneda de plata y de oro m s de cincuenta escudos los cuales cincuenta veces m s doblaron nuestro contento y confirmaron la esperanza de tener libertad aquella misma noche volvi nuestro renegado y nos dijo que hab a sabido que en aquella casa viv a el mesmo moro que a nosotros nos hab an dicho que se llamaba agi morato riqu simo por todo estremo el cual ten a una sola hija heredera de toda su hacienda y que era com n opini n en toda la ciudad ser la m s hermosa mujer de la berber a y que muchos de los virreyes que all ven an la hab an pedido por mujer y que ella nunca se hab a querido casar y que tambi n supo que tuvo una cristiana cautiva que ya se hab a muerto todo lo cual concertaba con lo que ven a en el papel entramos luego en consejo con el renegado en qu orden se tendr a para sacar a la mora y venirnos todos a tierra de cristianos y en fin se acord por entonces que esper semos el aviso segundo de zoraida que as se llamaba la que ahora quiere llamarse mar a porque bien vimos que ella y no otra alguna era la que hab a de dar medio a todas aquellas dificultades despu s que quedamos en esto dijo el renegado que no tuvi semos pena que l perder a la vida o nos pondr a en libertad cuatro d as estuvo el ba o con gente que fue ocasi n que cuatro d as tardase en parecer la ca a al cabo de los cuales en la acostumbrada soledad del ba o pareci con el lienzo tan pre ado que un felic simo parto promet a. inclin se a m la ca a y el lienzo hall en l otro papel y cien escudos de oro sin otra moneda alguna estaba all el renegado d mosle a leer el papel dentro de nuestro rancho el cual dijo que as dec a yo no s mi se or c mo dar orden que nos vamos a espa a ni lela mari n me lo ha dicho aunque yo se lo he preguntado lo que se podr hacer es que yo os dar por esta ventana much simos dineros de oro rescataos vos con ellos y vuestros amigos y vaya uno en tierra de cristianos y compre all una barca y vuelva por los dem s y a m me hallar n en el jard n de mi padre que est a la puerta de babaz n junto a la marina donde tengo de estar todo este verano con mi padre y con mis criados de all de noche me podr is sacar sin miedo y llevarme a la barca y mira que has de ser mi marido porque si no yo pedir a mari n que te castigue si no te f as de nadie que vaya por la barca resc tate t y ve que yo s que volver s mejor que otro pues eres caballero y cristiano procura saber el jard n y cuando te pasees por ah sabr que est solo el ba o y te dar mucho dinero al te guarde se or m o. esto dec a y conten a el segundo papel lo cual visto por todos cada uno se ofreci a querer ser el rescatado y prometi de ir y volver con toda puntualidad y tambi n yo me ofrec a lo mismo a todo lo cual se opuso el renegado diciendo que en ninguna manera consentir a que ninguno saliese de libertad hasta que fuesen todos juntos porque la experiencia le hab a mostrado cu n mal cumpl an los libres las palabras que daban en el cautiverio porque muchas veces hab an usado de aquel remedio algunos principales cautivos rescatando a uno que fuese a valencia o mallorca con dineros para poder armar una barca y volver por los que le hab an rescatado y nunca hab an vuelto porque la libertad alcanzada y el temor de no volver a perderla les borraba de la memoria todas las obligaciones del mundo y en confirmaci n de la verdad que nos dec a nos cont brevemente un caso que casi en aquella mesma saz n hab a acaecido a unos caballeros cristianos el m s estra o que jam s sucedi en aquellas partes donde a cada paso suceden cosas de grande espanto y de admiraci n. en efecto l vino a decir que lo que se pod a y deb a hacer era que el dinero que se hab a de dar para rescatar al cristiano que se le diese a l para comprar all en argel una barca con achaque de hacerse mercader y tratante en tetu n y en aquella costa y que siendo l se or de la barca f cilmente se dar a traza para sacarlos del ba o y embarcarlos a todos cuanto m s que si la mora como ella dec a daba dineros para rescatarlos a todos que estando libres era facil sima cosa aun embarcarse en la mitad del d a y que la dificultad que se ofrec a mayor era que los moros no consienten que renegado alguno compre ni tenga barca si no es bajel grande para ir en corso porque se temen que el que compra barca principalmente si es espa ol no la quiere sino para irse a tierra de cristianos pero que l facilitar a este inconveniente con hacer que un moro tagarino fuese a la parte con l en la compa a de la barca y en la ganancia de las mercanc as y con esta sombra l vendr a a ser se or de la barca con que daba por acabado todo lo dem s. y puesto que a m y a mis camaradas nos hab a parecido mejor lo de enviar por la barca a mallorca como la mora dec a no osamos contradecirle temerosos que si no hac amos lo que l dec a nos hab a de descubrir y poner a peligro de perder las vidas si descubriese el trato de zoraida por cuya vida di ramos todos las nuestras y as determinamos de ponernos en las manos de dios y en las del renegado y en aquel mismo punto se le respondi a zoraida dici ndole que har amos todo cuanto nos aconsejaba porque lo hab a advertido tan bien como si lela mari n se lo hubiera dicho y que en ella sola estaba dilatar aquel negocio o ponello luego por obra ofrec mele de nuevo de ser su esposo y con esto otro d a que acaeci a estar solo el ba o en diversas veces con la ca a y el pa o nos dio dos mil escudos de oro y un papel donde dec a que el primer jum que es el viernes se iba al jard n de su padre y que antes que se fuese nos dar a m s dinero y que si aquello no bastase que se lo avis semos que nos dar a cuanto le pidi semos que su padre ten a tantos que no lo echar a menos cuanto m s que ella ten a la llaves de todo dimos luego quinientos escudos al renegado para comprar la barca con ochocientos me rescat yo dando el dinero a un mercader valenciano que a la saz n se hallaba en argel el cual me rescat del rey tom ndome sobre su palabra d ndola de que con el primer bajel que viniese de valencia pagar a mi rescate porque si luego diera el dinero fuera dar sospechas al rey que hab a muchos d as que mi rescate estaba en argel y que el mercader por sus granjer as lo hab a callado finalmente mi amo era tan caviloso que en ninguna manera me atrev a que luego se desembolsase el dinero el jueves antes del viernes que la hermosa zoraida se hab a de ir al jard n nos dio otros mil escudos y nos avis de su partida rog ndome que si me rescatase supiese luego el jard n de su padre y que en todo caso buscase ocasi n de ir all y verla respond le en breves palabras que as lo har a y que tuviese cuidado de encomendarnos a lela mari n con todas aquellas oraciones que la cautiva le hab a ense ado hecho esto dieron orden en que los tres compa eros nuestros se rescatasen por facilitar la salida del ba o y porque vi ndome a m rescatado y a ellos no pues hab a dinero no se alborotasen y les persuadiese el diablo que hiciesen alguna cosa en perjuicio de zoraida que puesto que el ser ellos quien eran me pod a asegurar deste temor con todo eso no quise poner el negocio en aventura y as los hice rescatar por la misma orden que yo me rescat entregando todo el dinero al mercader para que con certeza y seguridad pudiese hacer la fianza al cual nunca descubrimos nuestro trato y secreto por el peligro que hab a. cap tulo xli donde todav a prosigue el cautivo su suceso no se pasaron quince d as cuando ya nuestro renegado ten a comprada una muy buena barca capaz de m s de treinta personas y para asegurar su hecho y dalle color quiso hacer como hizo un viaje a un lugar que se llamaba sargel que est treinta leguas de argel hacia la parte de or n en el cual hay mucha contrataci n de higos pasos dos o tres veces hizo este viaje en compa a del tagarino que hab a dicho tagarinos llaman en berber a a los moros de arag n y a los de granada mud jares y en el reino de fez llaman a los mud jares elches los cuales son la gente de quien aquel rey m s se sirve en la guerra digo pues que cada vez que pasaba con su barca daba fondo en una caleta que estaba no dos tiros de ballesta del jard n donde zoraida esperaba y all muy de prop sito se pon a el renegado con los morillos que bogaban el remo o ya a hacer la zal o a como por ensayarse de burlas a lo que pensaba hacer de veras y as se iba al jard n de zoraida y le ped a fruta y su padre se la daba sin conocelle y aunque l quisiera hablar a zoraida como l despu s me dijo y decille que l era el que por orden m a le hab a de llevar a tierra de cristianos que estuviese contenta y segura nunca le fue posible porque las moras no se dejan ver de ning n moro ni turco si no es que su marido o su padre se lo manden de cristianos cautivos se dejan tratar y comunicar aun m s de aquello que ser a razonable y a m me hubiera pesado que l la hubiera hablado que quiz la alborotara viendo que su negocio andaba en boca de renegados pero dios que lo ordenaba de otra manera no dio lugar al buen deseo que nuestro renegado ten a el cual viendo cu n seguramente iba y ven a a sargel y que daba fondo cuando y como y adonde quer a y que el tagarino su compa ero no ten a m s voluntad de lo que la suya ordenaba y que yo estaba ya rescatado y que s lo faltaba buscar algunos cristianos que bogasen el remo me dijo que mirase yo cu les quer a traer conmigo fuera de los rescatados y que los tuviese hablados para el primer viernes donde ten a determinado que fuese nuestra partida viendo esto habl a doce espa oles todos valientes hombres del remo y de aquellos que m s libremente pod an salir de la ciudad y no fue poco hallar tantos en aquella coyuntura porque estaban veinte bajeles en corso y se hab an llevado toda la gente de remo y stos no se hallaran si no fuera que su amo se qued aquel verano sin ir en corso a acabar una galeota que ten a en astillero a los cuales no les dije otra cosa sino que el primer viernes en la tarde se saliesen uno a uno disimuladamente y se fuesen la vuelta del jard n de agi morato y que all me aguardasen hasta que yo fuese a cada uno di este aviso de por s con orden que aunque all viesen a otros cristianos no les dijesen sino que yo les hab a mandado esperar en aquel lugar hecha esta diligencia me faltaba hacer otra que era la que m s me conven a y era la de avisar a zoraida en el punto que estaban los negocios para que estuviese apercebida y sobre aviso que no se sobresaltase si de improviso la asalt semos antes del tiempo que ella pod a imaginar que la barca de cristianos pod a volver y as determin de ir al jard n y ver si podr a hablarla y con ocasi n de coger algunas yerbas un d a antes de mi partida fui all y la primera persona con qui n encontr fue con su padre el cual me dijo en lengua que en toda la berber a y aun en costantinopla se halla entre cautivos y moros que ni es morisca ni castellana ni de otra naci n alguna sino una mezcla de todas las lenguas con la cual todos nos entendemos digo pues que en esta manera de lenguaje me pregunt que qu buscaba en aquel su jard n y de qui n era respond le que era esclavo de arna te mam y esto porque sab a yo por muy cierto que era un grand simo amigo suyo y que buscaba de todas yerbas para hacer ensalada pregunt me por el consiguiente si era hombre de rescate o no y que cu nto ped a mi amo por m estando en todas estas preguntas y respuestas sali de la casa del jard n la bella zoraida la cual ya hab a mucho que me hab a visto y como las moras en ninguna manera hacen melindre de mostrarse a los cristianos ni tampoco se esquivan como ya he dicho no se le dio nada de venir adonde su padre conmigo estaba antes luego cuando su padre vio que ven a y de espacio la llam y mand que llegase demasiada cosa ser a decir yo agora la mucha hermosura la gentileza el gallardo y rico adorno con que mi querida zoraida se mostr a mis ojos s lo dir que m s perlas pend an de su hermos simo cuello orejas y cabellos que cabellos ten a en la cabeza en las gargantas de los sus pies que descubiertas a su usanza tra a tra a dos carcajes que as se llamaban las manillas o ajorcas de los pies en morisco de pur simo oro con tantos diamantes engastados que ella me dijo despu s que su padre los estimaba en diez mil doblas y las que tra a en las mu ecas de las manos val an otro tanto las perlas eran en gran cantidad y muy buenas porque la mayor gala y bizarr a de las moras es adornarse de ricas perlas y alj far y as hay m s perlas y alj far entre moros que entre todas las dem s naciones y el padre de zoraida ten a fama de tener muchas y de las mejores que en argel hab a y de tener asimismo m s de docientos mil escudos espa oles de todo lo cual era se ora esta que ahora lo es m a. si con todo este adorno pod a venir entonces hermosa o no por las reliquias que le han quedado en tantos trabajos se podr conjeturar cu l deb a de ser en las prosperidades porque ya se sabe que la hermosura de algunas mujeres tiene d as y sazones y requiere accidentes para diminuirse o acrecentarse y es natural cosa que las pasiones del nimo la levanten o abajen puesto que las m s veces la destruyen digo en fin que entonces lleg en todo estremo aderezada y en todo estremo hermosa o a lo menos a m me pareci serlo la m s que hasta entonces hab a visto y con esto viendo las obligaciones en que me hab a puesto me parec a que ten a delante de m una deidad del cielo venida a la tierra para mi gusto y para mi remedio as como ella lleg le dijo su padre en su lengua como yo era cautivo de su amigo arna te mam y que ven a a buscar ensalada ella tom la mano y en aquella mezcla de lenguas que tengo dicho me pregunt si era caballero y qu era la causa que no me rescataba yo le respond que ya estaba rescatado y que en el precio pod a echar de ver en lo que mi amo me estimaba pues hab a dado por m mil y quinientos zoltan s. a lo cual ella respondi en verdad que si t fueras de mi padre que yo hiciera que no te diera l por otros dos tantos porque vosotros cristianos siempre ment s en cuanto dec s y os hac is pobres por enga ar a los moros bien podr a ser eso se ora le respond mas en verdad que yo la he tratado con mi amo y la trato y la tratar con cuantas personas hay en el mundo y cu ndo te vas dijo zoraida ma ana creo yo dije porque est aqu un bajel de francia que se hace ma ana a la vela y pienso irme en l' no es mejor replic zoraida esperar a que vengan bajeles de espa a y irte con ellos que no con los de francia que no son vuestros amigos no respond yo aunque si como hay nuevas que viene ya un bajel de espa a es verdad todav a yo le aguardar puesto que es m s cierto el partirme ma ana porque el deseo que tengo de verme en mi tierra y con las personas que bien quiero es tanto que no me dejar esperar otra comodidad si se tarda por mejor que sea debes de ser sin duda casado en tu tierra dijo zoraida y por eso deseas ir a verte con tu mujer no soy respond yo casado mas tengo dada la palabra de casarme en llegando all y es hermosa la dama a quien se la diste dijo zoraida tan hermosa es respond yo que para encarecella y decirte la verdad te parece a ti mucho desto se riy muy de veras su padre y dijo gual cristiano que debe de ser muy hermosa si se parece a mi hija que es la m s hermosa de todo este reino si no m rala bien y ver s c mo te digo verdad serv anos de int rprete a las m s de estas palabras y razones el padre de zoraida como m s ladino que aunque ella hablaba la bastarda lengua que como he dicho all se usa m s declaraba su intenci n por se as que por palabras estando en estas y otras muchas razones lleg un moro corriendo y dijo a grandes voces que por las bardas o paredes del jard n hab an saltado cuatro turcos y andaban cogiendo la fruta aunque no estaba madura sobresalt se el viejo y lo mesmo hizo zoraida porque es com n y casi natural el miedo que los moros a los turcos tienen especialmente a los soldados los cuales son tan insolentes y tienen tanto imperio sobre los moros que a ellos est n sujetos que los tratan peor que si fuesen esclavos suyos digo pues que dijo su padre a zoraida hija ret rate a la casa y enci rrate en tanto que yo voy a hablar a estos canes y t cristiano busca tus yerbas y vete en buen hora y ll vete al con bien a tu tierra yo me inclin y l se fue a buscar los turcos dej ndome solo con zoraida que comenz a dar muestras de irse donde su padre la hab a mandado pero apenas l se encubri con los rboles del jard n cuando ella volvi ndose a m llenos los ojos de l grimas me dijo mexi cristiano mexi que quiere decir vaste cristiano vaste yo la respond se ora s pero no en ninguna manera sin ti el primero jum me aguarda y no te sobresaltes cuando nos veas que sin duda alguna iremos a tierra de cristianos yo le dije esto de manera que ella me entendi muy bien a todas las razones que entrambos pasamos y ech ndome un brazo al cuello con desmayados pasos comenz a caminar hacia la casa y quiso la suerte que pudiera ser muy mala si el cielo no lo ordenara de otra manera que yendo los dos de la manera y postura que os he contado con un brazo al cuello su padre que ya volv a de hacer ir a los turcos nos vio de la suerte y manera que bamos y nosotros vimos que l nos hab a visto pero zoraida advertida y discreta no quiso quitar el brazo de mi cuello antes se lleg m s a m y puso su cabeza sobre mi pecho doblando un poco las rodillas dando claras se ales y muestras que se desmayaba y yo ansimismo di a entender que la sosten a contra mi voluntad su padre lleg corriendo adonde est bamos y viendo a su hija de aquella manera le pregunt que qu ten a pero como ella no le respondiese dijo su padre sin duda alguna que con el sobresalto de la entrada de estos canes se ha desmayado y quit ndola del m o la arrim a su pecho y ella dando un suspiro y a n no enjutos los ojos de l grimas volvi a decir mexi cristiano mexi vete cristiano vete a lo que su padre respondi no importa hija que el cristiano se vaya que ning n mal te ha hecho y los turcos ya son idos no te sobresalte cosa alguna pues ninguna hay que pueda darte pesadumbre pues como ya te he dicho los turcos a mi ruego se volvieron por donde entraron ellos se or la sobresaltaron como has dicho dije yo a su padre mas pues ella dice que yo me vaya no la quiero dar pesadumbre qu date en paz y con tu licencia volver si fuere menester por yerbas a este jard n que seg n dice mi amo en ninguno las hay mejores para ensalada que en l' todas las que quisieres podr s volver respondi agi morato que mi hija no dice esto porque t ni ninguno de los cristianos la enojaban sino que por decir que los turcos se fuesen dijo que t te fueses o porque ya era hora que buscases tus yerbas con esto me desped al punto de entrambos y ella arranc ndosele el alma al parecer se fue con su padre y yo con achaque de buscar las yerbas rode muy bien y a mi placer todo el jard n mir bien las entradas y salidas y la fortaleza de la casa y la comodidad que se pod a ofrecer para facilitar todo nuestro negocio hecho esto me vine y di cuenta de cuanto hab a pasado al renegado y a mis compa eros y ya no ve a la hora de verme gozar sin sobresalto del bien que en la hermosa y bella zoraida la suerte me ofrec a. en fin el tiempo se pas y se lleg el d a y plazo de nosotros tan deseado y siguiendo todos el orden y parecer que con discreta consideraci n y largo discurso muchas veces hab amos dado tuvimos el buen suceso que dese bamos porque el viernes que se sigui al d a que yo con zoraida habl en el jard n nuestro renegado al anochecer dio fondo con la barca casi frontero de donde la hermos sima zoraida estaba ya los cristianos que hab an de bogar el remo estaban prevenidos y escondidos por diversas partes de todos aquellos alrededores todos estaban suspensos y alborozados aguard ndome deseosos ya de embestir con el bajel que a los ojos ten an porque ellos no sab an el concierto del renegado sino que pensaban que a fuerza de brazos hab an de haber y ganar la libertad quitando la vida a los moros que dentro de la barca estaban sucedi pues que as como yo me mostr y mis compa eros todos los dem s escondidos que nos vieron se vinieron llegando a nosotros esto era ya a tiempo que la ciudad estaba ya cerrada y por toda aquella campa a ninguna persona parec a. como estuvimos juntos dudamos si ser a mejor ir primero por zoraida o rendir primero a los moros bagarinos que bogaban el remo en la barca y estando en esta duda lleg a nosotros nuestro renegado dici ndonos que en qu nos deten amos que ya era hora y que todos sus moros estaban descuidados y los m s dellos durmiendo dij mosle en lo que repar bamos y l dijo que lo que m s importaba era rendir primero el bajel que se pod a hacer con grand sima facilidad y sin peligro alguno y que luego pod amos ir por zoraida pareci nos bien a todos lo que dec a y as sin detenernos m s haciendo l la gu a llegamos al bajel y saltando l dentro primero meti mano a un alfanje y dijo en morisco ninguno de vosotros se mueva de aqu si no quiere que le cueste la vida ya a este tiempo hab an entrado dentro casi todos los cristianos los moros que eran de poco nimo viendo hablar de aquella manera a su arr ez qued ronse espantados y sin ninguno de todos ellos echar mano a las armas que pocas o casi ningunas ten an se dejaron sin hablar alguna palabra maniatar de los cristianos los cuales con mucha presteza lo hicieron amenazando a los moros que si alzaban por alguna v a o manera la voz que luego al punto los pasar an todos a cuchillo hecho ya esto qued ndose en guardia dellos la mitad de los nuestros los que qued bamos haci ndonos asimismo el renegado la gu a fuimos al jard n de agi morato y quiso la buena suerte que llegando a abrir la puerta se abri con tanta facilidad como si cerrada no estuviera y as con gran quietud y silencio llegamos a la casa sin ser sentidos de nadie estaba la bell sima zoraida aguard ndonos a una ventana y as como sinti gente pregunt con voz baja si ramos nizarani como si dijera o preguntara si ramos cristianos yo le respond que s y que bajase cuando ella me conoci no se detuvo un punto porque sin responderme palabra baj en un instante abri la puerta y mostr se a todos tan hermosa y ricamente vestida que no lo acierto a encarecer luego que yo la vi le tom una mano y la comenc a besar y el renegado hizo lo mismo y mis dos camaradas y los dem s que el caso no sab an hicieron lo que vieron que nosotros hac amos que no parec a sino que le d bamos las gracias y la reconoc amos por se ora de nuestra libertad el renegado le dijo en lengua morisca si estaba su padre en el jard n. ella respondi que s y que dorm a. pues ser menester despertalle replic el renegado y llev rnosle con nosotros y todo aquello que tiene de valor este hermoso jard n. no dijo ella a mi padre no se ha de tocar en ning n modo y en esta casa no hay otra cosa que lo que yo llevo que es tanto que bien habr para que todos qued is ricos y contentos y esperaros un poco y lo ver is y diciendo esto se volvi a entrar diciendo que muy presto volver a que nos estuvi semos quedos sin hacer ning n ruido pregunt le al renegado lo que con ella hab a pasado el cual me lo cont a quien yo dije que en ninguna cosa se hab a de hacer m s de lo que zoraida quisiese la cual ya que volv a cargada con un cofrecillo lleno de escudos de oro tantos que apenas lo pod a sustentar quiso la mala suerte que su padre despertase en el nterin y sintiese el ruido que andaba en el jard n y asom ndose a la ventana luego conoci que todos los que en l estaban eran cristianos y dando muchas grandes y desaforadas voces comenz a decir en ar bigo cristianos cristianos ladrones ladrones por los cuales gritos nos vimos todos puestos en grand sima y temerosa confusi n. pero el renegado viendo el peligro en que est bamos y lo mucho que le importaba salir con aquella empresa antes de ser sentido con grand sima presteza subi donde agi morato estaba y juntamente con l fueron algunos de nosotros que yo no os desamparar a la zoraida que como desmayada se hab a dejado caer en mis brazos en resoluci n los que subieron se dieron tan buena ma a que en un momento bajaron con agi morato tray ndole atadas las manos y puesto un pa izuelo en la boca que no le dejaba hablar palabra amenaz ndole que el hablarla le hab a de costar la vida cuando su hija le vio se cubri los ojos por no verle y su padre qued espantado ignorando cu n de su voluntad se hab a puesto en nuestras manos mas entonces siendo m s necesarios los pies con diligencia y presteza nos pusimos en la barca que ya los que en ella hab an quedado nos esperaban temerosos de alg n mal suceso nuestro apenas ser an dos horas pasadas de la noche cuando ya est bamos todos en la barca en la cual se le quit al padre de zoraida la atadura de las manos y el pa o de la boca pero torn le a decir el renegado que no hablase palabra que le quitar an la vida l como vio all a su hija comenz a suspirar tern simamente y m s cuando vio que yo estrechamente la ten a abrazada y que ella sin defender quejarse ni esquivarse se estaba queda pero con todo esto callaba porque no pusiesen en efeto las muchas amenazas que el renegado le hac a. vi ndose pues zoraida ya en la barca y que quer amos dar los remos al agua y viendo all a su padre y a los dem s moros que atados estaban le dijo al renegado que me dijese le hiciese merced de soltar a aquellos moros y de dar libertad a su padre porque antes se arrojar a en la mar que ver delante de sus ojos y por causa suya llevar cautivo a un padre que tanto la hab a querido el renegado me lo dijo y yo respond que era muy contento pero l respondi que no conven a a causa que si all los dejaban apellidar an luego la tierra y alborotar an la ciudad y ser an causa que saliesen a buscallos con algunas fragatas ligeras y les tomasen la tierra y la mar de manera que no pudi semos escaparnos que lo que se podr a hacer era darles libertad en llegando a la primera tierra de cristianos en este parecer venimos todos y zoraida a quien se le dio cuenta con las causas que nos mov an a no hacer luego lo que quer a tambi n se satisfizo y luego con regocijado silencio y alegre diligencia cada uno de nuestros valientes remeros tom su remo y comenzamos encomend ndonos a dios de todo coraz n a navegar la vuelta de las islas de mallorca que es la tierra de cristianos m s cerca pero a causa de soplar un poco el viento tramontana y estar la mar algo picada no fue posible seguir la derrota de mallorca y fuenos forzoso dejarnos ir tierra a tierra la vuelta de or n no sin mucha pesadumbre nuestra por no ser descubiertos del lugar de sargel que en aquella costa cae sesenta millas de argel y asimismo tem amos encontrar por aquel paraje alguna galeota de las que de ordinario vienen con mercanc a de tetu n aunque cada uno por s y todos juntos presum amos de que si se encontraba galeota de mercanc a como no fuese de las que andan en corso que no s lo no nos perder amos mas que tomar amos bajel donde con m s seguridad pudi semos acabar nuestro viaje iba zoraida en tanto que se navegaba puesta la cabeza entre mis manos por no ver a su padre y sent a yo que iba llamando a lela mari n que nos ayudase bien habr amos navegado treinta millas cuando nos amaneci como tres tiros de arcabuz desviados de tierra toda la cual vimos desierta y sin nadie que nos descubriese pero con todo eso nos fuimos a fuerza de brazos entrando un poco en la mar que ya estaba algo m s sosegada y habiendo entrado casi dos leguas diose orden que se bogase a cuarteles en tanto que com amos algo que iba bien prove da la barca puesto que los que bogaban dijeron que no era aqu l tiempo de tomar reposo alguno que les diesen de comer los que no bogaban que ellos no quer an soltar los remos de las manos en manera alguna h zose ans y en esto comenz a soplar un viento largo que nos oblig a hacer luego vela y a dejar el remo y enderezar a or n por no ser posible poder hacer otro viaje todo se hizo con much sima presteza y as a la vela navegamos por m s de ocho millas por hora sin llevar otro temor alguno sino el de encontrar con bajel que de corso fuese dimos de comer a los moros bagarinos y el renegado les consol dici ndoles como no iban cautivos que en la primera ocasi n les dar an libertad lo mismo se le dijo al padre de zoraida el cual respondi cualquiera otra cosa pudiera yo esperar y creer de vuestra liberalidad y buen t rmino oh cristianos mas el darme libertad no me teng is por tan simple que lo imagine que nunca os pusistes vosotros al peligro de quit rmela para volverla tan liberalmente especialmente sabiendo qui n soy yo y el interese que se os puede seguir de d rmela el cual interese si le quer is poner nombre desde aqu os ofrezco todo aquello que quisi redes por m y por esa desdichada hija m a o si no por ella sola que es la mayor y la mejor parte de mi alma en diciendo esto comenz a llorar tan amargamente que a todos nos movi a compasi n y forz a zoraida que le mirase la cual vi ndole llorar as se enterneci que se levant de mis pies y fue a abrazar a su padre y juntando su rostro con el suyo comenzaron los dos tan tierno llanto que muchos de los que all bamos le acompa amos en l. pero cuando su padre la vio adornada de fiesta y con tantas joyas sobre s le dijo en su lengua qu es esto hija que ayer al anochecer antes que nos sucediese esta terrible desgracia en que nos vemos te vi con tus ordinarios y caseros vestidos y agora sin que hayas tenido tiempo de vestirte y sin haberte dado alguna nueva alegre de solenizalle con adornarte y pulirte te veo compuesta con los mejores vestidos que yo supe y pude darte cuando nos fue la ventura m s favorable resp ndeme a esto que me tiene m s suspenso y admirado que la misma desgracia en que me hallo todo lo que el moro dec a a su hija nos lo declaraba el renegado y ella no le respond a palabra pero cuando l vio a un lado de la barca el cofrecillo donde ella sol a tener sus joyas el cual sab a l bien que le hab a dejado en argel y no tra dole al jard n qued m s confuso y pregunt le que c mo aquel cofre hab a venido a nuestras manos y qu era lo que ven a dentro a lo cual el renegado sin aguardar que zoraida le respondiese le respondi no te canses se or en preguntar a zoraida tu hija tantas cosas porque con una que yo te responda te satisfar a todas y as quiero que sepas que ella es cristiana y es la que ha sido la lima de nuestras cadenas y la libertad de nuestro cautiverio ella va aqu de su voluntad tan contenta a lo que yo imagino de verse en este estado como el que sale de las tinieblas a la luz de la muerte a la vida y de la pena a la gloria es verdad lo que ste dice hija dijo el moro as es respondi zoraida que en efeto replic el viejo t eres cristiana y la que ha puesto a su padre en poder de sus enemigos a lo cual respondi zoraida la que es cristiana yo soy pero no la que te ha puesto en este punto porque nunca mi deseo se estendi a dejarte ni a hacerte mal sino a hacerme a m bien y qu bien es el que te has hecho hija eso respondi ella preg ntaselo t a lela mari n que ella te lo sabr decir mejor que no yo apenas hubo o do esto el moro cuando con una incre ble presteza se arroj de cabeza en la mar donde sin ninguna duda se ahogara si el vestido largo y embarazoso que tra a no le entretuviera un poco sobre el agua dio voces zoraida que le sacasen y as acudimos luego todos y asi ndole de la almalafa le sacamos medio ahogado y sin sentido de que recibi tanta pena zoraida que como si fuera ya muerto hac a sobre l un tierno y doloroso llanto volv mosle boca abajo volvi mucha agua torn en s al cabo de dos horas en las cuales habi ndose trocado el viento nos convino volver hacia tierra y hacer fuerza de remos por no embestir en ella mas quiso nuestra buena suerte que llegamos a una cala que se hace al lado de un peque o promontorio o cabo que de los moros es llamado el de la cava rum a que en nuestra lengua quiere decir la mala mujer cristiana y es tradici n entre los moros que en aquel lugar est enterrada la cava por quien se perdi espa a porque cava en su lengua quiere decir mujer mala y rum a cristiana y aun tienen por mal ag ero llegar all a dar fondo cuando la necesidad les fuerza a ello porque nunca le dan sin ella puesto que para nosotros no fue abrigo de mala mujer sino puerto seguro de nuestro remedio seg n andaba alterada la mar. pusimos nuestras centinelas en tierra y no dejamos jam s los remos de la mano comimos de lo que el renegado hab a prove do y rogamos a dios y a nuestra se ora de todo nuestro coraz n que nos ayudase y favoreciese para que felicemente di semos fin a tan dichoso principio diose orden a suplicaci n de zoraida como ech semos en tierra a su padre y a todos los dem s moros que all atados ven an porque no le bastaba el nimo ni lo pod an sufrir sus blandas entra as ver delante de sus ojos atado a su padre y aquellos de su tierra presos promet mosle de hacerlo as al tiempo de la partida pues no corr a peligro el dejallos en aquel lugar que era despoblado no fueron tan vanas nuestras oraciones que no fuesen o das del cielo que en nuestro favor luego volvi el viento tranquilo el mar convid ndonos a que torn semos alegres a proseguir nuestro comenzado viaje viendo esto desatamos a los moros y uno a uno los pusimos en tierra de lo que ellos se quedaron admirados pero llegando a desembarcar al padre de zoraida que ya estaba en todo su acuerdo dijo por qu pens is cristianos que esta mala hembra huelga de que me deis libertad pens is que es por piedad que de m tiene no por cierto sino que lo hace por el estorbo que le dar mi presencia cuando quiera poner en ejecuci n sus malos deseos ni pens is que la ha movido a mudar religi n entender ella que la vuestra a la nuestra se aventaja sino el saber que en vuestra tierra se usa la deshonestidad m s libremente que en la nuestra y volvi ndose a zoraida teni ndole yo y otro cristiano de entrambos brazos asido porque alg n desatino no hiciese le dijo oh infame moza y mal aconsejada muchacha ad nde vas ciega y desatinada en poder destos perros naturales enemigos nuestros maldita sea la hora en que yo te engendr y malditos sean los regalos y deleites en que te he criado pero viendo yo que llevaba t rmino de no acabar tan presto di priesa a ponelle en tierra y desde all a voces prosigui en sus maldiciones y lamentos rogando a mahoma rogase a al que nos destruyese confundiese y acabase y cuando por habernos hecho a la vela no podimos o r sus palabras vimos sus obras que eran arrancarse las barbas mesarse los cabellos y arrastrarse por el suelo mas una vez esforz la voz de tal manera que podimos entender que dec a vuelve amada hija vuelve a tierra que todo te lo perdono entrega a esos hombres ese dinero que ya es suyo y vuelve a consolar a este triste padre tuyo que en esta desierta arena dejar la vida si t le dejas todo lo cual escuchaba zoraida y todo lo sent a y lloraba y no supo decirle ni respondelle palabra sino plega a al padre m o que lela mari n que ha sido la causa de que yo sea cristiana ella te consuele en tu tristeza al sabe bien que no pude hacer otra cosa de la que he hecho y que estos cristianos no deben nada a mi voluntad pues aunque quisiera no venir con ellos y quedarme en mi casa me fuera imposible seg n la priesa que me daba mi alma a poner por obra sta que a m me parece tan buena como t padre amado la juzgas por mala esto dijo a tiempo que ni su padre la o a ni nosotros ya le ve amos y as consolando yo a zoraida atendimos todos a nuestro viaje el cual nos le facilitaba el proprio viento de tal manera que bien tuvimos por cierto de vernos otro d a al amanecer en las riberas de espa a. mas como pocas veces o nunca viene el bien puro y sencillo sin ser acompa ado o seguido de alg n mal que le turbe o sobresalte quiso nuestra ventura o quiz las maldiciones que el moro a su hija hab a echado que siempre se han de temer de cualquier padre que sean quiso digo que estando ya engolfados y siendo ya casi pasadas tres horas de la noche yendo con la vela tendida de alto baja frenillados los remos porque el pr spero viento nos quitaba del trabajo de haberlos menester con la luz de la luna que claramente resplandec a vimos cerca de nosotros un bajel redondo que con todas las velas tendidas llevando un poco a orza el tim n delante de nosotros atravesaba y esto tan cerca que nos fue forzoso amainar por no embestirle y ellos asimesmo hicieron fuerza de tim n para darnos lugar que pas semos hab anse puesto a bordo del bajel a preguntarnos qui n ramos y ad nde naveg bamos y de d nde ven amos pero por preguntarnos esto en lengua francesa dijo nuestro renegado ninguno responda porque stos sin duda son cosarios franceses que hacen a toda ropa por este advertimiento ninguno respondi palabra y habiendo pasado un poco delante que ya el bajel quedaba sotavento de improviso soltaron dos piezas de artiller a y a lo que parec a ambas ven an con cadenas porque con una cortaron nuestro rbol por medio y dieron con l y con la vela en la mar y al momento disparando otra pieza vino a dar la bala en mitad de nuestra barca de modo que la abri toda sin hacer otro mal alguno pero como nosotros nos vimos ir a fondo comenzamos todos a grandes voces a pedir socorro y a rogar a los del bajel que nos acogiesen porque nos aneg bamos amainaron entonces y echando el esquife o barca a la mar entraron en l hasta doce franceses bien armados con sus arcabuces y cuerdas encendidas y as llegaron junto al nuestro y viendo cu n pocos ramos y c mo el bajel se hund a nos recogieron diciendo que por haber usado de la descortes a de no respondelles nos hab a sucedido aquello nuestro renegado tom el cofre de las riquezas de zoraida y dio con l en la mar sin que ninguno echase de ver en lo que hac a. en resoluci n todos pasamos con los franceses los cuales despu s de haberse informado de todo aquello que de nosotros saber quisieron como si fueran nuestros capitales enemigos nos despojaron de todo cuanto ten amos y a zoraida le quitaron hasta los carcajes que tra a en los pies pero no me daba a m tanta pesadumbre la que a zoraida daban como me la daba el temor que ten a de que hab an de pasar del quitar de las riqu simas y precios simas joyas al quitar de la joya que m s val a y ella m s estimaba pero los deseos de aquella gente no se estienden a m s que al dinero y desto jam s se vee harta su codicia lo cual entonces lleg a tanto que aun hasta los vestidos de cautivos nos quitaran si de alg n provecho les fueran y hubo parecer entre ellos de que a todos nos arrojasen a la mar envueltos en una vela porque ten an intenci n de tratar en algunos puertos de espa a con nombre de que eran bretones y si nos llevaban vivos ser an castigados siendo descubierto su hurto mas el capit n que era el que hab a despojado a mi querida zoraida dijo que l se contentaba con la presa que ten a y que no quer a tocar en ning n puerto de espa a sino pasar el estrecho de gibraltar de noche o como pudiese y irse a la rochela de donde hab a salido y as tomaron por acuerdo de darnos el esquife de su nav o y todo lo necesario para la corta navegaci n que nos quedaba como lo hicieron otra d a ya a vista de tierra de espa a con la cual vista todas nuestras pesadumbres y pobrezas se nos olvidaron de todo punto como si no hubieran pasado por nosotros tanto es el gusto de alcanzar la libertad perdida cerca de mediod a podr a ser cuando nos echaron en la barca d ndonos dos barriles de agua y alg n bizcocho y el capit n movido no s de qu misericordia al embarcarse la hermos sima zoraida le dio hasta cuarenta escudos de oro y no consinti que le quitasen sus soldados estos mesmos vestidos que ahora tiene puestos entramos en el bajel d mosles las gracias por el bien que nos hac an mostr ndonos m s agradecidos que quejosos ellos se hicieron a lo largo siguiendo la derrota del estrecho nosotros sin mirar a otro norte que a la tierra que se nos mostraba delante nos dimos tanta priesa a bogar que al poner del sol est bamos tan cerca que bien pudi ramos a nuestro parecer llegar antes que fuera muy noche pero por no parecer en aquella noche la luna y el cielo mostrarse escuro y por ignorar el paraje en que est bamos no nos pareci cosa segura embestir en tierra como a muchos de nosotros les parec a diciendo que di semos en ella aunque fuese en unas pe as y lejos de poblado porque as asegurar amos el temor que de raz n se deb a tener que por all anduviesen bajeles de cosarios de tetu n los cuales anochecen en berber a y amanecen en las costas de espa a y hacen de ordinario presa y se vuelven a dormir a sus casas pero de los contrarios pareceres el que se tom fue que nos lleg semos poco a poco y que si el sosiego del mar lo concediese desembarc semos donde pudi semos h zose as y poco antes de la media noche ser a cuando llegamos al pie de una disform sima y alta monta a no tan junto al mar que no concediese un poco de espacio para poder desembarcar c modamente embestimos en la arena salimos a tierra besamos el suelo y con l grimas de muy alegr simo contento dimos todos gracias a dios se or nuestro por el bien tan incomparable que nos hab a hecho sacamos de la barca los bastimentos que ten a tir mosla en tierra y sub monos un grand simo trecho en la monta a porque a n all est bamos y a n no pod amos asegurar el pecho ni acab bamos de creer que era tierra de cristianos la que ya nos sosten a. amaneci m s tarde a mi parecer de lo que quisi ramos acabamos de subir toda la monta a por ver si desde all alg n poblado se descubr a o algunas caba as de pastores pero aunque m s tendimos la vista ni poblado ni persona ni senda ni camino descubrimos con todo esto determinamos de entrarnos la tierra adentro pues no podr a ser menos sino que presto descubri semos quien nos diese noticia della pero lo que a m m s me fatigaba era el ver ir a pie a zoraida por aquellas asperezas que puesto que alguna vez la puse sobre mis hombros m s le cansaba a ella mi cansancio que la reposaba su reposo y as nunca m s quiso que yo aquel trabajo tomase y con mucha paciencia y muestras de alegr a llev ndola yo siempre de la mano poco menos de un cuarto de legua deb amos de haber andado cuando lleg a nuestros o dos el son de una peque a esquila se al clara que por all cerca hab a ganado y mirando todos con atenci n si alguno se parec a vimos al pie de un alcornoque un pastor mozo que con grande reposo y descuido estaba labrando un palo con un cuchillo dimos voces y l alzando la cabeza se puso ligeramente en pie y a lo que despu s supimos los primeros que a la vista se le ofrecieron fueron el renegado y zoraida y como l los vio en h bito de moros pens que todos los de la berber a estaban sobre l y meti ndose con estra a ligereza por el bosque adelante comenz a dar los mayores gritos del mundo diciendo moros moros hay en la tierra moros moros arma arma con estas voces quedamos todos confusos y no sab amos qu hacernos pero considerando que las voces del pastor hab an de alborotar la tierra y que la caballer a de la costa hab a de venir luego a ver lo que era acordamos que el renegado se desnudase las ropas del turco y se vistiese un gilecuelco o casaca de cautivo que uno de nosotros le dio luego aunque se qued en camisa y as encomend ndonos a dios fuimos por el mismo camino que vimos que el pastor llevaba esperando siempre cu ndo hab a de dar sobre nosotros la caballer a de la costa y no nos enga nuestro pensamiento porque a n no habr an pasado dos horas cuando habiendo ya salido de aquellas malezas a un llano descubrimos hasta cincuenta caballeros que con gran ligereza corriendo a media rienda a nosotros se ven an y as como los vimos nos estuvimos quedos aguard ndolos pero como ellos llegaron y vieron en lugar de los moros que buscaban tanto pobre cristiano quedaron confusos y uno dellos nos pregunt si ramos nosotros acaso la ocasi n por que un pastor hab a apellidado al arma s dije yo y queriendo comenzar a decirle mi suceso y de d nde ven amos y qui n ramos uno de los cristianos que con nosotros ven an conoci al jinete que nos hab a hecho la pregunta y dijo sin dejarme a m decir m s palabra gracias sean dadas a dios se ores que a tan buena parte nos ha conducido porque si yo no me enga o la tierra que pisamos es la de v lez m laga si ya los a os de mi cautiverio no me han quitado de la memoria el acordarme que vos se or que nos pregunt is qui n somos sois pedro de bustamante t o m o apenas hubo dicho esto el cristiano cautivo cuando el jinete se arroj del caballo y vino a abrazar al mozo dici ndole sobrino de mi alma y de mi vida ya te conozco y ya te he llorado por muerto yo y mi hermana tu madre y todos los tuyos que a n viven y dios ha sido servido de darles vida para que gocen el placer de verte ya sab amos que estabas en argel y por las se ales y muestras de tus vestidos y la de todos los desta compa a comprehendo que hab is tenido milagrosa libertad as es respondi el mozo y tiempo nos quedar para cont roslo todo luego que los jinetes entendieron que ramos cristianos cautivos se apearon de sus caballos y cada uno nos convidaba con el suyo para llevarnos a la ciudad de v lez m laga que legua y media de all estaba algunos dellos volvieron a llevar la barca a la ciudad dici ndoles d nde la hab amos dejado otros nos subieron a las ancas y zoraida fue en las del caballo del t o del cristiano sali nos a recebir todo el pueblo que ya de alguno que se hab a adelantado sab an la nueva de nuestra venida no se admiraban de ver cautivos libres ni moros cautivos porque toda la gente de aquella costa est hecha a ver a los unos y a los otros pero admir banse de la hermosura de zoraida la cual en aquel instante y saz n estaba en su punto ans con el cansancio del camino como con la alegr a de verse ya en tierra de cristianos sin sobresalto de perderse y esto le hab a sacado al rostro tales colores que si no es que la afici n entonces me enga aba osar decir que m s hermosa criatura no hab a en el mundo a lo menos que yo la hubiese visto fuimos derechos a la iglesia a dar gracias a dios por la merced recebida y as como en ella entr zoraida dijo que all hab a rostros que se parec an a los de lela mari n. dij mosle que eran im gines suyas y como mejor se pudo le dio el renegado a entender lo que significaban para que ella las adorase como si verdaderamente fueran cada una dellas la misma lela mari n que la hab a hablado ella que tiene buen entendimiento y un natural f cil y claro entendi luego cuanto acerca de las im genes se le dijo desde all nos llevaron y repartieron a todos en diferentes casas del pueblo pero al renegado zoraida y a m nos llev el cristiano que vino con nosotros y en casa de sus padres que medianamente eran acomodados de los bienes de fortuna y nos regalaron con tanto amor como a su mismo hijo seis d as estuvimos en v lez al cabo de los cuales el renegado hecha su informaci n de cuanto le conven a se fue a la ciudad de granada a reducirse por medio de la santa inquisici n al gremio sant simo de la iglesia los dem s cristianos libertados se fueron cada uno donde mejor le pareci solos quedamos zoraida y yo con solos los escudos que la cortes a del franc s le dio a zoraida de los cuales compr este animal en que ella viene y sirvi ndola yo hasta agora de padre y escudero y no de esposo vamos con intenci n de ver si mi padre es vivo o si alguno de mis hermanos ha tenido m s pr spera ventura que la m a puesto que por haberme hecho el cielo compa ero de zoraida me parece que ninguna otra suerte me pudiera venir por buena que fuera que m s la estimara la paciencia con que zoraida lleva las incomodidades que la pobreza trae consigo y el deseo que muestra tener de verse ya cristiana es tanto y tal que me admira y me mueve a servirla todo el tiempo de mi vida puesto que el gusto que tengo de verme suyo y de que ella sea m a me lo turba y deshace no saber si hallar en mi tierra alg n rinc n donde recogella y si habr n hecho el tiempo y la muerte tal mudanza en la hacienda y vida de mi padre y hermanos que apenas halle quien me conozca si ellos faltan no tengo m s se ores que deciros de mi historia la cual si es agradable y peregrina j zguenlo vuestros buenos entendimientos que de m s decir que quisiera hab rosla contado m s brevemente puesto que el temor de enfadaros m s de cuatro circustancias me ha quitado de la lengua cap tulo xlii que trata de lo que m s sucedi en la venta y de otras muchas cosas dignas de saberse call en diciendo esto el cautivo a quien don fernando dijo por cierto se or capit n el modo con que hab is contado este estra o suceso ha sido tal que iguala a la novedad y estra eza del mesmo caso todo es peregrino y raro y lleno de accidentes que maravillan y suspenden a quien los oye y es de tal manera el gusto que hemos recebido en escuchalle que aunque nos hallara el d a de ma ana entretenidos en el mesmo cuento holg ramos que de nuevo se comenzara y en diciendo esto don fernando y todos los dem s se le ofrecieron con todo lo a ellos posible para servirle con palabras y razones tan amorosas y tan verdaderas que el capit n se tuvo por bien satisfecho de sus voluntades especialmente le ofreci don fernando que si quer a volverse con l que l har a que el marqu s su hermano fuese padrino del bautismo de zoraida y que l por su parte le acomodar a de manera que pudiese entrar en su tierra con el autoridad y c modo que a su persona se deb a. todo lo agradeci cortes simamente el cautivo pero no quiso acetar ninguno de sus liberales ofrecimientos en esto llegaba ya la noche y al cerrar della lleg a la venta un coche con algunos hombres de a caballo pidieron posada a quien la ventera respondi que no hab a en toda la venta un palmo desocupado pues aunque eso sea dijo uno de los de a caballo que hab an entrado no ha de faltar para el se or oidor que aqu viene a este nombre se turb la g speda y dijo se or lo que en ello hay es que no tengo camas si es que su merced del se or oidor la trae que s debe de traer entre en buen hora que yo y mi marido nos saldremos de nuestro aposento por acomodar a su merced sea en buen hora dijo el escudero pero a este tiempo ya hab a salido del coche un hombre que en el traje mostr luego el oficio y cargo que ten a porque la ropa luenga con las mangas arrocadas que vest a mostraron ser oidor como su criado hab a dicho tra a de la mano a una doncella al parecer de hasta diez y seis a os vestida de camino tan bizarra tan hermosa y tan gallarda que a todos puso en admiraci n su vista de suerte que a no haber visto a dorotea y a luscinda y zoraida que en la venta estaban creyeran que otra tal hermosura como la desta doncella dif cilmente pudiera hallarse hall se don quijote al entrar del oidor y de la doncella y as como le vio dijo seguramente puede vuestra merced entrar y espaciarse en este castillo que aunque es estrecho y mal acomodado no hay estrecheza ni incomodidad en el mundo que no d lugar a las armas y a las letras y m s si las armas y letras traen por gu a y adalid a la fermosura como la traen las letras de vuestra merced en esta fermosa doncella a quien deben no s lo abrirse y manifestarse los castillos sino apartarse los riscos y devidirse y abajarse las monta as para dalle acogida entre vuestra merced digo en este para so que aqu hallar estrellas y soles que acompa en el cielo que vuestra merced trae consigo aqu hallar las armas en su punto y la hermosura en su estremo admirado qued el oidor del razonamiento de don quijote a quien se puso a mirar muy de prop sito y no menos le admiraba su talle que sus palabras y sin hallar ningunas con que respondelle se torn a admirar de nuevo cuando vio delante de s a luscinda dorotea y a zoraida que a las nuevas de los nuevos g spedes y a las que la ventera les hab a dado de la hermosura de la doncella hab an venido a verla y a recebirla pero don fernando cardenio y el cura le hicieron m s llanos y m s cortesanos ofrecimientos en efecto el se or oidor entr confuso as de lo que ve a como de lo que escuchaba y las hermosas de la venta dieron la bienllegada a la hermosa doncella en resoluci n bien ech de ver el oidor que era gente principal toda la que all estaba pero el talle visaje y la apostura de don quijote le desatinaba y habiendo pasado entre todos corteses ofrecimientos y tanteado la comodidad de la venta se orden lo que antes estaba ordenado que todas las mujeres se entrasen en el camaranch n ya referido y que los hombres se quedasen fuera como en su guarda y as fue contento el oidor que su hija que era la doncella se fuese con aquellas se oras lo que ella hizo de muy buena gana y con parte de la estrecha cama del ventero y con la mitad de la que el oidor tra a se acomodaron aquella noche mejor de lo que pensaban el cautivo que desde el punto que vio al oidor le dio saltos el coraz n y barruntos de que aqu l era su hermano pregunt a uno de los criados que con l ven an que c mo se llamaba y si sab a de qu tierra era el criado le respondi que se llamaba el licenciado juan p rez de viedma y que hab a o do decir que era de un lugar de las monta as de le n. con esta relaci n y con lo que l hab a visto se acab de confirmar de que aqu l era su hermano que hab a seguido las letras por consejo de su padre y alborotado y contento llamando aparte a don fernando a cardenio y al cura les cont lo que pasaba certific ndoles que aquel oidor era su hermano hab ale dicho tambi n el criado como iba prove do por oidor a las indias en la audiencia de m jico supo tambi n como aquella doncella era su hija de cuyo parto hab a muerto su madre y que l hab a quedado muy rico con el dote que con la hija se le qued en casa pidi les consejo qu modo tendr a para descubrirse o para conocer primero si despu s de descubierto su hermano por verle pobre se afrentaba o le receb a con buenas entra as d jeseme a m el hacer esa experiencia dijo el cura cuanto m s que no hay pensar sino que vos se or capit n ser is muy bien recebido porque el valor y prudencia que en su buen parecer descubre vuestro hermano no da indicios de ser arrogante ni desconocido ni que no ha de saber poner los casos de la fortuna en su punto con todo eso dijo el capit n yo querr a no de improviso sino por rodeos d rmele a conocer ya os digo respondi el cura que yo lo trazar de modo que todos quedemos satisfechos ya en esto estaba aderezada la cena y todos se sentaron a la mesa eceto el cautivo y las se oras que cenaron de por s en su aposento en la mitad de la cena dijo el cura del mesmo nombre de vuestra merced se or oidor tuve yo una camarada en costantinopla donde estuve cautivo algunos a os la cual camarada era uno de los valientes soldados y capitanes que hab a en toda la infanter a espa ola pero tanto cuanto ten a de esforzado y valeroso lo ten a de desdichado y c mo se llamaba ese capit n se or m o pregunt el oidor llam base respondi el cura ruy p rez de viedma y era natural de un lugar de las monta as de le n el cual me cont un caso que a su padre con sus hermanos le hab a sucedido que a no cont rmelo un hombre tan verdadero como l lo tuviera por conseja de aquellas que las viejas cuentan el invierno al fuego porque me dijo que su padre hab a dividido su hacienda entre tres hijos que ten a y les hab a dado ciertos consejos mejores que los de cat n. y s yo decir que el que l escogi de venir a la guerra le hab a sucedido tan bien que en pocos a os por su valor y esfuerzo sin otro brazo que el de su mucha virtud subi a ser capit n de infanter a y a verse en camino y predicamento de ser presto maestre de campo pero fuele la fortuna contraria pues donde la pudiera esperar y tener buena all la perdi con perder la libertad en la felic sima jornada donde tantos la cobraron que fue en la batalla de lepanto yo la perd en la goleta y despu s por diferentes sucesos nos hallamos camaradas en costantinopla desde all vino a argel donde s que le sucedi uno de los m s estra os casos que en el mundo han sucedido de aqu fue prosiguiendo el cura y con brevedad sucinta cont lo que con zoraida a su hermano hab a sucedido a todo lo cual estaba tan atento el oidor que ninguna vez hab a sido tan oidor como entonces s lo lleg el cura al punto de cuando los franceses despojaron a los cristianos que en la barca ven an y la pobreza y necesidad en que su camarada y la hermosa mora hab an quedado de los cuales no hab a sabido en qu hab an parado ni si hab an llegado a espa a o llev dolos los franceses a francia todo lo que el cura dec a estaba escuchando algo de all desviado el capit n y notaba todos los movimientos que su hermano hac a el cual viendo que ya el cura hab a llegado al fin de su cuento dando un grande suspiro y llen ndosele los ojos de agua dijo oh se or si supi sedes las nuevas que me hab is contado y c mo me tocan tan en parte que me es forzoso dar muestras dello con estas l grimas que contra toda mi discreci n y recato me salen por los ojos ese capit n tan valeroso que dec s es mi mayor hermano el cual como m s fuerte y de m s altos pensamientos que yo ni otro hermano menor m o escogi el honroso y digno ejercicio de la guerra que fue uno de los tres caminos que nuestro padre nos propuso seg n os dijo vuestra camarada en la conseja que a vuestro parecer le o stes yo segu el de las letras en las cuales dios y mi diligencia me han puesto en el grado que me veis mi menor hermano est en el pir tan rico que con lo que ha enviado a mi padre y a m ha satisfecho bien la parte que l se llev y aun dado a las manos de mi padre con que poder hartar su liberalidad natural y yo ansimesmo he podido con m s decencia y autoridad tratarme en mis estudios y llegar al puesto en que me veo vive a n mi padre muriendo con el deseo de saber de su hijo mayor y pide a dios con continuas oraciones no cierre la muerte sus ojos hasta que l vea con vida a los de su hijo del cual me maravillo siendo tan discreto c mo en tantos trabajos y afliciones o pr speros sucesos se haya descuidado de dar noticia de s a su padre que si l lo supiera o alguno de nosotros no tuviera necesidad de aguardar al milagro de la ca a para alcanzar su rescate pero de lo que yo agora me temo es de pensar si aquellos franceses le habr n dado libertad o le habr n muerto por encubrir su hurto esto todo ser que yo prosiga mi viaje no con aquel contento con que le comenc sino con toda melancol a y tristeza oh buen hermano m o y qui n supiera agora d nde estabas que yo te fuera a buscar y a librar de tus trabajos aunque fuera a costa de los m os oh qui n llevara nuevas a nuestro viejo padre de que ten as vida aunque estuvieras en las mazmorras m s escondidas de berber a que de all te sacaran sus riquezas las de mi hermano y las m as oh zoraida hermosa y liberal qui n pudiera pagar el bien que a un hermano hiciste qui n pudiera hallarse al renacer de tu alma y a las bodas que tanto gusto a todos nos dieran estas y otras semejantes palabras dec a el oidor lleno de tanta compasi n con las nuevas que de su hermano le hab an dado que todos los que le o an le acompa aban en dar muestras del sentimiento que ten an de su l stima viendo pues el cura que tan bien hab a salido con su intenci n y con lo que deseaba el capit n no quiso tenerlos a todos m s tiempo tristes y as se levant de la mesa y entrando donde estaba zoraida la tom por la mano y tras ella se vinieron luscinda dorotea y la hija del oidor estaba esperando el capit n a ver lo que el cura quer a hacer que fue que tom ndole a l asimesmo de la otra mano con entrambos a dos se fue donde el oidor y los dem s caballeros estaban y dijo cesen se or oidor vuestras l grimas y c lmese vuestro deseo de todo el bien que acertare a desearse pues ten is delante a vuestro buen hermano y a vuestra buena cu ada ste que aqu veis es el capit n viedma y sta la hermosa mora que tanto bien le hizo los franceses que os dije los pusieron en la estrecheza que veis para que vos mostr is la liberalidad de vuestro buen pecho acudi el capit n a abrazar a su hermano y l le puso ambas manos en los pechos por mirarle algo m s apartado mas cuando le acab de conocer le abraz tan estrechamente derramando tan tiernas l grimas de contento que los m s de los que presentes estaban le hubieron de acompa ar en ellas las palabras que entrambos hermanos se dijeron los sentimientos que mostraron apenas creo que pueden pensarse cuanto m s escribirse all en breves razones se dieron cuenta de sus sucesos all mostraron puesta en su punto la buena amistad de dos hermanos all abraz el oidor a zoraida all la ofreci su hacienda all hizo que la abrazase su hija all la cristiana hermosa y la mora hermos sima renovaron las l grimas de todos all don quijote estaba atento sin hablar palabra considerando estos tan estra os sucesos atribuy ndolos todos a quimeras de la andante caballer a. all concertaron que el capit n y zoraida se volviesen con su hermano a sevilla y avisasen a su padre de su hallazgo y libertad para que como pudiese viniese a hallarse en las bodas y bautismo de zoraida por no le ser al oidor posible dejar el camino que llevaba a causa de tener nuevas que de all a un mes part a la flota de sevilla a la nueva espa a y fu rale de grande incomodidad perder el viaje en resoluci n todos quedaron contentos y alegres del buen suceso del cautivo y como ya la noche iba casi en las dos partes de su jornada acordaron de recogerse y reposar lo que de ella les quedaba don quijote se ofreci a hacer la guardia del castillo porque de alg n gigante o otro mal andante foll n no fuesen acometidos codiciosos del gran tesoro de hermosura que en aquel castillo se encerraba agradeci ronselo los que le conoc an y dieron al oidor cuenta del humor estra o de don quijote de que no poco gusto recibi s lo sancho panza se desesperaba con la tardanza del recogimiento y s lo l se acomod mejor que todos ech ndose sobre los aparejos de su jumento que le costaron tan caros como adelante se dir recogidas pues las damas en su estancia y los dem s acomod dose como menos mal pudieron don quijote se sali fuera de la venta a hacer la centinela del castillo como lo hab a prometido sucedi pues que faltando poco por venir el alba lleg a los o dos de las damas una voz tan entonada y tan buena que les oblig a que todas le prestasen atento o do especialmente dorotea que despierta estaba a cuyo lado dorm a do a clara de viedma que ans se llamaba la hija del oidor nadie pod a imaginar qui n era la persona que tan bien cantaba y era una voz sola sin que la acompa ase instrumento alguno unas veces les parec a que cantaban en el patio otras que en la caballeriza y estando en esta confusi n muy atentas lleg a la puerta del aposento cardenio y dijo quien no duerme escuche que oir n una voz de un mozo de mulas que de tal manera canta que encanta ya lo o mos se or respondi dorotea y con esto se fue cardenio y dorotea poniendo toda la atenci n posible entendi que lo que se cantaba era esto cap tulo xliii donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas con otros estra os acaecimientos en la venta sucedidos marinero soy de amor y en su pi lago profundo navego sin esperanza de llegar a puerto alguno siguiendo voy a una estrella que desde lejos descubro m s bella y resplandeciente que cuantas vio palinuro yo no s ad nde me gu a y as navego confuso el alma a mirarla atenta cuidadosa y con descuido recatos impertinentes honestidad contra el uso son nubes que me la encubren cuando m s verla procuro oh clara y luciente estrella en cuya lumbre me apuro al punto que te me encubras ser de mi muerte el punto llegando el que cantaba a este punto le pareci a dorotea que no ser a bien que dejase clara de o r una tan buena voz y as movi ndola a una y a otra parte la despert dici ndole perd name ni a que te despierto pues lo hago porque gustes de o r la mejor voz que quiz habr s o do en toda tu vida clara despert toda so olienta y de la primera vez no entendi lo que dorotea le dec a y volvi ndoselo a preguntar ella se lo volvi a decir por lo cual estuvo atenta clara pero apenas hubo o do dos versos que el que cantaba iba prosiguiendo cuando le tom un temblor tan estra o como si de alg n grave accidente de cuartana estuviera enferma y abraz ndose estrechamente con teodora le dijo ay se ora de mi alma y de mi vida para qu me despertastes que el mayor bien que la fortuna me pod a hacer por ahora era tenerme cerrados los ojos y los o dos para no ver ni o r a ese desdichado m sico qu es lo que dices ni a mira que dicen que el que canta es un mozo de mulas no es sino se or de lugares respondi clara y el que le tiene en mi alma con tanta seguridad que si l no quiere dejalle no le ser quitado eternamente admirada qued dorotea de las sentidas razones de la muchacha pareci ndole que se aventajaban en mucho a la discreci n que sus pocos a os promet an y as le dijo habl is de modo se ora clara que no puedo entenderos declaraos m s y decidme qu es lo que dec s de alma y de lugares y deste m sico cuya voz tan inquieta os tiene pero no me dig is nada por ahora que no quiero perder por acudir a vuestro sobresalto el gusto que recibo de o r al que canta que me parece que con nuevos versos y nuevo tono torna a su canto sea en buen hora respondi clara y por no o lle se tap con las manos entrambos o dos de lo que tambi n se admir dorotea la cual estando atenta a lo que se cantaba vio que prosegu an en esta manera dulce esperanza m a que rompiendo imposibles y malezas sigues firme la v a que t mesma te finges y aderezas no te desmaye el verte a cada paso junto al de tu muerte no alcanzan perezosos honrados triunfos ni vitoria alguna ni pueden ser dichosos los que no contrastando a la fortuna entregan desvalidos al ocio blando todos los sentidos que amor sus glorias venda caras es gran raz n y es trato justo pues no hay m s rica prenda que la que se quilata por su gusto y es cosa manifiesta que no es de estima lo que poco cuesta amorosas porf as tal vez alcanzan imposibles cosas y ans aunque con las m as sigo de amor las m s dificultosas no por eso recelo de no alcanzar desde la tierra el cielo aqu dio fin la voz y principio a nuevos sollozos clara todo lo cual encend a el deseo de dorotea que deseaba saber la causa de tan suave canto y de tan triste lloro y as le volvi a preguntar qu era lo que le quer a decir denantes entonces clara temerosa de que luscinda no la oyese abrazando estrechamente a dorotea puso su boca tan junto del o do de dorotea que seguramente pod a hablar sin ser de otro sentida y as le dijo este que canta se ora m a es un hijo de un caballero natural del reino de arag n se or de dos lugares el cual viv a frontero de la casa de mi padre en la corte y aunque mi padre ten a las ventanas de su casa con lienzos en el invierno y celos as en el verano yo no s lo que fue ni lo que no que este caballero que andaba al estudio me vio ni s si en la iglesia o en otra parte finalmente l se enamor de m y me lo dio a entender desde las ventanas de su casa con tantas se as y con tantas l grimas que yo le hube de creer y aun querer sin saber lo que me quer a. entre las se as que me hac a era una de juntarse la una mano con la otra d ndome a entender que se casar a conmigo y aunque yo me holgar a mucho de que ans fuera como sola y sin madre no sab a con qui n comunicallo y as lo dej estar sin dalle otro favor si no era cuando estaba mi padre fuera de casa y el suyo tambi n alzar un poco el lienzo o la celos a y dejarme ver toda de lo que l hac a tanta fiesta que daba se ales de volverse loco lleg se en esto el tiempo de la partida de mi padre la cual l supo y no de m pues nunca pude dec rselo cay malo a lo que yo entiendo de pesadumbre y as el d a que nos partimos nunca pude verle para despedirme d l siquiera con los ojos pero a cabo de dos d as que camin bamos al entrar de una posada en un lugar una jornada de aqu le vi a la puerta del mes n puesto en h bito de mozo de mulas tan al natural que si yo no le trujera tan retratado en mi alma fuera imposible conocelle conoc le admir me y alegr me l me mir a hurto de mi padre de quien l siempre se esconde cuando atraviesa por delante de m en los caminos y en las posadas do llegamos y como yo s qui n es y considero que por amor de m viene a pie y con tanto trabajo mu rome de pesadumbre y adonde l pone los pies pongo yo los ojos no s con qu intenci n viene ni c mo ha podido escaparse de su padre que le quiere estraordinariamente porque no tiene otro heredero y porque l lo merece como lo ver vuestra merced cuando le vea y m s le s decir que todo aquello que canta lo saca de su cabeza que he o do decir que es muy gran estudiante y poeta y hay m s que cada vez que le veo o le oigo cantar tiemblo toda y me sobresalto temerosa de que mi padre le conozca y venga en conocimiento de nuestros deseos en mi vida le he hablado palabra y con todo eso le quiero de manera que no he de poder vivir sin l. esto es se ora m a todo lo que os puedo decir deste m sico cuya voz tanto os ha contentado que en sola ella echar is bien de ver que no es mozo de mulas como dec s sino se or de almas y lugares como yo os he dicho no dig is m s se ora do a clara dijo a esta saz n dorotea y esto bes ndola mil veces no dig is m s digo y esperad que venga el nuevo d a que yo espero en dios de encaminar de manera vuestros negocios que tengan el felice fin que tan honestos principios merecen ay se ora dijo do a clara qu fin se puede esperar si su padre es tan principal y tan rico que le parecer que aun yo no puedo ser criada de su hijo cuanto m s esposa pues casarme yo a hurto de mi padre no lo har por cuanto hay en el mundo no querr a sino que este mozo se volviese y me dejase quiz con no velle y con la gran distancia del camino que llevamos se me aliviar a la pena que ahora llevo aunque s decir que este remedio que me imagino me ha de aprovechar bien poco no s qu diablos ha sido esto ni por d nde se ha entrado este amor que le tengo siendo yo tan muchacha y l tan muchacho que en verdad que creo que somos de una edad mesma y que yo no tengo cumplidos diez y seis a os que para el d a de san miguel que vendr dice mi padre que los cumplo no pudo dejar de re rse dorotea oyendo cu n como ni a hablaba do a clara a quien dijo reposemos se ora lo poco que creo queda de la noche y amanecer dios y medraremos o mal me andar n las manos soseg ronse con esto y en toda la venta se guardaba un grande silencio solamente no dorm an la hija de la ventera y maritornes su criada las cuales como ya sab an el humor de que pecaba don quijote y que estaba fuera de la venta armado y a caballo haciendo la guarda determinaron las dos de hacelle alguna burla o a lo menos de pasar un poco el tiempo oy ndole sus disparates es pues el caso que en toda la venta no hab a ventana que saliese al campo sino un agujero de un pajar por donde echaban la paja por defuera a este agujero se pusieron las dos semidoncellas y vieron que don quijote estaba a caballo recostado sobre su lanz n dando de cuando en cuando tan dolientes y profundos suspiros que parec a que con cada uno se le arrancaba el alma y asimesmo oyeron que dec a con voz blanda regalada y amorosa oh mi se ora dulcinea del toboso estremo de toda hermosura fin y remate de la discreci n archivo del mejor donaire dep sito de la honestidad y ultimadamente idea de todo lo provechoso honesto y deleitable que hay en el mundo y qu far agora la tu merced si tendr s por ventura las mientes en tu cautivo caballero que a tantos peligros por s lo servirte de su voluntad ha querido ponerse dame t nuevas della oh luminaria de las tres caras quiz con envidia de la suya la est s ahora mirando que o pase ndose por alguna galer a de sus suntuosos palacios o ya puesta de pechos sobre alg n balc n est considerando c mo salva su honestidad y grandeza ha de amansar la tormenta que por ella este mi cuitado coraz n padece qu gloria ha de dar a mis penas qu sosiego a mi cuidado y finalmente qu vida a mi muerte y qu premio a mis servicios y t sol que ya debes de estar apriesa ensillando tus caballos por madrugar y salir a ver a mi se ora as como la veas supl cote que de mi parte la saludes pero gu rdate que al verla y saludarla no le des paz en el rostro que tendr m s celos de ti que t los tuviste de aquella ligera ingrata que tanto te hizo sudar y correr por los llanos de tesalia o por las riberas de peneo que no me acuerdo bien por d nde corriste entonces celoso y enamorado a este punto llegaba entonces don quijote en su tan lastimero razonamiento cuando la hija de la ventera le comenz a cecear y a decirle se or m o ll guese ac la vuestra merced si es servido a cuyas se as y voz volvi don quijote la cabeza y vio a la luz de la luna que entonces estaba en toda su claridad c mo le llamaban del agujero que a l le pareci ventana y aun con rejas doradas como conviene que las tengan tan ricos castillos como l se imaginaba que era aquella venta y luego en el instante se le represent en su loca imaginaci n que otra vez como la pasada la doncella fermosa hija de la se ora de aquel castillo vencida de su amor tornaba a solicitarle y con este pensamiento por no mostrarse descort s y desagradecido volvi las riendas a rocinante y se lleg al agujero y as como vio a las dos mozas dijo l stima os tengo fermosa se ora de que hayades puesto vuestras amorosas mientes en parte donde no es posible corresponderos conforme merece vuestro gran valor y gentileza de lo que no deb is dar culpa a este miserable andante caballero a quien tiene amor imposibilitado de poder entregar su voluntad a otra que aquella que en el punto que sus ojos la vieron la hizo se ora absoluta de su alma perdonadme buena se ora y recogeos en vuestro aposento y no quer is con significarme m s vuestros deseos que yo me muestre m s desagradecido y si del amor que me ten is hall is en m otra cosa con que satisfaceros que el mismo amor no sea ped dmela que yo os juro por aquella ausente enemiga dulce m a de d rosla en continente si bien me pidi sedes una guedeja de los cabellos de medusa que eran todos culebras o ya los mesmos rayos del sol encerrados en una redoma no ha menester nada deso mi se ora se or caballero dijo a este punto maritornes pues qu ha menester discreta due a vuestra se ora respondi don quijote sola una de vuestras hermosas manos dijo maritornes por poder deshogar con ella el gran deseo que a este agujero la ha tra do tan a peligro de su honor que si su se or padre la hubiera sentido la menor tajada della fuera la oreja ya quisiera yo ver eso respondi don quijote pero l se guardar bien deso si ya no quiere hacer el m s desastrado fin que padre hizo en el mundo por haber puesto las manos en los delicados miembros de su enamorada hija pareci le a maritornes que sin duda don quijote dar a la mano que le hab an pedido y proponiendo en su pensamiento lo que hab a de hacer se baj del agujero y se fue a la caballeriza donde tom el cabestro del jumento de sancho panza y con mucha presteza se volvi a su agujero a tiempo que don quijote se hab a puesto de pies sobre la silla de rocinante por alcanzar a la ventana enrejada donde se imaginaba estar la ferida doncella y al darle la mano dijo tomad se ora esa mano o por mejor decir ese verdugo de los malhechores del mundo tomad esa mano digo a quien no ha tocado otra de mujer alguna ni aun la de aquella que tiene entera posesi n de todo mi cuerpo no os la doy para que la bes is sino para que mir is la contestura de sus nervios la trabaz n de sus m sculos la anchura y espaciosidad de sus venas de donde sacar is qu tal debe de ser la fuerza del brazo que tal mano tiene ahora lo veremos dijo maritornes y haciendo una lazada corrediza al cabestro se la ech a la mu eca y baj ndose del agujero at lo que quedaba al cerrojo de la puerta del pajar muy fuertemente don quijote que sinti la aspereza del cordel en su mu eca dijo m s parece que vuestra merced me ralla que no que me regala la mano no la trat is tan mal pues ella no tiene la culpa del mal que mi voluntad os hace ni es bien que en tan poca parte vengu is el todo de vuestro enojo mirad que quien quiere bien no se venga tan mal pero todas estas razones de don quijote ya no las escuchaba nadie porque as como maritornes le at ella y la otra se fueron muertas de risa y le dejaron asido de manera que fue imposible soltarse estaba pues como se ha dicho de pies sobre rocinante metido todo el brazo por el agujero y atado de la mu eca y al cerrojo de la puerta con grand simo temor y cuidado que si rocinante se desviaba a un cabo o a otro hab a de quedar colgado del brazo y as no osaba hacer movimiento alguno puesto que de la paciencia y quietud de rocinante bien se pod a esperar que estar a sin moverse un siglo entero en resoluci n vi ndose don quijote atado y que ya las damas se hab an ido se dio a imaginar que todo aquello se hac a por v a de encantamento como la vez pasada cuando en aquel mesmo castillo le moli aquel moro encantado del arriero y maldec a entre s su poca discreci n y discurso pues habiendo salido tan mal la vez primera de aquel castillo se hab a aventurado a entrar en l la segunda siendo advertimiento de caballeros andantes que cuando han probado una aventura y no salido bien con ella es se al que no est para ellos guardada sino para otros y as no tienen necesidad de probarla segunda vez con todo esto tiraba de su brazo por ver si pod a soltarse mas l estaba tan bien asido que todas sus pruebas fueron en vano bien es verdad que tiraba con tiento porque rocinante no se moviese y aunque l quisiera sentarse y ponerse en la silla no pod a sino estar en pie o arrancarse la mano all fue el desear de la espada de amad s contra quien no ten a fuerza de encantamento alguno all fue el maldecir de su fortuna all fue el exagerar la falta que har a en el mundo su presencia el tiempo que all estuviese encantado que sin duda alguna se hab a cre do que lo estaba all el acordarse de nuevo de su querida dulcinea del toboso all fue el llamar a su buen escudero sancho panza que sepultado en sue o y tendido sobre el albarda de su jumento no se acordaba en aquel instante de la madre que lo hab a parido all llam a los sabios lirgandeo y alquife que le ayudasen all invoc a su buena amiga urganda que le socorriese y finalmente all le tom la ma ana tan desesperado y confuso que bramaba como un toro porque no esperaba l que con el d a se remediara su cuita porque la ten a por eterna teni ndose por encantado y hac ale creer esto ver que rocinante poco ni mucho se mov a y cre a que de aquella suerte sin comer ni beber ni dormir hab an de estar l y su caballo hasta que aquel mal influjo de las estrellas se pasase o hasta que otro m s sabio encantador le desencantase pero enga se mucho en su creencia porque apenas comenz a amanecer cuando llegaron a la venta cuatro hombres de a caballo muy bien puestos y aderezados con sus escopetas sobre los arzones llamaron a la puerta de la venta que a n estaba cerrada con grandes golpes lo cual visto por don quijote desde donde a n no dejaba de hacer la centinela con voz arrogante y alta dijo caballeros o escuderos o quienquiera que se is no ten is para qu llamar a las puertas deste castillo que asaz de claro est que a tales horas o los que est n dentro duermen o no tienen por costumbre de abrirse las fortalezas hasta que el sol est tendido por todo el suelo desviaos afuera y esperad que aclare el d a y entonces veremos si ser justo o no que os abran qu diablos de fortaleza o castillo es ste dijo uno para obligarnos a guardar esas ceremonias si sois el ventero mandad que nos abran que somos caminantes que no queremos m s de dar cebada a nuestras cabalgaduras y pasar adelante porque vamos de priesa par ceos caballeros que tengo yo talle de ventero respondi don quijote no s de qu ten is talle respondi el otro pero s que dec s disparates en llamar castillo a esta venta castillo es replic don quijote y aun de los mejores de toda esta provincia y gente tiene dentro que ha tenido cetro en la mano y corona en la cabeza mejor fuera al rev s dijo el caminante el cetro en la cabeza y la corona en la mano y ser si a mano viene que debe de estar dentro alguna compa a de representantes de los cuales es tener a menudo esas coronas y cetros que dec s porque en una venta tan peque a y adonde se guarda tanto silencio como sta no creo yo que se alojan personas dignas de corona y cetro sab is poco del mundo replic don quijote pues ignor is los casos que suelen acontecer en la caballer a andante cans banse los compa eros que con el preguntante ven an del coloquio que con don quijote pasaba y as tornaron a llamar con grande furia y fue de modo que el ventero despert y aun todos cuantos en la venta estaban y as se levant a preguntar qui n llamaba sucedi en este tiempo que una de las cabalgaduras en que ven an los cuatro que llamaban se lleg a oler a rocinante que melanc lico y triste con las orejas ca das sosten a sin moverse a su estirado se or y como en fin era de carne aunque parec a de le o no pudo dejar de resentirse y tornar a oler a quien le llegaba a hacer caricias y as no se hubo movido tanto cuanto cuando se desviaron los juntos pies de don quijote y resbalando de la silla dieran con l en el suelo a no quedar colgado del brazo cosa que le caus tanto dolor que crey o que la mu eca le cortaban o que el brazo se le arrancaba porque l qued tan cerca del suelo que con los estremos de las puntas de los pies besaba la tierra que era en su perjuicio porque como sent a lo poco que le faltaba para poner las plantas en la tierra fatig base y estir base cuanto pod a por alcanzar al suelo bien as como los que est n en el tormento de la garrucha puestos a toca no toca que ellos mesmos son causa de acrecentar su dolor con el ah nco que ponen en estirarse enga ados de la esperanza que se les representa que con poco m s que se estiren llegar n al suelo cap tulo xliv donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta en efeto fueron tantas las voces que don quijote dio que abriendo de presto las puertas de la venta sali el ventero despavorido a ver qui n tales gritos daba y los que estaban fuera hicieron lo mesmo maritornes que ya hab a despertado a las mismas voces imaginando lo que pod a ser se fue al pajar y desat sin que nadie lo viese el cabestro que a don quijote sosten a y l dio luego en el suelo a vista del ventero y de los caminantes que lleg ndose a l le preguntaron qu ten a que tales voces daba l sin responder palabra se quit el cordel de la mu eca y levant ndose en pie subi sobre rocinante embraz su adarga enristr su lanz n y tomando buena parte del campo volvi a medio galope diciendo cualquiera que dijere que yo he sido con justo t tulo encantado como mi se ora la princesa micomicona me d licencia para ello yo le desmiento le rieto y desaf o a singular batalla admirados se quedaron los nuevos caminantes de las palabras de don quijote pero el ventero les quit de aquella admiraci n dici ndoles que era don quijote y que no hab a que hacer caso d l porque estaba fuera de juicio pregunt ronle al ventero si acaso hab a llegado a aquella venta un muchacho de hasta edad de quince a os que ven a vestido como mozo de mulas de tales y tales se as dando las mesmas que tra a el amante de do a clara el ventero respondi que hab a tanta gente en la venta que no hab a echado de ver en el que preguntaban pero habiendo visto uno dellos el coche donde hab a venido el oidor dijo aqu debe de estar sin duda porque ste es el coche que l dicen que sigue qu dese uno de nosotros a la puerta y entren los dem s a buscarle y aun ser a bien que uno de nosotros rodease toda la venta porque no se fuese por las bardas de los corrales as se har respondi uno dellos y entr ndose los dos dentro uno se qued a la puerta y el otro se fue a rodear la venta todo lo cual ve a el ventero y no sab a atinar para qu se hac an aquellas diligencias puesto que bien crey que buscaban aquel mozo cuyas se as le hab an dado ya a esta saz n aclaraba el d a y as por esto como por el ruido que don quijote hab a hecho estaban todos despiertos y se levantaban especialmente do a clara y dorotea que la una con sobresalto de tener tan cerca a su amante y la otra con el deseo de verle hab an podido dormir bien mal aquella noche don quijote que vio que ninguno de los cuatro caminantes hac a caso d l ni le respond an a su demanda mor a y rabiaba de despecho y sa a y si l hallara en las ordenanzas de su caballer a que l citamente pod a el caballero andante tomar y emprender otra empresa habiendo dado su palabra y fe de no ponerse en ninguna hasta acabar la que hab a prometido l embistiera con todos y les hiciera responder mal de su grado pero por parecerle no convenirle ni estarle bien comenzar nueva empresa hasta poner a micomicona en su reino hubo de callar y estarse quedo esperando a ver en qu paraban las diligencias de aquellos caminantes uno de los cuales hall al mancebo que buscaba durmiendo al lado de un mozo de mulas bien descuidado de que nadie ni le buscase ni menos de que le hallase el hombre le trab del brazo y le dijo por cierto se or don luis que responde bien a quien vos sois el h bito que ten is y que dice bien la cama en que os hallo al regalo con que vuestra madre os cri limpi se el mozo los so olientos ojos y mir de espacio al que le ten a asido y luego conoci que era criado de su padre de que recibi tal sobresalto que no acert o no pudo hablarle palabra por un buen espacio y el criado prosigui diciendo aqu no hay que hacer otra cosa se or don luis sino prestar paciencia y dar la vuelta a casa si ya vuestra merced no gusta que su padre y mi se or la d al otro mundo porque no se puede esperar otra cosa de la pena con que queda por vuestra ausencia pues c mo supo mi padre dijo don luis que yo ven a este camino y en este traje un estudiante respondi el criado a quien distes cuenta de vuestros pensamientos fue el que lo descubri movido a l stima de las que vio que hac a vuestro padre al punto que os ech de menos y as despach a cuatro de sus criados en vuestra busca y todos estamos aqu a vuestro servicio m s contentos de lo que imaginar se puede por el buen despacho con que tornaremos llev ndoos a los ojos que tanto os quieren eso ser como yo quisiere o como el cielo lo ordenare respondi don luis qu hab is de querer o qu ha de ordenar el cielo fuera de consentir en volveros porque no ha de ser posible otra cosa todas estas razones que entre los dos pasaban oy el mozo de mulas junto a quien don luis estaba y levant ndose de all fue a decir lo que pasaba a don fernando y a cardenio y a los dem s que ya vestido se hab an a los cuales dijo c mo aquel hombre llamaba de don a aquel muchacho y las razones que pasaban y c mo le quer a volver a casa de su padre y el mozo no quer a. y con esto y con lo que d l sab an de la buena voz que el cielo le hab a dado vinieron todos en gran deseo de saber m s particularmente qui n era y aun de ayudarle si alguna fuerza le quisiesen hacer y as se fueron hacia la parte donde a n estaba hablando y porfiando con su criado sal a en esto dorotea de su aposento y tras ella do a clara toda turbada y llamando dorotea a cardenio aparte le cont en breves razones la historia del m sico y de do a clara a quien l tambi n dijo lo que pasaba de la venida a buscarle los criados de su padre y no se lo dijo tan callando que lo dejase de o r clara de lo que qued tan fuera de s que si dorotea no llegara a tenerla diera consigo en el suelo cardenio dijo a dorotea que se volviesen al aposento que l procurar a poner remedio en todo y ellas lo hicieron ya estaban todos los cuatro que ven an a buscar a don luis dentro de la venta y rodeados d l persuadi ndole que luego sin detenerse un punto volviese a consolar a su padre l respondi que en ninguna manera lo pod a hacer hasta dar fin a un negocio en que le iba la vida la honra y el alma apret ronle entonces los criados dici ndole que en ning n modo volver an sin l y que le llevar an quisiese o no quisiese eso no har is vosotros replic don luis si no es llev ndome muerto aunque de cualquiera manera que me llev is ser llevarme sin vida ya a esta saz n hab an acudido a la porf a todos los m s que en la venta estaban especialmente cardenio don fernando sus camaradas el oidor el cura el barbero y don quijote que ya le pareci que no hab a necesidad de guardar m s el castillo cardenio como ya sab a la historia del mozo pregunt a los que llevarle quer an que qu les mov a a querer llevar contra su voluntad aquel muchacho mu venos respondi uno de los cuatro dar la vida a su padre que por la ausencia deste caballero queda a peligro de perderla a esto dijo don luis no hay para qu se d cuenta aqu de mis cosas yo soy libre y volver si me diere gusto y si no ninguno de vosotros me ha de hacer fuerza har sela a vuestra merced la raz n respondi el hombre y cuando ella no bastare con vuestra merced bastar con nosotros para hacer a lo que venimos y lo que somos obligados sepamos qu es esto de ra z dijo a este tiempo el oidor pero el hombre que lo conoci como vecino de su casa respondi no conoce vuestra merced se or oidor a este caballero que es el hijo de su vecino el cual se ha ausentado de casa de su padre en el h bito tan indecente a su calidad como vuestra merced puede ver mir le entonces el oidor m s atentamente y conoci le y abraz ndole dijo qu ni er as son stas se or don luis o qu causas tan poderosas que os hayan movido a venir desta manera y en este traje que dice tan mal con la calidad vuestra al mozo se le vinieron las l grimas a los ojos y no pudo responder palabra el oidor dijo a los cuatro que se sosegasen que todo se har a bien y tomando por la mano a don luis le apart a una parte y le pregunt qu venida hab a sido aqu lla y en tanto que le hac a esta y otras preguntas oyeron grandes voces a la puerta de la venta y era la causa dellas que dos hu spedes que aquella noche hab an alojado en ella viendo a toda la gente ocupada en saber lo que los cuatro buscaban hab an intentado a irse sin pagar lo que deb an mas el ventero que atend a m s a su negocio que a los ajenos les asi al salir de la puerta y pidi su paga y les afe su mala intenci n con tales palabras que les movi a que le respondiesen con los pu os y as le comenzaron a dar tal mano que el pobre ventero tuvo necesidad de dar voces y pedir socorro la ventera y su hija no vieron a otro m s desocupado para poder socorrerle que a don quijote a quien la hija de la ventera dijo socorra vuestra merced se or caballero por la virtud que dios le dio a mi pobre padre que dos malos hombres le est n moliendo como a cibera a lo cual respondi don quijote muy de espacio y con mucha flema fermosa doncella no ha lugar por ahora vuestra petici n porque estoy impedido de entremeterme en otra aventura en tanto que no diere cima a una en que mi palabra me ha puesto mas lo que yo podr hacer por serviros es lo que ahora dir corred y decid a vuestro padre que se entretenga en esa batalla lo mejor que pudiere y que no se deje vencer en ning n modo en tanto que yo pido licencia a la princesa micomicona para poder socorrerle en su cuita que si ella me la da tened por cierto que yo le sacar della pecadora de m dijo a esto maritornes que estaba delante primero que vuestra merced alcance esa licencia que dice estar ya mi se or en el otro mundo dadme vos se ora que yo alcance la licencia que digo respondi don quijote que como yo la tenga poco har al caso que l est en el otro mundo que de all le sacar a pesar del mismo mundo que lo contradiga o por lo menos os dar tal venganza de los que all le hubieren enviado que qued is m s que medianamente satisfechas y sin decir m s se fue a poner de hinojos ante dorotea pidi ndole con palabras caballerescas y andantescas que la su grandeza fuese servida de darle licencia de acorrer y socorrer al castellano de aquel castillo que estaba puesto en una grave mengua la princesa se la dio de buen talante y l luego embrazando su adarga y poniendo mano a su espada acudi a la puerta de la venta adonde a n todav a tra an los dos hu spedes a mal traer al ventero pero as como lleg embaz y se estuvo quedo aunque maritornes y la ventera le dec an que en qu se deten a que socorriese a su se or y marido det ngome dijo don quijote porque no me es l cito poner mano a la espada contra gente escuderil pero llamadme aqu a mi escudero sancho que a l toca y ata e esta defensa y venganza esto pasaba en la puerta de la venta y en ella andaban las pu adas y mojicones muy en su punto todo en da o del ventero y en rabia de maritornes la ventera y su hija que se desesperaban de ver la cobard a de don quijote y de lo mal que lo pasaba su marido se or y padre pero dej mosle aqu que no faltar quien le socorra o si no sufra y calle el que se atreve a m s de a lo que sus fuerzas le prometen y volv monos atr s cincuenta pasos a ver qu fue lo que don luis respondi al oidor que le dejamos aparte pregunt ndole la causa de su venida a pie y de tan vil traje vestido a lo cual el mozo asi ndole fuertemente de las manos como en se al de que alg n gran dolor le apretaba el coraz n y derramando l grimas en grande abundancia le dijo se or m o yo no s deciros otra cosa sino que desde el punto que quiso el cielo y facilit nuestra vecindad que yo viese a mi se ora do a clara hija vuestra y se ora m a desde aquel instante la hice due o de mi voluntad y si la vuestra verdadero se or y padre m o no lo impide en este mesmo d a ha de ser mi esposa por ella dej la casa de mi padre y por ella me puse en este traje para seguirla dondequiera que fuese como la saeta al blanco o como el marinero al norte ella no sabe de mis deseos m s de lo que ha podido entender de algunas veces que desde lejos ha visto llorar mis ojos ya se or sab is la riqueza y la nobleza de mis padres y como yo soy su nico heredero si os parece que stas son partes para que os aventur is a hacerme en todo venturoso recebidme luego por vuestro hijo que si mi padre llevado de otros disignios suyos no gustare deste bien que yo supe buscarme m s fuerza tiene el tiempo para deshacer y mudar las cosas que las humanas voluntades call en diciendo esto el enamorado mancebo y el oidor qued en o rle suspenso confuso y admirado as de haber o do el modo y la discreci n con que don luis le hab a descubierto su pensamiento como de verse en punto que no sab a el que poder tomar en tan repentino y no esperado negocio y as no respondi otra cosa sino que se sosegase por entonces y entretuviese a sus criados que por aquel d a no le volviesen porque se tuviese tiempo para considerar lo que mejor a todos estuviese bes le las manos por fuerza don luis y aun se las ba con l grimas cosa que pudiera enternecer un coraz n de m rmol no s lo el del oidor que como discreto ya hab a conocido cu n bien le estaba a su hija aquel matrimonio puesto que si fuera posible lo quisiera efetuar con voluntad del padre de don luis del cual sab a que pretend a hacer de t tulo a su hijo ya a esta saz n estaban en paz los hu spedes con el ventero pues por persuasi n y buenas razones de don quijote m s que por amenazas le hab an pagado todo lo que l quiso y los criados de don luis aguardaban el fin de la pl tica del oidor y la resoluci n de su amo cuando el demonio que no duerme orden que en aquel mesmo punto entr en la venta el barbero a quien don quijote quit el yelmo de mambrino y sancho panza los aparejos del asno que troc con los del suyo el cual barbero llevando su jumento a la caballeriza vio a sancho panza que estaba aderezando no s qu de la albarda y as como la vio la conoci y se atrevi a arremeter a sancho diciendo ah don ladr n que aqu os tengo venga mi bac a y mi albarda con todos mis aparejos que me robastes sancho que se vio acometer tan de improviso y oy los vituperios que le dec an con la una mano asi de la albarda y con la otra dio un mojic n al barbero que le ba los dientes en sangre pero no por esto dej el barbero la presa que ten a hecha en el albarda antes alz la voz de tal manera que todos los de la venta acudieron al ruido y pendencia y dec a aqu del rey y de la justicia que sobre cobrar mi hacienda me quiere matar este ladr n salteador de caminos ment s respondi sancho que yo no soy salteador de caminos que en buena guerra gan mi se or don quijote estos despojos ya estaba don quijote delante con mucho contento de ver cu n bien se defend a y ofend a su escudero y t vole desde all adelante por hombre de pro y propuso en su coraz n de armalle caballero en la primera ocasi n que se le ofreciese por parecerle que ser a en l bien empleada la orden de la caballer a. entre otras cosas que el barbero dec a en el discurso de la pendencia vino a decir se ores as esta albarda es m a como la muerte que debo a dios y as la conozco como si la hubiera parido y ah est mi asno en el establo que no me dejar mentir si no pru bensela y si no le viniere pintiparada yo quedar por infame y hay m s que el mismo d a que ella se me quit me quitaron tambi n una bac a de az far nueva que no se hab a estrenado que era se ora de un escudo aqu no se pudo contener don quijote sin responder y poni ndose entre los dos y apart ndoles depositando la albarda en el suelo que la tuviese de manifiesto hasta que la verdad se aclarase dijo porque vean vuestras mercedes clara y manifiestamente el error en que est este buen escudero pues llama bac a a lo que fue es y ser yelmo de mambrino el cual se lo quit yo en buena guerra y me hice se or d l con lig tima y l cita posesi n en lo del albarda no me entremeto que lo que en ello sabr decir es que mi escudero sancho me pidi licencia para quitar los jaeces del caballo deste vencido cobarde y con ellos adornar el suyo yo se la di y l los tom y de haberse convertido de jaez en albarda no sabr dar otra raz n si no es la ordinaria que como esas transformaciones se ven en los sucesos de la caballer a para confirmaci n de lo cual corre sancho hijo y saca aqu el yelmo que este buen hombre dice ser bac a. pardiez se or dijo sancho si no tenemos otra prueba de nuestra intenci n que la que vuestra merced dice tan bac a es el yelmo de malino como el jaez deste buen hombre albarda haz lo que te mando replic don quijote que no todas las cosas deste castillo han de ser guiadas por encantamento sancho fue a do estaba la bac a y la trujo y as como don quijote la vio la tom en las manos y dijo miren vuestras mercedes con qu cara pod a decir este escudero que sta es bac a y no el yelmo que yo he dicho y juro por la orden de caballer a que profeso que este yelmo fue el mismo que yo le quit sin haber a adido en l ni quitado cosa alguna en eso no hay duda dijo a esta saz n sancho porque desde que mi se or le gan hasta agora no ha hecho con l m s de una batalla cuando libr a los sin ventura encadenados y si no fuera por este baciyelmo no lo pasara entonces muy bien porque hubo asaz de pedradas en aquel trance cap tulo xlv donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de mambrino y de la albarda y otras aventuras sucedidas con toda verdad qu les parece a vuestras mercedes se ores dijo el barbero de lo que afirman estos gentiles hombres pues a n porf an que sta no es bac a sino yelmo y quien lo contrario dijere dijo don quijote le har yo conocer que miente si fuere caballero y si escudero que remiente mil veces nuestro barbero que a todo estaba presente como ten a tan bien conocido el humor de don quijote quiso esforzar su desatino y llevar adelante la burla para que todos riesen y dijo hablando con el otro barbero se or barbero o quien sois sabed que yo tambi n soy de vuestro oficio y tengo m s ha de veinte a os carta de examen y conozco muy bien de todos los instrumentos de la barber a sin que le falte uno y ni m s ni menos fui un tiempo en mi mocedad soldado y s tambi n qu es yelmo y qu es morri n y celada de encaje y otras cosas tocantes a la milicia digo a los g neros de armas de los soldados y digo salvo mejor parecer remiti ndome siempre al mejor entendimiento que esta pieza que est aqu delante y que este buen se or tiene en las manos no s lo no es bac a de barbero pero est tan lejos de serlo como est lejos lo blanco de lo negro y la verdad de la mentira tambi n digo que ste aunque es yelmo no es yelmo entero no por cierto dijo don quijote porque le falta la mitad que es la babera as es dijo el cura que ya hab a entendido la intenci n de su amigo el barbero y lo mismo confirm cardenio don fernando y sus camaradas y aun el oidor si no estuviera tan pensativo con el negocio de don luis ayudara por su parte a la burla pero las veras de lo que pensaba le ten an tan suspenso que poco o nada atend a a aquellos donaires v lame dios dijo a esta saz n el barbero burlado que es posible que tanta gente honrada diga que sta no es bac a sino yelmo cosa parece sta que puede poner en admiraci n a toda una universidad por discreta que sea basta si es que esta bac a es yelmo tambi n debe de ser esta albarda jaez de caballo como este se or ha dicho a m albarda me parece dijo don quijote pero ya he dicho que en eso no me entremeto de que sea albarda o jaez dijo el cura no est en m s de decirlo el se or don quijote que en estas cosas de la caballer a todos estos se ores y yo le damos la ventaja por dios se ores m os dijo don quijote que son tantas y tan estra as las cosas que en este castillo en dos veces que en l he alojado me han sucedido que no me atreva a decir afirmativamente ninguna cosa de lo que acerca de lo que en l se contiene se preguntare porque imagino que cuanto en l se trata va por v a de encantamento la primera vez me fatig mucho un moro encantado que en l hay y a sancho no le fue muy bien con otros sus secuaces y anoche estuve colgado deste brazo casi dos horas sin saber c mo ni c mo no vine a caer en aquella desgracia as que ponerme yo agora en cosa de tanta confusi n a dar mi parecer ser caer en juicio temerario en lo que toca a lo que dicen que sta es bac a y no yelmo ya yo tengo respondido pero en lo de declarar si sa es albarda o jaez no me atrevo a dar sentencia difinitiva s lo lo dejo al buen parecer de vuestras mercedes quiz por no ser armados caballeros como yo lo soy no tendr n que ver con vuestras mercedes los encantamentos deste lugar y tendr n los entendimientos libres y podr n juzgar de las cosas deste castillo como ellas son real y verdaderamente y no como a m me parec an no hay duda respondi a esto don fernando sino que el se or don quijote ha dicho muy bien hoy que a nosotros toca la difinici n deste caso y porque vaya con m s fundamento yo tomar en secreto los votos destos se ores y de lo que resultare dar entera y clara noticia para aquellos que la ten an del humor de don quijote era todo esto materia de grand sima risa pero para los que le ignoraban les parec a el mayor disparate del mundo especialmente a los cuatro criados de don luis y a don luis ni m s ni menos y a otros tres pasajeros que acaso hab an llegado a la venta que ten an parecer de ser cuadrilleros como en efeto lo eran pero el que m s se desesperaba era el barbero cuya bac a all delante de sus ojos se le hab a vuelto en yelmo de mambrino y cuya albarda pensaba sin duda alguna que se le hab a de volver en jaez rico de caballo y los unos y los otros se re an de ver c mo andaba don fernando tomando los votos de unos en otros habl ndolos al o do para que en secreto declarasen si era albarda o jaez aquella joya sobre quien tanto se hab a peleado y despu s que hubo tomado los votos de aquellos que a don quijote conoc an dijo en alta voz el caso es buen hombre que ya yo estoy cansado de tomar tantos pareceres porque veo que a ninguno pregunto lo que deseo saber que no me diga que es disparate el decir que sta sea albarda de jumento sino jaez de caballo y aun de caballo castizo y as habr is de tener paciencia porque a vuestro pesar y al de vuestro asno ste es jaez y no albarda y vos hab is alegado y probado muy mal de vuestra parte no la tenga yo en el cielo dijo el sobrebarbero si todos vuestras mercedes no se enga an y que as parezca mi nima ante dios como ella me parece a m albarda y no jaez pero all van leyes etc tera y no digo m s y en verdad que no estoy borracho que no me he desayunado si de pecar no. no menos causaban risa las necedades que dec a el barbero que los disparates de don quijote el cual a esta saz n dijo aqu no hay m s que hacer sino que cada uno tome lo que es suyo y a quien dios se la dio san pedro se la bendiga uno de los cuatro dijo si ya no es que esto sea burla pesada no me puedo persuadir que hombres de tan buen entendimiento como son o parecen todos los que aqu est n se atrevan a decir y afirmar que sta no es bac a ni aqu lla albarda mas como veo que lo afirman y lo dicen me doy a entender que no carece de misterio el porfiar una cosa tan contraria de lo que nos muestra la misma verdad y la misma experiencia porque voto a tal y arroj le redondo que no me den a m a entender cuantos hoy viven en el mundo al rev s de que sta no sea bac a de barbero y sta albarda de asno bien podr a ser de borrica dijo el cura tanto monta dijo el criado que el caso no consiste en eso sino en si es o no es albarda como vuestras mercedes dicen oyendo esto uno de los cuadrilleros que hab an entrado que hab a o do la pendencia y quisti n lleno de c lera y de enfado dijo tan albarda es como mi padre y el que otra cosa ha dicho o dijere debe de estar hecho uva ment s como bellaco villano respondi don quijote y alzando el lanz n que nunca le dejaba de las manos le iba a descargar tal golpe sobre la cabeza que a no desviarse el cuadrillero se le dejara all tendido el lanz n se hizo pedazos en el suelo y los dem s cuadrilleros que vieron tratar mal a su compa ero alzaron la voz pidiendo favor a la santa hermandad el ventero que era de la cuadrilla entr al punto por su varilla y por su espada y se puso al lado de sus compa eros los criados de don luis rodearon a don luis porque con el alboroto no se les fuese el barbero viendo la casa revuelta torn a asir de su albarda y lo mismo hizo sancho don quijote puso mano a su espada y arremeti a los cuadrilleros don luis daba voces a sus criados que le dejasen a l y acorriesen a don quijote y a cardenio y a don fernando que todos favorec an a don quijote el cura daba voces la ventera gritaba su hija se aflig a maritornes lloraba dorotea estaba confusa luscinda suspensa y do a clara desmayada el barbero aporreaba a sancho sancho mol a al barbero don luis a quien un criado suyo se atrevi a asirle del brazo porque no se fuese le dio una pu ada que le ba los dientes en sangre el oidor le defend a don fernando ten a debajo de sus pies a un cuadrillero midi ndole el cuerpo con ellos muy a su sabor el ventero torn a reforzar la voz pidiendo favor a la santa hermandad de modo que toda la venta era llantos voces gritos confusiones temores sobresaltos desgracias cuchilladas mojicones palos coces y efusi n de sangre y en la mitad deste caos m quina y laberinto de cosas se le represent en la memoria de don quijote que se ve a metido de hoz y de coz en la discordia del campo de agramante y as dijo con voz que atronaba la venta t nganse todos todos envainen todos se sosieguen iganme todos si todos quieren quedar con vida a cuya gran voz todos se pararon y l prosigui diciendo no os dije yo se ores que este castillo era encantado y que alguna regi n de demonios debe de habitar en l en confirmaci n de lo cual quiero que ve is por vuestros ojos c mo se ha pasado aqu y trasladado entre nosotros la discordia del campo de agramante mirad c mo all se pelea por la espada aqu por el caballo acull por el guila ac por el yelmo y todos peleamos y todos no nos entendemos venga pues vuestra merced se or oidor y vuestra merced se or cura y el uno sirva de rey agramante y el otro de rey sobrino y p nganos en paz porque por dios todopoderoso que es gran bellaquer a que tanta gente principal como aqu estamos se mate por causas tan livianas los cuadrilleros que no entend an el frasis de don quijote y se ve an malparados de don fernando cardenio y sus camaradas no quer an sosegarse el barbero s porque en la pendencia ten a deshechas las barbas y el albarda sancho a la m s m nima voz de su amo obedeci como buen criado los cuatro criados de don luis tambi n se estuvieron quedos viendo cu n poco les iba en no estarlo s lo el ventero porfiaba que se hab an de castigar las insolencias de aquel loco que a cada paso le alborotaba la venta finalmente el rumor se apacigu por entonces la albarda se qued por jaez hasta el d a del juicio y la bac a por yelmo y la venta por castillo en la imaginaci n de don quijote puestos pues ya en sosiego y hechos amigos todos a persuasi n del oidor y del cura volvieron los criados de don luis a porfiarle que al momento se viniese con ellos y en tanto que l con ellos se aven a el oidor comunic con don fernando cardenio y el cura qu deb a hacer en aquel caso cont ndoseles con las razones que don luis le hab a dicho en fin fue acordado que don fernando dijese a los criados de don luis qui n l era y c mo era su gusto que don luis se fuese con l al andaluc a donde de su hermano el marqu s ser a estimado como el valor de don luis merec a porque desta manera se sab a de la intenci n de don luis que no volver a por aquella vez a los ojos de su padre si le hiciesen pedazos entendida pues de los cuatro la calidad de don fernando y la intenci n de don luis determinaron entre ellos que los tres se volviesen a contar lo que pasaba a su padre y el otro se quedase a servir a don luis y a no dejalle hasta que ellos volviesen por l o viese lo que su padre les ordenaba desta manera se apacigu aquella m quina de pendencias por la autoridad de agramante y prudencia del rey sobrino pero vi ndose el enemigo de la concordia y el mulo de la paz menospreciado y burlado y el poco fruto que hab a granjeado de haberlos puesto a todos en tan confuso laberinto acord de probar otra vez la mano resucitando nuevas pendencias y desasosiegos es pues el caso que los cuadrilleros se sosegaron por haber entreo do la calidad de los que con ellos se hab an combatido y se retiraron de la pendencia por parecerles que de cualquiera manera que sucediese hab an de llevar lo peor de la batalla pero uno dellos que fue el que fue molido y pateado por don fernando le vino a la memoria que entre algunos mandamientos que tra a para prender a algunos delincuentes tra a uno contra don quijote a quien la santa hermandad hab a mandado prender por la libertad que dio a los galeotes y como sancho con mucha raz n hab a temido imaginando pues esto quiso certificarse si las se as que de don quijote tra a ven an bien y sacando del seno un pergamino top con el que buscaba y poni ndosele a leer de espacio porque no era buen lector a cada palabra que le a pon a los ojos en don quijote y iba cotejando las se as del mandamiento con el rostro de don quijote y hall que sin duda alguna era el que el mandamiento rezaba y apenas se hubo certificado cuando recogiendo su pergamino en la izquierda tom el mandamiento y con la derecha asi a don quijote del cuello fuertemente que no le dejaba alentar y a grandes voces dec a favor a la santa hermandad y para que se vea que lo pido de veras l ase este mandamiento donde se contiene que se prenda a este salteador de caminos tom el mandamiento el cura y vio como era verdad cuanto el cuadrillero dec a y c mo conven a con las se as con don quijote el cual vi ndose tratar mal de aquel villano malandr n puesta la c lera en su punto y cruji ndole los huesos de su cuerpo como mejor pudo l asi al cuadrillero con entrambas manos de la garganta que a no ser socorrido de sus compa eros all dejara la vida antes que don quijote la presa el ventero que por fuerza hab a de favorecer a los de su oficio acudi luego a dalle favor la ventera que vio de nuevo a su marido en pendencias de nuevo alz la voz cuyo tenor le llevaron luego maritornes y su hija pidiendo favor al cielo y a los que all estaban sancho dijo viendo lo que pasaba vive el se or que es verdad cuanto mi amo dice de los encantos deste castillo pues no es posible vivir una hora con quietud en l don fernando desparti al cuadrillero y a don quijote y con gusto de entrambos les desenclavij las manos que el uno en el collar del sayo del uno y el otro en la garganta del otro bien asidas ten an pero no por esto cesaban los cuadrilleros de pedir su preso y que les ayudasen a d rsele atado y entregado a toda su voluntad porque as conven a al servicio del rey y de la santa hermandad de cuya parte de nuevo les ped an socorro y favor para hacer aquella prisi n de aquel robador y salteador de sendas y de carreras re ase de o r decir estas razones don quijote y con mucho sosiego dijo venid ac gente soez y malnacida saltear de caminos llam is al dar libertad a los encadenados soltar los presos acorrer a los miserables alzar los ca dos remediar los menesterosos ah gente infame digna por vuestro bajo y vil entendimiento que el cielo no os comunique el valor que se encierra en la caballer a andante ni os d a entender el pecado e ignorancia en que est is en no reverenciar la sombra cuanto m s la asistencia de cualquier caballero andante venid ac ladrones en cuadrilla que no cuadrilleros salteadores de caminos con licencia de la santa hermandad decidme qui n fue el ignorante que firm mandamiento de prisi n contra un tal caballero como yo soy qui n el que ignor que son esentos de todo judicial fuero los caballeros andantes y que su ley es su espada sus fueros sus br os sus prem ticas su voluntad qui n fue el mentecato vuelvo a decir que no sabe que no hay secutoria de hidalgo con tantas preeminencias ni esenciones como la que adquiere un caballero andante el d a que se arma caballero y se entrega al duro ejercicio de la caballer a qu caballero andante pag pecho alcabala chap n de la reina moneda forera portazgo ni barca qu sastre le llev hechura de vestido que le hiciese qu castellano le acogi en su castillo que le hiciese pagar el escote qu rey no le asent a su mesa qu doncella no se le aficion y se le entreg rendida a todo su talante y voluntad y finalmente qu caballero andante ha habido hay ni habr en el mundo que no tenga br os para dar l solo cuatrocientos palos a cuatrocientos cuadrilleros que se le pongan delante cap tulo xlvi de la notable aventura de los cuadrilleros y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don quijote en tanto que don quijote esto dec a estaba persuadiendo el cura a los cuadrilleros como don quijote era falto de juicio como lo ve an por sus obras y por sus palabras y que no ten an para qu llevar aquel negocio adelante pues aunque le prendiesen y llevasen luego le hab an de dejar por loco a lo que respondi el del mandamiento que a l no tocaba juzgar de la locura de don quijote sino hacer lo que por su mayor le era mandado y que una vez preso siquiera le soltasen trecientas con todo eso dijo el cura por esta vez no le hab is de llevar ni aun l dejar llevarse a lo que yo entiendo en efeto tanto les supo el cura decir y tantas locuras supo don quijote hacer que m s locos fueran que no l los cuadrilleros si no conocieran la falta de don quijote y as tuvieron por bien de apaciguarse y aun de ser medianeros de hacer las paces entre el barbero y sancho panza que todav a asist an con gran rancor a su pendencia finalmente ellos como miembros de justicia mediaron la causa y fueron rbitros della de tal modo que ambas partes quedaron si no del todo contentas a lo menos en algo satisfechas porque se trocaron las albardas y no las cinchas y j quimas y en lo que tocaba a lo del yelmo de mambrino el cura a socapa y sin que don quijote lo entendiese le dio por la bac a ocho reales y el barbero le hizo una c dula del recibo y de no llamarse a enga o por entonces ni por siempre jam s am n. sosegadas pues estas dos pendencias que eran las m s principales y de m s tomo restaba que los criados de don luis se contentasen de volver los tres y que el uno quedase para acompa arle donde don fernando le quer a llevar y como ya la buena suerte y mejor fortuna hab a comenzado a romper lanzas y a facilitar dificultades en favor de los amantes de la venta y de los valientes della quiso llevarlo al cabo y dar a todo felice suceso porque los criados se contentaron de cuanto don luis quer a de que recibi tanto contento do a clara que ninguno en aquella saz n la mirara al rostro que no conociera el regocijo de su alma zoraida aunque no entend a bien todos los sucesos que hab a visto se entristec a y alegraba a bulto conforme ve a y notaba los semblantes a cada uno especialmente de su espa ol en quien ten a siempre puestos los ojos y tra a colgada el alma el ventero a quien no se le pas por alto la d diva y recompensa que el cura hab a hecho al barbero pidi el escote de don quijote con el menoscabo de sus cueros y falta de vino jurando que no saldr a de la venta rocinante ni el jumento de sancho sin que se le pagase primero hasta el ltimo ardite todo lo apacigu el cura y lo pag don fernando puesto que el oidor de muy buena voluntad hab a tambi n ofrecido la paga y de tal manera quedaron todos en paz y sosiego que ya no parec a la venta la discordia del campo de agramante como don quijote hab a dicho sino la misma paz y quietud del tiempo de otaviano de todo lo cual fue com n opini n que se deb an dar las gracias a la buena intenci n y mucha elocuencia del se or cura y a la incomparable liberalidad de don fernando vi ndose pues don quijote libre y desembarazado de tantas pendencias as de su escudero como suyas le pareci que ser a bien seguir su comenzado viaje y dar fin a aquella grande aventura para que hab a sido llamado y escogido y as con resoluta determinaci n se fue a poner de hinojos ante dorotea la cual no le consinti que hablase palabra hasta que se levantase y l por obedecella se puso en pie y le dijo es com n proverbio fermosa se ora que la diligencia es madre de la buena ventura y en muchas y graves cosas ha mostrado la experiencia que la solicitud del negociante trae a buen fin el pleito dudoso pero en ningunas cosas se muestra m s esta verdad que en las de la guerra adonde la celeridad y presteza previene los discursos del enemigo y alcanza la vitoria antes que el contrario se ponga en defensa todo esto digo alta y preciosa se ora porque me parece que la estada nuestra en este castillo ya es sin provecho y podr a sernos de tanto da o que lo ech semos de ver alg n d a porque qui n sabe si por ocultas esp as y diligentes habr sabido ya vuestro enemigo el gigante de que yo voy a destruille y d ndole lugar el tiempo se fortificase en alg n inexpugnable castillo o fortaleza contra quien valiesen poco mis diligencias y la fuerza de mi incansable brazo as que se ora m a prevengamos como tengo dicho con nuestra diligencia sus designios y part monos luego a la buena ventura que no est m s de tenerla vuestra grandeza como desea de cuanto yo tarde de verme con vuestro contrario call y no dijo m s don quijote y esper con mucho sosiego la respuesta de la fermosa infanta la cual con adem n se oril y acomodado al estilo de don quijote le respondi desta manera yo os agradezco se or caballero el deseo que mostr is tener de favorecerme en mi gran cuita bien as como caballero a quien es anejo y concerniente favorecer los hu rfanos y menesterosos y quiera el cielo que el vuestro y mi deseo se cumplan para que ve is que hay agradecidas mujeres en el mundo y en lo de mi partida sea luego que yo no tengo m s voluntad que la vuestra disponed vos de m a toda vuestra guisa y talante que la que una vez os entreg la defensa de su persona y puso en vuestras manos la restauraci n de sus se or os no ha de querer ir contra lo que la vuestra prudencia ordenare a la mano de dios dijo don quijote pues as es que una se ora se me humilla no quiero yo perder la ocasi n de levantalla y ponella en su heredado trono la partida sea luego porque me va poniendo espuelas al deseo y al camino lo que suele decirse que en la tardanza est el peligro y pues no ha criado el cielo ni visto el infierno ninguno que me espante ni acobarde ensilla sancho a rocinante y apareja tu jumento y el palafr n de la reina y despid monos del castellano y destos se ores y vamos de aqu luego al punto sancho que a todo estaba presente dijo meneando la cabeza a una parte y a otra ay se or se or y c mo hay m s mal en el aldeg ela que se suena con perd n sea dicho de las tocadas honradas qu mal puede haber en ninguna aldea ni en todas las ciudades del mundo que pueda sonarse en menoscabo m o villano si vuestra merced se enoja respondi sancho yo callar y dejar de decir lo que soy obligado como buen escudero y como debe un buen criado decir a su se or di lo que quisieres replic don quijote como tus palabras no se encaminen a ponerme miedo que si t le tienes haces como quien eres y si yo no le tengo hago como quien soy no es eso pecador fui yo a dios respondi sancho sino que yo tengo por cierto y por averiguado que esta se ora que se dice ser reina del gran reino micomic n no lo es m s que mi madre porque a ser lo que ella dice no se anduviera hocicando con alguno de los que est n en la rueda a vuelta de cabeza y a cada traspuesta par se colorada con las razones de sancho dorotea porque era verdad que su esposo don fernando alguna vez a hurto de otros ojos hab a cogido con los labios parte del premio que merec an sus deseos lo cual hab a visto sancho y pareci ndole que aquella desenvoltura m s era de dama cortesana que de reina de tan gran reino y no pudo ni quiso responder palabra a sancho sino dej le proseguir en su pl tica y l fue diciendo esto digo se or porque si al cabo de haber andado caminos y carreras y pasado malas noches y peores d as ha de venir a coger el fruto de nuestros trabajos el que se est holgando en esta venta no hay para qu darme priesa a que ensille a rocinante albarde el jumento y aderece al palafr n pues ser mejor que nos estemos quedos y cada puta hile y comamos oh v lame dios y cu n grande que fue el enojo que recibi don quijote oyendo las descompuestas palabras de su escudero digo que fue tanto que con voz atropellada y tartamuda lengua lanzando vivo fuego por los ojos dijo oh bellaco villano mal mirado descompuesto ignorante infacundo deslenguado atrevido murmurador y maldiciente tales palabras has osado decir en mi presencia y en la destas nclitas se oras y tales deshonestidades y atrevimientos osaste poner en tu confusa imaginaci n vete de mi presencia monstruo de naturaleza depositario de mentiras almario de embustes silo de bellaquer as inventor de maldades publicador de sandeces enemigo del decoro que se debe a las reales personas vete no parezcas delante de m so pena de mi ira y diciendo esto enarc las cejas hinch los carrillos mir a todas partes y dio con el pie derecho una gran patada en el suelo se ales todas de la ira que encerraba en sus entra as a cuyas palabras y furibundos ademanes qued sancho tan encogido y medroso que se holgara que en aquel instante se abriera debajo de sus pies la tierra y le tragara y no supo qu hacerse sino volver las espaldas y quitarse de la enojada presencia de su se or pero la discreta dorotea que tan entendido ten a ya el humor de don quijote dijo para templarle la ira no os despech is se or caballero de la triste figura de las sandeces que vuestro buen escudero ha dicho porque quiz no las debe de decir sin ocasi n ni de su buen entendimiento y cristiana conciencia se puede sospechar que levante testimonio a nadie y as se ha de creer sin poner duda en ello que como en este castillo seg n vos se or caballero dec s todas las cosas van y suceden por modo de encantamento podr a ser digo que sancho hubiese visto por esta diab lica v a lo que l dice que vio tan en ofensa de mi honestidad por el omnipotente dios juro dijo a esta saz n don quijote que la vuestra grandeza ha dado en el punto y que alguna mala visi n se le puso delante a este pecador de sancho que le hizo ver lo que fuera imposible verse de otro modo que por el de encantos no fuera que s yo bien de la bondad e inocencia deste desdichado que no sabe levantar testimonios a nadie ans es y ans ser dijo don fernando por lo cual debe vuestra merced se or don quijote perdonalle y reducille al gremio de su gracia sicut erat in principio antes que las tales visiones le sacasen de juicio don quijote respondi que l le perdonaba y el cura fue por sancho el cual vino muy humilde y hinc ndose de rodillas pidi la mano a su amo y l se la dio y despu s de hab rsela dejado besar le ech la bendici n diciendo agora acabar s de conocer sancho hijo ser verdad lo que yo otras muchas veces te he dicho de que todas las cosas deste castillo son hechas por v a de encantamento as lo creo yo dijo sancho excepto aquello de la manta que realmente sucedi por v a ordinaria no lo creas respondi don quijote que si as fuera yo te vengara entonces y aun agora pero ni entonces ni agora pude ni vi en qui n tomar venganza de tu agravio desearon saber todos qu era aquello de la manta y el ventero lo cont punto por punto la volater a de sancho panza de que no poco se rieron todos y de que no menos se corriera sancho si de nuevo no le asegurara su amo que era encantamento puesto que jam s lleg la sandez de sancho a tanto que creyese no ser verdad pura y averiguada sin mezcla de enga o alguno lo de haber sido manteado por personas de carne y hueso y no por fantasmas so adas ni imaginadas como su se or lo cre a y lo afirmaba dos d as eran ya pasados los que hab a que toda aquella ilustre compa a estaba en la venta y pareci ndoles que ya era tiempo de partirse dieron orden para que sin ponerse al trabajo de volver dorotea y don fernando con don quijote a su aldea con la invenci n de la libertad de la reina micomicona pudiesen el cura y el barbero llev rsele como deseaban y procurar la cura de su locura en su tierra y lo que ordenaron fue que se concertaron con un carretero de bueyes que acaso acert a pasar por all para que lo llevase en esta forma hicieron una como jaula de palos enrejados capaz que pudiese en ella caber holgadamente don quijote y luego don fernando y sus camaradas con los criados de don luis y los cuadrilleros juntamente con el ventero todos por orden y parecer del cura se cubrieron los rostros y se disfrazaron qui n de una manera y qui n de otra de modo que a don quijote le pareciese ser otra gente de la que en aquel castillo hab a visto hecho esto con grand simo silencio se entraron adonde l estaba durmiendo y descansando de las pasadas refriegas lleg ronse a l que libre y seguro de tal acontecimiento dorm a y asi ndole fuertemente le ataron muy bien las manos y los pies de modo que cuando l despert con sobresalto no pudo menearse ni hacer otra cosa m s que admirarse y suspenderse de ver delante de s tan estra os visajes y luego dio en la cuenta de lo que su continua y desvariada imaginaci n le representaba y se crey que todas aquellas figuras eran fantasmas de aquel encantado castillo y que sin duda alguna ya estaba encantado pues no se pod a menear ni defender todo a punto como hab a pensado que suceder a el cura trazador desta m quina s lo sancho de todos los presentes estaba en su mesmo juicio y en su mesma figura el cual aunque le faltaba bien poco para tener la mesma enfermedad de su amo no dej de conocer qui n eran todas aquellas contrahechas figuras mas no os descoser su boca hasta ver en qu paraba aquel asalto y prisi n de su amo el cual tampoco hablaba palabra atendiendo a ver el paradero de su desgracia que fue que trayendo all la jaula le encerraron dentro y le clavaron los maderos tan fuertemente que no se pudieran romper a dos tirones tom ronle luego en hombros y al salir del aposento se oy una voz temerosa todo cuanto la supo formar el barbero no el del albarda sino el otro que dec a oh caballero de la triste figura no te d afincamiento la prisi n en que vas porque as conviene para acabar m s presto la aventura en que tu gran esfuerzo te puso la cual se acabar cuando el furibundo le n manchado con la blanca paloma tobosina yoguieren en uno ya despu s de humilladas las altas cervices al blando yugo matrimo esco de cuyo inaudito consorcio saldr n a la luz del orbe los bravos cachorros que imitar n las rumpantes garras del valeroso padre y esto ser antes que el seguidor de la fugitiva ninfa faga dos vegadas la visita de las lucientes im gines con su r pido y natural curso y t oh el m s noble y obediente escudero que tuvo espada en cinta barbas en rostro y olfato en las narices no te desmaye ni descontente ver llevar ans delante de tus ojos mesmos a la flor de la caballer a andante que presto si al plasmador del mundo le place te ver s tan alto y tan sublimado que no te conozcas y no saldr n defraudadas las promesas que te ha fecho tu buen se or y aseg rote de parte de la sabia mentironiana que tu salario te sea pagado como lo ver s por la obra y sigue las pisadas del valeroso y encantado caballero que conviene que vayas donde par is entrambos y porque no me es l cito decir otra cosa a dios quedad que yo me vuelvo adonde yo me s y al acabar de la profec a alz la voz de punto y diminuy la despu s con tan tierno acento que aun los sabidores de la burla estuvieron por creer que era verdad lo que o an qued don quijote consolado con la escuchada profec a porque luego coligi de todo en todo la significaci n de ella y vio que le promet an el verse ayuntados en santo y debido matrimonio con su querida dulcinea del toboso de cuyo felice vientre saldr an los cachorros que eran sus hijos para gloria perpetua de la mancha y creyendo esto bien y firmemente alz la voz y dando un gran suspiro dijo oh t quienquiera que seas que tanto bien me has pronosticado ru gote que pidas de mi parte al sabio encantador que mis cosas tiene a cargo que no me deje perecer en esta prisi n donde agora me llevan hasta ver cumplidas tan alegres e incomparables promesas como son las que aqu se me han hecho que como esto sea tendr por gloria las penas de mi c rcel y por alivio estas cadenas que me ci en y no por duro campo de batalla este lecho en que me acuestan sino por cama blanda y t lamo dichoso y en lo que toca a la consolaci n de sancho panza mi escudero yo conf o de su bondad y buen proceder que no me dejar en buena ni en mala suerte porque cuando no suceda por la suya o por mi corta ventura el poderle yo dar la nsula o otra cosa equivalente que le tengo prometida por lo menos su salario no podr perderse que en mi testamento que ya est hecho dejo declarado lo que se le ha de dar no conforme a sus muchos y buenos servicios sino a la posibilidad m a. sancho panza se le inclin con mucho comedimiento y le bes entrambas las manos porque la una no pudiera por estar atadas entrambas luego tomaron la jaula en hombros aquellas visiones y la acomodaron en el carro de los bueyes cap tulo xlvii del estra o modo con que fue encantado don quijote de la mancha con otros famosos sucesos cuando don quijote se vio de aquella manera enjaulado y encima del carro dijo muchas y muy graves historias he yo le do de caballeros andantes pero jam s he le do ni visto ni o do que a los caballeros encantados los lleven desta manera y con el espacio que prometen estos perezosos y tard os animales porque siempre los suelen llevar por los aires con estra a ligereza encerrados en alguna parda y escura nube o en alg n carro de fuego o ya sobre alg n hipogrifo o otra bestia semejante pero que me lleven a m agora sobre un carro de bueyes vive dios que me pone en confusi n pero quiz la caballer a y los encantos destos nuestros tiempos deben de seguir otro camino que siguieron los antiguos y tambi n podr a ser que como yo soy nuevo caballero en el mundo y el primero que ha resucitado el ya olvidado ejercicio de la caballer a aventurera tambi n nuevamente se hayan inventado otros g neros de encantamentos y otros modos de llevar a los encantados qu te parece desto sancho hijo no s yo lo que me parece respondi sancho por no ser tan le do como vuestra merced en las escrituras andantes pero con todo eso osar a afirmar y jurar que estas visiones que por aqu andan que no son del todo cat licas cat licas mi padre respondi don quijote c mo han de ser cat licas si son todos demonios que han tomado cuerpos fant sticos para venir a hacer esto y a ponerme en este estado y si quieres ver esta verdad t calos y p lpalos y ver s como no tienen cuerpo sino de aire y como no consiste m s de en la apariencia par dios se or replic sancho ya yo los he tocado y este diablo que aqu anda tan sol cito es rollizo de carnes y tiene otra propiedad muy diferente de la que yo he o do decir que tienen los demonios porque seg n se dice todos huelen a piedra azufre y a otros malos olores pero ste huele a mbar de media legua dec a esto sancho por don fernando que como tan se or deb a de oler a lo que sancho dec a. no te maravilles deso sancho amigo respondi don quijote porque te hago saber que los diablos saben mucho y puesto que traigan olores consigo ellos no huelen nada porque son esp ritus y si huelen no pueden oler cosas buenas sino malas y hidiondas y la raz n es que como ellos dondequiera que est n traen el infierno consigo y no pueden recebir g nero de alivio alguno en sus tormentos y el buen olor sea cosa que deleita y contenta no es posible que ellos huelan cosa buena y si a ti te parece que ese demonio que dices huele a mbar o t te enga as o l quiere enga arte con hacer que no le tengas por demonio todos estos coloquios pasaron entre amo y criado y temiendo don fernando y cardenio que sancho no viniese a caer del todo en la cuenta de su invenci n a quien andaba ya muy en los alcances determinaron de abreviar con la partida y llamando aparte al ventero le ordenaron que ensillase a rocinante y enalbardase el jumento de sancho el cual lo hizo con mucha presteza ya en esto el cura se hab a concertado con los cuadrilleros que le acompa asen hasta su lugar d ndoles un tanto cada d a. colg cardenio del arz n de la silla de rocinante del un cabo la adarga y del otro la bac a y por se as mand a sancho que subiese en su asno y tomase de las riendas a rocinante y puso a los dos lados del carro a los dos cuadrilleros con sus escopetas pero antes que se moviese el carro sali la ventera su hija y maritornes a despedirse de don quijote fingiendo que lloraban de dolor de su desgracia a quien don quijote dijo no llor is mis buenas se oras que todas estas desdichas son anexas a los que profesan lo que yo profeso y si estas calamidades no me acontecieran no me tuviera yo por famoso caballero andante porque a los caballeros de poco nombre y fama nunca les suceden semejantes casos porque no hay en el mundo quien se acuerde dellos a los valerosos s que tienen envidiosos de su virtud y valent a a muchos pr ncipes y a muchos otros caballeros que procuran por malas v as destruir a los buenos pero con todo eso la virtud es tan poderosa que por s sola a pesar de toda la nigromancia que supo su primer inventor zoroastes saldr vencedora de todo trance y dar de s luz en el mundo como la da el sol en el cielo perdonadme fermosas damas si alg n desaguisado por descuido m o os he fecho que de voluntad y a sabiendas jam s le di a nadie y rogad a dios me saque destas prisiones donde alg n mal intencionado encantador me ha puesto que si de ellas me veo libre no se me caer de la memoria las mercedes que en este castillo me habedes fecho para gratificallas servillas y recompensallas como ellas merecen en tanto que las damas del castillo esto pasaban con don quijote el cura y el barbero se despidieron de don fernando y sus camaradas y del capit n y de su hermano y todas aquellas contentas se oras especialmente de dorotea y luscinda todos se abrazaron y quedaron de darse noticia de sus sucesos diciendo don fernando al cura d nde hab a de escribirle para avisarle en lo que paraba don quijote asegur ndole que no habr a cosa que m s gusto le diese que saberlo y que l asimesmo le avisar a de todo aquello que l viese que podr a darle gusto as de su casamiento como del bautismo de zoraida y suceso de don luis y vuelta de luscinda a su casa el cura ofreci de hacer cuanto se le mandaba con toda puntualidad tornaron a abrazarse otra vez y otra vez tornaron a nuevos ofrecimientos el ventero se lleg al cura y le dio unos papeles dici ndole que los hab a hallado en un aforro de la maleta donde se hall la novela del curioso impertinente y que pues su due o no hab a vuelto m s por all que se los llevase todos que pues l no sab a leer no los quer a. el cura se lo agradeci y abri ndolos luego vio que al principio de lo escrito dec a novela de rinconete y cortadillo por donde entendi ser alguna novela y coligi que pues la del curioso impertinente hab a sido buena que tambi n lo ser a aqu lla pues podr a ser fuesen todas de un mesmo autor y as la guard con prosupuesto de leerla cuando tuviese comodidad subi a caballo y tambi n su amigo el barbero con sus antifaces porque no fuesen luego conocidos de don quijote y pusi ronse a caminar tras el carro y la orden que llevaban era sta iba primero el carro gui ndole su due o a los dos lados iban los cuadrilleros como se ha dicho con sus escopetas segu a luego sancho panza sobre su asno llevando de rienda a rocinante detr s de todo esto iban el cura y el barbero sobre sus poderosas mulas cubiertos los rostros como se ha dicho con grave y reposado continente no caminando m s de lo que permit a el paso tardo de los bueyes don quijote iba sentado en la jaula las manos atadas tendidos los pies y arrimado a las verjas con tanto silencio y tanta paciencia como si no fuera hombre de carne sino estatua de piedra y as con aquel espacio y silencio caminaron hasta dos leguas que llegaron a un valle donde le pareci al boyero ser lugar acomodado para reposar y dar pasto a los bueyes y comunic ndolo con el cura fue de parecer el barbero que caminasen un poco m s porque l sab a detr s de un recuesto que cerca de all se mostraba hab a un valle de m s yerba y mucho mejor que aquel donde parar quer an tom se el parecer del barbero y as tornaron a proseguir su camino en esto volvi el cura el rostro y vio que a sus espaldas ven an hasta seis o siete hombres de a caballo bien puestos y aderezados de los cuales fueron presto alcanzados porque caminaban no con la flema y reposo de los bueyes sino como quien iba sobre mulas de can nigos y con deseo de llegar presto a sestear a la venta que menos de una legua de all se parec a. llegaron los diligentes a los perezosos y salud ronse cort smente y uno de los que ven an que en resoluci n era can nigo de toledo y se or de los dem s que le acompa aban viendo la concertada procesi n del carro cuadrilleros sancho rocinante cura y barbero y m s a don quijote enjaulado y aprisionado no pudo dejar de preguntar qu significaba llevar aquel hombre de aquella manera aunque ya se hab a dado a entender viendo las insignias de los cuadrilleros que deb a de ser alg n facinoroso salteador o otro delincuente cuyo castigo tocase a la santa hermandad uno de los cuadrilleros a quien fue hecha la pregunta respondi ans se or lo que significa ir este caballero desta manera d galo l porque nosotros no lo sabemos oy don quijote la pl tica y dijo por dicha vuestras mercedes se ores caballeros son versados y perictos en esto de la caballer a andante porque si lo son comunicar con ellos mis desgracias y si no no hay para qu me canse en decillas y a este tiempo hab an ya llegado el cura y el barbero viendo que los caminantes estaban en pl ticas con don quijote de la mancha para responder de modo que no fuese descubierto su artificio el can nigo a lo que don quijote dijo respondi en verdad hermano que s m s de libros de caballer as que de las s mulas de villalpando ans que si no est m s que en esto seguramente pod is comunicar conmigo lo que quisi redes a la mano de dios replic don quijote pues as es quiero se or caballero que sepades que yo voy encantado en esta jaula por envidia y fraude de malos encantadores que la virtud m s es perseguida de los malos que amada de los buenos caballero andante soy y no de aquellos de cuyos nombres jam s la fama se acord para eternizarlos en su memoria sino de aquellos que a despecho y pesar de la mesma envidia y de cuantos magos cri persia bracmanes la india ginosofistas la etiop a ha de poner su nombre en el templo de la inmortalidad para que sirva de ejemplo y dechado en los venideros siglos donde los caballeros andantes vean los pasos que han de seguir si quisieren llegar a la cumbre y alteza honrosa de las armas dice verdad el se or don quijote de la mancha dijo a esta saz n el cura que l va encantado en esta carreta no por sus culpas y pecados sino por la mala intenci n de aquellos a quien la virtud enfada y la valent a enoja ste es se or el caballero de la triste figura si ya le o stes nombrar en alg n tiempo cuyas valerosas haza as y grandes hechos ser n escritas en bronces duros y en eternos m rmoles por m s que se canse la envidia en escurecerlos y la malicia en ocultarlos cuando el can nigo oy hablar al preso y al libre en semejante estilo estuvo por hacerse la cruz de admirado y no pod a saber lo que le hab a acontencido y en la mesma admiraci n cayeron todos los que con l ven an en esto sancho panza que se hab a acercado a o r la pl tica para adobarlo todo dijo ahora se ores qui ranme bien o qui ranme mal por lo que dijere el caso de ello es que as va encantado mi se or don quijote como mi madre l tiene su entero juicio l come y bebe y hace sus necesidades como los dem s hombres y como las hac a ayer antes que le enjaulasen siendo esto ans c mo quieren hacerme a m entender que va encantado pues yo he o do decir a muchas personas que los encantados ni comen ni duermen ni hablan y mi amo si no le van a la mano hablar m s que treinta procuradores y volvi ndose a mirar al cura prosigui diciendo ah se or cura se or cura pensaba vuestra merced que no le conozco y pensar que yo no calo y adivino ad nde se encaminan estos nuevos encantamentos pues sepa que le conozco por m s que se encubra el rostro y sepa que le entiendo por m s que disimule sus embustes en fin donde reina la envidia no puede vivir la virtud ni adonde hay escaseza la liberalidad mal haya el diablo que si por su reverencia no fuera sta fuera ya la hora que mi se or estuviera casado con la infanta micomicona y yo fuera conde por lo menos pues no se pod a esperar otra cosa as de la bondad de mi se or el de la triste figura como de la grandeza de mis servicios pero ya veo que es verdad lo que se dice por ah que la rueda de la fortuna anda m s lista que una rueda de molino y que los que ayer estaban en pinganitos hoy est n por el suelo de mis hijos y de mi mujer me pesa pues cuando pod an y deb an esperar ver entrar a su padre por sus puertas hecho gobernador o visorrey de alguna nsula o reino le ver n entrar hecho mozo de caballos todo esto que he dicho se or cura no es m s de por encarecer a su paternidad haga conciencia del mal tratamiento que a mi se or se le hace y mire bien no le pida dios en la otra vida esta prisi n de mi amo y se le haga cargo de todos aquellos socorros y bienes que mi se or don quijote deja de hacer en este tiempo que est preso ad bame esos candiles dijo a este punto el barbero tambi n vos sancho sois de la cofrad a de vuestro amo vive el se or que voy viendo que le hab is de tener compa a en la jaula y que hab is de quedar tan encantado como l por lo que os toca de su humor y de su caballer a en mal punto os empre astes de sus promesas y en mal hora se os entr en los cascos la nsula que tanto dese is yo no estoy pre ado de nadie respondi sancho ni soy hombre que me dejar a empre ar del rey que fuese y aunque pobre soy cristiano viejo y no debo nada a nadie y si nsulas deseo otros desean otras cosas peores y cada uno es hijo de sus obras y debajo de ser hombre puedo venir a ser papa cuanto m s gobernador de una nsula y m s pudiendo ganar tantas mi se or que le falte a quien dallas vuestra merced mire c mo habla se or barbero que no es todo hacer barbas y algo va de pedro a pedro d golo porque todos nos conocemos y a m no se me ha de echar dado falso y en esto del encanto de mi amo dios sabe la verdad y qu dese aqu porque es peor meneallo no quiso responder el barbero a sancho porque no descubriese con sus simplicidades lo que l y el cura tanto procuraban encubrir y por este mesmo temor hab a el cura dicho al can nigo que caminasen un poco delante que l le dir a el misterio del enjaulado con otras cosas que le diesen gusto h zolo as el can nigo y adelant se con sus criados y con l estuvo atento a todo aquello que decirle quiso de la condici n vida locura y costumbres de don quijote cont ndole brevemente el principio y causa de su desvar o y todo el progreso de sus sucesos hasta haberlo puesto en aquella jaula y el disignio que llevaban de llevarle a su tierra para ver si por alg n medio hallaban remedio a su locura admir ronse de nuevo los criados y el can nigo de o r la peregrina historia de don quijote y en acab ndola de o r dijo verdaderamente se or cura yo hallo por mi cuenta que son perjudiciales en la rep blica estos que llaman libros de caballer as y aunque he le do llevado de un ocioso y falso gusto casi el principio de todos los m s que hay impresos jam s me he podido acomodar a leer ninguno del principio al cabo porque me parece que cu l m s cu l menos todos ellos son una mesma cosa y no tiene m s ste que aqu l ni estotro que el otro y seg n a m me parece este g nero de escritura y composici n cae debajo de aquel de las f bulas que llaman milesias que son cuentos disparatados que atienden solamente a deleitar y no a ense ar al contrario de lo que hacen las f bulas ap logas que deleitan y ense an juntamente y puesto que el principal intento de semejantes libros sea el deleitar no s yo c mo puedan conseguirle yendo llenos de tantos y tan desaforados disparates que el deleite que en el alma se concibe ha de ser de la hermosura y concordancia que vee o contempla en las cosas que la vista o la imaginaci n le ponen delante y toda cosa que tiene en s fealdad y descompostura no nos puede causar contento alguno pues qu hermosura puede haber o qu proporci n de partes con el todo y del todo con las partes en un libro o f bula donde un mozo de diez y seis a os da una cuchillada a un gigante como una torre y le divide en dos mitades como si fuera de alfe ique y que cuando nos quieren pintar una batalla despu s de haber dicho que hay de la parte de los enemigos un mill n de competientes como sea contra ellos el se or del libro forzosamente mal que nos pese habemos de entender que el tal caballero alcanz la vitoria por solo el valor de su fuerte brazo pues qu diremos de la facilidad con que una reina o emperatriz heredera se conduce en los brazos de un andante y no conocido caballero qu ingenio si no es del todo b rbaro e inculto podr contentarse leyendo que una gran torre llena de caballeros va por la mar adelante como nave con pr spero viento y hoy anochece en lombard a y ma ana amanezca en tierras del preste juan de las indias o en otras que ni las descubri tolomeo ni las vio marco polo y si a esto se me respondiese que los que tales libros componen los escriben como cosas de mentira y que as no est n obligados a mirar en delicadezas ni verdades responderles h a yo que tanto la mentira es mejor cuanto m s parece verdadera y tanto m s agrada cuanto tiene m s de lo dudoso y posible hanse de casar las f bulas mentirosas con el entendimiento de los que las leyeren escribi ndose de suerte que facilitando los imposibles allanando las grandezas suspendiendo los nimos admiren suspendan alborocen y entretengan de modo que anden a un mismo paso la admiraci n y la alegr a juntas y todas estas cosas no podr hacer el que huyere de la verisimilitud y de la imitaci n en quien consiste la perfeci n de lo que se escribe no he visto ning n libro de caballer as que haga un cuerpo de f bula entero con todos sus miembros de manera que el medio corresponda al principio y el fin al principio y al medio sino que los componen con tantos miembros que m s parece que llevan intenci n a formar una quimera o un monstruo que a hacer una figura proporcionada fuera desto son en el estilo duros en las haza as incre bles en los amores lascivos en las cortes as mal mirados largos en las batallas necios en las razones disparatados en los viajes y finalmente ajenos de todo discreto artificio y por esto dignos de ser desterrados de la rep blica cristiana como a gente in til el cura le estuvo escuchando con grande atenci n y pareci le hombre de buen entendimiento y que ten a raz n en cuanto dec a y as le dijo que por ser l de su mesma opini n y tener ojeriza a los libros de caballer as hab a quemado todos los de don quijote que eran muchos y cont le el escrutinio que dellos hab a hecho y los que hab a condenado al fuego y dejado con vida de que no poco se ri el can nigo y dijo que con todo cuanto mal hab a dicho de tales libros hallaba en ellos una cosa buena que era el sujeto que ofrec an para que un buen entendimiento pudiese mostrarse en ellos porque daban largo y espacioso campo por donde sin empacho alguno pudiese correr la pluma descubriendo naufragios tormentas rencuentros y batallas pintando un capit n valeroso con todas las partes que para ser tal se requieren mostr ndose prudente previniendo las astucias de sus enemigos y elocuente orador persuadiendo o disuadiendo a sus soldados maduro en el consejo presto en lo determinado tan valiente en el esperar como en el acometer pintando ora un lamentable y tr gico suceso ahora un alegre y no pensado acontecimiento all una hermos sima dama honesta discreta y recatada aqu un caballero cristiano valiente y comedido acull un desaforado b rbaro fanfarr n ac un pr ncipe cort s valeroso y bien mirado representando bondad y lealtad de vasallos grandezas y mercedes de se ores ya puede mostrarse astr logo ya cosm grafo excelente ya m sico ya inteligente en las materias de estado y tal vez le vendr ocasi n de mostrarse nigromante si quisiere puede mostrar las astucias de ulixes la piedad de eneas la valent a de aquiles las desgracias de h ctor las traiciones de sin n la amistad de eurialio la liberalidad de alejandro el valor de c sar la clemencia y verdad de trajano la fidelidad de zopiro la prudencia de cat n y finalmente todas aquellas acciones que pueden hacer perfecto a un var n ilustre ahora poni ndolas en uno solo ahora dividi ndolas en muchos y siendo esto hecho con apacibilidad de estilo y con ingeniosa invenci n que tire lo m s que fuere posible a la verdad sin duda compondr una tela de varios y hermosos lazos tejida que despu s de acabada tal perfeci n y hermosura muestre que consiga el fin mejor que se pretende en los escritos que es ense ar y deleitar juntamente como ya tengo dicho porque la escritura desatada destos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse pico l rico tr gico c mico con todas aquellas partes que encierran en s las dulc simas y agradables ciencias de la poes a y de la oratoria que la pica tambi n puede escrebirse en prosa como en verso cap tulo xlviii donde prosigue el can nigo la materia de los libros de caballer as con otras cosas dignas de su ingenio as es como vuestra merced dice se or can nigo dijo el cura y por esta causa son m s dignos de reprehensi n los que hasta aqu han compuesto semejantes libros sin tener advertencia a ning n buen discurso ni al arte y reglas por donde pudieran guiarse y hacerse famosos en prosa como lo son en verso los dos pr ncipes de la poes a griega y latina yo a lo menos replic el can nigo he tenido cierta tentaci n de hacer un libro de caballer as guardando en l todos los puntos que he significado y si he de confesar la verdad tengo escritas m s de cien hojas y para hacer la experiencia de si correspond an a mi estimaci n las he comunicado con hombres apasionados desta leyenda dotos y discretos y con otros ignorantes que s lo atienden al gusto de o r disparates y de todos he hallado una agradable aprobaci n pero con todo esto no he proseguido adelante as por parecerme que hago cosa ajena de mi profesi n como por ver que es m s el n mero de los simples que de los prudentes y que puesto que es mejor ser loado de los pocos sabios que burlado de los muchos necios no quiero sujetarme al confuso juicio del desvanecido vulgo a quien por la mayor parte toca leer semejantes libros pero lo que m s me le quit de las manos y aun del pensamiento de acabarle fue un argumento que hice conmigo mesmo sacado de las comedias que ahora se representa diciendo si estas que ahora se usan as las imaginadas como las de historia todas o las m s son conocidos disparates y cosas que no llevan pies ni cabeza y con todo eso el vulgo las oye con gusto y las tiene y las aprueba por buenas estando tan lejos de serlo y los autores que las componen y los actores que las representan dicen que as han de ser porque as las quiere el vulgo y no de otra manera y que las que llevan traza y siguen la f bula como el arte pide no sirven sino para cuatro discretos que las entienden y todos los dem s se quedan ayunos de entender su artificio y que a ellos les est mejor ganar de comer con los muchos que no opini n con los pocos deste modo vendr a ser un libro al cabo de haberme quemado las cejas por guardar los preceptos referidos y vendr a ser el sastre del cantillo y aunque algunas veces he procurado persuadir a los actores que se enga an en tener la opini n que tienen y que m s gente atraer n y m s fama cobrar n representando comedias que hagan el arte que no con las disparatadas y est n tan asidos y encorporados en su parecer que no hay raz n ni evidencia que d l los saque acu rdome que un d a dije a uno destos pertinaces decidme no os acord is que ha pocos a os que se representaron en espa a tres tragedias que compuso un famoso poeta destos reinos las cuales fueron tales que admiraron alegraron y suspendieron a todos cuantos las oyeron as simples como prudentes as del vulgo como de los escogidos y dieron m s dineros a los representantes ellas tres solas que treinta de las mejores que despu s ac se han hecho sin duda respondi el autor que digo que debe de decir vuestra merced por la isabela la filis y la alejandra por sas digo le repliqu yo y mirad si guardaban bien los preceptos del arte y si por guardarlos dejaron de parecer lo que eran y de agradar a todo el mundo as que no est la falta en el vulgo que pide disparates sino en aquellos que no saben representar otra cosa s que no fue disparate la ingratitud vengada ni le tuvo la numancia ni se le hall en la del mercader amante ni menos en la enemiga favorable ni en otras algunas que de algunos entendidos poetas han sido compuestas para fama y renombre suyo y para ganancia de los que las han representado y otras cosas a ad a stas con que a mi parecer le dej algo confuso pero no satisfecho ni convencido para sacarle de su errado pensamiento en materia ha tocado vuestra merced se or can nigo dijo a esta saz n el cura que ha despertado en m un antiguo rancor que tengo con las comedias que agora se usan tal que iguala al que tengo con los libros de caballer as porque habiendo de ser la comedia seg n le parece a tulio espejo de la vida humana ejemplo de las costumbres y imagen de la verdad las que ahora se representan son espejos de disparates ejemplos de necedades e im genes de lascivia porque qu mayor disparate puede ser en el sujeto que tratamos que salir un ni o en mantillas en la primera cena del primer acto y en la segunda salir ya hecho hombre barbado y qu mayor que pintarnos un viejo valiente y un mozo cobarde un lacayo rect rico un paje consejero un rey ganap n y una princesa fregona qu dir pues de la observancia que guardan en los tiempos en que pueden o pod an suceder las acciones que representan sino que he visto comedia que la primera jornada comenz en europa la segunda en asia la tercera se acab en africa y ans fuera de cuatro jornadas la cuarta acababa en am rica y as se hubiera hecho en todas las cuatro partes del mundo y si es que la imitaci n es lo principal que ha de tener la comedia c mo es posible que satisfaga a ning n mediano entendimiento que fingiendo una acci n que pasa en tiempo del rey pepino y carlomagno el mismo que en ella hace la persona principal le atribuyan que fue el emperador heraclio que entr con la cruz en jerusal n y el que gan la casa santa como godofre de bull n habiendo infinitos a os de lo uno a lo otro y fund ndose la comedia sobre cosa fingida atribuirle verdades de historia y mezclarle pedazos de otras sucedidas a diferentes personas y tiempos y esto no con trazas veris miles sino con patentes errores de todo punto inexcusables y es lo malo que hay ignorantes que digan que esto es lo perfecto y que lo dem s es buscar gullur as pues qu si venimos a las comedias divinas qu de milagros falsos fingen en ellas qu de cosas ap crifas y mal entendidas atribuyendo a un santo los milagros de otro y aun en las humanas se atreven a hacer milagros sin m s respeto ni consideraci n que parecerles que all estar bien el tal milagro y apariencia como ellos llaman para que gente ignorante se admire y venga a la comedia que todo esto es en perjuicio de la verdad y en menoscabo de las historias y aun en oprobrio de los ingenios espa oles porque los estranjeros que con mucha puntualidad guardan las leyes de la comedia nos tienen por b rbaros e ignorantes viendo los absurdos y disparates de las que hacemos y no ser a bastante disculpa desto decir que el principal intento que las rep blicas bien ordenadas tienen permitiendo que se hagan p blicas comedias es para entretener la comunidad con alguna honesta recreaci n y divertirla a veces de los malos humores que suele engendrar la ociosidad y que pues ste se consigue con cualquier comedia buena o mala no hay para qu poner leyes ni estrechar a los que las componen y representan a que las hagan como deb an hacerse pues como he dicho con cualquiera se consigue lo que con ellas se pretende a lo cual responder a yo que este fin se conseguir a mucho mejor sin comparaci n alguna con las comedias buenas que con las no tales porque de haber o do la comedia artificiosa y bien ordenada saldr a el oyente alegre con las burlas ense ado con las veras admirado de los sucesos discreto con las razones advertido con los embustes sagaz con los ejemplos airado contra el vicio y enamorado de la virtud que todos estos afectos ha de despertar la buena comedia en el nimo del que la escuchare por r stico y torpe que sea y de toda imposibilidad es imposible dejar de alegrar y entretener satisfacer y contentar la comedia que todas estas partes tuviere mucho m s que aquella que careciere dellas como por la mayor parte carecen estas que de ordinario agora se representan y no tienen la culpa desto los poetas que las componen porque algunos hay dellos que conocen muy bien en lo que yerran y saben estremadamente lo que deben hacer pero como las comedias se han hecho mercader a vendible dicen y dicen verdad que los representantes no se las comprar an si no fuesen de aquel jaez y as el poeta procura acomodarse con lo que el representante que le ha de pagar su obra le pide y que esto sea verdad v ase por muchas e infinitas comedias que ha compuesto un felic simo ingenio destos reinos con tanta gala con tanto donaire con tan elegante verso con tan buenas razones con tan graves sentencias y finalmente tan llenas de elocuci n y alteza de estilo que tiene lleno el mundo de su fama y por querer acomodarse al gusto de los representantes no han llegado todas como han llegado algunas al punto de la perfecci n que requieren otros las componen tan sin mirar lo que hacen que despu s de representadas tienen necesidad los recitantes de huirse y ausentarse temerosos de ser castigados como lo han sido muchas veces por haber representado cosas en perjuicio de algunos reyes y en deshonra de algunos linajes y todos estos inconvinientes cesar an y aun otros muchos m s que no digo con que hubiese en la corte una persona inteligente y discreta que examinase todas las comedias antes que se representasen no s lo aquellas que se hiciesen en la corte sino todas las que se quisiesen representar en espa a sin la cual aprobaci n sello y firma ninguna justicia en su lugar dejase representar comedia alguna y desta manera los comediantes tendr an cuidado de enviar las comedias a la corte y con seguridad podr an representallas y aquellos que las componen mirar an con m s cuidado y estudio lo que hac an temorosos de haber de pasar sus obras por el riguroso examen de quien lo entiende y desta manera se har an buenas comedias y se conseguir a felic simamente lo que en ellas se pretende as el entretenimiento del pueblo como la opini n de los ingenios de espa a el inter s y seguridad de los recitantes y el ahorro del cuidado de castigallos y si diese cargo a otro o a este mismo que examinase los libros de caballer as que de nuevo se compusiesen sin duda podr an salir algunos con la perfecci n que vuestra merced ha dicho enriqueciendo nuestra lengua del agradable y precioso tesoro de la elocuencia dando ocasi n que los libros viejos se escureciesen a la luz de los nuevos que saliesen para honesto pasatiempo no solamente de los ociosos sino de los m s ocupados pues no es posible que est continuo el arco armado ni la condici n y flaqueza humana se pueda sustentar sin alguna l cita recreaci n. a este punto de su coloquio llegaban el can nigo y el cura cuando adelant ndose el barbero lleg a ellos y dijo al cura aqu se or licenciado es el lugar que yo dije que era bueno para que sesteando nosotros tuviesen los bueyes fresco y abundoso pasto as me lo parece a m respondi el cura y dici ndole al can nigo lo que pensaba hacer l tambi n quiso quedarse con ellos convidado del sitio de un hermoso valle que a la vista se les ofrec a. y as por gozar d l como de la conversaci n del cura de quien ya iba aficionado y por saber m s por menudo las haza as de don quijote mand a algunos de sus criados que se fuesen a la venta que no lejos de all estaba y trujesen della lo que hubiese de comer para todos porque l determinaba de sestear en aquel lugar aquella tarde a lo cual uno de sus criados respondi que el ac mila del repuesto que ya deb a de estar en la venta tra a recado bastante para no obligar a no tomar de la venta m s que cebada pues as es dijo el can nigo ll vense all todas las cabalgaduras y haced volver la ac mila en tanto que esto pasaba viendo sancho que pod a hablar a su amo sin la continua asistencia del cura y el barbero que ten a por sospechosos se lleg a la jaula donde iba su amo y le dijo se or para descargo de mi conciencia le quiero decir lo que pasa cerca de su encantamento y es que aquestos dos que vienen aqu cubiertos los rostros son el cura de nuestro lugar y el barbero y imagino han dado esta traza de llevalle desta manera de pura envidia que tienen como vuestra merced se les adelanta en hacer famosos hechos presupuesta pues esta verdad s guese que no va encantado sino emba do y tonto para prueba de lo cual le quiero preguntar una cosa y si me responde como creo que me ha de responder tocar con la mano este enga o y ver como no va encantado sino trastornado el juicio pregunta lo que quisieres hijo sancho respondi don quijote que yo te satisfar y responder a toda tu voluntad y en lo que dices que aquellos que all van y vienen con nosotros son el cura y el barbero nuestros compatriotos y conocidos bien podr ser que parezca que son ellos mesmos pero que lo sean realmente y en efeto eso no lo creas en ninguna manera lo que has de creer y entender es que si ellos se les parecen como dices debe de ser que los que me han encantado habr n tomado esa apariencia y semejanza porque es f cil a los encantadores tomar la figura que se les antoja y habr n tomado las destos nuestros amigos para darte a ti ocasi n de que pienses lo que piensas y ponerte en un laberinto de imaginaciones que no aciertes a salir d l aunque tuvieses la soga de teseo y tambi n lo habr n hecho para que yo vacile en mi entendimiento y no sepa atinar de d nde me viene este da o porque si por una parte t me dices que me acompa an el barbero y el cura de nuestro pueblo y por otra yo me veo enjaulado y s de m que fuerzas humanas como no fueran sobrenaturales no fueran bastantes para enjaularme qu quieres que diga o piense sino que la manera de mi encantamento excede a cuantas yo he le do en todas las historias que tratan de caballeros andantes que han sido encantados ans que bien puedes darte paz y sosiego en esto de creer que son los que dices porque as son ellos como yo soy turco y en lo que toca a querer preguntarme algo di que yo te responder aunque me preguntes de aqu a ma ana v lame nuestra se ora respondi sancho dando una gran voz y es posible que sea vuestra merced tan duro de celebro y tan falto de meollo que no eche de ver que es pura verdad la que le digo y que en esta su prisi n y desgracia tiene m s parte la malicia que el encanto pero pues as es yo le quiero probar evidentemente como no va encantado si no d game as dios le saque desta tormenta y as se vea en los brazos de mi se ora dulcinea cuando menos se piense acaba de conjurarme dijo don quijote y pregunta lo que quisieres que ya te he dicho que te responder con toda puntualidad eso pido replic sancho y lo que quiero saber es que me diga sin a adir ni quitar cosa ninguna sino con toda verdad como se espera que la han de decir y la dicen todos aquellos que profesan las armas como vuestra merced las profesa debajo de t tulo de caballeros andantes digo que no mentir en cosa alguna respondi don quijote acaba ya de preguntar que en verdad que me cansas con tantas salvas plegarias y prevenciones sancho digo que yo estoy seguro de la bondad y verdad de mi amo y as porque hace al caso a nuestro cuento pregunto hablando con acatamiento si acaso despu s que vuestra merced va enjaulado y a su parecer encantado en esta jaula le ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores como suele decirse no entiendo eso de hacer aguas sancho acl rate m s si quieres que te responda derechamente es posible que no entiende vuestra merced de hacer aguas menores o mayores pues en la escuela destetan a los muchachos con ello pues sepa que quiero decir si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa ya ya te entiendo sancho y muchas veces y aun agora la tengo s came deste peligro que no anda todo limpio cap tulo xlix donde se trata del discreto coloquio que sancho panza tuvo con su se or don quijote ah dijo sancho cogido le tengo esto es lo que yo deseaba saber como al alma y como a la vida venga ac se or podr a negar lo que com nmente suele decirse por ah cuando una persona est de mala voluntad no s qu tiene fulano que ni come ni bebe ni duerme ni responde a prop sito a lo que le preguntan que no parece sino que est encantado de donde se viene a sacar que los que no comen ni beben ni duermen ni hacen las obras naturales que yo digo estos tales est n encantados pero no aquellos que tienen la gana que vuestra merced tiene y que bebe cuando se lo dan y come cuando lo tiene y responde a todo aquello que le preguntan verdad dices sancho respondi don quijote pero ya te he dicho que hay muchas maneras de encantamentos y podr a ser que con el tiempo se hubiesen mudado de unos en otros y que agora se use que los encantados hagan todo lo que yo hago aunque antes no lo hac an de manera que contra el uso de los tiempos no hay que arg ir ni de qu hacer consecuencias yo s y tengo para m que voy encantado y esto me basta para la seguridad de mi conciencia que la formar a muy grande si yo pensase que no estaba encantado y me dejase estar en esta jaula perezoso y cobarde defraudando el socorro que podr a dar a muchos menesterosos y necesitados que de mi ayuda y amparo deben tener a la hora de ahora precisa y estrema necesidad pues con todo eso replic sancho digo que para mayor abundancia y satisfaci n ser a bien que vuestra merced probase a salir desta c rcel que yo me obligo con todo mi poder a facilitarlo y aun a sacarle della y probase de nuevo a subir sobre su buen rocinante que tambi n parece que va encantado seg n va de malenc lico y triste y hecho esto prob semos otra vez la suerte de buscar m s aventuras y si no nos sucediese bien tiempo nos queda para volvernos a la jaula en la cual prometo a ley de buen y leal escudero de encerrarme juntamente con vuestra merced si acaso fuere vuestra merced tan desdichado o yo tan simple que no acierte a salir con lo que digo yo soy contento de hacer lo que dices sancho hermano replic don quijote y cuando t veas coyuntura de poner en obra mi libertad yo te obedecer en todo y por todo pero t sancho ver s como te enga as en el conocimiento de mi desgracia en estas pl ticas se entretuvieron el caballero andante y el mal andante escudero hasta que llegaron donde ya apeados los aguardaban el cura el can nigo y el barbero desunci luego los bueyes de la carreta el boyero y dej los andar a sus anchuras por aquel verde y apacible sitio cuya frescura convidaba a quererla gozar no a las personas tan encantadas como don quijote sino a los tan advertidos y discretos como su escudero el cual rog al cura que permitiese que su se or saliese por un rato de la jaula porque si no le dejaban salir no ir a tan limpia aquella prisi n como requir a la decencia de un tal caballero como su amo entendi le el cura y dijo que de muy buena gana har a lo que le ped a si no temiera que en vi ndose su se or en libertad hab a de hacer de las suyas y irse donde jam s gentes le viesen yo le f o de la fuga respondi sancho y yo y todo dijo el can nigo y m s si l me da la palabra como caballero de no apartarse de nosotros hasta que sea nuestra voluntad s doy respondi don quijote que todo lo estaba escuchando cuanto m s que el que est encantado como yo no tiene libertad para hacer de su persona lo que quisiere porque el que le encant le puede hacer que no se mueva de un lugar en tres siglos y si hubiere huido le har volver en volandas y que pues esto era as bien pod an soltalle y m s siendo tan en provecho de todos y del no soltalle les protestaba que no pod a dejar de fatigalles el olfato si de all no se desviaban tom le la mano el can nigo aunque las ten a atadas y debajo de su buena fe y palabra le desenjaularon de que l se alegr infinito y en grande manera de verse fuera de la jaula y lo primero que hizo fue estirarse todo el cuerpo y luego se fue donde estaba rocinante y d ndole dos palmadas en las ancas dijo a n espero en dios y en su bendita madre flor y espejo de los caballos que presto nos hemos de ver los dos cual deseamos t con tu se or a cuestas y yo encima de ti ejercitando el oficio para que dios me ech al mundo y diciendo esto don quijote se apart con sancho en remota parte de donde vino m s aliviado y con m s deseos de poner en obra lo que su escudero ordenase mir balo el can nigo y admir base de ver la estra eza de su grande locura y de que en cuanto hablaba y respond a mostraba tener bon simo entendimiento solamente ven a a perder los estribos como otras veces se ha dicho en trat ndole de caballer a. y as movido de compasi n despu s de haberse sentado todos en la verde yerba para esperar el repuesto del can nigo le dijo es posible se or hidalgo que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa letura de los libros de caballer as que le hayan vuelto el juicio de modo que venga a creer que va encantado con otras cosas deste jaez tan lejos de ser verdaderas como lo est la mesma mentira de la verdad y c mo es posible que haya entendimiento humano que se d a entender que ha habido en el mundo aquella infinidad de amadises y aquella turbamulta de tanto famoso caballero tanto emperador de trapisonda tanto felixmarte de hircania tanto palafr n tanta doncella andante tantas sierpes tantos endriagos tantos gigantes tantas inauditas aventuras tanto g nero de encantamentos tantas batallas tantos desaforados encuentros tanta bizarr a de trajes tantas princesas enamoradas tantos escuderos condes tantos enanos graciosos tanto billete tanto requiebro tantas mujeres valientes y finalmente tantos y tan disparatados casos como los libros de caballer as contienen de m s decir que cuando los leo en tanto que no pongo la imaginaci n en pensar que son todos mentira y liviandad me dan alg n contento pero cuando caigo en la cuenta de lo que son doy con el mejor dellos en la pared y aun diera con l en el fuego si cerca o presente le tuviera bien como a merecedores de tal pena por ser falsos y embusteros y fuera del trato que pide la com n naturaleza y como a inventores de nuevas sectas y de nuevo modo de vida y como a quien da ocasi n que el vulgo ignorante venga a creer y a tener por verdaderas tantas necedades como contienen y aun tienen tanto atrevimiento que se atreven a turbar los ingenios de los discretos y bien nacidos hidalgos como se echa bien de ver por lo que con vuestra merced han hecho pues le han tra do a t rminos que sea forzoso encerrarle en una jaula y traerle sobre un carro de bueyes como quien trae o lleva alg n le n o alg n tigre de lugar en lugar para ganar con l dejando que le vean ea se or don quijote du lase de s mismo y red zgase al gremio de la discreci n y sepa usar de la mucha que el cielo fue servido de darle empleando el felic simo talento de su ingenio en otra letura que redunde en aprovechamiento de su conciencia y en aumento de su honra y si todav a llevado de su natural inclinaci n quisiere leer libros de haza as y de caballer as lea en la sacra escritura el de los jueces que all hallar verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes un viriato tuvo lusitania un c sar roma un anibal cartago un alejandro grecia un conde fern n gonz lez castilla un cid valencia un gonzalo fern ndez andaluc a un diego garc a de paredes estremadura un garci p rez de vargas jerez un garcilaso toledo un don manuel de le n sevilla cuya leci n de sus valerosos hechos puede entretener ense ar deleitar y admirar a los m s altos ingenios que los leyeren sta s ser letura digna del buen entendimiento de vuestra merced se or don quijote m o de la cual saldr erudito en la historia enamorado de la virtud ense ado en la bondad mejorado en las costumbres valiente sin temeridad osado sin cobard a y todo esto para honra de dios provecho suyo y fama de la mancha do seg n he sabido trae vuestra merced su principio y origen atent simamente estuvo don quijote escuchando las razones del can nigo y cuando vio que ya hab a puesto fin a ellas despu s de haberle estado un buen espacio mirando le dijo par ceme se or hidalgo que la pl tica de vuestra merced se ha encaminado a querer darme a entender que no ha habido caballeros andantes en el mundo y que todos los libros de caballer as son falsos mentirosos da adores e in tiles para la rep blica y que yo he hecho mal en leerlos y peor en creerlos y m s mal en imitarlos habi ndome puesto a seguir la dur sima profesi n de la caballer a andante que ellos ense an neg ndome que no ha habido en el mundo amadises ni de gaula ni de grecia ni todos los otros caballeros de que las escrituras est n llenas todo es al pie de la letra como vuestra merced lo va relatando dijo a est saz n el can nigo a lo cual respondi don quijote a adi tambi n vuestra merced diciendo que me hab an hecho mucho da o tales libros pues me hab an vuelto el juicio y pu stome en una jaula y que me ser a mejor hacer la enmienda y mudar de letura leyendo otros m s verdaderos y que mejor deleitan y ense an as es dijo el can nigo pues yo replic don quijote hallo por mi cuenta que el sin juicio y el encantado es vuestra merced pues se ha puesto a decir tantas blasfemias contra una cosa tan recebida en el mundo y tenida por tan verdadera que el que la negase como vuestra merced la niega merec a la mesma pena que vuestra merced dice que da a los libros cuando los lee y le enfadan porque querer dar a entender a nadie que amad s no fue en el mundo ni todos los otros caballeros aventureros de que est n colmadas las historias ser querer persuadir que el sol no alumbra ni el yelo enfr a ni la tierra sustenta porque qu ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir a otro que no fue verdad lo de la infanta floripes y guy de borgo a y lo de fierabr s con la puente de mantible que sucedi en el tiempo de carlomagno que voto a tal que es tanta verdad como es ahora de d a y si es mentira tambi n lo debe de ser que no hubo h ctor ni aquiles ni la guerra de troya ni los doce pares de francia ni el rey art s de ingalaterra que anda hasta ahora convertido en cuervo y le esperan en su reino por momentos y tambi n se atrever n a decir que es mentirosa la historia de guarino mezquino y la de la demanda del santo grial y que son ap crifos los amores de don trist n y la reina iseo como los de ginebra y lanzarote habiendo personas que casi se acuerdan de haber visto a la due a quinta ona que fue la mejor escanciadora de vino que tuvo la gran breta a. y es esto tan ans que me acuerdo yo que me dec a una mi ag ela de partes de mi padre cuando ve a alguna due a con tocas reverendas aqu lla nieto se parece a la due a quinta ona de donde arguyo yo que la debi de conocer ella o por lo menos debi de alcanzar a ver alg n retrato suyo pues qui n podr negar no ser verdadera la historia de pierres y la linda magalona pues aun hasta hoy d a se vee en la armer a de los reyes la clavija con que volv a al caballo de madera sobre quien iba el valiente pierres por los aires que es un poco mayor que un tim n de carreta y junto a la clavija est la silla de babieca y en roncesvalles est el cuerno de rold n tama o como una grande viga de donde se infiere que hubo doce pares que hubo pierres que hubo cides y otros caballeros semejantes d stos que dicen las gentes que a sus aventuras van si no d ganme tambi n que no es verdad que fue caballero andante el valiente lusitano juan de merlo que fue a borgo a y se combati en la ciudad de ras con el famoso se or de charn llamado mos n pierres y despu s en la ciudad de basilea con mos n enrique de remest n saliendo de entrambas empresas vencedor y lleno de honrosa fama y las aventuras y desaf os que tambi n acabaron en borgo a los valientes espa oles pedro barba y gutierre quijada de cuya alcurnia yo deciendo por l nea recta de var n venciendo a los hijos del conde de san polo ni guenme asimesmo que no fue a buscar las aventuras a alemania don fernando de guevara donde se combati con micer jorge caballero de la casa del duque de austria digan que fueron burla las justas de suero de qui ones del paso las empresas de mos n luis de falces contra don gonzalo de guzm n caballero castellano con otras muchas haza as hechas por caballeros cristianos d stos y de los reinos estranjeros tan aut nticas y verdaderas que torno a decir que el que las negase carecer a de toda raz n y buen discurso admirado qued el can nigo de o r la mezcla que don quijote hac a de verdades y mentiras y de ver la noticia que ten a de todas aquellas cosas tocantes y concernientes a los hechos de su andante caballer a y as le respondi no puedo yo negar se or don quijote que no sea verdad algo de lo que vuestra merced ha dicho especialmente en lo que toca a los caballeros andantes espa oles y asimesmo quiero conceder que hubo doce pares de francia pero no quiero creer que hicieron todas aquellas cosas que el arzobispo turp n dellos escribe porque la verdad dello es que fueron caballeros escogidos por los reyes de francia a quien llamaron pares por ser todos iguales en valor en calidad y en valent a a lo menos si no lo eran era raz n que lo fuesen y era como una religi n de las que ahora se usan de santiago o de calatrava que se presupone que los que la profesan han de ser o deben ser caballeros valerosos valientes y bien nacidos y como ahora dicen caballero de san juan o de alc ntara dec an en aquel tiempo caballero de los doce pares porque no fueron doce iguales los que para esta religi n militar se escogieron en lo de que hubo cid no hay duda ni menos bernardo del carpio pero de que hicieron las haza as que dicen creo que la hay muy grande en lo otro de la clavija que vuestra merced dice del conde pierres y que est junto a la silla de babieca en la armer a de los reyes confieso mi pecado que soy tan ignorante o tan corto de vista que aunque he visto la silla no he echado de ver la clavija y m s siendo tan grande como vuestra merced ha dicho pues all est sin duda alguna replic don quijote y por m s se as dicen que est metida en una funda de vaqueta porque no se tome de moho todo puede ser respondi el can nigo pero por las rdenes que receb que no me acuerdo haberla visto mas puesto que conceda que est all no por eso me obligo a creer las historias de tantos amadises ni las de tanta turbamulta de caballeros como por ah nos cuentan ni es raz n que un hombre como vuestra merced tan honrado y de tan buenas partes y dotado de tan buen entendimiento se d a entender que son verdaderas tantas y tan estra as locuras como las que est n escritas en los disparatados libros de caballer as cap tulo l. de las discretas altercaciones que don quijote y el can nigo tuvieron con otros sucesos bueno est eso respondi don quijote los libros que est n impresos con licencia de los reyes y con aprobaci n de aquellos a quien se remitieron y que con gusto general son le dos y celebrados de los grandes y de los chicos de los pobres y de los ricos de los letrados e ignorantes de los plebeyos y caballeros finalmente de todo g nero de personas de cualquier estado y condici n que sean hab an de ser mentira y m s llevando tanta apariencia de verdad pues nos cuentan el padre la madre la patria los parientes la edad el lugar y las haza as punto por punto y d a por d a que el tal caballero hizo o caballeros hicieron calle vuestra merced no diga tal blasfemia y cr ame que le aconsejo en esto lo que debe de hacer como discreto sino l alos y ver el gusto que recibe de su leyenda si no d game hay mayor contento que ver como si dij semos aqu ahora se muestra delante de nosotros un gran lago de pez hirviendo a borbollones y que andan nadando y cruzando por l muchas serpientes culebras y lagartos y otros muchos g neros de animales feroces y espantables y que del medio del lago sale una voz trist sima que dice t caballero quienquiera que seas que el temeroso lago est s mirando si quieres alcanzar el bien que debajo destas negras aguas se encubre muestra el valor de tu fuerte pecho y arr jate en mitad de su negro y encendido licor porque si as no lo haces no ser s digno de ver las altas maravillas que en s encierran y contienen los siete castillos de las siete fadas que debajo desta negregura yacen y que apenas el caballero no ha acabado de o r la voz temerosa cuando sin entrar m s en cuentas consigo sin ponerse a considerar el peligro a que se pone y aun sin despojarse de la pesadumbre de sus fuertes armas encomend ndose a dios y a su se ora se arroja en mitad del bullente lago y cuando no se cata ni sabe d nde ha de parar se halla entre unos floridos campos con quien los el seos no tienen que ver en ninguna cosa all le parece que el cielo es m s transparente y que el sol luce con claridad m s nueva ofr cesele a los ojos una apacible floresta de tan verdes y frondosos rboles compuesta que alegra a la vista su verdura y entretiene los o dos el dulce y no aprendido canto de los peque os infinitos y pintados pajarillos que por los intricados ramos van cruzando aqu descubre un arroyuelo cuyas frescas aguas que l quidos cristales parecen corren sobre menudas arenas y blancas pedrezuelas que oro cernido y puras perlas semejan acull vee una artificiosa fuente de jaspe variado y de liso m rmol compuesta ac vee otra a lo brutesco adornada adonde las menudas conchas de las almejas con las torcidas casas blancas y amarillas del caracol puestas con orden desordenada mezclados entre ellas pedazos de cristal luciente y de contrahechas esmeraldas hacen una variada labor de manera que el arte imitando a la naturaleza parece que all la vence acull de improviso se le descubre un fuerte castillo o vistoso alc zar cuyas murallas son de macizo oro las almenas de diamantes las puertas de jacintos finalmente l es de tan admirable compostura que con ser la materia de que est formado no menos que de diamantes de carbuncos de rub es de perlas de oro y de esmeraldas es de m s estimaci n su hechura y hay m s que ver despu s de haber visto esto que ver salir por la puerta del castillo un buen n mero de doncellas cuyos galanos y vistosos trajes si yo me pusiese ahora a decirlos como las historias nos los cuentan ser a nunca acabar y tomar luego la que parec a principal de todas por la mano al atrevido caballero que se arroj en el ferviente lago y llevarle sin hablarle palabra dentro del rico alc zar o castillo y hacerle desnudar como su madre le pari y ba arle con templadas aguas y luego untarle todo con olorosos ung entos y vestirle una camisa de cendal delgad simo toda olorosa y perfumada y acudir otra doncella y echarle un mant n sobre los hombros que por lo menos menos dicen que suele valer una ciudad y aun m s qu es ver pues cuando nos cuentan que tras todo esto le llevan a otra sala donde halla puestas las mesas con tanto concierto que queda suspenso y admirado qu el verle echar agua a manos toda de mbar y de olorosas flores distilada qu el hacerle sentar sobre una silla de marfil qu verle servir todas las doncellas guardando un maravilloso silencio qu el traerle tanta diferencia de manjares tan sabrosamente guisados que no sabe el apetito a cu l deba de alargar la mano cu l ser o r la m sica que en tanto que come suena sin saberse qui n la canta ni ad nde suena y despu s de la comida acabada y las mesas alzadas quedarse el caballero recostado sobre la silla y quiz mond ndose los dientes como es costumbre entrar a deshora por la puerta de la sala otra mucho m s hermosa doncella que ninguna de las primeras y sentarse al lado del caballero y comenzar a darle cuenta de qu castillo es aqu l y de c mo ella est encantada en l con otras cosas que suspenden al caballero y admiran a los leyentes que van leyendo su historia no quiero alargarme m s en esto pues dello se puede colegir que cualquiera parte que se lea de cualquiera historia de caballero andante ha de causar gusto y maravilla a cualquiera que la leyere y vuestra merced cr ame y como otra vez le he dicho lea estos libros y ver c mo le destierran la melancol a que tuviere y le mejoran la condici n si acaso la tiene mala de m s decir que despu s que soy caballero andante soy valiente comedido liberal bien criado generoso cort s atrevido blando paciente sufridor de trabajos de prisiones de encantos y aunque ha tan poco que me vi encerrado en una jaula como loco pienso por el valor de mi brazo favoreci ndome el cielo y no me siendo contraria la fortuna en pocos d as verme rey de alg n reino adonde pueda mostrar el agradecimiento y liberalidad que mi pecho encierra que m a fe se or el pobre est inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno aunque en sumo grado la posea y el agradecimiento que s lo consiste en el deseo es cosa muerta como es muerta la fe sin obras por esto querr a que la fortuna me ofreciese presto alguna ocasi n donde me hiciese emperador por mostrar mi pecho haciendo bien a mis amigos especialmente a este pobre de sancho panza mi escudero que es el mejor hombre del mundo y querr a darle un condado que le tengo muchos d as ha prometido sino que temo que no ha de tener habilidad para gobernar su estado casi estas ltimas palabras oy sancho a su amo a quien dijo trabaje vuestra merced se or don quijote en darme ese condado tan prometido de vuestra merced como de m esperado que yo le prometo que no me falte a m habilidad para gobernarle y cuando me faltare yo he o do decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los estados de los se ores y les dan un tanto cada a o y ellos se tienen cuidado del gobierno y el se or se est a pierna tendida gozando de la renta que le dan sin curarse de otra cosa y as har yo y no reparar en tanto m s cuanto sino que luego me desistir de todo y me gozar mi renta como un duque y all se lo hayan eso hermano sancho dijo el can nigo enti ndese en cuanto al gozar la renta empero al administrar justicia ha de atender el se or del estado y aqu entra la habilidad y buen juicio y principalmente la buena intenci n de acertar que si sta falta en los principios siempre ir n errados los medios y los fines y as suele dios ayudar al buen deseo del simple como desfavorecer al malo del discreto no s esas filosof as respondi sancho panza mas s lo s que tan presto tuviese yo el condado como sabr a regirle que tanta alma tengo yo como otro y tanto cuerpo como el que m s y tan rey ser a yo de mi estado como cada uno del suyo y si ndolo har a lo que quisiese y haciendo lo que quisiese har a mi gusto y haciendo mi gusto estar a contento y en estando uno contento no tiene m s que desear y no teniendo m s que desear acab se y el estado venga y a dios y ve monos como dijo un ciego a otro no son malas filosof as sas como t dices sancho pero con todo eso hay mucho que decir sobre esta materia de condados a lo cual replic don quijote yo no s que haya m s que decir s lo me gu o por el ejemplo que me da el grande amad s de gaula que hizo a su escudero conde de la nsula firme y as puedo yo sin escr pulo de conciencia hacer conde a sancho panza que es uno de los mejores escuderos que caballero andante ha tenido admirado qued el can nigo de los concertados disparates que don quijote hab a dicho del modo con que hab a pintado la aventura del caballero del lago de la impresi n que en l hab an hecho las pensadas mentiras de los libros que hab a le do y finalmente le admiraba la necedad de sancho que con tanto ah nco deseaba alcanzar el condado que su amo le hab a prometido ya en esto volv an los criados del can nigo que a la venta hab an ido por la ac mila del repuesto y haciendo mesa de una alhombra y de la verde yerba del prado a la sombra de unos rboles se sentaron y comieron all porque el boyero no perdiese la comodidad de aquel sitio como queda dicho y estando comiendo a deshora oyeron un recio estruendo y un son de esquila que por entre unas zarzas y espesas matas que all junto estaban sonaba y al mesmo instante vieron salir de entre aquellas malezas una hermosa cabra toda la piel manchada de negro blanco y pardo tras ella ven a un cabrero d ndole voces y dici ndole palabras a su uso para que se detuviese o al reba o volviese la fugitiva cabra temerosa y despavorida se vino a la gente como a favorecerse della y all se detuvo lleg el cabrero y asi ndola de los cuernos como si fuera capaz de discurso y entendimiento le dijo ah cerrera cerrera manchada manchada y c mo and is vos estos d as de pie cojo qu lobos os espantan hija no me dir is qu es esto hermosa mas qu puede ser sino que sois hembra y no pod is estar sosegada que mal haya vuestra condici n y la de todas aquellas a quien imit is volved volved amiga que si no tan contenta a lo menos estar is m s segura en vuestro aprisco o con vuestras compa eras que si vos que las hab is de guardar y encaminar and is tan sin gu a y tan descaminada en qu podr n parar ellas contento dieron las palabras del cabrero a los que las oyeron especialmente al can nigo que le dijo por vida vuestra hermano que os sosegu is un poco y no os acuci is en volver tan presto esa cabra a su reba o que pues ella es hembra como vos dec s ha de seguir su natural distinto por m s que vos os pong is a estorbarlo tomad este bocado y bebed una vez con que templar is la c lera y en tanto descansar la cabra y el decir esto y el darle con la punta del cuchillo los lomos de un conejo fiambre todo fue uno tom lo y agradeci lo el cabrero bebi y soseg se y luego dijo no querr a que por haber yo hablado con esta alima a tan en seso me tuviesen vuestras mercedes por hombre simple que en verdad que no carecen de misterio las palabras que le dije r stico soy pero no tanto que no entienda c mo se ha de tratar con los hombres y con las bestias eso creo yo muy bien dijo el cura que ya yo s de esperiencia que los montes cr an letrados y las caba as de los pastores encierran fil sofos a lo menos se or replic el cabrero acogen hombres escarmentados y para que cre is esta verdad y la toqu is con la mano aunque parezca que sin ser rogado me convido si no os enfad is dello y quer is se ores un breve espacio prestarme o do atento os contar una verdad que acredite lo que ese se or se alando al cura ha dicho y la m a. a esto respondi don quijote por ver que tiene este caso un no s qu de sombra de aventura de caballer a yo por mi parte os oir hermano de muy buena gana y as lo har n todos estos se ores por lo mucho que tienen de discretos y de ser amigos de curiosas novedades que suspendan alegren y entretengan los sentidos como sin duda pienso que lo ha de hacer vuestro cuento comenzad pues amigo que todos escucharemos saco la m a dijo sancho que yo a aquel arroyo me voy con esta empanada donde pienso hartarme por tres d as porque he o do decir a mi se or don quijote que el escudero de caballero andante ha de comer cuando se le ofreciere hasta no poder m s a causa que se les suele ofrecer entrar acaso por una selva tan intricada que no aciertan a salir della en seis d as y si el hombre no va harto o bien prove das las alforjas all se podr quedar como muchas veces se queda hecho carne momia t est s en lo cierto sancho dijo don quijote vete adonde quisieres y come lo que pudieres que yo ya estoy satisfecho y s lo me falta dar al alma su refacci n como se la dar escuchando el cuento deste buen hombre as las daremos todos a las nuestras dijo el can nigo y luego rog al cabrero que diese principio a lo que prometido hab a. el cabrero dio dos palmadas sobre el lomo a la cabra que por los cuernos ten a dici ndole recu state junto a m manchada que tiempo nos queda para volver a nuestro apero parece que lo entendi la cabra porque en sent ndose su due o se tendi ella junto a l con mucho sosiego y mir ndole al rostro daba a entender que estaba atenta a lo que el cabrero iba diciendo el cual comenz su historia desta manera cap tulo li que trata de lo que cont el cabrero a todos los que llevaban a don quijote tres leguas deste valle est una aldea que aunque peque a es de las m s ricas que hay en todos estos contornos en la cual hab a un labrador muy honrado y tanto que aunque es anexo al ser rico el ser honrado m s lo era l por la virtud que ten a que por la riqueza que alcanzaba mas lo que le hac a m s dichoso seg n l dec a era tener una hija de tan estremada hermosura rara discreci n donaire y virtud que el que la conoc a y la miraba se admiraba de ver las estremadas partes con que el cielo y la naturaleza la hab an enriquecido siendo ni a fue hermosa y siempre fue creciendo en belleza y en la edad de diez y seis a os fue hermos sima la fama de su belleza se comenz a estender por todas las circunvecinas aldeas qu digo yo por las circunvecinas no m s si se estendi a las apartadas ciudades y aun se entr por las salas de los reyes y por los o dos de todo g nero de gente que como a cosa rara o como a imagen de milagros de todas partes a verla ven an guard bala su padre y guard base ella que no hay candados guardas ni cerraduras que mejor guarden a una doncella que las del recato proprio la riqueza del padre y la belleza de la hija movieron a muchos as del pueblo como forasteros a que por mujer se la pidiesen mas l como a quien tocaba disponer de tan rica joya andaba confuso sin saber determinarse a qui n la entregar a de los infinitos que le importunaban y entre los muchos que tan buen deseo ten an fui yo uno a quien dieron muchas y grandes esperanzas de buen suceso conocer que el padre conoc a quien yo era el ser natural del mismo pueblo limpio en sangre en la edad floreciente en la hacienda muy rico y en el ingenio no menos acabado con todas estas mismas partes la pidi tambi n otro del mismo pueblo que fue causa de suspender y poner en balanza la voluntad del padre a quien parec a que con cualquiera de nosotros estaba su hija bien empleada y por salir desta confusi n determin dec rselo a leandra que as se llama la rica que en miseria me tiene puesto advirtiendo que pues los dos ramos iguales era bien dejar a la voluntad de su querida hija el escoger a su gusto cosa digna de imitar de todos los padres que a sus hijos quieren poner en estado no digo yo que los dejen escoger en cosas ruines y malas sino que se las propongan buenas y de las buenas que escojan a su gusto no s yo el que tuvo leandra s lo s que el padre nos entretuvo a entrambos con la poca edad de su hija y con palabras generales que ni le obligaban ni nos desobligaba tampoco ll mase mi competidor anselmo y yo eugenio porque vais con noticia de los nombres de las personas que en esta tragedia se contienen cuyo fin a n est pendiente pero bien se deja entender que ser desastrado en esta saz n vino a nuestro pueblo un vicente de la rosa hijo de un pobre labrador del mismo lugar el cual vicente ven a de las italias y de otras diversas partes de ser soldado llev le de nuestro lugar siendo muchacho de hasta doce a os un capit n que con su compa a por all acert a pasar y volvi el mozo de all a otros doce vestido a la soldadesca pintado con mil colores lleno de mil dijes de cristal y sutiles cadenas de acero hoy se pon a una gala y ma ana otra pero todas sutiles pintadas de poco peso y menos tomo la gente labradora que de suyo es maliciosa y d ndole el ocio lugar es la misma malicia lo not y cont punto por punto sus galas y preseas y hall que los vestidos eran tres de diferentes colores con sus ligas y medias pero l hac a tantos guisados e invenciones dellas que si no se los contaran hubiera quien jurara que hab a hecho muestra de m s de diez pares de vestidos y de m s de veinte plumajes y no parezca impertinencia y demas a esto que de los vestidos voy contando porque ellos hacen una buena parte en esta historia sent base en un poyo que debajo de un gran lamo est en nuestra plaza y all nos ten a a todos la boca abierta pendientes de las haza as que nos iba contando no hab a tierra en todo el orbe que no hubiese visto ni batalla donde no se hubiese hallado hab a muerto m s moros que tiene marruecos y t nez y entrado en m s singulares desaf os seg n l dec a que gante y luna diego garc a de paredes y otros mil que nombraba y de todos hab a salido con vitoria sin que le hubiesen derramado una sola gota de sangre por otra parte mostraba se ales de heridas que aunque no se divisaban nos hac a entender que eran arcabuzazos dados en diferentes rencuentros y faciones finalmente con una no vista arrogancia llamaba de vos a sus iguales y a los mismos que le conoc an y dec a que su padre era su brazo su linaje sus obras y que debajo de ser soldado al mismo rey no deb a nada a adi sele a estas arrogancias ser un poco m sico y tocar una guitarra a lo rasgado de manera que dec an algunos que la hac a hablar pero no pararon aqu sus gracias que tambi n la ten a de poeta y as de cada ni er a que pasaba en el pueblo compon a un romance de legua y media de escritura este soldado pues que aqu he pintado este vicente de la rosa este bravo este gal n este m sico este poeta fue visto y mirado muchas veces de leandra desde una ventana de su casa que ten a la vista a la plaza enamor la el oropel de sus vistosos trajes encant ronla sus romances que de cada uno que compon a daba veinte traslados llegaron a sus o dos las haza as que l de s mismo hab a referido y finalmente que as el diablo lo deb a de tener ordenado ella se vino a enamorar d l antes que en l naciese presunci n de solicitalla y como en los casos de amor no hay ninguno que con m s facilidad se cumpla que aquel que tiene de su parte el deseo de la dama con facilidad se concertaron leandra y vicente y primero que alguno de sus muchos pretendientes cayesen en la cuenta de su deseo ya ella le ten a cumplido habiendo dejado la casa de su querido y amado padre que madre no la tiene y ausent dose de la aldea con el soldado que sali con m s triunfo desta empresa que de todas las muchas que l se aplicaba admir el suceso a toda el aldea y aun a todos los que d l noticia tuvieron yo qued suspenso anselmo at nito el padre triste sus parientes afrentados sol cita la justicia los cuadrilleros listos tom ronse los caminos escudri ronse los bosques y cuanto hab a y al cabo de tres d as hallaron a la antojadiza leandra en una cueva de un monte desnuda en camisa sin muchos dineros y precios simas joyas que de su casa hab a sacado volvi ronla a la presencia del lastimado padre pregunt ronle su desgracia confes sin apremio que vicente de la roca la hab a enga ado y debajo de su palabra de ser su esposo la persuadi que dejase la casa de su padre que l la llevar a a la m s rica y m s viciosa ciudad que hab a en todo el universo mundo que era n poles y que ella mal advertida y peor enga ada le hab a cre do y robando a su padre se le entreg la misma noche que hab a faltado y que l la llev a un spero monte y la encerr en aquella cueva donde la hab an hallado cont tambi n como el soldado sin quitalle su honor le rob cuanto ten a y la dej en aquella cueva y se fue suceso que de nuevo puso en admiraci n a todos duro se nos hizo de creer la continencia del mozo pero ella lo afirm con tantas veras que fueron parte para que el desconsolado padre se consolase no haciendo cuenta de las riquezas que le llevaban pues le hab an dejado a su hija con la joya que si una vez se pierde no deja esperanza de que jam s se cobre el mismo d a que pareci leandra la despareci su padre de nuestros ojos y la llev a encerrar en un monesterio de una villa que est aqu cerca esperando que el tiempo gaste alguna parte de la mala opini n en que su hija se puso los pocos a os de leandra sirvieron de disculpa de su culpa a lo menos con aquellos que no les iba alg n inter s en que ella fuese mala o buena pero los que conoc an su discreci n y mucho entendimiento no atribuyeron a ignorancia su pecado sino a su desenvoltura y a la natural inclinaci n de las mujeres que por la mayor parte suele ser desatinada y mal compuesta encerrada leandra quedaron los ojos de anselmo ciegos a lo menos sin tener cosa que mirar que contento le diese los m os en tinieblas sin luz que a ninguna cosa de gusto les encaminase con la ausencia de leandra crec a nuestra tristeza apoc base nuestra paciencia maldec amos las galas del soldado y abomin bamos del poco recato del padre de leandra finalmente anselmo y yo nos concertamos de dejar el aldea y venirnos a este valle donde l apacentando una gran cantidad de ovejas suyas proprias y yo un numeroso reba o de cabras tambi n m as pasamos la vida entre los rboles dando vado a nuestras pasiones o cantando juntos alabanzas o vituperios de la hermosa leandra o suspirando solos y a solas comunicando con el cielo nuestras querellas a imitaci n nuestra otros muchos de los pretendientes de leandra se han venido a estos speros montes usando el mismo ejercicio nuestro y son tantos que parece que este sitio se ha convertido en la pastoral arcadia seg n est colmo de pastores y de apriscos y no hay parte en l donde no se oiga el nombre de la hermosa leandra ste la maldice y la llama antojadiza varia y deshonesta aqu l la condena por f cil y ligera tal la absuelve y perdona y tal la justicia y vitupera uno celebra su hermosura otro reniega de su condici n y en fin todos la deshonran y todos la adoran y de todos se estiende a tanto la locura que hay quien se queje de desd n sin haberla jam s hablado y aun quien se lamente y sienta la rabiosa enfermedad de los celos que ella jam s dio a nadie porque como ya tengo dicho antes se supo su pecado que su deseo no hay hueco de pe a ni margen de arroyo ni sombra de rbol que no est ocupada de alg n pastor que sus desventuras a los aires cuente el eco repite el nombre de leandra dondequiera que pueda formarse leandra resuenan los montes leandra murmuran los arroyos y leandra nos tiene a todos suspensos y encantados esperando sin esperanza y temiendo sin saber de qu tememos entre estos disparatados el que muestra que menos y m s juicio tiene es mi competidor anselmo el cual teniendo tantas otras cosas de que quejarse s lo se queja de ausencia y al son de un rabel que admirablemente toca con versos donde muestra su buen entendimiento cantando se queja yo sigo otro camino m s f cil y a mi parecer el m s acertado que es decir mal de la ligereza de las mujeres de su inconstancia de su doble trato de sus promesas muertas de su fe rompida y finalmente del poco discurso que tienen en saber colocar sus pensamientos e intenciones que tienen y sta fue la ocasi n se ores de las palabras y razones que dije a esta cabra cuando aqu llegu que por ser hembra la tengo en poco aunque es la mejor de todo mi apero sta es la historia que promet contaros si he sido en el contarla prolijo no ser en serviros corto cerca de aqu tengo mi majada y en ella tengo fresca leche y muy sabros simo queso con otras varias y sazonadas frutas no menos a la vista que al gusto agradables cap tulo lii de la pendencia que don quijote tuvo con el cabrero con la rara aventura de los deceplinantes a quien dio felice fin a costa de su sudor general gusto caus el cuento del cabrero a todos los que escuchado le hab an especialmente le recibi el can nigo que con estra a curiosidad not la manera con que le hab a contado tan lejos de parecer r stico cabrero cuan cerca de mostrarse discreto cortesano y as dijo que hab a dicho muy bien el cura en decir que los montes criaban letrados todos se ofrecieron a eugenio pero el que m s se mostr liberal en esto fue don quijote que le dijo por cierto hermano cabrero que si yo me hallara posibilitado de poder comenzar alguna aventura que luego luego me pusiera en camino porque vos la tuvi rades buena que yo sacara del monesterio donde sin duda alguna debe de estar contra su voluntad a leandra a pesar de la abadesa y de cuantos quisieran estorbarlo y os la pusiera en vuestras manos para que hici rades della a toda vuestra voluntad y talante guardando pero las leyes de la caballer a que mandan que a ninguna doncella se le sea fecho desaguisado alguno aunque yo espero en dios nuestro se or que no ha de poder tanto la fuerza de un encantador malicioso que no pueda m s la de otro encantador mejor intencionado y para entonces os prometo mi favor y ayuda como me obliga mi profesi n que no es otra si no es favorecer a los desvalidos y menesterosos mir le el cabrero y como vio a don quijote de tan mal pelaje y catadura admir se y pregunt al barbero que cerca de s ten a se or qui n es este hombre que tal talle tiene y de tal manera habla qui n ha de ser respondi el barbero sino el famoso don quijote de la mancha desfacedor de agravios enderezador de tuertos el amparo de las doncellas el asombro de los gigantes y el vencedor de las batallas eso me semeja respondi el cabrero a lo que se lee en los libros de caballeros andantes que hac an todo eso que de este hombre vuestra merced dice puesto que para m tengo o que vuestra merced se burla o que este gentil hombre debe de tener vac os los aposentos de la cabeza sois un grand simo bellaco dijo a esta saz n don quijote y vos sois el vac o y el menguado que yo estoy m s lleno que jam s lo estuvo la muy hideputa puta que os pari y diciendo y haciendo arrebat de un pan que junto a s ten a y dio con l al cabrero en todo el rostro con tanta furia que le remach las narices mas el cabrero que no sab a de burlas viendo con cu ntas veras le maltrataban sin tener respeto a la alhombra ni a los manteles ni a todos aquellos que comiendo estaban salt sobre don quijote y asi ndole del cuello con entrambas manos no dudara de ahogalle si sancho panza no llegara en aquel punto y le asiera por las espaldas y diera con l encima de la mesa quebrando platos rompiendo tazas y derramando y esparciendo cuanto en ella estaba don quijote que se vio libre acudi a subirse sobre el cabrero el cual lleno de sangre el rostro molido a coces de sancho andaba buscando a gatas alg n cuchillo de la mesa para hacer alguna sanguinolenta venganza pero estorb banselo el can nigo y el cura mas el barbero hizo de suerte que el cabrero cogi debajo de s a don quijote sobre el cual llovi tanto n mero de mojicones que del rostro del pobre caballero llov a tanta sangre como del suyo reventaban de risa el can nigo y el cura saltaban los cuadrilleros de gozo zuzaban los unos y los otros como hacen a los perros cuando en pendencia est n trabados s lo sancho panza se desesperaba porque no se pod a desasir de un criado del can nigo que le estorbaba que a su amo no ayudase en resoluci n estando todos en regocijo y fiesta sino los dos aporreantes que se carp an oyeron el son de una trompeta tan triste que les hizo volver los rostros hacia donde les pareci que sonaba pero el que m s se alborot de o rle fue don quijote el cual aunque estaba debajo del cabrero harto contra su voluntad y m s que medianamente molido le dijo hermano demonio que no es posible que dejes de serlo pues has tenido valor y fuerzas para sujetar las m as ru gote que hagamos treguas no m s de por una hora porque el doloroso son de aquella trompeta que a nuestros o dos llega me parece que a alguna nueva aventura me llama el cabrero que ya estaba cansado de moler y ser molido le dej luego y don quijote se puso en pie volviendo asimismo el rostro adonde el son se o a y vio a deshora que por un recuesto bajaban muchos hombres vestidos de blanco a modo de diciplinantes era el caso que aquel a o hab an las nubes negado su roc o a la tierra y por todos los lugares de aquella comarca se hac an procesiones rogativas y diciplinas pidiendo a dios abriese las manos de su misericordia y les lloviese y para este efecto la gente de una aldea que all junto estaba ven a en procesi n a una devota ermita que en un recuesto de aquel valle hab a. don quijote que vio los estra os trajes de los diciplinantes sin pasarle por la memoria las muchas veces que los hab a de haber visto se imagin que era cosa de aventura y que a l solo tocaba como a caballero andante el acometerla y confirm le m s esta imaginaci n pensar que una imagen que tra an cubierta de luto fuese alguna principal se ora que llevaban por fuerza aquellos follones y descomedidos malandrines y como esto le cay en las mientes con gran ligereza arremeti a rocinante que paciendo andaba quit ndole del arz n el freno y el adarga y en un punto le enfren y pidiendo a sancho su espada subi sobre rocinante y embraz su adarga y dijo en alta voz a todos los que presentes estaban agora valerosa compa a veredes cu nto importa que haya en el mundo caballeros que profesen la orden de la andante caballer a agora digo que veredes en la libertad de aquella buena se ora que all va cautiva si se han de estimar los caballeros andantes y en diciendo esto apret los muslos a rocinante porque espuelas no las ten a y a todo galope porque carrera tirada no se lee en toda esta verdadera historia que jam s la diese rocinante se fue a encontrar con los diciplinantes bien que fueran el cura y el can nigo y barbero a detenelle mas no les fue posible ni menos le detuvieron las voces que sancho le daba diciendo ad nde va se or don quijote qu demonios lleva en el pecho que le incitan a ir contra nuestra fe cat lica advierta mal haya yo que aqu lla es procesi n de diciplinantes y que aquella se ora que llevan sobre la peana es la imagen bendit sima de la virgen sin mancilla mire se or lo que hace que por esta vez se puede decir que no es lo que sabe fatig se en vano sancho porque su amo iba tan puesto en llegar a los ensabanados y en librar a la se ora enlutada que no oy palabra y aunque la oyera no volviera si el rey se lo mandara lleg pues a la procesi n y par a rocinante que ya llevaba deseo de quietarse un poco y con turbada y ronca voz dijo vosotros que quiz por no ser buenos os encubr s los rostros atended y escuchad lo que deciros quiero los primeros que se detuvieron fueron los que la imagen llevaban y uno de los cuatro cl rigos que cantaban las ledan as viendo la estra a catadura de don quijote la flaqueza de rocinante y otras circunstancias de risa que not y descubri en don quijote le respondi diciendo se or hermano si nos quiere decir algo d galo presto porque se van estos hermanos abriendo las carnes y no podemos ni es raz n que nos detengamos a o r cosa alguna si ya no es tan breve que en dos palabras se diga en una lo dir replic don quijote y es sta que luego al punto dej is libre a esa hermosa se ora cuyas l grimas y triste semblante dan claras muestras que la llev is contra su voluntad y que alg n notorio desaguisado le habedes fecho y yo que nac en el mundo para desfacer semejantes agravios no consentir que un solo paso adelante pase sin darle la deseada libertad que merece en estas razones cayeron todos los que las oyeron que don quijote deb a de ser alg n hombre loco y tom ronse a re r muy de gana cuya risa fue poner p lvora a la c lera de don quijote porque sin decir m s palabra sacando la espada arremeti a las andas uno de aquellos que las llevaban dejando la carga a sus compa eros sali al encuentro de don quijote enarbolando una horquilla o bast n con que sustentaba las andas en tanto que descansaba y recibiendo en ella una gran cuchillada que le tir don quijote con que se la hizo dos partes con el ltimo tercio que le qued en la mano dio tal golpe a don quijote encima de un hombro por el mismo lado de la espada que no pudo cubrir el adarga contra villana fuerza que el pobre don quijote vino al suelo muy mal parado sancho panza que jadeando le iba a los alcances vi ndole ca do dio voces a su moledor que no le diese otro palo porque era un pobre caballero encantado que no hab a hecho mal a nadie en todos los d as de su vida mas lo que detuvo al villano no fueron las voces de sancho sino el ver que don quijote no bull a pie ni mano y as creyendo que le hab a muerto con priesa se alz la t nica a la cinta y dio a huir por la campa a como un gamo ya en esto llegaron todos los de la compa a de don quijote adonde l estaba y m s los de la procesi n que los vieron venir corriendo y con ellos los cuadrilleros con sus ballestas temieron alg n mal suceso y hici ronse todos un remolino alrededor de la imagen y alzados los capirotes empu ando las diciplinas y los cl rigos los ciriales esperaban el asalto con determinaci n de defenderse y aun ofender si pudiesen a sus acometedores pero la fortuna lo hizo mejor que se pensaba porque sancho no hizo otra cosa que arrojarse sobre el cuerpo de su se or haciendo sobre l el m s doloroso y risue o llanto del mundo creyendo que estaba muerto el cura fue conocido de otro cura que en la procesi n ven a cuyo conocimiento puso en sosiego el concebido temor de los dos escuadrones el primer cura dio al segundo en dos razones cuenta de qui n era don quijote y as l como toda la turba de los diciplinantes fueron a ver si estaba muerto el pobre caballero y oyeron que sancho panza con l grimas en los ojos dec a oh flor de la caballer a que con solo un garrotazo acabaste la carrera de tus tan bien gastados a os oh honra de tu linaje honor y gloria de toda la mancha y aun de todo el mundo el cual faltando t en l quedar lleno de malhechores sin temor de ser castigados de sus malas fechor as oh liberal sobre todos los alejandros pues por solos ocho meses de servicio me ten as dada la mejor nsula que el mar ci e y rodea oh humilde con los soberbios y arrogante con los humildes acometedor de peligros sufridor de afrentas enamorado sin causa imitador de los buenos azote de los malos enemigo de los ruines en fin caballero andante que es todo lo que decir se puede con las voces y gemidos de sancho revivi don quijote y la primer palabra que dijo fue el que de vos vive ausente dulc sima dulcinea a mayores miserias que stas est sujeto ay dame sancho amigo a ponerme sobre el carro encantado que ya no estoy para oprimir la silla de rocinante porque tengo todo este hombro hecho pedazos eso har yo de muy buena gana se or m o respondi sancho y volvamos a mi aldea en compa a destos se ores que su bien desean y all daremos orden de hacer otra salida que nos sea de m s provecho y fama bien dices sancho respondi don quijote y ser gran prudencia dejar pasar el mal influjo de las estrellas que agora corre el can nigo y el cura y barbero le dijeron que har a muy bien en hacer lo que dec a y as habiendo recebido grande gusto de las simplicidades de sancho panza pusieron a don quijote en el carro como antes ven a. la procesi n volvi a ordenarse y a proseguir su camino el cabrero se despidi de todos los cuadrilleros no quisieron pasar adelante y el cura les pag lo que se les deb a. el can nigo pidi al cura le avisase el suceso de don quijote si sanaba de su locura o si prosegu a en ella y con esto tom licencia para seguir su viaje en fin todos se dividieron y apartaron quedando solos el cura y barbero don quijote y panza y el bueno de rocinante que a todo lo que hab a visto estaba con tanta paciencia como su amo el boyero unci sus bueyes y acomod a don quijote sobre un haz de heno y con su acostumbrada flema sigui el camino que el cura quiso y a cabo de seis d as llegaron a la aldea de don quijote adonde entraron en la mitad del d a que acert a ser domingo y la gente estaba toda en la plaza por mitad de la cual atraves el carro de don quijote acudieron todos a ver lo que en el carro ven a y cuando conocieron a su compatrioto quedaron maravillados y un muchacho acudi corriendo a dar las nuevas a su ama y a su sobrina de que su t o y su se or ven a flaco y amarillo y tendido sobre un mont n de heno y sobre un carro de bueyes cosa de l stima fue o r los gritos que las dos buenas se oras alzaron las bofetadas que se dieron las maldiciones que de nuevo echaron a los malditos libros de caballer as todo lo cual se renov cuando vieron entrar a don quijote por sus puertas a las nuevas desta venida de don quijote acudi la mujer de sancho panza que ya hab a sabido que hab a ido con l sirvi ndole de escudero y as como vio a sancho lo primero que le pregunt fue que si ven a bueno el asno sancho respondi que ven a mejor que su amo gracias sean dadas a dios replic ella que tanto bien me ha hecho pero contadme agora amigo qu bien hab is sacado de vuestras escuder as qu saboyana me traes a m qu zapaticos a vuestros hijos no traigo nada deso dijo sancho mujer m a aunque traigo otras cosas de m s momento y consideraci n. deso recibo yo mucho gusto respondi la mujer mostradme esas cosas de m s consideraci n y m s momento amigo m o que las quiero ver para que se me alegre este coraz n que tan triste y descontento ha estado en todos los siglos de vuestra ausencia en casa os las mostrar mujer dijo panza y por agora estad contenta que siendo dios servido de que otra vez salgamos en viaje a buscar aventuras vos me ver is presto conde o gobernador de una nsula y no de las de por ah sino la mejor que pueda hallarse qui ralo as el cielo marido m o que bien lo habemos menester mas decidme qu es eso de nsulas que no lo entiendo no es la miel para la boca del asno respondi sancho a su tiempo lo ver s mujer y aun te admirar s de o rte llamar se or a de todos tus vasallos qu es lo que dec s sancho de se or as nsulas y vasallos respondi juana panza que as se llamaba la mujer de sancho aunque no eran parientes sino porque se usa en la mancha tomar las mujeres el apellido de sus maridos no te acucies juana por saber todo esto tan apriesa basta que te digo verdad y cose la boca s lo te sabr decir as de paso que no hay cosa m s gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras bien es verdad que las m s que se hallan no salen tan a gusto como el hombre querr a porque de ciento que se encuentran las noventa y nueve suelen salir aviesas y torcidas s lo yo de expiriencia porque de algunas he salido manteado y de otras molido pero con todo eso es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes escudri ando selvas pisando pe as visitando castillos alojando en ventas a toda discreci n sin pagar ofrecido sea al diablo el maraved todas estas pl ticas pasaron entre sancho panza y juana panza su mujer en tanto que el ama y sobrina de don quijote le recibieron y le desnudaron y le tendieron en su antiguo lecho mir balas l con ojos atravesados y no acababa de entender en qu parte estaba el cura encarg a la sobrina tuviese gran cuenta con regalar a su t o y que estuviesen alerta de que otra vez no se les escapase contando lo que hab a sido menester para traelle a su casa aqu alzaron las dos de nuevo los gritos al cielo all se renovaron las maldiciones de los libros de caballer as all pidieron al cielo que confundiese en el centro del abismo a los autores de tantas mentiras y disparates finalmente ellas quedaron confusas y temerosas de que se hab an de ver sin su amo y t o en el mesmo punto que tuviese alguna mejor a y s fue como ellas se lo imaginaron pero el autor desta historia puesto que con curiosidad y diligencia ha buscado los hechos que don quijote hizo en su tercera salida no ha podido hallar noticia de ellas a lo menos por escrituras aut nticas s lo la fama ha guardado en las memorias de la mancha que don quijote la tercera vez que sali de su casa fue a zaragoza donde se hall en unas famosas justas que en aquella ciudad hicieron y all le pasaron cosas dignas de su valor y buen entendimiento ni de su fin y acabamiento pudo alcanzar cosa alguna ni la alcanzara ni supiera si la buena suerte no le deparara un antiguo m dico que ten a en su poder una caja de plomo que seg n l dijo se hab a hallado en los cimientos derribados de una antigua ermita que se renovaba en la cual caja se hab an hallado unos pergaminos escritos con letras g ticas pero en versos castellanos que conten an muchas de sus haza as y daban noticia de la hermosura de dulcinea del toboso de la figura de rocinante de la fidelidad de sancho panza y de la sepultura del mesmo don quijote con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres y los que se pudieron leer y sacar en limpio fueron los que aqu pone el fidedigno autor desta nueva y jam s vista historia el cual autor no pide a los que la leyeren en premio del inmenso trabajo que le cost inquerir y buscar todos los archivos manchegos por sacarla a luz sino que le den el mesmo cr dito que suelen dar los discretos a los libros de caballer as que tan validos andan en el mundo que con esto se tendr por bien pagado y satisfecho y se animar a sacar y buscar otras si no tan verdaderas a lo menos de tanta invenci n y pasatiempo las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino que se hall en la caja de plomo eran stas los acad micos de la argamasilla lugar de la mancha en vida y muerte del valeroso don quijote de la mancha hoc scripserunt el monicongo acad mico de la argamasilla a la sepultura de don quijote epitafio el calvatrueno que adorn a la mancha de m s despojos que jas n decreta el j icio que tuvo la veleta aguda donde fuera mejor ancha el brazo que su fuerza tanto ensancha que lleg del catay hasta gaeta la musa m s horrenda y m s discreta que grab versos en la bronc nea plancha el que a cola dej los amadises y en muy poquito a galaores tuvo estribando en su amor y bizarr a el que hizo callar los belianises aquel que en rocinante errando anduvo yace debajo desta losa fr a. del paniaguado acad mico de la argamasilla in laudem dulcineae del toboso soneto esta que veis de rostro amondongado alta de pechos y adem n brioso es dulcinea reina del toboso de quien fue el gran quijote aficionado pis por ella el uno y otro lado de la gran sierra negra y el famoso campo de mont el hasta el herboso llano de aranj ez a pie y cansado culpa de rocinante oh dura estrella que esta manchega dama y este invito andante caballero en tiernos a os ella dej muriendo de ser bella y l aunque queda en m rmores escrito no pudo huir de amor iras y enga os del caprichoso discret simo acad mico de la argamasilla en loor de rocinante caballo de don quijote de la mancha soneto en el soberbio trono diamantino que con sangrientas plantas huella marte fren tico el manchego su estandarte tremola con esfuerzo peregrino cuelga las armas y el acero fino con que destroza asuela raja y parte nuevas proezas pero inventa el arte un nuevo estilo al nuevo paladino y si de su amad s se precia gaula por cuyos bravos descendientes grecia triunf mil veces y su fama ensancha hoy a quijote le corona el aula do belona preside y d l se precia m s que grecia ni gaula la alta mancha nunca sus glorias el olvido mancha pues hasta rocinante en ser gallardo excede a brilladoro y a bayardo del burlador acad mico argamasillesco a sancho panza soneto del cachidiablo acad mico de la argamasilla en la sepultura de don quijote epitafio aqu yace el caballero bien molido y mal andante a quien llev rocinante por uno y otro sendero sancho panza el majadero yace tambi n junto a l escudero el m s f el que vio el trato de escudero del tiquitoc acad mico de la argamasilla en la sepultura de dulcinea del toboso epitafio reposa aqu dulcinea y aunque de carnes rolliza la volvi en polvo y ceniza la muerte espantable y fea fue de castiza ralea y tuvo asomos de dama del gran quijote fue llama y fue gloria de su aldea stos fueron los versos que se pudieron leer los dem s por estar carcomida la letra se entregaron a un acad mico para que por conjeturas los declarase ti nese noticia que lo ha hecho a costa de muchas vigilias y mucho trabajo y que tiene intenci n de sacallos a luz con esperanza de la tercera salida de don quijote forsi altro canter con miglior plectio finis segunda parte del ingenioso caballero don quijote de la mancha tasa yo hernando de vallejo escribano de c mara del rey nuestro se or de los que residen en su consejo doy fe que habi ndose visto por los se ores d l un libro que compuso miguel de cervantes saavedra intitulado don quijote de la mancha segunda parte que con licencia de su majestad fue impreso le tasaron a cuatro maraved s cada pliego en papel el cual tiene setenta y tres pliegos que al dicho respeto suma y monta docientos y noventa y dos maraved s y mandaron que esta tasa se ponga al principio de cada volumen del dicho libro para que se sepa y entienda lo que por l se ha de pedir y llevar sin que se exceda en ello en manera alguna como consta y parece por el auto y decreto original sobre ello dado y que queda en mi poder a que me refiero y de mandamiento de los dichos se ores del consejo y de pedimiento de la parte del dicho miguel de cervantes di esta fee en madrid a veinte y uno d as del mes de otubre del mil y seiscientos y quince a os hernando de vallejo fee de erratas vi este libro intitulado segunda parte de don quijote de la mancha compuesto por miguel de cervantes saavedra y no hay en l cosa digna de notar que no corresponda a su original dada en madrid a veinte y uno de otubre mil y seiscientos y quince el licenciado francisco murcia de la llana aprobaciones aprobaci n por comisi n y mandado de los se ores del consejo he hecho ver el libro contenido en este memorial no contiene cosa contra la fe ni buenas costumbres antes es libro de mucho entretenimiento l cito mezclado de mucha filosof a moral pu desele dar licencia para imprimirle en madrid a cinco de noviembre de mil seiscientos y quince doctor gutierre de cetina aprobaci n por comisi n y mandado de los se ores del consejo he visto la segunda parte de don quijote de la mancha por miguel de cervantes saavedra no contiene cosa contra nuestra santa fe cat lica ni buenas costumbres antes muchas de honesta recreaci n y apacible divertimiento que los antiguos juzgaron convenientes a sus rep blicas pues aun en la severa de los lacedemonios levantaron estatua a la risa y los de tesalia la dedicaron fiestas como lo dice pausanias referido de bosio libro ii de signis ecclesiae cap alentando nimos marchitos y esp ritus melanc licos de que se acord tulio en el primero de legibus y el poeta diciendo interpone tuis interdum gaudia curis lo cual hace el autor mezclando las veras a las burlas lo dulce a lo provechoso y lo moral a lo faceto disimulando en el cebo del donaire el anzuelo de la reprehensi n y cumpliendo con el acertado asunto en que pretende la expulsi n de los libros de caballer as pues con su buena diligencia ma osamente alimpiando de su contagiosa dolencia a estos reinos es obra muy digna de su grande ingenio honra y lustre de nuestra naci n admiraci n y invidia de las estra as ste es mi parecer salvo etc. en madrid a de marzo de el maestro josef de valdivielso aprobaci n por comisi n del se or doctor gutierre de cetina vicario general desta villa de madrid corte de su majestad he visto este libro de la segunda parte del ingenioso caballero don quijote de la mancha por miguel de cervantes saavedra y no hallo en l cosa indigna de un cristiano celo ni que disuene de la decencia debida a buen ejemplo ni virtudes morales antes mucha erudici n y aprovechamiento as en la continencia de su bien seguido asunto para extirpar los vanos y mentirosos libros de caballer as cuyo contagio hab a cundido m s de lo que fuera justo como en la lisura del lenguaje castellano no adulterado con enfadosa y estudiada afectaci n vicio con raz n aborrecido de hombres cuerdos y en la correci n de vicios que generalmente toca ocasionado de sus agudos discursos guarda con tanta cordura las leyes de reprehensi n cristiana que aquel que fuere tocado de la enfermedad que pretende curar en lo dulce y sabroso de sus medicinas gustosamente habr bebido cuando menos lo imagine sin empacho ni asco alguno lo provechoso de la detestaci n de su vicio con que se hallar que es lo m s dif cil de conseguirse gustoso y reprehendido ha habido muchos que por no haber sabido templar ni mezclar a prop sito lo til con lo dulce han dado con todo su molesto trabajo en tierra pues no pudiendo imitar a di genes en lo fil sofo y docto atrevida por no decir licenciosa y desalumbradamente le pretenden imitar en lo c nico entreg ndose a maldicientes inventando casos que no pasaron para hacer capaz al vicio que tocan de su spera reprehensi n y por ventura descubren caminos para seguirle hasta entonces ignorados con que vienen a quedar si no reprehensores a lo menos maestros d l. h cense odiosos a los bien entendidos con el pueblo pierden el cr dito si alguno tuvieron para admitir sus escritos y los vicios que arrojada e imprudentemente quisieren corregir en muy peor estado que antes que no todas las postemas a un mismo tiempo est n dispuestas para admitir las recetas o cauterios antes algunos mucho mejor reciben las blandas y suaves medicinas con cuya aplicaci n el atentado y docto m dico consigue el fin de resolverlas t rmino que muchas veces es mejor que no el que se alcanza con el rigor del hierro bien diferente han sentido de los escritos de miguel de cervantes as nuestra naci n como las estra as pues como a milagro desean ver el autor de libros que con general aplauso as por su decoro y decencia como por la suavidad y blandura de sus discursos han recebido espa a francia italia alemania y flandes certifico con verdad que en veinte y cinco de febrero deste a o de seiscientos y quince habiendo ido el ilustr simo se or don bernardo de sandoval y rojas cardenal arzobispo de toledo mi se or a pagar la visita que a su ilustr sima hizo el embajador de francia que vino a tratar cosas tocantes a los casamientos de sus pr ncipes y los de espa a muchos caballeros franceses de los que vinieron acompa ando al embajador tan corteses como entendidos y amigos de buenas letras se llegaron a m y a otros capellanes del cardenal mi se or deseosos de saber qu libros de ingenio andaban m s validos y tocando acaso en ste que yo estaba censurando apenas oyeron el nombre de miguel de cervantes cuando se comenzaron a hacer lenguas encareciendo la estimaci n en que as en francia como en los reinos sus confinantes se ten an sus obras la galatea que alguno dellos tiene casi de memoria la primera parte d sta y las novelas fueron tantos sus encarecimientos que me ofrec llevarles que viesen el autor dellas que estimaron con mil demostraciones de vivos deseos pregunt ronme muy por menor su edad su profesi n calidad y cantidad hall me obligado a decir que era viejo soldado hidalgo y pobre a que uno respondi estas formales palabras pues a tal hombre no le tiene espa a muy rico y sustentado del erario p blico acudi otro de aquellos caballeros con este pensamiento y con mucha agudeza y dijo si necesidad le ha de obligar a escribir plega a dios que nunca tenga abundancia para que con sus obras siendo l pobre haga rico a todo el mundo bien creo que est para censura un poco larga alguno dir que toca los l mites de lisonjero elogio mas la verdad de lo que cortamente digo deshace en el cr tico la sospecha y en m el cuidado adem s que el d a de hoy no se lisonjea a quien no tiene con qu cebar el pico del adulador que aunque afectuosa y falsamente dice de burlas pretende ser remunerado de veras en madrid a veinte y siete de febrero de mil y seiscientos y quince el licenciado m rquez torres privilegio por cuanto por parte de vos miguel de cervantes saavedra nos fue fecha relaci n que hab ades compuesto la segunda parte de don quijote de la mancha de la cual hac ades presentaci n y por ser libro de historia agradable y honesta y haberos costado mucho trabajo y estudio nos suplicastes os mand semos dar licencia para le poder imprimir y privilegio por veinte a os o como la nuestra merced fuese lo cual visto por los del nuestro consejo por cuanto en el dicho libro se hizo la diligencia que la prem tica por nos sobre ello fecha dispone fue acordado que deb amos mandar dar esta nuestra c dula en la dicha raz n y nos tuv moslo por bien por la cual vos damos licencia y facultad para que por tiempo y espacio de diez a os cumplidos primeros siguientes que corran y se cuenten desde el d a de la fecha de esta nuestra c dula en adelante vos o la persona que para ello vuestro poder hobiere y no otra alguna pod is imprimir y vender el dicho libro que desuso se hace menci n y por la presente damos licencia y facultad a cualquier impresor de nuestros reinos que nombr redes para que durante el dicho tiempo le pueda imprimir por el original que en el nuestro consejo se vio que va rubricado y firmado al fin de hernando de vallejo nuestro escribano de c mara y uno de los que en l residen con que antes y primero que se venda lo traig is ante ellos juntamente con el dicho original para que se vea si la dicha impresi n est conforme a l o traig is fe en p blica forma c mo por corretor por nos nombrado se vio y corrigi la dicha impresi n por el dicho original y m s al dicho impresor que ans imprimiere el dicho libro no imprima el principio y primer pliego d l ni entregue m s de un solo libro con el original al autor y persona a cuya costa lo imprimiere ni a otra alguna para efecto de la dicha correci n y tasa hasta que antes y primero el dicho libro est corregido y tasado por los del nuestro consejo y estando hecho y no de otra manera pueda imprimir el dicho principio y primer pliego en el cual imediatamente ponga esta nuestra licencia y la aprobaci n tasa y erratas ni lo pod is vender ni vend is vos ni otra persona alguna hasta que est el dicho libro en la forma susodicha so pena de caer e incurrir en las penas contenidas en la dicha prem tica y leyes de nuestros reinos que sobre ello disponen y m s que durante el dicho tiempo persona alguna sin vuestra licencia no le pueda imprimir ni vender so pena que el que lo imprimiere y vendiere haya perdido y pierda cualesquiera libros moldes y aparejos que d l tuviere y m s incurra en pena de cincuenta mil maraved s por cada vez que lo contrario hiciere de la cual dicha pena sea la tercia parte para nuestra c mara y la otra tercia parte para el juez que lo sentenciare y la otra tercia parte par el que lo denunciare y m s a los del nuestro consejo presidentes oidores de las nuestras audiencias alcaldes alguaciles de la nuestra casa y corte y chanciller as y a otras cualesquiera justicias de todas las ciudades villas y lugares de los nuestros reinos y se or os y a cada uno en su juridici n ans a los que agora son como a los que ser n de aqu adelante que vos guarden y cumplan esta nuestra c dula y merced que ans vos hacemos y contra ella no vayan ni pasen en manera alguna so pena de la nuestra merced y de diez mil maraved s para la nuestra c mara dada en madrid a treinta d as del mes de marzo de mil y seiscientos y quince a os yo el rey por mandado del rey nuestro se or pedro de contreras pr logo al lector v lame dios y con cu nta gana debes de estar esperando ahora lector ilustre o quier plebeyo este pr logo creyendo hallar en l venganzas ri as y vituperios del autor del segundo don quijote digo de aquel que dicen que se engendr en tordesillas y naci en tarragona pues en verdad que no te he dar este contento que puesto que los agravios despiertan la c lera en los m s humildes pechos en el m o ha de padecer excepci n esta regla quisieras t que lo diera del asno del mentecato y del atrevido pero no me pasa por el pensamiento cast guele su pecado con su pan se lo coma y all se lo haya lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo que no pasase por m o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna sino en la m s alta ocasi n que vieron los siglos pasados los presentes ni esperan ver los venideros si mis heridas no resplandecen en los ojos de quien las mira son estimadas a lo menos en la estimaci n de los que saben d nde se cobraron que el soldado m s bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga y es esto en m de manera que si ahora me propusieran y facilitaran un imposible quisiera antes haberme hallado en aquella facci n prodigiosa que sano ahora de mis heridas sin haberme hallado en ella las que el soldado muestra en el rostro y en los pechos estrellas son que gu an a los dem s al cielo de la honra y al de desear la justa alabanza y hase de advertir que no se escribe con las canas sino con el entendimiento el cual suele mejorarse con los a os he sentido tambi n que me llame invidioso y que como a ignorante me describa qu cosa sea la invidia que en realidad de verdad de dos que hay yo no conozco sino a la santa a la noble y bien intencionada y siendo esto as como lo es no tengo yo de perseguir a ning n sacerdote y m s si tiene por a adidura ser familiar del santo oficio y si l lo dijo por quien parece que lo dijo enga se de todo en todo que del tal adoro el ingenio admiro las obras y la ocupaci n continua y virtuosa pero en efecto le agradezco a este se or autor el decir que mis novelas son m s sat ricas que ejemplares pero que son buenas y no lo pudieran ser si no tuvieran de todo par ceme que me dices que ando muy limitado y que me contengo mucho en los t rminos de mi modestia sabiendo que no se ha a adir aflici n al afligido y que la que debe de tener este se or sin duda es grande pues no osa parecer a campo abierto y al cielo claro encubriendo su nombre fingiendo su patria como si hubiera hecho alguna traici n de lesa majestad si por ventura llegares a conocerle dile de mi parte que no me tengo por agraviado que bien s lo que son tentaciones del demonio y que una de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer y imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros cuanta fama y para confirmaci n desto quiero que en tu buen donaire y gracia le cuentes este cuento hab a en sevilla un loco que dio en el m s gracioso disparate y tema que dio loco en el mundo y fue que hizo un ca uto de ca a puntiagudo en el fin y en cogiendo alg n perro en la calle o en cualquiera otra parte con el un pie le cog a el suyo y el otro le alzaba con la mano y como mejor pod a le acomodaba el ca uto en la parte que sopl ndole le pon a redondo como una pelota y en teni ndolo desta suerte le daba dos palmaditas en la barriga y le soltaba diciendo a los circunstantes que siempre eran muchos pensar n vuestras mercedes ahora que es poco trabajo hinchar un perro pensar vuestra merced ahora que es poco trabajo hacer un libro y si este cuento no le cuadrare dir sle lector amigo ste que tambi n es de loco y de perro hab a en c rdoba otro loco que ten a por costumbre de traer encima de la cabeza un pedazo de losa de m rmol o un canto no muy liviano y en topando alg n perro descuidado se le pon a junto y a plomo dejaba caer sobre l el peso amohin base el perro y dando ladridos y aullidos no paraba en tres calles sucedi pues que entre los perros que descarg la carga fue uno un perro de un bonetero a quien quer a mucho su due o. baj el canto diole en la cabeza alz el grito el molido perro violo y sinti lo su amo asi de una vara de medir y sali al loco y no le dej hueso sano y cada palo que le daba dec a perro ladr n a mi podenco no viste cruel que era podenco mi perro y repiti ndole el nombre de podenco muchas veces envi al loco hecho una alhe a. escarment el loco y retir se y en m s de un mes no sali a la plaza al cabo del cual tiempo volvi con su invenci n y con m s carga lleg base donde estaba el perro y mir ndole muy bien de hito en hito y sin querer ni atreverse a descargar la piedra dec a este es podenco guarda en efeto todos cuantos perros topaba aunque fuesen alanos o gozques dec a que eran podencos y as no solt m s el canto quiz de esta suerte le podr acontecer a este historiador que no se atrever a soltar m s la presa de su ingenio en libros que en siendo malos son m s duros que las pe as dile tambi n que de la amenaza que me hace que me ha de quitar la ganancia con su libro no se me da un ardite que acomod ndome al entrem s famoso de la perendenga le respondo que me viva el veinte y cuatro mi se or y cristo con todos viva el gran conde de lemos cuya cristiandad y liberalidad bien conocida contra todos los golpes de mi corta fortuna me tiene en pie y v vame la suma caridad del ilustr simo de toledo don bernardo de sandoval y rojas y siquiera no haya emprentas en el mundo y siquiera se impriman contra m m s libros que tienen letras las coplas de mingo revulgo estos dos pr ncipes sin que los solicite adulaci n m a ni otro g nero de aplauso por sola su bondad han tomado a su cargo el hacerme merced y favorecerme en lo que me tengo por m s dichoso y m s rico que si la fortuna por camino ordinario me hubiera puesto en su cumbre la honra pu dela tener el pobre pero no el vicioso la pobreza puede anublar a la nobleza pero no escurecerla del todo pero como la virtud d alguna luz de s aunque sea por los inconvenientes y resquicios de la estrecheza viene a ser estimada de los altos y nobles esp ritus y por el consiguiente favorecida y no le digas m s ni yo quiero decirte m s a ti sino advertirte que consideres que esta segunda parte de don quijote que te ofrezco es cortada del mismo art fice y del mesmo pa o que la primera y que en ella te doy a don quijote dilatado y finalmente muerto y sepultado porque ninguno se atreva a levantarle nuevos testimonios pues bastan los pasados y basta tambi n que un hombre honrado haya dado noticia destas discretas locuras sin querer de nuevo entrarse en ellas que la abundancia de las cosas aunque sean buenas hace que no se estimen y la carest a aun de las malas se estima en algo olv daseme de decirte que esperes el persiles que ya estoy acabando y la segunda parte de galatea dedicatoria al conde de lemos enviando a vuestra excelencia los d as pasados mis comedias antes impresas que representadas si bien me acuerdo dije que don quijote quedaba calzadas las espuelas para ir a besar las manos a vuestra excelencia y ahora digo que se las ha calzado y se ha puesto en camino y si l all llega me parece que habr hecho alg n servicio a vuestra excelencia porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que le env e para quitar el h mago y la n usea que ha causado otro don quijote que con nombre de segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe y el que m s ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la china pues en lengua chinesca habr un mes que me escribi una carta con un propio pidi ndome o por mejor decir suplic ndome se le enviase porque quer a fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana y quer a que el libro que se leyese fuese el de la historia de don quijote juntamente con esto me dec a que fuese yo a ser el rector del tal colegio pregunt le al portador si su majestad le hab a dado para m alguna ayuda de costa respondi me que ni por pensamiento pues hermano le respond yo vos os pod is volver a vuestra china a las diez o a las veinte o a las que ven s despachado porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje adem s que sobre estar enfermo estoy muy sin dineros y emperador por emperador y monarca por monarca en n poles tengo al grande conde de lemos que sin tantos titulillos de colegios ni rector as me sustenta me ampara y hace m s merced que la que yo acierto a desear con esto le desped y con esto me despido ofreciendo a vuestra excelencia los trabajos de persiles y sigismunda libro a quien dar fin dentro de cuatro meses deo volente el cual ha de ser o el m s malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto quiero decir de los de entretenimiento y digo que me arrepiento de haber dicho el m s malo porque seg n la opini n de mis amigos ha de llegar al estremo de bondad posible venga vuestra excelencia con la salud que es deseado que ya estar persiles para besarle las manos y yo los pies como criado que soy de vuestra excelencia de madrid ltimo de otubre de mil seiscientos y quince criado de vuestra excelencia miguel de cervantes saavedra cap tulo primero de lo que el cura y el barbero pasaron con don quijote cerca de su enfermedad cuenta cide hamete benengeli en la segunda parte desta historia y tercera salida de don quijote que el cura y el barbero se estuvieron casi un mes sin verle por no renovarle y traerle a la memoria las cosas pasadas pero no por esto dejaron de visitar a su sobrina y a su ama encarg ndolas tuviesen cuenta con regalarle d ndole a comer cosas confortativas y apropiadas para el coraz n y el celebro de donde proced a seg n buen discurso toda su mala ventura las cuales dijeron que as lo hac an y lo har an con la voluntad y cuidado posible porque echaban de ver que su se or por momentos iba dando muestras de estar en su entero juicio de lo cual recibieron los dos gran contento por parecerles que hab an acertado en haberle tra do encantado en el carro de los bueyes como se cont en la primera parte desta tan grande como puntual historia en su ltimo cap tulo y as determinaron de visitarle y hacer esperiencia de su mejor a aunque ten an casi por imposible que la tuviese y acordaron de no tocarle en ning n punto de la andante caballer a por no ponerse a peligro de descoser los de la herida que tan tiernos estaban visit ronle en fin y hall ronle sentado en la cama vestida una almilla de bayeta verde con un bonete colorado toledano y estaba tan seco y amojamado que no parec a sino hecho de carne momia fueron d l muy bien recebidos pregunt ronle por su salud y l dio cuenta de s y de ella con mucho juicio y con muy elegantes palabras y en el discurso de su pl tica vinieron a tratar en esto que llaman raz n de estado y modos de gobierno enmendando este abuso y condenando aqu l reformando una costumbre y desterrando otra haci ndose cada uno de los tres un nuevo legislador un licurgo moderno o un sol n flamante y de tal manera renovaron la rep blica que no pareci sino que la hab an puesto en una fragua y sacado otra de la que pusieron y habl don quijote con tanta discreci n en todas las materias que se tocaron que los dos esaminadores creyeron indubitadamente que estaba del todo bueno y en su entero juicio hall ronse presentes a la pl tica la sobrina y ama y no se hartaban de dar gracias a dios de ver a su se or con tan buen entendimiento pero el cura mudando el prop sito primero que era de no tocarle en cosa de caballer as quiso hacer de todo en todo esperiencia si la sanidad de don quijote era falsa o verdadera y as de lance en lance vino a contar algunas nuevas que hab an venido de la corte y entre otras dijo que se ten a por cierto que el turco bajaba con una poderosa armada y que no se sab a su designio ni ad nde hab a de descargar tan gran nublado y con este temor con que casi cada a o nos toca arma estaba puesta en ella toda la cristiandad y su majestad hab a hecho proveer las costas de n poles y sicilia y la isla de malta a esto respondi don quijote su majestad ha hecho como prudent simo guerrero en proveer sus estados con tiempo porque no le halle desapercebido el enemigo pero si se tomara mi consejo aconsej rale yo que usara de una prevenci n de la cual su majestad la hora de agora debe estar muy ajeno de pensar en ella apenas oy esto el cura cuando dijo entre s dios te tenga de su mano pobre don quijote que me parece que te despe as de la alta cumbre de tu locura hasta el profundo abismo de tu simplicidad mas el barbero que ya hab a dado en el mesmo pensamiento que el cura pregunt a don quijote cu l era la advertencia de la prevenci n que dec a era bien se hiciese quiz podr a ser tal que se pusiese en la lista de los muchos advertimientos impertinentes que se suelen dar a los pr ncipes el m o se or rapador dijo don quijote no ser impertinente sino perteneciente no lo digo por tanto replic el barbero sino porque tiene mostrado la esperiencia que todos o los m s arbitrios que se dan a su majestad o son imposibles o disparatados o en da o del rey o del reino pues el m o respondi don quijote ni es imposible ni disparatado sino el m s f cil el m s justo y el m s ma ero y breve que puede caber en pensamiento de arbitrante alguno ya tarda en decirle vuestra merced se or don quijote dijo el cura no querr a dijo don quijote que le dijese yo aqu agora y amaneciese ma ana en los o dos de los se ores consejeros y se llevase otro las gracias y el premio de mi trabajo por m dijo el barbero doy la palabra para aqu y para delante de dios de no decir lo que vuestra merced dijere a rey ni a roque ni a hombre terrenal juramento que aprend del romance del cura que en el prefacio avis al rey del ladr n que le hab a robado las cien doblas y la su mula la andariega no s historias dijo don quijote pero s que es bueno ese juramento en fee de que s que es hombre de bien el se or barbero cuando no lo fuera dijo el cura yo le abono y salgo por l que en este caso no hablar m s que un mudo so pena de pagar lo juzgado y sentenciado y a vuestra merced qui n le f a se or cura dijo don quijote mi profesi n respondi el cura que es de guardar secreto cuerpo de tal dijo a esta saz n don quijote hay m s sino mandar su majestad por p blico preg n que se junten en la corte para un d a se alado todos los caballeros andantes que vagan por espa a que aunque no viniesen sino media docena tal podr a venir entre ellos que solo bastase a destruir toda la potestad del turco est nme vuestras mercedes atentos y vayan conmigo por ventura es cosa nueva deshacer un solo caballero andante un ej rcito de docientos mil hombres como si todos juntos tuvieran una sola garganta o fueran hechos de alfenique si no d ganme cu ntas historias est n llenas destas maravillas hab a en hora mala para m que no quiero decir para otro de vivir hoy el famoso don belian s o alguno de los del inumerable linaje de amad s de gaula que si alguno d stos hoy viviera y con el turco se afrontara a fee que no le arrendara la ganancia pero dios mirar por su pueblo y deparar alguno que si no tan bravo como los pasados andantes caballeros a lo menos no les ser inferior en el nimo y dios me entiende y no digo m s. ay dijo a este punto la sobrina que me maten si no quiere mi se or volver a ser caballero andante a lo que dijo don quijote caballero andante he de morir y baje o suba el turco cuando l quisiere y cuan poderosamente pudiere que otra vez digo que dios me entiende a esta saz n dijo el barbero suplico a vuestras mercedes que se me d licencia para contar un cuento breve que sucedi en sevilla que por venir aqu como de molde me da gana de contarle dio la licencia don quijote y el cura y los dem s le prestaron atenci n y l comenz desta manera en la casa de los locos de sevilla estaba un hombre a quien sus parientes hab an puesto all por falto de juicio era graduado en c nones por osuna pero aunque lo fuera por salamanca seg n opini n de muchos no dejara de ser loco este tal graduado al cabo de algunos a os de recogimiento se dio a entender que estaba cuerdo y en su entero juicio y con esta imaginaci n escribi al arzobispo suplic ndole encarecidamente y con muy concertadas razones le mandase sacar de aquella miseria en que viv a pues por la misericordia de dios hab a ya cobrado el juicio perdido pero que sus parientes por gozar de la parte de su hacienda le ten an all y a pesar de la verdad quer an que fuese loco hasta la muerte el arzobispo persuadido de muchos billetes concertados y discretos mand a un capell n suyo se informase del retor de la casa si era verdad lo que aquel licenciado le escrib a y que asimesmo hablase con el loco y que si le pareciese que ten a juicio le sacase y pusiese en libertad h zolo as el capell n y el retor le dijo que aquel hombre a n se estaba loco que puesto que hablaba muchas veces como persona de grande entendimiento al cabo disparaba con tantas necedades que en muchas y en grandes igualaban a sus primeras discreciones como se pod a hacer la esperiencia habl ndole quiso hacerla el capell n y poni ndole con el loco habl con l una hora y m s y en todo aquel tiempo jam s el loco dijo raz n torcida ni disparatada antes habl tan atentadamente que el capell n fue forzado a creer que el loco estaba cuerdo y entre otras cosas que el loco le dijo fue que el retor le ten a ojeriza por no perder los regalos que sus parientes le hac an porque dijese que a n estaba loco y con l cidos intervalos y que el mayor contrario que en su desgracia ten a era su mucha hacienda pues por gozar della sus enemigos pon an dolo y dudaban de la merced que nuestro se or le hab a hecho en volverle de bestia en hombre finalmente l habl de manera que hizo sospechoso al retor codiciosos y desalmados a sus parientes y a l tan discreto que el capell n se determin a llev rsele consigo a que el arzobispo le viese y tocase con la mano la verdad de aquel negocio con esta buena fee el buen capell n pidi al retor mandase dar los vestidos con que all hab a entrado el licenciado volvi a decir el retor que mirase lo que hac a porque sin duda alguna el licenciado a n se estaba loco no sirvieron de nada para con el capell n las prevenciones y advertimientos del retor para que dejase de llevarle obedeci el retor viendo ser orden del arzobispo pusieron al licenciado sus vestidos que eran nuevos y decentes y como l se vio vestido de cuerdo y desnudo de loco suplic al capell n que por caridad le diese licencia para ir a despedirse de sus compa eros los locos el capell n dijo que l le quer a acompa ar y ver los locos que en la casa hab a. subieron en efeto y con ellos algunos que se hallaron presentes y llegado el licenciado a una jaula adonde estaba un loco furioso aunque entonces sosegado y quieto le dijo hermano m o mire si me manda algo que me voy a mi casa que ya dios ha sido servido por su infinita bondad y misericordia sin yo merecerlo de volverme mi juicio ya estoy sano y cuerdo que acerca del poder de dios ninguna cosa es imposible tenga grande esperanza y confianza en l que pues a m me ha vuelto a mi primero estado tambi n le volver a l si en l conf a. yo tendr cuidado de enviarle algunos regalos que coma y c malos en todo caso que le hago saber que imagino como quien ha pasado por ello que todas nuestras locuras proceden de tener los est magos vac os y los celebros llenos de aire esfu rcese esfu rcese que el descaecimiento en los infortunios apoca la salud y acarrea la muerte todas estas razones del licenciado escuch otro loco que estaba en otra jaula frontero de la del furioso y levant ndose de una estera vieja donde estaba echado y desnudo en cueros pregunt a grandes voces qui n era el que se iba sano y cuerdo el licenciado respondi yo soy hermano el que me voy que ya no tengo necesidad de estar m s aqu por lo que doy infinitas gracias a los cielos que tan grande merced me han hecho mirad lo que dec s licenciado no os enga e el diablo replic el loco sosegad el pie y estaos quedito en vuestra casa y ahorrar is la vuelta yo s que estoy bueno replic el licenciado y no habr para qu tornar a andar estaciones vos bueno dijo el loco agora bien ello dir andad con dios pero yo os voto a j piter cuya majestad yo represento en la tierra que por solo este pecado que hoy comete sevilla en sacaros desta casa y en teneros por cuerdo tengo de hacer un tal castigo en ella que quede memoria d l por todos los siglos del los siglos am n. no sabes t licenciadillo menguado que lo podr hacer pues como digo soy j piter tonante que tengo en mis manos los rayos abrasadores con que puedo y suelo amenazar y destruir el mundo pero con sola una cosa quiero castigar a este ignorante pueblo y es con no llover en l ni en todo su distrito y contorno por tres enteros a os que se han de contar desde el d a y punto en que ha sido hecha esta amenaza en adelante t libre t sano t cuerdo y yo loco y yo enfermo y yo atado as pienso llover como pensar ahorcarme a las voces y a las razones del loco estuvieron los circustantes atentos pero nuestro licenciado volvi ndose a nuestro capell n y asi ndole de las manos le dijo no tenga vuestra merced pena se or m o ni haga caso de lo que este loco ha dicho que si l es j piter y no quisiere llover yo que soy neptuno el padre y el dios de las aguas llover todas las veces que se me antojare y fuere menester a lo que respondi el capell n con todo eso se or neptuno no ser bien enojar al se or j piter vuestra merced se quede en su casa que otro d a cuando haya m s comodidad y m s espacio volveremos por vuestra merced ri se el retor y los presentes por cuya risa se medio corri el capell n desnudaron al licenciado qued se en casa y acab se el cuento pues ste es el cuento se or barbero dijo don quijote que por venir aqu como de molde no pod a dejar de contarle ah se or rapista se or rapista y cu n ciego es aquel que no vee por tela de cedazo y es posible que vuestra merced no sabe que las comparaciones que se hacen de ingenio a ingenio de valor a valor de hermosura a hermosura y de linaje a linaje son siempre odiosas y mal recebidas yo se or barbero no soy neptuno el dios de las aguas ni procuro que nadie me tenga por discreto no lo siendo s lo me fatigo por dar a entender al mundo en el error en que est en no renovar en s el felic simo tiempo donde campeaba la orden de la andante caballer a. pero no es merecedora la depravada edad nuestra de gozar tanto bien como el que gozaron las edades donde los andantes caballeros tomaron a su cargo y echaron sobre sus espaldas la defensa de los reinos el amparo de las doncellas el socorro de los hu rfanos y pupilos el castigo de los soberbios y el premio de los humildes los m s de los caballeros que agora se usan antes les crujen los damascos los brocados y otras ricas telas de que se visten que la malla con que se arman ya no hay caballero que duerma en los campos sujeto al rigor del cielo armado de todas armas desde los pies a la cabeza y ya no hay quien sin sacar los pies de los estribos arrimado a su lanza s lo procure descabezar como dicen el sue o como lo hac an los caballeros andantes ya no hay ninguno que saliendo deste bosque entre en aquella monta a y de all pise una est ril y desierta playa del mar las m s veces proceloso y alterado y hallando en ella y en su orilla un peque o batel sin remos vela m stil ni jarcia alguna con intr pido coraz n se arroje en l entreg ndose a las implacables olas del mar profundo que ya le suben al cielo y ya le bajan al abismo y l puesto el pecho a la incontrastable borrasca cuando menos se cata se halla tres mil y m s leguas distante del lugar donde se embarc y saltando en tierra remota y no conocida le suceden cosas dignas de estar escritas no en pergaminos sino en bronces mas agora ya triunfa la pereza de la diligencia la ociosidad del trabajo el vicio de la virtud la arrogancia de la valent a y la te rica de la pr ctica de las armas que s lo vivieron y resplandecieron en las edades del oro y en los andantes caballeros si no d ganme qui n m s honesto y m s valiente que el famoso amad s de gaula qui n m s discreto que palmer n de inglaterra qui n m s acomodado y manual que tirante el blanco qui n m s gal n que lisuarte de grecia qui n m s acuchillado ni acuchillador que don belian s qui n m s intr pido que peri n de gaula o qui n m s acometedor de peligros que felixmarte de hircania o qui n m s sincero que esplandi n qui n mas arrojado que don cirongilio de tracia qui n m s bravo que rodamonte qui n m s prudente que el rey sobrino qui n m s atrevido que reinaldos qui n m s invencible que rold n y qui n m s gallardo y m s cort s que rugero de quien decienden hoy los duques de ferrara seg n turp n en su cosmograf a todos estos caballeros y otros muchos que pudiera decir se or cura fueron caballeros andantes luz y gloria de la caballer a. d stos o tales como stos quisiera yo que fueran los de mi arbitrio que a serlo su majestad se hallara bien servido y ahorrara de mucho gasto y el turco se quedara pelando las barbas y con esto no quiero quedar en mi casa pues no me saca el capell n della y si su j piter como ha dicho el barbero no lloviere aqu estoy yo que llover cuando se me antojare digo esto porque sepa el se or bac a que le entiendo en verdad se or don quijote dijo el barbero que no lo dije por tanto y as me ayude dios como fue buena mi intenci n y que no debe vuestra merced sentirse si puedo sentirme o no respondi don quijote yo me lo s a esto dijo el cura aun bien que yo casi no he hablado palabra hasta ahora y no quisiera quedar con un escr pulo que me roe y escarba la conciencia nacido de lo que aqu el se or don quijote ha dicho para otras cosas m s respondi don quijote tiene licencia el se or cura y as puede decir su escr pulo porque no es de gusto andar con la conciencia escrupulosa pues con ese benepl cito respondi el cura digo que mi escr pulo es que no me puedo persuadir en ninguna manera a que toda la caterva de caballeros andantes que vuestra merced se or don quijote ha referido hayan sido real y verdaderamente personas de carne y hueso en el mundo antes imagino que todo es ficci n f bula y mentira y sue os contados por hombres despiertos o por mejor decir medio dormidos se es otro error respondi don quijote en que han ca do muchos que no creen que haya habido tales caballeros en el mundo y yo muchas veces con diversas gentes y ocasiones he procurado sacar a la luz de la verdad este casi com n enga o pero algunas veces no he salido con mi intenci n y otras s sustent ndola sobre los hombros de la verdad la cual verdad es tan cierta que estoy por decir que con mis propios ojos vi a amad s de gaula que era un hombre alto de cuerpo blanco de rostro bien puesto de barba aunque negra de vista entre blanda y rigurosa corto de razones tardo en airarse y presto en deponer la ira y del modo que he delineado a amad s pudiera a mi parecer pintar y descubrir todos cuantos caballeros andantes andan en las historias en el orbe que por la aprehensi n que tengo de que fueron como sus historias cuentan y por las haza as que hicieron y condiciones que tuvieron se pueden sacar por buena filosof a sus faciones sus colores y estaturas que tan grande le parece a vuestra merced mi se or don quijote pregunt el barbero deb a de ser el gigante morgante en esto de gigantes respondi don quijote hay diferentes opiniones si los ha habido o no en el mundo pero la santa escritura que no puede faltar un tomo en la verdad nos muestra que los hubo cont ndonos la historia de aquel filisteazo de gol as que ten a siete codos y medio de altura que es una desmesurada grandeza tambi n en la isla de sicilia se han hallado canillas y espaldas tan grandes que su grandeza manifiesta que fueron gigantes sus due os y tan grandes como grandes torres que la geometr a saca esta verdad de duda pero con todo esto no sabr decir con certidumbre qu tama o tuviese morgante aunque imagino que no debi de ser muy alto y mu veme a ser deste parecer hallar en la historia donde se hace menci n particular de sus haza as que muchas veces dorm a debajo de techado y pues hallaba casa donde cupiese claro est que no era desmesurada su grandeza as es dijo el cura el cual gustando de o rle decir tan grandes disparates le pregunt que qu sent a acerca de los rostros de reinaldos de montalb n y de don rold n y de los dem s doce pares de francia pues todos hab an sido caballeros andantes de reinaldos respondi don quijote me atrevo a decir que era ancho de rostro de color bermejo los ojos bailadores y algo saltados puntoso y col rico en demas a amigo de ladrones y de gente perdida de rold n o rotolando o orlando que con todos estos nombres le nombran las historias soy de parecer y me afirmo que fue de mediana estatura ancho de espaldas algo estevado moreno de rostro y barbitahe o velloso en el cuerpo y de vista amenazadora corto de razones pero muy comedido y bien criado si no fue rold n m s gentilhombre que vuestra merced ha dicho replic el cura no fue maravilla que la se ora ang lica la bella le desde ase y dejase por la gala br o y donaire que deb a de tener el morillo barbiponiente a quien ella se entreg y anduvo discreta de adamar antes la blandura de medoro que la aspereza de rold n. esa ang lica respondi don quijote se or cura fue una doncella destra da andariega y algo antojadiza y tan lleno dej el mundo de sus impertinencias como de la fama de su hermosura despreci mil se ores mil valientes y mil discretos y content se con un pajecillo barbilucio sin otra hacienda ni nombre que el que le pudo dar de agradecido la amistad que guard a su amigo el gran cantor de su belleza el famoso ariosto por no atreverse o por no querer cantar lo que a esta se ora le sucedi despu s de su ruin entrego que no debieron ser cosas demasiadamente honestas la dej donde dijo y como del catay recibi el cetro quiz otro cantar con mejor plectro y sin duda que esto fue como profec a que los poetas tambi n se llaman vates que quiere decir adivinos v ese esta verdad clara porque despu s ac un famoso poeta andaluz llor y cant sus l grimas y otro famoso y nico poeta castellano cant su hermosura d game se or don quijote dijo a esta saz n el barbero no ha habido alg n poeta que haya hecho alguna s tira a esa se ora ang lica entre tantos como la han alabado bien creo yo respondi don quijote que si sacripante o rold n fueran poetas que ya me hubieran jabonado a la doncella porque es propio y natural de los poetas desde ados y no admitidos de sus damas fingidas o fingidas en efeto de aqu llos a quien ellos escogieron por se oras de sus pensamientos vengarse con s tiras y libelos venganza por cierto indigna de pechos generosos pero hasta agora no ha llegado a mi noticia ning n verso infamatorio contra la se ora ang lica que trujo revuelto el mundo milagro dijo el cura y en esto oyeron que la ama y la sobrina que ya hab an dejado la conversaci n daban grandes voces en el patio y acudieron todos al ruido cap tulo ii que trata de la notable pendencia que sancho panza tuvo con la sobrina y ama de don quijote con otros sujetos graciosos cuenta la historia que las voces que oyeron don quijote el cura y el barbero eran de la sobrina y ama que las daban diciendo a sancho panza que pugnaba por entrar a ver a don quijote y ellas le defend an la puerta qu quiere este mostrenco en esta casa idos a la vuestra hermano que vos sois y no otro el que destrae y sonsaca a mi se or y le lleva por esos andurriales a lo que sancho respondi ama de satan s el sonsacado y el destra do y el llevado por esos andurriales soy yo que no tu amo l me llev por esos mundos y vosotras os enga is en la mitad del justo precio l me sac de mi casa con enga ifas prometi ndome una nsula que hasta agora la espero malas nsulas te ahoguen respondi la sobrina sancho maldito y qu son nsulas es alguna cosa de comer golosazo comil n que t eres no es de comer replic sancho sino de gobernar y regir mejor que cuatro ciudades y que cuatro alcaldes de corte con todo eso dijo el ama no entrar is ac saco de maldades y costal de malicias id a gobernar vuestra casa y a labrar vuestros pegujares y dejaos de pretender nsulas ni nsulos grande gusto receb an el cura y el barbero de o r el coloquio de los tres pero don quijote temeroso que sancho se descosiese y desbuchase alg n mont n de maliciosas necedades y tocase en puntos que no le estar an bien a su cr dito le llam y hizo a las dos que callasen y le dejasen entrar entr sancho y el cura y el barbero se despidieron de don quijote de cuya salud desesperaron viendo cu n puesto estaba en sus desvariados pensamientos y cu n embebido en la simplicidad de sus malandantes caballer as y as dijo el cura al barbero vos ver is compadre c mo cuando menos lo pensemos nuestro hidalgo sale otra vez a volar la ribera no pongo yo duda en eso respondi el barbero pero no me maravillo tanto de la locura del caballero como de la simplicidad del escudero que tan cre do tiene aquello de la nsula que creo que no se lo sacar n del casco cuantos desenga os pueden imaginarse dios los remedie dijo el cura y estemos a la mira veremos en lo que para esta m quina de disparates de tal caballero y de tal escudero que parece que los forjaron a los dos en una mesma turquesa y que las locuras del se or sin las necedades del criado no val an un ardite as es dijo el barbero y holgara mucho saber qu tratar n ahora los dos yo seguro respondi el cura que la sobrina o el ama nos lo cuenta despu s que no son de condici n que dejar n de escucharlo en tanto don quijote se encerr con sancho en su aposento y estando solos le dijo mucho me pesa sancho que hayas dicho y digas que yo fui el que te saqu de tus casillas sabiendo que yo no me qued en mis casas juntos salimos juntos fuimos y juntos peregrinamos una misma fortuna y una misma suerte ha corrido por los dos si a ti te mantearon una vez a m me han molido ciento y esto es lo que te llevo de ventaja eso estaba puesto en raz n respondi sancho porque seg n vuestra merced dice m s anejas son a los caballeros andantes las desgracias que a sus escuderos eng aste sancho dijo don quijote seg n aquello quando caput dolet etc tera no entiendo otra lengua que la m a respondi sancho quiero decir dijo don quijote que cuando la cabeza duele todos los miembros duelen y as siendo yo tu amo y se or soy tu cabeza y t mi parte pues eres mi criado y por esta raz n el mal que a m me toca o tocare a ti te ha de doler y a m el tuyo as hab a de ser dijo sancho pero cuando a m me manteaban como a miembro se estaba mi cabeza detr s de las bardas mir ndome volar por los aires sin sentir dolor alguno y pues los miembros est n obligados a dolerse del mal de la cabeza hab a de estar obligada ella a dolerse dellos querr s t decir agora sancho respondi don quijote que no me dol a yo cuando a ti te manteaban y si lo dices no lo digas ni lo pienses pues m s dolor sent a yo entonces en mi esp ritu que t en tu cuerpo pero dejemos esto aparte por agora que tiempo habr donde lo ponderemos y pongamos en su punto y dime sancho amigo qu es lo que dicen de m por ese lugar en qu opini n me tiene el vulgo en qu los hidalgos y en qu los caballeros qu dicen de mi valent a qu de mis haza as y qu de mi cortes a qu se platica del asumpto que he tomado de resucitar y volver al mundo la ya olvidada orden caballeresca finalmente quiero sancho me digas lo que acerca desto ha llegado a tus o dos y esto me has de decir sin a adir al bien ni quitar al mal cosa alguna que de los vasallos leales es decir la verdad a sus se ores en su ser y figura propia sin que la adulaci n la acreciente o otro vano respeto la disminuya y quiero que sepas sancho que si a los o dos de los pr ncipes llegase la verdad desnuda sin los vestidos de la lisonja otros siglos correr an otras edades ser an tenidas por m s de hierro que la nuestra que entiendo que de las que ahora se usan es la dorada s rvate este advertimiento sancho para que discreta y bienintencionadamente pongas en mis o dos la verdad de las cosas que supieres de lo que te he preguntado eso har yo de muy buena gana se or m o respondi sancho con condici n que vuestra merced no se ha de enojar de lo que dijere pues quiere que lo diga en cueros sin vestirlo de otras ropas de aquellas con que llegaron a mi noticia en ninguna manera me enojar respondi don quijote bien puedes sancho hablar libremente y sin rodeo alguno pues lo primero que digo dijo es que el vulgo tiene a vuestra merced por grand simo loco y a m por no menos mentecato los hidalgos dicen que no conteni ndose vuestra merced en los l mites de la hidalgu a se ha puesto don y se ha arremetido a caballero con cuatro cepas y dos yugadas de tierra y con un trapo atr s y otro adelante dicen los caballeros que no querr an que los hidalgos se opusiesen a ellos especialmente aquellos hidalgos escuderiles que dan humo a los zapatos y toman los puntos de las medias negras con seda verde eso dijo don quijote no tiene que ver conmigo pues ando siempre bien vestido y jam s remendado roto bien podr a ser y el roto m s de las armas que del tiempo en lo que toca prosigui sancho a la valent a cortes a haza as y asumpto de vuestra merced hay diferentes opiniones unos dicen loco pero gracioso otros valiente pero desgraciado otros cort s pero impertinente y por aqu van discurriendo en tantas cosas que ni a vuestra merced ni a m nos dejan hueso sano mira sancho dijo don quijote dondequiera que est la virtud en eminente grado es perseguida pocos o ninguno de los famosos varones que pasaron dej de ser calumniado de la malicia julio c sar animos simo prudent simo y valent simo capit n fue notado de ambicioso y alg n tanto no limpio ni en sus vestidos ni en sus costumbres alejandro a quien sus haza as le alcanzaron el renombre de magno dicen d l que tuvo sus ciertos puntos de borracho de h rcules el de los muchos trabajos se cuenta que fue lascivo y muelle de don galaor hermano de amad s de gaula se murmura que fue m s que demasiadamente rijoso y de su hermano que fue llor n. as que oh sancho entre las tantas calumnias de buenos bien pueden pasar las m as como no sean m s de las que has dicho ah est el toque cuerpo de mi padre replic sancho pues hay m s pregunt don quijote a n la cola falta por desollar dijo sancho lo de hasta aqu son tortas y pan pintado mas si vuestra merced quiere saber todo lo que hay acerca de las calo as que le ponen yo le traer aqu luego al momento quien se las diga todas sin que les falte una meaja que anoche lleg el hijo de bartolom carrasco que viene de estudiar de salamanca hecho bachiller y y ndole yo a dar la bienvenida me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra merced con nombre del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha y dice que me mientan a m en ella con mi mesmo nombre de sancho panza y a la se ora dulcinea del toboso con otras cosas que pasamos nosotros a solas que me hice cruces de espantado c mo las pudo saber el historiador que las escribi yo te aseguro sancho dijo don quijote que debe de ser alg n sabio encantador el autor de nuestra historia que a los tales no se les encubre nada de lo que quieren escribir y c mo dijo sancho si era sabio y encantador pues seg n dice el bachiller sans n carrasco que as se llama el que dicho tengo que el autor de la historia se llama cide hamete berenjena ese nombre es de moro respondi don quijote as ser respondi sancho porque por la mayor parte he o do decir que los moros son amigos de berenjenas t debes sancho dijo don quijote errarte en el sobrenombre de ese cide que en ar bigo quiere decir se or bien podr a ser replic sancho mas si vuestra merced gusta que yo le haga venir aqu ir por l en volandas har sme mucho placer amigo dijo don quijote que me tiene suspenso lo que me has dicho y no comer bocado que bien me sepa hasta ser informado de todo pues yo voy por l respondi sancho y dejando a su se or se fue a buscar al bachiller con el cual volvi de all a poco espacio y entre los tres pasaron un gracios simo coloquio cap tulo iii del rid culo razonamiento que pas entre don quijote sancho panza y el bachiller sans n carrasco pensativo adem s qued don quijote esperando al bachiller carrasco de quien esperaba o r las nuevas de s mismo puestas en libro como hab a dicho sancho y no se pod a persuadir a que tal historia hubiese pues a n no estaba enjuta en la cuchilla de su espada la sangre de los enemigos que hab a muerto y ya quer an que anduviesen en estampa sus altas caballer as con todo eso imagin que alg n sabio o ya amigo o enemigo por arte de encantamento las habr dado a la estampa si amigo para engrandecerlas y levantarlas sobre las m s se aladas de caballero andante si enemigo para aniquilarlas y ponerlas debajo de las m s viles que de alg n vil escudero se hubiesen escrito puesto dec a entre s que nunca haza as de escuderos se escribieron y cuando fuese verdad que la tal historia hubiese siendo de caballero andante por fuerza hab a de ser grand locua alta insigne magn fica y verdadera con esto se consol alg n tanto pero desconsol le pensar que su autor era moro seg n aquel nombre de cide y de los moros no se pod a esperar verdad alguna porque todos son embelecadores falsarios y quimeristas tem ase no hubiese tratado sus amores con alguna indecencia que redundase en menoscabo y perjuicio de la honestidad de su se ora dulcinea del toboso deseaba que hubiese declarado su fidelidad y el decoro que siempre la hab a guardado menospreciando reinas emperatrices y doncellas de todas calidades teniendo a raya los mpetus de los naturales movimientos y as envuelto y revuelto en estas y otras muchas imaginaciones le hallaron sancho y carrasco a quien don quijote recibi con mucha cortes a. era el bachiller aunque se llamaba sans n no muy grande de cuerpo aunque muy gran socarr n de color macilenta pero de muy buen entendimiento tendr a hasta veinte y cuatro a os carirredondo de nariz chata y de boca grande se ales todas de ser de condici n maliciosa y amigo de donaires y de burlas como lo mostr en viendo a don quijote poni ndose delante d l de rodillas dici ndole d me vuestra grandeza las manos se or don quijote de la mancha que por el h bito de san pedro que visto aunque no tengo otras rdenes que las cuatro primeras que es vuestra merced uno de los m s famosos caballeros andantes que ha habido ni aun habr en toda la redondez de la tierra bien haya cide hamete benengeli que la historia de vuestras grandezas dej escritas y rebi n haya el curioso que tuvo cuidado de hacerlas traducir de ar bigo en nuestro vulgar castellano para universal entretenimiento de las gentes h zole levantar don quijote y dijo desa manera verdad es que hay historia m a y que fue moro y sabio el que la compuso es tan verdad se or dijo sans n que tengo para m que el d a de hoy est n impresos m s de doce mil libros de la tal historia si no d galo portugal barcelona y valencia donde se han impreso y aun hay fama que se est imprimiendo en amberes y a m se me trasluce que no ha de haber naci n ni lengua donde no se traduzga una de las cosas dijo a esta saz n don quijote que m s debe de dar contento a un hombre virtuoso y eminente es verse viviendo andar con buen nombre por las lenguas de las gentes impreso y en estampa dije con buen nombre porque siendo al contrario ninguna muerte se le igualar si por buena fama y si por buen nombre va dijo el bachiller solo vuestra merced lleva la palma a todos los caballeros andantes porque el moro en su lengua y el cristiano en la suya tuvieron cuidado de pintarnos muy al vivo la gallard a de vuestra merced el nimo grande en acometer los peligros la paciencia en las adversidades y el sufrimiento as en las desgracias como en las heridas la honestidad y continencia en los amores tan plat nicos de vuestra merced y de mi se ora do a dulcinea del toboso nunca dijo a este punto sancho panza he o do llamar con don a mi se ora dulcinea sino solamente la se ora dulcinea del toboso y ya en esto anda errada la historia no es objeci n de importancia sa respondi carrasco no por cierto respondi don quijote pero d game vuestra merced se or bachiller qu haza as m as son las que m s se ponderan en esa historia en eso respondi el bachiller hay diferentes opiniones como hay diferentes gustos unos se atienen a la aventura de los molinos de viento que a vuestra merced le parecieron briareos y gigantes otros a la de los batanes ste a la descripci n de los dos ej rcitos que despu s parecieron ser dos manadas de carneros aqu l encarece la del muerto que llevaban a enterrar a segovia uno dice que a todas se aventaja la de la libertad de los galeotes otro que ninguna iguala a la de los dos gigantes benitos con la pendencia del valeroso vizca no. d game se or bachiller dijo a esta saz n sancho entra ah la aventura de los yang eses cuando a nuestro buen rocinante se le antoj pedir cotufas en el golfo no se le qued nada respondi sans n al sabio en el tintero todo lo dice y todo lo apunta hasta lo de las cabriolas que el buen sancho hizo en la manta en la manta no hice yo cabriolas respondi sancho en el aire s y aun m s de las que yo quisiera a lo que yo imagino dijo don quijote no hay historia humana en el mundo que no tenga sus altibajos especialmente las que tratan de caballer as las cuales nunca pueden estar llenas de pr speros sucesos con todo eso respondi el bachiller dicen algunos que han le do la historia que se holgaran se les hubiera olvidado a los autores della algunos de los infinitos palos que en diferentes encuentros dieron al se or don quijote ah entra la verdad de la historia dijo sancho tambi n pudieran callarlos por equidad dijo don quijote pues las acciones que ni mudan ni alteran la verdad de la historia no hay para qu escribirlas si han de redundar en menosprecio del se or de la historia a fee que no fue tan piadoso eneas como virgilio le pinta ni tan prudente ulises como le describe homero as es replic sans n pero uno es escribir como poeta y otro como historiador el poeta puede contar o cantar las cosas no como fueron sino como deb an ser y el historiador las ha de escribir no como deb an ser sino como fueron sin a adir ni quitar a la verdad cosa alguna pues si es que se anda a decir verdades ese se or moro dijo sancho a buen seguro que entre los palos de mi se or se hallen los m os porque nunca a su merced le tomaron la medida de las espaldas que no me la tomasen a m de todo el cuerpo pero no hay de qu maravillarme pues como dice el mismo se or m o del dolor de la cabeza han de participar los miembros socarr n sois sancho respondi don quijote a fee que no os falta memoria cuando vos quer is tenerla cuando yo quisiese olvidarme de los garrotazos que me han dado dijo sancho no lo consentir n los cardenales que a n se est n frescos en las costillas callad sancho dijo don quijote y no interrump is al se or bachiller a quien suplico pase adelante en decirme lo que se dice de m en la referida historia y de m dijo sancho que tambi n dicen que soy yo uno de los principales presonajes della personajes que no presonajes sancho amigo dijo sans n. otro reprochador de voquibles tenemos dijo sancho pues ndense a eso y no acabaremos en toda la vida mala me la d dios sancho respondi el bachiller si no sois vos la segunda persona de la historia y que hay tal que precia m s o ros hablar a vos que al m s pintado de toda ella puesto que tambi n hay quien diga que anduvistes demasiadamente de cr dulo en creer que pod a ser verdad el gobierno de aquella nsula ofrecida por el se or don quijote que est presente a n hay sol en las bardas dijo don quijote y mientras m s fuere entrando en edad sancho con la esperiencia que dan los a os estar m s id neo y m s h bil para ser gobernador que no est agora por dios se or dijo sancho la isla que yo no gobernase con los a os que tengo no la gobernar con los a os de matusal n. el da o est en que la dicha nsula se entretiene no s d nde y no en faltarme a m el caletre para gobernarla encomendadlo a dios sancho dijo don quijote que todo se har bien y quiz mejor de lo que vos pens is que no se mueve la hoja en el rbol sin la voluntad de dios as es verdad dijo sans n que si dios quiere no le faltar n a sancho mil islas que gobernar cuanto m s una gobernador he visto por ah dijo sancho que a mi parecer no llegan a la suela de mi zapato y con todo eso los llaman se or a y se sirven con plata sos no son gobernadores de nsulas replic sans n sino de otros gobiernos m s manuales que los que gobiernan nsulas por lo menos han de saber gram tica con la grama bien me avendr a yo dijo sancho pero con la tica ni me tiro ni me pago porque no la entiendo pero dejando esto del gobierno en las manos de dios que me eche a las partes donde m s de m se sirva digo se or bachiller sans n carrasco que infinitamente me ha dado gusto que el autor de la historia haya hablado de m de manera que no enfadan las cosas que de m se cuentan que a fe de buen escudero que si hubiera dicho de m cosas que no fueran muy de cristiano viejo como soy que nos hab an de o r los sordos eso fuera hacer milagros respondi sans n. milagros o no milagros dijo sancho cada uno mire c mo habla o c mo escribe de las presonas y no ponga a troche moche lo primero que le viene al mag n. una de las tachas que ponen a la tal historia dijo el bachiller es que su autor puso en ella una novela intitulada el curioso impertinente no por mala ni por mal razonada sino por no ser de aquel lugar ni tiene que ver con la historia de su merced del se or don quijote yo apostar replic sancho que ha mezclado el hideperro berzas con capachos ahora digo dijo don quijote que no ha sido sabio el autor de mi historia sino alg n ignorante hablador que a tiento y sin alg n discurso se puso a escribirla salga lo que saliere como hac a orbaneja el pintor de beda al cual pregunt ndole qu pintaba respondi lo que saliere tal vez pintaba un gallo de tal suerte y tan mal parecido que era menester que con letras g ticas escribiese junto a l ste es gallo y as debe de ser de mi historia que tendr necesidad de comento para entenderla eso no respondi sans n porque es tan clara que no hay cosa que dificultar en ella los ni os la manosean los mozos la leen los hombres la entienden y los viejos la celebran y finalmente es tan trillada y tan le da y tan sabida de todo g nero de gentes que apenas han visto alg n roc n flaco cuando dicen all va rocinante y los que m s se han dado a su letura son los pajes no hay antec mara de se or donde no se halle un don quijote unos le toman si otros le dejan stos le embisten y aqu llos le piden finalmente la tal historia es del m s gustoso y menos perjudicial entretenimiento que hasta agora se haya visto porque en toda ella no se descubre ni por semejas una palabra deshonesta ni un pensamiento menos que cat lico a escribir de otra suerte dijo don quijote no fuera escribir verdades sino mentiras y los historiadores que de mentiras se valen hab an de ser quemados como los que hacen moneda falsa y no s yo qu le movi al autor a valerse de novelas y cuentos ajenos habiendo tanto que escribir en los m os sin duda se debi de atener al refr n de paja y de heno etc tera pues en verdad que en s lo manifestar mis pensamientos mis sospiros mis l grimas mis buenos deseos y mis acometimientos pudiera hacer un volumen mayor o tan grande que el que pueden hacer todas las obras del tostado en efeto lo que yo alcanzo se or bachiller es que para componer historias y libros de cualquier suerte que sean es menester un gran juicio y un maduro entendimiento decir gracias y escribir donaires es de grandes ingenios la m s discreta figura de la comedia es la del bobo porque no lo ha de ser el que quiere dar a entender que es simple la historia es como cosa sagrada porque ha de ser verdadera y donde est la verdad est dios en cuanto a verdad pero no obstante esto hay algunos que as componen y arrojan libros de s como si fuesen bu uelos no hay libro tan malo dijo el bachiller que no tenga algo bueno no hay duda en eso replic don quijote pero muchas veces acontece que los que ten an m ritamente granjeada y alcanzada gran fama por sus escritos en d ndolos a la estampa la perdieron del todo o la menoscabaron en algo la causa deso es dijo sans n que como las obras impresas se miran despacio f cilmente se veen sus faltas y tanto m s se escudri an cuanto es mayor la fama del que las compuso los hombres famosos por sus ingenios los grandes poetas los ilustres historiadores siempre o las m s veces son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos sin haber dado algunos propios a la luz del mundo eso no es de maravillar dijo don quijote porque muchos te logos hay que no son buenos para el p lpito y son bon simos para conocer las faltas o sobras de los que predican todo eso es as se or don quijote dijo carrasco pero quisiera yo que los tales censuradores fueran m s misericordiosos y menos escrupulosos sin atenerse a los tomos del sol clar simo de la obra de que murmuran que si aliquando bonus dormitat homerus consideren lo mucho que estuvo despierto por dar la luz de su obra con la menos sombra que pudiese y quiz podr a ser que lo que a ellos les parece mal fuesen lunares que a las veces acrecientan la hermosura del rostro que los tiene y as digo que es grand simo el riesgo a que se pone el que imprime un libro siendo de toda imposibilidad imposible componerle tal que satisfaga y contente a todos los que le leyeren el que de m trata dijo don quijote a pocos habr contentado antes es al rev s que como de stultorum infinitus est numerus infinitos son los que han gustado de la tal historia y algunos han puesto falta y dolo en la memoria del autor pues se le olvida de contar qui n fue el ladr n que hurt el rucio a sancho que all no se declara y s lo se infiere de lo escrito que se le hurtaron y de all a poco le vemos a caballo sobre el mesmo jumento sin haber parecido tambi n dicen que se le olvid poner lo que sancho hizo de aquellos cien escudos que hall en la maleta en sierra morena que nunca m s los nombra y hay muchos que desean saber qu hizo dellos o en qu los gast que es uno de los puntos sustanciales que faltan en la obra sancho respondi yo se or sans n no estoy ahora para ponerme en cuentas ni cuentos que me ha tomado un desmayo de est mago que si no le reparo con dos tragos de lo a ejo me pondr en la espina de santa luc a. en casa lo tengo mi o slo me aguarda en acabando de comer dar la vuelta y satisfar a vuestra merced y a todo el mundo de lo que preguntar quisieren as de la p rdida del jumento como del gasto de los cien escudos y sin esperar respuesta ni decir otra palabra se fue a su casa don quijote pidi y rog al bachiller se quedase a hacer penitencia con l. tuvo el bachiller el envite qued se a adi se al ordinaro un par de pichones trat se en la mesa de caballer as sigui le el humor carrasco acab se el banquete durmieron la siesta volvi sancho y renov se la pl tica pasada cap tulo iv donde sancho panza satisface al bachiller sans n carrasco de sus dudas y preguntas con otros sucesos dignos de saberse y de contarse volvi sancho a casa de don quijote y volviendo al pasado razonamiento dijo a lo que el se or sans n dijo que se deseaba saber qui n o c mo o cu ndo se me hurt el jumento respondiendo digo que la noche misma que huyendo de la santa hermandad nos entramos en sierra morena despu s de la aventura sin ventura de los galeotes y de la del difunto que llevaban a segovia mi se or y yo nos metimos entre una espesura adonde mi se or arrimado a su lanza y yo sobre mi rucio molidos y cansados de las pasadas refriegas nos pusimos a dormir como si fuera sobre cuatro colchones de pluma especialmente yo dorm con tan pesado sue o que quienquiera que fue tuvo lugar de llegar y suspenderme sobre cuatro estacas que puso a los cuatro lados de la albarda de manera que me dej a caballo sobre ella y me sac debajo de m al rucio sin que yo lo sintiese eso es cosa f cil y no acontecimiento nuevo que lo mesmo le sucedi a sacripante cuando estando en el cerco de albraca con esa misma invenci n le sac el caballo de entre las piernas aquel famoso ladr n llamado brunelo amaneci prosigui sancho y apenas me hube estremecido cuando faltando las estacas di conmigo en el suelo una gran ca da mir por el jumento y no le vi acudi ronme l grimas a los ojos y hice una lamentaci n que si no la puso el autor de nuestra historia puede hacer cuenta que no puso cosa buena al cabo de no s cu ntos d as viniendo con la se ora princesa micomicona conoc mi asno y que ven a sobre l en h bito de gitano aquel gin s de pasamonte aquel embustero y grand simo maleador que quitamos mi se or y yo de la cadena no est en eso el yerro replic sans n sino en que antes de haber parecido el jumento dice el autor que iba a caballo sancho en el mesmo rucio a eso dijo sancho no s qu responder sino que el historiador se enga o ya ser a descuido del impresor as es sin duda dijo sans n pero qu se hicieron los cien escudos deshici ronse respondi sancho yo los gast en pro de mi persona y de la de mi mujer y de mis hijos y ellos han sido causa de que mi mujer lleve en paciencia los caminos y carreras que he andado sirviendo a mi se or don quijote que si al cabo de tanto tiempo volviera sin blanca y sin el jumento a mi casa negra ventura me esperaba y si hay m s que saber de m aqu estoy que responder al mismo rey en presona y nadie tiene para qu meterse en si truje o no truje si gast o no gast que si los palos que me dieron en estos viajes se hubieran de pagar a dinero aunque no se tasaran sino a cuatro maraved s cada uno en otros cien escudos no hab a para pagarme la mitad y cada uno meta la mano en su pecho y no se ponga a juzgar lo blanco por negro y lo negro por blanco que cada uno es como dios le hizo y aun peor muchas veces yo tendr cuidado dijo carrasco de acusar al autor de la historia que si otra vez la imprimiere no se le olvide esto que el buen sancho ha dicho que ser realzarla un buen coto m s de lo que ella se est hay otra cosa que enmendar en esa leyenda se or bachiller pregunt don quijote s debe de haber respondi l pero ninguna debe de ser de la importancia de las ya referidas y por ventura dijo don quijote promete el autor segunda parte s promete respondi sans n pero dice que no ha hallado ni sabe qui n la tiene y as estamos en duda si saldr o no y as por esto como porque algunos dicen nunca segundas partes fueron buenas y otros de las cosas de don quijote bastan las escritas se duda que no ha de haber segunda parte aunque algunos que son m s joviales que saturninos dicen vengan m s quijotadas embista don quijote y hable sancho panza y sea lo que fuere que con eso nos contentamos y a qu se atiene el autor a que respondi sans n en hallando que halle la historia que l va buscando con extraordinarias diligencias la dar luego a la estampa llevado m s del inter s que de darla se le sigue que de otra alabanza alguna a lo que dijo sancho al dinero y al inter s mira el autor maravilla ser que acierte porque no har sino harbar harbar como sastre en v speras de pascuas y las obras que se hacen apriesa nunca se acaban con la perfeci n que requieren atienda ese se or moro o lo que es a mirar lo que hace que yo y mi se or le daremos tanto ripio a la mano en materia de aventuras y de sucesos diferentes que pueda componer no s lo segunda parte sino ciento debe de pensar el buen hombre sin duda que nos dormimos aqu en las pajas pues t nganos el pie al herrar y ver del que cosqueamos lo que yo s decir es que si mi se or tomase mi consejo ya hab amos de estar en esas campa as deshaciendo agravios y enderezando tuertos como es uso y costumbre de los buenos andantes caballeros no hab a bien acabado de decir estas razones sancho cuando llegaron a sus o dos relinchos de rocinante los cuales relinchos tom don quijote por felic simo ag ero y determin de hacer de all a tres o cuatro d as otra salida y declarando su intento al bachiller le pidi consejo por qu parte comenzar a su jornada el cual le respondi que era su parecer que fuese al reino de arag n y a la ciudad de zaragoza adonde de all a pocos d as se hab an de hacer unas solen simas justas por la fiesta de san jorge en las cuales podr a ganar fama sobre todos los caballeros aragoneses que ser a ganarla sobre todos los del mundo alab le ser honrad sima y valent sima su determinaci n y advirti le que anduviese m s atentado en acometer los peligros a causa que su vida no era suya sino de todos aquellos que le hab an de menester para que los amparase y socorriese en sus desventuras deso es lo que yo reniego se or sans n dijo a este punto sancho que as acomete mi se or a cien hombres armados como un muchacho goloso a media docena de badeas cuerpo del mundo se or bachiller s que tiempos hay de acometer y tiempos de retirar s no ha de ser todo santiago y cierra espa a y m s que yo he o do decir y creo que a mi se or mismo si mal no me acuerdo que en los estremos de cobarde y de temerario est el medio de la valent a y si esto es as no quiero que huya sin tener para qu ni que acometa cuando la demas a pide otra cosa pero sobre todo aviso a mi se or que si me ha de llevar consigo ha de ser con condici n que l se lo ha de batallar todo y que yo no he de estar obligado a otra cosa que a mirar por su persona en lo que tocare a su limpieza y a su regalo que en esto yo le bailar el agua delante pero pensar que tengo de poner mano a la espada aunque sea contra villanos malandrines de hacha y capellina es pensar en lo escusado yo se or sans n no pienso granjear fama de valiente sino del mejor y m s leal escudero que jam s sirvi a caballero andante y si mi se or don quijote obligado de mis muchos y buenos servicios quisiere darme alguna nsula de las muchas que su merced dice que se ha de topar por ah recibir mucha merced en ello y cuando no me la diere nacido soy y no ha de vivir el hombre en hoto de otro sino de dios y m s que tan bien y aun quiz mejor me sabr el pan desgobernado que siendo gobernador y s yo por ventura si en esos gobiernos me tiene aparejada el diablo alguna zancadilla donde tropiece y caiga y me haga las muelas sancho nac y sancho pienso morir pero si con todo esto de buenas a buenas sin mucha solicitud y sin mucho riesgo me deparase el cielo alguna nsula o otra cosa semejante no soy tan necio que la desechase que tambi n se dice cuando te dieren la vaquilla corre con la soguilla y cuando viene el bien m telo en tu casa vos hermano sancho dijo carrasco hab is hablado como un catedr tico pero con todo eso confiad en dios y en el se or don quijote que os ha de dar un reino no que una nsula tanto es lo de m s como lo de menos respondi sancho aunque s decir al se or carrasco que no echara mi se or el reino que me diera en saco roto que yo he tomado el pulso a m mismo y me hallo con salud para regir reinos y gobernar nsulas y esto ya otras veces lo he dicho a mi se or mirad sancho dijo sans n que los oficios mudan las costumbres y podr a ser que vi ndoos gobernador no conoci sedes a la madre que os pari eso all se ha de entender respondi sancho con los que nacieron en las malvas y no con los que tienen sobre el alma cuatro dedos de enjundia de cristianos viejos como yo los tengo no sino llegaos a mi condici n que sabr usar de desagradecimiento con alguno dios lo haga dijo don quijote y ello dir cuando el gobierno venga que ya me parece que le trayo entre los ojos dicho esto rog al bachiller que si era poeta le hiciese merced de componerle unos versos que tratasen de la despedida que pensaba hacer de su se ora dulcinea del toboso y que advirtiese que en el principio de cada verso hab a de poner una letra de su nombre de manera que al fin de los versos juntando las primeras letras se leyese dulcinea del toboso el bachiller respondi que puesto que l no era de los famosos poetas que hab a en espa a que dec an que no eran sino tres y medio que no dejar a de componer los tales metros aunque hallaba una dificultad grande en su composici n a causa que las letras que conten an el nombre eran diez y siete y que si hac a cuatro castellanas de a cuatro versos sobrara una letra y si de a cinco a quien llaman d cimas o redondillas faltaban tres letras pero con todo eso procurar a embeber una letra lo mejor que pudiese de manera que en las cuatro castellanas se incluyese el nombre de dulcinea del toboso ha de ser as en todo caso dijo don quijote que si all no va el nombre patente y de manifiesto no hay mujer que crea que para ella se hicieron los metros quedaron en esto y en que la partida ser a de all a ocho d as encarg don quijote al bachiller la tuviese secreta especialmente al cura y a maese nicol s y a su sobrina y al ama porque no estorbasen su honrada y valerosa determinaci n. todo lo prometi carrasco con esto se despidi encargando a don quijote que de todos sus buenos o malos sucesos le avisase habiendo comodidad y as se despidieron y sancho fue a poner en orden lo necesario para su jornada cap tulo v. de la discreta y graciosa pl tica que pas entre sancho panza y su mujer teresa panza y otros sucesos dignos de felice recordaci n llegando a escribir el traductor desta historia este quinto cap tulo dice que le tiene por ap crifo porque en l habla sancho panza con otro estilo del que se pod a prometer de su corto ingenio y dice cosas tan sutiles que no tiene por posible que l las supiese pero que no quiso dejar de traducirlo por cumplir con lo que a su oficio deb a y as prosigui diciendo lleg sancho a su casa tan regocijado y alegre que su mujer conoci su alegr a a tiro de ballesta tanto que la oblig a preguntarle qu tra s sancho amigo que tan alegre ven s a lo que l respondi mujer m a si dios quisiera bien me holgara yo de no estar tan contento como muestro no os entiendo marido replic ella y no s qu quer is decir en eso de que os holg redes si dios quisiera de no estar contento que maguer tonta no s yo qui n recibe gusto de no tenerle mirad teresa respondi sancho yo estoy alegre porque tengo determinado de volver a servir a mi amo don quijote el cual quiere la vez tercera salir a buscar las aventuras y yo vuelvo a salir con l porque lo quiere as mi necesidad junto con la esperanza que me alegra de pensar si podr hallar otros cien escudos como los ya gastados puesto que me entristece el haberme de apartar de ti y de mis hijos y si dios quisiera darme de comer a pie enjuto y en mi casa sin traerme por vericuetos y encrucijadas pues lo pod a hacer a poca costa y no m s de quererlo claro est que mi alegr a fuera m s firme y valedera pues que la que tengo va mezclada con la tristeza del dejarte as que dije bien que holgara si dios quisiera de no estar contento mirad sancho replic teresa despu s que os hicistes miembro de caballero andante habl is de tan rodeada manera que no hay quien os entienda basta que me entienda dios mujer respondi sancho que l es el entendedor de todas las cosas y qu dese esto aqu y advertid hermana que os conviene tener cuenta estos tres d as con el rucio de manera que est para armas tomar dobladle los piensos requerid la albarda y las dem s jarcias porque no vamos a bodas sino a rodear el mundo y a tener dares y tomares con gigantes con endriagos y con vestiglos y a o r silbos rugidos bramidos y baladros y aun todo esto fuera flores de cantueso si no tuvi ramos que entender con yang eses y con moros encantados bien creo yo marido replic teresa que los escuderos andantes no comen el pan de balde y as quedar rogando a nuestro se or os saque presto de tanta mala ventura yo os digo mujer respondi sancho que si no pensase antes de mucho tiempo verme gobernador de una nsula aqu me caer a muerto eso no marido m o dijo teresa viva la gallina aunque sea con su pepita vivid vos y ll vese el diablo cuantos gobiernos hay en el mundo sin gobierno salistes del vientre de vuestra madre sin gobierno hab is vivido hasta ahora y sin gobierno os ir is o os llevar n a la sepultura cuando dios fuere servido como sos hay en el mundo que viven sin gobierno y no por eso dejan de vivir y de ser contados en el n mero de las gentes la mejor salsa del mundo es la hambre y como sta no falta a los pobres siempre comen con gusto pero mirad sancho si por ventura os vi redes con alg n gobierno no os olvid is de m y de vuestros hijos advertid que sanchico tiene ya quince a os cabales y es raz n que vaya a la escuela si es que su t o el abad le ha de dejar hecho de la iglesia mirad tambi n que mari sancha vuestra hija no se morir si la casamos que me va dando barruntos que desea tanto tener marido como vos dese is veros con gobierno y en fin en fin mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada a buena fe respondi sancho que si dios me llega a tener algo qu de gobierno que tengo de casar mujer m a a mari sancha tan altamente que no la alcancen sino con llamarla se ora eso no sancho respondi teresa casadla con su igual que es lo m s acertado que si de los zuecos la sac is a chapines y de saya parda de catorceno a verdugado y saboyanas de seda y de una marica y un t a una do a tal y se or a no se ha de hallar la mochacha y a cada paso ha de caer en mil faltas descubriendo la hilaza de su tela basta y grosera calla boba dijo sancho que todo ser usarlo dos o tres a os que despu s le vendr el se or o y la gravedad como de molde y cuando no qu importa s ase ella se or a y venga lo que viniere med os sancho con vuestro estado respondi teresa no os quer is alzar a mayores y advertid al refr n que dice al hijo de tu vecino l mpiale las narices y m tele en tu casa por cierto que ser a gentil cosa casar a nuestra mar a con un condazo o con caballerote que cuando se le antojase la pusiese como nueva llam ndola de villana hija del destripaterrones y de la pelarruecas no en mis d as marido para eso por cierto he criado yo a mi hija traed vos dineros sancho y el casarla dejadlo a mi cargo que ah est lope tocho el hijo de juan tocho mozo rollizo y sano y que le conocemos y s que no mira de mal ojo a la mochacha y con ste que es nuestro igual estar bien casada y le tendremos siempre a nuestros ojos y seremos todos unos padres y hijos nietos y yernos y andar la paz y la bendici n de dios entre todos nosotros y no cas rmela vos ahora en esas cortes y en esos palacios grandes adonde ni a ella la entiendan ni ella se entienda ven ac bestia y mujer de barrab s replic sancho por qu quieres t ahora sin qu ni para qu estorbarme que no case a mi hija con quien me d nietos que se llamen se or a mira teresa siempre he o do decir a mis mayores que el que no sabe gozar de la ventura cuando le viene que no se debe quejar si se le pasa y no ser a bien que ahora que est llamando a nuestra puerta se la cerremos dej monos llevar deste viento favorable que nos sopla por este modo de hablar y por lo que m s abajo dice sancho dijo el tradutor desta historia que ten a por ap crifo este cap tulo no te parece animalia prosigui sancho que ser bien dar con mi cuerpo en alg n gobierno provechoso que nos saque el pie del lodo y c sese a mari sancha con quien yo quisiere y ver s c mo te llaman a ti do a teresa panza y te sientas en la iglesia sobre alcatifa almohadas y arambeles a pesar y despecho de las hidalgas del pueblo no sino estaos siempre en un ser sin crecer ni menguar como figura de paramento y en esto no hablemos m s que sanchica ha de ser condesa aunque t m s me digas veis cuanto dec s marido respondi teresa pues con todo eso temo que este condado de mi hija ha de ser su perdici n. vos haced lo que quisi redes ora la hag is duquesa o princesa pero s os decir que no ser ello con voluntad ni consentimiento m o. siempre hermano fui amiga de la igualdad y no puedo ver entonos sin fundamentos teresa me pusieron en el bautismo nombre mondo y escueto sin a adiduras ni cortapisas ni arrequives de dones ni donas cascajo se llam mi padre y a m por ser vuestra mujer me llaman teresa panza que a buena raz n me hab an de llamar teresa cascajo pero all van reyes do quieren leyes y con este nombre me contento sin que me le pongan un don encima que pese tanto que no le pueda llevar y no quiero dar que decir a los que me vieren andar vestida a lo condesil o a lo de gobernadora que luego dir n mirad qu entonada va la pazpuerca ayer no se hartaba de estirar de un copo de estopa y iba a misa cubierta la cabeza con la falda de la saya en lugar de manto y ya hoy va con verdugado con broches y con entono como si no la conoci semos si dios me guarda mis siete o mis cinco sentidos o los que tengo no pienso dar ocasi n de verme en tal aprieto vos hermano idos a ser gobierno o nsulo y entonaos a vuestro gusto que mi hija ni yo por el siglo de mi madre que no nos hemos de mudar un paso de nuestra aldea la mujer honrada la pierna quebrada y en casa y la doncella honesta el hacer algo es su fiesta idos con vuestro don quijote a vuestras aventuras y dejadnos a nosotras con nuestras malas venturas que dios nos las mejorar como seamos buenas y yo no s por cierto qui n le puso a l don que no tuvieron sus padres ni sus ag elos ahora digo replic sancho que tienes alg n familiar en ese cuerpo v late dios la mujer y qu de cosas has ensartado unas en otras sin tener pies ni cabeza qu tiene que ver el cascajo los broches los refranes y el entono con lo que yo digo ven ac mentecata e ignorante que as te puedo llamar pues no entiendes mis razones y vas huyendo de la dicha si yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo o que se fuera por esos mundos como se quiso ir la infanta do a urraca ten as raz n de no venir con mi gusto pero si en dos paletas y en menos de un abrir y cerrar de ojos te la chanto un don y una se or a a cuestas y te la saco de los rastrojos y te la pongo en toldo y en peana y en un estrado de m s almohadas de velludo que tuvieron moros en su linaje los almohadas de marruecos por qu no has de consentir y querer lo que yo quiero sab is por qu marido respondi teresa por el refr n que dice quien te cubre te descubre por el pobre todos pasan los ojos como de corrida y en el rico los detienen y si el tal rico fue un tiempo pobre all es el murmurar y el maldecir y el peor perseverar de los maldicientes que los hay por esas calles a montones como enjambres de abejas mira teresa respondi sancho y escucha lo que agora quiero decirte quiz no lo habr s o do en todos los d as de tu vida y yo agora no hablo de m o que todo lo que pienso decir son sentencias del padre predicador que la cuaresma pasada predic en este pueblo el cual si mal no me acuerdo dijo que todas las cosas presentes que los ojos est n mirando se presentan est n y asisten en nuestra memoria mucho mejor y con m s vehemencia que las cosas pasadas todas estas razones que aqu va diciendo sancho son las segundas por quien dice el tradutor que tiene por ap crifo este cap tulo que exceden a la capacidad de sancho el cual prosigui diciendo de donde nace que cuando vemos alguna persona bien aderezada y con ricos vestidos compuesta y con pompa de criados parece que por fuerza nos mueve y convida a que la tengamos respeto puesto que la memoria en aquel instante nos represente alguna bajeza en que vimos a la tal persona la cual inominia ahora sea de pobreza o de linaje como ya pas no es y s lo es lo que vemos presente y si ste a quien la fortuna sac del borrador de su bajeza que por estas mesmas razones lo dijo el padre a la alteza de su prosperidad fuere bien criado liberal y cort s con todos y no se pusiere en cuentos con aquellos que por antig edad son nobles ten por cierto teresa que no habr quien se acuerde de lo que fue sino que reverencien lo que es si no fueren los invidiosos de quien ninguna pr spera fortuna est segura yo no os entiendo marido replic teresa haced lo que quisi redes y no me quebr is m s la cabeza con vuestras arengas y ret ricas y si est is revuelto en hacer lo que dec s. resuelto has de decir mujer dijo sancho y no revuelto no os pong is a disputar marido conmigo respondi teresa yo hablo como dios es servido y no me meto en m s dibujos y digo que si est is porfiando en tener gobierno que llev is con vos a vuestro hijo sancho para que desde agora le ense is a tener gobierno que bien es que los hijos hereden y aprendan los oficios de sus padres en teniendo gobierno dijo sancho enviar por l por la posta y te enviar dineros que no me faltar n pues nunca falta quien se los preste a los gobernadores cuando no los tienen y v stele de modo que disimule lo que es y parezca lo que ha de ser enviad vos dinero dijo teresa que yo os lo vistir como un palmito en efecto quedamos de acuerdo dijo sancho de que ha de ser condesa nuestra hija el d a que yo la viere condesa respondi teresa se har cuenta que la entierro pero otra vez os digo que hag is lo que os diere gusto que con esta carga nacemos las mujeres de estar obedientes a sus maridos aunque sean unos porros y en esto comenz a llorar tan de veras como si ya viera muerta y enterrada a sanchica sancho la consol dici ndole que ya que la hubiese de hacer condesa la har a todo lo m s tarde que ser pudiese con esto se acab su pl tica y sancho volvi a ver a don quijote para dar orden en su partida cap tulo vi de lo que le pas a don quijote con su sobrina y con su ama y es uno de los importantes cap tulos de toda la historia en tanto que sancho panza y su mujer teresa cascajo pasaron la impertinente referida pl tica no estaban ociosas la sobrina y el ama de don quijote que por mil se ales iban coligiendo que su t o y se or quer a desgarrarse la vez tercera y volver al ejercicio de su para ellas mal andante caballer a procuraban por todas las v as posibles apartarle de tan mal pensamiento pero todo era predicar en desierto y majar en hierro fr o. con todo esto entre otras muchas razones que con l pasaron le dijo el ama en verdad se or m o que si vuesa merced no afirma el pie llano y se est quedo en su casa y se deja de andar por los montes y por los valles como nima en pena buscando esas que dicen que se llaman aventuras a quien yo llamo desdichas que me tengo de quejar en voz y en grita a dios y al rey que pongan remedio en ello a lo que respondi don quijote ama lo que dios responder a tus quejas yo no lo s ni lo que ha de responder su majestad tampoco y s lo s que si yo fuera rey me escusara de responder a tanta infinidad de memoriales impertinentes como cada d a le dan que uno de los mayores trabajos que los reyes tienen entre otros muchos es el estar obligados a escuchar a todos y a responder a todos y as no querr a yo que cosas m as le diesen pesadumbre a lo que dijo el ama d ganos se or en la corte de su majestad no hay caballeros s respondi don quijote y muchos y es raz n que los haya para adorno de la grandeza de los pr ncipes y para ostentaci n de la majestad real pues no ser a vuesa merced replic ella uno de los que a pie quedo sirviesen a su rey y se or est ndose en la corte mira amiga respondi don quijote no todos los caballeros pueden ser cortesanos ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes de todos ha de haber en el mundo y aunque todos seamos caballeros va mucha diferencia de los unos a los otros porque los cortesanos sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte se pasean por todo el mundo mirando un mapa sin costarles blanca ni padecer calor ni fr o hambre ni sed pero nosotros los caballeros andantes verdaderos al sol al fr o al aire a las inclemencias del cielo de noche y de d a a pie y a caballo medimos toda la tierra con nuestros mismos pies y no solamente conocemos los enemigos pintados sino en su mismo ser y en todo trance y en toda ocasi n los acometemos sin mirar en ni er as ni en las leyes de los desaf os si lleva o no lleva m s corta la lanza o la espada si trae sobre s reliquias o alg n enga o encubierto si se ha de partir y hacer tajadas el sol o no con otras ceremonias deste jaez que se usan en los desaf os particulares de persona a persona que t no sabes y yo s y has de saber m s que el buen caballero andante aunque vea diez gigantes que con las cabezas no s lo tocan sino pasan las nubes y que a cada uno le sirven de piernas dos grand simas torres y que los brazos semejan rboles de gruesos y poderosos nav os y cada ojo como una gran rueda de molino y m s ardiendo que un horno de vidrio no le han de espantar en manera alguna antes con gentil continente y con intr pido coraz n los ha de acometer y embestir y si fuere posible vencerlos y desbaratarlos en un peque o instante aunque viniesen armados de unas conchas de un cierto pescado que dicen que son m s duras que si fuesen de diamantes y en lugar de espadas trujesen cuchillos tajantes de damasquino acero o porras ferradas con puntas asimismo de acero como yo las he visto m s de dos veces todo esto he dicho ama m a porque veas la diferencia que hay de unos caballeros a otros y ser a raz n que no hubiese pr ncipe que no estimase en m s esta segunda o por mejor decir primera especie de caballeros andantes que seg n leemos en sus historias tal ha habido entre ellos que ha sido la salud no s lo de un reino sino de muchos ah se or m o dijo a esta saz n la sobrina advierta vuestra merced que todo eso que dice de los caballeros andantes es f bula y mentira y sus historias ya que no las quemasen merec an que a cada una se le echase un sambenito o alguna se al en que fuese conocida por infame y por gastadora de las buenas costumbres por el dios que me sustenta dijo don quijote que si no fueras mi sobrina derechamente como hija de mi misma hermana que hab a de hacer un tal castigo en ti por la blasfemia que has dicho que sonara por todo el mundo c mo que es posible que una rapaza que apenas sabe menear doce palillos de randas se atreva a poner lengua y a censurar las historias de los caballeros andantes qu dijera el se or amad s si lo tal oyera pero a buen seguro que l te perdonara porque fue el m s humilde y cort s caballero de su tiempo y dem s grande amparador de las doncellas mas tal te pudiera haber o do que no te fuera bien dello que no todos son corteses ni bien mirados algunos hay follones y descomedidos ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo que unos son de oro otros de alquimia y todos parecen caballeros pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad hombres bajos hay que revientan por parecer caballeros y caballeros altos hay que parece que aposta mueren por parecer hombres bajos aqu llos se llevantan o con la ambici n o con la virtud stos se abajan o con la flojedad o con el vicio y es menester aprovecharnos del conocimiento discreto para distinguir estas dos maneras de caballeros tan parecidos en los nombres y tan distantes en las acciones v lame dios dijo la sobrina que sepa vuestra merced tanto se or t o que si fuese menester en una necesidad podr a subir en un p lpito e irse a predicar por esas calles y que con todo esto d en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida que se d a entender que es valiente siendo viejo que tiene fuerzas estando enfermo y que endereza tuertos estando por la edad agobiado y sobre todo que es caballero no lo siendo porque aunque lo puedan ser los hidalgos no lo son los pobres tienes mucha raz n sobrina en lo que dices respondi don quijote y cosas te pudiera yo decir cerca de los linajes que te admiraran pero por no mezclar lo divino con lo humano no las digo mirad amigas a cuatro suertes de linajes y estadme atentas se pueden reducir todos los que hay en el mundo que son stas unos que tuvieron principios humildes y se fueron estendiendo y dilatando hasta llegar a una suma grandeza otros que tuvieron principios grandes y los fueron conservando y los conservan y mantienen en el ser que comenzaron otros que aunque tuvieron principios grandes acabaron en punta como pir mide habiendo diminuido y aniquilado su principio hasta parar en nonada como lo es la punta de la pir mide que respeto de su basa o asiento no es nada otros hay y stos son los m s que ni tuvieron principio bueno ni razonable medio y as tendr n el fin sin nombre como el linaje de la gente plebeya y ordinaria de los primeros que tuvieron principio humilde y subieron a la grandeza que agora conservan te sirva de ejemplo la casa otomana que de un humilde y bajo pastor que le dio principio est en la cumbre que le vemos del segundo linaje que tuvo principio en grandeza y la conserva sin aumentarla ser n ejemplo muchos pr ncipes que por herencia lo son y se conservan en ella sin aumentarla ni diminuirla conteni ndose en los l mites de sus estados pac ficamente de los que comenzaron grandes y acabaron en punta hay millares de ejemplos porque todos los faraones y tolomeos de egipto los c sares de roma con toda la caterva si es que se le puede dar este nombre de infinitos pr ncipes monarcas se ores medos asirios persas griegos y b rbaros todos estos linajes y se or os han acabado en punta y en nonada as ellos como los que les dieron principio pues no ser posible hallar agora ninguno de sus decendientes y si le hall semos ser a en bajo y humilde estado del linaje plebeyo no tengo qu decir sino que sirve s lo de acrecentar el n mero de los que viven sin que merezcan otra fama ni otro elogio sus grandezas de todo lo dicho quiero que infir is bobas m as que es grande la confusi n que hay entre los linajes y que solos aqu llos parecen grandes y ilustres que lo muestran en la virtud y en la riqueza y liberalidad de sus due os dije virtudes riquezas y liberalidades porque el grande que fuere vicioso ser vicioso grande y el rico no liberal ser un avaro mendigo que al poseedor de las riquezas no le hace dichoso el tenerlas sino el gastarlas y no el gastarlas comoquiera sino el saberlas bien gastar al caballero pobre no le queda otro camino para mostrar que es caballero sino el de la virtud siendo afable bien criado cort s y comedido y oficioso no soberbio no arrogante no murmurador y sobre todo caritativo que con dos maraved s que con nimo alegre d al pobre se mostrar tan liberal como el que a campana herida da limosna y no habr quien le vea adornado de las referidas virtudes que aunque no le conozca deje de juzgarle y tenerle por de buena casta y el no serlo ser a milagro y siempre la alabanza fue premio de la virtud y los virtuosos no pueden dejar de ser alabados dos caminos hay hijas por donde pueden ir los hombres a llegar a ser ricos y honrados el uno es el de las letras otro el de las armas yo tengo m s armas que letras y nac seg n me inclino a las armas debajo de la influencia del planeta marte as que casi me es forzoso seguir por su camino y por l tengo de ir a pesar de todo el mundo y ser en balde cansaros en persuadirme a que no quiera yo lo que los cielos quieren la fortuna ordena y la raz n pide y sobre todo mi voluntad desea pues con saber como s los innumerables trabajos que son anejos al andante caballer a s tambi n los infinitos bienes que se alcanzan con ella y s que la senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio ancho y espacioso y s que sus fines y paraderos son diferentes porque el del vicio dilatado y espacioso acaba en la muerte y el de la virtud angosto y trabajoso acaba en vida y no en vida que se acaba sino en la que no tendr fin y s como dice el gran poeta castellano nuestro que por estas asperezas se camina de la inmortalidad al alto asiento do nunca arriba quien de all declina ay desdichada de m dijo la sobrina que tambi n mi se or es poeta todo lo sabe todo lo alcanza yo apostar que si quisiera ser alba il que supiera fabricar una casa como una jaula yo te prometo sobrina respondi don quijote que si estos pensamientos caballerescos no me llevasen tras s todos los sentidos que no habr a cosa que yo no hiciese ni curiosidad que no saliese de mis manos especialmente jaulas y palillos de dientes a este tiempo llamaron a la puerta y preguntando qui n llamaba respondi sancho panza que l era y apenas le hubo conocido el ama cuando corri a esconderse por no verle tanto le aborrec a. abri le la sobrina sali a recebirle con los brazos abiertos su se or don quijote y encerr ronse los dos en su aposento donde tuvieron otro coloquio que no le hace ventaja el pasado cap tulo vii de lo que pas don quijote con su escudero con otros sucesos famos simos apenas vio el ama que sancho panza se encerraba con su se or cuando dio en la cuenta de sus tratos y imaginando que de aquella consulta hab a de salir la resoluci n de su tercera salida y tomando su manto toda llena de congoja y pesadumbre se fue a buscar al bachiller sans n carrasco pareci ndole que por ser bien hablado y amigo fresco de su se or le podr a persuadir a que dejase tan desvariado prop sito hall le pase ndose por el patio de su casa y vi ndole se dej caer ante sus pies trasudando y congojosa cuando la vio carrasco con muestras tan doloridas y sobresaltadas le dijo qu es esto se ora ama qu le ha acontecido que parece que se le quiere arrancar el alma no es nada se or sans n m o sino que mi amo se sale s lese sin duda y por d nde se sale se ora pregunt sans n h sele roto alguna parte de su cuerpo no se sale respondi ella sino por la puerta de su locura quiero decir se or bachiller de mi nima que quiere salir otra vez que con sta ser la tercera a buscar por ese mundo lo que l llama venturas que yo no puedo entender c mo les da este nombre la vez primera nos le volvieron atravesado sobre un jumento molido a palos la segunda vino en un carro de bueyes metido y encerrado en una jaula adonde l se daba a entender que estaba encantado y ven a tal el triste que no le conociera la madre que le pari flaco amarillo los ojos hundidos en los ltimos camaranchones del celebro que para haberle de volver alg n tanto en s gast m s de seiscientos huevos como lo sabe dios y todo el mundo y mis gallinas que no me dejaran mentir eso creo yo muy bien respondi el bachiller que ellas son tan buenas tan gordas y tan bien criadas que no dir n una cosa por otra si reventasen en efecto se ora ama no hay otra cosa ni ha sucedido otro desm n alguno sino el que se teme que quiere hacer el se or don quijote no se or respondi ella pues no tenga pena respondi el bachiller sino v yase en hora buena a su casa y t ngame aderezado de almorzar alguna cosa caliente y de camino vaya rezando la oraci n de santa apolonia si es que la sabe que yo ir luego all y ver maravillas cuitada de m replic el ama la oraci n de santa apolonia dice vuestra merced que rece eso fuera si mi amo lo hubiera de las muelas pero no lo ha sino de los cascos yo s lo que digo se ora ama v yase y no se ponga a disputar conmigo pues sabe que soy bachiller por salamanca que no hay m s que bachillear respondi carrasco y con esto se fue el ama y el bachiller fue luego a buscar al cura a comunicar con l lo que se dir a su tiempo en el que estuvieron encerrados don quijote y sancho pasaron las razones que con mucha puntualidad y verdadera relaci n cuenta la historia dijo sancho a su amo se or ya yo tengo relucida a mi mujer a que me deje ir con vuestra merced adonde quisiere llevarme reducida has de decir sancho dijo don quijote que no relucida una o dos veces respondi sancho si mal no me acuerdo he suplicado a vuestra merced que no me emiende los vocablos si es que entiende lo que quiero decir en ellos y que cuando no los entienda diga sancho o diablo no te entiendo y si yo no me declarare entonces podr emendarme que yo soy tan f cil no te entiendo sancho dijo luego don quijote pues no s qu quiere decir soy tan f cil tan f cil quiere decir respondi sancho soy tan as menos te entiendo agora replic don quijote pues si no me puede entender respondi sancho no s c mo lo diga no s m s y dios sea conmigo ya ya caigo respondi don quijote en ello t quieres decir que eres tan d cil blando y ma ero que tomar s lo que yo te dijere y pasar s por lo que te ense are apostar yo dijo sancho que desde el emprincipio me cal y me entendi sino que quiso turbarme por o rme decir otras docientas patochadas podr ser replic don quijote y en efecto qu dice teresa teresa dice dijo sancho que ate bien mi dedo con vuestra merced y que hablen cartas y callen barbas porque quien destaja no baraja pues m s vale un toma que dos te dar y yo digo que el consejo de la mujer es poco y el que no le toma es loco y yo lo digo tambi n respondi don quijote decid sancho amigo pas adelante que habl is hoy de perlas es el caso replic sancho que como vuestra merced mejor sabe todos estamos sujetos a la muerte y que hoy somos y ma ana no y que tan presto se va el cordero como el carnero y que nadie puede prometerse en este mundo m s horas de vida de las que dios quisiere darle porque la muerte es sorda y cuando llega a llamar a las puertas de nuestra vida siempre va depriesa y no la har n detener ni ruegos ni fuerzas ni ceptros ni mitras seg n es p blica voz y fama y seg n nos lo dicen por esos p lpitos todo eso es verdad dijo don quijote pero no s d nde vas a parar voy a parar dijo sancho en que vuesa merced me se ale salario conocido de lo que me ha de dar cada mes el tiempo que le sirviere y que el tal salario se me pague de su hacienda que no quiero estar a mercedes que llegan tarde o mal o nunca con lo m o me ayude dios en fin yo quiero saber lo que gano poco o mucho que sea que sobre un huevo pone la gallina y muchos pocos hacen un mucho y mientras se gana algo no se pierde nada verdad sea que si sucediese lo cual ni lo creo ni lo espero que vuesa merced me diese la nsula que me tiene prometida no soy tan ingrato ni llevo las cosas tan por los cabos que no querr que se aprecie lo que montare la renta de la tal nsula y se descuente de mi salario gata por cantidad sancho amigo respondi don quijote a las veces tan buena suele ser una gata como una rata ya entiendo dijo sancho yo apostar que hab a de decir rata y no gata pero no importa nada pues vuesa merced me ha entendido y tan entendido respondi don quijote que he penetrado lo ltimo de tus pensamientos y s al blanco que tiras con las inumerables saetas de tus refranes mira sancho yo bien te se alar a salario si hubiera hallado en alguna de las historias de los caballeros andantes ejemplo que me descubriese y mostrase por alg n peque o resquicio qu es lo que sol an ganar cada mes o cada a o pero yo he le do todas o las m s de sus historias y no me acuerdo haber le do que ning n caballero andante haya se alado conocido salario a su escudero s lo s que todos serv an a merced y que cuando menos se lo pensaban si a sus se ores les hab a corrido bien la suerte se hallaban premiados con una nsula o con otra cosa equivalente y por lo menos quedaban con t tulo y se or a. si con estas esperanzas y aditamentos vos sancho gust is de volver a servirme sea en buena hora que pensar que yo he de sacar de sus t rminos y quicios la antigua usanza de la caballer a andante es pensar en lo escusado as que sancho m o volveos a vuestra casa y declarad a vuestra teresa mi intenci n y si ella gustare y vos gust redes de estar a merced conmigo bene quidem y si no tan amigos como de antes que si al palomar no le falta cebo no le faltar n palomas y advertid hijo que vale m s buena esperanza que ruin posesi n y buena queja que mala paga hablo de esta manera sancho por daros a entender que tambi n como vos s yo arrojar refranes como llovidos y finalmente quiero decir y os digo que si no quer is venir a merced conmigo y correr la suerte que yo corriere que dios quede con vos y os haga un santo que a m no me faltar n escuderos m s obedientes m s sol citos y no tan empachados ni tan habladores como vos cuando sancho oy la firme resoluci n de su amo se le anubl el cielo y se le cayeron las alas del coraz n porque ten a cre do que su se or no se ir a sin l por todos los haberes del mundo y as estando suspenso y pensativo entr sans n carrasco y la sobrina deseosos de o r con qu razones persuad a a su se or que no tornarse a buscar las aventuras lleg sans n socarr n famoso y abraz ndole como la vez primera y con voz levantada le dijo oh flor de la andante caballer a oh luz resplandeciente de las armas oh honor y espejo de la naci n espa ola plega a dios todopoderoso donde m s largamente se contiene que la persona o personas que pusieren impedimento y estorbaren tu tercera salida que no la hallen en el laberinto de sus deseos ni jam s se les cumpla lo que mal desearen y volvi ndose al ama le dijo bien puede la se ora ama no rezar m s la oraci n de santa apolonia que yo s que es determinaci n precisa de las esferas que el se or don quijote vuelva a ejecutar sus altos y nuevos pensamientos y yo encargar a mucho mi conciencia si no intimase y persuadiese a este caballero que no tenga m s tiempo encogida y detenida la fuerza de su valeroso brazo y la bondad de su nimo valent simo porque defrauda con su tardanza el derecho de los tuertos el amparo de los hu rfanos la honra de las doncellas el favor de las viudas y el arrimo de las casadas y otras cosas deste jaez que tocan ata en dependen y son anejas a la orden de la caballer a andante ea se or don quijote m o hermoso y bravo antes hoy que ma ana se ponga vuestra merced y su grandeza en camino y si alguna cosa faltare para ponerle en ejecuci n aqu estoy yo para suplirla con mi persona y hacienda y si fuere necesidad servir a tu magnificencia de escudero lo tendr a felic sima ventura a esta saz n dijo don quijote volvi ndose a sancho no te dije yo sancho que me hab an de sobrar escuderos mira qui n se ofrece a serlo sino el inaudito bachiller sans n carrasco perpetuo trastulo y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses sano de su persona gil de sus miembros callado sufridor as del calor como del fr o as de la hambre como de la sed con todas aquellas partes que se requieren para ser escudero de un caballero andante pero no permita el cielo que por seguir mi gusto desjarrete y quiebre la coluna de las letras y el vaso de las ciencias y tronque la palma eminente de las buenas y liberales artes qu dese el nuevo sans n en su patria y honr ndola honre juntamente las canas de sus ancianos padres que yo con cualquier escudero estar contento ya que sancho no se digna de venir conmigo s digno respondi sancho enternecido y llenos de l grimas los ojos y prosigui no se dir por m se or m o el pan comido y la compa a deshecha s que no vengo yo de alguna alcurnia desagradecida que ya sabe todo el mundo y especialmente mi pueblo qui n fueron los panzas de quien yo deciendo y m s que tengo conocido y calado por muchas buenas obras y por m s buenas palabras el deseo que vuestra merced tiene de hacerme merced y si me he puesto en cuentas de tanto m s cuanto acerca de mi salario ha sido por complacer a mi mujer la cual cuando toma la mano a persuadir una cosa no hay mazo que tanto apriete los aros de una cuba como ella aprieta a que se haga lo que quiere pero en efeto el hombre ha de ser hombre y la mujer mujer y pues yo soy hombre dondequiera que no lo puedo negar tambi n lo quiero ser en mi casa pese a quien pesare y as no hay m s que hacer sino que vuestra merced ordene su testamento con su codicilo en modo que no se pueda revolcar y pong monos luego en camino porque no padezca el alma del se or sans n que dice que su conciencia le lita que persuada a vuestra merced a salir vez tercera por ese mundo y yo de nuevo me ofrezco a servir a vuestra merced fiel y legalmente tan bien y mejor que cuantos escuderos han servido a caballeros andantes en los pasados y presentes tiempos admirado qued el bachiller de o r el t rmino y modo de hablar de sancho panza que puesto que hab a le do la primera historia de su se or nunca crey que era tan gracioso como all le pintan pero oy ndole decir ahora testamento y codicilo que no se pueda revolcar en lugar de testamento y codicilo que no se pueda revocar crey todo lo que d l hab a le do y confirm lo por uno de los m s solenes mentecatos de nuestros siglos y dijo entre s que tales dos locos como amo y mozo no se habr an visto en el mundo finalmente don quijote y sancho se abrazaron y quedaron amigos y con parecer y benepl cito del gran carrasco que por entonces era su or culo se orden que de all a tres d as fuese su partida en los cuales habr a lugar de aderezar lo necesario para el viaje y de buscar una celada de encaje que en todas maneras dijo don quijote que la hab a de llevar ofreci sela sans n porque sab a no se la negar a un amigo suyo que la ten a puesto que estaba m s escura por el or n y el moho que clara y limpia por el terso acero las maldiciones que las dos ama y sobrina echaron al bachiller no tuvieron cuento mesaron sus cabellos ara aron sus rostros y al modo de las endechaderas que se usaban lamentaban la partida como si fuera la muerte de su se or el designo que tuvo sans n para persuadirle a que otra vez saliese fue hacer lo que adelante cuenta la historia todo por consejo del cura y del barbero con quien l antes lo hab a comunicado en resoluci n en aquellos tres d as don quijote y sancho se acomodaron de lo que les pareci convenirles y habiendo aplacado sancho a su mujer y don quijote a su sobrina y a su ama al anochecer sin que nadie lo viese sino el bachiller que quiso acompa arles media legua del lugar se pusieron en camino del toboso don quijote sobre su buen rocinante y sancho sobre su antiguo rucio prove das las alforjas de cosas tocantes a la buc lica y la bolsa de dineros que le dio don quijote para lo que se ofreciese abraz le sans n y suplic le le avisase de su buena o mala suerte para alegrarse con sta o entristecerse con aqu lla como las leyes de su amistad ped an prometi selo don quijote dio sans n la vuelta a su lugar y los dos tomaron la de la gran ciudad del toboso cap tulo viii donde se cuenta lo que le sucedi a don quijote yendo a ver su se ora dulcinea del toboso bendito sea el poderoso al dice hamete benengeli al comienzo deste octavo cap tulo bendito sea al repite tres veces y dice que da estas bendiciones por ver que tiene ya en campa a a don quijote y a sancho y que los letores de su agradable historia pueden hacer cuenta que desde este punto comienzan las haza as y donaires de don quijote y de su escudero persu deles que se les olviden las pasadas caballer as del ingenioso hidalgo y pongan los ojos en las que est n por venir que desde agora en el camino del toboso comienzan como las otras comenzaron en los campos de montiel y no es mucho lo que pide para tanto como l promete y as prosigue diciendo solos quedaron don quijote y sancho y apenas se hubo apartado sans n cuando comenz a relinchar rocinante y a sospirar el rucio que de entrambos caballero y escudero fue tenido a buena se al y por felic simo ag ero aunque si se ha de contar la verdad m s fueron los sospiros y rebuznos del rucio que los relinchos del roc n de donde coligi sancho que su ventura hab a de sobrepujar y ponerse encima de la de su se or fund ndose no s si en astrolog a judiciaria que l se sab a puesto que la historia no lo declara s lo le oyeron decir que cuando tropezaba o ca a se holgara no haber salido de casa porque del tropezar o caer no se sacaba otra cosa sino el zapato roto o las costillas quebradas y aunque tonto no andaba en esto muy fuera de camino d jole don quijote sancho amigo la noche se nos va entrando a m s andar y con m s escuridad de la que hab amos menester para alcanzar a ver con el d a al toboso adonde tengo determinado de ir antes que en otra aventura me ponga y all tomar la bendici n y buena licencia de la sin par dulcinea con la cual licencia pienso y tengo por cierto de acabar y dar felice cima a toda peligrosa aventura porque ninguna cosa desta vida hace m s valientes a los caballeros andantes que verse favorecidos de sus damas yo as lo creo respondi sancho pero tengo por dificultoso que vuestra merced pueda hablarla ni verse con ella en parte a lo menos que pueda recebir su bendici n si ya no se la echa desde las bardas del corral por donde yo la vi la vez primera cuando le llev la carta donde iban las nuevas de las sandeces y locuras que vuestra merced quedaba haciendo en el coraz n de sierra morena bardas de corral se te antojaron aqu llas sancho dijo don quijote adonde o por donde viste aquella jam s bastantemente alabada gentileza y hermosura no deb an de ser sino galer as o corredores o lonjas o como las llaman de ricos y reales palacios todo pudo ser respondi sancho pero a m bardas me parecieron si no es que soy falto de memoria con todo eso vamos all sancho replic don quijote que como yo la vea eso se me da que sea por bardas que por ventanas o por resquicios o verjas de jardines que cualquier rayo que del sol de su belleza llegue a mis ojos alumbrar mi entendimiento y fortalecer mi coraz n de modo que quede nico y sin igual en la discreci n y en la valent a. pues en verdad se or respondi sancho que cuando yo vi ese sol de la se ora dulcinea del toboso que no estaba tan claro que pudiese echar de s rayos algunos y debi de ser que como su merced estaba ahechando aquel trigo que dije el mucho polvo que sacaba se le puso como nube ante el rostro y se le escureci que todav a das sancho dijo don quijote en decir en pensar en creer y en porfiar que mi se ora dulcinea ahechaba trigo siendo eso un menester y ejercicio que va desviado de todo lo que hacen y deben hacer las personas principales que est n constituidas y guardadas para otros ejercicios y entretenimientos que muestran a tiro de ballesta su principalidad mal se te acuerdan a ti oh sancho aquellos versos de nuestro poeta donde nos pinta las labores que hac an all en sus moradas de cristal aquellas cuatro ninfas que del tajo amado sacaron las cabezas y se sentaron a labrar en el prado verde aquellas ricas telas que all el ingenioso poeta nos describe que todas eran de oro sirgo y perlas contestas y tejidas y desta manera deb a de ser el de mi se ora cuando t la viste sino que la envidia que alg n mal encantador debe de tener a mis cosas todas las que me han de dar gusto trueca y vuelve en diferentes figuras que ellas tienen y as temo que en aquella historia que dicen que anda impresa de mis haza as si por ventura ha sido su autor alg n sabio mi enemigo habr puesto unas cosas por otras mezclando con una verdad mil mentiras diverti ndose a contar otras acciones fuera de lo que requiere la continuaci n de una verdadera historia oh envidia ra z de infinitos males y carcoma de las virtudes todos los vicios sancho traen un no s qu de deleite consigo pero el de la envidia no trae sino disgustos rancores y rabias eso es lo que yo digo tambi n respondi sancho y pienso que en esa leyenda o historia que nos dijo el bachiller carrasco que de nosotros hab a visto debe de andar mi honra a coche ac cinchado y como dicen al estricote aqu y all barriendo las calles pues a fe de bueno que no he dicho yo mal de ning n encantador ni tengo tantos bienes que pueda ser envidiado bien es verdad que soy algo malicioso y que tengo mis ciertos asomos de bellaco pero todo lo cubre y tapa la gran capa de la simpleza m a siempre natural y nunca artificiosa y cuando otra cosa no tuviese sino el creer como siempre creo firme y verdaderamente en dios y en todo aquello que tiene y cree la santa iglesia cat lica romana y el ser enemigo mortal como lo soy de los jud os deb an los historiadores tener misericordia de m y tratarme bien en sus escritos pero digan lo que quisieren que desnudo nac desnudo me hallo ni pierdo ni gano aunque por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano no se me da un higo que digan de m todo lo que quisieren eso me parece sancho dijo don quijote a lo que sucedi a un famoso poeta destos tiempos el cual habiendo hecho una maliciosa s tira contra todas las damas cortesanas no puso ni nombr en ella a una dama que se pod a dudar si lo era o no la cual viendo que no estaba en la lista de las dem s se quej al poeta dici ndole que qu hab a visto en ella para no ponerla en el n mero de las otras y que alargase la s tira y la pusiese en el ensanche si no que mirase para lo que hab a nacido h zolo as el poeta y p sola cual no digan due as y ella qued satisfecha por verse con fama aunque infame tambi n viene con esto lo que cuentan de aquel pastor que puso fuego y abras el templo famoso de diana contado por una de las siete maravillas del mundo s lo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros y aunque se mand que nadie le nombrase ni hiciese por palabra o por escrito menci n de su nombre porque no consiguiese el fin de su deseo todav a se supo que se llamaba er strato tambi n alude a esto lo que sucedi al grande emperador carlo quinto con un caballero en roma quiso ver el emperador aquel famoso templo de la rotunda que en la antig edad se llam el templo de todos los dioses y ahora con mejor vocaci n se llama de todos los santos y es el edificio que m s entero ha quedado de los que alz la gentilidad en roma y es el que m s conserva la fama de la grandiosidad y magnificencia de sus fundadores l es de hechura de una media naranja grand simo en estremo y est muy claro sin entrarle otra luz que la que le concede una ventana o por mejor decir claraboya redonda que est en su cima desde la cual mirando el emperador el edificio estaba con l y a su lado un caballero romano declar ndole los primores y sutilezas de aquella gran m quina y memorable arquitetura y habi ndose quitado de la claraboya dijo al emperador mil veces sacra majestad me vino deseo de abrazarme con vuestra majestad y arrojarme de aquella claraboya abajo por dejar de m fama eterna en el mundo yo os agradezco respondi el emperador el no haber puesto tan mal pensamiento en efeto y de aqu adelante no os pondr yo en ocasi n que volv is a hacer prueba de vuestra lealtad y as os mando que jam s me habl is ni est is donde yo estuviere y tras estas palabras le hizo una gran merced quiero decir sancho que el deseo de alcanzar fama es activo en gran manera qui n piensas t que arroj a horacio del puente abajo armado de todas armas en la profundidad del tibre qui n abras el brazo y la mano a mucio qui n impeli a curcio a lanzarse en la profunda sima ardiente que apareci en la mitad de roma qui n contra todos los ag eros que en contra se le hab an mostrado hizo pasar el rubic n a c sar y con ejemplos m s modernos qui n barren los nav os y dej en seco y aislados los valerosos espa oles guiados por el cortes simo cort s en el nuevo mundo todas estas y otras grandes y diferentes haza as son fueron y ser n obras de la fama que los mortales desean como premios y parte de la inmortalidad que sus famosos hechos merecen puesto que los cristianos cat licos y andantes caballeros m s habemos de atender a la gloria de los siglos venideros que es eterna en las regiones et reas y celestes que a la vanidad de la fama que en este presente y acabable siglo se alcanza la cual fama por mucho que dure en fin se ha de acabar con el mesmo mundo que tiene su fin se alado as oh sancho que nuestras obras no han de salir del l mite que nos tiene puesto la religi n cristiana que profesamos hemos de matar en los gigantes a la soberbia a la envidia en la generosidad y buen pecho a la ira en el reposado continente y quietud del nimo a la gula y al sue o en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos a la lujuria y lascivia en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho se oras de nuestros pensamientos a la pereza con andar por todas las partes del mundo buscando las ocasiones que nos puedan hacer y hagan sobre cristianos famosos caballeros ves aqu sancho los medios por donde se alcanzan los estremos de alabanzas que consigo trae la buena fama todo lo que vuestra merced hasta aqu me ha dicho dijo sancho lo he entendido muy bien pero con todo eso querr a que vuestra merced me sorbiese una duda que agora en este punto me ha venido a la memoria asolviese quieres decir sancho dijo don quijote di en buen hora que yo responder lo que supiere d game se or prosigui sancho esos julios o agostos y todos esos caballeros haza osos que ha dicho que ya son muertos d nde est n agora los gentiles respondi don quijote sin duda est n en el infierno los cristianos si fueron buenos cristianos o est n en el purgatorio o en el cielo est bien dijo sancho pero sepamos ahora esas sepulturas donde est n los cuerpos desos se orazos tienen delante de s l mparas de plata o est n adornadas las paredes de sus capillas de muletas de mortajas de cabelleras de piernas y de ojos de cera y si desto no de qu est n adornadas a lo que respondi don quijote los sepulcros de los gentiles fueron por la mayor parte suntuosos templos las cenizas del cuerpo de julio c sar se pusieron sobre una pir mide de piedra de desmesurada grandeza a quien hoy llaman en roma la aguja de san pedro al emperador adriano le sirvi de sepultura un castillo tan grande como una buena aldea a quien llamaron moles hadriani que agora es el castillo de sant ngel en roma la reina artemisa sepult a su marido mausoleo en un sepulcro que se tuvo por una de las siete maravillas del mundo pero ninguna destas sepulturas ni otras muchas que tuvieron los gentiles se adornaron con mortajas ni con otras ofrendas y se ales que mostrasen ser santos los que en ellas estaban sepultados a eso voy replic sancho y d game agora cu l es m s resucitar a un muerto o matar a un gigante la respuesta est en la mano respondi don quijote m s es resucitar a un muerto cogido le tengo dijo sancho luego la fama del que resucita muertos da vista a los ciegos endereza los cojos y da salud a los enfermos y delante de sus sepulturas arden l mparas y est n llenas sus capillas de gentes devotas que de rodillas adoran sus reliquias mejor fama ser para este y para el otro siglo que la que dejaron y dejaren cuantos emperadores gentiles y caballeros andantes ha habido en el mundo tambi n confieso esa verdad respondi don quijote pues esta fama estas gracias estas prerrogativas como llaman a esto respondi sancho tienen los cuerpos y las reliquias de los santos que con aprobaci n y licencia de nuestra santa madre iglesia tienen l mparas velas mortajas muletas pinturas cabelleras ojos piernas con que aumentan la devoci n y engrandecen su cristiana fama los cuerpos de los santos o sus reliquias llevan los reyes sobre sus hombros besan los pedazos de sus huesos adornan y enriquecen con ellos sus oratorios y sus m s preciados altares qu quieres que infiera sancho de todo lo que has dicho dijo don quijote quiero decir dijo sancho que nos demos a ser santos y alcanzaremos m s brevemente la buena fama que pretendemos y advierta se or que ayer o antes de ayer que seg n ha poco se puede decir desta manera canonizaron o beatificaron dos frailecitos descalzos cuyas cadenas de hierro con que ce an y atormentaban sus cuerpos se tiene ahora a gran ventura el besarlas y tocarlas y est n en m s veneraci n que est seg n dije la espada de rold n en la armer a del rey nuestro se or que dios guarde as que se or m o m s vale ser humilde frailecito de cualquier orden que sea que valiente y andante caballero mas alcanzan con dios dos docenas de diciplinas que dos mil lanzadas ora las den a gigantes ora a vestiglos o a endrigos todo eso es as respondi don quijote pero no todos podemos ser frailes y muchos son los caminos por donde lleva dios a los suyos al cielo religi n es la caballer a caballeros santos hay en la gloria s respondi sancho pero yo he o do decir que hay m s frailes en el cielo que caballeros andantes eso es respondi don quijote porque es mayor el n mero de los religiosos que el de los caballeros muchos son los andantes dijo sancho muchos respondi don quijote pero pocos los que merecen nombre de caballeros en estas y otras semejantes pl ticas se les pas aquella noche y el d a siguiente sin acontecerles cosa que de contar fuese de que no poco le pes a don quijote en fin otro d a al anochecer descubrieron la gran ciudad del toboso con cuya vista se le alegraron los esp ritus a don quijote y se le entristecieron a sancho porque no sab a la casa de dulcinea ni en su vida la hab a visto como no la hab a visto su se or de modo que el uno por verla y el otro por no haberla visto estaban alborotados y no imaginaba sancho qu hab a de hacer cuando su due o le enviase al toboso finalmente orden don quijote entrar en la ciudad entrada la noche y en tanto que la hora se llegaba se quedaron entre unas encinas que cerca del toboso estaban y llegado el determinado punto entraron en la ciudad donde les sucedi cosas que a cosas llegan cap tulo ix donde se cuenta lo que en l se ver media noche era por filo poco m s a menos cuando don quijote y sancho dejaron el monte y entraron en el toboso estaba el pueblo en un sosegado silencio porque todos sus vecinos dorm an y reposaban a pierna tendida como suele decirse era la noche entreclara puesto que quisiera sancho que fuera del todo escura por hallar en su escuridad disculpa de su sandez no se o a en todo el lugar sino ladridos de perros que atronaban los o dos de don quijote y turbaban el coraz n de sancho de cuando en cuando rebuznaba un jumento gru an puercos mayaban gatos cuyas voces de diferentes sonidos se aumentaban con el silencio de la noche todo lo cual tuvo el enamorado caballero a mal ag ero pero con todo esto dijo a sancho sancho hijo gu a al palacio de dulcinea quiz podr ser que la hallemos despierta a qu palacio tengo de guiar cuerpo del sol respondi sancho que en el que yo vi a su grandeza no era sino casa muy peque a deb a de estar retirada entonces respondi don quijote en alg n peque o apartamiento de su alc zar solaz ndose a solas con sus doncellas como es uso y costumbre de las altas se oras y princesas se or dijo sancho ya que vuestra merced quiere a pesar m o que sea alc zar la casa de mi se ora dulcinea es hora sta por ventura de hallar la puerta abierta y ser bien que demos aldabazos para que nos oyan y nos abran metiendo en alboroto y rumor toda la gente vamos por dicha a llamar a la casa de nuestras mancebas como hacen los abarraganados que llegan y llaman y entran a cualquier hora por tarde que sea hallemos primero una por una el alc zar replic don quijote que entonces yo te dir sancho lo que ser bien que hagamos y advierte sancho que yo veo poco o que aquel bulto grande y sombra que desde aqu se descubre la debe de hacer el palacio de dulcinea pues gu e vuestra merced respondi sancho quiz ser as aunque yo lo ver con los ojos y lo tocar con las manos y as lo creer yo como creer que es ahora de d a. gui don quijote y habiendo andado como docientos pasos dio con el bulto que hac a la sombra y vio una gran torre y luego conoci que el tal edificio no era alc zar sino la iglesia principal del pueblo y dijo con la iglesia hemos dado sancho ya lo veo respondi sancho y plega a dios que no demos con nuestra sepultura que no es buena se al andar por los cimenterios a tales horas y m s habiendo yo dicho a vuestra merced si mal no me acuerdo que la casa desta se ora ha de estar en una callejuela sin salida maldito seas de dios mentecato dijo don quijote ad nde has t hallado que los alc zares y palacios reales est n edificados en callejuelas sin salida se or respondi sancho en cada tierra su uso quiz se usa aqu en el toboso edificar en callejuelas los palacios y edificios grandes y as suplico a vuestra merced me deje buscar por estas calles o callejuelas que se me ofrecen podr a ser que en alg n rinc n topase con ese alc zar que le vea yo comido de perros que as nos trae corridos y asendereados habla con respeto sancho de las cosas de mi se ora dijo don quijote y tengamos la fiesta en paz y no arrojemos la soga tras el caldero yo me reportar respondi sancho pero con qu paciencia podr llevar que quiera vuestra merced que de sola una vez que vi la casa de nuestra ama la haya de saber siempre y hallarla a media noche no hall ndola vuestra merced que la debe de haber visto millares de veces t me har s desesperar sancho dijo don quijote ven ac hereje no te he dicho mil veces que en todos los d as de mi vida no he visto a la sin par dulcinea ni jam s atraves los umbrales de su palacio y que s lo estoy enamorado de o das y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta ahora lo oigo respondi sancho y digo que pues vuestra merced no la ha visto ni yo tampoco eso no puede ser replic don quijote que por lo menos ya me has dicho t que la viste ahechando trigo cuando me trujiste la respuesta de la carta que le envi contigo no se atenga a eso se or respondi sancho porque le hago saber que tambi n fue de o das la vista y la respuesta que le truje porque as s yo qui n es la se ora dulcinea como dar un pu o en el cielo sancho sancho respondi don quijote tiempos hay de burlar y tiempos donde caen y parecen mal las burlas no porque yo diga que ni he visto ni hablado a la se ora de mi alma has t de decir tambi n que ni la has hablado ni visto siendo tan al rev s como sabes estando los dos en estas pl ticas vieron que ven a a pasar por donde estaban uno con dos mulas que por el ruido que hac a el arado que arrastraba por el suelo juzgaron que deb a de ser labrador que habr a madrugado antes del d a a ir a su labranza y as fue la verdad ven a el labrador cantando aquel romance que dicen mala la hubistes franceses en esa de roncesvalles que me maten sancho dijo en oy ndole don quijote si nos ha de suceder cosa buena esta noche no oyes lo que viene cantando ese villano s oigo respondi sancho pero qu hace a nuestro prop sito la caza de roncesvalles as pudiera cantar el romance de cala nos que todo fuera uno para sucedernos bien o mal en nuestro negocio lleg en esto el labrador a quien don quijote pregunt sabr isme decir buen amigo que buena ventura os d dios d nde son por aqu los palacios de la sin par princesa do a dulcinea del toboso se or respondi el mozo yo soy forastero y ha pocos d as que estoy en este pueblo sirviendo a un labrador rico en la labranza del campo en esa casa frontera viven el cura y el sacrist n del lugar entrambos o cualquier dellos sabr dar a vuestra merced raz n desa se ora princesa porque tienen la lista de todos los vecinos del toboso aunque para m tengo que en todo l no vive princesa alguna muchas se oras s principales que cada una en su casa puede ser princesa pues entre sas dijo don quijote debe de estar amigo sta por quien te pregunto podr a ser respondi el mozo y adi s que ya viene el alba y dando a sus mulas no atendi a m s preguntas sancho que vio suspenso a su se or y asaz mal contento le dijo se or ya se viene a m s andar el d a y no ser acertado dejar que nos halle el sol en la calle mejor ser que nos salgamos fuera de la ciudad y que vuestra merced se embosque en alguna floresta aqu cercana y yo volver de d a y no dejar ostugo en todo este lugar donde no busque la casa alc zar o palacio de mi se ora y asaz ser a de desdichado si no le hallase y hall ndole hablar con su merced y le dir d nde y c mo queda vuestra merced esperando que le d orden y traza para verla sin menoscabo de su honra y fama has dicho sancho dijo don quijote mil sentencias encerradas en el c rculo de breves palabras el consejo que ahora me has dado le apetezco y recibo de bon sima gana ven hijo y vamos a buscar donde me embosque que t volver s como dices a buscar a ver y hablar a mi se ora de cuya discreci n y cortes a espero m s que milagrosos favores rabiaba sancho por sacar a su amo del pueblo porque no averiguase la mentira de la respuesta que de parte de dulcinea le hab a llevado a sierra morena y as dio priesa a la salida que fue luego y a dos millas del lugar hallaron una floresta o bosque donde don quijote se embosc en tanto que sancho volv a a la ciudad a hablar a dulcinea en cuya embajada le sucedieron cosas que piden nueva atenci n y nuevo cr dito cap tulo x. donde se cuenta la industria que sancho tuvo para encantar a la se ora dulcinea y de otros sucesos tan rid culos como verdaderos llegando el autor desta grande historia a contar lo que en este cap tulo cuenta dice que quisiera pasarle en silencio temeroso de que no hab a de ser cre do porque las locuras de don quijote llegaron aqu al t rmino y raya de las mayores que pueden imaginarse y aun pasaron dos tiros de ballesta m s all de las mayores finalmente aunque con este miedo y recelo las escribi de la misma manera que l las hizo sin a adir ni quitar a la historia un tomo de la verdad sin d rsele nada por las objeciones que pod an ponerle de mentiroso y tuvo raz n porque la verdad adelgaza y no quiebra y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua y as prosiguiendo su historia dice que as como don quijote se embosc en la floresta encinar o selva junto al gran toboso mand a sancho volver a la ciudad y que no volviese a su presencia sin haber primero hablado de su parte a su se ora pidi ndola fuese servida de dejarse ver de su cautivo caballero y se dignase de echarle su bendici n para que pudiese esperar por ella felic simos sucesos de todos sus acometimientos y dificultosas empresas encarg se sancho de hacerlo as como se le mandaba y de traerle tan buena respuesta como le trujo la vez primera anda hijo replic don quijote y no te turbes cuando te vieres ante la luz del sol de hermosura que vas a buscar dichoso t sobre todos los escuderos del mundo ten memoria y no se te pase della c mo te recibe si muda las colores el tiempo que la estuvieres dando mi embajada si se desasosiega y turba oyendo mi nombre si no cabe en la almohada si acaso la hallas sentada en el estrado rico de su autoridad y si est en pie m rala si se pone ahora sobre el uno ahora sobre el otro pie si te repite la respuesta que te diere dos o tres veces si la muda de blanda en spera de aceda en amorosa si levanta la mano al cabello para componerle aunque no est desordenado finalmente hijo mira todas sus acciones y movimientos porque si t me los relatares como ellos fueron sacar yo lo que ella tiene escondido en lo secreto de su coraz n acerca de lo que al fecho de mis amores toca que has de saber sancho si no lo sabes que entre los amantes las acciones y movimientos exteriores que muestran cuando de sus amores se trata son cert simos correos que traen las nuevas de lo que all en lo interior del alma pasa ve amigo y gu ete otra mejor ventura que la m a y vu lvate otro mejor suceso del que yo quedo temiendo y esperando en esta amarga soledad en que me dejas yo ir y volver presto dijo sancho y ensanche vuestra merced se or m o ese corazoncillo que le debe de tener agora no mayor que una avellana y considere que se suele decir que buen coraz n quebranta mala ventura y que donde no hay tocinos no hay estacas y tambi n se dice donde no piensa salta la liebre d golo porque si esta noche no hallamos los palacios o alc zares de mi se ora agora que es de d a los pienso hallar cuando menos los piense y hallados d jenme a m con ella por cierto sancho dijo don quijote que siempre traes tus refranes tan a pelo de lo que tratamos cuanto me d dios mejor ventura en lo que deseo esto dicho volvi sancho las espaldas y vare su rucio y don quijote se qued a caballo descansando sobre los estribos y sobre el arrimo de su lanza lleno de tristes y confusas imaginaciones donde le dejaremos y ndonos con sancho panza que no menos confuso y pensativo se apart de su se or que l quedaba y tanto que apenas hubo salido del bosque cuando volviendo la cabeza y viendo que don quijote no parec a se ape del jumento y sent ndose al pie de un rbol comenz a hablar consigo mesmo y a decirse sepamos agora sancho hermano ad nde va vuesa merced va a buscar alg n jumento que se le haya perdido no por cierto pues qu va a buscar voy a buscar como quien no dice nada a una princesa y en ella al sol de la hermosura y a todo el cielo junto y ad nde pens is hallar eso que dec s sancho ad nde en la gran ciudad del toboso y bien y de parte de qui n la vais a buscar de parte del famoso caballero don quijote de la mancha que desface los tuertos y da de comer al que ha sed y de beber al que ha hambre todo eso est muy bien y sab is su casa sancho mi amo dice que han de ser unos reales palacios o unos soberbios alc zares y hab isla visto alg n d a por ventura ni yo ni mi amo la habemos visto jam s y par ceos que fuera acertado y bien hecho que si los del toboso supiesen que est is vos aqu con intenci n de ir a sonsacarles sus princesas y a desasosegarles sus damas viniesen y os moliesen las costillas a puros palos y no os dejasen hueso sano en verdad que tendr an mucha raz n cuando no considerasen que soy mandado y que mensajero sois amigo no merec is culpa non no os fi is en eso sancho porque la gente manchega es tan col rica como honrada y no consiente cosquillas de nadie vive dios que si os huele que os mando mala ventura oxte puto all dar s rayo no sino ndeme yo buscando tres pies al gato por el gusto ajeno y m s que as ser buscar a dulcinea por el toboso como a marica por r vena o al bachiller en salamanca el diablo el diablo me ha metido a m en esto que otro no este soliloquio pas consigo sancho y lo que sac d l fue que volvi a decirse ahora bien todas las cosas tienen remedio si no es la muerte debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos mal que nos pese al acabar de la vida este mi amo por mil se ales he visto que es un loco de atar y aun tambi n yo no le quedo en zaga pues soy m s mentecato que l pues le sigo y le sirvo si es verdadero el refr n que dice dime con qui n andas decirte he qui n eres y el otro de no con quien naces sino con quien paces siendo pues loco como lo es y de locura que las m s veces toma unas cosas por otras y juzga lo blanco por negro y lo negro por blanco como se pareci cuando dijo que los molinos de viento eran gigantes y las mulas de los religiosos dromedarios y las manadas de carneros ej rcitos de enemigos y otras muchas cosas a este tono no ser muy dif cil hacerle creer que una labradora la primera que me topare por aqu es la se ora dulcinea y cuando l no lo crea jurar yo y si l jurare tornar yo a jurar y si porfiare porfiar yo m s y de manera que tengo de tener la m a siempre sobre el hito venga lo que viniere quiz con esta porf a acabar con l que no me env e otra vez a semejantes mensajer as viendo cu n mal recado le traigo dellas o quiz pensar como yo imagino que alg n mal encantador de estos que l dice que le quieren mal la habr mudado la figura por hacerle mal y da o. con esto que pens sancho panza qued sosegado su esp ritu y tuvo por bien acabado su negocio y deteni ndose all hasta la tarde por dar lugar a que don quijote pensase que le hab a tenido para ir y volver del toboso y sucedi le todo tan bien que cuando se levant para subir en el rucio vio que del toboso hacia donde l estaba ven an tres labradoras sobre tres pollinos o pollinas que el autor no lo declara aunque m s se puede creer que eran borricas por ser ordinaria caballer a de las aldeanas pero como no va mucho en esto no hay para qu detenernos en averiguarlo en resoluci n as como sancho vio a las labradoras a paso tirado volvi a buscar a su se or don quijote y hall le suspirando y diciendo mil amorosas lamentaciones como don quijote le vio le dijo qu hay sancho amigo podr se alar este d a con piedra blanca o con negra mejor ser respondi sancho que vuesa merced le se ale con almagre como r tulos de c tedras porque le echen bien de ver los que le vieren de ese modo replic don quijote buenas nuevas traes tan buenas respondi sancho que no tiene m s que hacer vuesa merced sino picar a rocinante y salir a lo raso a ver a la se ora dulcinea del toboso que con otras dos doncellas suyas viene a ver a vuesa merced santo dios qu es lo que dices sancho amigo dijo don quijote mira no me enga es ni quieras con falsas alegr as alegrar mis verdaderas tristezas qu sacar a yo de enga ar a vuesa merced respondi sancho y m s estando tan cerca de descubrir mi verdad pique se or y venga y ver venir a la princesa nuestra ama vestida y adornada en fin como quien ella es sus doncellas y ella todas son una ascua de oro todas mazorcas de perlas todas son diamantes todas rub es todas telas de brocado de m s de diez altos los cabellos sueltos por las espaldas que son otros tantos rayos del sol que andan jugando con el viento y sobre todo vienen a caballo sobre tres cananeas remendadas que no hay m s que ver hacaneas querr s decir sancho poca diferencia hay respondi sancho de cananeas a hacaneas pero vengan sobre lo que vinieren ellas vienen las m s galanas se oras que se puedan desear especialmente la princesa dulcinea mi se ora que pasma los sentidos vamos sancho hijo respondi don quijote y en albricias destas no esperadas como buenas nuevas te mando el mejor despojo que ganare en la primera aventura que tuviere y si esto no te contenta te mando las cr as que este a o me dieren las tres yeguas m as que t sabes que quedan para parir en el prado concejil de nuestro pueblo a las cr as me atengo respondi sancho porque de ser buenos los despojos de la primera aventura no est muy cierto ya en esto salieron de la selva y descubrieron cerca a las tres aldeanas tendi don quijote los ojos por todo el camino del toboso y como no vio sino a las tres labradoras turb se todo y pregunt a sancho si las hab a dejado fuera de la ciudad c mo fuera de la ciudad respondi por ventura tiene vuesa merced los ojos en el colodrillo que no vee que son stas las que aqu vienen resplandecientes como el mismo sol a mediod a yo no veo sancho dijo don quijote sino a tres labradoras sobre tres borricos agora me libre dios del diablo respondi sancho y es posible que tres hacaneas o como se llaman blancas como el ampo de la nieve le parezcan a vuesa merced borricos vive el se or que me pele estas barbas si tal fuese verdad pues yo te digo sancho amigo dijo don quijote que es tan verdad que son borricos o borricas como yo soy don quijote y t sancho panza a lo menos a m tales me parecen calle se or dijo sancho no diga la tal palabra sino despabile esos ojos y venga a hacer reverencia a la se ora de sus pensamientos que ya llega cerca y diciendo esto se adelant a recebir a las tres aldeanas y ape ndose del rucio tuvo del cabestro al jumento de una de las tres labradoras y hincando ambas rodillas en el suelo dijo reina y princesa y duquesa de la hermosura vuestra altivez y grandeza sea servida de recebir en su gracia y buen talente al cautivo caballero vuestro que all est hecho piedra m rmol todo turbado y sin pulsos de verse ante vuestra magn fica presencia yo soy sancho panza su escudero y l es el asendereado caballero don quijote de la mancha llamado por otro nombre el caballero de la triste figura a esta saz n ya se hab a puesto don quijote de hinojos junto a sancho y miraba con ojos desencajados y vista turbada a la que sancho llamaba reina y se ora y como no descubr a en ella sino una moza aldeana y no de muy buen rostro porque era carirredonda y chata estaba suspenso y admirado sin osar desplegar los labios las labradoras estaban asimismo at nitas viendo aquellos dos hombres tan diferentes hincados de rodillas que no dejaban pasar adelante a su compa era pero rompiendo el silencio la detenida toda desgraciada y moh na dijo ap rtense nora en tal del camino y d jenmos pasar que vamos de priesa a lo que respondi sancho oh princesa y se ora universal del toboso c mo vuestro magn nimo coraz n no se enternece viendo arrodillado ante vuestra sublimada presencia a la coluna y sustento de la andante caballer a oyendo lo cual otra de las dos dijo mas jo que te estrego burra de mi suegro mirad con qu se vienen los se oritos ahora a hacer burla de las aldeanas como si aqu no supi semos echar pullas como ellos vayan su camino e d jenmos hacer el nueso y serles ha sano lev ntate sancho dijo a este punto don quijote que ya veo que la fortuna de mi mal no harta tiene tomados los caminos todos por donde pueda venir alg n contento a esta nima mezquina que tengo en las carnes y t oh estremo del valor que puede desearse t rmino de la humana gentileza nico remedio deste afligido coraz n que te adora ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos y para s lo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre si ya tambi n el m o no le ha cambiado en el de alg n vestiglo para hacerle aborrecible a tus ojos no dejes de mirarme blanda y amorosamente echando de ver en esta sumisi n y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora tom que mi ag elo respondi la aldeana amiguita soy yo de o r resquebrajos ap rtense y d jenmos ir y agradec rselo hemos apart se sancho y dej la ir content simo de haber salido bien de su enredo apenas se vio libre la aldeana que hab a hecho la figura de dulcinea cuando picando a su cananea con un aguij n que en un palo tra a dio a correr por el prado adelante y como la borrica sent a la punta del aguij n que le fatigaba m s de lo ordinario comenz a dar corcovos de manera que dio con la se ora dulcinea en tierra lo cual visto por don quijote acudi a levantarla y sancho a componer y cinchar el albarda que tambi n vino a la barriga de la pollina acomodada pues la albarda y quiriendo don quijote levantar a su encantada se ora en los brazos sobre la jumenta la se ora levant ndose del suelo le quit de aquel trabajo porque haci ndose alg n tanto atr s tom una corridica y puestas ambas manos sobre las ancas de la pollina dio con su cuerpo m s ligero que un halc n sobre la albarda y qued a horcajadas como si fuera hombre y entonces dijo sancho vive roque que es la se ora nuestra ama m s ligera que un acot n y que puede ense ar a subir a la jineta al m s diestro cordob s o mejicano el arz n trasero de la silla pas de un salto y sin espuelas hace correr la hacanea como una cebra y no le van en zaga sus doncellas que todas corren como el viento y as era la verdad porque en vi ndose a caballo dulcinea todas picaron tras ella y dispararon a correr sin volver la cabeza atr s por espacio de m s de media legua sigui las don quijote con la vista y cuando vio que no parec an volvi ndose a sancho le dijo sancho qu te parece cu n malquisto soy de encantadores y mira hasta d nde se estiende su malicia y la ojeriza que me tienen pues me han querido privar del contento que pudiera darme ver en su ser a mi se ora en efecto yo nac para ejemplo de desdichados y para ser blanco y terrero donde tomen la mira y asiesten las flechas de la mala fortuna y has tambi n de advertir sancho que no se contentaron estos traidores de haber vuelto y transformado a mi dulcinea sino que la transformaron y volvieron en una figura tan baja y tan fea como la de aquella aldeana y juntamente le quitaron lo que es tan suyo de las principales se oras que es el buen olor por andar siempre entre mbares y entre flores porque te hago saber sancho que cuando lleg a subir a dulcinea sobre su hacanea seg n t dices que a m me pareci borrica me dio un olor de ajos crudos que me encalabrin y atosig el alma oh canalla grit a esta saz n sancho oh encantadores aciagos y malintencionados y qui n os viera a todos ensartados por las agallas como sardinas en lercha mucho sab is mucho pod is y mucho m s hac is bastaros debiera bellacos haber mudado las perlas de los ojos de mi se ora en agallas alcornoque as y sus cabellos de oro pur simo en cerdas de cola de buey bermejo y finalmente todas sus faciones de buenas en malas sin que le toc rades en el olor que por l siquiera sac ramos lo que estaba encubierto debajo de aquella fea corteza aunque para decir verdad nunca yo vi su fealdad sino su hermosura a la cual sub a de punto y quilates un lunar que ten a sobre el labio derecho a manera de bigote con siete o ocho cabellos rubios como hebras de oro y largos de m s de un palmo a ese lunar dijo don quijote seg n la correspondencia que tienen entre s los del rostro con los del cuerpo ha de tener otro dulcinea en la tabla del muslo que corresponde al lado donde tiene el del rostro pero muy luengos para lunares son pelos de la grandeza que has significado pues yo s decir a vuestra merced respondi sancho que le parec an all como nacidos yo lo creo amigo replic don quijote porque ninguna cosa puso la naturaleza en dulcinea que no fuese perfecta y bien acabada y as si tuviera cien lunares como el que dices en ella no fueran lunares sino lunas y estrellas resplandecientes pero dime sancho aquella que a m me pareci albarda que t aderezaste era silla rasa o sill n no era respondi sancho sino silla a la jineta con una cubierta de campo que vale la mitad de un reino seg n es de rica y que no viese yo todo eso sancho dijo don quijote ahora torno a decir y dir mil veces que soy el m s desdichado de los hombres harto ten a que hacer el socarr n de sancho en disimular la risa oyendo las sandeces de su amo tan delicadamente enga ado finalmente despu s de otras muchas razones que entre los dos pasaron volvieron a subir en sus bestias y siguieron el camino de zaragoza adonde pensaban llegar a tiempo que pudiesen hallarse en unas solenes fiestas que en aquella insigne ciudad cada a o suelen hacerse pero antes que all llegasen les sucedieron cosas que por muchas grandes y nuevas merecen ser escritas y le das como se ver adelante cap tulo xi de la estra a aventura que le sucedi al valeroso don quijote con el carro o carreta de las cortes de la muerte pensativo adem s iba don quijote por su camino adelante considerando la mala burla que le hab an hecho los encantadores volviendo a su se ora dulcinea en la mala figura de la aldeana y no imaginaba qu remedio tendr a para volverla a su ser primero y estos pensamientos le llevaban tan fuera de s que sin sentirlo solt las riendas a rocinante el cual sintiendo la libertad que se le daba a cada paso se deten a a pacer la verde yerba de que aquellos campos abundaban de su embelesamiento le volvi sancho panza dici ndole se or las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias vuestra merced se reporte y vuelva en s y coja las riendas a rocinante y avive y despierte y muestre aquella gallard a que conviene que tengan los caballeros andantes qu diablos es esto qu descaecimiento es ste estamos aqu o en francia mas que se lleve satan s a cuantas dulcineas hay en el mundo pues vale m s la salud de un solo caballero andante que todos los encantos y transformaciones de la tierra calla sancho respondi don quijote con voz no muy desmayada calla digo y no digas blasfemias contra aquella encantada se ora que de su desgracia y desventura yo solo tengo la culpa de la invidia que me tienen los malos ha nacido su mala andanza as lo digo yo respondi sancho quien la vido y la vee ahora cu l es el coraz n que no llora eso puedes t decir bien sancho replic don quijote pues la viste en la entereza cabal de su hermosura que el encanto no se estendi a turbarte la vista ni a encubrirte su belleza contra m solo y contra mis ojos se endereza la fuerza de su veneno mas con todo esto he ca do sancho en una cosa y es que me pintaste mal su hermosura porque si mal no me acuerdo dijiste que ten a los ojos de perlas y los ojos que parecen de perlas antes son de besugo que de dama y a lo que yo creo los de dulcinea deben ser de verdes esmeraldas rasgados con dos celestiales arcos que les sirven de cejas y esas perlas qu talas de los ojos y p salas a los dientes que sin duda te trocaste sancho tomando los ojos por los dientes todo puede ser respondi sancho porque tambi n me turb a m su hermosura como a vuesa merced su fealdad pero encomend moslo todo a dios que l es el sabidor de las cosas que han de suceder en este valle de l grimas en este mal mundo que tenemos donde apenas se halla cosa que est sin mezcla de maldad embuste y bellaquer a. de una cosa me pesa se or m o m s que de otras que es pensar qu medio se ha de tener cuando vuesa merced venza a alg n gigante o otro caballero y le mande que se vaya a presentar ante la hermosura de la se ora dulcinea ad nde la ha de hallar este pobre gigante o este pobre y m sero caballero vencido par ceme que los veo andar por el toboso hechos unos bausanes buscando a mi se ora dulcinea y aunque la encuentren en mitad de la calle no la conocer n m s que a mi padre quiz sancho respondi don quijote no se estender el encantamento a quitar el conocimiento de dulcinea a los vencidos y presentados gigantes y caballeros y en uno o dos de los primeros que yo venza y le env e haremos la experiencia si la ven o no mand ndoles que vuelvan a darme relaci n de lo que acerca desto les hubiere sucedido digo se or replic sancho que me ha parecido bien lo que vuesa merced ha dicho y que con ese artificio vendremos en conocimiento de lo que deseamos y si es que ella a solo vuesa merced se encubre la desgracia m s ser de vuesa merced que suya pero como la se ora dulcinea tenga salud y contento nosotros por ac nos avendremos y lo pasaremos lo mejor que pudi remos buscando nuestras aventuras y dejando al tiempo que haga de las suyas que l es el mejor m dico destas y de otras mayores enfermedades responder quer a don quijote a sancho panza pero estorb selo una carreta que sali al trav s del camino cargada de los m s diversos y estra os personajes y figuras que pudieron imaginarse el que guiaba las mulas y serv a de carretero era un feo demonio ven a la carreta descubierta al cielo abierto sin toldo ni zarzo la primera figura que se ofreci a los ojos de don quijote fue la de la misma muerte con rostro humano junto a ella ven a un ngel con unas grandes y pintadas alas al un lado estaba un emperador con una corona al parecer de oro en la cabeza a los pies de la muerte estaba el dios que llaman cupido sin venda en los ojos pero con su arco carcaj y saetas ven a tambi n un caballero armado de punta en blanco excepto que no tra a morri n ni celada sino un sombrero lleno de plumas de diversas colores con stas ven an otras personas de diferentes trajes y rostros todo lo cual visto de improviso en alguna manera alborot a don quijote y puso miedo en el coraz n de sancho mas luego se alegr don quijote creyendo que se le ofrec a alguna nueva y peligrosa aventura y con este pensamiento y con nimo dispuesto de acometer cualquier peligro se puso delante de la carreta y con voz alta y amenazadora dijo carretero cochero o diablo o lo que eres no tardes en decirme qui n eres a d vas y qui n es la gente que llevas en tu carricoche que m s parece la barca de car n que carreta de las que se usan a lo cual mansamente deteniendo el diablo la carreta respondi se or nosotros somos recitantes de la compa a de angulo el malo hemos hecho en un lugar que est detr s de aquella loma esta ma ana que es la octava del corpus el auto de las cortes de la muerte y h mosle de hacer esta tarde en aquel lugar que desde aqu se parece y por estar tan cerca y escusar el trabajo de desnudarnos y volvernos a vestir nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos aquel mancebo va de muerte el otro de ngel aquella mujer que es la del autor va de reina el otro de soldado aqu l de emperador y yo de demonio y soy una de las principales figuras del auto porque hago en esta compa a los primeros papeles si otra cosa vuestra merced desea saber de nosotros preg ntemelo que yo le sabr responder con toda puntualidad que como soy demonio todo se me alcanza por la fe de caballero andante respondi don quijote que as como vi este carro imagin que alguna grande aventura se me ofrec a y ahora digo que es menester tocar las apariencias con la mano para dar lugar al desenga o. andad con dios buena gente y haced vuestra fiesta y mirad si mand is algo en que pueda seros de provecho que lo har con buen nimo y buen talante porque desde mochacho fui aficionado a la car tula y en mi mocedad se me iban los ojos tras la far ndula estando en estas pl ticas quiso la suerte que llegase uno de la compa a que ven a vestido de bojiganga con muchos cascabeles y en la punta de un palo tra a tres vejigas de vaca hinchadas el cual moharracho lleg ndose a don quijote comenz a esgrimir el palo y a sacudir el suelo con las vejigas y a dar grandes saltos sonando los cascabeles cuya mala visi n as alborot a rocinante que sin ser poderoso a detenerle don quijote tomando el freno entre los dientes dio a correr por el campo con m s ligereza que jam s prometieron los huesos de su notom a. sancho que consider el peligro en que iba su amo de ser derribado salt del rucio y a toda priesa fue a valerle pero cuando a l lleg ya estaba en tierra y junto a l rocinante que con su amo vino al suelo ordinario fin y paradero de las lozan as de rocinante y de sus atrevimientos mas apenas hubo dejado su caballer a sancho por acudir a don quijote cuando el demonio bailador de las vejigas salt sobre el rucio y sacudi ndole con ellas el miedo y ruido m s que el dolor de los golpes le hizo volar por la campa a hacia el lugar donde iban a hacer la fiesta miraba sancho la carrera de su rucio y la ca da de su amo y no sab a a cu l de las dos necesidades acudir a primero pero en efecto como buen escudero y como buen criado pudo m s con l el amor de su se or que el cari o de su jumento puesto que cada vez que ve a levantar las vejigas en el aire y caer sobre las ancas de su rucio eran para l t rtagos y sustos de muerte y antes quisiera que aquellos golpes se los dieran a l en las ni as de los ojos que en el m s m nimo pelo de la cola de su asno con esta perpleja tribulaci n lleg donde estaba don quijote harto m s maltrecho de lo que l quisiera y ayud ndole a subir sobre rocinante le dijo se or el diablo se ha llevado al rucio qu diablo pregunt don quijote el de las vejigas respondi sancho pues yo le cobrar replic don quijote si bien se encerrase con l en los m s hondos y escuros calabozos del infierno s gueme sancho que la carreta va despacio y con las mulas della satisfar la p rdida del rucio no hay para qu hacer esa diligencia se or respondi sancho vuestra merced temple su c lera que seg n me parece ya el diablo ha dejado el rucio y vuelve a la querencia y as era la verdad porque habiendo ca do el diablo con el rucio por imitar a don quijote y a rocinante el diablo se fue a pie al pueblo y el jumento se volvi a su amo con todo eso dijo don quijote ser bien castigar el descomedimiento de aquel demonio en alguno de los de la carreta aunque sea el mesmo emperador qu tesele a vuestra merced eso de la imaginaci n replic sancho y tome mi consejo que es que nunca se tome con farsantes que es gente favorecida recitante he visto yo estar preso por dos muertes y salir libre y sin costas sepa vuesa merced que como son gentes alegres y de placer todos los favorecen todos los amparan ayudan y estiman y m s siendo de aquellos de las compa as reales y de t tulo que todos o los m s en sus trajes y compostura parecen unos pr ncipes pues con todo respondi don quijote no se me ha de ir el demonio farsante alabando aunque le favorezca todo el g nero humano y diciendo esto volvi a la carreta que ya estaba bien cerca del pueblo iba dando voces diciendo deteneos esperad turba alegre y regocijada que os quiero dar a entender c mo se han de tratar los jumentos y alima as que sirven de caballer a a los escuderos de los caballeros andantes tan altos eran los gritos de don quijote que los oyeron y entendieron los de la carreta y juzgando por las palabras la intenci n del que las dec a en un instante salt la muerte de la carreta y tras ella el emperador el diablo carretero y el ngel sin quedarse la reina ni el dios cupido y todos se cargaron de piedras y se pusieron en ala esperando recebir a don quijote en las puntas de sus guijarros don quijote que los vio puestos en tan gallardo escuadr n los brazos levantados con adem n de despedir poderosamente las piedras detuvo las riendas a rocinante y p sose a pensar de qu modo los acometer a con menos peligro de su persona en esto que se detuvo lleg sancho y vi ndole en talle de acometer al bien formado escuadr n le dijo asaz de locura ser a intentar tal empresa considere vuesa merced se or m o que para sopa de arroyo y tente bonete no hay arma defensiva en el mundo si no es embutirse y encerrarse en una campana de bronce y tambi n se ha de considerar que es m s temeridad que valent a acometer un hombre solo a un ej rcito donde est la muerte y pelean en persona emperadores y a quien ayudan los buenos y los malos ngeles y si esta consideraci n no le mueve a estarse quedo mu vale saber de cierto que entre todos los que all est n aunque parecen reyes pr ncipes y emperadores no hay ning n caballero andante ahora s dijo don quijote has dado sancho en el punto que puede y debe mudarme de mi ya determinado intento yo no puedo ni debo sacar la espada como otras veces muchas te he dicho contra quien no fuere armado caballero a ti sancho toca si quieres tomar la venganza del agravio que a tu rucio se le ha hecho que yo desde aqu te ayudar con voces y advertimientos saludables no hay para qu se or respondi sancho tomar venganza de nadie pues no es de buenos cristianos tomarla de los agravios cuanto m s que yo acabar con mi asno que ponga su ofensa en las manos de mi voluntad la cual es de vivir pac ficamente los d as que los cielos me dieren de vida pues sa es tu determinaci n replic don quijote sancho bueno sancho discreto sancho cristiano y sancho sincero dejemos estas fantasmas y volvamos a buscar mejores y m s calificadas aventuras que yo veo esta tierra de talle que no han de faltar en ella muchas y muy milagrosas volvi las riendas luego sancho fue a tomar su rucio la muerte con todo su escuadr n volante volvieron a su carreta y prosiguieron su viaje y este felice fin tuvo la temerosa aventura de la carreta de la muerte gracias sean dadas al saludable consejo que sancho panza dio a su amo al cual el d a siguiente le sucedi otra con un enamorado y andante caballero de no menos suspensi n que la pasada cap tulo xii de la estra a aventura que le sucedi al valeroso don quijote con el bravo caballero de los espejos la noche que sigui al d a del rencuentro de la muerte la pasaron don quijote y su escudero debajo de unos altos y sombrosos rboles habiendo a persuasi n de sancho comido don quijote de lo que ven a en el repuesto del rucio y entre la cena dijo sancho a su se or se or qu tonto hubiera andado yo si hubiera escogido en albricias los despojos de la primera aventura que vuestra merced acabara antes que las cr as de las tres yeguas en efecto en efecto m s vale p jaro en mano que buitre volando todav a respondi don quijote si t sancho me dejaras acometer como yo quer a te hubieran cabido en despojos por lo menos la corona de oro de la emperatriz y las pintadas alas de cupido que yo se las quitara al redropelo y te las pusiera en las manos nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes respondi sancho panza fueron de oro puro sino de oropel o hoja de lata as es verdad replic don quijote porque no fuera acertado que los atav os de la comedia fueran finos sino fingidos y aparentes como lo es la mesma comedia con la cual quiero sancho que est s bien teni ndola en tu gracia y por el mismo consiguiente a los que las representan y a los que las componen porque todos son instrumentos de hacer un gran bien a la rep blica poni ndonos un espejo a cada paso delante donde se veen al vivo las acciones de la vida humana y ninguna comparaci n hay que m s al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes si no dime no has visto t representar alguna comedia adonde se introducen reyes emperadores y pont fices caballeros damas y otros diversos personajes uno hace el rufi n otro el embustero ste el mercader aqu l el soldado otro el simple discreto otro el enamorado simple y acabada la comedia y desnud ndose de los vestidos della quedan todos los recitantes iguales s he visto respondi sancho pues lo mesmo dijo don quijote acontece en la comedia y trato deste mundo donde unos hacen los emperadores otros los pont fices y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia pero en llegando al fin que es cuando se acaba la vida a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban y quedan iguales en la sepultura brava comparaci n dijo sancho aunque no tan nueva que yo no la haya o do muchas y diversas veces como aquella del juego del ajedrez que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio y en acab ndose el juego todas se mezclan juntan y barajan y dan con ellas en una bolsa que es como dar con la vida en la sepultura cada d a sancho dijo don quijote te vas haciendo menos simple y m s discreto s que algo se me ha de pegar de la discreci n de vuestra merced respondi sancho que las tierras que de suyo son est riles y secas estercol ndolas y cultiv ndolas vienen a dar buenos frutos quiero decir que la conversaci n de vuestra merced ha sido el esti rcol que sobre la est ril tierra de mi seco ingenio ha ca do la cultivaci n el tiempo que ha que le sirvo y comunico y con esto espero de dar frutos de m que sean de bendici n tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuesa merced ha hecho en el agostado entendimiento m o. ri se don quijote de las afectadas razones de sancho y pareci le ser verdad lo que dec a de su emienda porque de cuando en cuando hablaba de manera que le admiraba puesto que todas o las m s veces que sancho quer a hablar de oposici n y a lo cortesano acababa su raz n con despe arse del monte de su simplicidad al profundo de su ignorancia y en lo que l se mostraba m s elegante y memorioso era en traer refranes viniesen o no viniesen a pelo de lo que trataba como se habr visto y se habr notado en el discurso desta historia en estas y en otras pl ticas se les pas gran parte de la noche y a sancho le vino en voluntad de dejar caer las compuertas de los ojos como l dec a cuando quer a dormir y desali ando al rucio le dio pasto abundoso y libre no quit la silla a rocinante por ser expreso mandamiento de su se or que en el tiempo que anduviesen en campa a o no durmiesen debajo de techado no desali ase a rocinante antigua usanza establecida y guardada de los andantes caballeros quitar el freno y colgarle del arz n de la silla pero quitar la silla al caballo guarda y as lo hizo sancho y le dio la misma libertad que al rucio cuya amistad d l y de rocinante fue tan nica y tan trabada que hay fama por tradici n de padres a hijos que el autor desta verdadera historia hizo particulares cap tulos della mas que por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe no los puso en ella puesto que algunas veces se descuida deste su prosupuesto y escribe que as como las dos bestias se juntaban acud an a rascarse el uno al otro y que despu s de cansados y satisfechos cruzaba rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio que le sobraba de la otra parte m s de media vara y mirando los dos atentamente al suelo se sol an estar de aquella manera tres d as a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compel a la hambre a buscar sustento digo que dicen que dej el autor escrito que los hab a comparado en la amistad a la que tuvieron niso y eur alo y p lades y orestes y si esto es as se pod a echar de ver para universal admiraci n cu n firme debi ser la amistad destos dos pac ficos animales y para confusi n de los hombres que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros por esto se dijo no hay amigo para amigo las ca as se vuelven lanzas y el otro que cant de amigo a amigo la chinche etc. y no le parezca a alguno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber comparado la amistad destos animales a la de los hombres que de las bestias han recebido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia como son de las cig e as el cristel de los perros el v mito y el agradecimiento de las grullas la vigilancia de las hormigas la providencia de los elefantes la honestidad y la lealtad del caballo finalmente sancho se qued dormido al pie de un alcornoque y don quijote dormitando al de una robusta encina pero poco espacio de tiempo hab a pasado cuando le despert un ruido que sinti a sus espaldas y levant ndose con sobresalto se puso a mirar y a escuchar de d nde el ruido proced a y vio que eran dos hombres a caballo y que el uno dej ndose derribar de la silla dijo al otro ap ate amigo y quita los frenos a los caballos que a mi parecer este sitio abunda de yerba para ellos y del silencio y soledad que han menester mis amorosos pensamientos el decir esto y el tenderse en el suelo todo fue a un mesmo tiempo y al arrojarse hicieron ruido las armas de que ven a armado manifiesta se al por donde conoci don quijote que deb a de ser caballero andante y lleg ndose a sancho que dorm a le trab del brazo y con no peque o trabajo le volvi en su acuerdo y con voz baja le dijo hermano sancho aventura tenemos dios nos la d buena respondi sancho y ad nde est se or m o su merced de esa se ora aventura ad nde sancho replic don quijote vuelve los ojos y mira y ver s all tendido un andante caballero que a lo que a m se me trasluce no debe de estar demasiadamente alegre porque le vi arrojar del caballo y tenderse en el suelo con algunas muestras de despecho y al caer le crujieron las armas pues en qu halla vuesa merced dijo sancho que sta sea aventura no quiero yo decir respondi don quijote que sta sea aventura del todo sino principio della que por aqu se comienzan las aventuras pero escucha que a lo que parece templando est un la d o vig ela y seg n escupe y se desembaraza el pecho debe de prepararse para cantar algo a buena fe que es as respondi sancho y que debe de ser caballero enamorado no hay ninguno de los andantes que no lo sea dijo don quijote y escuch mosle que por el hilo sacaremos el ovillo de sus pensamientos si es que canta que de la abundancia del coraz n habla la lengua replicar quer a sancho a su amo pero la voz del caballero del bosque que no era muy mala mi muy buena lo estorb y estando los dos at nitos oyeron que lo que cant fue este soneto dadme se ora un t rmino que siga conforme a vuestra voluntad cortado que ser de la m a as estimado que por jam s un punto d l desdiga si gust is que callando mi fatiga muera contadme ya por acabado si quer is que os la cuente en desusado modo har que el mesmo amor la diga a prueba de contrarios estoy hecho de blanda cera y de diamante duro y a las leyes de amor el ama ajusto blando cual es o fuerte ofrezco el pecho entallad o imprimid lo que os d gusto que de guardarlo eternamente juro con un ay arrancado al parecer de lo ntimo de su coraz n dio fin a su canto el caballero del bosque y de all a un poco con voz doliente y lastimada dijo oh la m s hermosa y la m s ingrata mujer del orbe c mo que ser posible seren sima casildea de vandalia que has de consentir que se consuma y acabe en continuas peregrinaciones y en speros y duros trabajos este tu cautivo caballero no basta ya que he hecho que te confiesen por la m s hermosa del mundo todos los caballeros de navarra todos los leoneses todos los tartesios todos los castellanos y finalmente todos los caballeros de la mancha eso no dijo a esta saz n don quijote que yo soy de la mancha y nunca tal he confesado ni pod a ni deb a confesar una cosa tan perjudicial a la belleza de mi se ora y este tal caballero ya vees t sancho que desvar a. pero escuchemos quiz se declarar m s. si har replic sancho que t rmino lleva de quejarse un mes arreo pero no fue as porque habiendo entreo do el caballero del bosque que hablaban cerca d l sin pasar adelante en su lamentaci n se puso en pie y dijo con voz sonora y comedida qui n va all qu gente es por ventura de la del n mero de los contentos o la del de los afligidos de los afligidos respondi don quijote pues ll guese a m respondi el del bosque y har cuenta que se llega a la mesma tristeza y a la aflici n mesma don quijote que se vio responder tan tierna y comedidamente se lleg a l y sancho ni m s ni menos el caballero lamentador asi a don quijote del brazo diciendo sentaos aqu se or caballero que para entender que lo sois y de los que profesan la andante caballer a b stame el haberos hallado en este lugar donde la soledad y el sereno os hacen compa a naturales lechos y propias estancias de los caballeros andantes a lo que respondi don quijote caballero soy y de la profesi n que dec s y aunque en mi alma tienen su propio asiento las tristezas las desgracias y las desventuras no por eso se ha ahuyentado della la compasi n que tengo de las ajenas desdichas de lo que contaste poco ha coleg que las vuestras son enamoradas quiero decir del amor que ten is a aquella hermosa ingrata que en vuestras lamentaciones nombrastes ya cuando esto pasaban estaban sentados juntos sobre la dura tierra en buena paz y compa a como si al romper del d a no se hubieran de romper las cabezas por ventura se or caballero pregunt el del bosque a don quijote sois enamorado por desventura lo soy respondi don quijote aunque los da os que nacen de los bien colocados pensamientos antes se deben tener por gracias que por desdichas as es la verdad replic el del bosque si no nos turbasen la raz n y el entendimiento los desdenes que siendo muchos parecen venganzas nunca fui desde ado de mi se ora respondi don quijote no por cierto dijo sancho que all junto estaba porque es mi se ora como una borrega mansa es m s blanda que una manteca es vuestro escudero ste pregunt el del bosque s es respondi don quijote nunca he visto yo escudero replic el del bosque que se atreva a hablar donde habla su se or a lo menos ah est ese m o que es tan grande como su padre y no se probar que haya desplegado el labio donde yo hablo pues a fe dijo sancho que he hablado yo y puedo hablar delante de otro tan y aun qu dese aqu que es peor meneallo el escudero del bosque asi por el brazo a sancho dici ndole v monos los dos donde podamos hablar escuderilmente todo cuanto quisi remos y dejemos a estos se ores amos nuestros que se den de las astas cont ndose las historias de sus amores que a buen seguro que les ha de coger el d a en ellas y no las han de haber acabado sea en buena hora dijo sancho y yo le dir a vuestra merced qui n soy para que vea si puedo entrar en docena con los m s hablantes escuderos con esto se apartaron los dos escuderos entre los cuales pas un tan gracioso coloquio como fue grave el que pas entre sus se ores cap tulo xiii donde se prosigue la aventura del caballero del bosque con el discreto nuevo y suave coloquio que pas entre los dos escuderos divididos estaban caballeros y escuderos stos cont ndose sus vidas y aqu llos sus amores pero la historia cuenta primero el razonamiento de los mozos y luego prosigue el de los amos y as dice que apart ndose un poco dellos el del bosque dijo a sancho trabajosa vida es la que pasamos y vivimos se or m o estos que somos escuderos de caballeros andantes en verdad que comemos el pan en el sudor de nuestros rostros que es una de las maldiciones que ech dios a nuestros primeros padres tambi n se puede decir a adi sancho que lo comemos en el yelo de nuestros cuerpos porque qui n m s calor y m s fr o que los miserables escuderos de la andante caballer a y aun menos mal si comi ramos pues los duelos con pan son menos pero tal vez hay que se nos pasa un d a y dos sin desayunarnos si no es del viento que sopla todo eso se puede llevar y conllevar dijo el del bosque con la esperanza que tenemos del premio porque si demasiadamente no es desgraciado el caballero andante a quien un escudero sirve por lo menos a pocos lances se ver premiado con un hermoso gobierno de cualque nsula o con un condado de buen parecer yo replic sancho ya he dicho a mi amo que me contento con el gobierno de alguna nsula y l es tan noble y tan liberal que me le ha prometido muchas y diversas veces yo dijo el del bosque con un canonicato quedar satisfecho de mis servicios y ya me le tiene mandado mi amo y qu tal debe de ser dijo sancho su amo de vuesa merced caballero a lo eclesi stico y podr hacer esas mercedes a sus buenos escuderos pero el m o es meramente lego aunque yo me acuerdo cuando le quer an aconsejar personas discretas aunque a mi parecer mal intencionadas que procurase ser arzobispo pero l no quiso sino ser emperador y yo estaba entonces temblando si le ven a en voluntad de ser de la iglesia por no hallarme suficiente de tener beneficios por ella porque le hago saber a vuesa merced que aunque parezco hombre soy una bestia para ser de la iglesia pues en verdad que lo yerra vuesa merced dijo el del bosque a causa que los gobiernos insulanos no son todos de buena data algunos hay torcidos algunos pobres algunos malenc nicos y finalmente el m s erguido y bien dispuesto trae consigo una pesada carga de pensamientos y de incomodidades que pone sobre sus hombros el desdichado que le cupo en suerte harto mejor ser a que los que profesamos esta maldita servidumbre nos retir semos a nuestras casas y all nos entretuvi semos en ejercicios m s suaves como si dij semos cazando o pescando que qu escudero hay tan pobre en el mundo a quien le falte un roc n y un par de galgos y una ca a de pescar con que entretenerse en su aldea a m no me falta nada deso respondi sancho verdad es que no tengo roc n pero tengo un asno que vale dos veces m s que el caballo de mi amo mala pascua me d dios y sea la primera que viniere si le trocara por l aunque me diesen cuatro fanegas de cebada encima a burla tendr vuesa merced el valor de mi rucio que rucio es el color de mi jumento pues galgos no me hab an de faltar habi ndolos sobrados en mi pueblo y m s que entonces es la caza m s gustosa cuando se hace a costa ajena real y verdaderamente respondi el del bosque se or escudero que tengo propuesto y determinado de dejar estas borracher as destos caballeros y retirarme a mi aldea y criar mis hijitos que tengo tres como tres orientales perlas dos tengo yo dijo sancho que se pueden presentar al papa en persona especialmente una muchacha a quien cr o para condesa si dios fuere servido aunque a pesar de su madre y qu edad tiene esa se ora que se cr a para condesa pregunt el del bosque quince a os dos m s a menos respondi sancho pero es tan grande como una lanza y tan fresca como una ma ana de abril y tiene una fuerza de un ganap n. partes son sas respondi el del bosque no s lo para ser condesa sino para ser ninfa del verde bosque oh hideputa puta y qu rejo debe de tener la bellaca a lo que respondi sancho algo moh no ni ella es puta ni lo fue su madre ni lo ser ninguna de las dos dios quiriendo mientras yo viviere y h blese m s comedidamente que para haberse criado vuesa merced entre caballeros andantes que son la mesma cortes a no me parecen muy concertadas esas palabras oh qu mal se le entiende a vuesa merced replic el del bosque de achaque de alabanzas se or escudero c mo y no sabe que cuando alg n caballero da una buena lanzada al toro en la plaza o cuando alguna persona hace alguna cosa bien hecha suele decir el vulgo oh hideputa puto y qu bien que lo ha hecho y aquello que parece vituperio en aquel t rmino es alabanza notable y renegad vos se or de los hijos o hijas que no hacen obras que merezcan se les den a sus padres loores semejantes s reniego respondi sancho y dese modo y por esa misma raz n pod a echar vuestra merced a m y hijos y a mi mujer toda una puter a encima porque todo cuanto hacen y dicen son estremos dignos de semejantes alabanzas y para volverlos a ver ruego yo a dios me saque de pecado mortal que lo mesmo ser si me saca deste peligroso oficio de escudero en el cual he incurrido segunda vez cebado y enga ado de una bolsa con cien ducados que me hall un d a en el coraz n de sierra morena y el diablo me pone ante los ojos aqu all ac no sino acull un talego lleno de doblones que me parece que a cada paso le toco con la mano y me abrazo con l y lo llevo a mi casa y echo censos y fundo rentas y vivo como un pr ncipe y el rato que en esto pienso se me hacen f ciles y llevaderos cuantos trabajos padezco con este mentecato de mi amo de quien s que tiene m s de loco que de caballero por eso respondi el del bosque dicen que la codicia rompe el saco y si va a tratar dellos no hay otro mayor en el mundo que mi amo porque es de aquellos que dicen cuidados ajenos matan al asno pues porque cobre otro caballero el juicio que ha perdido se hace el loco y anda buscando lo que no s si despu s de hallado le ha de salir a los hocicos y es enamorado por dicha s dijo el del bosque de una tal casildea de vandalia la m s cruda y la m s asada se ora que en todo el orbe puede hallarse pero no cojea del pie de la crudeza que otros mayores embustes le gru en en las entra as y ello dir antes de muchas horas no hay camino tan llano replic sancho que no tenga alg n tropez n o barranco en otras casas cuecen habas y en la m a a calderadas m s acompa ados y paniaguados debe de tener la locura que la discreci n. mas si es verdad lo que com nmente se dice que el tener compa eros en los trabajos suele servir de alivio en ellos con vuestra merced podr consolarme pues sirve a otro amo tan tonto como el m o. tonto pero valiente respondi el del bosque y m s bellaco que tonto y que valiente eso no es el m o respondi sancho digo que no tiene nada de bellaco antes tiene una alma como un c ntaro no sabe hacer mal a nadie sino bien a todos ni tiene malicia alguna un ni o le har entender que es de noche en la mitad del d a y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi coraz n y no me ama o a dejarle por m s disparates que haga con todo eso hermano y se or dijo el del bosque si el ciego gu a al ciego ambos van a peligro de caer en el hoyo mejor es retirarnos con buen comp s de pies y volvernos a nuestras querencias que los que buscan aventuras no siempre las hallan buenas escup a sancho a menudo al parecer un cierto g nero de saliva pegajosa y algo seca lo cual visto y notado por el caritativo bosqueril escudero dijo par ceme que de lo que hemos hablado se nos pegan al paladar las lenguas pero yo traigo un despegador pendiente del arz n de mi caballo que es tal como bueno y levant ndose volvi desde all a un poco con una gran bota de vino y una empanada de media vara y no es encarecimiento porque era de un conejo albar tan grande que sancho al tocarla entendi ser de alg n cabr n no que de cabrito lo cual visto por sancho dijo y esto trae vuestra merced consigo se or pues qu se pensaba respondi el otro soy yo por ventura alg n escudero de agua y lana mejor repuesto traigo yo en las ancas de mi caballo que lleva consigo cuando va de camino un general comi sancho sin hacerse de rogar y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta y dijo vuestra merced s que es escudero fiel y legal moliente y corriente magn fico y grande como lo muestra este banquete que si no ha venido aqu por arte de encantamento par celo a lo menos y no como yo mezquino y malaventurado que s lo traigo en mis alforjas un poco de queso tan duro que pueden descalabrar con ello a un gigante a quien hacen compa a cuatro docenas de algarrobas y otras tantas de avellanas y nueces mercedes a la estrecheza de mi due o y a la opini n que tiene y orden que guarda de que los caballeros andantes no se han de mantener y sustentar sino con frutas secas y con las yerbas del campo por mi fe hermano replic el del bosque que yo no tengo hecho el est mago a tagarninas ni a piru tanos ni a ra ces de los montes all se lo hayan con sus opiniones y leyes caballerescas nuestros amos y coman lo que ellos mandaren fiambreras traigo y esta bota colgando del arz n de la silla por s o por no y es tan devota m a y qui rola tanto que pocos ratos se pasan sin que la d mil besos y mil abrazos y diciendo esto se la puso en las manos a sancho el cual empin ndola puesta a la boca estuvo mirando las estrellas un cuarto de hora y en acabando de beber dej caer la cabeza a un lado y dando un gran suspiro dijo oh hideputa bellaco y c mo es cat lico veis ah dijo el del bosque en oyendo el hideputa de sancho c mo hab is alabado este vino llam ndole hideputa digo respondi sancho que confieso que conozco que no es deshonra llamar hijo de puta a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle pero d game se or por el siglo de lo que m s quiere este vino es de ciudad real bravo moj n respondi el del bosque en verdad que no es de otra parte y que tiene algunos a os de ancianidad a m con eso dijo sancho no tom is menos sino que se me fuera a m por alto dar alcance a su conocimiento no ser bueno se or escudero que tenga yo un instinto tan grande y tan natural en esto de conocer vinos que en d ndome a oler cualquiera acierto la patria el linaje el sabor y la dura y las vueltas que ha de dar con todas las circunstancias al vino ata ederas pero no hay de qu maravillarse si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos m s excelentes mojones que en luengos a os conoci la mancha para prueba de lo cual les sucedi lo que ahora dir di ronles a los dos a probar del vino de una cuba pidi ndoles su parecer del estado cualidad bondad o malicia del vino el uno lo prob con la punta de la lengua el otro no hizo m s de llegarlo a las narices el primero dijo que aquel vino sab a a hierro el segundo dijo que m s sab a a cordob n. el due o dijo que la cuba estaba limpia y que el tal vino no ten a adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordob n. con todo eso los dos famosos mojones se afirmaron en lo que hab an dicho anduvo el tiempo vendi se el vino y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave peque a pendiente de una correa de cordob n. porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podr dar su parecer en semejantes causas por eso digo dijo el del bosque que nos dejemos de andar buscando aventuras y pues tenemos hogazas no busquemos tortas y volv monos a nuestras chozas que all nos hallar dios si l quiere hasta que mi amo llegue a zaragoza le servir que despu s todos nos entenderemos finalmente tanto hablaron y tanto bebieron los dos buenos escuderos que tuvo necesidad el sue o de atarles las lenguas y templarles la sed que quit rsela fuera imposible y as asidos entrambos de la ya casi vac a bota con los bocados a medio mascar en la boca se quedaron dormidos donde los dejaremos por ahora por contar lo que el caballero del bosque pas con el de la triste figura cap tulo xiv donde se prosigue la aventura del caballero del bosque entre muchas razones que pasaron don quijote y el caballero de la selva dice la historia que el del bosque dijo a don quijote finalmente se or caballero quiero que sep is que mi destino o por mejor decir mi elecci n me trujo a enamorar de la sin par casildea de vandalia ll mola sin par porque no le tiene as en la grandeza del cuerpo como en el estremo del estado y de la hermosura esta tal casildea pues que voy contando pag mis buenos pensamientos y comedidos deseos con hacerme ocupar como su madrina a h rcules en muchos y diversos peligros prometi ndome al fin de cada uno que en el fin del otro llegar a el de mi esperanza pero as se han ido eslabonando mis trabajos que no tienen cuento ni yo s cu l ha de ser el ltimo que d principio al cumplimiento de mis buenos deseos una vez me mand que fuese a desafiar a aquella famosa giganta de sevilla llamada la giralda que es tan valiente y fuerte como hecha de bronce y sin mudarse de un lugar es la m s movible y voltaria mujer del mundo llegu vila y venc la y h cela estar queda y a raya porque en m s de una semana no soplaron sino vientos nortes vez tambi n hubo que me mand fuese a tomar en peso las antiguas piedras de los valientes toros de guisando empresa m s para encomendarse a ganapanes que a caballeros otra vez me mand que me precipitase y sumiese en la sima de cabra peligro inaudito y temeroso y que le trujese particular relaci n de lo que en aquella escura profundidad se encierra detuve el movimiento a la giralda pes los toros de guisando despe me en la sima y saqu a luz lo escondido de su abismo y mis esperanzas muertas que muertas y sus mandamientos y desdenes vivos que vivos en resoluci n ltimamente me ha mandado que discurra por todas las provincias de espa a y haga confesar a todos los andantes caballeros que por ellas vagaren que ella sola es la m s aventajada en hermosura de cuantas hoy viven y que yo soy el m s valiente y el m s bien enamorado caballero del orbe en cuya demanda he andado ya la mayor parte de espa a y en ella he vencido muchos caballeros que se han atrevido a contradecirme pero de lo que yo m s me precio y ufano es de haber vencido en singular batalla a aquel tan famoso caballero don quijote de la mancha y h chole confesar que es m s hermosa mi casildea que su dulcinea y en solo este vencimiento hago cuenta que he vencido todos los caballeros del mundo porque el tal don quijote que digo los ha vencido a todos y habi ndole yo vencido a l su gloria su fama y su honra se ha transferido y pasado a mi persona y tanto el vencedor es m s honrado cuanto m s el vencido es reputado as que ya corren por mi cuenta y son m as las inumerables haza as del ya referido don quijote admirado qued don quijote de o r al caballero del bosque y estuvo mil veces por decirle que ment a y ya tuvo el ment s en el pico de la lengua pero report se lo mejor que pudo por hacerle confesar por su propia boca su mentira y as sosegadamente le dijo de que vuesa merced se or caballero haya vencido a los m s caballeros andantes de espa a y aun de todo el mundo no digo nada pero de que haya vencido a don quijote de la mancha p ngolo en duda podr a ser que fuese otro que le pareciese aunque hay pocos que le parezcan c mo no replic el del bosque por el cielo que nos cubre que pele con don quijote y le venc y rend y es un hombre alto de cuerpo seco de rostro estirado y avellanado de miembros entrecano la nariz aguile a y algo corva de bigotes grandes negros y ca dos campea debajo del nombre del caballero de la triste figura y trae por escudero a un labrador llamado sancho panza oprime el lomo y rige el freno de un famoso caballo llamado rocinante y finalmente tiene por se ora de su voluntad a una tal dulcinea del toboso llamada un tiempo aldonza lorenzo como la m a que por llamarse casilda y ser de la andaluc a yo la llamo casildea de vandalia si todas estas se as no bastan para acreditar mi verdad aqu est mi espada que la har dar cr dito a la mesma incredulidad sosegaos se or caballero dijo don quijote y escuchad lo que decir os quiero hab is de saber que ese don quijote que dec s es el mayor amigo que en este mundo tengo y tanto que podr decir que le tengo en lugar de mi misma persona y que por las se as que d l me hab is dado tan puntuales y ciertas no puedo pensar sino que sea el mismo que hab is vencido por otra parte veo con los ojos y toco con las manos no ser posible ser el mesmo si ya no fuese que como l tiene muchos enemigos encantadores especialmente uno que de ordinario le persigue no haya alguno dellos tomado su figura para dejarse vencer por defraudarle de la fama que sus altas caballer as le tienen granjeada y adquirida por todo lo descubierto de la tierra y para confirmaci n desto quiero tambi n que sep is que los tales encantadores sus contrarios no ha m s de dos d as que transformaron la figura y persona de la hermosa dulcinea del toboso en una aldeana soez y baja y desta manera habr n transformado a don quijote y si todo esto no basta para enteraros en esta verdad que digo aqu est el mesmo don quijote que la sustentar con sus armas a pie o a caballo o de cualquiera suerte que os agradare y diciendo esto se levant en pie y se empu en la espada esperando qu resoluci n tomar a el caballero del bosque el cual con voz asimismo sosegada respondi y dijo al buen pagador no le duelen prendas el que una vez se or don quijote pudo venceros transformado bien podr tener esperanza de rendiros en vuestro propio ser mas porque no es bien que los caballeros hagan sus fechos de armas ascuras como los salteadores y rufianes esperemos el d a para que el sol vea nuestras obras y ha de ser condici n de nuestra batalla que el vencido ha de quedar a la voluntad del vencedor para que haga d l todo lo que quisiere con tal que sea decente a caballero lo que se le ordenare soy m s que contento desa condici n y convenencia respondi don quijote y en diciendo esto se fueron donde estaban sus escuderos y los hallaron roncando y en la misma forma que estaban cuando les salte el sue o. despert ronlos y mand ronles que tuviesen a punto los caballos porque en saliendo el sol hab an de hacer los dos una sangrienta singular y desigual batalla a cuyas nuevas qued sancho at nito y pasmado temeroso de la salud de su amo por las valent as que hab a o do decir del suyo al escudero del bosque pero sin hablar palabra se fueron los dos escuderos a buscar su ganado que ya todos tres caballos y el rucio se hab an olido y estaban todos juntos en el camino dijo el del bosque a sancho ha de saber hermano que tienen por costumbre los peleantes de la andaluc a cuando son padrinos de alguna pendencia no estarse ociosos mano sobre mano en tanto que sus ahijados ri en d golo porque est advertido que mientras nuestros due os ri eren nosotros tambi n hemos de pelear y hacernos astillas esa costumbre se or escudero respondi sancho all puede correr y pasar con los rufianes y peleantes que dice pero con los escuderos de los caballeros andantes ni por pienso a lo menos yo no he o do decir a mi amo semejante costumbre y sabe de memoria todas las ordenanzas de la andante caballer a. cuanto m s que yo quiero que sea verdad y ordenanza expresa el pelear los escuderos en tanto que sus se ores pelean pero yo no quiero cumplirla sino pagar la pena que estuviere puesta a los tales pac ficos escuderos que yo aseguro que no pase de dos libras de cera y m s quiero pagar las tales libras que s que me costar n menos que las hilas que podr gastar en curarme la cabeza que ya me la cuento por partida y dividida en dos partes hay m s que me imposibilita el re ir el no tener espada pues en mi vida me la puse para eso s yo un buen remedio dijo el del bosque yo traigo aqu dos talegas de lienzo de un mesmo tama o tomar is vos la una y yo la otra y ri iremos a talegazos con armas iguales desa manera sea en buena hora respondi sancho porque antes servir la tal pelea de despolvorearnos que de herirnos no ha de ser as replic el otro porque se han de echar dentro de las talegas porque no se las lleve el aire media docena de guijarros lindos y pelados que pesen tanto los unos como los otros y desta manera nos podremos atalegar sin hacernos mal ni da o. mirad cuerpo de mi padre respondi sancho qu martas cebollinas o qu copos de algod n cardado pone en las talegas para no quedar molidos los cascos y hechos alhe a los huesos pero aunque se llenaran de capullos de seda sepa se or m o que no he de pelear peleen nuestros amos y all se lo hayan y bebamos y vivamos nosotros que el tiempo tiene cuidado de quitarnos las vidas sin que andemos buscando apetites para que se acaben antes de llegar su saz n y t rmino y que se cayan de maduras con todo replic el del bosque hemos de pelear siquiera media hora eso no respondi sancho no ser yo tan descort s ni tan desagradecido que con quien he comido y he bebido trabe cuesti n alguna por m nima que sea cuanto m s que estando sin c lera y sin enojo qui n diablos se ha de ama ar a re ir a secas para eso dijo el del bosque yo dar un suficiente remedio y es que antes que comencemos la pelea yo me llegar bonitamente a vuestra merced y le dar tres o cuatro bofetadas que d con l a mis pies con las cuales le har despertar la c lera aunque est con m s sue o que un lir n. contra ese corte s yo otro respondi sancho que no le va en zaga coger yo un garrote y antes que vuestra merced llegue a despertarme la c lera har yo dormir a garrotazos de tal suerte la suya que no despierte si no fuere en el otro mundo en el cual se sabe que no soy yo hombre que me dejo manosear el rostro de nadie y cada uno mire por el virote aunque lo m s acertado ser a dejar dormir su c lera a cada uno que no sabe nadie el alma de nadie y tal suele venir por lana que vuelve tresquilado y dios bendijo la paz y maldijo las ri as porque si un gato acosado encerrado y apretado se vuelve en le n yo que soy hombre dios sabe en lo que podr volverme y as desde ahora intimo a vuestra merced se or escudero que corra por su cuenta todo el mal y da o que de nuestra pendencia resultare est bien replic el del bosque amanecer dios y medraremos en esto ya comenzaban a gorjear en los rboles mil suertes de pintados pajarillos y en sus diversos y alegres cantos parec a que daban la norabuena y saludaban a la fresca aurora que ya por las puertas y balcones del oriente iba descubriendo la hermosura de su rostro sacudiendo de sus cabellos un n mero infinito de l quidas perlas en cuyo suave licor ba ndose las yerbas parec a asimesmo que ellas brotaban y llov an blanco y menudo alj far los sauces destilaban man sabroso re anse las fuentes murmuraban los arroyos alegr banse las selvas y enriquec anse los prados con su venida mas apenas dio lugar la claridad del d a para ver y diferenciar las cosas cuando la primera que se ofreci a los ojos de sancho panza fue la nariz del escudero del bosque que era tan grande que casi le hac a sombra a todo el cuerpo cu ntase en efecto que era de demasiada grandeza corva en la mitad y toda llena de verrugas de color amoratado como de berenjena baj bale dos dedos m s abajo de la boca cuya grandeza color verrugas y encorvamiento as le afeaban el rostro que en vi ndole sancho comenz a herir de pie y de mano como ni o con alferec a y propuso en su coraz n de dejarse dar docientas bofetadas antes que despertar la c lera para re ir con aquel vestiglo don quijote mir a su contendor y hall le ya puesta y calada la celada de modo que no le pudo ver el rostro pero not que era hombre membrudo y no muy alto de cuerpo sobre las armas tra a una sobrevista o casaca de una tela al parecer de oro fin simo sembradas por ella muchas lunas peque as de resplandecientes espejos que le hac an en grand sima manera gal n y vistoso vol banle sobre la celada grande cantidad de plumas verdes amarillas y blancas la lanza que ten a arrimada a un rbol era grand sima y gruesa y de un hierro acerado de m s de un palmo todo lo mir y todo lo not don quijote y juzg de lo visto y mirado que el ya dicho caballero deb a de ser de grandes fuerzas pero no por eso temi como sancho panza antes con gentil denuedo dijo al caballero de los espejos si la mucha gana de pelear se or caballero no os gasta la cortes a por ella os pido que alc is la visera un poco porque yo vea si la gallard a de vuestro rostro responde a la de vuestra disposici n. o vencido o vencedor que salg is desta empresa se or caballero respondi el de los espejos os quedar tiempo y espacio demasiado para verme y si ahora no satisfago a vuestro deseo es por parecerme que hago notable agravio a la hermosa casildea de vandalia en dilatar el tiempo que tardare en alzarme la visera sin haceros confesar lo que ya sab is que pretendo pues en tanto que subimos a caballo dijo don quijote bien pod is decirme si soy yo aquel don quijote que dijistes haber vencido a eso vos respondemos dijo el de los espejos que parec is como se parece un huevo a otro al mismo caballero que yo venc pero seg n vos dec s que le persiguen encantadores no osar afirmar si sois el contenido o no. eso me basta a m respondi don quijote para que crea vuestro enga o empero para sacaros d l de todo punto vengan nuestros caballos que en menos tiempo que el que tard rades en alzaros la visera si dios si mi se ora y mi brazo me valen ver yo vuestro rostro y vos ver is que no soy yo el vencido don quijote que pens is con esto acortando razones subieron a caballo y don quijote volvi las riendas a rocinante para tomar lo que conven a del campo para volver a encontrar a su contrario y lo mesmo hizo el de los espejos pero no se hab a apartado don quijote veinte pasos cuando se oy llamar del de los espejos y partiendo los dos el camino el de los espejos le dijo advertid se or caballero que la condici n de nuestra batalla es que el vencido como otra vez he dicho ha de quedar a discreci n del vencedor ya la s respondi don quijote con tal que lo que se le impusiere y mandare al vencido han de ser cosas que no salgan de los l mites de la caballer a. as se entiende respondi el de los espejos ofreci ronsele en esto a la vista de don quijote las estra as narices del escudero y no se admir menos de verlas que sancho tanto que le juzg por alg n monstro o por hombre nuevo y de aquellos que no se usan en el mundo sancho que vio partir a su amo para tomar carrera no quiso quedar solo con el narigudo temiendo que con solo un pasagonzalo con aquellas narices en las suyas ser a acabada la pendencia suya quedando del golpe o del miedo tendido en el suelo y fuese tras su amo asido a una acci n de rocinante y cuando le pareci que ya era tiempo que volviese le dijo suplico a vuesa merced se or m o que antes que vuelva a encontrarse me ayude a subir sobre aquel alcornoque de donde podr ver m s a mi sabor mejor que desde el suelo el gallardo encuentro que vuesa merced ha de hacer con este caballero antes creo sancho dijo don quijote que te quieres encaramar y subir en andamio por ver sin peligro los toros la verdad que diga respondi sancho las desaforadas narices de aquel escudero me tienen at nito y lleno de espanto y no me atrevo a estar junto a l. ellas son tales dijo don quijote que a no ser yo quien soy tambi n me asombraran y as ven ayudarte he a subir donde dices en lo que se detuvo don quijote en que sancho subiese en el alcornoque tom el de los espejos del campo lo que le pareci necesario y creyendo que lo mismo habr a hecho don quijote sin esperar son de trompeta ni otra se al que los avisase volvi las riendas a su caballo que no era m s ligero ni de mejor parecer que rocinante y a todo su correr que era un mediano trote iba a encontrar a su enemigo pero vi ndole ocupado en la subida de sancho detuvo las riendas y par se en la mitad de la carrera de lo que el caballo qued agradecid simo a causa que ya no pod a moverse don quijote que le pareci que ya su enemigo ven a volando arrim reciamente las espuelas a las trasijadas ijadas de rocinante y le hizo aguijar de manera que cuenta la historia que esta sola vez se conoci haber corrido algo porque todas las dem s siempre fueron trotes declarados y con esta no vista furia lleg donde el de los espejos estaba hincando a su caballo las espuelas hasta los botones sin que le pudiese mover un solo dedo del lugar donde hab a hecho estanco de su carrera en esta buena saz n y coyuntura hall don quijote a su contrario embarazado con su caballo y ocupado con su lanza que nunca o no acert o no tuvo lugar de ponerla en ristre don quijote que no miraba en estos inconvenientes a salvamano y sin peligro alguno encontr al de los espejos con tanta fuerza que mal de su grado le hizo venir al suelo por las ancas del caballo dando tal ca da que sin mover pie ni mano dio se ales de que estaba muerto apenas le vio ca do sancho cuando se desliz del alcornoque y a toda priesa vino donde su se or estaba el cual ape ndose de rocinante fue sobre el de los espejos y quit ndole las lazadas del yelmo para ver si era muerto y para que le diese el aire si acaso estaba vivo y vio qui n podr decir lo que vio sin causar admiraci n maravilla y espanto a los que lo oyeren vio dice la historia el rostro mesmo la misma figura el mesmo aspecto la misma fisonom a la mesma efigie la pespetiva mesma del bachiller sans n carrasco y as como la vio en altas voces dijo acude sancho y mira lo que has de ver y no lo has creer aguija hijo y advierte lo que puede la magia lo que pueden los hechiceros y los encantadores lleg sancho y como vio el rostro del bachiller carrasco comenz a hacerse mil cruces y a santiguarse otras tantas en todo esto no daba muestras de estar vivo el derribado caballero y sancho dijo a don quijote soy de parecer se or m o que por s o por no vuesa merced hinque y meta la espada por la boca a este que parece el bachiller sans n carrasco quiz matar en l a alguno de sus enemigos los encantadores no dices mal dijo don quijote porque de los enemigos los menos y sacando la espada para poner en efecto el aviso y consejo de sancho lleg el escudero del de los espejos ya sin las narices que tan feo le hab an hecho y a grandes voces dijo mire vuesa merced lo que hace se or don quijote que ese que tiene a los pies es el bachiller sans n carrasco su amigo y yo soy su escudero y vi ndole sancho sin aquella fealdad primera le dijo y las narices a lo que l respondi aqu las tengo en la faldriquera y echando mano a la derecha sac unas narices de pasta y barniz de m scara de la manifatura que quedan delineadas y mir ndole m s y m s sancho con voz admirativa y grande dijo santa mar a y valme ste no es tom cecial mi vecino y mi compadre y c mo si lo soy respondi el ya desnarigado escudero tom cecial soy compadre y amigo sancho panza y luego os dir los arcaduces embustes y enredos por donde soy aqu venido y en tanto pedid y suplicad al se or vuestro amo que no toque maltrate hiera ni mate al caballero de los espejos que a sus pies tiene porque sin duda alguna es el atrevido y mal aconsejado del bachiller sans n carrasco nuestro compatrioto en esto volvi en s el de los espejos lo cual visto por don quijote le puso la punta desnuda de su espada encima del rostro y le dijo muerto sois caballero si no confes is que la sin par dulcinea del toboso se aventaja en belleza a vuestra casildea de vandalia y dem s de esto hab is de prometer si de esta contienda y ca da qued rades con vida de ir a la ciudad del toboso y presentaros en su presencia de mi parte para que haga de vos lo que m s en voluntad le viniere y si os dejare en la vuestra asimismo hab is de volver a buscarme que el rastro de mis haza as os servir de gu a que os traiga donde yo estuviere y a decirme lo que con ella hubi redes pasado condiciones que conforme a las que pusimos antes de nuestra batalla no salen de los t rminos de la andante caballer a. confieso dijo el ca do caballero que vale m s el zapato descosido y sucio de la se ora dulcinea del toboso que las barbas mal peinadas aunque limpias de casildea y prometo de ir y volver de su presencia a la vuestra y daros entera y particular cuenta de lo que me ped s. tambi n hab is de confesar y creer a adi don quijote que aquel caballero que vencistes no fue ni pudo ser don quijote de la mancha sino otro que se le parec a como yo confieso y creo que vos aunque parec is el bachiller sans n carrasco no lo sois sino otro que le parece y que en su figura aqu me le han puesto mis enemigos para que detenga y temple el mpetu de mi c lera y para que use blandamente de la gloria del vencimiento todo lo confieso juzgo y siento como vos lo cre is juzg is y sent s respondi el derrengado caballero dejadme levantar os ruego si es que lo permite el golpe de mi ca da que asaz maltrecho me tiene ayud le a levantar don quijote y tom cecial su escudero del cual no apartaba los ojos sancho pregunt ndole cosas cuyas respuestas le daban manifiestas se ales de que verdaderamente era el tom cecial que dec a mas la aprehensi n que en sancho hab a hecho lo que su amo dijo de que los encantadores hab an mudado la figura del caballero de los espejos en la del bachiller carrasco no le dejaba dar cr dito a la verdad que con los ojos estaba mirando finalmente se quedaron con este enga o amo y mozo y el de los espejos y su escudero moh nos y malandantes se apartaron de don quijote y sancho con intenci n de buscar alg n lugar donde bizmarle y entablarle las costillas don quijote y sancho volvieron a proseguir su camino de zaragoza donde los deja la historia por dar cuenta de qui n era el caballero de los espejos y su narigante escudero cap tulo xv donde se cuenta y da noticia de qui n era el caballero de los espejos y su escudero en estremo contento ufano y vanaglorioso iba don quijote por haber alcanzado vitoria de tan valiente caballero como l se imaginaba que era el de los espejos de cuya caballeresca palabra esperaba saber si el encantamento de su se ora pasaba adelante pues era forzoso que el tal vencido caballero volviese so pena de no serlo a darle raz n de lo que con ella le hubiese sucedido pero uno pensaba don quijote y otro el de los espejos puesto que por entonces no era otro su pensamiento sino buscar donde bizmarse como se ha dicho dice pues la historia que cuando el bachiller sans n carrasco aconsej a don quijote que volviese a proseguir sus dejadas caballer as fue por haber entrado primero en bureo con el cura y el barbero sobre qu medio se podr a tomar para reducir a don quijote a que se estuviese en su casa quieto y sosegado sin que le alborotasen sus mal buscadas aventuras de cuyo consejo sali por voto com n de todos y parecer particular de carrasco que dejasen salir a don quijote pues el detenerle parec a imposible y que sans n le saliese al camino como caballero andante y trabase batalla con l pues no faltar a sobre qu y le venciese teni ndolo por cosa f cil y que fuese pacto y concierto que el vencido quedase a merced del vencedor y as vencido don quijote le hab a de mandar el bachiller caballero se volviese a su pueblo y casa y no saliese della en dos a os o hasta tanto que por l le fuese mandado otra cosa lo cual era claro que don quijote vencido cumplir a indubitablemente por no contravenir y faltar a las leyes de la caballer a y podr a ser que en el tiempo de su reclusi n se le olvidasen sus vanidades o se diese lugar de buscar a su locura alg n conveniente remedio acept lo carrasco y ofreci sele por escudero tom cecial compadre y vecino de sancho panza hombre alegre y de lucios cascos arm se sans n como queda referido y tom cecial acomod sobre sus naturales narices las falsas y de m scara ya dichas porque no fuese conocido de su compadre cuando se viesen y as siguieron el mismo viaje que llevaba don quijote y llegaron casi a hallarse en la aventura del carro de la muerte y finalmente dieron con ellos en el bosque donde les sucedi todo lo que el prudente ha le do y si no fuera por los pensamientos extraordinarios de don quijote que se dio a entender que el bachiller no era el bachiller el se or bachiller quedara imposibilitado para siempre de graduarse de licenciado por no haber hallado nidos donde pens hallar p jaros tom cecial que vio cu n mal hab a logrado sus deseos y el mal paradero que hab a tenido su camino dijo al bachiller por cierto se or sans n carrasco que tenemos nuestro merecido con facilidad se piensa y se acomete una empresa pero con dificultad las m s veces se sale della don quijote loco nosotros cuerdos l se va sano y riendo vuesa merced queda molido y triste sepamos pues ahora cu l es m s loco el que lo es por no poder menos o el que lo es por su voluntad a lo que respondi sans n la diferencia que hay entre esos dos locos es que el que lo es por fuerza lo ser siempre y el que lo es de grado lo dejar de ser cuando quisiere pues as es dijo tom cecial yo fui por mi voluntad loco cuando quise hacerme escudero de vuestra merced y por la misma quiero dejar de serlo y volverme a mi casa eso os cumple respondi sans n porque pensar que yo he de volver a la m a hasta haber molido a palos a don quijote es pensar en lo escusado y no me llevar ahora a buscarle el deseo de que cobre su juicio sino el de la venganza que el dolor grande de mis costillas no me deja hacer m s piadosos discursos en esto fueron razonando los dos hasta que llegaron a un pueblo donde fue ventura hallar un algebrista con quien se cur el sans n desgraciado tom cecial se volvi y le dej y l qued imaginando su venganza y la historia vuelve a hablar d l a su tiempo por no dejar de regocijarse ahora con don quijote cap tulo xvi de lo que sucedi a don quijote con un discreto caballero de la mancha con la alegr a contento y ufanidad que se ha dicho segu a don quijote su jornada imagin ndose por la pasada vitoria ser el caballero andante m s valiente que ten a en aquella edad el mundo daba por acabadas y a felice fin conducidas cuantas aventuras pudiesen sucederle de all adelante ten a en poco a los encantos y a los encantadores no se acordaba de los inumerables palos que en el discurso de sus caballer as le hab an dado ni de la pedrada que le derrib la mitad de los dientes ni del desagradecimiento de los galeotes ni del atrevimiento y lluvia de estacas de los yang eses finalmente dec a entre s que si l hallara arte modo o manera como desencantar a su se ora dulcinea no invidiara a la mayor ventura que alcanz o pudo alcanzar el m s venturoso caballero andante de los pasados siglos en estas imaginaciones iba todo ocupado cuando sancho le dijo no es bueno se or que aun todav a traigo entre los ojos las desaforadas narices y mayores de marca de mi compadre tom cecial y crees t sancho por ventura que el caballero de los espejos era el bachiller carrasco y su escudero tom cecial tu compadre no s qu me diga a eso respondi sancho s lo s que las se as que me dio de mi casa mujer y hijos no me las podr a dar otro que l mesmo y la cara quitadas las narices era la misma de tom cecial como yo se la he visto muchas veces en mi pueblo y pared en medio de mi misma casa y el tono de la habla era todo uno estemos a raz n sancho replic don quijote ven ac en qu consideraci n puede caber que el bachiller sans n carrasco viniese como caballero andante armado de armas ofensivas y defensivas a pelear conmigo he sido yo su enemigo por ventura hele dado yo jam s ocasi n para tenerme ojeriza soy yo su rival o hace l profesi n de las armas para tener invidia a la fama que yo por ellas he ganado pues qu diremos se or respondi sancho a esto de parecerse tanto aquel caballero sea el que se fuere al bachiller carrasco y su escudero a tom cecial mi compadre y si ello es encantamento como vuestra merced ha dicho no hab a en el mundo otros dos a quien se parecieran todo es artificio y traza respondi don quijote de los malignos magos que me persiguen los cuales anteviendo que yo hab a de quedar vencedor en la contienda se previnieron de que el caballero vencido mostrase el rostro de mi amigo el bachiller porque la amistad que le tengo se pusiese entre los filos de mi espada y el rigor de mi brazo y templase la justa ira de mi coraz n y desta manera quedase con vida el que con embelecos y fals as procuraba quitarme la m a. para prueba de lo cual ya sabes oh sancho por experiencia que no te dejar mentir ni enga ar cu n f cil sea a los encantadores mudar unos rostros en otros haciendo de lo hermoso feo y de lo feo hermoso pues no ha dos d as que viste por tus mismos ojos la hermosura y gallard a de la sin par dulcinea en toda su entereza y natural conformidad y yo la vi en la fealdad y bajeza de una zafia labradora con cataratas en los ojos y con mal olor en la boca y m s que el perverso encantador que se atrevi a hacer una transformaci n tan mala no es mucho que haya hecho la de sans n carrasco y la de tu compadre por quitarme la gloria del vencimiento de las manos pero con todo esto me consuelo porque en fin en cualquiera figura que haya sido he quedado vencedor de mi enemigo dios sabe la verdad de todo respondi sancho y como l sab a que la transformaci n de dulcinea hab a sido traza y embeleco suyo no le satisfac an las quimeras de su amo pero no le quiso replicar por no decir alguna palabra que descubriese su embuste en estas razones estaban cuando los alcanz un hombre que detr s dellos por el mismo camino ven a sobre una muy hermosa yegua tordilla vestido un gab n de pa o fino verde jironado de terciopelo leonado con una montera del mismo terciopelo el aderezo de la yegua era de campo y de la jineta asimismo de morado y verde tra a un alfanje morisco pendiente de un ancho tahal de verde y oro y los borcegu es eran de la labor del tahal las espuelas no eran doradas sino dadas con un barniz verde tan tersas y bru idas que por hacer labor con todo el vestido parec an mejor que si fuera de oro puro cuando lleg a ellos el caminante los salud cort smente y picando a la yegua se pasaba de largo pero don quijote le dijo se or gal n si es que vuestra merced lleva el camino que nosotros y no importa el darse priesa merced recibir a en que nos fu semos juntos en verdad respondi el de la yegua que no me pasara tan de largo si no fuera por temor que con la compa a de mi yegua no se alborotara ese caballo bien puede se or respondi a esta saz n sancho bien puede tener las riendas a su yegua porque nuestro caballo es el m s honesto y bien mirado del mundo jam s en semejantes ocasiones ha hecho vileza alguna y una vez que se desmand a hacerla la lastamos mi se or y yo con las setenas digo otra vez que puede vuestra merced detenerse si quisiere que aunque se la den entre dos platos a buen seguro que el caballo no la arrostre detuvo la rienda el caminante admir ndose de la apostura y rostro de don quijote el cual iba sin celada que la llevaba sancho como maleta en el arz n delantero de la albarda del rucio y si mucho miraba el de lo verde a don quijote mucho m s miraba don quijote al de lo verde pareci ndole hombre de chapa la edad mostraba ser de cincuenta a os las canas pocas y el rostro aguile o la vista entre alegre y grave finalmente en el traje y apostura daba a entender ser hombre de buenas prendas lo que juzg de don quijote de la mancha el de lo verde fue que semejante manera ni parecer de hombre no le hab a visto jam s admir le la longura de su caballo la grandeza de su cuerpo la flaqueza y amarillez de su rostro sus armas su adem n y compostura figura y retrato no visto por luengos tiempos atr s en aquella tierra not bien don quijote la atenci n con que el caminante le miraba y ley le en la suspensi n su deseo y como era tan cort s y tan amigo de dar gusto a todos antes que le preguntase nada le sali al camino dici ndole esta figura que vuesa merced en m ha visto por ser tan nueva y tan fuera de las que com nmente se usan no me maravillar a yo de que le hubiese maravillado pero dejar vuesa merced de estarlo cuando le diga como le digo que soy caballero destos que dicen las gentes que a sus aventuras van sal de mi patria empe mi hacienda dej mi regalo y entregu me en los brazos de la fortuna que me llevasen donde m s fuese servida quise resucitar la ya muerta andante caballer a y ha muchos d as que tropezando aqu cayendo all despe ndome ac y levant ndome acull he cumplido gran parte de mi deseo socorriendo viudas amparando doncellas y favoreciendo casadas hu rfanos y pupilos propio y natural oficio de caballeros andantes y as por mis valerosas muchas y cristianas haza as he merecido andar ya en estampa en casi todas o las m s naciones del mundo treinta mil vol menes se han impreso de mi historia y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares si el cielo no lo remedia finalmente por encerrarlo todo en breves palabras o en una sola digo que yo soy don quijote de la mancha por otro nombre llamado el caballero de la triste figura y puesto que las propias alabanzas envilecen esme forzoso decir yo tal vez las m as y esto se entiende cuando no se halla presente quien las diga as que se or gentilhombre ni este caballo esta lanza ni este escudo ni escudero ni todas juntas estas armas ni la amarillez de mi rostro ni mi atenuada flaqueza os podr admirar de aqu adelante habiendo ya sabido qui n soy y la profesi n que hago call en diciendo esto don quijote y el de lo verde seg n se tardaba en responderle parec a que no acertaba a hacerlo pero de all a buen espacio le dijo acertastes se or caballero a conocer por mi suspensi n mi deseo pero no hab is acertado a quitarme la maravilla que en m causa el haberos visto que puesto que como vos se or dec s que el saber ya qui n sois me lo podr a quitar no ha sido as antes agora que lo s quedo m s suspenso y maravillado c mo y es posible que hay hoy caballeros andantes en el mundo y que hay historias impresas de verdaderas caballer as no me puedo persuadir que haya hoy en la tierra quien favorezca viudas ampare doncellas ni honre casadas ni socorra hu rfanos y no lo creyera si en vuesa merced no lo hubiera visto con mis ojos bendito sea el cielo que con esa historia que vuesa merced dice que est impresa de sus altas y verdaderas caballer as se habr n puesto en olvido las innumerables de los fingidos caballeros andantes de que estaba lleno el mundo tan en da o de las buenas costumbres y tan en perjuicio y descr dito de las buenas historias hay mucho que decir respondi don quijote en raz n de si son fingidas o no las historias de los andantes caballeros pues hay quien dude respondi el verde que no son falsas las tales historias yo lo dudo respondi don quijote y qu dese esto aqu que si nuestra jornada dura espero en dios de dar a entender a vuesa merced que ha hecho mal en irse con la corriente de los que tienen por cierto que no son verdaderas desta ltima raz n de don quijote tom barruntos el caminante de que don quijote deb a de ser alg n mentecato y aguardaba que con otras lo confirmase pero antes que se divertiesen en otros razonamientos don quijote le rog le dijese qui n era pues l le hab a dado parte de su condici n y de su vida a lo que respondi el del verde gab n yo se or caballero de la triste figura soy un hidalgo natural de un lugar donde iremos a comer hoy si dios fuere servido soy m s que medianamente rico y es mi nombre don diego de miranda paso la vida con mi mujer y con mis hijos y con mis amigos mis ejercicios son el de la caza y pesca pero no mantengo ni halc n ni galgos sino alg n perdig n manso o alg n hur n atrevido tengo hasta seis docenas de libros cu les de romance y cu les de lat n de historia algunos y de devoci n otros los de caballer as a n no han entrado por los umbrales de mis puertas hojeo m s los que son profanos que los devotos como sean de honesto entretenimiento que deleiten con el lenguaje y admiren y suspendan con la invenci n puesto que d stos hay muy pocos en espa a. alguna vez como con mis vecinos y amigos y muchas veces los convido son mis convites limpios y aseados y no nada escasos ni gusto de murmurar ni consiento que delante de m se murmure no escudri o las vidas ajenas ni soy lince de los hechos de los otros oigo misa cada d a reparto de mis bienes con los pobres sin hacer alarde de las buenas obras por no dar entrada en mi coraz n a la hipocres a y vanagloria enemigos que blandamente se apoderan del coraz n m s recatado procuro poner en paz los que s que est n desavenidos soy devoto de nuestra se ora y conf o siempre en la misericordia infinita de dios nuestro se or atent simo estuvo sancho a la relaci n de la vida y entretenimientos del hidalgo y pareci ndole buena y santa y que quien la hac a deb a de hacer milagros se arroj del rucio y con gran priesa le fue a asir del estribo derecho y con devoto coraz n y casi l grimas le bes los pies una y muchas veces visto lo cual por el hidalgo le pregunt qu hac is hermano qu besos son stos d jenme besar respondi sancho porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los d as de mi vida no soy santo respondi el hidalgo sino gran pecador vos s hermano que deb is de ser bueno como vuestra simplicidad lo muestra volvi sancho a cobrar la albarda habiendo sacado a plaza la risa de la profunda malencol a de su amo y causado nueva admiraci n a don diego pregunt le don quijote que cu ntos hijos ten a y d jole que una de las cosas en que pon an el sumo bien los antiguos fil sofos que carecieron del verdadero conocimiento de dios fue en los bienes de la naturaleza en los de la fortuna en tener muchos amigos y en tener muchos y buenos hijos yo se or don quijote respondi el hidalgo tengo un hijo que a no tenerle quiz me juzgara por m s dichoso de lo que soy y no porque l sea malo sino porque no es tan bueno como yo quisiera ser de edad de diez y ocho a os los seis ha estado en salamanca aprendiendo las lenguas latina y griega y cuando quise que pasase a estudiar otras ciencias hall le tan embebido en la de la poes a si es que se puede llamar ciencia que no es posible hacerle arrostrar la de las leyes que yo quisiera que estudiara ni de la reina de todas la teolog a. quisiera yo que fuera corona de su linaje pues vivimos en siglo donde nuestros reyes premian altamente las virtuosas y buenas letras porque letras sin virtud son perlas en el muladar todo el d a se le pasa en averiguar si dijo bien o mal homero en tal verso de la il ada si marcial anduvo deshonesto o no en tal epigrama si se han de entender de una manera o otra tales y tales versos de virgilio en fin todas sus conversaciones son con los libros de los referidos poetas y con los de horacio persio juvenal y tibulo que de los modernos romancistas no hace mucha cuenta y con todo el mal cari o que muestra tener a la poes a de romance le tiene agora desvanecidos los pensamientos el hacer una glosa a cuatro versos que le han enviado de salamanca y pienso que son de justa literaria a todo lo cual respondi don quijote los hijos se or son pedazos de las entra as de sus padres y as se han de querer o buenos o malos que sean como se quieren las almas que nos dan vida a los padres toca el encaminarlos desde peque os por los pasos de la virtud de la buena crianza y de las buenas y cristianas costumbres para que cuando grandes sean b culo de la vejez de sus padres y gloria de su posteridad y en lo de forzarles que estudien esta o aquella ciencia no lo tengo por acertado aunque el persuadirles no ser da oso y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando siendo tan venturoso el estudiante que le dio el cielo padres que se lo dejen ser a yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que m s le vieren inclinado y aunque la de la poes a es menos til que deleitable no es de aquellas que suelen deshonrar a quien las posee la poes a se or hidalgo a mi parecer es como una doncella tierna y de poca edad y en todo estremo hermosa a quien tienen cuidado de enriquecer pulir y adornar otras muchas doncellas que son todas las otras ciencias y ella se ha de servir de todas y todas se han de autorizar con ella pero esta tal doncella no quiere ser manoseada ni tra da por las calles ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios ella es hecha de una alquimia de tal virtud que quien la sabe tratar la volver en oro pur simo de inestimable precio hala de tener el que la tuviere a raya no dej ndola correr en torpes s tiras ni en desalmados sonetos no ha de ser vendible en ninguna manera si ya no fuere en poemas heroicos en lamentables tragedias o en comedias alegres y artificiosas no se ha de dejar tratar de los truhanes ni del ignorante vulgo incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran y no pens is se or que yo llamo aqu vulgo solamente a la gente plebeya y humilde que todo aquel que no sabe aunque sea se or y pr ncipe puede y debe entrar en n mero de vulgo y as el que con los requisitos que he dicho tratare y tuviere a la poes a ser famoso y estimado su nombre en todas las naciones pol ticas del mundo y a lo que dec s se or que vuestro hijo no estima mucho la poes a de romance doyme a entender que no anda muy acertado en ello y la raz n es sta el grande homero no escribi en lat n porque era griego ni virgilio no escribi en griego porque era latino en resoluci n todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos y siendo esto as raz n ser a se estendiese esta costumbre por todas las naciones y que no se desestimase el poeta alem n porque escribe en su lengua ni el castellano ni aun el vizca no que escribe en la suya pero vuestro hijo a lo que yo se or imagino no debe de estar mal con la poes a de romance sino con los poetas que son meros romancistas sin saber otras lenguas ni otras ciencias que adornen y despierten y ayuden a su natural impulso y aun en esto puede haber yerro porque seg n es opini n verdadera el poeta nace quieren decir que del vientre de su madre el poeta natural sale poeta y con aquella inclinaci n que le dio el cielo sin m s estudio ni artificio compone cosas que hace verdadero al que dijo est deus in nobis etc tera tambi n digo que el natural poeta que se ayudare del arte ser mucho mejor y se aventajar al poeta que s lo por saber el arte quisiere serlo la raz n es porque el arte no se aventaja a la naturaleza sino perfici nala as que mezcladas la naturaleza y el arte y el arte con la naturaleza sacar n un perfet simo poeta sea pues la conclusi n de mi pl tica se or hidalgo que vuesa merced deje caminar a su hijo por donde su estrella le llama que siendo l tan buen estudiante como debe de ser y habiendo ya subido felicemente el primer escal n de las esencias que es el de las lenguas con ellas por s mesmo subir a la cumbre de las letras humanas las cuales tan bien parecen en un caballero de capa y espada y as le adornan honran y engrandecen como las mitras a los obispos o como las garnachas a los peritos jurisconsultos ri a vuesa merced a su hijo si hiciere s tiras que perjudiquen las honras ajenas y cast guele y r mpaselas pero si hiciere sermones al modo de horacio donde reprehenda los vicios en general como tan elegantemente l lo hizo al bele porque l cito es al poeta escribir contra la invidia y decir en sus versos mal de los invidiosos y as de los otros vicios con que no se ale persona alguna pero hay poetas que a trueco de decir una malicia se pondr n a peligro que los destierren a las islas de ponto si el poeta fuere casto en sus costumbres lo ser tambi n en sus versos la pluma es lengua del alma cuales fueren los conceptos que en ella se engendraren tales ser n sus escritos y cuando los reyes y pr ncipes veen la milagrosa ciencia de la poes a en sujetos prudentes virtuosos y graves los honran los estiman y los enriquecen y aun los coronan con las hojas del rbol a quien no ofende el rayo como en se al que no han de ser ofendidos de nadie los que con tales coronas veen honrados y adornadas sus sienes admirado qued el del verde gab n del razonamiento de don quijote y tanto que fue perdiendo de la opini n que con l ten a de ser mentecato pero a la mitad desta pl tica sancho por no ser muy de su gusto se hab a desviado del camino a pedir un poco de leche a unos pastores que all junto estaban orde ando unas ovejas y en esto ya volv a a renovar la pl tica el hidalgo satisfecho en estremo de la discreci n y buen discurso de don quijote cuando alzando don quijote la cabeza vio que por el camino por donde ellos iban ven a un carro lleno de banderas reales y creyendo que deb a de ser alguna nueva aventura a grandes voces llam a sancho que viniese a darle la celada el cual sancho oy ndose llamar dej a los pastores y a toda priesa pic al rucio y lleg donde su amo estaba a quien sucedi una espantosa y desatinada aventura cap tulo xvii de donde se declar el ltimo punto y estremo adonde lleg y pudo llegar el inaudito nimo de don quijote con la felicemente acabada aventura de los leones cuenta la historia que cuando don quijote daba voces a sancho que le trujese el yelmo estaba l comprando unos requesones que los pastores le vend an y acosado de la mucha priesa de su amo no supo qu hacer dellos ni en qu traerlos y por no perderlos que ya los ten a pagados acord de echarlos en la celada de su se or y con este buen recado volvi a ver lo que le quer a el cual en llegando le dijo dame amigo esa celada que yo s poco de aventuras o lo que all descubro es alguna que me ha de necesitar y me necesita a tomar mis armas el del verde gab n que esto oy tendi la vista por todas partes y no descubri otra cosa que un carro que hacia ellos ven a con dos o tres banderas peque as que le dieron a entender que el tal carro deb a de traer moneda de su majestad y as se lo dijo a don quijote pero l no le dio cr dito siempre creyendo y pensando que todo lo que le sucediese hab an de ser aventuras y m s aventuras y as respondi al hidalgo hombre apercebido medio combatido no se pierde nada en que yo me aperciba que s por experiencia que tengo enemigos visibles e invisibles y no s cu ndo ni ad nde ni en qu tiempo ni en qu figuras me han de acometer y volvi ndose a sancho le pidi la celada el cual como no tuvo lugar de sacar los requesones le fue forzoso d rsela como estaba tom la don quijote y sin que echase de ver lo que dentro ven a con toda priesa se la encaj en la cabeza y como los requesones se apretaron y exprimieron comenz a correr el suero por todo el rostro y barbas de don quijote de lo que recibi tal susto que dijo a sancho qu ser esto sancho que parece que se me ablandan los cascos o se me derriten los sesos o que sudo de los pies a la cabeza y si es que sudo en verdad que no es de miedo sin duda creo que es terrible la aventura que agora quiere sucederme dame si tienes con que me limpie que el copioso sudor me ciega los ojos call sancho y diole un pa o y dio con l gracias a dios de que su se or no hubiese ca do en el caso limpi se don quijote y quit se la celada por ver qu cosa era la que a su parecer le enfriaba la cabeza y viendo aquellas gachas blancas dentro de la celada las lleg a las narices y en oli ndolas dijo por vida de mi se ora dulcinea del toboso que son requesones los que aqu me has puesto traidor bergante y mal mirado escudero a lo que con gran flema y disimulaci n respondi sancho si son requesones d melos vuesa merced que yo me los comer pero c malos el diablo que debi de ser el que ah los puso yo hab a de tener atrevimiento de ensuciar el yelmo de vuesa merced hallado le hab is el atrevido a la fe se or a lo que dios me da a entender tambi n debo yo de tener encantadores que me persiguen como a hechura y miembro de vuesa merced y habr n puesto ah esa inmundicia para mover a c lera su paciencia y hacer que me muela como suele las costillas pues en verdad que esta vez han dado salto en vago que yo conf o en el buen discurso de mi se or que habr considerado que ni yo tengo requesones ni leche ni otra cosa que lo valga y que si la tuviera antes la pusiera en mi est mago que en la celada todo puede ser dijo don quijote y todo lo miraba el hidalgo y de todo se admiraba especialmente cuando despu s de haberse limpiado don quijote cabeza rostro y barbas y celada se la encaj y afirm ndose bien en los estribos requiriendo la espada y asiendo la lanza dijo ahora venga lo que veniere que aqu estoy con nimo de tomarme con el mesmo satan s en persona lleg en esto el carro de las banderas en el cual no ven a otra gente que el carretero en las mulas y un hombre sentado en la delantera p sose don quijote delante y dijo ad nde vais hermanos qu carro es ste qu llev is en l y qu banderas son aqu stas a lo que respondi el carretero el carro es m o lo que va en l son dos bravos leones enjaulados que el general de or n env a a la corte presentados a su majestad las banderas son del rey nuestro se or en se al que aqu va cosa suya y son grandes los leones pregunt don quijote tan grandes respondi el hombre que iba a la puerta del carro que no han pasado mayores ni tan grandes de africa a espa a jam s y yo soy el leonero y he pasado otros pero como stos ninguno son hembra y macho el macho va en esta jaula primera y la hembra en la de atr s y ahora van hambrientos porque no han comido hoy y as vuesa merced se desv e que es menester llegar presto donde les demos de comer a lo que dijo don quijote sonri ndose un poco leoncitos a m a m leoncitos y a tales horas pues por dios que han de ver esos se ores que ac los env an si soy yo hombre que se espanta de leones apeaos buen hombre y pues sois el leonero abrid esas jaulas y echadme esas bestias fuera que en mitad desta campa a les dar a conocer qui n es don quijote de la mancha a despecho y pesar de los encantadores que a m los env an ta ta dijo a esta saz n entre s el hidalgo dado ha se al de qui n es nuestro buen caballero los requesones sin duda le han ablandado los cascos y madurado los sesos lleg se en esto a l sancho y d jole se or por quien dios es que vuesa merced haga de manera que mi se or don quijote no se tome con estos leones que si se toma aqu nos han de hacer pedazos a todos pues tan loco es vuestro amo respondi el hidalgo que tem is y cre is que se ha de tomar con tan fieros animales no es loco respondi sancho sino atrevido yo har que no lo sea replic el hidalgo y lleg ndose a don quijote que estaba dando priesa al leonero que abriese las jaulas le dijo se or caballero los caballeros andantes han de acometer las aventuras que prometen esperanza de salir bien dellas y no aquellas que de en todo la quitan porque la valent a que se entra en la juridici n de la temeridad m s tiene de locura que de fortaleza cuanto m s que estos leones no vienen contra vuesa merced ni lo sue an van presentados a su majestad y no ser bien detenerlos ni impedirles su viaje v yase vuesa merced se or hidalgo respondi don quijote a entender con su perdig n manso y con su hur n atrevido y deje a cada uno hacer su oficio ste es el m o y yo s si vienen a m o no estos se ores leones y volvi ndose al leonero le dijo voto a tal don bellaco que si no abr s luego luego las jaulas que con esta lanza os he de coser con el carro el carretero que vio la determinaci n de aquella armada fantas a le dijo se or m o vuestra merced sea servido por caridad dejarme desuncir las mulas y ponerme en salvo con ellas antes que se desenvainen los leones porque si me las matan quedar rematado para toda mi vida que no tengo otra hacienda sino este carro y estas mulas oh hombre de poca fe respondi don quijote ap ate y desunce y haz lo que quisieres que presto ver s que trabajaste en vano y que pudieras ahorrar desta diligencia ape se el carretero y desunci a gran priesa y el leonero dijo a grandes voces s anme testigos cuantos aqu est n c mo contra mi voluntad y forzado abro las jaulas y suelto los leones y de que protesto a este se or que todo el mal y da o que estas bestias hicieren corra y vaya por su cuenta con m s mis salarios y derechos vuestras mercedes se ores se pongan en cobro antes que abra que yo seguro estoy que no me han de hacer da o. otra vez le persuadi el hidalgo que no hiciese locura semejante que era tentar a dios acometer tal disparate a lo que respondi don quijote que l sab a lo que hac a. respondi le el hidalgo que lo mirase bien que l entend a que se enga aba ahora se or replic don quijote si vuesa merced no quiere ser oyente desta que a su parecer ha de ser tragedia pique la tordilla y p ngase en salvo o do lo cual por sancho con l grimas en los ojos le suplic desistiese de tal empresa en cuya comparaci n hab an sido tortas y pan pintado la de los molinos de viento y la temerosa de los batanes y finalmente todas las haza as que hab a acometido en todo el discurso de su vida mire se or dec a sancho que aqu no hay encanto ni cosa que lo valga que yo he visto por entre las verjas y resquicios de la jaula una u a de le n verdadero y saco por ella que el tal le n cuya debe de ser la tal u a es mayor que una monta a. el miedo a lo menos respondi don quijote te le har parecer mayor que la mitad del mundo ret rate sancho y d jame y si aqu muriere ya sabes nuestro antiguo concierto acudir s a dulcinea y no te digo m s. a stas a adi otras razones con que quit las esperanzas de que no hab a de dejar de proseguir su desvariado intento quisiera el del verde gab n opon rsele pero viose desigual en las armas y no le pareci cordura tomarse con un loco que ya se lo hab a parecido de todo punto don quijote el cual volviendo a dar priesa al leonero y a reiterar las amenazas dio ocasi n al hidalgo a que picase la yegua y sancho al rucio y el carretero a sus mulas procurando todos apartarse del carro lo m s que pudiesen antes que los leones se desembanastasen lloraba sancho la muerte de su se or que aquella vez sin duda cre a que llegaba en las garras de los leones maldec a su ventura y llamaba menguada la hora en que le vino al pensamiento volver a servirle pero no por llorar y lamentarse dejaba de aporrear al rucio para que se alejase del carro viendo pues el leonero que ya los que iban huyendo estaban bien desviados torn a requerir y a intimar a don quijote lo que ya le hab a requerido e intimado el cual respondi que lo o a y que no se curase de m s intimaciones y requirimientos que todo ser a de poco fruto y que se diese priesa en el espacio que tard el leonero en abrir la jaula primera estuvo considerando don quijote si ser a bien hacer la batalla antes a pie que a caballo y en fin se determin de hacerla a pie temiendo que rocinante se espantar a con la vista de los leones por esto salt del caballo arroj la lanza y embraz el escudo y desenvainando la espada paso ante paso con maravilloso denuedo y coraz n valiente se fue a poner delante del carro encomend ndose a dios de todo coraz n y luego a su se ora dulcinea y es de saber que llegando a este paso el autor de esta verdadera historia exclama y dice oh fuerte y sobre todo encarecimiento animoso don quijote de la mancha espejo donde se pueden mirar todos los valientes del mundo segundo y nuevo don manuel de le n que fue gloria y honra de los espa oles caballeros con qu palabras contar esta tan espantosa haza a o con qu razones la har cre ble a los siglos venideros o qu alabanzas habr que no te convengan y cuadren aunque sean hip rboles sobre todos los hip rboles t a pie t solo t intr pido t magn nimo con sola una espada y no de las del perrillo cortadoras con un escudo no de muy luciente y limpio acero est s aguardando y atendiendo los dos m s fieros leones que jam s criaron las africanas selvas tus mismos hechos sean los que te alaben valeroso manchego que yo los dejo aqu en su punto por faltarme palabras con que encarecerlos aqu ces la referida exclamaci n del autor y pas adelante anudando el hilo de la historia diciendo que visto el leonero ya puesto en postura a don quijote y que no pod a dejar de soltar al le n macho so pena de caer en la desgracia del indignado y atrevido caballero abri de par en par la primera jaula donde estaba como se ha dicho el le n el cual pareci de grandeza extraordinaria y de espantable y fea catadura lo primero que hizo fue revolverse en la jaula donde ven a echado y tender la garra y desperezarse todo abri luego la boca y bostez muy despacio y con casi dos palmos de lengua que sac fuera se despolvore los ojos y se lav el rostro hecho esto sac la cabeza fuera de la jaula y mir a todas partes con los ojos hechos brasas vista y adem n para poner espanto a la misma temeridad s lo don quijote lo miraba atentamente deseando que saltase ya del carro y viniese con l a las manos entre las cuales pensaba hacerle pedazos hasta aqu lleg el estremo de su jam s vista locura pero el generoso le n m s comedido que arrogante no haciendo caso de ni er as ni de bravatas despu s de haber mirado a una y otra parte como se ha dicho volvi las espaldas y ense sus traseras partes a don quijote y con gran flema y remanso se volvi a echar en la jaula viendo lo cual don quijote mand al leonero que le diese de palos y le irritase para echarle fuera eso no har yo respondi el leonero porque si yo le instigo el primero a quien har pedazos ser a m mismo vuesa merced se or caballero se contente con lo hecho que es todo lo que puede decirse en g nero de valent a y no quiera tentar segunda fortuna el le n tiene abierta la puerta en su mano est salir o no salir pero pues no ha salido hasta ahora no saldr en todo el d a. la grandeza del coraz n de vuesa merced ya est bien declarada ning n bravo peleante seg n a m se me alcanza est obligado a m s que a desafiar a su enemigo y esperarle en campa a y si el contrario no acude en l se queda la infamia y el esperante gana la corona del vencimiento as es verdad respondi don quijote cierra amigo la puerta y dame por testimonio en la mejor forma que pudieres lo que aqu me has visto hacer conviene a saber c mo t abriste al le n yo le esper l no sali volv le a esperar volvi a no salir y volvi se acostar no debo m s y encantos afuera y dios ayude a la raz n y a la verdad y a la verdadera caballer a y cierra como he dicho en tanto que hago se as a los huidos y ausentes para que sepan de tu boca esta haza a. h zolo as el leonero y don quijote poniendo en la punta de la lanza el lienzo con que se hab a limpiado el rostro de la lluvia de los requesones comenz a llamar a los que no dejaban de huir ni de volver la cabeza a cada paso todos en tropa y antecogidos del hidalgo pero alcanzando sancho a ver la se al del blanco pa o dijo que me maten si mi se or no ha vencido a las fieras bestias pues nos llama detuvi ronse todos y conocieron que el que hac a las se as era don quijote y perdiendo alguna parte del miedo poco a poco se vinieron acercando hasta donde claramente oyeron las voces de don quijote que los llamaba finalmente volvieron al carro y en llegando dijo don quijote al carretero volved hermano a uncir vuestras mulas y a proseguir vuestro viaje y t sancho dale dos escudos de oro para l y para el leonero en recompensa de lo que por m se han detenido sos dar yo de muy buena gana respondi sancho pero qu se han hecho los leones son muertos o vivos entonces el leonero menudamente y por sus pausas cont el fin de la contienda exagerando como l mejor pudo y supo el valor de don quijote de cuya vista el le n acobardado no quiso ni os salir de la jaula puesto que hab a tenido un buen espacio abierta la puerta de la jaula y que por haber l dicho a aquel caballero que era tentar a dios irritar al le n para que por fuerza saliese como l quer a que se irritase mal de su grado y contra toda su voluntad hab a permitido que la puerta se cerrase qu te parece desto sancho dijo don quijote hay encantos que valgan contra la verdadera valent a bien podr n los encantadores quitarme la ventura pero el esfuerzo y el nimo ser imposible dio los escudos sancho unci el carretero bes las manos el leonero a don quijote por la merced recebida y prometi le de contar aquella valerosa haza a al mismo rey cuando en la corte se viese pues si acaso su majestad preguntare qui n la hizo dir isle que el caballero de los leones que de aqu adelante quiero que en ste se trueque cambie vuelva y mude el que hasta aqu he tenido del caballero de la triste figura y en esto sigo la antigua usanza de los andantes caballeros que se mudaban los nombres cuando quer an o cuando les ven a a cuento sigui su camino el carro y don quijote sancho y el del verde gab n prosiguieron el suyo en todo este tiempo no hab a hablado palabra don diego de miranda todo atento a mirar y a notar los hechos y palabras de don quijote pareci ndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo no hab a a n llegado a su noticia la primera parte de su historia que si la hubiera le do cesara la admiraci n en que lo pon an sus hechos y sus palabras pues ya supiera el g nero de su locura pero como no la sab a ya le ten a por cuerdo y ya por loco porque lo que hablaba era concertado elegante y bien dicho y lo que hac a disparatado temerario y tonto y dec a entre s qu m s locura puede ser que ponerse la celada llena de requesones y darse a entender que le ablandaban los cascos los encantadores y qu mayor temeridad y disparate que querer pelear por fuerza con leones destas imaginaciones y deste soliloquio le sac don quijote dici ndole qui n duda se or don diego de miranda que vuestra merced no me tenga en su opini n por un hombre disparatado y loco y no ser a mucho que as fuese porque mis obras no pueden dar testimonio de otra cosa pues con todo esto quiero que vuestra merced advierta que no soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido bien parece un gallardo caballero a los ojos de su rey en la mitad de una gran plaza dar una lanzada con felice suceso a un bravo toro bien parece un caballero armado de resplandecientes armas pasar la tela en alegres justas delante de las damas y bien parecen todos aquellos caballeros que en ejercicios militares o que lo parezcan entretienen y alegran y si se puede decir honran las cortes de sus pr ncipes pero sobre todos stos parece mejor un caballero andante que por los desiertos por las soledades por las encrucijadas por las selvas y por los montes anda buscando peligrosas aventuras con intenci n de darles dichosa y bien afortunada cima s lo por alcanzar gloriosa fama y duradera mejor parece digo un caballero andante socorriendo a una viuda en alg n despoblado que un cortesano caballero requebrando a una doncella en las ciudades todos los caballeros tienen sus particulares ejercicios sirva a las damas el cortesano autorice la corte de su rey con libreas sustente los caballeros pobres con el espl ndido plato de su mesa concierte justas mantenga torneos y mu strese grande liberal y magn fico y buen cristiano sobre todo y desta manera cumplir con sus precisas obligaciones pero el andante caballero busque los rincones del mundo ntrese en los m s intricados laberintos acometa a cada paso lo imposible resista en los p ramos despoblados los ardientes rayos del sol en la mitad del verano y en el invierno la dura inclemencia de los vientos y de los yelos no le asombren leones ni le espanten vestiglos ni atemoricen endriagos que buscar stos acometer aqu llos y vencerlos a todos son sus principales y verdaderos ejercicios yo pues como me cupo en suerte ser uno del n mero de la andante caballer a no puedo dejar de acometer todo aquello que a m me pareciere que cae debajo de la juridici n de mis ejercicios y as el acometer los leones que ahora acomet derechamente me tocaba puesto que conoc ser temeridad esorbitante porque bien s lo que es valent a que es una virtud que est puesta entre dos estremos viciosos como son la cobard a y la temeridad pero menos mal ser que el que es valiente toque y suba al punto de temerario que no que baje y toque en el punto de cobarde que as como es m s f cil venir el pr digo a ser liberal que al avaro as es m s f cil dar el temerario en verdadero valiente que no el cobarde subir a la verdadera valent a y en esto de acometer aventuras cr ame vuesa merced se or don diego que antes se ha de perder por carta de m s que de menos porque mejor suena en las orejas de los que lo oyen el tal caballero es temerario y atrevido que no el tal caballero es t mido y cobarde digo se or don quijote respondi don diego que todo lo que vuesa merced ha dicho y hecho va nivelado con el fiel de la misma raz n y que entiendo que si las ordenanzas y leyes de la caballer a andante se perdiesen se hallar an en el pecho de vuesa merced como en su mismo dep sito y archivo y d monos priesa que se hace tarde y lleguemos a mi aldea y casa donde descansar vuestra merced del pasado trabajo que si no ha sido del cuerpo ha sido del esp ritu que suele tal vez redundar en cansancio del cuerpo tengo el ofrecimiento a gran favor y merced se or don diego respondi don quijote y picando m s de lo que hasta entonces ser an como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don diego a quien don quijote llamaba el caballero del verde gab n. cap tulo xviii de lo que sucedi a don quijote en el castillo o casa del caballero del verde gab n con otras cosas extravagantes hall don quijote ser la casa de don diego de miranda ancha como de aldea las armas empero aunque de piedra tosca encima de la puerta de la calle la bodega en el patio la cueva en el portal y muchas tinajas a la redonda que por ser del toboso le renovaron las memorias de su encantada y transformada dulcinea y sospirando y sin mirar lo que dec a ni delante de qui n estaba dijo oh dulces prendas por mi mal halladas dulces y alegres cuando dios quer a oh tobosescas tinajas que me hab is tra do a la memoria la dulce prenda de mi mayor amargura oy le decir esto el estudiante poeta hijo de don diego que con su madre hab a salido a recebirle y madre y hijo quedaron suspensos de ver la estra a figura de don quijote el cual ape ndose de rocinante fue con mucha cortes a a pedirle las manos para bes rselas y don diego dijo recebid se ora con vuestro s lito agrado al se or don quijote de la mancha que es el que ten is delante andante caballero y el m s valiente y el m s discreto que tiene el mundo la se ora que do a cristina se llamaba le recibi con muestras de mucho amor y de mucha cortes a y don quijote se le ofreci con asaz de discretas y comedidas razones casi los mismos comedimientos pas con el estudiante que en oy ndole hablar don quijote le tuvo por discreto y agudo aqu pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don diego pint ndonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico pero al traductor desta historia le pareci pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio porque no ven an bien con el prop sito principal de la historia la cual m s tiene su fuerza en la verdad que en las fr as digresiones entraron a don quijote en una sala desarm le sancho qued en valones y en jub n de camuza todo bisunto con la mugre de las armas el cuello era valona a lo estudiantil sin almid n y sin randas los borcegu es eran datilados y encerados los zapatos ci se su buena espada que pend a de un tahal de lobos marinos que es opini n que muchos a os fue enfermo de los ri ones cubri se un herreruelo de buen pa o pardo pero antes de todo con cinco calderos o seis de agua que en la cantidad de los calderos hay alguna diferencia se lav la cabeza y rostro y todav a se qued el agua de color de suero merced a la golosina de sancho y a la compra de sus negros requesones que tan blanco pusieron a su amo con los referidos atav os y con gentil donaire y gallard a sali don quijote a otra sala donde el estudiante le estaba esperando para entretenerle en tanto que las mesas se pon an que por la venida de tan noble hu sped quer a la se ora do a cristina mostrar que sab a y pod a regalar a los que a su casa llegasen en tanto que don quijote se estuvo desarmando tuvo lugar don lorenzo que as se llamaba el hijo de don diego de decir a su padre qui n diremos se or que es este caballero que vuesa merced nos ha tra do a casa que el nombre la figura y el decir que es caballero andante a m y a mi madre nos tiene suspensos no s lo que te diga hijo respondi don diego s lo te sabr decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo y decir razones tan discretas que borran y deshacen sus hechos h blale t y toma el pulso a lo que sabe y pues eres discreto juzga de su discreci n o tonter a lo que m s puesto en raz n estuviere aunque para decir verdad antes le tengo por loco que por cuerdo con esto se fue don lorenzo a entretener a don quijote como queda dicho y entre otras pl ticas que los dos pasaron dijo don quijote a don lorenzo el se or don diego de miranda padre de vuesa merced me ha dado noticia de la rara habilidad y sutil ingenio que vuestra merced tiene y sobre todo que es vuesa merced un gran poeta poeta bien podr ser respondi don lorenzo pero grande ni por pensamiento verdad es que yo soy alg n tanto aficionado a la poes a y a leer los buenos poetas pero no de manera que se me pueda dar el nombre de grande que mi padre dice no me parece mal esa humildad respondi don quijote porque no hay poeta que no sea arrogante y piense de s que es el mayor poeta del mundo no hay regla sin excepci n respondi don lorenzo y alguno habr que lo sea y no lo piense pocos respondi don quijote pero d game vuesa merced qu versos son los que agora trae entre manos que me ha dicho el se or su padre que le traen algo inquieto y pensativo y si es alguna glosa a m se me entiende algo de achaque de glosas y holgar a saberlos y si es que son de justa literaria procure vuestra merced llevar el segundo premio que el primero siempre se lleva el favor o la gran calidad de la persona el segundo se le lleva la mera justicia y el tercero viene a ser segundo y el primero a esta cuenta ser el tercero al modo de las licencias que se dan en las universidades pero con todo esto gran personaje es el nombre de primero hasta ahora dijo entre s don lorenzo no os podr yo juzgar por loco vamos adelante y d jole par ceme que vuesa merced ha cursado las escuelas qu ciencias ha o do la de la caballer a andante respondi don quijote que es tan buena como la de la poes a y aun dos deditos m s. no s qu ciencia sea sa replic don lorenzo y hasta ahora no ha llegado a mi noticia es una ciencia replic don quijote que encierra en s todas o las m s ciencias del mundo a causa que el que la profesa ha de ser jurisperito y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le conviene ha de ser te logo para saber dar raz n de la cristiana ley que profesa clara y distintamente adondequiera que le fuere pedido ha de ser m dico y principalmente herbolario para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud de sanar las heridas que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se las cure ha de ser astr logo para conocer por las estrellas cu ntas horas son pasadas de la noche y en qu parte y en qu clima del mundo se halla ha de saber las matem ticas porque a cada paso se le ofrecer tener necesidad dellas y dejando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales decendiendo a otras menudencias digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje nicol s o nicolao ha de saber herrar un caballo y aderezar la silla y el freno y volviendo a lo de arriba ha de guardar la fe a dios y a su dama ha de ser casto en los pensamientos honesto en las palabras liberal en las obras valiente en los hechos sufrido en los trabajos caritativo con los menesterosos y finalmente mantenedor de la verdad aunque le cueste la vida el defenderla de todas estas grandes y m nimas partes se compone un buen caballero andante porque vea vuesa merced se or don lorenzo si es ciencia mocosa lo que aprende el caballero que la estudia y la profesa y si se puede igualar a las m s estiradas que en los ginasios y escuelas se ense an si eso es as replic don lorenzo yo digo que se aventaja esa ciencia a todas c mo si es as respondi don quijote lo que yo quiero decir dijo don lorenzo es que dudo que haya habido ni que los hay ahora caballeros andantes y adornados de virtudes tantas muchas veces he dicho lo que vuelvo a decir ahora respondi don quijote que la mayor parte de la gente del mundo est de parecer de que no ha habido en l caballeros andantes y por parecerme a m que si el cielo milagrosamente no les da a entender la verdad de que los hubo y de que los hay cualquier trabajo que se tome ha de ser en vano como muchas veces me lo ha mostrado la experiencia no quiero detenerme agora en sacar a vuesa merced del error que con los muchos tiene lo que pienso hacer es el rogar al cielo le saque d l y le d a entender cu n provechosos y cu n necesarios fueron al mundo los caballeros andantes en los pasados siglos y cu n tiles fueran en el presente si se usaran pero triunfan ahora por pecados de las gentes la pereza la ociosidad la gula y el regalo escapado se nos ha nuestro hu sped dijo a esta saz n entre s don lorenzo pero con todo eso l es loco bizarro y yo ser a mentecato flojo si as no lo creyese aqu dieron fin a su pl tica porque los llamaron a comer pregunt don diego a su hijo qu hab a sacado en limpio del ingenio del hu sped a lo que l respondi no le sacar n del borrador de su locura cuantos m dicos y buenos escribanos tiene el mundo l es un entreverado loco lleno de l cidos intervalos fu ronse a comer y la comida fue tal como don diego hab a dicho en el camino que la sol a dar a sus convidados limpia abundante y sabrosa pero de lo que m s se content don quijote fue del maravilloso silencio que en toda la casa hab a que semejaba un monasterio de cartujos levantados pues los manteles y dadas gracias a dios y agua a las manos don quijote pidi ahincadamente a don lorenzo dijese los versos de la justa literaria a lo que l respondi que por no parecer de aquellos poetas que cuando les ruegan digan sus versos los niegan y cuando no se los piden los vomitan yo dir mi glosa de la cual no espero premio alguno que s lo por ejercitar el ingenio la he hecho un amigo y discreto respondi don quijote era de parecer que no se hab a de cansar nadie en glosar versos y la raz n dec a l era que jam s la glosa pod a llegar al texto y que muchas o las m s veces iba la glosa fuera de la intenci n y prop sito de lo que ped a lo que se glosaba y m s que las leyes de la glosa eran demasiadamente estrechas que no sufr an interrogantes ni dijo ni dir ni hacer nombres de verbos ni mudar el sentido con otras ataduras y estrechezas con que van atados los que glosan como vuestra merced debe de saber verdaderamente se or don quijote dijo don lorenzo que deseo coger a vuestra merced en un mal lat n continuado y no puedo porque se me desliza de entre las manos como anguila no entiendo respondi don quijote lo que vuestra merced dice ni quiere decir en eso del deslizarme yo me dar a entender respondi don lorenzo y por ahora est vuesa merced atento a los versos glosados y a la glosa que dicen desta manera si mi fue tornase a es sin esperar m s ser o viniese el tiempo ya de lo que ser despu s. glosa al fin como todo pasa se pas el bien que me dio fortuna un tiempo no escasa y nunca me le volvi ni abundante ni por tasa siglos ha ya que me vees fortuna puesto a tus pies vu lveme a ser venturoso que ser mi ser dichoso si mi fue tornase a es no quiero otro gusto o gloria otra palma o vencimiento otro triunfo otra vitoria sino volver al contento que es pesar en mi memoria si t me vuelves all fortuna templado est todo el rigor de mi fuego y m s si este bien es luego sin esperar m s ser cosas imposibles pido pues volver el tiempo a ser despu s que una vez ha sido no hay en la tierra poder que a tanto se haya estendido corre el tiempo vuela y va ligero y no volver y errar a el que pidiese o que el tiempo ya se fuese o volviese el tiempo ya vivo en perpleja vida ya esperando ya temiendo es muerte muy conocida y es mucho mejor muriendo buscar al dolor salida a m me fuera inter s acabar mas no lo es pues con discurso mejor me da la vida el temor de lo que ser despu s. en acabando de decir su glosa don lorenzo se levant en pie don quijote y en voz levantada que parec a grito asiendo con su mano la derecha de don lorenzo dijo viven los cielos donde m s altos est n mancebo generoso que sois el mejor poeta del orbe y que merec is estar laureado no por chipre ni por gaeta como dijo un poeta que dios perdone sino por las academias de atenas si hoy vivieran y por las que hoy viven de par s bolonia y salamanca plega al cielo que los jueces que os quitaren el premio primero febo los asaetee y las musas jam s atraviesen los umbrales de sus casas decidme se or si sois servido algunos versos mayores que quiero tomar de todo en todo el pulso a vuestro admirable ingenio no es bueno que dicen que se holg don lorenzo de verse alabar de don quijote aunque le ten a por loco oh fuerza de la adulaci n a cu nto te estiendes y cu n dilatados l mites son los de tu juridici n agradable esta verdad acredit don lorenzo pues concedi con la demanda y deseo de don quijote dici ndole este soneto a la f bula o historia de p ramo y tisbe soneto el muro rompe la doncella hermosa que de p ramo abri el gallardo pecho parte el amor de chipre y va derecho a ver la quiebra estrecha y prodigiosa habla el silencio all porque no osa la voz entrar por tan estrecho estrecho las almas s que amor suele de hecho facilitar la m s dif cil cosa sali el deseo de comp s y el paso de la imprudente virgen solicita por su gusto su muerte ved qu historia que a entrambos en un punto oh estra o caso los mata los encubre y resucita una espada un sepulcro una memoria bendito sea dios dijo don quijote habiendo o do el soneto a don lorenzo que entre los infinitos poetas consumidos que hay he visto un consumado poeta como lo es vuesa merced se or m o que as me lo da a entender el artificio deste soneto cuatro d as estuvo don quijote regalad simo en la casa de don diego al cabo de los cuales le pidi licencia para irse dici ndole que le agradec a la merced y buen tratamiento que en su casa hab a recebido pero que por no parecer bien que los caballeros andantes se den muchas horas a ocio y al regalo se quer a ir a cumplir con su oficio buscando las aventuras de quien ten a noticia que aquella tierra abundaba donde esperaba entretener el tiempo hasta que llegase el d a de las justas de zaragoza que era el de su derecha derrota y que primero hab a de entrar en la cueva de montesinos de quien tantas y tan admirables cosas en aquellos contornos se contaban sabiendo e inquiriendo asimismo el nacimiento y verdaderos manantiales de las siete lagunas llamadas com nmente de ruidera don diego y su hijo le alabaron su honrosa determinaci n y le dijeron que tomase de su casa y de su hacienda todo lo que en grado le viniese que le servir an con la voluntad posible que a ello les obligaba el valor de su persona y la honrosa profesi n suya lleg se en fin el d a de su partida tan alegre para don quijote como triste y aciago para sancho panza que se hallaba muy bien con la abundancia de la casa de don diego y rehusaba de volver a la hambre que se usa en las florestas despoblados y a la estrecheza de sus mal prove das alforjas con todo esto las llen y colm de lo m s necesario que le pareci y al despedirse dijo don quijote a don lorenzo no s si he dicho a vuesa merced otra vez y si lo he dicho lo vuelvo a decir que cuando vuesa merced quisiere ahorrar caminos y trabajos para llegar a la inacesible cumbre del templo de la fama no tiene que hacer otra cosa sino dejar a una parte la senda de la poes a algo estrecha y tomar la estrech sima de la andante caballer a bastante para hacerle emperador en daca las pajas con estas razones acab don quijote de cerrar el proceso de su locura y m s con las que a adi diciendo sabe dios si quisiera llevar conmigo al se or don lorenzo para ense arle c mo se han de perdonar los sujetos y supeditar y acocear los soberbios virtudes anejas a la profesi n que yo profeso pero pues no lo pide su poca edad ni lo querr n consentir sus loables ejercicios s lo me contento con advertirle a vuesa merced que siendo poeta podr ser famoso si se gu a m s por el parecer ajeno que por el propio porque no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos y en los que lo son del entendimiento corre m s este enga o. de nuevo se admiraron padre y hijo de las entremetidas razones de don quijote ya discretas y ya disparatadas y del tema y tes n que llevaba de acudir de todo en todo a la busca de sus desventuradas aventuras que las ten a por fin y blanco de sus deseos reiter ronse los ofrecimientos y comedimientos y con la buena licencia de la se ora del castillo don quijote y sancho sobre rocinante y el rucio se partieron cap tulo xix donde se cuenta la aventura del pastor enamorado con otros en verdad graciosos sucesos poco trecho se hab a alongado don quijote del lugar de don diego cuando encontr con dos como cl rigos o como estudiantes y con dos labradores que sobre cuatro bestias asnales ven an caballeros el uno de los estudiantes tra a como en portamanteo en un lienzo de bocac verde envuelto al parecer un poco de grana blanca y dos pares de medias de cordellate el otro no tra a otra cosa que dos espadas negras de esgrima nuevas y con sus zapatillas los labradores tra an otras cosas que daban indicio y se al que ven an de alguna villa grande donde las hab an comprado y las llevaban a su aldea y as estudiantes como labradores cayeron en la misma admiraci n en que ca an todos aquellos que la vez primera ve an a don quijote y mor an por saber qu hombre fuese aqu l tan fuera del uso de los otros hombres salud les don quijote y despu s de saber el camino que llevaban que era el mesmo que l hac a les ofreci su compa a y les pidi detuviesen el paso porque caminaban m s sus pollinas que su caballo y para obligarlos en breves razones les dijo qui n era y su oficio y profesi n que era de caballero andante que iba a buscar las aventuras por todas las partes del mundo d joles que se llamaba de nombre propio don quijote de la mancha y por el apelativo el caballero de los leones todo esto para los labradores era hablarles en griego o en jerigonza pero no para los estudiantes que luego entendieron la flaqueza del celebro de don quijote pero con todo eso le miraban con admiraci n y con respecto y uno dellos le dijo si vuestra merced se or caballero no lleva camino determinado como no le suelen llevar los que buscan las aventuras vuesa merced se venga con nosotros ver una de las mejores bodas y m s ricas que hasta el d a de hoy se habr n celebrado en la mancha ni en otras muchas leguas a la redonda pregunt le don quijote si eran de alg n pr ncipe que as las ponderaba no son respondi el estudiante sino de un labrador y una labradora l el m s rico de toda esta tierra y ella la m s hermosa que han visto los hombres el aparato con que se han de hacer es estraordinario y nuevo porque se han de celebrar en un prado que est junto al pueblo de la novia a quien por excelencia llaman quiteria la hermosa y el desposado se llama camacho el rico ella de edad de diez y ocho a os y l de veinte y dos ambos para en uno aunque algunos curiosos que tienen de memoria los linajes de todo el mundo quieren decir que el de la hermosa quiteria se aventaja al de camacho pero ya no se mira en esto que las riquezas son poderosas de soldar muchas quiebras en efecto el tal camacho es liberal y h sele antojado de enramar y cubrir todo el prado por arriba de tal suerte que el sol se ha de ver en trabajo si quiere entrar a visitar las yerbas verdes de que est cubierto el suelo tiene asimesmo maheridas danzas as de espadas como de cascabel menudo que hay en su pueblo quien los repique y sacuda por estremo de zapateadores no digo nada que es un juicio los que tiene mu idos pero ninguna de las cosas referidas ni otras muchas que he dejado de referir ha de hacer m s memorables estas bodas sino las que imagino que har en ellas el despechado basilio es este basilio un zagal vecino del mesmo lugar de quiteria el cual ten a su casa pared y medio de la de los padres de quiteria de donde tom ocasi n el amor de renovar al mundo los ya olvidados amores de p ramo y tisbe porque basilio se enamor de quiteria desde sus tiernos y primeros a os y ella fue correspondiendo a su deseo con mil honestos favores tanto que se contaban por entretenimiento en el pueblo los amores de los dos ni os basilio y quiteria fue creciendo la edad y acord el padre de quiteria de estorbar a basilio la ordinaria entrada que en su casa ten a y por quitarse de andar receloso y lleno de sospechas orden de casar a su hija con el rico camacho no pareci ndole ser bien casarla con basilio que no ten a tantos bienes de fortuna como de naturaleza pues si va a decir las verdades sin invidia l es el m s gil mancebo que conocemos gran tirador de barra luchador estremado y gran jugador de pelota corre como un gamo salta m s que una cabra y birla a los bolos como por encantamento canta como una calandria y toca una guitarra que la hace hablar y sobre todo juega una espada como el m s pintado por esa sola gracia dijo a esta saz n don quijote merec a ese mancebo no s lo casarse con la hermosa quiteria sino con la mesma reina ginebra si fuera hoy viva a pesar de lanzarote y de todos aquellos que estorbarlo quisieran a mi mujer con eso dijo sancho panza que hasta entonces hab a ido callando y escuchando la cual no quiere sino que cada uno case con su igual ateni ndose al refr n que dicen cada oveja con su pareja lo que yo quisiera es que ese buen basilio que ya me le voy aficionando se casara con esa se ora quiteria que buen siglo hayan y buen poso iba a decir al rev s los que estorban que se casen los que bien se quieren si todos los que bien se quieren se hubiesen de casar dijo don quijote quitar ase la eleci n y juridici n a los padres de casar sus hijos con quien y cuando deben y si a la voluntad de las hijas quedase escoger los maridos tal habr a que escogiese al criado de su padre y tal al que vio pasar por la calle a su parecer bizarro y entonado aunque fuese un desbaratado espadach n que el amor y la afici n con facilidad ciegan los ojos del entendimiento tan necesarios para escoger estado y el del matrimonio est muy a peligro de errarse y es menester gran tiento y particular favor del cielo para acertarle quiere hacer uno un viaje largo y si es prudente antes de ponerse en camino busca alguna compa a segura y apacible con quien acompa arse pues por qu no har lo mesmo el que ha de caminar toda la vida hasta el paradero de la muerte y m s si la compa a le ha de acompa ar en la cama en la mesa y en todas partes como es la de la mujer con su marido la de la propia mujer no es mercadur a que una vez comprada se vuelve o se trueca o cambia porque es accidente inseparable que dura lo que dura la vida es un lazo que si una vez le ech is al cuello se vuelve en el nudo gordiano que si no le corta la guada a de la muerte no hay desatarle muchas m s cosas pudiera decir en esta materia si no lo estorbara el deseo que tengo de saber si le queda m s que decir al se or licenciado acerca de la historia de basilio a lo que respondi el estudiante bachiller o licenciado como le llam don quijote que de todo no me queda m s que decir sino que desde el punto que basilio supo que la hermosa quiteria se casaba con camacho el rico nunca m s le han visto re r ni hablar raz n concertada y siempre anda pensativo y triste hablando entre s mismo con que da ciertas y claras se ales de que se le ha vuelto el juicio come poco y duerme poco y lo que come son frutas y en lo que duerme si duerme es en el campo sobre la dura tierra como animal bruto mira de cuando en cuando al cielo y otras veces clava los ojos en la tierra con tal embelesamiento que no parece sino estatua vestida que el aire le mueve la ropa en fin l da tales muestras de tener apasionado el coraz n que tememos todos los que le conocemos que el dar el s ma ana la hermosa quiteria ha de ser la sentencia de su muerte dios lo har mejor dijo sancho que dios que da la llaga da la medicina nadie sabe lo que est por venir de aqu a ma ana muchas horas hay y en una y aun en un momento se cae la casa yo he visto llover y hacer sol todo a un mesmo punto tal se acuesta sano la noche que no se puede mover otro d a. y d ganme por ventura habr quien se alabe que tiene echado un clavo a la rodaja de la fortuna no por cierto y entre el s y el no de la mujer no me atrever a yo a poner una punta de alfiler porque no cabr a. denme a m que quiteria quiera de buen coraz n y de buena voluntad a basilio que yo le dar a l un saco de buena ventura que el amor seg n yo he o do decir mira con unos antojos que hacen parecer oro al cobre a la pobreza riqueza y a las laga as perlas ad nde vas a parar sancho que seas maldito dijo don quijote que cuando comienzas a ensartar refranes y cuentos no te puede esperar sino el mesmo judas que te lleve dime animal qu sabes t de clavos ni de rodajas ni de otra cosa ninguna oh pues si no me entienden respondi sancho no es maravilla que mis sentencias sean tenidas por disparates pero no importa yo me entiendo y s que no he dicho muchas necedades en lo que he dicho sino que vuesa merced se or m o siempre es friscal de mis dichos y aun de mis hechos fiscal has de decir dijo don quijote que no friscal prevaricador del buen lenguaje que dios te confunda no se apunte vuestra merced conmigo respondi sancho pues sabe que no me he criado en la corte ni he estudiado en salamanca para saber si a ado o quito alguna letra a mis vocablos s que v lgame dios no hay para qu obligar al sayagu s a que hable como el toledano y toledanos puede haber que no las corten en el aire en esto del hablar polido as es dijo el licenciado porque no pueden hablar tan bien los que se cr an en las tener as y en zocodover como los que se pasean casi todo el d a por el claustro de la iglesia mayor y todos son toledanos el lenguaje puro el propio el elegante y claro est en los discretos cortesanos aunque hayan nacido en majalahonda dije discretos porque hay muchos que no lo son y la discreci n es la gram tica del buen lenguaje que se acompa a con el uso yo se ores por mis pecados he estudiado c nones en salamanca y p come alg n tanto de decir mi raz n con palabras claras llanas y significantes si no os pic redes m s de saber m s menear las negras que llev is que la lengua dijo el otro estudiante vos llev rades el primero en licencias como llevastes cola mirad bachiller respondi el licenciado vos est is en la m s errada opini n del mundo acerca de la destreza de la espada teni ndola por vana para m no es opini n sino verdad asentada replic corchuelo y si quer is que os lo muestre con la experiencia espadas tra is comodidad hay yo pulsos y fuerzas tengo que acompa adas de mi nimo que no es poco os har n confesar que yo no me enga o. apeaos y usad de vuestro comp s de pies de vuestros c rculos y vuestros ngulos y ciencia que yo espero de haceros ver estrellas a mediod a con mi destreza moderna y zafia en quien espero despu s de dios que est por nacer hombre que me haga volver las espaldas y que no le hay en el mundo a quien yo no le haga perder tierra en eso de volver o no las espaldas no me meto replico el diestro aunque podr a ser que en la parte donde la vez primera clav sedes el pie all os abriesen la sepultura quiero decir que all qued sedes muerto por la despreciada destreza ahora se ver respondi corchuelo y ape ndose con gran presteza de su jumento tir con furia de una de las espadas que llevaba el licenciado en el suyo no ha de ser as dijo a este instante don quijote que yo quiero ser el maestro desta esgrima y el juez desta muchas veces no averiguada cuesti n. y ape ndose de rocinante y asiendo de su lanza se puso en la mitad del camino a tiempo que ya el licenciado con gentil donaire de cuerpo y comp s de pies se iba contra corchuelo que contra l se vino lanzando como decirse suele fuego por los ojos los otros dos labradores del acompa amiento sin apearse de sus pollinas sirvieron de aspetatores en la mortal tragedia las cuchilladas estocadas altibajos reveses y mandobles que tiraba corchuelo eran sin n mero m s espesas que h gado y m s menudas que granizo arremet a como un le n irritado pero sal ale al encuentro un tapaboca de la zapatilla de la espada del licenciado que en mitad de su furia le deten a y se la hac a besar como si fuera reliquia aunque no con tanta devoci n como las reliquias deben y suelen besarse finalmente el licenciado le cont a estocadas todos los botones de una media sotanilla que tra a vestida haci ndole tiras los faldamentos como colas de pulpo derrib le el sombrero dos veces y cans le de manera que de despecho c lera y rabia asi la espada por la empu adura y arroj la por el aire con tanta fuerza que uno de los labradores asistentes que era escribano que fue por ella dio despu s por testimonio que la along de s casi tres cuartos de legua el cual testimonio sirve y ha servido para que se conozca y vea con toda verdad c mo la fuerza es vencida del arte sent se cansado corchuelo y lleg ndose a l sancho le dijo m a fe se or bachiller si vuesa merced toma mi consejo de aqu adelante no ha de desafiar a nadie a esgrimir sino a luchar o a tirar la barra pues tiene edad y fuerzas para ello que destos a quien llaman diestros he o do decir que meten una punta de una espada por el ojo de una aguja yo me contento respondi corchuelo de haber ca do de mi burra y de que me haya mostrado la experiencia la verdad de quien tan lejos estaba y levant ndose abraz al licenciado y quedaron m s amigos que de antes y no queriendo esperar al escribano que hab a ido por la espada por parecerle que tardar a mucho y as determinaron seguir por llegar temprano a la aldea de quiteria de donde todos eran en lo que faltaba del camino les fue contando el licenciado las excelencias de la espada con tantas razones demostrativas y con tantas figuras y demostraciones matem ticas que todos quedaron enterados de la bondad de la ciencia y corchuelo reducido de su pertinacia era anochecido pero antes que llegasen les pareci a todos que estaba delante del pueblo un cielo lleno de inumerables y resplandecientes estrellas oyeron asimismo confusos y suaves sonidos de diversos instrumentos como de flautas tamborinos salterios albogues panderos y sonajas y cuando llegaron cerca vieron que los rboles de una enramada que a mano hab an puesto a la entrada del pueblo estaban todos llenos de luminarias a quien no ofend a el viento que entonces no soplaba sino tan manso que no ten a fuerza para mover las hojas de los rboles los m sicos eran los regocijadores de la boda que en diversas cuadrillas por aquel agradable sitio andaban unos bailando y otros cantando y otros tocando la diversidad de los referidos instrumentos en efecto no parec a sino que por todo aquel prado andaba corriendo la alegr a y saltando el contento otros muchos andaban ocupados en levantar andamios de donde con comodidad pudiesen ver otro d a las representaciones y danzas que se hab an de hacer en aquel lugar dedicado para solenizar las bodas del rico camacho y las exequias de basilio no quiso entrar en el lugar don quijote aunque se lo pidieron as el labrador como el bachiller pero l dio por disculpa bastant sima a su parecer ser costumbre de los caballeros andantes dormir por los campos y florestas antes que en los poblados aunque fuese debajo de dorados techos y con esto se desvi un poco del camino bien contra la voluntad de sancho vini ndosele a la memoria el buen alojamiento que hab a tenido en el castillo o casa de don diego cap tulo xx donde se cuentan las bodas de camacho el rico con el suceso de basilio el pobre apenas la blanca aurora hab a dado lugar a que el luciente febo con el ardor de sus calientes rayos las l quidas perlas de sus cabellos de oro enjugase cuando don quijote sacudiendo la pereza de sus miembros se puso en pie y llam a su escudero sancho que a n todav a roncaba lo cual visto por don quijote antes que le despertase le dijo oh t bienaventurado sobre cuantos viven sobre la haz de la tierra pues sin tener invidia ni ser invidiado duermes con sosegado esp ritu ni te persiguen encantadores ni sobresaltan encantamentos duerme digo otra vez y lo dir otras ciento sin que te tengan en contina vigilia celos de tu dama ni te desvelen pensamientos de pagar deudas que debas ni de lo que has de hacer para comer otro d a t y tu peque a y angustiada familia ni la ambici n te inquieta ni la pompa vana del mundo te fatiga pues los l mites de tus deseos no se estienden a m s que a pensar tu jumento que el de tu persona sobre mis hombros le tienes puesto contrapeso y carga que puso la naturaleza y la costumbre a los se ores duerme el criado y est velando el se or pensando c mo le ha de sustentar mejorar y hacer mercedes la congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir a la tierra con el conveniente roc o no aflige al criado sino al se or que ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvi en la fertilidad y abundancia a todo esto no respondi sancho porque dorm a ni despertara tan presto si don quijote con el cuento de la lanza no le hiciere volver en s despert en fin so oliento y perezoso y volviendo el rostro a todas partes dijo de la parte desta enramada si no me enga o sale un tufo y olor harto m s de torreznos asados que de juncos y tomillos bodas que por tales olores comienzan para mi santiguada que deben de ser abundantes y generosas acaba glot n dijo don quijote ven iremos a ver estos desposorios por ver lo que hace el desde ado basilio mas que haga lo que quisiere respondi sancho no fuera l pobre y cas rase con quiteria no hay m s sino tener un cuarto y querer alzarse por las nubes a la fe se or yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que hallare y no pedir cotufas en el golfo yo apostar un brazo que puede camacho envolver en reales a basilio y si esto es as como debe de ser bien boba fuera quiteria en desechar las galas y las joyas que le debe de haber dado y le puede dar camacho por escoger el tirar de la barra y el jugar de la negra de basilio sobre un buen tiro de barra o sobre una gentil treta de espada no dan un cuartillo de vino en la taberna habilidades y gracias que no son vendibles mas que las tenga el conde dirlos pero cuando las tales gracias caen sobre quien tiene buen dinero tal sea mi vida como ellas parecen sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero por quien dios es sancho dijo a esta saz n don quijote que concluyas con tu arenga que tengo para m que si te dejasen seguir en las que a cada paso comienzas no te quedar a tiempo para comer ni para dormir que todo le gastar as en hablar si vuestra merced tuviera buena memoria replic sancho debi rase acordar de los cap tulos de nuestro concierto antes que esta ltima vez sali semos de casa uno dellos fue que me hab a de dejar hablar todo aquello que quisiese con que no fuese contra el pr jimo ni contra la autoridad de vuesa merced y hasta agora me parece que no he contravenido contra el tal cap tulo yo no me acuerdo sancho respondi don quijote del tal cap tulo y puesto que sea as quiero que calles y vengas que ya los instrumentos que anoche o mos vuelven a alegrar los valles y sin duda los desposorios se celebrar n en el frescor de la ma ana y no en el calor de la tarde hizo sancho lo que su se or le mandaba y poniendo la silla a rocinante y la albarda al rucio subieron los dos y paso ante paso se fueron entrando por la enramada lo primero que se le ofreci a la vista de sancho fue espetado en un asador de un olmo entero un entero novillo y en el fuego donde se hab a de asar ard a un mediano monte de le a y seis ollas que alrededor de la hoguera estaban no se hab an hecho en la com n turquesa de las dem s ollas porque eran seis medias tinajas que cada una cab a un rastro de carne as embeb an y encerraban en s carneros enteros sin echarse de ver como si fueran palominos las liebres ya sin pellejo y las gallinas sin pluma que estaban colgadas por los rboles para sepultarlas en las ollas no ten an n mero los p jaros y caza de diversos g neros eran infinitos colgados de los rboles para que el aire los enfriase cont sancho m s de sesenta zaques de m s de a dos arrobas cada uno y todos llenos seg n despu s pareci de generosos vinos as hab a rimeros de pan blanqu simo como los suele haber de montones de trigo en las eras los quesos puestos como ladrillos enrejados formaban una muralla y dos calderas de aceite mayores que las de un tinte serv an de fre r cosas de masa que con dos valientes palas las sacaban fritas y las zabull an en otra caldera de preparada miel que all junto estaba los cocineros y cocineras pasaban de cincuenta todos limpios todos diligentes y todos contentos en el dilatado vientre del novillo estaban doce tiernos y peque os lechones que cosidos por encima serv an de darle sabor y enternecerle las especias de diversas suertes no parec a haberlas comprado por libras sino por arrobas y todas estaban de manifiesto en una grande arca finalmente el aparato de la boda era r stico pero tan abundante que pod a sustentar a un ej rcito todo lo miraba sancho panza y todo lo contemplaba y de todo se aficionaba primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas de qui n l tomara de bon sima gana un mediano puchero luego le aficionaron la voluntad los zaques y ltimamente las frutas de sart n si es que se pod an llamar sartenes las tan orondas calderas y as sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa se lleg a uno de los sol citos cocineros y con corteses y hambrientas razones le rog le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas a lo que el cocinero respondi hermano este d a no es de aquellos sobre quien tiene juridici n la hambre merced al rico camacho apeaos y mirad si hay por ah un cuchar n y espumad una gallina o dos y buen provecho os hagan no veo ninguno respondi sancho esperad dijo el cocinero pecador de m y qu melindroso y para poco deb is de ser y diciendo esto asi de un caldero y encaj ndole en una de las medias tinajas sac en l tres gallinas y dos gansos y dijo a sancho comed amigo y desayunaos con esta espuma en tanto que se llega la hora del yantar no tengo en qu echarla respondi sancho pues llevaos dijo el cocinero la cuchara y todo que la riqueza y el contento de camacho todo lo suple en tanto pues que esto pasaba sancho estaba don quijote mirando c mo por una parte de la enramada entraban hasta doce labradores sobre doce hermos simas yeguas con ricos y vistosos jaeces de campo y con muchos cascabeles en los petrales y todos vestidos de regocijo y fiestas los cuales en concertado tropel corrieron no una sino muchas carreras por el prado con regocijada algazara y grita diciendo vivan camacho y quiteria l tan rico como ella hermosa y ella la m s hermosa del mundo oyendo lo cual don quijote dijo entre s bien parece que stos no han visto a mi dulcinea del toboso que si la hubieran visto ellos se fueran a la mano en las alabanzas desta su quiteria de all a poco comenzaron a entrar por diversas partes de la enramada muchas y diferentes danzas entre las cuales ven a una de espadas de hasta veinte y cuatro zagales de gallardo parecer y br o todos vestidos de delgado y blanqu simo lienzo con sus pa os de tocar labrados de varias colores de fina seda y al que los guiaba que era un ligero mancebo pregunt uno de los de las yeguas si se hab a herido alguno de los danzantes por ahora bendito sea dios no se ha herido nadie todos vamos sanos y luego comenz a enredarse con los dem s compa eros con tantas vueltas y con tanta destreza que aunque don quijote estaba hecho a ver semejantes danzas ninguna le hab a parecido tan bien como aqu lla tambi n le pareci bien otra que entr de doncellas hermos simas tan mozas que al parecer ninguna bajaba de catorce ni llegaba a diez y ocho a os vestidas todas de palmilla verde los cabellos parte tranzados y parte sueltos pero todos tan rubios que con los del sol pod an tener competencia sobre los cuales tra an guirnaldas de jazmines rosas amaranto y madreselva compuestas gui balas un venerable viejo y una anciana matrona pero m s ligeros y sueltos que sus a os promet an hac ales el son una gaita zamorana y ellas llevando en los rostros y en los ojos a la honestidad y en los pies a la ligereza se mostraban las mejores bailadoras del mundo tras sta entr otra danza de artificio y de las que llaman habladas era de ocho ninfas repartidas en dos hileras de la una hilera era gu a el dios cupido y de la otra el inter s aqu l adornado de alas arco aljaba y saetas ste vestido de ricas y diversas colores de oro y seda las ninfas que al amor segu an tra an a las espaldas en pargamino blanco y letras grandes escritos sus nombres poes a era el t tulo de la primera el de la segunda discreci n el de la tercera buen linaje el de la cuarta valent a del modo mesmo ven an se aladas las que al inter s segu an dec a liberalidad el t tulo de la primera d diva el de la segunda tesoro el de la tercera y el de la cuarta posesi n pac fica delante de todos ven a un castillo de madera a quien tiraban cuatro salvajes todos vestidos de yedra y de c amo te ido de verde tan al natural que por poco espantaran a sancho en la frontera del castillo y en todas cuatro partes de sus cuadros tra a escrito castillo del buen recato hac anles el son cuatro diestros ta edores de tamboril y flauta comenzaba la danza cupido y habiendo hecho dos mudanzas alzaba los ojos y flechaba el arco contra una doncella que se pon a entre las almenas del castillo a la cual desta suerte dijo yo soy el dios poderoso en el aire y en la tierra y en el ancho mar undoso y en cuanto el abismo encierra en su b ratro espantoso nunca conoc qu es miedo todo cuanto quiero puedo aunque quiera lo imposible y en todo lo que es posible mando quito pongo y vedo acab la copla dispar una flecha por lo alto del castillo y retir se a su puesto sali luego el inter s y hizo otras dos mudanzas callaron los tamborinos y l dijo soy quien puede m s que amor y es amor el que me gu a soy de la estirpe mejor que el cielo en la tierra cr a m s conocida y mayor soy el inter s en quien pocos suelen obrar bien y obrar sin m es gran milagro y cual soy te me consagro por siempre jam s am n. retir se el inter s y h zose adelante la poes a la cual despu s de haber hecho sus mudanzas como los dem s puestos los ojos en la doncella del castillo dijo en dulc simos conceptos la dulc sima poes a altos graves y discretos se ora el alma te env a envuelta entre mil sonetos si acaso no te importuna mi porf a tu fortuna de otras muchas invidiada ser por m levantada sobre el cerco de la luna desvi se la poes a y de la parte del inter s sali la liberalidad y despu s de hechas sus mudanzas dijo llaman liberalidad al dar que el estremo huye de la prodigalidad y del contrario que arguye tibia y floja voluntad mas yo por te engrandecer de hoy m s pr diga he de ser que aunque es vicio es vicio honrado y de pecho enamorado que en el dar se echa de ver deste modo salieron y se retiraron todas las dos figuras de las dos escuadras y cada uno hizo sus mudanzas y dijo sus versos algunos elegantes y algunos rid culos y s lo tom de memoria don quijote que la ten a grande los ya referidos y luego se mezclaron todos haciendo y deshaciendo lazos con gentil donaire y desenvoltura y cuando pasaba el amor por delante del castillo disparaba por alto sus flechas pero el inter s quebraba en l alcanc as doradas finalmente despu s de haber bailado un buen espacio el inter s sac un bols n que le formaba el pellejo de un gran gato romano que parec a estar lleno de dineros y arroj ndole al castillo con el golpe se desencajaron las tablas y se cayeron dejando a la doncella descubierta y sin defensa alguna lleg el inter s con las figuras de su val a y ech ndola una gran cadena de oro al cuello mostraron prenderla rendirla y cautivarla lo cual visto por el amor y sus valedores hicieron adem n de quit rsela y todas las demostraciones que hac an eran al son de los tamborinos bailando y danzando concertadamente pusi ronlos en paz los salvajes los cuales con mucha presteza volvieron a armar y a encajar las tablas del castillo y la doncella se encerr en l como de nuevo y con esto se acab la danza con gran contento de los que la miraban pregunt don quijote a una de las ninfas que qui n la hab a compuesto y ordenado respondi le que un beneficiado de aquel pueblo que ten a gentil caletre para semejantes invenciones yo apostar dijo don quijote que debe de ser m s amigo de camacho que de basilio el tal bachiller o beneficiado y que debe de tener m s de sat rico que de v speras bien ha encajado en la danza las habilidades de basilio y las riquezas de camacho sancho panza que lo escuchaba todo dijo el rey es mi gallo a camacho me atengo en fin dijo don quijote bien se parece sancho que eres villano y de aqu llos que dicen viva quien vence no s de los que soy respondi sancho pero bien s que nunca de ollas de basilio sacar yo tan elegante espuma como es esta que he sacado de las de camacho y ense le el caldero lleno de gansos y de gallinas y asiendo de una comenz a comer con mucho donaire y gana y dijo a la barba de las habilidades de basilio que tanto vales cuanto tienes y tanto tienes cuanto vales dos linajes solos hay en el mundo como dec a una ag ela m a que son el tener y el no tener aunque ella al del tener se aten a y el d a de hoy mi se or don quijote antes se toma el pulso al haber que al saber un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado as que vuelvo a decir que a camacho me atengo de cuyas ollas son abundantes espumas gansos y gallinas liebres y conejos y de las de basilio ser n si viene a mano y aunque no venga sino al pie aguachirle has acabado tu arenga sancho dijo don quijote habr la acabado respondi sancho porque veo que vuestra merced recibe pesadumbre con ella que si esto no se pusiera de por medio obra hab a cortada para tres d as plega a dios sancho replic don quijote que yo te vea mudo antes que me muera al paso que llevamos respondi sancho antes que vuestra merced se muera estar yo mascando barro y entonces podr ser que est tan mudo que no hable palabra hasta la fin del mundo o por lo menos hasta el d a del juicio aunque eso as suceda oh sancho respondi don quijote nunca llegar tu silencio a do ha llegado lo que has hablado hablas y tienes de hablar en tu vida y m s que est muy puesto en raz n natural que primero llegue el d a de mi muerte que el de la tuya y as jam s pienso verte mudo ni aun cuando est s bebiendo o durmiendo que es lo que puedo encarecer a buena fe se or respondi sancho que no hay que fiar en la descarnada digo en la muerte la cual tambi n come cordero como carnero y a nuestro cura he o do decir que con igual pie pisaba las altas torres de los reyes como las humildes chozas de los pobres tiene esta se ora m s de poder que de melindre no es nada asquerosa de todo come y a todo hace y de toda suerte de gentes edades y preeminencias hinche sus alforjas no es segador que duerme las siestas que a todas horas siega y corta as la seca como la verde yerba y no parece que masca sino que engulle y traga cuanto se le pone delante porque tiene hambre canina que nunca se harta y aunque no tiene barriga da a entender que est hidr pica y sedienta de beber solas las vidas de cuantos viven como quien se bebe un jarro de agua fr a. no m s sancho dijo a este punto don quijote tente en buenas y no te dejes caer que en verdad que lo que has dicho de la muerte por tus r sticos t rminos es lo que pudiera decir un buen predicador d gote sancho que si como tienes buen natural y discreci n pudieras tomar un p lpito en la mano y irte por ese mundo predicando lindezas bien predica quien bien vive respondi sancho y yo no s otras tolog as ni las has menester dijo don quijote pero yo no acabo de entender ni alcanzar c mo siendo el principio de la sabidur a el temor de dios t que temes m s a un lagarto que a l sabes tanto juzgue vuesa merced se or de sus caballer as respondi sancho y no se meta en juzgar de los temores o valent as ajenas que tan gentil temeroso soy yo de dios como cada hijo de vecino y d jeme vuestra merced despabilar esta espuma que lo dem s todas son palabras ociosas de que nos han de pedir cuenta en la otra vida y diciendo esto comenz de nuevo a dar asalto a su caldero con tan buenos alientos que despert los de don quijote y sin duda le ayudara si no lo impidiera lo que es fuerza se diga adelante cap tulo xxi donde se prosiguen las bodas de camacho con otros gustosos sucesos cuando estaban don quijote y sancho en las razones referidas en el cap tulo antecedente se oyeron grandes voces y gran ruido y d banlas y caus banle los de las yeguas que con larga carrera y grita iban a recebir a los novios que rodeados de mil g neros de instrumentos y de invenciones ven an acompa ados del cura y de la parentela de entrambos y de toda la gente m s lucida de los lugares circunvecinos todos vestidos de fiesta y como sancho vio a la novia dijo a buena fe que no viene vestida de labradora sino de garrida palaciega pardiez que seg n diviso que las patenas que hab a de traer son ricos corales y la palmilla verde de cuenca es terciopelo de treinta pelos y montas que la guarnici n es de tiras de lienzo blanca voto a m que es de raso pues tomadme las manos adornadas con sortijas de azabache no medre yo si no son anillos de oro y muy de oro y empedrados con pelras blancas como una cuajada que cada una debe de valer un ojo de la cara oh hideputa y qu cabellos que si no son postizos no los he visto mas luengos ni m s rubios en toda mi vida no sino ponedla tacha en el br o y en el talle y no la compar is a una palma que se mueve cargada de racimos de d tiles que lo mesmo parecen los dijes que trae pendientes de los cabellos y de la garganta juro en mi nima que ella es una chapada moza y que puede pasar por los bancos de flandes ri se don quijote de las r sticas alabanzas de sancho panza pareci le que fuera de su se ora dulcinea del toboso no hab a visto mujer m s hermosa jam s. ven a la hermosa quiteria algo descolorida y deb a de ser de la mala noche que siempre pasan las novias en componerse para el d a venidero de sus bodas banse acercando a un teatro que a un lado del prado estaba adornado de alfombras y ramos adonde se hab an de hacer los desposorios y de donde hab an de mirar las danzas y las invenciones y a la saz n que llegaban al puesto oyeron a sus espaldas grandes voces y una que dec a esperaos un poco gente tan inconsiderada como presurosa a cuyas voces y palabras todos volvieron la cabeza y vieron que las daba un hombre vestido al parecer de un sayo negro jironado de carmes a llamas ven a coronado como se vio luego con una corona de funesto cipr s en las manos tra a un bast n grande en llegando m s cerca fue conocido de todos por el gallardo basilio y todos estuvieron suspensos esperando en qu hab an de parar sus voces y sus palabras temiendo alg n mal suceso de su venida en saz n semejante lleg en fin cansado y sin aliento y puesto delante de los desposados hincando el bast n en el suelo que ten a el cuento de una punta de acero mudada la color puestos los ojos en quiteria con voz tremente y ronca estas razones dijo bien sabes desconocida quiteria que conforme a la santa ley que profesamos que viviendo yo t no puedes tomar esposo y juntamente no ignoras que por esperar yo que el tiempo y mi diligencia mejorasen los bienes de mi fortuna no he querido dejar de guardar el decoro que a tu honra conven a pero t echando a las espaldas todas las obligaciones que debes a mi buen deseo quieres hacer se or de lo que es m o a otro cuyas riquezas le sirven no s lo de buena fortuna sino de bon sima ventura y para que la tenga colmada y no como yo pienso que la merece sino como se la quieren dar los cielos yo por mis manos deshar el imposible o el inconveniente que puede estorb rsela quit ndome a m de por medio viva viva el rico camacho con la ingrata quiteria largos y felices siglos y muera muera el pobre basilio cuya pobreza cort las alas de su dicha y le puso en la sepultura y diciendo esto asi del bast n que ten a hincado en el suelo y qued ndose la mitad d l en la tierra mostr que serv a de vaina a un mediano estoque que en l se ocultaba y puesta la que se pod a llamar empu adura en el suelo con ligero desenfado y determinado prop sito se arroj sobre l y en un punto mostr la punta sangrienta a las espaldas con la mitad del acerada cuchilla quedando el triste ba ado en su sangre y tendido en el suelo de sus mismas armas traspasado acudieron luego sus amigos a favorecerle condolidos de su miseria y lastimosa desgracia y dejando don quijote a rocinante acudi a favorecerle y le tom en sus brazos y hall que a n no hab a espirado quisi ronle sacar el estoque pero el cura que estaba presente fue de parecer que no se le sacasen antes de confesarle porque el sac rsele y el espirar ser a todo a un tiempo pero volviendo un poco en s basilio con voz doliente y desmayada dijo si quisieses cruel quiteria darme en este ltimo y forzoso trance la mano de esposa a n pensar a que mi temeridad tendr a desculpa pues en ella alcanc el bien de ser tuyo el cura oyendo lo cual le dijo que atendiese a la salud del alma antes que a los gustos del cuerpo y que pidiese muy de veras a dios perd n de sus pecados y de su desesperada determinaci n. a lo cual replic basilio que en ninguna manera se confesar a si primero quiteria no le daba la mano de ser su esposa que aquel contento le adobar a la voluntad y le dar a aliento para confesarse en oyendo don quijote la petici n del herido en altas voces dijo que basilio ped a una cosa muy justa y puesta en raz n y adem s muy hacedera y que el se or camacho quedar a tan honrado recibiendo a la se ora quiteria viuda del valeroso basilio como si la recibiera del lado de su padre aqu no ha de haber m s de un s que no tenga otro efecto que el pronunciarle pues el t lamo de estas bodas ha de ser la sepultura todo lo o a camacho y todo le ten a suspenso y confuso sin saber qu hacer ni qu decir pero las voces de los amigos de basilio fueron tantas pidi ndole que consintiese que quiteria le diese la mano de esposa porque su alma no se perdiese partiendo desesperado desta vida que le movieron y aun forzaron a decir que si quiteria quer a d rsela que l se contentaba pues todo era dilatar por un momento el cumplimiento de sus deseos luego acudieron todos a quiteria y unos con ruegos y otros con l grimas y otros con eficaces razones la persuad an que diese la mano al pobre basilio y ella m s dura que un m rmol y m s sesga que una estatua mostraba que ni sab a ni pod a ni quer a responder palabra ni la respondiera si el cura no la dijera que se determinase presto en lo que hab a de hacer porque ten a basilio ya el alma en los dientes y no daba lugar a esperar inresolutas determinaciones entonces la hermosa quiteria sin responder palabra alguna turbada al parecer triste y pesarosa lleg donde basilio estaba ya los ojos vueltos el aliento corto y apresurado murmurando entre los dientes el nombre de quiteria dando muestras de morir como gentil y no como cristiano lleg en fin quiteria y puesta de rodillas le pidi la mano por se as y no por palabras desencaj los ojos basilio y mir ndola atentamente le dijo oh quiteria que has venido a ser piadosa a tiempo cuando tu piedad ha de servir de cuchillo que me acabe de quitar la vida pues ya no tengo fuerzas para llevar la gloria que me das en escogerme por tuyo ni para suspender el dolor que tan apriesa me va cubriendo los ojos con la espantosa sombra de la muerte lo que te suplico es oh fatal estrella m a que la mano que me pides y quieres darme no sea por cumplimiento ni para enga arme de nuevo sino que confieses y digas que sin hacer fuerza a tu voluntad me la entregas y me la das como a tu leg timo esposo pues no es raz n que en un trance como ste me enga es ni uses de fingimientos con quien tantas verdades ha tratado contigo entre estas razones se desmayaba de modo que todos los presentes pensaban que cada desmayo se hab a de llevar el alma consigo quiteria toda honesta y toda vergonzosa asiendo con su derecha mano la de basilio le dijo ninguna fuerza fuera bastante a torcer mi voluntad y as con la m s libre que tengo te doy la mano de leg tima esposa y recibo la tuya si es que me la das de tu libre albedr o sin que la turbe ni contraste la calamidad en que tu discurso acelerado te ha puesto s doy respondi basilio no turbado ni confuso sino con el claro entendimiento que el cielo quiso darme y as me doy y me entrego por tu esposo y yo por tu esposa respondi quiteria ahora vivas largos a os ahora te lleven de mis brazos a la sepultura para estar tan herido este mancebo dijo a este punto sancho panza mucho habla h ganle que se deje de requiebros y que atienda a su alma que a mi parecer m s la tiene en la lengua que en los dientes estando pues asidos de las manos basilio y quiteria el cura tierno y lloroso los ech la bendici n y pidi al cielo diese buen poso al alma del nuevo desposado el cual as como recibi la bendici n con presta ligereza se levant en pie y con no vista desenvoltura se sac el estoque a quien serv a de vaina su cuerpo quedaron todos los circunstantes admirados y algunos dellos m s simples que curiosos en altas voces comenzaron a decir milagro milagro pero basilio replic no milagro milagro sino industria industria el cura desatentado y at nito acudi con ambas manos a tentar la herida y hall que la cuchilla hab a pasado no por la carne y costillas de basilio sino por un ca n hueco de hierro que lleno de sangre en aquel lugar bien acomodado ten a preparada la sangre seg n despu s se supo de modo que no se helase finalmente el cura y camacho con todos los m s circunstantes se tuvieron por burlados y escarnidos la esposa no dio muestras de pesarle de la burla antes oyendo decir que aquel casamiento por haber sido enga oso no hab a de ser valedero dijo que ella le confirmaba de nuevo de lo cual coligieron todos que de consentimiento y sabidur a de los dos se hab a trazado aquel caso de lo que qued camacho y sus valedores tan corridos que remitieron su venganza a las manos y desenvainando muchas espadas arremetieron a basilio en cuyo favor en un instante se desenvainaron casi otras tantas y tomando la delantera a caballo don quijote con la lanza sobre el brazo y bien cubierto de su escudo se hac a dar lugar de todos sancho a quien jam s pluguieron ni solazaron semejantes fechur as se acogi a las tinajas donde hab a sacado su agradable espuma pareci ndole aquel lugar como sagrado que hab a de ser tenido en respeto don quijote a grandes voces dec a teneos se ores teneos que no es raz n tom is venganza de los agravios que el amor nos hace y advertid que el amor y la guerra son una misma cosa y as como en la guerra es cosa l cita y acostumbrada usar de ardides y estratagemas para vencer al enemigo as en las contiendas y competencias amorosas se tienen por buenos los embustes y mara as que se hacen para conseguir el fin que se desea como no sean en menoscabo y deshonra de la cosa amada quiteria era de basilio y basilio de quiteria por justa y favorable disposici n de los cielos camacho es rico y podr comprar su gusto cuando donde y como quisiere basilio no tiene m s desta oveja y no se la ha de quitar alguno por poderoso que sea que a los dos que dios junta no podr separar el hombre y el que lo intentare primero ha de pasar por la punta desta lanza y en esto la blandi tan fuerte y tan diestramente que puso pavor en todos los que no le conoc an y tan intensamente se fij en la imaginaci n de camacho el desd n de quiteria que se la borr de la memoria en un instante y as tuvieron lugar con l las persuasiones del cura que era var n prudente y bien intencionado con las cuales qued camacho y los de su parcialidad pac ficos y sosegados en se al de lo cual volvieron las espadas a sus lugares culpando m s a la facilidad de quiteria que a la industria de basilio haciendo discurso camacho que si quiteria quer a bien a basilio doncella tambi n le quisiera casada y que deb a de dar gracias al cielo m s por hab rsela quitado que por hab rsela dado consolado pues y pac fico camacho y los de su mesnada todos los de la de basilio se sosegaron y el rico camacho por mostrar que no sent a la burla ni la estimaba en nada quiso que las fiestas pasasen adelante como si realmente se desposara pero no quisieron asistir a ellas basilio ni su esposa ni secuaces y as se fueron a la aldea de basilio que tambi n los pobres virtuosos y discretos tienen quien los siga honre y ampare como los ricos tienen quien los lisonjee y acompa e. llevar nse consigo a don quijote estim ndole por hombre de valor y de pelo en pecho a s lo sancho se le escureci el alma por verse imposibilitado de aguardar la espl ndida comida y fiestas de camacho que duraron hasta la noche y as asenderado y triste sigui a su se or que con la cuadrilla de basilio iba y as se dej atr s las ollas de egipto aunque las llevaba en el alma cuya ya casi consumida y acabada espuma que en el caldero llevaba le representaba la gloria y la abundancia del bien que perd a y as congojado y pensativo aunque sin hambre sin apearse del rucio sigui las huellas de rocinante cap tulo xxii donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de montesinos que est en el coraz n de la mancha a quien dio felice cima el valeroso don quijote de la mancha grandes fueron y muchos los regalos que los desposados hicieron a don quijote obligados de las muestras que hab a dado defendiendo su causa y al par de la valent a le graduaron la discreci n teni ndole por un cid en las armas y por un cicer n en la elocuencia el buen sancho se refocil tres d as a costa de los novios de los cuales se supo que no fue traza comunicada con la hermosa quiteria el herirse fingidamente sino industria de basilio esperando della el mesmo suceso que se hab a visto bien es verdad que confes que hab a dado parte de su pensamiento a algunos de sus amigos para que al tiempo necesario favoreciesen su intenci n y abonasen su enga o. no se pueden ni deben llamar enga os dijo don quijote los que ponen la mira en virtuosos fines y que el de casarse los enamorados era el fin de m s excelencia advirtiendo que el mayor contrario que el amor tiene es la hambre y la continua necesidad porque el amor es todo alegr a regocijo y contento y m s cuando el amante est en posesi n de la cosa amada contra quien son enemigos opuestos y declarados la necesidad y la pobreza y que todo esto dec a con intenci n de que se dejase el se or basilio de ejercitar las habilidades que sabe que aunque le daban fama no le daban dineros y que atendiese a granjear hacienda por medios l citos e industriosos que nunca faltan a los prudentes y aplicados el pobre honrado si es que puede ser honrado el pobre tiene prenda en tener mujer hermosa que cuando se la quitan le quitan la honra y se la matan la mujer hermosa y honrada cuyo marido es pobre merece ser coronada con laureles y palmas de vencimiento y triunfo la hermosura por s sola atrae las voluntades de cuantos la miran y conocen y como a se uelo gustoso se le abaten las guilas reales y los p jaros altaneros pero si a la tal hermosura se le junta la necesidad y la estrecheza tambi n la embisten los cuervos los milanos y las otras aves de rapi a y la que est a tantos encuentros firme bien merece llamarse corona de su marido mirad discreto basilio a adi don quijote opini n fue de no s qu sabio que no hab a en todo el mundo sino una sola mujer buena y daba por consejo que cada uno pensase y creyese que aquella sola buena era la suya y as vivir a contento yo no soy casado ni hasta agora me ha venido en pensamiento serlo y con todo esto me atrever a a dar consejo al que me lo pidiese del modo que hab a de buscar la mujer con quien se quisiese casar lo primero le aconsejar a que mirase m s a la fama que a la hacienda porque la buena mujer no alcanza la buena fama solamente con ser buena sino con parecerlo que mucho m s da an a las honras de las mujeres las desenvolturas y libertades p blicas que las maldades secretas si traes buena mujer a tu casa f cil cosa ser a conservarla y aun mejorarla en aquella bondad pero si la traes mala en trabajo te pondr el enmendarla que no es muy hacedero pasar de un estremo a otro yo no digo que sea imposible pero t ngolo por dificultoso o a todo esto sancho y dijo entre s este mi amo cuando yo hablo cosas de meollo y de sustancia suele decir que podr a yo tomar un p lpito en las manos y irme por ese mundo adelante predicando lindezas y yo digo d l que cuando comienza a enhilar sentencias y a dar consejos no s lo puede tomar p lpito en las manos sino dos en cada dedo y andarse por esas plazas a qu quieres boca v late el diablo por caballero andante que tantas cosas sabes yo pensaba en mi nima que s lo pod a saber aquello que tocaba a sus caballer as pero no hay cosa donde no pique y deje de meter su cucharada murmuraba esto algo sancho y entreoy le su se or y pregunt le qu murmuras sancho no digo nada ni murmuro de nada respondi sancho s lo estaba diciendo entre m que quisiera haber o do lo que vuesa merced aqu ha dicho antes que me casara que quiz dijera yo agora el buey suelto bien se lame tan mala es tu teresa sancho dijo don quijote no es muy mala respondi sancho pero no es muy buena a lo menos no es tan buena como yo quisiera mal haces sancho dijo don quijote en decir mal de tu mujer que en efecto es madre de tus hijos no nos debemos nada respondi sancho que tambi n ella dice mal de m cuando se le antoja especialmente cuando est celosa que entonces s frala el mesmo satan s. finalmente tres d as estuvieron con los novios donde fueron regalados y servidos como cuerpos de rey pidi don quijote al diestro licenciado le diese una gu a que le encaminase a la cueva de montesinos porque ten a gran deseo de entrar en ella y ver a ojos vistas si eran verdaderas las maravillas que de ella se dec an por todos aquellos contornos el licenciado le dijo que le dar a a un primo suyo famoso estudiante y muy aficionado a leer libros de caballer as el cual con mucha voluntad le pondr a a la boca de la mesma cueva y le ense ar a las lagunas de ruidera famosas ansimismo en toda la mancha y aun en toda espa a y d jole que llevar a con l gustoso entretenimiento a causa que era mozo que sab a hacer libros para imprimir y para dirigirlos a pr ncipes finalmente el primo vino con una pollina pre ada cuya albarda cubr a un gayado tapete o arpillera ensill sancho a rocinante y aderez al rucio provey sus alforjas a las cuales acompa aron las del primo asimismo bien prove das y encomend ndose a dios y despedi ndose de todos se pusieron en camino tomando la derrota de la famosa cueva de montesinos en el camino pregunt don quijote al primo de qu g nero y calidad eran sus ejercicios su profesi n y estudios a lo que l respondi que su profesi n era ser humanista sus ejercicios y estudios componer libros para dar a la estampa todos de gran provecho y no menos entretenimiento para la rep blica que el uno se intitulaba el de las libreas donde pinta setecientas y tres libreas con sus colores motes y cifras de donde pod an sacar y tomar las que quisiesen en tiempo de fiestas y regocijos los caballeros cortesanos sin andarlas mendigando de nadie ni lambicando como dicen el cerbelo por sacarlas conformes a sus deseos e intenciones porque doy al celoso al desde ado al olvidado y al ausente las que les convienen que les vendr n m s justas que pecadoras otro libro tengo tambi n a quien he de llamar metamorf seos o ovidio espa ol de invenci n nueva y rara porque en l imitando a ovidio a lo burlesco pinto qui n fue la giralda de sevilla y el ngel de la madalena qui n el ca o de vecinguerra de c rdoba qui nes los toros de guisando la sierra morena las fuentes de leganitos y lavapi s en madrid no olvid ndome de la del piojo de la del ca o dorado y de la priora y esto con sus alegor as met foras y translaciones de modo que alegran suspenden y ense an a un mismo punto otro libro tengo que le llamo suplemento a virgilio polidoro que trata de la invenci n de las cosas que es de grande erudici n y estudio a causa que las cosas que se dej de decir polidoro de gran sustancia las averiguo yo y las declaro por gentil estilo olvid sele a virgilio de declararnos qui n fue el primero que tuvo catarro en el mundo y el primero que tom las unciones para curarse del morbo g lico y yo lo declaro al pie de la letra y lo autorizo con m s de veinte y cinco autores porque vea vuesa merced si he trabajado bien y si ha de ser til el tal libro a todo el mundo sancho que hab a estado muy atento a la narraci n del primo le dijo d game se or as dios le d buena manderecha en la impresi n de sus libros sabr ame decir que s sabr pues todo lo sabe qui n fue el primero que se rasc en la cabeza que yo para m tengo que debi de ser nuestro padre ad n s ser a respondi el primo porque ad n no hay duda sino que tuvo cabeza y cabellos y siendo esto as y siendo el primer hombre del mundo alguna vez se rascar a. as lo creo yo respondi sancho pero d game ahora qui n fue el primer volteador del mundo en verdad hermano respondi el primo que no me sabr determinar por ahora hasta que lo estudie yo lo estudiar en volviendo adonde tengo mis libros y yo os satisfar cuando otra vez nos veamos que no ha de ser sta la postrera pues mire se or replic sancho no tome trabajo en esto que ahora he ca do en la cuenta de lo que le he preguntado sepa que el primer volteador del mundo fue lucifer cuando le echaron o arrojaron del cielo que vino volteando hasta los abismos tienes raz n amigo dijo el primo y dijo don quijote esa pregunta y respuesta no es tuya sancho a alguno las has o do decir calle se or replic sancho que a buena fe que si me doy a preguntar y a responder que no acabe de aqu a ma ana s que para preguntar necedades y responder disparates no he menester yo andar buscando ayuda de vecinos m s has dicho sancho de lo que sabes dijo don quijote que hay algunos que se cansan en saber y averiguar cosas que despu s de sabidas y averiguadas no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria en estas y otras gustosas pl ticas se les pas aquel d a y a la noche se albergaron en una peque a aldea adonde el primo dijo a don quijote que desde all a la cueva de montesinos no hab a m s de dos leguas y que si llevaba determinado de entrar en ella era menester proverse de sogas para atarse y descolgarse en su profundidad don quijote dijo que aunque llegase al abismo hab a de ver d nde paraba y as compraron casi cien brazas de soga y otro d a a las dos de la tarde llegaron a la cueva cuya boca es espaciosa y ancha pero llena de cambroneras y cabrah gos de zarzas y malezas tan espesas y intricadas que de todo en todo la ciegan y encubren en vi ndola se apearon el primo sancho y don quijote al cual los dos le ataron luego fort simamente con las sogas y en tanto que le fajaban y ce an le dijo sancho mire vuestra merced se or m o lo que hace no se quiera sepultar en vida ni se ponga adonde parezca frasco que le ponen a enfriar en alg n pozo s que a vuestra merced no le toca ni ata e ser el escudri ador desta que debe de ser peor que mazmorra ata y calla respondi don quijote que tal empresa como aqu sta sancho amigo para m estaba guardada y entonces dijo la gu a suplico a vuesa merced se or don quijote que mire bien y especule con cien ojos lo que hay all dentro quiz habr cosas que las ponga yo en el libro de mis transformaciones en manos est el pandero que le sabr bien ta er respondi sancho panza dicho esto y acabada la ligadura de don quijote que no fue sobre el arn s sino sobre el jub n de armar dijo don quijote inadvertidos hemos andado en no habernos prove do de alg n esquil n peque o que fuera atado junto a m en esta mesma soga con cuyo sonido se entendiera que todav a bajaba y estaba vivo pero pues ya no es posible a la mano de dios que me gu e. y luego se hinc de rodillas y hizo una oraci n en voz baja al cielo pidiendo a dios le ayudase y le diese buen suceso en aquella al parecer peligrosa y nueva aventura y en voz alta dijo luego oh se ora de mis acciones y movimientos clar sima y sin par dulcinea del toboso si es posible que lleguen a tus o dos las plegarias y rogaciones deste tu venturoso amante por tu inaudita belleza te ruego las escuches que no son otras que rogarte no me niegues tu favor y amparo ahora que tanto le he menester yo voy a despe arme a empozarme y a hundirme en el abismo que aqu se me representa s lo porque conozca el mundo que si t me favoreces no habr imposible a quien yo no acometa y acabe y en diciendo esto se acerc a la sima vio no ser posible descolgarse ni hacer lugar a la entrada si no era a fuerza de brazos o a cuchilladas y as poniendo mano a la espada comenz a derribar y a cortar de aquellas malezas que a la boca de la cueva estaban por cuyo ruido y estruendo salieron por ella una infinidad de grand simos cuervos y grajos tan espesos y con tanta priesa que dieron con don quijote en el suelo y si l fuera tan agorero como cat lico cristiano lo tuviera a mala se al y escusara de encerrarse en lugar semejante finalmente se levant y viendo que no sal an m s cuervos ni otras aves noturnas como fueron murci lagos que asimismo entre los cuervos salieron d ndole soga el primo y sancho se dej calar al fondo de la caverna espantosa y al entrar ech ndole sancho su bendici n y haciendo sobre l mil cruces dijo dios te gu e y la pe a de francia junto con la trinidad de gaeta flor nata y espuma de los caballeros andantes all vas valent n del mundo coraz n de acero brazos de bronce dios te gu e otra vez y te vuelva libre sano y sin cautela a la luz desta vida que dejas por enterrarte en esta escuridad que buscas casi las mismas plegarias y deprecaciones hizo el primo iba don quijote dando voces que le diesen soga y m s soga y ellos se la daban poco a poco y cuando las voces que acanaladas por la cueva sal an dejaron de o rse ya ellos ten an descolgadas las cien brazas de soga y fueron de parecer de volver a subir a don quijote pues no le pod an dar m s cuerda con todo eso se detuvieron como media hora al cabo del cual espacio volvieron a recoger la soga con mucha facilidad y sin peso alguno se al que les hizo imaginar que don quijote se quedaba dentro y crey ndolo as sancho lloraba amargamente y tiraba con mucha priesa por desenga arse pero llegando a su parecer a poco m s de las ochenta brazas sintieron peso de que en estremo se alegraron finalmente a las diez vieron distintamente a don quijote a quien dio voces sancho dici ndole sea vuestra merced muy bien vuelto se or m o que ya pens bamos que se quedaba all para casta pero no respond a palabra don quijote y sac ndole del todo vieron que tra a cerrados los ojos con muestras de estar dormido tendi ronle en el suelo y desli ronle y con todo esto no despertaba pero tanto le volvieron y revolvieron sacudieron y menearon que al cabo de un buen espacio volvi en s desperez ndose bien como si de alg n grave y profundo sue o despertara y mirando a una y otra parte como espantado dijo dios os lo perdone amigos que me hab is quitado de la m s sabrosa y agradable vida y vista que ning n humano ha visto ni pasado en efecto ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra y sue o o se marchitan como la flor del campo oh desdichado montesinos oh mal ferido durandarte oh sin ventura belerma oh lloroso guadiana y vosotras sin dicha ijas de ruidera que mostr is en vuestras aguas las que lloraron vuestros hermosos ojos escuchaban el primo y sancho las palabras de don quijote que las dec a como si con dolor inmenso las sacara de las entra as suplic ronle les diese a entender lo que dec a y les dijese lo que en aquel infierno hab a visto infierno le llam is dijo don quijote pues no le llam is ans porque no lo merece como luego ver is pidi que le diesen algo de comer que tra a grand sima hambre tendieron la arpillera del primo sobre la verde yerba acudieron a la despensa de sus alforjas y sentados todos tres en buen amor y compa a merendaron y cenaron todo junto levantada la arpillera dijo don quijote de la mancha no se levante nadie y estadme hijos todos atentos cap tulo xxiii de las admirables cosas que el estremado don quijote cont que hab a visto en la profunda cueva de montesinos cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por ap crifa las cuatro de la tarde ser an cuando el sol entre nubes cubierto con luz escasa y templados rayos dio lugar a don quijote para que sin calor y pesadumbre contase a sus dos clar simos oyentes lo que en la cueva de montesinos hab a visto y comenz en el modo siguiente a obra de doce o catorce estados de la profundidad desta mazmorra a la derecha mano se hace una concavidad y espacio capaz de poder caber en ella un gran carro con sus mulas ntrale una peque a luz por unos resquicios o agujeros que lejos le responden abiertos en la superficie de la tierra esta concavidad y espacio vi yo a tiempo cuando ya iba cansado y moh no de verme pendiente y colgado de la soga caminar por aquella escura regi n abajo sin llevar cierto ni determinado camino y as determin entrarme en ella y descansar un poco di voces pidi ndoos que no descolg sedes m s soga hasta que yo os lo dijese pero no debistes de o rme fui recogiendo la soga que envi bades y haciendo della una rosca o rimero me sent sobre l pensativo adem s considerando lo que hacer deb a para calar al fondo no teniendo qui n me sustentase y estando en este pensamiento y confusi n de repente y sin procurarlo me salte un sue o profund simo y cuando menos lo pensaba sin saber c mo ni c mo no despert d l y me hall en la mitad del m s bello ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza ni imaginar la m s discreta imaginaci n humana despabil los ojos limpi melos y vi que no dorm a sino que realmente estaba despierto con todo esto me tent la cabeza y los pechos por certificarme si era yo mismo el que all estaba o alguna fantasma vana y contrahecha pero el tacto el sentimiento los discursos concertados que entre m hac a me certificaron que yo era all entonces el que soy aqu ahora ofreci seme luego a la vista un real y suntuoso palacio o alc zar cuyos muros y paredes parec an de transparente y claro cristal fabricados del cual abri ndose dos grandes puertas vi que por ellas sal a y hac a m se ven a un venerable anciano vestido con un capuz de bayeta morada que por el suelo le arrastraba ce ale los hombros y los pechos una beca de colegial de raso verde cubr ale la cabeza una gorra milanesa negra y la barba can sima le pasaba de la cintura no tra a arma ninguna sino un rosario de cuentas en la mano mayores que medianas nueces y los dieces asimismo como huevos medianos de avestruz el continente el paso la gravedad y la anch sima presencia cada cosa de por s y todas juntas me suspendieron y admiraron lleg se a m y lo primero que hizo fue abrazarme estrechamente y luego decirme luengos tiempos ha valeroso caballero don quijote de la mancha que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado llamada la cueva de montesinos haza a s lo guardada para ser acometida de tu invencible coraz n y de tu nimo stupendo ven conmigo se or clar simo que te quiero mostrar las maravillas que este transparente alc zar solapa de quien yo soy alcaide y guarda mayor perpetua porque soy el mismo montesinos de quien la cueva toma nombre apenas me dijo que era montesinos cuando le pregunt si fue verdad lo que en el mundo de ac arriba se contaba que l hab a sacado de la mitad del pecho con una peque a daga el coraz n de su grande amigo durandarte y llev dole a la se ora belerma como l se lo mand al punto de su muerte respondi me que en todo dec an verdad sino en la daga porque no fue daga ni peque a sino un pu al buido m s agudo que una lezna deb a de ser dijo a este punto sancho el tal pu al de ram n de hoces el sevillano no s prosigui don quijote pero no ser a dese pu alero porque ram n de hoces fue ayer y lo de roncesvalles donde aconteci esta desgracia ha muchos a os y esta averiguaci n no es de importancia ni turba ni altera la verdad y contesto de la historia as es respondi el primo prosiga vuestra merced se or don quijote que le escucho con el mayor gusto del mundo no con menor lo cuento yo respondi don quijote y as digo que el venerable montesinos me meti en el cristalino palacio donde en una sala baja fresqu sima sobremodo y toda de alabastro estaba un sepulcro de m rmol con gran maestr a fabricado sobre el cual vi a un caballero tendido de largo a largo no de bronce ni de m rmol ni de jaspe hecho como los suele haber en otros sepulcros sino de pura carne y de puros huesos ten a la mano derecha que a mi parecer es algo peluda y nervosa se al de tener muchas fuerzas su due o puesta sobre el lado del coraz n y antes que preguntase nada a montesinos vi ndome suspenso mirando al del sepulcro me dijo ste es mi amigo durandarte flor y espejo de los caballeros enamorados y valientes de su tiempo ti nele aqu encantado como me tiene a m y a otros muchos y muchas merl n aquel franc s encantador que dicen que fue hijo del diablo y lo que yo creo es que no fue hijo del diablo sino que supo como dicen un punto m s que el diablo el c mo o para qu nos encant nadie lo sabe y ello dir andando los tiempos que no est n muy lejos seg n imagino lo que a m me admira es que s tan cierto como ahora es de d a que durandarte acab los de su vida en mis brazos y que despu s de muerto le saqu el coraz n con mis propias manos y en verdad que deb a de pesar dos libras porque seg n los naturales el que tiene mayor coraz n es dotado de mayor valent a del que le tiene peque o. pues siendo esto as y que realmente muri este caballero c mo ahora se queja y sospira de cuando en cuando como si estuviese vivo esto dicho el m sero durandarte dando una gran voz dijo oh mi primo montesinos lo postrero que os rogaba que cuando yo fuere muerto y mi nima arrancada que llev is mi coraz n adonde belerma estaba sac ndomele del pecho ya con pu al ya con daga oyendo lo cual el venerable montesinos se puso de rodillas ante el lastimado caballero y con l grimas en los ojos le dijo ya se or durandarte car simo primo m o ya hice lo que me mandastes en el aciago d a de nuestra p rdida yo os saqu el coraz n lo mejor que pude sin que os dejase una m nima parte en el pecho yo le limpi con un pa izuelo de puntas yo part con l de carrera para francia habi ndoos primero puesto en el seno de la tierra con tantas l grimas que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que ten an de haberos andado en las entra as y por m s se as primo de mi alma en el primero lugar que top saliendo de roncesvalles ech un poco de sal en vuestro coraz n porque no oliese mal y fuese si no fresco a lo menos amojamado a la presencia de la se ora belerma la cual con vos y conmigo y con guadiana vuestro escudero y con la due a ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas y con otros muchos de vuestros conocidos y amigos nos tiene aqu encantados el sabio merl n ha muchos a os y aunque pasan de quinientos no se ha muerto ninguno de nosotros solamente faltan ruidera y sus hijas y sobrinas las cuales llorando por compasi n que debi de tener merl n dellas las convirti en otras tantas lagunas que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la mancha las llaman las lagunas de ruidera las siete son de los reyes de espa a y las dos sobrinas de los caballeros de una orden sant sima que llaman de san juan guadiana vuestro escudero pla endo asimesmo vuestra desgracia fue convertido en un r o llamado de su mesmo nombre el cual cuando lleg a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo fue tanto el pesar que sinti de ver que os dejaba que se sumergi en las entra as de la tierra pero como no es posible dejar de acudir a su natural corriente de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean vanle administrando de sus aguas las referidas lagunas con las cuales y con otras muchas que se llegan entra pomposo y grande en portugal pero con todo esto por dondequiera que va muestra su tristeza y melancol a y no se precia de criar en sus aguas peces regalados y de estima sino burdos y desabridos bien diferentes de los del tajo dorado y esto que agora os digo oh primo m o os lo he dicho muchas veces y como no me respond is imagino que no me dais cr dito o no me o s de lo que yo recibo tanta pena cual dios lo sabe unas nuevas os quiero dar ahora las cuales ya que no sirvan de alivio a vuestro dolor no os le aumentar n en ninguna manera sabed que ten is aqu en vuestra presencia y abrid los ojos y ver islo aquel gran caballero de quien tantas cosas tiene profetizadas el sabio merl n aquel don quijote de la mancha digo que de nuevo y con mayores ventajas que en los pasados siglos ha resucitado en los presentes la ya olvidada andante caballer a por cuyo medio y favor podr a ser que nosotros fu semos desencantados que las grandes haza as para los grandes hombres est n guardadas y cuando as no sea respondi el lastimado durandarte con voz desmayada y baja cuando as no sea oh primo digo paciencia y barajar y volvi ndose de lado torn a su acostumbrado silencio sin hablar m s palabra oy ronse en esto grandes alaridos y llantos acompa ados de profundos gemidos y angustiados sollozos volv la cabeza y vi por las paredes de cristal que por otra sala pasaba una procesi n de dos hileras de hermos simas doncellas todas vestidas de luto con turbantes blancos sobre las cabezas al modo turquesco al cabo y fin de las hileras ven a una se ora que en la gravedad lo parec a asimismo vestida de negro con tocas blancas tan tendidas y largas que besaban la tierra su turbante era mayor dos veces que el mayor de alguna de las otras era cejijunta y la nariz algo chata la boca grande pero colorados los labios los dientes que tal vez los descubr a mostraban ser ralos y no bien puestos aunque eran blancos como unas peladas almendras tra a en las manos un lienzo delgado y entre l a lo que pude divisar un coraz n de carne momia seg n ven a seco y amojamado d jome montesinos como toda aquella gente de la procesi n eran sirvientes de durandarte y de belerma que all con sus dos se ores estaban encantados y que la ltima que tra a el coraz n entre el lienzo y en las manos era la se ora belerma la cual con sus doncellas cuatro d as en la semana hac an aquella procesi n y cantaban o por mejor decir lloraban endechas sobre el cuerpo y sobre el lastimado coraz n de su primo y que si me hab a parecido algo fea o no tan hermosa como ten a la fama era la causa las malas noches y peores d as que en aquel encantamento pasaba como lo pod a ver en sus grandes ojeras y en su color quebradiza y no toma ocasi n su amarillez y sus ojeras de estar con el mal mensil ordinario en las mujeres porque ha muchos meses y aun a os que no le tiene ni asoma por sus puertas sino del dolor que siente su coraz n por el que de contino tiene en las manos que le renueva y trae a la memoria la desgracia de su mal logrado amante que si esto no fuera apenas la igualara en hermosura donaire y br o la gran dulcinea del toboso tan celebrada en todos estos contornos y aun en todo el mundo cepos quedos dije yo entonces se or don montesinos cuente vuesa merced su historia como debe que ya sabe que toda comparaci n es odiosa y as no hay para qu comparar a nadie con nadie la sin par dulcinea del toboso es quien es y la se ora do a belerma es quien es y quien ha sido y qu dese aqu a lo que l me respondi se or don quijote perd neme vuesa merced que yo confieso que anduve mal y no dije bien en decir que apenas igualara la se ora dulcinea a la se ora belerma pues me bastaba a m haber entendido por no s qu barruntos que vuesa merced es su caballero para que me mordiera la lengua antes de compararla sino con el mismo cielo con esta satisfaci n que me dio el gran montesinos se quiet mi coraz n del sobresalto que receb en o r que a mi se ora la comparaban con belerma y aun me maravillo yo dijo sancho de c mo vuestra merced no se subi sobre el vejote y le moli a coces todos los huesos y le pel las barbas sin dejarle pelo en ellas no sancho amigo respondi don quijote no me estaba a m bien hacer eso porque estamos todos obligados a tener respeto a los ancianos aunque no sean caballeros y principalmente a los que lo son y est n encantados yo s bien que no nos quedamos a deber nada en otras muchas demandas y respuestas que entre los dos pasamos a esta saz n dijo el primo yo no s se or don quijote c mo vuestra merced en tan poco espacio de tiempo como ha que est all bajo haya visto tantas cosas y hablado y respondido tanto cu nto ha que baj pregunt don quijote poco m s de una hora respondi sancho eso no puede ser replic don quijote porque all me anocheci y amaneci y torn a anochecer y amanecer tres veces de modo que a mi cuenta tres d as he estado en aquellas partes remotas y escondidas a la vista nuestra verdad debe de decir mi se or dijo sancho que como todas las cosas que le han sucedido son por encantamento quiz lo que a nosotros nos parece un hora debe de parecer all tres d as con sus noches as ser respondi don quijote y ha comido vuestra merced en todo este tiempo se or m o pregunt el primo no me he desayunado de bocado respondi don quijote ni aun he tenido hambre ni por pensamiento y los encantados comen dijo el primo no comen respondi don quijote ni tienen escrementos mayores aunque es opini n que les crecen las u as las barbas y los cabellos y duermen por ventura los encantados se or pregunt sancho no por cierto respondi don quijote a lo menos en estos tres d as que yo he estado con ellos ninguno ha pegado el ojo ni yo tampoco aqu encaja bien el refr n dijo sancho de dime con qui n andas decirte he qui n eres ndase vuestra merced con encantados ayunos y vigilantes mirad si es mucho que ni coma ni duerma mientras con ellos anduviere pero perd neme vuestra merced se or m o si le digo que de todo cuanto aqu ha dicho ll veme dios que iba a decir el diablo si le creo cosa alguna c mo no dijo el primo pues hab a de mentir el se or don quijote que aunque quisiera no ha tenido lugar para componer e imaginar tanto mill n de mentiras yo no creo que mi se or miente respondi sancho si no qu crees le pregunt don quijote creo respondi sancho que aquel merl n o aquellos encantadores que encantaron a toda la chusma que vuestra merced dice que ha visto y comunicado all bajo le encajaron en el mag n o la memoria toda esa m quina que nos ha contado y todo aquello que por contar le queda todo eso pudiera ser sancho replic don quijote pero no es as porque lo que he contado lo vi por mis propios ojos y lo toqu con mis mismas manos pero qu dir s cuando te diga yo ahora c mo entre otras infinitas cosas y maravillas que me mostr montesinos las cuales despacio y a sus tiempos te las ir contando en el discurso de nuestro viaje por no ser todas deste lugar me mostr tres labradoras que por aquellos amen simos campos iban saltando y brincando como cabras y apenas las hube visto cuando conoc ser la una la sin par dulcinea del toboso y las otras dos aquellas mismas labradoras que ven an con ella que hablamos a la salida del toboso pregunt a montesinos si las conoc a respondi me que no pero que l imaginaba que deb an de ser algunas se oras principales encantadas que pocos d as hab a que en aquellos prados hab an parecido y que no me maravillase desto porque all estaban otras muchas se oras de los pasados y presentes siglos encantadas en diferentes y estra as figuras entre las cuales conoc a l a la reina ginebra y su due a quinta ona escanciando el vino a lanzarote cuando de breta a vino cuando sancho panza oy decir esto a su amo pens perder el juicio o morirse de risa que como l sab a la verdad del fingido encanto de dulcinea de quien l hab a sido el encantador y el levantador de tal testimonio acab de conocer indubitablemente que su se or estaba fuera de juicio y loco de todo punto y as le dijo en mala coyuntura y en peor saz n y en aciago d a baj vuestra merced caro patr n m o al otro mundo y en mal punto se encontr con el se or montesinos que tal nos le ha vuelto bien se estaba vuestra merced ac arriba con su entero juicio tal cual dios se le hab a dado hablando sentencias y dando consejos a cada paso y no agora contando los mayores disparates que pueden imaginarse como te conozco sancho respondi don quijote no hago caso de tus palabras ni yo tampoco de las de vuestra merced replic sancho siquiera me hiera siquiera me mate por las que le he dicho o por las que le pienso decir si en las suyas no se corrige y enmienda pero d game vuestra merced ahora que estamos en paz c mo o en qu conoci a la se ora nuestra ama y si la habl qu dijo y qu le respondi conoc la respondi don quijote en que trae los mesmos vestidos que tra a cuando t me le mostraste habl la pero no me respondi palabra antes me volvi las espaldas y se fue huyendo con tanta priesa que no la alcanzara una jara quise seguirla y lo hiciera si no me aconsejara montesinos que no me cansase en ello porque ser a en balde y m s porque se llegaba la hora donde me conven a volver a salir de la sima d jome asimesmo que andando el tiempo se me dar a aviso c mo hab an de ser desencantados l y belerma y durandarte con todos los que all estaban pero lo que m s pena me dio de las que all vi y not fue que est ndome diciendo montesinos estas razones se lleg a m por un lado sin que yo la viese venir una de las dos compa eras de la sin ventura dulcinea y llenos los ojos de l grimas con turbada y baja voz me dijo mi se ora dulcinea del toboso besa a vuestra merced las manos y suplica a vuestra merced se la haga de hacerla saber c mo est y que por estar en una gran necesidad asimismo suplica a vuestra merced cuan encarecidamente puede sea servido de prestarle sobre este faldell n que aqu traigo de coton a nuevo media docena de reales o los que vuestra merced tuviere que ella da su palabra de volv rselos con mucha brevedad suspendi me y admir me el tal recado y volvi ndome al se or montesinos le pregunt es posible se or montesinos que los encantados principales padecen necesidad a lo que l me respondi cr ame vuestra merced se or don quijote de la mancha que sta que llaman necesidad adondequiera se usa y por todo se estiende y a todos alcanza y aun hasta los encantados no perdona y pues la se ora dulcinea del toboso env a a pedir esos seis reales y la prenda es buena seg n parece no hay sino d rselos que sin duda debe de estar puesta en alg n grande aprieto prenda no la tomar yo le respond ni menos le dar lo que pide porque no tengo sino solos cuatro reales los cuales le di que fueron los que t sancho me diste el otro d a para dar limosna a los pobres que topase por los caminos y le dije decid amiga m a a vuesa se ora que a m me pesa en el alma de sus trabajos y que quisiera ser un f car para remediarlos y que le hago saber que yo no puedo ni debo tener salud careciendo de su agradable vista y discreta conversaci n y que le suplico cuan encarecidamente puedo sea servida su merced de dejarse ver y tratar deste su cautivo servidor y asendereado caballero dir isle tambi n que cuando menos se lo piense oir decir como yo he hecho un juramento y voto a modo de aquel que hizo el marqu s de mantua de vengar a su sobrino baldovinos cuando le hall para espirar en mitad de la monti a que fue de no comer pan a manteles con las otras zarandajas que all a adi hasta vengarle y as le har yo de no sosegar y de andar las siete partidas del mundo con m s puntualidad que las anduvo el infante don pedro de portugal hasta desencantarla todo eso y m s debe vuestra merced a mi se ora me respondi la doncella y tomando los cuatro reales en lugar de hacerme una reverencia hizo una cabriola que se levant dos varas de medir en el aire oh santo dios dijo a este tiempo dando una gran voz sancho es posible que tal hay en el mundo y que tengan en l tanta fuerza los encantadores y encantamentos que hayan trocado el buen juicio de mi se or en una tan disparatada locura oh se or se or por quien dios es que vuestra merced mire por s y vuelva por su honra y no d cr dito a esas vaciedades que le tienen menguado y descabalado el sentido como me quieres bien sancho hablas desa manera dijo don quijote y como no est s experimentado en las cosas del mundo todas las cosas que tienen algo de dificultad te parecen imposibles pero andar el tiempo como otra vez he dicho y yo te contar algunas de las que all abajo he visto que te har n creer las que aqu he contado cuya verdad ni admite r plica ni disputa cap tulo xxiv donde se cuentan mil zarandajas tan impertinentes como necesarias al verdadero entendimiento desta grande historia dice el que tradujo esta grande historia del original de la que escribi su primer autor cide hamete benengeli que llegando al cap tulo de la aventura de la cueva de montesinos en el margen d l estaban escritas de mano del mesmo hamete estas mismas razones no me puedo dar a entender ni me puedo persuadir que al valeroso don quijote le pasase puntualmente todo lo que en el antecedente cap tulo queda escrito la raz n es que todas las aventuras hasta aqu sucedidas han sido contingibles y veris miles pero sta desta cueva no le hallo entrada alguna para tenerla por verdadera por ir tan fuera de los t rminos razonables pues pensar yo que don quijote mintiese siendo el m s verdadero hidalgo y el m s noble caballero de sus tiempos no es posible que no dijera l una mentira si le asaetearan por otra parte considero que l la cont y la dijo con todas las circunstancias dichas y que no pudo fabricar en tan breve espacio tan gran m quina de disparates y si esta aventura parece ap crifa yo no tengo la culpa y as sin afirmarla por falsa o verdadera la escribo t letor pues eres prudente juzga lo que te pareciere que yo no debo ni puedo m s puesto que se tiene por cierto que al tiempo de su fin y muerte dicen que se retrat della y dijo que l la hab a inventado por parecerle que conven a y cuadraba bien con las aventuras que hab a le do en sus historias y luego prosigue diciendo espant se el primo as del atrevimiento de sancho panza como de la paciencia de su amo y juzg que del contento que ten a de haber visto a su se ora dulcinea del toboso aunque encantada le nac a aquella condici n blanda que entonces mostraba porque si as no fuera palabras y razones le dijo sancho que merec an molerle a palos porque realmente le pareci que hab a andado atrevidillo con su se or a quien le dijo yo se or don quijote de la mancha doy por bien emplead sima la jornada que con vuestra merced he hecho porque en ella he granjeado cuatro cosas la primera haber conocido a vuestra merced que lo tengo a gran felicidad la segunda haber sabido lo que se encierra en esta cueva de montesinos con las mutaciones de guadiana y de las lagunas de ruidera que me servir n para el ovidio espa ol que traigo entre manos la tercera entender la antig edad de los naipes que por lo menos ya se usaban en tiempo del emperador carlomagno seg n puede colegirse de las palabras que vuesa merced dice que dijo durandarte cuando al cabo de aquel grande espacio que estuvo hablando con l montesinos l despert diciendo paciencia y barajar y esta raz n y modo de hablar no la pudo aprender encantado sino cuando no lo estaba en francia y en tiempo del referido emperador carlomagno y esta averiguaci n me viene pintiparada para el otro libro que voy componiendo que es suplemento de virgilio polidoro en la invenci n de las antig edades y creo que en el suyo no se acord de poner la de los naipes como la pondr yo ahora que ser de mucha importancia y m s alegando autor tan grave y tan verdadero como es el se or durandarte la cuarta es haber sabido con certidumbre el nacimiento del r o guadiana hasta ahora ignorado de las gentes vuestra merced tiene raz n dijo don quijote pero querr a yo saber ya que dios le haga merced de que se le d licencia para imprimir esos sus libros que lo dudo a qui n piensa dirigirlos se ores y grandes hay en espa a a quien puedan dirigirse dijo el primo no muchos respondi don quijote y no porque no lo merezcan sino que no quieren admitirlos por no obligarse a la satisfaci n que parece se debe al trabajo y cortes a de sus autores un pr ncipe conozco yo que puede suplir la falta de los dem s con tantas ventajas que si me atreviere a decirlas quiz despertara la invidia en m s de cuatro generosos pechos pero qu dese esto aqu para otro tiempo m s c modo y vamos a buscar adonde recogernos esta noche no lejos de aqu respondi el primo est una ermita donde hace su habitaci n un ermita o que dicen ha sido soldado y est en opini n de ser un buen cristiano y muy discreto y caritativo adem s. junto con la ermita tiene una peque a casa que l ha labrado a su costa pero con todo aunque chica es capaz de recibir hu spedes tiene por ventura gallinas el tal ermita o pregunt sancho pocos ermita os est n sin ellas respondi don quijote porque no son los que agora se usan como aquellos de los desiertos de egipto que se vest an de hojas de palma y com an ra ces de la tierra y no se entienda que por decir bien de aqu llos no lo digo de aqu stos sino que quiero decir que al rigor y estrecheza de entonces no llegan las penitencias de los de agora pero no por esto dejan de ser todos buenos a lo menos yo por buenos los juzgo y cuando todo corra turbio menos mal hace el hip crita que se finge bueno que el p blico pecador estando en esto vieron que hacia donde ellos estaban ven a un hombre a pie caminando apriesa y dando varazos a un macho que ven a cargado de lanzas y de alabardas cuando lleg a ellos los salud y pas de largo don quijote le dijo buen hombre deteneos que parece que vais con m s diligencia que ese macho ha menester no me puedo detener se or respondi el hombre porque las armas que veis que aqu llevo han de servir ma ana y as me es forzoso el no detenerme y a dios pero si quisi redes saber para qu las llevo en la venta que est m s arriba de la ermita pienso alojar esta noche y si es que hac is este mesmo camino all me hallar is donde os contar maravillas y a dios otra vez y de tal manera aguij el macho que no tuvo lugar don quijote de preguntarle qu maravillas eran las que pensaba decirles y como l era algo curioso y siempre le fatigaban deseos de saber cosas nuevas orden que al momento se partiesen y fuesen a pasar la noche en la venta sin tocar en la ermita donde quisiera el primo que se quedaran h zose as subieron a caballo y siguieron todos tres el derecho camino de la venta a la cual llegaron un poco antes de anochecer dijo el primo a don quijote que llegasen a ella a beber un trago apenas oy esto sancho panza cuando encamin el rucio a la ermita y lo mismo hicieron don quijote y el primo pero la mala suerte de sancho parece que orden que el ermita o no estuviese en casa que as se lo dijo una sotaermita o que en la ermita hallaron pidi ronle de lo caro respondi que su se or no lo ten a pero que si quer an agua barata que se la dar a de muy buena gana si yo la tuviera de agua respondi sancho pozos hay en el camino donde la hubiera satisfecho ah bodas de camacho y abundancia de la casa de don diego y cu ntas veces os tengo de echar menos con esto dejaron la ermita y picaron hacia la venta y a poco trecho toparon un mancebito que delante dellos iba caminando no con mucha priesa y as le alcanzaron llevaba la espada sobre el hombro y en ella puesto un bulto o envoltorio al parecer de sus vestidos que al parecer deb an de ser los calzones o greguescos y herreruelo y alguna camisa porque tra a puesta una ropilla de terciopelo con algunas vislumbres de raso y la camisa de fuera las medias eran de seda y los zapatos cuadrados a uso de corte la edad llegar a a diez y ocho o diez y nueve a os alegre de rostro y al parecer gil de su persona iba cantando seguidillas para entretener el trabajo del camino cuando llegaron a l acababa de cantar una que el primo tom de memoria que dicen que dec a a la guerra me lleva mi necesidad si tuviera dineros no fuera en verdad el primero que le habl fue don quijote dici ndole muy a la ligera camina vuesa merced se or gal n. y ad nde bueno sepamos si es que gusta decirlo a lo que el mozo respondi el caminar tan a la ligera lo causa el calor y la pobreza y el ad nde voy es a la guerra c mo la pobreza pregunt don quijote que por el calor bien puede ser se or replic el mancebo yo llevo en este envoltorio unos greguescos de terciopelo compa eros desta ropilla si los gasto en el camino no me podr honrar con ellos en la ciudad y no tengo con qu comprar otros y as por esto como por orearme voy desta manera hasta alcanzar unas compa as de infanter a que no est n doce leguas de aqu donde asentar mi plaza y no faltar n bagajes en que caminar de all adelante hasta el embarcadero que dicen ha de ser en cartagena y m s quiero tener por amo y por se or al rey y servirle en la guerra que no a un pel n en la corte y lleva vuesa merced alguna ventaja por ventura pregunt el primo si yo hubiera servido a alg n grande de espa a o alg n principal personaje respondi el mozo a buen seguro que yo la llevara que eso tiene el servir a los buenos que del tinelo suelen salir a ser alf rez o capitanes o con alg n buen entretenimiento pero yo desventurado serv siempre a catarriberas y a gente advenediza de raci n y quitaci n tan m sera y atenuada que en pagar el almidonar un cuello se consum a la mitad della y ser a tenido a milagro que un paje aventurero alcanzase alguna siquiera razonable ventura y d game por su vida amigo pregunt don quijote es posible que en los a os que sirvi no ha podido alcanzar alguna librea dos me han dado respondi el paje pero as como el que se sale de alguna religi n antes de profesar le quitan el h bito y le vuelven sus vestidos as me volv an a m los m os mis amos que acabados los negocios a que ven an a la corte se volv an a sus casas y recog an las libreas que por sola ostentaci n hab an dado notable espilorcher a como dice el italiano dijo don quijote pero con todo eso tenga a felice ventura el haber salido de la corte con tan buena intenci n como lleva porque no hay otra cosa en la tierra m s honrada ni de m s provecho que servir a dios primeramente y luego a su rey y se or natural especialmente en el ejercicio de las armas por las cuales se alcanzan si no m s riquezas a lo menos m s honra que por las letras como yo tengo dicho muchas veces que puesto que han fundado m s mayorazgos las letras que las armas todav a llevan un no s qu los de las armas a los de las letras con un s s qu de esplendor que se halla en ellos que los aventaja a todos y esto que ahora le quiero decir ll velo en la memoria que le ser de mucho provecho y alivio en sus trabajos y es que aparte la imaginaci n de los sucesos adversos que le podr n venir que el peor de todos es la muerte y como sta sea buena el mejor de todos es el morir pregunt ronle a julio c sar aquel valeroso emperador romano cu l era la mejor muerte respondi que la impensada la de repente y no prevista y aunque respondi como gentil y ajeno del conocimiento del verdadero dios con todo eso dijo bien para ahorrarse del sentimiento humano que puesto caso que os maten en la primera facci n y refriega o ya de un tiro de artiller a o volado de una mina qu importa todo es morir y acab se la obra y seg n terencio m s bien parece el soldado muerto en la batalla que vivo y salvo en la huida y tanto alcanza de fama el buen soldado cuanto tiene de obediencia a sus capitanes y a los que mandarle pueden y advertid hijo que al soldado mejor le est el oler a p lvora que algalia y que si la vejez os coge en este honroso ejercicio aunque sea lleno de heridas y estropeado o cojo a lo menos no os podr coger sin honra y tal que no os la podr menoscabar la pobreza cuanto m s que ya se va dando orden c mo se entretengan y remedien los soldados viejos y estropeados porque no es bien que se haga con ellos lo que suelen hacer los que ahorran y dan libertad a sus negros cuando ya son viejos y no pueden servir y ech ndolos de casa con t tulo de libres los hacen esclavos de la hambre de quien no piensan ahorrarse sino con la muerte y por ahora no os quiero decir m s sino que sub is a las ancas deste mi caballo hasta la venta y all cenar is conmigo y por la ma ana seguir is el camino que os le d dios tan bueno como vuestros deseos merecen el paje no acept el convite de las ancas aunque s el de cenar con l en la venta y a esta saz n dicen que dijo sancho entre s v late dios por se or y es posible que hombre que sabe decir tales tantas y tan buenas cosas como aqu ha dicho diga que ha visto los disparates imposibles que cuenta de la cueva de montesinos ahora bien ello dir y en esto llegaron a la venta a tiempo que anochec a y no sin gusto de sancho por ver que su se or la juzg por verdadera venta y no por castillo como sol a. no hubieron bien entrado cuando don quijote pregunt al ventero por el hombre de las lanzas y alabardas el cual le respondi que en la caballeriza estaba acomodando el macho lo mismo hicieron de sus jumentos el primo y sancho dando a rocinante el mejor pesebre y el mejor lugar de la caballeriza cap tulo xxv donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero con las memorables adivinanzas del mono adivino no se le coc a el pan a don quijote como suele decirse hasta o r y saber las maravillas prometidas del hombre condutor de las armas fuele a buscar donde el ventero le hab a dicho que estaba y hall le y d jole que en todo caso le dijese luego lo que le hab a de decir despu s acerca de lo que le hab a preguntado en el camino el hombre le respondi m s despacio y no en pie se ha de tomar el cuento de mis maravillas d jeme vuestra merced se or bueno acabar de dar recado a mi bestia que yo le dir cosas que le admiren no quede por eso respondi don quijote que yo os ayudar a todo y as lo hizo ahech ndole la cebada y limpiando el pesebre humildad que oblig al hombre a contarle con buena voluntad lo que le ped a y sent ndose en un poyo y don quijote junto a l teniendo por senado y auditorio al primo al paje a sancho panza y al ventero comenz a decir desta manera sabr n vuesas mercedes que en un lugar que est cuatro leguas y media desta venta sucedi que a un regidor d l por industria y enga o de una muchacha criada suya y esto es largo de contar le falt un asno y aunque el tal regidor hizo las diligencias posibles por hallarle no fue posible quince d as ser an pasados seg n es p blica voz y fama que el asno faltaba cuando estando en la plaza el regidor perdidoso otro regidor del mismo pueblo le dijo dadme albricias compadre que vuestro jumento ha parecido yo os las mando y buenas compadre respondi el otro pero sepamos d nde ha parecido en el monte respondi el hallador le vi esta ma ana sin albarda y sin aparejo alguno y tan flaco que era una compasi n miralle qu sele antecoger delante de m y tra rosle pero est ya tan montaraz y tan hura o que cuando lleg a l se fue huyendo y se entr en lo m s escondido del monte si quer is que volvamos los dos a buscarle dejadme poner esta borrica en mi casa que luego vuelvo mucho placer me har is dijo el del jumento e yo procurar pag roslo en la mesma moneda con estas circunstancias todas y de la mesma manera que yo lo voy contando lo cuentan todos aquellos que est n enterados en la verdad deste caso en resoluci n los dos regidores a pie y mano a mano se fueron al monte y llegando al lugar y sitio donde pensaron hallar el asno no le hallaron ni pareci por todos aquellos contornos aunque m s le buscaron viendo pues que no parec a dijo el regidor que le hab a visto al otro mirad compadre una traza me ha venido al pensamiento con la cual sin duda alguna podremos descubrir este animal aunque est metido en las entra as de la tierra no que del monte y es que yo s rebuznar maravillosamente y si vos sab is alg n tanto dad el hecho por concluido alg n tanto dec s compadre dijo el otro por dios que no d la ventaja a nadie ni aun a los mesmos asnos ahora lo veremos respondi el regidor segundo porque tengo determinado que os vais vos por una parte del monte y yo por otra de modo que le rodeemos y andemos todo y de trecho en trecho rebuznar is vos y rebuznar yo y no podr ser menos sino que el asno nos oya y nos responda si es que est en el monte a lo que respondi el due o del jumento digo compadre que la traza es excelente y digna de vuestro gran ingenio y dividi ndose los dos seg n el acuerdo sucedi que casi a un mesmo tiempo rebuznaron y cada uno enga ado del rebuzno del otro acudieron a buscarse pensando que ya el jumento hab a parecido y en vi ndose dijo el perdidoso es posible compadre que no fue mi asno el que rebuzn no fue sino yo respondi el otro ahora digo dijo el due o que de vos a un asno compadre no hay alguna diferencia en cuanto toca al rebuznar porque en mi vida he visto ni o do cosa m s propia esas alabanzas y encarecimiento respondi el de la traza mejor os ata en y tocan a vos que a m compadre que por el dios que me cri que pod is dar dos rebuznos de ventaja al mayor y m s perito rebuznador del mundo porque el sonido que ten is es alto lo sostenido de la voz a su tiempo y comp s los dejos muchos y apresurados y en resoluci n yo me doy por vencido y os rindo la palma y doy la bandera desta rara habilidad ahora digo respondi el due o que me tendr y estimar en m s de aqu adelante y pensar que s alguna cosa pues tengo alguna gracia que puesto que pensara que rebuznaba bien nunca entend que llegaba el estremo que dec s tambi n dir yo ahora respondi el segundo que hay raras habilidades perdidas en el mundo y que son mal empleadas en aquellos que no saben aprovecharse dellas las nuestras respondi el due o si no es en casos semejantes como el que traemos entre manos no nos pueden servir en otros y aun en ste plega a dios que nos sean de provecho esto dicho se tornaron a dividir y a volver a sus rebuznos y a cada paso se enga aban y volv an a juntarse hasta que se dieron por contrase o que para entender que eran ellos y no el asno rebuznasen dos veces una tras otra con esto doblando a cada paso los rebuznos rodearon todo el monte sin que el perdido jumento respondiese ni aun por se as mas c mo hab a de responder el pobre y mal logrado si le hallaron en lo m s escondido del bosque comido de lobos y en vi ndole dijo su due o ya me maravillaba yo de que l no respond a pues a no estar muerto l rebuznara si nos oyera o no fuera asno pero a trueco de haberos o do rebuznar con tanta gracia compadre doy por bien empleado el trabajo que he tenido en buscarle aunque le he hallado muerto en buena mano est compadre respondi el otro pues si bien canta el abad no le va en zaga el monacillo con esto desconsolados y roncos se volvieron a su aldea adonde contaron a sus amigos vecinos y conocidos cuanto les hab a acontecido en la busca del asno exagerando el uno la gracia del otro en el rebuznar todo lo cual se supo y se estendi por los lugares circunvecinos y el diablo que no duerme como es amigo de sembrar y derramar rencillas y discordia por doquiera levantando caramillos en el viento y grandes quimeras de nonada orden e hizo que las gentes de los otros pueblos en viendo a alguno de nuestra aldea rebuznase como d ndoles en rostro con el rebuzno de nuestros regidores dieron en ello los muchachos que fue dar en manos y en bocas de todos los demonios del infierno y fue cundiendo el rebuzno de en uno en otro pueblo de manera que son conocidos los naturales del pueblo del rebuzno como son conocidos y diferenciados los negros de los blancos y ha llegado a tanto la desgracia desta burla que muchas veces con mano armada y formado escuadr n han salido contra los burladores los burlados a darse la batalla sin poderlo remediar rey ni roque ni temor ni verg enza yo creo que ma ana o esotro d a han de salir en campa a los de mi pueblo que son los del rebuzno contra otro lugar que est a dos leguas del nuestro que es uno de los que m s nos persiguen y por salir bien apercebidos llevo compradas estas lanzas y alabardas que hab is visto y stas son las maravillas que dije que os hab a de contar y si no os lo han parecido no s otras y con esto dio fin a su pl tica el buen hombre y en esto entr por la puerta de la venta un hombre todo vestido de camuza medias greguescos y jub n y con voz levantada dijo se or hu sped hay posada que viene aqu el mono adivino y el retablo de la libertad de melisendra cuerpo de tal dijo el ventero que aqu est el se or mase pedro buena noche se nos apareja olvid baseme de decir como el tal mase pedro tra a cubierto el ojo izquierdo y casi medio carrillo con un parche de tafet n verde se al que todo aquel lado deb a de estar enfermo y el ventero prosigui diciendo sea bien venido vuestra merced se or mase pedro ad nde est el mono y el retablo que no los veo ya llegan cerca respondi el todo camuza sino que yo me he adelantado a saber si hay posada al mismo duque de alba se la quitara para d rsela al se or mase pedro respondi el ventero llegue el mono y el retablo que gente hay esta noche en la venta que pagar el verle y las habilidades del mono sea en buen hora respondi el del parche que yo moderar el precio y con sola la costa me dar por bien pagado y yo vuelvo a hacer que camine la carreta donde viene el mono y el retablo y luego se volvi a salir de la venta pregunt luego don quijote al ventero qu mase pedro era aqu l y qu retablo y qu mono tra a. a lo que respondi el ventero ste es un famoso titerero que ha muchos d as que anda por esta mancha de arag n ense ando un retablo de melisendra libertada por el famoso don gaiferos que es una de las mejores y m s bien representadas historias que de muchos a os a esta parte en este reino se han visto trae asimismo consigo un mono de la m s rara habilidad que se vio entre monos ni se imagin entre hombres porque si le preguntan algo est atento a lo que le preguntan y luego salta sobre los hombros de su amo y lleg ndosele al o do le dice la respuesta de lo que le preguntan y maese pedro la declara luego y de las cosas pasadas dice mucho m s que de las que est n por venir y aunque no todas veces acierta en todas en las m s no yerra de modo que nos hace creer que tiene el diablo en el cuerpo dos reales lleva por cada pregunta si es que el mono responde quiero decir si responde el amo por l despu s de haberle hablado al o do y as se cree que el tal maese pedro esta riqu simo y es hombre galante como dicen en italia y bon compa o y dase la mejor vida del mundo habla m s que seis y bebe m s que doce todo a costa de su lengua y de su mono y de su retablo en esto volvi maese pedro y en una carreta ven a el retablo y el mono grande y sin cola con las posaderas de fieltro pero no de mala cara y apenas le vio don quijote cuando le pregunt d game vuestra merced se or adivino qu peje pillamo qu ha de ser de nosotros y vea aqu mis dos reales y mand a sancho que se los diese a maese pedro el cual respondi por el mono y dijo se or este animal no responde ni da noticia de las cosas que est n por venir de las pasadas sabe algo y de las presentes alg n tanto voto a rus dijo sancho no d yo un ardite porque me digan lo que por m ha pasado porque qui n lo puede saber mejor que yo mesmo y pagar yo porque me digan lo que s ser a una gran necedad pero pues sabe las cosas presentes he aqu mis dos reales y d game el se or mon simo qu hace ahora mi mujer teresa panza y en qu se entretiene no quiso tomar maese pedro el dinero diciendo no quiero recebir adelantados los premios sin que hayan precedido los servicios y dando con la mano derecha dos golpes sobre el hombro izquierdo en un brinco se le puso el mono en l y llegando la boca al o do daba diente con diente muy apriesa y habiendo hecho este adem n por espacio de un credo de otro brinco se puso en el suelo y al punto con grand sima priesa se fue maese pedro a poner de rodillas ante don quijote y abraz ndole las piernas dijo estas piernas abrazo bien as como si abrazara las dos colunas de h rcules oh resucitador insigne de la ya puesta en olvido andante caballer a oh no jam s como se debe alabado caballero don quijote de la mancha nimo de los desmayados arrimo de los que van a caer brazo de los ca dos b culo y consuelo de todos los desdichados qued pasmado don quijote absorto sancho suspenso el primo at nito el paje abobado el del rebuzno confuso el ventero y finalmente espantados todos los que oyeron las razones del titerero el cual prosigui diciendo y t oh buen sancho panza el mejor escudero y del mejor caballero del mundo al grate que tu buena mujer teresa est buena y sta es la hora en que ella est rastrillando una libra de lino y por m s se as tiene a su lado izquierdo un jarro desbocado que cabe un buen porqu de vino con que se entretiene en su trabajo eso creo yo muy bien respondi sancho porque es ella una bienaventurada y a no ser celosa no la trocara yo por la giganta andandona que seg n mi se or fue una mujer muy cabal y muy de pro y es mi teresa de aquellas que no se dejan mal pasar aunque sea a costa de sus herederos ahora digo dijo a esta saz n don quijote que el que lee mucho y anda mucho vee mucho y sabe mucho digo esto porque qu persuasi n fuera bastante para persuadirme que hay monos en el mundo que adivinen como lo he visto ahora por mis propios ojos porque yo soy el mesmo don quijote de la mancha que este buen animal ha dicho puesto que se ha estendido alg n tanto en mis alabanzas pero comoquiera que yo me sea doy gracias al cielo que me dot de un nimo blando y compasivo inclinado siempre a hacer bien a todos y mal a ninguno si yo tuviera dineros dijo el paje preguntara al se or mono qu me ha de suceder en la peregrinaci n que llevo a lo que respondi maese pedro que ya se hab a levantado de los pies de don quijote ya he dicho que esta bestezuela no responde a lo por venir que si respondiera no importara no haber dineros que por servicio del se or don quijote que est presente dejara yo todos los intereses del mundo y agora porque se lo debo y por darle gusto quiero armar mi retablo y dar placer a cuantos est n en la venta sin paga alguna oyendo lo cual el ventero alegre sobremanera se al el lugar donde se pod a poner el retablo que en un punto fue hecho don quijote no estaba muy contento con las adivinanzas del mono por parecerle no ser a prop sito que un mono adivinase ni las de por venir ni las pasadas cosas y as en tanto que maese pedro acomodaba el retablo se retir don quijote con sancho a un rinc n de la caballeriza donde sin ser o dos de nadie le dijo mira sancho yo he considerado bien la estra a habilidad deste mono y hallo por mi cuenta que sin duda este maese pedro su amo debe de tener hecho pacto t cito o espreso con el demonio si el patio es espeso y del demonio dijo sancho sin duda debe de ser muy sucio patio pero de qu provecho le es al tal maese pedro tener esos patios no me entiendes sancho no quiero decir sino que debe de tener hecho alg n concierto con el demonio de que infunda esa habilidad en el mono con que gane de comer y despu s que est rico le dar su alma que es lo que este universal enemigo pretende y h ceme creer esto el ver que el mono no responde sino a las cosas pasadas o presentes y la sabidur a del diablo no se puede estender a m s que las por venir no las sabe si no es por conjeturas y no todas veces que a solo dios est reservado conocer los tiempos y los momentos y para l no hay pasado ni porvenir que todo es presente y siendo esto as como lo es est claro que este mono habla con el estilo del diablo y estoy maravillado c mo no le han acusado al santo oficio y examin dole y sac dole de cuajo en virtud de qui n adivina porque cierto est que este mono no es astr logo ni su amo ni l alzan ni saben alzar estas figuras que llaman judiciarias que tanto ahora se usan en espa a que no hay mujercilla ni paje ni zapatero de viejo que no presuma de alzar una figura como si fuera una sota de naipes del suelo echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la ciencia de una se ora s yo que pregunt a uno destos figureros que si una perrilla de falda peque a que ten a si se empre ar a y parir a y cu ntos y de qu color ser an los perros que pariese a lo que el se or judiciario despu s de haber alzado la figura respondi que la perrica se empre ar a y parir a tres perricos el uno verde el otro encarnado y el otro de mezcla con tal condici n que la tal perra se cubriese entre las once y doce del d a o de la noche y que fuese en lunes o en s bado y lo que sucedi fue que de all a dos d as se mor a la perra de ah ta y el se or levantador qued acreditado en el lugar por acertad simo judiciario como lo quedan todos o los m s levantadores con todo eso querr a dijo sancho que vuestra merced dijese a maese pedro preguntase a su mono si es verdad lo que a vuestra merced le pas en la cueva de montesinos que yo para m tengo con perd n de vuestra merced que todo fue embeleco y mentira o por lo menos cosas so adas todo podr a ser respondi don quijote pero yo har lo que me aconsejas puesto que me ha de quedar un no s qu de escr pulo estando en esto lleg maese pedro a buscar a don quijote y decirle que ya estaba en orden el retablo que su merced viniese a verle porque lo merec a. don quijote le comunic su pensamiento y le rog preguntase luego a su mono le dijese si ciertas cosas que hab a pasado en la cueva de montesinos hab an sido so adas o verdaderas porque a l le parec a que ten an de todo a lo que maese pedro sin responder palabra volvi a traer el mono y puesto delante de don quijote y de sancho dijo mirad se or mono que este caballero quiere saber si ciertas cosas que le pasaron en una cueva llamada de montesinos si fueron falsas o verdaderas y haci ndole la acostumbrada se al el mono se le subi en el hombro izquierdo y habl ndole al parecer en el o do dijo luego maese pedro el mono dice que parte de las cosas que vuesa merced vio o pas en la dicha cueva son falsas y parte veris miles y que esto es lo que sabe y no otra cosa en cuanto a esta pregunta y que si vuesa merced quisiere saber m s que el viernes venidero responder a todo lo que se le preguntare que por ahora se le ha acabado la virtud que no le vendr hasta el viernes como dicho tiene no lo dec a yo dijo sancho que no se me pod a asentar que todo lo que vuesa merced se or m o ha dicho de los acontecimientos de la cueva era verdad ni aun la mitad los sucesos lo dir n sancho respondi don quijote que el tiempo descubridor de todas las cosas no se deja ninguna que no las saque a la luz del sol aunque est escondida en los senos de la tierra y por hora baste esto y v monos a ver el retablo del buen maese pedro que para m tengo que debe de tener alguna novedad c mo alguna respondi maese pedro sesenta mil encierra en s este mi retablo d gole a vuesa merced mi se or don quijote que es una de las cosas m s de ver que hoy tiene el mundo y operibus credite et non verbis y manos a labor que se hace tarde y tenemos mucho que hacer y que decir y que mostrar obedeci ronle don quijote y sancho y vinieron donde ya estaba el retablo puesto y descubierto lleno por todas partes de candelillas de cera encendidas que le hac an vistoso y resplandeciente en llegando se meti maese pedro dentro d l que era el que hab a de manejar las figuras del artificio y fuera se puso un muchacho criado del maese pedro para servir de int rprete y declarador de los misterios del tal retablo ten a una varilla en la mano con que se alaba las figuras que sal an puestos pues todos cuantos hab a en la venta y algunos en pie frontero del retablo y acomodados don quijote sancho el paje y el primo en los mejores lugares el trujam n comenz a decir lo que oir y ver el que le oyere o viere el cap tulo siguiente cap tulo xxvi donde se prosigue la graciosa aventura del titerero con otras cosas en verdad harto buenas callaron todos tirios y troyanos quiero decir pendientes estaban todos los que el retablo miraban de la boca del declarador de sus maravillas cuando se oyeron sonar en el retablo cantidad de atabales y trompetas y dispararse mucha artiller a cuyo rumor pas en tiempo breve y luego alz la voz el muchacho y dijo esta verdadera historia que aqu a vuesas mercedes se representa es sacada al pie de la letra de las cor nicas francesas y de los romances espa oles que andan en boca de las gentes y de los muchachos por esas calles trata de la libertad que dio el se or don gaiferos a su esposa melisendra que estaba cautiva en espa a en poder de moros en la ciudad de sansue a que as se llamaba entonces la que hoy se llama zaragoza y vean vuesas mercedes all c mo est jugando a las tablas don gaiferos seg n aquello que se canta jugando est a las tablas don gaiferos que ya de melisendra est olvidado y aquel personaje que all asoma con corona en la cabeza y ceptro en las manos es el emperador carlomagno padre putativo de la tal melisendra el cual moh no de ver el ocio y descuido de su yerno le sale a re ir y adviertan con la vehemencia y ah nco que le ri e que no parece sino que le quiere dar con el ceptro media docena de coscorrones y aun hay autores que dicen que se los dio y muy bien dados y despu s de haberle dicho muchas cosas acerca del peligro que corr a su honra en no procurar la libertad de su esposa dicen que le dijo harto os he dicho miradlo miren vuestras mercedes tambi n c mo el emperador vuelve las espaldas y deja despechado a don gaiferos el cual ya ven como arroja impaciente de la c lera lejos de s el tablero y las tablas y pide apriesa las armas y a don rold n su primo pide prestada su espada durindana y c mo don rold n no se la quiere prestar ofreci ndole su compa a en la dif cil empresa en que se pone pero el valeroso enojado no lo quiere aceptar antes dice que l solo es bastante para sacar a su esposa si bien estuviese metida en el m s hondo centro de la tierra y con esto se entra a armar para ponerse luego en camino vuelvan vuestras mercedes los ojos a aquella torre que all parece que se presupone que es una de las torres del alc zar de zaragoza que ahora llaman la aljafer a y aquella dama que en aquel balc n parece vestida a lo moro es la sin par melisendra que desde all muchas veces se pon a a mirar el camino de francia y puesta la imaginaci n en par s y en su esposo se consolaba en su cautiverio miren tambi n un nuevo caso que ahora sucede quiz no visto jam s. no veen aquel moro que callandico y pasito a paso puesto el dedo en la boca se llega por las espaldas de melisendra pues miren c mo la da un beso en mitad de los labios y la priesa que ella se da a escupir y a limpi rselos con la blanca manga de su camisa y c mo se lamenta y se arranca de pesar sus hermosos cabellos como si ellos tuvieran la culpa del maleficio miren tambi n c mo aquel grave moro que est en aquellos corredores es el rey marsilio de sansue a el cual por haber visto la insolencia del moro puesto que era un pariente y gran privado suyo le mand luego prender y que le den docientos azotes llev ndole por las calles acostumbradas de la ciudad con chilladores delante y envaramiento detr s y veis aqu donde salen a ejecutar la sentencia aun bien apenas no habiendo sido puesta en ejecuci n la culpa porque entre moros no hay traslado a la parte ni a prueba y est se como entre nosotros ni o ni o dijo con voz alta a esta saz n don quijote seguid vuestra historia l nea recta y no os met is en las curvas o transversales que para sacar una verdad en limpio menester son muchas pruebas y repruebas tambi n dijo maese pedro desde dentro muchacho no te metas en dibujos sino haz lo que ese se or te manda que ser lo m s acertado sigue tu canto llano y no te metas en contrapuntos que se suelen quebrar de sotiles yo lo har as respondi el muchacho y prosigui diciendo esta figura que aqu parece a caballo cubierta con una capa gascona es la mesma de don gaiferos a quien su esposa ya vengada del atrevimiento del enamorado moro con mejor y m s sosegado semblante se ha puesto a los miradores de la torre y habla con su esposo creyendo que es alg n pasajero con quien pas todas aquellas razones y coloquios de aquel romance que dicen caballero si a francia ides por gaiferos preguntad las cuales no digo yo ahora porque de la prolijidad se suele engendrar el fastidio basta ver c mo don gaiferos se descubre y que por los ademanes alegres que melisendra hace se nos da a entender que ella le ha conocido y m s ahora que veemos se descuelga del balc n para ponerse en las ancas del caballo de su buen esposo mas ay sin ventura que se le ha asido una punta del faldell n de uno de los hierros del balc n y est pendiente en el aire sin poder llegar al suelo pero veis c mo el piadoso cielo socorre en las mayores necesidades pues llega don gaiferos y sin mirar si se rasgar o no el rico faldell n ase della y mal su grado la hace bajar al suelo y luego de un brinco la pone sobre las ancas de su caballo a horcajadas como hombre y la manda que se tenga fuertemente y le eche los brazos por las espaldas de modo que los cruce en el pecho porque no se caiga a causa que no estaba la se ora melisendra acostumbrada a semejantes caballer as veis tambi n c mo los relinchos del caballo dan se ales que va contento con la valiente y hermosa carga que lleva en su se or y en su se ora veis c mo vuelven las espaldas y salen de la ciudad y alegres y regocijados toman de par s la v a. vais en paz oh par sin par de verdaderos amantes llegu is a salvamento a vuestra deseada patria sin que la fortuna ponga estorbo en vuestro felice viaje los ojos de vuestros amigos y parientes os vean gozar en paz tranquila los d as que los de n stor sean que os quedan de la vida aqu alz otra vez la voz maese pedro y dijo llaneza muchacho no te encumbres que toda afectaci n es mala no respondi nada el int rprete antes prosigui diciendo no faltaron algunos ociosos ojos que lo suelen ver todo que no viesen la bajada y la subida de melisendra de quien dieron noticia al rey marsilio el cual mand luego tocar al arma y miren con qu priesa que ya la ciudad se hunde con el son de las campanas que en todas las torres de las mezquitas suenan eso no dijo a esta saz n don quijote en esto de las campanas anda muy impropio maese pedro porque entre moros no se usan campanas sino atabales y un g nero de dulzainas que parecen nuestras chirim as y esto de sonar campanas en sansue a sin duda que es un gran disparate lo cual o do por maese pedro ces el tocar y dijo no mire vuesa merced en ni er as se or don quijote ni quiera llevar las cosas tan por el cabo que no se le halle no se representan por ah casi de ordinario mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates y con todo eso corren felic simamente su carrera y se escuchan no s lo con aplauso sino con admiraci n y todo prosigue muchacho y deja decir que como yo llene mi talego si quiere represente m s impropiedades que tiene tomos el sol as es la verdad replic don quijote y el muchacho dijo miren cu nta y cu n lucida caballer a sale de la ciudad en siguimiento de los dos cat licos amantes cu ntas trompetas que suenan cu ntas dulzainas que tocan y cu ntos atabales y atambores que retumban t mome que los han de alcanzar y los han de volver atados a la cola de su mismo caballo que ser a un horrendo espet culo viendo y oyendo pues tanta morisma y tanto estruendo don quijote pareci le ser bien dar ayuda a los que hu an y levant ndose en pie en voz alta dijo no consentir yo en mis d as y en mi presencia se le haga supercher a a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don gaiferos deteneos mal nacida canalla no le sig is ni persig is si no conmigo sois en la batalla y diciendo y haciendo desenvain la espada y de un brinco se puso junto al retablo y con acelerada y nunca vista furia comenz a llover cuchilladas sobre la titerera morisma derribando a unos descabezando a otros estropeando a ste destrozando a aqu l y entre otros muchos tir un altibajo tal que si maese pedro no se abaja se encoge y agazapa le cercenara la cabeza con m s facilidad que si fuera hecha de masa de mazap n. daba voces maese pedro diciendo det ngase vuesa merced se or don quijote y advierta que estos que derriba destroza y mata no son verdaderos moros sino unas figurillas de pasta mire pecador de m que me destruye y echa a perder toda mi hacienda mas no por esto dejaba de menudear don quijote cuchilladas mandobles tajos y reveses como llovidos finalmente en menos de dos credos dio con todo el retablo en el suelo hechas pedazos y desmenuzadas todas sus jarcias y figuras el rey marsilio mal herido y el emperador carlomagno partida la corona y la cabeza en dos partes alborot se el senado de los oyentes huy se el mono por los tejados de la ventana temi el primo acobard se el paje y hasta el mesmo sancho panza tuvo pavor grand simo porque como l jur despu s de pasada la borrasca jam s hab a visto a su se or con tan desatinada c lera hecho pues el general destrozo del retablo soseg se un poco don quijote y dijo quisiera yo tener aqu delante en este punto todos aquellos que no creen ni quieren creer de cu nto provecho sean en el mundo los caballeros andantes miren si no me hallara yo aqu presente qu fuera del buen don gaiferos y de la hermosa melisendra a buen seguro que sta fuera ya la hora que los hubieran alcanzado estos canes y les hubieran hecho alg n desaguisado en resoluci n viva la andante caballer a sobre cuantas cosas hoy viven en la tierra vivan en hora buena dijo a esta saz n con voz enfermiza maese pedro y muera yo pues soy tan desdichado que puedo decir con el rey don rodrigo ayer fui se or de espa a. y hoy no tengo una almena que pueda decir que es m a no ha media hora ni aun un mediano momento que me vi se or de reyes y de emperadores llenas mis caballerizas y mis cofres y sacos de infinitos caballos y de innumerables galas y agora me veo desolado y abatido pobre y mendigo y sobre todo sin mi mono que a fe que primero que le vuelva a mi poder me han de sudar los dientes y todo por la furia mal considerada deste se or caballero de quien se dice que ampara pupilos y endereza tuertos y hace otras obras caritativas y en m solo ha venido a faltar su intenci n generosa que sean benditos y alabados los cielos all donde tienen m s levantados sus asientos en fin el caballero de la triste figura hab a de ser aquel que hab a de desfigurar las m as enterneci se sancho panza con las razones de maese pedro y d jole no llores maese pedro ni te lamentes que me quiebras el coraz n porque te hago saber que es mi se or don quijote tan cat lico y escrupuloso cristiano que si l cae en la cuenta de que te ha hecho alg n agravio te lo sabr y te lo querr pagar y satisfacer con muchas ventajas con que me pagase el se or don quijote alguna parte de las hechuras que me ha deshecho quedar a contento y su merced asegurar a su conciencia porque no se puede salvar quien tiene lo ajeno contra la voluntad de su due o y no lo restituye as es dijo don quijote pero hasta ahora yo no s que tenga nada vuestro maese pedro c mo no respondi maese pedro y estas reliquias que est n por este duro y est ril suelo qui n las esparci y aniquil sino la fuerza invencible dese poderoso brazo y c yos eran sus cuerpos sino m os y con qui n me sustentaba yo sino con ellos ahora acabo de creer dijo a este punto don quijote lo que otras muchas veces he cre do que estos encantadores que me persiguen no hacen sino ponerme las figuras como ellas son delante de los ojos y luego me las mudan y truecan en las que ellos quieren real y verdaderamente os digo se ores que me o s que a m me pareci todo lo que aqu ha pasado que pasaba al pie de la letra que melisendra era melisendra don gaiferos don gaiferos marsilio marsilio y carlomagno carlomagno por eso se me alter la c lera y por cumplir con mi profesi n de caballero andante quise dar ayuda y favor a los que hu an y con este buen prop sito hice lo que hab is visto si me ha salido al rev s no es culpa m a sino de los malos que me persiguen y con todo esto deste mi yerro aunque no ha procedido de malicia quiero yo mismo condenarme en costas vea maese pedro lo que quiere por las figuras deshechas que yo me ofrezco a pag rselo luego en buena y corriente moneda castellana inclin sele maese pedro dici ndole no esperaba yo menos de la inaudita cristiandad del valeroso don quijote de la mancha verdadero socorredor y amparo de todos los necesitados y menesterosos vagamundos y aqu el se or ventero y el gran sancho ser n medianeros y apreciadores entre vuesa merced y m de lo que valen o pod an valer las ya deshechas figuras el ventero y sancho dijeron que as lo har an y luego maese pedro alz del suelo con la cabeza menos al rey marsilio de zaragoza y dijo ya se vee cu n imposible es volver a este rey a su ser primero y as me parece salvo mejor juicio que se me d por su muerte fin y acabamiento cuatro reales y medio adelante dijo don quijote pues por esta abertura de arriba abajo prosigui maese pedro tomando en las manos al partido emperador carlomagno no ser a mucho que pidiese yo cinco reales y un cuartillo no es poco dijo sancho ni mucho replic el ventero m diese la partida y se lensele cinco reales d nsele todos cinco y cuartillo dijo don quijote que no est en un cuartillo m s a menos la monta desta notable desgracia y acabe presto maese pedro que se hace hora de cenar y yo tengo ciertos barruntos de hambre por esta figura dijo maese pedro que est sin narices y un ojo menos que es de la hermosa melisendra quiero y me pongo en lo justo dos reales y doce maraved s. aun ah ser a el diablo dijo don quijote si ya no estuviese melisendra con su esposo por lo menos en la raya de francia porque el caballo en que iban a m me pareci que antes volaba que corr a y as no hay para qu venderme a m el gato por liebre present ndome aqu a melisendra desnarigada estando la otra si viene a mano ahora holg ndose en francia con su esposo a pierna tendida ayude dios con lo suyo a cada uno se or maese pedro y caminemos todos con pie llano y con intenci n sana y prosiga maese pedro que vio que don quijote izquierdeaba y que volv a a su primer tema no quiso que se le escapase y as le dijo sta no debe de ser melisendra sino alguna de las doncellas que la serv an y as con sesenta maraved s que me den por ella quedar contento y bien pagado desta manera fue poniendo precio a otras muchas destrozadas figuras que despu s los moderaron los dos jueces rbitros con satisfaci n de las partes que llegaron a cuarenta reales y tres cuartillos y adem s desto que luego lo desembols sancho pidi maese pedro dos reales por el trabajo de tomar el mono d selos sancho dijo don quijote no para tomar el mono sino la mona y docientos diera yo ahora en albricias a quien me dijera con certidumbre que la se ora do a melisendra y el se or don gaiferos estaban ya en francia y entre los suyos ninguno nos lo podr decir mejor que mi mono dijo maese pedro pero no habr diablo que ahora le tome aunque imagino que el cari o y la hambre le han de forzar a que me busque esta noche y amanecer dios y ver monos en resoluci n la borrasca del retablo se acab y todos cenaron en paz y en buena compa a a costa de don quijote que era liberal en todo estremo antes que amaneciese se fue el que llevaba las lanzas y las alabardas y ya despu s de amanecido se vinieron a despedir de don quijote el primo y el paje el uno para volverse a su tierra y el otro a proseguir su camino para ayuda del cual le dio don quijote una docena de reales maese pedro no quiso volver a entrar en m s dimes ni diretes con don quijote a quien l conoc a muy bien y as madrug antes que el sol y cogiendo las reliquias de su retablo y a su mono se fue tambi n a buscar sus aventuras el ventero que no conoc a a don quijote tan admirado le ten an sus locuras como su liberalidad finalmente sancho le pag muy bien por orden de su se or y despidi ndose d l casi a las ocho del d a dejaron la venta y se pusieron en camino donde los dejaremos ir que as conviene para dar lugar a contar otras cosas pertenecientes a la declaraci n desta famosa historia cap tulo xxvii donde se da cuenta qui nes eran maese pedro y su mono con el mal suceso que don quijote tuvo en la aventura del rebuzno que no la acab como l quisiera y como lo ten a pensado entra cide hamete coronista desta grande historia con estas palabras en este cap tulo juro como cat lico cristiano a lo que su traductor dice que el jurar cide hamete como cat lico cristiano siendo l moro como sin duda lo era no quiso decir otra cosa sino que as como el cat lico cristiano cuando jura jura o debe jurar verdad y decirla en lo que dijere as l la dec a como si jurara como cristiano cat lico en lo que quer a escribir de don quijote especialmente en decir qui n era maese pedro y qui n el mono adivino que tra a admirados todos aquellos pueblos con sus adivinanzas dice pues que bien se acordar el que hubiere le do la primera parte desta historia de aquel gin s de pasamonte a quien entre otros galeotes dio libertad don quijote en sierra morena beneficio que despu s le fue mal agradecido y peor pagado de aquella gente maligna y mal acostumbrada este gin s de pasamonte a quien don quijote llamaba ginesillo de parapilla fue el que hurt a sancho panza el rucio que por no haberse puesto el c mo ni el cu ndo en la primera parte por culpa de los impresores ha dado en qu entender a muchos que atribu an a poca memoria del autor la falta de emprenta pero en resoluci n gin s le hurt estando sobre l durmiendo sancho panza usando de la traza y modo que us brunelo cuando estando sacripante sobre albraca le sac el caballo de entre las piernas y despu s le cobr sancho como se ha contado este gin s pues temeroso de no ser hallado de la justicia que le buscaba para castigarle de sus infinitas bellaquer as y delitos que fueron tantos y tales que l mismo compuso un gran volumen cont ndolos determin pasarse al reino de arag n y cubrirse el ojo izquierdo acomod ndose al oficio de titerero que esto y el jugar de manos lo sab a hacer por estremo sucedi pues que de unos cristianos ya libres que ven an de berber a compr aquel mono a quien ense que en haci ndole cierta se al se le subiese en el hombro y le murmurase o lo pareciese al o do hecho esto antes que entrase en el lugar donde entraba con su retablo y mono se informaba en el lugar m s cercano o de quien l mejor pod a qu cosas particulares hubiesen sucedido en el tal lugar y a qu personas y llev ndolas bien en la memoria lo primero que hac a era mostrar su retablo el cual unas veces era de una historia y otras de otra pero todas alegres y regocijadas y conocidas acabada la muestra propon a las habilidades de su mono diciendo al pueblo que adivinaba todo lo pasado y lo presente pero que en lo de por venir no se daba ma a. por la respuesta de cada pregunta ped a dos reales y de algunas hac a barato seg n tomaba el pulso a los preguntantes y como tal vez llegaba a las casas de quien l sab a los sucesos de los que en ella moraban aunque no le preguntasen nada por no pagarle l hac a la se a al mono y luego dec a que le hab a dicho tal y tal cosa que ven a de molde con lo sucedido con esto cobraba cr dito inefable y and banse todos tras l. otras veces como era tan discreto respond a de manera que las respuestas ven an bien con las preguntas y como nadie le apuraba ni apretaba a que dijese c mo adevinaba su mono a todos hac a monas y llenaba sus esqueros as como entr en la venta conoci a don quijote y a sancho por cuyo conocimiento le fue f cil poner en admiraci n a don quijote y a sancho panza y a todos los que en ella estaban pero hubi rale de costar caro si don quijote bajara un poco m s la mano cuando cort la cabeza al rey marsilio y destruy toda su caballer a como queda dicho en el antecedente cap tulo esto es lo que hay que decir de maese pedro y de su mono y volviendo a don quijote de la mancha digo que despu s de haber salido de la venta determin de ver primero las riberas del r o ebro y todos aquellos contornos antes de entrar en la ciudad de zaragoza pues le daba tiempo para todo el mucho que faltaba desde all a las justas con esta intenci n sigui su camino por el cual anduvo dos d as sin acontecerle cosa digna de ponerse en escritura hasta que al tercero al subir de una loma oy un gran rumor de atambores de trompetas y arcabuces al principio pens que alg n tercio de soldados pasaba por aquella parte y por verlos pic a rocinante y subi la loma arriba y cuando estuvo en la cumbre vio al pie della a su parecer m s de docientos hombres armados de diferentes suertes de armas como si dij semos lanzones ballestas partesanas alabardas y picas y algunos arcabuces y muchas rodelas baj del recuesto y acerc se al escuadr n tanto que distintamente vio las banderas juzg de las colores y not las empresas que en ellas tra an especialmente una que en un estandarte o jir n de raso blanco ven a en el cual estaba pintado muy al vivo un asno como un peque o sardesco la cabeza levantada la boca abierta y la lengua de fuera en acto y postura como si estuviera rebuznando alrededor d l estaban escritos de letras grandes estos dos versos no rebuznaron en balde el uno y el otro alcalde por esta insignia sac don quijote que aquella gente deb a de ser del pueblo del rebuzno y as se lo dijo a sancho declar ndole lo que en el estandarte ven a escrito d jole tambi n que el que les hab a dado noticia de aquel caso se hab a errado en decir que dos regidores hab an sido los que rebuznaron pero que seg n los versos del estandarte no hab an sido sino alcaldes a lo que respondi sancho panza se or en eso no hay que reparar que bien puede ser que los regidores que entonces rebuznaron viniesen con el tiempo a ser alcaldes de su pueblo y as se pueden llamar con entrambos t tulos cuanto m s que no hace al caso a la verdad de la historia ser los rebuznadores alcaldes o regidores como ellos una por una hayan rebuznado porque tan a pique est de rebuznar un alcalde como un regidor finalmente conocieron y supieron como el pueblo corrido sal a a pelear con otro que le corr a m s de lo justo y de lo que se deb a a la buena vecindad fuese llegando a ellos don quijote no con poca pesadumbre de sancho que nunca fue amigo de hallarse en semejantes jornadas los del escuadr n le recogieron en medio creyendo que era alguno de los de su parcialidad don quijote alzando la visera con gentil br o y continente lleg hasta el estandarte del asno y all se le pusieron alrededor todos los m s principales del ej rcito por verle admirados con la admiraci n acostumbrada en que ca an todos aquellos que la vez primera le miraban don quijote que los vio tan atentos a mirarle sin que ninguno le hablase ni le preguntase nada quiso aprovecharse de aquel silencio y rompiendo el suyo alz la voz y dijo buenos se ores cuan encarecidamente puedo os suplico que no interrump is un razonamiento que quiero haceros hasta que ve is que os disgusta y enfada que si esto sucede con la m s m nima se al que me hag is pondr un sello en mi boca y echar una mordaza a mi lengua todos le dijeron que dijese lo que quisiese que de buena gana le escuchar an don quijote con esta licencia prosigui diciendo yo se ores m os soy caballero andante cuyo ejercicio es el de las armas y cuya profesi n la de favorecer a los necesitados de favor y acudir a los menesterosos d as ha que he sabido vuestra desgracia y la causa que os mueve a tomar las armas a cada paso para vengaros de vuestros enemigos y habiendo discurrido una y muchas veces en mi entendimiento sobre vuestro negocio hallo seg n las leyes del duelo que est is enga ados en teneros por afrentados porque ning n particular puede afrentar a un pueblo entero si no es ret ndole de traidor por junto porque no sabe en particular qui n cometi la traici n por que le reta ejemplo desto tenemos en don diego ord ez de lara que ret a todo el pueblo zamorano porque ignoraba que solo vellido dolfos hab a cometido la traici n de matar a su rey y as ret a todos y a todos tocaba la venganza y la respuesta aunque bien es verdad que el se or don diego anduvo algo demasiado y aun pas muy adelante de los l mites del reto porque no ten a para qu retar a los muertos a las aguas ni a los panes ni a los que estaban por nacer ni a las otras menudencias que all se declaran pero vaya pues cuando la c lera sale de madre no tiene la lengua padre ayo ni freno que la corrija siendo pues esto as que uno solo no puede afrentar a reino provincia ciudad rep blica ni pueblo entero queda en limpio que no hay para qu salir a la venganza del reto de la tal afrenta pues no lo es porque bueno ser a que se matasen a cada paso los del pueblo de la reloja con quien se lo llama ni los cazoleros berenjeneros ballenatos jaboneros ni los de otros nombres y apellidos que andan por ah en boca de los muchachos y de gente de poco m s a menos bueno ser a por cierto que todos estos insignes pueblos se corriesen y vengasen y anduviesen contino hechas las espadas sacabuches a cualquier pendencia por peque a que fuese no no ni dios lo permita o quiera los varones prudentes las rep blicas bien concertadas por cuatro cosas han de tomar las armas y desenvainar las espadas y poner a riesgo sus personas vidas y haciendas la primera por defender la fe cat lica la segunda por defender su vida que es de ley natural y divina la tercera en defensa de su honra de su familia y hacienda la cuarta en servicio de su rey en la guerra justa y si le quisi remos a adir la quinta que se puede contar por segunda es en defensa de su patria a estas cinco causas como capitales se pueden agregar algunas otras que sean justas y razonables y que obliguen a tomar las armas pero tomarlas por ni er as y por cosas que antes son de risa y pasatiempo que de afrenta parece que quien las toma carece de todo razonable discurso cuanto m s que el tomar venganza injusta que justa no puede haber alguna que lo sea va derechamente contra la santa ley que profesamos en la cual se nos manda que hagamos bien a nuestros enemigos y que amemos a los que nos aborrecen mandamiento que aunque parece algo dificultoso de cumplir no lo es sino para aquellos que tienen menos de dios que del mundo y m s de carne que de esp ritu porque jesucristo dios y hombre verdadero que nunca minti ni pudo ni puede mentir siendo legislador nuestro dijo que su yugo era suave y su carga liviana y as no nos hab a de mandar cosa que fuese imposible el cumplirla as que mis se ores vuesas mercedes est n obligados por leyes divinas y humanas a sosegarse el diablo me lleve dijo a esta saz n sancho entre s si este mi amo no es t logo y si no lo es que lo parece como un g evo a otro tom un poco de aliento don quijote y viendo que todav a le prestaban silencio quiso pasar adelante en su pl tica como pasara ni no se pusiere en medio la agudeza de sancho el cual viendo que su amo se deten a tom la mano por l diciendo mi se or don quijote de la mancha que un tiempo se llam el caballero de la triste figura y ahora se llama el caballero de los leones es un hidalgo muy atentado que sabe lat n y romance como un bachiller y en todo cuanto trata y aconseja procede como muy buen soldado y tiene todas las leyes y ordenanzas de lo que llaman el duelo en la u a y as no hay m s que hacer sino dejarse llevar por lo que l dijere y sobre m si lo erraren cuanto m s que ello se est dicho que es necedad correrse por s lo o r un rebuzno que yo me acuerdo cuando muchacho que rebuznaba cada y cuando que se me antojaba sin que nadie me fuese a la mano y con tanta gracia y propiedad que en rebuznando yo rebuznaban todos los asnos del pueblo y no por eso dejaba de ser hijo de mis padres que eran honrad simos y aunque por esta habilidad era invidiado de m s de cuatro de los estirados de mi pueblo no se me daba dos ardites y porque se vea que digo verdad esperen y escuchen que esta ciencia es como la del nadar que una vez aprendida nunca se olvida y luego puesta la mano en las narices comenz a rebuznar tan reciamente que todos los cercanos valles retumbaron pero uno de los que estaban junto a l creyendo que hac a burla dellos alz un varapalo que en la mano ten a y diole tal golpe con l que sin ser poderoso a otra cosa dio con sancho panza en el suelo don quijote que vio tan malparado a sancho arremeti al que le hab a dado con la lanza sobre mano pero fueron tantos los que se pusieron en medio que no fue posible vengarle antes viendo que llov a sobre l un nublado de piedras y que le amenazaban mil encaradas ballestas y no menos cantidad de arcabuces volvi las riendas a rocinante y a todo lo que su galope pudo se sali de entre ellos encomend ndose de todo coraz n a dios que de aquel peligro le librase temiendo a cada paso no le entrase alguna bala por las espaldas y le saliese al pecho y a cada punto recog a el aliento por ver si le faltaba pero los del escuadr n se contentaron con verle huir sin tirarle a sancho le pusieron sobre su jumento apenas vuelto en s y le dejaron ir tras su amo no porque l tuviese sentido para regirle pero el rucio sigui las huellas de rocinante sin el cual no se hallaba un punto alongado pues don quijote buen trecho volvi la cabeza y vio que sancho ven a y atendi le viendo que ninguno le segu a. los del escuadr n se estuvieron all hasta la noche y por no haber salido a la batalla sus contrarios se volvieron a su pueblo regocijados y alegres y si ellos supieran la costumbre antigua de los griegos levantaran en aquel lugar y sitio un trofeo cap tulo xxviii de cosas que dice benengeli que las sabr quien le leyere si las lee con atenci n cuando el valiente huye la supercher a est descubierta y es de varones prudentes guardarse para mejor ocasi n. esta verdad se verific en don quijote el cual dando lugar a la furia del pueblo y a las malas intenciones de aquel indignado escuadr n puso pies en polvorosa y sin acordarse de sancho ni del peligro en que le dejaba se apart tanto cuanto le pareci que bastaba para estar seguro segu ale sancho atravesado en su jumento como queda referido lleg en fin ya vuelto en su acuerdo y al llegar se dej caer del rucio a los pies de rocinante todo ansioso todo molido y todo apaleado ape se don quijote para catarle las feridas pero como le hallase sano de los pies a la cabeza con asaz c lera le dijo tan en hora mala supistes vos rebuznar sancho y d nde hallastes vos ser bueno el nombrar la soga en casa del ahorcado a m sica de rebuznos qu contrapunto se hab a de llevar sino de varapalos y dad gracias a dios sancho que ya que os santiguaron con un palo no os hicieron el per signum crucis con un alfanje no estoy para responder respondi sancho porque me parece que hablo por las espaldas subamos y apart monos de aqu que yo pondr silencio en mis rebuznos pero no en dejar de decir que los caballeros andantes huyen y dejan a sus buenos escuderos molidos como alhe a o como cibera en poder de sus enemigos no huye el que se retira respondi don quijote porque has de saber sancho que la valent a que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad y las haza as del temerario m s se atribuyen a la buena fortuna que a su nimo y as yo confieso que me he retirado pero no huido y en esto he imitado a muchos valientes que se han guardado para tiempos mejores y desto est n las historias llenas las cuales por no serte a ti de provecho ni a m de gusto no te las refiero ahora en esto ya estaba a caballo sancho ayudado de don quijote el cual asimismo subi en rocinante y poco a poco se fueron a emboscar en una alameda que hasta un cuarto de legua de all se parec a. de cuando en cuando daba sancho unos ayes profund simos y unos gemidos dolorosos y pregunt ndole don quijote la causa de tan amargo sentimiento respondi que desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro le dol a de manera que le sacaba de sentido la causa dese dolor debe de ser sin duda dijo don quijote que como era el palo con que te dieron largo y tendido te cogi todas las espaldas donde entran todas esas partes que te duelen y si m s te cogiera m s te doliera por dios dijo sancho que vuesa merced me ha sacado de una gran duda y que me la ha declarado por lindos t rminos cuerpo de m tan encubierta estaba la causa de mi dolor que ha sido menester decirme que me duele todo todo aquello que alcanz el palo si me dolieran los tobillos a n pudiera ser que se anduviera adivinando el porqu me dol an pero dolerme lo que me molieron no es mucho adivinar a la fe se or nuestro amo el mal ajeno de pelo cuelga y cada d a voy descubriendo tierra de lo poco que puedo esperar de la compa a que con vuestra merced tengo porque si esta vez me ha dejado apalear otra y otras ciento volveremos a los manteamientos de marras y a otras muchacher as que si ahora me han salido a las espaldas despu s me saldr n a los ojos harto mejor har a yo sino que soy un b rbaro y no har nada que bueno sea en toda mi vida harto mejor har a yo vuelvo a decir en volverme a mi casa y a mi mujer y a mis hijos y sustentarla y criarlos con lo que dios fue servido de darme y no andarme tras vuesa merced por caminos sin camino y por sendas y carreras que no las tienen bebiendo mal y comiendo peor pues tomadme el dormir contad hermano escudero siete pies de tierra y si quisi redes m s tomad otros tantos que en vuestra mano est escudillar y tendeos a todo vuestro buen talante que quemado vea yo y hecho polvos al primero que dio puntada en la andante caballer a o a lo menos al primero que quiso ser escudero de tales tontos como debieron ser todos los caballeros andantes pasados de los presentes no digo nada que por ser vuestra merced uno dellos los tengo respeto y porque s que sabe vuesa merced un punto m s que el diablo en cuanto habla y en cuanto piensa har a yo una buena apuesta con vos sancho dijo don quijote que ahora que vais hablando sin que nadie os vaya a la mano que no os duele nada en todo vuestro cuerpo hablad hijo m o todo aquello que os viniere al pensamiento y a la boca que a trueco de que a vos no os duela nada tendr yo por gusto el enfado que me dan vuestras impertinencias y si tanto dese is volveros a vuestra casa con vuestra mujer y hijos no permita dios que yo os lo impida dineros ten is m os mirad cu nto ha que esta tercera vez salimos de nuestro pueblo y mirad lo que pod is y deb is ganar cada mes y pagaos de vuestra mano cuando yo serv a respondi sancho a tom carrasco el padre del bachiller sans n carrasco que vuestra merced bien conoce dos ducados ganaba cada mes am n de la comida con vuestra merced no s lo que puedo ganar puesto que s que tiene m s trabajo el escudero del caballero andante que el que sirve a un labrador que en resoluci n los que servimos a labradores por mucho que trabajemos de d a por mal que suceda a la noche cenamos olla y dormimos en cama en la cual no he dormido despu s que ha que sirvo a vuestra merced si no ha sido el tiempo breve que estuvimos en casa de don diego de miranda y la jira que tuve con la espuma que saqu de las ollas de camacho y lo que com y beb y dorm en casa de basilio todo el otro tiempo he dormido en la dura tierra al cielo abierto sujeto a lo que dicen inclemencias del cielo sustent ndome con rajas de queso y mendrugos de pan y bebiendo aguas ya de arroyos ya de fuentes de las que encontramos por esos andurriales donde andamos confieso dijo don quijote que todo lo que dices sancho sea verdad cu nto parece que os debo dar m s de lo que os daba tom carrasco a mi parecer dijo sancho con dos reales m s que vuestra merced a adiese cada mes me tendr a por bien pagado esto es cuanto al salario de mi trabajo pero en cuanto a satisfacerme a la palabra y promesa que vuestra merced me tiene hecha de darme el gobierno de una nsula ser a justo que se me a adiesen otros seis reales que por todos ser an treinta est muy bien replic don quijote y conforme al salario que vos os hab is se alado d as ha que salimos de nuestro pueblo contad sancho rata por cantidad y mirad lo que os debo y pagaos como os tengo dicho de vuestra mano oh cuerpo de m dijo sancho que va vuestra merced muy errado en esta cuenta porque en lo de la promesa de la nsula se ha de contar desde el d a que vuestra merced me la prometi hasta la presente hora en que estamos pues qu tanto ha sancho que os la promet dijo don quijote si yo mal no me acuerdo respondi sancho debe de haber m s de veinte a os tres d as m s a menos diose don quijote una gran palmada en la frente y comenz a re r muy de gana y dijo pues no anduve yo en sierra morena ni en todo el discurso de nuestras salidas sino dos meses apenas y dices sancho que ha veinte a os que te promet la nsula ahora digo que quieres que se consuman en tus salarios el dinero que tienes m o y si esto es as y t gustas dello desde aqu te lo doy y buen provecho te haga que a trueco de verme sin tan mal escudero holgar me de quedarme pobre y sin blanca pero dime prevaricador de las ordenanzas escuderiles de la andante caballer a d nde has visto t o le do que ning n escudero de caballero andante se haya puesto con su se or en tanto m s cu nto me hab is de dar cada mes porque os sirva ntrate ntrate malandr n foll n y vestiglo que todo lo pareces ntrate digo por el mare magnum de sus historias y si hallares que alg n escudero haya dicho ni pensado lo que aqu has dicho quiero que me le claves en la frente y por a adidura me hagas cuatro mamonas selladas en mi rostro vuelve las riendas o el cabestro al rucio y vu lvete a tu casa porque un solo paso desde aqu no has de pasar m s adelante conmigo oh pan mal conocido oh promesas mal colocadas oh hombre que tiene m s de bestia que de persona ahora cuando yo pensaba ponerte en estado y tal que a pesar de tu mujer te llamaran se or a te despides ahora te vas cuando yo ven a con intenci n firme y valedera de hacerte se or de la mejor nsula del mundo en fin como t has dicho otras veces no es la miel etc. asno eres y asno has de ser y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida que para m tengo que antes llegar ella a su ltimo t rmino que t caigas y des en la cuenta de que eres bestia miraba sancho a don quijote de en hito en hito en tanto que los tales vituperios le dec a y compungi se de manera que le vinieron las l grimas a los ojos y con voz dolorida y enferma le dijo se or m o yo confieso que para ser del todo asno no me falta m s de la cola si vuestra merced quiere pon rmela yo la dar por bien puesta y le servir como jumento todos los d as que me quedan de mi vida vuestra merced me perdone y se duela de mi mocedad y advierta que s poco y que si hablo mucho m s procede de enfermedad que de malicia mas quien yerra y se enmienda a dios se encomienda maravill rame yo sancho si no mezclaras alg n refrancico en tu coloquio ahora bien yo te perdono con que te emiendes y con que no te muestres de aqu adelante tan amigo de tu inter s sino que procures ensanchar el coraz n y te alientes y animes a esperar el cumplimiento de mis promesas que aunque se tarda no se imposibilita sancho respondi que s har a aunque sacase fuerzas de flaqueza con esto se metieron en la alameda y don quijote se acomod al pie de un olmo y sancho al de una haya que estos tales rboles y otros sus semejantes siempre tienen pies y no manos sancho pas la noche penosamente porque el varapalo se hac a m s sentir con el sereno don quijote la pas en sus continuas memorias pero con todo eso dieron los ojos al sue o y al salir del alba siguieron su camino buscando las riberas del famoso ebro donde les sucedi lo que se contar en el cap tulo venidero cap tulo xxix de la famosa aventura del barco encantado por sus pasos contados y por contar dos d as despu s que salieron de la alameda llegaron don quijote y sancho al r o ebro y el verle fue de gran gusto a don quijote porque contempl y mir en l la amenidad de sus riberas la claridad de sus aguas el sosiego de su curso y la abundancia de sus l quidos cristales cuya alegre vista renov en su memoria mil amorosos pensamientos especialmente fue y vino en lo que hab a visto en la cueva de montesinos que puesto que el mono de maese pedro le hab a dicho que parte de aquellas cosas eran verdad y parte mentira l se aten a m s a las verdaderas que a las mentirosas bien al rev s de sancho que todas las ten a por la mesma mentira yendo pues desta manera se le ofreci a la vista un peque o barco sin remos ni otras jarcias algunas que estaba atado en la orilla a un tronco de un rbol que en la ribera estaba mir don quijote a todas partes y no vio persona alguna y luego sin m s ni m s se ape de rocinante y mand a sancho que lo mesmo hiciese del rucio y que a entrambas bestias las atase muy bien juntas al tronco de un lamo o sauce que all estaba pregunt le sancho la causa de aquel s bito apeamiento y de aquel ligamiento respondi don quijote has de saber sancho que este barco que aqu est derechamente y sin poder ser otra cosa en contrario me est llamando y convidando a que entre en l y vaya en l a dar socorro a alg n caballero o a otra necesitada y principal persona que debe de estar puesta en alguna grande cuita porque ste es estilo de los libros de las historias caballerescas y de los encantadores que en ellas se entremeten y platican cuando alg n caballero est puesto en alg n trabajo que no puede ser librado d l sino por la mano de otro caballero puesto que est n distantes el uno del otro dos o tres mil leguas y aun m s o le arrebatan en una nube o le deparan un barco donde se entre y en menos de un abrir y cerrar de ojos le llevan o por los aires o por la mar donde quieren y adonde es menester su ayuda as que oh sancho este barco est puesto aqu para el mesmo efecto y esto es tan verdad como es ahora de d a y antes que ste se pase ata juntos al rucio y a rocinante y a la mano de dios que nos gu e que no dejar de embarcarme si me lo pidiesen frailes descalzos pues as es respondi sancho y vuestra merced quiere dar a cada paso en estos que no s si los llame disparates no hay sino obedecer y bajar la cabeza atendiendo al refr n haz lo que tu amo te manda y si ntate con l a la mesa pero con todo esto por lo que toca al descargo de mi conciencia quiero advertir a vuestra merced que a m me parece que este tal barco no es de los encantados sino de algunos pescadores deste r o porque en l se pescan las mejores sabogas del mundo esto dec a mientras ataba las bestias sancho dej ndolas a la proteci n y amparo de los encantadores con harto dolor de su nima don quijote le dijo que no tuviese pena del desamparo de aquellos animales que el que los llevar a a ellos por tan longincuos caminos y regiones tendr a cuenta de sustentarlos no entiendo eso de logicuos dijo sancho ni he o do tal vocablo en todos los d as de mi vida longincuos respondi don quijote quiere decir apartados y no es maravilla que no lo entiendas que no est s t obligado a saber lat n como algunos que presumen que lo saben y lo ignoran ya est n atados replic sancho qu hemos de hacer ahora qu respondi don quijote santiguarnos y levar ferro quiero decir embarcarnos y cortar la amarra con que este barco est atado y dando un salto en l sigui ndole sancho cort el cordel y el barco se fue apartando poco a poco de la ribera y cuando sancho se vio obra de dos varas dentro del r o comenz a temblar temiendo su perdici n pero ninguna cosa le dio m s pena que el o r roznar al rucio y el ver que rocinante pugnaba por desatarse y d jole a su se or el rucio rebuzna condolido de nuestra ausencia y rocinante procura ponerse en libertad para arrojarse tras nosotros oh car simos amigos quedaos en paz y la locura que nos aparta de vosotros convertida en desenga o nos vuelva a vuestra presencia y en esto comenz a llorar tan amargamente que don quijote moh no y col rico le dijo de qu temes cobarde criatura de qu lloras coraz n de mantequillas qui n te persigue o qui n te acosa nimo de rat n casero o qu te falta menesteroso en la mitad de las entra as de la abundancia por dicha vas caminando a pie y descalzo por las monta as rifeas sino sentado en una tabla como un archiduque por el sesgo curso deste agradable r o de donde en breve espacio saldremos al mar dilatado pero ya habemos de haber salido y caminado por lo menos setecientas o ochocientas leguas y si yo tuviera aqu un astrolabio con que tomar la altura del polo yo te dijera las que hemos caminado aunque o yo s poco o ya hemos pasado o pasaremos presto por la l nea equinocial que divide y corta los dos contrapuestos polos en igual distancia y cuando lleguemos a esa le a que vuestra merced dice pregunt sancho cu nto habremos caminado mucho replic don quijote porque de trecientos y sesenta grados que contiene el globo del agua y de la tierra seg n el c mputo de ptolomeo que fue el mayor cosm grafo que se sabe la mitad habremos caminado llegando a la l nea que he dicho por dios dijo sancho que vuesa merced me trae por testigo de lo que dice a una gentil persona puto y gafo con la a adidura de me n o meo o no s c mo. ri se don quijote de la interpretaci n que sancho hab a dado al nombre y al c mputo y cuenta del cosm grafo ptolomeo y d jole sabr s sancho que los espa oles y los que se embarcan en c diz para ir a las indias orientales una de las se ales que tienen para entender que han pasado la l nea equinocial que te he dicho es que a todos los que van en el nav o se les mueren los piojos sin que les quede ninguno ni en todo el bajel le hallar n si le pesan a oro y as puedes sancho pasear una mano por un muslo y si topares cosa viva saldremos desta duda y si no pasado habemos yo no creo nada deso respondi sancho pero con todo har lo que vuesa merced me manda aunque no s para qu hay necesidad de hacer esas experiencias pues yo veo con mis mismos ojos que no nos habemos apartado de la ribera cinco varas ni hemos decantado de donde est n las alema as dos varas porque all est n rocinante y el rucio en el propio lugar do los dejamos y tomada la mira como yo la tomo ahora voto a tal que no nos movemos ni andamos al paso de una hormiga haz sancho la averiguaci n que te he dicho y no te cures de otra que t no sabes qu cosa sean coluros l neas paralelos zod acos cl ticas polos solsticios equinocios planetas signos puntos medidas de que se compone la esfera celeste y terrestre que si todas estas cosas supieras o parte dellas vieras claramente qu de paralelos hemos cortado qu de signos visto y qu de im gines hemos dejado atr s y vamos dejando ahora y t rnote a decir que te tientes y pesques que yo para m tengo que est s m s limpio que un pliego de papel liso y blanco tent se sancho y llegando con la mano bonitamente y con tiento hacia la corva izquierda alz la cabeza y mir a su amo y dijo o la experiencia es falsa o no hemos llegado adonde vuesa merced dice ni con muchas leguas pues qu pregunt don quijote has topado algo y aun algos respondi sancho y sacudi ndose los dedos se lav toda la mano en el r o por el cual sosegadamente se deslizaba el barco por mitad de la corriente sin que le moviese alguna inteligencia secreta ni alg n encantador escondido sino el mismo curso del agua blando entonces y suave en esto descubrieron unas grandes ace as que en la mitad del r o estaban y apenas las hubo visto don quijote cuando con voz alta dijo a sancho vees all oh amigo se descubre la ciudad castillo o fortaleza donde debe de estar alg n caballero oprimido o alguna reina infanta o princesa malparada para cuyo socorro soy aqu tra do qu diablos de ciudad fortaleza o castillo dice vuesa merced se or dijo sancho no echa de ver que aqu llas son ace as que est n en el r o donde se muele el trigo calla sancho dijo don quijote que aunque parecen ace as no lo son y ya te he dicho que todas las cosas trastruecan y mudan de su ser natural los encantos no quiero decir que las mudan de en uno en otro ser realmente sino que lo parece como lo mostr la experiencia en la transformaci n de dulcinea nico refugio de mis esperanzas en esto el barco entrado en la mitad de la corriente del r o comenz a caminar no tan lentamente como hasta all los molineros de las ace as que vieron venir aquel barco por el r o y que se iba a embocar por el raudal de las ruedas salieron con presteza muchos dellos con varas largas a detenerle y como sal an enharinados y cubiertos los rostros y los vestidos del polvo de la harina representaban una mala vista daban voces grandes diciendo demonios de hombres d nde vais ven s desesperados qu quer is ahogaros y haceros pedazos en estas ruedas no te dije yo sancho dijo a esta saz n don quijote que hab amos llegado donde he de mostrar a d llega el valor de mi brazo mira qu de malandrines y follones me salen al encuentro mira cu ntos vestiglos se me oponen mira cu ntas feas cataduras nos hacen cocos pues ahora lo ver is bellacos y puesto en pie en el barco con grandes voces comenz a amenazar a los molineros dici ndoles canalla malvada y peor aconsejada dejad en su libertad y libre albedr o a la persona que en esa vuestra fortaleza o prisi n ten is oprimida alta o baja de cualquiera suerte o calidad que sea que yo soy don quijote de la mancha llamado el caballero de los leones por otro nombre a quien est reservada por orden de los altos cielos el dar fin felice a esta aventura y diciendo esto ech mano a su espada y comenz a esgrimirla en el aire contra los molineros los cuales oyendo y no entendiendo aquellas sandeces se pusieron con sus varas a detener el barco que ya iba entrando en el raudal y canal de las ruedas p sose sancho de rodillas pidiendo devotamente al cielo le librase de tan manifiesto peligro como lo hizo por la industria y presteza de los molineros que oponi ndose con sus palos al barco le detuvieron pero no de manera que dejasen de trastornar el barco y dar con don quijote y con sancho al trav s en el agua pero v nole bien a don quijote que sab a nadar como un ganso aunque el peso de las armas le llev al fondo dos veces y si no fuera por los molineros que se arrojaron al agua y los sacaron como en peso a entrambos all hab a sido troya para los dos puestos pues en tierra m s mojados que muertos de sed sancho puesto de rodillas las manos juntas y los ojos clavados al cielo pidi a dios con una larga y devota plegaria le librase de all adelante de los atrevidos deseos y acometimientos de su se or llegaron en esto los pescadores due os del barco a quien hab an hecho pedazos las ruedas de las ace as y vi ndole roto acometieron a desnudar a sancho y a pedir a don quijote se lo pagase el cual con gran sosiego como si no hubiera pasado nada por l dijo a los molineros y pescadores que l pagar a el barco de bon sima gana con condici n que le diesen libre y sin cautela a la persona o personas que en aquel su castillo estaban oprimidas qu personas o qu castillo dice respondi uno de los molineros hombre sin juicio qui reste llevar por ventura las que vienen a moler trigo a estas ace as basta dijo entre s don quijote aqu ser predicar en desierto querer reducir a esta canalla a que por ruegos haga virtud alguna y en esta aventura se deben de haber encontrado dos valientes encantadores y el uno estorba lo que el otro intenta el uno me depar el barco y el otro dio conmigo al trav s. dios lo remedie que todo este mundo es m quinas y trazas contrarias unas de otras yo no puedo m s. y alzando la voz prosigui diciendo y mirando a las ace as amigos cualesquiera que se is que en esa prisi n qued is encerrados perdonadme que por mi desgracia y por la vuestra yo no os puedo sacar de vuestra cuita para otro caballero debe de estar guardada y reservada esta aventura en diciendo esto se concert con los pescadores y pag por el barco cincuenta reales que los dio sancho de muy mala gana diciendo a dos barcadas como stas daremos con todo el caudal al fondo los pescadores y molineros estaban admirados mirando aquellas dos figuras tan fuera del uso al parecer de los otros hombres y no acababan de entender a d se encaminaban las razones y preguntas que don quijote les dec a y teni ndolos por locos les dejaron y se recogieron a sus ace as y los pescadores a sus ranchos volvieron a sus bestias y a ser bestias don quijote y sancho y este fin tuvo la aventura del encantado barco cap tulo xxx de lo que le avino a don quijote con una bella cazadora asaz melanc licos y de mal talante llegaron a sus animales caballero y escudero especialmente sancho a quien llegaba al alma llegar al caudal del dinero pareci ndole que todo lo que d l se quitaba era quit rselo a l de las ni as de sus ojos finalmente sin hablarse palabra se pusieron a caballo y se apartaron del famoso r o don quijote sepultado en los pensamientos de sus amores y sancho en los de su acrecentamiento que por entonces le parec a que estaba bien lejos de tenerle porque maguer era tonto bien se le alcanzaba que las acciones de su amo todas o las m s eran disparates y buscaba ocasi n de que sin entrar en cuentas ni en despedimientos con su se or un d a se desgarrase y se fuese a su casa pero la fortuna orden las cosas muy al rev s de lo que l tem a. sucedi pues que otro d a al poner del sol y al salir de una selva tendi don quijote la vista por un verde prado y en lo ltimo d l vio gente y lleg ndose cerca conoci que eran cazadores de altaner a. lleg se m s y entre ellos vio una gallarda se ora sobre un palafr n o hacanea blanqu sima adornada de guarniciones verdes y con un sill n de plata ven a la se ora asimismo vestida de verde tan bizarra y ricamente que la misma bizarr a ven a transformada en ella en la mano izquierda tra a un azor se al que dio a entender a don quijote ser aqu lla alguna gran se ora que deb a serlo de todos aquellos cazadores como era la verdad y as dijo a sancho corre hijo sancho y di a aquella se ora del palafr n y del azor que yo el caballero de los leones besa las manos a su gran fermosura y que si su grandeza me da licencia se las ir a besar y a servirla en cuanto mis fuerzas pudieren y su alteza me mandare y mira sancho c mo hablas y ten cuenta de no encajar alg n refr n de los tuyos en tu embajada hallado os le hab is el encajador respondi sancho a m con eso s que no es sta la vez primera que he llevado embajadas a altas y crecidas se oras en esta vida si no fue la que llevaste a la se ora dulcinea replic don quijote yo no s que hayas llevado otra a lo menos en mi poder as es verdad respondi sancho pero al buen pagador no le duelen prendas y en casa llena presto se guisa la cena quiero decir que a m no hay que decirme ni advertirme de nada que para todo tengo y de todo se me alcanza un poco yo lo creo sancho dijo don quijote ve en buena hora y dios te gu e. parti sancho de carrera sacando de su paso al rucio y lleg donde la bella cazadora estaba y ape ndose puesto ante ella de hinojos le dijo hermosa se ora aquel caballero que all se parece llamado el caballero de los leones es mi amo y yo soy un escudero suyo a quien llaman en su casa sancho panza este tal caballero de los leones que no ha mucho que se llamaba el de la triste figura env a por m a decir a vuestra grandeza sea servida de darle licencia para que con su prop sito y benepl cito y consentimiento l venga a poner en obra su deseo que no es otro seg n l dice y yo pienso que de servir a vuestra encumbrada altaner a y fermosura que en d rsela vuestra se or a har cosa que redunde en su pro y l recibir se alad sima merced y contento por cierto buen escudero respondi la se ora vos hab is dado la embajada vuestra con todas aquellas circunstancias que las tales embajadas piden levantaos del suelo que escudero de tan gran caballero como es el de la triste figura de quien ya tenemos ac mucha noticia no es justo que est de hinojos levantaos amigo y decid a vuestro se or que venga mucho en hora buena a servirse de m y del duque mi marido en una casa de placer que aqu tenemos levant se sancho admirado as de la hermosura de la buena se ora como de su mucha crianza y cortes a y m s de lo que le hab a dicho que ten a noticia de su se or el caballero de la triste figura y que si no le hab a llamado el de los leones deb a de ser por hab rsele puesto tan nuevamente pregunt le la duquesa cuyo t tulo a n no se sabe decidme hermano escudero este vuestro se or no es uno de quien anda impresa una historia que se llama del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha que tiene por se ora de su alma a una tal dulcinea del toboso el mesmo es se ora respondi sancho y aquel escudero suyo que anda o debe de andar en la tal historia a quien llaman sancho panza soy yo si no es que me trocaron en la cuna quiero decir que me trocaron en la estampa de todo eso me huelgo yo mucho dijo la duquesa id hermano panza y decid a vuestro se or que l sea el bien llegado y el bien venido a mis estados y que ninguna cosa me pudiera venir que m s contento me diera sancho con esta tan agradable respuesta con grand simo gusto volvi a su amo a quien cont todo lo que la gran se ora le hab a dicho levantando con sus r sticos t rminos a los cielos su mucha fermosura su gran donaire y cortes a. don quijote se gallarde en la silla p sose bien en los estribos acomod se la visera arremeti a rocinante y con gentil denuedo fue a besar las manos a la duquesa la cual haciendo llamar al duque su marido le cont en tanto que don quijote llegaba toda la embajada suya y los dos por haber le do la primera parte desta historia y haber entendido por ella el disparatado humor de don quijote con grand simo gusto y con deseo de conocerle le atend an con prosupuesto de seguirle el humor y conceder con l en cuanto les dijese trat ndole como a caballero andante los d as que con ellos se detuviese con todas las ceremonias acostumbradas en los libros de caballer as que ellos hab an le do y aun les eran muy aficionados en esto lleg don quijote alzada la visera y dando muestras de apearse acudi sancho a tenerle el estribo pero fue tan desgraciado que al apearse del rucio se le asi un pie en una soga del albarda de tal modo que no fue posible desenredarle antes qued colgado d l con la boca y los pechos en el suelo don quijote que no ten a en costumbre apearse sin que le tuviesen el estribo pensando que ya sancho hab a llegado a ten rsele descarg de golpe el cuerpo y llev se tras s la silla de rocinante que deb a de estar mal cinchado y la silla y l vinieron al suelo no sin verg enza suya y de muchas maldiciones que entre dientes ech al desdichado de sancho que a n todav a ten a el pie en la corma el duque mand a sus cazadores que acudiesen al caballero y al escudero los cuales levantaron a don quijote maltrecho de la ca da y renqueando y como pudo fue a hincar las rodillas ante los dos se ores pero el duque no lo consinti en ninguna manera antes ape ndose de su caballo fue a abrazar a don quijote dici ndole a m me pesa se or caballero de la triste figura que la primera que vuesa merced ha hecho en mi tierra haya sido tan mala como se ha visto pero descuidos de escuderos suelen ser causa de otros peores sucesos el que yo he tenido en veros valeroso pr ncipe respondi don quijote es imposible ser malo aunque mi ca da no parara hasta el profundo de los abismos pues de all me levantara y me sacara la gloria de haberos visto mi escudero que dios maldiga mejor desata la lengua para decir malicias que ata y cincha una silla para que est firme pero comoquiera que yo me halle ca do o levantado a pie o a caballo siempre estar al servicio vuestro y al de mi se ora la duquesa digna consorte vuestra y digna se ora de la hermosura y universal princesa de la cortes a. pasito mi se or don quijote de la mancha dijo el duque que adonde est mi se ora do a dulcinea del toboso no es raz n que se alaben otras fermosuras ya estaba a esta saz n libre sancho panza del lazo y hall ndose all cerca antes que su amo respondiese dijo no se puede negar sino afirmar que es muy hermosa mi se ora dulcinea del toboso pero donde menos se piensa se levanta la liebre que yo he o do decir que esto que llaman naturaleza es como un alcaller que hace vasos de barro y el que hace un vaso hermoso tambi n puede hacer dos y tres y ciento d golo porque mi se ora la duquesa a fee que no va en zaga a mi ama la se ora dulcinea del toboso volvi se don quijote a la duquesa y dijo vuestra grandeza imagine que no tuvo caballero andante en el mundo escudero m s hablador ni m s gracioso del que yo tengo y l me sacar verdadero si algunos d as quisiere vuestra gran celsitud servirse de m a lo que respondi la duquesa de que sancho el bueno sea gracioso lo estimo yo en mucho porque es se al que es discreto que las gracias y los donaires se or don quijote como vuesa merced bien sabe no asientan sobre ingenios torpes y pues el buen sancho es gracioso y donairoso desde aqu le confirmo por discreto y hablador a adi don quijote tanto que mejor dijo el duque porque muchas gracias no se pueden decir con pocas palabras y porque no se nos vaya el tiempo en ellas venga el gran caballero de la triste figura de los leones ha de decir vuestra alteza dijo sancho que ya no hay triste figura ni figuro sea el de los leones prosigui el duque digo que venga el se or caballero de los leones a un castillo m o que est aqu cerca donde se le har el acogimiento que a tan alta persona se debe justamente y el que yo y la duquesa solemos hacer a todos los caballeros andantes que a l llegan ya en esto sancho hab a aderezado y cinchado bien la silla a rocinante y subiendo en l don quijote y el duque en un hermoso caballo pusieron a la duquesa en medio y encaminaron al castillo mand la duquesa a sancho que fuese junto a ella porque gustaba infinito de o r sus discreciones no se hizo de rogar sancho y entreteji se entre los tres y hizo cuarto en la conversaci n con gran gusto de la duquesa y del duque que tuvieron a gran ventura acoger en su castillo tal caballero andante y tal escudero andado cap tulo xxxi que trata de muchas y grandes cosas suma era la alegr a que llevaba consigo sancho vi ndose a su parecer en privanza con la duquesa porque se le figuraba que hab a de hallar en su castillo lo que en la casa de don diego y en la de basilio siempre aficionado a la buena vida y as tomaba la ocasi n por la melena en esto del regalarse cada y cuando que se le ofrec a. cuenta pues la historia que antes que a la casa de placer o castillo llegasen se adelant el duque y dio orden a todos sus criados del modo que hab an de tratar a don quijote el cual como lleg con la duquesa a las puertas del castillo al instante salieron d l dos lacayos o palafreneros vestidos hasta en pies de unas ropas que llaman de levantar de fin simo raso carmes y cogiendo a don quijote en brazos sin ser o do ni visto le dijeron vaya la vuestra grandeza a apear a mi se ora la duquesa don quijote lo hizo y hubo grandes comedimientos entre los dos sobre el caso pero en efecto venci la porf a de la duquesa y no quiso decender o bajar del palafr n sino en los brazos del duque diciendo que no se hallaba digna de dar a tan gran caballero tan in til carga en fin sali el duque a apearla y al entrar en un gran patio llegaron dos hermosas doncellas y echaron sobre los hombros a don quijote un gran manto de fin sima escarlata y en un instante se coronaron todos los corredores del patio de criados y criadas de aquellos se ores diciendo a grandes voces bien sea venido la flor y la nata de los caballeros andantes y todos o los m s derramaban pomos de aguas olorosas sobre don quijote y sobre los duques de todo lo cual se admiraba don quijote y aqu l fue el primer d a que de todo en todo conoci y crey ser caballero andante verdadero y no fant stico vi ndose tratar del mesmo modo que l hab a le do se trataban los tales caballeros en los pasados siglos sancho desamparando al rucio se cosi con la duquesa y se entr en el castillo y remordi ndole la conciencia de que dejaba al jumento solo se lleg a una reverenda due a que con otras a recebir a la duquesa hab a salido y con voz baja le dijo se ora gonz lez o como es su gracia de vuesa merced do a rodr guez de grijalba me llamo respondi la due a qu es lo que mand is hermano a lo que respondi sancho querr a que vuesa merced me la hiciese de salir a la puerta del castillo donde hallar un asno rucio m o vuesa merced sea servida de mandarle poner o ponerle en la caballeriza porque el pobrecito es un poco medroso y no se hallar a estar solo en ninguna de las maneras si tan discreto es el amo como el mozo respondi la due a medradas estamos andad hermano mucho de enhoramala para vos y para quien ac os trujo y tened cuenta con vuestro jumento que las due as desta casa no estamos acostumbradas a semejantes haciendas pues en verdad respondi sancho que he o do yo decir a mi se or que es zahor de las historias contando aquella de lanzarote cuando de breta a vino que damas curaban d l y due as del su rocino y que en el particular de mi asno que no le trocara yo con el roc n del se or lanzarote hermano si sois juglar replic la due a guardad vuestras gracias para donde lo parezcan y se os paguen que de mi no podr is llevar sino una higa aun bien respondi sancho que ser bien madura pues no perder vuesa merced la qu nola de sus a os por punto menos hijo de puta dijo la due a toda ya encendida en c lera si soy vieja o no a dios dar la cuenta que no a vos bellaco harto de ajos y esto dijo en voz tan alta que lo oy la duquesa y volviendo y viendo a la due a tan alborotada y tan encarnizados los ojos le pregunt con qui n las hab a. aqu las he respondi la due a con este buen hombre que me ha pedido encarecidamente que vaya a poner en la caballeriza a un asno suyo que est a la puerta del castillo tray ndome por ejemplo que as lo hicieron no s d nde que unas damas curaron a un tal lanzarote y unas due as a su rocino y sobre todo por buen t rmino me ha llamado vieja eso tuviera yo por afrenta respondi la duquesa m s que cuantas pudieran decirme y hablando con sancho le dijo advertid sancho amigo que do a rodr guez es muy moza y que aquellas tocas m s las trae por autoridad y por la usanza que por los a os malos sean los que me quedan por vivir respondi sancho si lo dije por tanto s lo lo dije porque es tan grande el cari o que tengo a mi jumento que me pareci que no pod a encomendarle a persona m s caritativa que a la se ora do a rodr guez don quijote que todo lo o a le dijo pl ticas son stas sancho para este lugar se or respondi sancho cada uno ha de hablar de su menester dondequiera que estuviere aqu se me acord del rucio y aqu habl d l y si en la caballeriza se me acordara all hablara a lo que dijo el duque sancho est muy en lo cierto y no hay que culparle en nada al rucio se le dar recado a pedir de boca y descuide sancho que se le tratar como a su mesma persona con estos razonamientos gustosos a todos sino a don quijote llegaron a lo alto y entraron a don quijote en una sala adornada de telas riqu simas de oro y de brocado seis doncellas le desarmaron y sirvieron de pajes todas industriadas y advertidas del duque y de la duquesa de lo que hab an de hacer y de c mo hab an de tratar a don quijote para que imaginase y viese que le trataban como caballero andante qued don quijote despu s de desarmado en sus estrechos greguescos y en su jub n de camuza seco alto tendido con las quijadas que por de dentro se besaba la una con la otra figura que a no tener cuenta las doncellas que le serv an con disimular la risa que fue una de las precisas rdenes que sus se ores les hab an dado reventaran riendo pidi ronle que se dejase desnudar para una camisa pero nunca lo consinti diciendo que la honestidad parec a tan bien en los caballeros andantes como la valent a. con todo dijo que diesen la camisa a sancho y encerr ndose con l en una cuadra donde estaba un rico lecho se desnud y visti la camisa y vi ndose solo con sancho le dijo dime truh n moderno y majadero antiguo par cete bien deshonrar y afrentar a una due a tan veneranda y tan digna de respeto como aqu lla tiempos eran aqu llos para acordarte del rucio o se ores son stos para dejar mal pasar a las bestias tratando tan elegantemente a sus due os por quien dios es sancho que te reportes y que no descubras la hilaza de manera que caigan en la cuenta de que eres de villana y grosera tela tejido mira pecador de ti que en tanto m s es tenido el se or cuanto tiene m s honrados y bien nacidos criados y que una de las ventajas mayores que llevan los pr ncipes a los dem s hombres es que se sirven de criados tan buenos como ellos no adviertes angustiado de ti y malaventurado de m que si veen que t eres un grosero villano o un mentecato gracioso pensar n que yo soy alg n echacuervos o alg n caballero de mohatra no no sancho amigo huye huye destos inconvinientes que quien tropieza en hablador y en gracioso al primer puntapi cae y da en truh n desgraciado enfrena la lengua considera y rumia las palabras antes que te salgan de la boca y advierte que hemos llegado a parte donde con el favor de dios y valor de mi brazo hemos de salir mejorados en tercio y quinto en fama y en hacienda sancho le prometi con muchas veras de coserse la boca o morderse la lengua antes de hablar palabra que no fuese muy a prop sito y bien considerada como l se lo mandaba y que descuidase acerca de lo tal que nunca por l se descubrir a qui n ellos eran visti se don quijote p sose su tahal con su espada ech se el mant n de escarlata a cuestas p sose una montera de raso verde que las doncellas le dieron y con este adorno sali a la gran sala adonde hall a las doncellas puestas en ala tantas a una parte como a otra y todas con aderezo de darle aguamanos la cual le dieron con muchas reverencias y ceremonias luego llegaron doce pajes con el maestresala para llevarle a comer que ya los se ores le aguardaban cogi ronle en medio y lleno de pompa y majestad le llevaron a otra sala donde estaba puesta una rica mesa con solos cuatro servicios la duquesa y el duque salieron a la puerta de la sala a recebirle y con ellos un grave eclesi stico destos que gobiernan las casas de los pr ncipes destos que como no nacen pr ncipes no aciertan a ense ar c mo lo han de ser los que lo son destos que quieren que la grandeza de los grandes se mida con la estrecheza de sus nimos destos que queriendo mostrar a los que ellos gobiernan a ser limitados les hacen ser miserables destos tales digo que deb a de ser el grave religioso que con los duques sali a recebir a don quijote hici ronse mil corteses comedimientos y finalmente cogiendo a don quijote en medio se fueron a sentar a la mesa convid el duque a don quijote con la cabecera de la mesa y aunque l lo rehus las importunaciones del duque fueron tantas que la hubo de tomar el eclesi stico se sent frontero y el duque y la duquesa a los dos lados a todo estaba presente sancho embobado y at nito de ver la honra que a su se or aquellos pr ncipes le hac an y viendo las muchas ceremonias y ruegos que pasaron entre el duque y don quijote para hacerle sentar a la cabecera de la mesa dijo si sus mercedes me dan licencia les contar un cuento que pas en mi pueblo acerca desto de los asientos apenas hubo dicho esto sancho cuando don quijote tembl creyendo sin duda alguna que hab a de decir alguna necedad mir le sancho y entendi le y dijo no tema vuesa merced se or m o que yo me desmande ni que diga cosa que no venga muy a pelo que no se me han olvidado los consejos que poco ha vuesa merced me dio sobre el hablar mucho o poco o bien o mal yo no me acuerdo de nada sancho respondi don quijote di lo que quisieres como lo digas presto pues lo que quiero decir dijo sancho es tan verdad que mi se or don quijote que est presente no me dejar mentir por m replic don quijote miente t sancho cuanto quisieres que yo no te ir a la mano pero mira lo que vas a decir tan mirado y remirado lo tengo que a buen salvo est el que repica como se ver por la obra bien ser dijo don quijote que vuestras grandezas manden echar de aqu a este tonto que dir mil patochadas por vida del duque dijo la duquesa que no se ha de apartar de m sancho un punto qui role yo mucho porque s que es muy discreto discretos d as dijo sancho viva vuestra santidad por el buen cr dito que de m tiene aunque en m no lo haya y el cuento que quiero decir es ste convid un hidalgo de mi pueblo muy rico y principal porque ven a de los lamos de medina del campo que cas con do a menc a de qui ones que fue hija de don alonso de mara n caballero del h bito de santiago que se ahog en la herradura por quien hubo aquella pendencia a os ha en nuestro lugar que a lo que entiendo mi se or don quijote se hall en ella de donde sali herido tomasillo el travieso el hijo de balbastro el herrero no es verdad todo esto se or nuestro amo d galo por su vida porque estos se ores no me tengan por alg n hablador mentiroso hasta ahora dijo el eclesi stico m s os tengo por hablador que por mentiroso pero de aqu adelante no s por lo que os tendr t das tantos testigos sancho y tantas se as que no puedo dejar de decir que debes de decir verdad pasa adelante y acorta el cuento porque llevas camino de no acabar en dos d as no ha de acortar tal dijo la duquesa por hacerme a m placer antes le ha de contar de la manera que le sabe aunque no le acabe en seis d as que si tantos fuesen ser an para m los mejores que hubiese llevado en mi vida digo pues se ores m os prosigui sancho que este tal hidalgo que yo conozco como a mis manos porque no hay de mi casa a la suya un tiro de ballesta convid un labrador pobre pero honrado adelante hermano dijo a esta saz n el religioso que camino llev is de no parar con vuestro cuento hasta el otro mundo a menos de la mitad parar si dios fuere servido respondi sancho y as digo que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador que buen poso haya su nima que ya es muerto y por m s se as dicen que hizo una muerte de un ngel que yo no me hall presente que hab a ido por aquel tiempo a segar a tembleque por vida vuestra hijo que volv is presto de tembleque y que sin enterrar al hidalgo si no quer is hacer m s exequias acab is vuestro cuento es pues el caso replic sancho que estando los dos para asentarse a la mesa que parece que ahora los veo m s que nunca gran gusto receb an los duques del disgusto que mostraba tomar el buen religioso de la dilaci n y pausas con que sancho contaba su cuento y don quijote se estaba consumiendo en c lera y en rabia digo as dijo sancho que estando como he dicho los dos para sentarse a la mesa el labrador porfiaba con el hidalgo que tomase la cabecera de la mesa y el hidalgo porfiaba tambi n que el labrador la tomase porque en su casa se hab a de hacer lo que l mandase pero el labrador que presum a de cort s y bien criado jam s quiso hasta que el hidalgo moh no poni ndole ambas manos sobre los hombros le hizo sentar por fuerza dici ndole sentaos majagranzas que adondequiera que yo me siente ser vuestra cabecera y ste es el cuento y en verdad que creo que no ha sido aqu tra do fuera de prop sito p sose don quijote de mil colores que sobre lo moreno le jaspeaban y se le parec an los se ores disimularon la risa porque don quijote no acabase de correrse habiendo entendido la malicia de sancho y por mudar de pl tica y hacer que sancho no prosiguiese con otros disparates pregunt la duquesa a don quijote que qu nuevas ten a de la se ora dulcinea y que si le hab a enviado aquellos d as algunos presentes de gigantes o malandrines pues no pod a dejar de haber vencido muchos a lo que don quijote respondi se ora m a mis desgracias aunque tuvieron principio nunca tendr n fin gigantes he vencido y follones y malandrines le he enviado pero ad nde la hab an de hallar si est encantada y vuelta en la m s fea labradora que imaginar se puede no s dijo sancho panza a m me parece la m s hermosa criatura del mundo a lo menos en la ligereza y en el brincar bien s yo que no dar ella la ventaja a un volteador a buena fe se ora duquesa as salta desde el suelo sobre una borrica como si fuera un gato hab isla visto vos encantada sancho pregunt el duque y c mo si la he visto respondi sancho pues qui n diablos sino yo fue el primero que cay en el achaque del encantorio tan encantada est como mi padre el eclesi stico que oy decir de gigantes de follones y de encantos cay en la cuenta de que aqu l deb a de ser don quijote de la mancha cuya historia le a el duque de ordinario y l se lo hab a reprehendido muchas veces dici ndole que era disparate leer tales disparates y enter ndose ser verdad lo que sospechaba con mucha c lera hablando con el duque le dijo vuestra excelencia se or m o tiene que dar cuenta a nuestro se or de lo que hace este buen hombre este don quijote o don tonto o como se llama imagino yo que no debe de ser tan mentecato como vuestra excelencia quiere que sea d ndole ocasiones a la mano para que lleve adelante sus sandeces y vaciedades y volviendo la pl tica a don quijote le dijo y a vos alma de c ntaro qui n os ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que venc is gigantes y prend is malandrines andad en hora buena y en tal se os diga volveos a vuestra casa y criad vuestros hijos si los ten is y curad de vuestra hacienda y dejad de andar vagando por el mundo papando viento y dando que re r a cuantos os conocen y no conocen en d nde nora tal hab is vos hallado que hubo ni hay ahora caballeros andantes d nde hay gigantes en espa a o malandrines en la mancha ni dulcineas encantadas ni toda la caterva de las simplicidades que de vos se cuentan atento estuvo don quijote a las razones de aquel venerable var n y viendo que ya callaba sin guardar respeto a los duques con semblante airado y alborotado rostro se puso en pie y dijo pero esta respuesta cap tulo por s merece cap tulo xxxii de la respuesta que dio don quijote a su reprehensor con otros graves y graciosos sucesos levantado pues en pie don quijote temblando de los pies a la cabeza como azogado con presurosa y turbada lengua dijo el lugar donde estoy y la presencia ante quien me hallo y el respeto que siempre tuve y tengo al estado que vuesa merced profesa tienen y atan las manos de mi justo enojo y as por lo que he dicho como por saber que saben todos que las armas de los togados son las mesmas que las de la mujer que son la lengua entrar con la m a en igual batalla con vuesa merced de quien se deb a esperar antes buenos consejos que infames vituperios las reprehensiones santas y bien intencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden a lo menos el haberme reprehendido en p blico y tan speramente ha pasado todos los l mites de la buena reprehensi n pues las primeras mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza y no es bien que sin tener conocimiento del pecado que se reprehende llamar al pecador sin m s ni m s mentecato y tonto si no d game vuesa merced por cu l de las mentecater as que en m ha visto me condena y vitupera y me manda que me vaya a mi casa a tener cuenta en el gobierno della y de mi mujer y de mis hijos sin saber si la tengo o los tengo no hay m s sino a troche moche entrarse por las casas ajenas a gobernar sus due os y habi ndose criado algunos en la estrecheza de alg n pupilaje sin haber visto m s mundo que el que puede contenerse en veinte o treinta leguas de distrito meterse de rond n a dar leyes a la caballer a y a juzgar de los caballeros andantes por ventura es asumpto vano o es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo no buscando los regalos d l sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad si me tuvieran por tonto los caballeros los magn ficos los generosos los altamente nacidos tuvi ralo por afrenta inreparable pero de que me tengan por sandio los estudiantes que nunca entraron ni pisaron las sendas de la caballer a no se me da un ardite caballero soy y caballero he de morir si place al alt simo unos van por el ancho campo de la ambici n soberbia otros por el de la adulaci n servil y baja otros por el de la hipocres a enga osa y algunos por el de la verdadera religi n pero yo inclinado de mi estrella voy por la angosta senda de la caballer a andante por cuyo ejercicio desprecio la hacienda pero no la honra yo he satisfecho agravios enderezado tuertos castigado insolencias vencido gigantes y atropellado vestiglos yo soy enamorado no m s de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean y si ndolo no soy de los enamorados viciosos sino de los plat nicos continentes mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines que son de hacer bien a todos y mal a ninguno si el que esto entiende si el que esto obra si el que desto trata merece ser llamado bobo d ganlo vuestras grandezas duque y duquesa excelentes bien por dios dijo sancho no diga m s vuestra merced se or y amo m o en su abono porque no hay m s que decir ni m s que pensar ni m s que perseverar en el mundo y m s que negando este se or como ha negado que no ha habido en el mundo ni los hay caballeros andantes qu mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho por ventura dijo el eclesi stico sois vos hermano aquel sancho panza que dicen a quien vuestro amo tiene prometida una nsula s soy respondi sancho y soy quien la merece tan bien como otro cualquiera soy quien j ntate a los buenos y ser s uno dellos y soy yo de aquellos no con quien naces sino con quien paces y de los quien a buen rbol se arrima buena sombra le cobija yo me he arrimado a buen se or y ha muchos meses que ando en su compa a y he de ser otro como l dios queriendo y viva l y viva yo que ni a l le faltar n imperios que mandar ni a m nsulas que gobernar no por cierto sancho amigo dijo a esta saz n el duque que yo en nombre del se or don quijote os mando el gobierno de una que tengo de nones de no peque a calidad h ncate de rodillas sancho dijo don quijote y besa los pies a su excelencia por la merced que te ha hecho h zolo as sancho lo cual visto por el eclesi stico se levant de la mesa moh no adem s diciendo por el h bito que tengo que estoy por decir que es tan sandio vuestra excelencia como estos pecadores mirad si no han de ser ellos locos pues los cuerdos canonizan sus locuras qu dese vuestra excelencia con ellos que en tanto que estuvieren en casa me estar yo en la m a y me escusar de reprehender lo que no puedo remediar y sin decir m s ni comer m s se fue sin que fuesen parte a detenerle los ruegos de los duques aunque el duque no le dijo mucho impedido de la risa que su impertinente c lera le hab a causado acab de re r y dijo a don quijote vuesa merced se or caballero de los leones ha respondido por s tan altamente que no le queda cosa por satisfacer deste que aunque parece agravio no lo es en ninguna manera porque as como no agravian las mujeres no agravian los eclesi sticos como vuesa merced mejor sabe as es respondi don quijote y la causa es que el que no puede ser agraviado no puede agraviar a nadie las mujeres los ni os y los eclesi sticos como no pueden defenderse aunque sean ofendidos no pueden ser afrentados porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia como mejor vuestra excelencia sabe la afrenta viene de parte de quien la puede hacer y la hace y la sustenta el agravio puede venir de cualquier parte sin que afrente sea ejemplo est uno en la calle descuidado llegan diez con mano armada y d ndole de palos pone mano a la espada y hace su deber pero la muchedumbre de los contrarios se le opone y no le deja salir con su intenci n que es de vengarse este tal queda agraviado pero no afrentado y lo mesmo confirmar otro ejemplo est uno vuelto de espaldas llega otro y dale de palos y en d ndoselos huye y no espera y el otro le sigue y no alcanza este que recibi los palos recibi agravio mas no afrenta porque la afrenta ha de ser sustentada si el que le dio los palos aunque se los dio a hurtacordel pusiera mano a su espada y se estuviera quedo haciendo rostro a su enemigo quedara el apaleado agraviado y afrentado juntamente agraviado porque le dieron a traici n afrentado porque el que le dio sustent lo que hab a hecho sin volver las espaldas y a pie quedo y as seg n las leyes del maldito duelo yo puedo estar agraviado mas no afrentado porque los ni os no sienten ni las mujeres ni pueden huir ni tienen para qu esperar y lo mesmo los constituidos en la sacra religi n porque estos tres g neros de gente carecen de armas ofensivas y defensivas y as aunque naturalmente est n obligados a defenderse no lo est n para ofender a nadie y aunque poco ha dije que yo pod a estar agraviado agora digo que no en ninguna manera porque quien no puede recebir afrenta menos la puede dar por las cuales razones yo no debo sentir ni siento las que aquel buen hombre me ha dicho s lo quisiera que esperara alg n poco para darle a entender en el error en que est en pensar y decir que no ha habido ni los hay caballeros andantes en el mundo que si lo tal oyera amad s o uno de los infinitos de su linaje yo s que no le fuera bien a su merced eso juro yo bien dijo sancho cuchillada le hubieran dado que le abrieran de arriba abajo como una granada o como a un mel n muy maduro bonitos eran ellos para sufrir semejantes cosquillas para mi santiguada que tengo por cierto que si reinaldos de montalb n hubiera o do estas razones al hombrecito tapaboca le hubiera dado que no hablara m s en tres a os no sino tom rase con ellos y viera c mo escapaba de sus manos perec a de risa la duquesa en oyendo hablar a sancho y en su opini n le ten a por m s gracioso y por m s loco que a su amo y muchos hubo en aquel tiempo que fueron deste mismo parecer finalmente don quijote se soseg y la comida se acab y en levantando los manteles llegaron cuatro doncellas la una con una fuente de plata y la otra con un aguamanil asimismo de plata y la otra con dos blanqu simas y riqu simas toallas al hombro y la cuarta descubiertos los brazos hasta la mitad y en sus blancas manos que sin duda eran blancas una redonda pella de jab n napolitano lleg la de la fuente y con gentil donaire y desenvoltura encaj la fuente debajo de la barba de don quijote el cual sin hablar palabra admirado de semejante ceremonia creyendo que deb a ser usanza de aquella tierra en lugar de las manos lavar las barbas y as tendi la suya todo cuanto pudo y al mismo punto comenz a llover el aguamanil y la doncella del jab n le manose las barbas con mucha priesa levantando copos de nieve que no eran menos blancas las jabonaduras no s lo por las barbas mas por todo el rostro y por los ojos del obediente caballero tanto que se los hicieron cerrar por fuerza el duque y la duquesa que de nada desto eran sabidores estaban esperando en qu hab a de parar tan extraordinario lavatorio la doncella barbera cuando le tuvo con un palmo de jabonadura fingi que se le hab a acabado el agua y mand a la del aguamanil fuese por ella que el se or don quijote esperar a. h zolo as y qued don quijote con la m s estra a figura y m s para hacer re r que se pudiera imaginar mir banle todos los que presentes estaban que eran muchos y como le ve an con media vara de cuello m s que medianamente moreno los ojos cerrados y las barbas llenas de jab n fue gran maravilla y mucha discreci n poder disimular la risa las doncellas de la burla ten an los ojos bajos sin osar mirar a sus se ores a ellos les retozaba la c lera y la risa en el cuerpo y no sab an a qu acudir o a castigar el atrevimiento de las muchachas o darles premio por el gusto que recib an de ver a don quijote de aquella suerte finalmente la doncella del aguamanil vino y acabaron de lavar a don quijote y luego la que tra a las toallas le limpi y le enjug muy reposadamente y haci ndole todas cuatro a la par una grande y profunda inclinaci n y reverencia se quer an ir pero el duque porque don quijote no cayese en la burla llam a la doncella de la fuente dici ndole venid y lavadme a m y mirad que no se os acabe el agua la muchacha aguda y diligente lleg y puso la fuente al duque como a don quijote y d ndose prisa le lavaron y jabonaron muy bien y dej ndole enjuto y limpio haciendo reverencias se fueron despu s se supo que hab a jurado el duque que si a l no le lavaran como a don quijote hab a de castigar su desenvoltura lo cual hab an enmendado discretamente con haberle a l jabonado estaba atento sancho a las ceremonias de aquel lavatorio y dijo entre s v lame dios si ser tambi n usanza en esta tierra lavar las barbas a los escuderos como a los caballeros porque en dios y en mi nima que lo he bien menester y aun que si me las rapasen a navaja lo tendr a a m s beneficio qu dec s entre vos sancho pregunt la duquesa digo se ora respondi l que en las cortes de los otros pr ncipes siempre he o do decir que en levantando los manteles dan agua a las manos pero no lej a a las barbas y que por eso es bueno vivir mucho por ver mucho aunque tambi n dicen que el que larga vida vive mucho mal ha de pasar puesto que pasar por un lavatorio de stos antes es gusto que trabajo no teng is pena amigo sancho dijo la duquesa que yo har que mis doncellas os laven y aun os metan en colada si fuere menester con las barbas me contento respondi sancho por ahora a lo menos que andando el tiempo dios dijo lo que ser mirad maestresala dijo la duquesa lo que el buen sancho pide y cumplidle su voluntad al pie de la letra el maestresala respondi que en todo ser a servido el se or sancho y con esto se fue a comer y llev consigo a sancho qued ndose a la mesa los duques y don quijote hablando en muchas y diversas cosas pero todas tocantes al ejercicio de las armas y de la andante caballer a. la duquesa rog a don quijote que le delinease y describiese pues parec a tener felice memoria la hermosura y facciones de la se ora dulcinea del toboso que seg n lo que la fama pregonaba de su belleza ten a por entendido que deb a de ser la m s bella criatura del orbe y aun de toda la mancha sospir don quijote oyendo lo que la duquesa le mandaba y dijo si yo pudiera sacar mi coraz n y ponerle ante los ojos de vuestra grandeza aqu sobre esta mesa y en un plato quitara el trabajo a mi lengua de decir lo que apenas se puede pensar porque vuestra excelencia la viera en l toda retratada pero para qu es ponerme yo ahora a delinear y describir punto por punto y parte por parte la hermosura de la sin par dulcinea siendo carga digna de otros hombros que de los m os empresa en quien se deb an ocupar los pinceles de parrasio de timantes y de apeles y los buriles de lisipo para pintarla y grabarla en tablas en m rmoles y en bronces y la ret rica ciceroniana y demostina para alabarla qu quiere decir demostina se or don quijote pregunt la duquesa que es vocablo que no le he o do en todos los d as de mi vida ret rica demostina respondi don quijote es lo mismo que decir ret rica de dem stenes como ciceroniana de cicer n que fueron los dos mayores ret ricos del mundo as es dijo el duque y hab is andado deslumbrada en la tal pregunta pero con todo eso nos dar a gran gusto el se or don quijote si nos la pintase que a buen seguro que aunque sea en rasgu o y bosquejo que ella salga tal que la tengan invidia las m s hermosas s hiciera por cierto respondi don quijote si no me la hubiera borrado de la idea la desgracia que poco ha que le sucedi que es tal que m s estoy para llorarla que para describirla porque habr n de saber vuestras grandezas que yendo los d as pasados a besarle las manos y a recebir su bendici n benepl cito y licencia para esta tercera salida hall otra de la que buscaba hall la encantada y convertida de princesa en labradora de hermosa en fea de ngel en diablo de olorosa en pest fera de bien hablada en r stica de reposada en brincadora de luz en tinieblas y finalmente de dulcinea del toboso en una villana de sayago v lame dios dando una gran voz dijo a este instante el duque qui n ha sido el que tanto mal ha hecho al mundo qui n ha quitado d l la belleza que le alegraba el donaire que le entreten a y la honestidad que le acreditaba qui n respondi don quijote qui n puede ser sino alg n maligno encantador de los muchos invidiosos que me persiguen esta raza maldita nacida en el mundo para escurecer y aniquilar las haza as de los buenos y para dar luz y levantar los fechos de los malos perseguido me han encantadores encantadores me persiguen y encantadores me persiguir n hasta dar conmigo y con mis altas caballer as en el profundo abismo del olvido y en aquella parte me da an y hieren donde veen que m s lo siento porque quitarle a un caballero andante su dama es quitarle los ojos con que mira y el sol con que se alumbra y el sustento con que se mantiene otras muchas veces lo he dicho y ahora lo vuelvo a decir que el caballero andante sin dama es como el rbol sin hojas el edificio sin cimiento y la sombra sin cuerpo de quien se cause no hay m s que decir dijo la duquesa pero si con todo eso hemos de dar cr dito a la historia que del se or don quijote de pocos d as a esta parte ha salido a la luz del mundo con general aplauso de las gentes della se colige si mal no me acuerdo que nunca vuesa merced ha visto a la se ora dulcinea y que esta tal se ora no es en el mundo sino que es dama fant stica que vuesa merced la engendr y pari en su entendimiento y la pint con todas aquellas gracias y perfeciones que quiso en eso hay mucho que decir respondi don quijote dios sabe si hay dulcinea o no en el mundo o si es fant stica o no es fant stica y stas no son de las cosas cuya averiguaci n se ha de llevar hasta el cabo ni yo engendr ni par a mi se ora puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en s las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo como son hermosa sin tacha grave sin soberbia amorosa con honestidad agradecida por cort s cort s por bien criada y finalmente alta por linaje a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con m s grados de perfeci n que en las hermosas humildemente nacidas as es dijo el duque pero hame de dar licencia el se or don quijote para que diga lo que me fuerza a decir la historia que de sus haza as he le do de donde se infiere que puesto que se conceda que hay dulcinea en el toboso o fuera d l y que sea hermosa en el sumo grado que vuesa merced nos la pinta en lo de la alteza del linaje no corre parejas con las orianas con las alastrajareas con las mad simas ni con otras deste jaez de quien est n llenas las historias que vuesa merced bien sabe a eso puedo decir respondi don quijote que dulcinea es hija de sus obras y que las virtudes adoban la sangre y que en m s se ha de estimar y tener un humilde virtuoso que un vicioso levantado cuanto m s que dulcinea tiene un jir n que la puede llevar a ser reina de corona y ceptro que el merecimiento de una mujer hermosa y virtuosa a hacer mayores milagros se estiende y aunque no formalmente virtualmente tiene en s encerradas mayores venturas digo se or don quijote dijo la duquesa que en todo cuanto vuestra merced dice va con pie de plomo y como suele decirse con la sonda en la mano y que yo desde aqu adelante creer y har creer a todos los de mi casa y aun al duque mi se or si fuere menester que hay dulcinea en el toboso y que vive hoy d a y es hermosa y principalmente nacida y merecedora que un tal caballero como es el se or don quijote la sirva que es lo m s que puedo ni s encarecer pero no puedo dejar de formar un escr pulo y tener alg n no s qu de ojeriza contra sancho panza el escr pulo es que dice la historia referida que el tal sancho panza hall a la tal se ora dulcinea cuando de parte de vuestra merced le llev una ep stola ahechando un costal de trigo y por m s se as dice que era rubi n cosa que me hace dudar en la alteza de su linaje a lo que respondi don quijote se ora m a sabr la vuestra grandeza que todas o las m s cosas que a m me suceden van fuera de los t rminos ordinarios de las que a los otros caballeros andantes acontecen o ya sean encaminadas por el querer inescrutable de los hados o ya vengan encaminadas por la malicia de alg n encantador invidioso y como es cosa ya averiguada que todos o los m s caballeros andantes y famosos uno tenga gracia de no poder ser encantado otro de ser de tan impenetrables carnes que no pueda ser herido como lo fue el famoso rold n uno de los doce pares de francia de quien se cuenta que no pod a ser ferido sino por la planta del pie izquierdo y que esto hab a de ser con la punta de un alfiler gordo y no con otra suerte de arma alguna y as cuando bernardo del carpio le mat en roncesvalles viendo que no le pod a llagar con fierro le levant del suelo entre los brazos y le ahog acord ndose entonces de la muerte que dio h rcules a ante n aquel feroz gigante que dec an ser hijo de la tierra quiero inferir de lo dicho que podr a ser que yo tuviese alguna gracia d stas no del no poder ser ferido porque muchas veces la experiencia me ha mostrado que soy de carnes blandas y no nada impenetrables ni la de no poder ser encantado que ya me he visto metido en una jaula donde todo el mundo no fuera poderoso a encerrarme si no fuera a fuerzas de encantamentos pero pues de aqu l me libr quiero creer que no ha de haber otro alguno que me empezca y as viendo estos encantadores que con mi persona no pueden usar de sus malas ma as v nganse en las cosas que m s quiero y quieren quitarme la vida maltratando la de dulcinea por quien yo vivo y as creo que cuando mi escudero le llev mi embajada se la convirtieron en villana y ocupada en tan bajo ejercicio como es el de ahechar trigo pero ya tengo yo dicho que aquel trigo ni era rubi n ni trigo sino granos de perlas orientales y para prueba desta verdad quiero decir a vuestras magnitudes c mo viniendo poco ha por el toboso jam s pude hallar los palacios de dulcinea y que otro d a habi ndola visto sancho mi escudero en su mesma figura que es la m s bella del orbe a m me pareci una labradora tosca y fea y no nada bien razonada siendo la discreci n del mundo y pues yo no estoy encantado ni lo puedo estar seg n buen discurso ella es la encantada la ofendida y la mudada trocada y trastrocada y en ella se han vengado de m mis enemigos y por ella vivir yo en perpetuas l grimas hasta verla en su pr stino estado todo esto he dicho para que nadie repare en lo que sancho dijo del cernido ni del ahecho de dulcinea que pues a m me la mudaron no es maravilla que a l se la cambiasen dulcinea es principal y bien nacida y de los hidalgos linajes que hay en el toboso que son muchos antiguos y muy buenos a buen seguro que no le cabe poca parte a la sin par dulcinea por quien su lugar ser famoso y nombrado en los venideros siglos como lo ha sido troya por elena y espa a por la cava aunque con mejor t tulo y fama por otra parte quiero que entiendan vuestras se or as que sancho panza es uno de los m s graciosos escuderos que jam s sirvi a caballero andante tiene a veces unas simplicidades tan agudas que el pensar si es simple o agudo causa no peque o contento tiene malicias que le condenan por bellaco y descuidos que le confirman por bobo duda de todo y cr elo todo cuando pienso que se va a despe ar de tonto sale con unas discreciones que le levantan al cielo finalmente yo no le trocar a con otro escudero aunque me diesen de a adidura una ciudad y as estoy en duda si ser bien enviarle al gobierno de quien vuestra grandeza le ha hecho merced aunque veo en l una cierta aptitud para esto de gobernar que atus ndole tantico el entendimiento se saldr a con cualquiera gobierno como el rey con sus alcabalas y m s que ya por muchas experiencias sabemos que no es menester ni mucha habilidad ni muchas letras para ser uno gobernador pues hay por ah ciento que apenas saber leer y gobiernan como unos girifaltes el toque est en que tengan buena intenci n y deseen acertar en todo que nunca les faltar quien les aconseje y encamine en lo que han de hacer como los gobernadores caballeros y no letrados que sentencian con asesor aconsejar ale yo que ni tome cohecho ni pierda derecho y otras cosillas que me quedan en el est mago que saldr n a su tiempo para utilidad de sancho y provecho de la nsula que gobernare a este punto llegaban de su coloquio el duque la duquesa y don quijote cuando oyeron muchas voces y gran rumor de gente en el palacio y a deshora entr sancho en la sala todo asustado con un cernadero por babador y tras l muchos mozos o por mejor decir p caros de cocina y otra gente menuda y uno ven a con un artesoncillo de agua que en la color y poca limpieza mostraba ser de fregar segu ale y persegu ale el de la artesa y procuraba con toda solicitud pon rsela y encaj rsela debajo de las barbas y otro p caro mostraba quer rselas lavar qu es esto hermanos pregunt la duquesa qu es esto qu quer is a ese buen hombre c mo y no consider is que est electo gobernador a lo que respondi el p caro barbero no quiere este se or dejarse lavar como es usanza y como se la lav el duque mi se or y el se or su amo s quiero respondi sancho con mucha c lera pero querr a que fuese con toallas m s limpias con lej a mas clara y con manos no tan sucias que no hay tanta diferencia de m a mi amo que a l le laven con agua de ngeles y a m con lej a de diablos las usanzas de las tierras y de los palacios de los pr ncipes tanto son buenas cuanto no dan pesadumbre pero la costumbre del lavatorio que aqu se usa peor es que de diciplinantes yo estoy limpio de barbas y no tengo necesidad de semejantes refrigerios y el que se llegare a lavarme ni a tocarme a un pelo de la cabeza digo de mi barba hablando con el debido acatamiento le dar tal pu ada que le deje el pu o engastado en los cascos que estas tales ceremonias y jabonaduras m s parecen burlas que gasajos de hu spedes perecida de risa estaba la duquesa viendo la c lera y oyendo las razones de sancho pero no dio mucho gusto a don quijote verle tan mal adeli ado con la jaspeada toalla y tan rodeado de tantos entretenidos de cocina y as haciendo una profunda reverencia a los duques como que les ped a licencia para hablar con voz reposada dijo a la canalla hola se ores caballeros vuesas mercedes dejen al mancebo y vu lvanse por donde vinieron o por otra parte si se les antojare que mi escudero es limpio tanto como otro y esas artesillas son para l estrechas y penantes b caros tomen mi consejo y d jenle porque ni l ni yo sabemos de achaque de burlas cogi le la raz n de la boca sancho y prosigui diciendo no sino ll guense a hacer burla del mostrenco que as lo sufrir como ahora es de noche traigan aqu un peine o lo que quisieren y almoh cenme estas barbas y si sacaren dellas cosa que ofenda a la limpieza que me trasquilen a cruces a esta saz n sin dejar la risa dijo la duquesa sancho panza tiene raz n en todo cuanto ha dicho y la tendr en todo cuanto dijere l es limpio y como l dice no tiene necesidad de lavarse y si nuestra usanza no le contenta su alma en su palma cuanto m s que vosotros ministros de la limpieza hab is andado demasiadamente de remisos y descuidados y no s si diga atrevidos a traer a tal personaje y a tales barbas en lugar de fuentes y aguamaniles de oro puro y de alemanas toallas artesillas y dornajos de palo y rodillas de aparadores pero en fin sois malos y mal nacidos y no pod is dejar como malandrines que sois de mostrar la ojeriza que ten is con los escuderos de los andantes caballeros creyeron los apicarados ministros y aun el maestresala que ven a con ellos que la duquesa hablaba de veras y as quitaron el cernadero del pecho de sancho y todos confusos y casi corridos se fueron y le dejaron el cual vi ndose fuera de aquel a su parecer sumo peligro se fue a hincar de rodillas ante la duquesa y dijo de grandes se oras grandes mercedes se esperan esta que la vuestra merced hoy me ha fecho no puede pagarse con menos si no es con desear verme armado caballero andante para ocuparme todos los d as de mi vida en servir a tan alta se ora labrador soy sancho panza me llamo casado soy hijos tengo y de escudero sirvo si con alguna destas cosas puedo servir a vuestra grandeza menos tardar yo en obedecer que vuestra se or a en mandar bien parece sancho respondi la duquesa que hab is aprendido a ser cort s en la escuela de la misma cortes a bien parece quiero decir que os hab is criado a los pechos del se or don quijote que debe de ser la nata de los comedimientos y la flor de las ceremonias o cirimonias como vos dec s. bien haya tal se or y tal criado el uno por norte de la andante caballer a y el otro por estrella de la escuderil fidelidad levantaos sancho amigo que yo satisfar vuestras cortes as con hacer que el duque mi se or lo m s presto que pudiere os cumpla la merced prometida del gobierno con esto ces la pl tica y don quijote se fue a reposar la siesta y la duquesa pidi a sancho que si no ten a mucha gana de dormir viniese a pasar la tarde con ella y con sus doncellas en una muy fresca sala sancho respondi que aunque era verdad que ten a por costumbre dormir cuatro o cinco horas las siestas del verano que por servir a su bondad l procurar a con todas sus fuerzas no dormir aquel d a ninguna y vendr a obediente a su mandado y fuese el duque dio nuevas rdenes como se tratase a don quijote como a caballero andante sin salir un punto del estilo como cuentan que se trataban los antiguos caballeros cap tulo xxxiii de la sabrosa pl tica que la duquesa y sus doncellas pasaron con sancho panza digna de que se lea y de que se note cuenta pues la historia que sancho no durmi aquella siesta sino que por cumplir su palabra vino en comiendo a ver a la duquesa la cual con el gusto que ten a de o rle le hizo sentar junto a s en una silla baja aunque sancho de puro bien criado no quer a sentarse pero la duquesa le dijo que se sentase como gobernador y hablase como escudero puesto que por entrambas cosas merec a el mismo esca o del cid ruy d az campeador encogi sancho los hombros obedeci y sent se y todas las doncellas y due as de la duquesa la rodearon atentas con grand simo silencio a escuchar lo que dir a pero la duquesa fue la que habl primero diciendo ahora que estamos solos y que aqu no nos oye nadie querr a yo que el se or gobernador me asolviese ciertas dudas que tengo nacidas de la historia que del gran don quijote anda ya impresa una de las cuales dudas es que pues el buen sancho nunca vio a dulcinea digo a la se ora dulcinea del toboso ni le llev la carta del se or don quijote porque se qued en el libro de memoria en sierra morena c mo se atrevi a fingir la respuesta y aquello de que la hall ahechando trigo siendo todo burla y mentira y tan en da o de la buena opini n de la sin par dulcinea y todas que no vienen bien con la calidad y fidelidad de los buenos escuderos a estas razones sin responder con alguna se levant sancho de la silla y con pasos quedos el cuerpo agobiado y el dedo puesto sobre los labios anduvo por toda la sala levantando los doseles y luego esto hecho se volvi a sentar y dijo ahora se ora m a que he visto que no nos escucha nadie de solapa fuera de los circunstantes sin temor ni sobresalto responder a lo que se me ha preguntado y a todo aquello que se me preguntare y lo primero que digo es que yo tengo a mi se or don quijote por loco rematado puesto que algunas veces dice cosas que a mi parecer y aun de todos aquellos que le escuchan son tan discretas y por tan buen carril encaminadas que el mesmo satan s no las podr a decir mejores pero con todo esto verdaderamente y sin escr pulo a m se me ha asentado que es un mentecato pues como yo tengo esto en el mag n me atrevo a hacerle creer lo que no lleva pies ni cabeza como fue aquello de la respuesta de la carta y lo de habr seis o ocho d as que a n no est en historia conviene a saber lo del encanto de mi se ora do a dulcinea que le he dado a entender que est encantada no siendo m s verdad que por los cerros de beda rog le la duquesa que le contase aquel encantamento o burla y sancho se lo cont todo del mesmo modo que hab a pasado de que no poco gusto recibieron los oyentes y prosiguiendo en su pl tica dijo la duquesa de lo que el buen sancho me ha contado me anda brincando un escr pulo en el alma y un cierto susurro llega a mis o dos que me dice pues don quijote de la mancha es loco menguado y mentecato y sancho panza su escudero lo conoce y con todo eso le sirve y le sigue y va atenido a las vanas promesas suyas sin duda alguna debe de ser l m s loco y tonto que su amo y siendo esto as como lo es mal contado te ser se ora duquesa si al tal sancho panza le das nsula que gobierne porque el que no sabe gobernarse a s c mo sabr gobernar a otros par dios se ora dijo sancho que ese escr pulo viene con parto derecho pero d gale vuesa merced que hable claro o como quisiere que yo conozco que dice verdad que si yo fuera discreto d as ha que hab a de haber dejado a mi amo pero sta fue mi suerte y sta mi malandanza no puedo m s seguirle tengo somos de un mismo lugar he comido su pan qui role bien es agradecido diome sus pollinos y sobre todo yo soy fiel y as es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azad n. y si vuestra altaner a no quisiere que se me d el prometido gobierno de menos me hizo dios y podr a ser que el no d rmele redundase en pro de mi conciencia que maguera tonto se me entiende aquel refr n de por su mal le nacieron alas a la hormiga y aun podr a ser que se fuese m s a na sancho escudero al cielo que no sancho gobernador tan buen pan hacen aqu como en francia y de noche todos los gatos son pardos y asaz de desdichada es la persona que a las dos de la tarde no se ha desayunado y no hay est mago que sea un palmo mayor que otro el cual se puede llenar como suele decirse de paja y de heno y las avecitas del campo tienen a dios por su proveedor y despensero y m s calientan cuatro varas de pa o de cuenca que otras cuatro de l miste de segovia y al dejar este mundo y meternos la tierra adentro por tan estrecha senda va el pr ncipe como el jornalero y no ocupa m s pies de tierra el cuerpo del papa que el del sacrist n aunque sea m s alto el uno que el otro que al entrar en el hoyo todos nos ajustamos y encogemos o nos hacen ajustar y encoger mal que nos pese y a buenas noches y torno a decir que si vuestra se or a no me quisiere dar la nsula por tonto yo sabr no d rseme nada por discreto y yo he o do decir que detr s de la cruz est el diablo y que no es oro todo lo que reluce y que de entre los bueyes arados y coyundas sacaron al labrador wamba para ser rey de espa a y de entre los brocados pasatiempos y riquezas sacaron a rodrigo para ser comido de culebras si es que las trovas de los romances antiguos no mienten y c mo que no mienten dijo a esta saz n do a rodr guez la due a que era una de las escuchantes que un romance hay que dice que metieron al rey rodrigo vivo vivo en una tumba llena de sapos culebras y lagartos y que de all a dos d as dijo el rey desde dentro de la tumba con voz doliente y baja ya me comen ya me comen por do m s pecado hab a y seg n esto mucha raz n tiene este se or en decir que quiere m s ser m s labrador que rey si le han de comer sabandijas no pudo la duquesa tener la risa oyendo la simplicidad de su due a ni dej de admirarse en o r las razones y refranes de sancho a quien dijo ya sabe el buen sancho que lo que una vez promete un caballero procura cumplirlo aunque le cueste la vida el duque mi se or y marido aunque no es de los andantes no por eso deja de ser caballero y as cumplir la palabra de la prometida nsula a pesar de la invidia y de la malicia del mundo est sancho de buen nimo que cuando menos lo piense se ver sentado en la silla de su nsula y en la de su estado y empu ar su gobierno que con otro de brocado de tres altos lo deseche lo que yo le encargo es que mire c mo gobierna sus vasallos advirtiendo que todos son leales y bien nacidos eso de gobernarlos bien respondi sancho no hay para qu encarg rmelo porque yo soy caritativo de m o y tengo compasi n de los pobres y a quien cuece y amasa no le hurtes hogaza y para mi santiguada que no me han de echar dado falso soy perro viejo y entiendo todo tus tus y s despabilarme a sus tiempos y no consiento que me anden musara as ante los ojos porque s d nde me aprieta el zapato d golo porque los buenos tendr n conmigo mano y concavidad y los malos ni pie ni entrada y par ceme a m que en esto de los gobiernos todo es comenzar y podr a ser que a quince d as de gobernador me comiese las manos tras el oficio y supiese m s d l que de la labor del campo en que me he criado vos ten is raz n raz n sancho dijo la duquesa que nadie nace ense ado y de los hombres se hacen los obispos que no de las piedras pero volviendo a la pl tica que poco ha trat bamos del encanto de la se ora dulcinea tengo por cosa cierta y m s que averiguada que aquella imaginaci n que sancho tuvo de burlar a su se or y darle a entender que la labradora era dulcinea y que si su se or no la conoc a deb a de ser por estar encantada toda fue invenci n de alguno de los encantadores que al se or don quijote persiguen porque real y verdaderamente yo s de buena parte que la villana que dio el brinco sobre la pollina era y es dulcinea del toboso y que el buen sancho pensando ser el enga ador es el enga ado y no hay poner m s duda en esta verdad que en las cosas que nunca vimos y sepa el se or sancho panza que tambi n tenemos ac encantadores que nos quieren bien y nos dicen lo que pasa por el mundo pura y sencillamente sin enredos ni m quinas y cr ame sancho que la villana brincadora era y es dulcinea del toboso que est encantada como la madre que la pari y cuando menos nos pensemos la habemos de ver en su propia figura y entonces saldr sancho del enga o en que vive bien puede ser todo eso dijo sancho panza y agora quiero creer lo que mi amo cuenta de lo que vio en la cueva de montesinos donde dice que vio a la se ora dulcinea del toboso en el mesmo traje y h bito que yo dije que la hab a visto cuando la encant por solo mi gusto y todo debi de ser al rev s como vuesa merced se ora m a dice porque de mi ruin ingenio no se puede ni debe presumir que fabricase en un instante tan agudo embuste ni creo yo que mi amo es tan loco que con tan flaca y magra persuasi n como la m a creyese una cosa tan fuera de todo t rmino pero se ora no por esto ser bien que vuestra bondad me tenga por mal volo pues no est obligado un porro como yo a taladrar los pensamientos y malicias de los p simos encantadores yo fing aquello por escaparme de las ri as de mi se or don quijote y no con intenci n de ofenderle y si ha salido al rev s dios est en el cielo que juzga los corazones as es la verdad dijo la duquesa pero d game agora sancho qu es esto que dice de la cueva de montesinos que gustar a saberlo entonces sancho panza le cont punto por punto lo que queda dicho acerca de la tal aventura oyendo lo cual la duquesa dijo deste suceso se puede inferir que pues el gran don quijote dice que vio all a la mesma labradora que sancho vio a la salida del toboso sin duda es dulcinea y que andan por aqu los encantadores muy listos y demasiadamente curiosos eso digo yo dijo sancho panza que si mi se ora dulcinea del toboso est encantada su da o que yo no me tengo de tomar yo con los enemigos de mi amo que deben de ser muchos y malos verdad sea que la que yo vi fue una labradora y por labradora la tuve y por tal labradora la juzgu y si aqu lla era dulcinea no ha de estar a mi cuenta ni ha de correr por m o sobre ello morena no sino ndense a cada triquete conmigo a dime y direte sancho lo dijo sancho lo hizo sancho torn y sancho volvi como si sancho fuese alg n quienquiera y no fuese el mismo sancho panza el que anda ya en libros por ese mundo adelante seg n me dijo sans n carrasco que por lo menos es persona bachillerada por salamanca y los tales no pueden mentir si no es cuando se les antoja o les viene muy a cuento as que no hay para qu nadie se tome conmigo y pues que tengo buena fama y seg n o decir a mi se or que m s vale el buen nombre que las muchas riquezas enc jenme ese gobierno y ver n maravillas que quien ha sido buen escudero ser buen gobernador todo cuanto aqu ha dicho el buen sancho dijo la duquesa son sentencias catonianas o por lo menos sacadas de las mesmas entra as del mismo micael verino florentibus occidit annis en fin en fin hablando a su modo debajo de mala capa suele haber buen bebedor en verdad se ora respondi sancho que en mi vida he bebido de malicia con sed bien podr a ser porque no tengo nada de hip crita bebo cuando tengo gana y cuando no la tengo y cuando me lo dan por no parecer o melindroso o malcriado que a un brindis de un amigo qu coraz n ha de haber tan de m rmol que no haga la raz n pero aunque las calzo no las ensucio cuanto m s que los escuderos de los caballeros andantes casi de ordinario beben agua porque siempre andan por florestas selvas y prados monta as y riscos sin hallar una misericordia de vino si dan por ella un ojo yo lo creo as respondi la duquesa y por ahora v yase sancho a reposar que despu s hablaremos m s largo y daremos orden como vaya presto a encajarse como l dice aquel gobierno de nuevo le bes las manos sancho a la duquesa y le suplic le hiciese merced de que se tuviese buena cuenta con su rucio porque era la lumbre de sus ojos qu rucio es ste pregunt la duquesa mi asno respondi sancho que por no nombrarle con este nombre le suelo llamar el rucio y a esta se ora due a le rogu cuando entr en este castillo tuviese cuenta con l y azor se de manera como si la hubiera dicho que era fea o vieja debiendo ser m s propio y natural de las due as pensar jumentos que autorizar las salas oh v lame dios y cu n mal estaba con estas se oras un hidalgo de mi lugar ser a alg n villano dijo do a rodr guez la due a que si l fuera hidalgo y bien nacido l las pusiera sobre el cuerno de la luna agora bien dijo la duquesa no haya m s calle do a rodr guez y sosi guese el se or panza y qu dese a mi cargo el regalo del rucio que por ser alhaja de sancho le pondr yo sobre las ni as de mis ojos en la caballeriza basta que est respondi sancho que sobre las ni as de los ojos de vuestra grandeza ni l ni yo somos dignos de estar s lo un momento y as lo consintir a yo como darme de pu aladas que aunque dice mi se or que en las cortes as antes se ha de perder por carta de m s que de menos en las jumentiles y as ni as se ha de ir con el comp s en la mano y con medido t rmino ll vele dijo la duquesa sancho al gobierno y all le podr regalar como quisiere y aun jubilarle del trabajo no piense vuesa merced se ora duquesa que ha dicho mucho dijo sancho que yo he visto ir m s de dos asnos a los gobiernos y que llevase yo el m o no ser a cosa nueva las razones de sancho renovaron en la duquesa la risa y el contento y envi ndole a reposar ella fue a dar cuenta al duque de lo que con l hab a pasado y entre los dos dieron traza y orden de hacer una burla a don quijote que fuese famosa y viniese bien con el estilo caballeresco en el cual le hicieron muchas tan propias y discretas que son las mejores aventuras que en esta grande historia se contienen cap tulo xxxiv que cuenta de la noticia que se tuvo de c mo se hab a de desencantar la sin par dulcinea del toboso que es una de las aventuras m s famosas deste libro grande era el gusto que receb an el duque y la duquesa de la conversaci n de don quijote y de la de sancho panza y confirm ndose en la intenci n que ten an de hacerles algunas burlas que llevasen vislumbres y apariencias de aventuras tomaron motivo de la que don quijote ya les hab a contado de la cueva de montesinos para hacerle una que fuese famosa pero de lo que m s la duquesa se admiraba era que la simplicidad de sancho fuese tanta que hubiese venido a creer ser verdad infalible que dulcinea del toboso estuviese encantada habiendo sido l mesmo el encantador y el embustero de aquel negocio y as habiendo dado orden a sus criados de todo lo que hab an de hacer de all a seis d as le llevaron a caza de monter a con tanto aparato de monteros y cazadores como pudiera llevar un rey coronado di ronle a don quijote un vestido de monte y a sancho otro verde de fin simo pa o pero don quijote no se le quiso poner diciendo que otro d a hab a de volver al duro ejercicio de las armas y que no pod a llevar consigo guardarropas ni reposter as sancho s tom el que le dieron con intenci n de venderle en la primera ocasi n que pudiese llegado pues el esperado d a arm se don quijote visti se sancho y encima de su rucio que no le quiso dejar aunque le daban un caballo se meti entre la tropa de los monteros la duquesa sali bizarramente aderezada y don quijote de puro cort s y comedido tom la rienda de su palafr n aunque el duque no quer a consentirlo y finalmente llegaron a un bosque que entre dos alt simas monta as estaba donde tomados los puestos paranzas y veredas y repartida la gente por diferentes puestos se comenz la caza con grande estruendo grita y vocer a de manera que unos a otros no pod an o rse as por el ladrido de los perros como por el son de las bocinas ape se la duquesa y con un agudo venablo en las manos se puso en un puesto por donde ella sab a que sol an venir algunos jabal es ape se asimismo el duque y don quijote y pusi ronse a sus lados sancho se puso detr s de todos sin apearse del rucio a quien no osara desamparar porque no le sucediese alg n desm n. y apenas hab an sentado el pie y puesto en ala con otros muchos criados suyos cuando acosado de los perros y seguido de los cazadores vieron que hacia ellos ven a un desmesurado jabal crujiendo dientes y colmillos y arrojando espuma por la boca y en vi ndole embrazando su escudo y puesta mano a su espada se adelant a recebirle don quijote lo mesmo hizo el duque con su venablo pero a todos se adelantara la duquesa si el duque no se lo estorbara s lo sancho en viendo al valiente animal desampar al rucio y dio a correr cuanto pudo y procurando subirse sobre una alta encina no fue posible antes estando ya a la mitad d l asido de una rama pugnando subir a la cima fue tan corto de ventura y tan desgraciado que se desgaj la rama y al venir al suelo se qued en el aire asido de un gancho de la encina sin poder llegar al suelo y vi ndose as y que el sayo verde se le rasgaba y pareci ndole que si aquel fiero animal all allegaba le pod a alcanzar comenz a dar tantos gritos y a pedir socorro con tanto ah nco que todos los que le o an y no le ve an creyeron que estaba entre los dientes de alguna fiera finalmente el colmilludo jabal qued atravesado de las cuchillas de muchos venablos que se le pusieron delante y volviendo la cabeza don quijote a los gritos de sancho que ya por ellos le hab a conocido viole pendiente de la encina y la cabeza abajo y al rucio junto a l que no le desampar en su calamidad y dice cide hamete que pocas veces vio a sancho panza sin ver al rucio ni al rucio sin ver a sancho tal era la amistad y buena fe que entre los dos se guardaban lleg don quijote y descolg a sancho el cual vi ndose libre y en el suelo mir lo desgarrado del sayo de monte y pes le en el alma que pens que ten a en el vestido un mayorazgo en esto atravesaron al jabal poderoso sobre una ac mila y cubri ndole con matas de romero y con ramas de mirto le llevaron como en se al de vitoriosos despojos a unas grandes tiendas de campa a que en la mitad del bosque estaban puestas donde hallaron las mesas en orden y la comida aderezada tan sumptuosa y grande que se echaba bien de ver en ella la grandeza y magnificencia de quien la daba sancho mostrando las llagas a la duquesa de su roto vestido dijo si esta caza fuera de liebres o de pajarillos seguro estuviera mi sayo de verse en este estremo yo no s qu gusto se recibe de esperar a un animal que si os alcanza con un colmillo os puede quitar la vida yo me acuerdo haber o do cantar un romance antiguo que dice de los osos seas comido como favila el nombrado se fue un rey godo dijo don quijote que yendo a caza de monter a le comi un oso eso es lo que yo digo respondi sancho que no querr a yo que los pr ncipes y los reyes se pusiesen en semejantes peligros a trueco de un gusto que parece que no le hab a de ser pues consiste en matar a un animal que no ha cometido delito alguno antes os enga is sancho respondi el duque porque el ejercicio de la caza de monte es el m s conveniente y necesario para los reyes y pr ncipes que otro alguno la caza es una imagen de la guerra hay en ella estratagemas astucias insidias para vencer a su salvo al enemigo pad cense en ella fr os grand simos y calores intolerables menosc base el ocio y el sue o corrob ranse las fuerzas agil tanse los miembros del que la usa y en resoluci n es ejercicio que se puede hacer sin perjuicio de nadie y con gusto de muchos y lo mejor que l tiene es que no es para todos como lo es el de los otros g neros de caza excepto el de la volater a que tambi n es s lo para reyes y grandes se ores as que oh sancho mudad de opini n y cuando se is gobernador ocupaos en la caza y ver is como os vale un pan por ciento eso no respondi sancho el buen gobernador la pierna quebrada y en casa bueno ser a que viniesen los negociantes a buscarle fatigados y l estuviese en el monte holg ndose as enhoramala andar a el gobierno m a fe se or la caza y los pasatiempos m s han de ser para los holgazanes que para los gobernadores en lo que yo pienso entretenerme es en jugar al triunfo envidado las pascuas y a los bolos los domingos y fiestas que esas cazas ni cazos no dicen con mi condici n ni hacen con mi conciencia plega a dios sancho que as sea porque del dicho al hecho hay gran trecho haya lo que hubiere replic sancho que al buen pagador no le duelen prendas y m s vale al que dios ayuda que al que mucho madruga y tripas llevan pies que no pies a tripas quiero decir que si dios me ayuda y yo hago lo que debo con buena intenci n sin duda que gobernar mejor que un gerifalte no sino p nganme el dedo en la boca y ver n si aprieto o no maldito seas de dios y de todos sus santos sancho maldito dijo don quijote y cu ndo ser el d a como otras muchas veces he dicho donde yo te vea hablar sin refranes una raz n corriente y concertada vuestras grandezas dejen a este tonto se ores m os que les moler las almas no s lo puestas entre dos sino entre dos mil refranes tra dos tan a saz n y tan a tiempo cuanto le d dios a l la salud o a m si los querr a escuchar los refranes de sancho panza dijo la duquesa puesto que son m s que los del comendador griego no por eso son en menos de estimar por la brevedad de las sentencias de m s decir que me dan m s gusto que otros aunque sean mejor tra dos y con m s saz n acomodados con estos y otros entretenidos razonamientos salieron de la tienda al bosque y en requerir algunas paranzas y presto se les pas el d a y se les vino la noche y no tan clara ni tan sesga como la saz n del tiempo ped a que era en la mitad del verano pero un cierto claroescuro que trujo consigo ayud mucho a la intenci n de los duques y as como comenz a anochecer un poco m s adelante del crep sculo a deshora pareci que todo el bosque por todas cuatro partes se ard a y luego se oyeron por aqu y por all y por ac y por acull infinitas cornetas y otros instrumentos de guerra como de muchas tropas de caballer a que por el bosque pasaba la luz del fuego el son de los b licos instrumentos casi cegaron y atronaron los ojos y los o dos de los circunstantes y aun de todos los que en el bosque estaban luego se oyeron infinitos lelil es al uso de moros cuando entran en las batallas sonaron trompetas y clarines retumbaron tambores resonaron p faros casi todos a un tiempo tan contino y tan apriesa que no tuviera sentido el que no quedara sin l al son confuso de tantos intrumentos pasm se el duque suspendi se la duquesa admir se don quijote tembl sancho panza y finalmente aun hasta los mesmos sabidores de la causa se espantaron con el temor les cogi el silencio y un postill n que en traje de demonio les pas por delante tocando en voz de corneta un hueco y desmesurado cuerno que un ronco y espantoso son desped a. hola hermano correo dijo el duque qui n sois ad nde vais y qu gente de guerra es la que por este bosque parece que atraviesa a lo que respondi el correo con voz horr sona y desenfadada yo soy el diablo voy a buscar a don quijote de la mancha la gente que por aqu viene son seis tropas de encantadores que sobre un carro triunfante traen a la sin par dulcinea del toboso encantada viene con el gallardo franc s montesinos a dar orden a don quijote de c mo ha de ser desencantada la tal se ora si vos fu rades diablo como dec s y como vuestra figura muestra ya hubi rades conocido al tal caballero don quijote de la mancha pues le ten is delante en dios y en mi conciencia respondi el diablo que no miraba en ello porque traigo en tantas cosas divertidos los pensamientos que de la principal a que ven a se me olvidaba sin duda dijo sancho que este demonio debe de ser hombre de bien y buen cristiano porque a no serlo no jurara en dios y en mi conciencia ahora yo tengo para m que aun en el mesmo infierno debe de haber buena gente luego el demonio sin apearse encaminando la vista a don quijote dijo a ti el caballero de los leones que entre las garras dellos te vea yo me env a el desgraciado pero valiente caballero montesinos mand ndome que de su parte te diga que le esperes en el mismo lugar que te topare a causa que trae consigo a la que llaman dulcinea del toboso con orden de darte la que es menester para desencantarla y por no ser para m s mi venida no ha de ser m s mi estada los demonios como yo queden contigo y los ngeles buenos con estos se ores y en diciendo esto toc el desaforado cuerno y volvi las espaldas y fuese sin esperar respuesta de ninguno renov se la admiraci n en todos especialmente en sancho y don quijote en sancho en ver que a despecho de la verdad quer an que estuviese encantada dulcinea en don quijote por no poder asegurarse si era verdad o no lo que le hab a pasado en la cueva de montesinos y estando elevado en estos pensamientos el duque le dijo piensa vuestra merced esperar se or don quijote pues no respondi l aqu esperar intr pido y fuerte si me viniese a embestir todo el infierno pues si yo veo otro diablo y oigo otro cuerno como el pasado as esperar yo aqu como en flandes dijo sancho en esto se cerr m s la noche y comenzaron a discurrir muchas luces por el bosque bien as como discurren por el cielo las exhalaciones secas de la tierra que parecen a nuestra vista estrellas que corren oy se asimismo un espantoso ruido al modo de aquel que se causa de las ruedas macizas que suelen traer los carros de bueyes de cuyo chirr o spero y continuado se dice que huyen los lobos y los osos si los hay por donde pasan a adi se a toda esta tempestad otra que las aument todas que fue que parec a verdaderamente que a las cuatro partes del bosque se estaban dando a un mismo tiempo cuatro rencuentros o batallas porque all sonaba el duro estruendo de espantosa artiller a acull se disparaban infinitas escopetas cerca casi sonaban las voces de los combatientes lejos se reiteraban los lilil es agarenos finalmente las cornetas los cuernos las bocinas los clarines las trompetas los tambores la artiller a los arcabuces y sobre todo el temeroso ruido de los carros formaban todos juntos un son tan confuso y tan horrendo que fue menester que don quijote se valiese de todo su coraz n para sufrirle pero el de sancho vino a tierra y dio con l desmayado en las faldas de la duquesa la cual le recibi en ellas y a gran priesa mand que le echasen agua en el rostro h zose as y l volvi en su acuerdo a tiempo que ya un carro de las rechinantes ruedas llegaba a aquel puesto tir banle cuatro perezosos bueyes todos cubiertos de paramentos negros en cada cuerno tra an atada y encendida una grande hacha de cera y encima del carro ven a hecho un asiento alto sobre el cual ven a sentado un venerable viejo con una barba m s blanca que la mesma nieve y tan luenga que le pasaba de la cintura su vestidura era una ropa larga de negro bocac que por venir el carro lleno de infinitas luces se pod a bien divisar y discernir todo lo que en l ven a. gui banle dos feos demonios vestidos del mesmo bocac con tan feos rostros que sancho habi ndolos visto una vez cerr los ojos por no verlos otra llegando pues el carro a igualar al puesto se levant de su alto asiento el viejo venerable y puesto en pie dando una gran voz dijo yo soy el sabio lirgandeo y pas el carro adelante sin hablar m s palabra tras ste pas otro carro de la misma manera con otro viejo entronizado el cual haciendo que el carro se detuviese con voz no menos grave que el otro dijo yo soy el sabio alquife el grande amigo de urganda la desconocida y pas adelante luego por el mismo continente lleg otro carro pero el que ven a sentado en el trono no era viejo como los dem s sino hombr n robusto y de mala catadura el cual al llegar levant ndose en pie como los otros dijo con voz m s ronca y m s endiablada yo soy arcal us el encantador enemigo mortal de amad s de gaula y de toda su parentela y pas adelante poco desviados de all hicieron alto estos tres carros y ces el enfadoso ruido de sus ruedas y luego se oy otro no ruido sino un son de una suave y concertada m sica formado con que sancho se alegr y lo tuvo a buena se al y as dijo a la duquesa de quien un punto ni un paso se apartaba se ora donde hay m sica no puede haber cosa mala tampoco donde hay luces y claridad respondi la duquesa a lo que replic sancho luz da el fuego y claridad las hogueras como lo vemos en las que nos cercan y bien podr a ser que nos abrasasen pero la m sica siempre es indicio de regocijos y de fiestas ello dir dijo don quijote que todo lo escuchaba y dijo bien como se muestra en el cap tulo siguiente cap tulo xxxv donde se prosigue la noticia que tuvo don quijote del desencanto de dulcinea con otros admirables sucesos al comp s de la agradable m sica vieron que hacia ellos ven a un carro de los que llaman triunfales tirado de seis mulas pardas encubertadas empero de lienzo blanco y sobre cada una ven a un diciplinante de luz asimesmo vestido de blanco con una hacha de cera grande encendida en la mano era el carro dos veces y aun tres mayor que los pasados y los lados y encima d l ocupaban doce otros diciplinantes albos como la nieve todos con sus hachas encendidas vista que admiraba y espantaba juntamente y en un levantado trono ven a sentada una ninfa vestida de mil velos de tela de plata brillando por todos ellos infinitas hojas de argenter a de oro que la hac an si no rica a lo menos vistosamente vestida tra a el rostro cubierto con un transparente y delicado cendal de modo que sin impedirlo sus lizos por entre ellos se descubr a un hermos simo rostro de doncella y las muchas luces daban lugar para distinguir la belleza y los a os que al parecer no llegaban a veinte ni bajaban de diez y siete junto a ella ven a una figura vestida de una ropa de las que llaman rozagantes hasta los pies cubierta la cabeza con un velo negro pero al punto que lleg el carro a estar frente a frente de los duques y de don quijote ces la m sica de las chirim as y luego la de las arpas y la des que en el carro sonaban y levant ndose en pie la figura de la ropa la apart a entrambos lados y quit ndose el velo del rostro descubri patentemente ser la mesma figura de la muerte descarnada y fea de que don quijote recibi pesadumbre y sancho miedo y los duques hicieron alg n sentimiento temeroso alzada y puesta en pie esta muerte viva con voz algo dormida y con lengua no muy despierta comenz a decir desta manera yo soy merl n aquel que las historias dicen que tuve por mi padre al diablo mentira autorizada de los tiempos pr ncipe de la m gica y monarca y archivo de la ciencia zoro strica mulo a las edades y a los siglos que solapar pretenden las haza as de los andantes bravos caballeros a quien yo tuve y tengo gran cari o. y puesto que es de los encantadores de los magos o m gicos contino dura la condici n spera y fuerte la m a es tierna blanda y amorosa y amiga de hacer bien a todas gentes en las cavernas l bregas de dite donde estaba mi alma entretenida en formar ciertos rombos y car teres lleg la voz doliente de la bella y sin par dulcinea del toboso supe su encantamento y su desgracia y su trasformaci n de gentil dama en r stica aldeana condol me y encerrando mi esp ritu en el hueco desta espantosa y fiera notom a despu s de haber revuelto cien mil libros desta mi ciencia endemoniada y torpe vengo a dar el remedio que conviene a tama o dolor a mal tama o. oh t gloria y honor de cuantos visten las t nicas de acero y de diamante luz y farol sendero norte y gu a de aquellos que dejando el torpe sue o y las ociosas plumas se acomodan a usar el ejercicio intolerable de las sangrientas y pesadas armas a ti digo oh var n como se debe por jam s alabado a ti valiente juntamente y discreto don quijote de la mancha esplendor de espa a estrella que para recobrar su estado primo la sin par dulcinea del toboso es menester que sancho tu escudero se d tres mil azotes y trecientos en ambas sus valientes posaderas al aire descubiertas y de modo que le escuezan le amarguen y le enfaden y en esto se resuelven todos cuantos de su desgracia han sido los autores y a esto es mi venida mis se ores voto a tal dijo a esta saz n sancho no digo yo tres mil azotes pero as me dar yo tres como tres pu aladas v late el diablo por modo de desencantar yo no s qu tienen que ver mis posas con los encantos par dios que si el se or merl n no ha hallado otra manera como desencantar a la se ora dulcinea del toboso encantada se podr ir a la sepultura tomaros he yo dijo don quijote don villano harto de ajos y amarraros he a un rbol desnudo como vuestra madre os pari y no digo yo tres mil y trecientos sino seis mil y seiscientos azotes os dar tan bien pegados que no se os caigan a tres mil y trecientos tirones y no me repliqu is palabra que os arrancar el alma oyendo lo cual merl n dijo no ha de ser as porque los azotes que ha de recebir el buen sancho han de ser por su voluntad y no por fuerza y en el tiempo que l quisiere que no se le pone t rmino se alado pero perm tesele que si l quisiere redemir su vejaci n por la mitad de este vapulamiento puede dejar que se los d ajena mano aunque sea algo pesada ni ajena ni propia ni pesada ni por pesar replic sancho a m no me ha de tocar alguna mano par yo por ventura a la se ora dulcinea del toboso para que paguen mis posas lo que pecaron sus ojos el se or mi amo s que es parte suya pues la llama a cada paso mi vida mi alma sustento y arrimo suyo se puede y debe azotar por ella y hacer todas las diligencias necesarias para su desencanto pero azotarme yo abernuncio apenas acab de decir esto sancho cuando levant ndose en pie la argentada ninfa que junto al esp ritu de merl n ven a quit ndose el sutil velo del rostro le descubri tal que a todos pareci mas que demasiadamente hermoso y con un desenfado varonil y con una voz no muy adamada hablando derechamente con sancho panza dijo oh malaventurado escudero alma de c ntaro coraz n de alcornoque de entra as guije as y apedernaladas si te mandaran ladr n desuellacaras que te arrojaras de una alta torre al suelo si te pidieran enemigo del g nero humano que te comieras una docena de sapos dos de lagartos y tres de culebras si te persuadieran a que mataras a tu mujer y a tus hijos con alg n truculento y agudo alfanje no fuera maravilla que te mostraras melindroso y esquivo pero hacer caso de tres mil y trecientos azotes que no hay ni o de la doctrina por ruin que sea que no se los lleve cada mes admira adarva espanta a todas las entra as piadosas de los que lo escuchan y aun las de todos aquellos que lo vinieren a saber con el discurso del tiempo pon oh miserable y endurecido animal pon digo esos tus ojos de machuelo espantadizo en las ni as destos m os comparados a rutilantes estrellas y ver slos llorar hilo a hilo y madeja a madeja haciendo surcos carreras y sendas por los hermosos campos de mis mejillas mu vate socarr n y malintencionado monstro que la edad tan florida m a que a n se est todav a en el diez y. de los a os pues tengo diez y nueve y no llego a veinte se consume y marchita debajo de la corteza de una r stica labradora y si ahora no lo parezco es merced particular que me ha hecho el se or merl n que est presente s lo porque te enternezca mi belleza que las l grimas de una afligida hermosura vuelven en algod n los riscos y los tigres en ovejas date date en esas carnazas besti n ind mito y saca de har n ese br o que a s lo comer y m s comer te inclina y pon en libertad la lisura de mis carnes la mansedumbre de mi condici n y la belleza de mi faz y si por m no quieres ablandarte ni reducirte a alg n razonable t rmino hazlo por ese pobre caballero que a tu lado tienes por tu amo digo de quien estoy viendo el alma que la tiene atravesada en la garganta no diez dedos de los labios que no espera sino tu r gida o blanda repuesta o para salirse por la boca o para volverse al est mago tent se oyendo esto la garganta don quijote y dijo volvi ndose al duque por dios se or que dulcinea ha dicho la verdad que aqu tengo el alma atravesada en la garganta como una nuez de ballesta qu dec s vos a esto sancho pregunt la duquesa digo se ora respondi sancho lo que tengo dicho que de los azotes abernuncio abrenuncio hab is de decir sancho y no como dec s dijo el duque d jeme vuestra grandeza respondi sancho que no estoy agora para mirar en sotilezas ni en letras m s a menos porque me tienen tan turbado estos azotes que me han de dar o me tengo de dar que no s lo que me digo ni lo que me hago pero querr a yo saber de la se ora mi se ora do a dulcina del toboso ad nde aprendi el modo de rogar que tiene viene a pedirme que me abra las carnes a azotes y ll mame alma de c ntaro y besti n ind mito con una tiramira de malos nombres que el diablo los sufra por ventura son mis carnes de bronce o vame a m algo en que se desencante o no qu canasta de ropa blanca de camisas de tocadores y de escarpines anque no los gasto trae delante de s para ablandarme sino un vituperio y otro sabiendo aquel refr n que dicen por ah que un asno cargado de oro sube ligero por una monta a y que d divas quebrantan pe as y a dios rogando y con el mazo dando y que m s vale un toma que dos te dar pues el se or mi amo que hab a de traerme la mano por el cerro y halagarme para que yo me hiciese de lana y de algod n cardado dice que si me coge me amarrar desnudo a un rbol y me doblar la parada de los azotes y hab an de considerar estos lastimados se ores que no solamente piden que se azote un escudero sino un gobernador como quien dice bebe con guindas aprendan aprendan mucho de enhoramala a saber rogar y a saber pedir y a tener crianza que no son todos los tiempos unos ni est n los hombres siempre de un buen humor estoy yo ahora reventando de pena por ver mi sayo verde roto y vienen a pedirme que me azote de mi voluntad estando ella tan ajena dello como de volverme cacique pues en verdad amigo sancho dijo el duque que si no os abland is m s que una breva madura que no hab is de empu ar el gobierno bueno ser a que yo enviase a mis insulanos un gobernador cruel de entra as pedernalinas que no se doblega a las l grimas de las afligidas doncellas ni a los ruegos de discretos imperiosos y antiguos encantadores y sabios en resoluci n sancho o vos hab is de ser azotado o os han de azotar o no hab is de ser gobernador se or respondi sancho no se me dar an dos d as de t rmino para pensar lo que me est mejor no en ninguna manera dijo merl n aqu en este instante y en este lugar ha de quedar asentado lo que ha de ser deste negocio o dulcinea volver a la cueva de montesinos y a su pr stino estado de labradora o ya en el ser que est ser llevada a los el seos campos donde estar esperando se cumpla el n mero del v pulo ea buen sancho dijo la duquesa buen nimo y buena correspondencia al pan que hab is comido del se or don quijote a quien todos debemos servir y agradar por su buena condici n y por sus altas caballer as dad el s hijo desta azotaina y v yase el diablo para diablo y el temor para mezquino que un buen coraz n quebranta mala ventura como vos bien sab is a estas razones respondi con stas disparatadas sancho que hablando con merl n le pregunt d game vuesa merced se or merl n cuando lleg aqu el diablo correo y dio a mi amo un recado del se or montesinos mand ndole de su parte que le esperase aqu porque ven a a dar orden de que la se ora do a dulcinea del toboso se desencantase y hasta agora no hemos visto a montesinos ni a sus semejas a lo cual respondi merl n el diablo amigo sancho es un ignorante y un grand simo bellaco yo le envi en busca de vuestro amo pero no con recado de montesinos sino m o porque montesinos se est en su cueva entendiendo o por mejor decir esperando su desencanto que a n le falta la cola por desollar si os debe algo o ten is alguna cosa que negociar con l yo os lo traer y pondr donde vos m s quisi redes y por agora acabad de dar el s desta diciplina y creedme que os ser de mucho provecho as para el alma como para el cuerpo para el alma por la caridad con que la har is para el cuerpo porque yo s que sois de complexi n sangu nea y no os podr hacer da o sacaros un poco de sangre muchos m dicos hay en el mundo hasta los encantadores son m dicos replic sancho pero pues todos me lo dicen aunque yo no me lo veo digo que soy contento de darme los tres mil y trecientos azotes con condici n que me los tengo de dar cada y cuando que yo quisiere sin que se me ponga tasa en los d as ni en el tiempo y yo procurar salir de la deuda lo m s presto que sea posible porque goce el mundo de la hermosura de la se ora do a dulcinea del toboso pues seg n parece al rev s de lo que yo pensaba en efecto es hermosa ha de ser tambi n condici n que no he de estar obligado a sacarme sangre con la diciplina y que si algunos azotes fueren de mosqueo se me han de tomar en cuenta iten que si me errare en el n mero el se or merl n pues lo sabe todo ha de tener cuidado de contarlos y de avisarme los que me faltan o los que me sobran de las sobras no habr que avisar respondi merl n porque llegando al cabal n mero luego quedar de improviso desencantada la se ora dulcinea y vendr a buscar como agradecida al buen sancho y a darle gracias y aun premios por la buena obra as que no hay de qu tener escr pulo de las sobras ni de las faltas ni el cielo permita que yo enga e a nadie aunque sea en un pelo de la cabeza ea pues a la mano de dios dijo sancho yo consiento en mi mala ventura digo que yo acepto la penitencia con las condiciones apuntadas apenas dijo estas ltimas palabras sancho cuando volvi a sonar la m sica de las chirim as y se volvieron a disparar infinitos arcabuces y don quijote se colg del cuello de sancho d ndole mil besos en la frente y en las mejillas la duquesa y el duque y todos los circunstantes dieron muestras de haber recebido grand simo contento y el carro comenz a caminar y al pasar la hermosa dulcinea inclin la cabeza a los duques y hizo una gran reverencia a sancho y ya en esto se ven a a m s andar el alba alegre y risue a las florecillas de los campos se descollaban y ergu an y los l quidos cristales de los arroyuelos murmurando por entre blancas y pardas guijas iban a dar tributo a los r os que los esperaban la tierra alegre el cielo claro el aire limpio la luz serena cada uno por s y todos juntos daban manifiestas se ales que el d a que al aurora ven a pisando las faldas hab a de ser sereno y claro y satisfechos los duques de la caza y de haber conseguido su intenci n tan discreta y felicemente se volvieron a su castillo con prosupuesto de segundar en sus burlas que para ellos no hab a veras que m s gusto les diesen cap tulo xxxvi donde se cuenta la estra a y jam s imaginada aventura de la due a dolorida alias de la condesa trifaldi con una carta que sancho panza escribi a su mujer teresa panza ten a un mayordomo el duque de muy burlesco y desenfadado ingenio el cual hizo la figura de merl n y acomod todo el aparato de la aventura pasada compuso los versos y hizo que un paje hiciese a dulcinea finalmente con intervenci n de sus se ores orden otra del m s gracioso y estra o artificio que puede imaginarse pregunt la duquesa a sancho otro d a si hab a comenzado la tarea de la penitencia que hab a de hacer por el desencanto de dulcinea dijo que s y que aquella noche se hab a dado cinco azotes pregunt le la duquesa que con qu se los hab a dado respondi que con la mano eso replic la duquesa m s es darse de palmadas que de azotes yo tengo para m que el sabio merl n no estar contento con tanta blandura menester ser que el buen sancho haga alguna diciplina de abrojos o de las de canelones que se dejen sentir porque la letra con sangre entra y no se ha de dar tan barata la libertad de una tan gran se ora como lo es dulcinea por tan poco precio y advierta sancho que las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen m rito ni valen nada a lo que respondi sancho d me vuestra se or a alguna diciplina o ramal conveniente que yo me dar con l como no me duela demasiado porque hago saber a vuesa merced que aunque soy r stico mis carnes tienen m s de algod n que de esparto y no ser bien que yo me descr e por el provecho ajeno sea en buena hora respondi la duquesa yo os dar ma ana una diciplina que os venga muy al justo y se acomode con la ternura de vuestras carnes como si fueran sus hermanas propias a lo que dijo sancho sepa vuestra alteza se ora m a de mi nima que yo tengo escrita una carta a mi mujer teresa panza d ndole cuenta de todo lo que me ha sucedido despu s que me apart della aqu la tengo en el seno que no le falta m s de ponerle el sobreescrito querr a que vuestra discreci n la leyese porque me parece que va conforme a lo de gobernador digo al modo que deben de escribir los gobernadores y qui n la not pregunt la duquesa qui n la hab a de notar sino yo pecador de m respondi sancho y escrib stesla vos dijo la duquesa ni por pienso respondi sancho porque yo no s leer ni escribir puesto que s firmar ve mosla dijo la duquesa que a buen seguro que vos mostr is en ella la calidad y suficiencia de vuestro ingenio sac sancho una carta abierta del seno y tom ndola la duquesa vio que dec a desta manera carta de sancho panza a teresa panza su mujer si buenos azotes me daban bien caballero me iba si buen gobierno me tengo buenos azotes me cuesta esto no lo entender s t teresa m a por ahora otra vez lo sabr s. has de saber teresa que tengo determinado que andes en coche que es lo que hace al caso porque todo otro andar es andar a gatas mujer de un gobernador eres mira si te roer nadie los zancajos ah te env o un vestido verde de cazador que me dio mi se ora la duquesa acom dale en modo que sirva de saya y cuerpos a nuestra hija don quijote mi amo seg n he o do decir en esta tierra es un loco cuerdo y un mentecato gracioso y que yo no le voy en zaga hemos estado en la cueva de montesinos y el sabio merl n ha echado mano de m para el desencanto de dulcinea del toboso que por all se llama aldonza lorenzo con tres mil y trecientos azotes menos cinco que me he de dar quedar desencantada como la madre que la pari no dir s desto nada a nadie porque pon lo tuyo en concejo y unos dir n que es blanco y otros que es negro de aqu a pocos d as me partir al gobierno adonde voy con grand simo deseo de hacer dineros porque me han dicho que todos los gobernadores nuevos van con este mesmo deseo tomar le el pulso y avisar te si has de venir a estar conmigo o no. el rucio est bueno y se te encomienda mucho y no le pienso dejar aunque me llevaran a ser gran turco la duquesa mi se ora te besa mil veces las manos vu lvele el retorno con dos mil que no hay cosa que menos cueste ni valga m s barata seg n dice mi amo que los buenos comedimientos no ha sido dios servido de depararme otra maleta con otros cien escudos como la de marras pero no te d pena teresa m a que en salvo est el que repica y todo saldr en la colada del gobierno sino que me ha dado gran pena que me dicen que si una vez le pruebo que me tengo de comer las manos tras l y si as fuese no me costar a muy barato aunque los estropeados y mancos ya se tienen su calonj a en la limosna que piden as que por una v a o por otra t has de ser rica de buena ventura dios te la d como puede y a m me guarde para servirte deste castillo a veinte de julio de tu marido el gobernador sancho panza en acabando la duquesa de leer la carta dijo a sancho en dos cosas anda un poco descaminado el buen gobernador la una en decir o dar a entender que este gobierno se le han dado por los azotes que se ha de dar sabiendo l que no lo puede negar que cuando el duque mi se or se le prometi no se so aba haber azotes en el mundo la otra es que se muestra en ella muy codicioso y no querr a que or gano fuese porque la codicia rompe el saco y el gobernador codicioso hace la justicia desgobernada yo no lo digo por tanto se ora respondi sancho y si a vuesa merced le parece que la tal carta no va como ha de ir no hay sino rasgarla y hacer otra nueva y podr a ser que fuese peor si me lo dejan a mi caletre no no replic la duquesa buena est sta y quiero que el duque la vea con esto se fueron a un jard n donde hab an de comer aquel d a. mostr la duquesa la carta de sancho al duque de que recibi grand simo contento comieron y despu s de alzado los manteles y despu s de haberse entretenido un buen espacio con la sabrosa conversaci n de sancho a deshora se oy el son trist simo de un p faro y el de un ronco y destemplado tambor todos mostraron alborotarse con la confusa marcial y triste armon a especialmente don quijote que no cab a en su asiento de puro alborotado de sancho no hay que decir sino que el miedo le llev a su acostumbrado refugio que era el lado o faldas de la duquesa porque real y verdaderamente el son que se escuchaba era trist simo y malenc lico y estando todos as suspensos vieron entrar por el jard n adelante dos hombres vestidos de luto tan luego y tendido que les arrastraba por el suelo stos ven an tocando dos grandes tambores asimismo cubiertos de negro a su lado ven a el p faro negro y pizmiento como los dem s. segu a a los tres un personaje de cuerpo agigantado amantado no que vestido con una negr sima loba cuya falda era asimismo desaforada de grande por encima de la loba le ce a y atravesaba un ancho tahel tambi n negro de quien pend a un desmesurado alfanje de guarniciones y vaina negra ven a cubierto el rostro con un trasparente velo negro por quien se entreparec a una long sima barba blanca como la nieve mov a el paso al son de los tambores con mucha gravedad y reposo en fin su grandeza su contoneo su negrura y su acompa amiento pudiera y pudo suspender a todos aquellos que sin conocerle le miraron lleg pues con el espacio y prosopopeya referida a hincarse de rodillas ante el duque que en pie con los dem s que all estaban le atend a pero el duque en ninguna manera le consinti hablar hasta que se levantase h zolo as el espantajo prodigioso y puesto en pie alz el antifaz del rostro y hizo patente la m s horrenda la m s larga la m s blanca y m s poblada barba que hasta entonces humanos ojos hab an visto y luego desencaj y arranc del ancho y dilatado pecho una voz grave y sonora y poniendo los ojos en el duque dijo alt simo y poderoso se or a m me llaman trifald n el de la barba blanca soy escudero de la condesa trifaldi por otro nombre llamada la due a dolorida de parte de la cual traigo a vuestra grandeza una embajada y es que la vuestra magnificencia sea servida de darla facultad y licencia para entrar a decirle su cuita que es una de las m s nuevas y m s admirables que el m s cuitado pensamiento del orbe pueda haber pensado y primero quiere saber si est en este vuestro castillo el valeroso y jam s vencido caballero don quijote de la mancha en cuya busca viene a pie y sin desayunarse desde el reino de candaya hasta este vuestro estado cosa que se puede y debe tener a milagro o a fuerza de encantamento ella queda a la puerta desta fortaleza o casa de campo y no aguarda para entrar sino vuestro benepl cito dije y tosi luego y manose se la barba de arriba abajo con entrambas manos y con mucho sosiego estuvo atendiendo la respuesta del duque que fue ya buen escudero trifald n de la blanca barba ha muchos d as que tenemos noticia de la desgracia de mi se ora la condesa trifaldi a quien los encantadores la hacen llamar la due a dolorida bien pod is estupendo escudero decirle que entre y que aqu est el valiente caballero don quijote de la mancha de cuya condici n generosa puede prometerse con seguridad todo amparo y toda ayuda y asimismo le podr is decir de mi parte que si mi favor le fuere necesario no le ha de faltar pues ya me tiene obligado a d rsele el ser caballero a quien es anejo y concerniente favorecer a toda suerte de mujeres en especial a las due as viudas menoscabadas y doloridas cual lo debe estar su se or a. oyendo lo cual trifald n inclin la rodilla hasta el suelo y haciendo al p faro y tambores se al que tocasen al mismo son y al mismo paso que hab a entrado se volvi a salir del jard n dejando a todos admirados de su presencia y compostura y volvi ndose el duque a don quijote le dijo en fin famoso caballero no pueden las tinieblas de malicia ni de la ignorancia encubrir y escurecer la luz del valor y de la virtud digo esto porque apenas ha seis d as que la vuestra bondad est en este castillo cuando ya os vienen a buscar de lue as y apartadas tierras y no en carrozas ni en dromedarios sino a pie y en ayunas los tristes los afligidos confiados que han de hallar en ese fort simo brazo el remedio de sus cuitas y trabajos merced a vuestras grandes haza as que corren y rodean todo lo descubierto de la tierra quisiera yo se or duque respondi don quijote que estuviera aqu presente aquel bendito religioso que a la mesa el otro d a mostr tener tan mal talante y tan mala ojeriza contra los caballeros andantes para que viera por vista de ojos si los tales caballeros son necesarios en el mundo tocara por lo menos con la mano que los extraordinariamente afligidos y desconsolados en casos grandes y en desdichas inormes no van a buscar su remedio a las casas de los letrados ni a la de los sacristanes de las aldeas ni al caballero que nunca ha acertado a salir de los t rminos de su lugar ni al perezoso cortesano que antes busca nuevas para referirlas y contarlas que procura hacer obras y haza as para que otros las cuenten y las escriban el remedio de las cuitas el socorro de las necesidades el amparo de las doncellas el consuelo de las viudas en ninguna suerte de personas se halla mejor que en los caballeros andantes y de serlo yo doy infinitas gracias al cielo y doy por muy bien empleado cualquier desm n y trabajo que en este tan honroso ejercicio pueda sucederme venga esta due a y pida lo que quisiere que yo le librar su remedio en la fuerza de mi brazo y en la intr pida resoluci n de mi animoso esp ritu cap tulo xxxvii donde se prosigue la famosa aventura de la due a dolorida en estremo se holgaron el duque y la duquesa de ver cu n bien iba respondiendo a su intenci n don quijote y a esta saz n dijo sancho no querr a yo que esta se ora due a pusiese alg n tropiezo a la promesa de mi gobierno porque yo he o do decir a un boticario toledano que hablaba como un silguero que donde interviniesen due as no pod a suceder cosa buena v lame dios y qu mal estaba con ellas el tal boticario de lo que yo saco que pues todas las due as son enfadosas e impertinentes de cualquiera calidad y condici n que sean qu ser n las que son doloridas como han dicho que es esta condesa tres faldas o tres colas que en mi tierra faldas y colas colas y faldas todo es uno calla sancho amigo dijo don quijote que pues esta se ora due a de tan lue es tierras viene a buscarme no debe ser de aquellas que el boticario ten a en su n mero cuanto m s que sta es condesa y cuando las condesas sirven de due as ser sirviendo a reinas y a emperatrices que en sus casas son se or simas que se sirven de otras due as a esto respondi do a rodr guez que se hall presente due as tiene mi se ora la duquesa en su servicio que pudieran ser condesas si la fortuna quisiera pero all van leyes do quieren reyes y nadie diga mal de las due as y m s de las antiguas y doncellas que aunque yo no lo soy bien se me alcanza y se me trasluce la ventaja que hace una due a doncella a una due a viuda y quien a nosotras trasquil las tijeras le quedaron en la mano con todo eso replic sancho hay tanto que trasquilar en las due as seg n mi barbero cuanto ser mejor no menear el arroz aunque se pegue siempre los escuderos respondi do a rodr guez son enemigos nuestros que como son duendes de las antesalas y nos veen a cada paso los ratos que no rezan que son muchos los gastan en murmurar de nosotras desenterr ndonos los huesos y enterr ndonos la fama pues m ndoles yo a los le os movibles que mal que les pese hemos de vivir en el mundo y en las casas principales aunque muramos de hambre y cubramos con un negro monjil nuestras delicadas o no delicadas carnes como quien cubre o tapa un muladar con un tapiz en d a de procesi n. a fe que si me fuera dado y el tiempo lo pidiera que yo diera a entender no s lo a los presentes sino a todo el mundo c mo no hay virtud que no se encierre en una due a. yo creo dijo la duquesa que mi buena do a rodr guez tiene raz n y muy grande pero conviene que aguarde tiempo para volver por s y por las dem s due as para confundir la mala opini n de aquel mal boticario y desarraigar la que tiene en su pecho el gran sancho panza a lo que sancho respondi despu s que tengo humos de gobernador se me han quitado los v guidos de escudero y no se me da por cuantas due as hay un cabrah go adelante pasaran con el coloquio due esco si no oyeran que el p faro y los tambores volv an a sonar por donde entendieron que la due a dolorida entraba pregunt la duquesa al duque si ser a bien ir a recebirla pues era condesa y persona principal por lo que tiene de condesa respondi sancho antes que el duque respondiese bien estoy en que vuestras grandezas salgan a recebirla pero por lo de due a soy de parecer que no se muevan un paso qui n te mete a ti en esto sancho dijo don quijote qui n se or respondi sancho yo me meto que puedo meterme como escudero que ha aprendido los t rminos de la cortes a en la escuela de vuesa merced que es el m s cort s y bien criado caballero que hay en toda la cortesan a y en estas cosas seg n he o do decir a vuesa merced tanto se pierde por carta de m s como por carta de menos y al buen entendedor pocas palabras as es como sancho dice dijo el duque veremos el talle de la condesa y por l tantearemos la cortes a que se le debe en esto entraron los tambores y el p faro como la vez primera y aqu con este breve cap tulo dio fin el autor y comenz el otro siguiendo la mesma aventura que es una de las m s notables de la historia cap tulo xxxviii donde se cuenta la que dio de su mala andanza la due a dolorida detr s de los tristes m sicos comenzaron a entrar por el jard n adelante hasta cantidad de doce due as repartidas en dos hileras todas vestidas de unos monjiles anchos al parecer de anascote batanado con unas tocas blancas de delgado canequ tan luengas que s lo el ribete del monjil descubr an tras ellas ven a la condesa trifaldi a quien tra a de la mano el escudero trifald n de la blanca barba vestida de fin sima y negra bayeta por frisar que a venir frisada descubriera cada grano del grandor de un garbanzo de los buenos de martos la cola o falda o como llamarla quisieren era de tres puntas las cuales se sustentaban en las manos de tres pajes asimesmo vestidos de luto haciendo una vistosa y matem tica figura con aquellos tres ngulos acutos que las tres puntas formaban por lo cual cayeron todos los que la falda puntiaguda miraron que por ella se deb a llamar la condesa trifaldi como si dij semos la condesa de las tres faldas y as dice benengeli que fue verdad y que de su propio apellido se llama la condesa lobuna a causa que se criaban en su condado muchos lobos y que si como eran lobos fueran zorras la llamaran la condesa zorruna por ser costumbre en aquellas partes tomar los se ores la denominaci n de sus nombres de la cosa o cosas en que m s sus estados abundan empero esta condesa por favorecer la novedad de su falda dej el lobuna y tom el trifaldi ven an las doce due as y la se ora a paso de procesi n cubiertos los rostros con unos velos negros y no trasparentes como el de trifald n sino tan apretados que ninguna cosa se trasluc an as como acab de parecer el due esco escuadr n el duque la duquesa y don quijote se pusieron en pie y todos aquellos que la espaciosa procesi n miraban pararon las doce due as y hicieron calle por medio de la cual la dolorida se adelant sin dejarla de la mano trifald n viendo lo cual el duque la duquesa y don quijote se adelantaron obra de doce pasos a recebirla ella puesta las rodillas en el suelo con voz antes basta y ronca que sutil y dilicada dijo vuestras grandezas sean servidas de no hacer tanta cortes a a este su criado digo a esta su criada porque seg n soy de dolorida no acertar a responder a lo que debo a causa que mi estra a y jam s vista desdicha me ha llevado el entendimiento no s ad nde y debe de ser muy lejos pues cuanto m s le busco menos le hallo sin l estar a respondi el duque se ora condesa el que no descubriese por vuestra persona vuestro valor el cual sin m s ver es merecedor de toda la nata de la cortes a y de toda la flor de las bien criadas ceremonias y levant ndola de la mano la llev a asentar en una silla junto a la duquesa la cual la recibi asimismo con mucho comedimiento don quijote callaba y sancho andaba muerto por ver el rostro de la trifaldi y de alguna de sus muchas due as pero no fue posible hasta que ellas de su grado y voluntad se descubrieron sosegados todos y puestos en silencio estaban esperando qui n le hab a de romper y fue la due a dolorida con estas palabras confiada estoy se or poderos simo hermos sima se ora y discret simos circunstantes que ha de hallar mi cuit sima en vuestros valeros simos pechos acogimiento no menos pl cido que generoso y doloroso porque ella es tal que es bastante a enternecer los m rmoles y a ablandar los diamantes y a molificar los aceros de los m s endurecidos corazones del mundo pero antes que salga a la plaza de vuestros o dos por no decir orejas quisiera que me hicieran sabidora si est en este gremio corro y compa a el acendrad simo caballero don quijote de la manch sima y su escuder simo panza el panza antes que otro respondiese dijo sancho aqu esta y el don quijot simo asimismo y as podr is doloros sima due sima decir lo que quisierid simis que todos estamos prontos y aparejad simos a ser vuestros servidor simos en esto se levant don quijote y encaminando sus razones a la dolorida due a dijo si vuestras cuitas angustiada se ora se pueden prometer alguna esperanza de remedio por alg n valor o fuerzas de alg n andante caballero aqu est n las m as que aunque flacas y breves todas se emplear n en vuestro servicio yo soy don quijote de la mancha cuyo asumpto es acudir a toda suerte de menesterosos y siendo esto as como lo es no hab is menester se ora captar benevolencias ni buscar pre mbulos sino a la llana y sin rodeos decir vuestros males que o dos os escuchan que sabr n si no remediarlos dolerse dellos oyendo lo cual la dolorida due a hizo se al de querer arrojarse a los pies de don quijote y aun se arroj y pugnando por abraz rselos dec a ante estos pies y piernas me arrojo oh caballero invicto por ser los que son basas y colunas de la andante caballer a estos pies quiero besar de cuyos pasos pende y cuelga todo el remedio de mi desgracia oh valeroso andante cuyas verdaderas faza as dejan atr s y escurecen las fabulosas de los amadises esplandianes y belianises y dejando a don quijote se volvi a sancho panza y asi ndole de las manos le dijo oh t el m s leal escudero que jam s sirvi a caballero andante en los presentes ni en los pasados siglos m s luengo en bondad que la barba de trifald n mi acompa ador que est presente bien puedes preciarte que en servir al gran don quijote sirves en cifra a toda la caterva de caballeros que han tratado las armas en el mundo conj rote por lo que debes a tu bondad fidel sima me seas buen intercesor con tu due o para que luego favorezca a esta humil sima y desdichad sima condesa a lo que respondi sancho de que sea mi bondad se or a m a tan larga y grande como la barba de vuestro escudero a m me hace muy poco al caso barbada y con bigotes tenga yo mi alma cuando desta vida vaya que es lo que importa que de las barbas de ac poco o nada me curo pero sin esas socali as ni plegarias yo rogar a mi amo que s que me quiere bien y m s agora que me ha menester para cierto negocio que favorezca y ayude a vuesa merced en todo lo que pudiere vuesa merced desemba le su cuita y cu ntenosla y deje hacer que todos nos entenderemos reventaban de risa con estas cosas los duques como aquellos que hab an tomado el pulso a la tal aventura y alababan entre s la agudeza y disimulaci n de la trifaldi la cual volvi ndose a sentar dijo del famoso reino de candaya que cae entre la gran trapobana y el mar del sur dos leguas m s all del cabo comor n fue se ora la reina do a maguncia viuda del rey archipiela su se or y marido de cuyo matrimonio tuvieron y procrearon a la infanta antonomasia heredera del reino la cual dicha infanta antonomasia se cri y creci debajo de mi tutela y doctrina por ser yo la m s antigua y la m s principal due a de su madre sucedi pues que yendo d as y viniendo d as la ni a antonomasia lleg a edad de catorce a os con tan gran perfeci n de hermosura que no la pudo subir m s de punto la naturaleza pues digamos agora que la discreci n era mocosa as era discreta como bella y era la m s bella del mundo y lo es si ya los hados invidiosos y las parcas endurecidas no la han cortado la estambre de la vida pero no habr n que no han de permitir los cielos que se haga tanto mal a la tierra como ser a llevarse en agraz el racimo del m s hermoso vedu o del suelo de esta hermosura y no como se debe encarecida de mi torpe lengua se enamor un n mero infinito de pr ncipes as naturales como estranjeros entre los cuales os levantar los pensamientos al cielo de tanta belleza un caballero particular que en la corte estaba confiado en su mocedad y en su bizarr a y en sus muchas habilidades y gracias y facilidad y felicidad de ingenio porque hago saber a vuestras grandezas si no lo tienen por enojo que tocaba una guitarra que la hac a hablar y m s que era poeta y gran bailar n y sab a hacer una jaula de p jaros que solamente a hacerlas pudiera ganar la vida cuando se viera en estrema necesidad que todas estas partes y gracias son bastantes a derribar una monta a no que una delicada doncella pero toda su gentileza y buen donaire y todas sus gracias y habilidades fueran poca o ninguna parte para rendir la fortaleza de mi ni a si el ladr n desuellacaras no usara del remedio de rendirme a m primero primero quiso el malandr n y desalmado vagamundo granjearme la voluntad y cohecharme el gusto para que yo mal alcaide le entregase las llaves de la fortaleza que guardaba en resoluci n l me adul el entendimiento y me rindi la voluntad con no s qu dijes y brincos que me dio pero lo que m s me hizo postrar y dar conmigo por el suelo fueron unas coplas que le o cantar una noche desde una reja que ca a a una callejuela donde l estaba que si mal no me acuerdo dec an de la dulce mi enemiga nace un mal que al alma hiere y por m s tormento quiere que se sienta y no se diga pareci me la trova de perlas y su voz de alm bar y despu s ac digo desde entonces viendo el mal en que ca por estos y otros semejantes versos he considerado que de las buenas y concertadas rep blicas se hab an de desterrar los poetas como aconsejaba plat n a lo menos los lascivos porque escriben unas coplas no como las del marqu s de mantua que entretienen y hacen llorar los ni os y a las mujeres sino unas agudezas que a modo de blandas espinas os atraviesan el alma y como rayos os hieren en ella dejando sano el vestido y otra vez cant ven muerte tan escondida que no te sienta venir porque el placer del morir no me torne a dar la vida y deste jaez otras coplitas y estrambotes que cantados encantan y escritos suspenden pues qu cuando se humillan a componer un g nero de verso que en candaya se usaba entonces a quien ellos llamaban seguidillas all era el brincar de las almas el retozar de la risa el desasosiego de los cuerpos y finalmente el azogue de todos los sentidos y as digo se ores m os que los tales trovadores con justo t tulo los deb an desterrar a las islas de los lagartos pero no tienen ellos la culpa sino los simples que los alaban y las bobas que los creen y si yo fuera la buena due a que deb a no me hab an de mover sus trasnochados conceptos ni hab a de creer ser verdad aquel decir vivo muriendo ardo en el yelo tiemblo en el fuego espero sin esperanza p rtome y qu dome con otros imposibles desta ralea de que est n sus escritos llenos pues qu cuando prometen el f nix de arabia la corona de aridiana los caballos del sol del sur las perlas de t bar el oro y de pancaya el b lsamo aqu es donde ellos alargan m s la pluma como les cuesta poco prometer lo que jam s piensan ni pueden cumplir pero d nde me divierto ay de m desdichada qu locura o qu desatino me lleva a contar las ajenas faltas teniendo tanto que decir de las m as ay de m otra vez sin ventura que no me rindieron los versos sino mi simplicidad no me ablandaron las m sicas sino mi liviandad mi mucha ignorancia y mi poco advertimiento abrieron el camino y desembarazaron la senda a los pasos de don clavijo que ste es el nombre del referido caballero y as siendo yo la medianera l se hall una y muy muchas veces en la estancia de la por m y no por l enga ada antonomasia debajo del t tulo de verdadero esposo que aunque pecadora no consintiera que sin ser su marido la llegara a la vira de la suela de sus zapatillas no no eso no el matrimonio ha de ir adelante en cualquier negocio destos que por m se tratare solamente hubo un da o en este negocio que fue el de la desigualdad por ser don clavijo un caballero particular y la infanta antonomasia heredera como ya he dicho del reino algunos d as estuvo encubierta y solapada en la sagacidad de mi recato esta mara a hasta que me pareci que la iba descubriendo a m s andar no s qu hinchaz n del vientre de antonomasia cuyo temor nos hizo entrar en bureo a los tres y sali d l que antes que se saliese a luz el mal recado don clavijo pidiese ante el vicario por su mujer a antonomasia en fe de una c dula que de ser su esposa la infanta le hab a hecho notada por mi ingenio con tanta fuerza que las de sans n no pudieran romperla hici ronse las diligencias vio el vicario la c dula tom el tal vicario la confesi n a la se ora confes de plano mand la depositar en casa de un alguacil de corte muy honrado a esta saz n dijo sancho tambi n en candaya hay alguaciles de corte poetas y seguidillas por lo que puedo jurar que imagino que todo el mundo es uno pero d se vuesa merced priesa se ora trifaldi que es tarde y ya me muero por saber el fin desta tan larga historia s har respondi la condesa cap tulo xxxix donde la trifaldi prosigue su estupenda y memorable historia de cualquiera palabra que sancho dec a la duquesa gustaba tanto como se desesperaba don quijote y mand ndole que callase la dolorida prosigui diciendo en fin al cabo de muchas demandas y respuestas como la infanta se estaba siempre en sus trece sin salir ni variar de la primera declaraci n el vicario sentenci en favor de don clavijo y se la entreg por su leg tima esposa de lo que recibi tanto enojo la reina do a maguncia madre de la infanta antonomasia que dentro de tres d as la enterramos debi de morir sin duda dijo sancho claro est respondi trifald n que en candaya no se entierran las personas vivas sino las muertas ya se ha visto se or escudero replic sancho enterrar un desmayado creyendo ser muerto y parec ame a m que estaba la reina maguncia obligada a desmayarse antes que a morirse que con la vida muchas cosas se remedian y no fue tan grande el disparate de la infanta que obligase a sentirle tanto cuando se hubiera casado esa se ora con alg n paje suyo o con otro criado de su casa como han hecho otras muchas seg n he o do decir fuera el da o sin remedio pero el haberse casado con un caballero tan gentilhombre y tan entendido como aqu nos le han pintado en verdad en verdad que aunque fue necedad no fue tan grande como se piensa porque seg n las reglas de mi se or que est presente y no me dejar mentir as como se hacen de los hombres letrados los obispos se pueden hacer de los caballeros y m s si son andantes los reyes y los emperadores raz n tienes sancho dijo don quijote porque un caballero andante como tenga dos dedos de ventura est en potencia propincua de ser el mayor se or del mundo pero pase adelante la se ora dolorida que a m se me trasluce que le falta por contar lo amargo desta hasta aqu dulce historia y c mo si queda lo amargo respondi la condesa y tan amargo que en su comparaci n son dulces las tueras y sabrosas las adelfas muerta pues la reina y no desmayada la enterramos y apenas la cubrimos con la tierra y apenas le dimos el ltimo vale cuando quis talia fando temperet a lachrymis puesto sobre un caballo de madera pareci encima de la sepultura de la reina el gigante malambruno primo cormano de maguncia que junto con ser cruel era encantador el cual con sus artes en venganza de la muerte de su cormana y por castigo del atrevimiento de don clavijo y por despecho de la demas a de antonomasia los dej encantados sobre la mesma sepultura a ella convertida en una jimia de bronce y a l en un espantoso cocodrilo de un metal no conocido y entre los dos est un padr n asimismo de metal y en l escritas en lengua sir aca unas letras que habi ndose declarado en la candayesca y ahora en la castellana encierran esta sentencia no cobrar n su primera forma estos dos atrevidos amantes hasta que el valeroso manchego venga conmigo a las manos en singular batalla que para solo su gran valor guardan los hados esta nunca vista aventura hecho esto sac de la vaina un ancho y desmesurado alfanje y asi ndome a m por los cabellos hizo finta de querer segarme la gola y cortarme cercen la cabeza turb me peg seme la voz a la garganta qued moh na en todo estremo pero con todo me esforc lo m s que pude y con voz tembladora y doliente le dije tantas y tales cosas que le hicieron suspender la ejecuci n de tan riguroso castigo finalmente hizo traer ante s todas las due as de palacio que fueron estas que est n presentes y despu s de haber exagerado nuestra culpa y vituperado las condiciones de las due as sus malas ma as y peores trazas y cargando a todas la culpa que yo sola ten a dijo que no quer a con pena capital castigarnos sino con otras penas dilatadas que nos diesen una muerte civil y continua y en aquel mismo momento y punto que acab de decir esto sentimos todas que se nos abr an los poros de la cara y que por toda ella nos punzaban como con puntas de agujas acudimos luego con las manos a los rostros y hall monos de la manera que ahora ver is y luego la dolorida y las dem s due as alzaron los antifaces con que cubiertas ven an y descubrieron los rostros todos poblados de barbas cu les rubias cu les negras cu les blancas y cu les albarrazadas de cuya vista mostraron quedar admirados el duque y la duquesa pasmados don quijote y sancho y at nitos todos los presentes y la trifaldi prosigui desta manera nos castig aquel foll n y malintencionado de malambruno cubriendo la blandura y morbidez de nuestros rostros con la aspereza destas cerdas que pluguiera al cielo que antes con su desmesurado alfanje nos hubiera derribado las testas que no que nos asombrara la luz de nuestras caras con esta borra que nos cubre porque si entramos en cuenta se ores m os y esto que voy a decir agora lo quisiera decir hechos mis ojos fuentes pero la consideraci n de nuestra desgracia y los mares que hasta aqu han llovido los tienen sin humor y secos como aristas y as lo dir sin l grimas digo pues que ad nde podr ir una due a con barbas qu padre o qu madre se doler della qui n la dar ayuda pues aun cuando tiene la tez lisa y el rostro martirizado con mil suertes de menjurjes y mudas apenas halla quien bien la quiera qu har cuando descubra hecho un bosque su rostro oh due as y compa eras m as en desdichado punto nacimos en hora menguada nuestros padres nos engendraron y diciendo esto dio muestras de desmayarse cap tulo xl de cosas que ata en y tocan a esta aventura y a esta memorable historia real y verdaderamente todos los que gustan de semejantes historias como sta deben de mostrarse agradecidos a cide hamete su autor primero por la curiosidad que tuvo en contarnos las sem nimas della sin dejar cosa por menuda que fuese que no la sacase a luz distintamente pinta los pensamientos descubre las imaginaciones responde a las t citas aclara las dudas resuelve los argumentos finalmente los tomos del m s curioso deseo manifiesta oh autor celeb rrimo oh don quijote dichoso oh dulcinea famosa oh sancho panza gracioso todos juntos y cada uno de por s viv is siglos infinitos para gusto y general pasatiempo de los vivientes dice pues la historia que as como sancho vio desmayada a la dolorida dijo por la fe de hombre de bien juro y por el siglo de todos mis pasados los panzas que jam s he o do ni visto ni mi amo me ha contado ni en su pensamiento ha cabido semejante aventura como sta v lgate mil satanases por no maldecirte por encantador y gigante malambruno y no hallaste otro g nero de castigo que dar a estas pecadoras sino el de barbarlas c mo y no fuera mejor y a ellas les estuviera m s a cuento quitarles la mitad de las narices de medio arriba aunque hablaran gangoso que no ponerles barbas apostar yo que no tienen hacienda para pagar a quien las rape as es la verdad se or respondi una de las doce que no tenemos hacienda para mondarnos y as hemos tomado algunas de nosotras por remedio ahorrativo de usar de unos pegotes o parches pegajosos y aplic ndolos a los rostros y tirando de golpe quedamos rasas y lisas como fondo de mortero de piedra que puesto que hay en candaya mujeres que andan de casa en casa a quitar el vello y a pulir las cejas y hacer otros menjurjes tocantes a mujeres nosotras las due as de mi se ora por jam s quisimos admitirlas porque las m s oliscan a terceras habiendo dejado de ser primas y si por el se or don quijote no somos remediadas con barbas nos llevar n a la sepultura yo me pelar a las m as dijo don quijote en tierra de moros si no remediase las vuestras a este punto volvi de su desmayo la trifaldi y dijo el retint n desa promesa valeroso caballero en medio de mi desmayo lleg a mis o dos y ha sido parte para que yo d l vuelva y cobre todos mis sentidos y as de nuevo os suplico andante nclito y se or indomable vuestra graciosa promesa se convierta en obra por m no quedar respondi don quijote ved se ora qu es lo que tengo de hacer que el nimo est muy pronto para serviros es el caso respondi la dolorida que desde aqu al reino de candaya si se va por tierra hay cinco mil leguas dos m s a menos pero si se va por el aire y por la l nea recta hay tres mil y docientas y veinte y siete es tambi n de saber que malambruno me dijo que cuando la suerte me deparase al caballero nuestro libertador que l le enviar a una cabalgadura harto mejor y con menos malicias que las que son de retorno porque ha de ser aquel mesmo caballo de madera sobre quien llev el valeroso pierres robada a la linda magalona el cual caballo se rige por una clavija que tiene en la frente que le sirve de freno y vuela por el aire con tanta ligereza que parece que los mesmos diablos le llevan este tal caballo seg n es tradici n antigua fue compuesto por aquel sabio merl n prest sele a pierres que era su amigo con el cual hizo grandes viajes y rob como se ha dicho a la linda magalona llev ndola a las ancas por el aire dejando embobados a cuantos desde la tierra los miraban y no le prestaba sino a quien l quer a o mejor se lo pagaba y desde el gran pierres hasta ahora no sabemos que haya subido alguno en l. de all le ha sacado malambruno con sus artes y le tiene en su poder y se sirve d l en sus viajes que los hace por momentos por diversas partes del mundo y hoy est aqu y ma ana en francia y otro d a en potos y es lo bueno que el tal caballo ni come ni duerme ni gasta herraduras y lleva un portante por los aires sin tener alas que el que lleva encima puede llevar una taza llena de agua en la mano sin que se le derrame gota seg n camina llano y reposado por lo cual la linda magalona se holgaba mucho de andar caballera en l. a esto dijo sancho para andar reposado y llano mi rucio puesto que no anda por los aires pero por la tierra yo le cutir con cuantos portantes hay en el mundo ri ronse todos y la dolorida prosigui y este tal caballo si es que malambruno quiere dar fin a nuestra desgracia antes que sea media hora entrada la noche estar en nuestra presencia porque l me signific que la se al que me dar a por donde yo entendiese que hab a hallado el caballero que buscaba ser a enviarme el caballo donde fuese con comodidad y presteza y cu ntos caben en ese caballo pregunt sancho la dolorida respondi dos personas la una en la silla y la otra en las ancas y por la mayor parte estas tales dos personas son caballero y escudero cuando falta alguna robada doncella querr a yo saber se ora dolorida dijo sancho qu nombre tiene ese caballo el nombre respondi la dolorida no es como el caballo de belorofonte que se llamaba pegaso ni como el del magno alejandro llamado buc falo ni como el del furioso orlando cuyo nombre fue brilladoro ni menos bayarte que fue el de reinaldos de montalb n ni frontino como el de rugero ni bootes ni peritoa como dicen que se llaman los del sol ni tampoco se llama orelia como el caballo en que el desdichado rodrigo ltimo rey de los godos entr en la batalla donde perdi la vida y el reino yo apostar dijo sancho que pues no le han dado ninguno desos famosos nombres de caballos tan conocidos que tampoco le habr n dado el de mi amo rocinante que en ser propio excede a todos los que se han nombrado as es respondi la barbada condesa pero todav a le cuadra mucho porque se llama clavile o el al gero cuyo nombre conviene con el ser de le o y con la clavija que trae en la frente y con la ligereza con que camina y as en cuanto al nombre bien puede competir con el famoso rocinante no me descontenta el nombre replic sancho pero con qu freno o con qu j quima se gobierna ya he dicho respondi la trifaldi que con la clavija que volvi ndola a una parte o a otra el caballero que va encima le hace caminar como quiere o ya por los aires o ya rastreando y casi barriendo la tierra o por el medio que es el que se busca y se ha de tener en todas las acciones bien ordenadas ya lo querr a ver respondi sancho pero pensar que tengo de subir en l ni en la silla ni en las ancas es pedir peras al olmo bueno es que apenas puedo tenerme en mi rucio y sobre un albarda m s blanda que la mesma seda y querr an ahora que me tuviese en unas ancas de tabla sin coj n ni almohada alguna pardiez yo no me pienso moler por quitar las barbas a nadie cada cual se rape como m s le viniere a cuento que yo no pienso acompa ar a mi se or en tan largo viaje cuanto m s que yo no debo de hacer al caso para el rapamiento destas barbas como lo soy para el desencanto de mi se ora dulcinea s sois amigo respondi la trifaldi y tanto que sin vuestra presencia entiendo que no haremos nada aqu del rey dijo sancho qu tienen que ver los escuderos con las aventuras de sus se ores hanse de llevar ellos la fama de las que acaban y hemos de llevar nosotros el trabajo cuerpo de m aun si dijesen los historiadores el tal caballero acab la tal y tal aventura pero con ayuda de fulano su escudero sin el cual fuera imposible el acabarla pero que escriban a secas don paralipomen n de las tres estrellas acab la aventura de los seis vestiglos sin nombrar la persona de su escudero que se hall presente a todo como si no fuera en el mundo ahora se ores vuelvo a decir que mi se or se puede ir solo y buen provecho le haga que yo me quedar aqu en compa a de la duquesa mi se ora y podr a ser que cuando volviese hallase mejorada la causa de la se ora dulcinea en tercio y quinto porque pienso en los ratos ociosos y desocupados darme una tanda de azotes que no me la cubra pelo con todo eso le hab is de acompa ar si fuere necesario buen sancho porque os lo rogar n buenos que no han de quedar por vuestro in til temor tan poblados los rostros destas se oras que cierto ser a mal caso aqu del rey otra vez replic sancho cuando esta caridad se hiciera por algunas doncellas recogidas o por algunas ni as de la doctrina pudiera el hombre aventurarse a cualquier trabajo pero que lo sufra por quitar las barbas a due as mal a o mas que las viese yo a todas con barbas desde la mayor hasta la menor y de la m s melindrosa hasta la m s repulgada mal est is con las due as sancho amigo dijo la duquesa mucho os vais tras la opini n del boticario toledano pues a fe que no ten is raz n que due as hay en mi casa que pueden ser ejemplo de due as que aqu est mi do a rodr guez que no me dejar decir otra cosa mas que la diga vuestra excelencia dijo rodr guez que dios sabe la verdad de todo y buenas o malas barbadas o lampi as que seamos las due as tambi n nos pari nuestra madre como a las otras mujeres y pues dios nos ech en el mundo l sabe para qu y a su misericordia me atengo y no a las barbas de nadie ahora bien se ora rodr guez dijo don quijote y se ora trifaldi y compa a yo espero en el cielo que mirar con buenos ojos vuestras cuitas que sancho har lo que yo le mandare ya viniese clavile o y ya me viese con malambruno que yo s que no habr a navaja que con m s facilidad rapase a vuestras mercedes como mi espada rapar a de los hombros la cabeza de malambruno que dios sufre a los malos pero no para siempre ay dijo a esta saz n la dolorida con benignos ojos miren a vuestra grandeza valeroso caballero todas las estrellas de las regiones celestes e infundan en vuestro nimo toda prosperidad y valent a para ser escudo y amparo del vituperoso y abatido g nero due esco abominado de boticarios murmurado de escuderos y socali ado de pajes que mal haya la bellaca que en la flor de su edad no se meti primero a ser monja que a due a. desdichadas de nosotras las due as que aunque vengamos por l nea recta de var n en var n del mismo h ctor el troyano no dejaran de echaros un vos nuestras se oras si pensasen por ello ser reinas oh gigante malambruno que aunque eres encantador eres cert simo en tus promesas env anos ya al sin par clavile o para que nuestra desdicha se acabe que si entra el calor y estas nuestras barbas duran guay de nuestra ventura dijo esto con tanto sentimiento la trifaldi que sac las l grimas de los ojos de todos los circunstantes y aun arras los de sancho y propuso en su coraz n de acompa ar a su se or hasta las ltimas partes del mundo si es que en ello consistiese quitar la lana de aquellos venerables rostros cap tulo xli de la venida de clavile o con el fin desta dilatada aventura lleg en esto la noche y con ella el punto determinado en que el famoso caballo clavile o viniese cuya tardanza fatigaba ya a don quijote pareci ndole que pues malambruno se deten a en enviarle o que l no era el caballero para quien estaba guardada aquella aventura o que malambruno no osaba venir con l a singular batalla pero veis aqu cuando a deshora entraron por el jard n cuatro salvajes vestidos todos de verde yedra que sobre sus hombros tra an un gran caballo de madera pusi ronle de pies en el suelo y uno de los salvajes dijo suba sobre esta m quina el que tuviere nimo para ello aqu dijo sancho yo no subo porque ni tengo nimo ni soy caballero y el salvaje prosigui diciendo y ocupe las ancas el escudero si es que lo tiene y f ese del valeroso malambruno que si no fuere de su espada de ninguna otra ni de otra malicia ser ofendido y no hay m s que torcer esta clavija que sobre el cuello trae puesta que l los llevar por los aires adonde los atiende malambruno pero porque la alteza y sublimidad del camino no les cause v guidos se han de cubrir los ojos hasta que el caballo relinche que ser se al de haber dado fin a su viaje esto dicho dejando a clavile o con gentil continente se volvieron por donde hab an venido la dolorida as como vio al caballo casi con l grimas dijo a don quijote valeroso caballero las promesas de malambruno han sido ciertas el caballo est en casa nuestras barbas crecen y cada una de nosotras y con cada pelo dellas te suplicamos nos rapes y tundas pues no est en m s sino en que subas en l con tu escudero y des felice principio a vuestro nuevo viaje eso har yo se ora condesa trifaldi de muy buen grado y de mejor talante sin ponerme a tomar coj n ni calzarme espuelas por no detenerme tanta es la gana que tengo de veros a vos se ora y a todas estas due as rasas y mondas eso no har yo dijo sancho ni de malo ni de buen talante en ninguna manera y si es que este rapamiento no se puede hacer sin que yo suba a las ancas bien puede buscar mi se or otro escudero que le acompa e y estas se oras otro modo de alisarse los rostros que yo no soy brujo para gustar de andar por los aires y qu dir n mis insulanos cuando sepan que su gobernador se anda paseando por los vientos y otra cosa m s que habiendo tres mil y tantas leguas de aqu a candaya si el caballo se cansa o el gigante se enoja tardaremos en dar la vuelta media docena de a os y ya ni habr nsula ni nsulos en el mundo que me conozan y pues se dice com nmente que en la tardanza va el peligro y que cuando te dieren la vaquilla acudas con la soguilla perd nenme las barbas destas se oras que bien se est san pedro en roma quiero decir que bien me estoy en esta casa donde tanta merced se me hace y de cuyo due o tan gran bien espero como es verme gobernador a lo que el duque dijo sancho amigo la nsula que yo os he prometido no es movible ni fugitiva ra ces tiene tan hondas echadas en los abismos de la tierra que no la arrancar n ni mudar n de donde est a tres tirones y pues vos sab is que s yo que no hay ninguno g nero de oficio destos de mayor cant a que no se granjee con alguna suerte de cohecho cu l m s cu l menos el que yo quiero llevar por este gobierno es que vais con vuestro se or don quijote a dar cima y cabo a esta memorable aventura que ahora volv is sobre clavile o con la brevedad que su ligereza promete ora la contraria fortuna os traiga y vuelva a pie hecho romero de mes n en mes n y de venta en venta siempre que volvi redes hallar is vuestra nsula donde la dej is y a vuestros insulanos con el mesmo deseo de recebiros por su gobernador que siempre han tenido y mi voluntad ser la mesma y no pong is duda en esta verdad se or sancho que ser a hacer notorio agravio al deseo que de serviros tengo no m s se or dijo sancho yo soy un pobre escudero y no puedo llevar a cuestas tantas cortes as suba mi amo t penme estos ojos y encomi ndenme a dios y av senme si cuando vamos por esas altaner as podr encomendarme a nuestro se or o invocar los ngeles que me favorezcan a lo que respondi trifaldi sancho bien pod is encomendaros a dios o a quien quisi redes que malambruno aunque es encantador es cristiano y hace sus encantamentos con mucha sagacidad y con mucho tiento sin meterse con nadie ea pues dijo sancho dios me ayude y la sant sima trinidad de gaeta desde la memorable aventura de los batanes dijo don quijote nunca he visto a sancho con tanto temor como ahora y si yo fuera tan agorero como otros su pusilanimidad me hiciera algunas cosquillas en el nimo pero llegaos aqu sancho que con licencia destos se ores os quiero hablar aparte dos palabras y apartando a sancho entre unos rboles del jard n y asi ndole ambas las manos le dijo ya vees sancho hermano el largo viaje que nos espera y que sabe dios cu ndo volveremos d l ni la comodidad y espacio que nos dar n los negocios as querr a que ahora te retirases en tu aposento como que vas a buscar alguna cosa necesaria para el camino y en un daca las pajas te dieses a buena cuenta de los tres mil y trecientos azotes a que est s obligado siquiera quinientos que dados te los tendr s que el comenzar las cosas es tenerlas medio acabadas par dios dijo sancho que vuestra merced debe de ser menguado esto es como aquello que dicen en priesa me vees y doncellez me demandas ahora que tengo de ir sentado en una tabla rasa quiere vuestra merced que me lastime las posas en verdad en verdad que no tiene vuestra merced raz n. vamos ahora a rapar estas due as que a la vuelta yo le prometo a vuestra merced como quien soy de darme tanta priesa a salir de mi obligaci n que vuestra merced se contente y no le digo m s. y don quijote respondi pues con esa promesa buen sancho voy consolado y creo que la cumplir s porque en efecto aunque tonto eres hombre ver dico no soy verde sino moreno dijo sancho pero aunque fuera de mezcla cumpliera mi palabra y con esto se volvieron a subir en clavile o y al subir dijo don quijote tapaos sancho y subid sancho que quien de tan lue es tierras env a por nosotros no ser para enga arnos por la poca gloria que le puede redundar de enga ar a quien d l se f a y puesto que todo sucediese al rev s de lo que imagino la gloria de haber emprendido esta haza a no la podr escurecer malicia alguna vamos se or dijo sancho que las barbas y l grimas destas se oras las tengo clavadas en el coraz n y no comer bocado que bien me sepa hasta verlas en su primera lisura suba vuesa merced y t pese primero que si yo tengo de ir a las ancas claro est que primero sube el de la silla as es la verdad replic don quijote y sacando un pa uelo de la faldriquera pidi a la dolorida que le cubriese muy bien los ojos y habi ndoselos cubierto se volvi a descubrir y dijo si mal no me acuerdo yo he le do en virgilio aquello del paladi n de troya que fue un caballo de madera que los griegos presentaron a la diosa palas el cual iba pre ado de caballeros armados que despu s fueron la total ruina de troya y as ser bien ver primero lo que clavile o trae en su est mago no hay para qu dijo la dolorida que yo le f o y s que malambruno no tiene nada de malicioso ni de traidor vuesa merced se or don quijote suba sin pavor alguno y a mi da o si alguno le sucediere pareci le a don quijote que cualquiera cosa que replicase acerca de su seguridad ser a poner en detrimento su valent a y as sin m s altercar subi sobre clavile o y le tent la clavija que f cilmente se rodeaba y como no ten a estribos y le colgaban las piernas no parec a sino figura de tapiz flamenco pintada o tejida en alg n romano triunfo de mal talante y poco a poco lleg a subir sancho y acomod ndose lo mejor que pudo en las ancas las hall algo duras y no nada blandas y pidi al duque que si fuese posible le acomodasen de alg n coj n o de alguna almohada aunque fuese del estrado de su se ora la duquesa o del lecho de alg n paje porque las ancas de aquel caballo m s parec an de m rmol que de le o. a esto dijo la trifaldi que ning n jaez ni ning n g nero de adorno sufr a sobre s clavile o que lo que pod a hacer era ponerse a mujeriegas y que as no sentir a tanto la dureza h zolo as sancho y diciendo a dios se dej vendar los ojos y ya despu s de vendados se volvi a descubrir y mirando a todos los del jard n tiernamente y con l grimas dijo que le ayudasen en aquel trance con sendos paternostres y sendas avemar as porque dios deparase quien por ellos los dijese cuando en semejantes trances se viesen a lo que dijo don quijote ladr n est s puesto en la horca por ventura o en el ltimo t rmino de la vida para usar de semejantes plegarias no est s desalmada y cobarde criatura en el mismo lugar que ocup la linda magalona del cual decendi no a la sepultura sino a ser reina de francia si no mienten las historias y yo que voy a tu lado no puedo ponerme al del valeroso pierres que oprimi este mismo lugar que yo ahora oprimo c brete c brete animal descorazonado y no te salga a la boca el temor que tienes a lo menos en presencia m a. t penme respondi sancho y pues no quieren que me encomiende a dios ni que sea encomendado qu mucho que tema no ande por aqu alguna regi n de diablos que den con nosotros en peralvillo cubri ronse y sintiendo don quijote que estaba como hab a de estar tent la clavija y apenas hubo puesto los dedos en ella cuando todas las due as y cuantos estaban presentes levantaron las voces diciendo dios te gu e valeroso caballero dios sea contigo escudero intr pido ya ya vais por esos aires rompi ndolos con m s velocidad que una saeta ya comenz is a suspender y admirar a cuantos desde la tierra os est n mirando tente valeroso sancho que te bamboleas mira no cayas que ser peor tu ca da que la del atrevido mozo que quiso regir el carro del sol su padre oy sancho las voces y apret ndose con su amo y ci i ndole con los brazos le dijo se or c mo dicen stos que vamos tan altos si alcanzan ac sus voces y no parecen sino que est n aqu hablando junto a nosotros no repares en eso sancho que como estas cosas y estas volater as van fuera de los cursos ordinarios de mil leguas ver s y oir s lo que quisieres y no me aprietes tanto que me derribas y en verdad que no s de qu te turbas ni te espantas que osar jurar que en todos los d as de mi vida he subido en cabalgadura de paso m s llano no parece sino que no nos movemos de un lugar destierra amigo el miedo que en efecto la cosa va como ha de ir y el viento llevamos en popa as es la verdad respondi sancho que por este lado me da un viento tan recio que parece que con mil fuelles me est n soplando y as era ello que unos grandes fuelles le estaban haciendo aire tan bien trazada estaba la tal aventura por el duque y la duquesa y su mayordomo que no le falt requisito que la dejase de hacer perfecta sinti ndose pues soplar don quijote dijo sin duda alguna sancho que ya debemos de llegar a la segunda regi n del aire adonde se engendra el granizo las nieves los truenos los rel mpagos y los rayos se engendran en la tercera regi n y si es que desta manera vamos subiendo presto daremos en la regi n del fuego y no s yo c mo templar esta clavija para que no subamos donde nos abrasemos en esto con unas estopas ligeras de encenderse y apagarse desde lejos pendientes de una ca a les calentaban los rostros sancho que sinti el calor dijo que me maten si no estamos ya en el lugar del fuego o bien cerca porque una gran parte de mi barba se me ha chamuscado y estoy se or por descubrirme y ver en qu parte estamos no hagas tal respondi don quijote y acu rdate del verdadero cuento del licenciado torralba a quien llevaron los diablos en volandas por el aire caballero en una ca a cerrados los ojos y en doce horas lleg a roma y se ape en torre de nona que es una calle de la ciudad y vio todo el fracaso y asalto y muerte de borb n y por la ma ana ya estaba de vuelta en madrid donde dio cuenta de todo lo que hab a visto el cual asimismo dijo que cuando iba por el aire le mand el diablo que abriese los ojos y los abri y se vio tan cerca a su parecer del cuerpo de la luna que la pudiera asir con la mano y que no os mirar a la tierra por no desvanecerse as que sancho no hay para qu descubrirnos que el que nos lleva a cargo l dar cuenta de nosotros y quiz vamos tomando puntas y subiendo en alto para dejarnos caer de una sobre el reino de candaya como hace el sacre o nebl sobre la garza para cogerla por m s que se remonte y aunque nos parece que no ha media hora que nos partimos del jard n cre me que debemos de haber hecho gran camino no s lo que es respondi sancho panza s lo s decir que si la se ora magallanes o magalona se content destas ancas que no deb a de ser muy tierna de carnes todas estas pl ticas de los dos valientes o an el duque y la duquesa y los del jard n de que recib an estraordinario contento y queriendo dar remate a la estra a y bien fabricada aventura por la cola de clavile o le pegaron fuego con unas estopas y al punto por estar el caballo lleno de cohetes tronadores vol por los aires con estra o ruido y dio con don quijote y con sancho panza en el suelo medio chamuscados en este tiempo ya se hab an desparecido del jard n todo el barbado escuadr n de las due as y la trifaldi y todo y los del jard n quedaron como desmayados tendidos por el suelo don quijote y sancho se levantaron maltrechos y mirando a todas partes quedaron at nitos de verse en el mesmo jard n de donde hab an partido y de ver tendido por tierra tanto n mero de gente y creci m s su admiraci n cuando a un lado del jard n vieron hincada una gran lanza en el suelo y pendiente della y de dos cordones de seda verde un pergamino liso y blanco en el cual con grandes letras de oro estaba escrito lo siguiente el nclito caballero don quijote de la mancha feneci y acab la aventura de la condesa trifaldi por otro nombre llamada la due a dolorida y compa a con s lo intentarla malambruno se da por contento y satisfecho a toda su voluntad y las barbas de las due as ya quedan lisas y mondas y los reyes don clavijo y antonomasia en su pr stino estado y cuando se cumpliere el escuderil v pulo la blanca paloma se ver libre de los pest feros girifaltes que la persiguen y en brazos de su querido arrullador que as est ordenado por el sabio merl n protoencantador de los encantadores habiendo pues don quijote le do las letras del pergamino claro entendi que del desencanto de dulcinea hablaban y dando muchas gracias al cielo de que con tan poco peligro hubiese acabado tan gran fecho reduciendo a su pasada tez los rostros de las venerables due as que ya no parec an se fue adonde el duque y la duquesa a n no hab an vuelto en s y trabando de la mano al duque le dijo ea buen se or buen nimo buen nimo que todo es nada la aventura es ya acabada sin da o de barras como lo muestra claro el escrito que en aquel padr n est puesto el duque poco a poco y como quien de un pesado sue o recuerda fue volviendo en s y por el mismo tenor la duquesa y todos los que por el jard n estaban ca dos con tales muestras de maravilla y espanto que casi se pod an dar a entender haberles acontecido de veras lo que tan bien sab an fingir de burlas ley el duque el cartel con los ojos medio cerrados y luego con los brazos abiertos fue a abrazar a don quijote dici ndole ser el m s buen caballero que en ning n siglo se hubiese visto sancho andaba mirando por la dolorida por ver qu rostro ten a sin las barbas y si era tan hermosa sin ellas como su gallarda disposici n promet a pero dij ronle que as como clavile o baj ardiendo por los aires y dio en el suelo todo el escuadr n de las due as con la trifaldi hab a desaparecido y que ya iban rapadas y sin ca ones pregunt la duquesa a sancho que c mo le hab a ido en aquel largo viaje a lo cual sancho respondi yo se ora sent que bamos seg n mi se or me dijo volando por la regi n del fuego y quise descubrirme un poco los ojos pero mi amo a quien ped licencia para descubrirme no la consinti mas yo que tengo no s qu briznas de curioso y de desear saber lo que se me estorba y impide bonitamente y sin que nadie lo viese por junto a las narices apart tanto cuanto el pa izuelo que me tapaba los ojos y por all mir hacia la tierra y pareci me que toda ella no era mayor que un grano de mostaza y los hombres que andaban sobre ella poco mayores que avellanas porque se vea cu n altos deb amos de ir entonces a esto dijo la duquesa sancho amigo mirad lo que dec s que a lo que parece vos no vistes la tierra sino los hombres que andaban sobre ella y est claro que si la tierra os pareci como un grano de mostaza y cada hombre como una avellana un hombre solo hab a de cubrir toda la tierra as es verdad respondi sancho pero con todo eso la descubr por un ladito y la vi toda mirad sancho dijo la duquesa que por un ladito no se vee el todo de lo que se mira yo no s esas miradas replic sancho s lo s que ser bien que vuestra se or a entienda que pues vol bamos por encantamento por encantamento pod a yo ver toda la tierra y todos los hombres por doquiera que los mirara y si esto no se me cree tampoco creer vuestra merced c mo descubri ndome por junto a las cejas me vi tan junto al cielo que no hab a de m a l palmo y medio y por lo que puedo jurar se ora m a que es muy grande adem s. y sucedi que bamos por parte donde est n las siete cabrillas y en dios y en mi nima que como yo en mi ni ez fui en mi tierra cabrerizo que as como las vi me dio una gana de entretenerme con ellas un rato y si no le cumpliera me parece que reventara vengo pues y tomo y qu hago sin decir nada a nadie ni a mi se or tampoco bonita y pasitamente me ape de clavile o y me entretuve con las cabrillas que son como unos alhel es y como unas flores casi tres cuartos de hora y clavile o no se movi de un lugar ni pas adelante y en tanto que el buen sancho se entreten a con las cabras pregunt el duque en qu se entreten a el se or don quijote a lo que don quijote respondi como todas estas cosas y estos tales sucesos van fuera del orden natural no es mucho que sancho diga lo que dice de m s decir que ni me descubr por alto ni por bajo ni vi el cielo ni la tierra ni la mar ni las arenas bien es verdad que sent que pasaba por la regi n del aire y aun que tocaba a la del fuego pero que pas semos de all no lo puedo creer pues estando la regi n del fuego entre el cielo de la luna y la ltima regi n del aire no pod amos llegar al cielo donde est n las siete cabrillas que sancho dice sin abrasarnos y pues no nos asuramos o sancho miente o sancho sue a. ni miento ni sue o respondi sancho si no preg ntenme las se as de las tales cabras y por ellas ver n si digo verdad o no. d galas pues sancho dijo la duquesa son respondi sancho las dos verdes las dos encarnadas las dos azules y la una de mezcla nueva manera de cabras es sa dijo el duque y por esta nuestra regi n del suelo no se usan tales colores digo cabras de tales colores bien claro est eso dijo sancho s que diferencia ha de haber de las cabras del cielo a las del suelo decidme sancho pregunt el duque vistes all en entre esas cabras alg n cabr n no se or respondi sancho pero o decir que ninguno pasaba de los cuernos de la luna no quisieron preguntarle m s de su viaje porque les pareci que llevaba sancho hilo de pasearse por todos los cielos y dar nuevas de cuanto all pasaba sin haberse movido del jard n. en resoluci n ste fue el fin de la aventura de la due a dolorida que dio que re r a los duques no s lo aquel tiempo sino el de toda su vida y que contar a sancho siglos si los viviera y lleg ndose don quijote a sancho al o do le dijo sancho pues vos quer is que se os crea lo que hab is visto en el cielo yo quiero que vos me cre is a m lo que vi en la cueva de montesinos y no os digo m s. cap tulo xlii de los consejos que dio don quijote a sancho panza antes que fuese a gobernar la nsula con otras cosas bien consideradas con el felice y gracioso suceso de la aventura de la dolorida quedaron tan contentos los duques que determinaron pasar con las burlas adelante viendo el acomodado sujeto que ten an para que se tuviesen por veras y as habiendo dado la traza y rdenes que sus criados y sus vasallos hab an de guardar con sancho en el gobierno de la nsula prometida otro d a que fue el que sucedi al vuelo de clavile o dijo el duque a sancho que se adeli ase y compusiese para ir a ser gobernador que ya sus insulanos le estaban esperando como el agua de mayo sancho se le humill y le dijo despu s que baj del cielo y despu s que desde su alta cumbre mir la tierra y la vi tan peque a se templ en parte en m la gana que ten a tan grande de ser gobernador porque qu grandeza es mandar en un grano de mostaza o qu dignidad o imperio el gobernar a media docena de hombres tama os como avellanas que a mi parecer no hab a m s en toda la tierra si vuestra se or a fuese servido de darme una tantica parte del cielo aunque no fuese m s de media legua la tomar a de mejor gana que la mayor nsula del mundo mirad amigo sancho respondi el duque yo no puedo dar parte del cielo a nadie aunque no sea mayor que una u a que a solo dios est n reservadas esas mercedes y gracias lo que puedo dar os doy que es una nsula hecha y derecha redonda y bien proporcionada y sobremanera f rtil y abundosa donde si vos os sab is dar ma a pod is con las riquezas de la tierra granjear las del cielo ahora bien respondi sancho venga esa nsula que yo pugnar por ser tal gobernador que a pesar de bellacos me vaya al cielo y esto no es por codicia que yo tenga de salir de mis casillas ni de levantarme a mayores sino por el deseo que tengo de probar a qu sabe el ser gobernador si una vez lo prob is sancho dijo el duque comeros heis las manos tras el gobierno por ser dulc sima cosa el mandar y ser obedecido a buen seguro que cuando vuestro due o llegue a ser emperador que lo ser sin duda seg n van encaminadas sus cosas que no se lo arranquen comoquiera y que le duela y le pese en la mitad del alma del tiempo que hubiere dejado de serlo se or replic sancho yo imagino que es bueno mandar aunque sea a un hato de ganado con vos me entierren sancho que sab is de todo respondi el duque y yo espero que ser is tal gobernador como vuestro juicio promete y qu dese esto aqu y advertid que ma ana en ese mesmo d a hab is de ir al gobierno de la nsula y esta tarde os acomodar n del traje conveniente que hab is de llevar y de todas las cosas necesarias a vuestra partida v stanme dijo sancho como quisieren que de cualquier manera que vaya vestido ser sancho panza as es verdad dijo el duque pero los trajes se han de acomodar con el oficio o dignidad que se profesa que no ser a bien que un jurisperito se vistiese como soldado ni un soldado como un sacerdote vos sancho ir is vestido parte de letrado y parte de capit n porque en la nsula que os doy tanto son menester las armas como las letras y las letras como las armas letras respondi sancho pocas tengo porque a n no s el a b c pero b stame tener el christus en la memoria para ser buen gobernador de las armas manejar las que me dieren hasta caer y dios delante con tan buena memoria dijo el duque no podr sancho errar en nada en esto lleg don quijote y sabiendo lo que pasaba y la celeridad con que sancho se hab a de partir a su gobierno con licencia del duque le tom por la mano y se fue con l a su estancia con intenci n de aconsejarle c mo se hab a de haber en su oficio entrados pues en su aposento cerr tras s la puerta y hizo casi por fuerza que sancho se sentase junto a l y con reposada voz le dijo infinitas gracias doy al cielo sancho amigo de que antes y primero que yo haya encontrado con alguna buena dicha te haya salido a ti a recebir y a encontrar la buena ventura yo que en mi buena suerte te ten a librada la paga de tus servicios me veo en los principios de aventajarme y t antes de tiempo contra la ley del razonable discurso te vees premiado de tus deseos otros cohechan importunan solicitan madrugan ruegan porf an y no alcanzan lo que pretenden y llega otro y sin saber c mo ni c mo no se halla con el cargo y oficio que otros muchos pretendieron y aqu entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones t que para m sin duda alguna eres un porro sin madrugar ni trasnochar y sin hacer diligencia alguna con solo el aliento que te ha tocado de la andante caballer a sin m s ni m s te vees gobernador de una nsula como quien no dice nada todo esto digo oh sancho para que no atribuyas a tus merecimientos la merced recebida sino que des gracias al cielo que dispone suavemente las cosas y despu s las dar s a la grandeza que en s encierra la profesi n de la caballer a andante dispuesto pues el coraz n a creer lo que te he dicho est oh hijo atento a este tu cat n que quiere aconsejarte y ser norte y gu a que te encamine y saque a seguro puerto deste mar proceloso donde vas a engolfarte que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones primeramente oh hijo has de temer a dios porque en el temerle est la sabidur a y siendo sabio no podr s errar en nada lo segundo has de poner los ojos en quien eres procurando conocerte a ti mismo que es el m s dif cil conocimiento que puede imaginarse del conocerte saldr el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey que si esto haces vendr a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideraci n de haber guardado puercos en tu tierra as es la verdad respondi sancho pero fue cuando muchacho pero despu s algo hombrecillo gansos fueron los que guard que no puercos pero esto par ceme a m que no hace al caso que no todos los que gobiernan vienen de casta de reyes as es verdad replic don quijote por lo cual los no de principios nobles deben acompa ar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que guiada por la prudencia los libre de la murmuraci n maliciosa de quien no hay estado que se escape haz gala sancho de la humildad de tu linaje y no te desprecies de decir que vienes de labradores porque viendo que no te corres ninguno se pondr a correrte y pr ciate m s de ser humilde virtuoso que pecador soberbio inumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria y desta verdad te pudiera traer tantos ejemplos que te cansaran mira sancho si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos no hay para qu tener envidia a los que los tienen de pr ncipes y se ores porque la sangre se hereda y la virtud se aquista y la virtud vale por s sola lo que la sangre no vale siendo esto as como lo es que si acaso viniere a verte cuando est s en tu nsula alguno de tus parientes no le deseches ni le afrentes antes le has de acoger agasajar y regalar que con esto satisfar s al cielo que gusta que nadie se desprecie de lo que l hizo y corresponder s a lo que debes a la naturaleza bien concertada si trujeres a tu mujer contigo porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo est n sin las propias ens ala doctr nala y desb stala de su natural rudeza porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer r stica y tonta si acaso enviudares cosa que puede suceder y con el cargo mejorares de consorte no la tomes tal que te sirva de anzuelo y de ca a de pescar y del no quiero de tu capilla porque en verdad te digo que de todo aquello que la mujer del juez recibiere ha de dar cuenta el marido en la residencia universal donde pagar con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no se hubiere hecho cargo en la vida nunca te gu es por la ley del encaje que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos hallen en ti m s compasi n las l grimas del pobre pero no m s justicia que las informaciones del rico procura descubrir la verdad por entre las promesas y d divas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad no cargues todo el rigor de la ley al delincuente que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo si acaso doblares la vara de la justicia no sea con el peso de la d diva sino con el de la misericordia cuando te sucediere juzgar alg n pleito de alg n tu enemigo aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso no te ciegue la pasi n propia en la causa ajena que los yerros que en ella hicieres las m s veces ser n sin remedio y si le tuvieren ser a costa de tu cr dito y aun de tu hacienda si alguna mujer hermosa veniere a pedirte justicia quita los ojos de sus l grimas y tus o dos de sus gemidos y considera de espacio la sustancia de lo que pide si no quieres que se anegue tu raz n en su llanto y tu bondad en sus suspiros al que has de castigar con obras no trates mal con palabras pues le basta al desdichado la pena del suplicio sin la a adidura de las malas razones al culpado que cayere debajo de tu juridici n consid rale hombre miserable sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra y en todo cuanto fuere de tu parte sin hacer agravio a la contraria mu stratele piadoso y clemente porque aunque los atributos de dios todos son iguales m s resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia si estos preceptos y estas reglas sigues sancho ser n luengos tus d as tu fama ser eterna tus premios colmados tu felicidad indecible casar s tus hijos como quisieres t tulos tendr n ellos y tus nietos vivir s en paz y benepl cito de las gentes y en los ltimos pasos de la vida te alcanzar el de la muerte en vejez suave y madura y cerrar n tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos esto que hasta aqu te he dicho son documentos que han de adornar tu alma escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo cap tulo xliii de los consejos segundos que dio don quijote a sancho panza qui n oyera el pasado razonamiento de don quijote que no le tuviera por persona muy cuerda y mejor intencionada pero como muchas veces en el progreso desta grande historia queda dicho solamente disparaba en toc ndole en la caballer a y en los dem s discursos mostraba tener claro y desenfadado entendimiento de manera que a cada paso desacreditaban sus obras su juicio y su juicio sus obras pero en sta destos segundos documentos que dio a sancho mostr tener gran donaire y puso su discreci n y su locura en un levantado punto atent simamente le escuchaba sancho y procuraba conservar en la memoria sus consejos como quien pensaba guardarlos y salir por ellos a buen parto de la pre ez de su gobierno prosigui pues don quijote y dijo en lo que toca a c mo has de gobernar tu persona y casa sancho lo primero que te encargo es que seas limpio y que te cortes las u as sin dejarlas crecer como algunos hacen a quien su ignorancia les ha dado a entender que las u as largas les hermosean las manos como si aquel escremento y a adidura que se dejan de cortar fuese u a siendo antes garras de cern calo lagartijero puerco y extraordinario abuso no andes sancho desce ido y flojo que el vestido descompuesto da indicios de nimo desmazalado si ya la descompostura y flojedad no cae debajo de socarroner a como se juzg en la de julio c sar toma con discreci n el pulso a lo que pudiere valer tu oficio y si sufriere que des librea a tus criados d sela honesta y provechosa m s que vistosa y bizarra y rep rtela entre tus criados y los pobres quiero decir que si has de vestir seis pajes viste tres y otros tres pobres y as tendr s pajes para el cielo y para el suelo y este nuevo modo de dar librea no la alcanzan los vanagloriosos no comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villaner a. anda despacio habla con reposo pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo que toda afectaci n es mala come poco y cena m s poco que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del est mago s templado en el beber considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra ten cuenta sancho de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie eso de erutar no entiendo dijo sancho y don quijote le dijo erutar sancho quiere decir regoldar y ste es uno de los m s torpes vocablos que tiene la lengua castellana aunque es muy sinificativo y as la gente curiosa se ha acogido al lat n y al regoldar dice erutar y a los reg eldos erutaciones y cuando algunos no entienden estos t rminos importa poco que el uso los ir introduciendo con el tiempo que con facilidad se entiendan y esto es enriquecer la lengua sobre quien tiene poder el vulgo y el uso en verdad se or dijo sancho que uno de los consejos y avisos que pienso llevar en la memoria ha de ser el de no regoldar porque lo suelo hacer muy a menudo erutar sancho que no regoldar dijo don quijote erutar dir de aqu adelante respondi sancho y a fee que no se me olvide tambi n sancho no has de mezclar en tus pl ticas la muchedumbre de refranes que sueles que puesto que los refranes son sentencias breves muchas veces los traes tan por los cabellos que m s parecen disparates que sentencias eso dios lo puede remediar respondi sancho porque s m s refranes que un libro y vi nenseme tantos juntos a la boca cuando hablo que ri en por salir unos con otros pero la lengua va arrojando los primeros que encuentra aunque no vengan a pelo mas yo tendr cuenta de aqu adelante de decir los que convengan a la gravedad de mi cargo que en casa llena presto se guisa la cena y quien destaja no baraja y a buen salvo est el que repica y el dar y el tener seso ha menester eso s sancho dijo don quijote encaja ensarta enhila refranes que nadie te va a la mano cast game mi madre y yo tr mpogelas estoyte diciendo que escuses refranes y en un instante has echado aqu una letan a dellos que as cuadran con lo que vamos tratando como por los cerros de beda mira sancho no te digo yo que parece mal un refr n tra do a prop sito pero cargar y ensartar refranes a troche moche hace la pl tica desmayada y baja cuando subieres a caballo no vayas echando el cuerpo sobre el arz n postrero ni lleves las piernas tiesas y tiradas y desviadas de la barriga del caballo ni tampoco vayas tan flojo que parezca que vas sobre el rucio que el andar a caballo a unos hace caballeros a otros caballerizos sea moderado tu sue o que el que no madruga con el sol no goza del d a y advierte oh sancho que la diligencia es madre de la buena ventura y la pereza su contraria jam s lleg al t rmino que pide un buen deseo este ltimo consejo que ahora darte quiero puesto que no sirva para adorno del cuerpo quiero que le lleves muy en la memoria que creo que no te ser de menos provecho que los que hasta aqu te he dado y es que jam s te pongas a disputar de linajes a lo menos compar ndolos entre s pues por fuerza en los que se comparan uno ha de ser el mejor y del que abatieres ser s aborrecido y del que levantares en ninguna manera premiado tu vestido ser calza entera ropilla larga herreruelo un poco m s largo greguescos ni por pienso que no les est n bien ni a los caballeros ni a los gobernadores por ahora esto se me ha ofrecido sancho que aconsejarte andar el tiempo y seg n las ocasiones as ser n mis documentos como t tengas cuidado de avisarme el estado en que te hallares se or respondi sancho bien veo que todo cuanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas santas y provechosas pero de qu han de servir si de ninguna me acuerdo verdad sea que aquello de no dejarme crecer las u as y de casarme otra vez si se ofreciere no se me pasar del mag n pero esotros badulaques y enredos y revoltillos no se me acuerda ni acordar m s dellos que de las nubes de anta o y as ser menester que se me den por escrito que puesto que no s leer ni escribir yo se los dar a mi confesor para que me los encaje y recapacite cuando fuere menester ah pecador de m respondi don quijote y qu mal parece en los gobernadores el no saber leer ni escribir porque has de saber oh sancho que no saber un hombre leer o ser zurdo arguye una de dos cosas o que fue hijo de padres demasiado de humildes y bajos o l tan travieso y malo que no pudo entrar en el buen uso ni la buena doctrina gran falta es la que llevas contigo y as querr a que aprendieses a firmar siquiera bien s firmar mi nombre respondi sancho que cuando fui prioste en mi lugar aprend a hacer unas letras como de marca de fardo que dec an que dec a mi nombre cuanto m s que fingir que tengo tullida la mano derecha y har que firme otro por m que para todo hay remedio si no es para la muerte y teniendo yo el mando y el palo har lo que quisiere cuanto m s que el que tiene el padre alcalde y siendo yo gobernador que es m s que ser alcalde llegaos que la dejan ver no sino popen y cal enme que vendr n por lana y volver n trasquilados y a quien dios quiere bien la casa le sabe y las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo y si ndolo yo siendo gobernador y juntamente liberal como lo pienso ser no habr falta que se me parezca no sino haceos miel y paparos han moscas tanto vales cuanto tienes dec a una mi ag ela y del hombre arraigado no te ver s vengado oh maldito seas de dios sancho dijo a esta saz n don quijote sesenta mil satanases te lleven a ti y a tus refranes una hora ha que los est s ensartando y d ndome con cada uno tragos de tormento yo te aseguro que estos refranes te han de llevar un d a a la horca por ellos te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades dime d nde los hallas ignorante o c mo los aplicas mentecato que para decir yo uno y aplicarle bien sudo y trabajo como si cavase por dios se or nuestro amo replic sancho que vuesa merced se queja de bien pocas cosas a qu diablos se pudre de que yo me sirva de mi hacienda que ninguna otra tengo ni otro caudal alguno sino refranes y m s refranes y ahora se me ofrecen cuatro que ven an aqu pintiparados o como peras en tabaque pero no los dir porque al buen callar llaman sancho ese sancho no eres t dijo don quijote porque no s lo no eres buen callar sino mal hablar y mal porfiar y con todo eso querr a saber qu cuatro refranes te ocurr an ahora a la memoria que ven an aqu a prop sito que yo ando recorriendo la m a que la tengo buena y ninguno se me ofrece qu mejores dijo sancho que entre dos muelas cordales nunca pongas tus pulgares y a idos de mi casa y qu quer is con mi mujer no hay responder y si da el c ntaro en la piedra o la piedra en el c ntaro mal para el c ntaro todos los cuales vienen a pelo que nadie se tome con su gobernador ni con el que le manda porque saldr lastimado como el que pone el dedo entre dos muelas cordales y aunque no sean cordales como sean muelas no importa y a lo que dijere el gobernador no hay que replicar como al sal os de mi casa y qu quer is con mi mujer pues lo de la piedra en el c ntaro un ciego lo ver as que es menester que el que vee la mota en el ojo ajeno vea la viga en el suyo porque no se diga por l espant se la muerta de la degollada y vuestra merced sabe bien que m s sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena eso no sancho respondi don quijote que el necio en su casa ni en la ajena sabe nada a causa que sobre el aumento de la necedad no asienta ning n discreto edificio y dejemos esto aqu sancho que si mal gobernares tuya ser la culpa y m a la verg enza mas consu lome que he hecho lo que deb a en aconsejarte con las veras y con la discreci n a m posible con esto salgo de mi obligaci n y de mi promesa dios te gu e sancho y te gobierne en tu gobierno y a m me saque del escr pulo que me queda que has de dar con toda la nsula patas arriba cosa que pudiera yo escusar con descubrir al duque qui n eres dici ndole que toda esa gordura y esa personilla que tienes no es otra cosa que un costal lleno de refranes y de malicias se or replic sancho si a vuestra merced le parece que no soy de pro para este gobierno desde aqu le suelto que m s quiero un solo negro de la u a de mi alma que a todo mi cuerpo y as me sustentar sancho a secas con pan y cebolla como gobernador con perdices y capones y m s que mientras se duerme todos son iguales los grandes y los menores los pobres y los ricos y si vuestra merced mira en ello ver que s lo vuestra merced me ha puesto en esto de gobernar que yo no s m s de gobiernos de nsulas que un buitre y si se imagina que por ser gobernador me ha de llevar el diablo m s me quiero ir sancho al cielo que gobernador al infierno por dios sancho dijo don quijote que por solas estas ltimas razones que has dicho juzgo que mereces ser gobernador de mil nsulas buen natural tienes sin el cual no hay ciencia que valga encomi ndate a dios y procura no errar en la primera intenci n quiero decir que siempre tengas intento y firme prop sito de acertar en cuantos negocios te ocurrieren porque siempre favorece el cielo los buenos deseos y v monos a comer que creo que ya estos se ores nos aguardan cap tulo xliv c mo sancho panza fue llevado al gobierno y de la estra a aventura que en el castillo sucedi a don quijote dicen que en el propio original desta historia se lee que llegando cide hamete a escribir este cap tulo no le tradujo su int rprete como l le hab a escrito que fue un modo de queja que tuvo el moro de s mismo por haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don quijote por parecerle que siempre hab a de hablar d l y de sancho sin osar estenderse a otras digresiones y episodios m s graves y m s entretenidos y dec a que el ir siempre atenido el entendimiento la mano y la pluma a escribir de un solo sujeto y hablar por las bocas de pocas personas era un trabajo incomportable cuyo fruto no redundaba en el de su autor y que por huir deste inconveniente hab a usado en la primera parte del artificio de algunas novelas como fueron la del curioso impertinente y la del capit n cautivo que est n como separadas de la historia puesto que las dem s que all se cuentan son casos sucedidos al mismo don quijote que no pod an dejar de escribirse tambi n pens como l dice que muchos llevados de la atenci n que piden las haza as de don quijote no la dar an a las novelas y pasar an por ellas o con priesa o con enfado sin advertir la gala y artificio que en s contienen el cual se mostrara bien al descubierto cuando por s solas sin arrimarse a las locuras de don quijote ni a las sandeces de sancho salieran a luz y as en esta segunda parte no quiso ingerir novelas sueltas ni pegadizas sino algunos episodios que lo pareciesen nacidos de los mesmos sucesos que la verdad ofrece y aun stos limitadamente y con solas las palabras que bastan a declararlos y pues se contiene y cierra en los estrechos l mites de la narraci n teniendo habilidad suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo pide no se desprecie su trabajo y se le den alabanzas no por lo que escribe sino por lo que ha dejado de escribir y luego prosigue la historia diciendo que en acabando de comer don quijote el d a que dio los consejos a sancho aquella tarde se los dio escritos para que l buscase quien se los leyese pero apenas se los hubo dado cuando se le cayeron y vinieron a manos del duque que los comunic con la duquesa y los dos se admiraron de nuevo de la locura y del ingenio de don quijote y as llevando adelante sus burlas aquella tarde enviaron a sancho con mucho acompa amiento al lugar que para l hab a de ser nsula acaeci pues que el que le llevaba a cargo era un mayordomo del duque muy discreto y muy gracioso que no puede haber gracia donde no hay discreci n el cual hab a hecho la persona de la condesa trifaldi con el donaire que queda referido y con esto y con ir industriado de sus se ores de c mo se hab a de haber con sancho sali con su intento maravillosamente digo pues que acaeci que as como sancho vio al tal mayordomo se le figur en su rostro el mesmo de la trifaldi y volvi ndose a su se or le dijo se or o a m me ha de llevar el diablo de aqu de donde estoy en justo y en creyente o vuestra merced me ha de confesar que el rostro deste mayordomo del duque que aqu est es el mesmo de la dolorida mir don quijote atentamente al mayordomo y habi ndole mirado dijo a sancho no hay para qu te lleve el diablo sancho ni en justo ni en creyente que no s lo que quieres decir que el rostro de la dolorida es el del mayordomo pero no por eso el mayordomo es la dolorida que a serlo implicar a contradici n muy grande y no es tiempo ahora de hacer estas averiguaciones que ser a entrarnos en intricados laberintos cr eme amigo que es menester rogar a nuestro se or muy de veras que nos libre a los dos de malos hechiceros y de malos encantadores no es burla se or replic sancho sino que denantes le o hablar y no pareci sino que la voz de la trifaldi me sonaba en los o dos ahora bien yo callar pero no dejar de andar advertido de aqu adelante a ver si descubre otra se al que confirme o desfaga mi sospecha as lo has de hacer sancho dijo don quijote y dar sme aviso de todo lo que en este caso descubrieres y de todo aquello que en el gobierno te sucediere sali en fin sancho acompa ado de mucha gente vestido a lo letrado y encima un gab n muy ancho de chamelote de aguas leonado con una montera de lo mesmo sobre un macho a la jineta y detr s d l por orden del duque iba el rucio con jaeces y ornamentos jumentiles de seda y flamantes volv a sancho la cabeza de cuando en cuando a mirar a su asno con cuya compa a iba tan contento que no se trocara con el emperador de alema a. al despedirse de los duques les bes las manos y tom la bendici n de su se or que se la dio con l grimas y sancho la recibi con pucheritos deja lector amable ir en paz y en hora buena al buen sancho y espera dos fanegas de risa que te ha de causar el saber c mo se port en su cargo y en tanto atiende a saber lo que le pas a su amo aquella noche que si con ello no rieres por lo menos desplegar s los labios con risa de jimia porque los sucesos de don quijote o se han de celebrar con admiraci n o con risa cu ntase pues que apenas se hubo partido sancho cuando don quijote sinti su soledad y si le fuera posible revocarle la comisi n y quitarle el gobierno lo hiciera conoci la duquesa su melancol a y pregunt le que de qu estaba triste que si era por la ausencia de sancho que escuderos due as y doncellas hab a en su casa que le servir an muy a satisfaci n de su deseo verdad es se ora m a respondi don quijote que siento la ausencia de sancho pero no es sa la causa principal que me hace parecer que estoy triste y de los muchos ofrecimientos que vuestra excelencia me hace solamente acepto y escojo el de la voluntad con que se me hacen y en lo dem s suplico a vuestra excelencia que dentro de mi aposento consienta y permita que yo solo sea el que me sirva en verdad dijo la duquesa se or don quijote que no ha de ser as que le han de servir cuatro doncellas de las m as hermosas como unas flores para m respondi don quijote no ser n ellas como flores sino como espinas que me puncen el alma as entrar n ellas en mi aposento ni cosa que lo parezca como volar si es que vuestra grandeza quiere llevar adelante el hacerme merced sin yo merecerla d jeme que yo me las haya conmigo y que yo me sirva de mis puertas adentro que yo ponga una muralla en medio de mis deseos y de mi honestidad y no quiero perder esta costumbre por la liberalidad que vuestra alteza quiere mostrar conmigo y en resoluci n antes dormir vestido que consentir que nadie me desnude no m s no m s se or don quijote replic la duquesa por m digo que dar orden que ni aun una mosca entre en su estancia no que una doncella no soy yo persona que por m se ha de descabalar la decencia del se or don quijote que seg n se me ha traslucido la que m s campea entre sus muchas virtudes es la de la honestidad desn dese vuesa merced y v stase a sus solas y a su modo como y cuando quisiere que no habr quien lo impida pues dentro de su aposento hallar los vasos necesarios al menester del que duerme a puerta cerrada porque ninguna natural necesidad le obligue a que la abra viva mil siglos la gran dulcinea del toboso y sea su nombre estendido por toda la redondez de la tierra pues mereci ser amada de tan valiente y tan honesto caballero y los benignos cielos infundan en el coraz n de sancho panza nuestro gobernador un deseo de acabar presto sus diciplinas para que vuelva a gozar el mundo de la belleza de tan gran se ora a lo cual dijo don quijote vuestra altitud ha hablado como quien es que en la boca de las buenas se oras no ha de haber ninguna que sea mala y m s venturosa y m s conocida ser en el mundo dulcinea por haberla alabado vuestra grandeza que por todas las alabanzas que puedan darle los m s elocuentes de la tierra agora bien se or don quijote replic la duquesa la hora de cenar se llega y el duque debe de esperar venga vuesa merced y cenemos y acostar se temprano que el viaje que ayer hizo de candaya no fue tan corto que no haya causado alg n molimiento no siento ninguno se ora respondi don quijote porque osar jurar a vuestra excelencia que en mi vida he subido sobre bestia m s reposada ni de mejor paso que clavile o y no s yo qu le pudo mover a malambruno para deshacerse de tan ligera y tan gentil cabalgadura y abrasarla as sin m s ni m s. a eso se puede imaginar respondi la duquesa que arrepentido del mal que hab a hecho a la trifaldi y compa a y a otras personas y de las maldades que como hechicero y encantador deb a de haber cometido quiso concluir con todos los instrumentos de su oficio y como a principal y que m s le tra a desasosegado vagando de tierra en tierra abras a clavile o que con sus abrasadas cenizas y con el trofeo del cartel queda eterno el valor del gran don quijote de la mancha de nuevo nuevas gracias dio don quijote a la duquesa y en cenando don quijote se retir en su aposento solo sin consentir que nadie entrase con l a servirle tanto se tem a de encontrar ocasiones que le moviesen o forzasen a perder el honesto decoro que a su se ora dulcinea guardaba siempre puesta en la imaginaci n la bondad de amad s flor y espejo de los andantes caballeros cerr tras s la puerta y a la luz de dos velas de cera se desnud y al descalzarse oh desgracia indigna de tal persona se le soltaron no suspiros ni otra cosa que desacreditasen la limpieza de su polic a sino hasta dos docenas de puntos de una media que qued hecha celos a. afligi se en estremo el buen se or y diera l por tener all un adarme de seda verde una onza de plata digo seda verde porque las medias eran verdes aqu exclam benengeli y escribiendo dijo oh pobreza pobreza no s yo con qu raz n se movi aquel gran poeta cordob s a llamarte d diva santa desagradecida yo aunque moro bien s por la comunicaci n que he tenido con cristianos que la santidad consiste en la caridad humildad fee obediencia y pobreza pero con todo eso digo que ha de tener mucho de dios el que se viniere a contentar con ser pobre si no es de aquel modo de pobreza de quien dice uno de sus mayores santos tened todas las cosas como si no las tuvi sedes y a esto llaman pobreza de esp ritu pero t segunda pobreza que eres de la que yo hablo por qu quieres estrellarte con los hidalgos y bien nacidos m s que con la otra gente por qu los obligas a dar pantalia a los zapatos y a que los botones de sus ropillas unos sean de seda otros de cerdas y otros de vidro por qu sus cuellos por la mayor parte han de ser siempre escarolados y no abiertos con molde y en esto se echar de ver que es antiguo el uso del almid n y de los cuellos abiertos y prosigui miserable del bien nacido que va dando pistos a su honra comiendo mal y a puerta cerrada haciendo hip crita al palillo de dientes con que sale a la calle despu s de no haber comido cosa que le obligue a limpi rselos miserable de aquel digo que tiene la honra espantadiza y piensa que desde una legua se le descubre el remiendo del zapato el trasudor del sombrero la hilaza del herreruelo y la hambre de su est mago todo esto se le renov a don quijote en la soltura de sus puntos pero consol se con ver que sancho le hab a dejado unas botas de camino que pens ponerse otro d a. finalmente l se recost pensativo y pesaroso as de la falta que sancho le hac a como de la inreparable desgracia de sus medias a quien tomara los puntos aunque fuera con seda de otra color que es una de las mayores se ales de miseria que un hidalgo puede dar en el discurso de su prolija estrecheza mat las velas hac a calor y no pod a dormir levant se del lecho y abri un poco la ventana de una reja que daba sobre un hermoso jard n y al abrirla sinti y oy que andaba y hablaba gente en el jard n. p sose a escuchar atentamente levantaron la voz los de abajo tanto que pudo o r estas razones no me porf es oh emerencia que cante pues sabes que desde el punto que este forastero entr en este castillo y mis ojos le miraron yo no s cantar sino llorar cuanto m s que el sue o de mi se ora tiene m s de ligero que de pesado y no querr a que nos hallase aqu por todo el tesoro del mundo y puesto caso que durmiese y no despertase en vano ser a mi canto si duerme y no despierta para o rle este nuevo eneas que ha llegado a mis regiones para dejarme escarnida no des en eso altisidora amiga respondieron que sin duda la duquesa y cuantos hay en esa casa duermen si no es el se or de tu coraz n y el despertador de tu alma porque ahora sent que abr a la ventana de la reja de su estancia y sin duda debe de estar despierto canta lastimada m a en tono bajo y suave al son de tu arpa y cuando la duquesa nos sienta le echaremos la culpa al calor que hace no est en eso el punto oh emerencia respondi la altisidora sino en que no querr a que mi canto descubriese mi coraz n y fuese juzgada de los que no tienen noticia de las fuerzas poderosas de amor por doncella antojadiza y liviana pero venga lo que viniere que m s vale verg enza en cara que mancilla en coraz n. y en esto sinti tocar una arpa suav simamente oyendo lo cual qued don quijote pasmado porque en aquel instante se le vinieron a la memoria las infinitas aventuras semejantes a aqu lla de ventanas rejas y jardines m sicas requiebros y desvanecimientos que en los sus desvanecidos libros de caballer as hab a le do luego imagin que alguna doncella de la duquesa estaba d l enamorada y que la honestidad la forzaba a tener secreta su voluntad temi no le rindiese y propuso en su pensamiento el no dejarse vencer y encomend ndose de todo buen nimo y buen talante a su se ora dulcinea del toboso determin de escuchar la m sica y para dar a entender que all estaba dio un fingido estornudo de que no poco se alegraron las doncellas que otra cosa no deseaban sino que don quijote las oyese recorrida pues y afinada la arpa altisidora dio principio a este romance oh t que est s en tu lecho entre s banas de holanda durmiendo a pierna tendida de la noche a la ma ana caballero el m s valiente que ha producido la mancha m s honesto y m s bendito que el oro fino de arabia oye a una triste doncella bien crecida y mal lograda que en la luz de tus dos soles se siente abrasar el alma t buscas tus aventuras y ajenas desdichas hallas das las feridas y niegas el remedio de sanarlas dime valeroso joven que dios prospere tus ansias si te criaste en la libia o en las monta as de jaca si sierpes te dieron leche si a dicha fueron tus amas la aspereza de las selvas y el horror de las monta as muy bien puede dulcinea doncella rolliza y sana preciarse de que ha rendido a una tigre y fiera brava por esto ser famosa desde henares a jarama desde el tajo a manzanares desde pisuerga hasta arlanza troc reme yo por ella y diera encima una saya de las m s gayadas m as que de oro le adornan franjas oh qui n se viera en tus brazos o si no junto a tu cama rasc ndote la cabeza y mat ndote la caspa mucho pido y no soy digna de merced tan se alada los pies quisiera traerte que a una humilde esto le basta oh qu de cofias te diera qu de escarpines de plata qu de calzas de damasco qu de herreruelos de holanda qu de fin simas perlas cada cual como una agalla que a no tener compa eras las solas fueran llamadas no mires de tu tarpeya este incendio que me abrasa ner n manchego del mundo ni le avives con tu sa a. ni a soy pulcela tierna mi edad de quince no pasa catorce tengo y tres meses te juro en dios y en mi nima no soy renca ni soy coja ni tengo nada de manca los cabellos como lirios que en pie por el suelo arrastran y aunque es mi boca aguile a y la nariz algo chata ser mis dientes de topacios mi belleza al cielo ensalza mi voz ya ves si me escuchas que a la que es m s dulce iguala y soy de disposici n algo menos que mediana estas y otras gracias m as son despojos de tu aljaba desta casa soy doncella y altisidora me llaman aqu dio fin el canto de la malferida altisidora y comenz el asombro del requirido don quijote el cual dando un gran suspiro dijo entre s que tengo de ser tan desdichado andante que no ha de haber doncella que me mire que de m no se enamore que tenga de ser tan corta de ventura la sin par dulcinea del toboso que no la han de dejar a solas gozar de la incomparable firmeza m a. qu la quer is reinas a qu la persegu s emperatrices para qu la acos is doncellas de a catorce a quince a os dejad dejad a la miserable que triunfe se goce y ufane con la suerte que amor quiso darle en rendirle mi coraz n y entregarle mi alma mirad caterva enamorada que para sola dulcinea soy de masa y de alfenique y para todas las dem s soy de pedernal para ella soy miel y para vosotras ac bar para m sola dulcinea es la hermosa la discreta la honesta la gallarda y la bien nacida y las dem s las feas las necias las livianas y las de peor linaje para ser yo suyo y no de otra alguna me arroj la naturaleza al mundo llore o cante altisidora desesp rese madama por quien me aporrearon en el castillo del moro encantado que yo tengo de ser de dulcinea cocido o asado limpio bien criado y honesto a pesar de todas las potestades hechiceras de la tierra y con esto cerr de golpe la ventana y despechado y pesaroso como si le hubiera acontecido alguna gran desgracia se acost en su lecho donde le dejaremos por ahora porque nos est llamando el gran sancho panza que quiere dar principio a su famoso gobierno cap tulo xlv de c mo el gran sancho panza tom la posesi n de su nsula y del modo que comenz a gobernar oh perpetuo descubridor de los ant podas hacha del mundo ojo del cielo meneo dulce de las cantimploras timbrio aqu febo all tirador ac m dico acull padre de la poes a inventor de la m sica t que siempre sales y aunque lo parece nunca te pones a ti digo oh sol con cuya ayuda el hombre engendra al hombre a ti digo que me favorezcas y alumbres la escuridad de mi ingenio para que pueda discurrir por sus puntos en la narraci n del gobierno del gran sancho panza que sin ti yo me siento tibio desmazalado y confuso digo pues que con todo su acompa amiento lleg sancho a un lugar de hasta mil vecinos que era de los mejores que el duque ten a. di ronle a entender que se llamaba la nsula barataria o ya porque el lugar se llamaba baratario o ya por el barato con que se le hab a dado el gobierno al llegar a las puertas de la villa que era cercada sali el regimiento del pueblo a recebirle tocaron las campanas y todos los vecinos dieron muestras de general alegr a y con mucha pompa le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a dios y luego con algunas rid culas ceremonias le entregaron las llaves del pueblo y le admitieron por perpetuo gobernador de la nsula barataria el traje las barbas la gordura y peque ez del nuevo gobernador ten a admirada a toda la gente que el busilis del cuento no sab a y aun a todos los que lo sab an que eran muchos finalmente en sac ndole de la iglesia le llevaron a la silla del juzgado y le sentaron en ella y el mayordomo del duque le dijo es costumbre antigua en esta nsula se or gobernador que el que viene a tomar posesi n desta famosa nsula est obligado a responder a una pregunta que se le hiciere que sea algo intricada y dificultosa de cuya respuesta el pueblo toma y toca el pulso del ingenio de su nuevo gobernador y as o se alegra o se entristece con su venida en tanto que el mayordomo dec a esto a sancho estaba l mirando unas grandes y muchas letras que en la pared frontera de su silla estaban escritas y como l no sab a leer pregunt que qu eran aquellas pinturas que en aquella pared estaban fuele respondido se or all esta escrito y notado el d a en que vuestra se or a tom posesi n desta nsula y dice el epitafio hoy d a a tantos de tal mes y de tal a o tom la posesi n desta nsula el se or don sancho panza que muchos a os la goce y a qui n llaman don sancho panza pregunt sancho a vuestra se or a respondi el mayordomo que en esta nsula no ha entrado otro panza sino el que est sentado en esa silla pues advertid hermano dijo sancho que yo no tengo don ni en todo mi linaje le ha habido sancho panza me llaman a secas y sancho se llam mi padre y sancho mi ag elo y todos fueron panzas sin a adiduras de dones ni donas y yo imagino que en esta nsula debe de haber m s dones que piedras pero basta dios me entiende y podr ser que si el gobierno me dura cuatro d as yo escardar estos dones que por la muchedumbre deben de enfadar como los mosquitos pase adelante con su pregunta el se or mayordomo que yo responder lo mejor que supiere ora se entristezca o no se entristezca el pueblo a este instante entraron en el juzgado dos hombres el uno vestido de labrador y el otro de sastre porque tra a unas tijeras en la mano y el sastre dijo se or gobernador yo y este hombre labrador venimos ante vuestra merced en raz n que este buen hombre lleg a mi tienda ayer que yo con perd n de los presentes soy sastre examinado que dios sea bendito y poni ndome un pedazo de pa o en las manos me pregunt se or habr a en esto pa o harto para hacerme una caperuza yo tanteando el pa o le respond que s l debi se de imaginar a lo que yo imagino e imagin bien que sin duda yo le quer a hurtar alguna parte del pa o fund ndose en su malicia y en la mala opini n de los sastres y replic me que mirase si habr a para dos adivin le el pensamiento y d jele que s y l caballero en su da ada y primera intenci n fue a adiendo caperuzas y yo a adiendo s es hasta que llegamos a cinco caperuzas y ahora en este punto acaba de venir por ellas yo se las doy y no me quiere pagar la hechura antes me pide que le pague o vuelva su pa o. es todo esto as hermano pregunt sancho s se or respondi el hombre pero h gale vuestra merced que muestre las cinco caperuzas que me ha hecho de buena gana respondi el sastre y sacando encontinente la mano debajo del herreruelo mostr en ella cinco caperuzas puestas en las cinco cabezas de los dedos de la mano y dijo he aqu las cinco caperuzas que este buen hombre me pide y en dios y en mi conciencia que no me ha quedado nada del pa o y yo dar la obra a vista de veedores del oficio todos los presentes se rieron de la multitud de las caperuzas y del nuevo pleito sancho se puso a considerar un poco y dijo par ceme que en este pleito no ha de haber largas dilaciones sino juzgar luego a juicio de buen var n y as yo doy por sentencia que el sastre pierda las hechuras y el labrador el pa o y las caperuzas se lleven a los presos de la c rcel y no haya m s. si la sentencia pasada de la bolsa del ganadero movi a admiraci n a los circunstantes sta les provoc a risa pero en fin se hizo lo que mand el gobernador ante el cual se presentaron dos hombres ancianos el uno tra a una ca aheja por b culo y el sin b culo dijo se or a este buen hombre le prest d as ha diez escudos de oro en oro por hacerle placer y buena obra con condici n que me los volviese cuando se los pidiese pas ronse muchos d as sin ped rselos por no ponerle en mayor necesidad de volv rmelos que la que l ten a cuando yo se los prest pero por parecerme que se descuidaba en la paga se los he pedido una y muchas veces y no solamente no me los vuelve pero me los niega y dice que nunca tales diez escudos le prest y que si se los prest que ya me los ha vuelto yo no tengo testigos ni del prestado ni de la vuelta porque no me los ha vuelto querr a que vuestra merced le tomase juramento y si jurare que me los ha vuelto yo se los perdono para aqu y para delante de dios qu dec s vos a esto buen viejo del b culo dijo sancho a lo que dijo el viejo yo se or confieso que me los prest y baje vuestra merced esa vara y pues l lo deja en mi juramento yo jurar como se los he vuelto y pagado real y verdaderamente baj el gobernador la vara y en tanto el viejo del b culo dio el b culo al otro viejo que se le tuviese en tanto que juraba como si le embarazara mucho y luego puso la mano en la cruz de la vara diciendo que era verdad que se le hab an prestado aquellos diez escudos que se le ped an pero que l se los hab a vuelto de su mano a la suya y que por no caer en ello se los volv a a pedir por momentos viendo lo cual el gran gobernador pregunt al acreedor qu respond a a lo que dec a su contrario y dijo que sin duda alguna su deudor deb a de decir verdad porque le ten a por hombre de bien y buen cristiano y que a l se le deb a de haber olvidado el c mo y cu ndo se los hab a vuelto y que desde all en adelante jam s le pidir a nada torn a tomar su b culo el deudor y bajando la cabeza se sali del juzgado visto lo cual sancho y que sin m s ni m s se iba y viendo tambi n la paciencia del demandante inclin la cabeza sobre el pecho y poni ndose el ndice de la mano derecha sobre las cejas y las narices estuvo como pensativo un peque o espacio y luego alz la cabeza y mand que le llamasen al viejo del b culo que ya se hab a ido truj ronsele y en vi ndole sancho le dijo dadme buen hombre ese b culo que le he menester de muy buena gana respondi el viejo hele aqu se or y p sosele en la mano tom le sancho y d ndosele al otro viejo le dijo andad con dios que ya vais pagado yo se or respondi el viejo pues vale esta ca aheja diez escudos de oro s dijo el gobernador o si no yo soy el mayor porro del mundo y ahora se ver si tengo yo caletre para gobernar todo un reino y mand que all delante de todos se rompiese y abriese la ca a. h zose as y en el coraz n della hallaron diez escudos en oro quedaron todos admirados y tuvieron a su gobernador por un nuevo salom n. pregunt ronle de d nde hab a colegido que en aquella ca aheja estaban aquellos diez escudos y respondi que de haberle visto dar el viejo que juraba a su contrario aquel b culo en tanto que hac a el juramento y jurar que se los hab a dado real y verdaderamente y que en acabando de jurar le torn a pedir el b culo le vino a la imaginaci n que dentro d l estaba la paga de lo que ped an de donde se pod a colegir que los que gobiernan aunque sean unos tontos tal vez los encamina dios en sus juicios y m s que l hab a o do contar otro caso como aqu l al cura de su lugar y que l ten a tan gran memoria que a no olvid rsele todo aquello de que quer a acordarse no hubiera tal memoria en toda la nsula finalmente el un viejo corrido y el otro pagado se fueron y los presentes quedaron admirados y el que escrib a las palabras hechos y movimientos de sancho no acababa de determinarse si le tendr a y pondr a por tonto o por discreto luego acabado este pleito entr en el juzgado una mujer asida fuertemente de un hombre vestido de ganadero rico la cual ven a dando grandes voces diciendo justicia se or gobernador justicia y si no la hallo en la tierra la ir a buscar al cielo se or gobernador de mi nima este mal hombre me ha cogido en la mitad dese campo y se ha aprovechado de mi cuerpo como si fuera trapo mal lavado y desdichada de m me ha llevado lo que yo ten a guardado m s de veinte y tres a os ha defendi ndolo de moros y cristianos de naturales y estranjeros y yo siempre dura como un alcornoque conserv ndome entera como la salamanquesa en el fuego o como la lana entre las zarzas para que este buen hombre llegase ahora con sus manos limpias a manosearme aun eso est por averiguar si tiene limpias o no las manos este gal n dijo sancho y volvi ndose al hombre le dijo qu dec a y respond a a la querella de aquella mujer el cual todo turbado respondi se ores yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda y esta ma ana sal a deste lugar de vender con perd n sea dicho cuatro puercos que me llevaron de alcabalas y socali as poco menos de lo que ellos val an volv ame a mi aldea top en el camino a esta buena due a y el diablo que todo lo a asca y todo lo cuece hizo que yog semos juntos pagu le lo soficiente y ella mal contenta asi de m y no me ha dejado hasta traerme a este puesto dice que la forc y miente para el juramento que hago o pienso hacer y sta es toda la verdad sin faltar meaja entonces el gobernador le pregunt si tra a consigo alg n dinero en plata l dijo que hasta veinte ducados ten a en el seno en una bolsa de cuero mand que la sacase y se la entregase as como estaba a la querellante l lo hizo temblando tom la la mujer y haciendo mil zalemas a todos y rogando a dios por la vida y salud del se or gobernador que as miraba por las hu rfanas menesterosas y doncellas y con esto se sali del juzgado llevando la bolsa asida con entrambas manos aunque primero mir si era de plata la moneda que llevaba dentro apenas sali cuando sancho dijo al ganadero que ya se le saltaban las l grimas y los ojos y el coraz n se iban tras su bolsa buen hombre id tras aquella mujer y quitadle la bolsa aunque no quiera y volved aqu con ella y no lo dijo a tonto ni a sordo porque luego parti como un rayo y fue a lo que se le mandaba todos los presentes estaban suspensos esperando el fin de aquel pleito y de all a poco volvieron el hombre y la mujer m s asidos y aferrados que la vez primera ella la saya levantada y en el regazo puesta la bolsa y el hombre pugnando por quit rsela mas no era posible seg n la mujer la defend a la cual daba voces diciendo justicia de dios y del mundo mire vuestra merced se or gobernador la poca verg enza y el poco temor deste desalmado que en mitad de poblado y en mitad de la calle me ha querido quitar la bolsa que vuestra merced mand darme y h osla quitado pregunt el gobernador c mo quitar respondi la mujer antes me dejara yo quitar la vida que me quiten la bolsa bonita es la ni a otros gatos me han de echar a las barbas que no este desventurado y asqueroso tenazas y martillos mazos y escoplos no ser n bastantes a sac rmela de las u as ni aun garras de leones antes el nima de en mitad en mitad de las carnes ella tiene raz n dijo el hombre y yo me doy por rendido y sin fuerzas y confieso que las m as no son bastantes para quit rsela y d jola entonces el gobernador dijo a la mujer mostrad honrada y valiente esa bolsa ella se la dio luego y el gobernador se la volvi al hombre y dijo a la esforzada y no forzada hermana m a si el mismo aliento y valor que hab is mostrado para defender esta bolsa le mostr rades y aun la mitad menos para defender vuestro cuerpo las fuerzas de h rcules no os hicieran fuerza andad con dios y mucho de enhoramala y no par is en toda esta nsula ni en seis leguas a la redonda so pena de docientos azotes andad luego digo churrillera desvergonzada y embaidora espant se la mujer y fuese cabizbaja y mal contenta y el gobernador dijo al hombre buen hombre andad con dios a vuestro lugar con vuestro dinero y de aqu adelante si no le quer is perder procurad que no os venga en voluntad de yogar con nadie el hombre le dio las gracias lo peor que supo y fuese y los circunstantes quedaron admirados de nuevo de los juicios y sentencias de su nuevo gobernador todo lo cual notado de su coronista fue luego escrito al duque que con gran deseo lo estaba esperando y qu dese aqu el buen sancho que es mucha la priesa que nos da su amo alborozado con la m sica de altisidora cap tulo xlvi del temeroso espanto cencerril y gatuno que recibi don quijote en el discurso de los amores de la enamorada altisidora dejamos al gran don quijote envuelto en los pensamientos que le hab an causado la m sica de la enamorada doncella altisidora acost se con ellos y como si fueran pulgas no le dejaron dormir ni sosegar un punto y junt bansele los que le faltaban de sus medias pero como es ligero el tiempo y no hay barranco que le detenga corri caballero en las horas y con mucha presteza lleg la de la ma ana lo cual visto por don quijote dej las blandas plumas y no nada perezoso se visti su acamuzado vestido y se calz sus botas de camino por encubrir la desgracia de sus medias arroj se encima su mant n de escarlata y p sose en la cabeza una montera de terciopelo verde guarnecida de pasamanos de plata colg el tahel de sus hombros con su buena y tajadora espada asi un gran rosario que consigo contino tra a y con gran prosopopeya y contoneo sali a la antesala donde el duque y la duquesa estaban ya vestidos y como esper ndole y al pasar por una galer a estaban aposta esper ndole altisidora y la otra doncella su amiga y as como altisidora vio a don quijote fingi desmayarse y su amiga la recogi en sus faldas y con gran presteza la iba a desabrochar el pecho don quijote que lo vio lleg ndose a ellas dijo ya s yo de qu proceden estos accidentes no s yo de qu respondi la amiga porque altisidora es la doncella m s sana de toda esta casa y yo nunca la he sentido un ay en cuanto ha que la conozco que mal hayan cuantos caballeros andantes hay en el mundo si es que todos son desagradecidos v yase vuesa merced se or don quijote que no volver en s esta pobre ni a en tanto que vuesa merced aqu estuviere a lo que respondi don quijote haga vuesa merced se ora que se me ponga un la d esta noche en mi aposento que yo consolar lo mejor que pudiere a esta lastimada doncella que en los principios amorosos los desenga os prestos suelen ser remedios calificados y con esto se fue porque no fuese notado de los que all le viesen no se hubo bien apartado cuando volviendo en s la desmayada altisidora dijo a su compa era menester ser que se le ponga el la d que sin duda don quijote quiere darnos m sica y no ser mala siendo suya fueron luego a dar cuenta a la duquesa de lo que pasaba y del la d que ped a don quijote y ella alegre sobremodo concert con el duque y con sus doncellas de hacerle una burla que fuese m s risue a que da osa y con mucho contento esperaban la noche que se vino tan apriesa como se hab a venido el d a el cual pasaron los duques en sabrosas pl ticas con don quijote y la duquesa aquel d a real y verdaderamente despach a un paje suyo que hab a hecho en la selva la figura encantada de dulcinea a teresa panza con la carta de su marido sancho panza y con el l o de ropa que hab a dejado para que se le enviase encarg ndole le trujese buena relaci n de todo lo que con ella pasase hecho esto y llegadas las once horas de la noche hall don quijote una vihuela en su aposento templ la abri la reja y sinti que andaba gente en el jard n y habiendo recorrido los trastes de la vihuela y afin ndola lo mejor que supo escupi y remond se el pecho y luego con una voz ronquilla aunque entonada cant el siguiente romance que l mismo aquel d a hab a compuesto suelen las fuerzas de amor sacar de quicio a las almas tomando por instrumento la ociosidad descuidada suele el coser y el labrar y el estar siempre ocupada ser ant doto al veneno de las amorosas ansias las doncellas recogidas que aspiran a ser casadas la honestidad es la dote y voz de sus alabanzas los andantes caballeros y los que en la corte andan requi branse con las libres con las honestas se casan hay amores de levante que entre hu spedes se tratan que llegan presto al poniente porque en el partirse acaban el amor reci n venido que hoy lleg y se va ma ana las im gines no deja bien impresas en el alma pintura sobre pintura ni se muestra ni se ala y do hay primera belleza la segunda no hace baza dulcinea del toboso del alma en la tabla rasa tengo pintada de modo que es imposible borrarla la firmeza en los amantes es la parte m s preciada por quien hace amor milagros y asimesmo los levanta aqu llegaba don quijote de su canto a quien estaban escuchando el duque y la duquesa altisidora y casi toda la gente del castillo cuando de improviso desde encima de un corredor que sobre la reja de don quijote a plomo ca a descolgaron un cordel donde ven an m s de cien cencerros asidos y luego tras ellos derramaron un gran saco de gatos que asimismo tra an cencerros menores atados a las colas fue tan grande el ruido de los cencerros y el mayar de los gatos que aunque los duques hab an sido inventores de la burla todav a les sobresalt y temeroso don quijote qued pasmado y quiso la suerte que dos o tres gatos se entraron por la reja de su estancia y dando de una parte a otra parec a que una regi n de diablos andaba en ella apagaron las velas que en el aposento ard an y andaban buscando por do escaparse el descolgar y subir del cordel de los grandes cencerros no cesaba la mayor parte de la gente del castillo que no sab a la verdad del caso estaba suspensa y admirada levant se don quijote en pie y poniendo mano a la espada comenz a tirar estocadas por la reja y a decir a grandes voces afuera malignos encantadores afuera canalla hechiceresca que yo soy don quijote de la mancha contra quien no valen ni tienen fuerza vuestras malas intenciones y volvi ndose a los gatos que andaban por el aposento les tir muchas cuchilladas ellos acudieron a la reja y por all se salieron aunque uno vi ndose tan acosado de las cuchilladas de don quijote le salt al rostro y le asi de las narices con las u as y los dientes por cuyo dolor don quijote comenz a dar los mayores gritos que pudo oyendo lo cual el duque y la duquesa y considerando lo que pod a ser con mucha presteza acudieron a su estancia y abriendo con llave maestra vieron al pobre caballero pugnando con todas sus fuerzas por arrancar el gato de su rostro entraron con luces y vieron la desigual pelea acudi el duque a despartirla y don quijote dijo a voces no me le quite nadie d jenme mano a mano con este demonio con este hechicero con este encantador que yo le dar a entender de m a l qui n es don quijote de la mancha pero el gato no cur ndose destas amenazas gru a y apretaba mas en fin el duque se le desarraig y le ech por la reja qued don quijote acribado el rostro y no muy sanas las narices aunque muy despechado porque no le hab an dejado fenecer la batalla que tan trabada ten a con aquel malandr n encantador hicieron traer aceite de aparicio y la misma altisidora con sus blanqu simas manos le puso unas vendas por todo lo herido y al pon rselas con voz baja le dijo todas estas malandanzas te suceden empedernido caballero por el pecado de tu dureza y pertinacia y plega a dios que se le olvide a sancho tu escudero el azotarse porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya dulcinea ni t lo goces ni llegues a t lamo con ella a lo menos viviendo yo que te adoro a todo esto no respondi don quijote otra palabra si no fue dar un profundo suspiro y luego se tendi en su lecho agradeciendo a los duques la merced no porque l ten a temor de aquella canalla gatesca encantadora y cencerruna sino porque hab a conocido la buena intenci n con que hab an venido a socorrerle los duques le dejaron sosegar y se fueron pesarosos del mal suceso de la burla que no creyeron que tan pesada y costosa le saliera a don quijote aquella aventura que le cost cinco d as de encerramiento y de cama donde le sucedi otra aventura m s gustosa que la pasada la cual no quiere su historiador contar ahora por acudir a sancho panza que andaba muy sol cito y muy gracioso en su gobierno cap tulo xlvii donde se prosigue c mo se portaba sancho panza en su gobierno cuenta la historia que desde el juzgado llevaron a sancho panza a un suntuoso palacio adonde en una gran sala estaba puesta una real y limp sima mesa y as como sancho entr en la sala sonaron chirim as y salieron cuatro pajes a darle aguamanos que sancho recibi con mucha gravedad ces la m sica sent se sancho a la cabecera de la mesa porque no hab a m s de aquel asiento y no otro servicio en toda ella p sose a su lado en pie un personaje que despu s mostr ser m dico con una varilla de ballena en la mano levantaron una riqu sima y blanca toalla con que estaban cubiertas las frutas y mucha diversidad de platos de diversos manjares uno que parec a estudiante ech la bendici n y un paje puso un babador randado a sancho otro que hac a el oficio de maestresala lleg un plato de fruta delante pero apenas hubo comido un bocado cuando el de la varilla tocando con ella en el plato se le quitaron de delante con grand sima celeridad pero el maestresala le lleg otro de otro manjar iba a probarle sancho pero antes que llegase a l ni le gustase ya la varilla hab a tocado en l y un paje alz dole con tanta presteza como el de la fruta visto lo cual por sancho qued suspenso y mirando a todos pregunt si se hab a de comer aquella comida como juego de maesecoral a lo cual respondi el de la vara no se ha de comer se or gobernador sino como es uso y costumbre en las otras nsulas donde hay gobernadores yo se or soy m dico y estoy asalariado en esta nsula para serlo de los gobernadores della y miro por su salud mucho m s que por la m a estudiando de noche y de d a y tanteando la complexi n del gobernador para acertar a curarle cuando cayere enfermo y lo principal que hago es asistir a sus comidas y cenas y a dejarle comer de lo que me parece que le conviene y a quitarle lo que imagino que le ha de hacer da o y ser nocivo al est mago y as mand quitar el plato de la fruta por ser demasiadamente h meda y el plato del otro manjar tambi n le mand quitar por ser demasiadamente caliente y tener muchas especies que acrecientan la sed y el que mucho bebe mata y consume el h medo radical donde consiste la vida desa manera aquel plato de perdices que est n all asadas y a mi parecer bien sazonadas no me har n alg n da o. a lo que el m dico respondi sas no comer el se or gobernador en tanto que yo tuviere vida pues por qu dijo sancho y el m dico respondi porque nuestro maestro hip crates norte y luz de la medicina en un aforismo suyo dice omnis saturatio mala perdices autem pessima quiere decir toda hartazga es mala pero la de las perdices mal sima si eso es as dijo sancho vea el se or doctor de cuantos manjares hay en esta mesa cu l me har m s provecho y cu l menos da o y d jeme comer d l sin que me le apalee porque por vida del gobernador y as dios me le deje gozar que me muero de hambre y el negarme la comida aunque le pese al se or doctor y l m s me diga antes ser quitarme la vida que aument rmela vuestra merced tiene raz n se or gobernador respondi el m dico y as es mi parecer que vuestra merced no coma de aquellos conejos guisados que all est n porque es manjar peliagudo de aquella ternera si no fuera asada y en adobo a n se pudiera probar pero no hay para qu y sancho dijo aquel platonazo que est m s adelante vahando me parece que es olla podrida que por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay no podr dejar de topar con alguna que me sea de gusto y de provecho absit dijo el m dico vaya lejos de nosotros tan mal pensamiento no hay cosa en el mundo de peor mantenimiento que una olla podrida all las ollas podridas para los can nigos o para los retores de colegios o para las bodas labradorescas y d jennos libres las mesas de los gobernadores donde ha de asistir todo primor y toda atildadura y la raz n es porque siempre y a doquiera y de quienquiera son m s estimadas las medicinas simples que las compuestas porque en las simples no se puede errar y en las compuestas s alterando la cantidad de las cosas de que son compuestas mas lo que yo s que ha de comer el se or gobernador ahora para conservar su salud y corroborarla es un ciento de ca utillos de suplicaciones y unas tajadicas subtiles de carne de membrillo que le asienten el est mago y le ayuden a la digesti n. oyendo esto sancho se arrim sobre el espaldar de la silla y mir de hito en hito al tal m dico y con voz grave le pregunt c mo se llamaba y d nde hab a estudiado a lo que l respondi yo se or gobernador me llamo el doctor pedro recio de ag ero y soy natural de un lugar llamado tirteafuera que est entre caracuel y almod var del campo a la mano derecha y tengo el grado de doctor por la universidad de osuna a lo que respondi sancho todo encendido en c lera pues se or doctor pedro recio de mal ag ero natural de tirteafuera lugar que est a la derecha mano como vamos de caracuel a almod var del campo graduado en osuna qu teseme luego delante si no voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos comenzando por l no me ha de quedar m dico en toda la nsula a lo menos de aquellos que yo entienda que son ignorantes que a los m dicos sabios prudentes y discretos los pondr sobre mi cabeza y los honrar como a personas divinas y vuelvo a decir que se me vaya pedro recio de aqu si no tomar esta silla donde estoy sentado y se la estrellar en la cabeza y p danmelo en residencia que yo me descargar con decir que hice servicio a dios en matar a un mal m dico verdugo de la rep blica y denme de comer o si no t mense su gobierno que oficio que no da de comer a su due o no vale dos habas alborot se el doctor viendo tan col rico al gobernador y quiso hacer tirteafuera de la sala sino que en aquel instante son una corneta de posta en la calle y asom ndose el maestresala a la ventana volvi diciendo correo viene del duque mi se or alg n despacho debe de traer de importancia entr el correo sudando y asustado y sacando un pliego del seno le puso en las manos del gobernador y sancho le puso en las del mayordomo a quien mand leyese el sobreescrito que dec a as a don sancho panza gobernador de la nsula barataria en su propia mano o en las de su secretario oyendo lo cual sancho dijo qui n es aqu mi secretario y uno de los que presentes estaban respondi yo se or porque s leer y escribir y soy vizca no. con esa a adidura dijo sancho bien pod is ser secretario del mismo emperador abrid ese pliego y mirad lo que dice h zolo as el reci n nacido secretario y habiendo le do lo que dec a dijo que era negocio para tratarle a solas mand sancho despejar la sala y que no quedasen en ella sino el mayordomo y el maestresala y los dem s y el m dico se fueron y luego el secretario ley la carta que as dec a a mi noticia ha llegado se or don sancho panza que unos enemigos m os y desa nsula la han de dar un asalto furioso no s qu noche conviene velar y estar alerta porque no le tomen desapercebido s tambi n por esp as verdaderas que han entrado en ese lugar cuatro personas disfrazadas para quitaros la vida porque se temen de vuestro ingenio abrid el ojo y mirad qui n llega a hablaros y no com is de cosa que os presentaren yo tendr cuidado de socorreros si os vi redes en trabajo y en todo har is como se espera de vuestro entendimiento deste lugar a de agosto a las cuatro de la ma ana vuestro amigo el duque qued at nito sancho y mostraron quedarlo asimismo los circunstantes y volvi ndose al mayordomo le dijo lo que agora se ha de hacer y ha de ser luego es meter en un calabozo al doctor recio porque si alguno me ha de matar ha de ser l y de muerte admin cula y p sima como es la de la hambre tambi n dijo el maestresala me parece a m que vuesa merced no coma de todo lo que est en esta mesa porque lo han presentado unas monjas y como suele decirse detr s de la cruz est el diablo no lo niego respondi sancho y por ahora denme un pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas que en ellas no podr venir veneno porque en efecto no puedo pasar sin comer y si es que hemos de estar prontos para estas batallas que nos amenazan menester ser estar bien mantenidos porque tripas llevan coraz n que no coraz n tripas y vos secretario responded al duque mi se or y decidle que se cumplir lo que manda como lo manda sin faltar punto y dar is de mi parte un besamanos a mi se ora la duquesa y que le suplico no se le olvide de enviar con un propio mi carta y mi l o a mi mujer teresa panza que en ello recibir mucha merced y tendr cuidado de servirla con todo lo que mis fuerzas alcanzaren y de camino pod is encajar un besamanos a mi se or don quijote de la mancha porque vea que soy pan agradecido y vos como buen secretario y como buen vizca no pod is a adir todo lo que quisi redes y m s viniere a cuento y lcense estos manteles y denme a m de comer que yo me avendr con cuantas esp as y matadores y encantadores vinieren sobre m y sobre mi nsula en esto entr un paje y dijo aqu est un labrador negociante que quiere hablar a vuestra se or a en un negocio seg n l dice de mucha importancia estra o caso es ste dijo sancho destos negociantes es posible que sean tan necios que no echen de ver que semejantes horas como stas no son en las que han de venir a negociar por ventura los que gobernamos los que somos jueces no somos hombres de carne y de hueso y que es menester que nos dejen descansar el tiempo que la necesidad pide sino que quieren que seamos hechos de piedra marmol por dios y en mi conciencia que si me dura el gobierno que no durar seg n se me trasluce que yo ponga en pretina a m s de un negociante agora decid a ese buen hombre que entre pero advi rtase primero no sea alguno de los esp as o matador m o. no se or respondi el paje porque parece una alma de c ntaro y yo s poco o l es tan bueno como el buen pan no hay que temer dijo el mayordomo que aqu estamos todos ser a posible dijo sancho maestresala que agora que no est aqu el doctor pedro recio que comiese yo alguna cosa de peso y de sustancia aunque fuese un pedazo de pan y una cebolla esta noche a la cena se satisfar la falta de la comida y quedar vuestra se or a satisfecho y pagado dijo el maestresala dios lo haga respondi sancho y en esto entr el labrador que era de muy buena presencia y de mil leguas se le echaba de ver que era bueno y buena alma lo primero que dijo fue qui n es aqu el se or gobernador qui n ha de ser respondi el secretario sino el que est sentado en la silla hum llome pues a su presencia dijo el labrador y poni ndose de rodillas le pidi la mano para bes rsela neg sela sancho y mand que se levantase y dijese lo que quisiese h zolo as el labrador y luego dijo yo se or soy labrador natural de miguel turra un lugar que est dos leguas de ciudad real otro tirteafuera tenemos dijo sancho decid hermano que lo que yo os s decir es que s muy bien a miguel turra y que no est muy lejos de mi pueblo es pues el caso se or prosigui el labrador que yo por la misericordia de dios soy casado en paz y en haz de la santa iglesia cat lica romana tengo dos hijos estudiantes que el menor estudia para bachiller y el mayor para licenciado soy viudo porque se muri mi mujer o por mejor decir me la mat un mal m dico que la purg estando pre ada y si dios fuera servido que saliera a luz el parto y fuera hijo yo le pusiere a estudiar para doctor porque no tuviera invidia a sus hermanos el bachiller y el licenciado de modo dijo sancho que si vuestra mujer no se hubiera muerto o la hubieran muerto vos no fu rades agora viudo no se or en ninguna manera respondi el labrador medrados estamos replic sancho adelante hermano que es hora de dormir m s que de negociar digo pues dijo el labrador que este mi hijo que ha de ser bachiller se enamor en el mesmo pueblo de una doncella llamada clara perlerina hija de andr s perlerino labrador riqu simo y este nombre de perlerines no les viene de abolengo ni otra alcurnia sino porque todos los deste linaje son perl ticos y por mejorar el nombre los llaman perlerines aunque si va decir la verdad la doncella es como una perla oriental y mirada por el lado derecho parece una flor del campo por el izquierdo no tanto porque le falta aquel ojo que se le salt de viruelas y aunque los hoyos del rostro son muchos y grandes dicen los que la quieren bien que aqu llos no son hoyos sino sepulturas donde se sepultan las almas de sus amantes es tan limpia que por no ensuciar la cara trae las narices como dicen arremangadas que no parece sino que van huyendo de la boca y con todo esto parece bien por estremo porque tiene la boca grande y a no faltarle diez o doce dientes y muelas pudiera pasar y echar raya entre las m s bien formadas de los labios no tengo qu decir porque son tan sutiles y delicados que si se usaran aspar labios pudieran hacer dellos una madeja pero como tienen diferente color de la que en los labios se usa com nmente parecen milagrosos porque son jaspeados de azul y verde y aberenjenado y perd neme el se or gobernador si por tan menudo voy pintando las partes de la que al fin al fin ha de ser mi hija que la quiero bien y no me parece mal pintad lo que quisi redes dijo sancho que yo me voy recreando en la pintura y si hubiera comido no hubiera mejor postre para m que vuestro retrato eso tengo yo por servir respondi el labrador pero tiempo vendr en que seamos si ahora no somos y digo se or que si pudiera pintar su gentileza y la altura de su cuerpo fuera cosa de admiraci n pero no puede ser a causa de que ella est agobiada y encogida y tiene las rodillas con la boca y con todo eso se echa bien de ver que si se pudiera levantar diera con la cabeza en el techo y ya ella hubiera dado la mano de esposa a mi bachiller sino que no la puede estender que est a udada y con todo en las u as largas y acanaladas se muestra su bondad y buena hechura est bien dijo sancho y haced cuenta hermano que ya la hab is pintado de los pies a la cabeza qu es lo que quer is ahora y venid al punto sin rodeos ni callejuelas ni retazos ni a adiduras querr a se or respondi el labrador que vuestra merced me hiciese merced de darme una carta de favor para mi consuegro suplic ndole sea servido de que este casamiento se haga pues no somos desiguales en los bienes de fortuna ni en los de la naturaleza porque para decir la verdad se or gobernador mi hijo es endemoniado y no hay d a que tres o cuatro veces no le atormenten los malignos esp ritus y de haber ca do una vez en el fuego tiene el rostro arrugado como pergamino y los ojos algo llorosos y manantiales pero tiene una condici n de un ngel y si no es que se aporrea y se da de pu adas l mesmo a s mesmo fuera un bendito quer is otra cosa buen hombre replic sancho otra cosa querr a dijo el labrador sino que no me atrevo a decirlo pero vaya que en fin no se me ha de podrir en el pecho pegue o no pegue digo se or que querr a que vuesa merced me diese trecientos o seiscientos ducados para ayuda a la dote de mi bachiller digo para ayuda de poner su casa porque en fin han de vivir por s sin estar sujetos a las impertinencias de los suegros mirad si quer is otra cosa dijo sancho y no la dej is de decir por empacho ni por verg enza no por cierto respondi el labrador y apenas dijo esto cuando levant ndose en pie el gobernador asi de la silla en que estaba sentado y dijo voto a tal don pat n r stico y mal mirado que si no os apart is y ascond is luego de mi presencia que con esta silla os rompa y abra la cabeza hideputa bellaco pintor del mesmo demonio y a estas horas te vienes a pedirme seiscientos ducados y d nde los tengo yo hediondo y por qu te los hab a de dar aunque los tuviera socarr n y mentecato y qu se me da a m de miguel turra ni de todo el linaje de los perlerines va de m digo si no por vida del duque mi se or que haga lo que tengo dicho t no debes de ser de miguel turra sino alg n socarr n que para tentarme te ha enviado aqu el infierno dime desalmado a n no ha d a y medio que tengo el gobierno y ya quieres que tenga seiscientos ducados hizo de se as el maestresala al labrador que se saliese de la sala el cual lo hizo cabizbajo y al parecer temeroso de que el gobernador no ejecutase su c lera que el bellac n supo hacer muy bien su oficio pero dejemos con su c lera a sancho y ndese la paz en el corro y volvamos a don quijote que le dejamos vendado el rostro y curado de las gatescas heridas de las cuales no san en ocho d as en uno de los cuales le sucedi lo que cide hamete promete de contar con la puntualidad y verdad que suele contar las cosas desta historia por m nimas que sean cap tulo xlviii de lo que le sucedi a don quijote con do a rodr guez la due a de la duquesa con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna adem s estaba moh no y malenc lico el mal ferido don quijote vendado el rostro y se alado no por la mano de dios sino por las u as de un gato desdichas anejas a la andante caballer a. seis d as estuvo sin salir en p blico en una noche de las cuales estando despierto y desvelado pensando en sus desgracias y en el perseguimiento de altisidora sinti que con una llave abr an la puerta de su aposento y luego imagin que la enamorada doncella ven a para sobresaltar su honestidad y ponerle en condici n de faltar a la fee que guardar deb a a su se ora dulcinea del toboso no dijo creyendo a su imaginaci n y esto con voz que pudiera ser o da no ha de ser parte la mayor hermosura de la tierra para que yo deje de adorar la que tengo grabada y estampada en la mitad de mi coraz n y en lo m s escondido de mis entra as ora est s se ora m a transformada en cebolluda labradora ora en ninfa del dorado tajo tejiendo telas de oro y sirgo compuestas ora te tenga merl n o montesinos donde ellos quisieren que adondequiera eres m a y adoquiera he sido yo y he de ser tuyo el acabar estas razones y el abrir de la puerta fue todo uno p sose en pie sobre la cama envuelto de arriba abajo en una colcha de raso amarillo una galocha en la cabeza y el rostro y los bigotes vendados el rostro por los aru os los bigotes porque no se le desmayasen y cayesen en el cual traje parec a la m s extraordinaria fantasma que se pudiera pensar clav los ojos en la puerta y cuando esperaba ver entrar por ella a la rendida y lastimada altisidora vio entrar a una reverend sima due a con unas tocas blancas repulgadas y luengas tanto que la cubr an y enmantaban desde los pies a la cabeza entre los dedos de la mano izquierda tra a una media vela encendida y con la derecha se hac a sombra porque no le diese la luz en los ojos a quien cubr an unos muy grandes antojos ven a pisando quedito y mov a los pies blandamente mir la don quijote desde su atalaya y cuando vio su adeli o y not su silencio pens que alguna bruja o maga ven a en aquel traje a hacer en l alguna mala fechur a y comenz a santiguarse con mucha priesa fuese llegando la visi n y cuando lleg a la mitad del aposento alz los ojos y vio la priesa con que se estaba haciendo cruces don quijote y si l qued medroso en ver tal figura ella qued espantada en ver la suya porque as como le vio tan alto y tan amarillo con la colcha y con las vendas que le desfiguraban dio una gran voz diciendo jes s qu es lo que veo y con el sobresalto se le cay la vela de las manos y vi ndose a escuras volvi las espaldas para irse y con el miedo tropez en sus faldas y dio consigo una gran ca da don quijote temeroso comenz a decir conj rote fantasma o lo que eres que me digas qui n eres y que me digas qu es lo que de m quieres si eres alma en pena d melo que yo har por ti todo cuanto mis fuerzas alcanzaren porque soy cat lico cristiano y amigo de hacer bien a todo el mundo que para esto tom la orden de la caballer a andante que profeso cuyo ejercicio aun hasta hacer bien a las nimas de purgatorio se estiende la brumada due a que oy conjurarse por su temor coligi el de don quijote y con voz afligida y baja le respondi se or don quijote si es que acaso vuestra merced es don quijote yo no soy fantasma ni visi n ni alma de purgatorio como vuestra merced debe de haber pensado sino do a rodr guez la due a de honor de mi se ora la duquesa que con una necesidad de aquellas que vuestra merced suele remediar a vuestra merced vengo d game se ora do a rodr guez dijo don quijote por ventura viene vuestra merced a hacer alguna tercer a porque le hago saber que no soy de provecho para nadie merced a la sin par belleza de mi se ora dulcinea del toboso digo en fin se ora do a rodr guez que como vuestra merced salve y deje a una parte todo recado amoroso puede volver a encender su vela y vuelva y departiremos de todo lo que m s mandare y m s en gusto le viniere salvando como digo todo incitativo melindre yo recado de nadie se or m o respondi la due a mal me conoce vuestra merced s que a n no estoy en edad tan prolongada que me acoja a semejantes ni er as pues dios loado mi alma me tengo en las carnes y todos mis dientes y muelas en la boca am n de unos pocos que me han usurpado unos catarros que en esta tierra de arag n son tan ordinarios pero esp reme vuestra merced un poco saldr a encender mi vela y volver en un instante a contar mis cuitas como a remediador de todas las del mundo y sin esperar respuesta se sali del aposento donde qued don quijote sosegado y pensativo esper ndola pero luego le sobrevinieron mil pensamientos acerca de aquella nueva aventura y parec ale ser mal hecho y peor pensado ponerse en peligro de romper a su se ora la fee prometida y dec ase a s mismo qui n sabe si el diablo que es sutil y ma oso querr enga arme agora con una due a lo que no ha podido con emperatrices reinas duquesas marquesas ni condesas que yo he o do decir muchas veces y a muchos discretos que si l puede antes os la dar roma que aguile a. y qui n sabe si esta soledad esta ocasi n y este silencio despertar mis deseos que duermen y har n que al cabo de mis a os venga a caer donde nunca he tropezado y en casos semejantes mejor es huir que esperar la batalla pero yo no debo de estar en mi juicio pues tales disparates digo y pienso que no es posible que una due a toquiblanca larga y antojuna pueda mover ni levantar pensamiento lascivo en el m s desalmado pecho del mundo por ventura hay due a en la tierra que tenga buenas carnes por ventura hay due a en el orbe que deje de ser impertinente fruncida y melindrosa afuera pues caterva due esca in til para ning n humano regalo oh cu n bien hac a aquella se ora de quien se dice que ten a dos due as de bulto con sus antojos y almohadillas al cabo de su estrado como que estaban labrando y tanto le serv an para la autoridad de la sala aquellas estatuas como las due as verdaderas y diciendo esto se arroj del lecho con intenci n de cerrar la puerta y no dejar entrar a la se ora rodr guez mas cuando la lleg a cerrar ya la se ora rodr guez volv a encendida una vela de cera blanca y cuando ella vio a don quijote de m s cerca envuelto en la colcha con las vendas galocha o becoqu n temi de nuevo y retir ndose atr s como dos pasos dijo estamos seguras se or caballero porque no tengo a muy honesta se al haberse vuesa merced levantado de su lecho eso mesmo es bien que yo pregunte se ora respondi don quijote y as pregunto si estar yo seguro de ser acometido y forzado de qui n o a qui n ped s se or caballero esa seguridad respondi la due a. a vos y de vos la pido replic don quijote porque ni yo soy de m rmol ni vos de bronce ni ahora son las diez del d a sino media noche y aun un poco m s seg n imagino y en una estancia m s cerrada y secreta que lo debi de ser la cueva donde el traidor y atrevido eneas goz a la hermosa y piadosa dido pero dadme se ora la mano que yo no quiero otra seguridad mayor que la de mi continencia y recato y la que ofrecen esas reverend simas tocas y diciendo esto bes su derecha mano y le asi de la suya que ella le dio con las mesmas ceremonias aqu hace cide hamete un par ntesis y dice que por mahoma que diera por ver ir a los dos as asidos y trabados desde la puerta al lecho la mejor almalafa de dos que ten a. entr se en fin don quijote en su lecho y qued se do a rodr guez sentada en una silla algo desviada de la cama no quit ndose los antojos ni la vela don quijote se acorruc y se cubri todo no dejando m s de el rostro descubierto y habi ndose los dos sosegado el primero que rompi el silencio fue don quijote diciendo puede vuesa merced ahora mi se ora do a rodr guez descoserse y desbuchar todo aquello que tiene dentro de su cuitado coraz n y lastimadas entra as que ser de m escuchada con castos o dos y socorrida con piadosas obras as lo creo yo respondi la due a que de la gentil y agradable presencia de vuesa merced no se pod a esperar sino tan cristiana respuesta es pues el caso se or don quijote que aunque vuesa merced me vee sentada en esta silla y en la mitad del reino de arag n y en h bito de due a aniquilada y asendereada soy natural de las asturias de oviedo y de linaje que atraviesan por l muchos de los mejores de aquella provincia pero mi corta suerte y el descuido de mis padres que empobrecieron antes de tiempo sin saber c mo ni c mo no me trujeron a la corte a madrid donde por bien de paz y por escusar mayores desventuras mis padres me acomodaron a servir de doncella de labor a una principal se ora y quiero hacer sabidor a vuesa merced que en hacer vainillas y labor blanca ninguna me ha echado el pie adelante en toda la vida mis padres me dejaron sirviendo y se volvieron a su tierra y de all a pocos a os se debieron de ir al cielo porque eran adem s buenos y cat licos cristianos qued hu rfana y atenida al miserable salario y a las angustiadas mercedes que a las tales criadas se suele dar en palacio y en este tiempo sin que diese yo ocasi n a ello se enamor de mi un escudero de casa hombre ya en d as barbudo y apersonado y sobre todo hidalgo como el rey porque era monta s. no tratamos tan secretamente nuestros amores que no viniesen a noticia de mi se ora la cual por escusar dimes y diretes nos cas en paz y en haz de la santa madre iglesia cat lica romana de cuyo matrimonio naci una hija para rematar con mi ventura si alguna ten a no porque yo muriese del parto que le tuve derecho y en saz n sino porque desde all a poco muri mi esposo de un cierto espanto que tuvo que a tener ahora lugar para contarle yo s que vuestra merced se admirara y en esto comenz a llorar tiernamente y dijo perd neme vuestra merced se or don quijote que no va m s en mi mano porque todas las veces que me acuerdo de mi mal logrado se me arrasan los ojos de l grimas v lame dios y con qu autoridad llevaba a mi se ora a las ancas de una poderosa mula negra como el mismo azabache que entonces no se usaban coches ni sillas como agora dicen que se usan y las se oras iban a las ancas de sus escuderos esto a lo menos no puedo dejar de contarlo porque se note la crianza y puntualidad de mi buen marido al entrar de la calle de santiago en madrid que es algo estrecha ven a a salir por ella un alcalde de corte con dos alguaciles delante y as como mi buen escudero le vio volvi las riendas a la mula dando se al de volver a acompa arle mi se ora que iba a las ancas con voz baja le dec a qu hac is desventurado no veis que voy aqu el alcalde de comedido detuvo la rienda al caballo y d jole seguid se or vuestro camino que yo soy el que debo acompa ar a mi se ora do a casilda que as era el nombre de mi ama todav a porfiaba mi marido con la gorra en la mano a querer ir acompa ando al alcalde viendo lo cual mi se ora llena de c lera y enojo sac un alfiler gordo o creo que un punz n del estuche y clav sele por los lomos de manera que mi marido dio una gran voz y torci el cuerpo de suerte que dio con su se ora en el suelo acudieron dos lacayos suyos a levantarla y lo mismo hizo el alcalde y los alguaciles alborot se la puerta de guadalajara digo la gente bald a que en ella estaba v nose a pie mi ama y mi marido acudi en casa de un barbero diciendo que llevaba pasadas de parte a parte las entra as divulg se la cortes a de mi esposo tanto que los muchachos le corr an por las calles y por esto y porque l era alg n tanto corto de vista mi se ora la duquesa le despidi de cuyo pesar sin duda alguna tengo para m que se le caus el mal de la muerte qued yo viuda y desamparada y con hija a cuestas que iba creciendo en hermosura como la espuma de la mar. finalmente como yo tuviese fama de gran labrandera mi se ora la duquesa que estaba reci n casada con el duque mi se or quiso traerme consigo a este reino de arag n y a mi hija ni m s ni menos adonde yendo d as y viniendo d as creci mi hija y con ella todo el donaire del mundo canta como una calandria danza como el pensamiento baila como una perdida lee y escribe como un maestro de escuela y cuenta como un avariento de su limpieza no digo nada que el agua que corre no es m s limpia y debe de tener agora si mal no me acuerdo diez y seis a os cinco meses y tres d as uno m s a menos en resoluci n de esta mi muchacha se enamor un hijo de un labrador riqu simo que est en una aldea del duque mi se or no muy lejos de aqu en efecto no s c mo ni c mo no ellos se juntaron y debajo de la palabra de ser su esposo burl a mi hija y no se la quiere cumplir y aunque el duque mi se or lo sabe porque yo me he quejado a l no una sino muchas veces y ped dole mande que el tal labrador se case con mi hija hace orejas de mercader y apenas quiere o rme y es la causa que como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros y le sale por fiador de sus trampas por momentos no le quiere descontentar ni dar pesadumbre en ning n modo querr a pues se or m o que vuesa merced tomase a cargo el deshacer este agravio o ya por ruegos o ya por armas pues seg n todo el mundo dice vuesa merced naci en l para deshacerlos y para enderezar los tuertos y amparar los miserables y p ngasele a vuesa merced por delante la orfandad de mi hija su gentileza su mocedad con todas las buenas partes que he dicho que tiene que en dios y en mi conciencia que de cuantas doncellas tiene mi se ora que no hay ninguna que llegue a la suela de su zapato y que una que llaman altisidora que es la que tienen por m s desenvuelta y gallarda puesta en comparaci n de mi hija no la llega con dos leguas porque quiero que sepa vuesa merced se or m o que no es todo oro lo que reluce porque esta altisidorilla tiene m s de presunci n que de hermosura y m s de desenvuelta que de recogida adem s que no est muy sana que tiene un cierto allento cansado que no hay sufrir el estar junto a ella un momento y aun mi se ora la duquesa quiero callar que se suele decir que las paredes tienen o dos qu tiene mi se ora la duquesa por vida m a se ora do a rodr guez pregunt don quijote con ese conjuro respondi la due a no puedo dejar de responder a lo que se me pregunta con toda verdad vee vuesa merced se or don quijote la hermosura de mi se ora la duquesa aquella tez de rostro que no parece sino de una espada acicalada y tersa aquellas dos mejillas de leche y de carm n que en la una tiene el sol y en la otra la luna y aquella gallard a con que va pisando y aun despreciando el suelo que no parece sino que va derramando salud donde pasa pues sepa vuesa merced que lo puede agradecer primero a dios y luego a dos fuentes que tiene en las dos piernas por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los m dicos que est llena santa mar a dijo don quijote y es posible que mi se ora la duquesa tenga tales desaguaderos no lo creyera si me lo dijeran frailes descalzos pero pues la se ora do a rodr guez lo dice debe de ser as pero tales fuentes y en tales lugares no deben de manar humor sino mbar l quido verdaderamente que ahora acabo de creer que esto de hacerse fuentes debe de ser cosa importante para salud apenas acab don quijote de decir esta raz n cuando con un gran golpe abrieron las puertas del aposento y del sobresalto del golpe se le cay a do a rodr guez la vela de la mano y qued la estancia como boca de lobo como suele decirse luego sinti la pobre due a que la as an de la garganta con dos manos tan fuertemente que no la dejaban ga ir y que otra persona con mucha presteza sin hablar palabra le alzaba las faldas y con una al parecer chinela le comenz a dar tantos azotes que era una compasi n y aunque don quijote se la ten a no se meneaba del lecho y no sab a qu pod a ser aquello y est base quedo y callando y aun temiendo no viniese por l la tanda y tunda azotesca y no fue vano su temor porque en dejando molida a la due a los callados verdugos la cual no osaba quejarse acudieron a don quijote y desenvolvi ndole de la s bana y de la colcha le pellizcaron tan a menudo y tan reciamente que no pudo dejar de defenderse a pu adas y todo esto en silencio admirable dur la batalla casi media hora sali ronse las fantasmas recogi do a rodr guez sus faldas y gimiendo su desgracia se sali por la puerta afuera sin decir palabra a don quijote el cual doloroso y pellizcado confuso y pensativo se qued solo donde le dejaremos deseoso de saber qui n hab a sido el perverso encantador que tal le hab a puesto pero ello se dir a su tiempo que sancho panza nos llama y el buen concierto de la historia lo pide cap tulo xlix de lo que le sucedi a sancho panza rondando su nsula dejamos al gran gobernador enojado y moh no con el labrador pintor y socarr n el cual industriado del mayordomo y el mayordomo del duque se burlaban de sancho pero l se las ten a tiesas a todos maguera tonto bronco y rollizo y dijo a los que con l estaban y al doctor pedro recio que como se acab el secreto de la carta del duque hab a vuelto a entrar en la sala ahora verdaderamente que entiendo que los jueces y gobernadores deben de ser o han de ser de bronce para no sentir las importunidades de los negociantes que a todas horas y a todos tiempos quieren que los escuchen y despachen atendiendo s lo a su negocio venga lo que viniere y si el pobre del juez no los escucha y despacha o porque no puede o porque no es aqu l el tiempo diputado para darles audiencia luego les maldicen y murmuran y les roen los huesos y aun les deslindan los linajes negociante necio negociante mentecato no te apresures espera saz n y coyuntura para negociar no vengas a la hora del comer ni a la del dormir que los jueces son de carne y de hueso y han de dar a la naturaleza lo que naturalmente les pide si no es yo que no le doy de comer a la m a merced al se or doctor pedro recio tirteafuera que est delante que quiere que muera de hambre y afirma que esta muerte es vida que as se la d dios a l y a todos los de su ralea digo a la de los malos m dicos que la de los buenos palmas y lauros merecen todos los que conoc an a sancho panza se admiraban oy ndole hablar tan elegantemente y no sab an a qu atribuirlo sino a que los oficios y cargos graves o adoban o entorpecen los entendimientos finalmente el doctor pedro recio ag ero de tirteafuera prometi de darle de cenar aquella noche aunque excediese de todos los aforismos de hip crates con esto qued contento el gobernador y esperaba con grande ansia llegase la noche y la hora de cenar y aunque el tiempo al parecer suyo se estaba quedo sin moverse de un lugar todav a se lleg por l el tanto deseado donde le dieron de cenar un salpic n de vaca con cebolla y unas manos cocidas de ternera algo entrada en d as entreg se en todo con m s gusto que si le hubieran dado francolines de mil n faisanes de roma ternera de sorrento perdices de mor n o gansos de lavajos y entre la cena volvi ndose al doctor le dijo mirad se or doctor de aqu adelante no os cur is de darme a comer cosas regaladas ni manjares esquisitos porque ser sacar a mi est mago de sus quicios el cual est acostumbrado a cabra a vaca a tocino a cecina a nabos y a cebollas y si acaso le dan otros manjares de palacio los recibe con melindre y algunas veces con asco lo que el maestresala puede hacer es traerme estas que llaman ollas podridas que mientras m s podridas son mejor huelen y en ellas puede embaular y encerrar todo lo que l quisiere como sea de comer que yo se lo agradecer y se lo pagar alg n d a y no se burle nadie conmigo porque o somos o no somos vivamos todos y comamos en buena paz compa a pues cuando dios amanece para todos amanece yo gobernar esta nsula sin perdonar derecho ni llevar cohecho y todo el mundo traiga el ojo alerta y mire por el virote porque les hago saber que el diablo est en cantillana y que si me dan ocasi n han de ver maravillas no sino haceos miel y comeros han moscas por cierto se or gobernador dijo el maestresala que vuesa merced tiene mucha raz n en cuanto ha dicho y que yo ofrezco en nombre de todos los insulanos desta nsula que han de servir a vuestra merced con toda puntualidad amor y benevolencia porque el suave modo de gobernar que en estos principios vuesa merced ha dado no les da lugar de hacer ni de pensar cosa que en deservicio de vuesa merced redunde yo lo creo respondi sancho y ser an ellos unos necios si otra cosa hiciesen o pensasen y vuelvo a decir que se tenga cuenta con mi sustento y con el de mi rucio que es lo que en este negocio importa y hace m s al caso y en siendo hora vamos a rondar que es mi intenci n limpiar esta nsula de todo g nero de inmundicia y de gente vagamunda holgazanes y mal entretenida porque quiero que sep is amigos que la gente bald a y perezosa es en la rep blica lo mesmo que los z nganos en las colmenas que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen pienso favorecer a los labradores guardar sus preeminencias a los hidalgos premiar los virtuosos y sobre todo tener respeto a la religi n y a la honra de los religiosos qu os parece desto amigos digo algo o qui brome la cabeza dice tanto vuesa merced se or gobernador dijo el mayordomo que estoy admirado de ver que un hombre tan sin letras como vuesa merced que a lo que creo no tiene ninguna diga tales y tantas cosas llenas de sentencias y de avisos tan fuera de todo aquello que del ingenio de vuesa merced esperaban los que nos enviaron y los que aqu venimos cada d a se veen cosas nuevas en el mundo las burlas se vuelven en veras y los burladores se hallan burlados lleg la noche y cen el gobernador con licencia del se or doctor recio aderez ronse de ronda sali con el mayordomo secretario y maestresala y el coronista que ten a cuidado de poner en memoria sus hechos y alguaciles y escribanos tantos que pod an formar un mediano escuadr n. iba sancho en medio con su vara que no hab a m s que ver y pocas calles andadas del lugar sintieron ruido de cuchilladas acudieron all y hallaron que eran dos solos hombres los que re an los cuales viendo venir a la justicia se estuvieron quedos y el uno dellos dijo aqu de dios y del rey c mo y que se ha de sufrir que roben en poblado en este pueblo y que salga a saltear en l en la mitad de las calles sosegaos hombre de bien dijo sancho y contadme qu es la causa desta pendencia que yo soy el gobernador el otro contrario dijo se or gobernador yo la dir con toda brevedad vuestra merced sabr que este gentilhombre acaba de ganar ahora en esta casa de juego que est aqu frontero m s de mil reales y sabe dios c mo y hall ndome yo presente juzgu m s de una suerte dudosa en su favor contra todo aquello que me dictaba la conciencia alz se con la ganancia y cuando esperaba que me hab a de dar alg n escudo por lo menos de barato como es uso y costumbre darle a los hombres principales como yo que estamos asistentes para bien y mal pasar y para apoyar sinrazones y evitar pendencias l embols su dinero y se sali de la casa yo vine despechado tras l y con buenas y corteses palabras le he pedido que me diese siquiera ocho reales pues sabe que yo soy hombre honrado y que no tengo oficio ni beneficio porque mis padres no me le ense aron ni me le dejaron y el socarr n que no es m s ladr n que caco ni m s fullero que andradilla no quer a darme m s de cuatro reales porque vea vuestra merced se or gobernador qu poca verg enza y qu poca conciencia pero a fee que si vuesa merced no llegara que yo le hiciera vomitar la ganancia y que hab a de saber con cu ntas entraba la romana qu dec s vos a esto pregunt sancho y el otro respondi que era verdad cuanto su contrario dec a y no hab a querido darle m s de cuatro reales porque se los daba muchas veces y los que esperan barato han de ser comedidos y tomar con rostro alegre lo que les dieren sin ponerse en cuentas con los gananciosos si ya no supiesen de cierto que son fulleros y que lo que ganan es mal ganado y que para se al que l era hombre de bien y no ladr n como dec a ninguna hab a mayor que el no haberle querido dar nada que siempre los fulleros son tributarios de los mirones que los conocen as es dijo el mayordomo vea vuestra merced se or gobernador qu es lo que se ha de hacer destos hombres lo que se ha de hacer es esto respondi sancho vos ganancioso bueno o malo o indiferente dad luego a este vuestro acuchillador cien reales y m s hab is de desembolsar treinta para los pobres de la c rcel y vos que no ten is oficio ni beneficio y and is de nones en esta nsula tomad luego esos cien reales y ma ana en todo el d a salid desta nsula desterrado por diez a os so pena si lo quebrant redes los cumpl is en la otra vida colg ndoos yo de una picota o a lo menos el verdugo por mi mandado y ninguno me replique que le asentar la mano desembols el uno recibi el otro ste se sali de la nsula y aqu l se fue a su casa y el gobernador qued diciendo ahora yo podr poco o quitar estas casas de juego que a m se me trasluce que son muy perjudiciales sta a lo menos dijo un escribano no la podr vuesa merced quitar porque la tiene un gran personaje y m s es sin comparaci n lo que l pierde al a o que lo que saca de los naipes contra otros garitos de menor cant a podr vuestra merced mostrar su poder que son los que m s da o hacen y m s insolencias encubren que en las casas de los caballeros principales y de los se ores no se atreven los famosos fulleros a usar de sus tretas y pues el vicio del juego se ha vuelto en ejercicio com n mejor es que se juegue en casas principales que no en la de alg n oficial donde cogen a un desdichado de media noche abajo y le desuellan vivo agora escribano dijo sancho yo s que hay mucho que decir en eso y en esto lleg un corchete que tra a asido a un mozo y dijo se or gobernador este mancebo ven a hacia nosotros y as como columbr la justicia volvi las espaldas y comenz a correr como un gamo se al que debe de ser alg n delincuente yo part tras l y si no fuera porque tropez y cay no le alcanzara jam s. por qu hu as hombre pregunt sancho a lo que el mozo respondi se or por escusar de responder a las muchas preguntas que las justicias hacen qu oficio tienes tejedor y qu tejes hierros de lanzas con licencia buena de vuestra merced graciosico me sois de chocarrero os pic is est bien y ad nde bades ahora se or a tomar el aire y ad nde se toma el aire en esta nsula adonde sopla bueno respond is muy a prop sito discreto sois mancebo pero haced cuenta que yo soy el aire y que os soplo en popa y os encamino a la c rcel asilde hola y llevadle que yo har que duerma all sin aire esta noche par dios dijo el mozo as me haga vuestra merced dormir en la c rcel como hacerme rey pues por qu no te har yo dormir en la c rcel respondi sancho no tengo yo poder para prenderte y soltarte cada y cuando que quisiere por m s poder que vuestra merced tenga dijo el mozo no ser bastante para hacerme dormir en la c rcel c mo que no replic sancho llevalde luego donde ver por sus ojos el desenga o aunque m s el alcaide quiera usar con l de su interesal liberalidad que yo le pondr pena de dos mil ducados si te deja salir un paso de la c rcel todo eso es cosa de risa respondi el mozo el caso es que no me har n dormir en la c rcel cuantos hoy viven dime demonio dijo sancho tienes alg n ngel que te saque y que te quite los grillos que te pienso mandar echar ahora se or gobernador respondi el mozo con muy buen donaire estemos a raz n y vengamos al punto prosuponga vuestra merced que me manda llevar a la c rcel y que en ella me echan grillos y cadenas y que me meten en un calabozo y se le ponen al alcaide graves penas si me deja salir y que l lo cumple como se le manda con todo esto si yo no quiero dormir y estarme despierto toda la noche sin pegar pesta a ser vuestra merced bastante con todo su poder para hacerme dormir si yo no quiero no por cierto dijo el secretario y el hombre ha salido con su intenci n. de modo dijo sancho que no dejar is de dormir por otra cosa que por vuestra voluntad y no por contravenir a la m a. no se or dijo el mozo ni por pienso pues andad con dios dijo sancho idos a dormir a vuestra casa y dios os d buen sue o que yo no quiero quit rosle pero acons joos que de aqu adelante no os burl is con la justicia porque topar is con alguna que os d con la burla en los cascos fuese el mozo y el gobernador prosigui con su ronda y de all a poco vinieron dos corchetes que tra an a un hombre asido y dijeron se or gobernador este que parece hombre no lo es sino mujer y no fea que viene vestida en h bito de hombre lleg ronle a los ojos dos o tres lanternas a cuyas luces descubrieron un rostro de una mujer al parecer de diez y seis o pocos m s a os recogidos los cabellos con una redecilla de oro y seda verde hermosa como mil perlas mir ronla de arriba abajo y vieron que ven a con unas medias de seda encarnada con ligas de tafet n blanco y rapacejos de oro y alj far los greguescos eran verdes de tela de oro y una saltaembarca o ropilla de lo mesmo suelta debajo de la cual tra a un jub n de tela fin sima de oro y blanco y los zapatos eran blancos y de hombre no tra a espada ce ida sino una riqu sima daga y en los dedos muchos y muy buenos anillos finalmente la moza parec a bien a todos y ninguno la conoci de cuantos la vieron y los naturales del lugar dijeron que no pod an pensar qui n fuese y los consabidores de las burlas que se hab an de hacer a sancho fueron los que m s se admiraron porque aquel suceso y hallazgo no ven a ordenado por ellos y as estaban dudosos esperando en qu parar a el caso sancho qued pasmado de la hermosura de la moza y pregunt le qui n era ad nde iba y qu ocasi n le hab a movido para vestirse en aquel h bito ella puestos los ojos en tierra con honest sima verg enza respondi no puedo se or decir tan en p blico lo que tanto me importaba fuera secreto una cosa quiero que se entienda que no soy ladr n ni persona facinorosa sino una doncella desdichada a quien la fuerza de unos celos ha hecho romper el decoro que a la honestidad se debe oyendo esto el mayordomo dijo a sancho haga se or gobernador apartar la gente porque esta se ora con menos empacho pueda decir lo que quisiere mand lo as el gobernador apart ronse todos si no fueron el mayordomo maestresala y el secretario vi ndose pues solos la doncella prosigui diciendo yo se ores soy hija de pedro p rez mazorca arrendador de las lanas deste lugar el cual suele muchas veces ir en casa de mi padre eso no lleva camino dijo el mayordomo se ora porque yo conozco muy bien a pedro p rez y s que no tiene hijo ninguno ni var n ni hembra y m s que dec s que es vuestro padre y luego a ad s que suele ir muchas veces en casa de vuestro padre ya yo hab a dado en ello dijo sancho ahora se ores yo estoy turbada y no s lo que me digo respondi la doncella pero la verdad es que yo soy hija de diego de la llana que todos vuesas mercedes deben de conocer a n eso lleva camino respondi el mayordomo que yo conozco a diego de la llana y s que es un hidalgo principal y rico y que tiene un hijo y una hija y que despu s que enviud no ha habido nadie en todo este lugar que pueda decir que ha visto el rostro de su hija que la tiene tan encerrada que no da lugar al sol que la vea y con todo esto la fama dice que es en estremo hermosa as es la verdad respondi la doncella y esa hija soy yo si la fama miente o no en mi hermosura ya os habr is se ores desenga ado pues me hab is visto y en esto comenz a llorar tiernamente viendo lo cual el secretario se lleg al o do del maestresala y le dijo muy paso sin duda alguna que a esta pobre doncella le debe de haber sucedido algo de importancia pues en tal traje y a tales horas y siendo tan principal anda fuera de su casa no hay dudar en eso respondi el maestresala y m s que esa sospecha la confirman sus l grimas sancho la consol con las mejores razones que l supo y le pidi que sin temor alguno les dijese lo que le hab a sucedido que todos procurar an remediarlo con muchas veras y por todas las v as posibles es el caso se ores respondi ella que mi padre me ha tenido encerrada diez a os ha que son los mismos que a mi madre come la tierra en casa dicen misa en un rico oratorio y yo en todo este tiempo no he visto que el sol del cielo de d a y la luna y las estrellas de noche ni s qu son calles plazas ni templos ni aun hombres fuera de mi padre y de un hermano m o y de pedro p rez el arrendador que por entrar de ordinario en mi casa se me antoj decir que era mi padre por no declarar el m o. este encerramiento y este negarme el salir de casa siquiera a la iglesia ha muchos d as y meses que me trae muy desconsolada quisiera yo ver el mundo o a lo menos el pueblo donde nac pareci ndome que este deseo no iba contra el buen decoro que las doncellas principales deben guardar a s mesmas cuando o a decir que corr an toros y jugaban ca as y se representaban comedias preguntaba a mi hermano que es un a o menor que yo que me dijese qu cosas eran aqu llas y otras muchas que yo no he visto l me lo declaraba por los mejores modos que sab a pero todo era encenderme m s el deseo de verlo finalmente por abreviar el cuento de mi perdici n digo que yo rogu y ped a mi hermano que nunca tal pidiera ni tal rogara y torn a renovar el llanto el mayordomo le dijo prosiga vuestra merced se ora y acabe de decirnos lo que le ha sucedido que nos tienen a todos suspensos sus palabras y sus l grimas pocas me quedan por decir respondi la doncella aunque muchas l grimas s que llorar porque los mal colocados deseos no pueden traer consigo otros descuentos que los semejantes hab ase sentado en el alma del maestresala la belleza de la doncella y lleg otra vez su lanterna para verla de nuevo y pareci le que no eran l grimas las que lloraba sino alj far o roc o de los prados y aun las sub a de punto y las llegaba a perlas orientales y estaba deseando que su desgracia no fuese tanta como daban a entender los indicios de su llanto y de sus suspiros desesper base el gobernador de la tardanza que ten a la moza en dilatar su historia y d jole que acabase de tenerlos m s suspensos que era tarde y faltaba mucho que andar del pueblo ella entre interrotos sollozos y mal formados suspiros dijo no es otra mi desgracia ni mi infortunio es otro sino que yo rogu a mi hermano que me vistiese en h bitos de hombre con uno de sus vestidos y que me sacase una noche a ver todo el pueblo cuando nuestro padre durmiese l importunado de mis ruegos condecendi con mi deseo y poni ndome este vestido y l vesti ndose de otro m o que le est como nacido porque l no tiene pelo de barba y no parece sino una doncella hermos sima esta noche debe de haber una hora poco m s o menos nos salimos de casa y guiados de nuestro mozo y desbaratado discurso hemos rodeado todo el pueblo y cuando quer amos volver a casa vimos venir un gran tropel de gente y mi hermano me dijo hermana sta debe de ser la ronda aligera los pies y pon alas en ellos y vente tras m corriendo porque no nos conozcan que nos ser mal contado y diciendo esto volvi las espaldas y comenz no digo a correr sino a volar yo a menos de seis pasos ca con el sobresalto y entonces lleg el ministro de la justicia que me trujo ante vuestras mercedes adonde por mala y antojadiza me veo avergonzada ante tanta gente en efecto se ora dijo sancho no os ha sucedido otro desm n alguno ni celos como vos al principio de vuestro cuento dijistes no os sacaron de vuestra casa no me ha sucedido nada ni me sacaron celos sino s lo el deseo de ver mundo que no se estend a a m s que a ver las calles de este lugar y acab de confirmar ser verdad lo que la doncella dec a llegar los corchetes con su hermano preso a quien alcanz uno dellos cuando se huy de su hermana no tra a sino un faldell n rico y una mantellina de damasco azul con pasamanos de oro fino la cabeza sin toca ni con otra cosa adornada que con sus mesmos cabellos que eran sortijas de oro seg n eran rubios y enrizados apart ronse con el gobernador mayordomo y maestresala y sin que lo oyese su hermana le preguntaron c mo ven a en aquel traje y l con no menos verg enza y empacho cont lo mesmo que su hermana hab a contado de que recibi gran gusto el enamorado maestresala pero el gobernador les dijo por cierto se ores que sta ha sido una gran rapacer a y para contar esta necedad y atrevimiento no eran menester tantas largas ni tantas l grimas y suspiros que con decir somos fulano y fulana que nos salimos a espaciar de casa de nuestros padres con esta invenci n s lo por curiosidad sin otro designio alguno se acabara el cuento y no gemidicos y lloramicos y darle as es la verdad respondi la doncella pero sepan vuesas mercedes que la turbaci n que he tenido ha sido tanta que no me ha dejado guardar el t rmino que deb a. no se ha perdido nada respondi sancho vamos y dejaremos a vuesas mercedes en casa de su padre quiz no los habr echado menos y de aqu adelante no se muestren tan ni os ni tan deseosos de ver mundo que la doncella honrada la pierna quebrada y en casa y la mujer y la gallina por andar se pierden a na y la que es deseosa de ver tambi n tiene deseo de ser vista no digo m s. el mancebo agradeci al gobernador la merced que quer a hacerles de volverlos a su casa y as se encaminaron hacia ella que no estaba muy lejos de all llegaron pues y tirando el hermano una china a una reja al momento baj una criada que los estaba esperando y les abri la puerta y ellos se entraron dejando a todos admirados as de su gentileza y hermosura como del deseo que ten an de ver mundo de noche y sin salir del lugar pero todo lo atribuyeron a su poca edad qued el maestresala traspasado su coraz n y propuso de luego otro d a ped rsela por mujer a su padre teniendo por cierto que no se la negar a por ser l criado del duque y aun a sancho le vinieron deseos y barruntos de casar al mozo con sanchica su hija y determin de ponerlo en pl tica a su tiempo d ndose a entender que a una hija de un gobernador ning n marido se le pod a negar con esto se acab la ronda de aquella noche y de all a dos d as el gobierno con que se destroncaron y borraron todos sus designios como se ver adelante cap tulo l. donde se declara qui n fueron los encantadores y verdugos que azotaron a la due a y pellizcaron y ara aron a don quijote con el suceso que tuvo el paje que llev la carta a teresa sancha mujer de sancho panza dice cide hamete puntual simo escudri ador de los tomos desta verdadera historia que al tiempo que do a rodr guez sali de su aposento para ir a la estancia de don quijote otra due a que con ella dorm a lo sinti y que como todas las due as son amigas de saber entender y oler se fue tras ella con tanto silencio que la buena rodr guez no lo ech de ver y as como la due a la vio entrar en la estancia de don quijote porque no faltase en ella la general costumbre que todas las due as tienen de ser chismosas al momento lo fue a poner en pico a su se ora la duquesa de c mo do a rodr guez quedaba en el aposento de don quijote la duquesa se lo dijo al duque y le pidi licencia para que ella y altisidora viniesen a ver lo que aquella due a quer a con don quijote el duque se la dio y las dos con gran tiento y sosiego paso ante paso llegaron a ponerse junto a la puerta del aposento y tan cerca que o an todo lo que dentro hablaban y cuando oy la duquesa que rodr guez hab a echado en la calle el aranjuez de sus fuentes no lo pudo sufrir ni menos altisidora y as llenas de c lera y deseosas de venganza entraron de golpe en el aposento y acrebillaron a don quijote y vapularon a la due a del modo que queda contado porque las afrentas que van derechas contra la hermosura y presunci n de las mujeres despierta en ellas en gran manera la ira y enciende el deseo de vengarse cont la duquesa al duque lo que le hab a pasado de lo que se holg mucho y la duquesa prosiguiendo con su intenci n de burlarse y recibir pasatiempo con don quijote despach al paje que hab a hecho la figura de dulcinea en el concierto de su desencanto que ten a bien olvidado sancho panza con la ocupaci n de su gobierno a teresa panza su mujer con la carta de su marido y con otra suya y con una gran sarta de corales ricos presentados dice pues la historia que el paje era muy discreto y agudo y con deseo de servir a sus se ores parti de muy buena gana al lugar de sancho y antes de entrar en l vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres a quien pregunt si le sabr an decir si en aquel lugar viv a una mujer llamada teresa panza mujer de un cierto sancho panza escudero de un caballero llamado don quijote de la mancha a cuya pregunta se levant en pie una mozuela que estaba lavando y dijo esa teresa panza es mi madre y ese tal sancho mi se or padre y el tal caballero nuestro amo pues venid doncella dijo el paje y mostradme a vuestra madre porque le traigo una carta y un presente del tal vuestro padre eso har yo de muy buena gana se or m o respondi la moza que mostraba ser de edad de catorce a os poco m s a menos y dejando la ropa que lavaba a otra compa era sin tocarse ni calzarse que estaba en piernas y desgre ada salt delante de la cabalgadura del paje y dijo venga vuesa merced que a la entrada del pueblo est nuestra casa y mi madre en ella con harta pena por no haber sabido muchos d as ha de mi se or padre pues yo se las llevo tan buenas dijo el paje que tiene que dar bien gracias a dios por ellas finalmente saltando corriendo y brincando lleg al pueblo la muchacha y antes de entrar en su casa dijo a voces desde la puerta salga madre teresa salga salga que viene aqu un se or que trae cartas y otras cosas de mi buen padre a cuyas voces sali teresa panza su madre hilando un copo de estopa con una saya parda parec a seg n era de corta que se la hab an cortado por vergonzoso lugar con un corpezuelo asimismo pardo y una camisa de pechos no era muy vieja aunque mostraba pasar de los cuarenta pero fuerte tiesa nervuda y avellanada la cual viendo a su hija y al paje a caballo le dijo qu es esto ni a qu se or es ste es un servidor de mi se ora do a teresa panza respondi el paje y diciendo y haciendo se arroj del caballo y se fue con mucha humildad a poner de hinojos ante la se ora teresa diciendo d me vuestra merced sus manos mi se ora do a teresa bien as como mujer leg tima y particular del se or don sancho panza gobernador propio de la nsula barataria ay se or m o qu tese de ah no haga eso respondi teresa que yo no soy nada palaciega sino una pobre labradora hija de un estripaterrones y mujer de un escudero andante y no de gobernador alguno vuesa merced respondi el paje es mujer dign sima de un gobernador archidign simo y para prueba desta verdad reciba vuesa merced esta carta y este presente y sac al instante de la faldriquera una sarta de corales con estremos de oro y se la ech al cuello y dijo esta carta es del se or gobernador y otra que traigo y estos corales son de mi se ora la duquesa que a vuestra merced me env a. qued pasmada teresa y su hija ni m s ni menos y la muchacha dijo que me maten si no anda por aqu nuestro se or amo don quijote que debe de haber dado a padre el gobierno o condado que tantas veces le hab a prometido as es la verdad respondi el paje que por respeto del se or don quijote es ahora el se or sancho gobernador de la nsula barataria como se ver por esta carta l amela vuesa merced se or gentilhombre dijo teresa porque aunque yo s hilar no s leer migaja ni yo tampoco a adi sanchica pero esp renme aqu que yo ir a llamar quien la lea ora sea el cura mesmo o el bachiller sans n carrasco que vendr n de muy buena gana por saber nuevas de mi padre no hay para qu se llame a nadie que yo no s hilar pero s leer y la leer y as se la ley toda que por quedar ya referida no se pone aqu y luego sac otra de la duquesa que dec a desta manera amiga teresa las buenas partes de la bondad y del ingenio de vuestro marido sancho me movieron y obligaron a pedir a mi marido el duque le diese un gobierno de una nsula de muchas que tiene tengo noticia que gobierna como un girifalte de lo que yo estoy muy contenta y el duque mi se or por el consiguiente por lo que doy muchas gracias al cielo de no haberme enga ado en haberle escogido para el tal gobierno porque quiero que sepa la se ora teresa que con dificultad se halla un buen gobernador en el mundo y tal me haga a m dios como sancho gobierna ah le env o querida m a una sarta de corales con estremos de oro yo me holgara que fuera de perlas orientales pero quien te da el hueso no te querr a ver muerta tiempo vendr en que nos conozcamos y nos comuniquemos y dios sabe lo que ser encomi ndeme a sanchica su hija y d gale de mi parte que se apareje que la tengo de casar altamente cuando menos lo piense d cenme que en ese lugar hay bellotas gordas env eme hasta dos docenas que las estimar en mucho por ser de su mano y escr bame largo avis ndome de su salud y de su bienestar y si hubiere menester alguna cosa no tiene que hacer m s que boquear que su boca ser medida y dios me la guarde deste lugar su amiga que bien la quiere la duquesa ay dijo teresa en oyendo la carta y qu buena y qu llana y qu humilde se ora con estas tales se oras me entierren a m y no las hidalgas que en este pueblo se usan que piensan que por ser hidalgas no las ha de tocar el viento y van a la iglesia con tanta fantas a como si fuesen las mesmas reinas que no parece sino que tienen a deshonra el mirar a una labradora y veis aqu donde esta buena se ora con ser duquesa me llama amiga y me trata como si fuera su igual que igual la vea yo con el m s alto campanario que hay en la mancha y en lo que toca a las bellotas se or m o yo le enviar a su se or a un celem n que por gordas las pueden venir a ver a la mira y a la maravilla y por ahora sanchica atiende a que se regale este se or pon en orden este caballo y saca de la caballeriza g evos y corta tocino adunia y d mosle de comer como a un pr ncipe que las buenas nuevas que nos ha tra do y la buena cara que l tiene lo merece todo y en tanto saldr yo a dar a mis vecinas las nuevas de nuestro contento y al padre cura y a maese nicol s el barbero que tan amigos son y han sido de tu padre s har madre respondi sanchica pero mire que me ha de dar la mitad desa sarta que no tengo yo por tan boba a mi se ora la duquesa que se la hab a de enviar a ella toda todo es para ti hija respondi teresa pero d jamela traer algunos d as al cuello que verdaderamente parece que me alegra el coraz n. tambi n se alegrar n dijo el paje cuando vean el l o que viene en este portamanteo que es un vestido de pa o fin simo que el gobernador s lo un d a llev a caza el cual todo le env a para la se ora sanchica que me viva l mil a os respondi sanchica y el que lo trae ni m s ni menos y aun dos mil si fuere necesidad sali se en esto teresa fuera de casa con las cartas y con la sarta al cuello y iba ta endo en las cartas como si fuera en un pandero y encontr ndose acaso con el cura y sans n carrasco comenz a bailar y a decir a fee que agora que no hay pariente pobre gobiernito tenemos no sino t mese conmigo la m s pintada hidalga que yo la pondr como nueva qu es esto teresa panza qu locuras son stas y qu papeles son sos no es otra la locura sino que stas son cartas de duquesas y de gobernadores y estos que traigo al cuello son corales finos las avemar as y los padres nuestros son de oro de martillo y yo soy gobernadora de dios en ayuso no os entendemos teresa ni sabemos lo que os dec s. ah lo podr n ver ellos respondi teresa y dioles las cartas ley las el cura de modo que las oy sans n carrasco y sans n y el cura se miraron el uno al otro como admirados de lo que hab an le do y pregunt el bachiller qui n hab a tra do aquellas cartas respondi teresa que se viniesen con ella a su casa y ver an el mensajero que era un mancebo como un pino de oro y que le tra a otro presente que val a m s de tanto quit le el cura los corales del cuello y mir los y remir los y certific ndose que eran finos torn a admirarse de nuevo y dijo por el h bito que tengo que no s qu me diga ni qu me piense de estas cartas y destos presentes por una parte veo y toco la fineza de estos corales y por otra leo que una duquesa env a a pedir dos docenas de bellotas ader zame esas medidas dijo entonces carrasco agora bien vamos a ver al portador deste pliego que d l nos informaremos de las dificultades que se nos ofrecen hici ronlo as y volvi se teresa con ellos hallaron al paje cribando un poco de cebada para su cabalgadura y a sanchica cortando un torrezno para empedrarle con g evos y dar de comer al paje cuya presencia y buen adorno content mucho a los dos y despu s de haberle saludado cort smente y l a ellos le pregunt sans n les dijese nuevas as de don quijote como de sancho panza que puesto que hab an le do las cartas de sancho y de la se ora duquesa todav a estaban confusos y no acababan de atinar qu ser a aquello del gobierno de sancho y m s de una nsula siendo todas o las m s que hay en el mar mediterr neo de su majestad a lo que el paje respondi de que el se or sancho panza sea gobernador no hay que dudar en ello de que sea nsula o no la que gobierna en eso no me entremeto pero basta que sea un lugar de m s de mil vecinos y en cuanto a lo de las bellotas digo que mi se ora la duquesa es tan llana y tan humilde que no dec a l enviar a pedir bellotas a una labradora pero que le acontec a enviar a pedir un peine prestado a una vecina suya porque quiero que sepan vuestras mercedes que las se oras de arag n aunque son tan principales no son tan puntuosas y levantadas como las se oras castellanas con m s llaneza tratan con las gentes estando en la mitad destas pl ticas salt sanchica con un halda de g evos y pregunt al paje d game se or mi se or padre trae por ventura calzas atacadas despu s que es gobernador no he mirado en ello respondi el paje pero s debe de traer ay dios m o replic sanchica y que ser de ver a mi padre con pedorreras no es bueno sino que desde que nac tengo deseo de ver a mi padre con calzas atacadas como con esas cosas le ver vuestra merced si vive respondi el paje par dios t rminos lleva de caminar con papah go con solos dos meses que le dure el gobierno bien echaron de ver el cura y el bachiller que el paje hablaba socarronamente pero la fineza de los corales y el vestido de caza que sancho enviaba lo deshac a todo que ya teresa les hab a mostrado el vestido y no dejaron de re rse del deseo de sanchica y m s cuando teresa dijo se or cura eche cata por ah si hay alguien que vaya a madrid o a toledo para que me compre un verdugado redondo hecho y derecho y sea al uso y de los mejores que hubiere que en verdad en verdad que tengo de honrar el gobierno de mi marido en cuanto yo pudiere y aun que si me enojo me tengo de ir a esa corte y echar un coche como todas que la que tiene marido gobernador muy bien le puede traer y sustentar y c mo madre dijo sanchica pluguiese a dios que fuese antes hoy que ma ana aunque dijesen los que me viesen ir sentada con mi se ora madre en aquel coche mirad la tal por cual hija del harto de ajos y c mo va sentada y tendida en el coche como si fuera una papesa pero pisen ellos los lodos y ndeme yo en mi coche levantados los pies del suelo mal a o y mal mes para cuantos murmuradores hay en el mundo y ndeme yo caliente y r ase la gente digo bien madre m a y c mo que dices bien hija respondi teresa y todas estas venturas y aun mayores me las tiene profetizadas mi buen sancho y ver s t hija c mo no para hasta hacerme condesa que todo es comenzar a ser venturosas y como yo he o do decir muchas veces a tu buen padre que as como lo es tuyo lo es de los refranes cuando te dieren la vaquilla corre con soguilla cuando te dieren un gobierno c gele cuando te dieren un condado ag rrale y cuando te hicieren tus tus con alguna buena d diva env sala no sino dorm os y no respond is a las venturas y buenas dichas que est n llamando a la puerta de vuestra casa y qu se me da a m a adi sanchica que diga el que quisiere cuando me vea entonada y fantasiosa viose el perro en bragas de cerro y lo dem s oyendo lo cual el cura dijo yo no puedo creer sino que todos los deste linaje de los panzas nacieron cada uno con un costal de refranes en el cuerpo ninguno dellos he visto que no los derrame a todas horas y en todas las pl ticas que tienen as es la verdad dijo el paje que el se or gobernador sancho a cada paso los dice y aunque muchos no vienen a prop sito todav a dan gusto y mi se ora la duquesa y el duque los celebran mucho que todav a se afirma vuestra merced se or m o dijo el bachiller ser verdad esto del gobierno de sancho y de que hay duquesa en el mundo que le env e presentes y le escriba porque nosotros aunque tocamos los presentes y hemos le do las cartas no lo creemos y pensamos que sta es una de las cosas de don quijote nuestro compatrioto que todas piensa que son hechas por encantamento y as estoy por decir que quiero tocar y palpar a vuestra merced por ver si es embajador fant stico o hombre de carne y hueso se ores yo no s m s de m respondi el paje sino que soy embajador verdadero y que el se or sancho panza es gobernador efectivo y que mis se ores duque y duquesa pueden dar y han dado el tal gobierno y que he o do decir que en l se porta valent simamente el tal sancho panza si en esto hay encantamento o no vuestras mercedes lo disputen all entre ellos que yo no s otra cosa para el juramento que hago que es por vida de mis padres que los tengo vivos y los amo y los quiero mucho bien podr ello ser as replic el bachiller pero dubitat augustinus dude quien dudare respondi el paje la verdad es la que he dicho y esta que ha de andar siempre sobre la mentira como el aceite sobre el agua y si no operibus credite et non verbis v ngase alguno de vuesas mercedes conmigo y ver n con los ojos lo que no creen por los o dos esa ida a m toca dijo sanchica ll veme vuestra merced se or a las ancas de su roc n que yo ir de muy buena gana a ver a mi se or padre las hijas de los gobernadores no han de ir solas por los caminos sino acompa adas de carrozas y literas y de gran n mero de sirvientes par dios respondi sancha tan bi n me vaya yo sobre una pollina como sobre un coche hallado la hab is la melindrosa calla mochacha dijo teresa que no sabes lo que te dices y este se or est en lo cierto que tal el tiempo tal el tiento cuando sancho sancha y cuando gobernador se ora y no s si diga algo m s dice la se ora teresa de lo que piensa dijo el paje y denme de comer y desp chenme luego porque pienso volverme esta tarde a lo que dijo el cura vuestra merced se vendr a hacer penitencia conmigo que la se ora teresa m s tiene voluntad que alhajas para servir a tan buen hu sped rehus lo el paje pero en efecto lo hubo de conceder por su mejora y el cura le llev consigo de buena gana por tener lugar de preguntarle de espacio por don quijote y sus haza as el bachiller se ofreci de escribir las cartas a teresa de la respuesta pero ella no quiso que el bachiller se metiese en sus cosas que le ten a por algo burl n y as dio un bollo y dos huevos a un monacillo que sab a escribir el cual le escribi dos cartas una para su marido y otra para la duquesa notadas de su mismo caletre que no son las peores que en esta grande historia se ponen como se ver adelante cap tulo li del progreso del gobierno de sancho panza con otros sucesos tales como buenos amaneci el d a que se sigui a la noche de la ronda del gobernador la cual el maestresala pas sin dormir ocupado el pensamiento en el rostro br o y belleza de la disfrazada doncella y el mayordomo ocup lo que della faltaba en escribir a sus se ores lo que sancho panza hac a y dec a tan admirado de sus hechos como de sus dichos porque andaban mezcladas sus palabras y sus acciones con asomos discretos y tontos levant se en fin el se or gobernador y por orden del doctor pedro recio le hicieron desayunar con un poco de conserva y cuatro tragos de agua fr a cosa que la trocara sancho con un pedazo de pan y un racimo de uvas pero viendo que aquello era m s fuerza que voluntad pas por ello con harto dolor de su alma y fatiga de su est mago haci ndole creer pedro recio que los manjares pocos y delicados avivaban el ingenio que era lo que m s conven a a las personas constituidas en mandos y en oficios graves donde se han de aprovechar no tanto de las fuerzas corporales como de las del entendimiento con esta sofister a padec a hambre sancho y tal que en su secreto maldec a el gobierno y aun a quien se le hab a dado pero con su hambre y con su conserva se puso a juzgar aquel d a y lo primero que se le ofreci fue una pregunta que un forastero le hizo estando presentes a todo el mayordomo y los dem s ac litos que fue se or un caudaloso r o divid a dos t rminos de un mismo se or o y est vuestra merced atento porque el caso es de importancia y algo dificultoso digo pues que sobre este r o estaba una puente y al cabo della una horca y una como casa de audiencia en la cual de ordinario hab a cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el due o del r o de la puente y del se or o que era en esta forma si alguno pasare por esta puente de una parte a otra ha de jurar primero ad nde y a qu va y si jurare verdad d jenle pasar y si dijere mentira muera por ello ahorcado en la horca que all se muestra sin remisi n alguna sabida esta ley y la rigurosa condici n della pasaban muchos y luego en lo que juraban se echaba de ver que dec an verdad y los jueces los dejaban pasar libremente sucedi pues que tomando juramento a un hombre jur y dijo que para el juramento que hac a que iba a morir en aquella horca que all estaba y no a otra cosa repararon los jueces en el juramento y dijeron si a este hombre le dejamos pasar libremente minti en su juramento y conforme a la ley debe morir y si le ahorcamos l jur que iba a morir en aquella horca y habiendo jurado verdad por la misma ley debe ser libre p dese a vuesa merced se or gobernador qu har n los jueces del tal hombre que aun hasta agora est n dudosos y suspensos y habiendo tenido noticia del agudo y elevado entendimiento de vuestra merced me enviaron a m a que suplicase a vuestra merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso a lo que respondi sancho por cierto que esos se ores jueces que a m os env an lo pudieran haber escusado porque yo soy un hombre que tengo m s de mostrenco que de agudo pero con todo eso repetidme otra vez el negocio de modo que yo le entienda quiz podr a ser que diese en el hito volvi otra y otra vez el preguntante a referir lo que primero hab a dicho y sancho dijo a mi parecer este negocio en dos paletas le declarar yo y es as el tal hombre jura que va a morir en la horca y si muere en ella jur verdad y por la ley puesta merece ser libre y que pase la puente y si no le ahorcan jur mentira y por la misma ley merece que le ahorquen as es como el se or gobernador dice dijo el mensajero y cuanto a la entereza y entendimiento del caso no hay m s que pedir ni que dudar digo yo pues agora replic sancho que deste hombre aquella parte que jur verdad la dejen pasar y la que dijo mentira la ahorquen y desta manera se cumplir al pie de la letra la condici n del pasaje pues se or gobernador replic el preguntador ser necesario que el tal hombre se divida en partes en mentirosa y verdadera y si se divide por fuerza ha de morir y as no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide y es de necesidad espresa que se cumpla con ella venid ac se or buen hombre respondi sancho este pasajero que dec s o yo soy un porro o l tiene la misma raz n para morir que para vivir y pasar la puente porque si la verdad le salva la mentira le condena igualmente y siendo esto as como lo es soy de parecer que dig is a esos se ores que a m os enviaron que pues est n en un fil las razones de condenarle o asolverle que le dejen pasar libremente pues siempre es alabado m s el hacer bien que mal y esto lo diera firmado de mi nombre si supiera firmar y yo en este caso no he hablado de m o sino que se me vino a la memoria un precepto entre otros muchos que me dio mi amo don quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta nsula que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia y ha querido dios que agora se me acordase por venir en este caso como de molde as es respondi el mayordomo y tengo para m que el mismo licurgo que dio leyes a los lacedemonios no pudiera dar mejor sentencia que la que el gran panza ha dado y ac bese con esto la audiencia desta ma ana y yo dar orden como el se or gobernador coma muy a su gusto eso pido y barras derechas dijo sancho denme de comer y lluevan casos y dudas sobre m que yo las despabilar en el aire cumpli su palabra el mayordomo pareci ndole ser cargo de conciencia matar de hambre a tan discreto gobernador y m s que pensaba concluir con l aquella misma noche haci ndole la burla ltima que tra a en comisi n de hacerle sucedi pues que habiendo comido aquel d a contra las reglas y aforismos del doctor tirteafuera al levantar de los manteles entr un correo con una carta de don quijote para el gobernador mand sancho al secretario que la leyese para s y que si no viniese en ella alguna cosa digna de secreto la leyese en voz alta h zolo as el secretario y repas ndola primero dijo bien se puede leer en voz alta que lo que el se or don quijote escribe a vuestra merced merece estar estampado y escrito con letras de oro y dice as carta de don quijote de la mancha a sancho panza gobernador de la nsula barataria cuando esperaba o r nuevas de tus descuidos e impertinencias sancho amigo las o de tus discreciones de que di por ello gracias particulares al cielo el cual del esti rcol sabe levantar los pobres y de los tontos hacer discretos d cenme que gobiernas como si fueses hombre y que eres hombre como si fueses bestia seg n es la humildad con que te tratas y quiero que adviertas sancho que muchas veces conviene y es necesario por la autoridad del oficio ir contra la humildad del coraz n porque el buen adorno de la persona que est puesta en graves cargos ha de ser conforme a lo que ellos piden y no a la medida de lo que su humilde condici n le inclina v stete bien que un palo compuesto no parece palo no digo que traigas dijes ni galas ni que siendo juez te vistas como soldado sino que te adornes con el h bito que tu oficio requiere con tal que sea limpio y bien compuesto para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas entre otras has de hacer dos cosas la una ser bien criado con todos aunque esto ya otra vez te lo he dicho y la otra procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que m s fatigue el coraz n de los pobres que la hambre y la carest a. no hagas muchas pragm ticas y si las hicieres procura que sean buenas y sobre todo que se guarden y cumplan que las pragm ticas que no se guardan lo mismo es que si no lo fuesen antes dan a entender que el pr ncipe que tuvo discreci n y autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen y las leyes que atemorizan y no se ejecutan vienen a ser como la viga rey de las ranas que al principio las espant y con el tiempo la menospreciaron y se subieron sobre ella s padre de las virtudes y padrastro de los vicios no seas siempre riguroso ni siempre blando y escoge el medio entre estos dos estremos que en esto est el punto de la discreci n. visita las c rceles las carnicer as y las plazas que la presencia del gobernador en lugares tales es de mucha importancia consuela a los presos que esperan la brevedad de su despacho es coco a los carniceros que por entonces igualan los pesos y es espantajo a las placeras por la misma raz n. no te muestres aunque por ventura lo seas lo cual yo no creo codicioso mujeriego ni glot n porque en sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinaci n determinada por all te dar n bater a hasta derribarte en el profundo de la perdici n. mira y remira pasa y repasa los consejos y documentos que te di por escrito antes que de aqu partieses a tu gobierno y ver s como hallas en ellos si los guardas una ayuda de costa que te sobrelleve los trabajos y dificultades que a cada paso a los gobernadores se les ofrecen escribe a tus se ores y mu strateles agradecido que la ingratitud es hija de la soberbia y uno de los mayores pecados que se sabe y la persona que es agradecida a los que bien le han hecho da indicio que tambi n lo ser a dios que tantos bienes le hizo y de contino le hace la se ora duquesa despach un propio con tu vestido y otro presente a tu mujer teresa panza por momentos esperamos respuesta yo he estado un poco mal dispuesto de un cierto gateamiento que me sucedi no muy a cuento de mis narices pero no fue nada que si hay encantadores que me maltraten tambi n los hay que me defiendan av same si el mayordomo que est contigo tuvo que ver en las acciones de la trifaldi como t sospechaste y de todo lo que te sucediere me ir s dando aviso pues es tan corto el camino cuanto m s que yo pienso dejar presto esta vida ociosa en que estoy pues no nac para ella un negocio se me ha ofrecido que creo que me ha de poner en desgracia destos se ores pero aunque se me da mucho no se me da nada pues en fin en fin tengo de cumplir antes con mi profesi n que con su gusto conforme a lo que suele decirse amicus plato sed magis amica veritas d gote este lat n porque me doy a entender que despu s que eres gobernador lo habr s aprendido y a dios el cual te guarde de que ninguno te tenga l stima tu amigo don quijote de la mancha oy sancho la carta con mucha atenci n y fue celebrada y tenida por discreta de los que la oyeron y luego sancho se levant de la mesa y llamando al secretario se encerr con l en su estancia y sin dilatarlo m s quiso responder luego a su se or don quijote y dijo al secretario que sin a adir ni quitar cosa alguna fuese escribiendo lo que l le dijese y as lo hizo y la carta de la respuesta fue del tenor siguiente carta de sancho panza a don quijote de la mancha la ocupaci n de mis negocios es tan grande que no tengo lugar para rascarme la cabeza ni aun para cortarme las u as y as las traigo tan crecidas cual dios lo remedie digo esto se or m o de mi alma porque vuesa merced no se espante si hasta agora no he dado aviso de mi bien o mal estar en este gobierno en el cual tengo m s hambre que cuando and bamos los dos por las selvas y por los despoblados escribi me el duque mi se or el otro d a d ndome aviso que hab an entrado en esta nsula ciertas esp as para matarme y hasta agora yo no he descubierto otra que un cierto doctor que est en este lugar asalariado para matar a cuantos gobernadores aqu vinieren ll mase el doctor pedro recio y es natural de tirteafuera porque vea vuesa merced qu nombre para no temer que he de morir a sus manos este tal doctor dice l mismo de s mismo que l no cura las enfermedades cuando las hay sino que las previene para que no vengan y las medecinas que usa son dieta y m s dieta hasta poner la persona en los huesos mondos como si no fuese mayor mal la flaqueza que la calentura finalmente l me va matando de hambre y yo me voy muriendo de despecho pues cuando pens venir a este gobierno a comer caliente y a beber fr o y a recrear el cuerpo entre s banas de holanda sobre colchones de pluma he venido a hacer penitencia como si fuera ermita o y como no la hago de mi voluntad pienso que al cabo al cabo me ha de llevar el diablo hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho y no puedo pensar en qu va esto porque aqu me han dicho que los gobernadores que a esta nsula suelen venir antes de entrar en ella o les han dado o les han prestado los del pueblo muchos dineros y que sta es ordinaria usanza en los dem s que van a gobiernos no solamente en ste. anoche andando de ronda top una muy hermosa doncella en traje de var n y un hermano suyo en h bito de mujer de la moza se enamor mi maestresala y la escogi en su imaginaci n para su mujer seg n l ha dicho y yo escog al mozo para mi yerno hoy los dos pondremos en pl tica nuestros pensamientos con el padre de entrambos que es un tal diego de la llana hidalgo y cristiano viejo cuanto se quiere yo visito las plazas como vuestra merced me lo aconseja y ayer hall una tendera que vend a avellanas nuevas y averig le que hab a mezclado con una hanega de avellanas nuevas otra de viejas vanas y podridas apliqu las todas para los ni os de la doctrina que las sabr an bien distinguir y sentenci la que por quince d as no entrase en la plaza hanme dicho que lo hice valerosamente lo que s decir a vuestra merced es que es fama en este pueblo que no hay gente m s mala que las placeras porque todas son desvergonzadas desalmadas y atrevidas y yo as lo creo por las que he visto en otros pueblos de que mi se ora la duquesa haya escrito a mi mujer teresa panza y envi dole el presente que vuestra merced dice estoy muy satisfecho y procurar de mostrarme agradecido a su tiempo b sele vuestra merced las manos de mi parte diciendo que digo yo que no lo ha echado en saco roto como lo ver por la obra no querr a que vuestra merced tuviese trabacuentas de disgusto con esos mis se ores porque si vuestra merced se enoja con ellos claro est que ha de redundar en mi da o y no ser bien que pues se me da a m por consejo que sea agradecido que vuestra merced no lo sea con quien tantas mercedes le tiene hechas y con tanto regalo ha sido tratado en su castillo aquello del gateado no entiendo pero imagino que debe de ser alguna de las malas fechor as que con vuestra merced suelen usar los malos encantadores yo lo sabr cuando nos veamos quisiera enviarle a vuestra merced alguna cosa pero no s qu env e si no es algunos ca utos de jeringas que para con vejigas los hacen en esta nsula muy curiosos aunque si me dura el oficio yo buscar qu enviar de haldas o de mangas si me escribiere mi mujer teresa panza pague vuestra merced el porte y env eme la carta que tengo grand simo deseo de saber del estado de mi casa de mi mujer y de mis hijos y con esto dios libre a vuestra merced de mal intencionados encantadores y a m me saque con bien y en paz deste gobierno que lo dudo porque le pienso dejar con la vida seg n me trata el doctor pedro recio criado de vuestra merced sancho panza el gobernador cerr la carta el secretario y despach luego al correo y junt ndose los burladores de sancho dieron orden entre s c mo despacharle del gobierno y aquella tarde la pas sancho en hacer algunas ordenanzas tocantes al buen gobierno de la que l imaginaba ser nsula y orden que no hubiese regatones de los bastimentos en la rep blica y que pudiesen meter en ella vino de las partes que quisiesen con aditamento que declarasen el lugar de donde era para ponerle el precio seg n su estimaci n bondad y fama y el que lo aguase o le mudase el nombre perdiese la vida por ello moder el precio de todo calzado principalmente el de los zapatos por parecerle que corr a con exorbitancia puso tasa en los salarios de los criados que caminaban a rienda suelta por el camino del interese puso grav simas penas a los que cantasen cantares lascivos y descompuestos ni de noche ni de d a. orden que ning n ciego cantase milagro en coplas si no trujese testimonio aut ntico de ser verdadero por parecerle que los m s que los ciegos cantan son fingidos en perjuicio de los verdaderos hizo y cre un alguacil de pobres no para que los persiguiese sino para que los examinase si lo eran porque a la sombra de la manquedad fingida y de la llaga falsa andan los brazos ladrones y la salud borracha en resoluci n l orden cosas tan buenas que hasta hoy se guardan en aquel lugar y se nombran las constituciones del gran gobernador sancho panza cap tulo lii donde se cuenta la aventura de la segunda due a dolorida o angustiada llamada por otro nombre do a rodr guez cuenta cide hamete que estando ya don quijote sano de sus aru os le pareci que la vida que en aquel castillo ten a era contra toda la orden de caballer a que profesaba y as determin de pedir licencia a los duques para partirse a zaragoza cuyas fiestas llegaban cerca adonde pensaba ganar el arn s que en las tales fiestas se conquista y estando un d a a la mesa con los duques y comenzando a poner en obra su intenci n y pedir la licencia veis aqu a deshora entrar por la puerta de la gran sala dos mujeres como despu s pareci cubiertas de luto de los pies a la cabeza y la una dellas lleg ndose a don quijote se le ech a los pies tendida de largo a largo la boca cosida con los pies de don quijote y daba unos gemidos tan tristes tan profundos y tan dolorosos que puso en confusi n a todos los que la o an y miraban y aunque los duques pensaron que ser a alguna burla que sus criados quer an hacer a don quijote todav a viendo con el ah nco que la mujer suspiraba gem a y lloraba los tuvo dudosos y suspensos hasta que don quijote compasivo la levant del suelo y hizo que se descubriese y quitase el manto de sobre la faz llorosa ella lo hizo as y mostr ser lo que jam s se pudiera pensar porque descubri el rostro de do a rodr guez la due a de casa y la otra enlutada era su hija la burlada del hijo del labrador rico admir ronse todos aquellos que la conoc an y m s los duques que ninguno que puesto que la ten an por boba y de buena pasta no por tanto que viniese a hacer locuras finalmente do a rodr guez volvi ndose a los se ores les dijo vuesas excelencias sean servidos de darme licencia que yo departa un poco con este caballero porque as conviene para salir con bien del negocio en que me ha puesto el atrevimiento de un mal intencionado villano el duque dijo que l se la daba y que departiese con el se or don quijote cuanto le viniese en deseo ella enderezando la voz y el rostro a don quijote dijo d as ha valeroso caballero que os tengo dada cuenta de la sinraz n y alevos a que un mal labrador tiene fecha a mi muy querida y amada fija que es esta desdichada que aqu est presente y vos me habedes prometido de volver por ella enderez ndole el tuerto que le tienen fecho y agora ha llegado a mi noticia que os queredes partir deste castillo en busca de las buenas venturas que dios os depare y as querr a que antes que os escurri sedes por esos caminos desafi sedes a este r stico ind mito y le hici sedes que se casase con mi hija en cumplimiento de la palabra que le dio de ser su esposo antes y primero que yogase con ella porque pensar que el duque mi se or me ha de hacer justicia es pedir peras al olmo por la ocasi n que ya a vuesa merced en puridad tengo declarada y con esto nuestro se or d a vuesa merced mucha salud y a nosotras no nos desampare a cuyas razones respondi don quijote con mucha gravedad y prosopopeya buena due a templad vuestras l grimas o por mejor decir enjugadlas y ahorrad de vuestros suspiros que yo tomo a mi cargo el remedio de vuestra hija a la cual le hubiera estado mejor no haber sido tan f cil en creer promesas de enamorados las cuales por la mayor parte son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir y as con licencia del duque mi se or yo me partir luego en busca dese desalmado mancebo y le hallar y le desafiar y le matar cada y cuando que se escusare de cumplir la prometida palabra que el principal asumpto de mi profesi n es perdonar a los humildes y castigar a los soberbios quiero decir acorrer a los miserables y destruir a los rigurosos no es menester respondi el duque que vuesa merced se ponga en trabajo de buscar al r stico de quien esta buena due a se queja ni es menester tampoco que vuesa merced me pida a m licencia para desafiarle que yo le doy por desafiado y tomo a mi cargo de hacerle saber este desaf o y que le acete y venga a responder por s a este mi castillo donde a entrambos dar campo seguro guardando todas las condiciones que en tales actos suelen y deben guardarse guardando igualmente su justicia a cada uno como est n obligados a guardarla todos aquellos pr ncipes que dan campo franco a los que se combaten en los t rminos de sus se or os pues con ese seguro y con buena licencia de vuestra grandeza replic don quijote desde aqu digo que por esta vez renuncio a mi hidalgu a y me allano y ajusto con la llaneza del da ador y me hago igual con l habilit ndole para poder combatir conmigo y as aunque ausente le desaf o y repto en raz n de que hizo mal en defraudar a esta pobre que fue doncella y ya por su culpa no lo es y que le ha de cumplir la palabra que le dio de ser su leg timo esposo o morir en la demanda y luego descalz ndose un guante le arroj en mitad de la sala y el duque le alz diciendo que como ya hab a dicho l acetaba el tal desaf o en nombre de su vasallo y se alaba el plazo de all a seis d as y el campo en la plaza de aquel castillo y las armas las acostumbradas de los caballeros lanza y escudo y arn s tranzado con todas las dem s piezas sin enga o supercher a o superstici n alguna examinadas y vistas por los jueces del campo pero ante todas cosas es menester que esta buena due a y esta mala doncella pongan el derecho de su justicia en manos del se or don quijote que de otra manera no se har nada ni llegar a debida ejecuci n el tal desaf o. yo s pongo respondi la due a. y yo tambi n a adi la hija toda llorosa y toda vergonzosa y de mal talante tomado pues este apuntamiento y habiendo imaginado el duque lo que hab a de hacer en el caso las enlutadas se fueron y orden la duquesa que de all adelante no las tratasen como a sus criadas sino como a se oras aventureras que ven an a pedir justicia a su casa y as les dieron cuarto aparte y las sirvieron como a forasteras no sin espanto de las dem s criadas que no sab an en qu hab a de parar la sandez y desenvoltura de do a rodr guez y de su malandante hija estando en esto para acabar de regocijar la fiesta y dar buen fin a la comida veis aqu donde entr por la sala el paje que llev las cartas y presentes a teresa panza mujer del gobernador sancho panza de cuya llegada recibieron gran contento los duques deseosos de saber lo que le hab a sucedido en su viaje y pregunt ndoselo respondi el paje que no lo pod a decir tan en p blico ni con breves palabras que sus excelencias fuesen servidos de dejarlo para a solas y que entretanto se entretuviesen con aquellas cartas y sacando dos cartas las puso en manos de la duquesa la una dec a en el sobreescrito carta para mi se ora la duquesa tal de no s d nde y la otra a mi marido sancho panza gobernador de la nsula barataria que dios prospere m s a os que a m no se le coc a el pan como suele decirse a la duquesa hasta leer su carta y abri ndola y le do para s y viendo que la pod a leer en voz alta para que el duque y los circunstantes la oyesen ley desta manera carta de teresa panza a la duquesa mucho contento me dio se ora m a la carta que vuesa grandeza me escribi que en verdad que la ten a bien deseada la sarta de corales es muy buena y el vestido de caza de mi marido no le va en zaga de que vuestra se or a haya hecho gobernador a sancho mi consorte ha recebido mucho gusto todo este lugar puesto que no hay quien lo crea principalmente el cura y mase nicol s el barbero y sans n carrasco el bachiller pero a m no se me da nada que como ello sea as como lo es diga cada uno lo que quisiere aunque si va a decir verdad a no venir los corales y el vestido tampoco yo lo creyera porque en este pueblo todos tienen a mi marido por un porro y que sacado de gobernar un hato de cabras no pueden imaginar para qu gobierno pueda ser bueno dios lo haga y lo encamine como vee que lo han menester sus hijos yo se ora de mi alma estoy determinada con licencia de vuesa merced de meter este buen d a en mi casa y ndome a la corte a tenderme en un coche para quebrar los ojos a mil envidiosos que ya tengo y as suplico a vuesa excelencia mande a mi marido me env e alg n dinerillo y que sea algo qu porque en la corte son los gastos grandes que el pan vale a real y la carne la libra a treinta maraved s que es un juicio y si quisiere que no vaya que me lo avise con tiempo porque me est n bullendo los pies por ponerme en camino que me dicen mis amigas y mis vecinas que si yo y mi hija andamos orondas y pomposas en la corte vendr a ser conocido mi marido por m m s que yo por l siendo forzoso que pregunten muchos qui n son estas se oras deste coche y un criado m o responder la mujer y la hija de sancho panza gobernador de la nsula barataria y desta manera ser conocido sancho y yo ser estimada y a roma por todo p same cuanto pesarme puede que este a o no se han cogido bellotas en este pueblo con todo eso env o a vuesa alteza hasta medio celem n que una a una las fui yo a coger y a escoger al monte y no las hall m s mayores yo quisiera que fueran como huevos de avestruz no se le olvide a vuestra pomposidad de escribirme que yo tendr cuidado de la respuesta avisando de mi salud y de todo lo que hubiere que avisar deste lugar donde quedo rogando a nuestro se or guarde a vuestra grandeza y a m no olvide sancha mi hija y mi hijo besan a vuestra merced las manos la que tiene m s deseo de ver a vuestra se or a que de escribirla su criada teresa panza grande fue el gusto que todos recibieron de o r la carta de teresa panza principalmente los duques y la duquesa pidi parecer a don quijote si ser a bien abrir la carta que ven a para el gobernador que imaginaba deb a de ser bon sima don quijote dijo que l la abrir a por darles gusto y as lo hizo y vio que dec a desta manera carta de teresa panza a sancho panza su marido tu carta recib sancho m o de mi alma y yo te prometo y juro como cat lica cristiana que no faltaron dos dedos para volverme loca de contento mira hermano cuando yo llegu a o r que eres gobernador me pens all caer muerta de puro gozo que ya sabes t que dicen que as mata la alegr a s bita como el dolor grande a sanchica tu hija se le fueron las aguas sin sentirlo de puro contento el vestido que me enviaste ten a delante y los corales que me envi mi se ora la duquesa al cuello y las cartas en las manos y el portador dellas all presente y con todo eso cre a y pensaba que era todo sue o lo que ve a y lo que tocaba porque qui n pod a pensar que un pastor de cabras hab a de venir a ser gobernador de nsulas ya sabes t amigo que dec a mi madre que era menester vivir mucho para ver mucho d golo porque pienso ver m s si vivo m s porque no pienso parar hasta verte arrendador o alcabalero que son oficios que aunque lleva el diablo a quien mal los usa en fin en fin siempre tienen y manejan dineros mi se ora la duquesa te dir el deseo que tengo de ir a la corte m rate en ello y av same de tu gusto que yo procurar honrarte en ella andando en coche el cura el barbero el bachiller y aun el sacrist n no pueden creer que eres gobernador y dicen que todo es embeleco o cosas de encantamento como son todas las de don quijote tu amo y dice sans n que ha de ir a buscarte y a sacarte el gobierno de la cabeza y a don quijote la locura de los cascos yo no hago sino re rme y mirar mi sarta y dar traza del vestido que tengo de hacer del tuyo a nuestra hija unas bellotas envi a mi se ora la duquesa yo quisiera que fueran de oro env ame t algunas sartas de perlas si se usan en esa nsula las nuevas deste lugar son que la berrueca cas a su hija con un pintor de mala mano que lleg a este pueblo a pintar lo que saliese mand le el concejo pintar las armas de su majestad sobre las puertas del ayuntamiento pidi dos ducados di ronselos adelantados trabaj ocho d as al cabo de los cuales no pint nada y dijo que no acertaba a pintar tantas baratijas volvi el dinero y con todo eso se cas a t tulo de buen oficial verdad es que ya ha dejado el pincel y tomado el azada y va al campo como gentilhombre el hijo de pedro de lobo se ha ordenado de grados y corona con intenci n de hacerse cl rigo s polo minguilla la nieta de mingo silvato y hale puesto demanda de que la tiene dada palabra de casamiento malas lenguas quieren decir que ha estado encinta d l pero l lo niega a pies juntillas hoga o no hay aceitunas ni se halla una gota de vinagre en todo este pueblo por aqu pas una compa a de soldados llev ronse de camino tres mozas deste pueblo no te quiero decir qui n son quiz volver n y no faltar quien las tome por mujeres con sus tachas buenas o malas sanchica hace puntas de randas gana cada d a ocho maraved s horros que los va echando en una alcanc a para ayuda a su ajuar pero ahora que es hija de un gobernador t le dar s la dote sin que ella lo trabaje la fuente de la plaza se sec un rayo cay en la picota y all me las den todas espero respuesta d sta y la resoluci n de mi ida a la corte y con esto dios te me guarde m s a os que a m o tantos porque no querr a dejarte sin m en este mundo tu mujer teresa panza las cartas fueron solenizadas re das estimadas y admiradas y para acabar de echar el sello lleg el correo el que tra a la que sancho enviaba a don quijote que asimesmo se ley p blicamente la cual puso en duda la sandez del gobernador retir se la duquesa para saber del paje lo que le hab a sucedido en el lugar de sancho el cual se lo cont muy por estenso sin dejar circunstancia que no refiriese diole las bellotas y m s un queso que teresa le dio por ser muy bueno que se aventajaba a los de tronch n recibi lo la duquesa con grand simo gusto con el cual la dejaremos por contar el fin que tuvo el gobierno del gran sancho panza flor y espejo de todos los insulanos gobernadores cap tulo liii del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de sancho panza pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo escusado antes parece que ella anda todo en redondo digo a la redonda la primavera sigue al verano el verano al est o el est o al oto o y el oto o al invierno y el invierno a la primavera y as torna a andarse el tiempo con esta rueda continua sola la vida humana corre a su fin ligera m s que el tiempo sin esperar renovarse si no es en la otra que no tiene t rminos que la limiten esto dice cide hamete fil sofo mahom tico porque esto de entender la ligereza e instabilidad de la vida presente y de la duraci n de la eterna que se espera muchos sin lumbre de fe sino con la luz natural lo han entendido pero aqu nuestro autor lo dice por la presteza con que se acab se consumi se deshizo se fue como en sombra y humo el gobierno de sancho el cual estando la s ptima noche de los d as de su gobierno en su cama no harto de pan ni de vino sino de juzgar y dar pareceres y de hacer estatutos y pragm ticas cuando el sue o a despecho y pesar de la hambre le comenzaba a cerrar los p rpados oy tan gran ruido de campanas y de voces que no parec a sino que toda la nsula se hund a. sent se en la cama y estuvo atento y escuchando por ver si daba en la cuenta de lo que pod a ser la causa de tan grande alboroto pero no s lo no lo supo pero a adi ndose al ruido de voces y campanas el de infinitas trompetas y atambores qued m s confuso y lleno de temor y espanto y levant ndose en pie se puso unas chinelas por la humedad del suelo y sin ponerse sobrerropa de levantar ni cosa que se pareciese sali a la puerta de su aposento a tiempo cuando vio venir por unos corredores m s de veinte personas con hachas encendidas en las manos y con las espadas desenvainadas gritando todos a grandes voces arma arma se or gobernador arma que han entrado infinitos enemigos en la nsula y somos perdidos si vuestra industria y valor no nos socorre con este ruido furia y alboroto llegaron donde sancho estaba at nito y embelesado de lo que o a y ve a y cuando llegaron a l uno le dijo rmese luego vuestra se or a si no quiere perderse y que toda esta nsula se pierda qu me tengo de armar respondi sancho ni qu s yo de armas ni de socorros estas cosas mejor ser dejarlas para mi amo don quijote que en dos paletas las despachar y pondr en cobro que yo pecador fui a dios no se me entiende nada destas priesas ah se or gobernador dijo otro qu relente es se rmese vuesa merced que aqu le traemos armas ofensivas y defensivas y salga a esa plaza y sea nuestra gu a y nuestro capit n pues de derecho le toca el serlo siendo nuestro gobernador rmenme norabuena replic sancho y al momento le trujeron dos paveses que ven an prove dos dellos y le pusieron encima de la camisa sin dejarle tomar otro vestido un pav s delante y otro detr s y por unas concavidades que tra an hechas le sacaron los brazos y le liaron muy bien con unos cordeles de modo que qued emparedado y entablado derecho como un huso sin poder doblar las rodillas ni menearse un solo paso pusi ronle en las manos una lanza a la cual se arrim para poder tenerse en pie cuando as le tuvieron le dijeron que caminase y los guiase y animase a todos que siendo l su norte su lanterna y su lucero tendr an buen fin sus negocios c mo tengo de caminar desventurado yo respondi sancho que no puedo jugar las choquezuelas de las rodillas porque me lo impiden estas tablas que tan cosidas tengo con mis carnes lo que han de hacer es llevarme en brazos y ponerme atravesado o en pie en alg n postigo que yo le guardar o con esta lanza o con mi cuerpo ande se or gobernador dijo otro que m s el miedo que las tablas le impiden el paso acabe y men ese que es tarde y los enemigos crecen y las voces se aumentan y el peligro carga por cuyas persuasiones y vituperios prob el pobre gobernador a moverse y fue dar consigo en el suelo tan gran golpe que pens que se hab a hecho pedazos qued como gal pago encerrado y cubierto con sus conchas o como medio tocino metido entre dos artesas o bien as como barca que da al trav s en la arena y no por verle ca do aquella gente burladora le tuvieron compasi n alguna antes apagando las antorchas tornaron a reforzar las voces y a reiterar el arma con tan gran priesa pasando por encima del pobre sancho d ndole infinitas cuchilladas sobre los paveses que si l no se recogiera y encogiera metiendo la cabeza entre los paveses lo pasara muy mal el pobre gobernador el cual en aquella estrecheza recogido sudaba y trasudaba y de todo coraz n se encomendaba a dios que de aquel peligro le sacase unos tropezaban en l otros ca an y tal hubo que se puso encima un buen espacio y desde all como desde atalaya gobernaba los ej rcitos y a grandes voces dec a aqu de los nuestros que por esta parte cargan m s los enemigos aquel portillo se guarde aquella puerta se cierre aquellas escalas se tranquen vengan alcanc as pez y resina en calderas de aceite ardiendo trinch ense las calles con colchones en fin l nombraba con todo ah nco todas las baratijas e instrumentos y pertrechos de guerra con que suele defenderse el asalto de una ciudad y el molido sancho que lo escuchaba y sufr a todo dec a entre s oh si mi se or fuese servido que se acabase ya de perder esta nsula y me viese yo o muerto o fuera desta grande angustia oy el cielo su petici n y cuando menos lo esperaba oy voces que dec an vitoria vitoria los enemigos van de vencida ea se or gobernador lev ntese vuesa merced y venga a gozar del vencimiento y a repartir los despojos que se han tomado a los enemigos por el valor dese invencible brazo lev ntenme dijo con voz doliente el dolorido sancho ayud ronle a levantar y puesto en pie dijo el enemigo que yo hubiere vencido quiero que me le claven en la frente yo no quiero repartir despojos de enemigos sino pedir y suplicar a alg n amigo si es que le tengo que me d un trago de vino que me seco y me enjugue este sudor que me hago agua limpi ronle truj ronle el vino desli ronle los paveses sent se sobre su lecho y desmay se del temor del sobresalto y del trabajo ya les pesaba a los de la burla de hab rsela hecho tan pesada pero el haber vuelto en s sancho les templ la pena que les hab a dado su desmayo pregunt qu hora era respondi ronle que ya amanec a. call y sin decir otra cosa comenz a vestirse todo sepultado en silencio y todos le miraban y esperaban en qu hab a de parar la priesa con que se vest a. visti se en fin y poco a poco porque estaba molido y no pod a ir mucho a mucho se fue a la caballeriza sigui ndole todos los que all se hallaban y lleg ndose al rucio le abraz y le dio un beso de paz en la frente y no sin l grimas en los ojos le dijo venid vos ac compa ero m o y amigo m o y conllevador de mis trabajos y miserias cuando yo me aven a con vos y no ten a otros pensamientos que los que me daban los cuidados de remendar vuestros aparejos y de sustentar vuestro corpezuelo dichosas eran mis horas mis d as y mis a os pero despu s que os dej y me sub sobre las torres de la ambici n y de la soberbia se me han entrado por el alma adentro mil miserias mil trabajos y cuatro mil desasosiegos y en tanto que estas razones iba diciendo iba asimesmo enalbardando el asno sin que nadie nada le dijese enalbardado pues el rucio con gran pena y pesar subi sobre l y encaminando sus palabras y razones al mayordomo al secretario al maestresala y a pedro recio el doctor y a otros muchos que all presentes estaban dijo abrid camino se ores m os y dejadme volver a mi antigua libertad dejadme que vaya a buscar la vida pasada para que me resucite de esta muerte presente yo no nac para ser gobernador ni para defender nsulas ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas mejor se me entiende a m de arar y cavar podar y ensarmentar las vi as que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos bien se est san pedro en roma quiero decir que bien se est cada uno usando el oficio para que fue nacido mejor me est a m una hoz en la mano que un cetro de gobernador m s quiero hartarme de gazpachos que estar sujeto a la miseria de un m dico impertinente que me mate de hambre y m s quiero recostarme a la sombra de una encina en el verano y arroparme con un zamarro de dos pelos en el invierno en mi libertad que acostarme con la sujeci n del gobierno entre s banas de holanda y vestirme de martas cebollinas vuestras mercedes se queden con dios y digan al duque mi se or que desnudo nac desnudo me hallo ni pierdo ni gano quiero decir que sin blanca entr en este gobierno y sin ella salgo bien al rev s de como suelen salir los gobernadores de otras nsulas y ap rtense d jenme ir que me voy a bizmar que creo que tengo brumadas todas las costillas merced a los enemigos que esta noche se han paseado sobre m no ha de ser as se or gobernador dijo el doctor recio que yo le dar a vuesa merced una bebida contra ca das y molimientos que luego le vuelva en su pr stina entereza y vigor y en lo de la comida yo prometo a vuesa merced de enmendarme dej ndole comer abundantemente de todo aquello que quisiere tarde piache respondi sancho as dejar de irme como volverme turco no son estas burlas para dos veces por dios que as me quede en ste ni admita otro gobierno aunque me le diesen entre dos platos como volar al cielo sin alas yo soy del linaje de los panzas que todos son testarudos y si una vez dicen nones nones han de ser aunque sean pares a pesar de todo el mundo qu dense en esta caballeriza las alas de la hormiga que me levantaron en el aire para que me comiesen vencejos y otros p jaros y volv monos a andar por el suelo con pie llano que si no le adornaren zapatos picados de cordob n no le faltar n alpargatas toscas de cuerda cada oveja con su pareja y nadie tienda m s la pierna de cuanto fuere larga la s bana y d jenme pasar que se me hace tarde a lo que el mayordomo dijo se or gobernador de muy buena gana dej ramos ir a vuesa merced puesto que nos pesar mucho de perderle que su ingenio y su cristiano proceder obligan a desearle pero ya se sabe que todo gobernador est obligado antes que se ausente de la parte donde ha gobernado dar primero residencia d la vuesa merced de los diez d as que ha que tiene el gobierno y v yase a la paz de dios nadie me la puede pedir respondi sancho si no es quien ordenare el duque mi se or yo voy a verme con l y a l se la dar de molde cuanto m s que saliendo yo desnudo como salgo no es menester otra se al para dar a entender que he gobernado como un ngel par dios que tiene raz n el gran sancho dijo el doctor recio y que soy de parecer que le dejemos ir porque el duque ha de gustar infinito de verle todos vinieron en ello y le dejaron ir ofreci ndole primero compa a y todo aquello que quisiese para el regalo de su persona y para la comodidad de su viaje sancho dijo que no quer a m s de un poco de cebada para el rucio y medio queso y medio pan para l que pues el camino era tan corto no hab a menester mayor ni mejor reposter a. abraz ronle todos y l llorando abraz a todos y los dej admirados as de sus razones como de su determinaci n tan resoluta y tan discreta cap tulo liv que trata de cosas tocantes a esta historia y no a otra alguna resolvi ronse el duque y la duquesa de que el desaf o que don quijote hizo a su vasallo por la causa ya referida pasase adelante y puesto que el mozo estaba en flandes adonde se hab a ido huyendo por no tener por suegra a do a rodr guez ordenaron de poner en su lugar a un lacayo gasc n que se llamaba tosilos industri ndole primero muy bien de todo lo que hab a de hacer de all a dos d as dijo el duque a don quijote como desde all a cuatro vendr a su contrario y se presentar a en el campo armado como caballero y sustentar a como la doncella ment a por mitad de la barba y aun por toda la barba entera si se afirmaba que l le hubiese dado palabra de casamiento don quijote recibi mucho gusto con las tales nuevas y se prometi a s mismo de hacer maravillas en el caso y tuvo a gran ventura hab rsele ofrecido ocasi n donde aquellos se ores pudiesen ver hasta d nde se estend a el valor de su poderoso brazo y as con alborozo y contento esperaba los cuatro d as que se le iban haciendo a la cuenta de su deseo cuatrocientos siglos dej moslos pasar nosotros como dejamos pasar otras cosas y vamos a acompa ar a sancho que entre alegre y triste ven a caminando sobre el rucio a buscar a su amo cuya compa a le agradaba m s que ser gobernador de todas las nsulas del mundo sucedi pues que no habi ndose alongado mucho de la nsula del su gobierno que l nunca se puso a averiguar si era nsula ciudad villa o lugar la que gobernaba vio que por el camino por donde l iba ven an seis peregrinos con sus bordones de estos estranjeros que piden la limosna cantando los cuales en llegando a l se pusieron en ala y levantando las voces todos juntos comenzaron a cantar en su lengua lo que sancho no pudo entender si no fue una palabra que claramente pronunciaba limosna por donde entendi que era limosna la que en su canto ped an y como l seg n dice cide hamete era caritativo adem s sac de sus alforjas medio pan y medio queso de que ven a prove do y di selo dici ndoles por se as que no ten a otra cosa que darles ellos lo recibieron de muy buena gana y dijeron guelte guelte no entiendo respondi sancho qu es lo que me ped s buena gente entonces uno de ellos sac una bolsa del seno y mostr sela a sancho por donde entendi que le ped an dineros y l poni ndose el dedo pulgar en la garganta y estendiendo la mano arriba les dio a entender que no ten a ostugo de moneda y picando al rucio rompi por ellos y al pasar habi ndole estado mirando uno dellos con mucha atenci n arremeti a l ech ndole los brazos por la cintura en voz alta y muy castellana dijo v lame dios qu es lo que veo es posible que tengo en mis brazos al mi caro amigo al mi buen vecino sancho panza s tengo sin duda porque yo ni duermo ni estoy ahora borracho admir se sancho de verse nombrar por su nombre y de verse abrazar del estranjero peregrino y despu s de haberle estado mirando sin hablar palabra con mucha atenci n nunca pudo conocerle pero viendo su suspensi n el peregrino le dijo c mo y es posible sancho panza hermano que no conoces a tu vecino ricote el morisco tendero de tu lugar entonces sancho le mir con m s atenci n y comenz a rafigurarle y finalmente le vino a conocer de todo punto y sin apearse del jumento le ech los brazos al cuello y le dijo qui n diablos te hab a de conocer ricote en ese traje de moharracho que traes dime qui n te ha hecho franchote y c mo tienes atrevimiento de volver a espa a donde si te cogen y conocen tendr s harta mala ventura si t no me descubres sancho respondi el peregrino seguro estoy que en este traje no habr nadie que me conozca y apart monos del camino a aquella alameda que all parece donde quieren comer y reposar mis compa eros y all comer s con ellos que son muy apacible gente yo tendr lugar de contarte lo que me ha sucedido despu s que me part de nuestro lugar por obedecer el bando de su majestad que con tanto rigor a los desdichados de mi naci n amenazaba seg n o ste. h zolo as sancho y hablando ricote a los dem s peregrinos se apartaron a la alameda que se parec a bien desviados del camino real arrojaron los bordones quit ronse las mucetas o esclavinas y quedaron en pelota y todos ellos eran mozos y muy gentileshombres excepto ricote que ya era hombre entrado en a os todos tra an alforjas y todas seg n pareci ven an bien prove das a lo menos de cosas incitativas y que llaman a la sed de dos leguas tendi ronse en el suelo y haciendo manteles de las yerbas pusieron sobre ellas pan sal cuchillos nueces rajas de queso huesos mondos de jam n que si no se dejaban mascar no defend an el ser chupados pusieron asimismo un manjar negro que dicen que se llama cavial y es hecho de huevos de pescados gran despertador de la colambre no faltaron aceitunas aunque secas y sin adobo alguno pero sabrosas y entretenidas pero lo que m s campe en el campo de aquel banquete fueron seis botas de vino que cada uno sac la suya de su alforja hasta el buen ricote que se hab a transformado de morisco en alem n o en tudesco sac la suya que en grandeza pod a competir con las cinco comenzaron a comer con grand simo gusto y muy de espacio sabore ndose con cada bocado que le tomaban con la punta del cuchillo y muy poquito de cada cosa y luego al punto todos a una levantaron los brazos y las botas en el aire puestas las bocas en su boca clavados los ojos en el cielo no parec a sino que pon an en l la punter a y desta manera meneando las cabezas a un lado y a otro se ales que acreditaban el gusto que receb an se estuvieron un buen espacio trasegando en sus est magos las entra as de las vasijas todo lo miraba sancho y de ninguna cosa se dol a antes por cumplir con el refr n que l muy bien sab a de cuando a roma fueres haz como vieres pidi a ricote la bota y tom su punter a como los dem s y no con menos gusto que ellos cuatro veces dieron lugar las botas para ser empinadas pero la quinta no fue posible porque ya estaban m s enjutas y secas que un esparto cosa que puso mustia la alegr a que hasta all hab an mostrado de cuando en cuando juntaba alguno su mano derecha con la de sancho y dec a espa ol y tudesqui tuto uno bon compa o. y sancho respond a bon compa o jura di y disparaba con una risa que le duraba un hora sin acordarse entonces de nada de lo que le hab a sucedido en su gobierno porque sobre el rato y tiempo cuando se come y bebe poca jurisdici n suelen tener los cuidados finalmente el acab rsele el vino fue principio de un sue o que dio a todos qued ndose dormidos sobre las mismas mesas y manteles solos ricote y sancho quedaron alerta porque hab an comido m s y bebido menos y apartando ricote a sancho se sentaron al pie de una haya dejando a los peregrinos sepultados en dulce sue o y ricote sin tropezar nada en su lengua morisca en la pura castellana le dijo las siguientes razones bien sabes oh sancho panza vecino y amigo m o como el preg n y bando que su majestad mand publicar contra los de mi naci n puso terror y espanto en todos nosotros a lo menos en m le puso de suerte que me parece que antes del tiempo que se nos conced a para que hici semos ausencia de espa a ya ten a el rigor de la pena ejecutado en mi persona y en la de mis hijos orden pues a mi parecer como prudente bien as como el que sabe que para tal tiempo le han de quitar la casa donde vive y se provee de otra donde mudarse orden digo de salir yo solo sin mi familia de mi pueblo y ir a buscar donde llevarla con comodidad y sin la priesa con que los dem s salieron porque bien vi y vieron todos nuestros ancianos que aquellos pregones no eran s lo amenazas como algunos dec an sino verdaderas leyes que se hab an de poner en ejecuci n a su determinado tiempo y forz bame a creer esta verdad saber yo los ruines y disparatados intentos que los nuestros ten an y tales que me parece que fue inspiraci n divina la que movi a su majestad a poner en efecto tan gallarda resoluci n no porque todos fu semos culpados que algunos hab a cristianos firmes y verdaderos pero eran tan pocos que no se pod an oponer a los que no lo eran y no era bien criar la sierpe en el seno teniendo los enemigos dentro de casa finalmente con justa raz n fuimos castigados con la pena del destierro blanda y suave al parecer de algunos pero al nuestro la m s terrible que se nos pod a dar doquiera que estamos lloramos por espa a que en fin nacimos en ella y es nuestra patria natural en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea y en berber a y en todas las partes de frica donde esper bamos ser recebidos acogidos y regalados all es donde m s nos ofenden y maltratan no hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a espa a que los m s de aquellos y son muchos que saben la lengua como yo se vuelven a ella y dejan all sus mujeres y sus hijos desamparados tanto es el amor que la tienen y agora conozco y experimento lo que suele decirse que es dulce el amor de la patria sal como digo de nuestro pueblo entr en francia y aunque all nos hac an buen acogimiento quise verlo todo pas a italia y llegu a alemania y all me pareci que se pod a vivir con m s libertad porque sus habitadores no miran en muchas delicadezas cada uno vive como quiere porque en la mayor parte della se vive con libertad de conciencia dej tomada casa en un pueblo junto a augusta junt me con estos peregrinos que tienen por costumbre de venir a espa a muchos dellos cada a o a visitar los santuarios della que los tienen por sus indias y por cert sima granjer a y conocida ganancia ndanla casi toda y no hay pueblo ninguno de donde no salgan comidos y bebidos como suele decirse y con un real por lo menos en dineros y al cabo de su viaje salen con m s de cien escudos de sobra que trocados en oro o ya en el hueco de los bordones o entre los remiendos de las esclavinas o con la industria que ellos pueden los sacan del reino y los pasan a sus tierras a pesar de las guardas de los puestos y puertos donde se registran ahora es mi intenci n sancho sacar el tesoro que dej enterrado que por estar fuera del pueblo lo podr hacer sin peligro y escribir o pasar desde valencia a mi hija y a mi mujer que s que est en argel y dar traza como traerlas a alg n puerto de francia y desde all llevarlas a alemania donde esperaremos lo que dios quisiere hacer de nosotros que en resoluci n sancho yo s cierto que la ricota mi hija y francisca ricota mi mujer son cat licas cristianas y aunque yo no lo soy tanto todav a tengo m s de cristiano que de moro y ruego siempre a dios me abra los ojos del entendimiento y me d a conocer c mo le tengo de servir y lo que me tiene admirado es no saber por qu se fue mi mujer y mi hija antes a berber a que a francia adonde pod a vivir como cristiana a lo que respondi sancho mira ricote eso no debi estar en su mano porque las llev juan tiopieyo el hermano de tu mujer y como debe de ser fino moro fuese a lo m s bien parado y s te decir otra cosa que creo que vas en balde a buscar lo que dejaste encerrado porque tuvimos nuevas que hab an quitado a tu cu ado y tu mujer muchas perlas y mucho dinero en oro que llevaban por registrar bien puede ser eso replic ricote pero yo s sancho que no tocaron a mi encierro porque yo no les descubr d nde estaba temeroso de alg n desm n y as si t sancho quieres venir conmigo y ayudarme a sacarlo y a encubrirlo yo te dar docientos escudos con que podr s remediar tus necesidades que ya sabes que s yo que las tienes muchas yo lo hiciera respondi sancho pero no soy nada codicioso que a serlo un oficio dej yo esta ma ana de las manos donde pudiera hacer las paredes de mi casa de oro y comer antes de seis meses en platos de plata y as por esto como por parecerme har a traici n a mi rey en dar favor a sus enemigos no fuera contigo si como me prometes docientos escudos me dieras aqu de contado cuatrocientos y qu oficio es el que has dejado sancho pregunt ricote he dejado de ser gobernador de una nsula respondi sancho y tal que a buena fee que no hallen otra como ella a tres tirones y d nde est esa nsula pregunt ricote ad nde respondi sancho dos leguas de aqu y se llama la nsula barataria calla sancho dijo ricote que las nsulas est n all dentro de la mar que no hay nsulas en la tierra firme c mo no replic sancho d gote ricote amigo que esta ma ana me part della y ayer estuve en ella gobernando a mi placer como un sagitario pero con todo eso la he dejado por parecerme oficio peligroso el de los gobernadores y qu has ganado en el gobierno pregunt ricote he ganado respondi sancho el haber conocido que no soy bueno para gobernar si no es un hato de ganado y que las riquezas que se ganan en los tales gobiernos son a costa de perder el descanso y el sue o y aun el sustento porque en las nsulas deben de comer poco los gobernadores especialmente si tienen m dicos que miren por su salud yo no te entiendo sancho dijo ricote pero par ceme que todo lo que dices es disparate que qui n te hab a de dar a ti nsulas que gobernases faltaban hombres en el mundo m s h biles para gobernadores que t eres calla sancho y vuelve en ti y mira si quieres venir conmigo como te he dicho a ayudarme a sacar el tesoro que dej escondido que en verdad que es tanto que se puede llamar tesoro y te dar con que vivas como te he dicho ya te he dicho ricote replic sancho que no quiero cont ntate que por m no ser s descubierto y prosigue en buena hora tu camino y d jame seguir el m o que yo s que lo bien ganado se pierde y lo malo ello y su due o. no quiero porfiar sancho dijo ricote pero dime hall stete en nuestro lugar cuando se parti d l mi mujer mi hija y mi cu ado s hall respondi sancho y s te decir que sali tu hija tan hermosa que salieron a verla cuantos hab a en el pueblo y todos dec an que era la m s bella criatura del mundo iba llorando y abrazaba a todas sus amigas y conocidas y a cuantos llegaban a verla y a todos ped a la encomendasen a dios y a nuestra se ora su madre y esto con tanto sentimiento que a m me hizo llorar que no suelo ser muy llor n. y a fee que muchos tuvieron deseo de esconderla y salir a quit rsela en el camino pero el miedo de ir contra el mandado del rey los detuvo principalmente se mostr m s apasionado don pedro gregorio aquel mancebo mayorazgo rico que t conoces que dicen que la quer a mucho y despu s que ella se parti nunca m s l ha parecido en nuestro lugar y todos pensamos que iba tras ella para robarla pero hasta ahora no se ha sabido nada siempre tuve yo mala sospecha dijo ricote de que ese caballero adamaba a mi hija pero fiado en el valor de mi ricota nunca me dio pesadumbre el saber que la quer a bien que ya habr s o do decir sancho que las moriscas pocas o ninguna vez se mezclaron por amores con cristianos viejos y mi hija que a lo que yo creo atend a a ser m s cristiana que enamorada no se curar a de las solicitudes de ese se or mayorazgo dios lo haga replic sancho que a entrambos les estar a mal y d jame partir de aqu ricote amigo que quiero llegar esta noche adonde est mi se or don quijote dios vaya contigo sancho hermano que ya mis compa eros se rebullen y tambi n es hora que prosigamos nuestro camino y luego se abrazaron los dos y sancho subi en su rucio y ricote se arrim a su bord n y se apartaron cap tulo lv de cosas sucedidas a sancho en el camino y otras que no hay m s que ver el haberse detenido sancho con ricote no le dio lugar a que aquel d a llegase al castillo del duque puesto que lleg media legua d l donde le tom la noche algo escura y cerrada pero como era verano no le dio mucha pesadumbre y as se apart del camino con intenci n de esperar la ma ana y quiso su corta y desventurada suerte que buscando lugar donde mejor acomodarse cayeron l y el rucio en una honda y escur sima sima que entre unos edificios muy antiguos estaba y al tiempo del caer se encomend a dios de todo coraz n pensando que no hab a de parar hasta el profundo de los abismos y no fue as porque a poco m s de tres estados dio fondo el rucio y l se hall encima d l sin haber recebido lisi n ni da o alguno tent se todo el cuerpo y recogi el aliento por ver si estaba sano o agujereado por alguna parte y vi ndose bueno entero y cat lico de salud no se hartaba de dar gracias a dios nuestro se or de la merced que le hab a hecho porque sin duda pens que estaba hecho mil pedazos tent asimismo con las manos por las paredes de la sima por ver si ser a posible salir della sin ayuda de nadie pero todas las hall rasas y sin asidero alguno de lo que sancho se congoj mucho especialmente cuando oy que el rucio se quejaba tierna y dolorosamente y no era mucho ni se lamentaba de vicio que a la verdad no estaba muy bien parado ay dijo entonces sancho panza y cu n no pensados sucesos suelen suceder a cada paso a los que viven en este miserable mundo qui n dijera que el que ayer se vio entronizado gobernador de una nsula mandando a sus sirvientes y a sus vasallos hoy se hab a de ver sepultado en una sima sin haber persona alguna que le remedie ni criado ni vasallo que acuda a su socorro aqu habremos de perecer de hambre yo y mi jumento si ya no nos morimos antes l de molido y quebrantado y yo de pesaroso a lo menos no ser yo tan venturoso como lo fue mi se or don quijote de la mancha cuando decendi y baj a la cueva de aquel encantado montesinos donde hall quien le regalase mejor que en su casa que no parece sino que se fue a mesa puesta y a cama hecha all vio l visiones hermosas y apacibles y yo ver aqu a lo que creo sapos y culebras desdichado de m y en qu han parado mis locuras y fantas as de aqu sacar n mis huesos cuando el cielo sea servido que me descubran mondos blancos y ra dos y los de mi buen rucio con ellos por donde quiz se echar de ver qui n somos a lo menos de los que tuvieren noticia que nunca sancho panza se apart de su asno ni su asno de sancho panza otra vez digo miserables de nosotros que no ha querido nuestra corta suerte que muri semos en nuestra patria y entre los nuestros donde ya que no hallara remedio nuestra desgracia no faltara quien dello se doliera y en la hora ltima de nuestro pasamiento nos cerrara los ojos oh compa ero y amigo m o qu mal pago te he dado de tus buenos servicios perd name y pide a la fortuna en el mejor modo que supieres que nos saque deste miserable trabajo en que estamos puestos los dos que yo prometo de ponerte una corona de laurel en la cabeza que no parezcas sino un laureado poeta y de darte los piensos doblados desta manera se lamentaba sancho panza y su jumento le escuchaba sin responderle palabra alguna tal era el aprieto y angustia en que el pobre se hallaba finalmente habiendo pasado toda aquella noche en miserables quejas y lamentaciones vino el d a con cuya claridad y resplandor vio sancho que era imposible de toda imposibilidad salir de aquel pozo sin ser ayudado y comenz a lamentarse y dar voces por ver si alguno le o a pero todas sus voces eran dadas en desierto pues por todos aquellos contornos no hab a persona que pudiese escucharle y entonces se acab de dar por muerto estaba el rucio boca arriba y sancho panza le acomod de modo que le puso en pie que apenas se pod a tener y sacando de las alforjas que tambi n hab an corrido la mesma fortuna de la ca da un pedazo de pan lo dio a su jumento que no le supo mal y d jole sancho como si lo entendiera todos los duelos con pan son buenos en esto descubri a un lado de la sima un agujero capaz de caber por l una persona si se agobiaba y encog a. acudi a l sancho panza y agazap ndose se entr por l y vio que por de dentro era espacioso y largo y p dolo ver porque por lo que se pod a llamar techo entraba un rayo de sol que lo descubr a todo vio tambi n que se dilataba y alargaba por otra concavidad espaciosa viendo lo cual volvi a salir adonde estaba el jumento y con una piedra comenz a desmoronar la tierra del agujero de modo que en poco espacio hizo lugar donde con facilidad pudiese entrar el asno como lo hizo y cogi ndole del cabestro comenz a caminar por aquella gruta adelante por ver si hallaba alguna salida por otra parte a veces iba a escuras y a veces sin luz pero ninguna vez sin miedo v lame dios todopoderoso dec a entre s esta que para m es desventura mejor fuera para aventura de mi amo don quijote l s que tuviera estas profundidades y mazmorras por jardines floridos y por palacios de galiana y esperara salir de esta escuridad y estrecheza a alg n florido prado pero yo sin ventura falto de consejo y menoscabado de nimo a cada paso pienso que debajo de los pies de improviso se ha de abrir otra sima m s profunda que la otra que acabe de tragarme bien vengas mal si vienes solo desta manera y con estos pensamientos le pareci que habr a caminado poco m s de media legua al cabo de la cual descubri una confusa claridad que pareci ser ya de d a y que por alguna parte entraba que daba indicio de tener fin abierto aquel para l camino de la otra vida aqu le deja cide hamete benengeli y vuelve a tratar de don quijote que alborozado y contento esperaba el plazo de la batalla que hab a de hacer con el robador de la honra de la hija de do a rodr guez a quien pensaba enderezar el tuerto y desaguisado que malamente le ten an fecho sucedi pues que sali ndose una ma ana a imponerse y ensayarse en lo que hab a de hacer en el trance en que otro d a pensaba verse dando un repel n o arremetida a rocinante lleg a poner los pies tan junto a una cueva que a no tirarle fuertemente las riendas fuera imposible no caer en ella en fin le detuvo y no cay y lleg ndose algo m s cerca sin apearse mir aquella hondura y est ndola mirando oy grandes voces dentro y escuchando atentamente pudo percebir y entender que el que las daba dec a ah de arriba hay alg n cristiano que me escuche o alg n caballero caritativo que se duela de un pecador enterrado en vida o un desdichado desgobernado gobernador pareci le a don quijote que o a la voz de sancho panza de que qued suspenso y asombrado y levantando la voz todo lo que pudo dijo qui n est all bajo qui n se queja qui n puede estar aqu o qui n se ha de quejar respondieron sino el asendereado de sancho panza gobernador por sus pecados y por su mala andanza de la nsula barataria escudero que fue del famoso caballero don quijote de la mancha oyendo lo cual don quijote se le dobl la admiraci n y se le acrecent el pasmo vini ndosele al pensamiento que sancho panza deb a de ser muerto y que estaba all penando su alma y llevado desta imaginaci n dijo conj rote por todo aquello que puedo conjurarte como cat lico cristiano que me digas qui n eres y si eres alma en pena dime qu quieres que haga por ti que pues es mi profesi n favorecer y acorrer a los necesitados deste mundo tambi n lo ser para acorrer y ayudar a los menesterosos del otro mundo que no pueden ayudarse por s propios desa manera respondieron vuestra merced que me habla debe de ser mi se or don quijote de la mancha y aun en el rgano de la voz no es otro sin duda don quijote soy replic don quijote el que profeso socorrer y ayudar en sus necesidades a los vivos y a los muertos por eso dime qui n eres que me tienes at nito porque si eres mi escudero sancho panza y te has muerto como no te hayan llevado los diablos y por la misericordia de dios est s en el purgatorio sufragios tiene nuestra santa madre la iglesia cat lica romana bastantes a sacarte de las penas en que est s y yo que lo solicitar con ella por mi parte con cuanto mi hacienda alcanzare por eso acaba de declararte y dime qui n eres voto a tal respondieron y por el nacimiento de quien vuesa merced quisiere juro se or don quijote de la mancha que yo soy su escudero sancho panza y que nunca me he muerto en todos los d as de mi vida sino que habiendo dejado mi gobierno por cosas y causas que es menester m s espacio para decirlas anoche ca en esta sima donde yago el rucio conmigo que no me dejar mentir pues por m s se as est aqu conmigo y hay m s que no parece sino que el jumento entendi lo que sancho dijo porque al momento comenz a rebuznar tan recio que toda la cueva retumbaba famoso testigo dijo don quijote el rebuzno conozco como si le pariera y tu voz oigo sancho m o. esp rame ir al castillo del duque que est aqu cerca y traer quien te saque desta sima donde tus pecados te deben de haber puesto vaya vuesa merced dijo sancho y vuelva presto por un solo dios que ya no lo puedo llevar el estar aqu sepultado en vida y me estoy muriendo de miedo dej le don quijote y fue al castillo a contar a los duques el suceso de sancho panza de que no poco se maravillaron aunque bien entendieron que deb a de haber ca do por la correspondencia de aquella gruta que de tiempos inmemoriales estaba all hecha pero no pod an pensar c mo hab a dejado el gobierno sin tener ellos aviso de su venida finalmente como dicen llevaron sogas y maromas y a costa de mucha gente y de mucho trabajo sacaron al rucio y a sancho panza de aquellas tinieblas a la luz del sol viole un estudiante y dijo desta manera hab an de salir de sus gobiernos todos los malos gobernadores como sale este pecador del profundo del abismo muerto de hambre descolorido y sin blanca a lo que yo creo oy lo sancho y dijo ocho d as o diez ha hermano murmurador que entr a gobernar la nsula que me dieron en los cuales no me vi harto de pan siquiera un hora en ellos me han perseguido m dicos y enemigos me han brumado los g esos ni he tenido lugar de hacer cohechos ni de cobrar derechos y siendo esto as como lo es no merec a yo a mi parecer salir de esta manera pero el hombre pone y dios dispone y dios sabe lo mejor y lo que le est bien a cada uno y cual el tiempo tal el tiento y nadie diga desta agua no beber que adonde se piensa que hay tocinos no hay estacas y dios me entiende y basta y no digo m s aunque pudiera no te enojes sancho ni recibas pesadumbre de lo que oyeres que ser nunca acabar ven t con segura conciencia y digan lo que dijeren y es querer atar las lenguas de los maldicientes lo mesmo que querer poner puertas al campo si el gobernador sale rico de su gobierno dicen d l que ha sido un ladr n y si sale pobre que ha sido un para poco y un mentecato a buen seguro respondi sancho que por esta vez antes me han de tener por tonto que por ladr n. en estas pl ticas llegaron rodeados de muchachos y de otra mucha gente al castillo adonde en unos corredores estaban ya el duque y la duquesa esperando a don quijote y a sancho el cual no quiso subir a ver al duque sin que primero no hubiese acomodado al rucio en la caballeriza porque dec a que hab a pasado muy mala noche en la posada y luego subi a ver a sus se ores ante los cuales puesto de rodillas dijo yo se ores porque lo quiso as vuestra grandeza sin ning n merecimiento m o fui a gobernar vuestra nsula barataria en la cual entr desnudo y desnudo me hallo ni pierdo ni gano si he gobernado bien o mal testigos he tenido delante que dir n lo que quisieren he declarado dudas sentenciado pleitos siempre muerto de hambre por haberlo querido as el doctor pedro recio natural de tirteafuera m dico insulano y gobernadoresco acometi ronnos enemigos de noche y habi ndonos puesto en grande aprieto dicen los de la nsula que salieron libres y con vitoria por el valor de mi brazo que tal salud les d dios como ellos dicen verdad en resoluci n en este tiempo yo he tanteado las cargas que trae consigo y las obligaciones el gobernar y he hallado por mi cuenta que no las podr n llevar mis hombros ni son peso de mis costillas ni flechas de mi aljaba y as antes que diese conmigo al trav s el gobierno he querido yo dar con el gobierno al trav s y ayer de ma ana dej la nsula como la hall con las mismas calles casas y tejados que ten a cuando entr en ella no he pedido prestado a nadie ni met dome en granjer as y aunque pensaba hacer algunas ordenanzas provechosas no hice ninguna temeroso que no se hab an de guardar que es lo mesmo hacerlas que no hacerlas sal como digo de la nsula sin otro acompa amiento que el de mi rucio ca en una sima v neme por ella adelante hasta que esta ma ana con la luz del sol vi la salida pero no tan f cil que a no depararme el cielo a mi se or don quijote all me quedara hasta la fin del mundo as que mis se ores duque y duquesa aqu est vuestro gobernador sancho panza que ha granjeado en solos diez d as que ha tenido el gobierno a conocer que no se le ha de dar nada por ser gobernador no que de una nsula sino de todo el mundo y con este presupuesto besando a vuestras mercedes los pies imitando al juego de los muchachos que dicen salta t y d mela t doy un salto del gobierno y me paso al servicio de mi se or don quijote que en fin en l aunque como el pan con sobresalto h rtome a lo menos y para m como yo est harto eso me hace que sea de zanahorias que de perdices con esto dio fin a su larga pl tica sancho temiendo siempre don quijote que hab a de decir en ella millares de disparates y cuando le vio acabar con tan pocos dio en su coraz n gracias al cielo y el duque abraz a sancho y le dijo que le pesaba en el alma de que hubiese dejado tan presto el gobierno pero que l har a de suerte que se le diese en su estado otro oficio de menos carga y de m s provecho abraz le la duquesa asimismo y mand que le regalasen porque daba se ales de venir mal molido y peor parado cap tulo lvi de la descomunal y nunca vista batalla que pas entre don quijote de la mancha y el lacayo tosilos en la defensa de la hija de la due a do a rodr guez no quedaron arrepentidos los duques de la burla hecha a sancho panza del gobierno que le dieron y m s que aquel mismo d a vino su mayordomo y les cont punto por punto todas casi las palabras y acciones que sancho hab a dicho y hecho en aquellos d as y finalmente les encareci el asalto de la nsula y el miedo de sancho y su salida de que no peque o gusto recibieron despu s desto cuenta la historia que se lleg el d a de la batalla aplazada y habiendo el duque una y muy muchas veces advertido a su lacayo tosilos c mo se hab a de avenir con don quijote para vencerle sin matarle ni herirle orden que se quitasen los hierros a las lanzas diciendo a don quijote que no permit a la cristiandad de que l se preciaba que aquella batalla fuese con tanto riesgo y peligro de las vidas y que se contentase con que le daba campo franco en su tierra puesto que iba contra el decreto del santo concilio que proh be los tales desaf os y no quisiese llevar por todo rigor aquel trance tan fuerte don quijote dijo que su excelencia dispusiese las cosas de aquel negocio como m s fuese servido que l le obedecer a en todo llegado pues el temeroso d a y habiendo mandado el duque que delante de la plaza del castillo se hiciese un espacioso cadahalso donde estuviesen los jueces del campo y las due as madre y hija demandantes hab a acudido de todos los lugares y aldeas circunvecinas infinita gente a ver la novedad de aquella batalla que nunca otra tal no hab an visto ni o do decir en aquella tierra los que viv an ni los que hab an muerto el primero que entr en el campo y estacada fue el maestro de las ceremonias que tante el campo y le pase todo porque en l no hubiese alg n enga o ni cosa encubierta donde se tropezase y cayese luego entraron las due as y se sentaron en sus asientos cubiertas con los mantos hasta los ojos y aun hasta los pechos con muestras de no peque o sentimiento presente don quijote en la estacada de all a poco acompa ado de muchas trompetas asom por una parte de la plaza sobre un poderoso caballo hundi ndola toda el grande lacayo tosilos calada la visera y todo encambronado con unas fuertes y lucientes armas el caballo mostraba ser fris n ancho y de color tordillo de cada mano y pie le pend a una arroba de lana ven a el valeroso combatiente bien informado del duque su se or de c mo se hab a de portar con el valeroso don quijote de la mancha advertido que en ninguna manera le matase sino que procurase huir el primer encuentro por escusar el peligro de su muerte que estaba cierto si de lleno en lleno le encontrase pase la plaza y llegando donde las due as estaban se puso alg n tanto a mirar a la que por esposo le ped a. llam el maese de campo a don quijote que ya se hab a presentado en la plaza y junto con tosilos habl a las due as pregunt ndoles si consent an que volviese por su derecho don quijote de la mancha ellas dijeron que s y que todo lo que en aquel caso hiciese lo daban por bien hecho por firme y por valedero ya en este tiempo estaban el duque y la duquesa puestos en una galer a que ca a sobre la estacada toda la cual estaba coronada de infinita gente que esperaba ver el riguroso trance nunca visto fue condici n de los combatientes que si don quijote venc a su contrario se hab a de casar con la hija de do a rodr guez y si l fuese vencido quedaba libre su contendor de la palabra que se le ped a sin dar otra satisfaci n alguna parti les el maestro de las ceremonias el sol y puso a los dos cada uno en el puesto donde hab an de estar sonaron los atambores llen el aire el son de las trompetas temblaba debajo de los pies la tierra estaban suspensos los corazones de la mirante turba temiendo unos y esperando otros el bueno o el mal suceso de aquel caso finalmente don quijote encomend ndose de todo su coraz n a dios nuestro se or y a la se ora dulcinea del toboso estaba aguardando que se le diese se al precisa de la arremetida empero nuestro lacayo ten a diferentes pensamientos no pensaba l sino en lo que agora dir parece ser que cuando estuvo mirando a su enemiga le pareci la m s hermosa mujer que hab a visto en toda su vida y el ni o ceguezuelo a quien suelen llamar de ordinario amor por esas calles no quiso perder la ocasi n que se le ofreci de triunfar de una alma lacayuna y ponerla en la lista de sus trofeos y as lleg ndose a l bonitamente sin que nadie le viese le envas al pobre lacayo una flecha de dos varas por el lado izquierdo y le pas el coraz n de parte a parte y p dolo hacer bien al seguro porque el amor es invisible y entra y sale por do quiere sin que nadie le pida cuenta de sus hechos digo pues que cuando dieron la se al de la arremetida estaba nuestro lacayo transportado pensando en la hermosura de la que ya hab a hecho se ora de su libertad y as no atendi al son de la trompeta como hizo don quijote que apenas la hubo o do cuando arremeti y a todo el correr que permit a rocinante parti contra su enemigo y vi ndole partir su buen escudero sancho dijo a grandes voces dios te gu e nata y flor de los andantes caballeros dios te d la vitoria pues llevas la raz n de tu parte y aunque tosilos vio venir contra s a don quijote no se movi un paso de su puesto antes con grandes voces llam al maese de campo el cual venido a ver lo que quer a le dijo se or esta batalla no se hace porque yo me case o no me case con aquella se ora as es le fue respondido pues yo dijo el lacayo soy temeroso de mi conciencia y pondr ala en gran cargo si pasase adelante en esta batalla y as digo que yo me doy por vencido y que quiero casarme luego con aquella se ora qued admirado el maese de campo de las razones de tosilos y como era uno de los sabidores de la m quina de aquel caso no le supo responder palabra det vose don quijote en la mitad de su carrera viendo que su enemigo no le acomet a. el duque no sab a la ocasi n porque no se pasaba adelante en la batalla pero el maese de campo le fue a declarar lo que tosilos dec a de lo que qued suspenso y col rico en estremo en tanto que esto pasaba tosilos se lleg adonde do a rodr guez estaba y dijo a grandes voces yo se ora quiero casarme con vuestra hija y no quiero alcanzar por pleitos ni contiendas lo que puedo alcanzar por paz y sin peligro de la muerte oy esto el valeroso don quijote y dijo pues esto as es yo quedo libre y suelto de mi promesa c sense en hora buena y pues dios nuestro se or se la dio san pedro se la bendiga el duque hab a bajado a la plaza del castillo y lleg ndose a tosilos le dijo es verdad caballero que os dais por vencido y que instigado de vuestra temerosa conciencia os quer is casar con esta doncella s se or respondi tosilos l hace muy bien dijo a esta saz n sancho panza porque lo que has de dar al mur dalo al gato y sacarte ha de cuidado base tosilos desenlazando la celada y rogaba que apriesa le ayudasen porque le iban faltando los esp ritus del aliento y no pod a verse encerrado tanto tiempo en la estrecheza de aquel aposento quit ronsela apriesa y qued descubierto y patente su rostro de lacayo viendo lo cual do a rodr guez y su hija dando grandes voces dijeron ste es enga o enga o es ste a tosilos el lacayo del duque mi se or nos han puesto en lugar de mi verdadero esposo justicia de dios y del rey de tanta malicia por no decir bellaquer a no vos acuit is se oras dijo don quijote que ni sta es malicia ni es bellaquer a y si la es y no ha sido la causa el duque sino los malos encantadores que me persiguen los cuales invidiosos de que yo alcanzase la gloria deste vencimiento han convertido el rostro de vuestro esposo en el de este que dec s que es lacayo del duque tomad mi consejo y a pesar de la malicia de mis enemigos casaos con l que sin duda es el mismo que vos dese is alcanzar por esposo el duque que esto oy estuvo por romper en risa toda su c lera y dijo son tan extraordinarias las cosas que suceden al se or don quijote que estoy por creer que este mi lacayo no lo es pero usemos deste ardid y ma a dilatemos el casamiento quince d as si quieren y tengamos encerrado a este personaje que nos tiene dudosos en los cuales podr a ser que volviese a su pr stina figura que no ha de durar tanto el rancor que los encantadores tienen al se or don quijote y m s y ndoles tan poco en usar estos embelecos y transformaciones oh se or dijo sancho que ya tienen estos malandrines por uso y costumbre de mudar las cosas de unas en otras que tocan a mi amo un caballero que venci los d as pasados llamado el de los espejos le volvieron en la figura del bachiller sans n carrasco natural de nuestro pueblo y grande amigo nuestro y a mi se ora dulcinea del toboso la han vuelto en una r stica labradora y as imagino que este lacayo ha de morir y vivir lacayo todos los d as de su vida a lo que dijo la hija de rodr guez s ase quien fuere este que me pide por esposa que yo se lo agradezco que m s quiero ser mujer leg tima de un lacayo que no amiga y burlada de un caballero puesto que el que a m me burl no lo es en resoluci n todos estos cuentos y sucesos pararon en que tosilos se recogiese hasta ver en qu paraba su transformaci n aclamaron todos la vitoria por don quijote y los m s quedaron tristes y melanc licos de ver que no se hab an hecho pedazos los tan esperados combatientes bien as como los mochachos quedan tristes cuando no sale el ahorcado que esperan porque le ha perdonado o la parte o la justicia fuese la gente volvi ronse el duque y don quijote al castillo encerraron a tosilos quedaron do a rodr guez y su hija content simas de ver que por una v a o por otra aquel caso hab a de parar en casamiento y tosilos no esperaba menos cap tulo lvii que trata de c mo don quijote se despidi del duque y de lo que le sucedi con la discreta y desenvuelta altisidora doncella de la duquesa ya le pareci a don quijote que era bien salir de tanta ociosidad como la que en aquel castillo ten a que se imaginaba ser grande la falta que su persona hac a en dejarse estar encerrado y perezoso entre los infinitos regalos y deleites que como a caballero andante aquellos se ores le hac an y parec ale que hab a de dar cuenta estrecha al cielo de aquella ociosidad y encerramiento y as pidi un d a licencia a los duques para partirse di ronsela con muestras de que en gran manera les pesaba de que los dejase dio la duquesa las cartas de su mujer a sancho panza el cual llor con ellas y dijo qui n pensara que esperanzas tan grandes como las que en el pecho de mi mujer teresa panza engendraron las nuevas de mi gobierno hab an de parar en volverme yo agora a las arrastradas aventuras de mi amo don quijote de la mancha con todo esto me contento de ver que mi teresa correspondi a ser quien es enviando las bellotas a la duquesa que a no hab rselas enviado quedando yo pesaroso me mostrara ella desagradecida lo que me consuela es que esta d diva no se le puede dar nombre de cohecho porque ya ten a yo el gobierno cuando ella las envi y est puesto en raz n que los que reciben alg n beneficio aunque sea con ni er as se muestren agradecidos en efecto yo entr desnudo en el gobierno y salgo desnudo d l y as podr decir con segura conciencia que no es poco desnudo nac desnudo me hallo ni pierdo ni gano esto pasaba entre s sancho el d a de la partida y saliendo don quijote habi ndose despedido la noche antes de los duques una ma ana se present armado en la plaza del castillo mir banle de los corredores toda la gente del castillo y asimismo los duques salieron a verle estaba sancho sobre su rucio con sus alforjas maleta y repuesto content simo porque el mayordomo del duque el que fue la trifaldi le hab a dado un bolsico con docientos escudos de oro para suplir los menesteres del camino y esto a n no lo sab a don quijote estando como queda dicho mir ndole todos a deshora entre las otras due as y doncellas de la duquesa que le miraban alz la voz la desenvuelta y discreta altisidora y en son lastimero dijo escucha mal caballero det n un poco las riendas no fatigues las ijadas de tu mal regida bestia mira falso que no huyas de alguna serpiente fiera sino de una corderilla que est muy lejos de oveja t has burlado monstruo horrendo la m s hermosa doncella que d ana vio en sus montes que venus mir en sus selvas cruel vireno fugitivo eneas barrab s te acompa e all te avengas t llevas llevar imp o en las garras de tus cerras las entra as de una humilde como enamorada tierna ll vaste tres tocadores y unas ligas de unas piernas que al m rmol puro se igualan en lisas blancas y negras ll vaste dos mil suspiros que a ser de fuego pudieran abrasar a dos mil troyas si dos mil troyas hubiera cruel vireno fugitivo eneas barrab s te acompa e all te avengas de ese sancho tu escudero las entra as sean tan tercas y tan duras que no salga de su encanto dulcinea de la culpa que t tienes lleve la triste la pena que justos por pecadores tal vez pagan en mi tierra tus m s finas aventuras en desventuras se vuelvan en sue os tus pasatiempos en olvidos tus firmezas cruel vireno fugitivo eneas barrab s te acompa e all te avengas seas tenido por falso desde sevilla a marchena desde granada hasta loja de londres a inglaterra si jugares al reinado los cientos o la primera los reyes huyan de ti ases ni sietes no veas si te cortares los callos sangre las heridas viertan y qu dente los raigones si te sacares las muelas cruel vireno fugitivo eneas barrab s te acompa e all te avengas en tanto que de la suerte que se ha dicho se quejaba la lastimada altisidora la estuvo mirando don quijote y sin responderla palabra volviendo el rostro a sancho le dijo por el siglo de tus pasados sancho m o te conjuro que me digas una verdad dime llevas por ventura los tres tocadores y las ligas que esta enamorada doncella dice a lo que sancho respondi los tres tocadores s llevo pero las ligas como por los cerros de beda qued la duquesa admirada de la desenvoltura de altisidora que aunque la ten a por atrevida graciosa y desenvuelta no en grado que se atreviera a semejantes desenvolturas y como no estaba advertida desta burla creci m s su admiraci n. el duque quiso reforzar el donaire y dijo no me parece bien se or caballero que habiendo recebido en este mi castillo el buen acogimiento que en l se os ha hecho os hay is atrevido a llevaros tres tocadores por lo menos si por lo m s las ligas de mi doncella indicios son de mal pecho y muestras que no corresponden a vuestra fama volvedle las ligas si no yo os desaf o a mortal batalla sin tener temor que malandrines encantadores me vuelvan ni muden el rostro como han hecho en el de tosilos mi lacayo el que entr con vos en batalla no quiera dios respondi don quijote que yo desenvaine mi espada contra vuestra ilustr sima persona de quien tantas mercedes he recebido los tocadores volver porque dice sancho que los tiene las ligas es imposible porque ni yo las he recebido ni l tampoco y si esta vuestra doncella quisiere mirar sus escondrijos a buen seguro que las halle yo se or duque jam s he sido ladr n ni lo pienso ser en toda mi vida como dios no me deje de su mano esta doncella habla como ella dice como enamorada de lo que yo no le tengo culpa y as no tengo de qu pedirle perd n ni a ella ni a vuestra excelencia a quien suplico me tenga en mejor opini n y me d de nuevo licencia para seguir mi camino d osle dios tan bueno dijo la duquesa se or don quijote que siempre oigamos buenas nuevas de vuestras fechur as y andad con dios que mientras m s os deten is m s aument is el fuego en los pechos de las doncellas que os miran y a la m a yo la castigar de modo que de aqu adelante no se desmande con la vista ni con las palabras una no m s quiero que me escuches oh valeroso don quijote dijo entonces altisidora y es que te pido perd n del latrocinio de las ligas porque en dios y en mi nima que las tengo puestas y he ca do en el descuido del que yendo sobre el asno le buscaba no lo dije yo dijo sancho bonico soy yo para encubrir hurtos pues a quererlos hacer de paleta me hab a venido la ocasi n en mi gobierno abaj la cabeza don quijote y hizo reverencia a los duques y a todos los circunstantes y volviendo las riendas a rocinante sigui ndole sancho sobre el rucio se sali del castillo enderezando su camino a zaragoza cap tulo lviii que trata de c mo menudearon sobre don quijote aventuras tantas que no se daban vagar unas a otras cuando don quijote se vio en la campa a rasa libre y desembarazado de los requiebros de altisidora le pareci que estaba en su centro y que los esp ritus se le renovaban para proseguir de nuevo el asumpto de sus caballer as y volvi ndose a sancho le dijo la libertad sancho es uno de los m s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre por la libertad as como por la honra se puede y debe aventurar la vida y por el contrario el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres digo esto sancho porque bien has visto el regalo la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parec a a m que estaba metido entre las estrechezas de la hambre porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran m os que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al nimo libre venturoso aqu l a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligaci n de agradecerlo a otro que al mismo cielo con todo eso dijo sancho que vuesa merced me ha dicho no es bien que se quede sin agradecimiento de nuestra parte docientos escudos de oro que en una bolsilla me dio el mayordomo del duque que como p ctima y confortativo la llevo puesta sobre el coraz n para lo que se ofreciere que no siempre hemos de hallar castillos donde nos regalen que tal vez toparemos con algunas ventas donde nos apaleen en estos y otros razonamientos iban los andantes caballero y escudero cuando vieron habiendo andado poco m s de una legua que encima de la yerba de un pradillo verde encima de sus capas estaban comiendo hasta una docena de hombres vestidos de labradores junto a s ten an unas como s banas blancas con que cubr an alguna cosa que debajo estaba estaban empinadas y tendidas y de trecho a trecho puestas lleg don quijote a los que com an y salud ndolos primero cort smente les pregunt que qu era lo que aquellos lienzos cubr an uno dellos le respondi se or debajo destos lienzos est n unas im gines de relieve y entabladura que han de servir en un retablo que hacemos en nuestra aldea llev moslas cubiertas porque no se desfloren y en hombros porque no se quiebren si sois servidos respondi don quijote holgar a de verlas pues im gines que con tanto recato se llevan sin duda deben de ser buenas y c mo si lo son dijo otro si no d galo lo que cuesta que en verdad que no hay ninguna que no est en m s de cincuenta ducados y porque vea vuestra merced esta verdad espere vuestra merced y verla ha por vista de ojos y levant ndose dej de comer y fue a quitar la cubierta de la primera imagen que mostr ser la de san jorge puesto a caballo con una serpiente enroscada a los pies y la lanza atravesada por la boca con la fiereza que suele pintarse toda la imagen parec a una ascua de oro como suele decirse vi ndola don quijote dijo este caballero fue uno de los mejores andantes que tuvo la milicia divina llam se don san jorge y fue adem s defendedor de doncellas veamos esta otra descubri la el hombre y pareci ser la de san mart n puesto a caballo que part a la capa con el pobre y apenas la hubo visto don quijote cuando dijo este caballero tambi n fue de los aventureros cristianos y creo que fue m s liberal que valiente como lo puedes echar de ver sancho en que est partiendo la capa con el pobre y le da la mitad y sin duda deb a de ser entonces invierno que si no l se la diera toda seg n era de caritativo no debi de ser eso dijo sancho sino que se debi de atener al refr n que dicen que para dar y tener seso es menester ri se don quijote y pidi que quitasen otro lienzo debajo del cual se descubri la imagen del patr n de las espa as a caballo la espada ensangrentada atropellando moros y pisando cabezas y en vi ndola dijo don quijote ste s que es caballero y de las escuadras de cristo ste se llama don san diego matamoros uno de los m s valientes santos y caballeros que tuvo el mundo y tiene agora el cielo luego descubrieron otro lienzo y pareci que encubr a la ca da de san pablo del caballo abajo con todas las circunstancias que en el retablo de su conversi n suelen pintarse cuando le vido tan al vivo que dijeran que cristo le hablaba y pablo respond a. ste dijo don quijote fue el mayor enemigo que tuvo la iglesia de dios nuestro se or en su tiempo y el mayor defensor suyo que tendr jam s caballero andante por la vida y santo a pie quedo por la muerte trabajador incansable en la vi a del se or doctor de las gentes a quien sirvieron de escuelas los cielos y de catedr tico y maestro que le ense ase el mismo jesucristo no hab a m s im gines y as mand don quijote que las volviesen a cubrir y dijo a los que las llevaban por buen ag ero he tenido hermanos haber visto lo que he visto porque estos santos y caballeros profesaron lo que yo profeso que es el ejercicio de las armas sino que la diferencia que hay entre m y ellos es que ellos fueron santos y pelearon a lo divino y yo soy pecador y peleo a lo humano ellos conquistaron el cielo a fuerza de brazos porque el cielo padece fuerza y yo hasta agora no s lo que conquisto a fuerza de mis trabajos pero si mi dulcinea del toboso saliese de los que padece mejor ndose mi ventura y adob ndoseme el juicio podr a ser que encaminase mis pasos por mejor camino del que llevo dios lo oiga y el pecado sea sordo dijo sancho a esta ocasi n. admir ronse los hombres as de la figura como de las razones de don quijote sin entender la mitad de lo que en ellas decir quer a. acabaron de comer cargaron con sus im gines y despidi ndose de don quijote siguieron su viaje qued sancho de nuevo como si jam s hubiera conocido a su se or admirado de lo que sab a pareci ndole que no deb a de haber historia en el mundo ni suceso que no lo tuviese cifrado en la u a y clavado en la memoria y d jole en verdad se or nuestramo que si esto que nos ha sucedido hoy se puede llamar aventura ella ha sido de las m s suaves y dulces que en todo el discurso de nuestra peregrinaci n nos ha sucedido della habemos salido sin palos y sobresalto alguno ni hemos echado mano a las espadas ni hemos batido la tierra con los cuerpos ni quedamos hambrientos bendito sea dios que tal me ha dejado ver con mis propios ojos t dices bien sancho dijo don quijote pero has de advertir que no todos los tiempos son unos ni corren de una misma suerte y esto que el vulgo suele llamar com nmente ag eros que no se fundan sobre natural raz n alguna del que es discreto han de ser tenidos y juzgar por buenos acontecimientos lev ntase uno destos agoreros por la ma ana sale de su casa encu ntrase con un fraile de la orden del bienaventurado san francisco y como si hubiera encontrado con un grifo vuelve las espaldas y vu lvese a su casa derr masele al otro mendoza la sal encima de la mesa y derr masele a l la melancol a por el coraz n como si estuviese obligada la naturaleza a dar se ales de las venideras desgracias con cosas tan de poco momento como las referidas el discreto y cristiano no ha de andar en puntillos con lo que quiere hacer el cielo llega cipi n a frica tropieza en saltando en tierra ti nenlo por mal ag ero sus soldados pero l abraz ndose con el suelo dijo no te me podr s huir frica porque te tengo asida y entre mis brazos as que sancho el haber encontrado con estas im gines ha sido para m felic simo acontecimiento yo as lo creo respondi sancho y querr a que vuestra merced me dijese qu es la causa por que dicen los espa oles cuando quieren dar alguna batalla invocando aquel san diego matamoros santiago y cierra espa a est por ventura espa a abierta y de modo que es menester cerrarla o qu ceremonia es sta simplic simo eres sancho respondi don quijote y mira que este gran caballero de la cruz bermeja h selo dado dios a espa a por patr n y amparo suyo especialmente en los rigurosos trances que con los moros los espa oles han tenido y as le invocan y llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen y muchas veces le han visto visiblemente en ellas derribando atropellando destruyendo y matando los agarenos escuadrones y desta verdad te pudiera traer muchos ejemplos que en las verdaderas historias espa olas se cuentan mud sancho pl tica y dijo a su amo maravillado estoy se or de la desenvoltura de altisidora la doncella de la duquesa bravamente la debe de tener herida y traspasada aquel que llaman amor que dicen que es un rapaz ceguezuelo que con estar laga oso o por mejor decir sin vista si toma por blanco un coraz n por peque o que sea le acierta y traspasa de parte a parte con sus flechas he o do decir tambi n que en la verg enza y recato de las doncellas se despuntan y embotan las amorosas saetas pero en esta altisidora m s parece que se aguzan que despuntan advierte sancho dijo don quijote que el amor ni mira respetos ni guarda t rminos de raz n en sus discursos y tiene la misma condici n que la muerte que as acomete los altos alc zares de los reyes como las humildes chozas de los pastores y cuando toma entera posesi n de una alma lo primero que hace es quitarle el temor y la verg enza y as sin ella declar altisidora sus deseos que engendraron en mi pecho antes confusi n que l stima crueldad notoria dijo sancho desagradecimiento inaudito yo de m s decir que me rindiera y avasallara la m s m nima raz n amorosa suya hideputa y qu coraz n de m rmol qu entra as de bronce y qu alma de argamasa pero no puedo pensar qu es lo que vio esta doncella en vuestra merced que as la rindiese y avasallase qu gala qu br o qu donaire qu rostro que cada cosa por s d stas o todas juntas le enamoraron que en verdad en verdad que muchas veces me paro a mirar a vuestra merced desde la punta del pie hasta el ltimo cabello de la cabeza y que veo m s cosas para espantar que para enamorar y habiendo yo tambi n o do decir que la hermosura es la primera y principal parte que enamora no teniendo vuestra merced ninguna no s yo de qu se enamor la pobre advierte sancho respondi don quijote que hay dos maneras de hermosura una del alma y otra del cuerpo la del alma campea y se muestra en el entendimiento en la honestidad en el buen proceder en la liberalidad y en la buena crianza y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo y cuando se pone la mira en esta hermosura y no en la del cuerpo suele nacer el amor con mpetu y con ventajas yo sancho bien veo que no soy hermoso pero tambi n conozco que no soy disforme y b stale a un hombre de bien no ser monstruo para ser bien querido como tenga los dotes del alma que te he dicho en estas razones y pl ticas se iban entrando por una selva que fuera del camino estaba y a deshora sin pensar en ello se hall don quijote enredado entre unas redes de hilo verde que desde unos rboles a otros estaban tendidas y sin poder imaginar qu pudiese ser aquello dijo a sancho par ceme sancho que esto destas redes debe de ser una de las m s nuevas aventuras que pueda imaginar que me maten si los encantadores que me persiguen no quieren enredarme en ellas y detener mi camino como en venganza de la riguridad que con altisidora he tenido pues m ndoles yo que aunque estas redes si como son hechas de hilo verde fueran de dur simos diamantes o m s fuertes que aqu lla con que el celoso dios de los herreros enred a venus y a marte as la rompiera como si fuera de juncos marinos o de hilachas de algod n. y queriendo pasar adelante y romperlo todo al improviso se le ofrecieron delante saliendo de entre unos rboles dos hermos simas pastoras a lo menos vestidas como pastoras sino que los pellicos y sayas eran de fino brocado digo que las sayas eran riqu simos faldellines de tab de oro tra an los cabellos sueltos por las espaldas que en rubios pod an competir con los rayos del mismo sol los cuales se coronaban con dos guirnaldas de verde laurel y de rojo amaranto tejidas la edad al parecer ni bajaba de los quince ni pasaba de los diez y ocho vista fue sta que admir a sancho suspendi a don quijote hizo parar al sol en su carrera para verlas y tuvo en maravilloso silencio a todos cuatro en fin quien primero habl fue una de las dos zagalas que dijo a don quijote detened se or caballero el paso y no romp is las redes que no para da o vuestro sino para nuestro pasatiempo ah est n tendidas y porque s que nos hab is de preguntar para qu se han puesto y qui n somos os lo quiero decir en breves palabras en una aldea que est hasta dos leguas de aqu donde hay mucha gente principal y muchos hidalgos y ricos entre muchos amigos y parientes se concert que con sus hijos mujeres y hijas vecinos amigos y parientes nos vini semos a holgar a este sitio que es uno de los m s agradables de todos estos contornos formando entre todos una nueva y pastoril arcadia visti ndonos las doncellas de zagalas y los mancebos de pastores traemos estudiadas dos glogas una del famoso poeta garcilaso y otra del excelent simo camoes en su misma lengua portuguesa las cuales hasta agora no hemos representado ayer fue el primero d a que aqu llegamos tenemos entre estos ramos plantadas algunas tiendas que dicen se llaman de campa a en el margen de un abundoso arroyo que todos estos prados fertiliza tendimos la noche pasada estas redes de estos rboles para enga ar los simples pajarillos que ojeados con nuestro ruido vinieren a dar en ellas si gust is se or de ser nuestro hu sped ser is agasajado liberal y cort smente porque por agora en este sitio no ha de entrar la pesadumbre ni la melancol a. call y no dijo m s. a lo que respondi don quijote por cierto hermos sima se ora que no debi de quedar m s suspenso ni admirado ante n cuando vio al improviso ba arse en las aguas a diana como yo he quedado at nito en ver vuestra belleza alabo el asumpto de vuestros entretenimientos y el de vuestros ofrecimientos agradezco y si os puedo servir con seguridad de ser obedecidas me lo pod is mandar porque no es sta la profesi n m a sino de mostrarme agradecido y bienhechor con todo g nero de gente en especial con la principal que vuestras personas representa y si como estas redes que deben de ocupar alg n peque o espacio ocuparan toda la redondez de la tierra buscara yo nuevos mundos por do pasar sin romperlas y porque deis alg n cr dito a esta mi exageraci n ved que os lo promete por lo menos don quijote de la mancha si es que ha llegado a vuestros o dos este nombre ay amiga de mi alma dijo entonces la otra zagala y qu ventura tan grande nos ha sucedido ves este se or que tenemos delante pues h gote saber que es el m s valiente y el m s enamorado y el m s comedido que tiene el mundo si no es que nos miente y nos enga a una historia que de sus haza as anda impresa y yo he le do yo apostar que este buen hombre que viene consigo es un tal sancho panza su escudero a cuyas gracias no hay ningunas que se le igualen as es la verdad dijo sancho que yo soy ese gracioso y ese escudero que vuestra merced dice y este se or es mi amo el mismo don quijote de la mancha historiado y referido ay dijo la otra supliqu mosle amiga que se quede que nuestros padres y nuestros hermanos gustar n infinito dello que tambi n he o do yo decir de su valor y de sus gracias lo mismo que t me has dicho y sobre todo dicen d l que es el m s firme y m s leal enamorado que se sabe y que su dama es una tal dulcinea del toboso a quien en toda espa a la dan la palma de la hermosura con raz n se la dan dijo don quijote si ya no lo pone en duda vuestra sin igual belleza no os cans is se oras en detenerme porque las precisas obligaciones de mi profesi n no me dejan reposar en ning n cabo lleg en esto adonde los cuatro estaban un hermano de una de las dos pastoras vestido asimismo de pastor con la riqueza y galas que a las de las zagalas correspond a cont ronle ellas que el que con ellas estaba era el valeroso don quijote de la mancha y el otro su escudero sancho de quien ten a l ya noticia por haber le do su historia ofreci sele el gallardo pastor pidi le que se viniese con l a sus tiendas h bolo de conceder don quijote y as lo hizo lleg en esto el ojeo llen ronse las redes de pajarillos diferentes que enga ados de la color de las redes ca an en el peligro de que iban huyendo junt ronse en aquel sitio m s de treinta personas todas bizarramente de pastores y pastoras vestidas y en un instante quedaron enteradas de qui nes eran don quijote y su escudero de que no poco contento recibieron porque ya ten an d l noticia por su historia acudieron a las tiendas hallaron las mesas puestas ricas abundantes y limpias honraron a don quijote d ndole el primer lugar en ellas mir banle todos y admir banse de verle finalmente alzados los manteles con gran reposo alz don quijote la voz y dijo entre los pecados mayores que los hombres cometen aunque algunos dicen que es la soberbia yo digo que es el desagradecimiento ateni ndome a lo que suele decirse que de los desagradecidos est lleno el infierno este pecado en cuanto me ha sido posible he procurado yo huir desde el instante que tuve uso de raz n y si no puedo pagar las buenas obras que me hacen con otras obras pongo en su lugar los deseos de hacerlas y cuando stos no bastan las publico porque quien dice y publica las buenas obras que recibe tambi n las recompensara con otras si pudiera porque por la mayor parte los que reciben son inferiores a los que dan y as es dios sobre todos porque es dador sobre todos y no pueden corresponder las d divas del hombre a las de dios con igualdad por infinita distancia y esta estrecheza y cortedad en cierto modo la suple el agradecimiento yo pues agradecido a la merced que aqu se me ha hecho no pudiendo corresponder a la misma medida conteni ndome en los estrechos l mites de mi poder o ofrezco lo que puedo y lo que tengo de mi cosecha y as digo que sustentar dos d as naturales en metad de ese camino real que va a zaragoza que estas se oras zagalas contrahechas que aqu est n son las m s hermosas doncellas y m s corteses que hay en el mundo excetado s lo a la sin par dulcinea del toboso nica se ora de mis pensamientos con paz sea dicho de cuantos y cuantas me escuchan oyendo lo cual sancho que con grande atenci n le hab a estado escuchando dando una gran voz dijo es posible que haya en el mundo personas que se atrevan a decir y a jurar que este mi se or es loco digan vuestras mercedes se ores pastores hay cura de aldea por discreto y por estudiante que sea que pueda decir lo que mi amo ha dicho ni hay caballero andante por m s fama que tenga de valiente que pueda ofrecer lo que mi amo aqu ha ofrecido volvi se don quijote a sancho y encendido el rostro y col rico le dijo es posible oh sancho que haya en todo el orbe alguna persona que diga que no eres tonto aforrado de lo mismo con no s qu ribetes de malicioso y de bellaco qui n te mete a ti en mis cosas y en averiguar si soy discreto o majadero calla y no me repliques sino ensilla si est desensillado rocinante vamos a poner en efecto mi ofrecimiento que con la raz n que va de mi parte puedes dar por vencidos a todos cuantos quisieren contradecirla y con gran furia y muestras de enojo se levant de la silla dejando admirados a los circunstantes haci ndoles dudar si le pod an tener por loco o por cuerdo finalmente habi ndole persuadido que no se pusiese en tal demanda que ellos daban por bien conocida su agradecida voluntad y que no eran menester nuevas demostraciones para conocer su nimo valeroso pues bastaban las que en la historia de sus hechos se refer an con todo esto sali don quijote con su intenci n y puesto sobre rocinante embrazando su escudo y tomando su lanza se puso en la mitad de un real camino que no lejos del verde prado estaba sigui le sancho sobre su rucio con toda la gente del pastoral reba o deseosos de ver en qu paraba su arrogante y nunca visto ofrecimiento puesto pues don quijote en mitad del camino como os he dicho hiri el aire con semejantes palabras oh vosotros pasajeros y viandantes caballeros escuderos gente de a pie y de a caballo que por este camino pas is o hab is de pasar en estos dos d as siguientes sabed que don quijote de la mancha caballero andante est aqu puesto para defender que a todas las hermosuras y cortes as del mundo exceden las que se encierran en las ninfas habitadoras destos prados y bosques dejando a un lado a la se ora de mi alma dulcinea del toboso por eso el que fuere de parecer contrario acuda que aqu le espero dos veces repiti estas mismas razones y dos veces no fueron o das de ning n aventurero pero la suerte que sus cosas iba encaminando de mejor en mejor orden que de all a poco se descubriese por el camino muchedumbre de hombres de a caballo y muchos dellos con lanzas en las manos caminando todos api ados de tropel y a gran priesa no los hubieron bien visto los que con don quijote estaban cuando volviendo las espaldas se apartaron bien lejos del camino porque conocieron que si esperaban les pod a suceder alg n peligro s lo don quijote con intr pido coraz n se estuvo quedo y sancho panza se escud con las ancas de rocinante lleg el tropel de los lanceros y uno dellos que ven a m s delante a grandes voces comenz a decir a don quijote ap rtate hombre del diablo del camino que te har n pedazos estos toros ea canalla respondi don quijote para m no hay toros que valgan aunque sean de los m s bravos que cr a jarama en sus riberas confesad malandrines as a carga cerrada que es verdad lo que yo aqu he publicado si no conmigo sois en batalla no tuvo lugar de responder el vaquero ni don quijote le tuvo de desviarse aunque quisiera y as el tropel de los toros bravos y el de los mansos cabestros con la multitud de los vaqueros y otras gentes que a encerrar los llevaban a un lugar donde otro d a hab an de correrse pasaron sobre don quijote y sobre sancho rocinante y el rucio dando con todos ellos en tierra ech ndole a rodar por el suelo qued molido sancho espantado don quijote aporreado el rucio y no muy cat lico rocinante pero en fin se levantaron todos y don quijote a gran priesa tropezando aqu y cayendo all comenz a correr tras la vacada diciendo a voces deteneos y esperad canalla malandrina que un solo caballero os espera el cual no tiene condici n ni es de parecer de los que dicen que al enemigo que huye hacerle la puente de plata pero no por eso se detuvieron los apresurados corredores ni hicieron m s caso de sus amenazas que de las nubes de anta o. det vole el cansancio a don quijote y m s enojado que vengado se sent en el camino esperando a que sancho rocinante y el rucio llegasen llegaron volvieron a subir amo y mozo y sin volver a despedirse de la arcadia fingida o contrahecha y con m s verg enza que gusto siguieron su camino cap tulo lix donde se cuenta del extraordinario suceso que se puede tener por aventura que le sucedi a don quijote al polvo y al cansancio que don quijote y sancho sacaron del descomedimiento de los toros socorri una fuente clara y limpia que entre una fresca arboleda hallaron en el margen de la cual dejando libres sin j quima y freno al rucio y a rocinante los dos asendereados amo y mozo se sentaron acudi sancho a la reposter a de su alforjas y dellas sac de lo que l sol a llamar condumio enjuag se la boca lav se don quijote el rostro con cuyo refrigerio cobraron aliento los esp ritus desalentados no com a don quijote de puro pesaroso ni sancho no osaba tocar a los manjares que delante ten a de puro comedido y esperaba a que su se or hiciese la salva pero viendo que llevado de sus imaginaciones no se acordaba de llevar el pan a la boca no abri la suya y atropellando por todo g nero de crianza comenz a embaular en el est mago el pan y queso que se le ofrec a. come sancho amigo dijo don quijote sustenta la vida que m s que a m te importa y d jame morir a m a manos de mis pensamientos y a fuerzas de mis desgracias yo sancho nac para vivir muriendo y t para morir comiendo y porque veas que te digo verdad en esto consid rame impreso en historias famoso en las armas comedido en mis acciones respetado de pr ncipes solicitado de doncellas al cabo al cabo cuando esperaba palmas triunfos y coronas granjeadas y merecidas por mis valerosas haza as me he visto esta ma ana pisado y acoceado y molido de los pies de animales inmundos y soeces esta consideraci n me embota los dientes entorpece las muelas y entomece las manos y quita de todo en todo la gana del comer de manera que pienso dejarme morir de hambre muerte la m s cruel de las muertes desa manera dijo sancho sin dejar de mascar apriesa no aprobar vuestra merced aquel refr n que dicen muera marta y muera harta yo a lo menos no pienso matarme a m mismo antes pienso hacer como el zapatero que tira el cuero con los dientes hasta que le hace llegar donde l quiere yo tirar mi vida comiendo hasta que llegue al fin que le tiene determinado el cielo y sepa se or que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse como vuestra merced y cr ame y despu s de comido chese a dormir un poco sobre los colchones verdes destas yerbas y ver como cuando despierte se halla algo m s aliviado h zolo as don quijote pareci ndole que las razones de sancho m s eran de fil sofo que de mentecato y d jole si t oh sancho quisieses hacer por m lo que yo ahora te dir ser an mis alivios m s ciertos y mis pesadumbres no tan grandes y es que mientras yo duermo obedeciendo tus consejos t te desviases un poco lejos de aqu y con las riendas de rocinante echando al aire tus carnes te dieses trecientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los tres mil y tantos que te has de dar por el desencanto de dulcinea que es l stima no peque a que aquella pobre se ora est encantada por tu descuido y negligencia hay mucho que decir en eso dijo sancho durmamos por ahora entrambos y despu s dios dijo lo que ser sepa vuestra merced que esto de azotarse un hombre a sangre fr a es cosa recia y m s si caen los azotes sobre un cuerpo mal sustentado y peor comido tenga paciencia mi se ora dulcinea que cuando menos se cate me ver hecho una criba de azotes y hasta la muerte todo es vida quiero decir que a n yo la tengo junto con el deseo de cumplir con lo que he prometido agradeci ndoselo don quijote comi algo y sancho mucho y ech ronse a dormir entrambos dejando a su albedr o y sin orden alguna pacer del abundosa yerba de que aquel prado estaba lleno a los dos continuos compa eros y amigos rocinante y el rucio despertaron algo tarde volvieron a subir y a seguir su camino d ndose priesa para llegar a una venta que al parecer una legua de all se descubr a. digo que era venta porque don quijote la llam as fuera del uso que ten a de llamar a todas las ventas castillos llegaron pues a ella preguntaron al hu sped si hab a posada fueles respondido que s con toda la comodidad y regalo que pudiera hallar en zaragoza ape ronse y recogi sancho su reposter a en un aposento de quien el hu sped le dio la llave llev las bestias a la caballeriza ech les sus piensos sali a ver lo que don quijote que estaba sentado sobre un poyo le mandaba dando particulares gracias al cielo de que a su amo no le hubiese parecido castillo aquella venta lleg se la hora del cenar recogi ronse a su estancia pregunt sancho al hu sped que qu ten a para darles de cenar a lo que el hu sped respondi que su boca ser a medida y as que pidiese lo que quisiese que de las pajaricas del aire de las aves de la tierra y de los pescados del mar estaba prove da aquella venta no es menester tanto respondi sancho que con un par de pollos que nos asen tendremos lo suficiente porque mi se or es delicado y come poco y yo no soy tragant n en demas a. respondi le el hu sped que no ten a pollos porque los milanos los ten an asolados pues mande el se or hu sped dijo sancho asar una polla que sea tierna polla mi padre respondi el hu sped en verdad en verdad que envi ayer a la ciudad a vender m s de cincuenta pero fuera de pollas pida vuestra merced lo que quisiere desa manera dijo sancho no faltar ternera o cabrito en casa por ahora respondi el hu sped no lo hay porque se ha acabado pero la semana que viene lo habr de sobra medrados estamos con eso respondi sancho yo pondr que se vienen a resumirse todas estas faltas en las sobras que debe de haber de tocino y huevos por dios respondi el hu sped que es gentil relente el que mi hu sped tiene pues hele dicho que ni tengo pollas ni gallinas y quiere que tenga huevos discurra si quisiere por otras delicadezas y d jese de pedir gallinas resolv monos cuerpo de m dijo sancho y d game finalmente lo que tiene y d jese de discurrimientos se or hu sped dijo el ventero lo que real y verdaderamente tengo son dos u as de vaca que parecen manos de ternera o dos manos de ternera que parecen u as de vaca est n cocidas con sus garbanzos cebollas y tocino y la hora de ahora est n diciendo com me com me por m as las marco desde aqu dijo sancho y nadie las toque que yo las pagar mejor que otro porque para m ninguna otra cosa pudiera esperar de m s gusto y no se me dar a nada que fuesen manos como fuesen u as nadie las tocar dijo el ventero porque otros hu spedes que tengo de puro principales traen consigo cocinero despensero y reposter a. si por principales va dijo sancho ninguno m s que mi amo pero el oficio que l trae no permite despensas ni botiller as ah nos tendemos en mitad de un prado y nos hartamos de bellotas o de n speros esta fue la pl tica que sancho tuvo con el ventero sin querer sancho pasar adelante en responderle que ya le hab a preguntado qu oficio o qu ejercicio era el de su amo lleg se pues la hora del cenar recogi se a su estancia don quijote trujo el hu sped la olla as como estaba y sent se a cenar muy de prop sito parece ser que en otro aposento que junto al de don quijote estaba que no le divid a m s que un sutil tabique oy decir don quijote por vida de vuestra merced se or don jer nimo que en tanto que trae la cena leamos otro cap tulo de la segunda parte de don quijote de la mancha apenas oy su nombre don quijote cuando se puso en pie y con o do alerto escuch lo que d l trataban y oy que el tal don jer nimo referido respondi para qu quiere vuestra merced se or don juan que leamos estos disparates y el que hubiere le do la primera parte de la historia de don quijote de la mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda con todo eso dijo el don juan ser bien leerla pues no hay libro tan malo que no tenga alguna cosa buena lo que a m en ste m s desplace es que pinta a don quijote ya desenamorado de dulcinea del toboso oyendo lo cual don quijote lleno de ira y de despecho alz la voz y dijo quienquiera que dijere que don quijote de la mancha ha olvidado ni puede olvidar a dulcinea del toboso yo le har entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad porque la sin par dulcinea del toboso ni puede ser olvidada ni en don quijote puede caber olvido su blas n es la firmeza y su profesi n el guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna qui n es el que nos responde respondieron del otro aposento qui n ha de ser respondi sancho sino el mismo don quijote de la mancha que har bueno cuanto ha dicho y aun cuanto dijere que al buen pagador no le duelen prendas apenas hubo dicho esto sancho cuando entraron por la puerta de su aposento dos caballeros que tales lo parec an y uno dellos echando los brazos al cuello de don quijote le dijo ni vuestra presencia puede desmentir vuestro nombre ni vuestro nombre puede no acreditar vuestra presencia sin duda vos se or sois el verdadero don quijote de la mancha norte y lucero de la andante caballer a a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras haza as como lo ha hecho el autor deste libro que aqu os entrego y poni ndole un libro en las manos que tra a su compa ero le tom don quijote y sin responder palabra comenz a hojearle y de all a un poco se le volvi diciendo en esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensi n. la primera es algunas palabras que he le do en el pr logo la otra que el lenguaje es aragon s porque tal vez escribe sin art culos y la tercera que m s le confirma por ignorante es que yerra y se desv a de la verdad en lo m s principal de la historia porque aqu dice que la mujer de sancho panza mi escudero se llama mari guti rrez y no llama tal sino teresa panza y quien en esta parte tan principal yerra bien se podr temer que yerra en todas las dem s de la historia a esto dijo sancho donosa cosa de historiador por cierto bien debe de estar en el cuento de nuestros sucesos pues llama a teresa panza mi mujer mari guti rrez torne a tomar el libro se or y mire si ando yo por ah y si me ha mudado el nombre por lo que he o do hablar amigo dijo don jer nimo sin duda deb is de ser sancho panza el escudero del se or don quijote s soy respondi sancho y me precio dello pues a fe dijo el caballero que no os trata este autor moderno con la limpieza que en vuestra persona se muestra p ntaos comedor y simple y no nada gracioso y muy otro del sancho que en la primera parte de la historia de vuestro amo se describe dios se lo perdone dijo sancho dej rame en mi rinc n sin acordarse de m porque quien las sabe las ta e y bien se est san pedro en roma los dos caballeros pidieron a don quijote se pasase a su estancia a cenar con ellos que bien sab an que en aquella venta no hab a cosas pertenecientes para su persona don quijote que siempre fue comedido condecenci con su demanda y cen con ellos qued se sancho con la olla con mero mixto imperio sent se en cabecera de mesa y con l el ventero que no menos que sancho estaba de sus manos y de sus u as aficionado en el discurso de la cena pregunt don juan a don quijote qu nuevas ten a de la se ora dulcinea del toboso si se hab a casado si estaba parida o pre ada o si estando en su entereza se acordaba guardando su honestidad y buen decoro de los amorosos pensamientos del se or don quijote a lo que l respondi dulcinea se est entera y mis pensamientos m s firmes que nunca las correspondencias en su sequedad antigua su hermosura en la de una soez labradora transformada y luego les fue contando punto por punto el encanto de la se ora dulcinea y lo que le hab a sucedido en la cueva de montesinos con la orden que el sabio merl n le hab a dado para desencantarla que fue la de los azotes de sancho sumo fue el contento que los dos caballeros recibieron de o r contar a don quijote los estra os sucesos de su historia y as quedaron admirados de sus disparates como del elegante modo con que los contaba aqu le ten an por discreto y all se les deslizaba por mentecato sin saber determinarse qu grado le dar an entre la discreci n y la locura acab de cenar sancho y dejando hecho equis al ventero se pas a la estancia de su amo y en entrando dijo que me maten se ores si el autor deste libro que vuesas mercedes tienen quiere que no comamos buenas migas juntos yo querr a que ya que me llama comil n como vuesas mercedes dicen no me llamase tambi n borracho s llama dijo don jer nimo pero no me acuerdo en qu manera aunque s que son malsonantes las razones y adem s mentirosas seg n yo echo de ver en la fisonom a del buen sancho que est presente cr anme vuesas mercedes dijo sancho que el sancho y el don quijote desa historia deben de ser otros que los que andan en aquella que compuso cide hamete benengeli que somos nosotros mi amo valiente discreto y enamorado y yo simple gracioso y no comedor ni borracho yo as lo creo dijo don juan y si fuera posible se hab a de mandar que ninguno fuera osado a tratar de las cosas del gran don quijote si no fuese cide hamete su primer autor bien as como mand alejandro que ninguno fuese osado a retratarle sino apeles retr teme el que quisiere dijo don quijote pero no me maltrate que muchas veces suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias ninguna dijo don juan se le puede hacer al se or don quijote de quien l no se pueda vengar si no la repara en el escudo de su paciencia que a mi parecer es fuerte y grande en estas y otras pl ticas se pas gran parte de la noche y aunque don juan quisiera que don quijote leyera m s del libro por ver lo que discantaba no lo pudieron acabar con l diciendo que l lo daba por le do y lo confirmaba por todo necio y que no quer a si acaso llegase a noticia de su autor que le hab a tenido en sus manos se alegrase con pensar que le hab a le do pues de las cosas obscenas y torpes los pensamientos se han de apartar cuanto m s los ojos pregunt ronle que ad nde llevaba determinado su viaje respondi que a zaragoza a hallarse en las justas del arn s que en aquella ciudad suelen hacerse todos los a os d jole don juan que aquella nueva historia contaba como don quijote sea quien se quisiere se hab a hallado en ella en una sortija falta de invenci n pobre de letras pobr sima de libreas aunque rica de simplicidades por el mismo caso respondi don quijote no pondr los pies en zaragoza y as sacar a la plaza del mundo la mentira dese historiador moderno y echar n de ver las gentes como yo no soy el don quijote que l dice har muy bien dijo don jer nimo y otras justas hay en barcelona donde podr el se or don quijote mostrar su valor as lo pienso hacer dijo don quijote y vuesas mercedes me den licencia pues ya es hora para irme al lecho y me tengan y pongan en el n mero de sus mayores amigos y servidores y a m tambi n dijo sancho quiz ser bueno para algo con esto se despidieron y don quijote y sancho se retiraron a su aposento dejando a don juan y a don jer nimo admirados de ver la mezcla que hab a hecho de su discreci n y de su locura y verdaderamente creyeron que stos eran los verdaderos don quijote y sancho y no los que describ a su autor aragon s. madrug don quijote y dando golpes al tabique del otro aposento se despidi de sus hu spedes pag sancho al ventero magn ficamente y aconsej le que alabase menos la provisi n de su venta o la tuviese m s prove da cap tulo lx de lo que sucedi a don quijote yendo a barcelona era fresca la ma ana y daba muestras de serlo asimesmo el d a en que don quijote sali de la venta inform ndose primero cu l era el m s derecho camino para ir a barcelona sin tocar en zaragoza tal era el deseo que ten a de sacar mentiroso aquel nuevo historiador que tanto dec an que le vituperaba sucedi pues que en m s de seis d as no le sucedi cosa digna de ponerse en escritura al cabo de los cuales yendo fuera de camino le tom la noche entre unas espesas encinas o alcornoques que en esto no guarda la puntualidad cide hamete que en otras cosas suele ape ronse de sus bestias amo y mozo y acomod ndose a los troncos de los rboles sancho que hab a merendado aquel d a se dej entrar de rond n por las puertas del sue o pero don quijote a quien desvelaban sus imaginaciones mucho m s que la hambre no pod a pegar sus ojos antes iba y ven a con el pensamiento por mil g neros de lugares ya le parec a hallarse en la cueva de montesinos ya ver brincar y subir sobre su pollina a la convertida en labradora dulcinea ya que le sonaban en los o dos las palabras del sabio merl n que le refer an las condiciones y diligencias que se hab an de hacer y tener en el desencanto de dulcinea desesper base de ver la flojedad y caridad poca de sancho su escudero pues a lo que cre a solos cinco azotes se hab a dado n mero desigual y peque o para los infinitos que le faltaban y desto recibi tanta pesadumbre y enojo que hizo este discurso si nudo gordiano cort el magno alejandro diciendo tanto monta cortar como desatar y no por eso dej de ser universal se or de toda la asia ni m s ni menos podr a suceder ahora en el desencanto de dulcinea si yo azotase a sancho a pesar suyo que si la condici n deste remedio est en que sancho reciba los tres mil y tantos azotes qu se me da a m que se los d l o que se los d otro pues la sustancia est en que l los reciba lleguen por do llegaren con esta imaginaci n se lleg a sancho habiendo primero tomado las riendas de rocinante y acomod dolas en modo que pudiese azotarle con ellas comenz le a quitar las cintas que es opini n que no ten a m s que la delantera en que se sustentaban los greguescos pero apenas hubo llegado cuando sancho despert en todo su acuerdo y dijo qu es esto qui n me toca y desencinta yo soy respondi don quijote que vengo a suplir tus faltas y a remediar mis trabajos v ngote a azotar sancho y a descargar en parte la deuda a que te obligaste dulcinea perece t vives en descuido yo muero deseando y as desat cate por tu voluntad que la m a es de darte en esta soledad por lo menos dos mil azotes eso no dijo sancho vuesa merced se est quedo si no por dios verdadero que nos han de o r los sordos los azotes a que yo me obligu han de ser voluntarios y no por fuerza y ahora no tengo gana de azotarme basta que doy a vuesa merced mi palabra de vapularme y mosquearme cuando en voluntad me viniere no hay dejarlo a tu cortes a sancho dijo don quijote porque eres duro de coraz n y aunque villano blando de carnes y as procuraba y pugnaba por desenlazarle viendo lo cual sancho panza se puso en pie y arremetiendo a su amo se abraz con l a brazo partido y ech ndole una zancadilla dio con l en el suelo boca arriba p sole la rodilla derecha sobre el pecho y con las manos le ten a las manos de modo que ni le dejaba rodear ni alentar don quijote le dec a c mo traidor contra tu amo y se or natural te desmandas con quien te da su pan te atreves ni quito rey ni pongo rey respondi sancho sino ay dome a m que soy mi se or vuesa merced me prometa que se estar quedo y no tratar de azotarme por agora que yo le dejar libre y desembarazado donde no aqu morir s traidor enemigo de do a sancha prometi selo don quijote y jur por vida de sus pensamientos no tocarle en el pelo de la ropa y que dejar a en toda su voluntad y albedr o el azotarse cuando quisiese levant se sancho y desvi se de aquel lugar un buen espacio y yendo a arrimarse a otro rbol sinti que le tocaban en la cabeza y alzando las manos top con dos pies de persona con zapatos y calzas tembl de miedo acudi a otro rbol y sucedi le lo mesmo dio voces llamando a don quijote que le favoreciese h zolo as don quijote y pregunt ndole qu le hab a sucedido y de qu ten a miedo le respondi sancho que todos aquellos rboles estaban llenos de pies y de piernas humanas tent los don quijote y cay luego en la cuenta de lo que pod a ser y d jole a sancho no tienes de qu tener miedo porque estos pies y piernas que tientas y no vees sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos rboles est n ahorcados que por aqu los suele ahorcar la justicia cuando los coge de veinte en veinte y de treinta en treinta por donde me doy a entender que debo de estar cerca de barcelona y as era la verdad como l lo hab a imaginado al parecer alzaron los ojos y vieron los racimos de aquellos rboles que eran cuerpos de bandoleros ya en esto amanec a y si los muertos los hab an espantado no menos los atribularon m s de cuarenta bandoleros vivos que de improviso les rodearon dici ndoles en lengua catalana que estuviesen quedos y se detuviesen hasta que llegase su capit n. hall se don quijote a pie su caballo sin freno su lanza arrimada a un rbol y finalmente sin defensa alguna y as tuvo por bien de cruzar las manos e inclinar la cabeza guard ndose para mejor saz n y coyuntura acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no dejarle ninguna cosa de cuantas en las alforjas y la maleta tra a y av nole bien a sancho que en una ventrera que ten a ce ida ven an los escudos del duque y los que hab an sacado de su tierra y con todo eso aquella buena gente le escardara y le mirara hasta lo que entre el cuero y la carne tuviera escondido si no llegara en aquella saz n su capit n el cual mostr ser de hasta edad de treinta y cuatro a os robusto m s que de mediana proporci n de mirar grave y color morena ven a sobre un poderoso caballo vestida la acerada cota y con cuatro pistoletes que en aquella tierra se llaman pedre ales a los lados vio que sus escuderos que as llaman a los que andan en aquel ejercicio iban a despojar a sancho panza mand les que no lo hiciesen y fue luego obedecido y as se escap la ventrera admir le ver lanza arrimada al rbol escudo en el suelo y a don quijote armado y pensativo con la m s triste y melanc lica figura que pudiera formar la misma tristeza lleg se a l dici ndole no est is tan triste buen hombre porque no hab is ca do en las manos de alg n cruel osiris sino en las de roque guinart que tienen m s de compasivas que de rigurosas no es mi tristeza respondi don quijote haber ca do en tu poder oh valeroso roque cuya fama no hay l mites en la tierra que la encierren sino por haber sido tal mi descuido que me hayan cogido tus soldados sin el freno estando yo obligado seg n la orden de la andante caballer a que profeso a vivir contino alerta siendo a todas horas centinela de m mismo porque te hago saber oh gran roque que si me hallaran sobre mi caballo con mi lanza y con mi escudo no les fuera muy f cil rendirme porque yo soy don quijote de la mancha aquel que de sus haza as tiene lleno todo el orbe luego roque guinart conoci que la enfermedad de don quijote tocaba m s en locura que en valent a y aunque algunas veces le hab a o do nombrar nunca tuvo por verdad sus hechos ni se pudo persuadir a que semejante humor reinase en coraz n de hombre y holg se en estremo de haberle encontrado para tocar de cerca lo que de lejos d l hab a o do y as le dijo valeroso caballero no os despech is ni teng is a siniestra fortuna sta en que os hall is que pod a ser que en estos tropiezos vuestra torcida suerte se enderezase que el cielo por estra os y nunca vistos rodeos de los hombres no imaginados suele levantar los ca dos y enriquecer los pobres ya le iba a dar las gracias don quijote cuando sintieron a sus espaldas un ruido como de tropel de caballos y no era sino un solo sobre el cual ven a a toda furia un mancebo al parecer de hasta veinte a os vestido de damasco verde con pasamanos de oro greguescos y saltaembarca con sombrero terciado a la valona botas enceradas y justas espuelas daga y espada doradas una escopeta peque a en las manos y dos pistolas a los lados al ruido volvi roque la cabeza y vio esta hermosa figura la cual en llegando a l dijo en tu busca ven a oh valeroso roque para hallar en ti si no remedio a lo menos alivio en mi desdicha y por no tenerte suspenso porque s que no me has conocido quiero decirte qui n soy y soy claudia jer nima hija de sim n forte tu singular amigo y enemigo particular de clauquel torrellas que asimismo lo es tuyo por ser uno de los de tu contrario bando y ya sabes que este torrellas tiene un hijo que don vicente torrellas se llama o a lo menos se llamaba no ha dos horas ste pues por abreviar el cuento de mi desventura te dir en breves palabras la que me ha causado viome requebr me escuch le enamor me a hurto de mi padre porque no hay mujer por retirada que est y recatada que sea a quien no le sobre tiempo para poner en ejecuci n y efecto sus atropellados deseos finalmente l me prometi de ser mi esposo y yo le di la palabra de ser suya sin que en obras pas semos adelante supe ayer que olvidado de lo que me deb a se casaba con otra y que esta ma ana iba a desposarse nueva que me turb el sentido y acab la paciencia y por no estar mi padre en el lugar le tuve yo de ponerme en el traje que vees y apresurando el paso a este caballo alcanc a don vicente obra de una legua de aqu y sin ponerme a dar quejas ni a o r disculpas le dispar estas escopetas y por a adidura estas dos pistolas y a lo que creo le deb de encerrar m s de dos balas en el cuerpo abri ndole puertas por donde envuelta en su sangre saliese mi honra all le dejo entre sus criados que no osaron ni pudieron ponerse en su defensa vengo a buscarte para que me pases a francia donde tengo parientes con quien viva y asimesmo a rogarte defiendas a mi padre porque los muchos de don vicente no se atrevan a tomar en l desaforada venganza roque admirado de la gallard a bizarr a buen talle y suceso de la hermosa claudia le dijo ven se ora y vamos a ver si es muerto tu enemigo que despu s veremos lo que m s te importare don quijote que estaba escuchando atentamente lo que claudia hab a dicho y lo que roque guinart respondi dijo no tiene nadie para qu tomar trabajo en defender a esta se ora que lo tomo yo a mi cargo denme mi caballo y mis armas y esp renme aqu que yo ir a buscar a ese caballero y muerto o vivo le har cumplir la palabra prometida a tanta belleza nadie dude de esto dijo sancho porque mi se or tiene muy buena mano para casamentero pues no ha muchos d as que hizo casar a otro que tambi n negaba a otra doncella su palabra y si no fuera porque los encantadores que le persiguen le mudaron su verdadera figura en la de un lacayo sta fuera la hora que ya la tal doncella no lo fuera roque que atend a m s a pensar en el suceso de la hermosa claudia que en las razones de amo y mozo no las entendi y mandando a sus escuderos que volviesen a sancho todo cuanto le hab an quitado del rucio mand ndoles asimesmo que se retirasen a la parte donde aquella noche hab an estado alojados y luego se parti con claudia a toda priesa a buscar al herido o muerto don vicente llegaron al lugar donde le encontr claudia y no hallaron en l sino reci n derramada sangre pero tendiendo la vista por todas partes descubrieron por un recuesto arriba alguna gente y di ronse a entender como era la verdad que deb a ser don vicente a quien sus criados o muerto o vivo llevaban o para curarle o para enterrarle di ronse priesa a alcanzarlos que como iban de espacio con facilidad lo hicieron hallaron a don vicente en los brazos de sus criados a quien con cansada y debilitada voz rogaba que le dejasen all morir porque el dolor de las heridas no consent a que m s adelante pasase arroj ronse de los caballos claudia y roque lleg ronse a l temieron los criados la presencia de roque y claudia se turb en ver la de don vicente y as entre enternecida y rigurosa se lleg a l y asi ndole de las manos le dijo si t me dieras stas conforme a nuestro concierto nunca t te vieras en este paso abri los casi cerrados ojos el herido caballero y conociendo a claudia le dijo bien veo hermosa y enga ada se ora que t has sido la que me has muerto pena no merecida ni debida a mis deseos con los cuales ni con mis obras jam s quise ni supe ofenderte luego no es verdad dijo claudia que ibas esta ma ana a desposarte con leonora la hija del rico balvastro no por cierto respondi don vicente mi mala fortuna te debi de llevar estas nuevas para que celosa me quitases la vida la cual pues la dejo en tus manos y en tus brazos tengo mi suerte por venturosa y para asegurarte desta verdad aprieta la mano y rec beme por esposo si quisieres que no tengo otra mayor satisfaci n que darte del agravio que piensas que de m has recebido apret le la mano claudia y apret sele a ella el coraz n de manera que sobre la sangre y pecho de don vicente se qued desmayada y a l le tom un mortal parasismo confuso estaba roque y no sab a qu hacerse acudieron los criados a buscar agua que echarles en los rostros y truj ronla con que se los ba aron volvi de su desmayo claudia pero no de su parasismo don vicente porque se le acab la vida visto lo cual de claudia habi ndose enterado que ya su dulce esposo no viv a rompi los aires con suspiros hiri los cielos con quejas maltrat sus cabellos entreg ndolos al viento afe su rostro con sus propias manos con todas las muestras de dolor y sentimiento que de un lastimado pecho pudieran imaginarse oh cruel e inconsiderada mujer dec a con qu facilidad te moviste a poner en ejecuci n tan mal pensamiento oh fuerza rabiosa de los celos a qu desesperado fin conduc s a quien os da acogida en su pecho oh esposo m o cuya desdichada suerte por ser prenda m a te ha llevado del t lamo a la sepultura tales y tan tristes eran las quejas de claudia que sacaron las l grimas de los ojos de roque no acostumbrados a verterlas en ninguna ocasi n. lloraban los criados desmay base a cada paso claudia y todo aquel circuito parec a campo de tristeza y lugar de desgracia finalmente roque guinart orden a los criados de don vicente que llevasen su cuerpo al lugar de su padre que estaba all cerca para que le diesen sepultura claudia dijo a roque que querr a irse a un monasterio donde era abadesa una t a suya en el cual pensaba acabar la vida de otro mejor esposo y m s eterno acompa ada alab le roque su buen prop sito ofreci sele de acompa arla hasta donde quisiese y de defender a su padre de los parientes y de todo el mundo si ofenderle quisiese no quiso su compa a claudia en ninguna manera y agradeciendo sus ofrecimientos con las mejores razones que supo se despedi d l llorando los criados de don vicente llevaron su cuerpo y roque se volvi a los suyos y este fin tuvieron los amores de claudia jer nima pero qu mucho si tejieron la trama de su lamentable historia las fuerzas invencibles y rigurosas de los celos hall roque guinart a sus escuderos en la parte donde les hab a ordenado y a don quijote entre ellos sobre rocinante haci ndoles una pl tica en que les persuad a dejasen aquel modo de vivir tan peligroso as para el alma como para el cuerpo pero como los m s eran gascones gente r stica y desbaratada no les entraba bien la pl tica de don quijote llegado que fue roque pregunt a sancho panza si le hab an vuelto y restituido las alhajas y preseas que los suyos del rucio le hab an quitado sancho respondi que s sino que le faltaban tres tocadores que val an tres ciudades qu es lo que dices hombre dijo uno de los presentes que yo los tengo y no valen tres reales as es dijo don quijote pero est malos mi escudero en lo que ha dicho por hab rmelos dado quien me los dio mand selos volver al punto roque guinart y mandando poner los suyos en ala mand traer all delante todos los vestidos joyas y dineros y todo aquello que desde la ltima repartici n hab an robado y haciendo brevemente el tanteo volviendo lo no repartible y reduci ndolo a dineros lo reparti por toda su compa a con tanta legalidad y prudencia que no pas un punto ni defraud nada de la justicia distributiva hecho esto con lo cual todos quedaron contentos satisfechos y pagados dijo roque a don quijote si no se guardase esta puntualidad con stos no se podr a vivir con ellos a lo que dijo sancho seg n lo que aqu he visto es tan buena la justicia que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones oy lo un escudero y enarbol el mocho de un arcabuz con el cual sin duda le abriera la cabeza a sancho si roque guinart no le diera voces que se detuviese pasm se sancho y propuso de no descoser los labios en tanto que entre aquella gente estuviese lleg en esto uno o algunos de aquellos escuderos que estaban puestos por centinelas por los caminos para ver la gente que por ellos ven a y dar aviso a su mayor de lo que pasaba y ste dijo se or no lejos de aqu por el camino que va a barcelona viene un gran tropel de gente a lo que respondi roque has echado de ver si son de los que nos buscan o de los que nosotros buscamos no sino de los que buscamos respondi el escudero pues salid todos replic roque y tra dmelos aqu luego sin que se os escape ninguno hici ronlo as y qued ndose solos don quijote sancho y roque aguardaron a ver lo que los escuderos tra an y en este entretanto dijo roque a don quijote nueva manera de vida le debe de parecer al se or don quijote la nuestra nuevas aventuras nuevos sucesos y todos peligrosos y no me maravillo que as le parezca porque realmente le confieso que no hay modo de vivir m s inquieto ni m s sobresaltado que el nuestro a m me han puesto en l no s qu deseos de venganza que tienen fuerza de turbar los m s sosegados corazones yo de mi natural soy compasivo y bien intencionado pero como tengo dicho el querer vengarme de un agravio que se me hizo as da con todas mis buenas inclinaciones en tierra que persevero en este estado a despecho y pesar de lo que entiendo y como un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado hanse eslabonado las venganzas de manera que no s lo las m as pero las ajenas tomo a mi cargo pero dios es servido de que aunque me veo en la mitad del laberinto de mis confusiones no pierdo la esperanza de salir d l a puerto seguro admirado qued don quijote de o r hablar a roque tan buenas y concertadas razones porque l se pensaba que entre los de oficios semejantes de robar matar y saltear no pod a haber alguno que tuviese buen discurso y respondi le se or roque el principio de la salud est en conocer la enfermedad y en querer tomar el enfermo las medicinas que el m dico le ordena vuestra merced est enfermo conoce su dolencia y el cielo o dios por mejor decir que es nuestro m dico le aplicar medicinas que le sanen las cuales suelen sanar poco a poco y no de repente y por milagro y m s que los pecadores discretos est n m s cerca de enmendarse que los simples y pues vuestra merced ha mostrado en sus razones su prudencia no hay sino tener buen nimo y esperar mejor a de la enfermedad de su conciencia y si vuestra merced quiere ahorrar camino y ponerse con facilidad en el de su salvaci n v ngase conmigo que yo le ense ar a ser caballero andante donde se pasan tantos trabajos y desventuras que tom ndolas por penitencia en dos paletas le pondr n en el cielo ri se roque del consejo de don quijote a quien mudando pl tica cont el tr gico suceso de claudia jer nima de que le pes en estremo a sancho que no le hab a parecido mal la belleza desenvoltura y br o de la moza llegaron en esto los escuderos de la presa trayendo consigo dos caballeros a caballo y dos peregrinos a pie y un coche de mujeres con hasta seis criados que a pie y a caballo las acompa aban con otros dos mozos de mulas que los caballeros tra an cogi ronlos los escuderos en medio guardando vencidos y vencedores gran silencio esperando a que el gran roque guinart hablase el cual pregunt a los caballeros que qui n eran y ad nde iban y qu dinero llevaban uno dellos le respondi se or nosotros somos dos capitanes de infanter a espa ola tenemos nuestras compa as en n poles y vamos a embarcarnos en cuatro galeras que dicen est n en barcelona con orden de pasar a sicilia llevamos hasta docientos o trecientos escudos con que a nuestro parecer vamos ricos y contentos pues la estrecheza ordinaria de los soldados no permite mayores tesoros pregunt roque a los peregrinos lo mesmo que a los capitanes fuele respondido que iban a embarcarse para pasar a roma y que entre entrambos pod an llevar hasta sesenta reales quiso saber tambi n qui n iba en el coche y ad nde y el dinero que llevaban y uno de los de a caballo dijo mi se ora do a guiomar de qui ones mujer del regente de la vicar a de n poles con una hija peque a una doncella y una due a son las que van en el coche acompa mosla seis criados y los dineros son seiscientos escudos de modo dijo roque guinart que ya tenemos aqu novecientos escudos y sesenta reales mis soldados deben de ser hasta sesenta m rese a c mo le cabe a cada uno porque yo soy mal contador oyendo decir esto los salteadores levantaron la voz diciendo viva roque guinart muchos a os a pesar de los lladres que su perdici n procuran mostraron afligirse los capitanes entristeci se la se ora regenta y no se holgaron nada los peregrinos viendo la confiscaci n de sus bienes t volos as un rato suspensos roque pero no quiso que pasase adelante su tristeza que ya se pod a conocer a tiro de arcabuz y volvi ndose a los capitanes dijo vuesas mercedes se ores capitanes por cortes a sean servidos de prestarme sesenta escudos y la se ora regenta ochenta para contentar esta escuadra que me acompa a porque el abad de lo que canta yanta y luego pu dense ir su camino libre y desembarazadamente con un salvoconduto que yo les dar para que si toparen otras de algunas escuadras m as que tengo divididas por estos contornos no les hagan da o que no es mi intenci n de agraviar a soldados ni a mujer alguna especialmente a las que son principales infinitas y bien dichas fueron las razones con que los capitanes agradecieron a roque su cortes a y liberalidad que por tal la tuvieron en dejarles su mismo dinero la se ora do a guiomar de qui ones se quiso arrojar del coche para besar los pies y las manos del gran roque pero l no lo consinti en ninguna manera antes le pidi perd n del agravio que le hac a forzado de cumplir con las obligaciones precisas de su mal oficio mand la se ora regenta a un criado suyo diese luego los ochenta escudos que le hab an repartido y ya los capitanes hab an desembolsado los sesenta iban los peregrinos a dar toda su miseria pero roque les dijo que se estuviesen quedos y volvi ndose a los suyos les dijo destos escudos dos tocan a cada uno y sobran veinte los diez se den a estos peregrinos y los otros diez a este buen escudero porque pueda decir bien de esta aventura y tray ndole aderezo de escribir de que siempre andaba prove do roque les dio por escrito un salvoconduto para los mayorales de sus escuadras y despidi ndose dellos los dej ir libres y admirados de su nobleza de su gallarda disposici n y estra o proceder teni ndole m s por un alejandro magno que por ladr n conocido uno de los escuderos dijo en su lengua gascona y catalana este nuestro capit n m s es para frade que para bandolero si de aqu adelante quisiere mostrarse liberal s alo con su hacienda y no con la nuestra no lo dijo tan paso el desventurado que dejase de o rlo roque el cual echando mano a la espada le abri la cabeza casi en dos partes dici ndole desta manera castigo yo a los deslenguados y atrevidos pasm ronse todos y ninguno le os decir palabra tanta era la obediencia que le ten an apart se roque a una parte y escribi una carta a un su amigo a barcelona d ndole aviso como estaba consigo el famoso don quijote de la mancha aquel caballero andante de quien tantas cosas se dec an y que le hac a saber que era el m s gracioso y el m s entendido hombre del mundo y que de all a cuatro d as que era el de san juan bautista se le pondr a en mitad de la playa de la ciudad armado de todas sus armas sobre rocinante su caballo y a su escudero sancho sobre un asno y que diese noticia desto a sus amigos los niarros para que con l se solazasen que l quisiera que carecieran deste gusto los cadells sus contrarios pero que esto era imposible a causa que las locuras y discreciones de don quijote y los donaires de su escudero sancho panza no pod an dejar de dar gusto general a todo el mundo despach estas cartas con uno de sus escuderos que mudando el traje de bandolero en el de un labrador entr en barcelona y la dio a quien iba cap tulo lxi de lo que le sucedi a don quijote en la entrada de barcelona con otras cosas que tienen m s de lo verdadero que de lo discreto tres d as y tres noches estuvo don quijote con roque y si estuviera trecientos a os no le faltara qu mirar y admirar en el modo de su vida aqu amanec an acull com an unas veces hu an sin saber de qui n y otras esperaban sin saber a qui n. dorm an en pie interrompiendo el sue o mud ndose de un lugar a otro todo era poner esp as escuchar centinelas soplar las cuerdas de los arcabuces aunque tra an pocos porque todos se serv an de pedre ales roque pasaba las noches apartado de los suyos en partes y lugares donde ellos no pudiesen saber d nde estaba porque los muchos bandos que el visorrey de barcelona hab a echado sobre su vida le tra an inquieto y temeroso y no se osaba fiar de ninguno temiendo que los mismos suyos o le hab an de matar o entregar a la justicia vida por cierto miserable y enfadosa en fin por caminos desusados por atajos y sendas encubiertas partieron roque don quijote y sancho con otros seis escuderos a barcelona llegaron a su playa la v spera de san juan en la noche y abrazando roque a don quijote y a sancho a quien dio los diez escudos prometidos que hasta entonces no se los hab a dado los dej con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron volvi se roque qued se don quijote esperando el d a as a caballo como estaba y no tard mucho cuando comenz a descubrirse por los balcones del oriente la faz de la blanca aurora alegrando las yerbas y las flores en lugar de alegrar el o do aunque al mesmo instante alegraron tambi n el o do el son de muchas chirim as y atabales ruido de cascabeles trapa trapa aparta aparta de corredores que al parecer de la ciudad sal an dio lugar la aurora al sol que un rostro mayor que el de una rodela por el m s bajo horizonte poco a poco se iba levantando tendieron don quijote y sancho la vista por todas partes vieron el mar hasta entonces dellos no visto pareci les espacios simo y largo harto m s que las lagunas de ruidera que en la mancha hab an visto vieron las galeras que estaban en la playa las cuales abatiendo las tiendas se descubrieron llenas de fl mulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barr an el agua dentro sonaban clarines trompetas y chirim as que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos comenzaron a moverse y a hacer modo de escaramuza por las sosegadas aguas correspondi ndoles casi al mismo modo infinitos caballeros que de la ciudad sobre hermosos caballos y con vistosas libreas sal an los soldados de las galeras disparaban infinita artiller a a quien respond an los que estaban en las murallas y fuertes de la ciudad y la artiller a gruesa con espantoso estruendo romp a los vientos a quien respond an los ca ones de cruj a de las galeras el mar alegre la tierra jocunda el aire claro s lo tal vez turbio del humo de la artiller a parece que iba infundiendo y engendrando gusto s bito en todas las gentes no pod a imaginar sancho c mo pudiesen tener tantos pies aquellos bultos que por el mar se mov an en esto llegaron corriendo con grita lilil es y algazara los de las libreas adonde don quijote suspenso y at nito estaba y uno dellos que era el avisado de roque dijo en alta voz a don quijote bien sea venido a nuestra ciudad el espejo el farol la estrella y el norte de toda la caballer a andante donde m s largamente se contiene bien sea venido digo el valeroso don quijote de la mancha no el falso no el ficticio no el ap crifo que en falsas historias estos d as nos han mostrado sino el verdadero el legal y el fiel que nos describi cide hamete benengeli flor de los historiadores no respondi don quijote palabra ni los caballeros esperaron a que la respondiese sino volvi ndose y revolvi ndose con los dem s que los segu an comenzaron a hacer un revuelto caracol al derredor de don quijote el cual volvi ndose a sancho dijo stos bien nos han conocido yo apostar que han le do nuestra historia y aun la del aragon s reci n impresa volvi otra vez el caballero que habl a don quijote y d jole vuesa merced se or don quijote se venga con nosotros que todos somos sus servidores y grandes amigos de roque guinart a lo que don quijote respondi si cortes as engendran cortes as la vuestra se or caballero es hija o parienta muy cercana de las del gran roque llevadme do quisi redes que yo no tendr otra voluntad que la vuestra y m s si la quer is ocupar en vuestro servicio con palabras no menos comedidas que stas le respondi el caballero y encerr ndole todos en medio al son de las chirim as y de los atabales se encaminaron con l a la ciudad al entrar de la cual el malo que todo lo malo ordena y los muchachos que son m s malos que el malo dos dellos traviesos y atrevidos se entraron por toda la gente y alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de rocinante les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas sintieron los pobres animales las nuevas espuelas y apretando las colas aumentaron su disgusto de manera que dando mil corcovos dieron con sus due os en tierra don quijote corrido y afrentado acudi a quitar el plumaje de la cola de su matalote y sancho el de su rucio quisieran los que guiaban a don quijote castigar el atrevimiento de los muchachos y no fue posible porque se encerraron entre m s de otros mil que los segu an volvieron a subir don quijote y sancho con el mismo aplauso y m sica llegaron a la casa de su gu a que era grande y principal en fin como de caballero rico donde le dejaremos por agora porque as lo quiere cide hamete cap tulo lxii que trata de la aventura de la cabeza encantada con otras ni er as que no pueden dejar de contarse don antonio moreno se llamaba el hu sped de don quijote caballero rico y discreto y amigo de holgarse a lo honesto y afable el cual viendo en su casa a don quijote andaba buscando modos como sin su perjuicio sacase a plaza sus locuras porque no son burlas las que duelen ni hay pasatiempos que valgan si son con da o de tercero lo primero que hizo fue hacer desarmar a don quijote y sacarle a vistas con aquel su estrecho y acamuzado vestido como ya otras veces le hemos descrito y pintado a un balc n que sal a a una calle de las m s principales de la ciudad a vista de las gentes y de los muchachos que como a mona le miraban corrieron de nuevo delante d l los de las libreas como si para l solo no para alegrar aquel festivo d a se las hubieran puesto y sancho estaba content simo por parecerle que se hab a hallado sin saber c mo ni c mo no otras bodas de camacho otra casa como la de don diego de miranda y otro castillo como el del duque comieron aquel d a con don antonio algunos de sus amigos honrando todos y tratando a don quijote como a caballero andante de lo cual hueco y pomposo no cab a en s de contento los donaires de sancho fueron tantos que de su boca andaban como colgados todos los criados de casa y todos cuantos le o an estando a la mesa dijo don antonio a sancho ac tenemos noticia buen sancho que sois tan amigo de manjar blanco y de albondiguillas que si os sobran las guard is en el seno para el otro d a. no se or no es as respondi sancho porque tengo m s de limpio que de goloso y mi se or don quijote que est delante sabe bien que con un pu o de bellotas o de nueces nos solemos pasar entrambos ocho d as verdad es que si tal vez me sucede que me den la vaquilla corro con la soguilla quiero decir que como lo que me dan y uso de los tiempos como los hallo y quienquiera que hubiere dicho que yo soy comedor aventajado y no limpio t ngase por dicho que no acierta y de otra manera dijera esto si no mirara a las barbas honradas que est n a la mesa por cierto dijo don quijote que la parsimonia y limpieza con que sancho come se puede escribir y grabar en l minas de bronce para que quede en memoria eterna de los siglos venideros verdad es que cuando l tiene hambre parece algo trag n porque come apriesa y masca a dos carrillos pero la limpieza siempre la tiene en su punto y en el tiempo que fue gobernador aprendi a comer a lo melindroso tanto que com a con tenedor las uvas y aun los granos de la granada c mo dijo don antonio gobernador ha sido sancho s respondi sancho y de una nsula llamada la barataria diez d as la gobern a pedir de boca en ellos perd el sosiego y aprend a despreciar todos los gobiernos del mundo sal huyendo della ca en una cueva donde me tuve por muerto de la cual sal vivo por milagro cont don quijote por menudo todo el suceso del gobierno de sancho con que dio gran gusto a los oyentes levantados los manteles y tomando don antonio por la mano a don quijote se entr con l en un apartado aposento en el cual no hab a otra cosa de adorno que una mesa al parecer de jaspe que sobre un pie de lo mesmo se sosten a sobre la cual estaba puesta al modo de las cabezas de los emperadores romanos de los pechos arriba una que semejaba ser de bronce pase se don antonio con don quijote por todo el aposento rodeando muchas veces la mesa despu s de lo cual dijo agora se or don quijote que estoy enterado que no nos oye y escucha alguno y est cerrada la puerta quiero contar a vuestra merced una de las m s raras aventuras o por mejor decir novedades que imaginarse pueden con condici n que lo que a vuestra merced dijere lo ha de depositar en los ltimos retretes del secreto as lo juro respondi don quijote y aun le echar una losa encima para m s seguridad porque quiero que sepa vuestra merced se or don antonio que ya sab a su nombre que est hablando con quien aunque tiene o dos para o r no tiene lengua para hablar as que con seguridad puede vuestra merced trasladar lo que tiene en su pecho en el m o y hacer cuenta que lo ha arrojado en los abismos del silencio en fee de esa promesa respondi don antonio quiero poner a vuestra merced en admiraci n con lo que viere y oyere y darme a m alg n alivio de la pena que me causa no tener con quien comunicar mis secretos que no son para fiarse de todos suspenso estaba don quijote esperando en qu hab an de parar tantas prevenciones en esto tom ndole la mano don antonio se la pase por la cabeza de bronce y por toda la mesa y por el pie de jaspe sobre que se sosten a y luego dijo esta cabeza se or don quijote ha sido hecha y fabricada por uno de los mayores encantadores y hechiceros que ha tenido el mundo que creo era polaco de naci n y dic pulo del famoso escotillo de quien tantas maravillas se cuentan el cual estuvo aqu en mi casa y por precio de mil escudos que le di labr esta cabeza que tiene propiedad y virtud de responder a cuantas cosas al o do le preguntaren guard rumbos pint car cteres observ astros mir puntos y finalmente la sac con la perfeci n que veremos ma ana porque los viernes est muda y hoy que lo es nos ha de hacer esperar hasta ma ana en este tiempo podr vuestra merced prevenirse de lo que querr preguntar que por esperiencia s que dice verdad en cuanto responde admirado qued don quijote de la virtud y propiedad de la cabeza y estuvo por no creer a don antonio pero por ver cu n poco tiempo hab a para hacer la experiencia no quiso decirle otra cosa sino que le agradec a el haberle descubierto tan gran secreto salieron del aposento cerr la puerta don antonio con llave y fu ronse a la sala donde los dem s caballeros estaban en este tiempo les hab a contado sancho muchas de las aventuras y sucesos que a su amo hab an acontecido aquella tarde sacaron a pasear a don quijote no armado sino de r a vestido un balandr n de pa o leonado que pudiera hacer sudar en aquel tiempo al mismo yelo ordenaron con sus criados que entretuviesen a sancho de modo que no le dejasen salir de casa iba don quijote no sobre rocinante sino sobre un gran macho de paso llano y muy bien aderezado pusi ronle el balandr n y en las espaldas sin que lo viese le cosieron un pargamino donde le escribieron con letras grandes ste es don quijote de la mancha en comenzando el paseo llevaba el r tulo los ojos de cuantos ven an a verle y como le an ste es don quijote de la mancha admir base don quijote de ver que cuantos le miraban le nombraban y conoc an y volvi ndose a don antonio que iba a su lado le dijo grande es la prerrogativa que encierra en s la andante caballer a pues hace conocido y famoso al que la profesa por todos los t rminos de la tierra si no mire vuestra merced se or don antonio que hasta los muchachos desta ciudad sin nunca haberme visto me conocen as es se or don quijote respondi don antonio que as como el fuego no puede estar escondido y encerrado la virtud no puede dejar de ser conocida y la que se alcanza por la profesi n de las armas resplandece y campea sobre todas las otras acaeci pues que yendo don quijote con el aplauso que se ha dicho un castellano que ley el r tulo de las espaldas alz la voz diciendo v lgate el diablo por don quijote de la mancha c mo que hasta aqu has llegado sin haberte muerto los infinitos palos que tienes a cuestas tu eres loco y si lo fueras a solas y dentro de las puertas de tu locura fuera menos mal pero tienes propiedad de volver locos y mentecatos a cuantos te tratan y comunican si no m renlo por estos se ores que te acompa an vu lvete mentecato a tu casa y mira por tu hacienda por tu mujer y tus hijos y d jate destas vaciedades que te carcomen el seso y te desnatan el entendimiento hermano dijo don antonio seguid vuestro camino y no deis consejos a quien no os los pide el se or don quijote de la mancha es muy cuerdo y nosotros que le acompa amos no somos necios la virtud se ha de honrar dondequiera que se hallare y andad en hora mala y no os met is donde no os llaman pardiez vuesa merced tiene raz n respondi el castellano que aconsejar a este buen hombre es dar coces contra el aguij n pero con todo eso me da muy gran l stima que el buen ingenio que dicen que tiene en todas las cosas este mentecato se le desag e por la canal de su andante caballer a y la enhoramala que vuesa merced dijo sea para m y para todos mis descendientes si de hoy m s aunque viviese m s a os que matusal n diere consejo a nadie aunque me lo pida apart se el consejero sigui adelante el paseo pero fue tanta la priesa que los muchachos y toda la gente ten a leyendo el r tulo que se le hubo de quitar don antonio como que le quitaba otra cosa lleg la noche volvi ronse a casa hubo sarao de damas porque la mujer de don antonio que era una se ora principal y alegre hermosa y discreta convid a otras sus amigas a que viniesen a honrar a su hu sped y a gustar de sus nunca vistas locuras vinieron algunas cen se espl ndidamente y comenz se el sarao casi a las diez de la noche entre las damas hab a dos de gusto p caro y burlonas y con ser muy honestas eran algo descompuestas por dar lugar que las burlas alegrasen sin enfado stas dieron tanta priesa en sacar a danzar a don quijote que le molieron no s lo el cuerpo pero el nima era cosa de ver la figura de don quijote largo tendido flaco amarillo estrecho en el vestido desairado y sobre todo no nada ligero requebr banle como a hurto las damiselas y l tambi n como a hurto las desde aba pero vi ndose apretar de requiebros alz la voz y dijo fugite partes adversae dejadme en mi sosiego pensamientos mal venidos all os avenid se oras con vuestros deseos que la que es reina de los m os la sin par dulcinea del toboso no consiente que ningunos otros que los suyos me avasallen y rindan y diciendo esto se sent en mitad de la sala en el suelo molido y quebrantado de tan bailador ejercicio hizo don antonio que le llevasen en peso a su lecho y el primero que asi d l fue sancho dici ndole nora en tal se or nuestro amo lo hab is bailado pens is que todos los valientes son danzadores y todos los andantes caballeros bailarines digo que si lo pens is que est is enga ado hombre hay que se atrever a matar a un gigante antes que hacer una cabriola si hubi rades de zapatear yo supliera vuestra falta que zapateo como un girifalte pero en lo del danzar no doy puntada con estas y otras razones dio que re r sancho a los del sarao y dio con su amo en la cama arrop ndole para que sudase la frialdad de su baile otro d a le pareci a don antonio ser bien hacer la experiencia de la cabeza encantada y con don quijote sancho y otros dos amigos con las dos se oras que hab an molido a don quijote en el baile que aquella propia noche se hab an quedado con la mujer de don antonio se encerr en la estancia donde estaba la cabeza cont les la propiedad que ten a encarg les el secreto y d joles que aqu l era el primero d a donde se hab a de probar la virtud de la tal cabeza encantada y si no eran los dos amigos de don antonio ninguna otra persona sab a el busilis del encanto y aun si don antonio no se le hubiera descubierto primero a sus amigos tambi n ellos cayeran en la admiraci n en que los dem s cayeron sin ser posible otra cosa con tal traza y tal orden estaba fabricada el primero que se lleg al o do de la cabeza fue el mismo don antonio y d jole en voz sumisa pero no tanto que de todos no fuese entendida dime cabeza por la virtud que en ti se encierra qu pensamientos tengo yo agora y la cabeza le respondi sin mover los labios con voz clara y distinta de modo que fue de todos entendida esta raz n yo no juzgo de pensamientos oyendo lo cual todos quedaron at nitos y m s viendo que en todo el aposento ni al derredor de la mesa no hab a persona humana que responder pudiese cu ntos estamos aqu torn a preguntar don antonio y fuele respondido por el propio tenor paso est is t y tu mujer con dos amigos tuyos y dos amigas della y un caballero famoso llamado don quijote de la mancha y un su escudero que sancho panza tiene por nombre aqu s que fue el admirarse de nuevo aqu s que fue el erizarse los cabellos a todos de puro espanto y apart ndose don antonio de la cabeza dijo esto me basta para darme a entender que no fui enga ado del que te me vendi cabeza sabia cabeza habladora cabeza respondona y admirable cabeza llegue otro y preg ntele lo que quisiere y como las mujeres de ordinario son presurosas y amigas de saber la primera que se lleg fue una de las dos amigas de la mujer de don antonio y lo que le pregunt fue dime cabeza qu har yo para ser muy hermosa y fuele respondido s muy honesta no te pregunto m s dijo la preguntanta lleg luego la compa era y dijo querr a saber cabeza si mi marido me quiere bien o no. y respondi ronle mira las obras que te hace y echarlo has de ver apart se la casada diciendo esta respuesta no ten a necesidad de pregunta porque en efecto las obras que se hacen declaran la voluntad que tiene el que las hace luego lleg uno de los dos amigos de don antonio y pregunt le qui n soy yo y fuele respondido t lo sabes no te pregunto eso respondi el caballero sino que me digas si me conoces t s conozco le respondieron que eres don pedro noriz no quiero saber m s pues esto basta para entender oh cabeza que lo sabes todo y apart ndose lleg el otro amigo y pregunt le dime cabeza qu deseos tiene mi hijo el mayorazgo ya yo he dicho le respondieron que yo no juzgo de deseos pero con todo eso te s decir que los que tu hijo tiene son de enterrarte eso es dijo el caballero lo que veo por los ojos con el dedo lo se alo y no pregunt m s. lleg se la mujer de don antonio y dijo yo no s cabeza qu preguntarte s lo querr a saber de ti si gozar muchos a os de buen marido y respondi ronle s gozar s porque su salud y su templanza en el vivir prometen muchos a os de vida la cual muchos suelen acortar por su destemplanza lleg se luego don quijote y dijo dime t el que respondes fue verdad o fue sue o lo que yo cuento que me pas en la cueva de montesinos ser n ciertos los azotes de sancho mi escudero tendr efeto el desencanto de dulcinea a lo de la cueva respondieron hay mucho que decir de todo tiene los azotes de sancho ir n de espacio el desencanto de dulcinea llegar a debida ejecuci n. no quiero saber m s dijo don quijote que como yo vea a dulcinea desencantada har cuenta que vienen de golpe todas las venturas que acertare a desear el ltimo preguntante fue sancho y lo que pregunt fue por ventura cabeza tendr otro gobierno saldr de la estrecheza de escudero volver a ver a mi mujer y a mis hijos a lo que le respondieron gobernar s en tu casa y si vuelves a ella ver s a tu mujer y a tus hijos y dejando de servir dejar s de ser escudero bueno par dios dijo sancho panza esto yo me lo dijera no dijera m s el profeta perogrullo bestia dijo don quijote qu quieres que te respondan no basta que las respuestas que esta cabeza ha dado correspondan a lo que se le pregunta s basta respondi sancho pero quisiera yo que se declarara m s y me dijera m s. con esto se acabaron las preguntas y las respuestas pero no se acab la admiraci n en que todos quedaron excepto los dos amigos de don antonio que el caso sab an el cual quiso cide hamete benengeli declarar luego por no tener suspenso al mundo creyendo que alg n hechicero y extraordinario misterio en la tal cabeza se encerraba y as dice que don antonio moreno a imitaci n de otra cabeza que vio en madrid fabricada por un estampero hizo sta en su casa para entretenerse y suspender a los ignorantes y la f brica era de esta suerte la tabla de la mesa era de palo pintada y barnizada como jaspe y el pie sobre que se sosten a era de lo mesmo con cuatro garras de guila que d l sal an para mayor firmeza del peso la cabeza que parec a medalla y figura de emperador romano y de color de bronce estaba toda hueca y ni m s ni menos la tabla de la mesa en que se encajaba tan justamente que ninguna se al de juntura se parec a. el pie de la tabla era ansimesmo hueco que respond a a la garganta y pechos de la cabeza y todo esto ven a a responder a otro aposento que debajo de la estancia de la cabeza estaba por todo este hueco de pie mesa garganta y pechos de la medalla y figura referida se encaminaba un ca n de hoja de lata muy justo que de nadie pod a ser visto en el aposento de abajo correspondiente al de arriba se pon a el que hab a de responder pegada la boca con el mesmo ca n de modo que a modo de cerbatana iba la voz de arriba abajo y de abajo arriba en palabras articuladas y claras y de esta manera no era posible conocer el embuste un sobrino de don antonio estudiante agudo y discreto fue el respondiente el cual estando avisado de su se or t o de los que hab an de entrar con l en aquel d a en el aposento de la cabeza le fue f cil responder con presteza y puntualidad a la primera pregunta a las dem s respondi por conjeturas y como discreto discretamente y dice m s cide hamete que hasta diez o doce d as dur esta maravillosa m quina pero que divulg ndose por la ciudad que don antonio ten a en su casa una cabeza encantada que a cuantos le preguntaban respond a temiendo no llegase a los o dos de las despiertas centinelas de nuestra fe habiendo declarado el caso a los se ores inquisidores le mandaron que lo deshiciese y no pasase m s adelante porque el vulgo ignorante no se escandalizase pero en la opini n de don quijote y de sancho panza la cabeza qued por encantada y por respondona m s a satisfaci n de don quijote que de sancho los caballeros de la ciudad por complacer a don antonio y por agasajar a don quijote y dar lugar a que descubriese sus sandeces ordenaron de correr sortija de all a seis d as que no tuvo efecto por la ocasi n que se dir adelante diole gana a don quijote de pasear la ciudad a la llana y a pie temiendo que si iba a caballo le hab an de perseguir los mochachos y as l y sancho con otros dos criados que don antonio le dio salieron a pasearse sucedi pues que yendo por una calle alz los ojos don quijote y vio escrito sobre una puerta con letras muy grandes aqu se imprimen libros de lo que se content mucho porque hasta entonces no hab a visto emprenta alguna y deseaba saber c mo fuese entr dentro con todo su acompa amiento y vio tirar en una parte corregir en otra componer en sta enmendar en aqu lla y finalmente toda aquella m quina que en las emprentas grandes se muestra lleg base don quijote a un caj n y preguntaba qu era aqu llo que all se hac a d banle cuenta los oficiales admir base y pasaba adelante lleg en otras a uno y pregunt le qu era lo que hac a. el oficial le respondi se or este caballero que aqu est y ense le a un hombre de muy buen talle y parecer y de alguna gravedad ha traducido un libro toscano en nuestra lengua castellana y estoyle yo componiendo para darle a la estampa qu t tulo tiene el libro pregunt don quijote a lo que el autor respondi se or el libro en toscano se llama le bagatele y qu responde le bagatele en nuestro castellano pregunt don quijote le bagatele dijo el autor es como si en castellano dij semos los juguetes y aunque este libro es en el nombre humilde contiene y encierra en s cosas muy buenas y sustanciales yo dijo don quijote s alg n tanto de el toscano y me precio de cantar algunas estancias del ariosto pero d game vuesa merced se or m o y no digo esto porque quiero examinar el ingenio de vuestra merced sino por curiosidad no m s ha hallado en su escritura alguna vez nombrar pi ata s muchas veces respondi el autor y c mo la traduce vuestra merced en castellano pregunt don quijote c mo la hab a de traducir replic el autor sino diciendo olla cuerpo de tal dijo don quijote y qu adelante est vuesa merced en el toscano idioma yo apostar una buena apuesta que adonde diga en el toscano piache dice vuesa merced en el castellano place y adonde diga pi dice m s y el su declara con arriba y el gi con abajo s declaro por cierto dijo el autor porque sas son sus propias correspondencias osar yo jurar dijo don quijote que no es vuesa merced conocido en el mundo enemigo siempre de premiar los floridos ingenios ni los loables trabajos qu de habilidades hay perdidas por ah qu de ingenios arrinconados qu de virtudes menospreciadas pero con todo esto me parece que el traducir de una lengua en otra como no sea de las reinas de las lenguas griega y latina es como quien mira los tapices flamencos por el rev s que aunque se veen las figuras son llenas de hilos que las escurecen y no se veen con la lisura y tez de la haz y el traducir de lenguas f ciles ni arguye ingenio ni elocuci n como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel y no por esto quiero inferir que no sea loable este ejercicio del traducir porque en otras cosas peores se podr a ocupar el hombre y que menos provecho le trujesen fuera desta cuenta van los dos famosos traductores el uno el doctor crist bal de figueroa en su pastor fido y el otro don juan de j urigui en su aminta donde felizmente ponen en duda cu l es la traduci n o cu l el original pero d game vuestra merced este libro impr mese por su cuenta o tiene ya vendido el privilegio a alg n librero por mi cuenta lo imprimo respondi el autor y pienso ganar mil ducados por lo menos con esta primera impresi n que ha de ser de dos mil cuerpos y se han de despachar a seis reales cada uno en daca las pajas bien est vuesa merced en la cuenta respondi don quijote bien parece que no sabe las entradas y salidas de los impresores y las correspondencias que hay de unos a otros yo le prometo que cuando se vea cargado de dos mil cuerpos de libros vea tan molido su cuerpo que se espante y m s si el libro es un poco avieso y no nada picante pues qu dijo el autor quiere vuesa merced que se lo d a un librero que me d por el privilegio tres maraved s y a n piensa que me hace merced en d rmelos yo no imprimo mis libros para alcanzar fama en el mundo que ya en l soy conocido por mis obras provecho quiero que sin l no vale un cuatr n la buena fama dios le d a vuesa merced buena manderecha respondi don quijote y pas adelante a otro caj n donde vio que estaban corrigiendo un pliego de un libro que se intitulaba luz del alma y en vi ndole dijo estos tales libros aunque hay muchos deste g nero son los que se deben imprimir porque son muchos los pecadores que se usan y son menester infinitas luces para tantos desalumbrados pas adelante y vio que asimesmo estaban corrigiendo otro libro y preguntando su t tulo le respondieron que se llamaba la segunda parte del ingenioso hidalgo don quijote de la mancha compuesta por un tal vecino de tordesillas ya yo tengo noticia deste libro dijo don quijote y en verdad y en mi conciencia que pens que ya estaba quemado y hecho polvos por impertinente pero su san mart n se le llegar como a cada puerco que las historias fingidas tanto tienen de buenas y de deleitables cuanto se llegan a la verdad o la semejanza della y las verdaderas tanto son mejores cuanto son m s verdaderas y diciendo esto con muestras de alg n despecho se sali de la emprenta y aquel mesmo d a orden don antonio de llevarle a ver las galeras que en la playa estaban de que sancho se regocij mucho a causa que en su vida las hab a visto avis don antonio al cuatralbo de las galeras como aquella tarde hab a de llevar a verlas a su hu sped el famoso don quijote de la mancha de quien ya el cuatralbo y todos los vecinos de la ciudad ten an noticia y lo que le sucedi en ellas se dir en el siguiente cap tulo cap tulo lxiii de lo mal que le avino a sancho panza con la visita de las galeras y la nueva aventura de la hermosa morisca grandes eran los discursos que don quijote hac a sobre la respuesta de la encantada cabeza sin que ninguno dellos diese en el embuste y todos paraban con la promesa que l tuvo por cierto del desencanto de dulcinea all iba y ven a y se alegraba entre s mismo creyendo que hab a de ver presto su cumplimiento y sancho aunque aborrec a el ser gobernador como queda dicho todav a deseaba volver a mandar y a ser obedecido que esta mala ventura trae consigo el mando aunque sea de burlas en resoluci n aquella tarde don antonio moreno su hu sped y sus dos amigos con don quijote y sancho fueron a las galeras el cuatralbo que estaba avisado de su buena venida por ver a los dos tan famosos quijote y sancho apenas llegaron a la marina cuando todas las galeras abatieron tienda y sonaron las chirim as arrojaron luego el esquife al agua cubierto de ricos tapetes y de almohadas de terciopelo carmes y en poniendo que puso los pies en l don quijote dispar la capitana el ca n de cruj a y las otras galeras hicieron lo mesmo y al subir don quijote por la escala derecha toda la chusma le salud como es usanza cuando una persona principal entra en la galera diciendo hu hu hu tres veces diole la mano el general que con este nombre le llamaremos que era un principal caballero valenciano abraz a don quijote dici ndole este d a se alar yo con piedra blanca por ser uno de los mejores que pienso llevar en mi vida habiendo visto al se or don quijote de la mancha tiempo y se al que nos muestra que en l se encierra y cifra todo el valor del andante caballer a. con otras no menos corteses razones le respondi don quijote alegre sobremanera de verse tratar tan a lo se or entraron todos en la popa que estaba muy bien aderezada y sent ronse por los bandines pas se el c mitre en cruj a y dio se al con el pito que la chusma hiciese fuera ropa que se hizo en un instante sancho que vio tanta gente en cueros qued pasmado y m s cuando vio hacer tienda con tanta priesa que a l le pareci que todos los diablos andaban all trabajando pero esto todo fueron tortas y pan pintado para lo que ahora dir estaba sancho sentado sobre el estanterol junto al espalder de la mano derecha el cual ya avisado de lo que hab a de hacer asi de sancho y levant ndole en los brazos toda la chusma puesta en pie y alerta comenzando de la derecha banda le fue dando y volteando sobre los brazos de la chusma de banco en banco con tanta priesa que el pobre sancho perdi la vista de los ojos y sin duda pens que los mismos demonios le llevaban y no pararon con l hasta volverle por la siniestra banda y ponerle en la popa qued el pobre molido y jadeando y trasudando sin poder imaginar qu fue lo que sucedido le hab a. don quijote que vio el vuelo sin alas de sancho pregunt al general si eran ceremonias aqu llas que se usaban con los primeros que entraban en las galeras porque si acaso lo fuese l que no ten a intenci n de profesar en ellas no quer a hacer semejantes ejercicios y que votaba a dios que si alguno llegaba a asirle para voltearle que le hab a de sacar el alma a puntillazos y diciendo esto se levant en pie y empu la espada a este instante abatieron tienda y con grand simo ruido dejaron caer la entena de alto abajo pens sancho que el cielo se desencajaba de sus quicios y ven a a dar sobre su cabeza y agobi ndola lleno de miedo la puso entre las piernas no las tuvo todas consigo don quijote que tambi n se estremeci y encogi de hombros y perdi la color del rostro la chusma iz la entena con la misma priesa y ruido que la hab an amainado y todo esto callando como si no tuvieran voz ni aliento hizo se al el c mitre que zarpasen el ferro y saltando en mitad de la cruj a con el corbacho o rebenque comenz a mosquear las espaldas de la chusma y a largarse poco a poco a la mar. cuando sancho vio a una moverse tantos pies colorados que tales pens l que eran los remos dijo entre s stas s son verdaderamente cosas encantadas y no las que mi amo dice qu han hecho estos desdichados que ans los azotan y c mo este hombre solo que anda por aqu silbando tiene atrevimiento para azotar a tanta gente ahora yo digo que ste es infierno o por lo menos el purgatorio don quijote que vio la atenci n con que sancho miraba lo que pasaba le dijo ah sancho amigo y con qu brevedad y cu n a poca costa os pod ades vos si quisi sedes desnudar de medio cuerpo arriba y poneros entre estos se ores y acabar con el desencanto de dulcinea pues con la miseria y pena de tantos no sentir ades vos mucho la vuestra y m s que podr a ser que el sabio merl n tomase en cuenta cada azote d stos por ser dados de buena mano por diez de los que vos finalmente os hab is de dar preguntar quer a el general qu azotes eran aqu llos o qu desencanto de dulcinea cuando dijo el marinero se al hace monju de que hay bajel de remos en la costa por la banda del poniente esto o do salt el general en la cruj a y dijo ea hijos no se nos vaya alg n bergant n de cosarios de argel debe de ser ste que la atalaya nos se ala. lleg ronse luego las otras tres galeras a la capitana a saber lo que se les ordenaba mand el general que las dos saliesen a la mar y l con la otra ir a tierra a tierra porque ans el bajel no se les escapar a. apret la chusma los remos impeliendo las galeras con tanta furia que parec a que volaban las que salieron a la mar a obra de dos millas descubrieron un bajel que con la vista le marcaron por de hasta catorce o quince bancos y as era la verdad el cual bajel cuando descubri las galeras se puso en caza con intenci n y esperanza de escaparse por su ligereza pero av nole mal porque la galera capitana era de los m s ligeros bajeles que en la mar navegaban y as le fue entrando que claramente los del bergant n conocieron que no pod an escaparse y as el arr ez quisiera que dejaran los remos y se entregaran por no irritar a enojo al capit n que nuestras galeras reg a. pero la suerte que de otra manera lo guiaba orden que ya que la capitana llegaba tan cerca que pod an los del bajel o r las voces que desde ella les dec an que se rindiesen dos toraqu s que es como decir dos turcos borrachos que en el bergant n ven an con estos doce dispararon dos escopetas con que dieron muerte a dos soldados que sobre nuestras arrumbadas ven an viendo lo cual jur el general de no dejar con vida a todos cuantos en el bajel tomase y llegando a embestir con toda furia se le escap por debajo de la palamenta pas la galera adelante un buen trecho los del bajel se vieron perdidos hicieron vela en tanto que la galera volv a y de nuevo a vela y a remo se pusieron en caza pero no les aprovech su diligencia tanto como les da su atrevimiento porque alcanz ndoles la capitana a poco m s de media milla les ech la palamenta encima y los cogi vivos a todos llegaron en esto las otras dos galeras y todas cuatro con la presa volvieron a la playa donde infinita gente los estaba esperando deseosos de ver lo que tra an dio fondo el general cerca de tierra y conoci que estaba en la marina el virrey de la ciudad mand echar el esquife para traerle y mand amainar la entena para ahorcar luego luego al arr ez y a los dem s turcos que en el bajel hab a cogido que ser an hasta treinta y seis personas todos gallardos y los m s escopeteros turcos pregunt el general qui n era el arr ez del bergant n y fuele respondido por uno de los cautivos en lengua castellana que despu s pareci ser renegado espa ol este mancebo se or que aqu vees es nuestro arr ez y mostr le uno de los m s bellos y gallardos mozos que pudiera pintar la humana imaginaci n. la edad al parecer no llegaba a veinte a os pregunt le el general dime mal aconsejado perro qui n te movi a matarme mis soldados pues ve as ser imposible el escaparte ese respeto se guarda a las capitanas no sabes t que no es valent a la temeridad las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos pero no temerarios responder quer a el arr ez pero no pudo el general por entonces o r la respuesta por acudir a recebir al virrey que ya entraba en la galera con el cual entraron algunos de sus criados y algunas personas del pueblo buena ha estado la caza se or general dijo el virrey y tan buena respondi el general cual la ver vuestra excelencia agora colgada de esta entena c mo ans replic el virrey porque me han muerto respondi el general contra toda ley y contra toda raz n y usanza de guerra dos soldados de los mejores que en estas galeras ven an y yo he jurado de ahorcar a cuantos he cautivado principalmente a este mozo que es el arr ez del bergant n. y ense le al que ya ten a atadas las manos y echado el cordel a la garganta esperando la muerte mir le el virrey y vi ndole tan hermoso y tan gallardo y tan humilde d ndole en aquel instante una carta de recomendaci n su hermosura le vino deseo de escusar su muerte y as le pregunt dime arr ez eres turco de naci n o moro o renegado a lo cual el mozo respondi en lengua asimesmo castellana ni soy turco de naci n ni moro ni renegado pues qu eres replic el virrey mujer cristiana respondi el mancebo mujer y cristiana y en tal traje y en tales pasos m s es cosa para admirarla que para creerla suspended dijo el mozo oh se ores la ejecuci n de mi muerte que no se perder mucho en que se dilate vuestra venganza en tanto que yo os cuente mi vida qui n fuera el de coraz n tan duro que con estas razones no se ablandara o a lo menos hasta o r las que el triste y lastimado mancebo decir quer a el general le dijo que dijese lo que quisiese pero que no esperase alcanzar perd n de su conocida culpa con esta licencia el mozo comenz a decir desta manera de aquella naci n m s desdichada que prudente sobre quien ha llovido estos d as un mar de desgracias nac yo de moriscos padres engendrada en la corriente de su desventura fui yo por dos t os m os llevada a berber a sin que me aprovechase decir que era cristiana como en efecto lo soy y no de las fingidas ni aparentes sino de las verdaderas y cat licas no me vali con los que ten an a cargo nuestro miserable destierro decir esta verdad ni mis t os quisieron creerla antes la tuvieron por mentira y por invenci n para quedarme en la tierra donde hab a nacido y as por fuerza m s que por grado me trujeron consigo tuve una madre cristiana y un padre discreto y cristiano ni m s ni menos mam la fe cat lica en la leche cri me con buenas costumbres ni en la lengua ni en ellas jam s a mi parecer di se ales de ser morisca al par y al paso destas virtudes que yo creo que lo son creci mi hermosura si es que tengo alguna y aunque mi recato y mi encerramiento fue mucho no debi de ser tanto que no tuviese lugar de verme un mancebo caballero llamado don gaspar gregorio hijo mayorazgo de un caballero que junto a nuestro lugar otro suyo tiene c mo me vio c mo nos hablamos c mo se vio perdido por m y c mo yo no muy ganada por l ser a largo de contar y m s en tiempo que estoy temiendo que entre la lengua y la garganta se ha de atravesar el riguroso cordel que me amenaza y as s lo dir c mo en nuestro destierro quiso acompa arme don gregorio mezcl se con los moriscos que de otros lugares salieron porque sab a muy bien la lengua y en el viaje se hizo amigo de dos t os m os que consigo me tra an porque mi padre prudente y prevenido as como oy el primer bando de nuestro destierro se sali del lugar y se fue a buscar alguno en los reinos estra os que nos acogiese dej encerradas y enterradas en una parte de quien yo sola tengo noticia muchas perlas y piedras de gran valor con algunos dineros en cruzados y doblones de oro mand me que no tocase al tesoro que dejaba en ninguna manera si acaso antes que l volviese nos desterraban h celo as y con mis t os como tengo dicho y otros parientes y allegados pasamos a berber a y el lugar donde hicimos asiento fue en argel como si le hici ramos en el mismo infierno tuvo noticia el rey de mi hermosura y la fama se la dio de mis riquezas que en parte fue ventura m a. llam me ante s pregunt me de qu parte de espa a era y qu dineros y qu joyas tra a. d jele el lugar y que las joyas y dineros quedaban en l enterrados pero que con facilidad se podr an cobrar si yo misma volviese por ellos todo esto le dije temerosa de que no le cegase mi hermosura sino su codicia estando conmigo en estas pl ticas le llegaron a decir c mo ven a conmigo uno de los m s gallardos y hermosos mancebos que se pod a imaginar luego entend que lo dec an por don gaspar gregorio cuya belleza se deja atr s las mayores que encarecer se pueden turb me considerando el peligro que don gregorio corr a porque entre aquellos b rbaros turcos en m s se tiene y estima un mochacho o mancebo hermoso que una mujer por bell sima que sea mand luego el rey que se le trujesen all delante para verle y pregunt me si era verdad lo que de aquel mozo le dec an entonces yo casi como prevenida del cielo le dije que s era pero que le hac a saber que no era var n sino mujer como yo y que le suplicaba me la dejase ir a vestir en su natural traje para que de todo en todo mostrase su belleza y con menos empacho pareciese ante su presencia d jome que fuese en buena hora y que otro d a hablar amos en el modo que se pod a tener para que yo volviese a espa a a sacar el escondido tesoro habl con don gaspar cont le el peligro que corr a el mostrar ser hombre vest le de mora y aquella mesma tarde le truje a la presencia del rey el cual en vi ndole qued admirado y hizo disignio de guardarla para hacer presente della al gran se or y por huir del peligro que en el serrallo de sus mujeres pod a tener y temer de s mismo la mand poner en casa de unas principales moras que la guardasen y la sirviesen adonde le llevaron luego lo que los dos sentimos que no puedo negar que no le quiero se deje a la consideraci n de los que se apartan si bien se quieren dio luego traza el rey de que yo volviese a espa a en este bergant n y que me acompa asen dos turcos de naci n que fueron los que mataron vuestros soldados vino tambi n conmigo este renegado espa ol se alando al que hab a hablado primero del cual s yo bien que es cristiano encubierto y que viene con m s deseo de quedarse en espa a que de volver a berber a la dem s chusma del bergant n son moros y turcos que no sirven de m s que de bogar al remo los dos turcos codiciosos e insolentes sin guardar el orden que tra amos de que a m y a este renegado en la primer parte de espa a en h bito de cristianos de que venimos prove dos nos echasen en tierra primero quisieron barrer esta costa y hacer alguna presa si pudiesen temiendo que si primero nos echaban en tierra por alg n acidente que a los dos nos sucediese podr amos descubrir que quedaba el bergant n en la mar y si acaso hubiese galeras por esta costa los tomasen anoche descubrimos esta playa y sin tener noticia destas cuatro galeras fuimos descubiertos y nos ha sucedido lo que hab is visto en resoluci n don gregorio queda en h bito de mujer entre mujeres con manifiesto peligro de perderse y yo me veo atadas las manos esperando o por mejor decir temiendo perder la vida que ya me cansa ste es se ores el fin de mi lamentable historia tan verdadera como desdichada lo que os ruego es que me dej is morir como cristiana pues como ya he dicho en ninguna cosa he sido culpante de la culpa en que los de mi naci n han ca do y luego call pre ados los ojos de tiernas l grimas a quien acompa aron muchas de los que presentes estaban el virrey tierno y compasivo sin hablarle palabra se lleg a ella y le quit con sus manos el cordel que las hermosas de la mora ligaba en tanto pues que la morisca cristiana su peregrina historia trataba tuvo clavados los ojos en ella un anciano peregrino que entr en la galera cuando entr el virrey y apenas dio fin a su pl tica la morisca cuando l se arroj a sus pies y abrazado dellos con interrumpidas palabras de mil sollozos y suspiros le dijo oh ana f lix desdichada hija m a yo soy tu padre ricote que volv a a buscarte por no poder vivir sin ti que eres mi alma a cuyas palabras abri los ojos sancho y alz la cabeza que inclinada ten a pensando en la desgracia de su paseo y mirando al peregrino conoci ser el mismo ricote que top el d a que sali de su gobierno y confirm se que aqu lla era su hija la cual ya desatada abraz a su padre mezclando sus l grimas con las suyas el cual dijo al general y al virrey sta se ores es mi hija m s desdichada en sus sucesos que en su nombre ana f lix se llama con el sobrenombre de ricote famosa tanto por su hermosura como por mi riqueza yo sal de mi patria a buscar en reinos estra os quien nos albergase y recogiese y habi ndole hallado en alemania volv en este h bito de peregrino en compa a de otros alemanes a buscar mi hija y a desenterrar muchas riquezas que dej escondidas no hall a mi hija hall el tesoro que conmigo traigo y agora por el estra o rodeo que hab is visto he hallado el tesoro que m s me enriquece que es a mi querida hija si nuestra poca culpa y sus l grimas y las m as por la integridad de vuestra justicia pueden abrir puertas a la misericordia usadla con nosotros que jam s tuvimos pensamiento de ofenderos ni convenimos en ning n modo con la intenci n de los nuestros que justamente han sido desterrados entonces dijo sancho bien conozco a ricote y s que es verdad lo que dice en cuanto a ser ana f lix su hija que en esotras zarandajas de ir y venir tener buena o mala intenci n no me entremeto admirados del estra o caso todos los presentes el general dijo una por una vuestras l grimas no me dejar n cumplir mi juramento vivid hermosa ana f lix los a os de vida que os tiene determinados el cielo y lleven la pena de su culpa los insolentes y atrevidos que la cometieron y mand luego ahorcar de la entena a los dos turcos que a sus dos soldados hab an muerto pero el virrey le pidi encarecidamente no los ahorcase pues m s locura que valent a hab a sido la suya hizo el general lo que el virrey le ped a porque no se ejecutan bien las venganzas a sangre helada procuraron luego dar traza de sacar a don gaspar gregorio del peligro en que quedaba ofreci ricote para ello m s de dos mil ducados que en perlas y en joyas ten a. di ronse muchos medios pero ninguno fue tal como el que dio el renegado espa ol que se ha dicho el cual se ofreci de volver a argel en alg n barco peque o de hasta seis bancos armado de remeros cristianos porque l sab a d nde c mo y cu ndo pod a y deb a desembarcar y asimismo no ignoraba la casa donde don gaspar quedaba dudaron el general y el virrey el fiarse del renegado ni confiar de los cristianos que hab an de bogar el remo fi le ana f lix y ricote su padre dijo que sal a a dar el rescate de los cristianos si acaso se perdiesen firmados pues en este parecer se desembarc el virrey y don antonio moreno se llev consigo a la morisca y a su padre encarg ndole el virrey que los regalase y acariciase cuanto le fuese posible que de su parte le ofrec a lo que en su casa hubiese para su regalo tanta fue la benevolencia y caridad que la hermosura de ana f lix infundi en su pecho cap tulo lxiv que trata de la aventura que m s pesadumbre dio a don quijote de cuantas hasta entonces le hab an sucedido la mujer de don antonio moreno cuenta la historia que recibi grand simo contento de ver a ana f lix en su casa recibi la con mucho agrado as enamorada de su belleza como de su discreci n porque en lo uno y en lo otro era estremada la morisca y toda la gente de la ciudad como a campana ta ida ven an a verla dijo don quijote a don antonio que el parecer que hab an tomado en la libertad de don gregorio no era bueno porque ten a m s de peligroso que de conveniente y que ser a mejor que le pusiesen a l en berber a con sus armas y caballo que l le sacar a a pesar de toda la morisma como hab a hecho don gaiferos a su esposa melisendra advierta vuesa merced dijo sancho oyendo esto que el se or don gaiferos sac a sus esposa de tierra firme y la llev a francia por tierra firme pero aqu si acaso sacamos a don gregorio no tenemos por d nde traerle a espa a pues est la mar en medio para todo hay remedio si no es para la muerte respondi don quijote pues llegando el barco a la marina nos podremos embarcar en l aunque todo el mundo lo impida muy bien lo pinta y facilita vuestra merced dijo sancho pero del dicho al hecho hay gran trecho y yo me atengo al renegado que me parece muy hombre de bien y de muy buenas entra as don antonio dijo que si el renegado no saliese bien del caso se tomar a el espediente de que el gran don quijote pasase en berber a. de all a dos d as parti el renegado en un ligero barco de seis remos por banda armado de valent sima chusma y de all a otros dos se partieron las galeras a levante habiendo pedido el general al visorrey fuese servido de avisarle de lo que sucediese en la libertad de don gregorio y en el caso de ana f lix qued el visorrey de hacerlo as como se lo ped a. y una ma ana saliendo don quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas porque como muchas veces dec a ellas eran sus arreos y su descanso el pelear y no se hallaba sin ellas un punto vio venir hac a l un caballero armado asimismo de punta en blanco que en el escudo tra a pintada una luna resplandeciente el cual lleg ndose a trecho que pod a ser o do en altas voces encaminando sus razones a don quijote dijo insigne caballero y jam s como se debe alabado don quijote de la mancha yo soy el caballero de la blanca luna cuyas inauditas haza as quiz te le habr n tra do a la memoria vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos en raz n de hacerte conocer y confesar que mi dama sea quien fuere es sin comparaci n m s hermosa que tu dulcinea del toboso la cual verdad si t la confiesas de llano en llano escusar s tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en d rtela y si t peleares y yo te venciere no quiero otra satisfaci n sino que dejando las armas y absteni ndote de buscar aventuras te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un a o donde has de vivir sin echar mano a la espada en paz tranquila y en provechoso sosiego porque as conviene al aumento de tu hacienda y a la salvaci n de tu alma y si t me vencieres quedar a tu discreci n mi cabeza y ser n tuyos los despojos de mis armas y caballo y pasar a la tuya la fama de mis haza as mira lo que te est mejor y resp ndeme luego porque hoy todo el d a traigo de t rmino para despachar este negocio don quijote qued suspenso y at nito as de la arrogancia del caballero de la blanca luna como de la causa por que le desafiaba y con reposo y adem n severo le respondi caballero de la blanca luna cuyas haza as hasta agora no han llegado a mi noticia yo osar jurar que jam s hab is visto a la ilustre dulcinea que si visto la hubi rades yo s que procur rades no poneros en esta demanda porque su vista os desenga ara de que no ha habido ni puede haber belleza que con la suya comparar se pueda y as no dici ndoos que ment s sino que no acert is en lo propuesto con las condiciones que hab is referido aceto vuestro desaf o y luego porque no se pase el d a que tra is determinado y s lo exceto de las condiciones la de que se pase a m la fama de vuestras haza as porque no s cu les ni qu tales sean con las m as me contento tales cuales ellas son tomad pues la parte del campo que quisi redes que yo har lo mesmo y a quien dios se la diere san pedro se la bendiga hab an descubierto de la ciudad al caballero de la blanca luna y d choselo al visorrey que estaba hablando con don quijote de la mancha el visorrey creyendo ser a alguna nueva aventura fabricada por don antonio moreno o por otro alg n caballero de la ciudad sali luego a la playa con don antonio y con otros muchos caballeros que le acompa aban a tiempo cuando don quijote volv a las riendas a rocinante para tomar del campo lo necesario viendo pues el visorrey que daban los dos se ales de volverse a encontrar se puso en medio pregunt ndoles qu era la causa que les mov a a hacer tan de improviso batalla el caballero de la blanca luna respondi que era precedencia de hermosura y en breves razones le dijo las mismas que hab a dicho a don quijote con la acetaci n de las condiciones del desaf o hechas por entrambas partes lleg se el visorrey a don antonio y pregunt le paso si sab a qui n era el tal caballero de la blanca luna o si era alguna burla que quer an hacer a don quijote don antonio le respondi que ni sab a qui n era ni si era de burlas ni de veras el tal desaf o. esta respuesta tuvo perplejo al visorrey en si les dejar a o no pasar adelante en la batalla pero no pudi ndose persuadir a que fuese sino burla se apart diciendo se ores caballeros si aqu no hay otro remedio sino confesar o morir y el se or don quijote est en sus trece y vuestra merced el de la blanca luna en sus catorce a la mano de dios y dense agradeci el de la blanca luna con corteses y discretas razones al visorrey la licencia que se les daba y don quijote hizo lo mesmo el cual encomend ndose al cielo de todo coraz n y a su dulcinea como ten a de costumbre al comenzar de las batallas que se le ofrec an torn a tomar otro poco m s del campo porque vio que su contrario hac a lo mesmo y sin tocar trompeta ni otro instrumento b lico que les diese se al de arremeter volvieron entrambos a un mesmo punto las riendas a sus caballos y como era m s ligero el de la blanca luna lleg a don quijote a dos tercios andados de la carrera y all le encontr con tan poderosa fuerza sin tocarle con la lanza que la levant al parecer de prop sito que dio con rocinante y con don quijote por el suelo una peligrosa ca da fue luego sobre l y poni ndole la lanza sobre la visera le dijo vencido sois caballero y aun muerto si no confes is las condiciones de nuestro desaf o. don quijote molido y aturdido sin alzarse la visera como si hablara dentro de una tumba con voz debilitada y enferma dijo dulcinea del toboso es la m s hermosa mujer del mundo y yo el m s desdichado caballero de la tierra y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad aprieta caballero la lanza y qu tame la vida pues me has quitado la honra eso no har yo por cierto dijo el de la blanca luna viva viva en su entereza la fama de la hermosura de la se ora dulcinea del toboso que s lo me contento con que el gran don quijote se retire a su lugar un a o o hasta el tiempo que por m le fuere mandado como concertamos antes de entrar en esta batalla todo esto oyeron el visorrey y don antonio con otros muchos que all estaban y oyeron asimismo que don quijote respondi que como no le pidiese cosa que fuese en perjuicio de dulcinea todo lo dem s cumplir a como caballero puntual y verdadero hecha esta confesi n volvi las riendas el de la blanca luna y haciendo mesura con la cabeza al visorrey a medio galope se entr en la ciudad mand el visorrey a don antonio que fuese tras l y que en todas maneras supiese qui n era levantaron a don quijote descubri ronle el rostro y hall ronle sin color y trasudando rocinante de puro malparado no se pudo mover por entonces sancho todo triste todo apesarado no sab a qu decirse ni qu hacerse parec ale que todo aquel suceso pasaba en sue os y que toda aquella m quina era cosa de encantamento ve a a su se or rendido y obligado a no tomar armas en un a o imaginaba la luz de la gloria de sus haza as escurecida las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas como se deshace el humo con el viento tem a si quedar a o no contrecho rocinante o deslocado su amo que no fuera poca ventura si deslocado quedara finalmente con una silla de manos que mand traer el visorrey le llevaron a la ciudad y el visorrey se volvi tambi n a ella con deseo de saber qui n fuese el caballero de la blanca luna que de tan mal talante hab a dejado a don quijote cap tulo lxv donde se da noticia qui n era el de la blanca luna con la libertad de don gregorio y de otros sucesos sigui don antonio moreno al caballero de la blanca luna y sigui ronle tambi n y aun persigui ronle muchos muchachos hasta que le cerraron en un mes n dentro de la ciudad entr el don antonio con deseo de conocerle sali un escudero a recebirle y a desarmarle encerr se en una sala baja y con l don antonio que no se le coc a el pan hasta saber qui n fuese viendo pues el de la blanca luna que aquel caballero no le dejaba le dijo bien s se or a lo que ven s que es a saber qui n soy y porque no hay para qu neg roslo en tanto que este mi criado me desarma os lo dir sin faltar un punto a la verdad del caso sabed se or que a m me llaman el bachiller sans n carrasco soy del mesmo lugar de don quijote de la mancha cuya locura y sandez mueve a que le tengamos l stima todos cuantos le conocemos y entre los que m s se la han tenido he sido yo y creyendo que est su salud en su reposo y en que se est en su tierra y en su casa di traza para hacerle estar en ella y as habr tres meses que le sal al camino como caballero andante llam ndome el caballero de los espejos con intenci n de pelear con l y vencerle sin hacerle da o poniendo por condici n de nuestra pelea que el vencido quedase a discreci n del vencedor y lo que yo pensaba pedirle porque ya le juzgaba por vencido era que se volviese a su lugar y que no saliese d l en todo un a o en el cual tiempo podr a ser curado pero la suerte lo orden de otra manera porque l me venci a m y me derrib del caballo y as no tuvo efecto mi pensamiento l prosigui su camino y yo me volv vencido corrido y molido de la ca da que fue adem s peligrosa pero no por esto se me quit el deseo de volver a buscarle y a vencerle como hoy se ha visto y como l es tan puntual en guardar las rdenes de la andante caballer a sin duda alguna guardar la que le he dado en cumplimiento de su palabra esto es se or lo que pasa sin que tenga que deciros otra cosa alguna supl coos no me descubr is ni le dig is a don quijote qui n soy porque tengan efecto los buenos pensamientos m os y vuelva a cobrar su juicio un hombre que le tiene bon simo como le dejen las sandeces de la caballer a. oh se or dijo don antonio dios os perdone el agravio que hab is hecho a todo el mundo en querer volver cuerdo al m s gracioso loco que hay en l no veis se or que no podr llegar el provecho que cause la cordura de don quijote a lo que llega el gusto que da con sus desvar os pero yo imagino que toda la industria del se or bachiller no ha de ser parte para volver cuerdo a un hombre tan rematadamente loco y si no fuese contra caridad dir a que nunca sane don quijote porque con su salud no solamente perdemos sus gracias sino las de sancho panza su escudero que cualquiera dellas puede volver a alegrar a la misma melancol a. con todo esto callar y no le dir nada por ver si salgo verdadero en sospechar que no ha de tener efecto la diligencia hecha por el se or carrasco el cual respondi que ya una por una estaba en buen punto aquel negocio de quien esperaba feliz suceso y habi ndose ofrecido don antonio de hacer lo que m s le mandase se despidi d l y hecho liar sus armas sobre un macho luego al mismo punto sobre el caballo con que entr en la batalla se sali de la ciudad aquel mismo d a y se volvi a su patria sin sucederle cosa que obligue a contarla en esta verdadera historia cont don antonio al visorrey todo lo que carrasco le hab a contado de lo que el visorrey no recibi mucho gusto porque en el recogimiento de don quijote se perd a el que pod an tener todos aquellos que de sus locuras tuviesen noticia seis d as estuvo don quijote en el lecho marrido triste pensativo y mal acondicionado yendo y viniendo con la imaginaci n en el desdichado suceso de su vencimiento consol bale sancho y entre otras razones le dijo se or m o alce vuestra merced la cabeza y al grese si puede y d gracias al cielo que ya que le derrib en la tierra no sali con alguna costilla quebrada y pues sabe que donde las dan las toman y que no siempre hay tocinos donde hay estacas d una higa al m dico pues no le ha menester para que le cure en esta enfermedad volv monos a nuestra casa y dej monos de andar buscando aventuras por tierras y lugares que no sabemos y si bien se considera yo soy aqu el m s perdidoso aunque es vuestra merced el m s mal parado yo que dej con el gobierno los deseos de ser m s gobernador no dej la gana de ser conde que jam s tendr efecto si vuesa merced deja de ser rey dejando el ejercicio de su caballer a y as vienen a volverse en humo mis esperanzas calla sancho pues ves que mi reclusi n y retirada no ha de pasar de un a o que luego volver a mis honrados ejercicios y no me ha de faltar reino que gane y alg n condado que darte dios lo oiga dijo sancho y el pecado sea sordo que siempre he o do decir que m s vale buena esperanza que ruin posesi n. en esto estaban cuando entr don antonio diciendo con muestras de grand simo contento albricias se or don quijote que don gregorio y el renegado que fue por l est en la playa qu digo en la playa ya est en casa del visorrey y ser aqu al momento alegr se alg n tanto don quijote y dijo en verdad que estoy por decir que me holgara que hubiera sucedido todo al rev s porque me obligara a pasar en berber a donde con la fuerza de mi brazo diera libertad no s lo a don gregorio sino a cuantos cristianos cautivos hay en berber a. pero qu digo miserable no soy yo el vencido no soy yo el derribado no soy yo el que no puede tomar arma en un a o pues qu prometo de qu me alabo si antes me conviene usar de la rueca que de la espada d jese deso se or dijo sancho viva la gallina aunque con su pepita que hoy por ti y ma ana por m y en estas cosas de encuentros y porrazos no hay tomarles tiento alguno pues el que hoy cae puede levantarse ma ana si no es que se quiere estar en la cama quiero decir que se deje desmayar sin cobrar nuevos br os para nuevas pendencias y lev ntese vuestra merced agora para recebir a don gregorio que me parece que anda la gente alborotada y ya debe de estar en casa y as era la verdad porque habiendo ya dado cuenta don gregorio y el renegado al visorrey de su ida y vuelta deseoso don gregorio de ver a ana f lix vino con el renegado a casa de don antonio y aunque don gregorio cuando le sacaron de argel fue con h bitos de mujer en el barco los troc por los de un cautivo que sali consigo pero en cualquiera que viniera mostrara ser persona para ser codiciada servida y estimada porque era hermoso sobremanera y la edad al parecer de diez y siete o diez y ocho a os ricote y su hija salieron a recebirle el padre con l grimas y la hija con honestidad no se abrazaron unos a otros porque donde hay mucho amor no suele haber demasiada desenvoltura las dos bellezas juntas de don gregorio y ana f lix admiraron en particular a todos juntos los que presentes estaban el silencio fue all el que habl por los dos amantes y los ojos fueron las lenguas que descubrieron sus alegres y honestos pensamientos cont el renegado la industria y medio que tuvo para sacar a don gregorio cont don gregorio los peligros y aprietos en que se hab a visto con las mujeres con quien hab a quedado no con largo razonamiento sino con breves palabras donde mostr que su discreci n se adelantaba a sus a os finalmente ricote pag y satisfizo liberalmente as al renegado como a los que hab an bogado al remo reincorpor se y red jose el renegado con la iglesia y de miembro podrido volvi limpio y sano con la penitencia y el arrepentimiento de all a dos d as trat el visorrey con don antonio qu modo tendr an para que ana f lix y su padre quedasen en espa a pareci ndoles no ser de inconveniente alguno que quedasen en ella hija tan cristiana y padre al parecer tan bien intencionado don antonio se ofreci venir a la corte a negociarlo donde hab a de venir forzosamente a otros negocios dando a entender que en ella por medio del favor y de las d divas muchas cosas dificultosas se acaban no dijo ricote que se hall presente a esta pl tica hay que esperar en favores ni en d divas porque con el gran don bernardino de velasco conde de salazar a quien dio su majestad cargo de nuestra expulsi n no valen ruegos no promesas no d divas no l stimas porque aunque es verdad que l mezcla la misericordia con la justicia como l vee que todo el cuerpo de nuestra naci n est contaminado y podrido usa con l antes del cauterio que abrasa que del ung ento que molifica y as con prudencia con sagacidad con diligencia y con miedos que pone ha llevado sobre sus fuertes hombros a debida ejecuci n el peso desta gran m quina sin que nuestras industrias estratagemas solicitudes y fraudes hayan podido deslumbrar sus ojos de argos que contino tiene alerta porque no se le quede ni encubra ninguno de los nuestros que como ra z escondida que con el tiempo venga despu s a brotar y a echar frutos venenosos en espa a ya limpia ya desembarazada de los temores en que nuestra muchedumbre la ten a. heroica resoluci n del gran filipo tercero y inaudita prudencia en haberla encargado al tal don bernardino de velasco una por una yo har puesto all las diligencias posibles y haga el cielo lo que m s fuere servido dijo don antonio don gregorio se ir conmigo a consolar la pena que sus padres deben tener por su ausencia ana f lix se quedar con mi mujer en mi casa o en un monasterio y yo s que el se or visorrey gustar se quede en la suya el buen ricote hasta ver c mo yo negocio el visorrey consinti en todo lo propuesto pero don gregorio sabiendo lo que pasaba dijo que en ninguna manera pod a ni quer a dejar a do a ana f lix pero teniendo intenci n de ver a sus padres y de dar traza de volver por ella vino en el decretado concierto qued se ana f lix con la mujer de don antonio y ricote en casa del visorrey lleg se el d a de la partida de don antonio y el de don quijote y sancho que fue de all a otros dos que la ca da no le concedi que m s presto se pusiese en camino hubo l grimas hubo suspiros desmayos y sollozos al despedirse don gregorio de ana f lix ofreci le ricote a don gregorio mil escudos si los quer a pero l no tom ninguno sino solos cinco que le prest don antonio prometiendo la paga dellos en la corte con esto se partieron los dos y don quijote y sancho despu s como se ha dicho don quijote desarmado y de camino sancho a pie por ir el rucio cargado con las armas cap tulo lxvi que trata de lo que ver el que lo leyere o lo oir el que lo escuchare leer al salir de barcelona volvi don quijote a mirar el sitio donde hab a ca do y dijo aqu fue troya aqu mi desdicha y no mi cobard a se llev mis alcanzadas glorias aqu us la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas aqu se escurecieron mis haza as aqu finalmente cay mi ventura para jam s levantarse oyendo lo cual sancho dijo tan de valientes corazones es se or m o tener sufrimiento en las desgracias como alegr a en las prosperidades y esto lo juzgo por m mismo que si cuando era gobernador estaba alegre agora que soy escudero de a pie no estoy triste porque he o do decir que esta que llaman por ah fortuna es una mujer borracha y antojadiza y sobre todo ciega y as no vee lo que hace ni sabe a qui n derriba ni a qui n ensalza muy fil sofo est s sancho respondi don quijote muy a lo discreto hablas no s qui n te lo ense a. lo que te s decir es que no hay fortuna en el mundo ni las cosas que en l suceden buenas o malas que sean vienen acaso sino por particular providencia de los cielos y de aqu viene lo que suele decirse que cada uno es art fice de su ventura yo lo he sido de la m a pero no con la prudencia necesaria y as me han salido al gallar n mis presunciones pues debiera pensar que al poderoso grandor del caballo del de la blanca luna no pod a resistir la flaqueza de rocinante atrev me en fin hice lo que puede derrib ronme y aunque perd la honra no perd ni puedo perder la virtud de cumplir mi palabra cuando era caballero andante atrevido y valiente con mis obras y con mis manos acreditaba mis hechos y agora cuando soy escudero pedestre acreditar mis palabras cumpliendo la que di de mi promesa camina pues amigo sancho y vamos a tener en nuestra tierra el a o del noviciado con cuyo encerramiento cobraremos virtud nueva para volver al nunca de m olvidado ejercicio de las armas se or respondi sancho no es cosa tan gustosa el caminar a pie que me mueva e incite a hacer grandes jornadas dejemos estas armas colgadas de alg n rbol en lugar de un ahorcado y ocupando yo las espaldas del rucio levantados los pies del suelo haremos las jornadas como vuestra merced las pidiere y midiere que pensar que tengo de caminar a pie y hacerlas grandes es pensar en lo escusado bien has dicho sancho respondi don quijote cu lguense mis armas por trofeo y al pie dellas o alrededor dellas grabaremos en los rboles lo que en el trofeo de las armas de rold n estaba escrito nadie las mueva que estar no pueda con rold n a prueba todo eso me parece de perlas respondi sancho y si no fuera por la falta que para el camino nos hab a de hacer rocinante tambi n fuera bien dejarle colgado pues ni l ni las armas replic don quijote quiero que se ahorquen porque no se diga que a buen servicio mal galard n muy bien dice vuestra merced respondi sancho porque seg n opini n de discretos la culpa del asno no se ha de echar a la albarda y pues deste suceso vuestra merced tiene la culpa cast guese a s mesmo y no revienten sus iras por las ya rotas y sangrientas armas ni por las mansedumbres de rocinante ni por la blandura de mis pies queriendo que caminen m s de lo justo en estas razones y pl ticas se les pas todo aquel d a y aun otros cuatro sin sucederles cosa que estorbase su camino y al quinto d a a la entrada de un lugar hallaron a la puerta de un mes n mucha gente que por ser fiesta se estaba all solazando cuando llegaba a ellos don quijote un labrador alz la voz diciendo alguno destos dos se ores que aqu vienen que no conocen las partes dir lo que se ha de hacer en nuestra apuesta s dir por cierto respondi don quijote con toda rectitud si es que alcanzo a entenderla es pues el caso dijo el labrador se or bueno que un vecino deste lugar tan gordo que pesa once arrobas desafi a correr a otro su vecino que no pesa m s que cinco fue la condici n que hab an de correr una carrera de cien pasos con pesos iguales y habi ndole preguntado al desafiador c mo se hab a de igualar el peso dijo que el desafiado que pesa cinco arrobas se pusiese seis de hierro a cuestas y as se igualar an las once arrobas del flaco con las once del gordo eso no dijo a esta saz n sancho antes que don quijote respondiese y a m que ha pocos d as que sal de ser gobernador y juez como todo el mundo sabe toca averiguar estas dudas y dar parecer en todo pleito responde en buen hora dijo don quijote sancho amigo que yo no estoy para dar migas a un gato seg n traigo alborotado y trastornado el juicio con esta licencia dijo sancho a los labradores que estaban muchos alrededor d l la boca abierta esperando la sentencia de la suya hermanos lo que el gordo pide no lleva camino ni tiene sombra de justicia alguna porque si es verdad lo que se dice que el desafiado puede escoger las armas no es bien que ste las escoja tales que le impidan ni estorben el salir vencedor y as es mi parecer que el gordo desafiador se escamonde monde entresaque pula y atilde y saque seis arrobas de sus carnes de aqu o de all de su cuerpo como mejor le pareciere y estuviere y desta manera quedando en cinco arrobas de peso se igualar y ajustar con las cinco de su contrario y as podr n correr igualmente voto a tal dijo un labrador que escuch la sentencia de sancho que este se or ha hablado como un bendito y sentenciado como un can nigo pero a buen seguro que no ha de querer quitarse el gordo una onza de sus carnes cuanto m s seis arrobas lo mejor es que no corran respondi otro porque el flaco no se muela con el peso ni el gordo se descarne y chese la mitad de la apuesta en vino y llevemos estos se ores a la taberna de lo caro y sobre m la capa cuando llueva yo se ores respondi don quijote os lo agradezco pero no puedo detenerme un punto porque pensamientos y sucesos tristes me hacen parecer descort s y caminar m s que de paso y as dando de las espuelas a rocinante pas adelante dej ndolos admirados de haber visto y notado as su estra a figura como la discreci n de su criado que por tal juzgaron a sancho y otro de los labradores dijo si el criado es tan discreto cu l debe de ser el amo yo apostar que si van a estudiar a salamanca que a un tris han de venir a ser alcaldes de corte que todo es burla sino estudiar y m s estudiar y tener favor y ventura y cuando menos se piensa el hombre se halla con una vara en la mano o con una mitra en la cabeza aquella noche la pasaron amo y mozo en mitad del campo al cielo raso y descubierto y otro d a siguiendo su camino vieron que hacia ellos ven a un hombre de a pie con unas alforjas al cuello y una azcona o chuzo en la mano propio talle de correo de a pie el cual como lleg junto a don quijote adelant el paso y medio corriendo lleg a l y abraz ndole por el muslo derecho que no alcanzaba a m s le dijo con muestras de mucha alegr a oh mi se or don quijote de la mancha y qu gran contento ha de llegar al coraz n de mi se or el duque cuando sepa que vuestra merced vuelve a su castillo que todav a se est en l con mi se ora la duquesa no os conozco amigo respondi don quijote ni s qui n sois si vos no me lo dec s. yo se or don quijote respondi el correo soy tosilos el lacayo del duque mi se or que no quise pelear con vuestra merced sobre el casamiento de la hija de do a rodr guez v lame dios dijo don quijote es posible que sois vos el que los encantadores mis enemigos transformaron en ese lacayo que dec s por defraudarme de la honra de aquella batalla calle se or bueno replic el cartero que no hubo encanto alguno ni mudanza de rostro ninguna tan lacayo tosilos entr en la estacada como tosilos lacayo sal della yo pens casarme sin pelear por haberme parecido bien la moza pero sucedi me al rev s mi pensamiento pues as como vuestra merced se parti de nuestro castillo el duque mi se or me hizo dar cien palos por haber contravenido a las ordenanzas que me ten a dadas antes de entrar en la batalla y todo ha parado en que la muchacha es ya monja y do a rodr guez se ha vuelto a castilla y yo voy ahora a barcelona a llevar un pliego de cartas al virrey que le env a mi amo si vuestra merced quiere un traguito aunque caliente puro aqu llevo una calabaza llena de lo caro con no s cu ntas rajitas de queso de tronch n que servir n de llamativo y despertador de la sed si acaso est durmiendo quiero el envite dijo sancho y chese el resto de la cortes a y escancie el buen tosilos a despecho y pesar de cuantos encantadores hay en las indias en fin dijo don quijote t eres sancho el mayor glot n del mundo y el mayor ignorante de la tierra pues no te persuades que este correo es encantado y este tosilos contrahecho qu date con l y h rtate que yo me ir adelante poco a poco esper ndote a que vengas ri se el lacayo desenvain su calabaza desalforj sus rajas y sacando un panecillo l y sancho se sentaron sobre la yerba verde y en buena paz compa a despabilaron y dieron fondo con todo el repuesto de las alforjas con tan buenos alientos que lamieron el pliego de las cartas s lo porque ol a a queso dijo tosilos a sancho sin duda este tu amo sancho amigo debe de ser un loco c mo debe respondi sancho no debe nada a nadie que todo lo paga y m s cuando la moneda es locura bien lo veo yo y bien se lo digo a l pero qu aprovecha y m s agora que va rematado porque va vencido del caballero de la blanca luna rog le tosilos le contase lo que le hab a sucedido pero sancho le respondi que era descortes a dejar que su amo le esperase que otro d a si se encontrasen habr a lugar par ello y levant ndose despu s de haberse sacudido el sayo y las migajas de las barbas antecogi al rucio y diciendo a dios dej a tosilos y alcanz a su amo que a la sombra de un rbol le estaba esperando cap tulo lxvii de la resoluci n que tom don quijote de hacerse pastor y seguir la vida del campo en tanto que se pasaba el a o de su promesa con otros sucesos en verdad gustosos y buenos si muchos pensamientos fatigaban a don quijote antes de ser derribado muchos m s le fatigaron despu s de ca do a la sombra del rbol estaba como se ha dicho y all como moscas a la miel le acud an y picaban pensamientos unos iban al desencanto de dulcinea y otros a la vida que hab a de hacer en su forzosa retirada lleg sancho y alab le la liberal condici n del lacayo tosilos es posible le dijo don quijote que todav a oh sancho pienses que aqu l sea verdadero lacayo parece que se te ha ido de las mientes haber visto a dulcinea convertida y transformada en labradora y al caballero de los espejos en el bachiller carrasco obras todas de los encantadores que me persiguen pero dime agora preguntaste a ese tosilos que dices qu ha hecho dios de altisidora si ha llorado mi ausencia o si ha dejado ya en las manos del olvido los enamorados pensamientos que en mi presencia la fatigaban no eran respondi sancho los que yo ten a tales que me diesen lugar a preguntar bober as cuerpo de m se or est vuestra merced ahora en t rminos de inquirir pensamientos ajenos especialmente amorosos mira sancho dijo don quijote mucha diferencia hay de las obras que se hacen por amor a las que se hacen por agradecimiento bien puede ser que un caballero sea desamorado pero no puede ser hablando en todo rigor que sea desagradecido qu some bien al parecer altisidora diome los tres tocadores que sabes llor en mi partida mald jome vituper me quej se a despecho de la verg enza p blicamente se ales todas de que me adoraba que las iras de los amantes suelen parar en maldiciones yo no tuve esperanzas que darle ni tesoros que ofrecerle porque las m as las tengo entregadas a dulcinea y los tesoros de los caballeros andantes son como los de los duendes aparentes y falsos y s lo puedo darle estos acuerdos que della tengo sin perjuicio pero de los que tengo de dulcinea a quien t agravias con la remisi n que tienes en azotarte y en castigar esas carnes que vea yo comidas de lobos que quieren guardarse antes para los gusanos que para el remedio de aquella pobre se ora se or respondi sancho si va a decir la verdad yo no me puedo persuadir que los azotes de mis posaderas tengan que ver con los desencantos de los encantados que es como si dij semos si os duele la cabeza untaos las rodillas a lo menos yo osar jurar que en cuantas historias vuesa merced ha le do que tratan de la andante caballer a no ha visto alg n desencantado por azotes pero por s o por no yo me los dar cuando tenga gana y el tiempo me d comodidad para castigarme dios lo haga respondi don quijote y los cielos te den gracia para que caigas en la cuenta y en la obligaci n que te corre de ayudar a mi se ora que lo es tuya pues t eres m o. en estas pl ticas iban siguiendo su camino cuando llegaron al mesmo sitio y lugar donde fueron atropellados de los toros reconoci le don quijote dijo a sancho ste es el prado donde topamos a las bizarras pastoras y gallardos pastores que en l quer an renovar e imitar a la pastoral arcadia pensamiento tan nuevo como discreto a cuya imitaci n si es que a ti te parece bien querr a oh sancho que nos convirti semos en pastores siquiera el tiempo que tengo de estar recogido yo comprar algunas ovejas y todas las dem s cosas que al pastoral ejercicio son necesarias y llam ndome yo el pastor quijotiz y t el pastor pancino nos andaremos por los montes por las selvas y por los prados cantando aqu endechando all bebiendo de los l quidos cristales de las fuentes o ya de los limpios arroyuelos o de los caudalosos r os dar nnos con abundant sima mano de su dulc simo fruto las encinas asiento los troncos de los dur simos alcornoques sombra los sauces olor las rosas alfombras de mil colores matizadas los estendidos prados aliento el aire claro y puro luz la luna y las estrellas a pesar de la escuridad de la noche gusto el canto alegr a el lloro apolo versos el amor conceptos con que podremos hacernos eternos y famosos no s lo en los presentes sino en los venideros siglos pardiez dijo sancho que me ha cuadrado y aun esquinado tal g nero de vida y m s que no la ha de haber a n bien visto el bachiller sans n carrasco y maese nicol s el barbero cuando la han de querer seguir y hacerse pastores con nosotros y aun quiera dios no le venga en voluntad al cura de entrar tambi n en el aprisco seg n es de alegre y amigo de holgarse t has dicho muy bien dijo don quijote y podr llamarse el bachiller sans n carrasco si entra en el pastoral gremio como entrar sin duda el pastor sansonino o ya el pastor carrasc n el barbero nicol s se podr llamar miculoso como ya el antiguo bosc n se llam nemoroso al cura no s qu nombre le pongamos si no es alg n derivativo de su nombre llam ndole el pastor curiambro las pastoras de quien hemos de ser amantes como entre peras podremos escoger sus nombres y pues el de mi se ora cuadra as al de pastora como al de princesa no hay para qu cansarme en buscar otro que mejor le venga t sancho pondr s a la tuya el que quisieres no pienso respondi sancho ponerle otro alguno sino el de teresona que le vendr bien con su gordura y con el propio que tiene pues se llama teresa y m s que celebr ndola yo en mis versos vengo a descubrir mis castos deseos pues no ando a buscar pan de trastrigo por las casas ajenas el cura no ser bien que tenga pastora por dar buen ejemplo y si quisiere el bachiller tenerla su alma en su palma v lame dios dijo don quijote y qu vida nos hemos de dar sancho amigo qu de churumbelas han de llegar a nuestros o dos qu de gaitas zamoranas qu tamborines y qu de sonajas y qu de rabeles pues qu si destas diferencias de m sicas resuena la de los albogues all se ver casi todos los instrumentos pastorales qu son albogues pregunt sancho que ni los he o do nombrar ni los he visto en toda mi vida albogues son respondi don quijote unas chapas a modo de candeleros de az far que dando una con otra por lo vac o y hueco hace un son si no muy agradable ni arm nico no descontenta y viene bien con la rusticidad de la gaita y del tambor n y este nombre albogues es morisco como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al conviene a saber almohaza almorzar alhombra alguacil alhucema almac n alcanc a y otros semejantes que deben ser pocos m s y solos tres tiene nuestra lengua que son moriscos y acaban en i y son borcegu zaquizam y maraved alhel y alfaqu tanto por el al primero como por el i en que acaban son conocidos por ar bigos esto te he dicho de paso por hab rmelo reducido a la memoria la ocasi n de haber nombrado albogues y hanos de ayudar mucho al parecer en perfeci n este ejercicio el ser yo alg n tanto poeta como t sabes y el serlo tambi n en estremo el bachiller sans n carrasco del cura no digo nada pero yo apostar que debe de tener sus puntas y collares de poeta y que las tenga tambi n maese nicol s no dudo en ello porque todos o los m s son guitarristas y copleros yo me quejar de ausencia t te alabar s de firme enamorado el pastor carrasc n de desde ado y el cura curiambro de lo que l m s puede servirse y as andar la cosa que no haya m s que desear a lo que respondi sancho yo soy se or tan desgraciado que temo no ha de llegar el d a en que en tal ejercicio me vea oh qu polidas cuchares tengo de hacer cuando pastor me vea qu de migas qu de natas qu de guirnaldas y qu de zarandajas pastoriles que puesto que no me granjeen fama de discreto no dejar n de granjearme la de ingenioso sanchica mi hija nos llevar la comida al hato pero guarda que es de buen parecer y hay pastores m s maliciosos que simples y no querr a que fuese por lana y volviese trasquilada y tambi n suelen andar los amores y los no buenos deseos por los campos como por las ciudades y por las pastorales chozas como por los reales palacios y quitada la causa se quita el pecado y ojos que no veen coraz n que no quiebra y m s vale salto de mata que ruego de hombres buenos no m s refranes sancho dijo don quijote pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pr digo en refranes y que te vayas a la mano en decirlos pero par ceme que es predicar en desierto y cast game mi madre y yo tr mpogelas par ceme respondi sancho que vuesa merced es como lo que dicen dijo la sart n a la caldera qu tate all ojinegra est me reprehendiendo que no diga yo refranes y ens rtalos vuesa merced de dos en dos mira sancho respondi don quijote yo traigo los refranes a prop sito y vienen cuando los digo como anillo en el dedo pero tr eslos tan por los cabellos que los arrastras y no los gu as y si no me acuerdo mal otra vez te he dicho que los refranes son sentencias breves sacadas de la experiencia y especulaci n de nuestros antiguos sabios y el refr n que no viene a prop sito antes es disparate que sentencia pero dej monos desto y pues ya viene la noche retir monos del camino real alg n trecho donde pasaremos esta noche y dios sabe lo que ser ma ana retir ronse cenaron tarde y mal bien contra la voluntad de sancho a quien se le representaban las estrechezas de la andante caballer a usadas en las selvas y en los montes si bien tal vez la abundancia se mostraba en los castillos y casas as de don diego de miranda como en las bodas del rico camacho y de don antonio moreno pero consideraba no ser posible ser siempre de d a ni siempre de noche y as pas aqu lla durmiendo y su amo velando cap tulo lxviii de la cerdosa aventura que le aconteci a don quijote era la noche algo escura puesto que la luna estaba en el cielo pero no en parte que pudiese ser vista que tal vez la se ora diana se va a pasear a los ant podas y deja los montes negros y los valles escuros cumpli don quijote con la naturaleza durmiendo el primer sue o sin dar lugar al segundo bien al rev s de sancho que nunca tuvo segundo porque le duraba el sue o desde la noche hasta la ma ana en que se mostraba su buena complexi n y pocos cuidados los de don quijote le desvelaron de manera que despert a sancho y le dijo maravillado estoy sancho de la libertad de tu condici n yo imagino que eres hecho de m rmol o de duro bronce en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno yo velo cuando t duermes yo lloro cuando cantas yo me desmayo de ayuno cuanto t est s perezoso y desalentado de puro harto de buenos criados es conllevar las penas de sus se ores y sentir sus sentimientos por el bien parecer siquiera mira la serenidad desta noche la soledad en que estamos que nos convida a entremeter alguna vigilia entre nuestro sue o. lev ntate por tu vida y desv ate alg n trecho de aqu y con buen nimo y denuedo agradecido date trecientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de dulcinea y esto rogando te lo suplico que no quiero venir contigo a los brazos como la otra vez porque s que los tienes pesados despu s que te hayas dado pasaremos lo que resta de la noche cantando yo mi ausencia y t tu firmeza dando desde agora principio al ejercicio pastoral que hemos de tener en nuestra aldea se or respondi sancho no soy yo religioso para que desde la mitad de mi sue o me levante y me dicipline ni menos me parece que del estremo del dolor de los azotes se pueda pasar al de la m sica vuesa merced me deje dormir y no me apriete en lo del azotarme que me har hacer juramento de no tocarme jam s al pelo del sayo no que al de mis carnes oh alma endurecida oh escudero sin piedad oh pan mal empleado y mercedes mal consideradas las que te he hecho y pienso de hacerte por m te has visto gobernador y por m te vees con esperanzas propincuas de ser conde o tener otro t tulo equivalente y no tardar el cumplimiento de ellas m s de cuanto tarde en pasar este a o que yo post tenebras spero lucem no entiendo eso replico sancho s lo entiendo que en tanto que duermo ni tengo temor ni esperanza ni trabajo ni gloria y bien haya el que invent el sue o capa que cubre todos los humanos pensamientos manjar que quita la hambre agua que ahuyenta la sed fuego que calienta el fr o fr o que templa el ardor y finalmente moneda general con que todas las cosas se compran balanza y peso que iguala al pastor con el rey y al simple con el discreto sola una cosa tiene mala el sue o seg n he o do decir y es que se parece a la muerte pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia nunca te he o do hablar sancho dijo don quijote tan elegantemente como ahora por donde vengo a conocer ser verdad el refr n que t algunas veces sueles decir no con quien naces sino con quien paces ah pesia tal replic sancho se or nuestro amo no soy yo ahora el que ensarta refranes que tambi n a vuestra merced se le caen de la boca de dos en dos mejor que a m sino que debe de haber entre los m os y los suyos esta diferencia que los de vuestra merced vendr n a tiempo y los m os a deshora pero en efecto todos son refranes en esto estaban cuando sintieron un sordo estruendo y un spero ruido que por todos aquellos valles se estend a. levant se en pie don quijote y puso mano a la espada y sancho se agazap debajo del rucio poni ndose a los lados el l o de las armas y la albarda de su jumento tan temblando de miedo como alborotado don quijote de punto en punto iba creciendo el ruido y lleg ndose cerca a los dos temerosos a lo menos al uno que al otro ya se sabe su valent a. es pues el caso que llevaban unos hombres a vender a una feria m s de seiscientos puercos con los cuales caminaban a aquellas horas y era tanto el ruido que llevaban y el gru ir y el bufar que ensordecieron los o dos de don quijote y de sancho que no advirtieron lo que ser pod a. lleg de tropel la estendida y gru idora piara y sin tener respeto a la autoridad de don quijote ni a la de sancho pasaron por cima de los dos deshaciendo las trincheas de sancho y derribando no s lo a don quijote sino llevando por a adidura a rocinante el tropel el gru ir la presteza con que llegaron los animales inmundos puso en confusi n y por el suelo a la albarda a las armas al rucio a rocinante a sancho y a don quijote levant se sancho como mejor pudo y pidi a su amo la espada dici ndole que quer a matar media docena de aquellos se ores y descomedidos puercos que ya hab a conocido que lo eran don quijote le dijo d jalos estar amigo que esta afrenta es pena de mi pecado y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas y le piquen avispas y le hollen puercos tambi n debe de ser castigo del cielo respondi sancho que a los escuderos de los caballeros vencidos los puncen moscas los coman piojos y les embista la hambre si los escuderos fu ramos hijos de los caballeros a quien servimos o parientes suyos muy cercanos no fuera mucho que nos alcanzara la pena de sus culpas hasta la cuarta generaci n pero qu tienen que ver los panzas con los quijotes ahora bien torn monos a acomodar y durmamos lo poco que queda de la noche y amanecer dios y medraremos duerme t sancho respondi don quijote que naciste para dormir que yo que nac para velar en el tiempo que falta de aqu al d a dar rienda a mis pensamientos y los desfogar en un madrigalete que sin que t lo sepas anoche compuse en la memoria a m me parece respondi sancho que los pensamientos que dan lugar a hacer coplas no deben de ser muchos vuesa merced coplee cuanto quisiere que yo dormir cuanto pudiere y luego tomando en el suelo cuanto quiso se acurruc y durmi a sue o suelto sin que fianzas ni deudas ni dolor alguno se lo estorbase don quijote arrimado a un tronco de una haya o de un alcornoque que cide hamete benengeli no distingue el rbol que era al son de sus mesmos suspiros cant de esta suerte amor cuando yo pienso en el mal que me das terrible y fuerte voy corriendo a la muerte pensando as acabar mi mal inmenso mas en llegando al paso que es puerto en este mar de mi tormento tanta alegr a siento que la vida se esfuerza y no le paso as el vivir me mata que la muerte me torna a dar la vida oh condici n no o da la que conmigo muerte y vida trata cada verso d stos acompa aba con muchos suspiros y no pocas l grimas bien como aqu l cuyo coraz n ten a traspasado con el dolor del vencimiento y con la ausencia de dulcinea lleg se en esto el d a dio el sol con sus rayos en los ojos a sancho despert y esperez se sacudi ndose y estir ndose los perezosos miembros mir el destrozo que hab an hecho los puercos en su reposter a y maldijo la piara y aun m s adelante finalmente volvieron los dos a su comenzado camino y al declinar de la tarde vieron que hacia ellos ven an hasta diez hombres de a caballo y cuatro o cinco de a pie sobresalt se el coraz n de don quijote y azor se el de sancho porque la gente que se les llegaba tra a lanzas y adargas y ven a muy a punto de guerra volvi se don quijote a sancho y d jole si yo pudiera sancho ejercitar mis armas y mi promesa no me hubiera atado los brazos esta m quina que sobre nosotros viene la tuviera yo por tortas y pan pintado pero podr a ser fuese otra cosa de la que tememos llegaron en esto los de a caballo y arbolando las lanzas sin hablar palabra alguna rodearon a don quijote y se las pusieron a las espaldas y pechos amenaz ndole de muerte uno de los de a pie puesto un dedo en la boca en se al de que callase asi del freno de rocinante y le sac del camino y los dem s de a pie antecogiendo a sancho y al rucio guardando todos maravilloso silencio siguieron los pasos del que llevaba a don quijote el cual dos o tres veces quiso preguntar ad nde le llevaban o qu quer an pero apenas comenzaba a mover los labios cuando se los iban a cerrar con los hierros de las lanzas y a sancho le acontec a lo mismo porque apenas daba muestras de hablar cuando uno de los de a pie con un aguij n le punzaba y al rucio ni m s ni menos como si hablar quisiera cerr la noche apresuraron el paso creci en los dos presos el miedo y m s cuando oyeron que de cuando en cuando les dec an caminad trogloditas callad b rbaros pagad antrop fagos no os quej is scitas ni abr is los ojos polifemos matadores leones carniceros y otros nombres semejantes a stos con que atormentaban los o dos de los miserables amo y mozo sancho iba diciendo entre s nosotros tortolitas nosotros barberos ni estropajos nosotros perritas a quien dicen cita cita no me contentan nada estos nombres a mal viento va esta parva todo el mal nos viene junto como al perro los palos y ojal parase en ellos lo que amenaza esta aventura tan desventurada iba don quijote embelesado sin poder atinar con cuantos discursos hac a qu ser an aquellos nombres llenos de vituperios que les pon an de los cuales sacaba en limpio no esperar ning n bien y temer mucho mal llegaron en esto un hora casi de la noche a un castillo que bien conoci don quijote que era el del duque donde hab a poco que hab an estado v leme dios dijo as como conoci la estancia y qu ser esto s que en esta casa todo es cortes a y buen comedimiento pero para los vencidos el bien se vuelve en mal y el mal en peor entraron al patio principal del castillo y vi ronle aderezado y puesto de manera que les acrecent la admiraci n y les dobl el miedo como se ver en el siguiente cap tulo cap tulo lxix del m s raro y m s nuevo suceso que en todo el discurso desta grande historia avino a don quijote ape ronse los de a caballo y junto con los de a pie tomando en peso y arrebatadamente a sancho y a don quijote los entraron en el patio alrededor del cual ard an casi cien hachas puestas en sus blandones y por los corredores del patio m s de quinientas luminarias de modo que a pesar de la noche que se mostraba algo escura no se echaba de ver la falta del d a. en medio del patio se levantaba un t mulo como dos varas del suelo cubierto todo con un grand simo dosel de terciopelo negro alrededor del cual por sus gradas ard an velas de cera blanca sobre m s de cien candeleros de plata encima del cual t mulo se mostraba un cuerpo muerto de una tan hermosa doncella que hac a parecer con su hermosura hermosa a la misma muerte ten a la cabeza sobre una almohada de brocado coronada con una guirnalda de diversas y odor feras flores tejida las manos cruzadas sobre el pecho y entre ellas un ramo de amarilla y vencedora palma a un lado del patio estaba puesto un teatro y en dos sillas sentados dos personajes que por tener coronas en la cabeza y ceptros en las manos daban se ales de ser algunos reyes ya verdaderos o ya fingidos al lado deste teatro adonde se sub a por algunas gradas estaban otras dos sillas sobre las cuales los que trujeron los presos sentaron a don quijote y a sancho todo esto callando y d ndoles a entender con se ales a los dos que asimismo callasen pero sin que se lo se alaran callaron ellos porque la admiraci n de lo que estaban mirando les ten a atadas las lenguas subieron en esto al teatro con mucho acompa amiento dos principales personajes que luego fueron conocidos de don quijote ser el duque y la duquesa sus hu spedes los cuales se sentaron en dos riqu simas sillas junto a los dos que parec an reyes qui n no se hab a de admirar con esto a adi ndose a ello haber conocido don quijote que el cuerpo muerto que estaba sobre el t mulo era el de la hermosa altisidora al subir el duque y la duquesa en el teatro se levantaron don quijote y sancho y les hicieron una profunda humillaci n y los duques hicieron lo mesmo inclinando alg n tanto las cabezas sali en esto de trav s un ministro y lleg ndose a sancho le ech una ropa de bocac negro encima toda pintada con llamas de fuego y quit ndole la caperuza le puso en la cabeza una coroza al modo de las que sacan los penitenciados por el santo oficio y d jole al o do que no descosiese los labios porque le echar an una mordaza o le quitar an la vida mir base sancho de arriba abajo ve ase ardiendo en llamas pero como no le quemaban no las estimaba en dos ardites quit se la coroza viola pintada de diablos volvi sela a poner diciendo entre s a n bien que ni ellas me abrasan ni ellos me llevan mir bale tambi n don quijote y aunque el temor le ten a suspensos los sentidos no dej de re rse de ver la figura de sancho comenz en esto a salir al parecer debajo del t mulo un son sumiso y agradable de flautas que por no ser impedido de alguna humana voz porque en aquel sitio el mesmo silencio guardaba silencio a s mismo se mostraba blando y amoroso luego hizo de s improvisa muestra junto a la almohada del al parecer cad ver un hermoso mancebo vestido a lo romano que al son de una arpa que l mismo tocaba cant con suav sima y clara voz estas dos estancias en tanto que en s vuelve altisidora muerta por la crueldad de don quijote y en tanto que en la corte encantadora se vistieren las damas de picote y en tanto que a sus due as mi se ora vistiere de bayeta y de anascote cantar su belleza y su desgracia con mejor plectro que el cantor de tracia y aun no se me figura que me toca aqueste oficio solamente en vida mas con la lengua muerta y fr a en la boca pienso mover la voz a ti debida libre mi alma de su estrecha roca por el estigio lago conducida celebr ndote ir y aquel sonido har parar las aguas del olvido no m s dijo a esta saz n uno de los dos que parec an reyes no m s cantor divino que ser a proceder en infinito representarnos ahora la muerte y las gracias de la sin par altisidora no muerta como el mundo ignorante piensa sino viva en las lenguas de la fama y en la pena que para volverla a la perdida luz ha de pasar sancho panza que est presente y as oh t radamanto que conmigo juzgas en las cavernas l bregas de lite pues sabes todo aquello que en los inescrutables hados est determinado acerca de volver en s esta doncella dilo y decl ralo luego porque no se nos dilate el bien que con su nueva vuelta esperamos apenas hubo dicho esto minos juez y compa ero de radamanto cuando levant ndose en pie radamanto dijo ea ministros de esta casa altos y bajos grandes y chicos acudid unos tras otros y sellad el rostro de sancho con veinte y cuatro mamonas y doce pellizcos y seis alfilerazos en brazos y lomos que en esta ceremonia consiste la salud de altisidora oyendo lo cual sancho panza rompi el silencio y dijo voto a tal as me deje yo sellar el rostro ni manosearme la cara como volverme moro cuerpo de m qu tiene que ver manosearme el rostro con la resurreci n desta doncella regost se la vieja a los bledos encantan a dulcinea y az tanme para que se desencante mu rese altisidora de males que dios quiso darle y hanla de resucitar hacerme a m veinte y cuatro mamonas y acribarme el cuerpo a alfilerazos y acardenalarme los brazos a pellizcos esas burlas a un cu ado que yo soy perro viejo y no hay conmigo tus tus morir s dijo en alta voz radamanto abl ndate tigre hum llate nembrot soberbio y sufre y calla pues no te piden imposibles y no te metas en averiguar las dificultades deste negocio mamonado has de ser acrebillado te has de ver pellizcado has de gemir ea digo ministros cumplid mi mandamiento si no por la fe de hombre de bien que hab is de ver para lo que nacistes parecieron en esto que por el patio ven an hasta seis due as en procesi n una tras otra las cuatro con antojos y todas levantadas las manos derechas en alto con cuatro dedos de mu ecas de fuera para hacer las manos m s largas como ahora se usa no las hubo visto sancho cuando bramando como un toro dijo bien podr yo dejarme manosear de todo el mundo pero consentir que me toquen due as eso no gat enme el rostro como hicieron a mi amo en este mesmo castillo trasp senme el cuerpo con puntas de dagas buidas aten cenme los brazos con tenazas de fuego que yo lo llevar en paciencia o servir a estos se ores pero que me toquen due as no lo consentir si me llevase el diablo rompi tambi n el silencio don quijote diciendo a sancho ten paciencia hijo y da gusto a estos se ores y muchas gracias al cielo por haber puesto tal virtud en tu persona que con el martirio della desencantes los encantados y resucites los muertos ya estaban las due as cerca de sancho cuando l m s blando y m s persuadido poni ndose bien en la silla dio rostro y barba a la primera la cual la hizo una mamona muy bien sellada y luego una gran reverencia menos cortes a menos mudas se ora due a dijo sancho que por dios que tra is las manos oliendo a vinagrillo finalmente todas las due as le sellaron y otra mucha gente de casa le pellizcaron pero lo que l no pudo sufrir fue el punzamiento de los alfileres y as se levant de la silla al parecer moh no y asiendo de una hacha encendida que junto a l estaba dio tras las due as y tras todos su verdugos diciendo afuera ministros infernales que no soy yo de bronce para no sentir tan extraordinarios martirios en esto altisidora que deb a de estar cansada por haber estado tanto tiempo supina se volvi de un lado visto lo cual por los circunstantes casi todos a una voz dijeron viva es altisidora altisidora vive mand radamanto a sancho que depusiese la ira pues ya se hab a alcanzado el intento que se procuraba as como don quijote vio rebullir a altisidora se fue a poner de rodillas delante de sancho dici ndole agora es tiempo hijo de mis entra as no que escudero m o que te des algunos de los azotes que est s obligado a dar por el desencanto de dulcinea ahora digo que es el tiempo donde tienes sazonada la virtud y con eficacia de obrar el bien que de ti se espera a lo que respondi sancho esto me parece argado sobre argado y no miel sobre hojuelas bueno ser a que tras pellizcos mamonas y alfilerazos viniesen ahora los azotes no tienen m s que hacer sino tomar una gran piedra y at rmela al cuello y dar conmigo en un pozo de lo que a m no pesar a mucho si es que para curar los males ajenos tengo yo de ser la vaca de la boda d jenme si no por dios que lo arroje y lo eche todo a trece aunque no se venda ya en esto se hab a sentado en el t mulo altisidora y al mismo instante sonaron las chirim as a quien acompa aron las flautas y las voces de todos que aclamaban viva altisidora altisidora viva levant ronse los duques y los reyes minos y radamanto y todos juntos con don quijote y sancho fueron a recebir a altisidora y a bajarla del t mulo la cual haciendo de la desmayada se inclin a los duques y a los reyes y mirando de trav s a don quijote le dijo dios te lo perdone desamorado caballero pues por tu crueldad he estado en el otro mundo a mi parecer m s de mil a os y a ti oh el m s compasivo escudero que contiene el orbe te agradezco la vida que poseo disp n desde hoy m s amigo sancho de seis camisas m as que te mando para que hagas otras seis para ti y si no son todas sanas a lo menos son todas limpias bes le por ello las manos sancho con la coroza en la mano y las rodillas en el suelo mand el duque que se la quitasen y le volviesen su caperuza y le pusiesen el sayo y le quitasen la ropa de las llamas suplic sancho al duque que le dejasen la ropa y mitra que las quer a llevar a su tierra por se al y memoria de aquel nunca visto suceso la duquesa respondi que s dejar an que ya sab a l cu n grande amiga suya era mand el duque despejar el patio y que todos se recogiesen a sus estancias y que a don quijote y a sancho los llevasen a las que ellos ya se sab an cap tulo lxx que sigue al de sesenta y nueve y trata de cosas no escusadas para la claridad desta historia durmi sancho aquella noche en una carriola en el mesmo aposento de don quijote cosa que l quisiera escusarla si pudiera porque bien sab a que su amo no le hab a de dejar dormir a preguntas y a respuestas y no se hallaba en disposici n de hablar mucho porque los dolores de los martirios pasados los ten a presentes y no le dejaban libre la lengua y vini rale m s a cuento dormir en una choza solo que no en aquella rica estancia acompa ado sali le su temor tan verdadero y su sospecha tan cierta que apenas hubo entrado su se or en el lecho cuando dijo qu te parece sancho del suceso desta noche grande y poderosa es la fuerza del desd n desamorado como por tus mismos ojos has visto muerta a altisidora no con otras saetas ni con otra espada ni con otro instrumento b lico ni con venenos mort feros sino con la consideraci n del rigor y el desd n con que yo siempre la he tratado muri rase ella en hora buena cuanto quisiera y como quisiera respondi sancho y dej rame a m en mi casa pues ni yo la enamor ni la desde en mi vida yo no s ni puedo pensar c mo sea que la salud de altisidora doncella m s antojadiza que discreta tenga que ver como otra vez he dicho con los martirios de sancho panza agora s que vengo a conocer clara y distintamente que hay encantadores y encantos en el mundo de quien dios me libre pues yo no me s librar con todo esto suplico a vuestra merced me deje dormir y no me pregunte m s si no quiere que me arroje por una ventana abajo duerme sancho amigo respondi don quijote si es que te dan lugar los alfilerazos y pellizcos recebidos y las mamonas hechas ning n dolor replic sancho lleg a la afrenta de las mamonas no por otra cosa que por hab rmelas hecho due a que confundidas sean y torno a suplicar a vuesa merced me deje dormir porque el sue o es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas sea as dijo don quijote y dios te acompa e. durmi ronse los dos y en este tiempo quiso escribir y dar cuenta cide hamete autor desta grande historia qu les movi a los duques a levantar el edificio de la m quina referida y dice que no habi ndosele olvidado al bachiller sans n carrasco cuando el caballero de los espejos fue vencido y derribado por don quijote cuyo vencimiento y ca da borr y deshizo todos sus designios quiso volver a probar la mano esperando mejor suceso que el pasado y as inform ndose del paje que llev la carta y presente a teresa panza mujer de sancho ad nde don quijote quedaba busc nuevas armas y caballo y puso en el escudo la blanca luna llev ndolo todo sobre un macho a quien guiaba un labrador y no tom cecial su antiguo escudero porque no fuese conocido de sancho ni de don quijote lleg pues al castillo del duque que le inform el camino y derrota que don quijote llevaba con intento de hallarse en las justas de zaragoza d jole asimismo las burlas que le hab a hecho con la traza del desencanto de dulcinea que hab a de ser a costa de las posaderas de sancho en fin dio cuenta de la burla que sancho hab a hecho a su amo d ndole a entender que dulcinea estaba encantada y transformada en labradora y c mo la duquesa su mujer hab a dado a entender a sancho que l era el que se enga aba porque verdaderamente estaba encantada dulcinea de que no poco se ri y admir el bachiller considerando la agudeza y simplicidad de sancho como del estremo de la locura de don quijote pidi le el duque que si le hallase y le venciese o no se volviese por all a darle cuenta del suceso h zolo as el bachiller parti se en su busca no le hall en zaragoza pas adelante y sucedi le lo que queda referido volvi se por el castillo del duque y cont selo todo con las condiciones de la batalla y que ya don quijote volv a a cumplir como buen caballero andante la palabra de retirarse un a o en su aldea en el cual tiempo pod a ser dijo el bachiller que sanase de su locura que sta era la intenci n que le hab a movido a hacer aquellas transformaciones por ser cosa de l stima que un hidalgo tan bien entendido como don quijote fuese loco con esto se despidi del duque y se volvi a su lugar esperando en l a don quijote que tras l ven a. de aqu tom ocasi n el duque de hacerle aquella burla tanto era lo que gustaba de las cosas de sancho y de don quijote y haciendo tomar los caminos cerca y lejos del castillo por todas las partes que imagin que podr a volver don quijote con muchos criados suyos de a pie y de a caballo para que por fuerza o de grado le trujesen al castillo si le hallasen hall ronle dieron aviso al duque el cual ya prevenido de todo lo que hab a de hacer as como tuvo noticia de su llegada mand encender las hachas y las luminarias del patio y poner a altisidora sobre el t mulo con todos los aparatos que se han contado tan al vivo y tan bien hechos que de la verdad a ellos hab a bien poca diferencia y dice m s cide hamete que tiene para s ser tan locos los burladores como los burlados y que no estaban los duques dos dedos de parecer tontos pues tanto ah nco pon an en burlarse de dos tontos los cuales el uno durmiendo a sue o suelto y el otro velando a pensamientos desatados les tom el d a y la gana de levantarse que las ociosas plumas ni vencido ni vencedor jam s dieron gusto a don quijote altisidora en la opini n de don quijote vuelta de muerte a vida siguiendo el humor de sus se ores coronada con la misma guirnalda que en el t mulo ten a y vestida una tunicela de tafet n blanco sembrada de flores de oro y sueltos los cabellos por las espaldas arrimada a un b culo de negro y fin simo bano entr en el aposento de don quijote con cuya presencia turbado y confuso se encogi y cubri casi todo con las s banas y colchas de la cama muda la lengua sin que acertase a hacerle cortes a ninguna sent se altisidora en una silla junto a su cabecera y despu s de haber dado un gran suspiro con voz tierna y debilitada le dijo cuando las mujeres principales y las recatadas doncellas atropellan por la honra y dan licencia a la lengua que rompa por todo inconveniente dando noticia en p blico de los secretos que su coraz n encierra en estrecho t rmino se hallan yo se or don quijote de la mancha soy una d stas apretada vencida y enamorada pero con todo esto sufrida y honesta tanto que por serlo tanto revent mi alma por mi silencio y perd la vida dos d as ha que con la consideraci n del rigor con que me has tratado oh m s duro que m rmol a mis quejas empedernido caballero he estado muerta o a lo menos juzgada por tal de los que me han visto y si no fuera porque el amor condoli ndose de m deposit mi remedio en los martirios deste buen escudero all me quedara en el otro mundo bien pudiera el amor dijo sancho depositarlos en los de mi asno que yo se lo agradeciera pero d game se ora as el cielo la acomode con otro m s blando amante que mi amo qu es lo que vio en el otro mundo qu hay en el infierno porque quien muere desesperado por fuerza ha de tener aquel paradero la verdad que os diga respondi altisidora yo no deb de morir del todo pues no entr en el infierno que si all entrara una por una no pudiera salir d l aunque quisiera la verdad es que llegu a la puerta adonde estaban jugando hasta una docena de diablos a la pelota todos en calzas y en jub n con valonas guarnecidas con puntas de randas flamencas y con unas vueltas de lo mismo que les serv an de pu os con cuatro dedos de brazo de fuera porque pareciesen las manos m s largas en las cuales ten an unas palas de fuego y lo que m s me admir fue que les serv an en lugar de pelotas libros al parecer llenos de viento y de borra cosa maravillosa y nueva pero esto no me admir tanto como el ver que siendo natural de los jugadores el alegrarse los gananciosos y entristecerse los que pierden all en aquel juego todos gru an todos rega aban y todos se maldec an eso no es maravilla respondi sancho porque los diablos jueguen o no jueguen nunca pueden estar contentos ganen o no ganen as debe de ser respondi altisidora mas hay otra cosa que tambi n me admira quiero decir me admir entonces y fue que al primer voleo no quedaba pelota en pie ni de provecho para servir otra vez y as menudeaban libros nuevos y viejos que era una maravilla a uno dellos nuevo flamante y bien encuadernado le dieron un papirotazo que le sacaron las tripas y le esparcieron las hojas dijo un diablo a otro mirad qu libro es se y el diablo le respondi sta es la segunda parte de la historia de don quijote de la mancha no compuesta por cide hamete su primer autor sino por un aragon s que l dice ser natural de tordesillas quit dmele de ah respondi el otro diablo y metedle en los abismos del infierno no le vean m s mis ojos tan malo es respondi el otro tan malo replic el primero que si de prop sito yo mismo me pusiera a hacerle peor no acertara prosiguieron su juego peloteando otros libros y yo por haber o do nombrar a don quijote a quien tanto adamo y quiero procur que se me quedase en la memoria esta visi n. visi n debi de ser sin duda dijo don quijote porque no hay otro yo en el mundo y ya esa historia anda por ac de mano en mano pero no para en ninguna porque todos la dan del pie yo no me he alterado en o r que ando como cuerpo fant stico por las tinieblas del abismo ni por la claridad de la tierra porque no soy aquel de quien esa historia trata si ella fuere buena fiel y verdadera tendr siglos de vida pero si fuere mala de su parto a la sepultura no ser muy largo el camino iba altisidora a proseguir en quejarse de don quijote cuando le dijo don quijote muchas veces os he dicho se ora que a m me pesa de que hay is colocado en m vuestros pensamientos pues de los m os antes pueden ser agradecidos que remediados yo nac para ser de dulcinea del toboso y los hados si los hubiera me dedicaron para ella y pensar que otra alguna hermosura ha de ocupar el lugar que en mi alma tiene es pensar lo imposible suficiente desenga o es ste para que os retir is en los l mites de vuestra honestidad pues nadie se puede obligar a lo imposible oyendo lo cual altisidora mostrando enojarse y alterarse le dijo vive el se or don bacallao alma de almirez cuesco de d til m s terco y duro que villano rogado cuando tiene la suya sobre el hito que si arremeto a vos que os tengo de sacar los ojos pens is por ventura don vencido y don molido a palos que yo me he muerto por vos todo lo que hab is visto esta noche ha sido fingido que no soy yo mujer que por semejantes camellos hab a de dejar que me doliese un negro de la u a cuanto m s morirme eso creo yo muy bien dijo sancho que esto del morirse los enamorados es cosa de risa bien lo pueden ellos decir pero hacer cr alo judas estando en estas pl ticas entr el m sico cantor y poeta que hab a cantado las dos ya referidas estancias el cual haciendo una gran reverencia a don quijote dijo vuestra merced se or caballero me cuente y tenga en el n mero de sus mayores servidores porque ha muchos d as que le soy muy aficionado as por su fama como por sus haza as don quijote le respondi vuestra merced me diga qui n es porque mi cortes a responda a sus merecimientos el mozo respondi que era el m sico y paneg rico de la noche antes por cierto replic don quijote que vuestra merced tiene estremada voz pero lo que cant no me parece que fue muy a prop sito porque qu tienen que ver las estancias de garcilaso con la muerte desta se ora no se maraville vuestra merced deso respondi el m sico que ya entre los intonsos poetas de nuestra edad se usa que cada uno escriba como quisiere y hurte de quien quisiere venga o no venga a pelo de su intento y ya no hay necedad que canten o escriban que no se atribuya a licencia po tica responder quisiera don quijote pero estorb ronlo el duque y la duquesa que entraron a verle entre los cuales pasaron una larga y dulce pl tica en la cual dijo sancho tantos donaires y tantas malicias que dejaron de nuevo admirados a los duques as con su simplicidad como con su agudeza don quijote les suplic le diesen licencia para partirse aquel mismo d a pues a los vencidos caballeros como l m s les conven a habitar una zah rda que no reales palacios di ronsela de muy buena gana y la duquesa le pregunt si quedaba en su gracia altisidora l le respondi se ora m a sepa vuestra se or a que todo el mal desta doncella nace de ociosidad cuyo remedio es la ocupaci n honesta y continua ella me ha dicho aqu que se usan randas en el infierno y pues ella las debe de saber hacer no las deje de la mano que ocupada en menear los palillos no se menear n en su imaginaci n la imagen o im gines de lo que bien quiere y sta es la verdad ste mi parecer y ste es mi consejo y el m o a adi sancho pues no he visto en toda mi vida randera que por amor se haya muerto que las doncellas ocupadas m s ponen sus pensamientos en acabar sus tareas que en pensar en sus amores por m lo digo pues mientras estoy cavando no me acuerdo de mi o slo digo de mi teresa panza a quien quiero m s que a las pesta as de mis ojos vos dec s muy bien sancho dijo la duquesa y yo har que mi altisidora se ocupe de aqu adelante en hacer alguna labor blanca que la sabe hacer por estremo no hay para qu se ora respondi altisidora usar dese remedio pues la consideraci n de las crueldades que conmigo ha usado este malandr n mostrenco me le borrar n de la memoria sin otro artificio alguno y con licencia de vuestra grandeza me quiero quitar de aqu por no ver delante de mis ojos ya no su triste figura sino su fea y abominable catadura eso me parece dijo el duque a lo que suele decirse porque aquel que dice injurias cerca est de perdonar hizo altisidora muestra de limpiarse las l grimas con un pa uelo y haciendo reverencia a sus se ores se sali del aposento m ndote yo dijo sancho pobre doncella m ndote digo mala ventura pues las has habido con una alma de esparto y con un coraz n de encina a fee que si las hubieras conmigo que otro gallo te cantara acab se la pl tica visti se don quijote comi con los duques y parti se aquella tarde cap tulo lxxi de lo que a don quijote le sucedi con su escudero sancho yendo a su aldea iba el vencido y asendereado don quijote pensativo adem s por una parte y muy alegre por otra causaba su tristeza el vencimiento y la alegr a el considerar en la virtud de sancho como lo hab a mostrado en la resurreci n de altisidora aunque con alg n escr pulo se persuad a a que la enamorada doncella fuese muerta de veras no iba nada sancho alegre porque le entristec a ver que altisidora no le hab a cumplido la palabra de darle las camisas y yendo y viniendo en esto dijo a su amo en verdad se or que soy el m s desgraciado m dico que se debe de hallar en el mundo en el cual hay f sicos que con matar al enfermo que curan quieren ser pagados de su trabajo que no es otro sino firmar una cedulilla de algunas medicinas que no las hace l sino el boticario y c talo cantusado y a m que la salud ajena me cuesta gotas de sangre mamonas pellizcos alfilerazos y azotes no me dan un ardite pues yo les voto a tal que si me traen a las manos otro alg n enfermo que antes que le cure me han de untar las m as que el abad de donde canta yanta y no quiero creer que me haya dado el cielo la virtud que tengo para que yo la comunique con otros de b bilis b bilis t tienes raz n sancho amigo respondi don quijote y halo hecho muy mal altisidora en no haberte dado las prometidas camisas y puesto que tu virtud es gratis data que no te ha costado estudio alguno m s que estudio es recebir martirios en tu persona de m te s decir que si quisieras paga por los azotes del desencanto de dulcinea ya te la hubiera dado tal como buena pero no s si vendr bien con la cura la paga y no querr a que impidiese el premio a la medicina con todo eso me parece que no se perder nada en probarlo mira sancho el que quieres y az tate luego y p gate de contado y de tu propia mano pues tienes dineros m os a cuyos ofrecimientos abri sancho los ojos y las orejas de un palmo y dio consentimiento en su coraz n a azotarse de buena gana y dijo a su amo agora bien se or yo quiero disponerme a dar gusto a vuestra merced en lo que desea con provecho m o que el amor de mis hijos y de mi mujer me hace que me muestre interesado d game vuestra merced cu nto me dar por cada azote que me diere si yo te hubiera de pagar sancho respondi don quijote conforme lo que merece la grandeza y calidad deste remedio el tesoro de venecia las minas del potos fueran poco para pagarte toma t el tiento a lo que llevas m o y pon el precio a cada azote ellos respondi sancho son tres mil y trecientos y tantos de ellos me he dado hasta cinco quedan los dem s entren entre los tantos estos cinco y vengamos a los tres mil y trecientos que a cuartillo cada uno que no llevar menos si todo el mundo me lo mandase montan tres mil y trecientos cuartillos que son los tres mil mil y quinientos medios reales que hacen setecientos y cincuenta reales y los trecientos hacen ciento y cincuenta medios reales que vienen a hacer setenta y cinco reales que junt ndose a los setecientos y cincuenta son por todos ochocientos y veinte y cinco reales stos desfalcar yo de los que tengo de vuestra merced y entrar en mi casa rico y contento aunque bien azotado porque no se toman truchas y no digo m s. oh sancho bendito oh sancho amable respondi don quijote y cu n obligados hemos de quedar dulcinea y yo a servirte todos los d as que el cielo nos diere de vida si ella vuelve al ser perdido que no es posible sino que vuelva su desdicha habr sido dicha y mi vencimiento felic simo triunfo y mira sancho cu ndo quieres comenzar la diciplina que porque la abrevies te a ado cien reales cu ndo replic sancho esta noche sin falta procure vuestra merced que la tengamos en el campo al cielo abierto que yo me abrir mis carnes lleg la noche esperada de don quijote con la mayor ansia del mundo pareci ndole que las ruedas del carro de apolo se hab an quebrado y que el d a se alargaba m s de lo acostumbrado bien as como acontece a los enamorados que jam s ajustan la cuenta de sus deseos finalmente se entraron entre unos amenos rboles que poco desviados del camino estaban donde dejando vac as la silla y albarda de rocinante y el rucio se tendieron sobre la verde yerba y cenaron del repuesto de sancho el cual haciendo del cabestro y de la j quima del rucio un poderoso y flexible azote se retir hasta veinte pasos de su amo entre unas hayas don quijote que le vio ir con denuedo y con br o le dijo mira amigo que no te hagas pedazos da lugar que unos azotes aguarden a otros no quieras apresurarte tanto en la carrera que en la mitad della te falte el aliento quiero decir que no te des tan recio que te falte la vida antes de llegar al n mero deseado y porque no pierdas por carta de m s ni de menos yo estar desde aparte contando por este mi rosario los azotes que te dieres favor zcate el cielo conforme tu buena intenci n merece al buen pagador no le duelen prendas respondi sancho yo pienso darme de manera que sin matarme me duela que en esto debe de consistir la sustancia deste milagro desnud se luego de medio cuerpo arriba y arrebatando el cordel comenz a darse y comenz don quijote a contar los azotes hasta seis o ocho se habr a dado sancho cuando le pareci ser pesada la burla y muy barato el precio della y deteni ndose un poco dijo a su amo que se llamaba a enga o porque merec a cada azote de aqu llos ser pagado a medio real no que a cuartillo prosigue sancho amigo y no desmayes le dijo don quijote que yo doblo la parada del precio dese modo dijo sancho a la mano de dios y lluevan azotes pero el socarr n dej de d rselos en las espaldas y daba en los rboles con unos suspiros de cuando en cuando que parec a que con cada uno dellos se le arrancaba el alma tierna la de don quijote temeroso de que no se le acabase la vida y no consiguiese su deseo por la imprudencia de sancho le dijo por tu vida amigo que se quede en este punto este negocio que me parece muy spera esta medicina y ser bien dar tiempo al tiempo que no se gan zamora en un hora m s de mil azotes si yo no he contado mal te has dado bastan por agora que el asno hablando a lo grosero sufre la carga mas no la sobrecarga no no se or respondi sancho no se ha de decir por m a dineros pagados brazos quebrados ap rtese vuestra merced otro poco y d jeme dar otros mil azotes siquiera que a dos levadas d stas habremos cumplido con esta partida y a n nos sobrar ropa pues t te hallas con tan buena disposici n dijo don quijote el cielo te ayude y p gate que yo me aparto volvi sancho a su tarea con tanto denuedo que ya hab a quitado las cortezas a muchos rboles tal era la riguridad con que se azotaba y alzando una vez la voz y dando un desaforado azote en una haya dijo aqu morir s sans n y cuantos con l son acudi don quijote luego al son de la lastimada voz y del golpe del riguroso azote y asiendo del torcido cabestro que le serv a de corbacho a sancho le dijo no permita la suerte sancho amigo que por el gusto m o pierdas t la vida que ha de servir para sustentar a tu mujer y a tus hijos espere dulcinea mejor coyuntura que yo me contendr en los l mites de la esperanza propincua y esperar que cobres fuerzas nuevas para que se concluya este negocio a gusto de todos pues vuestra merced se or m o lo quiere as respondi sancho sea en buena hora y cheme su ferreruelo sobre estas espaldas que estoy sudando y no querr a resfriarme que los nuevos diciplinantes corren este peligro h zolo as don quijote y qued ndose en pelota abrig a sancho el cual se durmi hasta que le despert el sol y luego volvieron a proseguir su camino a quien dieron fin por entonces en un lugar que tres leguas de all estaba ape ronse en un mes n que por tal le reconoci don quijote y no por castillo de cava honda torres rastrillos y puente levadiza que despu s que le vencieron con m s juicio en todas las cosas discurr a como agora se dir aloj ronle en una sala baja a quien serv an de guadameciles unas sargas viejas pintadas como se usan en las aldeas en una dellas estaba pintada de mal sima mano el robo de elena cuando el atrevido hu sped se la llev a menalao y en otra estaba la historia de dido y de eneas ella sobre una alta torre como que hac a se as con una media s bana al fugitivo hu sped que por el mar sobre una fragata o bergant n se iba huyendo not en las dos historias que elena no iba de muy mala gana porque se re a a socapa y a lo socarr n pero la hermosa dido mostraba verter l grimas del tama o de nueces por los ojos viendo lo cual don quijote dijo estas dos se oras fueron desdichad simas por no haber nacido en esta edad y yo sobre todos desdichado en no haber nacido en la suya encontrara a aquestos se ores ni fuera abrasada troya ni cartago destruida pues con s lo que yo matara a paris se escusaran tantas desgracias yo apostar dijo sancho que antes de mucho tiempo no ha de haber bodeg n venta ni mes n o tienda de barbero donde no ande pintada la historia de nuestras haza as pero querr a yo que la pintasen manos de otro mejor pintor que el que ha pintado a stas tienes raz n sancho dijo don quijote porque este pintor es como orbaneja un pintor que estaba en beda que cuando le preguntaban qu pintaba respond a lo que saliere y si por ventura pintaba un gallo escrib a debajo ste es gallo porque no pensasen que era zorra desta manera me parece a m sancho que debe de ser el pintor o escritor que todo es uno que sac a luz la historia deste nuevo don quijote que ha salido que pint o escribi lo que saliere o habr sido como un poeta que andaba los a os pasados en la corte llamado maule n el cual respond a de repente a cuanto le preguntaban y pregunt ndole uno que qu quer a decir deum de deo respondi d donde diere pero dejando esto aparte dime si piensas sancho darte otra tanda esta noche y si quieres que sea debajo de techado o al cielo abierto pardiez se or respondi sancho que para lo que yo pienso darme eso se me da en casa que en el campo pero con todo eso querr a que fuese entre rboles que parece que me acompa an y me ayudan a llevar mi trabajo maravillosamente pues no ha de ser as sancho amigo respondi don quijote sino que para que tomes fuerzas lo hemos de guardar para nuestra aldea que a lo m s tarde llegaremos all despu s de ma ana sancho respondi que hiciese su gusto pero que l quisiera concluir con brevedad aquel negocio a sangre caliente y cuando estaba picado el molino porque en la tardanza suele estar muchas veces el peligro y a dios rogando y con el mazo dando y que m s val a un toma que dos te dar y el p jaro en la mano que el buitre volando no m s refranes sancho por un solo dios dijo don quijote que parece que te vuelves al sicut erat habla a lo llano a lo liso a lo no intricado como muchas veces te he dicho y ver s como te vale un pan por ciento no s qu mala ventura es esta m a respondi sancho que no s decir raz n sin refr n ni refr n que no me parezca raz n pero yo me enmendar si pudiere y con esto ces por entonces su pl tica cap tulo lxxii de c mo don quijote y sancho llegaron a su aldea todo aquel d a esperando la noche estuvieron en aquel lugar y mes n don quijote y sancho el uno para acabar en la campa a rasa la tanda de su diciplina y el otro para ver el fin della en el cual consist a el de su deseo lleg en esto al mes n un caminante a caballo con tres o cuatro criados uno de los cuales dijo al que el se or dellos parec a aqu puede vuestra merced se or don lvaro tarfe pasar hoy la siesta la posada parece limpia y fresca oyendo esto don quijote le dijo a sancho mira sancho cuando yo hoje aquel libro de la segunda parte de mi historia me parece que de pasada top all este nombre de don lvaro tarfe bien podr ser respondi sancho dej mosle apear que despu s se lo preguntaremos el caballero se ape y frontero del aposento de don quijote la hu speda le dio una sala baja enjaezada con otras pintadas sargas como las que ten a la estancia de don quijote p sose el reci n venido caballero a lo de verano y sali ndose al portal del mes n que era espacioso y fresco por el cual se paseaba don quijote le pregunt ad nde bueno camina vuestra merced se or gentilhombre y don quijote le respondi a una aldea que est aqu cerca de donde soy natural y vuestra merced d nde camina yo se or respondi el caballero voy a granada que es mi patria y buena patria replic don quijote pero d game vuestra merced por cortes a su nombre porque me parece que me ha de importar saberlo m s de lo que buenamente podr decir mi nombre es don lvaro tarfe respondi el hu sped a lo que replic don quijote sin duda alguna pienso que vuestra merced debe de ser aquel don lvaro tarfe que anda impreso en la segunda parte de la historia de don quijote de la mancha reci n impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno el mismo soy respondi el caballero y el tal don quijote sujeto principal de la tal historia fue grand simo amigo m o y yo fui el que le sac de su tierra o a lo menos le mov a que viniese a unas justas que se hac an en zaragoza adonde yo iba y en verdad en verdad que le hice muchas amistades y que le quit de que no le palmease las espaldas el verdugo por ser demasiadamente atrevido y d game vuestra merced se or don lvaro parezco yo en algo a ese tal don quijote que vuestra merced dice no por cierto respondi el hu sped en ninguna manera y ese don quijote dijo el nuestro tra a consigo a un escudero llamado sancho panza s tra a respondi don lvaro y aunque ten a fama de muy gracioso nunca le o decir gracia que la tuviese eso creo yo muy bien dijo a esta saz n sancho porque el decir gracias no es para todos y ese sancho que vuestra merced dice se or gentilhombre debe de ser alg n grand simo bellaco fri n y ladr n juntamente que el verdadero sancho panza soy yo que tengo m s gracias que llovidas y si no haga vuestra merced la experiencia y ndese tras de m por los menos un a o y ver que se me caen a cada paso y tales y tantas que sin saber yo las m s veces lo que me digo hago re r a cuantos me escuchan y el verdadero don quijote de la mancha el famoso el valiente y el discreto el enamorado el desfacedor de agravios el tutor de pupilos y hu rfanos el amparo de las viudas el matador de las doncellas el que tiene por nica se ora a la sin par dulcinea del toboso es este se or que est presente que es mi amo todo cualquier otro don quijote y cualquier otro sancho panza es burler a y cosa de sue o. por dios que lo creo respondi don lvaro porque m s gracias hab is dicho vos amigo en cuatro razones que hab is hablado que el otro sancho panza en cuantas yo le o hablar que fueron muchas m s ten a de comil n que de bien hablado y m s de tonto que de gracioso y tengo por sin duda que los encantadores que persiguen a don quijote el bueno han querido perseguirme a m con don quijote el malo pero no s qu me diga que osar yo jurar que le dejo metido en la casa del nuncio en toledo para que le curen y agora remanece aqu otro don quijote aunque bien diferente del m o. yo dijo don quijote no s si soy bueno pero s decir que no soy el malo para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced mi se or don lvaro tarfe que en todos los d as de mi vida no he estado en zaragoza antes por haberme dicho que ese don quijote fant stico se hab a hallado en las justas desa ciudad no quise yo entrar en ella por sacar a las barbas del mundo su mentira y as me pas de claro a barcelona archivo de la cortes a albergue de los estranjeros hospital de los pobres patria de los valientes venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades y en sitio y en belleza nica y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto sino de mucha pesadumbre los llevo sin ella s lo por haberla visto finalmente se or don lvaro tarfe yo soy don quijote de la mancha el mismo que dice la fama y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos a vuestra merced suplico por lo que debe a ser caballero sea servido de hacer una declaraci n ante el alcalde deste lugar de que vuestra merced no me ha visto en todos los d as de su vida hasta agora y de que yo no soy el don quijote impreso en la segunda parte ni este sancho panza mi escudero es aqu l que vuestra merced conoci eso har yo de muy buena gana respondi don lvaro puesto que cause admiraci n ver dos don quijotes y dos sanchos a un mismo tiempo tan conformes en los nombres como diferentes en las acciones y vuelvo a decir y me afirmo que no he visto lo que he visto ni ha pasado por m lo que ha pasado sin duda dijo sancho que vuestra merced debe de estar encantado como mi se ora dulcinea del toboso y pluguiera al cielo que estuviera su desencanto de vuestra merced en darme otros tres mil y tantos azotes como me doy por ella que yo me los diera sin inter s alguno no entiendo eso de azotes dijo don lvaro y sancho le respondi que era largo de contar pero que l se lo contar a si acaso iban un mesmo camino lleg se en esto la hora de comer comieron juntos don quijote y don lvaro entr acaso el alcalde del pueblo en el mes n con un escribano ante el cual alcalde pidi don quijote por una petici n de que a su derecho conven a de que don lvaro tarfe aquel caballero que all estaba presente declarase ante su merced como no conoc a a don quijote de la mancha que asimismo estaba all presente y que no era aqu l que andaba impreso en una historia intitulada segunda parte de don quijote de la mancha compuesta por un tal de avellaneda natural de tordesillas finalmente el alcalde provey jur dicamente la declaraci n se hizo con todas las fuerzas que en tales casos deb an hacerse con lo que quedaron don quijote y sancho muy alegres como si les importara mucho semejante declaraci n y no mostrara claro la diferencia de los dos don quijotes y la de los dos sanchos sus obras y sus palabras muchas de cortes as y ofrecimientos pasaron entre don lvaro y don quijote en las cuales mostr el gran manchego su discreci n de modo que desenga a don lvaro tarfe del error en que estaba el cual se dio a entender que deb a de estar encantado pues tocaba con la mano dos tan contrarios don quijotes lleg la tarde parti ronse de aquel lugar y a obra de media legua se apartaban dos caminos diferentes el uno que guiaba a la aldea de don quijote y el otro el que hab a de llevar don lvaro en este poco espacio le cont don quijote la desgracia de su vencimiento y el encanto y el remedio de dulcinea que todo puso en nueva admiraci n a don lvaro el cual abrazando a don quijote y a sancho sigui su camino y don quijote el suyo que aquella noche la pas entre otros rboles por dar lugar a sancho de cumplir su penitencia que la cumpli del mismo modo que la pasada noche a costa de las cortezas de las hayas harto m s que de sus espaldas que las guard tanto que no pudieran quitar los azotes una mosca aunque la tuviera encima no perdi el enga ado don quijote un solo golpe de la cuenta y hall que con los de la noche pasada era tres mil y veinte y nueve parece que hab a madrugado el sol a ver el sacrificio con cuya luz volvieron a proseguir su camino tratando entre los dos del enga o de don lvaro y de cu n bien acordado hab a sido tomar su declaraci n ante la justicia y tan aut nticamente aquel d a y aquella noche caminaron sin sucederles cosa digna de contarse si no fue que en ella acab sancho su tarea de que qued don quijote contento sobremodo y esperaba el d a por ver si en el camino topaba ya desencantada a dulcinea su se ora y siguiendo su camino no topaba mujer ninguna que no iba a reconocer si era dulcinea del toboso teniendo por infalible no poder mentir las promesas de merl n. con estos pensamientos y deseos subieron una cuesta arriba desde la cual descubrieron su aldea la cual vista de sancho se hinc de rodillas y dijo abre los ojos deseada patria y mira que vuelve a ti sancho panza tu hijo si no muy rico muy bien azotado abre los brazos y recibe tambi n tu hijo don quijote que si viene vencido de los brazos ajenos viene vencedor de s mismo que seg n l me ha dicho es el mayor vencimiento que desearse puede dineros llevo porque si buenos azotes me daban bien caballero me iba d jate desas sandeces dijo don quijote y vamos con pie derecho a entrar en nuestro lugar donde daremos vado a nuestras imaginaciones y la traza que en la pastoral vida pensamos ejercitar con esto bajaron de la cuesta y se fueron a su pueblo cap tulo lxxiii de los ag eros que tuvo don quijote al entrar de su aldea con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia a la entrada del cual seg n dice cide hamete vio don quijote que en las eras del lugar estaban ri endo dos mochachos y el uno dijo al otro no te canses periquillo que no la has de ver en todos los d as de tu vida oy lo don quijote y dijo a sancho no adviertes amigo lo que aquel mochacho ha dicho no la has de ver en todos los d as de tu vida pues bien qu importa respondi sancho que haya dicho eso el mochacho qu replic don quijote no vees t que aplicando aquella palabra a mi intenci n quiere significar que no tengo de ver m s a dulcinea quer ale responder sancho cuando se lo estorb ver que por aquella campa a ven a huyendo una liebre seguida de muchos galgos y cazadores la cual temerosa se vino a recoger y a agazapar debajo de los pies del rucio cogi la sancho a mano salva y present sela a don quijote el cual estaba diciendo malum signum malum signum liebre huye galgos la siguen dulcinea no parece estra o es vuesa merced dijo sancho presupongamos que esta liebre es dulcinea del toboso y estos galgos que la persiguen son los malandrines encantadores que la transformaron en labradora ella huye yo la cojo y la pongo en poder de vuesa merced que la tiene en sus brazos y la regala qu mala se al es sta ni qu mal ag ero se puede tomar de aqu los dos mochachos de la pendencia se llegaron a ver la liebre y al uno dellos pregunt sancho que por qu re an y fuele respondido por el que hab a dicho no la ver s m s en toda tu vida que l hab a tomado al otro mochacho una jaula de grillos la cual no pensaba volv rsela en toda su vida sac sancho cuatro cuartos de la faltriquera y di selos al mochacho por la jaula y p sosela en las manos a don quijote diciendo he aqu se or rompidos y desbaratados estos ag eros que no tienen que ver m s con nuestros sucesos seg n que yo imagino aunque tonto que con las nubes de anta o. y si no me acuerdo mal he o do decir al cura de nuestro pueblo que no es de personas cristianas ni discretas mirar en estas ni er as y aun vuesa merced mismo me lo dijo los d as pasados d ndome a entender que eran tontos todos aquellos cristianos que miraban en ag eros y no es menester hacer hincapi en esto sino pasemos adelante y entremos en nuestra aldea llegaron los cazadores pidieron su liebre y di sela don quijote pasaron adelante y a la entrada del pueblo toparon en un pradecillo rezando al cura y al bachiller carrasco y es de saber que sancho panza hab a echado sobre el rucio y sobre el l o de las armas para que sirviese de repostero la t nica de bocac pintada de llamas de fuego que le vistieron en el castillo del duque la noche que volvi en s altisidora acomod le tambi n la coroza en la cabeza que fue la m s nueva transformaci n y adorno con que se vio jam s jumento en el mundo fueron luego conocidos los dos del cura y del bachiller que se vinieron a ellos con los brazos abiertos ape se don quijote y abraz los estrechamente y los mochachos que son linces no escusados divisaron la coroza del jumento y acudieron a verle y dec an unos a otros venid mochachos y ver is el asno de sancho panza m s gal n que mingo y la bestia de don quijote m s flaca hoy que el primer d a. finalmente rodeados de mochachos y acompa ados del cura y del bachiller entraron en el pueblo y se fueron a casa de don quijote y hallaron a la puerta della al ama y a su sobrina a quien ya hab an llegado las nuevas de su venida ni m s ni menos se las hab an dado a teresa panza mujer de sancho la cual desgre ada y medio desnuda trayendo de la mano a sanchica su hija acudi a ver a su marido y vi ndole no tan bien adeli ado como ella se pensaba que hab a de estar un gobernador le dijo c mo ven s as marido m o que me parece que ven s a pie y despeado y m s tra is semejanza de desgobernado que de gobernador calla teresa respondi sancho que muchas veces donde hay estacas no hay tocinos y v monos a nuestra casa que all oir s maravillas dineros traigo que es lo que importa ganados por mi industria y sin da o de nadie traed vos dinero mi buen marido dijo teresa y sean ganados por aqu o por all que comoquiera que los hay is ganado no habr is hecho usanza nueva en el mundo abraz sanchica a su padre y pregunt le si tra a algo que le estaba esperando como el agua de mayo y asi ndole de un lado del cinto y su mujer de la mano tirando su hija al rucio se fueron a su casa dejando a don quijote en la suya en poder de su sobrina y de su ama y en compa a del cura y del bachiller don quijote sin guardar t rminos ni horas en aquel mismo punto se apart a solas con el bachiller y el cura y en breves razones les cont su vencimiento y la obligaci n en que hab a quedado de no salir de su aldea en un a o la cual pensaba guardar al pie de la letra sin traspasarla en un tomo bien as como caballero andante obligado por la puntualidad y orden de la andante caballer a y que ten a pensado de hacerse aquel a o pastor y entretenerse en la soledad de los campos donde a rienda suelta pod a dar vado a sus amorosos pensamientos ejercit ndose en el pastoral y virtuoso ejercicio y que les suplicaba si no ten an mucho que hacer y no estaban impedidos en negocios m s importantes quisiesen ser sus compa eros que l comprar a ovejas y ganado suficiente que les diese nombre de pastores y que les hac a saber que lo m s principal de aquel negocio estaba hecho porque les ten a puestos los nombres que les vendr an como de molde d jole el cura que los dijese respondi don quijote que l se hab a de llamar el pastor quijotiz y el bachiller el pastor carrasc n y el cura el pastor curambro y sancho panza el pastor pancino pasm ronse todos de ver la nueva locura de don quijote pero porque no se les fuese otra vez del pueblo a sus caballer as esperando que en aquel a o podr a ser curado concedieron con su nueva intenci n y aprobaron por discreta su locura ofreci ndosele por compa eros en su ejercicio y m s dijo sans n carrasco que como ya todo el mundo sabe yo soy celeb rrimo poeta y a cada paso compondr versos pastoriles o cortesanos o como m s me viniere a cuento para que nos entretengamos por esos andurriales donde habemos de andar y lo que m s es menester se ores m os es que cada uno escoja el nombre de la pastora que piensa celebrar en sus versos y que no dejemos rbol por duro que sea donde no la retule y grabe su nombre como es uso y costumbre de los enamorados pastores eso est de molde respondi don quijote puesto que yo estoy libre de buscar nombre de pastora fingida pues est ah la sin par dulcinea del toboso gloria de estas riberas adorno de estos prados sustento de la hermosura nata de los donaires y finalmente sujeto sobre quien puede asentar bien toda alabanza por hip rbole que sea as es verdad dijo el cura pero nosotros buscaremos por ah pastoras ma eruelas que si no nos cuadraren nos esquinen a lo que a adi sans n carrasco y cuando faltaren dar mosles los nombres de las estampadas e impresas de quien est lleno el mundo f lidas amarilis dianas fl ridas galateas y belisardas que pues las venden en las plazas bien las podemos comprar nosotros y tenerlas por nuestras si mi dama o por mejor decir mi pastora por ventura se llamare ana la celebrar debajo del nombre de anarda y si francisca la llamar yo francenia y si luc a lucinda que todo se sale all y sancho panza si es que ha de entrar en esta cofadr a podr celebrar a su mujer teresa panza con nombre de teresaina ri se don quijote de la aplicaci n del nombre y el cura le alab infinito su honesta y honrada resoluci n y se ofreci de nuevo a hacerle compa a todo el tiempo que le vacase de atender a sus forzosas obligaciones con esto se despidieron d l y le rogaron y aconsejaron tuviese cuenta con su salud con regalarse lo que fuese bueno quiso la suerte que su sobrina y el ama oyeron la pl tica de los tres y as como se fueron se entraron entrambas con don quijote y la sobrina le dijo qu es esto se or t o ahora que pens bamos nosotras que vuestra merced volv a a reducirse en su casa y pasar en ella una vida quieta y honrada se quiere meter en nuevos laberintos haci ndose pastorcillo t que vienes pastorcico t que vas pues en verdad que est ya duro el alcacel para zampo as a lo que a adi el ama y podr vuestra merced pasar en el campo las siestas del verano los serenos del invierno el aullido de los lobos no por cierto que ste es ejercicio y oficio de hombres robustos curtidos y criados para tal ministerio casi desde las fajas y mantillas aun mal por mal mejor es ser caballero andante que pastor mire se or tome mi consejo que no se le doy sobre estar harta de pan y vino sino en ayunas y sobre cincuenta a os que tengo de edad est se en su casa atienda a su hacienda confiese a menudo favorezca a los pobres y sobre mi nima si mal le fuere callad hijas les respondi don quijote que yo s bien lo que me cumple llevadme al lecho que me parece que no estoy muy bueno y tened por cierto que ahora sea caballero andante o pastor por andar no dejar siempre de acudir a lo que hubi redes menester como lo ver is por la obra y las buenas hijas que lo eran sin duda ama y sobrina le llevaron a la cama donde le dieron de comer y regalaron lo posible cap tulo lxxiv de c mo don quijote cay malo y del testamento que hizo y su muerte como las cosas humanas no sean eternas yendo siempre en declinaci n de sus principios hasta llegar a su ltimo fin especialmente las vidas de los hombres y como la de don quijote no tuviese privilegio del cielo para detener el curso de la suya lleg su fin y acabamiento cuando l menos lo pensaba porque o ya fuese de la melancol a que le causaba el verse vencido o ya por la disposici n del cielo que as lo ordenaba se le arraig una calentura que le tuvo seis d as en la cama en los cuales fue visitado muchas veces del cura del bachiller y del barbero sus amigos sin quit rsele de la cabecera sancho panza su buen escudero stos creyendo que la pesadumbre de verse vencido y de no ver cumplido su deseo en la libertad y desencanto de dulcinea le ten a de aquella suerte por todas las v as posibles procuraban alegrarle dici ndole el bachiller que se animase y levantase para comenzar su pastoral ejercicio para el cual ten a ya compuesta una cloga que mal a o para cuantas sanazaro hab a compuesto y que ya ten a comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado el uno llamado barcino y el otro butr n que se los hab a vendido un ganadero del quintanar pero no por esto dejaba don quijote sus tristezas llamaron sus amigos al m dico tom le el pulso y no le content mucho y dijo que por s o por no atendiese a la salud de su alma porque la del cuerpo corr a peligro oy lo don quijote con nimo sosegado pero no lo oyeron as su ama su sobrina y su escudero los cuales comenzaron a llorar tiernamente como si ya le tuvieran muerto delante fue el parecer del m dico que melancol as y desabrimientos le acababan rog don quijote que le dejasen solo porque quer a dormir un poco hici ronlo as y durmi de un tir n como dicen m s de seis horas tanto que pensaron el ama y la sobrina que se hab a de quedar en el sue o. despert al cabo del tiempo dicho y dando una gran voz dijo bendito sea el poderoso dios que tanto bien me ha hecho en fin sus misericordias no tienen l mite ni las abrevian ni impiden los pecados de los hombres estuvo atenta la sobrina a las razones del t o y pareci ronle m s concertadas que l sol a decirlas a lo menos en aquella enfermedad y pregunt le qu es lo que vuestra merced dice se or tenemos algo de nuevo qu misericordias son stas o qu pecados de los hombres las misericordias respondi don quijote sobrina son las que en este instante ha usado dios conmigo a quien como dije no las impiden mis pecados yo tengo juicio ya libre y claro sin las sombras caliginosas de la ignorancia que sobre l me pusieron mi amarga y continua leyenda de los detestables libros de las caballer as ya conozco sus disparates y sus embelecos y no me pesa sino que este desenga o ha llegado tan tarde que no me deja tiempo para hacer alguna recompensa leyendo otros que sean luz del alma yo me siento sobrina a punto de muerte querr a hacerla de tal modo que diese a entender que no hab a sido mi vida tan mala que dejase renombre de loco que puesto que lo he sido no querr a confirmar esta verdad en mi muerte ll mame amiga a mis buenos amigos el cura al bachiller sans n carrasco y a maese nicol s el barbero que quiero confesarme y hacer mi testamento pero de este trabajo se escus la sobrina con la entrada de los tres apenas los vio don quijote cuando dijo dadme albricias buenos se ores de que ya yo no soy don quijote de la mancha sino alonso quijano a quien mis costumbres me dieron renombre de bueno ya soy enemigo de amad s de gaula y de toda la infinita caterva de su linaje ya me son odiosas todas las historias profanas del andante caballer a ya conozco mi necedad y el peligro en que me pusieron haberlas le do ya por misericordia de dios escarmentando en cabeza propia las abomino cuando esto le oyeron decir los tres creyeron sin duda que alguna nueva locura le hab a tomado y sans n le dijo ahora se or don quijote que tenemos nueva que est desencantada la se ora dulcinea sale vuestra merced con eso y agora que estamos tan a pique de ser pastores para pasar cantando la vida como unos pr ncipes quiere vuesa merced hacerse ermita o calle por su vida vuelva en s y d jese de cuentos los de hasta aqu replic don quijote que han sido verdaderos en mi da o los ha de volver mi muerte con ayuda del cielo en mi provecho yo se ores siento que me voy muriendo a toda priesa d jense burlas aparte y tra ganme un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento que en tales trances como ste no se ha de burlar el hombre con el alma y as suplico que en tanto que el se or cura me confiesa vayan por el escribano mir ronse unos a otros admirados de las razones de don quijote y aunque en duda le quisieron creer y una de las se ales por donde conjeturaron se mor a fue el haber vuelto con tanta facilidad de loco a cuerdo porque a las ya dichas razones a adi otras muchas tan bien dichas tan cristianas y con tanto concierto que del todo les vino a quitar la duda y a creer que estaba cuerdo hizo salir la gente el cura y qued se solo con l y confes le el bachiller fue por el escribano y de all a poco volvi con l y con sancho panza el cual sancho que ya sab a por nuevas del bachiller en qu estado estaba su se or hallando a la ama y a la sobrina llorosas comenz a hacer pucheros y a derramar l grimas acab se la confesi n y sali el cura diciendo verdaderamente se muere y verdaderamente est cuerdo alonso quijano el bueno bien podemos entrar para que haga su testamento estas nuevas dieron un terrible empuj n a los ojos pre ados de ama sobrina y de sancho panza su buen escudero de tal manera que los hizo reventar las l grimas de los ojos y mil profundos suspiros del pecho porque verdaderamente como alguna vez se ha dicho en tanto que don quijote fue alonso quijano el bueno a secas y en tanto que fue don quijote de la mancha fue siempre de apacible condici n y de agradable trato y por esto no s lo era bien querido de los de su casa sino de todos cuantos le conoc an entr el escribano con los dem s y despu s de haber hecho la cabeza del testamento y ordenado su alma don quijote con todas aquellas circunstancias cristianas que se requieren llegando a las mandas dijo tem es mi voluntad que de ciertos dineros que sancho panza a quien en mi locura hice mi escudero tiene que porque ha habido entre l y m ciertas cuentas y dares y tomares quiero que no se le haga cargo dellos ni se le pida cuenta alguna sino que si sobrare alguno despu s de haberse pagado de lo que le debo el restante sea suyo que ser bien poco y buen provecho le haga y si como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la nsula pudiera agora estando cuerdo darle el de un reino se le diera porque la sencillez de su condici n y fidelidad de su trato lo merece y volvi ndose a sancho le dijo perd name amigo de la ocasi n que te he dado de parecer loco como yo haci ndote caer en el error en que yo he ca do de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo ay respondi sancho llorando no se muera vuestra merced se or m o sino tome mi consejo y viva muchos a os porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin m s ni m s sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancol a. mire no sea perezoso sino lev ntese desa cama y v monos al campo vestidos de pastores como tenemos concertado quiz tras de alguna mata hallaremos a la se ora do a dulcinea desencantada que no haya m s que ver si es que se muere de pesar de verse vencido cheme a m la culpa diciendo que por haber yo cinchado mal a rocinante le derribaron cuanto m s que vuestra merced habr visto en sus libros de caballer as ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros y el que es vencido hoy ser vencedor ma ana as es dijo sans n y el buen sancho panza est muy en la verdad destos casos se ores dijo don quijote v monos poco a poco pues ya en los nidos de anta o no hay p jaros hoga o yo fui loco y ya soy cuerdo fui don quijote de la mancha y soy agora como he dicho alonso quijano el bueno pueda con vuestras mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimaci n que de m se ten a y prosiga adelante el se or escribano tem mando toda mi hacienda a puerta cerrada a antonia quijana mi sobrina que est presente habiendo sacado primero de lo m s bien parado della lo que fuere menester para cumplir las mandas que dejo hechas y la primera satisfaci n que se haga quiero que sea pagar el salario que debo del tiempo que mi ama me ha servido y m s veinte ducados para un vestido dejo por mis albaceas al se or cura y al se or bachiller sans n carrasco que est n presentes tem es mi voluntad que si antonia quijana mi sobrina quisiere casarse se case con hombre de quien primero se haya hecho informaci n que no sabe qu cosas sean libros de caballer as y en caso que se averiguare que lo sabe y con todo eso mi sobrina quisiere casarse con l y se casare pierda todo lo que le he mandado lo cual puedan mis albaceas distribuir en obras p as a su voluntad tem suplico a los dichos se ores mis albaceas que si la buena suerte les trujere a conocer al autor que dicen que compuso una historia que anda por ah con el t tulo de segunda parte de las haza as de don quijote de la mancha de mi parte le pidan cuan encarecidamente ser pueda perdone la ocasi n que sin yo pensarlo le di de haber escrito tantos y tan grandes disparates como en ella escribe porque parto desta vida con escr pulo de haberle dado motivo para escribirlos cerr con esto el testamento y tom ndole un desmayo se tendi de largo a largo en la cama alborot ronse todos y acudieron a su remedio y en tres d as que vivi despu s deste donde hizo el testamento se desmayaba muy a menudo andaba la casa alborotada pero con todo com a la sobrina brindaba el ama y se regocijaba sancho panza que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es raz n que deje el muerto en fin lleg el ltimo de don quijote despu s de recebidos todos los sacramentos y despu s de haber abominado con muchas y eficaces razones de los libros de caballer as hall se el escribano presente y dijo que nunca hab a le do en ning n libro de caballer as que alg n caballero andante hubiese muerto en su lecho tan sosegadamente y tan cristiano como don quijote el cual entre compasiones y l grimas de los que all se hallaron dio su esp ritu quiero decir que se muri viendo lo cual el cura pidi al escribano le diese por testimonio como alonso quijano el bueno llamado com nmente don quijote de la mancha hab a pasado desta presente vida y muerto naturalmente y que el tal testimonio ped a para quitar la ocasi n de alg n otro autor que cide hamete benengeli le resucitase falsamente y hiciese inacabables historias de sus haza as este fin tuvo el ingenioso hidalgo de la mancha cuyo lugar no quiso poner cide hamete puntualmente por dejar que todas las villas y lugares de la mancha contendiesen entre s por ahij rsele y ten rsele por suyo como contendieron las siete ciudades de grecia por homero d janse de poner aqu los llantos de sancho sobrina y ama de don quijote los nuevos epitafios de su sepultura aunque sans n carrasco le puso ste yace aqu el hidalgo fuerte que a tanto estremo lleg de valiente que se advierte que la muerte no triunf de su vida con su muerte tuvo a todo el mundo en poco fue el espantajo y el coco del mundo en tal coyuntura que acredit su ventura morir cuerdo y vivir loco y el prudent simo cide hamete dijo a su pluma aqu quedar s colgada desta espetera y deste hilo de alambre ni s si bien cortada o mal tajada p ola m a adonde vivir s luengos siglos si presuntuosos y malandrines historiadores no te descuelgan para profanarte pero antes que a ti lleguen les puedes advertir y decirles en el mejor modo que pudieres tate tate folloncicos de ninguno sea tocada porque esta impresa buen rey para m estaba guardada para m sola naci don quijote y yo para l l supo obrar y yo escribir solos los dos somos para en uno a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevi o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deli ada las haza as de mi valeroso caballero porque no es carga de sus hombros ni asunto de su resfriado ingenio a quien advertir s si acaso llegas a conocerle que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don quijote y no le quiera llevar contra todos los fueros de la muerte a castilla la vieja haci ndole salir de la fuesa donde real y verdaderamente yace tendido de largo a largo imposibilitado de hacer tercera jornada y salida nueva que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros bastan las dos que l hizo tan a gusto y benepl cito de las gentes a cuya noticia llegaron as en stos como en los estra os reinos y con esto cumplir s con tu cristiana profesi n aconsejando bien a quien mal te quiere y yo quedar satisfecho y ufano de haber sido el primero que goz el fruto de sus escritos enteramente como deseaba pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballer as que por las de mi verdadero don quijote van ya tropezando y han de caer del todo sin duda alguna vale fin end of project gutenberg 's don quijote by miguel de cervantes saavedra end of this project gutenberg ebook don quijote this file should be named txt or zip this and all associated files of various formats will be found in http:\/\/www.gutenberg.org\/2\/0\/0\/2000\/ produced by an anonymous project gutenberg volunteer text file corrections and new html file by joaquin cuenca abela updated editions will replace the previous one the old editions will be renamed creating the works from public domain print editions means that no one owns a united states copyright in these works so the foundation and you can copy and distribute it in the united states without permission and without paying copyright royalties special rules set forth in the general terms of use part of this license apply to copying and distributing project gutenberg-tm electronic works to protect the project gutenberg-tm concept 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